martes, 11 de enero de 2011

Los esclavos 83a

Al Factor Francisco Duarte no le fue del todo mal en la vida; casi podríamos sospechar que en el trapicheo con los restos auríferos y argentíferos del naufragio de Zahara salió ganando más de lo que pudiera parecer, a juzgar por los fastos que organizó con ocasión del matrimonio de su hija: toros en la sevillana plaza de San Francisco y celebraciones por toda la ciudad, que atrajeron a propios y extraños. Y entre estos últimos, a varios castillejenses aficionados a presenciar la canallesca tortura de los nobles cornúpetas que ha llegado hasta nuestros días para vergüenza de la humanidad.
Recordaremos que el afortunado Duarte, estando en Cádiz, requirió de su oficio a ciertos buzos para buscar en las someras y turbias aguas de la costa cuanto cofre de alhajas u objeto de valor en general pudiesen encontrar entre los despojos de los pobrecitos indianos.
Y son esta arriesgada profesión de inmersión y el grupo referido de habitantes de Castilleja de la Cuesta los elementos que constituyen el contenido del siguiente documento, que aunque algo posterior al acontecer narrado en esta serie de capítulos, nos va a adelantar las peripecias vitales de unos paisanos ya archiconocidos por nosotros, como es el caso de Juan de Vega. El documento está transcrito en su totalidad.

