miércoles, 3 de febrero de 2010

Los esclavos 82b

Veamos ahora en qué consistió el escándalo del primer matrimonio de nuestro mercader de cueros y hacendado en Castilleja, a través de la documentación de algunos autos y juicios. Nos limitaremos a resumirla, sin hacer una transcripción exacta excepto en los párrafos que aparecerán en cursiva. Existe en el Archivo de Indias una copia de la Carta Ejecutoria del pleito de Pedro de Cifontes contra Juana Téllez y Juan de Sevilla su marido. Los reyes don Carlos y doña Juana* se dirigen a su Justicia Mayor, a los Señores del Consejo**, a los Presidentes y Oidores de sus Audiencias, a los Alcaldes y Notarios de su Casa, Corte y Chancillerías y a todos los Gobernadores, Asistentes, Corregidores, Alcaldes y otros Justicias cualesquiera de sus Reinos y Señoríos así como de sus Indias, Islas y Tierra Firme del mar Océano a quienes su Carta fuere mostrada, o en lugar de ella su traslado signado con autoridad de escribano, para hacerles saber el pleito que se trató en el Consejo de las Indias entre Pedro de Cifontes, mercader vecino de Sevilla, y su procurador en su nombre, de una parte, y Juana Téllez, mujer de Juan de Sevilla, vecinos de dicha ciudad, y su procurador en su nombre, de la otra. El cual pleito primeramente fue llevado ante el Presidente y Oidores de la Audiencia y Chancillería de la Isla Española, y vino ante el dicho Consejo de las Indias en grado de apelación de una sentencia por ellos dada, sobre razón de que en la ciudad de Santo Domingo de la dicha Isla Española, el 27 de enero de 1534 el dicho Juan de Sevilla, en nombre de su esposa Juana Téllez, compareció ante los dichos Presidente y Oidores y presentó una demanda contra el dicho Pedro de Cifontes, diciendo que podía haber 15 años poco más o menos tiempo que Mari Téllez, madre legítima de la dicha su mujer, estando viuda de Pero Hernández, su primer marido, y teniendo por sus hijas legítimas a la dicha Juana Téllez su mujer y a Ana Téllez su hermana, se casó con el dicho Pedro de Cifontes*** en la dicha ciudad de Santo Domingo, y había traído a su poder en dote y casamiento 250 pesos de oro, y estuvieron así casados y haciendo vida maridable hasta que la dicha María Téllez falleció en la ciudad de Sevilla, que podía haber 3 años poco más o menos, y al tiempo de su muerte hizo su testamento y postrera voluntad en donde instituyó por sus legítimas y universales herederas a las dichas sus hijas, y que durante el dicho matrimonio, que había durado 12 años, adquirieron y multiplicaron mucha hacienda y bienes muebles y raíces y semovientes en cantidad de más de 8.000 pesos de oro, la mitad de los cuales pertenecía a la dicha Mari Téllez, y de la dicha mitad pertenecen la mitad, que eran 2.000 pesos de oro, a la dicha Juana Téllez su mujer, como una de las dos herederas, y asimismo le pertenecía y había de haber 125 pesos de oro, por la mitad de los 250 que la dicha Mari Téllez había llevado en dote a poder del dicho Pedro de Cifontes, la cual dicha herencia había sido aceptada por Juana Téllez su mujer, y que aunque había sido requerido Pedro de Cifontes para que pagase los dichos 2.125 pesos, no lo había querido hacer, antes los había retenido y durante 3 años se había aprovechado de ellos, y que este demandante era hombre tratante, que si los tuviera y se los hubieran pagado podría haber ganado la tercia parte cada un año, que eran 700 pesos, y que por consiguiente, pedía a los Reyes que mandaran a los dichos Presidentes y Oidores que hiciesen a la dicha Juana Téllez y a él en su nombre cumplimiento de justicia, y que condenasen y apremiasen al dicho Pedro de Cifontes a que diese a su mujer cuenta con pago de la dicha hacienda por inventario en un término breve, y que le pagasen lo expuesto más los dichos 700 pesos de oro por cada un año de intereses, que son los que han perdido de ganar, salvo la Real Tasación y Moderación, y que por ser como era la dicha Juana Téllez menor de 25 años y el dicho Pedro de Cifontes vecino de la ciudad de Santo Domingo, el conocimiento de la causa pertenecía al dicho Presidente y Oidores, lo que importaba sobre tener en la dicha ciudad Pedro de Cifontes mucha hacienda. Mandaron en la Audiencia de Santo Domingo dar traslado a Francisco Jiménez, procurador de Pedro de Cifontes, el cual presentó ante ellos una petición de no jurisdicción y pidió que con efecto mandaran pronunciar por no jueces de la dicha causa a los dichos Presidente y Oidores, porque dicha Juana Téllez dice que no era menor de 25 años, ni Pedro de Cifontes vecino de Santo Domingo, antes lo era de la ciudad de Sevilla, y por ello negó la dicha demanda, diciendo y alegando ciertas razones y dando informaciones por parte de Juana Téllez y por parte de Pedro de Cifontes, y visto todo por el Presidente y Oidores mandaron a la parte de Pedro de Cifontes que dentro del término de la ley respondiese derechamente a la dicha demanda, y notificado su procurador dijo que iba a consultar con su parte porque no estaba instruido e informado del negocio, contra lo cual por parte de la dicha Juana Téllez fue alegado que no se le debía de dar el dicho término, diciendo que el procurador estaba informado, y sobre ello parece que dio cierta información de testigos, la cual vista por el Presidente y Oidores en vista y en grado de revista, mandaron al dicho procurador de Pedro de Cifontes que respondiese derechamente a la demanda, y porque no respondió en el término que le fue dado, el Presidente y los Oidores a petición de Juana Téllez dieron el pleito por concluso y recibieron a ambas partes a prueba, y Juana hizo su probanza bien fundada con escrituras, y Pedro no respondió a ella en el término asignado ni alegó cosa alguna, y fue dado el dicho pleito por concluso y dieron sentencia el Presidente y los Oidores:

