domingo, 26 de febrero de 2012

Los Juanguren y el espadero 37b


Antes de las prometidas transcripciones, vaya la de otro documento que, hallado por "serendipia" y muy oportunamente, confirma nuestra aseveración de la viudez de Isabel "la de la Plaza" y de la cesión de la fonda a los Ruiz:

Isabel Garcia, viuda de Juan Garcia, arrienda a Francisco Ruiz y a su mujer Catalina Diaz1, todos vecinos de esta Villa, unas casas que tienen su palacio y portal y pozo, con todas sus pertenencias, linde con casas de Luis Ortiz2 y con casas de Beatriz Suarez3, y por delante con la Calle y Plaza de esta Villa. La arrienda por dos años en 5 ducados de oro cada uno. Sábado 30 de octubre de 1557. Testigos, Pedro de las Casas y Salvador Perez. (La firma temblorosa, emborronada y torpe de Pedro de las Casas denota su escasa formación académica, a pesar de ser hijo de escribano).

1.- Nuevo cambio. Acaso por descuido del escribano, o porque formaba parte del nombre completo de la persona, que utilizaba indistintamente dos o tres apellidos.

2.- Creemos que, aunque a nombre de Luis, debía ser la casa de Íñigo, su hermano estante en Indias; casa habitada entonces por la esposa de este último, Luisa de Rojas (de la cual ya conocemos en detalle su vida aventurera), y que ocupaba junto al mesón y la morada de Beatríz Suárez todo el frente occidental de la Plaza de Santiago y aun el principio de la calle de las Carnicerías, hoy de Hernán Cortés.

3.- Propietaria de viñas en término de Tomares.


Y fijado este punto, procedamos al estudio de la dicha documentación:

El viernes 28 de enero1 de 1558, ante Lorenzo Sanchez, Alcalde Ordinario, pareció Sebastián de Contreras, y dijo que se querellaba criminalmente de Francisco Ruiz y de su  mujer, taberneros que viven en casa de Isabel Garcia, la de la Plaza, y de todas las demás personas que por las pesquisas parecieren culpadas, y dijo que yendo este querellante a casa de los susodichos a cobrar de ellos cierto dinero que le debían, el dicho Francisco Ruiz echó mano a una espada que tenía, y fuera de la vaina se vino para este querellante porque le pedía lo que le debía, y con ella le dio una cuchillada en el brazo derecho junto a la muñeca, de que le cortó cuero y carne y le salió mucha sangre, de lo cual está muy malo a punto de muerte, y pidió al dicho Alcalde mande proveer justicia para este caso, y juró la querella en forma de derecho.

1.- Fechada el viernes porque, recién herido y a instancias del Alcalde Ordinario acabado de llegar, fué lo que Sebastián, entre quejas por el dolor de la lesión, le manifestó en el lugar de los hechos. Mas hasta el sábado por la mañana Miguel de las Casas no pergueñó el escrito que antecede, junto a los de las declaraciones que de inmediato vamos a ver.

El Alcalde, vista la querella, dijo que dé información, y que está presto de hacer justicia.

Testigo, el dicho Francisco Diaz, trabajador natural de la Villa de Fregenal, testigo recibido en esta razón, habiendo jurado según derecho y siéndole preguntado, dijo que estando este testigo y otros sus compañeros cenando en las casas de la morada del dicho Francisco Ruiz, que habían venido de trabajar, vio entrar a una mujer y trabar palabras con Catalina Ruiz, mujer del dicho Francisco Ruiz, sobre un cuarto de sardinas, y luego vio que la dicha mujer se salió, y de ahí a un poco vio entrar a un hombre, que oyó que se decía Contreras, con un capote vestido y una espada debajo del brazo, y vio que se trababa a palabras con la dicha Catalina Ruiz, mujer del dicho Francisco Ruiz, y que las cuales palabras le dijo muchas veces que mentía como sucia bellaca, y en esto vio este testigo entrar al dicho Francisco Ruiz, marido de la dicha Catalina Ruiz, con una espada debajo del brazo, y como entró oyó decir al dicho Francisco Ruiz que era muy ruin mediante hablado aquéllo, y como dijo esto el dicho Francisco Ruiz, luego este testigo vio echar mano a las espadas entrambos a dos, y vio que se dieron algunas cuchilladas con las espadas fuera de las vainas, y en esto estando oyó al dicho Contreras que estaba herido en un brazo, y esto es lo que sabe de lo contenido en la pregunta, y no otra cosa, y dijo que es de edad de [ilegible] años, y  no lo firmó porque no sabía.