Muy Ilustres Señores Presidentes y Jueces de la Casa de la Contratación de las Indias de esta Ciudad, que Nuestro Señor guarde en su Servicio, el Licenciado Diego de la Peña, Alcalde de la Justicia en esta Ciudad de Sevilla y su Tierra por el Muy Ilustre Señor Don Hernando de Torres y Portugal, Conde de El Villar, Señor de la Villa de Escamilla, Asistente en esta Ciudad de Sevilla y su Tierra por Su Majestad, hago saber a Vuestras Señorías que en esta Ciudad en catorce días del mes de junio de mil y quinientos setenta y ocho años ante el Licenciado Juan Quijada, Alcalde de la Justicia que fue de esta Ciudad, pareció Juan de Vega1, labrador vecino de la Villa de Castilleja, como padre legítimo de Marcos de Vega su hijo, y dio una querella su tenor de la cual con la información que cerca de ella dio es del tenor siguiente: En Sevilla sábado catorce días del mes de junio de mil y quinientos setenta y ocho años para ante el Señor Licenciado Juan Quijada, Alcalde de la Justicia de esta Ciudad de Sevilla pareció Juan de Vega, labrador vecino de la Villa de Castilleja de la Cuesta en la parte que es de Señorío, y como padre legítimo de Marcos de Vega su hijo legítimo que está debajo de su poder paternal, y se querelló de Gaspar Hernández, buzo2, y dijo que un día del mes de octubre del año próximo pasado de setenta y siete estando el dicho Marcos de Vega su hijo en El Arenal del río de esta Ciudad cerca de los cordoneros [Gaspar Hernández] echó mano a una espada que traía y con ella fuera de la vaina le dio una cuchillada en el brazo izquierdo de que le cortó cuero y carne y le salió sangre y se lo descanilló, y de la dicha herida ha estado malo en cama curándose y en peligro de muerte, pidió justicia y juró la querella en forma.
El Señor Alcalde de la Justicia mandó que de información, que él proveerá justicia.
Y luego el dicho Juan de Vega presentó por testigo a Francisco Vázquez, labrador vecino de la dicha Villa de Castilleja, del cual fue recibido juramento en forma de derecho so virtud del cual prometió decir verdad, y siendo preguntado dijo que lo que sabe es que un día del mes de octubre del año próximo pasado de setenta y siete que fue cuando se hicieron las fiestas por el casamiento de la hija de Francisco Duarte, Factor de la Casa de la Contratación de las Indias, por la tarde yendo este testigo y Diego Navarro a la dicha Villa de Castilleja, y llegando al Arenal del río de esta Ciudad donde trabajan los cordoneros vio que el dicho Gaspar Hernández, buzo, tenía un espada desenvainada contra Marcos de Vega y Diego Verde, los cuales no tenían armas, y el dicho Marcos de Vega le rogaba al dicho Gaspar Hernández que no riñese con él ni con el dicho Diego Verde, y el dicho Gaspar Hernández no quiso y se fue para el dicho Diego Verde y le tiró de cuchilladas y el dicho Diego Verde echó mano a la suya y le tiró de cuchilladas y el dicho Gaspar Hernández se huyó y yendo huyendo halló al dicho Marcos de Vega que lo tenían asido dos hombres porque no fuese a la cuestión con su espada que tenía desnuda, y el dicho Gaspar Hernández, teniéndolo asido los dos hombre, le dio una cuchillada al dicho Marcos de Vega en el brazo izquierdo hacia el molledo, de que le cortó cuero y carne y le salió mucha sangre, y estuvo muy malo de la dicha herida curándose en la cama y a peligro de muerte, y lo curó Juan Rodriguez, cirujano vecino de Triana, y que este testigo no sabe sobre qué fue la cuestión, y que es de edad de cuarenta años, y no le tocan las demás pregunas generales, y dijo que no sabía firmar.
El Señor Alcalde de la Justicia mandó dar mandamiento para prender al dicho Gaspar Hernández.
En la Ciudad de Sevilla lunes diez y seis días del mes de junio de mil quinientos setenta y ocho años el querellante presentó por testigo a un hombre que se dijo llamar Bartolomé Rodriguez, trabajador y ladrillero vecino del lugar (sic) de Castilleja de la Cuesta en el Señorío de ella, al cual fue recibido juramento en forma de derecho, so cargo del cual prometió decir verdad, y siendo preguntado dijo que conoce al querellante y conoce a Marcos de Vega su hijo mancebo desde que se sabe acordar, y conoce de vista a un hombre que no le sabe el nombre, mas que ha oído decir que se dice Gaspar Hernández y que es buzano, y lo que sabe de este caso es que puede haber ocho meses poco más o menos, que fue el día que se hicieron fiestas y corrieron toros en la plaza de San Francisco por el casamiento de la hija de Francisco Duarte, y el dicho día en la tarde este testigo y el dicho Marcos de Vega, hijo del querellante, y otro hermano suyo que se dice Bartolomé de Vega, salieron juntos por la puerta del Arenal, que se iban a Castilleja, y llegando donde trabajaban unos cordoneros en El Arenal se apartó un poco este testigo del dicho Marcos de Vega, y en apartándose topó allí con el dicho Gaspar Hernández, buzano, y vio este testigo que el dicho Gaspar Hernández, buzano, alzó la espada y le dio un cintarazo al dicho Marcos de Vega con vaina y todo, y luego echó mano a la espada y el Marcos de Vega a la suya, y estando en esto, antes de que se dieran de cuchilladas llegaron unos cuadrilleros y asieron al dicho Marcos de Vega, y a esto un Diego García, vecino de Castilleja que iba con este testigo y con el dicho Marcos de Vega dijo al dicho Gaspar Hernández: "¿esto es de veras o buceando?"3, y el dicho Gaspar Hernández dijo: "de veras, y para vos también", y empezó a tirar de cuchilladas al dicho Diego García, y el dicho Diego García echó mano a su espada para él y se dieron de cuchilladas y el dicho Diego García hizo huir al dicho Gaspar Hernández, y yendo el susodicho huyendo topó con el dicho Marcos de Vega que lo tenían asido los cuadrilleros y le dio una cuchillada con el espada que llevaba en la mano, en el codo del brazo izquierdo de que le cortó cuero y carne y le salió sangre y estuvo muchos meses herido y a punto de muerte, y queda manco a lo que dicen del brazo, y luego que lo hubo herido se entró corriendo en el hospital que está en El Arenal, y que este testigo no sabe sobre qué fue la cuestión ni otra cosa mas de lo que dicho tiene, todo lo cual es verdad para el juramento que hecho tiene, y que es de veinte y siete años, y no firmó porque dijo que no sabe escribir, ni le tocan las generales.
Y ahora pareció ante mí Marcos de Vega, hijo del dicho Juan de Vega, y se querelló del dicho Gaspar Hernández en razón de haberle dado la dicha herida y ratificó la querella e información que el dicho su padre había dado, y me pidió mi Carta Requisitoria para embargar al dicho Gaspar Hernández y que se remitiese a la Cárcel Real de esta Ciudad, y mas pidió justicia, y por mí visto mandé dar y dí la presente para Vuestras Señorías, por la cual de parte de Su Majestad les requiero y de la mía ruego y pido de merced que siéndole presentada por parte de Cristóbal Rodriguez Torquemada mande el dicho Marcos de Vega manillar y enviar preso y a recaudo al dicho Gaspar Hernández que está preso en la Cárcel de esa Villa, ante mí a la Cárcel Real de esta Ciudad para que cumpla de derecho al dicho Marcos de Vega en razón de haberle dado la dicha herida, y Vuestra Señoría lo mandará remitir luego que sea castigado por lo que está preso, y que lo así Vuestra Señoría mandar hacer harán justicia, que allí tanto haré por la suya cada que las vea instancia mediante, hecho en Sevilla, lunes nueve días del mes de enero de mil y quinientos y ochenta y uno.
En Sevilla en la Casa de la Contratación de las Indias diez días del mes de enero de mil quinientos ochenta y uno, ante los Señores Jueces y Oficiales de Su Majestad de la dicha Casa se presentó esta Carta Requisitoria, y vista por los Señores Jueces y Oficiales la Carta Requisitoria del Señor Licenciado Diego de la Peña, Alcalde de la Justicia de esta Ciudad, dijeron que la mandaban y mandaron cumplir y ejecutar como en ella se contiene, y en su cumplimiento mandaron que se recomiende por preso al dicho Gaspar Hernández, buso (sic), en la Cárcel de esta Casa donde al presente está para acabar la causa sobre que está preso se remita al dicho Señor Alcalde de la Justicia y se notifique al Alcaide de ella lo tenga por recomendado por esta causa, y así lo proveyeron y mandaron.

