sábado, 6 de febrero de 2010

Los esclavos 82d

Una vez enterados el procurador del mercader de cueros y el de su hijastra del mandato de los Señores del Consejo de Indias comunicáronselo a sus respectivas partes, las cuales se dispusieron a obedecer, nombrando, Pedro a Sebastián Rodriguez, un compañero y socio de empresas comerciales, sobre quien veremos de inmediato un pleito de extraordinario interés; y Juana, al Solicitador del Marqués de Tarifa* Hernando de Ávila. Aceptado el cargo por ambos, se reunieron con el Relator del Consejo Hernando Chavez en la posada de este último en Valladolid, junto con el escribano y algunos testigos, el día 6 de septiembre de 1536, para hacer las cuentas de débitos y haberes, tarea no poco complicada dado el enrevesamiento de los negocios llevados a cabo por Cifontes tanto en Santo Domingo como en Sevilla. Por desgracia la Corte se encontraba aquellos años en un lugar muy alejado de la capital andaluza, y dado que el Consejo de las Indias la seguía como su sombra, es de suponer que llevar el pleito a su fin supuso muchas penosas idas y venidas cruzando prácticamente la península de un extremo a otro en un interminable trasiego de papeles.
Tras los juramentos de rigor ( el escribano había dibujado una pequeña crucecita entre dos palabras en uno de los renglones del acta, y sobre ella pusieron sus manos derechas dichos contadores ), prometiendo hacer las cuentas bien y sin engaño, empezó la tarea. Luego, en la copia, —que como dijimos obra en el Archivo de Indias—, de todo lo acaecido en la posada vallisoletana, copia que nos sirve de fuente principal, sigue un interminable desglose de cargos que se le hacen a Pedro de Cifontes en base a documentos de la Casa de la Contratación en Sevilla, cartas de pago indianas, contratos de ventas, albaláes, testimonios, probanzas, codicilos testamentarios y reconocimientos de clientes, amigos y allegados, socios, etc., que su procurador había logrado recolectar, imaginamos que, —considerando la variedad de ellos y en muchos casos lo distante de sus localizaciones—, con un esfuerzo ímprobo y excepcional; mas por otra parte se explica en razón de las gruesas sumas de dinero que habían en litigio. Lo primero que se le carga a Pedro son, en casas, dineros, esclavos y joyas que su difunta mujer había llevado en dote al casamiento, 250 pesos, según él mismo había confesado. Dado lo antedicho, debemos imaginar a Mari Téllez como una viuda rica, lo que se llama un buen partido para un joven principiante. En cuanto al valor de los pesos, nos ceñiremos a lo que sobre él se especifica en este documento, o sea, 450 maravedíes cada uno, ya que todas las consultas por nosotros realizadas en otros lugares arrojan cifras diferentes, tal era el caos monetario que reinaba en el territorio por aquella época. Otra cuenta de Cifontes era la que se reflejaba en un albalá firmado por Juan de Sevilla, demandante y marido de su hijastra, que ascendía a 1.455 pesos, 5 tomines y 1 grano de oro**, que montaban las deudas y los bienes que quedaron a cargo del dicho Juan de Sevilla, mas otros 2.987 maravedíes que debió Juan cobrar. Pedro de Cifontes alegaba que su yerno le había devuelto las escrituras, y los contadores acordaron que cuando les fueren mostradas rectificarían la deuda y se le pagaría la diferencia.
En el siguiente cargo aparece un viejo conocido nuestro, hacendado protagonista de un escándalo monumental en Castilleja: Rodrigo Franco***. Franco le había comprado unas casas —suponemos que en Sevilla—, por precio de 775 pesos (348.750 maravedíes). También vendió Pedro de Cifontes otras casas al Cabildo de Santo Domingo, por 490 pesos (220.500 maravedíes), todo lo cual se suma al total. Además de 200 ducados (75.000 maravedíes) que valían los bienes inventariados por mandato de Mari Téllez en una de las cláusulas de su testamento. Y, añaden los contadores, 60 ducados que aparecen en dicho inventario en dinero contante y sonante.

* Fadrique Enriquez de Ribera, I Marqués de Tarifa. Heredó la sevillana Casa de Pilatos —que había sido expropiada a un judío—. Viajó a Oriente Medio, oficialmente como pacífico peregrino, y a su vuelta adquirió en Italia gran cantidad de obras de arte que le sirvieron para adornar su palacio hispalense, del cual se jactaba afirmando que su fachada, reformada a su vuelta, reproducía la auténtica casa romana de Poncio Pilato, que había hecho dibujar en su viaje ( algo del todo imposible que la casa de Pilatos resistiera el paso de tantos siglos ). También afirmaba que el Via Crucis que diseñó desde su peculiar "Casa de Pilatos" hasta el monumento de la Cruz del Campo tenía la misma longitud que la distancia desde la original casa de Pilatos romana hasta el monte Calvario, donde fue crucificado Jesús, distancia que había ordenado medir con toda exactitud durante su estancia en la Ciudad Eterna.
Poseía una mediana biblioteca, engendró varios hijos ilegítimos y fue miembro de la Orden de Santiago. Murió el día 6 de noviembre de 1539, poco después del pleito de Pedro de Cifontes que estamos describiendo.

** Tomín ( del árabe hispano húmn [addárham], ochavo de adarme). Tercera parte del adarme y octava del castellano, la cual se divide en 12 granos y equivale a 596 mg aproximadamente.
Grano de oro. Dozava parte del tomín, equivalente a 48 mg. RAE.

*** Rodrigo Franco. Abundantemente documentado en esta Historia de Castilleja. Ver los primeros capítulos de la serie "Los esclavos".

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