miércoles, 21 de octubre de 2009

Los esclavos 75m

Fueron unos días de excelente negocio para Francisco Hernandez Labrador con la venta de bueyes (cinco animales en cuarenta y ocho horas, a 11 ducados cada uno, son 20.625 maravedíes), personaje omnipresente, por otra parte, en infinidad de documentos de la época, y en este negocio, como vemos, con particular y exclusiva clientela ginencina, a tenor de otros dos contratos, que son éste que trascribimos seguidamente, fechado un día antes del de la venta de los 2 bueyes al ex-alcalde Francisco de Carmona, el cual ejerce como testigo:

Baltasar Martin, labrador vecino de Gines, estante en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, pagará a Francisco Hernandez Labrador, vecino de la Calle Real de esta dicha Villa, 11 ducados por un buey hosco apavonado del hierro de Alonso Caballero1, vecino de Sevilla, que ya es en su poder. Pagará el día de Todos los Santos primero que viene de este dicho año, so pena del doble. Declara que es mayor de 25 años. No firmó porque dijo que no sabe escribir. Fueron testigos presentes Francisco de Carmona, vecino de Gines, y Juan de Escalante Cantero. Dado en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, martes 17 de marzo de 1545.

1.- Alonso Caballero era hermano de Diego Caballero (ver "Los esclavos 41v", entrada de mayo de 2009).

Y este otro del mismo día:

Alejos de Castellanos1 y Antón Labrador, labradores vecinos de Gines y estantes en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, pagarán a Francisco Hernandez Labrador, vecino de la Calle Real, que está presente, 22 ducados de oro por 2 bueyes, el uno de color bermejo bragado y el otro bermejo arromerado2, que ya son en su poder. Pagarán el día de Todos los Santos primero que viene de este dicho año, so pena del doble. No firmaron porque dijeron que no saben escribir. Testigos, el Bachiller Juan de Herrera, vecino de Sevilla, y Juan Cantero de Escalante. Hecho en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, martes 17 de marzo de 1545.

1.- Alejos de Castellanos (otras veces Alejo de Castellón), fue en Gines Alcalde Ordinario en 1550, y Regidor en 1554 —con Francisco Andrés de Alcalde Ordinario; ver el capítulo anterior, nota al final—. A este Alejos de Castellón o de Castellanos no le valieron sus cargos en el Concejo de la vecina Villa ni sus boyantes negocios para librarse de ser encarcelado en la de Castilleja de la Cuesta. En efecto, el jueves 6 de julio de 1559 Alejos estaba, "preso desde hoy antes de la salida del sol" en la Cárcel del Concejo de esta Villa cuando Bernardo de Oliver, otro preso en ella, protagonizó una rocambolesca fuga. Sobre Bernardo de Oliver remitimos a "Los esclavos 41t, nota 1". Anticiparemos de este episodio sobre Alejos de Castellón "que cuando se iba a escapar [Bernardo de Oliver, a eso de las 8 o las 9 antes del mediodía] le dijo que se levantase [al declarante Alejo de Castellón] porque el declarante estaba sentado en el cepo, aunque el declarante no sabía que se iba a escapar; después vió que sacó los pies del cepo y dejó las prisiones quebradas, a lo cual, al verlas el testigo dió voces [para alertar al Alguacil]". Desafortunadamente desconocemos por ahora la causa de la detención de Alejo aquella madrugada y el pleito que se le siguió.

2.- Bragado. Adjetivo; dicho del buey o de otros animales: que tienen la bragadura [la entrepierna] de diferente color que el resto del cuerpo. RAE.
Arromerado. Adjetivo; Cuando los pelos rojos y blancos se disponen formando como florecillas la capa se denomina bermejo arromerado; otros autores definen arromerado como sinónimo de "cárdeno claro", siendo cárdeno el color de la capa de pelos blancos y negros muy mezclados sin llegar a constituir manchas.