1.- Apoderado de María Rodriguez —casera de Pedro de Cifontes en la hacienda de Pero Mingo— en el pleito contra el esclavo Antón por el robo en dicha hacienda (Los esclavos 79, diciembre de 2009). Además, desde "Los esclavos 7", entrada de febrero de 2009, encontraremos múltiples referencias a Juan de Vega, especialmente en el conflicto que mantuvo con los Franco.

2.- Buzo. Contemplado por el Diccionario de Autoridades también como "buzano", era, contra lo que se pudiera creer, una antigua actividad. Dice: "El hombre que con habilidad de gran nadador, deteniendo por largo espacio el aliento, saca del fondo del mar ù de los rios las cosas sumergidas en el agua: y tambien sirve para la seguridád de los navíos, que cuando hacen agua toman el rumbo por donde se introdúce, y clavándole una tabla, ò calafateándole con estópas, embarazan que entre.
Buzano. Lo mismo que Buzo, aunque en lo moderno con menos uso". Y Covarrubias en su "Tesoro": Buzano. "El que se hunde debaxo del agua, como hacen los que pescan las perlas y el coral y otras cosas que se caen en la mar".
Indicios de submarinismo existen desde tiempos prehistóricos, fecha de yacimientos de conchas de moluscos que vivieron a varios metros de profundidad, encontrados en la región del Báltico y en costas de Portugal, concheras que aportan abundantes datos arqueológicos. El pavimento del santuario de El Carambolo se elaboró con conchas de un molusco marino, el berberecho cardium edule, incrustadas sobre un lecho de barro; pensándose que tenían para los tartesos un valor ritual litúrgico.
Fueron buzos los que en el año 168 A.C. recuperaron el tesoro que Perseo, último rey de Macedonia, arrojó al mar. En el Museo Británico se exhiben bajorrelieves esculpidos en el siglo IX A.C., que muestran a submarinistas ayudándose de odres llenos de aire.
Aristóteles mencionó un antecedente de la campana, un recipiente que se hundía en el agua invertido, aprisionando en su interior una cantidad de aire suficiente como para que uno o más hombres pudiesen, haciendo salidas al exterior, aprovisionarse de oxígeno; fue utilizada por Alejandro el Grande en el año 332 A.C., en el sitio de Tiro. Y otros historiadores también tocaron el tema, tales como Tucídides (que habla de buzos aserrando las estacas que defendían la entrada al puerto de Siracusa, en el 414 A.C.), Heródoto (con su historia del 460 A.C. del buzo griego Scyllis y de su hija Cyana, quienes porque el rey Xerxes los retuvo, cortaron las amarras de su flota en plena tormenta, ocasionándole un grave revés), Plinio (el cual en el año 77 menciona la existencia de buzos militares, y cita por vez primera tubos para respirar), Polibio (testigo con Escipión de la toma de Cartago en España, donde se utilizaron combatientes entrenados en el submarinismo), o Plutarco (que nos relata en referencia a Marco Antonio y Cleopatra la estratagema del primero para impresionar a la segunda, mandando a sus buzos que engancharan en su anzuelo peces. Cuenta el historiador que Cleopatra fingió maravillarse, hasta que al siguiente día hizo que uno de sus buzos ensartara en el anzuelo de Marco Antonio un mequetréfico pez seco salado). Nos hace recordar los chascarrillos que durante la segunda mitad del siglo XX hacían mofa del dictador genocida Franco, gran aficionado a la pesca e infinitas veces fotografiado con gigantescos barbos, carpas, etc., que supuestamente había capturado gracias a su "destreza". Todo parece indicar que a su heredero Juan Carlos de Borbón también le facilitan la cobranza de algún que otro oso "salvaje" previamente drogado, con el cual encandilar a su real consorte.

