martes, 13 de octubre de 2009

Los esclavos 75j

¿Era presa el portugués Hernán Dominguez de algún tipo de fijación obsesiva con las lanzas? De otra manera no se explica que menos de un año después del trágico percance frente a la ermita de Guía, cuando todavía su víctima Gregorio Lopez debía estar resintiéndose de las gravísimas heridas que le infirió, adquiriese en plena Plaza de Castilleja un domingo por la mañana, ante el gentío que se reunía tras la misa para pujar por los bienes que solían ofrecerse a subasta, un par de lanzas. Le costaron un real y un cuartillo. ¿Cómo no imaginar que todo aquel que lo viera mercar las armas sentiría cierta aprehensión, cierto recelo, cierta alarma? "Vuelve el perro a sus vómitos y el cerdo a su lodazal", murmurarían algunos. Y no fueron pocos —repetimos— los presentes.
Debía estar nuestro portugués con efectivo disponible, porque además se adjudicó varias prendas. Entre ellas y por el mismo precio de las lanzas adquirió "un paño de rostro labrado de negro muy viejo". Veámoslo todo con detalle en el acta que del evento levantó el escribano:

El domingo 2 de octubre de 1558 estando en la Plaza ante Miguel de las Casas y Alonso Martin, pregonero del lugar de Bormujos y mucha gente, a pedimento de Pedro de Castellanos, escribano público de Sevilla, en nombre y voz de Diego Martin el mozo, que está en las Indias, hijo y heredero de Diego Martin Bermejo y de Beatriz Martin de Baena su mujer, difuntos, y de Juan de Vega en nombre y voz de María Gómez y Leonor y Beatriz, menores hijas de Hernán Martin Bermejo y nietas y herederas de los dichos Diego Martin Bermejo y Beatriz Martin de Baena, el dicho Juan de Vega como tutor y curador de las tres menores, y a pedimento también del dicho Miguel de las Casas en nombre de Leonor Martin de Baena su mujer, hija y heredera de los susodichos, se vendieron en almoneda ciertos bienes que quedaron de los susodichos: Hernán Dominguez se llevó dos lanzas viejas por un real y un cuartillo; el mismo Hernán Dominguez, unas tobajas de lienzo de lino, raídas, por 46 maravedíes; Ana de Ojeda, viuda vecina de Sevilla, otras tobajas por un real; Juan de Vega, una tobaja de lino casero ... con ... azulados raída, en 2 maravedíes y medio; el mismo Juan de Vega, una caldera de cobre viejo en 2 reales; el mismo Juan de Vega, un paño de rostro labrado de grana y raído, en 6 reales y medio; Simón de Valencia, un jubón de tafetán picado, viejo y roto, por 2 reales y un cuartillo; Bernardo de Oliver, una tobaja labrada de seda azul raída y con sus cabos, 61 maravedíes; Beatriz ..., viuda, un arca de madera vieja con su cerradura y llave, por 7 reales y un cuartillo; Martin Ramos, un candelero de azófar viejo en 55 maravedíes; dicho Hernán Dominguez, un paño de rostro labrado de negro muy viejo, un real y cuartillo; Isabel Sanchez, mujer de Antón Navarro, unos manteles de lienzo casero en 3 reales y medio y un cuartillo; Simón de Valencia, unas artes de lienzo con unas tiras coloradas raídas, por 12 maravedíes; Bernardo de Oliver, 4 pañuelos de mesa raídos, los 3 alemanes y el otro casero, por 2 reales; Simón de Valencia, un paño de rostro labrado de colorado viejo, en 44 maravedíes; Andrés Hernandez Vizcaíno, un bonete negro raído, un real y medio. Y los pedidores lo pidieron por testimonio para salvaguarda de sus derechos. Testigos, Hernando Jayán, Diego Ortiz y Gerónimo Rodriguez, vecinos de Sevilla y moradores en esta Villa, y Antón Navarro, Simón de Valencia y Salvador Perez, vecinos de esta Villa.

