sábado, 31 de octubre de 2015

Padrón 1j



Al día siguiente, 13 de julio de 1827, después de una noche inquieta en un catre plagado de chinches rabiosos por el calor en la sevillana Caja de Reclutas del Regimiento de Infantería de Saboya, amaneció el cielo limpio, pero pesadumbroso presagiando bochorno. En aquella masa desorientada de muchachos arremolinados desde hora muy temprana en la explanada del patio del cuartel, los tres castillejanos pronto perdieron el contacto entre ellos*. Siguieron entonces un parco desayuno despachado en marmitas de latón que cada cual tomaba de las que se amontonaban en un rincón (un chocolate tan claro que permitía contemplar el fondo abollado de los recipientes. Antonio Jiménez Caro se ganó una cachetada tal que se le cayó el picatoste de la mano, por gracioso: se enjuagó la boca ostentosamente con el tibio brebaje y escupió el ensalivado producto en la cazuelilla); y el reparto de ropa y demás equipo, la asignación de pelotones, escuadras, compañías, los correspondientes dormitorios, todo ello entre los vozarrones de los cabos de vara, el polvo de la plaza terriza y la inclemencia del verano sobre sus cabezas. Luego desde día siguiente, llegarían la formación a pie firme bajo el sol, las carreras cargados de fusil y mochila por el campo de El Perneo**, a lo largo de las hijuelas de las huertas vegueras y de los olivarillos hasta las cárcavas aljarafeñas orientales que Francisco tan bien conocía, las estruendosas prácticas de tiro, y en el aula el aprendizaje de la elemental teoría de combate, hasta que se materializó el ansiado primer permiso de sábado a lunes. A los ojos espirituales de sus convecinos una nueva capa de aura se había añadido a sus personas, esta vez más repulsiva y alarmante, propia de quienes, máquinas de matar, reflejaban en sus pupilas los peores instintos asesinos: los institucionalizados. El ejército había vuelto a conseguir distanciar al pueblo de sus hijos, castrando a estos últimos y transformándolos en espíritus irreconocibles ante sus familias, vecinos y amigos.
El 1 de septiembre*** de 1828 Francisco ascendió a Cabo 2º por elección, llevando un año, un mes y dieciocho días en el servicio. Y el primero de mayo de 1829 ascendió a Cabo 1º. Desde el 1 de junio de 1831 figura como Sargento 2º por antigüedad.

* Los furrieles que anotaban datos, despachando con descuido a uno por uno en la interminable cola formada ante sus mesitas-escribanías estacionadas a un lado de la plaza de armas del cuartel bajo un corredor en galería, deteníanse con suma atención ante los corianos y, cuando saltaba ante sus ojos en las listas el abundante apellido autóctono Japón, murmuraban un "este no se me despinta" que no presagiaba nada bueno para su titular; y es que poco tiempo antes un natural de Coria del Río, Bartolomé Japón, apodado "El manco de Coria" por carecer de un brazo e interno en la célebre Cárcel Real de la calle Sierpes por varios graves delitos, había dado muerte a un soldado del regimiento saboyano. Sucedió que al reo, por su fama de matón, las autoridades de la prisión, según costumbre y so la promesa de algunos favores, le habían encomendado el mantenimiento del orden en el área de "los cuartos altos del rastrillo", y una noche en una discusión con otro presidiario El Manco le infirió una seria herida en el pecho, en cuyo alboroto acudieron varios militares de la guardia; fué al intentar reducirlo cuando ocurrió el hecho. Condenado Bartolomé el coriano a la última pena, garrote vil en el Prado de San Sebastián, durante tres días, "la cabeza y el brazo único del reo" (conforme a la sentencia) se expusieron en dicha Cárcel, para memoria y escarmiento.



Sobre ese terrible invento del garrote, tan hispano, hay que saber que "cuando el tornillo del garrote presionaba el cuello por detrás, estas cervicales se dislocaban y al perder su alineación normal con el cráneo empujaban la médula espinal hacia adelante y permitían también que el bulbo raquídeo (que es la zona que se continua con la médula) y parte del cerebelo salieran del cráneo a través del foramen magno. En el paso por el foramen, estas estructuras quedaban enclavadas produciendo daños irreversibles en el bulbo raquídeo, donde se encuentran los centros respiratorios y los que controlan el estado de vigilia y el tono muscular; así que lo que realmente conseguía el garrote era inducir un coma cerebral con parada respiratoria, que causaba la muerte instantánea del reo." Ver http://neuronasenlatadas.blogspot.com.es/2011/11/garrote-vil.html



Sobre el apellido Japón,
http://www.canela.org.es/cuadernoscanela/canelapdf/cc8gallego.pdf


                 Corianos en la actualidad. Observénse los rasgos orientales.


** Plaza de Armas, antes conocida como El Perneo. "La amplia zona sin urbanizar situada extramuros entre las puertas de Triana y Real y nombrada por Ribera desde fines de la Edad Media, se conocía a lo largo del siglo XIX como plaza de Armas, Campo de Bailén, Campo de Paradas y Campo de Marte, por ser lugar destinado a las maniobras y paradas del ejército; y también Perneo, por un mercado de cerdos allí celebrado. Algún punto se llamó Muladar, en evidente alusión a la insalubridad del sitio, lindante con el río y tal vez vertedero público. En la época tuvieron allí lugar las ejecuciones de reos civiles y políticos." (Diccionario histórico de las calles de Sevilla. Antonio Collantes de Teran Sánchez.)

