viernes, 23 de abril de 2010

Los esclavos 82n

En febrero Pedro de Cifontes presentó su interrogatorio, que contiene algunas precisiones con respecto a lo ya dicho: eran 130 los viajeros del trágico periplo de la "Santa María", todos a cargo de un tal Rodrigo Durán, titulado Capitán de los pasajeros; y el bizcochero que los surtió se llamaba Luis Hernandez, vecino de Sevilla.
En este mes la viuda Leonor Ortiz vuelve a la carga, ahora diciendo que entre los bienes de su difunto marido se encuentran unas viñas en el lugar de Quema*, y "la bodega y vinos y porque el tiempo de cavar y podar se pasa y también los vinos se pierden por no trasegarse y curarse y porque esto no se hace todo se pierde, suplico a Vuestras Mercedes lo manden proveer y se ponga persona que lo haga y porque Diego Díaz [el albañil que ya conocemos, fiador de su difunto marido en la deuda con Ana Quijada] que se ocupó en hacerlo el año pasado ahora está ocupado en su hacienda y no quiere entender en ello yo nombro y señalo para que lo haga a Diego Hernandez de Cantillana [marido de su sobrina Juana Rodriguez] que lo hizo juntamente con el dicho Diego Díaz en año pasado y es hombre que sabe muy bien lo que se ha de hacer y sabe muy bien la heredad porque lo ha hecho otras veces y si fuere menester dará fianzas para todo lo que se le diere y para lo demás que fuere necesario, sobre lo cual pido cumplimiento de justicia".
También Cifontes llegaría a complicar el asunto hasta extremos inverosímiles, ya que los testigos que en su apoyo quiere presentar eran muchos y de difícil localización, por lo que tuvo que pedir prórroga: en Málaga Juan Martinez, mercader, Juan Ferrero, Gonzalo de Chavez y otros hasta 8 testigos; en Cádiz Francisco Moner, Juan Pichón, Juan Aires y otros hasta 8 testigos; en Gibraltar Andrés de Zuazo, Juan de Sanpedro y otros hasta 6 testigos; en El Puerto de Santa María Juan Trabuco, Fernando Trabuco su hermano, Pedro Sanchez y otros hasta 6 testigos; en Jerez de la Frontera Cristóbal Ortiz, el Licenciado Sanabria y otros hasta 6 testigos; y en Sevilla Diego Díaz, albañil, Miguel Gerónimo de Ballesteros, Bartolomé Lopez, Juan de Cárdenas, Gerónimo Rodriguez y otros hasta 20 testigos.
Ello suponía que las autoridades de la Casa de la Contratación tendrían que, previo envío del interrogatorio presentado por Cifontes, solicitar a las justicias de las mencionadas villas y ciudades que citaran a los testigos y que les tomaran declaración bajo juramento, y luego que remitieran a Sevilla las escrituras. Cierto que peor hubiera sido si los declarantes hubiesen residido en Ultramar, pero aun así, el aparato burocrático que debía ponerse en marcha bien exigía los 4 meses que solicitó de plazo nuestro demandante.
Mientras tanto, ya en marzo, Leonor Ortiz insiste en su petición, agobiada por su pésima situación económica y en base a que las partes contrarias no la habían protestado, insistencia que da su fruto, ya que de inmediato Diego Hernandez de Cantillana declara haber recibido de los Señores Jueces 7.500 maravedíes, por vía del banco de Cristóbal Francisquín y Diego Martinez**, "para trasegar el vino que se ha cogido de las viñas de Sebastián Rodriguez Pavón y para podar y cavar las viñas y hacer las otras labores necesarias", por todo lo cual otorga carta de pago.
Y ahora le toca el turno a Cifontes, quien en cierta manera coincide con las pretensiones de Leonor Ortiz, pero que a la vez le corta los vuelos, porque aunque, como ella, también dice que los bienes embargados de Pavón vienen a menos cada día que pasa, porque son cosas perecederas, como los vinos que se guardan en la bodega, que a este paso acabarán convertidos en vinagre, acto seguido pide que se vendan y que el dinero quede en depósito de quien los Jueces decidan, y ni muchísimo menos que se destine a socorrer a la viuda. Luego hace notar a dichos Jueces que el Procurador de Sebastián no ha presentado todavía documento del poder que de él tiene, y exige que lo haga para incorporarlo al pleito; la parte de Sebastián remolonea, y han de amenazarla con 2.000 maravedíes de multa para que presente por fin el poder. Después sigue Pedro de Cifontes apuntando que tiene por testigos a los maestres Antón Quintero*** y a Hernando Rodriguez, y que como ellos dos declararon en un interrogatorio presentado por su socio Bartolomé Lopez, que estas deposiciones le sean trasladadas para, ratificadas por dichos maestres, usarlas ahora en su propio derecho. Luego continúa afirmando que ha de presentar como declarantes al Deán de Cartagena**** y al escribano público de Sevilla Pedro de Castellanos*****, y que como ambos son personas de mucho prestigio en la Casa de la Contratación, solicita que les den licencia para que digan sus opiniones sobre el caso. Además pide que se comunique al dicho Pedro de Castellanos que entregue copia de una escritura que posee, de abono de los 54.400 maravedíes que el trío de mercaderes (él, Bartolomé y Sebastián) pagaron al trianero Francisco de Lugo para saldar la deuda que habían con éste contraído, asunto que ya vimos en la demanda inicial.
La caducidad de los bienes de Sebastián Rodriguez Pavón, —puesta ahora de manifiesto por Leonor y Cifontes—, urge a todos a actuar con prontitud, y para ello hay que revolver los viejos papeles del embargo, donde se habían inventariado. Estos papeles nos pintan un fresco de la situación y circunstancias del albañil metido a naviero, disfrutando de sus viñas y posesiones en tierras aznalcazeñas.

