viernes, 25 de junio de 2010

Los esclavos 82t

No menos encarnizado fue el pleito que Pedro de Cifontes entabló con el tercer socio, Bartolomé Lopez, durante estos años. Bartolomé era ya cincuentón cuando se vio obligado a enfrentarse a él, nombrando por sus procuradores a Gerónimo de Solis y a Íñigo Lopez de Mondragón, los dos estantes en Indias, el miércoles 24 de octubre de 1534. Del mismo modo que en los anteriores, también Cifontes exigía a Bartolomé cierta cantidad de dinero (dos tercios de 55.400 maravedíes) por unos fletes de la "Santa María la Blanca" en los que se mezclan el asunto del aceite de Triana (32 quintales y 3 arrobas) que compraron al tratante Francisco de Lugo ante el escribano Pedro de Castellanos, y el del pasaje de los soldados, tropa que iba a quedar bajo el mando del Gobernador de Cartagena, del cual, inmerso en la conquista de la actual Colombia, vamos a tener cumplida noticia de inmediato. En este conflicto aparecen también tanto Juan Caldera como Sebastián Rodriguez Pavón involucrados en cuentas, pagos y cobros. Fue tras la muerte de éste, Sebastián, cuando Pedro reinició su demanda contra Bartolomé; como vemos, los tres socios acabaron enfrentados entre sí, aunque a estas alturas ya el albañil había dejado de existir. Por el año 1538 se tramitaba en Valladolid, junto al de Juan de Sevilla y Juana Téllez, este último juicio, que había tenido su comienzo en la capital andaluza.
Como era habitual en semejantes casos, Bartolomé respondió atacando, echándole en cara que en realidad era a él a quien le debía el demandante por los pasajes de los viajeros y soldados a razón de 15 ducados por barba, y añadiendo que en cuanto al aceite, estaba en paz con todos porque había ajustado cuentas con Sebastián. Volvemos a encontrarnos con muchos testigos que ya conocíamos, como el albañil Diego Díaz, el despensero de Ribadesella o el Deán Ballesteros, aunque algunos de ellos residen en Santo Domingo y en Cartagena de Indias. Todos declaran en parecidos términos —ya conocidos por nosotros— sobre las circunstancias del viaje de la nao a Cartagena. Uno de estos deponedores fue Juan de Escalante, de 55 años de edad, vecino de la villa de Rentería en la provincia de Guipúzcoa y maestre de la nao "Santa María", que hacía cinco años que conocía a Cifontes. En el indescifrable embrollo del viaje aparece ahora este vasco como otro gobernante del navío, quien seguramente fue nombrado en sustitución de los que ya hemos mencionado, cuando la "Santa María la Blanca" hacía sus periplos ilegales por el Caribe.

Pero no queda ahí la cosa. Por la primavera de 1537 un Pedro de Cifontes dispuesto a cargar contra moros y cristianos sacaba adelante otro pleito:

Sebastián Rodriguez1 en nombre de Pedro de Cifontes en el pleito que trata con Hernán Rodriguez piloto afirmándome en lo por mí parte dicho y alegando más de la justicia de mi parte, digo que V.M. debe mandar hacer en todo según tengo pedido y por lo siguiente: lo primero porque no hace al caso decir la parte contraria que por no venir de tornaviaje la nao para Castilla por la Isla de Santo Domingo no cumplió el viaje como era obligado porque al tiempo que se hizo la escritura con la parte contraria que habrá de volver por Santo Domingo fue porque volviendo por allí venía de ello muy gran provecho al dicho mi parte porque se cargara de azúcar y cueros de que ganara más de mil quinientos ducados y a la parte contraria por venir por la dicha Isla de Santo Domingo no le iba ningún provecho ni perdía ninguna cosa por no venir por allí la dicha nao porque él no tenía que negociar en la dicha Isla de Santo Domingo y así parece claramente por la dicha escritura y si en ella se puso la dicha condición de venir por Santo Domingo fue en favor de mi parte por el gran interés que viniendo por allí podría reportar de las cosas que tengo dichas de suso y así se ha de entender; lo otro porque la parte contraria se quedó y no quiso seguir el dicho viaje diciendo que había de volver por Santo Domingo porque en él tenía que negociar lo que es al contrario porque él no tenía que hacer ni negociar ni tal tiene probado en todo este proceso antes por no servir ni cumplir lo que era obligado se quedó so color de la condición de la dicha escritura la cual se había puesto en favor de mi parte y así se probará. Por todo lo cual y por lo que mas tengo dicho y alegado pido y suplico a V.M. mande enmendar la dicha sentencia dada contra mi parte y para la enmendar la mande revocar mandando hacer en todo según tengo pedido y para ello imploro Vuestro Real oficio y pido cumplimiento de justicia y las costas y ofrézcome a probar en forma. Sebastián Rodriguez.

1.- Ni muchísimo menos es el Sebastián albañil usurpador del gobierno de la nao, sino el procurador que presentamos al principio, en el pleito con Juana Téllez.

Y en el verano de 1534 traía otro conflicto con los almojarifes de Sevilla, quienes, acusándolo de contrabando, le habían embargado 325 cueros que al mercader le enviaron sus socios desde Santo Domingo, y que pretendía llevar a Cádiz para su embarque con destino a Valencia. Pero de este asunto salió bien librado, en cuanto que le restituyeron sus pellejos, amén de que los referidos almojarifes sufrieron prisión unos días a causa de no obedecer en el acto una de las sentencias dictadas por las autoridades al respecto.

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