3.- "Buzeando". Dos lecturas caben en el original, siendo la otra "bureando". Esta última puede ser una verbalización de "bureo", que según el Diccionario de Autoridades, además de ser "un Tribunal ò Junta en que preside el Mayordomo mayor de la Casa Real, y en que asisten los Mayordomos de semana, el Contralor, y otros Gefes de la Casa, y adonde se tratan y deciden las cosas que se ofrecen tocantes al gobierno de ella. Y por alusion festíva se llama Buréo qualquiera Junta ò conferéncia", dice en su segunda acepción ser y significar "también regocijo, entretenimiento, fiesta y holgúra: y las mas veces no licita". Lo cual cuadra a la perfección en el contexto de la pelea de los espadachines en El Arenal.
Atendiendo a la primera posibilidad, un buzo, además de la definición de la nota 2 anterior a ésta, nos encontramos en dicho Diccionario con que "En la Germanía significa el Ladrón mui diestro, ò que vé mucho", siendo así "buzear" equivalente a "ladronear". Pero además la curiosa expresión que según el ladrillero testigo Bartolomé Rodriguez le profirió Diego García al buzo Gaspar Hernández en pleno repartimiento de mandobles de espada podría derivarse del pronombre arcaico "Buzé, que atendiendo a nuestra fuente de Autoridades es "Lo mismo que Vuessa merced. Es término syncopado, y del uso de los que llaman Xaques, guapos y valentones, que en lugar de decir Usted (como de ordinario se dice familiarmente) en señal, y distintivo de valentía, y fanfarronería, dicen Buzé." En este caso "buzear" tendría un claro paralelismo con "tutear".
En casi todas las posibilidades que hemos contemplado, la expresión utilizada por el espadachín de Castilleja tiene claras connotaciones burlescas, satíricas, insultantes. La profesión de buzo a esas alturas del siglo XVI habría dejado de estar considerada con un aura semilegendaria, semimágica, debido al despertar del raciocinio occidental que, en pleno auge de los Descubrimientos, prosiguió a la Edad Media, y los castillejanos, al contrario que sus abuelos, ya no se dejaban impresionar por ello.
Basaban los orígenes del mundo los mesopotámicos en una forma acuática de donde brotaba la tierra. En Babilonia se creía que Oannes, quien enseñó a los mortales la escritura y la astrología, fue un hombre-pez salido del océano, y en las teogonías de Micenas y Creta el origen de los seres vivientes está también en el mar, de donde evolucionaron desde formas primarias, como las algas, los moluscos o los cefalópodos. De esta manera, el hombre-pez formaba parte del imaginario colectivo en muchas sociedades a lo largo de los siglos, siendo así que si Gaspar Hernández hubiera nacido algunos antes, podría haber controlado la complicada situación con total facilidad. Volviendo a citar a Plinio, sabemos por él de la aparición en aguas gaditanas de un "hombre marino", según informaron al historiador unos caballeros romanos presentes en el suceso, y de esta noticia puede proceder la célebre leyenda del Peje Nicolao, individuo capaz de salvar grandes distancias a nado, usado como correo marítimo entre el continente italiano y sus islas del sur. Se sitúa su existencia a fines del siglo XII, y cuentan que el rey Federico de Nápoles y Sicilia, para comprobar qué había de cierto sobre su fama, lo llevó al renombrado remolino de Caribdis, que se forma en el estrecho de Mesina, y tirando al agua una copa de oro se la ofreció en propiedad si era capaz de recuperarla. Nicolao se zambulló y trajo la copa, mas venía desencajado, narrando entre balbuceos un mundo plagado de monstruos horrendos.
Autores ingleses publicaron versiones similares en los años siguientes, y a pesar de que el genio cervantino supo darle la estocada de muerte —o el letal arponazo— al mito cuando en el capítulo XVIII de la Segunda Parte de su "Quijote" hace decir al loco manchego, mientras platicaba con don Lorenzo acerca de los conocimientos que han de adornar a los caballeros andantes, que los tales —entre los que se incluía— "han de saber nadar como dicen que nadaba el peje Nicolás o Nicolao", autores de prestigio continuaron desarrollando el tema, aunque la agudeza suspicaz del pueblo llano, como hemos podido ver y Cervantes fijó, ya había arrojado por la borda muchas creencias fantásticas.
Entre estos "autores de prestigio" (o más probablemente pseudointelectuales que encontraban su modo de vida y fuente de ingresos en dar pábulo y continuidad a tales cuentos) figuran Antonio de Torquemada con su "Jardín de flores curiosas", Salamanca, 1570, Juan Eusebio Nieremberg con su "Curiosa y oculta filosofía", Alcalá, 1649, Juan Botero Benes con su "Relaciones universales del mundo", Valladolid, 1599, Sebastián de Comellas, con su "Relación impresa", Barcelona, 1608, fray Antonio de Fuente Lapeña con su "El ente dilucidado", Madrid, 1676, Juan de Mandevilla, con su "Libro de las maravillas del mundo", Valencia, 1515, Olanus Magnus, obispo de Upsala, con su "Historia de la gente y de la naturaleza de las cosas septentrionales", Italia, 1565, y otros muchos, uno de los cuales y el más cercano a nuestra historia de Castilleja, el humanista Pedro Mexía (Sevilla 1497- ídem 1551) con su "Silva de varia lección", en cuyo capítulo 24 del libro 1º, aunque confiesa: "bien sé que hombre racional no lo ay sino en la tierra, y que en el agua no habitan ni viven los hombres", se extiende de tal modo recabando testimonios de autoridades antiguas y contemporáneas, entre los que predominan hallazgos de peces con cabeza, torso y brazos de mujer, que da que pensar si el reconocido escritor norteamericano de relatos de terror y de ciencia-ficción H. P. Lovecraft no bebió de él.
Pero es el ilustrado padre Feijoo en su "Teatro Crítico Universal", Madrid, 1771, quien a pesar de publicar su incredulidad ante estos seres extraordinarios demostró, en flagrante contradición, su convencimiento de la existencia de hombres-peces, y concretamente uno del que hace amplia referencia en su dicha obra, llamado el Pez de Liérganes (también estudiado por Caro Baroja). Liérganes, pueblo de Santader, fue la cuna de Francisco de la Vega Casar (nótese la coincidencia con los Vega castillejanos de la riña con el buzo en El Arenal). El santanderino Francisco —narra Feijoo—, excepcional nadador conocido por "El Sireno", hijo de Francisco de la Vega y de María del Casar y nacido en 1658 ó 1660, la noche de San Juan de 1674, nadando en el río Miera, desapareció corriente abajo. Cinco años después unos pescadores gaditanos encontraron a un "hombre marino" enredado en sus artes, el cual apenas pronunciaba la palabra "Liérganes", y los compasivos rescatadores intentaron integrarlo en su sociedad, encomendándole sencillos trabajos. Hasta que ciertas personalidades establecieron la conexión con Santander, adonde fue llevado por fin.
Para terminar estas notas, cuya amplitud creemos justificada en base a la revolución que supuso en ámbito tan principal e importante como era el Océano en el mundo renacentista la preponderancia de la nueva mentalidad científica sobre los antiguos mitos y supersticiones, mencionaremos que el problema de la visión bajo el agua ya lo habían superado pueblos polinésicos, inventando un armazón de madera que incluía, como improvisado cristal, una lente hecha de una fina lámina de carey u otro caparazón de tortuga.
Desde la toma de Sevilla a los árabes por los castellanos, se organizó la profesión de buceador, sobre todo con fines militares. En el siglo XVI el buceo conoció innovaciones técnicas muy sonadas, y en 1538, en Toledo y ante el Emperador Carlos V y una muchedumbre de curiosos, unos buzos demostraron la posibilidad de mantenerse bajo el agua —en las del río Tajo— durante largo tiempo, por medio de una campana como la que Aristóteles mencionó.