*** Doce días después del nombramiento como Cabo Segundo a Francisco, se fijaron edictos declarando epidemia de fiebre amarilla procedente de Gibraltar, en donde había habido brotes en agosto. Se usó al Regimiento para establecer cordones sanitarios, controlando el tránsito de personas. En estos casos se solía concentrar a los sospechosos en cortijos abandonados o casas de campo para pasar cuarentena, suministrándoles modo de sustentarse a cuenta del Estado, y recibiendo al final del aislamiento un salvoconducto que, declarándolos "limpios", les permitía continuar sus viajes. Hay noticias de que el contrabando con Gibraltar, al que no eran ajenos algunos castillejanos como veremos, se redujo a mínimos durante aquellos meses.

Capitán General de Andalucía y Presidente de la Real Audiencia de Sevilla en los tiempos de reclutas de los tres de Castilleja fue don Vicente Quesada.
Hombre amante del orden, justo y rigurosamente imparcial, castigaba toda clase de violencia que no proviniese de la "Autoridad Establecida", reprimiendo en la capital andaluza con firmeza las cotidianas venganzas entre partidos y protegiendo quijotescamente a los perdedores de las iras de los victoriosos. Se dice que salía de noche sólo, a hacer rondas. En la provincia cercenó el incipiente brote carlista que tenía su origen en el nordeste peninsular, a cuyo cabecilla el teniente Diego Limón (apaleador y verdugo de liberales) advirtió caballerosamente tras invitarlo a un almuerzo en su propio despacho en la calle Ancha de la Laguna, ante la cual advertencia Limón negó con cobardía cualquier deslealtad, respecto a secundar el grito de Cataluña; a pesar de ello, informes policiales advirtieron a Quesada de que el teniente seguía en sus trece, habiendo sido visto disfrazado de arriero en las proximidades de la Puebla de Cazalla con otros ocho hombres, por lo que se le persiguió y apresó en Morón el 17 de septiembre (estamos en el año de la Quinta, 1827), y fué pasado por las armas cuatro días después, el viernes 21; en tal día en la susodicha Cárcel Real, adonde llegó a las dos de la tarde cubierto con capucha, a lomos de un burro y rodeado de migueletes, se le puso en capilla, y tres horas después, a las cinco, en la playa fluvial del barrio de Los Humeros —frente al monasterio de Santa María de las Cuevas, Guadalquivir mediante— el pelotón de fusilamiento acabó con su estrambótico sueño de Dios, Patria y Rey.
Nació el Capitán General Quesada en La Habana en 1782 y murió linchado por una turba en la calle Hortaleza de Madrid, el 15 de agosto de 1836. Fué en Sevilla contemporáneo del Asistente Arjona.

Paisaje de Puebla de Cazalla, con restos de su castillo en la loma. Escenario de las reuniones clandestinas del teniente Limón.





jueves, 29 de octubre de 2015

Padrón 1i



Diligencia. En acto seguido, ante el Señor Don Pedro de Silva, Alcalde de primer voto, y de Don José de Castro Pinto, Síndico Provincial General, y mi presencia, fueron compareciendo Antonio Jiménez, hijo de Andrés y de María Josefa Caro, difunta, uno de los Individuos a quien le ha cabido la suerte de Soldado con el número dos, natural de esta Villa, de estado soltero, de ejercicio del campo, edad veinte y un años, estatura cinco pies y cuatro pulgadas*, sus señales pelo y cejas castaños, ojos pardos, nariz regular, barbilampiño, color trigueño; y Francisco Oliver Cabrera, hijo de José, natural de esta Villa, y de Juana Cabrera, otro de los Individuos a quien le ha cabido la suerte de Soldado con el número tres, natural de esta Villa, de estado soltero, de ejercicio del campo, edad de veinte y dos años, estatura cinco pies, sus señales pelo y cejas castaños, ojos pardos, nariz regular, cerrado en barba, color trigueño; y asimismo se presentó Francisco Oliver López, hijo de Manuel, que salió con el número primero, y de Francisca López, natural de esta Villa, de estado soltero, de ejercicio del campo, edad diez y ocho años, sus señales pelo y cejas castaños, ojos pardos, nariz regular, barbilampiño, color trigueño, con algunas pecas de viruelas** en la cara, estatura de más de cinco pies; a los cuales por dicho Señor Alcalde y Síndico se les hicieron las prevenciones que expresa el Artículo diez y seis de la Recopilación de Ordenanza del Ejército, advirtiéndoles al mismo tiempo si conocían haber habido fraude u otra cosa que les perjudicase en el Sorteo que se acababa de celebrar lo hiciesen presente en el término prevenido; de todo lo cual manifestaron dichos Interesados quedar instruidos, y Sus Mercedes mandaron poner la presente diligencia, que no firmaron por no saber escribir, y Sus Mercedes la firmaron y señalaron. Don Pedro de Silva. José de Castro. Ynestrosa.

* La estatura es utilizada por los pediatras y los antropólogos como medida de salud y bienestar de las poblaciones humanas. En las últimas décadas los historiadores la usan como indicador biológico del nivel vida para explorar el impacto producido por las transformaciones ambientales, sociales y económicas en el bienestar del pasado. Este artículo muestra las contribuciones históricas realizadas al tema por diferentes especialistas y compara la evolución de la estatura de los hombres en Francia y en España. Con datos de los reemplazos militares desde la década de 1770 hasta finales del siglo XX muestra los cambios seculares en ambos países y la existencia de ciclos como consecuencia de periodos de deterioro del estado nutricional. http://scielo.isciii.es/scielo.php?pid=S0211-95362011000200009&script=sci_arttext&tlng=es#back49


** http://historiageneral.com/2012/03/14/real-expedicion-filantropica-de-la-vacuna-de-la-viruela/


               Niño tratado por viruelas a final del siglo XVIII


Diligencia. En la Villa de Castilleja de la Cuesta en ocho de Mayo de mil ochocientos veinte y siete, yo, el Fiel de Hechos, saqué el Testimonio prevenido para la Remesa de Quintos de lo practicado en este Expediente, que va en diez y seis hojas de papel de oficio. Y para que conste pongo la presente, de que certifico. Ynestrosa.

