viernes, 22 de abril de 2011

Los Juanguren y el espadero 18

En dos autorremisiones (Los Juanguren y el espadero 16 y 17), el profesor Juan Gil nos dirigió a su artículo "Marinos y mercaderes en Indias, 1499-1504" en el Anuario de Estudios Americanos nº 42 del año 1985; artículo que tiene la categoría de libro no sólo por su extensión, sino por la abundancia y densidad de sus informes. En él, consultado en la biblioteca de la Escuela de Estudios Hispanoamericanos en Sevilla, hemos comprobado que las cartas que dicho profesor transcribe, dirigidas por Bastidas al trapero y a su hijo Antón, son las mismas que obran en el Archivo de Indias en el legajo del pleito del cual ya hemos hecho estracto.
En la primera de ellas, fechada el 14 de noviembre de 1505, con un "Muy virtuoso señor compadre" Bastidas da cuenta a Alonso —por entonces Mayordomo de Sevilla*— de que unas cartas escritas anteriormente no le pudieron llegar porque las naves que las traían sufrieron desperfectos en una tormenta y volvieron a puerto. Le notifica que se venden bien las arrobas de aceite, los tocinos, pescados, harina y vinos, que por no haberlo en las islas "mueren por ello", y le pide paciencia porque cree las pocas ganancias habidas van a tornarse en fructíferos negocios. Le dice que ha vendido una yegua overa por 164 pesos de oro, aunque al fiado en cuatro meses, y la "blanquita" por 90 pesos, porque habiendo cargado guijarros en La Gomera, la referida yegua, al pisarlos, se lastimó de una mano, amén de un ojo tuerto que ya traía. Y termina encomendándole que le envíe lo que mejor se vende: seda, terciopelo bueno, paños negros de contray y florete negro.
La segunda carta es del 4 de agosto. Empieza por excusarse por no haberle escrito antes, debido a que no había de qué, porque "las ganançias d´ellas acá son delgadas"; habiéndole por ello con anterioridad Alonso propuesto deshacer la compañía, le contesta que era lo mejor y que confíe en que, mientras, le seguirá enviando hasta el último maravedí de lo que obtuviere con los negocios.
La tercera es del 4 de octubre. Achaca las pocas ganancias con las mercancías que le envía Alonso a "estar esta tierra en poder de judíos". Han invertido en minas de oro y en su fundición, pero tampoco resulta productivo.
La cuarta, del 30 de diciembre de 1506, es la relación de un rosario de calamidades que el conquistador dice estar padeciendo: se han muerto muchos de sus deudores, así como "un cavallo e la burra grande que me enbiastes e avérseme perdido e ido al monte çiento e çincuenta cabeças de puercos e aver cabo de cuarenta e ocho ánimas de esclavos que conpré fiados en el almoneda de los del Rey, que hasta agora de muertos e huídos no me quedavan sino siete, que quinze días a se me huyeron a su tierra, por manera que me han venido buenos escaldones". Pone a los cuatro santos Evangelios por testigos de que dos yeguas que el trapero le envió, y que vendió fiadas, no las ha cobrado porque "me enbolbió el diablo con tranposos por codiçia de una d´ellas por más". Le promete reembolso de todo lo invertido, no por las amenazas que Alonso le hace, sino "por el mucho amor e amistad que entre nosotros a avido e avrá", y le asegura que irá antes contra sí mismo que contra él.
La quinta y última, de fecha 5 de septiembre de 1519 en La Española, va en contestación de una del hijo del trapero ya difunto, Antón Rodriguez Navarrete. Le suplica que le quiera perdonar, y dice que en todo caso actúe según lo razonable, (o sea, que si lo considera justo, recurra a la justicia), puesto que los argumentos que le ofrece, —reconoce—, ya no tienen ningún peso. Le promete que en octubre, un mes después de la redacción, le enviará la carta con su sobrino, y que si no le llega, que no lea ninguna carta posterior de él y haga que actúe la justicia; así, tiene siquiera el rasgo digno de aceptar sus propias responsabilidades y culpas.
En 1531 Antón Rodriguez presentó las cinco cartas en el proceso contra Bastidas, las cuales junto con otros papeles importantes de aquel negocio habían estado en poder del canónigo Gonzalo Ortiz de Juanguren desde el 11 de abril de 1514, cuando Juan Ortiz de Juanguren, poseedor de todos los documentos tocantes a tal asunto se las traspasó en nombre de los menores herederos de Alonso y a requerimiento del Alcalde de Sevilla.
No queda —pasando a otro tema— fehacientemente demostrado con la única prueba que aporta el profesor Gil, la transcripción de una petición al Cabildo sevillano el 3 de octubre de 1485, que Alonso Rodriguez fuera natural de Baeza como asegura en "Los conversos", aunque sí que no lo era de Sevilla:

