miércoles, 2 de marzo de 2011

Los Juanguren y el espadero 6

Extractando la transcripción que a continuación se muestra, por la que nos documentaremos sobre una rama de los Ortiz de Juanguren que surgió de la hermana del viejo Diego, Leonor Ortiz, al casarse con el escribano público de Sevilla Bernardo de Ulloa, conoceremos, además del hecho trágico de que un hijo expulse a su padre de la propia casa de éste a punta de lanza, que dicho escribano se había desposado en otras dos ocasiones anteriores, con Isabel de Cáceres y con María Rodriguez, por lo que era doblemente viudo cuando sufrió tal desmán. Entre los hijos de Bernardo con Leonor Ortiz de Juanguren se encuentran Catalina y Beatriz de Ulloa, Juan Mejía (aunque en una ocasión se dice hijo de dicha María Rodriguez) y Pedro de Ulloa. Con Isabel de Cáceres tuvo descendencia, o bien ella ya la aportó al casarse, porque un tal Juan de Lorca, vecino de Carmona y actuando de apoderado, se refiere a cierto nieto de Isabel.
Juan Mejía por su parte, casado con Beatriz Ortega, tiene a Gregorio Mejía, Bernardo de Ulloa, Francisco Mejía, Isabel Chacón y Hernando Chacón por hijos.
Contando solo con las declaraciones de ciertos testigos, presentados por uno de los hijos de Juan Mejía —Francisco— en el pleito que formó contra sus tías Catalina y Beatriz, y que es la única documentación que se conserva del caso, al menos podemos completar el árbol familiar de nuestros protagonistas. Comienzan los testimonios con un sobrino de Diego, hijo de otra su hermana, hombre de firma culta, de trazos firmes e ilustrados.