Los dos meses entre el mayo del Sorteo y el julio en cuyo doceavo día se ejecutó la conducción de los tres reclutas a Sevilla, transcurrieron con el pueblo centrado en y pendiente de los muchachos; la mayoría de los vecinos los agasajaba, atiborrándolos además de consejos, recomendaciones, sugerencias y admoniciones de toda clase. Las muchachas casaderas sentían una ola de melancolía al tratarlos, como un triste sentimiento de pérdida, contrarrestada por el espíritu práctico de quienes atisbaban en los posibles maridos una oportunidad de ascenso social, que solo una institución como el Ejército procuraba a los pobres condenados al azadón y a la podadera. Soñaban las muchachas en este sentido verlos regresar bizarros, maduros y atractivos, llenos de experiencia, considerados y respetables, y sobre todo con las faltriqueras rebosantes de oro y con sus vidas resueltas para siempre. Algún abrazo, alguna promesa de amor se cruzaba en cualquier rincón propiciatorio, excitante con el enervamiento de la gran aventura que se avecinaba.


                                                           Andaluza, 1827



Los viejos soldados que languidecían a la sombra de las parras en los umbríos patios, pensando que, cual noria, la vida giraba y giraba repitiendo infinitamente la misma descarga de agua de sus diarios canjilones, veían reflejados en los tres jóvenes sus amados y dulces recuerdos de mocedad. En sus hogares, en la intimidad tensa e hiperactiva por la preparación y la puesta a punto de todo lo necesario, rodeados de sus familiares, adquirían los tres un aura evanescente ya transido de lejanía y extrañeza, como si en sus cabezas se hubieran borrado las referencias de parentesco, de vivencia vecinal, como si sus identidades hubieran sido sustituidas y sus pensamientos ya no fueran en ningún modo asequibles a quienes tanto y tanto se habían preocupado por ellos. A su vez y en el ámbito público, a los familiares directos, padres y madres en especial, se les tributaban cuidados y cortesanías cumplidos, y miradas y gestos hechos en su mayor parte de una mezcla antagónica de envidia y lástima.
Esa especie de marca tribal que significaba el paso de la niñez a la hombría, el rito de iniciación de los nuevos guerreros, propiciaba también entre los jóvenes francachelas y juergas que el uso y la costumbre habían convertido en obligatorias. Corrían el vino, las bromas y los cantos, ante los que las fuerzas vivas, comprensivas, hacían la vista gorda. Ocurría al tiempo en toda la comarca, y aun en la nación, ofreciendo abundante material a la antropología, aun en pañales en el territorio peninsular y ni siquiera constituida como ciencia independiente en el resto del mundo civilizado, aunque ya propiciada por la Primera Revolución Industrial* (que, dicho sea de paso, terminó hacia 1820 en los más modernos países europeos: recuérdese que estamos en la España fernandina de mediados de la Década Ominosa y para más inri, en la atrasadísima Andalucía.)

* Durante este periodo se vivió el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el Neolítico. (Wikipedia)

Diligencia. En la referida Villa en doce de Julio de mil ochocientos veinte y siete salieron los quintos Antonio Jiménez, Francisco Oliver Cabrera y Francisco Oliver López de esta Villa para la Capital, los que en dicho día fueron destinados al Regimiento de Saboya en la Caja de Quintos, de cuya entrega se le dió recibo al Señor Don Pedro de Silva, Alcalde Ordinario de primer voto, por el Capitán Encargado de su admisión, que se une a este Expediente; y para que conste pongo la presente y lo certifico. Ynestrosa.




Regimiento de Infantería de Saboya. Caja de Quintos.
El encargado de la conducción de Quintos Pedro de Silva ha presentado en esta Caja a los individuos del Pueblo de Castilleja de la Cuesta Antonio Jiménez, Francisco Oliver Cabrera y Francisco Oliver López, los cuales quedan admitidos en este día; y para que conste firmo esta en Sevilla a 12 de Julio de 1827. El Capitán Encargado de la Admisión, Pedro de la Iglesia.

martes, 27 de octubre de 2015

Padrón 1h




Auto. En la Villa de Castilleja de la Cuesta en veinte y tres de Abril y año del Sello, los Señores Don Pedro de Silva y Don José Rosales, Alcaldes Ordinarios de primero y segundo voto de ella, habiendo visto este Expediente y su Estado, teniendo presente de que se halla fuera de esta Villa a Diligencias del Real Servicio el Procurador Síndico General y Personero, persona que es indispensable su asistencia al Acto del Sorteo, y que hasta su regreso no puede verificarse éste, y a que por otra parte aún no están finalizados los dos meses para la ejecución de la presente Quinta, se señala para la celebración del Sorteo el Domingo seis de Mayo próximo, después de Misa Mayor, en la Hacienda del Señor Marqués de Loreto, a cuyo acto asistirán todos los Individuos de Ayuntamiento y demás personas prevenidas por ordenanza, a quienes se les hará la correspondiente citación ante diem, como igualmente a todos los Interesados Mozos Útiles que resultan de la anterior clasificación, y sin perjuicio de anunciarlo al público, y hacerles el correspondiente llamamiento por Edictos que se fijarán en los sitios acostumbrados; así lo proveyeron y señalaron dichos Señores, de que certifico. Don Pedro de Silva. Don José Rosales. Ynestrosa.

