domingo, 30 de noviembre de 2008

Rodrigo de Cieza 10

 Al padre del beneficiado de Castilleja le tocó, por vía testamentaria de su hijo Pedro, una buena cantidad de dinero. Don Rodrigo el cura fue encargado de comprar (con el remanente de los bienes de su hermano), recibir y cobrar, unos censos al quitar1 en la villa de Llerena, cuyas rentas irían destinadas a la manutención del viejo viudo: "... y lo que sobrare se distribuya por el [Rodrigo de Cieza] y por las otras mis hermanas y suyas que son beatris de caçalla y leonor de çieça y mari alvares por yguales partes y despues el falleçido el dicho mi padre quiero y es mi voluntad que todos los dichos mis bienes que asy an deredar por su muerte que aya maria alvarez mi hermana la mitad dellos para su casamiento y la otra mitad se rreparta por terçios por yguales partes llevando un terçio Rodrigo de çieça y los dos terçios las otras dos hermanas que son beatris de caçalla y leonor de çieça2 y con este cargo hago e ystituyo por heredero al dicho mi padre y no de otra manera... ". Ya habíamos señalado que el padre de don Rodrigo ostentaba el título de Licenciado en varios documentos. Aunque, como también dijimos, sufrió el menoscabo económico que le obligó a destinar a la emigración a su hijo Pedro, había sido a principios de siglo alcalde de la chancillería de Granada y abogado en la Corte de Carlos V. Como recompensa a los buenos oficios que desempeñó en este cargo le fueron concedidos en 1540 ciertos privilegios y juros sobre la Casa de la Contratación de las Indias. En Madrid el día 5 de noviembre de 1543 se expidió un documento en el que se afirma que el Licenciado Lope de León había servido muy bien a Sus Altezas y demostrado ser de naturaleza honrada, por lo cual le habían ofrecido puestos en organismos oficiales, a los que rehusó. Todo lo cual indica que la familia paterna del cura de Castilleja conoció altibajos muy pronunciados en su estatus, pero ello no obstaba para que nuestro beneficiado santiaguista alardeara constantemente en el pueblecito aljarafeño de sus orígenes cultos y linajudos, con esa soberbia ciega de los afectados por fuertes complejos de inferioridad.

1.-  Como gravámenes a fincas hipotecadas, los censos al quitar eran la antigua forma de los actuales créditos hipotecarios. Fueron concedidos por conventos o iglesias, y por ayuntamientos o particulares adinerados, y producían una renta de por vida, en tanto no se amortizaran.

2.-  Las dos hermanas Beatriz y Leonor ya se habían casado cuando se redactó el testamento, al contrario que Maria Álvarez, que quedó cuidando al anciano en Llerena hasta que también contrajo matrimonio.

Y por fin el nombramiento de los albaceas y las últimas recomendaciones, con un añadido que veremos en el siguiente capítulo.

[...] Y para cunplir y pagar este dicho mi testamento y hazer todo lo en el contenido dexo y nonbro por mis albaçeas al dicho juan de llerena mi suegro y al dicho Rodrigo de çieça mi hermano y al bachiller Rodrigo de Ribera clérigo a los quales y a cada uno dellos doy poder conplido tan bastante como yo lo tengo para que entren y tomen de mis bienes la cantidad y parte que dellos fueren menester para conplir y pagar todo este dicho mi testamento y todo lo en el contenido segun y como en el se contiene y les rruego y encargo que asy lo hagan y cunplan y entiendan en descargo de mi conçiençia y conplimiento de mi anima y rruego y pido por merçed al dicho juan de llerena por el amor que le tuvo y me tuvo que de sus dineros quando no oviere otros cunpla con muncha dilijençia y brevedad las cosas de mi anima y la capellania y lo demas lo mas breue que sea posible y por quanto esta es mi ultima y determinada voluntad y esta quiero que se guarde y cunpla rrevoco y anulo y doy por ninguno todos los otros y qualesquier testamentos mandas o codicillos que hasta oy oviere fecho y este quiero que valga y sea firme para syenpre jamas el qual firme de mi nonbre en veynte y tres dias de Junio de MDLIIII años el qual va escrito en çinco hojas de medio pliego cada una escritas de todas partes eçebto esta prostera en que va la fecha que va un poco blanco y rrayado y va en cada plana firmado de mi nonbre y lo otorgue çerrado ante alonso de caçalla escrivano publico de sevilla. pedro de çieça de leon.

Rodrigo de Cieza 9

Yten mando que otro libro que yo escreui que contiene la coronica de los yngas y lo del descubrimiento y conquista del peru que si alguno de mis albaçeas lo quisiere ynprimir que lo tome y goze del y del provecho de la ynprenta y sino lo quisieren mando que lo embien al obispo de chiapa a la corte1 y se lo den con el dicho cargo de que lo ynprima.
Mando se le pague a juan mi criado lo que se le deviere de su servicio y que se le mas una de dos capas tundidas2 negras que yo tengo y unas calças que son las que yo tenga calçadas questan abiertas y una gorra de dos mias y un jubon de lienço y una camisa.
Yten digo que por quanto me querria conponer con el comisario de la cruzada encargo a mis albaçeas que sy yo no lo hiziere antes que fallesca que hellos con mucha presteza y diligençia lo hagan por mi por rrazon de yo aver andado en el descubrimiento de algunas partes de las yndias y averme hallado con la gente de guerra en muchos trançes que contra yndios a avido asy en descubrimiento como en guerras presonales y en daños que con jente de guerra me e hallado que se han fecho contra los dichos yndios y sus pueblos y haziendas asy ofendiento como defendiento de los quales dichos daños no tengo ni puedo tener çierta rrazon ni memoria para rrestituirlo3 y por esto para seguridad de mi conçiençia y quitar qualquier escrupulo que dello podria tener les ruego y encargo a los dichos mis albaçeas que sy yo no hiziese la dicha conpusyçion quellos la hagan por mi.

1.-  Se trata del celebérrimo Bartolome de las Casas, especializado en la defensa de los derechos de los indios a costa de los derechos de los negros: "Yo creía que los negros eran más resistentes que los indios, que yo veía morir por las calles, y pretendía evitar con un sufrimiento menor otro más grande...", razona el dominico, hijo de un esclavista hispano de origen judío que había hecho fortuna en las Antillas con Cristóbal Colon. Partidario el fraile del trasvase de negros al Nuevo Mundo como mano de obra esclavizada, cuando empezaron a afluir capturados en las costas africanas no les prestó la más mínima atención. Consideraba sin embargo que a los indígenas de América no se les debía forzar a trabajar. Pedro de Cieza menciona al obispo en su obra diferiendo de él en algunos aspectos acerca de la crueldad de los conquistadores, y por la otra parte fray Bartolome utilizó, especialmente en su Apologética, mucha de la información reunida por Pedro. En Sevilla tuvieron más de un encuentro, siempre marcados por la relación entre un veterano (De las Casas había estado en América desde 1502) y un, aunque fogueado ya, menos experimentado descubridor.

2.-  Tundir: cortar o igualar con tijeras el pelo de los paños. RAE.

3.-  En esta reveladora cláusula declara, con el descaro más inimaginable, ser insolvente, irresponsable e inocente de todas las barbaridades cometidas contra los habitantes de las tierras conquistadas. Dice, —increíblemente, considerando su mentalidad de cronista—, que no tiene memoria de las monstruosidades cometidas por sus compañeros, pero en cambio recuerda los más mínimos detalles de otros aspectos de la invasión, como se puede comprobar leyendo su obra. Se declara limpio de toda culpa al no incluirse entre "la gente de guerra", con la que siempre "se hallaba", aunque como observador distanciado tal como nos da a entender. De los trances, guerras personales y daños causados promete dar debida cuenta y razón al Comisario de la Cruzada, pero añade que si no lo hace, que lo efectúen por él sus albaceas tras su muerte. Ni que decir tiene que no presentó la referida Composición ante el Comisario, ni sus albaceas se prestaron a hacerlo, los cuales incumplieron así otro de sus últimos mandamientos.

Rodrigo de Cieza 8

[...] Yten mando y quiero que por quanto yo escreuí un libro digo tres libros de las guerras çiviles del peru todo escrito de mano guarneçidos en pergamino los quales sy de presente se ymprimieran podrian causar algunos escandalos y algunas personas se sintirían dello de lo que en ellos se contiene de los casos que en las dichas guerras pasaron por ser de poco tiempo pasado1 por tanto mando que mis albaçeas2 tomen los dichos tres libros y rrelaçiones que todo esta en un escritorio mio y sacadas las dichas cartas y otras escrituras que estuvieren en el dicho escritorio dexen en el solos los dichos tres libros y rrelaçiones que mas oviere de ello y lo cierren y sellen y pongan en el dicho escritorio otros dos candados pequeños y por acto ante escrivano publico se ponga el dicho escritorio çerrado en el monesterio de las cuevas o en otro monesterio qual a mis albaçeas les pareçiere el qual este deposytado y las llaves esten en poder de mis albaçeas en cada uno la suya hasta quinze años despues de mi falleçimiento en el qual tiempo ninguna persona lo vea3 los quales pasados por manos de mis albaçeas o de qualquiera dellos que fuere vivo o sy no fuera vivo al dicho tiempo por mano del perlado del monesterio donde estuviere se de a alguna persona dota esperta para que lo vea y corrija y de lo que le paresçiere que se deve quitar de lo que fuese superfluo en la dicha obra syn añadir nada en lo questa escrito y en lo que queda por escrevir conforme a las rrelaçiones questan en el dicho escritorio pueda proseguir por la orden que le pareçiere dando rrazon hasta donde hallo escrito y donde començo el a escrevir y de esta manera lo pueda ymprimir guardando la honra y fama de todos de manera que a ninguno venga daño ni disfame y goçe del prouecho de la ymprenta y si alguno de mis albaçeas lo quisiere dar de su mano a persona tal lo puede hacer mando que sobre lo atras dicho el monesterio a parte donde se pusiere el dicho escritorio y libros haga el reaudo y escritura que a mis albaçeas les parezca que conviene.


1.-  Esta circunstancia proporcionó un gran poder al poseedor del original, o sea, al beneficiado don Rodrigo de Cieza. Eran años de "ajustes de cuentas", de "caza de brujas", de revisionismo e intrigas, de odios y envidias desatadas; las tajantes diferencias que habían llevado a los primeros conquistadores incluso hasta a asesinarse entre ellos como si de una manada de lobos se tratase levantaban, de regreso a la península, una polvareda de acusaciones, pleitos, y venganzas en las que el que más pruebas aportase resultaba vencedor sobre su rival. Un ejemplo paradigmático de todo ello es Hernán Cortés, quien había muerto 10 años antes de los hechos que narramos, en 1547, sumido en absoluta pobreza a causa de las maniobras de sus enemigos. Los manuscritos del hermano del cura de Santiago, por la objetividad con la que habían sido elaborados, estaban repletos de estas pruebas comprometedoras en grado sumo para muchos españoles, y se convirtieron en una presa codiciada, sobre todo, de las altas instancias de la Corte.

2.-  Albaceas que —adelantamos— fueron don Rodrigo de Cieza, el bachiller clérigo Rodrigo de Rivera,  y el suegro Juan de Llerena.