Válganos —por otra parte— este escrito en cuanto nos proporciona de cumplida información sobre la familia Martin Bermejo, la cual protagoniza innumerables hechos en el pueblo, reflejados en los legajos que hasta hoy se han conservado en los diversos archivos. Vemos que Diego Martin Bermejo y su mujer Beatriz Martin de Baena tuvieron por sus hijos a:
I -Diego Martin el mozo (que está en Indias)

II -Hernán Martin Bermejo, padre de
1.- María Gomez
2.- Leonor
3.- Beatriz

III -Leonor Martin de Baena (esposa del escribano Miguel de las Casas)

No está de más tomar de ello cuidadosa nota, a fin de, en posteriores desarrollos, considerar los vínculos que unían a estas personas, y por medio de tales consideraciones conocer más a fondo sus conductas y motivaciones. Y volviendo al último hilo que desenredábamos de la oscura y espesa maraña que constituye la enigmática materia de ese fenómeno que hemos dado en llamar Historia, —extraño per se hasta que se logra presentarlo, es decir, "hacerlo presente", o lo que es lo mismo, despojarlo de su carácter histórico-enigmático-fenomenológico para traerlo a la prístina matemática del instante, al aquí y ahora, el hic et nunc que es única realidad, conciencia, tabla de salvación de a cuantos la hoz de pedernal del titán Cronos poda de ilusiones venideras y sueños pasados—, sigamos tirando de él con suavidad pero con firmeza y contemplemos la reacción del alanceado Gregorio, cuya convalecencia ocupó todo el interminable verano y el melancólico otoño, prolongándose hasta ya bien entrados los fríos invernales a finales de aquel —para él— trágico año de 1557:

Gregorio Lopez, trabajador vecino de esta Villa, perdona a Hernan Dominguez por las heridas recibidas de él el día 5 de junio del presente año, en cierta cuestión viniendo de trabajar por el Camino Real de Sevilla, arriba en esta Villa. Fueron tres heridas inferidas con una lanza, y estuvo por ellas muy malo a punto de muerte. Por ruego e intercesión de buenas personas lo perdona y da por libre por siempre jamás, y lo deja asimismo libre de daños y deudas, jurando por Dios, Santa María y las Palabras de los Santos Evangelios. Testigo, Luis de Figueroa, presbítero.

Y en el mismo otorgamiento de perdón, sin solución de continuidad, un par de líneas semi-ilegibles que muestran que dicho otorgamiento no era todo lo "desinteresado" que decía ser:

Hernan Dominguez pagará en dos pagas ... . 14 de diciembre de 1557. Gregorio no sabe firmar. Testigos, Pedro de las Casas1, Salvador Perez2 y Diego Martin ... .

1.- Pedro de las Casas era hijo del escribano Miguel de las Casas.

2.- Salvador Perez era criado y escribiente de dicho Miguel de las Casas.

De forma que vemos cómo el portugués tuvo que hacerse cargo del valor de las curas, medicinas, cirujanos, etc., que fue necesitando su víctima durante todos aquellos meses.
Y por último, garabateadas casi al margen del último folio del caso, dos notas nos permiten completar, como las dos últimas piezas del rompecabezas, el panorama de los acontecimientos ocurridos, y nos facilitan comprender con más exactitud el estado de ánimo de Hernán Dominguez en lo que respecta a la agresión que sufrió cuando cavaba en la viña, episodio que con tanto sarcasmo y mala intención Gregorio le recordaba aquella tarde volviendo de Sevilla:

Entre junio y noviembre de 1556 (no consta la fecha exacta) Debe Diego ... a Hernán Dominguez 24 reales por la cura de la herida que le hizo con un azadón en la viña que tiene arrendada Diego Ortiz de los menores de Juan ... .

El lunes 16 de noviembre 1556 presentó a Francisco de Contreras, Alcalde Ordinario, un ¿recuento? Diego Ortiz de Juan Guren, por el cual Hernán Dominguez le debía 28 reales; Hernán juró que no se los debía a él, sino a su señora. El Alcalde le dijo que los pagara en 3 días o si no que fuera a la Cárcel.

Y así se nos desvelan los sinsabores padecidos por Hernán cuando cavaba en la viña de Diego Ortiz de Juan Guren: si por un lado cobraba 24 reales por el tratamiento de sus heridas, por otro el empleador de su agresor le exigía 28.

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Notas varias, 2v.

Por mediación de las visitas anuales efectuadas por las máximas autoridades religiosas de la provincia para supervisar el estado y buen gob...