Nobles e virtuosos señores, Luis de Haro e Alonso Rodriguez e Juan de la Maestra e Alfonso de Herrera e Alonso Pinto e Gonçalo Núñez, traperos estantes en esta çibdad, con la devida reverençia nos encomendamos en vuestra merçed, la cual sepa que nos estamos en esta çibdad vendiendo paños, algunos por nuestros padre e algunos por nuestros señores, que son vezinos de la çibdad de Baeça, e nos en esta çibdad no tenemos casas ni asiento salvo las tiendas donde vendemos nuestros paños e ende dormimos por guardallos; e nuestros padre e señores, cuyos fazedores nosotros somos, en la dicha çibdad de Baeça, donde son vezinos, pechan e sirven así en las faziendas que allí tienen como por la que acá enbían, segund paresçe por estas escripturas públicas que presentamos; e porque pechando e sirviendo allá acá indevidamente, no siendo nosotros vezinos ni teniendo casas pobladas, antes siendo estranjeros que traemos cosas de proveimiento para la república, los jurados del barrio de Francos indevidamente nos fazen pechar y nos toman lo que tenemos e nos lo venden para pagar lo que ellos quieren saber de pecho, no deviendo pagar pecho alguno, así que indevidamente somos fatigados e tomado lo nuestro; e poque a vuestra merçed pertenesçe en semejante caso prover, umillmente le suplicamos que sobre ello nos provea de remedio de justiçia, mandando que, pues no somos obligados a pagar cosa alguna, no nos sea pedido pecho e lo que nos han llevado indevidamente nos sea restituido: e en esto vuestra merçed administrará justiçia e nos fará grand bien e merçed, el estado de la cual Nuestro Señor prospere a su santo serviçio.

Aunque luego se le nombra como "Alonso Rodriguez de Baeça". Sin casa propia este año, pronto prosperó convirtiéndose en un pudiente mercader de paños y vestimentas de lujo, hasta el punto que en 1505 tuvo capacidad económica para arrendar el mayordomazgo de Sevilla. Además en la primera expedición de Bastidas en 1500 invirtió como armador "encandilado con el Descubrimiento" 50.000 maravedíes. Fallecida la Reina Isabel**, el 16 de mayo de 1505 recibió 46.202 maravedíes por ocho lobas*** de luto para ocho miembros del Cabildo, y 5.805 maravedíes por 51 varas y media de terciopelo negro, con la misma finalidad. Un año después, por la defunción de don Felipe****, entregó a regidores y oficiales hispalenses 95 lobas de sus almacenes, que le reportaron 101.000 maravedíes.
A raíz de este arrendamiento del mayordomazgo aparece el entronque mercantil con los Juanguren, aunque ya había formado familia con Beatriz; entonces, dos de sus cuñados salen de fiadores: el Jurado Rodrigo Ortiz con medio millón de maravedíes y su hermano Luis Ortiz con 300.000. Además de los dichos, lo avalan Hernando Perez Melgarejo y los mercaderes Alonso de Medina, Pedro Chacón —también de Baeza— y Bernardino de Isla, con 750.000 maravedíes cada uno. Este último comerció activamente en Indias, y en 1509 tenía un criado y un primo por representantes suyos en La Española. Descendiente del mercader Bernardino, el religioso Padre Bernardino de Isla llegaría a tener intereses familiares y económicos en nuestro pueblo, como veremos.