3.-  En manera alguna se cumplió este deseo del enfermo, que parecía querer asegurarse con tantas precauciones de que nadie se diera por ofendido en su fidedigna narración de la aventura ultramarina, y de que por ello se le originasen acciones criminales en su contra. Era, sin lugar a dudas, demasiado apetitoso el tesoro en forma de folios como para esperar a sacarle rendimientos quince largos años. Durante los últimos días de la enfermedad y cuando murió el testador se originó, como es habitual en estos casos, mucho revuelo y confusión en su casa; don Rodrigo desplegó todas sus artimañas para hacerse con los manuscritos, entre las cuales estuvo la de amenazar a la esclava Beatriz con denunciarla a la Inquisición y con eternos sufrimientos entre las llamas del infierno si no colaboraba en la recuperación de los escritos antes de que los otros albaceas, el clérigo y el suegro, tras la muerte de Pedro, dispusieran de ellos.

viernes, 28 de noviembre de 2008

Rodrigo de Cieza 7

[...] Yten mando que unos candeleros de plata que yo tengo en mi casa que se den a la yglesia de santamaria de llerena1 por çierto cargo que le tengo.
[...] Yten declaro que tiene en su poder mios juan de espinosa mercader de libros vecino de medina del campo çiento y treynta libros de la coronica que escreui de las yndias de la quales a de dar quenta y a de pagar lo que valieron y asele de rreçibir en descargo quarenta e cinco rreales de dos fraçadas que me embio.
Yten declaro que envie a toledo otros treynta libros de la dicha coronica y se vendieron por mano de juan sanchez de andrada el qual dara el dinero y la rrazon desto y los pague.
Yten declaro que tiene en cordova diego gutierrez de los rrios ocho libros de la dicha coronica cobrense del.
Yten tiene fulano de villalon librero que bive junto a la madalena otros quinze libros de la dicha coronica a de dar por cada uno a quatro rreales y tres quartillos o bolver los libros y asele de rreçibir en quenta lo que vale la jeografia de enciso2 quel me vendio.
Yten tiene mas Rodrigo de valles librero otros ocho libros e yo le devo quatro manos de papel.
Yten me deve montesdeoca ymprimidor de otros libros3 veynte y syete rreales mando que se cobren del.
Yten digo que vendi a juan canalla çiento y tantos libros por quinientos rreales y dellos me a pagado çiento y setenta rreales mando que le suelten çiento y treynta rreales porques pobre y lo demas se cobre de una casa questa ypotecada a la debda de lo qual ay escritura ante caçalla escrivano publico y cumple a pagar los çien rreales en fin de julio que agora viene y esto que se cobrare mando que se de en limosna a nuestra señora del valle de sevilla ques el monesterio de los frayles questa çerca de la puerta del orçario4.

1.-  Se quejan en Llerena de no poder presumir ya de estos candeleros, que ornamentaban el altar mayor de la citada iglesia de Santa María. Dicen algunas personas mayores que fueron vendidos —quizá por algún administrador agobiado por la falta de recursos económicos— en el año 1969. Los historiadores locales exigen la devolución de esos objetos de culto con tan alto valor histórico, o que al menos se indique su paradero y se explique porqué y cómo desaparecieron de la iglesia.

2.-  El marino y escritor Martín Fernandez de Enciso le daba a Carlos V el título de "Alguacil Mayor de la Tierra". En lugar principal de la portada de su Summa de geografía veíase un globo terráqueo girando sobre un eje sostenido por el emperador. En esta obra todavía faltaban México y el Perú, que serían descritas por los geógrafos después. Trabajó Enciso como bachiller en Leyes en Sevilla, y luego marchó a La Española. Publicó la Summa en dicha ciudad, en Sevilla, en 1519, pero se hizo de forma incompleta para no revelar información reservada que pudiera ser utilizada por los portugueses en provecho propio.

3.-  Martin Montes de Oca, afamado impresor sevillano. Tras conseguir una audiencia con el príncipe Felipe (luego Felipe II), en Toledo en 1552, se le proporcionó a Pedro de Cieza autorización desde el Consejo de Indias para imprimir la primera parte de su Crónica. Puesto en contacto con Montes de Oca, que terminó su trabajo el 15 de marzo de 1553, vió la luz la PARTE PRIMERA De la chronica del Peru. Que tracta la demarcación de sus provincias: la descripción dellas. Las fundaciones de las nuevas ciudades. Los ritos, costumbres de los indios. Y otras cosas extrañas dignas de ser sabidas. Fecha por Pedro de Cieza de León, vezino de Sevilla. 1553. Con priuilegio real.

4.-  Este monasterio, que había pertenecido a religiosas dominicas, pasó a ser propiedad, en 1529, de unos frailes de la Tercera Orden Regular de San Francisco provenientes del convento de San Juan de Aznalfarache (desde donde también partieron los franciscanos que fundaron el convento de Nuestra Señora de la O de Castilleja de la Cuesta).

Rodrigo de Cieza 6

[...] Yten mando que se den otras veynte y quatro camas desta misma manera sobre dicha (con dos bancos, un cañizo, un colchón, dos sábanas, una almohada y una manta de lana) y mas una estera de nea1 en cada una y se dan las seys dellas al espital del amor de dios2 y las otras seys al espital de las bubas3 y otras seys el espital de los desmanparados (sic) y otras seys al espital questa a las herrerias enfrente del alholi del obispo descalas.
[...] Yten mando una saya de terçopelo morado questa en mi casa que era de mi muger con unas mangas de rraso de la manera questa con unas treças de oro a la imagen de nuestra señora questa en el monesterio de la conçebiçion de la dicha villa de llerena ... y una toca de rred con un rrostrillo de oro que tiene la dicha toca ... .
Yten mando otra saya de tafetán senzillo pardo con sus mangas y cuerpos que hera de la dicha mi muger ... .
Yten mando que una camisola de carmesy rraso guarneçida con alamares que se de a otra ymajen de nuestra señora questa en la villa de trigueros ... y asimismo le den a la dicha ymajen una cofia y una toca de las mejores que dexo la dicha mi muger.
Yten mando una camisola de terçiopelo negro... .
Yten mando que unos manteles que tengo en casa que no sean los damascos ... a la yglesia de san bicente ... y un paño de rrostro labrado ... y pañicos de manos para el servicio de los altares y señaladamente mando que se de para el servicio del altar questa junto a la sepultura dicha (la de su mujer, también enterrada en San Vicente como ya hemos apuntado) donde se a de cantar una capellania que quiero ystituir4 dos pañicos de manos que yo tengo labrados de negro questan en un cofre donde tengo las joyas.
[...] Yten digo que porque soy en cargo y soy obligado a rrestituçion de trezientos ducados que me dieron çiertos yndios que tuve encomendados para que los endustriase lo qual yo no hize y porque son muertos y no se podria en ninguna manera hazer rrestituçion a ellos que por descargo de mi conçiençia y por quellos no eran cristianos ni lo son y biuen mal5 mando questos trezientos ducados se den en limosna a tres hermanas que yo tengo muy pobres a cada una çien ducados porque tienen mucha neçeçidad las quales son beatriz de caçalla y leonor de çieça y maria alvares.

1.-  Apócope de enea. La enea, llamada también anea, junco o totora, crece en las orillas de medios acuáticos e incluso en las cunetas de los caminos, y sus hojas servían además para hacer asientos de sillas, canastos, soplillos, etc.

2.-  Es el hospital de la Hermandad de la Caridad, dedicada a la asistencia de pobres y a los enterramientos de ajusticiados y ahogados en el río, institución que luego, en el siglo XVII, reformaría y ampliaría don Miguel de Mañara (ver "Los caldereros franceses XII").

3.-  En 1568 se enterraba a los pobres desheredados de este hospital en la misma plaza frontera, la del Salvador, lo cual originó las quejas de los vecinos porque, sobre todo en verano, la fetidez era insoportable. Mercado de verduras, frutas y hortalizas, en ella "antes de que se consuman unos abren las sepulturas para otros, quitan la basura de los que venden verdura para hacer los hoyos y luego la vuelven a echar encima; en tiempo de invierno los que pasan cabalgando se sumen en las sepulturas y caen; cuando se abren es tanto el mal olor que los vecinos y gente de la plaza y aun en la iglesia no lo pueden sufrir". (Juan I. Carmona: EL SISTEMA DE LA HOSPITALIDAD PÚBLICA EN LA SEVILLA DEL ANTIGUO RÉGIMEN, pág. 166).

4.-  Y que en efecto instituyó. Una capellanía, nos dice la Real Academia de la Lengua, es una fundación en la que ciertos bienes quedan sujetos al cumplimiento de misas y otras cargas pías. El 29 de mayo de 1580 otorgó testamento en Sevilla el suegro del fundador, Juan de Llerena, quien como patrón de la capellanía de San Vicente designa en una de las cláusulas como sucesor al hijo mayor de doña María, su nieta, hija de Joan Catan y de doña Beatriz, su otra hija.

5.-  Nótese cómo se aprovecha el testador del limbo jurídico en el que se desvanecían las personalidades de los indios. Les admitió los 300 ducados para hacer negocios (ideología paternalista oficial con la que se cubría la explotación egoísta de los más débiles e ignorantes). No aclara si no se los devolvió "porque habían muerto" o "porque no eran cristianos y por ello vivían mal", pero el hecho de no ser seguidores de la doctrina de Cristo no obstaculizó el que se apropiara del dinero, o bien engañándolos o bien aprovechándose de la relación dominante-dominados. En las encomiendas, fuertemente burocratizadas con minuciosos registros, no hubiera sido difícil encontrar a los herederos legales de los tres centenares de ducados, pero los repartió a sus hermanas, que por "muy pobres y necesitadas" que estuvieran nunca podrían compararse a la situación de miseria de los indígenas sojuzgados; la alegación de "miseria y pobreza" tampoco se sostiene en manera alguna.   

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Rodrigo de Cieza 5

La enfermedad contraída por su hermano en tierras americanas obligaba al beneficiado de Santiago a viajar continuamente a Sevilla, a la mansión de la calle de Las Armas donde languidecía el enfermo, postrado en un butacón junto al ventanal desde el que divisaba, entreteniendo las horas muertas, el gentío que entrando y saliendo por la puerta de Goles llenaba continuamente la estrecha calle de bullicio y animación. Don Rodrigo iba a acompañarlo, dejando al franciscano de la Calle Real de sustituto en sus tareas pastorales; su hermano se mostraba día a día más impedido, más torpe y anquilosado. La reciente muerte de Isabel lo había sumido, por añadidura, en una pertinaz depresión de la que no tenía voluntad para escapar. Cuando decidió redactar sus disposiciones últimas no podía ni enarbolar la pluma, y hubo de ser su suegro el mercader quien lo hiciera por él, aunque todavía conservaba la suficiente lucidez como para acordarse de eventos pasados, de personas y de lugares donde tenía sus recibos de gastos y apuntes de deudas.

A continuación transcribimos las partes del extenso testamento de Pedro de Cieza de León que más atañen a esta historia de Castilleja  (por causas desconocidas se añadió el tercer apellido en su firma durante la etapa indiana, aunque en documentos de embarque anteriores aparecía también como Pedro de León).

