sábado, 12 de diciembre de 2009

Postdata a "Rodrigo de Cieza"

En los primeros capítulos con dicho encabezamiento de "Rodrigo de Cieza" (capitulo 1 y siguientes, noviembre de 2008) hemos sabido del testamento de su hermano el Príncipe de los Cronistas, Pedro Cieza de León. Ahora, en estos últimos días, el destino o la casualidad nos ha deparado la oportunidad de perfeccionar nuestro conocimiento del hermano del cura y su relación con Castilleja, gracias a un artículo descubierto en el número 12 del Anuario de Estudios Americanos del año 1955, escrito por Miguel Maticorena Estrada. Este autor transcribe un codicilo que Pedro de Cieza otorgó el jueves 28 de junio de 1554, de suma relevancia a los efectos que perseguimos. Copiamos del Anuario la parte que nos atañe:

En el nombre de dios amen sepan quantos esta carta de codicilio vieren como yo pedro de çieça de leon vezino que soy desta muy noble y muy leal çibdad de sevilla en la collaçion de san biçeynte en la calle de las armas1 estando enfermo del cuerpo y sano de la voluntad y en mi aquerdo y entendimiento y creyendo como tengo e creo la santisima fee catolica ansi como la tiene e cree la santa madre yglesia de Roma rretificando y aprovando y aviendo por firme rrato y grato estable e valedero la carta de mi testamento çerrado e sellado que yo tengo fecho e otorgado por ante alonso de caçalla escrivano publico de sevilla y ante los testigos en el qontenidos en veynte e tres dias del mes de junio en que estamos de la fecha desta carta que tiene en su poder juan de llerena mi suegro por el qual hize çiertas mandas e legatos e dexe por mi heredero y albaçeas a los en el conthenidos e declarados e queriendo como quiero que tenga fuerça e vigor e se cunpla como en el se qontiene agora qyriendo acreçentar añadir e menguar en el dicho mi testamento algunas cosas que convienen al descargo de mi anima e conçiençia digo que por quanto por el dicho mi testamento dexo una capellania de misas que se diga e cante perpetuamente para syempre jamas por mi anima e de ysabel lopes mi muger que aya gloria hija del dicho juan de llerena e de nuestros difuntos en la yglesia de san byçeynte desde dicha çibdad de sevilla desde el dia que acaeçiere mi falleçimientos en adelante e para dezir e cantar della dexo çierta contia de dineros para que se conpren tributos como se qontiene e declara en el dicho mi testamento a que me rrefiero y es mi voluntar e mando que lo que asi dexo para dote de la dicha capellania se cunpla e pague de mis bienes antes e primero que ninguna de las otras mandas pias e graçiosas que por el dicho mi testamento tengo fechas porque quiero que esta se prefiera e sea preferida a todas ellas aunque sea caso que para otra manda alguna de las del dicho mi testamento no aya de que se cumplan e mando que para la imajen de nuestra señora que esta en la prençipal yglesia de castilleja de la cuesta una saya de chamelote carmesy guarneçida con tiras de terçiopelo carmesy que fue de la dicha mi muger e mas le mando un pedaço del mismo chamelote que tengo en mi casa para de que se le haga unas mangas e sayo e mas le mando una rropa de co... (roto) de cotuna (?) blanca que fue de la dicha mi muger e unos manteles grandes traydos que tengo en mi casa para el ... (roto) por merito de mi anima e de la dicha mi muger e tambien mando los tocados e gorgueras e cofias que yo tengo que heran de la dicha mi muger se rrepartan por mis albaçeas a las ymajenes que a ellos les pareçiere [...].

1.- Recuérdese que la calle de las Armas era el nombre que tenía entonces la que hoy se denomina calle de Alfonso XII.

Vemos como en esta nueva disposición, que enmienda la otorgada una semana antes, Pedro de Cieza da prioridad a los vestidos de la imagen de la castillejana iglesia de Santiago respecto a todas sus innumerables devociones (en Llerena, en Trigueros y sobre todo en San Vicente y otras iglesias de Sevilla según expresó en su primer mandato),lo cual, en cierta manera y sin considerar lo absurdo y ridículo de venerar un pedazo pintarrajeado de madera medio podrida o de agrietado barro cocido, nos honra como grupo. Imaginamos también a su hermano el cura don Rodrigo entonando en la iglesia de la Plaza las misas que tan encarecidamente Pedro encarga por su ánima.
Mas un lado oscuro en todo este asunto nos mantiene en vilo. Es de suponer que don Rodrigo cumplió con meticulosidad la voluntad del cronista difunto, y que las ropas donadas "lucirían" cubriendo las formas de la Virgen, aunque acaso fueran tantos los generosos en trance de muerte, que el cura pudiera verse obligado a almacenar en arcones y armarios una ingente cantidad de prendas lujosas, sin saber qué hacer con ellas.
Y esta nuestra sospecha se basa en la almoneda que, tal cual vimos en "Los esclavos 2", entrada de febrero de 2009, llevó a cabo Juan, el huidizo esclavo de Rodrigo de Cieza, el domingo 24 de abril de 1559.
Lo que Pedro de Cieza de León donó a la imagen de Nuestra Señora de la Iglesia de Santiago:

"Una saya de chamelote carmesy guarneçida con tiras de terçiopelo carmesy; un pedaço del mismo chamelote para de que se le haga unas mangas e sayo; una rropa de co... (roto) de cotuna (?) blanca; unos manteles grandes traydos; los tocados e gorgueras e cofias se rrepartan por mis albaçeas a las ymajenes que a ellos les pareçiere1".

1.- Como albacea, a don Rodrigo le pareçería que algún tocado, gorguera o cofia de estos fuese a parar a Castilleja.

Lo que el negro Juan vendió a grito pelado en la Plaza cinco años después de la muerte de Pedro de Cieza:

"Unas mangas de raso morado; otras de raso amarillo; otras de tornasol con ribetes carmesí; un pedazo de tres varas y media de chamelote colorado; unas mangas de raso negro viejo; un corpezuelo de raso viejo; unas naguas y media saya de damasco negro; ropa blanca de fustán; un corpezuelo de terciopelo viejo roto; un paño de algodón viejo, de Indias, con unas pinturas; tres ¿almaysales? viejos rotos; un paño de algodón de Indias, pintado; un rodenete viejo con unas cintas; una capa de algodón forrada en lienzo de estopa, colorada, vieja y rota; una cofia de redecilla con unos ¿pinos? labrados de oro y seda prieta; una toca."

Solo nos toca comparar.

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