Antón Rodriguez Navarrete1, vecino de Sevilla en la collación de San Vicente, testigo presentado por las dichas doña Catalina y doña Beatriz de Ulloa, conoce a las dichas y a Francisco Mejía desde que nacieron, y conoció a Bernardo de Ulloa2 y a su mujer Leonor Ortiz, padres de Catalina3 y Beatriz, y a Juan Mejía, que fue hijo de Bernardo y Leonor, ya fallecidos los tres. Tiene 53 años de edad poco más o menos, y es primo hermano de las dichas Catalina y Beatriz, porque la madre de este testigo y la dicha Leonor Ortiz eran hermanas, pero por esta causa no dejará de decir verdad, como buen cristiano. Dice que Juan Mejía y su padre Bernardo de Ulloa se concertaron y convinieron en que, porque el dicho Bernardo de Ulloa no vendiese el Oficio de escribano público de la ciudad de Sevilla, sino que se lo tuviese el dicho Bernardo de Ulloa para que al fin de sus días se lo dejase al dicho su hijo Juan Mejía, éste le dio y traspasó, renunciando a él, todo el derecho y acción que tenía y le podía pertenecer de los bienes y herencia que le podrían caber del dicho su padre, y asimismo toda la legítima que le podría pertenecer de María Rodríguez, madre del dicho Juan Mejía y mujer de Bernardo de Ulloa, y la legítima que le podría pertenecer de Beatriz Ortega, mujer del dicho Juan Mejía, y en razón de todo ello padre e hijo otorgaron escritura, estando presente este testigo. Dice que estando Bernardo de Ulloa enfermo y echado en cama de la cual dicha enfermedad, vio este testigo cómo el dicho Bernardo de Ulloa falleció y pasó de esta vida, y antes de que falleciese vio este testigo cómo el dicho Bernardo de Ulloa renunció el Oficio de escribano público que tenía en el dicho Juan Mejía su hijo, y después vio este testigo cómo el dicho Juan Mejía fue recibido como escribano público de la dicha ciudad de Sevilla y sucedió en el dicho Oficio de su padre, y este testigo vio usar del dicho Oficio al hijo, y vio que al tiempo que Bernardo de Ulloa renunció su Oficio, su hijo hizo y otorgó escritura de ratificación y aprobación, y hubo por bien todo lo contenido en la primera escritura, y se obligó a que, aunque su padre le nombrase por heredero, él no aceptaría la herencia, sino que la dejaría a los otros hijos y herederos de Bernardo de Ulloa y Leonor Ortiz, que a la sazón los bienes que se obligó a darles a dichos otros hijos eran 30.000 maravedíes, una esclava negra, un paño de corte, una loba de damasco y un manto de paño negro que pareció entonces, que lo debía todo el dicho Juan Mejía a su padre Bernardo de Ulloa, y vio cómo quedó de traer luego incontinenti todos los dichos bienes a casa del dicho Bernardo de Ulloa, y vio que por los dichos 30.000 maravedíes hizo una obligación al Canónigo Gonzalo de Vargas, para se los pagar a ciertos plazos y en cierta forma, para que el dicho Canónigo cobrase del dicho Juan Mejía los dichos 30.000 maravedíes y los diese y pagase a la dicha Leonor Ortiz, mujer del dicho Bernardo de Ulloa, y a los hijos y herederos del dicho Bernardo de Ulloa, y que este testigo oyó decir muchas veces a Bernardo de Ulloa, siendo vivo, quejándose del dicho Juan Mejía su hijo, cómo al tiempo que Bernardo de Ulloa casó con Leonor Ortiz, el dicho Juan Mejía estaba en casa del dicho Bernardo de Ulloa, y lo tenía y lo tuvo en su casa con su mujer e hijos, y que el dicho Bernardo de Ulloa decía al dicho Juan Mejía que se saliese de su casa, porque quería traer a su mujer a su casa, y que sobre ello hubieron malas palabras, y Juan Mejía había echado mano a una lanza y había echado al dicho Bernardo de Ulloa, su padre, de su misma casa, y que entonces mediaron personas entre ellos y concertaron que el dicho Bernardo de Ulloa diese y pagase al dicho Juan Mejía 30.000 maravedíes, porque se saliese de casa del dicho Bernardo de Ulloa su padre, y que el dicho Bernardo de Ulloa, para pagar los dichos 30.000 maravedíes al dicho Juan Mejía su hijo, echó 30.000 maravedíes de tributo y censo sobre su hacienda al monasterio de Santo Domingo de Portaceli, extramuros de la ciudad de Sevilla, que hasta hoy se paga, y después de haber pasado todo lo susodicho, oyó este testigo decir al dicho Bernardo de Ulloa cómo habían dado al dicho Juan Mejía su hijo los dichos 30.000 maravedíes porque se saliese fuera de su casa, y que se había salido en dándoselos, y que esto sabe de esta pregunta en la manera que dicho tiene, y que así fue y ha sido y es público y notorio. Dijo que al tiempo que el dicho Juan Mejía hubo el dicho Oficio del dicho Bernardo de Ulloa su padre, el dicho Oficio era muy bueno y antiguo, y que en lo demás, que se remite a lo que dicho tiene. Dice que lo que sabe es que, queriendo casar a la dicha Catalina de Ulloa, hija del dicho Bernardo de Ulloa y de Leonor Ortiz su mujer, y hermana del dicho Juan Mejía, el dicho Juan Mejía y este testigo y Leonor Ortiz su madre se juntaron en casa del dicho Juan Mejía para efectuar un casamiento que le ... a la dicha doña Catalina el dicho Juan Mejía acordó ese concierto, que diesen a la dicha doña Catalina de Ulloa la mayor parte de la hacienda, y que a doña Beatriz de Ulloa que la metiesen monja con un poco de ella, y que aunque no quedase nada para Pedro de Ulloa, hermano de las sobredichas, que la dicha doña Catalina casase honradamente, porque el dicho Juan Mejía declaró que con el Oficio que le había dado el dicho Bernardo de Ulloa su padre, estaba pagado de todo lo que le podría pertenecer de las legítimas de su padre y madre e hijos, y que él se contentaba con