Testigo, Bartolomé Dominguez, trabajador vecino del lugar de El Cañaveral, testigo recibido en esta razón, habiendo jurado según derecho y siéndole preguntado por lo contenido en la querella dijo que estando este testigo cenando en la posada del dicho Francisco Ruiz, vio entrar a un hombre con un capote y una espada debajo del brazo, que oyó decir que se decía Contreras, y como entró, vio este testigo que dijo el dicho Contreras a Catalina Ruiz, mujer del dicho Francisco Ruiz: "Señora, mira que dejó acá mi hija un cuarto", y vio que respondió la dicha Catalina Ruiz: "Señor, a vuestra hija lo dí", y vio este testigo que respondió el dicho Contreras y dijo: "¿para qué lo quería mi hija? ¿quería para darlo a algún rufián?", y en esto vio que le dijo algunas veces el dicho Contreras a la dicha Catalina Ruiz que "mentía como ruin mujer"1, y en esto vio este testigo entrar al dicho Francisco Ruiz, marido de la dicha Catalina Ruiz, con una espada debajo del sobaco, y como entró vio que dijo: "mira como habláis, que habláis mal en mi casa, porque esas palabras no se han de decir en mi casa", y en esto vio que ambos juntos echaron mano a las espadas y con ellas fuera de las vainas se dieron de cuchilladas, y andándose dando oyó decir este testigo al dicho Contreras: "¡Ay, que estoy herido! ¡que me ha dado una cuchillada!", y esto sabe para el juramento que hizo, y dijo que es de edad de 24 años poco más o menos, y dijo que no sabía escribir.

1.- ¿Sería Sebastián de Contreras consciente del juego de palabras "Ruiz/ruín"?

Testigo, Juan Diaz, trabajador vecino de la Villa de Fregenal, testigo recibido en esta razón, habiendo jurado según derecho y siéndole preguntado dijo que estando este testigo senando (sic) en la posada del dicho Francisco Ruiz, vio entrar en la dicha casa a una mujer que oyó decir que era la mujer de Sebastián de Contreras, y como entró, oyó decir este testigo a la dicha mujer del dicho Contreras a la mujer del dicho Francisco Ruiz: "¿Vos distes cuatro maravedíes de sardinas a mi hija?", y vio este testigo decir a la mujer del dicho Francisco Ruiz: "Sí dí", y luego tornó a responder la dicha mujer del dicho Contreras y dijo: "No distes", y luego vió que se fue, e ida, vio venir este testigo al dicho Contreras su marido, y así como entró vio este testigo que dijo: "¿Vos distes cuatro maravedíes de sardinas a mi hija? ¿llevábalas para algún rufián?", y vio que respondió la dicha Catalina Ruiz y dijo: "Yo se las dí, más no sé nada", y luego oyó decir este testigo al dicho Contreras: "mentís como bellaca", y en esto vio este testigo entrar al dicho Francisco Ruiz y decir al dicho Contreras que "no era aquello bien dicho", y en esto vio este testigo echar mano a las espadas a los dichos Contreras y Francisco Ruiz, y vio que con ellas fuera de las vainas se dieron de cuchilladas, y andándose dando oyó decir este testigo al dicho Contreras: "¡Oh, cómo me habéis herido!", y esto sabe y no otra cosa para el juramento que hizo, que es de edad de 27 años poco más o menos, y dijo que no sabía escribir.

