domingo, 5 de mayo de 2013

El jurado (parte segunda)



El sábado día 26 de mayo, estando en Sevilla, Rodrigo de Cieza da poder al escribano Hernando de las Cuevas para que actúe como su partidor, ante los testigos Sebastián González y Hernando de Castañeda, y en dicho día el señor Teniente manda hacer la partición de los bienes. El lunes 28 nuestro escribano jura que hará bien y honestamente su encargo. Por otra parte Rodrigo de Cieza como patrón de la Capellanía apodera a Francisco González, vecino de Sevilla en la collación de San Vicente, para parecer ante el Teniente y pedir la partición entre el Jurado y su difunta mujer, y para nombrar partidor y hacer los autos y requerimientos necesarios al caso. Lo otorgó el cura en su casa en el Señorío castillejano el sábado 26 ante los testigos Sebastián González y Hernando de Castañeda, siendo el escribano Hernando de las Cuevas.

En Sevilla el lunes 28 de mayo de 1582, estando ante el Teniente de Asistente, los partidores Alonso de Ávila y Hernando de las Cuevas dijeron haber visto toda la documentación referida al asunto, y haber visitado todas las casas y viñas, e hicieron cargo a Diego de Molina de las siguientes cantidades:

- 18 reales de la hechura de dos retablos de imágenes de Nuestra Señora.
- 18.752 maravedíes de la plata y hechura de una fuente de plata, inventariada, que se vendió por bienes del matrimonio.
- 7.500 maravedíes de un cubilete, una taza y medio salero de plata, inventariados, que se vendieron por bienes del matrimonio.
- 127.500 maravedíes del vino que mencionó doña Isabel en su testamento, aunque el Jurado dice que lo vendió por menos al estar dañado, y dichos terceros no lo han podido averiguar.
- 75.000 maravedíes del esquilmo de aceitunas de los olivares de Pilas al morir doña Isabel, vendido por el Jurado en el año 1577.
- 9.690 maravedíes de la venta de un collarico, dos zarcillos, unas cuentas de oro, unos collares con diez extremos de oro y dos anillos de oro, el uno de perla y el otro chiquito, que todo pesó 17 pesos y 6 tomines.
- 44 reales de dos colchones llenos de lana que se vendieron.
- 9 reales de dos almohadas.
- Y saya de doña Isabel, basquiña, copa de cobre, diversas ropas y paños, arcas, sillas, un escritorio viejo y quebrado, cacharros de hierro y de barro, cucharas de plata y otros objetos, todo ello vendido por el Jurado.

Descargos:

