miércoles, 2 de mayo de 2012

Los Juanguren y el espadero 37n


Estamos ante un claro caso de actitud patriarcal. "En el sistema patriarcal todas las parcelas del poder dan carta de naturaleza a los postulados misóginos, empezando por las ideologías de las Iglesias, y siguiendo por las disciplinas intelectuales, la filosofía, la medicina, el derecho, el magisterio, etc.; toda actividad es absorbida en el supuesto “deber ser” de una naturaleza que se impone a la humanidad por fuerza de su división en dos sexos diferentes" (El Sistema Patriarcal, desencadenante de la Violencia de Género. Ana Mª Pérez del Campo Noriega, Presidenta en España de la Federación Estatal de Mujeres Separadas y Divorciadas). No podía ser menos en Castilleja de la Cuesta y en el siglo XVI.
Y en "La agresividad humana" de Anthony Storr, Alianza Editorial, El Libro de Bolsillo, 1981, pág. 109, se dice: "La diferencia biológica de cantidad y calidad en la agresividad masculina implica que no son intercambiables [ésta y la femenina]. Los machos tienen un modo de ser agresivo biológicamente apropiado, y las hembras, otro. Esto explica nuestro sentimiento profundo de que la caricatura del hombre-mono con el garrote tiene algo de legítimo, o que carece al menos de connotaciones vergonzosas; mientras que la imagen de la hembra voluminosa que domina al hombrecillo hace recaer igual oprobio sobre ambos". Se refiere a un párrafo anterior de la citada obra, —pág. 107—: "En nuestra sociedad todo el mundo está familiarizado con dos situaciones de caricatura. La primera representa a un hombre simiesco con un garrote que arrastra por el cabello a una hembra conquistada; la otra retrata a una hembra imponente y dominante que da órdenes o pone en aprietos a un hombre de aspecto incapaz."
Que toda esta actitud mental, individual y social, pesaba sin remisión en uno de los platillos de la balanza de la "justicia" en torno a la agresión contra Catalina es, a ojos vista, tan obvio como vergonzante. ¿La victoria de la cairelera en su demanda haría "recaer el oprobio sobre ambos", —ella y el portugués—, en la consideración de que llevaban a término una "batalla, pugna, lucha" judicial? Sospechamos que sí. Ya hay indicios de esta extendida actitud hacia víctima y victimario, hembra y macho, en las palabras de Lorenzo Sánchez que vamos a conocer infra.

El día 4 de agosto Catalina García presentó el siguiente testigo:
Francisco de Aguilar; dijo que conoce a Lorenzo Sánchez de más de 24 años, a Vasco Díaz y a Bartolomé Moreno de más de 12 años, y a Catalina García de un año; tiene 45 de edad, y no le tocan las generales; vió preso a Vasco Díaz en casa de Bartolomé Moreno muchos días; siempre ha visto que la casa de los Alguaciles es la Cárcel.


Lorenzo Sánchez pide 80 días más para hacer su probanza, porque los testigos que tiene que presentar son idos fuera y los tiene que buscar. Catalina García contesta el 8 de agosto que no ha lugar el término de 80 días, por ser notoria malicia por dilatar la causa1; que están juramentados.

1.- Ciertamente, 80 días parece un plazo excesivo. Es el que solía darse a los que tenían sus testigos en Ultramar.

Por el Licenciado Frías de Salazar se añaden dos preguntas más a los testigos presentados por Catalina García: si saben que Lorenzo Sánchez riñó con el Procurador de Catalina García un día antes de la fuga de Vasco Díaz, diciéndole "que para qué hacía molestias al dicho Vasco Díaz y lo tenía preso sin culpa, y otras palabras"; y si saben que cuando el Procurador se fué tras presentar el escrito al Alcalde Ordinario Lorenzo Sánchez, éste dijo en presencia de muchas personas que quería soltar a Vasco Díaz y que se fuera a trabajar y ganar su vida", y que el dicho Alcalde se avendría con la dicha Catalina García.