Diligencia de Edicto. Seguidamente yo, el Fiel de Hechos, hice, formé y fijé en los sitios acostumbrados de esta villa los Edictos que se mandan, de que certifico. Ynestrosa.

Otra. En Castilleja de la Cuesta en cuatro de Mayo de mil ochocientos veinte y siete, yo el Fiel de Hechos saqué lista de todos los Mozos Útiles, como también de todos los Señores de Ayuntamiento que deben asistir a la diligencia del Sorteo, la que entregué a José Colorado*, Alguacil Menor de este Juzgado, para la citación a dichos Individuos prevenida por el Auto antecedente. Y para que conste pongo la presente diligencia, de que certifico. Ynestrosa.

* Colorado no es apellido común en nuestro pueblo. El 19 de noviembre de 1830 el Alguacil Menor reconoció una renta de 20 reales y un tributo de 12 maravedíes, anuales, sobre la casa de su morada, a pagar al Mayorazgo del Excelentísimo Señor Duque del Infantado Lerma y Pastrana a requerimiento de su Administrador Rosendo Sobrino. La casa, en realidad "una parte de casa", pertenecía a su esposa María Concepción Chávez, y estaba situada en la calle de Enmedio, lindando por un lado con casa de Andrés Jiménez y por el otro con casa de los herederos de Diego Rosales Navarro que entonces disfrutaba su viuda María Manuela Ramos. Elaboró esta Obligación de Pago el escribano Esteban Velasco, que acabamos de conocer acusado de encogerse durante la talla de los mozos de la Quinta de 1827. Era el Alguacil Colorado, como vemos, vecino de Andrés Jiménez, padre de Antonio, al que le cupo la suerte de soldado según sabemos ya.


Calle de Enmedio en la actualidad; al final, en la esquina izquierda, se alzaba la Hacienda de la marquesa de Loreto.


Diligencia de Sorteo. En la Villa de Castilleja de la Cuesta en seis de Mayo de mil ochocientos veinte y siete, siendo la hora como de las diez de la mañana de este día, los Señores de este Ayuntamiento, con asistencia de los Señores Curas Párrocos y Hombre Bueno que resultaron anteriormente y mi presencia, estando en una de las habitaciones de la Hacienda de la Señora Marquesa de Loreto a vista y presencia de todos los Interesados se procedió al encantaramiento de los veinte y cinco Mozos sorteables, cuyos nombres fueron escritos en iguales número de Cédulas, y leídas por el Síndico Provincial General Don José de Castro Pinto a presencia de todos en alta voz, practicando igual diligencia con otras veinte y cinco en blanco en las que se escribieron los correspondientes números, añadiendo a los números uno, dos y tres la palabra Soldado, y todas fueron puestas respectivamente en dos ollas nuevas preparadas al efecto encima de una mesa, las que fueron manifestadas al público volviéndolas boca abajo, y colocados al lado de cada una de dichas ollas dos niños de seis a siete años, por uno llamado José Rosales de mandado del Señor Alcalde Presidente, se sacó una bolilla de la olla de los nombres, que leída por el Síndico Provincial General decía Antonio Caro Cabrera, hijo de otro; y sacada otra de los números por un niño llamado Antonio Cabrera decía Número quince. Y sacada otra de los nombres decía Sebastián de la Palma Caro, hijo de Ramón; y sacada otra de los números decía Número diez. Y sacada otra de los nombres decía José Rodríguez Pacheco, hijo de Juan, y sacada la contraria decía Número catorce. Y sacada otra de los nombres decía Juan Sivianes, hijo de José, y sacada la contraria decía Número diez y nueve. Y sacada otra de los nombres decía José Carrera, y sacada la contraria decía Número cuatro. Y sacada otra de los nombres decía Antonio Jiménez, hijo de Andrés, y sacada la contraria decía Número dos, soldado. Y sacada otra de los nombres decía José de la Palma Caro, hijo de Ramón, y sacada la contraria decía Número diez y ocho. Y sacada otra de los nombres decía Juan Quiroba, hijo de Manuel, y sacada otra de los números decía Número doce. Y sacada otra de los nombres decía Juan Caro Cabrera, hijo de Antonio, y sacada la contraria decía Número nueve. Y sacada otra de los nombres decía Joaquin Caro, y sacada de la de los números decía otra cédula Número once. Y sacada otra de los nombres decía Antonio de Silva, hijo de Pedro, y sacada la contraria decía Número diez y seis. Y sacada otra de los nombres decía Juan de Santiago Ramos, hijo de otro, y sacada la contraria decía Número veinte y tres. Y sacada otra de los nombres decía Manuel Oliver Negrón, hijo de Francisco, y sacada la contraria decía Número veinte. Y sacada otra de los nombres decía Antonio de Aguilar, hijo de Juan, y sacada la contraria decía Número siete. Y sacada otra de los nombres decía Francisco Oliver Cabrera, hijo de José, y sacada otra cédula de los números decía Número tres, soldado. Y sacada otra de los nombres decía Juan Ramos Rosales, hijo de Francisco, y sacada la contraria decía Número veinte y cinco. Y sacada otra de los nombres decía Juan de Oliver Sánchez, hijo de Antonio, y sacada la contraria decía Número ocho. Y sacada otra de los nombres decía Cristóbal de Aguilar, hijo de Juan, y sacada la contraria decía Número diez y siete. Y sacada otra de los nombres decía Rafael Rodríguez Rosales, hijo de Francisco, y sacada la contraria decía Número seis. Y sacada otra de los nombres decía Gerónimo Herrera, hijo de otro, y sacada la contraria decía Número veinte y dos. Y sacada otra de los nombres decía Francisco Oliver López, hijo de Manuel, y sacada la contraria decía Número uno. Soldado. Y sacada otra de los nombres decía Juan Ortiz Oyega, hijo de Pedro, y sacada la contraria decía Número cinco. Y sacada otra de los nombres decía Antonio Rodríguez Paz, hijo de Juan, y sacada la contraria decía Número veinte y cuatro. Y sacada otra de los nombres decía Francisco de Paula Oliver Sánchez, hijo de Antonio, y sacada la contraria decía Número veinte y uno. Y sacada otra de los nombres decía Diego Pacheco Negrón, y sacada la contraria decía Número trece.
Con lo que se concluyó esta Diligencia de Sorteo ejecutada con la legalidad y pureza que se requiere, manifestándose a todos los concurrentes las ollas que contenían las expresadas bolillas, poniéndose boca abajo encima de la mesa, y en seguida se preguntó a los Interesados si tenían que pedir o alegar alguna cosa contra la Pureza de este acto, a lo que uno de ellos alegó en el acto que los hijos de Padres quebrados habían tirado la suerte en otros pueblos, y que lo hacía presente para usar de su derecho ante la Junta, que en lo demás no tiene que pedir ni alegar cosa alguna contra la pureza de este acto, a lo que todos dijeron estaban conformes; por lo que dichos Señores dieron por concluida esta diligencia, que firmaron y señalaron con los Interesados que supieron y los Señores Padres Curas, de que yo el Fiel de Hechos certifico. Don Pedro de Silva. Don José Rosales. José de Luque. Pedro Gómez. José de Castro. Pedro García, Alguacil Mayor. José María Recacha, cura. Juan José Maestre, cura. Ambrosio Tovar, Síndico Personero. José Prieto. Francisco Márquez. Manuel Ynestrosa.