- 64.000 maravedíes que pagó a Bartolomé de Jerez, vecino de Sevilla, según escritura ante Andrés de Toledo, escribano de Sevilla, en 1577, por concierto que con él se hizo de la fianza que él y doña Gregoria de Molina su hija habían hecho siendo viva, y Bartolomé, en favor de su yerno Francisco Baço**, de pagar a Juan Domingo de Tudela 124.410 maravedíes, por una obligación hecha ante Francisco de Soto, escribano de Sevilla, en 1574.
- 88.000 maravedíes que pagó a Francisca de la Peña, candelera, vecina de Sevilla, en nombre y como heredera de Catalina Martín "la Cabrona", viuda, difunta, vecina que fué de Castilleja de la Cuesta, por el principal de 35.000 maravedíes de un tributo que tenía sobre unas viñas suyas llamadas Las Frailas que el Jurado tiene en Castilleja de la Cuesta, en los cuales maravedíes fué condenado Diego de Molina por sentencia de la Audiencia Real de Sevilla, en razón de lo cual se obligó a pagar ante Diego Gabriel, escribano público de Sevilla, el 14 de mayo de 1578.
— 48.552 maravedíes que pagó a Hernando Beltrán, vecino de Sevilla, de resto del vino que le había vendido en 1574, y por no entregárselo fué condenado el dicho Jurado.
- 74.650 maravedíes que pagó a Andrés Serrano de Tapia, vecino de Segovia, por escritura que pasó el 14 de octubre de 1574 ante Juan de Portes, escribano de Sevilla.
- 4.148 maravedíes que pagó a Fernando Álvarez, cobrador del Santo Oficio de la Inquisición de Sevilla, que se le debía de cinco años del corrido del tributo de la viña que el Jurado tiene en esta Villa de Castilleja.
- 3.752 maravedíes que pagó a Diego Flores, vecino de Sevilla, cesionario de Giraldo, de resto que le quedó debiendo al morir doña Isabel, por obligación ante Francisco de Vera, escribano de Sevilla, el 20 de agosto de 1571.
- Gastos del funeral de doña Isabel.
- 66 reales que pagó a Cristóbal Real como marido de Bálbola de Valdés, por el servicio que ésta hizo a doña Isabel.
- 5.712 maravedíes que pagó de limosna al Beneficiado Juan Martínez, cura de la iglesia de esta Villa, por los clérigos que acompañaron al funeral, misas, cera y trigo de ofrenda.
- 88 reales que pagó a Martín Sánchez por un paño de luto para la tumba de su mujer, y por alquileres de los demás lutos.
- 1.598 maravedíes que pagó a Hernando de las Cuevas como tercero repartidor.
- 30.138 maravedíes que pagó a Rodrigo de Cieza, cura de la iglesia de Castilleja, por misas, ofrendas, acompañamiento al entierro, dobles, vestir a los pobres, cera y hábito de San Francisco, según carta de pago hecha por dicho Cieza el día 11 de noviembre de 1575.
- 55 reales que pagó por un capuz, un sayo y una caperuza de luto de bayeta que compró para sí, para el entierro.
-55.702 maravedíes que pagó de sus bienes y de los de doña Isabel, su primera mujer*, como fiador de Francisco Baço de Andrada su yerno, en que fue condenado el Jurado, y ejecutado, y los pagó en el banco de Pedro de Murga.
- 80.000 maravedíes por las ayudas a cuatro doncellas, que son Paula y Ana de Contreras, y Juana y Antona, como ordenó doña Isabel.
- 3.400 maravedíes que dió a Cieza, quien dijo que como patrón de la Obra Pía los había de menester para seguir la partición.

En total, queda alcanzado el jurado Diego de Molina por 179.230 maravedíes.