Testigo, Francisco de Aguilar; dijo que estando sentado en un poyo en la Plaza, junto a Lorenzo Sánchez y Miguel de las Casas, cuando llegó el Procurador y le dió al dicho Lorenzo Sánchez un escrito, y éste se lo pasó a Miguel de las Casas, que se lo leyó ante varias personas; y Lorenzo Sánchez dijo que lo quería consultar con su Asesor, y asimismo dijo que este negocio había de venir a la Condesa; tiene 45 años de edad.

Testigo, Juan Sánchez Vanegas; conoce a Lorenzo Sánchez de 20 años, a Bartolomé Moreno de 12, a Vasco Díaz de 12, y a Catalina García de uno; tiene 30 años de edad; dice que estando preso en la Cárcel vió que Bartolomé Moreno trajo a ella a Vasco Díaz y vió que le echó las prisiones, y al preguntar supo que había descalabrado a Catalina García; dijo que este testigo estuvo más de 2 meses preso1; no sabe firmar.

1.- Estaba preso por deudas. Era la suya una prisión muy atenuada ya que tenían sus guardadores grandes consideraciones con él; no se encontraba sujeto con grillo o cadena alguna y deambulaba por la casa de Bartolomé Moreno como por la suya; salía a menudo de la Cárcel a pasear, a comer o dormir en su propio hogar, etc.; lo comprobaremos pronto, cuando el espadero Bernardo de Oliver, capturado por agredir a Diego Ortiz de Juanguren, se convierta en su compañero de mazmorra.

Testigo, Diego Ortiz de Juanguren; conoce a Lorenzo Sánchez de más de 24 años, a Bartolomé Moreno de más de 12 años, y a Vasco Díaz de más de 13 años, y a Catalina García de un año; tiene 40 años y no le tocan las generales; vió preso a Vasco Díaz en casa de Bartolomé Moreno; dijo que un día de junio fué este testigo con Lorenzo Sánchez a la Cárcel, y Lorenzo Sánchez dijo a Bartolomé Moreno que sacase los piés del cepo a Vasco Díaz y le pusiese una cadena gorda con grillos, peales y chavetas, y ante otras personas el Alguacil lo hizo así, y luego supo que el día del Corpus Cristi se había fugado. De las pregunas añadidas, dice no saber nada. No firmó.


El sábado 13 de agosto fué presentado por testigo Sebastián de Contreras; conoce a Lorenzo Sánchez y a Bartolomé Moreno de 13 años, a Vasco Díaz de 10 años, y a Catalina García de un año; tiene 34 años de edad y no le tocan las generales; vió a Vasco Díaz preso, y no sabe nada de las preguntas añadidas.

En dicho día presentó por testigo a Juan Millán; conoce a Lorenzo Sánchez de 15 años, a Bartolomé Moreno de 11 años, a Vasco Díaz de 10 y a Catalina García de uno; tiene 31 años y no le tocan las generales; dice que oyó decir a muchas personas que Bartolomé Moreno había apresado a Vasco Díaz porque le dieron, o prometieron dar, 12 reales1; no firmó.


1.- Otro lugar común en la literatura de la época: el alguacil proclive al soborno.

El domingo día 14 fué presentado por testigo Miguel de las Casas, que juró decir la verdad ante Francisco de Contreras, Alcalde Ordinario, por mandamiento del Alcalde Mayor; conoce a Lorenzo Sánchez de 25 años, a Bartolomé Moreno de más de 13, a Vasco Díaz de 12 y a Catalina García de uno; tiene 45 años y no le tocan las generales; dice que de 30 años a esta parte ha visto que la casa del Alguacil sirve de Cárcel; dice que estando un día de junio en la plazuela que le dicen de Alaraz1, junto a la Cárcel que ahora es de esta Villa, llegó Lorenzo Sánchez y le dijo: "señor, lleguémos a la Cárcel"; y allí mandó a Bartolomé Moreno sacar los piés del cepo a Vasco Díaz, y que le echasen los grillos y la cadena, y luego este testigo salió y no vió nada más; dijo que un día antes de la fuga, estando en la Plaza con Lorenzo Sánchez, llegó un Procurador de Catalina García y presentó un escrito, y este testigo lo leyó, y Lorenzo Sánchez dijo que lo iba a consultar con su Asesor, y que haría lo que él le dijese, y no sabe este testigo qué respondió el dicho Procurador; que el dicho Lorenzo Sánchez le dijo que "pues estaba buena su cuñada2 ¿para qué hacían tantas molestias a aquel hombre?, que lo tenía bien preso y con hartas prisiones, y que este negocio lo había de saber la Condesa3, para que en ello remediase con su justicia". Firmó de su nombre.