"[...] Primeramente mando mi anima a dios que la crio y la rredimio por su preçiosa sangre y mi cuerpo a la tierra donde fue formado y mando que sy de mi acaeçiere finamiento de esta enfermedad en que estoy que mi cuerpo sea enterrado en la yglesia de san viçente desta çibdad de sevilla1 en la sepoltura donde mi muger fue enterrada y mando que las osequias y ponpa funeral y entierro y todo lo demas que se obiese de hazer a los ofiçios de cuerpo presente sean segun y como y de la manera que a mis albaçeas pareçiere asy en el dezir de las misas como en lo demas.
[...] Yten mando por el anima de mi muger que se digan çinquenta misas rrezadas y por el anima de mi madre veynte misas2 y por el anima de una beata hermana de mi madre3 diez misas y por otra hermana mia que es difunta4 diez misas y por una yndia llamada ana5 ocho misas todas en donde mis albaçeas ordenaren. (Continúa en el siguiente capítulo).

1.-  Así fue: pudo cumplirse su última voluntad, y está enterrado en dicha iglesia.

2.-  De esta forma sabemos que su madre ya había fallecido por esta fecha, siendo esta noticia en el testamento el único testimonio de se posee sobre su muerte.

3.-  Tampoco es mucho lo que se conoce de esta tía carnal, sino que debió ser muy devota para ganarse el adjetivo de "beata", que en aquel tiempo estaba exento de la carga peyorativa que tiene en la actualidad.

4.-  No consta en ninguna investigación, ni de historiadores llerenenses ni foráneos, el nombre o fecha de nacimiento de esta misteriosa hermana, que debió morir muy joven.

5.-  La india Ana, situada en el mismo item que las mujeres más importantes en la vida del testador —esposa, madre, hermana— tuvo que ser su concubina en América, para lo cual la obligaron a bautizarse. Presumiblemente sería una relación anterior a su compromiso de casamiento por poderes con Isabel Lopez. Estos concubinatos forzados fueron muy comunes y admitidos entre los militares españoles.

Rodrigo de Cieza 4

Ya era viernes. Se levantó y a tientas se orientó hacia una alacena cuyas repisas se vislumbraban en un rincón. Tomó de ella una lamparita de faltriquera, la cargó con aceite de una alcuza de hojalata y se dirigió a la cocina. En el cajón de la mesa guardaba pedernal, eslabón y mecha. Eran un regalo de un compañero de sus tiempos de estudiante. El eslabón, de acero artesanal, tenía un mango con la figura de una cabeza de búho, el pájaro símbolo de la sabiduría. Golpeó con él la piedra de cuarzo sujetando con el pulgar de la misma mano una pizca de algodón ya chamuscado con anterioridad —lo cual propiciaría su ignición— y con secos golpes sobre la piedra, que resonaron casi como un estruendo en el silencio reinante, arrancó algunas gruesas chispas que mordieron la hilacha, produciendo una minúscula llamita azulada y naranja que avivó con un suave soplido; entonces la acercó a la mecha de la lamparita y obtuvo una luz débil y vacilante, pero suficiente como para moverse por la casa. Salió al patio con la ropa de dormir, cruzándolo hasta el fondo. Todavía estaban en él las sillas de paja que habían sido usadas por los tertulianos y que la mujer del sacristán no recogió; don Rodrigo pensó que el rocío de la mañana podría estropear los asientos, pero no se entretuvo en guardarlas en el cobertizo donde las almacenaba: por una vez no tenía importancia. Era una noche serena, magnífica. Por el lomo de las tapias se deslizó un gato negro corriendo asustado. Llegó el cura al oscuro portillo —maderas carcomidas, clavos oxidados— y dejó la luz en un cantillo esquinero de piedra desgastada, para maniobrar libremente desatrancando la hoja de tablones nudosos. Expedito el paso penetró en un corralito en cuyo centro crecía un frondoso naranjo, a estas horas habitado por unos cuantos gorriones durmientes, que al sentir el rojizo resplandor de la luz se revolvieron inquietos. En un lateral del recinto se alineaban jaulas conejeras elaboradas a partir de cajones a los que se les habían añadido patas para mantenerlos aislados de la humedad del suelo terrizo. " Cuniculus", pensó don Rodrigo en latín. Se había olvidado de reponer el agua a los noctámbulos herbívoros, y subsanó su falta de memoria trasvasando de un cubo a los bebederos de barro el líquido fresco, que destelló bajo la débil iluminación de la lámpara. Algunos de los animales se acercaron tímidamente, husmeando el aire con los ojos muy abiertos; eran de la raza gigante de Flandes, albinos y de ojos rojos que podían llegar a pesar 8 kilos, produciendo una cantidad de carne que compensaba al clérigo su especial fibrosidad. Novísimo cruce formado a partir de conejos de la región centroeuropea, los obsequiaban los soldados licenciados a sus allegados como un presente exótico y apreciadísimo. Él mismo gustaba de salir con un saco al campo abierto del Ejido y recojer las frescas correhuelas de campanitas rosadas o blancas que se extendían espesas por doquier. Le agradaba arrancar las suaves hierbas reptadoras que tanto agradecían sus conejos belgas. Aprovechó para echarles un puñado de trigo, y una vez efectuado volvió al dormitorio con una sensación casi tangible de tranquilidad de conciencia. Aunque estuvieran destinados al sacrificio para enriquecer su dieta alimenticia, le angustiaba que mientras viviesen pasaran calamidades. Había aprendido de su padre en una tierra de matanzas arraigadas que todos los animales eran dignos de respeto y que nadie tenía derecho a hacerlos sufrir gratuitamente.
Se introdujo en la cama tras apagar el farolito. Había refrescado, y no tardó en caer en un profundo sueño.

lunes, 24 de noviembre de 2008

Rodrigo de Cieza 3

Pedro de Cieza llegó a La Española con el gusanillo de la literatura bullendo en su interior, pero también movido, como muchos otros, por la noticia de la llegada a Sevilla del inconmesurable tesoro del rey Atahualpa, traído por Hernando Pizarro, cuya noticia indujo una avalancha de buscavidas hacia América en la que se incluía —o más bien fue incluído— el joven e inexperto hermano del cura de Castilleja. Se decía que los españoles de allí ponían a sus caballos herraduras de oro y plata. 
Tras una temporada de adaptación en la Isla se trasladó a Tierra Firme; no menos terrorista que los demás soldados y capitanes que arrasaban las tierras recién descubiertas con el visto bueno de las altas jerarquías religiosas y civiles, tuvo la inteligencia de procurar ir recabando datos y documentación de todo cuanto veía, en forma de testimonios de frailes, transcripciones de protocolos notariales de escribanos y afanosas recopilaciones de información a través de fuentes orales indígenas; comenta de sí mismo que mientras sus compañeros se dedicaban a descansar en los eventuales campamentos tras las duras jornadas guerreras, él escribía sin pausa, asediado por el hambre, la poca luz y el agotamiento físico.
Dió por terminada su Crónica con treinta y dos años de edad en la ciudad de Lima el 8 de septiembre de 1550, tras diecisiete desde que salió de Sevilla. Al año siguiente, 1551, cruzó el Océano y regresó a la capital andaluza, no sin antes haberse casado por poderes con Isabel Lopez de Abreu, una sevillana cuyo rico padre, Juan de Llerena (oriundo de Trigueros a pesar del coincidente apellido), dotándola con un millón y medio de maravedíes salvó a nuestro cronista de la ruina en la que le había sumergido su excesiva afición a las letras. Vivieron los esposos en la calle de Las Armas (hoy Alfonso XII) bajo la protección del suegro, mercader bien situado en el eje comercial entre Flandes, Sevilla y América, quien asesoró al escritor indiano en algún negocio que otro, colmándolo de regalos, entre ellos una esclava llamada Beatriz valorada en cien ducados.
 No perdían ocasión de pasar temporadas de descanso alojados en la casa castillejana de su hermano y cuñado don Rodrigo de Cieza. Hicieron amistades en el pueblo, y como personas importantes que eran, fueron solicitados para apadrinar algunos bautizos y casamientos, como demuestran estos ejemplos:

En diez y nueve de febrero de cinquenta y tres años yo el cura beneficiado de la iglesia del señor Santiago don Rodrigo de Cieça casé por palabras de presente conforme al concilio tridentino a Cristoval de Castro, viudo, hijo de Bartolome de Castro y de Catalina Perez, vsº. de Triana, y a Juana de Contreras, vª. de esta villa y hija de Juan Rodriguez y de Elvira Gutierrez, defunctos, a lo qual se hallaron presentes el bachiller Sebastian de las Heras, clérigo, Pº de Cieza, hermano del beneficiado, y Ysabel Lopez, mujer de dicho Pedro, vsº. de Sevilla en la collación de San Vicente, y lo firme ut supra. Don Rodrigo de Cieça.

En veinte y nueve de noviembre de mil y quinientos sinquenta y tres años batizé yo, el dicho beneficiado a Alonso, hijo de Diego Hernandez y de Leonor de Orduña su mujer; fueron sus compadres Miguel de las Casas*, Pº. de Cieça y Ysabel Lopez, su mujer; fecho ut supra. Don Rodrigo de Cieça.

*  Miguel de las Casas fue el escribano público de la villa de Castilleja de la Cuesta en aquellos años. 

Por esos años Pedro dedicaba su tiempo mayormente a corregir y pasar a limpio sus escritos. También hizo varios viajes a la Corte para conseguir licencias del Consejo de Indias a fin de imprimir la primera parte de su obra; además realizó algunos otros desplazamientos a su Llerena natal, a veces en compañía de su hermano Rodrigo.

Eran los Cieza sobrinos de Alonso de Cazalla, prestigioso notario sevillano con hijos en las Indias, los cuales apoyaron mucho en su estancia allá a Pedro de Cieza, resaltando entre todos a Pedro Lopez de Cazalla, que fue importante personaje, secretario de Cristóbal Vaca de Castro, Pedro de la Gasca y el mismo Francisco Pizarro. Los dos primos homónimos se encontraron en el Perú hacia 1548, y la experiencia de Cazalla fue de gran ayuda para el novato pacense. Hay que considerar que este Pedro Lopez fue testigo del asesinato de Francisco Pizarro a manos de Diego de Almagro y sus secuaces, e incluso ayudó a enterrarlo.
No le hubieran ido las cosas mal en Sevilla a Pedro de Cieza, bien casado y bien respaldado económicamente, si su naturaleza hubiese soportado las duras condiciones de la vida en Ultramar. No fue así. Traía una dolencia, quizá tuberculosis, quizá disentería, que al parecer contagió a su joven mujer, la cual murió por el mes de mayo de 1554. Él mismo moriría el mismo año, dos meses después de su esposa, habiendo redactado testamento una semana antes de fallecer.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Rodrigo de Cieza 2

El cura se acostó pronto aquel día. Dejó los documentos peruanos en el arca junto a su cama, cerrando cuidadosamente aquélla y enterrando la gruesa llave bajo su almohada, hundida en el mullido colchón de lana nueva. Hacía calor y mantuvo la ventana abierta, por la cual podía ver un trozo de cielo tachonado de estrellas brillantes. En cada noche de los días de tertulia le inquietaba el mismo pensamiento y debido a él tardaba en conciliar el sueño. Quería editar los manuscritos, se había propuesto verlos convertidos en libros que llegaran a todos los confines del mundo para dar a conocer las increíbles aventuras que su autor, su hermano menor, había vivido; para convertirlo en lo que se merecía, en una celebridad inmortal de las letras hispanas. Le debía eso y más a su querido e inolvidable Pedro, y todo lo que le prometió en su lecho de muerte tenía que cumplirlo. Pero además, el cura barría para adentro, como se irá desvelando en los siguientes capítulos. 
Recordaba vívidamente la mañana del 3 de junio de 1535 en el puerto de Sevilla en donde lo despidió, abrazándolo. Su hermano Pedro era entonces un chicuelo de alrededor de quince años, imposibilitado para imaginar siquiera lo que le esperaba, tras la travesía, en la tan famosa como desconocida isla La Española. Sus padres y sus tres hermanas pequeñas, María, Leonor y Beatriz, lloraban desconsoladamente, estrechándolo entre sus brazos, mientras desde la urca Santa María de las Cuevas, atracada en el muelle de la Sal, el maestre Manuel de Maya y los marineros gritaban urgiendo a los pasajeros a embarcar mientras maniobraban las jarcias desplegando sus sucias velas de lona descolorida por los vientos salitrosos. Pedro de Cieza, apoyado en la barandilla, despidió a su familia con un gesto inseguro mientras la nave giraba lentamente enfilando su proa río abajo, hacia Sanlúcar, hacia el mar y Santo Domingo.

