sábado, 12 de marzo de 2011

Los Juanguren y el espadero 8

A continuación, a modo de simples fotografías que reflejan distintos momentos en las vidas de los miembros de la familia cuyos avatares estamos tratando, viene la transcripción de varios documentos.
Todavía no pertenecía Castilleja de la Cuesta al Conde don Pedro de Guzmán, y ni tan siquiera Olivares, su solar, cuando ya los Juanguren —aparte del de nuestra Villa— estaban afincados en la zona, exactamente en la de Gines y en término de Valencina. He aquí uno de estos Ortiz primigenios en el Aljarafe, hermano de nuestro Diego:

Juan Ortiz de Juanguren y su mujer Beatriz Ergas Vanegas, vecinos de Sevilla, venden a Alonso de Vergara, vecino de Sevilla en la collación de La Magdalena, presente, 1.500 maravedíes de tributo, puestos en unas casas con su bodega, lagar y vasija que ellos tienen en la Villa de Gines, linde con casas del dicho Alonso de Vergara y por delante y al lado las calles del Rey, y sobre un pedazo de viña que dicen de Teresa Martin, de 7 aranzadas, en término de Valencina, linde con viñas de Tomás ¿Brujas? y con viñas de Alonso de Trujillo, y sobre otro pedazo de viña también en Valencina, linde con viña de Alonso Rodriguez Castellano y con viñas de Bernabé Martín. Por precio de 15.000 maravedíes. Dado en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, martes 7 de septiembre de 1529. Firmaron Juan Ortiz y Alonso de Vergara. Testigos, Alonso Sanchez de Jaén y su hijo Francisco Sanchez.

Un año después de esta venta de tributo enviudó su actor, Juan Ortiz. Los cuatro hijos, no sabemos por qué causa, eligieron quedar bajo la tutoría de Diego Ortiz de Juanguren su tío, en lugar de bajo la de su padre:

El miércoles 16 de noviembre de 1530, ante el Alcalde Ordinario Diego Martin Bermejo, el escribano Alonso de Ulloa1 y testigos, parecieron Luis, Isabel, Luisa y Marina Ortiz, hijos de Juan Ortiz de Juanguren y de Beatriz Ergas Vanegas, difunta, y como herederos y menores para parecer en juicio no podían para pedir los bienes que les pertenecían, pedían al dicho Alcalde un curador ad litem, y eligieron por tal curador a su tío Diego Ortiz de Juanguren, el cual juró el cargo aceptándolo; puso para ello sus manos en las del dicho Alcalde, y dio por su fiador a Martinez Garrote, vecino de Sevilla. Firmaron el Alcalde, Diego y Garrote.

1.- Alonso de Ulloa aparece como escribano tanto en Gines como en Castilleja. Demasiada coincidencia en el tiempo, en la profesión y en el apellido, como para no contemplar alguna estrecha relación familiar con Bernardo de Ulloa, el cuñado del viejo Diego que acabamos de conocer en los capítulos anteriores.

Vemos a nuestro hacendado dos semanas escasas después de aceptar la tutoría de sus cuatro sobrinos menores de edad, inmerso en negocios de pagos y cobros de tributos. En esta ocasión surge una Catalina Ortiz, vecina de Utrera, de la que es lógico suponer algún parentesco. Esta Catalina Ortiz poseía la casa descrita en la siguiente transcripción, y sita en nuestra Villa, que ahora pertenece a Diego Ortiz.

Diego Ortiz de Juanguren, vecino de Sevilla en la collación de San Salvador, conoce al Licenciado Diego de Porras, vecino de Sevilla en la collación de San Pedro, presente, y dice que por cuanto dicho Diego de Porras compró de Catalina Ortiz, viuda de Juan ¿Lopez? Moreno, vecina de Utrera, 2.500 maravedíes de tributo sobre unas casas del dicho Diego Ortiz de Juanguren, con su bodega, lagar, vasija y huerta, linde con casas de Juan de Sagredo1 y con casas de Inés Lopez, y sobre 17 aranzadas de viñas y tierras calmas, que son unas en el pago de La Fuente, linde con viñas de ¿Hernán Lopez? y con viñas de Nuño de Torres, y otro pedazo que dicen La Viña Grande, linde con viñas de Alonso de Trujillo y con viñas de Bernabé Martin, con ciertas posturas y obligaciones, ahora Diego Ortiz de Juanguren se obliga a pagar al dicho Licenciado Diego de Porras y a sus herederos el dicho tributo. Dado en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, 28 de noviembre de 1530. Testigos, Juan Martin Garrote y Alonso ¿Gutiérrez? de Madrigal, vecinos de Sevilla, y Francisco de Contreras, vecino de esta Villa.

1.- Bernardina de Sagredo (¿hija de este Juan?) sería la esposa de Diego Ortiz, un sobrino y homónimo de nuestro hacendado, cuyo trágico final sirve de asunto principal a la presente serie de "Los Juanguren y el espadero".