Luego se hizo la partición, apreciando las casas en Triana en la calle Larga de Santana***, con seis puertas a la calle y seis cuerpos de casas, cuatro de ellas hechas a maña de tiendas sacadas de la dicha casa principal, y en otro cuerpo vive un pastelero, y en el cuerpo principal está hecha botica, la cual casa linda con casas del canónigo Alderete, difunto, y con casas de Alonso Gómez, tratante, y con la calleja que va al río, con cargo de tributo a Antonio Corso; otra casa con tienda que sale de ella en el lugar de Pilas, que va a la Plaza, linde con casas de Alonso Barba y con casas-horno de pan cocer que es de Juan Garrido, menor, y por delante con la Calle Real, las cuales casas el Jurado vendió a Francisco Díaz de Medina, vecino de Sevilla, en 1577, y ahora las usa Marco Antonio de Alfaro; olivar, casa y molino en término de Pilas, que el monasterio de monjas de San Clemente tiene dados de por vida a doña Leonor Suárez, viuda de Cristóbal de las Cuevas, escribano de la Justicia, y que doña Leonor cedió a Diego de Molina por 650 ducados el día 4 de abril de 1568 ante el escribano Mateo de Almonacid; la hacienda en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, en el Señorío, linde a los lados con casas de Francisco de Torres y por delante con la Calle Real, con cargo de tributos a Pedro de Bustamante, a los herederos del mercader Hernán Rodríguez, y al Señorío [al Conde de Olivares] sobre el solar; las viñas susodichas; 6 ducados de tributo que paga al Jurado el vecino de Tomares Alonso Díaz, según escritura ante Tomás del Río, escribano de Tomares, del día 21 de marzo de 1568; 1.607 maravedíes de tributo que le pagan Alonso Moreno y Palomo y María del Castillo, vecinos de Salteras, según escritura ante Teodoro de Teba, escribano de Salteras, del 9 de junio de 1567; 3.080 maravedíes de tributo que le paga Pedro Librero, vecino de esta Villa de Castilleja, por escritura ante Hernando de las Cuevas del 23 de abril de 1568; 4.554 maravedíes que le pagan al año los herederos de Pedro de Valderrábano y Francisca de Trujillo su mujer, difuntos, vecinos que fueron de Sevilla, por 63.750 maravedíes que están obligados a pagarle al Jurado.
Esclavos: 45.000 maravedíes por una esclava blanca, llamada Juana, de 19 años; 37.500 maravedíes por un esclavo blanco, llamado Luis, de 20 años; 18.000 maravedíes por otra esclava de color mulata, llamada Antona, de edad (en blanco); 15.000 maravedíes por otra esclava negra, vieja, llamada María; 26.250 maravedíes  por otro esclavo, de color mulato, herrado en la cara, llamado Gaspar, de 50 años; 26.250 maravedíes por otro esclavo, llamado Juan, morisco de Granada, de 33 años; 100 ducados por otra esclava, llamada Luisa, morisca de Granada, de 50 años.
125.812 maravedíes en entierro, limosnas de misas, y otros gastos de funerales y lutos, dotes de las cuatro doncellas y lo pagado a Rodrigo de Cieza, como parece por la partición. "No entramos ni salimos ni se pone por cuerpo de hacienda un esclavo llamado Pedro que la dicha doña Isabel de Molina inventarió en su testamento y el dicho Jurado inventarió, por ser muerto el dicho esclavo y estar consumido".
Monta todo ello 2 cuentos**** y 434.437 maravedíes.
Le sacan por deuda lo llevado al matrimonio por el Jurado, lo que llevó su mujer, y el alcance al dicho Jurado, y quedan 2 cuentos y 62.707 maravedíes, a dividir en dos, una parte para Diego y otra para Isabel, menos 11.220 maravedíes para los partidores. Quedan para cada uno 1 cuento y 25.743 maravedíes.
Se adjudican al Jurado las casas en Pilas y las de esta Villa, y 29 aranzadas de viña, mas la mitad de los frutos del olivar de las monjas de San Clemente en Pilas, mas 2 esclavos, Juan y Luisa, morisca.
Se adjudican a doña Isabel los 80.000 maravedíes de su dote, y 1 cuento y 25.743,5 maravedíes de bienes multiplicados.
Se adjudican a su Patronazgo la viña de El Cañuelo en término de Camas, linde con la de Luis de Troya, con la hijuela, y con el arroyo del dicho Cañuelo, mas la mitad de la mejora del olivar de Pilas, y los tributos que pagan los susodichos en la partición, mas los 5 esclavos, mas la casa de Triana, mas lo alcanzado al Jurado, todo ello cuando fallezca éste, como queda dicho.
Los patrones que son y serán quedan obligados al saneamiento de los bienes, y el Jurado no podrá venderlos ni enajenarlos sin consentimiento de Rodrigo de Cieza o de sus sucesores.

El 28 de mayo de 1582 fué notificado por el Teniente de Asistente a Francisco Hernández, apoderado de Rodrigo de Cieza, el cual aceptó la partición, igual que la aceptó Diego de Molina, siendo testigos Pedro de Esplugas y Diego Barba. Escribano, Alonso García de Arcos.
En la ciudad de Sevilla el 29 de mayo falló el Teniente, condenando a las partes a pasar por la partición y a aceptarla. En Castilleja de la Cuesta, a 30 de mayo, notificó el escribano Hernando de las Cuevas a Rodrigo de Cieza en las casas de la morada de éste, quien aceptó la sentencia, siendo testigos Simón de Valencia el viejo y Bartolomé Rodríguez de Espino, vecinos de esta Villa. El 31 de mayo se notificó al Jurado Diego de Molina, quien también la consintió.
De pedimento de dicho Molina y por mandado del Teniente, el día 6 de junio de 1582 se dió esta fé, hecha en Sevilla por el escribano Alonso García de Arcos.


