domingo, 8 de abril de 2012

Los Juanguren y el espadero 37g


El Alcalde Ordinario Lorenzo Sánchez mandó al Alguacil Bartolomé Moreno prender al dicho Vasco Díaz. Luego dicho Alcalde Ordinario fué a la casa del dicho Vasco Díaz, e hizo secuestrar todos sus bienes1: las casas de su morada, linde con casas de Magdalena Rodriguez y con casas de Hernán Rodriguez, y con la calle por delante; un colchón de lienzo lleno de tascos; una sábana de lienzo de estopa, raída; una espada vieja, sin vaina; unos bancos, un camisón y una media manta, vieja; un paramento de lienzo, viejo; 3 sillas de costillas2, raídas; una mesa de palo, de 4 piés; un candelero de madera; una cuna de madera con una almohada en ella; 2 cedazos, un arnero y una calabaza.
Todos los dichos bienes puso el Alguacil en depósito de Juan de Vega, que se obligó como tal depositario, siendo testigos Salvador Pérez y Pedro Sánchez.

1.- Durante toda la tarde del jueves día 12 el portugués aguardó, oculto en la viña de Castilleja de Guzmán, hasta que entrada ya la noche regresó a su casa, ya embargada por el Alcalde junto con sus demás pertenencias. Dicho embargo pesaba sobre su persona y no afectaba a los demás miembros de la familia; por ello, su esposa podía seguir habitando el domicilio, aunque no era el caso porque se trasladó provisionalmente con su hijo y su sobrina a casa de una vecina, a un ambiente más apacible y tranquilo. Aquella noche, de todas formas, no faltó a Vasco un rincón, proporcionado por algún conocido, para guarecerse hasta la mañana siguiente, cuando fué prendido por el Alguacil Bartolomé Moreno y llevado a la Cárcel.

2.- La silla de costillas carecía de respaldar, disponiendo sólo de reposabrazos sustentados por cuatro o cinco listones curvos que, solidarios con el asiento, recordaban los costillares abiertos de un esqueleto.


Mientras Lorenzo Sánchez actúa, nada nos impide saber más de él y de su familia. El profesor Juan Gil en "Los conversos..." de nuevo aporta detalles que lo resucitan como alguien nítido y animado moviéndose en las brumas fantasmales de la historia:

Lorenzo Sánchez, teniente de ensayador de la casa de la Moneda, marido de Francisca de Morales, hija del mercader de vinos Cristóbal Rodríguez y de Ana Sánchez de Salazar al 5 de octubre de 1479. Comerció con aceite (Enrique Otte, "Sevilla y sus mercaderes, pág. 39). Fué confiscada una heredad suya. Hijos: Agustín de Gracia, Lorenzo, Cristóbal y María de Morales.

Lorenzo Sánchez, ensayador de la Casa de la Moneda, fué acusado de "çierto delito": muy probablemente de herejía, a juzgar por el sigilo y los rodeos empleados1. El juez aplicó al fisco una heredad que tenía en los términos de Castilleja de la Cuesta, Gines y Bormujos. Dicha heredad salió a subasta y se remató por 666.000 maravedíes en el suegro de Lorenzo, el mercader de vinos Cristóbal Rodríguez2, que la compró para Agustín, Lorenzo, Cristóbal y María, los hijos del condenado. De esa cantidad les correspondieron a los menores 150.000 maravedíes de la dote de su madre y 258.000 del multiplicado3.

1.- Tacha el manuscrito: "por mandado de[l doctor Pedro Díaz], teniente, çierto juez", refiriéndose sin duda al inquisidor. Hay escrituras de Lorenzo Sánchez en el Archivo de Protocolos de Sevilla, IX 1479 al 5 de octubre, y IV en 1515.

2.- Cristóbal Rodríguez se casó hacia 1489 con Ana Sánchez de Salazar, que le aportó una dote de 45.000 maravedíes. Hizo testamento el 26 de ¿marzo? de 1524, dejando por herederas a sus hijas y sus nietos. Eran éstas Juana Suárez, Guiomar (Rodríguez) de Tovar, mujer de Fernando de Fuentes, Beatriz de Morales, mujer de Diego de Biedma, y Francisca de Morales, la viuda de Lorenzo Sánchez.