El cura dió varias vueltas en la cama, enervado por los recuerdos que parecían amontonarse atropelladamente en su cabeza haciéndole casi sentir los graznidos de las gaviotas alrededor del navío. Para empeorar su estado, aquella mañana había bautizado a un esclavo, Benito, algo que, por inusual, también contribuía a su insomnio. Benito, negro guineano de aspecto huidizo y ausente, era propiedad de Jorge Manrique, quien poseía además de otros esclavos la mayor parte de las tierras del sur de Castilleja, sembradas por aquel entonces de fructíferos olivos. 
El agua se deshizo en hilillos serpenteando entre el cabello minúsculamente acaracolado del muchacho y chorreándole tras las orejas hasta la barbilla, goteando en el cuenco de la antigua pila de factura árabe, de la que se decía haber sido la fuente de abluciones de la antigua mezquita que fue en su origen la iglesia. Estaban presentes, además del dueño, el sacristán y su mujer, Martin de Alfaro* y su esposa doña Mayor Aldara de Vaca, matrimonio amigo del terrateniente. El esclavo recién bautizado contaría con algo más de veinticinco años, pero la tristeza y las penalidades lo habían avejentado extremadamente. Andaba por los alrededores del pueblo, en los ratos que su amo le concedía para su solaz, lentamente, con los brazos caídos, la vista en el suelo y un aura de irrealidad que parecía protegerle, como si de un potente campo magnético se tratara, de impertinencias y curiosidades ajenas.

*En miércoles día de Año Nuevo de mil y quinientos y sinquenta y seis años batizé yo, Rodrigo de Cieça, beneficiado de la yglesia del señor Santiago de la villa de Castilleja de la Cuesta a filipe, hijo de filipa, negra de Martín de Alfaro; fueron sus compadres Francisco de Casas y Juan Perez, y Andrés Hernandez Viscaíno1 y la comadre. Fecho ut supra. Rodrigo de Cieça.

1.-  Lorenzo Hernandez Vizcaíno, hermano de este Andrés, estaba casado con María, hermana menor de don Rodrigo el cura.

Era don Rodrigo de Cieza un extremeño de Llerena, de buena familia, si por buena entendemos que no faltaban en la despensa de la casa ristras de chorizos, algún jamón que otro, quesos variados y la indispensable tinaja de aceitunas aliñadas. En Badajoz los productos del cerdo siempre han blasonado las añejas penumbras de los almacenes domésticos. Pero además es de justicia añadir que, en el caso que nos ocupa, el cura de Santiago era hijo de un hombre, Lope de León, al que en algún lugar documental se le adjetiva de Licenciado.
La familia, al parecer debido a la penuria que le sobrevino a causa de una inesperada y excesiva carga de hijos, hubo de destinar a la emigración a alguno de ellos, y ningún lugar mejor que el gran pastel que en aquellos tiempos era la capital andaluza, Sevilla.

Rodrigo de Cieza 1

"...de qué manera se pudieron hacer caminos tan grandes y soberbios como por él vemos, y que fuerzas de hombres bastaran á los hacer, y con que herramientas y estrumentos pudieron allanar los montes y quebrantar las peñas, para hacerlos tan anchos y buenos como están; porque me parece que si el Emperador quisiese mandar hacer otro camino real, como el que va del Quito á Cuzco, ó sale de Cuzco para ir á Chile, ciertamente creo, con todo su poder para ello no fuese poderoso, ni fuerzas de hombres le pudiesen hazer, sino fuese con la orden tan grande que para ello los Incas mandaron que hobiese. Porque si fuera camino de cincuenta leguas, ó de ciento, ó docientas, es de creer, que aunque la tierra fuese más áspera, no se tuviera en mucho, con buena diligencia, hacerlo; mas estos eran tan largos, que habia alguno que tenia mas de mili y cien leguas, todo hechado por sierras tan ágras y espantosas, que por algunas partes, mirando abajo, se quitaba la vista, y algunas destas sierras drechas y llenas de piedras, tanto, que era menester cavar por las laderas en peña viva, para hacer el camino ancho y llano; todo lo cual hacian con fuego y con sus picos. Por otros lugares habia subidas tan altas y ásperas, que tallan de lo bajo escalones para poder subir por ellos á lo más alto, haciendo entre medias dellos algunos descansos anchos para el reposo de las gentes. En otros lugares habia montones de nieve, que era más de temer, y esto no en un lugar, sino en muchas 
partes,  y no así como quiera, sino que no va ponderado ni encarecido como ello es ni como lo vemos; y por estas nieves, y por donde habia montañas de árboles y céspedes, lo hacian llano, y empedrado, si menester fuese."

—Así hicieron la Calle Real — bromeó Juan Sanchez Delgado, que hacía funciones de sacristán en la iglesia de Santiago. 
Todos rieron mucho la ocurrencia, aun exponiéndose a despertar la ira de don Rodrigo y que diese por terminada la tertulia. Los temas de la parroquia contraria, como foráneo que era, le despertaban el poco reconfortante sentimiento de ser un advenedizo en la sociedad castillejana a pesar de su investidura sagrada.
Estaban sentados en círculo en el patio de su casa, aledaña a la torre del campanario. Proliferaban en el recinto macetones de claveles y geranios por todos los rincones, y el suelo de ladrillos —recién regado— rezumaba una frescura que se agradecía aquella tarde del jueves 19 de agosto de 1557. Bajo el alero del tejado principal las golondrinas, tras dar varias pasadas sobre el grupo de tertulianos, se introducían por las estrechas rendijas de los nidos dispuestas a pernoctar en sus oscuros y algodonosos interiores.
El cura don Rodrigo de Cieza se tomó un respiro, sospesando los pros y los contras de suspender la lectura hasta otra reunión. El auditorio, consistente en media docena de personas de ambos sexos, parecía seguir interesado en su narración, pero aun así tampoco le convenía saciarlos, según su experiencia de adoctrinador y soflamista le había enseñado. A las gentes había que dejarlas con hambre de palabras, mejor que hastiadas de discursos largos que terminaban por embotarlas y predisponerlas al absentismo.
Doña Mayor, esposa del gracioso sacristán Juan Sanchez y sustituta de Maria Ramirez, ama del beneficiado que se encontraba indispuesta, preparaba la cena en la cocina, por cuyo ventanuco se esparcían aromas de sopa hirviente. Era la clásica mujer llena de complejos de culpabilidad que encuentra su razón de ser en recibir constantes maltratos psicológicos de un sádico ensotanado. 
La tarde iba perdiendo luminosidad, y purísimas bandas de oro en los tejados y tapiales ofrecían un bello y melancólico contraste con el aire que la hora transformaba casi imperceptiblemente de azul a gris.
Don Rodrigo de Cieza decidió terminar, movido sobre todo por el delicioso olorcillo de la sopa, y cerró la manoseada carpeta de cuero de becerro en la que guardaba los manuscritos de la historia del Perú. 
Todavía charlotearon un poco, como un despertar gallináceo a la realidad después de los vuelos de un sueño remoto y grandioso, los presentes. Comentaron acerca de lo que acababan de oir al beneficiado, y se sintieron dichosos y privilegiados por haber recibido de primera mano aquella valiosísima y especial información que les descubría universos reales, tenidos por imposibles por la mayoría de sus convecinos. Pensaban en el momento en que contasen que en el Nuevo Mundo había barrancos tan profundos que no se divisaba sus fondos, y se recreaban de antemano en las caras de sorpresa, miedo, asombro y admiración que con toda seguridad sus palabras iban a causar en sus interlocutores.
Hacía nueve días que Felipe II se había apuntado la batalla de San Quintin a su favor, pero las charlas de don Rodrigo de Cieza tenían la propiedad de apagar la expectación que la más extraordinaria noticia pudiera causar entre los sencillos y escasos —no más de cincuenta— lugareños de la aldea.

viernes, 21 de noviembre de 2008

(Testamento) Epílogo. Fin.

Dijeron demás de esto que, de las tres aranzadas de tierra que están a el Sitio de las Escaleras, que se hallan Ymbentareadas en los autos, folio onze, y declara el dicho Pedro Lopez en su testamento, folio siete, Reserbaban Sus mersedes a los dichos herederos a partir y salbo su derecho mediante los fundamentos que an expuesto en este Compromiso y sin embargo de la Compra que manifiesta tener de ellas el mensionado Bartolome Lopez de Pineda.
Y que la persona que a corrido con la Benta de la una de las Casas para la paga de el funeral, dé la quenta dentro de Quatro días, y Apronte el Resto que parare en su poder, el que se a de considerar por bienes de esta disposición.
Y que de los veinte pesos que se dise en este Compromiso aber dado el dicho Bartolome Lopez a Pedro Lopez su padre, y los Zeros no se le abona cosa alguna, ni por la dézima en aber corrido con el caudal de dicho Pedro Lopez, ni por las Costas Cauzadas de las Yeguas en todo el año de Guardería, Biajes a la Ysla, vuelta y demás Conduzente para compensarle todo esto con las Utilidades que dejaban las dichas Yeguas en los Agostos a la trilla.
Y que los Costos de este Compromiso, por lo que mira a Juezes Adbitros y escrivano, y demás Gastos que se an cauzado desde el día de la fecha de el dicho Compromizo en que de combenio de las partes se otorgó dicha escriptura se saquen de la Maza Común y Vienes de esta Disposisión prorrateándose ygualmente entre los dichos herederos, y que la Partizión y Dibisión de todos los bienes que consta de esta Zentenzia se haga entre los dichos herederos y entre Juana de Toro como hija de Cathalina de Pineda, con arreglo a esta Sentensia compromisaria notificándose a las partes en cuya forma Reserbando como Sus mersedes Reserbaron en sí jurisdizión y facultad para resolber y determinar qualquiera Duda o dificultad que se ofresca hasta que tenga cumplido efecto la Referida Partizión.
Y en esta Comformidad los dichos señores Jueses Ádbitros, huzando de la facultad que les está conferida, Resolbieron y determinaron las dichas Pretensiones y condenaban y condenaron a todas las partes a estar y pazar por dicha Zentenzia, parezer y Adbitramiento bajo de las penas Ympuestas por la Zitada Scriptura contra el que contrabiniere a ella, porque se a de llebar a debida Ex. y Cumplimiento, para que obligaron a las partes con sus personas y vienes abidos y por aber, y dieron poder a las Justisias de Su Majestad para que les apremien a lo aquí contenido por todo rigor de derecho y como por sentensia pasada en autoridad de cosa jusgada, Renunsiaron las leyes, fueron y derechos de su fabor y la que de bien de la general Renunsiasión, y así lo otorgaron, pronunsiaron, mandaron y firmaron testigos Juan Clemente de Luque, Francisco de Cabrera Thobar y Don Joseph de las Cuebas, Vezinos de esta dicha Villa. Lizenziado Don Joseph Francisco Arias de Reina. Lizenziado Don Juan Antonio Villanueba y Albendo. Joseph Cordero y Baena, escrivano.
Concuerda con su original a que me refiero, que hize sacar en Castillexa de la Cuesta en dose de Abril de mil zetezientos y quarenta y un años.
EN TESTIMONIO DE VERDAD. Joseph Cordero y Baena, escrivano.

