lunes, 3 de enero de 2011

Los esclavos 83

El Veinticuatro de Sevilla Francisco Duarte obtuvo el nombramiento de Factor de la Casa de la Contratación en sustitución de su padre, de igual nombre, difunto. Como tal Factor se encontraba en Cádiz aderezando una flota para Indias cuando fue informado del desastre en la playa de Zahara, y conocedor de las riquezas que portaban los navíos naufragados, reunió a los buzos que pudo y se dirigió al lugar. Su comunicado al rey tiene fecha del 28 de enero:

"Y luego que la nao dio al través el martes en la tarde, veintidós de este, acudió tanta gente de Tarifa y Vejer y de otros lugares a la playa, que en poco tiempo hubo más de cuatrocientos hombres de a caballo y de pie, los cuales, con achaque de ayudar a salvar a la gente y oro y plata, robaban cuantas cajas y cajones la mar echaba que fueran muy ricos; y a los que salían, que el mejor librado salía medio ahogado, los acababan de matar para robarles mucha cantidad de oro y dineros que consigo llevaban atados al cuerpo, y de esta manera se tiene por cosa muy cierta que robaron principalmente los de Tarifa y Vejer, más cantidad de setenta u ochenta mil ducados [...]

[...] Si Vuestra Majestad fuese servido de proveer personas de mucho recaudo que con vara de justicia vinieren a entender de ello y no de otra manera, porque los mismos jueces, principalmente el Alcalde de Justicia de Tarifa y dos hermanos suyos y un Regidor de aquella Villa a quien nombró por tesorero para que guardase el oro y la plata que se sacaba, han robado más de veinte o veinticinco mil ducados."

El revuelo formado adquirió considerable importancia en la región. El Capitán de la flota, Cosme Rodriguez Farfán, otro personaje ligado a Castilleja como ya hemos apuntado en varias ocasiones, (veremos, entre otras cosas, que poseía en el término de nuestra Villa una viña lindando con otra perteneciente a Pedro de Cifontes, y que entre ellos tuvieron algún trato), sufrió pleito por aquella tragedia, y la justicia aprovechó para sacarle los trapos sucios, como se puede comprobar en el sumario de los autos que se le incoaron:

"Sevilla, año de 1555. El Fiscal de Su Majestad con el Capitán Cosme Rodriguez Farfán, vecino de la Ciudad de Sevilla, que fue por Capitán General a las Indias el año de 1554, amancebado con Francisca de la Cruz, habiéndo sido excomulgado por esto. Sobre la pérdida de la nao capitana en que venía: la nao Bretendona a que pasó, y la de Cosme Buitrón en que vino últimamente, las cuales fueron a fondo, pereciendo mucho número de personas, mucho oro, plata, artillería, municiones, etc."

En noviembre de dicho año de 1555 el Capitán se encontraba preso en la Cárcel de la Casa de la Contratación, condenado por los jueces sevillanos a la privación del oficio de General por todos los días de su vida y al pago de 1.000 ducados de oro para la Cámara del Rey. Había ofrecido 10.000 ducados de fianza para que se le permitiera abandonar la prisión, pero no tuvo éxito. El Procurador que lo representaba apeló en la Corte de Valladolid, y allí entonces la acusación volvió a la carga:

"Primeramente, en deservicio y ofensa de Dios Nuestro Señor y en muy gran cargo de su conciencia fue y vino amancebado con Francisca de la Cruz, comiendo y bebiendo y durmiendo juntos y teniendo con ella comunicación carnal y permitió a la venida estar descomulgado por causa de la dicha Francisca de la Cruz."

Además se le acusó de estar con su flota más de tres meses esperando en La Habana, cuando las instrucciones que había recibido eran que no sobrepasara los cuarenta días. Y de que no se avino a consultar las condiciones de la mar con los maestres y gente del oficio que le acompañaban, "sino regirse solamente por su cabeza y parecer ... tratando mal de palabra e injuriando a quienes le aconsejaban". Permitió que ciertos mercaderes cargaran en los navíos mucha cantidad de madera de rosal, lo cual contribuyó a los hundimientos. Hizo echar demasiadas velas a la "Bretendona", por lo que con el tiempo desfavorable se fue a pique con 80 personas, los tesoros y el armamento, aunque dio lugar a que el General y sus marineros compinchados transbordasen mucho oro y plata a la siguiente nave, sin abrir diligencia alguna. Habiendo llegado a la isla de San Jorge en el archipiélago de las Azores, estuvo dos días fondeado, mas no consintió en descargar en tierra el oro y la plata, según y como en esos casos excepcionales tenía proveído el Rey. Aunque los pilotos y maestres le requirieron llegar hasta el puerto de Gibraltar, decidió por su cuenta detenerse en Zahara de los Atunes. En lugar de llevar cuidado de la flota como su General que era, "... ocupaba su tiempo en jugar a los dados y naipes con muchas de las personas que fueron y vinieron en la dicha armada y muchas veces jugó con diversas personas y les ganó sobre cuatro mil pesos instando a las tales personas que jugasen con él..."