3.- Después la abuela, Ana Sánchez de Salazar, mandó en su testamento que todos sus herederos tuviesen en la dicha herencia 117.000 maravedíes —la cantidad que pagó el abuelo de su propio dinero— más los intereses que hubiese rentado dicha cantidad desde la muerte del abuelo, esto es, 21.100 maravedíes (o sea, un interés del 11 % o de a 11.000 maravedíes el millar, por dos años). En la partición les cupo de esa cantidad a los menores 58.930 maravedíes, a Beatriz de Morales 71.501 maravedíes y medio y a Juana Suárez 8.668 maravedíes y medio. Fueron testigos de la probanza el clérigo Juan Ruiz, Catalina Martín, viuda de Juan Caldera (hermana del abuelo de los menores), y Francisco de San Clemente. Sigue la partición de la herencia y el inventario de bienes (Archivo de Protocolos de Sevilla, XVIII, al 5 y al 26 de mayo de 1528).

Y ya ahora podemos verle más de cerca, orgulloso cuñado del General Cosme y satisfecho por el apresamiento del lusitano feminicida Vasco Díaz; mas no indican los datos que vamos a estudiar que el Alcalde Ordinario se dispusiera a administrar justicia con imparcialidad; antes al contrario, todo inclina a sospechar que Lorenzo Sánchez simpatizaba más de lo aceptable con dicho portugués, y que gozaba aquel sábado porque en la actual circunstancia tenía la posibilidad de demostrarle esa simpatía.


El sábado 14 de mayo el Alcalde Ordinario fué a la Cárcel, a tomar declaración a Vasco Díaz, el cual dijo ser vecino de esta Villa, y trabajador; preguntado si vió a Catalina García en una huerta junto a las casas del declarante, que era de Alonso Rodriguez Fraile1, dijo que sí; preguntado si sabe que dicha Catalina García vive allí, y si la conoce, dijo que sí; preguntado si cuando la vió en la huerta la deshonró de puta probada, y deshonrándola se fué cara a ella y le dió de puñetazos, y después le dió con un ladrillo estero2 en la cabeza, de que la hirió y cortó cuero y carne y salió mucha sangre, dijo que lo que pasa es que este declarante, estando en su casa, vió venir a la dicha Catalina García hacia su solar de este declarante, y este declarante le dijo una, y dos, y tres veces: "señora, no paséis por ahí, que no es mi voluntad", y en esto, la dicha Catalina García, como esto oyó, empezó a dar gritos y a decir que aunque le pesase había de pasar por allí, y entonces este declarante tomó un ladrillo ¿gabusín?3 en la mano, y le tiró con él, ¿y salió corriendo?; preguntado si le dió con él, dijo que no lo sabe si le dió o si no; preguntado si después que le tiró dicho ladrillo le vió correr sangre o alguna herida en la cabeza, dijo que no lo vió; preguntado que si después que le dió a la dicha Catalina García la vió echar a huir y salir por un vallado huyendo, dijo que no; preguntado que si como le echó luego a huir la dicha Catalina García, este declarante entró en su casa y sacó una lanza y fué corriendo luego tras de ella, dijo que este declarante entró luego en su casa y sacó una lanza en las manos, y se fué por ahí con ella; preguntado si con la dicha lanza que tomó, este declarante fué corriendo y entró en las casas de la morada de la dicha Catalina García, y la buscó para, si la hallaba allí, para haberla de matar, dijo que lo niega; preguntado que si después que descalabró a la dicha Catalina García, si se ausentó y se fué de esta Villa, dijo que no se fué sino a Castilleja de Guzmán, a tapar un portillo de una viña suya, que esta es la verdad por el juramento que hizo; tiene 29 años, y no firmó.

1.- Alonso Rodríguez Fraile, vecino de Castilleja, consta en el Libro de Heredamientos de 1514 del Comendador Alonso de Esquivel ("Los Juanguren y el espadero 11", marzo de 2011), siendo, por tanto, uno de los más antiguos pobladores de los que hemos logrado documentar hasta ahora. El domingo 24 de enero de 1546 Alonso Rodríguez Fraile salió de fiador del pujador de los derechos de administración de la carnicería del pueblo, Juan González Vohón ("Los esclavos 68", julio de 2009).