Les esperaba al trío de mozos el "chopo" (el fusil, por la madera usada en su fabricación), también conocido como "la novia" (porque no había que abandonarlo ni de noche ni de día),


                  Fusil de chispa, 1828

y también les aguardaba un vistoso uniforme de Infantería.


                                       Infantería de Saboya

domingo, 25 de octubre de 2015

Padrón 1g



Auto. En la Villa de Castilleja de la Cuesta en diez y ocho de Abril de mil ochocientos veinte y siete, los Señores Don Pedro de Silva y Don José Rosales, Alcaldes de primero y segundo voto de ella, en vista de las antecedentes diligencias debían de mandar y mandaron que para el día veinte y dos del corriente se citen a todos los Mozos Útiles alistados para este sorteo, comparezcan en la Hacienda nombrada de San Diego, propia de la Señora Marquesa de Loreto, a efecto de verificar el reconocimiento de todos los mozos que han hecho sus alegaciones en los días señalados; a los que se les avisará ante diem por los Alguaciles de este Juzgado; cuya diligencia se practicará después de Misa Mayor de dicho día, fijando al efecto los correspondientes edictos en los sitios acostumbrados; y por este su auto así lo proveyeron y señalaron, de que certifico. Don Pedro de Silva. Don José Rosales. Manuel Ynestrosa.



Una de las escasísimas imágenes de la Hacienda de Loreto, vista desde la calle García-Junco hacia arriba, en la esquina con la calle de Enmedio, a principios del siglo XX. La marquesa de Loreto su propietaria, Nicolasa del Campo, fué "benefactora" de la parroquia de Santiago y del pueblo en general, aunque a todas luces sobrándole como le sobraban los bienes materiales, no le supondría gran esfuerzo, y la fama de filantrópa le compensaba sin duda. Persiguió la beatificación, aunque le faltó tenacidad y maquiavelismo. En su casa señorial de Sevilla albergaba a jesuitas. Se hizo enterrar en la Iglesia de Santiago, y perpetuó su memoria con esta placa, que todavía puede leerse en una pared del templo:


La Hacienda pasó luego a la familia García-Junco. Con su descendiente Eva, una mujer cargada de humanidad, mantengo amistad y correspondencia genealógica. Mantiene un completísimo sitio en la Red: http://gw.geneanet.org/evagarj1?lang=es&p=eva+maria&n=garcia+junco+del+pino

La primera documentación que he logrado encontrar sobre la Hacienda de San Diego se refiere a un importante personaje sevillano, del cual hemos escrito en otras entradas. Antes que los marqueses de Loreto, poseyó la Hacienda Gaspar Ignacio Romero, nacido en Sevilla el 9 de enero de 1713, Capitán de Caballos y Comisario de Guerra. Casado en la capital andaluza el 8 de enero de 1732 con Mayor de Landa, natural de Villalba, donde nació el 31 de julio de 1718.
El Comisario de Guerra era hijo de Jose Antonio Romero y Gutiérrez, nacido en Alcobendas el 1 de junio de 1667, del Consejo de S.M. y Ministro togado de la Real Audiencia de Sevilla. Se casó por poder con Francisca Gómez (o Gámez Melgarejo en otro lugar), nacida en Nápoles el 4 de abril de 1680.
Los abuelos paternos de nuestro Capitán de Caballos fueron Juan Isidoro Romero y Ana Gutiérrez de Montoya. Entre sus ancestros hubo Veinticuatros de Sevilla y un médico de Cámara del Rey.