ello, porque partida la hacienda entre todos él llevaba dos ... más que podría cabeza ninguno de sus hermanos, y que vio este testigo cómo el dicho Juan Mejía había dejado y dejó todos los bienes que quedaron y fincaron del dicho Bernardo de Ulloa a los otros sus hermanos, hijos del dicho Bernardo de Ulloa y de Leonor Ortiz, y que vio cómo los tuvieron siempre y continuamente, ... ... y después de muerto el dicho Juan Mejía hasta que falleció la dicha Leonor Ortiz poseyeron los dichos bienes ¿en haz? de los dichos hijos del dicho Juan Mejía pacífica y quietamente, no se lo entregando el dicho Juan Mejía ni perturbando ... por él ni los dichos sus hijos ni otros por ellos, y que en los demás de lo contenido en la pregunta se remite a lo que dicho tiene. Dijo que vio cómo después de fallecido el dicho Bernardo de Ulloa el dicho Juan Mejía vivió y estuvo y residió en la dicha ciudad de Sevilla el tiempo contenido en la pregunta, poco más o menos. Dijo que lo que sabe de la octava pregunta es que oyó decir este testigo muy pública y notoriamente cómo el dicho Juan Mejía había vendido el dicho Oficio de escribano público a Juan de la Rentería por 600 ducados de oro, y que el dicho Juan Mejía renunció en el dicho Juan de la Rentería el dicho Oficio, y que al tiempo que lo querían recibir los escribanos públicos para el dicho Oficio de escribano público de la ciudad de Sevilla se opuso al dicho Oficio Gregorio Mejía, hijo del dicho Juan Mejía, diciendo ser dicho Oficio de su abuelo, y que su padre no lo podría renunciar en otra persona sino en el dicho Gregorio Mejía, como hijo del dicho Juan Mejía, y que sobre la elección del dicho Oficio, por causa de la dicha oposición hubo muchos debates, porque los unos decían que lo hubiese el dicho Juan de la Rentería pues que lo había comprado, y los otros decían que lo hubiese el dicho Gregorio Mejía pues le venía de abolengo y patrimonio, y que sobre esto los Señores del Cabildo y Regimiento de la dicha ciudad de Sevilla lo cometieron a dos Veinticuatros, y entraron con los dichos escribanos públicos a su Cabildo, y vista la revuelta que había entre ellos, dijo el uno de los dichos Veinticuatros que pues el dicho Juan Mejía había vendido el dicho Oficio y había recibido los dineros, que se le diese el dicho Oficio al dicho Juan de la Rentería, y así se lo dieron y es recibido como fue recibido por el dicho Juan de la Rentería mucho tiempo, y vio que ¿Díaz Carrascosa?, antes de que el dicho Juan Mejía vendiese el dicho Oficio de escribano público el dicho Juan Mejía tenía necesidad ... dineros, y sacó una ¿separata? y rogó a este testigo que lo fiase en ella, y que después que vendiese el dicho Oficio oyó decir que había comprado muchas tierras y casas y tributos en el lugar de Gerena. De la novena pregunta dijo, siéndole mostrado y leído el dicho memorial de que esta pregunta hace mención, que este testigo tiene noticia y conocimiento de todos los bienes raíces en el dicho memorial contenidos, y sabe que la dicha Leonor Ortiz, madre de Catalina y Beatriz, y las dichas sus hijas con ella, hubieron y han tenido y poseído todos los bienes contenidos en el dicho memorial por suyos y como suyos por más tiempo de cinco y de diez y de quince y de veinte y de treinta años a esta parte poco más o menos, hasta que la dicha Leonor Ortiz falleció, y después de ello las dichas sus hijas tuvieron los bienes de la forma y manera, con el cargo de los tributos que el memorial dice, por suyos y como suyos, quieta y pacíficamente sin contradición alguna, hasta que el dicho Francisco Mejía les movió pleito sobre ello. De la décima pregunta dijo que la sabe porque este testigo se halló presente al tiempo que la dicha Leonor Ortiz hizo y otorgó su testamento, que puede haber 3 años poco más o menos que falleció, y este testigo la vio fallecida y estuvo a su enterramiento ... y sabe la de cárcel ¿y embargo? ... ... mas que ha visto un ¿testamento? que ... la dicha Isabel de Cáceres y ha visto su ... ... los herederos, y se acuerda que dice ... testamento que dejó por sus universales herederos ... contenidos en la pregunta, y que este testigo vio que puede haber 30 años poco más o menos, que un Juan de Lorca, vecino de Carmona con poder de los contenidos en la pregunta, ... y nieto de la dicha Isabel de Cáceres, con su poder pedía a Bernardo de Ulloa siendo vivo, y después de muerto a la dicha Leonor Ortiz su mujer, y a sus hijos, los bienes y herencias que habían quedado por de la dicha Isabel Cáceres en la pregunta contenida, y sobre la dicha herencia vió este testigo cómo se trató pleito ante las Justicias de la dicha ciudad de Sevilla más tiempo de 3 años poco más o menos, hasta que este testigo fue tercero entre el dicho Juan de Lorca, en nombre de los dichos herederos de la dicha Isabel de Cáceres y la dicha Leonor Ortiz, mujer del dicho Bernardo de Ulloa, por sí y en el de sus hijos con el dicho Bernardo de Ulloa, y se concertaron que le diese, por razón de la dicha herencia, cierta cantidad de maravedíes que al presente este testigo no se acuerda la cantidad, mas que se acuerda que en razón del dicho concierto hubo escritura, a la que se refiere. A la doceava pregunta dijo que este testigo se acuerda y sabe y vió que al tiempo que el dicho Juan Mejía falleció, dejó por sus hijos y herederos a Gregorio Mejía, Bernardo de Ulloa, Francisco Mejía, Isabel Chacón y Hernando Chacón. De la treceava pregunta dijo que se ratificaba en lo dicho. Firmó de su nombre y fuéle encargado el secreto.