2.- De nuevo aparece esta extraña grafía. Ya en el capítulo anterior optamos por "entero".

3.- Complica más el tipo de ladrillo este nuevo adjetivo: gabusín. Ni Covarrubias ni Autoridades lo mencionan.


Mientras tanto los allegados de Catalina movíanse buscando justicia, asesorados por el Licenciado sevillano Frías de Salazar y pidiendo nada más y nada menos que la pena de muerte para el agresor:

En dicho sábado 14 de mayo, en casa de Catalina García, dió y otorgó la dicha todo su poder a Salvador Hernández, calcetero vecino de esta Villa, que estaba presente, para seguir y acabar el pleito por todas instancias. El Alcalde Ordinario mandó al escribano Miguel de las Casas que notificase a dicho Salvador Hernández para poner acusación en el término de 3 días al dicho Vasco Díaz, preso.

Catalina Gonzalez, viuda (sic) vecina de esta Villa, acusa a Vasco Díaz, que estaba el jueves a hora del mediodía en una huerta de ella, el día 12 de mayo, y Vasco Díaz le dió muchos golpes, y puñadas, y bofetadas, y la maltrató por el suelo, y dió coces, y tomó un ladrillo del suelo y le dió ciertos golpes en la cabeza y se lo arrojó y quebró los cascos, y tomó un lanzón buscándola, lanzando blasfemias y amenazas, que es hombre fascineroso y acostumbrado a cometer otros muy graves delitos y fuerzas que ha hecho, y estando preso por ellos se huyó de la Cárcel quebrantándola, y después se resistió de la Justicia, y ha herido a otras muchas personas, de lo cual todo está sin castigo. Pide al Alcalde que lo condene a pena de muerte natural y en las demás penas establecidas en derecho, y a que le pague los daños e intereses por la herida y maltrato. Firma, el Licenciado Frías de Salazar.

El Alcalde Ordinario Lorenzo Sánchez manda que se notifique la acusación a Vasco Díaz, y que responda en 3 días.

El martes ... de mayo responde Vasco Díaz y dice que no procede ni ha lugar contra él, y que tiene que ser absuelto y libre; protesta, y se querellará de la falsa e injuriosa acusación y de los graves, feos y atroces delitos que contiene; pide ser absuelto y libre.
El Alcalde Ordinario mandó notificar de ello a Salvador Hernández. 

El miércoles 25 de mayo estando en la Cárcel el Alcalde Ordinario recibió a prueba la causa. 

El viernes 27 Salvador Hernández presentó interrogatorio con testigos contra Vasco Díaz, "Portugués". Entre las preguntas, "si saben los testigos que Vasco Díaz es hombre fascineroso, incorregible y blasfemador de Dios Nuestro Señor, y que hurtó y tomó dos bueyes de cierto vecino de Sanlúcar y los trajo a vender a este lugar de Castilleja de la Cuesta, y estando preso por este delito, se huyó y quebrantó la Cárcel de este dicho lugar, y además de esto anduvo aguardando muchos días y noches a (en blanco) Alguacil de este dicho lugar, para lo matar, y asimismo anduvo por matar a un clérigo de la Villa de Castilleja de Guzmán, y ha hecho otros muchos delitos", y "si saben que la dicha Catalina García es mujer honrada y viuda, y honesta y recogida, y quieta y pacífica y apartada de riñas y pendencias".

El sábado 28 de mayo Salvador Hernández pidió ampliación del plazo para presentar su probanza. El Alcalde Ordinario le otorgó otros 6 días. Todo ello le fué notificado al preso Vasco Díaz.

El miércoles 8 de junio Salvador Hernández dice que no ha podido hacer la probanza, y pide 20 días más de plazo, jurando que no lo hace por malicia; y en caso de denegación, declara que lo recibirá por agravio y apelará al Conde de Olivares y a quien su derecho deba. Y pide, bajo amenaza de apelación también, que no se dé por fiado a Vasco Díaz y que se lo mantenga a buen recaudo. 
El Alcalde Ordinario Lorenzo Sánchez accede a todas sus peticiones, excepto a la prórroga de 20 días.

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