Y del viaje de Juana Hernandez a Sevilla para gestionar las testificaciones contra el gineño Francisco de Carmona, solo nos resta imaginar sus incidencias. A lomos de alguna humilde bestia, acompañada de algún vecino de confianza, quizá de alguna de sus hijas; hospedada en cualquier cuartucho de cualquier ínfima posada, sin ganas de salir la mayor parte del tiempo excepto para algún corto paseo a fin de respirar y desentumecer los músculos; largas horas de espera en los vestíbulos de la Audiencia hasta ser atendida por las autoridades, soportando alguna que otra insinuación libidinosa por parte de algún funcionario —no olvidemos que era mujer atractiva—; sesiones interminables ante los escribanos, las más de ellas a pie firme...; hasta que llegó el tan deseado momento de la recepción de los documentos, nuevos, crujientes, y el ansiado regreso a casa. Ofrecemos las transcripciones de algunos de estos documentos que con tanto celo portó la mujer de Juan de Padilla en su vuelta a Castilleja. Se comentan por sí mismos, revelando en una rápida lectura todas las vicisitudes que llevaron al ex-carnicero de Castilleja a demandar al ex-alcalde de Gines:

En Sevilla a 8 de marzo de 1545 a hora de las 11 antes del mediodía poco más o menos, ante el Honrado Señor Gonzalo Martinez, Alcalde Ordinario de dicha ciudad por Su Majestad, y en presencia de Hernán Perez, escribano público de Sevilla, y testigos, pareció presente una mujer que se dice por nombre Juana Hernandez, mujer que se dijo ser de Juan de Padilla, vecinos de la Villa de Castilleja de la Cuesta, y dio y presentó ante el dicho Señor Alcalde una Carta de Justicia Requisitoria y un Poder y un escrito de interrogatorio, todo ello escrito en papel según que por ello parece.

Carta de Justicia y Requisitoria: "Al Asistente de Sevilla, su lugarteniente y otros cualesquier Jueces y Justicias de la dicha ciudad, Juan de Santana, Alcalde Ordinario de la Villa de Castilleja de la Cuesta, les hace saber que ante él se trata cierto pleito entre Francisco de Carmona, vecino de Gines, y Juan de Padilla, carnicero, vecino de dicha Villa de Castilleja, y ahora pareció ante dicho Juan de Santana, Alcalde Ordinario, el dicho Juan de Padilla, y le dijo que, para en prueba de cuestión, estaban en esa ciudad de Sevilla ciertos testigos, de los cuales dijo que se entendía aprovechar en cierta disposición que ante dicho Juan de Santana, Alcalde Ordinario, tiene presentada contra cierta ejecución que fue hecha en sus bienes a pedimento del dicho Francisco de Carmona, y le pidió le mandase dar su Carta de ¿Receptoría? para las Justicias de Sevilla".
Juan de Santana continúa pidiendo en ella que dichas Justicias de Sevilla manden interrogar bajo juramento a los testigos que presente dicho Juan de Padilla, y los interrogue según las preguntas adjuntas y le de a Juan de Padilla testimonio de todo ello para que lo traiga a Castilleja para salvaguarda de su derecho.
Dado en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, en sábado 7 de marzo de 1545. Firman, Juan de Santana, Alcalde Ordinario, y Juan Vizcaíno, escribano público y del Concejo de esta dicha Villa.

Este mismo sábado 7 de marzo dio Juan de Padilla el poder a su mujer, el cual ella ahora presenta ante las Justicias de Sevilla. Testigos de dicho poder, Juan Martin y Diego Hernandez.