lunes, 3 de enero de 2011

Los esclavos 83

El Veinticuatro de Sevilla Francisco Duarte obtuvo el nombramiento de Factor de la Casa de la Contratación en sustitución de su padre, de igual nombre, difunto. Como tal Factor se encontraba en Cádiz aderezando una flota para Indias cuando fue informado del desastre en la playa de Zahara, y conocedor de las riquezas que portaban los navíos naufragados, reunió a los buzos que pudo y se dirigió al lugar. Su comunicado al rey tiene fecha del 28 de enero:

"Y luego que la nao dio al través el martes en la tarde, veintidós de este, acudió tanta gente de Tarifa y Vejer y de otros lugares a la playa, que en poco tiempo hubo más de cuatrocientos hombres de a caballo y de pie, los cuales, con achaque de ayudar a salvar a la gente y oro y plata, robaban cuantas cajas y cajones la mar echaba que fueran muy ricos; y a los que salían, que el mejor librado salía medio ahogado, los acababan de matar para robarles mucha cantidad de oro y dineros que consigo llevaban atados al cuerpo, y de esta manera se tiene por cosa muy cierta que robaron principalmente los de Tarifa y Vejer, más cantidad de setenta u ochenta mil ducados [...]

[...] Si Vuestra Majestad fuese servido de proveer personas de mucho recaudo que con vara de justicia vinieren a entender de ello y no de otra manera, porque los mismos jueces, principalmente el Alcalde de Justicia de Tarifa y dos hermanos suyos y un Regidor de aquella Villa a quien nombró por tesorero para que guardase el oro y la plata que se sacaba, han robado más de veinte o veinticinco mil ducados."

El revuelo formado adquirió considerable importancia en la región. El Capitán de la flota, Cosme Rodriguez Farfán, otro personaje ligado a Castilleja como ya hemos apuntado en varias ocasiones, (veremos, entre otras cosas, que poseía en el término de nuestra Villa una viña lindando con otra perteneciente a Pedro de Cifontes, y que entre ellos tuvieron algún trato), sufrió pleito por aquella tragedia, y la justicia aprovechó para sacarle los trapos sucios, como se puede comprobar en el sumario de los autos que se le incoaron:

"Sevilla, año de 1555. El Fiscal de Su Majestad con el Capitán Cosme Rodriguez Farfán, vecino de la Ciudad de Sevilla, que fue por Capitán General a las Indias el año de 1554, amancebado con Francisca de la Cruz, habiéndo sido excomulgado por esto. Sobre la pérdida de la nao capitana en que venía: la nao Bretendona a que pasó, y la de Cosme Buitrón en que vino últimamente, las cuales fueron a fondo, pereciendo mucho número de personas, mucho oro, plata, artillería, municiones, etc."

En noviembre de dicho año de 1555 el Capitán se encontraba preso en la Cárcel de la Casa de la Contratación, condenado por los jueces sevillanos a la privación del oficio de General por todos los días de su vida y al pago de 1.000 ducados de oro para la Cámara del Rey. Había ofrecido 10.000 ducados de fianza para que se le permitiera abandonar la prisión, pero no tuvo éxito. El Procurador que lo representaba apeló en la Corte de Valladolid, y allí entonces la acusación volvió a la carga:

"Primeramente, en deservicio y ofensa de Dios Nuestro Señor y en muy gran cargo de su conciencia fue y vino amancebado con Francisca de la Cruz, comiendo y bebiendo y durmiendo juntos y teniendo con ella comunicación carnal y permitió a la venida estar descomulgado por causa de la dicha Francisca de la Cruz."