* En Sevilla existían dos mayordomos, uno hidalgo y otro ciudadano, pero el que desempeñaba las funciones propias del cargo, es decir, ser responsable de la gestión de los bienes y recursos del concejo, era el ciudadano. De hecho, normalmente se emplea el nombre del cargo a secas, sin añadir la condición de ciudadano. (EL PRIMER ARRIENDO DEL OFICIO DE MAYORDOMO DEL CONCEJO DE SEVILLA, Antonio Collantes de Terán Sánchez).
El mismo nos informa de que se empezó a arrendar el oficio de mayordomo hacia el año 1448, entre las protestas de los miembros del Cabildo sevillano, pero antes en la sesión capitular del 2 de septiembre de 1446 el duque de Medina Sidonia había planteado la cuestión, para incrementar los recursos de la ciudad; además, "inmediatamente antes de la intervención del duque, se había vuelto a plantear la necesidad de encontrar dinero para pagar al alcalde mayor don Pedro de Guzmán los 50.000 maravedíes que había gastado de su patrimonio en la guarda del castillo de Fregenal, los cuales venía demandando de tiempo atrás".
Con toda evidencia fruto de estos favores, el duque de Medina Sidonia don Juan de Guzmán y don Pedro de Guzmán, Alcalde Mayor de Sevilla, junto a otros aristócratas parientes y deudos, otorgaron en dicha ciudad el 23 de febrero de 1448 una escritura de "confederación y amistad", jurándola en manos del caballero Álvaro de Esquivel.