En el último folio del voluminoso cuaderno de los autos no parece concluirse el litigio, puesto que no se ha hecho todavía la partición de los bienes. Parece asimismo desprenderse de las palabras de Simon Negrón que debe ser la autoridad del Cabildo la que proceda a repartirlos, aunque quizá estuvieran también involucrados los dos Jueces Árbitros en algo que podría ser un retraso burocrático. Esperemos que posteriores hallazgos en documentos de archivos nos permitan conocer el final.

SELLO QVARTO, VEINTE MARAVEDIS, AÑO DE MIL SETECIENTOS Y QVARENTA Y VNO.
Simon Rodrigues Negrón, Bezino de la Villa de Castilleja de la Cuesta, por sí y en Nombre de Francisco Cabrera, como Maridos de Juana Maior de Pineda y de Maria Josepha de Toro, En la mejor forma que aiga Lugar paresco Y Digo, que en los autos seguidos sobre La partición de los Vienes que quedaron de Pedro Lopes de Pineda, digo que con el motivo de Las dilaciones Y crecidos Gastos nos Comprometimos y Nombramos Jueses ádbitros para que disidieran Nuestros derechos Los cuales por hante el presente Escrivano dieron y pronunciaron Centencia difinitiva en Once del Mes de Marzo, la que fue Echa Saver a las partes en doze del mismo mes, sobre la cual no se a dicho cosa alguna y para que denite Consecuencias se proceda a la partición:
Suplico a Vuestra Mersed se sirva declararla por consentida y pasada En autoridad de Cosa Jusgada para que en su Birtud se proseda a la partición, que assí es Justicia que pido, Juro, Protesto Lo Nezesario y para ello firmo. Simon Negrón.

jueves, 20 de noviembre de 2008

(Testamento) Epílogo 12

SELLO QVARTO, AÑO DE MIL SETECIENTOS Y QVARENTA Y VNO.
En la Ciudad de Sevilla a onze Dias del mes de Marzo de mil Zetezientos Quarenta y un años, ante mí Joseph Cordero y Baena, escrivano del Rey nuestro señor y del Cabildo de esta Villa de Castillexa de la Cuesta, y testigos Ynfraescriptos, los señores Lizenziados Don Joseph Arias de Reina y Don Juan Antonio de Billanueba presentes, Abogados de la Real Audiencia de dicha Ciudad, Jueses Ádbitros Adbitradores y Amigables Componedores nombrados, el dicho Don Joseph de Reina por Bartolome Lopez de Pineda, y el dicho Don Juan de Billanueba por Simon Rodriguez Negrón como marido de Josepha de Toro y por Francisco Cabrera como marido de Juana Mayor de Pineda, Vezinos todos de la Villa de Castillexa, hijos y herederos con Beneficio de Ymbentario de Pedro Lopez de Pineda, defunto, para que determinen las pretenziones deduzidas entre los susodichos en los Autos de el Cumplimiento del testamento del dicho Pedro Lopez de Pineda como del dicho Compromiso consta, que pasó ante mí el dicho escrivano en Veinte y Ocho y Veinte y nuebe de Mayo de el año pazado de mil zetezientos y quarenta, y en seis de Agosto de dicho año se hizo saber a los dichos Lizenziados, quienes Aseptaron el referido nombramiento y dichos Señores jueces dijeron que habían bisto los dichos Autos y lo dicho y alegado por las Partes y asimismo los Ynformes hechos por ellas a boca y por escripto, y abiendo tenido sobre ello barias juntas y Conferiensias huzando de la facultad que por ella les está consedida por dicho Compromizo, Como tales Ádbitros adbitradores y Amigables Componedores determinaron las dudas y Diferiensias y las Resolbieron y Sobre ellas dieron su Sentenzia y Parezer y Adbitramiento en la forma y manera siguiente:
1ª   Primeramente dijeron que se deben computar en el Aber del dicho Bartolome Lopez de Pineda las partidas siguientes:
Por la yegua que bendió el dicho Bartolome Lopez a Andres de Roxas, Vezino de esta Villa, se le cargan a el dicho Bartolome siento reales de vellón.
2ª  Por el potro que asimismo bendió a Juan Delgado, de ejersisio Panadero, se le cargan sesenta reales de vellón.
3ª  Por el pegujal de trigo que sembró a el término que llaman de las Escaleras en el año de treinta y sinco, se le cargan siento reales de vellón, por aberlo recoxido y perzevido su producto.
4  Los trastes que paran en poder del dicho Bartolome Lopez, que se reduzen a dos arcas, un escriptorio y un Bufete, como lo tiene confesado, se an de reputar por caudal de esta disposición, los que pondrá de manifiesto para que se apresien y se entreguen a quienes les pertenesen.
5  Por el arrendamiento de las Casas que a bibido, pertenesientes a esta disposisión y tiempo de onze años a sien reales cada uno, se le cargan mil y siento reales de vellón.
6ª  Por el otro arrendamiento de la misma casa en que a bibido y bibe desde que murió el dicho Pedro Lopez de Pineda su Padre, se le cargan a el dicho Bartolome sesenta reales por cada año.
Tambien mandaron se le abone a el dicho Bartolome Lopez de Pineda, de los vienes de esta disposición, los Alimentos que consta aber dado a el dicho Pedro Lopez de Pineda su Padre, por el tiempo de Quatro años, regulando por cada día un real y medio de vellón.
Las Yeguas que se bendieron por Don Francisco Herrado, Rezeptor del Boto de Santiago, mediante que por cláusula del Testamento, folio sinco Buelta y seis, mejora en ellas el dicho Pedro Lopez a el referido Bartolome su ijo, y haberze justificado no ser todas de el dicho Pedro Lopez, defunto, se le Asignan por mejora, Regulándose su balor por no ser todas del dicho Pedro Lopez, defunto, como lo declara en su testamento, folio seis, por presio de setesientos reales de vellón todas ellas, y si no cupiere dicho Caudal la mejora de dicha cantidad quedará mejorado en la que hubiere lugar. 
Demás de esto dijeron se debe cargar a Juana Mayor de Pineda como hija de Pedro Lopez de Pineda, y en nombre de la referida a Francisco Rodriguez Cabrera su marido, Quinientos y sinquenta reales de vellón que rezibió quando casó con el susodicho, como consta del testimonio del Librete que está en los dichos Autos, folio veinte Buelta; treze años de Casa a rrasón de sien reales por el Arrendamiento de cada uno de ellos se le cargan a la dicha Juana Mayor de Pineda, como consta de el dicho testimonio, folio veinte, Buelta.
También se le cargan en su a de aber a Cathalina Lopez de Pineda, y por Reprezentasión de ésta a Josepha de Toro su ija, mujer de Simon Negrón, el Arrendamiento de las Casas que bibió por tiempo de Catorze años, junto a el Callejón, a treze Ducados cada año, que hazen Siento y Ochenta y dos Ducados.
Se le cargan asimismo a la mensionada Cathalina Lopez de Pineda quinientos reales de vellón que recibió quando se casó, las quales dos partidas constan de los Autos y testimonio en ellos presentado, folio Veinte Buelta, de el Librete que tenía en su poder para memoria el espresado Pedro Lopez de Pineda.
Se le cargan asimismo a dicha Juana Mayor y en su nombre a dicho Francisco de Cavrera, de el arrendamiento de la parte de Casa que a uzado por tiempo de Quatro años, quarenta reales en cada uno de ellos.
Se le an de abonar a la dicha Cathalina Lopez de Pineda y en su nombre a el Referido Simon Negrón, de los bienes de esta disposición quatrosientos reales de vellón que declara Pedro Lopez de Pineda en su testamento, folio quatro, aber perzevido para la paga de los tributos y de una Poca de Obra.
(Sigue en el siguiente y último capítulo).

miércoles, 19 de noviembre de 2008

(Testamento) Epílogo 11

Sépase como nos, Bartolome Lopez de Pineda, Simon Rodriguez Negrón y Francisco Rodriguez Cavrera, Vezinos que somos de esta Villa en la Collazión de la Pura y Limpia Conzepzión, nos los dichos Simon y Francisco juntos y de mancomún a los de uno y cada uno de nos de por sí y por el todo Ynsólidum y Renunsiando como exprezamente Renunsiamos las leyes de Doblín Rex debendi, el auténtica prezente Códize de fide Ynsoribu y el Beneficio de la dimisión y escunsión, y demás leyes de la Mancomunidad, desimos que por quanto entre nos los Otorgantes se sigue pleito sobre la partizión de los bienes de Pedro Lopez, defunto, ante la Justisia de esta Villa y el presente escrivano, donde hemos gastado Muchos reales para ponerlos en estado de Alegar de bien probado como oy se hallan, y Causádosenos otros perjuicios, aora para escusarnos de esto estamos combenidos en comprometernos en personas que lo dividan para que tenga efecto cualquier Valía y forma que más aya lugar, otorgamos Yo el dicho Bartolome Lopez que por mi parte nombro por jues compromisario, Árbitro y Amigable Componedor para esta dependensia a el Lisenciado Don Joseph de Reyna, y nos los dichos Simon y Francisco Rodriguez a el Lisensiado Don Juan de Billanueba, Abogados de los Reales Conzejos y de la Real Audienzia de Sevilla, para que bistos los dichos Autos Y ympuestos de nuestros derechos a los Vienes de dicho defunto, dividan en Justisia como hallaren más Combeniente, y por lo que zentensiaren emos de estar y Pasar sin contrabenir en manera alguna su espresa Obligazión, y que no emos de ser Oydos, para cuyo efecto emos de poner en poder de los dichos Jueses todos los papeles justificatibos de nuestros derechos, para que en su bista determinen lo que ayan de executar en el término de dos meses, contados desde la azeptasión de la Presente escriptura por dichos Jueses, y pasados sin Prorrogazión nuestra no balga y para que tenga Validazión cada una de las Partes a el que lleba nombrado le damos poder y Amplia facultad en nuestro propio derecho y Causa para que en Pro o Contra prozedan y sentensien como hallaren por Combeniente en los Dictámenes puedan nombrar término que lo execute a que damos la misma facultad y estaremos y pasaremos por lo que Zentensiaren y qualesquiera de nos lo Contradijere o apelare todo o en parte no a de ser oydo en juisio ni fuera de él, sino desechado como no parte, y por este hecho condenado en siento Ducados de vellón, Aplicados por mitad la Cámara de Su Majestad y la parte obediente, y además en las Costas del Recurso en que desde luego Resíprocamente quedamos conminados y para la paga primera y Cumplimiento de lo que dicho es cada una de las Partes por lo que a sí toca obligamos nuestras personas y vienes abidos y por aber, y damos poder cumplido a las Justisias y jueses de Su Majestad de qualesquier partes que sean para que a ello nos compelan y apremien por bía executiba y todo Rigor de derecho y como si sobre ello fuere dada Zentensia Difinitiba de Juez Competente pasada en autoridad de cosa jusgada y por nos consentida, sobre que renunciamos todas las leyes, fueros y derechos de nuestra defensa y fabor, y la general del derecho en forma, que es fecha la Carta en la Villa de Castillexa de la Cuesta en Veinte y Ocho de Mayo de mil zetezientos y quarenta años, y de otorgamiento de los dichos Simon Negrón y Francisco de Cavrera, a quienes yo el escrivano doy fee conosco, lo firmó el que supo y por el que no un testigo, que lo fueron Juan Clemente de Luque, Xristobal de Aguilar, y don Joseph de las Cuebas. Joseph Cordero y Baena, escrivano.
Y de Otorgamiento de Bartolome Lopez de Pineda a quien Yo el escrivano doy fee conosco lo firmó en Castillexa de la Cuesta en Veinte y nuebe de Mayo de mil zetezientos y quarenta años. Testigos Don Joseph Doyega, Don Carlos y Don Joseph de las Cuebas, Vezinos de esta Villa. Bartolome Lopez de Pineda. Joseph Cordero y Baena, escrivano.
Concuerda con su Orijinal, que queda en el Rexistro Corriente de Escripturas a que me refiero, que pareze fue azeptada por dichos jueses en seis de el que corre, y para que conste doy la presente en Castillexa de la Cuesta en ocho de Agosto de mil zetezientos y quarenta años.
EN TESTIMONIO DE VERDAD. Joseph Cordero y Baena, escrivano.