* ¿Volvióse a casar el jurado Diego de Molina tras fallecer Isabel?.

** Francisco Bazo de Andrada. Abundantísimos datos sobre su familia expone Juan Gil en "Los conversos y la Inquisición sevillana", volumen III; los referimos, al menos nominalmente, porque muchos de sus componentes estaban muy vinculados con, o eran incluso vecinos de nuestra Villa. Dice el profesor Gil que Francisco de Andrada fué marido de Gregoria Vázquez de Molina, hija de Diego de Molina —nuestro Jurado— y de doña Gregoria Vázquez de Molina. Su suegro le prometió 8.000 ducados en dote en 1571, pero sólo le dió 4.000 en 1573, aunque al final llegaron a un acuerdo. Se podría sospechar que Gregoria no era muy agraciada, o que el jurado Diego de Molina tenía una faldriquera hermética, o las dos cosas a la vez.
Su hermano Fernando de Andrada fué marido de doña Leonor Dalvo, hija de Juan Sánchez Dalvo y de doña Leonor de Illescas, cuñada de Alonso de Olivares y sobrina de Fernando Sánchez Dalvo.
Otro hermano fué Alonso Bazo de Andrada. Otro Rodrigo de Andrada, que Juan Gil lo sitúa nacido en 1578, lo que nos parece error. Y por último, el célebre Andrés Fernández de Andrada, autor de la Epístola moral a Fabio, el cual pasó a México y a Potosí en compañía de don Alonso Tello. Todos los cinco, hijos de Pedro Fernández de Andrada, jurado en Sevilla que recibió de su padre más de nueve millones de maravedíes. Este afortunado Pedro Fernández "acusó al veinticuatro Juan Núñez de Illescas de haber entrado en su casa con llaves falsas y de haber estuprado a su hija doña Andrea de Andrada —hermana de nuestro Jurado— bajo promesa de que se casaría con ella. Illescas se escapó de la cárcel y trató de que se le levantara el destierro. Andrada, aterrado ante la idea de que el seductor y su hija volviesen a las andadas, protestó ante el rey del posible regreso del galán. Publicó De la naturaleza del caballo (Sevilla, 1580) y De la gineta de España (Sevilla, 1599)". Hermanos de Pedro y por tanto tíos de nuestro Jurado fueron Luis; Francisco Bazo de Andrada, marido de doña María Mexía; doña Leonor de Andrada, mujer de Alonso de Cárdenas y Guzmán, hijo de doña Beatriz de Nebreda; Alonso de la Barrera Bazo, otras veces llamado Bazo de Andrada, beneficiado del Pedroso, que dejó la sotana y se fué a Tierra Firme con una cargazón de su padre, casándose con una hermana de Juan de Chillas.
El abuelo paterno de nuestro Jurado fué Rodrigo Bazo, fiel ejecutor, marido de Inés de la Barrera, hija de Pedro de Jerez y de Leonor Fernández de Jerez. Pasó a Santo Domingo en 1538, dedicándose al tráfico de esclavos. "En 1542 cinco piezas se le murieron en la travesía a Nombre de Dios, por lo que solicitó licencia para volver a mandar otras tantas". Se concertó en 1557 con Bartolomé de Jerez y con Martín Ruiz de Marchena, vecino de Panamá, para comprar 36 piezas de esclavos (30 varones de doce a quince años, y 6 hembras, de quince a veinte) y llevarlos desde Cabo Verde hasta nombre de Dios. Y en 1561 obtuvo 800 licencias.
Hermano de éste, y por tanto tío-abuelo de nuestro Jurado fué Diego Fernández de Andrada, también dedicado al oficio de negrero. Y su tía-abuela fué doña Ana Bazo, mujer del fiel ejecutor Fernando Pérez, quien testó en 1553.
Respecto a los bisabuelos de nuestro Jurado por línea paterna, Juan Gil documenta a Leonor Fernández, mujer del licenciado Pedro Fernández (de Sevilla); al hermano de ésta, Rodrigo Bazo, marido de Ana González, padre de Alonso Bazo; a Alonso Bazo, primer marido de Elvira de la Torre, hija del mayordomo Diego de la Torre; y a otro hermano de ellos, Fernando Bazo, muerto en Valencia en 1514, marido de Beatriz Fernández, cuyos hijos fueron Ana Bazo, nacida en 1510, y Rodrigo Bazo, nacido en 1512.