El hacendado de nuestra Villa tuvo un hijo de relieve: https://es.wikipedia.org/wiki/Jos%C3%A9_Joaqu%C3%ADn_Romero_y_Fern%C3%A1ndez_de_Landa



Y volviendo al tema central de nuestro año de 1827,


Diligencia de Edicto. Seguidamente yo, el Fiel de Hechos, en cumplimiento de lo mandado hice formar y fijé los edictos que se mandan, en los sitios acostumbrados de esta Villa, de que certifico. Ynestrosa.

Otra. En la Villa de Castilleja de la Cuesta, en veinte de Abril y año del Sello, yo, el Fiel de Hechos, saqué lista de todos los Mozos Útiles, como también de los que han alegado en las anteriores diligencias, la que yo el fiel de hechos entregué a José Colorado, Alguacil Menor de este Juzgado, para que cite a dichos Individuos comparezcan el Domingo veinte y dos a presenciar la diligencia que está mandada. Y para que conste lo pongo por diligencia, que firmo, de que certifico. Ynestrosa.

Diligencia de Reconocimiento. En la Villa de Castilleja de la Cuesta en veinte y dos de Abril y año del Sello, los Señores que constan de las anteriores diligencias se dirigieron a la Hacienda de la Señora Marquesa de Loreto a efecto de ejecutar el reconocimiento de los Mozos que han alegado defectos personales, para lo cual se presentó el facultativo Don José Gómez Quintero, vecino de la ciudad de Sevilla, el que se practicó en la forma siguiente:

Pedro Ortiz Montaño, que fué reconocido por tener alegado ser quebrado, manifestó dicho facultativo padecer una hernia indinal (sic) incompleta en la ingle derecha, por lo que lo consideraba en la clase de Padre impedido, por cuya razón, oído por los Interesados y Señores de este Ayuntamiento, se declaró a su hijo José por exento del presente sorteo.
Presentado Antonio Rosales al mismo reconocimiento por tener alegado estar quebrado y afistulado el oído izquierdo, reconocido por dicho facultativo manifestó padecer una facción fistolosa en el oído izquierdo, con una frondosidad que sobresale por fuera del agujero en dicho oído, por cuyas circunstancias se le declaró por inútil y exento de tirar la suerte.
Reconocido Manuel Gutiérrez se declaró inútil por estarlo del dedo ¿drecular? de la mano derecha, y por la misma razón, exento de tirar la suerte.
Al mismo reconocimiento se presentó Juan José Vázquez por tener alegado ser quebrado, y reconocido por el indicado facultativo se declaró en la clase de Padre impedido, y por consecuencia por exento a su hijo Francisco.
En seguida se presentó al mismo reconocimiento Antonio Pinto, que tenía alegado hallarse en la clase de Padre impedido y padecer diferentes úlceras fistolosas*, el que reconocido por dicho facultativo dijo ser cierto lo alegado por este Interesado, y hallarse por esta razón en la clase de Padre impedido, cuya exención se declaró justa y por exceptuado del presente sorteo a su hijo Antonio Pinto Rosales.
Y comparecido Antonio Oliver Cabrera, mozo sorteable por tener propuesta la excepción por falta de vista del ojo derecho, reconocido se manifestó por dicho profesor no encontrarle defecto alguno en lo que ha propuesto, por lo que se declaró deber este Individuo tirar la suerte con los demás Útiles.
Y presentado Joaquin Caro al mismo reconocimiento se dió por Útil en atención a que lo que padece es una corta relajación**.
Reconocido Juan Ortiz Calado se dió por Inútil por serlo de la mano izquierda.
Comparecido Antonio de Torres se dió por Inútil por afecto del pecho.
Reconocido Miguel Solis, que tenía alegado ser impedido por padecer de una hernia en la ingle derecha, se dió por Inútil por ser justa su exención propuesta y por lo mismo, exento su hijo Clemente de tirar la suerte.
Presentado al mismo el hermano Francisco Martínez se dió por Inútil por padecer dos cicatrices de una herida pasante en la parte anterior del brazo derecho.
Reconocido Juan Negrón Chávez, se consideró por Inútil para tirar la suerte por tener una mancha en la pupila del ojo derecho.
Presentado José Jiménez se declaró Inútil por tener un vicio escrofuloso*** en todo el cuello que por su antigüedad y la edad en que lo padeció es incurable.
Reconocido Juan Rodríguez Paz se declaró Inútil por afecto al pecho y enfermedad habitual.
Presentado Manuel Oliver López se declaró Inútil por padecer un granizo sobre la pupila del ojo derecho****.
Reconocido Francisco de Paula Oliver se declaró Útil por no ser visible la enfermedad que tiene alegada.
Y reconocido José de Luque se declaró Inútil por ser quebrado.
Con lo que se concluyó esta diligencia que por mí el Fiel de Hechos fué leída por primera y segunda vez, y preguntado a los Interesados si tenían que pedir o alegar acerca de ella, respondieron todos estar conforme con todo lo ejecutado; de todo lo que mandaron dichos Señores poner la presente, que firman y señalan con el facultativo nombrado para este reconocimiento, y de los Interesados presentes el que supo, de que yo el infrascrito fiel de hechos certifico. Don Pedro de Silva. Don José Rosales. José de Luque. Pedro Gómez. José de Castro. José Gómez Quintero. Juan José Maestre, cura. José María Recacha, cura. Francisco Márquez. Antonio Oliver. Manuel Ynestrosa.