martes, 18 de noviembre de 2008

(Testamento) Epílogo 10

El día 31 de marzo se dió traslado de los autos a Salvador de los Reyes, y en su vista, alegó lo siguiente:

Don Salvador de los Reyes, en nombre de Bartolome Lopez de Pineda, hijo y heredero con beneficio de inventario de Pedro Lopez de Pineda, Vezino que fue de esta Villa; En los autos de el complimiento de el testamento y partizión a sus bienes, Digo, que se ma a dado traslado de estos autos y hablando con el debido respecto Vuestra Mersed se a de servir de reformar y reponer por Contº. imper. el proveído en siete de Marzo próximo pasado, en que echo por providencia el interrogatorio de mi parte, y mandó se pusiese con los autos, y que no avía lugar el que se examinasen los testigos ni conseder el término cumplido a los ochenta días de la lei, proveiendo como tengo pedido en mi pedimento folio 46; que es justicia por lo que de los autos resulta lo siguiente:
Y porque la dicha reposizión procede lexítimamente, pues se debieron examinar los testigos y conseder el término que faltaba a los ochenta días de la lei, sin que fuese motibo el que se espresa en dicho auto, disiendo se a pasado el término de prueba; pues según práctica y legal disposisión toda la vez que el pleito se rresive a prueba y se prorroga Término a pedimento de algunas de las partes es necesario el que, para que corra, se notifique a ambas partes, y no corre hasta que a todas esté notificado dicho término prorrogado; con que no aviéndose notificado a las partes el término prorrogado, folio 39 Buelta, ni el prorrogado y pedido, folio quarenta Buelta, es visto que dichos términos no an corrido, y que faltan por correr, y que mi parte a presentado en tiempo su interrogatorio, y que pidió bien el referido término cumplido a los ochenta días, y que se debió conseder, y que es agraviado contra mi parte dicho auto, como los demás después proveídos; sobre cuia nulidad y lo demás que por derecho me compecta, y sobre las probansas que están puestas en los autos y demás proveídos y Diligensias, protexto en caso nessesario pedir todo lo que a mi parte convenga; sin que sea visto quedar por este pedimento perjudicado mi parte en derecho alguno que le compecta.
Y porque a ésto se llega que aunque sesara lo referido que procede, se debía también y debe conseder dicho término mediante las grandes inundasiones1 que a abido en todo el referido tiempo para aver despachado en la Ciudad de Sevilla con el Abogado, y que toda la vez que se a presentado el interrogatorio es visto el buen ánimo de mi parte, que no a ido a dilatar, además de aver estado en la verdadera inteligencia de tener término como llevo alegado, por cuios motibos pedimentos y a maior abundamiento puede y debe ser restituido a versus omissam probationem que asimismo pido, en cuia consideración:
Suplico a Vuestra Mersed, hablando debidamente, se sirva de reformar y reponer por contº. imperi. o como más aia lugar en derecho dicho auto, proveiendo como llevo pedido y en la Cabesa de este escrito se contiene, que por conclusión reprodusgo, y pido Justicia con especial y debido pronunsiamiento bajo de las protextas que llevo fecho, Júro los. Joseph Arias de Reyna. Salvador de los Reyes.

1.-  Entre 1739 y 1740 Sevilla conoció una de las peores inundaciones de su historia.

lunes, 17 de noviembre de 2008

(Testamento) Epílogo 9

El siguiente folio del cuaderno de los autos vuelve a aparecer con el sello de 1740.

Juan Navarro Gutierrez, en nombre de Simon Negrón como marido y conjunta persona de Maria de Toro, y de Francisco Rodriguez como marido y conjunta persona de Juana Mayor, como hija y nieta de Pedro Lopez de Pineda, difunto: En los autos del cumplimiento del testamento y partición de bienes del susodicho, Digo que Vuestra Merced por su auto de 12 de Noviembre del año próximo pasado fué servido de recibir dichos autos a prueba por el término de derecho, cuyo término es pasado y mucho más, mediante lo qual,
Pido y suplico a Vuestra Merced se sirva hacer publicación de probanzas, y que las hechas por una y otra parte se pongan con los autos, y fecho se me entreguen para alegar lo que me convenga, que es justicia que pido, y para ello firmo: Juan Nabarro Gutierrez.

Se le concede, son publicadas y añadidas a los autos, y el 14 de marzo de 1740 se les hace saber a los dos procuradores, Juan Navarro y Salvador de los Reyes, lo proveído.

Juan Navarro Gutierrez, en nombre de Simon Rodriguez Negrón y de Francisco de Cabrera, ambos como Marido de Juana Mayor de Pineda y de Maria Josepha de Toro, hija y nieta de Pedro Lopez de Pineda; en los autos del cumplimiento del testamento y partición de los bienes del susodicho,
Digo, que en vista de las probanzas hechas por mi parte, y respecto de no averse hecho algunas por la contraria, Vuestra Merced se ha de servir de proveer y determinar a favor de mi parte com en mi pedimento tengo pedido, que es justicia por lo que de los autos resulta general favorable y fehaciente;
Y porque según las probanzas hechas por mi parte se halla plenamente justificado que la contraria estuvo el tiempo de ocho años en la administración de Pedro Lopez de Pineda su Padre, cobrando y percibiendo las utilidades y rentas, como también los frutos y emolumentos de todo el caudal, el que se componía de una cobra de yeguas que comúnmente consiste en seis cabezas, y a más de ellas tres rastras de a dos años, dos aranzadas de viña, un pegujar que se cogió en el año de 735, de todo lo que se utilizaba la renta, y de lo que sobradamente percevía para alimentar al dicho Pedro Lopez, debiéndosele computar en su ha de aver lo que huviese tomado de más de lo que ha gastado de alimentarle el tiempo de tres años, pues como se arregla a la declaración hecha por la contraria a el folio 26 vuelta, solo estuvo alimentándole desde el año de 734 hasta que falleció el dicho Pedro Lopez, y aviendo sido su muerte, como es público y notorio, en esta Villa, y como tal lo alego, el año de 738 por el mes de Febrero, es visto que solo le alimentó el tiempo de tres años y dos meses a corta diferencia.
Y porque de dicha administración, como de las mismas probanzas, consta percevía por cada una de las temporadas que se suelen alquilar dichas yeguas para los agostos, la cantidad de quinientos y cinquenta reales, que quedaban libres de gastos, los que la contraria cobraba, que bienen a componer en el tiempo de los ocho años que administró dicho caudal quatrocientos ducados de vellón.
Y porque a más de lo dicho percevía y cobraba la contraria, como de la prueba hecha por mi parte se justifica, los frutos de las dos aranzadas de viña que el enunciado Pedro Lopez tenía suyas propias, la una viña de una aranzada a el pago de cabeza de moro, término de esta villa, y la otra de una aranzada a el término de Valenzina a el pago de la Zarzosa, o bien coxía por sí para venderla en la Ciudad de Sevilla la huva, o vendiéndola allí mismo, conque debiéndosele cargar a la contraria el valor de dicha huva, de que se utilizó el tiempo de la administración, suma en el espacio de los ocho años dos mil y quatrocientos reales de vellón, los que es justo se le carguen y abone.
Y porque también se deben computar en el ha de aver de la contraria las cinco yeguas y tres rastras de dos años, las que se vendieron para pagar la deuda que la contraria tenía contraída con el Voto de Santiago, por como se deduce de la prueva por mi parte hecha, y consta de la cláusula del testamento al folio 5, dichas yeguas y rastras se vendieron para pagar la deuda del voto que la contraria avía causado y lo que confiesa a el folio 15 diciendo que es cierta la cláusula del testamento en que enuncia su Padre que dichas yeguas se vendieron para pagar la deuda del voto, y no expresando ni la contraria ni el testador en su testamento el precio en que se vendieron dichas yeguas y rastras, consta de la prueba que se remataron en un mil y cinquenta, lo que se debe cargar a la contraria, y lo deberá traer a colación y partición con lo demás que huviere de la herencia.
Y porque también debe cargársele a la contraria el valor de una yegua, el que plenamente consta percivió la contraria de Andres de Roxas, vecino de esta Villa, y fue veinte y seis pesos, y a más de esto el valor de un potro, el que aunque los testigos no dicen el precio en que se vendió, es justo se regule por Vuestra Merced el valor de él, y se le cargue a la contraria porque contestan que se vendió por la contraria, y así es de computar a más de los veinte y seis pesos en su ha de aver, y en lo que debe traer a colación y partición.
Y porque a más de los bienes dichos tiene percebidos la contraria diez y ocho fanegas de trigo que recogió el dicho Pedro Lopez en el año de 36, por como consta de las pruebas por mi parte hechas se deduce que cogió el dicho trigo, porque es el cobrado del Diezmo el que depone de la quantidad pagada en dicho año, y otro de que se cogió el pegujar, el que no se consumiría en poder de otro que en el de dicho administrador, porque dice que tenía en su casa de su Padre, debiéndosele esto cargar a su ha de aver, y para la satisfacción de los alimentos.
Y porque a más de esto se llegan los bienes muebles que la contraria tiene en su poder, como son dos arcas, un escritorio y una mesa, los que llevó a su poder el enunciado Pedro Lopez, y se deben tener por cuerpo y caudal de esta disposición.
Y porque es debido y a derecho conforme que lo que tiene la contraria percevido y líquidamente se justifica en las pruebas por mi parte hechas se le cargue en su ha de aver, y si excediere aya de pagarlo a esta disposición, se deduce que tiene percevidos en el tiempo de la administración de dicho caudal ocho mil ciento y quarenta reales, fuera de las partidas que se avrá de determinar por Vuestra Merced, según el precio del trigo percevido y demás bienes. Por lo que se hace preciso el que Vuestra Merced regule los alimentos y valor de ellos en el tiempo de los tres años que dexo dichos, para que de la masa común se le satisfagan mediante lo qual y demás que tengo alegado en mis antecedentes que aquí reproduzgo.
Pido y suplico a Vuestra Merced se sirva de proveer y determinar a favor de mi parte como tengo y llevo pedido y en la cabeza de este escrito se contiene, que reproduzgo; pido justicia y para ello firmo. Licenciado Juan Antonio Villanueva y Albendo.