"En el pleito que se sigue entre Juan de Sevilla en nombre de Juana Téllez su mujer de la una parte y de la otra Pedro de Cifontes, sobre la mitad de la dote y los bienes multiplicados que pide de Mari Téllez, madre de la dicha Juana Téllez, fallamos que debemos condenar y condenamos al dicho Pedro de Cifontes en cien pesos de oro que parece que son la mitad de la dote que la dicha Mari Téllez llevó al tiempo que se casó con el dicho Pedro de Cifontes, y mas le condenamos en quinientos pesos de oro por razón de las ganancias que se hubieron durante el matrimonio entre el dicho Pedro de Cifontes y la dicha Mari Téllez, en los cuales moderamos y tasamos las dichas ganancias por la parte que de ellas ha de haber la dicha Juana Téllez, como una de dos herederas de la dicha Mari Téllez, todo lo cual mandamos que le sea dado y pagado a la parte de la dicha Juana Téllez dentro de nueve días primeros siguientes, y por causas que nos mueven no hacemos condenación de costas contra ninguna de las partes, y por esta nuestra sentencia juzgando así lo pronunciamos y mandamos. Firma el Licenciado de Vadillo."

La cual dicha sentencia dieron y pronunciaron a cinco días del mes de diciembre del año pasado de 1534, en presencia de los procuradores de las dichas partes, y en 7 días del dicho mes y año fué apelado de ello por parte de Pedro de Cifontes, y por parte de la dicha Juana Téllez fue dicho y alegado que no se le debe otorgar la dicha apelación, y caso que se le otorgase y conforme a la ordenanza de la dicha ciudad pedía fuese llevada la dicha sentencia a debida ejecución, sobre lo cual fue replicado lo contrario por parte de Pedro de Cifontes, y visto por el Presidente y Oidores mandaron que dando fianzas conforme a la dicha ordenanza la parte de Juana Téllez, se ejecutase la dicha sentencia, y mandaron dar mandamiento de ejecución y otorgaron a la parte de Pedro de Cifontes en forma, después de lo cual por su parte fue presentada una petición diciendo que pues le había sido denegado el término que había pedido para que se informase el dicho su parte del derecho que le competía contra la dicha demanda, por lo cual no tenía aviso de lo que el hecho había de alegar y probar de nuevo, por tanto que por temor de la Provisión Real y sin perjuicio de derecho del dicho su parte, y protestando que pudiese alegar de nuevo ante los del Consejo de Indias lo que viese que le convenía decir, que la dicha sentencia se debía revocar y dar por libre al dicho su parte por lo que en su favor contaba del proceso del dicho pleito, y protestaba alegar ante los Reyes el dicho grado sobre lo que pedía cumplimiento de justicia y las costas, y que concluyese con la dicha parte esta, y por parte de Juana Téllez fue dicho de bien sentenciado en cuanto a la dicha sentencia era a su favor, y en cuanto a ello pidió confirmación de ella y que en lo demás se mandase condenar al dicho Pedro de Cifontes en todo lo que más pareciese pertenecerle de los dichos bienes, sobre lo cual por ambas partes fueron dichas y alegadas otras muchas razones, hasta tanto que concluyeron.

* Carlos V y Juana I de Castilla —Juana la Loca—, su madre.

** El Consejo de Indias, fundado por el propio Carlos V. Por los años del pleito entre Pedro de Cifontes y Juana Téllez era su Presidente Juan Garcia Loaysa y Mendoza, inquisidor dominico que dos años después de este pleito, el 23 de mayo de 1539 sería nombrado Arzobispo de Sevilla.

*** Tuvo que ser un matrimonio muy desequilibrado en cuanto a edad. Pedro de Cifontes no podía tener más de 25 años cuando hizo las Américas.

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