Testigo, Sancho García, trabajador, vecino y natural de la Villa de El Montijo1, que es en tierra de Mérida, testigo recibido en esta razón, habiendo jurado y siéndole preguntado por lo contenido en la querella, dijo que estando este testigo y otros sus compañeros senando (sic) en la posada de Francisco Ruiz y su mujer, y estando senando como dicho tiene vio entrar este testigo a una mujer y dijo de sí: "Catalina Ruiz, ¿porqué decís que distes cuatro maravedíes de sardinas a mi hija?", y la dicha Catalina Ruiz respondió y dijo: "es verdad que yo se las dí", y en esto se salió la dicha mujer, y luego vio entrar a un hombre que oyó decir que se llamaba Contreras, con un capote y una espada debajo del brazo, y así como entró, dijo: "Bellaca Catalina Ruiz, ¿cómo decís que llevó mi hija cuatro maravedíes de sardinas? ¿llevábalas para algún rufián?", y vio que respondió la dicha Catalina Ruiz y dijo: "por cierto que es verdad que se las dí", y vio este testigo que dijo el dicho Contreras que "mentía como bellaca", y en esto vio este testigo entrar al dicho Francisco Ruiz, marido de la dicha Catalina Ruiz, con una espada debajo del brazo, y dijo: " mira, Contreras, que habláis mal", y entonces vio que echaron mano ambos a dos a las espadas, y fuera de las vainas se dieron de cuchilladas, y dándose, oyó decir este testigo al dicho Contreras: "herido estoy, vos me habéis herido", y esto sabe de lo contenido en esta querella y no otra cosa para el juramento que hizo, y dijo que es de edad de 18 años poco más o menos, y no lo firmó.

1.- El Montijo, entre Mérida y Badajóz, a cinco kilómetros del margen derecho del Guadiana, también estuvo administrado por la Orden de Santiago, aunque ya en este año de 1558 pertenecía como Señorío a Alonso Portocarrero, III Marqués de Villanueva del Fresno.

Y después de lo susodicho, en sábado 29 de enero de 1558, estando el Alcalde Lorenzo Sanchez en la Cárcel del Concejo de esta Villa, tomó y recibió juramento en forma de derecho de Francisco Ruiz, que estaba preso, y le fueron hechas las preguntas siguientes: fuéle preguntado cómo se llama, dijo que Francisco Ruiz; fuéle preguntado que de dónde es vecino, dijo que de esta Villa; fuéle preguntado qué oficio tiene, dijo que tratante que dá de comer y acoje gente en su casa; preguntado si es casado, dijo que sí; preguntado que con quién es casado, dijo que con Catalina Ruiz; preguntado si ayer viernes, que se contaron 28 días del presente mes de enero, por la noche, este declarante, porque entró Sebatián de Contreras, vecino de esta Villa, en su casa a cobrar cierto dinero, este declarante con una espada fuera de la vaina le dio una herida cuchillada en el brazo derecho que le cortó cuero y carne y le salió mucha sangre, dijo que lo que pasa es que entrando este declarante en su casa, y halló al dicho Sebastián Contreras que estaba deshonrando a su mujer, y dijo este declarante: "¿Qué es esto?", y como dijo esto, vio que el dicho Sebastián de Contreras se hizo afuera y echó mano a una espada para este declarante, y como esto vio, este declarante echó mano a la suya, y con ellas fuera de las vainas se dieron de cuchilladas; preguntado si hirió al dicho Sebastián de Contreras, dijo que no lo sabe, salvo que después que prendieron al declarante vio herido al dicho Contreras en un brazo derecho, junto a la muñeca, y que esto sabe para el juramento que hizo, y dijo que es de edad de 26 años poco más o menos, y no lo firmó.

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Notas varias, 2v.

Por mediación de las visitas anuales efectuadas por las máximas autoridades religiosas de la provincia para supervisar el estado y buen gob...