** En Medina del Campo (Valladolid), el día 26 de noviembre de 1504, por un cáncer de útero.

*** Loba. Primera documentación, en 1455, en la Relación de los bienes que quedaron del conde de Plasencia don Pedro de Zúñiga. Era esencialmente un sobretodo vueludo y despegado del cuerpo, sin mangas, bien completamente cerrado, bien con dos aberturas laterales para sacar los brazos, llamadas maneras. También se dió el nombre de loba a sobretodos con maneras, como los descritos, pero abiertos por delante. En el siglo XV había sido una prenda de uso general. En el siglo XVI las mujeres continuaron usando la loba durante cierto tiempo; pero entre los hombres se convirtió pronto en un traje propio de médicos, doctores, estudiantes y clérigos. Son muy numerosos los textos que contienen noticias sobre la loba. Me limito a recordar los que sirven para justificar la identificación que he hecho de esta prenda. Existen dos detalladas descripciones de ella, una de 1535 y otra de 1611, que coinciden en lo esencial. La primera está en el curioso documento en que Pedro Girón describe los trajes que él recordaba haber sido usados en España: "también traían lobas que son todas cerradas y sin capilla, sino con un collarico de un dedo o poco más en lo alto y con aberturas de tres o cuatro dedos por delante, y abiertas las maneras por delante para sacar los brazos; algunos usaban estas lobas todas abiertas por delante. Estas lobas comunmente fué hábito de hombres de letras y hacíanlas algunas de color morado o gris o de otros colores honestos o de paños muy finos" (Noticia de los antiguos trajes de España. Biblioteca Nacional). Esta observación se comprueba en numerosos textos que describen lobas de paño muy fino, de terciopelo negro (Historia de la vida y hechos del emperador Carlos V, Amberes, 1681, pág. 6), de damasco plateado o de cuero negro, forradas en paño negro (Inventario de las cosas que están en los alcázares de Segovia, 1503, págs. 118 y 119), de saya negra (Inventario de los bienes repartidos entre la viuda del tesorero de Isabel la Católica y su hijo. Zaragoza, 1509. Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos, LXVIII, 1, 1960, pag. 88), de grana morada (Inventario de los bienes de Alonso Enríquez, Caballero de la Orden de Santiago. Sevilla, 1512. Propiedad particular, Madrid), y de brocado negro forradas de damasco blanco (Question de Amor. Primera edición, 1513, en Menéndez y Pelayo: Orígenes de la novela. Nueva Biblioteca de Autores Españoles, VII. Madrid, 1905, pág. 84). La descripción de 1611 se debe a Covarrubias, quien define la loba como "vestidura clerical, talar, que llega al suelo, a todo ruedo y cerrada, con golpes para sacar los brazos (Tesoro de la lengua castellana o española). Golpes era lo mismo que aberturas. La pragmática de 1502 sobre los lutos añade a los datos de Girón y Covarrubias, que además de las lobas con maneras había otras completamente cerradas, puesto que dispone lo siguiente: "por las personas reales traigan los hombres lutos de lobas cerradas e con falda —es decir, con cola— e capirotes, todo de paño negro tondido... e por los grandes e prelados e personas de título traigan los hombres lobas cerradas por los lados, sin falda ..., e por las otras personas lobas largas, con maneras abiertas por los lados, que allegen más de fata el suelo y que no rastren" (Lutos, por quien e como se han de traer, 1502, fol. CLVI, en Pragmáticas y leyes hechas y recopiladas por don Fernando y doña Isabel, con adición de muchas pragmáticas, Medina del Campo, 1549). Es de notar que cuanto más larga fuera la cola y más cerrado el traje, se expresaba un luto más riguroso. Un tercer tipo de loba era la abierta toda por delante, aludida en el texto de Girón y en algunos inventarios; por ejemplo, en uno de 1508 figuran "una loba de paño de florencia, abierta, ribeteada con una tira de damasco, y una loba de Ruan verde oscura, abierta, guarnecida con raso verde" (Inventario de los bienes de Juan de Pimentel, 1508, Archivo Histórico Nacional). En otro inventario de 1512 figura "una loba abierta de chamelote". Lobas femeninas se mencionan en inventarios de 1511 (Inventario de los bienes de Estefanía Carroç de Arborea. Barcelona, 1511. Boletin de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, 1929-30, pág. 294), 1515 (El equipo de boda de Doña Isabel de Aragón. Anuario del Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecarios y Arqueólogos, II, 1934, págs. 233 y 234), 1518 (Testament de doña Johana, muller del magnifich mossén Dalman de Navel. 1518. Boletin de la Real Academia de Buenas Letras de Barcelona, XIV, 1929-30, pág. 287), 1523 (Inventario de los bienes de Pedro Galcerán de Cartiliano, 1523. Estudis Universitaris Catalans, IV, 1910, págs. 164 y 168) y 1539 (Inventario de las ropas y alhajas de la sra. emperatriz fecho en Toledo, año 1539. Archivo de Simancas). Estas solían ser también de colores oscuros, pero no faltan alusiones a lobas carmesíes (El equipo de boda de Doña Isabel de Aragón. Anuario del Cuerpo Facultativo de Archivos, Bibliotecarios y Arqueólogos, 1934, pág. 233) y de damasco azul o blanco (Inventario de las ropas y alhajas de la sra. emperatriz fecho en Toledo, año 1539. Archivo de Simancas). La loba pertenecía a la misma familia que el capuz y el tabardo, pues las tres prendas eran esencialmente sobretodos holgados y despegados del cuerpo, con aberturas laterales para sacar los brazos, en el caso de que, por ser completamente cerradas, los brazos no se sacasen levantando el borde de la falda. Ello es la causa de que en algunos textos se confunda el tabardo y el capuz, o la loba y el tabardo. Por ejemplo, la pragmática de 1515 permite que las mujeres forren las alas de las lobas de seda o tafetán (Pragmáticas y leyes hechas y recopiladas por don Fernando y doña Isabel, con adición de muchas pragmáticas. Medina del Campo, 1549, II, pág. 306), y un inventario de 1523 alude a una loba femenina "ab les manegues y devant forrades de vellut" (Inventario de los bienes de Pedro Galcerán de Cartiliano, 1523. Estudis Universitaris Catalans, pág. 164). En uno y otro caso se trata, sin duda, de las mangas flotantes típicas del tabardo. También se alude a una loba femenina con mangas en la relación de las ropas de la Emperatriz; en 1526 se hizo en Granada una loba "de raso morado, forradas las mangas del mismo raso con dos ribetes de terciopelo morado" (Relacion de las ropas que la emperatriz trajo de Portugal y de las que se han hecho en Castilla hasta principios del año 1529, Archivo de Simancas). Carmen Bernis, INDUMENTARIA ESPAÑOLA EN TIEMPOS DE CARLOS V. C.S.I.C. Madrid, 1962.
Loba (Del gr. λώπη, especie de manto de piel).1. f. sotana (‖ vestidura talar). ~ cerrada. 1. f. Manto o sotana de paño negro que con el capirote y bonete formaba el traje que fuera del colegio usaban los colegiales y otras personas autorizadas por su estado o ejercicio para el uso de esta vestidura. Diccionario de la Real Academa Española de la Lengua.

**** Felipe el Hermoso, fallecido en Burgos el día 25 de septiembre de 1506, se dice que por haber bebido agua fría acalorado tras jugar a la pelota.

1 comentario:

Theophilus, Maker of Many Wonderful Things dijo...

Hola!
Muchísimas gracias por toda la información. ¿Conoce la referencia exacta de Noticias de los antiguos trajes de España que se encuentra en BN?

Muchas gracias

Notas varias, 3i.

Juan de Vidales, defensor de Bienes de difuntos, por los del doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, en la causa con el bachiller S...