Interrogatorio. Primera pregunta: si conocen a las partes y si conocen a Teresa Ruiz, vecina de esta Villa de Castilleja, y a Cristóbal Jimenez de la Mora, vecino de Sevilla. Segunda pregunta: si saben que por el año pasado de 1541, siendo carnicero de esta Villa de Castilleja el dicho Francisco de Carmona, se concertó con el dicho Juan de Padilla que, para en pago de 4 ducados que el dicho Francisco de Carmona le debía, le diese los menudos de los puercos que se pesasen en la carnicería, a precio de 45 maravedíes cada menudo, y de ello hicieron escritura pública. Tercera pregunta: si saben que los dichos puercos que a la sazón se pesaban en la carnicería eran del dicho Cristóbal Jimenez de la Mora, el cual estaba concertado con el dicho Francisco de Carmona que de cada uno de los menudos cobrase el dicho Cristóbal Jimenez 25 maravedíes. Cuarta pregunta: si saben que los puercos que se pesaron y de que el dicho Juan de Padilla recibió los menudos, pagó al dicho Cristóbal Jimenez de la Mora 25 maravedíes por cada uno, los cuales le pagó por mandamiento de la Justicia de esta Villa, y aún para ello le tomaron y vendieron una capa al dicho Juan de Padilla. Quinta pregunta: si saben que lo que restó a cumplimiento del valor de los dichos menudos al respecto de 45 maravedíes sobre los dichos 25 maravedíes que el dicho Cristóbal Jimenez de la Mora cobró, no bastó para que el dicho Juan de Padilla fuese pagado de los 4 ducados que el dicho Francisco de Carmona le debía, antes faltaron dineros y así parece por la cuenta de los dichos menudos que el dicho Juan de Padilla recibió, que fueron los de los puercos del dicho Cristóbal de la Mora. Sexta pregunta: si saben que el dicho Juan de Padilla se concertó con la dicha Teresa Ruiz para que ella recibiese los dichos menudos y le pagase a él los 4 ducados y el resto al dicho Francisco de Carmona, y este concierto lo puso y hubo por bueno el dicho Francisco de Carmona y, conforme al dicho concierto, Teresa Ruiz recibió los dichos menudos. Séptima pregunta: si saben que, habiéndo recibido Teresa Ruiz los dichos menudos, no pagó al dicho Juan de Padilla lo que el dicho Francisco de Carmona le debía de los dichos 4 ducados, porque la Justicia de la dicha Villa tomó a la dicha Teresa Ruiz el dinero que montaban los dichos menudos para la paga de la alcábala de la carnicería que debía el dicho Francisco de Carmona. Octava pregunta: si saben que todo lo dicho es pública voz y fama.
Ponénse por posiciones al dicho Francisco de Carmona, y pídese las declare conforme a la ley. Y juró a Dios y por la Santa Cruz. Firma el Licenciado Martin Alonso.