Además se le acusó de estar con su flota más de tres meses esperando en La Habana, cuando las instrucciones que había recibido eran que no sobrepasara los cuarenta días. Y de que no se avino a consultar las condiciones de la mar con los maestres y gente del oficio que le acompañaban, "sino regirse solamente por su cabeza y parecer ... tratando mal de palabra e injuriando a quienes le aconsejaban". Permitió que ciertos mercaderes cargaran en los navíos mucha cantidad de madera de rosal, lo cual contribuyó a los hundimientos. Hizo echar demasiadas velas a la "Bretendona", por lo que con el tiempo desfavorable se fue a pique con 80 personas, los tesoros y el armamento, aunque dio lugar a que el General y sus marineros compinchados transbordasen mucho oro y plata a la siguiente nave, sin abrir diligencia alguna. Habiendo llegado a la isla de San Jorge en el archipiélago de las Azores, estuvo dos días fondeado, mas no consintió en descargar en tierra el oro y la plata, según y como en esos casos excepcionales tenía proveído el Rey. Aunque los pilotos y maestres le requirieron llegar hasta el puerto de Gibraltar, decidió por su cuenta detenerse en Zahara de los Atunes. En lugar de llevar cuidado de la flota como su General que era, "... ocupaba su tiempo en jugar a los dados y naipes con muchas de las personas que fueron y vinieron en la dicha armada y muchas veces jugó con diversas personas y les ganó sobre cuatro mil pesos instando a las tales personas que jugasen con él..."

Los 1.273 folios del proceso abundan en las consabidas probanzas, declaraciones, solicitudes de plazos, etc., que no ofrecen datos de mayor interés, si exceptuamos las deposiciones de los testigos, como por ejemplo la que el Juez de Comisión Francisco Téllez y el Notario Alonso de Herrera tomaron a un tal Alonso de Escobar, natural de Medellín, que declaró precisamente "en el almadrava de Zahara, martes diez y ocho de hebrero del dicho año". Vemos que hasta allí se desplazaron los funcionarios de la Corona, para tomar declaración a los naúfragos que esperaban, retenidos desde semanas atrás, como es el caso de este extremeño.