1.- Plazuela de Alaraz, seguramente por Cristóbal Martín de Alaraz, clérigo cura beneficiado de la Iglesia de Santiago a quien sucedió Rodrigo de Cieza.

2.- La tenacidad de la viuda cairelera se explica así: este Procurador, por ser su cuñado, se empleaba a conciencia en el asunto.

3.- A estas palabras nos referíamos al principio de este capítulo; en evitación del "oprobio para ambos", el Alcalde Ordinario aboga por dejar las cosas como estaban.
No comprendemos porqué el Alcalde Ordinario se refiere a la Condesa en lugar de al Conde, ya que éste seguía con vida y activo en 1558. Probablemente doña Francisca de Ribera se encontraba cerca en Sevilla o quizá en la misma Villa de Olivares.

De estos testigos presentado por el Licenciado Frías de Salazar, dos tocan un elemento crucial que apoya lo que sospechábamos: que Vasco Díaz, a pesar de su escandalosa vida, gozaba de cierta connivencia por parte de, al menos, Lorenzo Sánchez, machismos imperantes aparte. En cambio Miguel de las Casas en su declaración parece dar marcha atrás ahora y optar por la verdad, aun a costa de endilgarse la enemistad del Alcalde Ordinario. Por otra parte, el Procurador aludido entra en la categoría de los "funcionarios insaciables" que apuntábamos en el capítulo anterior. Nadie como Mateo Alemán (1547-¿1615?) en su "Guzmán de Alfarache" los retrató (bien hasta el punto de inspirar nada más y nada menos que a Quevedo); decía de ellos el novelista sevillano: "Y mira que te digo que no te digo nada dél [del Procurador], porque tiene su tiempo y cuándo, como empanadas de sábalo por la Semana Santa. Su semana les vendrá.
En resolución, por no detenerme dos veces con una misma gente, digo que serán tus dueños y has de sufrirles y a el solicitador, a el escribano, a el señor del oficio, a el oficial de cajón, a el mozo de papeles y a el muchacho que ha de llevar el pleito a tu letrado. Pues ya, cuando a su casa llegas y lo hallas enchamarrado, despachando a otros y esperando tu vez, como barco, quisieras esperar antes a un toro.
Diráte, cuando le hagas larga relación, que abrasará sus libros cuando no saliere con tu negocio. Todos lo dicen; pocos aciertan y ninguno los quema. Impórtate la diligencia. No está el escribiente allí para hacerla, porque fue a llevar los niños a la escuela o a misa con la señora. Pásase la ocasión por no escribirse la petición". (Guzmán de Alfarache. Edición de José María Micó. Cátedra, Letras Hispánicas. 1987; tomo II, págs. 192-193).


Y va pasado otro mes interminable entre réplicas y contrarréplicas:

El día 16 de agosto le fué leído lo susodicho y las confesiones a Mencía Rodriguez, mujer de Bartolomé Moreno, y dijo que se ratificaba y ratificó. También le fueron leídas a Catalina Sánchez, viuda de Bartolomé Rodriguez Cordobés, que también se ratificó.

Este dicho día se declaró a Vasco Díaz en tercera rebeldía.

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Por mediación de las visitas anuales efectuadas por las máximas autoridades religiosas de la provincia para supervisar el estado y buen gob...