martes, 5 de junio de 2012

Los Juanguren y el espadero 38


Los hechos de la pendencia que condujo a la muerte de Diego Ortiz de Juanguren el mozo fueron presenciados por un joven criado de éste, que luego los referiría en testimonio ante  el escribano Juan de Aguilar en Sevilla el miércoles 2 de noviembre de 1558. Transcribo, adelantando acontecimientos, el documento completo:

Fé de la muerte de Diego Ortiz. Juan de Aguilar, escribano de Su Majestad y de la Justicia en Sevilla por el Muy Noble Caballero Alonso Aguado, Aposentador de Su Majestad y su Escribano Mayor, dá fé que en miércoles 2 de noviembre de 1558, estando en unas casas en la collación de San Llorente donde vive Íñigo Ortiz1, en un palacio bajo de las dichas casas, en un lecho, estaba echado un hombre muerto, que personas que estaban dijeron que se llamaba Diego Ortiz, el cual estaba en el hábito de San Francisco y tenía la cabeza atada con unos paños,  y en presencia de mí el escribano y testigos susoescritos le fueron quitados dichos paños, y tenía una herida cuchillada en la cabeza, a la parte trasera hacia el lado derecho, la cual dicen que le fué dada en la Villa de Castilleja de la Cuesta puede haber 15 días poco más o menos, y que se la dió un hombre espadero que estaba en la dicha Villa y que al presente está preso en la dicha Villa, y que de la dicha herida ha estado malo hasta que anoche serían a las diez poco más o menos, que falleció de la dicha herida, a lo cual que dicho es fueron presentes por testigos Juan Bautista y (en blanco) ¿Vallalido? y Gonzalo García, vecinos de esta ciudad. Firma, Juan de Aguilar.

1.- Ya presenté a Íñigo como hermano del difunto, esposo de Luisa de Rojas y ausente en Indias. En cambio parece este Íñigo tratarse de otra persona, puesto que los siguientes testigos se refieren a él como tío del referido difunto.


En este dicho día para información y averiguación de la dicha muerte del dicho Diego Ortiz fué recibido juramento de Gonzalo García, trabajador, vecino de esta ciudad en casa de Luis Ortiz, que vive en cal de Catalanes1, el cual, habiendo jurado por Dios y por una señal de la cruz que hizo decir verdad en todo cuanto le fuere preguntado, dijo que conoce a Diego Ortiz de más de 10 años, y que hace 10 días oyó decir que estaba malherido por un espadero en la Villa de Castilleja de la Cuesta, y luego oyó decir que era muerto, y fué a casa de Íñigo Ortiz y allí lo vió muerto, y que no sabe otra cosa; es de edad de 50 años.

1.- Hoy es Albareda y Carlos Cañal. La primera documentación como calle de Catalanes es de 1379, aunque con anterioridad ya había originarios de Cataluña concentrados en ella. Según una leyenda, cierto negro a principios del siglo XVII se ofreció voluntariamente en venta para sufragar una función de desagravio a la Pura Concepción, ultrajada por ofensas verbales de otras personas. (Diccionario histórico de las calles de Sevilla. Director, Antonio Collantes de Terán Sánchez).
Muy clásico el acto del individuo que se sacrifica por sus "ideales religiosos", pero que en la mayoría de los casos lo que persigue es fama y promoción social. Por otra parte, las "ofensas verbales" consistirían, como casi siempre, en poner en duda en una u otra forma el absurdo dogma de la Iglesia de una virgen madre de un dios.


Testigo, Juan Bautista, vecino de Sevilla en la collación de Santa María, en la calle de la Borzeguenería (sic)1; conoce a Diego Ortiz de 8 años; hace 12 días oyó decir que estaba herido y lo habían hecho en Castilleja de la Cuesta, donde vivía, un espadero desterrado desde esta ciudad a la dicha Villa, y luego supo que habían traído al dicho Diego Ortiz a esta ciudad para curarlo, y este testigo lo fué a ver a casa de Íñigo Ortiz su tío, donde lo vió herido en una cama y lo vió curar la herida, y que tenía cortado cuero y carne y le salía sangre, y le curaron el doctor Cueva y el doctor ¿Ardino?, médicos, y decían que tenía cortado el casco, y que anoche este testigo estuvo presente con el dicho Diego Ortiz, y murió de la dicha herida serían a las 10 horas poco más o menos, y este testigo lo vió muerto como ahora está, que no lo han enterrado; tiene 35 años, y firmó de su nombre.

1.- Hoy es la calle de Mateos Gago, aunque la antigua Borceguinería —porque allí tenían sus tiendas estos fabricantes de zapatos o borceguíes desde el siglo XIII— ocupaba solamente desde la plaza Virgen de los Reyes hasta la confluencia de Mesón del Moro. (Antonio Collantes de Terán, obra citada).