Los 1.273 folios del proceso abundan en las consabidas probanzas, declaraciones, solicitudes de plazos, etc., que no ofrecen datos de mayor interés, si exceptuamos las deposiciones de los testigos, como por ejemplo la que el Juez de Comisión Francisco Téllez y el Notario Alonso de Herrera tomaron a un tal Alonso de Escobar, natural de Medellín, que declaró precisamente "en el almadrava de Zahara, martes diez y ocho de hebrero del dicho año". Vemos que hasta allí se desplazaron los funcionarios de la Corona, para tomar declaración a los naúfragos que esperaban, retenidos desde semanas atrás, como es el caso de este extremeño.

Testigo, Alonso de Escobar. Siendo preguntado que es lo que sabe acerca de la pérdida de la nao de Cosme Buitrón y del suceso de un viaje y qué personas sabe que hayan tomado y hurtado algun oro o plata y otras cosas de lo que de la dicha nao se salvó, dijo que lo que sabe es que puede hacer siete meses y medio poco más o menos que partió este testigo de la ciudad de Nombre de Dios en el navío de Cosme Buitrón y que era Almirante de la armada de que era general Cosme Rodriguez Farfán que por tal fue nombrado desde La Habana y viniendo navegando para España llegado que hubieron a La Habana estuvieron allí en Matanzas tres meses y medio en los cuales muchas veces el dicho Cosme Rodriguez Farfán fue requerido que se partiese con tiempo porque no viniesen en tiempo de invierno a España y el dicho General no quiso diciendo que había de esperar las naos de Nueva España aunque estuviese allí mucho tiempo y visto que no lo quería hacer don Antonio de Ribera que era pasajero compró un galeón en la dicha Habana nombrado San Andrés para venirse en él y visto por el General que se quería venir mandó apercibir diciendo que se quería partir y así partieron y que antes que llegasen a La Habana el dicho General dejó el navío de Pedro Ochoa estraviado desamparado viendo que quedaba con necesidad y no lo quiso esperar el cual no llegó hasta quince días con mucho trabajo y que en efecto partieron de La Habana toda la flota hasta desembocar la canal de Bahama y en la costa de La Florida donde con un temporal se apartaron y la dicha nao de Cosme Buitrón se vino la vuelta de España hasta estar doscientas leguas de las islas de los Azores poco más o menos que allí los alcanzó el dicho General en la nao Bretendona a do se había pasado el dicho General habiendo dejado la nao capitana y como llegó dijo al dicho Buitrón que lo siguiese y lo mismo dijo a Diego de Lepe que venían todos juntos y así lo hicieron y desde a ciertos días preguntado cómo iban el dicho General dijo que hacía agua que no se apartasen y otro día el dicho General dijo que la nao se iba a fondo y que echase el batel el cual dicho Buitrón dijo que no tenía batel y acordaron de hacer balsas y la balsa de Buitrón se fue conjunta encima que no pareció y la balsa de la capitana se echó al agua y se pasó gente en ella hasta cien personas que hartas de ellas eran hombres que decían saber nadar y dejaron de pasar todas las mujeres y criaturas que ninguna se salvó y cargó el tiempo y se ahogaron hasta sesenta o setenta personas y se perdió todo lo que en la nao venía excepto algún oro que sacaban los marineros de la una nao a otra a nado lo cual fue recogido por mandado del General y lo que se recogió sería hasta seis mil pesos poco más o menos y con todo lo demás se perdió y que toda la gente de la dicha nao y oro y plata se salvaran y toda la gente y la mayor parte del oro si cualquiera de las naos tuviera esquife y batel. Preguntado cual fue la causa de la dichas naos no tener bateles o esquifes dijo que la nao de Buitrón traía un batel hecho pedazos que por no valer nada se echó a la mar y que el dicho Buitrón vendió en la dicha Habana una chalupa con que la nao se servía y se vino sin la dicha chalupa ni esquife sino con el dicho batel que no era para servir de él y así mismo oyó decir que Juan García maestre de la Bretendona traía el batel cobrado y que no podía echarse a la mar para servirse de él porque se iba en fondo y que no traía esquife y que así la dicha nao de Buitrón navegó hasta la isla de San Miguel adonde surtieron y estando surtos rogaron todos los pasajeros a Alonso Téllez, Secretario del Nuevo Reino en nombre de todos que todo el oro y plata de Su Majestad y particulares y toda la gente que venía en la dicha nao que lo echase en tierra pues Dios le había hecho merced de parar en aquella isla y que no permitiese que con tal tiempo se viniesen