Testigo, Alonso de Escobar. Siendo preguntado que es lo que sabe acerca de la pérdida de la nao de Cosme Buitrón y del suceso de un viaje y qué personas sabe que hayan tomado y hurtado algun oro o plata y otras cosas de lo que de la dicha nao se salvó, dijo que lo que sabe es que puede hacer siete meses y medio poco más o menos que partió este testigo de la ciudad de Nombre de Dios en el navío de Cosme Buitrón y que era Almirante de la armada de que era general Cosme Rodriguez Farfán que por tal fue nombrado desde La Habana y viniendo navegando para España llegado que hubieron a La Habana estuvieron allí en Matanzas tres meses y medio en los cuales muchas veces el dicho Cosme Rodriguez Farfán fue requerido que se partiese con tiempo porque no viniesen en tiempo de invierno a España y el dicho General no quiso diciendo que había de esperar las naos de Nueva España aunque estuviese allí mucho tiempo y visto que no lo quería hacer don Antonio de Ribera que era pasajero compró un galeón en la dicha Habana nombrado San Andrés para venirse en él y visto por el General que se quería venir mandó apercibir diciendo que se quería partir y así partieron y que antes que llegasen a La Habana el dicho General dejó el navío de Pedro Ochoa estraviado desamparado viendo que quedaba con necesidad y no lo quiso esperar el cual no llegó hasta quince días con mucho trabajo y que en efecto partieron de La Habana toda la flota hasta desembocar la canal de Bahama y en la costa de La Florida donde con un temporal se apartaron y la dicha nao de Cosme Buitrón se vino la vuelta de España hasta estar doscientas leguas de las islas de los Azores poco más o menos que allí los alcanzó el dicho General en la nao Bretendona a do se había pasado el dicho General habiendo dejado la nao capitana y como llegó dijo al dicho Buitrón que lo siguiese y lo mismo dijo a Diego de Lepe que venían todos juntos y así lo hicieron y desde a ciertos días preguntado cómo iban el dicho General dijo que hacía agua que no se apartasen y otro día el dicho General dijo que la nao se iba a fondo y que echase el batel el cual dicho Buitrón dijo que no tenía batel y acordaron de hacer balsas y la balsa de Buitrón se fue conjunta encima que no pareció y la balsa de la capitana se echó al agua y se pasó gente en ella hasta cien personas que hartas de ellas eran hombres que decían saber nadar y dejaron de pasar todas las mujeres y criaturas que ninguna se salvó y cargó el tiempo y se ahogaron hasta sesenta o setenta personas y se perdió todo lo que en la nao venía excepto algún oro que sacaban los marineros de la una nao a otra a nado lo cual fue recogido por mandado del General y lo que se recogió sería hasta seis mil pesos poco más o menos y con todo lo demás se perdió y que toda la gente de la dicha nao y oro y plata se salvaran y toda la gente y la mayor parte del oro si cualquiera de las naos tuviera esquife y batel. Preguntado cual fue la causa de la dichas naos no tener bateles o esquifes dijo que la nao de Buitrón traía un batel hecho pedazos que por no valer nada se echó a la mar y que el dicho Buitrón vendió en la dicha Habana una chalupa con que la nao se servía y se vino sin la dicha chalupa ni esquife sino con el dicho batel que no era para servir de él y así mismo oyó decir que Juan García maestre de la Bretendona traía el batel cobrado y que no podía echarse a la mar para servirse de él porque se iba en fondo y que no traía esquife y que así la dicha nao de Buitrón navegó hasta la isla de San Miguel adonde surtieron y estando surtos rogaron todos los pasajeros a Alonso Téllez, Secretario del Nuevo Reino en nombre de todos que todo el oro y plata de Su Majestad y particulares y toda la gente que venía en la dicha nao que lo echase en tierra pues Dios le había hecho merced de parar en aquella isla y que no permitiese que con tal tiempo se viniesen a perder a la costa de España sólos y que el General dijo que hablaría sobre ello a Buitrón y después desde a poco le tornaron a hablar y que qué determinaba y dijo que Buitrón era hombre pobre y que no era justo que perdiese su nao que se la pagase y que la perdería y que este testigo oyó decir que el dicho Alonso Téllez le había dicho que echase todo el oro y plata en tierra y todo lo demás y gente y que se pusiesen terceros para vaciar la nao y que la perderían y que en efecto no se vino a efectuar nada y visto que ruego no bastaba hicieron un requerimiento y sabido que le querían requerir el dicho General se enojó y dijo que no era cosa que se podía hacer que no estaba en ello y así otro día por la mañana se hacen a la vela sin querer echar en tierra pudiéndolo hacer en los bateles de la misma isla que iban a bordo con bastimentos a donde se salió parte de la gente teniendo conocido y visto el peligro que hacía que la nao se venía abriendo y con el temporal del invierno sobre la costa de España y sólos y que navegaron diez días hasta venir entre los cabos de Plata y cabo de Trafalgar en el cual toparon con una carabela y le hablaron y dijeron que traía mucho oro y plata de Su Majestad y particulares que surtiese los cabos y que le daría dos mil ducados por la carabela y así no montando los cabos surtieron sobre la playa de Zahara adonde estuvieron surtos y la dicha carabela surtió debajo de la promesa que el dicho General le hizo y el dicho General en un esquife que había comprado a Álvar Gutiérrez, pasajero de la dicha nao que se ahogó sacó todo el oro y plata que decía ser suyo en el cual asimismo sacó dos sobrinos suyos y un merchante pasajero y otros dos pasajeros todos los cuales fueron a bordo de la carabela con todo lo susodicho y con otros marineros de la dicha nao que llevaban oro y plata en cofres de otras personas lo cual se puso en la carabela y puesto se entró la gente dentro y allí oyó decir a Gaspar de Salamanca y al Capitán Mª que decía el General con una espada en la mano que no curase nadie de entrar en el esquife porque él había de pasar primero el oro y plata de Su Majestad y asimismo no entraron sino los que quiso y venido a bordo de la carabela la dicha carabela abordó en tierra donde se escapó todo lo que en ella venía y la gente y la dicha nao se quedó sobre la ¿yustea? aquel día y hasta otro día a mediodía antes que fuese la pleamar el dicho General mandó ¿amparar? el cabel y que abordase