*** Calle Larga de Santa Ana, hoy calle Pureza. Parece inexacto lo que dice Collantes de Terán en su callejero al afirmar que se la denominó así ya en el siglo XVIII. Antes en el XVI se conocía como Ancha de Santa Ana según este autor. Desde el siglo XV es bautizada como Santa Ana por la renombrada iglesia del mismo nombre, cuya construcción en el XIII influyó en el trazado de dicha calle. En tiempos de doña Isabel de Molina funcionaba en ella la Universidad de Mareantes, trasladada a San Telmo en 1773. El solar lo ocupa hoy la Casa de las Columnas, construida en 1780. También conoció doña Isabel allí el convento del Espíritu Santo, hecho en 1565, cuyo edificio fué sustituido en el siglo XIX por el colegio de Cristo Rey. Asimismo fueron vecinos de la mujer del Jurado Molina los inquisidores que residían en la denominada Casa de la Inquisición.
Precisamente la iglesia de Santa Ana y en concreto su hospital llamado de Santa Catalina fué en la década desde 1580 uno de los "lugares de culto" o centros de evangelización destinados a la catequización de la población morisca deportada, centro al que acudían 1026 moriscos, o sea, la mitad de los concentrados en Triana según Michel Boeglin (Entre la Cruz y el Corán, pág. 47). Fué en este hospital donde se instaló a muchos de ellos gracias a la mediación de los jesuitas, después de que una horda de sevillanos acometiera a varios deportados y procurara echarlos al Guadalquivir (ibidem, pág. 31).

Sin duda que este asunto es más complejo de lo que parece a primera vista, como bien ha demostrado José María Delgado Gallego en Maurofilia y maurofobia, ¿dos caras de la misma moneda?, cuyo primer párrafo reproducimos:
El fenómeno de la literatura "maurófila" del siglo XVI continúa suscitando sorpresa y a la vez emplaza a los historiadores a emitir explicaciones coherentes sobre ella. Recurrente y tópicamente calificada de "pesadilla" de nuestras letras, la literatura maurófila se ha mantenido como enigma al coincidir, cronológicamente, con las mayores represiones contra los moriscos. Abarcando en verdad todos los géneros literarios (romances, lírica tradicional, novelas, obras dramáticas, poemas épicos), la exaltación caballeresca del moro antiguo, ennoblecido con todas las virtudes a excepción de las derivadas de profesar la religión "verdadera", contrastaba con el trato dado a los moriscos de carne y hueso a los que se prohibía el ejercicio de su propia identidad cultural, y aún todavía con la opinión común entre los cristianos viejos acerca de ellos, menospreciados y ridiculizados cuando no odiados abiertamente.
Ejemplos de maurofilia nos da Cervantes a lo largo de toda su obra, y en el Guzmán de Alfarache insertó Mateo Alemán una novelita titulada Ozmin y Daraja ambientada en Sevilla, cuyo protagonista es paradigma del árabe pletórico de valores nobles.

**** Cuento. El número que se produce por la multiplicación de cien mil por diez: y se escribe con la unidad y seis ceros. Es lo mismo que millón. (Diccionario de Autoridades).

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Notas varias, 3i.

Juan de Vidales, defensor de Bienes de difuntos, por los del doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, en la causa con el bachiller S...