lunes, 8 de febrero de 2010

Los esclavos 82e

"Así que —concluyen los contadores Sebastián y Hernando— monta el cargo que se le hace al dicho Pedro de Cifontes en la manera que dicho es un cuento [un millón] y cuatrocientos diez mil y doscientos dieciséis maravedíes, de los cuales da por descargo lo siguiente:"

Y continúan pacientemente deduciendo sumas y descifrando papeles, mientras el escribano va tomando nota de sus indicaciones y los testigos bostezan con disimulo, ya medio adormilados. El primer descargo a Pedro de Cifontes es de 439.200 maravedíes, que tuvo que pagar a los herederos del Gobernador Rodrigo Álvarez Palomino* por sentencia de los Señores del Consejo de las Indias, cuya carta de pago tiene presentada. Siguen los contadores deduciendo 150 pesos (67.500 maravedíes) que se le pagaron al Capitán Diego de Almagro**, al clérigo Gonzalo Hernandez y a ciertos cesionarios suyos, según se había obligado Pedro de Cifontes en el año 1524 a favor de Pedro Hernandez, aserrador, cuyos herederos eran los dichos Diego de Almagro y Gonzalo Hernandez, como certificaron el escribano de Sus Majestades Juan Rodriguez y el testigo Gonzalo Gomez. Se le descargan por ser contraída la deuda durante su matrimonio y pagada después de muerta Mari Téllez.


* Rodrigo Álvarez Palomino fué elegido por "el común" para reemplazar al trianero Rodrigo de Bastidas en el gobierno de Santa Marta, apuñalado Bastidas en su bohío por uno de sus subalternos y muerto por ello poco después, en Cuba, en junio o julio de 1527. También tuvo un final trágico Palomino, ahogado en un río en el año 1528.
Juan Friede, autor de "Breves informaciones sobre la metalurgia de los Indios de Santa Marta" (Journal de la Société des Américanistes, año 1951, volumen 40, nº 40, pp. 197-202) dice que "el comerciante de Santo Domingo Pedro de Cifuentes suministraba a Palomino armas, víveres y ropa, y éste mandaba en pago oro cogido de los indios", y añade que muchos de los datos sobre la elaboración del oro entre los indios de la provincia de Santa Marta proceden del pleito sobre rendimiento de cuentas que en 1528 instauró ante el Consejo de Indias dicho Pedro contra los herederos de Rodrigo Álvarez Palomino, gobernador interino de Santa Marta. Ahora acabamos de ver que nuestro hombre perdió el pleito y con él casi medio millón de maravedíes.
El oro con que el Capitán Palomino pagaba a Cifontes no tenía formas groseras de toscos lingotes precisamente: expertos metalúrgicos, los indios santamartinos elaboraban figuras de " ...águilas y pájaros y orejeras y otras cosillas... ", "...papagayos y pájaros y cascabeles y otras figuras...", "...águilas y pájaros y ranas y otras cosas...", y representaciones de malos espíritus, etc., y, refiriéndose a un informe custodiado en el Archivo de Indias, cuenta Friede que "el gobernador Rodrigo Álvarez Palomino, por medio del intérprete pidió al cacique Cocanoa que le diese "un cincho de oro". "El cual cacique —sigue el informe— le dio una plancha, que se ciñe en el cuerpo de oro fino, que era ancho como tres dedos, que podía pesar cien pesos de oro fino, poco más o menos". Pedro de Cifontes declara —seguimos a Friede— "que el oro venía de Santa Marta " ...en la manera que los indios lo labran : e hinchen los huecos de una tierra que llaman copey, que es muy pesada, y es muy poco el oro que sobreponen, y es casi más de la mitad la tierra, especial en los animales y aves que labran".
Afirma Cifuente (sic), y con él varios testigos, que para fundir estas piezas es necesario previamente " ...sacarse el copey y tierra antes que se funde, y que aún después de sacado, hace mucha mengua y falta del peso que tiene, cuando entra el que tiene cuando sale, porque no se puede apartar de él toda la tierra, hasta que entre en el fuego, y después de fundido queda mucha escoria y mengua, siete y ocho por ciento".
Duró el pleito entre 1529-1534. Los herederos de Rodrigo Álvarez Palomino, gobernador que fue de la Provincia de Santa Marta, con Pedro de Cifuentes, mercader, vecino de la ciudad de Santo Domingo, sobre cobranza de cierta cantidad de pesos que quedaron en poder de este. Archivo General de Indias.

** Diego de Almagro. En sus actuaciones quintaesenció la crueldad, la intriga, la inhumanidad que caracterizaron a los conquistadores del Nuevo Mundo, y como broche final terminó su vida mostrando una repugnante cobardía. Cieza de León, —a cuyo hermano Rodrigo de Cieza ya lo hemos conocido como cura de Castilleja—, decía de él que "era de pequeño cuerpo, de feo rostro e de mucho ánimo, gran trabajador, liberal aunque con jactancia, de gran presunción, sacudía con la lengua algunas veces sin refrenarse. Era avisado y sobre todo muy temeroso del rey". Compañero de depredaciones de Francisco Pizarro, con el que conquistó Perú, fue hijo ilegítimo, sufrió abusos y malos tratos de su tío y a los 15 años huyó de su localidad natal, Almagro (Ciudad Real), a Sevilla, donde ejerciendo de criado del Alcalde Luis de Polanco cometió un delito de sangre, apuñalando a otro sirviente. Uña y carne con Pizarro, acabaron enemistándose, y siendo preso por él en Cuzco y condenado a muerte pedía clemencia a gritos en el calabozo, hasta que un verdugo le hizo un torniquete en el cuello y lo estranguló, el 8 de julio de 1538; luego descuartizaron su cadáver en la Plaza Mayor.

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Notas varias, 3i.

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