en tierra (palabra ilegible) y abordaron donde por no ser pleamar y por picar el cable se ahogaron ciento y setenta personas poco más o menos y escapó el dicho General y Cosme Buitrón y que cuando escaparon este testigo y otras personas que en la dicha nao venían se salvaron algunas partidas de oro y plata que salían a la costa y que luego personas de Tarifa que estaban en la dicha playa y la gente que se salvaba se quejaban muy mucho de la dicha gente de Tarifa diciendo que cómo se sufría y algunos llorando decían que la gente de Tarifa los robasen públicamente y les quitasen sus haciendas y lo que traían y habían salvado y fue público en la playa que los dichos vecinos de Tarifa los robaban y les quitaban lo que traían y que unas alhajas de este testigo salieron a la playa las cuales conoció este testigo en poder del Alcalde de la Justicia Francisco de Reinoso y dio las señas de todo el oro y piezas de plata que dentro en ellas estaba y visto que era así sacaron el dicho Alcalde y el depositario Antón López de Paterna a quien la dio en su poder el dicho Alcalde las piezas que dentro estaban y puestas todas ellas por memoria este testigo halló en las dichas alhajas menos de lo que en ellas tenían un tejo de oro y este testigo visto que más no parecía calló y no dijo nada sino que se pusiese porqué no entregó todo lo que en las dichas alhajas estaba y el dicho Alcalde Reinoso y el dicho Antón López dijeron que así se hará y cuando vinieron a entregar el oro y plata de las dichas alhajas al Señor Factor Francisco Duarte dieron menos los dichos Alcalde de la Justicia y depositario un tejo de oro además del primero faltaban que era de lo manifestado y mostrado por ellos que valía seiscientos ducados y más y que este testigo vio que además de esto el dicho Alcalde de la Justicia y depositario tomaban todo el oro y plata que salía a la playa y podían cobrar y sacaban de la mar y que no sabe de la manera que se hacía el inventario antes tiene por cierto por lo que vio y sintió e hicieron en su hacienda que el dicho Alcalde de la Justicia y depositario ocultaron y encubrieron y tienen encubierto mucho oro y plata y así lo tiene por cierto y que ha oído decir que un Fulano Maldonado que es Alguacil de la armada había llevado un cofre a Tarifa con mucho oro y después de todo vio traer dicho cofre y darlo al Señor Francisco Duarte y que se decía haberlo traído de Tarifa y que un cofre de Gaspar de Salamanca pasajero salió sano de la mar según fue público en la dicha playa y el dicho puesto en poder del dicho Alcalde y tenedor depositario pareció estar roto y el dicho Gaspar de Salamanca quejarse diciendo faltarle dos pedazos de oro grandes y que otras muchas cosas de oro y plata en muy grandes cantidades ha faltado y que vino a la playa porque lo vio aboyado y atado a las balsas y planchas que se echaron del dicho navío y que todo o la mayor parte se tiene por cierto entre la gente que se halló en la playa que lo tomaron y hurtaron la gente de Tarifa que en la dicha playa se halló y que el Alcalde de la Justicia de Tarifa y el depositario Antón López y el General Farfán siempre andaban en corrillos y Cosme Buitrón y hablaban y hablaban en secreto por donde presume este testigo que los susodichos querían o trataban de ocultar lo ajeno y que esto es cosa notoria y pública. Preguntado que otras personas sabe que hayan tomado o hurtado alguna cantidad de oro y plata de lo salvado de la dicha nao dijo que de muchas personas ha oído decir, pero que no las conoce y no lo sabe. Preguntado que delitos o excesos se hicieron en la dicha nao en el viaje de ella por algunas personas que diga y declare lo que cerca de esto sabe dijo que el dicho General Farfán trataba muy mal a la gente de la nao y que regía por su propio parecer y que a nadie hablaba buena palabra y que aunque a los pilotos decía ser buena la navegación y arribar a Lisbona no quería ni dar bordos a la mar para ir a Cádiz o a Gibraltar no quería ni quiso hasta se perder y que asimismo el dicho Cosme Farfán traía a Francisca de la Cruz por su manceba en la flota y así era público aunque no los vio comer ni dormir juntos y que asimismo el dicho Cosme Buitrón trataba mal a la gente y no les quería dar de comer ni de beber ni darles el vino mucho tiempo y los maltrataba de palabra, además de esto traía por su manceba a Ana de Soto en la misma nao a la cual que tentaba y daba de comer y ella dijo a este testigo echarse con ella y que ella había hecho de la gabarra y cuando este testigo en la pérdida de la dicha nao ni en la Bretendona nunca vio ni supo ni oyó que el dicho General hiciese diligencia alguna para salvar la gente y hacienda de Su Majestad y particulares sino sólo en salvar su hacienda y persona y sobrinos, que si él como dicho tiene hiciera pudiera salvar en la dicha isla de San Miguel todo el oro y plata de mas de que no había de permitir que las naos no trajeran bateles en su nao sin él y sola y en efecto este testigo tiene por cierto que por culpa del dicho General se perdió la dicha nao y lo de la dicha Bretendona y a lo menos mucha parte de ello porque también cargó velas demayadas a la dicha Bretendona según fue público y notorio de que la hizo abrir y por venir tan corriendo a Diego de Lepe que venía en su compañía lo desamparó habiendo hecho faroles que se le habían cobrado y los trinquetes toda la cual dicha pérdida fue por las causas que declarado tiene. Preguntado que el oro y plata que dice que se salvó de la Bretendona que se hizo dijo que el dicho General Farfán hizo depositario de ello de todo lo que pareció al dicho Cosme Buitrón el cual lo recibió y estando la nao para venir a la costa oyó decir a personas en la nao que el dicho Buitrón decía que le habían hurtado parte del oro que se había escapado de La Bretendona y que en la costa de Zahara le oyó decir al dicho Buitrón delante del Señor Francisco Duarte preguntándole por aquél depósito que era verdad de lo que había recibido y que en una caja que tenía en la mar estaba habiéndo salido ya su caja liada a la costa y un cofre y no conociendo este testigo otra caja ni cofre más que aquélla, y que esto es lo que sabe de este caso y suceso por el juramento que hizo, firmólo de su nombre y que es de edad de mas de treinta años y que no quiere mal al dicho Farfán ni Buitrón.

Buscar en este blog