a perder a la costa de España sólos y que el General dijo que hablaría sobre ello a Buitrón y después desde a poco le tornaron a hablar y que qué determinaba y dijo que Buitrón era hombre pobre y que no era justo que perdiese su nao que se la pagase y que la perdería y que este testigo oyó decir que el dicho Alonso Téllez le había dicho que echase todo el oro y plata en tierra y todo lo demás y gente y que se pusiesen terceros para vaciar la nao y que la perderían y que en efecto no se vino a efectuar nada y visto que ruego no bastaba hicieron un requerimiento y sabido que le querían requerir el dicho General se enojó y dijo que no era cosa que se podía hacer que no estaba en ello y así otro día por la mañana se hacen a la vela sin querer echar en tierra pudiéndolo hacer en los bateles de la misma isla que iban a bordo con bastimentos a donde se salió parte de la gente teniendo conocido y visto el peligro que hacía que la nao se venía abriendo y con el temporal del invierno sobre la costa de España y sólos y que navegaron diez días hasta venir entre los cabos de Plata y cabo de Trafalgar en el cual toparon con una carabela y le hablaron y dijeron que traía mucho oro y plata de Su Majestad y particulares que surtiese los cabos y que le daría dos mil ducados por la carabela y así no montando los cabos surtieron sobre la playa de Zahara adonde estuvieron surtos y la dicha carabela surtió debajo de la promesa que el dicho General le hizo y el dicho General en un esquife que había comprado a Álvar Gutiérrez, pasajero de la dicha nao que se ahogó sacó todo el oro y plata que decía ser suyo en el cual asimismo sacó dos sobrinos suyos y un merchante pasajero y otros dos pasajeros todos los cuales fueron a bordo de la carabela con todo lo susodicho y con otros marineros de la dicha nao que llevaban oro y plata en cofres de otras personas lo cual se puso en la carabela y puesto se entró la gente dentro y allí oyó decir a Gaspar de Salamanca y al Capitán Mª que decía el General con una espada en la mano que no curase nadie de entrar en el esquife porque él había de pasar primero el oro y plata de Su Majestad y asimismo no entraron sino los que quiso y venido a bordo de la carabela la dicha carabela abordó en tierra donde se escapó todo lo que en ella venía y la gente y la dicha nao se quedó sobre la ¿yustea? aquel día y hasta otro día a mediodía antes que fuese la pleamar el dicho General mandó ¿amparar? el cabel y que abordase en tierra (palabra ilegible) y abordaron donde por no ser pleamar y por picar el cable se ahogaron ciento y setenta personas poco más o menos y escapó el dicho General y Cosme Buitrón y que cuando escaparon este testigo y otras personas que en la dicha nao venían se salvaron algunas partidas de oro y plata que salían a la costa y que luego personas de Tarifa que estaban en la dicha playa y la gente que se salvaba se quejaban muy mucho de la dicha gente de Tarifa diciendo que cómo se sufría y algunos llorando decían que la gente de Tarifa los robasen públicamente y les quitasen sus haciendas y lo que traían y habían salvado y fue público en la playa que los dichos vecinos de Tarifa los robaban y les quitaban lo que traían y que unas alhajas de este testigo salieron a la playa las cuales conoció este testigo en poder del Alcalde de la Justicia Francisco de Reinoso y dio las señas de todo el oro y piezas de plata que dentro en ellas estaba y visto que era así sacaron el dicho Alcalde y el depositario Antón López de Paterna a quien la dio en su poder el dicho Alcalde las piezas que dentro estaban y puestas todas ellas por memoria este testigo halló en las dichas alhajas menos de lo que en ellas tenían un tejo de oro y este testigo visto que más no parecía calló y no dijo nada sino que se pusiese porqué no entregó todo lo que en las dichas alhajas estaba y el dicho Alcalde Reinoso y el dicho Antón López dijeron que así se hará y cuando vinieron a entregar el oro y plata de las dichas alhajas al Señor Factor Francisco Duarte dieron menos los dichos Alcalde de la Justicia y depositario un tejo de oro además del primero faltaban que era de lo manifestado y mostrado por ellos que valía seiscientos ducados y más y que este testigo vio que además de esto el dicho Alcalde de la Justicia y depositario tomaban todo el oro y plata que salía a la playa y podían cobrar y sacaban de la mar y que no sabe de la manera que se hacía el inventario antes tiene por cierto por lo que vio y sintió e hicieron en su hacienda que el