* Úlcera fistulosa.

https://es.wikipedia.org/wiki/%C3%9Alcera



** Corta relajación, o sea, un poco de hernia.

*** Vicio escrofuloso. Tumefacción fría de los ganglios linfáticos, principalmente cervicales, por lo común acompañada de un estado de debilidad general que predispone a las enfermedades infecciosas y sobre todo a la tuberculosis. Sinónimo, paperas.


https://books.google.es/books?id=fWg66i_Cf98C&pg=PA502&lpg=PA502&dq=vicio+escrofuloso&source=bl&ots=dou0Q7fIDm&sig=wMIwjv-FMe7wEVtHmGyIXat21d0&hl=es&sa=X&ved=0CCwQ6AEwA2oVChMI7-fMkanUyAIVhw8aCh11bwb1#v=onepage&q=vicio%20escrofuloso&f=false


**** Se trata de otro de mis terceros tíos abuelos, hermano del futuro Capitán. El Francisco de Paula Oliver que le sigue podría ser dicho futuro Capitán, pero se presta a confusión puesto que hay otro mozo del mismo nombre.


                                        Firma del facultativo

Sigue la Lista de los mozos útiles. Elaborada antes del Sorteo, le fué añadido el resultado de éste marcando a los tres mozos del Cupo con la palabra "Soldado". Hemos optado por transcribirla en su forma original, a riesgo de restar "emoción" al relato. Queda anotar que los tres mozos pertenecen a mi familia: dos Oliver y un Jiménez que no corresponde al mío  —de origen estepeño por mi abuelo materno— sino al de mi abuelo paterno castillejano Ramón Oliver Jiménez. Los Jiménez de Castilleja se remontan, tanto como los Oliver, a tiempos remotos.

Diligencia de Clasificación que yo, el infrascrito Fiel de Hechos, hago de los Individuos Mozos Útiles para tirar la suerte, y es en la forma siguiente:

Juan Ramos Rosales, hijo de Francisco.
Francisco Oliver López, hijo de Manuel. Soldado.
Juan Quiroba, hijo de Manuel.
Antonio Rodríguez Paz, hijo de Juan.
Rafael Rodríguez Rosales, hijo de Francisco.
José de la Palma Caro, hijo de Ramón.
Sebastián de la Palma Caro, hijo del anterior.
Diego Pacheco Negrón, hijo de otro.
José Carrera.
Gerónimo Herrera, hijo de otro.
Antonio de Silva, hijo de Pedro.
Antonio Jiménez, hijo de Andrés. Soldado.
Cristóbal de Aguilar, hijo de Juan.
Antonio de Aguilar, hijo del anterior.
Joaquin Caro.
Manuel Oliver Negrón, hijo de Francisco.
Juan Caro Cabrera, hijo de Antonio.
Antonio Caro Cabrera, hijo del anterior.
Francisco Oliver Cabrera, hijo de José. Soldado.
Juan de Oliver Sánchez, hijo de Antonio.
Francisco de Paula Oliver Sánchez, hijo del anterior.
Juan de Santiago Ramos, hijo de otro.
Juan Sivianes, hijo de José.
Juan Ortiz Oyega, hijo de Pedro.
José Rodríguez Pacheco, hijo de Juan.
Cuyos Mozos son los únicos que aparecen Útiles, y leída esta Clasificación a presencia de los Interesados manifestaron estar conformes. Y para que conste pongo la presente Diligencia, que firmo en Castilleja de la Cuesta a veinte y dos de Abril de mil ochocientos veinte y siete. Manuel Ynestrosa.

miércoles, 21 de octubre de 2015

Padrón 1f








                              Cuatro maravedíes de 1827.



En la Villa de Castilleja de la Cuesta, en nueve de Abril y año del Sello (el impreso en la parte superior del papel en que está escrito el original, que especifica el año y su precio en maravedíes: 4 en este año), los Señores Don Pedro de Silva y Don José Rosales, Alcaldes de primero y segundo voto de ella, habiendo visto las anteriores Diligencias mandaron: debían de señalar y señalaron los días quince, diez y seis y diez y siete del corriente mes para el Juicio de Exenciones, en los cuales se presentarán los Interesados a alegar las que les correpondan, a cuyo efecto y para que llegue a noticia de aquéllos, se fijen los correspondientes Edictos en los sitios públicos de esta Villa, sin perjuicio de hacerles la correspondiente citación ante diem en la forma acostumbrada, e igualmente a todos los demás Individuos de este Ayuntamiento y demás personas que previene la ordenanza para su asistencia a dicho acto, que se dará principio en dichos tres días por la mañana desde las nueve a las dos, y por la tarde desde las tres hasta las ocho de la noche; y por éste, así lo mandaron y señalaron, de que cerfifico. Don Pedro de Silva, Don José Rosales. Ynestrosa.



Ynestrosa fijó los Edictos y mandó al Alguacil Menor citar a los mozos.


En la Villa de Castilleja de la Cuesta en 15 de Abril de mil ochocientos veinte y siete, los Señores de este Ayuntamiento y demás personal que aparecen de las anteriores diligencias, siendo las nueve de la mañana de este día, a efecto de oir las exenciones de los Interesados se reunieron en la presente Escribanía de Cabildo, y por ante mí el Fiel Hechos se propusieron y decidieron las siguientes:

Por Fernando Cansino se presentó la Partida de Bautismo y alegó tener más de sesenta años y estarle manteniendo su hijo José, lo que hacía presente para su exención, la cual se estimó justa por este Ayuntamiento, con arreglo al Artº. 35 de la Ordenanza de Reemplazo de mil ochocientos y párrafo once de un adiccional de mil ochocientos diez y nueve.
Pedro de Silva presentó Licencia en cumplido, y por ser conforme y bastante se dió por exento de este sorteo.
Juan de Mena presentó igual Licencia y se declaró ser exento.
José Polvillo presentó otra Licencia que declara haber puesto sustituto, y se declaró exento de este sorteo.
José de Castro Pinto presentó igual Licencia de su hijo Manuel y se declaró ser exento.
Juan Negrón Navarro se presentó y alegó tener más de sesenta años, y estarle ayundando a mantener su hijo José, la que hacía presente para que se le declare su exención, y se declaró exento.
Por Pedro Ortiz Montaño se hizo presente que está quebrado, lo que hacía saber a los Sres. del Ayuntamiento para cuando llegue el reconocimiento.
Y siendo ya más de las nueve de la noche de este día mandaron dichos Señores suspender esta diligencia para continuarla en el día de mañana, y poner la presente que firman y señalan de que certifico. Don Pedro de Silva. Don José Rosales. José de Luque. Pedro Gómez. José de Castro. Juan José Maestre, cura. José María Recacha, cura. Francisco Márquez. Manuel de Ynestrosa.