La hermana de Diego, Leonor Ortiz, viuda y a cargo de sus dos hijas durante este tiempo, también se encuentra activa en lo que a negocios se refiere, desenvolviéndose entre escribanos amigos y compañeros de su difunto marido:

Leonor Ortiz, viuda de Bernardo de Ulloa, escribano público de Sevilla, en nombre de Catalina Mejía y de Beatriz de Ulloa, sus hijas con Bernardo, como su tutora y curadora según escritura que pasó ante Juan de la Rentería en el año 1525, vende a Fernando Perez, escribano de Sevilla, presente, un pedazo de viña que ellas tienen en Camas, al pago de La Cuesta de la Encina. Dado en Castilleja de la Cuesta, 23 de enero de 1532. Testigos, Diego Ortiz de Juanguren, que firmó por ellas, Juan Martín Robledo, y Juan Martin Garrote.

Transcurren 8 años para que volvamos a tener noticias de los Juanguren. Durante ellos, en 1538, — el 19 de diciembre— se realizó el primer tramite para la venta de Castilleja a don Pedro de Guzmán, el cual trámite consistió en una Cédula Real expedida en Toledo, por la que la encomienda santiaguista castillejana pasaba a poder del Rey, previa autorización del Comendador de la Orden de Santiago Pedro de Narváez, que la había otorgado estando en la isla de Corfú, el 4 de octubre anterior, con la Armada de Carlos V y paladeando todavía la amarga derrota que, un mes antes, Barbarroja —a la sazón Virrey de Argel— había infligido a la coalición de los cristianos auspiciada por el papa Pablo III, derrotada por los otomanos en la bahía de Prevenza.
Del siguiente Juanguren, Pedro, constructor de ballestas, tenemos su testamento íntegro, amén de algún que otro documento que iremos transcribiendo.
Ya en franco declive, la ballesta había sido utilizada con muy buen resultado por Hernán Cortes en las guerras de México, alternándolas con el fuego de arcabuz. Mientras eran cargadas estas pesadas y lentas armas, las escuadras de ballesteros hacían llover una cortina de dardos sobre los indios.

Pedro Ortiz, ballestero vecino de Sevilla, da su poder al Procurador de Causas Luis Hernández, vecino de Sevilla, ausente, para que cobre todas sus deudas y para llevar pleitos por ellas. Dado en Castilleja de la Cuesta, estando por ante las puertas de las casas de la morada de Martin de Alfaro1, jueves 20 de octubre de 1540. Pedro Ortiz firmó de su nombre. Testigos, otro Pedro Ortiz, vecino de Sevilla, y Juan de Santana, vecino de esta Villa.

1.- El viejo conquistador Martín de Alfaro —ampliamente documentado ya en nuestra historia— disfrutaba en esta década de los 40 de las tertulias que su amado capitán Hernán Cortés dispensaba en la casona de la Calle Real a sus camaradas y allegados. El que el ballestero haga su otorgamiento de poder en las puertas de sus casas indica algún vínculo especial con Alfaro, entendiéndose "las puertas" como un amplio zanjuán o espacio privado al que también se referían como "antepuerta".

Un año después, Diego Ortiz de Juanguren y su hermano Pedro tienen un serio problema con la administración del Conde, y con la del Concejo de la Villa en su nombre. Como hidalgos con poderío metidos a negociantes, sufren un castigo muy atenuado, justo para salvar las espaldas a los titulares de la gobernación de Castilleja de cara a la autoridad de la Villa de Olivares. Pero los temas de las sagradas rentas del Conde don Pedro, y en especial los muy productivos provenientes de la venta de la carne, eran sumamente delicados. Quizá fuera este asunto el primer disgusto serio que Castilleja de la Cuesta proporcionaba a su ahora dueño don Pedro de Guzmán.

El lunes 5 de septiembre de 1541, estando en la Cárcel de esta Villa los Alcalde Ordinarios Juan Verde y Antonio de Valencia, y estando presos Diego Ortiz y Pedro Ortiz, y Francisco de Carmona1, carnicero éste como principal deudor, y los otros como sus fiadores, obligados a pagar la dicha renta, los Alcaldes mandaron que estén presos en poder del Alguacil Juan Robledo hasta tanto paguen 6.450 maravedíes que deben al Concejo, y porque ellos están sin prisiones, los Alcaldes mandaron que en ningún tiempo salgan de la Cárcel, so pena de 2.000 maravedíes a cada uno para la Cámara de Su Señoría, y mas caer en pena de perjuros e infames. Los presos se obligaron a ello bajo juramento, firmando de sus nombres. Testigos, Juan Martin Haldón2, Juan Villada, Juan Robledo y Alonso de Trujillo.

1.- Originario del lugar de Camas.

2.- Se trata de Juan Martín Haldón el viejo. Su hijo, enfrentado a muerte con Diego Ortiz de Juanguren, será el protagonista de lo que sigue.

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