El Alcalde Ordinario de Sevilla Gonzalo Martinez, visto el mandamiento, el poder y el interrogatorio, dijo que traiga los testigos para hacer su probanza, que él está presto de recibirlos y hacer justicia.
Y después, en dicho día, mes y año, Juana Hernandez presentó por testigos a Cristóbal Jimenez de la Mora, labrador, vecino de Sevilla en la collación de San Gil; a Pedro Ortiz, criado del Señor Conde de Olivares, vecino de Sevilla en la collación de Omnium Sanctorum; y a Antón Lopez, carnicero, vecino de Sevilla en la collación de San Salvador. De todos los cuales el Alcalde Ordinario de Sevilla tomó juramento.
Testigo, Cristóbal Jimenez de la Mora. Conoce a Juan de Padilla y a Francisco de Contreras de 5 años a esta parte, y a Teresa Ruiz también de 5 años. No le tocan las generales y tiene 50 años de edad. De la segunda pregunta dijo que la sabe porque se lo oyó decir al dicho Francisco de Carmona y a Juan de Padilla. De la tercera pregunta dijo que este testigo pesó en la dicha Villa 60 ó 72 puercos (sic) y se concertó con Francisco de Carmona que de cada menudo le diese a este testigo 25 maravedíes y este testigo los recibió. De la cuarta pregunta dijo que de los puercos que se pesaron de este testigo, de que dicho Juan de Padilla recibió los menudos le pagó a este testigo de cada uno 25 maravedíes, como estaba concertado entre este testigo y Francisco de Carmona, los cuales le pagó Juan de Padilla por mandamiento de la Justicia de la dicha Villa, y por virtud de él se le vendió una capa del dicho Juan de Padilla con que a este testigo se le pagó los menudos todos. A la quinta dijo que no la sabe. A la sexta pregunta dijo que lo oyó decir a muchas personas en esta dicha Villa. De la séptima pregunta dijo que no la sabe. A la octava pregunta dijo lo que dicho tiene y se afirmó en ello. No firmó porque dijo que no sabía escribir.
Testigo, Pedro Ortiz, criado del Conde de Olivares. Dijo conocer a Juan de Padilla y a Francisco de Carmona de más de 25 años, y a Teresa Ruiz y a Cristóbal Jimenez de Mora de 5 años a esta parte. No le tocan las generales y tiene más de 45 años de edad. De la segunda pregunta dijo que, como escribano público que era este testigo de dicha Villa, pasó la escritura y concierto de todo ello. De la tercera pregunta, dijo que la sabe por la misma razón. De la cuarta y de la quinta, lo mismo. De la sexta pregunta dijo que vio a Teresa Ruiz hacer los menudos, y cobrar la Justicia los dineros de ellos por la alcábala. De la séptima pregunta, dijo que la sabe porque él y el Alcalde Ordinario Juan Verde cobraron los dineros de los menudos por el Concejo por la dicha alcábala que Francisco de Carmona debía a la dicha Villa, y aún este testigo pagó por la dicha Teresa Ruiz al dicho Alcalde Ordinario Juan Verde ciertos maravedíes que ella debía sobre ciertas prendas que el Alcalde Ordinario tenía, que le había sacado por los dichos maravedíes. De la octava pregunta dijo lo que dicho tiene.
Testigo, Antón Lopez, carnicero. Dijo que conoce a Juan de Padilla y a Francisco de Carmona de más de 15 años, y a Teresa Ruiz de 15 años, y a Cristóbal Jimenez de la Mora de 5 años a esta parte. No le tocan las generales y es de 35 ó 40 años de edad. A la segunda pregunta, dijo que la sabe por haber estado presente cuando Francisco de Carmona y Juan de Padilla se concertaron. A la tercera pregunta, dijo que se pesaron ciertos puercos de Cristóbal Jimenez de la Mora en esta Villa, y dicho Cristóbal Jimenez se concertó con Francisco de Carmona que de cada menudo le diese 25 maravedíes. De la cuarta pregunta dice que vio cómo Juan de Padilla recibió los menudos y pagó al dicho Cristóbal Jimenez de la Mora 25 maravedíes, por mandamiento de la Justicia y Alcaldes de la dicha Villa, y para ello le vendieron una capa con la cual se pagó a Cristóbal Jimenez de la Mora lo que se debía de los dichos menudos. De la quinta pregunta dijo que no la sabe. De la sexta pregunta dijo que vio hacer los menudos a dicha Teresa Ruiz, y que de la manera que fue, que este testigo no lo sabe. De la séptima pregunta dijo que sabe que los Alcalde Ordinarios que a la sazón eran tomaron y secuestraron todos los maravedíes de los menudos que la dicha Teresa tenía y debía al dicho Francisco de Carmona, para pagar la alcábala al Concejo de esta dicha Villa. De la octaba pregunta dijo lo que dicho tiene. No firmó porque dijo que no sabía escribir.
Luego en dicho día dieron testimonio cerrado y sellado de todo ello a Juana Hernandez. Testigos que fueron presentes, Juan Moreno y Diego Perez, escribanos de la ciudad de Sevilla.

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Notas varias, 2v.

Por mediación de las visitas anuales efectuadas por las máximas autoridades religiosas de la provincia para supervisar el estado y buen gob...