1.- Diego Ortiz de Juanguren falleció dejando un pleito pendiente con un Antón Rodriguez, según consta en su testamento.

2.- El escribano público de Sevilla Bernardo de Ulloa produjo una ingente cantidad de escrituras durante los dilatados años de su actividad, siendo hoy su Oficio, guardado en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla, uno de los más amplios y con los legajos más voluminosos.

3.- Catalina de Ulloa. De tan tarde como en 1558, en sábado 4 de junio, tenemos datos de ella: "Melchor de Valer, hijo de Alonso Rodriguez de Valer, difunto, Factor que fué, y de Leonor Suárez de Figueroa, en nombre de esta su madre tomó posesión de unas casas con su palacio, portal, bodega, patio y pozo, linde con casas de doña Isabel de Cataño y por la otra parte con casas de los herederos de Cristóbal de Castro, y con la Calle [Real] por delante. Después tomó posesión de 3 aranzadas de viña en Las Escaleras, linde viñas de Hernando Rodriguez y viñas de Isabel Diaz de Villalobos, y con viñas de Juan de la Palma. El Alcalde toma de la mano a Melchor y lo mete dentro de la viña, y se paseó por ella, tiró terrones y cortó de los pámpanos y ramas [según una ceremonia originaria del antiguo derecho germano, sobre la que nos extenderemos luego]. Y luego tomó posesión de una aranzada y media de viña en el pago de La Alberquilla [donde se encuentra en la actualidad el parque de la Casa de la Cultura], linde viñas de Catalina de Ulloa, viñas de los menores hijos de Cosme Rodriguez Farfán [el Almirante de la flota hundida en Zahara] y viñas de Catalina de Castellón. Alcalde, Lorenzo Sanchez. Albacea del Factor Alonso Rodriguez de Valer, Diego de Santacruz. Todas las anteriores posesiones fueron por mandado de Damián de Guajardo, Teniente de Asistente de Sevilla.

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Notas varias, 3i.

Juan de Vidales, defensor de Bienes de difuntos, por los del doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, en la causa con el bachiller S...