* La finca de Quema, atravesada por el río Guadiamar, en término municipal de Aznalcázar. Da nombre al conocido Vado del Quema que salva dicho río y en el cual los rocieros modernos montan anualmente sus esperpénticos espectáculos. Quien esto escribe posee una de las primeras fotografías en color del Vado en el momento en que las carretas de Triana lo cruzaban, en la cual se contempla a una de ellas, agregada por Castilleja de la Cuesta, volcada y semicubierta por las aguas. Entre los que se afanan por liberar a los bueyes, un tío carnal del autor de esta historia, servidor de ustedes. Recuerda la escena en todo y por todo a lo relatado en "Inundación en la Vega I y II", entradas de junio de 2008 y las primeras de esta historia.

** Algunos contenidos de Unidades custodiadas en el Archivo de Indias nos acercan a estos banqueros:
Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación para que guarden la Cédula de 9 junio de 1537 que se inserta y entreguen a Gaspar de Torres, vecino de Sevilla, los 969 pesos de oro que vinieron de las 1.500 licencias de esclavos que se concedieron a Cristóbal Francesquín [o Francisquín] y a Diego Martínez.
Real Cédula a Cristóbal Francisquín concediéndole licencia para tratar y contratar con Indias, aunque no sea natural de los reinos de España.
Real Cédula a los oficiales de la Casa de la Contratación para que cobren del banco de Cristóbal de Francesquín [o Francisquín] y Diego Martínez una partida de 2.063.000 maravedís que depositó Gaspar de Torres.
Real Cédula dando licencia a Gaspar de Torres, vecino de Sevilla, o a quien su poder hubiere, para que de estos reinos o de Portugal e islas de Cabo Verde, Guinea o de donde quisiere, pueda pasar a las Indias mil doscientos esclavos negros en tercio de ellos tienen obras, libres de todos derechos, por cuanto ha pagado en el cambio [banco] de Diego de la Haya y en el de Cristóbal Francisquin, vecino de Sevilla 2.448.000 mrs. que montan los dichos esclavos a razón de 2040 mrs. por cada esclavo. Se señalan las condiciones acostumbradas en esta clase de licencias.
Pedro de Paz, vecino de Medina de Rioseco, apela al Consejo la sentencia dictada por los jueces de la Contratación en el pleito entre el mencionado Paz, de una parte, y el genovés Cristóbal Francesquín, de la otra, sobre el pago de 80 ballestas con sus aparejos.
Real Cédula al gobernador o juez de residencia de Tierra Firme, y demás justicias de dicha provincia, a petición de Diego Martínez, mercader vecino de Sevilla, quien ha expuesto que él y su compañero Cristóbal Francisquín entregaron a Luis Suárez, mercader y vecino de la misma ciudad, mercaderías, dinero, y otras cosas por valor de más de diez mil ducados con obligación de devolverlos a ciertos plazos, y que el citado Luis Suárez se fugó con todo escondiéndose en iglesias y monasterios, y que luego ha tenido noticias de que estaba en Nombre de Dios, y ha suplicado se le envíe preso a la Casa de la Contratación. Que se informe de lo susodicho y llamadas y oídas las partes haga justicia sin dilación.
Y en el Archivo General de Simancas (fecha de 1549), Juro a favor de Ángela de Villafranca, mujer de Cristóbal Francisquín; Juro a favor de Cristóbal Francisquin y Diego Martínez de 18.000 maravedís; y Juro a favor de Cristóbal Francisquín y Diego Martínez de 12.000 maravedís.

*** El Maestre Antón Quintero estuvo acusado por el Fiscal de la Audiencia de la Contratación Licenciado Diego Venegas en el año 1562; le habían decomisado ciertas barras de plata que trajo de Indias fuera de registro; el pleito pasó al Consejo de las Indias. Un año después se ordenó que le devolviesen las barras de plata que tenía secuestradas, previo pago de lo juzgado en el Consejo de las Indias.

**** Se trata de don Miguel Jerónimo Ballesteros, quien siendo Deán de Cartagena el año de 1543, fue electo Obispo de Venezuela. Cuentan que mucho del oro que los españoles obtenían en Colombia era destinado al juego de naipes, que se extendió por toda la región recién descubierta, incluso entre los indios y las mujeres. Hubo Oidores que se endeudaron hasta los ojos. Los eclesiásticos tampoco se mantuvieron al margen del manejo de las barajas y en 1542, el Deán Ballesteros se dirigió a los de su jurisdicción cartagenera rogándoles que considerasen el mal ejemplo que daban a los seglares y se abstuviesen de jugar.

***** El escribano Pedro de Castellanos viviría en la Plaza de Santiago de Castilleja de la Cuesta ya en su madurez, y de él hemos dado noticia en "Los esclavos 52", entrada de mayo de 2009, y en "Los esclavos 75j", entrada de octubre del mismo año. Es obvio que los dos homónimos, Cifontes y Castellanos, hubieron de mantener alguna relación ya ancianos en nuestro pueblo.

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