domingo, 16 de noviembre de 2008

(Testamento) Epílogo 8

E luego Yn continenti de la dicha prezentazión y para dicha Probanza dicho Señor Theniente por ante mí el escrivano Resibió juramento por Dios y una Cruz en forma de derecho de Juan Clemente de Luque, Vezino de esta Villa y Rexidor decano del Cabildo de ella, quien habiéndolo hecho ofresió dezir Verdad, y siendo preguntado a el tenor del Ynterrogatorio presentado Respondió lo siguiente:
1ª   A la Primera pregunta dijo conose las partes que litigan y tiene Notisia de este pleito, y responde:
Generales.  A las Generales de la ley que le fueron fechas dijo no le tocan en manera alguna, y que es de hedad de sesenta y quatro años, y responde:
2ª   A la Segunda pregunta dijo sabe que Bartolome Lopez de Pineda, Vezino de esta Villa, Administró el Caudal de Pedro Lopez su padre, tiempo de ocho años, el que se componía de dos aranzadas de Viña, una en término de esta Villa y otra en el de Balensina, y una cobra de yeguas y un pegujar de trigo que se coxió en el año de setezientos treinta y sinco, de el que dicho Bartolome pagó a el año de Diezmo dos fanegas de trigo; sábelo por aberlo Bisto y ser así; y responde:
3ª   A la terzera pregunta dijo sabe que el dicho Bartolome Arrendaba la espresada Cobra de yeguas y con ellas trabajaba los Beranos, siendo lo Regular que cada cobra de Yeguas Gana en la temporada, libres de costos, sinquenta Ducados de vellón; sábelo el testigo por aberlo Bisto ser y pasar así, y responde:
4ª   A la quarta pregunta dijo que según la calidad de las dos aranzadas de viña de dicho Pedro Lopez es regular valieran en cada un año trezientos reales de vellón, los que persevía dicho Bartolome, que unos años las sacaba para su persona y otros las Bendía; sábelo el testigo por aberlo Bisto y el conosimiento que de ello tiene, y responde:
5ª   A la quinta pregunta dijo no sabe nada de su contexto, y responde:
6ª   A la sesta pregunta dijo que en quanto a su contenido sólo tiene notisia de la Benta de las Yeguas por Don Francisco Herrado en Xines, pero no sabe quántas Cabesas, en qué presio ni a qué personas, y responde:
7ª   A la séptima Pregunta dijo sabe que dicho Bartolome Bendió a Andres de Roxas, Vezino de esta Villa, una Yegua en presio de Veinte y seis pesos, y otra en la Ciudad de Sevilla en Triana, no sabe a quién ni en qué presio, y Bió que en la feria de Guadajosillo Bendió un potro en presio de Veinte y dos pesos, a un Vezino de Sevilla, a donde se lo fué a entregar, todo lo qual persibió el dicho Bartolome; sábelo el testigo por la Razón dicha, ser y pasar así, y responde:
8ª   A la octaba pregunta dijo sabe que el dicho Pedro Lopez todos los años sacaba porsión de Trigo del pósito para ayuda a su manutensión; sábelo el testigo por aberlo Bisto y ser así, y responde:
9ª   A la Nona pregunta dijo que todo lo que en las antezedentes lleba dicho es la Berdad socargo de su juramento; lo firmó y Su Mersed lo Señaló: Juan Clemente de Luque.  +

En la Villa de Castillexa de la Cuesta en treinta de Octubre de mil Zetezientos treinta y nuebe años, ante el Señor Pedro Marquez, Theniente de Governador de esta Villa, paresió la parte de Simon Negrón y Francisco Rodriguez, y dijo que por aora no tiene más testigos que prezentar en esta probanza, por lo que pidió a Su Mersed la aya por bien fecha y acabada, y en ella para su mayor Validazión Ynterponga su autoridad y decreto judisial, y pidió justisia, y Bisto por Su Mersed Ubo por acabada esta probanza y en ella dijo Ynterponía su Autoridad y Decreto judisial para que valga y haga fee donde se presentare, y así lo probeyó y Señaló: +  Joseph Cordero Baena. 

Quizá sea este el lugar para presentar, a modo de glosario, unas aclaraciones sobre ciertos términos usados por los testigos del Interrogatorio. 
En "Epílogo 3" y en otros capítulos se habla de rastras, o crías de yeguas; así se llaman en general y entre ganaderos a las crías de reses o de yeguadas que todavía maman de sus madres.
En "Epílogo 5" y en otros se menciona a La Isla: se trata de Isla Mayor, entonces extenso terreno de pastos abundantes explotados por los ganaderos de las poblaciones circundantes, en donde manadas de caballos bajo la vigilancia de pastores vivían en casi completa libertad, a la espera de que sus dueños decidieran sobre su futuro; estos pastores y yegüerizos constituían una población diseminada, habitantes de unas especies de chozos que denominaban "hatos".
En el mismo "Epílogo 5" se hace referencia a la Dehesa del Juncal; reminiscencia de esta dehesa existe hoy, con el mismo nombre, en el kilómetro 12 de la carretera Aznalcázar-Villafranco del Guadalquivir, municipio éste conocido desde el año 2000 por el nombre de Isla Mayor; dicha dehesa era propiedad, según se dice en el mismo "Epílogo", del marqués de Medina; se trata del marqués diputado de cuarteles cuando se estableció en Sevilla Felipe V, que fue apuñalado por los soldados de este rey en la Alameda de Hércules, según se relata en "Epílogo 1". El sitio de Cabeza del Moro, o también de El Morisco, del que se habla en "Epílogo 4" y siguientes, coincidía con la parte sur y este de la hoy conocida como Barriada del Faro. En "Epílogo 7" se reconoce una Hacienda de Santa Teresa de Buenavista, que estaba situada en los terrenos que hoy ocupan los depósitos de agua de EMASESA, el Arboreto y la Barriada de El Carambolo; sustituyendo al caserío antiguo construyó el arquitecto Aníbal Gonzalez en 1904 un edificio modernista decorado con azulejos bicolores y con un artístico chapitel; la hacienda desapareció en la década de los años 70.

(Testamento) Epílogo 7

E luego Yn Continenti el dicho Simon Negrón, para esta su probansa ante dicho Señor Theniente, presentó por testigo a Domingo Peres, Vezino de esta Villa, de el qual Su Mersed por ante mí el escrivano resibió juramento por Dios y una Crus en forma de derecho, y el referido lo hiso, y socargo de él ofresió desir Verdad, y siendo preguntado a el tenor de las preguntas de el Ynterrogatorio presentado Respondió a ellas lo siguiente:
1ª   A la primera pregunta dijo conose las partes que litigan y tiene notisia de este Pleito, y responde:
Generales.  A las Generales de la ley que le fueron fechas dijo no le tocaban en manera alguna, y que es de hedad de sesenta y quatro años, y responde:
2ª   A la segunda pregunta dijo sabe tubo a su Cargo tiempo de ocho años Bartolome Lopez de Pineda, Vezino de esta Villa, el Caudal de Pedro Lopez su padre, el que Administraba, y se componía de una cobra de Yeguas de seis cabesas grandes, y tres de a dos años; dos aranzadas de Biña, la una en el término de esta Villa, pago de Cavesa de Moro, y la otra en término de Balensina, en la Sarsosa; y un pegujar de trigo en el sitio de las Escaleras que sembró el año de setezientos treinta y quatro para cojerse en el de treinta y sinco, que persibió dicho Bartolome y con su administrasión corría; sábelo el testigo por aberlo bisto ser y pasar así, y responde:
3ª   A la tersera pregunta dijo sabe que las dichas Yeguas en tiempo de Agostos y en los que comprehende la dicha Administrasión se ocupaban en trillar, y es mui Regular ganaren libres de todos Costos quinientos y sinquenta reales de Vellón, los que dicho Bartolome Cobraba; sábelo el testigo por aberlo bisto ser y pasar así, y responde:
4ª   A la quarta pregunta dijo sabe por aberlo bisto que dicho Bartolome desfrutaba las dichas dos aranzadas de viña el dicho tiempo, y según la calidad de ellas baldrían anualmente trezientos reales de vellón, libres de todos costos, y responde:
5ª   A la quinta pregunta dijo sabe que el dicho Bartolome Lopez recojió a su poder diferentes bienes muebles que oy existen algunos, como son dos arcas, un escritorio, un Bufete y una mesa de comer; sábelo por aberlo bisto, y responde:
6   A la sesta pregunta dijo sabe que las Yeguas que por Don Francisco Herrado, Rezeptor de el Boto, se Bendieron para aser pago de lo que dicho Bartolome Debía, fueron sinco grandes y tres pequeñas, y a oydo desir se Remataron en un mil y sinquenta reales de vellón a el mismo Bartolome y a dicho Su padre, y responde:
7   A la septima Pregunta dijo sabe que el dicho Bartolome, de las Yeguas de dicho su Padre Bendió a Andres de Roxas, Vezino de esta Villa una, en presio de Veinte y seis pesos, y aunque tiene notisia Bendió otra en Triana y un Potro, no sabe el testigo a qué personas ni en qué presios, y responde:
8   A la octaba pregunta dijo sabe que el dicho Pedro Lopez sacaba porsión de trigo en cada un año para ayuda a su sustento y sembrar algunos pegujales como el que Ba rreferido, y otro de sebada, todo lo qual recoxía dicho Bartolome; sábelo el testigo por aberlo bisto, y no sabe qué porsión de él, y responde:
9ª   A la Nona pregunta dijo que todo lo que lleba dicho es público y notorio, pública bos y fama, y la berdad so cargo de su juramento; no firmó por no saber, y Su Mersed lo señaló: +