Testigo, Diego de Mesas, mozo de 14 años, criado que dijo ser del dicho Diego Ortiz, difunto; dijo que puede hacer 15 días poco más o menos, que estando este testigo en casa del dicho Diego Ortiz en la Villa de Castilleja de la Cuesta donde él vivía, vió que el dicho Diego Ortiz cabalgó en una jaca para ir fuera, y dijo al espadero su vecino, dentro de su casa, que guardase un acetre y un pollo que allí estaba, porque no lo hurtasen1, y el dicho espadero le dijo: "ponéos del lodo vos, y el acetre y el pollo, bellaco borracho", y el dicho Diego Ortiz respondió: "¿qué será un bellaco?"2 y se apeó, y entre tanto el dicho espadero tomó una espada, y el dicho Diego Ortiz echó mano a un puñal que tenía en la cinta, y antes que llegasen el uno al otro llegó Antonio García, compadre del dicho Diego Ortiz, y se abrazó con él para detenerlo porque no riñesen, y teniéndolo abrazado llegó por detrás el dicho hombre espadero y le dió gran golpe en la cabeza, de que lo hirió y le cortó cuero y carne y le salió mucha sangre, y como el dicho Diego Ortiz se vió herido se quiso soltar, y el dicho Antonio García por quitarle el puñal le segó la mano y le salió mucha sangre, y el dicho Diego Ortiz arremetió con el dicho espadero y anduvieron asidos al puñete, y el dicho espadero le dió un bocado en la barba y otro en la oreja, y todavía lo tuvo recio hasta que vino la Justicia y lo prendió y llevó preso, y luego enviaron por un maestro, y fué el doctor ¿Andino? [no nos decidimos entre Ardino y Andino] y lo curó, y puede haber 7 u 8 días que por mandado del dicho doctor ha estado echado en cama, y lo trajeron a esta ciudad, donde ha estado echado en cama en casa de Íñigo Ortiz su tío, que anoche murió de la dicha herida, y este testigo lo vió muerto como ahora está, que lo quieren llevar a enterrar.

1.- Se desprende de la encomienda una burla que Bernardo de Oliver no estaba dispuesto a soportar, en gran parte por las antipatías que sentía hacia el hidalgo desde meses antes. Ahora, desde la altura dominante en su jaca, Diego Ortiz se mofa del desterrado que se afana en la puerta de su humilde casa en elaborar sus espadas. Imaginemos un pozo, una tinaja o un barril de agua, acaso para beber, porque acetre "se llama en el Réino de Granada y en otras partes la calderilla ò caldéro pequeño, con que se saca agua de las tinájas o pozos, que ordinariamente es de cobre. Latín, situla [cubo]" (Diccionario de Autoridades). En derredor, la tierra encharcada —de ahí la siguiente alusión al lodo—, y picoteando en ella, un pollo.

2.- Como diciendo "no sé que es ser bellaco, pero tú, porque lo dices, sí lo sabes, y si lo sabes, lo eres". Por otro lado, Diego Ortiz en cierta manera admite el apelativo de "borracho"; probablemente lo fuera.


Lo cual firmé yo, el escribano Juan de Aguilar, de pedimento de doña Beatriz Ortiz, mujer de Francisco de Morales1, como hermana legítima que dijo ser del dicho Diego Ortiz, difunto, y por mandado del Magnífico Señor Licenciado Diego de la Calle, Teniente de Juez de Residencia de esta ciudad y su tierra, que es hecho a 4 de noviembre de 1558.

1.- Varios Francisco de Morales resuenan en Castilleja en aquellos años. Una Beatriz Ortiz fué tía del difunto, y la hija pequeña de éste llevó también el mismo nombre y apellido.

Y presentada según dicho es, luego la dicha Bernardina de Sagredo dijo que el dicho Diego Ortiz su marido era muerto y pasado de esta presente vida, y que había muerto y fallecido de la dicha herida, como el Señor Alcalde ha visto por la dicha información, y que ella, en nombre de sus hijos y del dicho Diego Ortiz, y como su tutora y curadora que dice ser nombrada en la dicha cláusula del testamento que el dicho Diego Ortiz su marido hizo al tiempo que falleció ante Mateo de Almonacid, escribano público de Sevilla1, pedía y pidió al dicho Señor Alcalde le haga justicia. Testigos que fueron Salvador Pérez, Pedro López y Hernán Dominguez, vecinos de Castilleja de la Cuesta. Firma, Miguel de las Casas.
El Alcalde mandó a Bernardina de Sagredo mostrar la fé de la cláusula de cómo es tutora y curadora. Bernardina dijo que al presente no la tiene, y que la traerá. El Alcalde le dió un día de término para hacerlo, y si no, nombraría él tutor.

1.- El segundo y definitivo testamento (que veremos en el siguiente capítulo). El primero, con ocasión de su proyectado viaje a Indias, en "Los Juanguren y el espadero 37k", abril de 2012.

Bernardina de Sagredo, vecina de Sevilla en la collación de San Vicente y al presente moradora en Castilleja de la Cuesta, dá poder a Pedro Ortiz, vecino de Sevilla en la collación de Santa María la Mayor, en su nombre y en el de sus menores hijos, especialmente para el pleito que sigue con Bernardo de Oliver. Dado en Castilleja de la Cuesta, en miércoles 9 de noviembre de 1558.

Notas varias, 2o.

De entre los personajes destacados en los documentos sobre Francisco de Vilches, figuran: — El  Teniente de Pagador de las Armadas Reale...