dicho Alcalde de la Justicia y depositario ocultaron y encubrieron y tienen encubierto mucho oro y plata y así lo tiene por cierto y que ha oído decir que un Fulano Maldonado que es Alguacil de la armada había llevado un cofre a Tarifa con mucho oro y después de todo vio traer dicho cofre y darlo al Señor Francisco Duarte y que se decía haberlo traído de Tarifa y que un cofre de Gaspar de Salamanca pasajero salió sano de la mar según fue público en la dicha playa y el dicho puesto en poder del dicho Alcalde y tenedor depositario pareció estar roto y el dicho Gaspar de Salamanca quejarse diciendo faltarle dos pedazos de oro grandes y que otras muchas cosas de oro y plata en muy grandes cantidades ha faltado y que vino a la playa porque lo vio aboyado y atado a las balsas y planchas que se echaron del dicho navío y que todo o la mayor parte se tiene por cierto entre la gente que se halló en la playa que lo tomaron y hurtaron la gente de Tarifa que en la dicha playa se halló y que el Alcalde de la Justicia de Tarifa y el depositario Antón López y el General Farfán siempre andaban en corrillos y Cosme Buitrón y hablaban y hablaban en secreto por donde presume este testigo que los susodichos querían o trataban de ocultar lo ajeno y que esto es cosa notoria y pública. Preguntado que otras personas sabe que hayan tomado o hurtado alguna cantidad de oro y plata de lo salvado de la dicha nao dijo que de muchas personas ha oído decir, pero que no las conoce y no lo sabe. Preguntado que delitos o excesos se hicieron en la dicha nao en el viaje de ella por algunas personas que diga y declare lo que cerca de esto sabe dijo que el dicho General Farfán trataba muy mal a la gente de la nao y que regía por su propio parecer y que a nadie hablaba buena palabra y que aunque a los pilotos decía ser buena la navegación y arribar a Lisbona no quería ni dar bordos a la mar para ir a Cádiz o a Gibraltar no quería ni quiso hasta se perder y que asimismo el dicho Cosme Farfán traía a Francisca de la Cruz por su manceba en la flota y así era público aunque no los vio comer ni dormir juntos y que asimismo el dicho Cosme Buitrón trataba mal a la gente y no les quería dar de comer ni de beber ni darles el vino mucho tiempo y los maltrataba de palabra, además de esto traía por su manceba a Ana de Soto en la misma nao a la cual que tentaba y daba de comer y ella dijo a este testigo echarse con ella y que ella había hecho de la gabarra y cuando este testigo en la pérdida de la dicha nao ni en la Bretendona nunca vio ni supo ni oyó que el dicho General hiciese diligencia alguna para salvar la gente y hacienda de Su Majestad y particulares sino sólo en salvar su hacienda y persona y sobrinos, que si él como dicho tiene hiciera pudiera salvar en la dicha isla de San Miguel todo el oro y plata de mas de que no había de permitir que las naos no trajeran bateles en su nao sin él y sola y en efecto este testigo tiene por cierto que por culpa del dicho General se perdió la dicha nao y lo de la dicha Bretendona y a lo menos mucha parte de ello porque también cargó velas demayadas a la dicha Bretendona según fue público y notorio de que la hizo abrir y por venir tan corriendo a Diego de Lepe que venía en su compañía lo desamparó habiendo hecho faroles que se le habían cobrado y los trinquetes toda la cual dicha pérdida fue por las causas que declarado tiene. Preguntado que el oro y plata que dice que se salvó de la Bretendona que se hizo dijo que el dicho General Farfán hizo depositario de ello de todo lo que pareció al dicho Cosme Buitrón el cual lo recibió y estando la nao para venir a la costa oyó decir a personas en la nao que el dicho Buitrón decía que le habían hurtado parte del oro que se había escapado de La Bretendona y que en la costa de Zahara le oyó decir al dicho Buitrón delante del Señor Francisco Duarte preguntándole por aquél depósito que era verdad de lo que había recibido y que en una caja que tenía en la mar estaba habiéndo salido ya su caja liada a la costa y un cofre y no conociendo este testigo otra caja ni cofre más que aquélla, y que esto es lo que sabe de este caso y suceso por el juramento que hizo, firmólo de su nombre y que es de edad de mas de treinta años y que no quiere mal al dicho Farfán ni Buitrón.

1 comentario:

goal dijo...

Transcripciones muy interesantes. ¿Se puede conocer la fuente? Supongo sea un legajo del fondo del Archivo de Indias. Un saludo.

Notas varias, 2v.

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