En la dicha Villa dicho dia, mes y año dichos de la dicha Prezentazión y para la dicha Probanza Su Mersed dicho Señor Theniente Resibió juramento por Dios y una Cruz en forma de derecho de Joseph de Cavrera Medina, Vezino de la villa de Camas en la hazienda Nombrada Santa Teresa de Buena Bista, por ante mí el escrivano; lo hiso y socargo de él ofresió desir Verdad, y siendo preguntado a el tenor de las preguntas de el Ynterrogatorio presentado respondió lo siguiente:
1ª   A la primera pregunta dijo conose a las partes de este Pleito, y tiene notisia de él, y reponde:
Generales.  A las preguntas generales de la Ley que le fueron fechas dijo que aunque Simon Rodriguez Negrón, por quien es presentado, es su pariente, no por eso faltará a la Relijión de el Juramento, ni dejará de desir la Verdad, y que es de hedad de quarenta años, y responde:
2ª   A la segunda pregunta dijo sabe que tiempo de ocho años tubo a su Cargo Bartolome Lopes de Pineda la Administrasión de el Caudal de Pedro Lopez su padre, que se redusían a una cobra de yeguas de seis cabesas mayores y tres menores, y a dos aranzadas de viña, la una en el término de esta Villa, pago de Cabesa de Moro, y la otra en el de Balensina en el Sitio de la Sarsosa, y no tiene notisia de el Pegujal que esta pregunta mensiona, y lo demás lo sabe por aberlo bisto, y responde:
3ª   A la tersera pregunta dijo sabe por aberlo Bisto, que las dichas Yeguas por los agostos de cada año se arrendaban, y lo que regularmente ganaban libres de todos costos eran quinientos y sinquenta reales de vellón, con la diferiensia de unos años más y otros menos, lo que dicho Bartolome cobraba y persebía; sábelo por aberlo bisto ser y pasar así, y responde:
4ª 5ª  A la quarta y quinta pregunta de dicho Ynterrogatorio dijo no puede dar Rasón ni sabe cosa alguna en Rasón de su contenido, y responde:
6ª   A la sexta pregunta dijo a oydo desir públicamente en esta Villa que Don Francisco Herrado, Reseptor de el Boto, Bendió en la de Xines porsión de yeguas de las de el dicho Pedro Lopez, para el pago de una deuda del dicho Bartolome, pero no sabe a quién ni en qué presios, y responde:
7ª   A la séptima pregunta dijo que en quanto a su contenido solo puede desir que Bió a Andres de Roxas, Vezino de esta Villa, traer una Yegua de las de el dicho Pedro Lopez, no sabe que se la Bendió ni en qué presio, ni si el dicho Bartolome hiso las Bentas que dicho Ynterrogatorio refiere, y responde:
8ª   A la octaba pregunta dijo no saber nada de su contenido, y responde:
9ª   A la Nona pregunta dijo que lo que lleba dicho en las antezedentes es público y notorio, pública bos y fama y la Verdad socargo de su juramento; no firmó porque dijo no saber, y Su Mersed lo Señaló: +

sábado, 15 de noviembre de 2008

(Testamento) Epílogo 6

E luego Yncontinenti de la dicha Presentación y para la dicha provanza Su Merzed dicho Señor Theniente por ante mí el escrivano recivió Juramento por Dios y una Cruz en forma de derecho de Pablo Salvador Rodriguez, vezino de esta villa, quien lo hizo; socargo de él ofreció decir verdad, y siendo preguntado al tenor de las Preguntas del ynterrogatorio presentado, respondió a ellas lo siguiente:
1   A la primera pregunta Dixo conose las partes de este pleito y tiene noticia de él, y responde:
A las Generales de la Lei que le fueron fechas Dixo no le tocan en manera alguna, y que es de edad de quarenta y quatro años, y responde:
2   A la segunda pregunta Dixo save por haverlo visto que Bartolome Lopez, Vezino de esta Villa, administrava y Administró el caudal de Pedro Lopez de Pineda su Padre, perziviendo y recojiendo sus frutos, cuio caudal consistía en nueve cavezas de Ganado Yeguno y dos Aranzadas de Viña, la una en término de esta Villa y la otra en el de Valencina; Y en quanto a el pegujal que esta pregunta refiere no puede dar razón, y responde:
3   A la terzera pregunta Dixo no save nada en razón de su contenido, y responde:
4   A la quarta pregunta Dixo vió distintas vezes a el dicho Bartholome Lopez desfrutar la aranzada de viña del término de esta Villa, la qual según su calidad, en lo que anualmente podría redituar libre de todos costos serían cien reales de vellón, y en lo demás de esta pregunta no tiene noticia, y responde:
5   A la quinta pregunta Dixo no puede dar razón de su contesto, y responde:
6   A la sexta, septima y octava pregunta de dicho ynterrogatorio Dixo no save nada de sus contenidos, y responde:
9   A la nona pregunta Dixo que lo que lleva dicho en las antezedentes es público y Notorio, Pública vos y fama en esta Villa, por ser la verdad, so cargo de su juramento; no firmó porque Dixo no saver, y Su Merzed lo señaló:
Señal + del Señor Theniente. Joseph Cordero Baena.

En la dicha Villa dicho día, mes y año dichos de la dicha Prezentazión y para dicha Probanza dicho Señor Theniente por ante mí el escrivano Resibió juramento por Dios y una Cruz en forma de derecho de Bartolome Payán, Vezino de esta Villa, quien lo hiso y socargo de él ofreció desir Verdad, y siendo preguntado a el tenor de el Ynterrogatorio prezentado Respondió lo siguiente:
1ª   A la primera pregunta dijo conoze las partes que litigan y tiene notizia de este pleito, y responde:
Generales. A las Generales de la ley dijo que aunque Bartolome Lopez es su primo hermano, y Maria Josepha de Toro, mujer de Simon Negrón, por cuya parte es presentado, su sobrina, no faltará a la Relixión de el Juramento ni dejará de desir la Berdad, y que es de edad de quarenta años, y responde:
2ª   A la segunda pregunta dijo sabe que el dicho Bartolome tubo a su Cargo la Administrazión de el Caudal de Pedro Lopez su padre más tiempo de ocho años, el que consistía en porsión de Yeguas que no sabe quantas, dos aranzadas de viña, una en el pago de el Morisco término de esta Villa, y otra en la Sarsosa, y aunque sabe estaba sembrado un pegujal de trigo en el Sitio de las Escaleras no sabe el testigo si era de dicho Pedro Lopez o de Bartolome; sábelo el testigo por aberlo bisto ser y pasar así, y responde:
3   A la tersera pregunta dijo sabe que las dichas Yeguas en tiempo de Agostos se arrendaban, y es mui Regulado ganaren sinquenta Ducados de vellón cada un año, libres de todos costos; sábelo el testigo por aberlo bisto y el Consimiento que en esta Razón tiene, y responde:
4ª   A la quarta pregunta dijo sabe que en dicho tiempo de la dicha Administrazión desfrutaba las Referidas viñas el dicho Bartolome, y según su cantidad, parese a el testigo dejarían libres de todos Costos siento reales de vellón cada aranzada en cada un año; sábelo el testigo por aberlo bisto, y responde:
5ª 6ª   A la quinta y sesta pregunta de dicho Ynterrogatorio dijo que en Rasón de su Contenido no sabe ni puede dar Rasón alguna, y responde:
7   A la séptima pregunta dijo sabe por aberlo bisto que el expresado Bartolome Vendió a Andres de Roxas, Vezino de esta Villa, una Yegua de las de dicho su padre, en presio de Veinte y seis pesos, y no sabe lo demás que dicha pregunta mensiona, y responde:
8ª  A la octaba pregunta dijo no sabe nada en Rasón de su Contenido, y responde:
9   A la Nona y Última pregunta del dicho Ynterrogatorio dijo que lo que lleba dicho en las Antezedentes es público y notorio, pública Boz y fama, y la Verdad socargo de su juramento; no firmó porque dijo no saber, y Su Mersed lo señaló. +

(Testamento) Epílogo 5

Probanza fecha en la Villa de Castilleja de la Cuesta ante el Señor Pedro Marquez, Theniente de Gobernador de ella, por parte de Simon Rodriguez Negrón, por sí y Francisco Cabrera, en el Pleito de Partizión a vienes de Pedro Lopez de Pineda con Bartolome Lopez de Pineda;
En la Villa de Castilleja de la Cuesta en veinte y sinco días del mes de Octubre de mil setezientos treinta y nueve años, ante el Señor Pedro Marquez, Theniente de Governador de esta Villa, Simon Rodriguez Negrón, vecino de ella, por sí i en nombre de Francisco Rodriguez Cabrera, para la provanza que pretenden, presentó por testigo ante el Señor Theniente a Pedro Montaño, vezino de esta Villa, del qual Su Merced por ante mí el escrivano recivió Juramento por Dios y una Cruz en forma de derecho, y el referido lo hizo y so cargo de él ofreció decir Verdad, y siendo preguntado al tenor de las preguntas del Ynterrogatorio presentado respondió a ellas lo siguiente:
1ª  A la primera pregunta Dixo conoze las partes del Pleito y tiene noticia de él, y responde.
Generales.  A las Generales de la Lei que le fueron fechas Dixo que aunque las partes que litigan así unas como otras son sus parientes aunque lejanos, no por eso faltará la religión del Juramento y a decir la Verdad en lo que supiere y se le preguntare, y que es de edad de quarenta años, poco más o menos, y responde.
2ª   A la segunda pregunta Dixo es cierto que Bartolome Lopez, vezino de esta Villa, tuvo a su cargo y ministró tiempo de ocho años poco más o menos el caudal de Pedro Lopez de Pineda su padre, que consistía en una cobra de yeguas de seis cavezas, grandes, y además dos potros y una potranca de a dos años, dos aranzadas de viña, la una en caveza de Moro, término de esta Villa, y la otra en el de Balencina en la Sarsosa, y en el año de setecientos y treinta y quatro un pegujal de trigo de tres aranzadas en término de esta Villa, que no save el testigo lo que produjo y sí oyó decir a el dicho Pedro Lopez lo havía recogido el dicho Bartolome; y responde: 
3ª   A la terzera preguna Dixo save por averlo visto que la dicha cobra de yeguas en el referido tiempo se ocuparon en la trilla de los Agostos de cada año, arendándose y travajando en unas ocasiones por más precio que en otras, y la regular que podrían dejar ganados libres de todos costos son sinquenta Ducados de vellón cada temporada, Lo que perzevía el dicho Bartolome; sávelo el testigo por haverlo visto ser y pasar así; Responde:
4   A la quarta pregunta Dixo save que las dichas dos aranzadas de viña las desfrutava el mencionado Bartolome Lopez, llevando a vender sus frutos a la Ciudad de Sevilla en cada un año, en los quales unos tendrían más valor que otros, sobre que no puede dar razón, y responde:
5   A la quinta pregunta Dixo save por haverlo oído decir y visto que en las Casas del dicho Bartolome Lopez quedaron diferentes bienes muebles del mencionado Pedro Lopez su Padre, pero no save si esisten o no en poder del dicho Bartolome; y reponde:
6   A la sesta pregunta Dixo es cierto que en el año que se hizo la venta de las yeguas por el resector del Voto avían quedado sinco yeguas grandes y tres rastras de a dos años, las quales eran propias de dicho Pedro Lopez, y estavan pastando en la Ysla, y con noticia que huvo de que dicho resector pasava a embargarlas el mencionado Bartolome las sacó de dicha Ysla y llevó a la dehesa del Juncal, del Marqués de Medina, en donde vendió una yegua rucia y dos potros; de las dichas rastras no save el testigo a quien ni en qué precios, y lo que lleva dicho lo save por avérselo oído decir a Juan Rosel, Yegüeriso que en dicha Ysla guardava las espresadas Yeguas, y responde:
7   A la séptima pregunta Dixo save que el dicho Bartholome Lopez de las espresadas yeguas vendió a Andres de Roxas, vezino de esta Villa una, en precio de veinte y seis pesos, y el potro que se dise haver vendido el referido en la feria de guadajosillo, aunque es cierto lo llevó, no lo vendió en ella y se lo volvió, y en la Ciudad de Sevilla en Triana no save a quién ni en qué precio, y lo referido lo save por averlo visto y oído decir al mismo Pedro Lopez, y responde:
8   A la octava pregunta Dixo save por haverlo visto que el dicho Pedro Lopez sacava del Pósito de esta Villa diferentes porciones de trigo para su Manutención y sustento, quien le dijo a el testigo que el trigo que havía cogido del Pegujal del año de treinta y cinco se lo havía dado al dicho Bartholome Lopez su hijo; y responde:
9   A la Nona pregunta Dixo que lo que lleva dicho en las antezedentes es Público y Notorio, Pública Vos y fama, y la Verdad so cargo de su juramento; no firmó por no saver, y Su Merzed lo señaló. Señal + del Señor Theniente. Joseph Cordero Baena.

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