Otra de continuar el Juicio. En Castilleja de la Cuesta en diez y seis de Abril y año del Sello, siendo las nueve de la mañana de este día, a efecto de continuar el Juicio de Exenciones se reunieron en la presente Escribanía todos los Señores que resultan en las anteriores diligencias; estando presente diferentes mozos y personas interesadas dieron principio por la lectura de la Ordenanza, y enseguida se propusieron las exenciones siguientes:

Por el hermano Francisco Martinez alegó ser manco del brazo derecho y se remitió al reconocimiento.
Por Juan Negrón Chávez alegó tener una nube en el ojo izquierdo, y en el otro un reparo*, y sordo del oído derecho, y se mandó remitir al reconocimiento.
Por Antonio Rosales Ortiz, se alegó estar quebrado él y su padre José, y además tener afistulado el oído izquierdo**, y se mandó remitir al reconocimiento.
Por Manuel Gutiérrez se alegó ser manco del brazo derecho, y se remitió al reconocimiento.
Por Juan José Vázquez se alegó estar quebrado, y proponía esta exención para libertar a su hijo Francisco, y se remitió al reconocimiento.
Por Antonio Pinto se alegó estar impedido con varias fístulas por el cuerpo, y ponía esta exención para que le sirviese a su hijo Antonio, y se remitió al reconocimiento.
Por Juan Ortiz Oyega se alegó tener puesto un sustituto, aunque no tiene documento por ahora con que acreditarlo, pero que lo hace presente para en caso que sea necesario hacer diligencia y acreditarlo como corresponde, y poder usar de su derecho.

Y siendo ya más de las nueve de la noche de este día, mandaron dichos Señores suspender esta diligencia, para continuarla en el día de mañana; y poner la presente diligencia que firmaron y señalaron, de que certifico. Don Pedro de Silva. Don José Rosales. José de Luque. José de Castro. Pedro Gómez. Juan José Maestre, cura. José María Recacha, cura. Francisco Márquez. Manuel Ynestrosa.

* Reparo. Mancha o señal en el ojo o en el párpado.

** Fístula preauricular: se trata de una afección que aparece por delante del pabellón de uno o ambos lados. Se visualiza como un punto o un pequeño orificio. Signo y síntomas: tumefacción, dolor y supuración.




Diligencia de continuar las exenciones. En Castilleja de la Cuesta en diez y siete de Abril y año del Sello, siendo las nueve de la mañana de este día, a efecto de continuar el Juicio de Exenciones, se reunieron en la presente Escribanía todos los Señores que resultan de las anteriores diligencias, estando presentes varios mozos y personas interesadas, se dió principio por la lectura de la Ordenanza, y en seguida se propusieron las exenciones siguientes:

Por Joaquín Caro se alegó estar quebrado, y se remitió al reconocimiento.
Por Juan Ortiz Calado se alegó ser manco y con impedimento notorio, y se remitió al reconocimiento.
Por Juan de Torres Negrón se alegó ser hijo de padre sexagenario, y por los Señores del Ayuntamiento se exceptuó.
Por José Carrera se alegó tener puesto sirviendo por él un sustituto, y que lo hacía presente para que cuando pueda hacerlo constar le sirva su exención.
Por Francisco Oliver Cabrera se alegó ser corto de vista por padecer del ojo derecho, y se remitió al reconocimiento.
Por Clemente Solís se alegó estar su padre impedido por estar completamente quebrado, y se remitió al reconocimiento.
Por Antonio de Torres se alegó estar afecto del pecho, y se remitió al reconocimiento.
Por Antonio Oliver Garrido se alegó que su hijo Francisco padecía alferecías*, y se remitió al reconocimiento.
José de Luque alegó estar quebrado de la ingle derecha, y se remitió al reconocimiento.
Por Francisco Pérez, padre de Manuel, se alegó tener un hijo en actual servicio, y presentaba la Certificación en forma del Cuerpo en donde se halla sirviendo, y se dió por exento.
José Martín alegó tener su padre más de sesenta años, y se le declaró así exceptuado.
José Márquez Cabrera alegó igual que el anterior.
Por Juan Manuel Marin se alegó ser hijo de viuda.
Juan Carmona hizo igual alegación.
Juan Vázquez, la misma.
Juan Jiménez, idem.
Juan Tovar Oliver, idem.
José Vázquez, idem.
Juan Manuel de Luque, idem.
Francisco Barrionuevo, idem.
Miguel Ramos, idem.
Juan Antonio León Gómez, idem.
Y siendo ya más de las nueve de la noche mandaron dichos Señores suspender este Juicio de Exenciones; y poner la presente diligencia, que firman y señalan, de que certifico. Don Pedro de Silva. Don José Rosales. José de Luque. José de Castro. Pedro Gómez. Juan José Maestre, cura. José María Rechacha, cura. Francisco Márquez. Manuel Ynestrosa.



* Alferecía: enfermedad del sistema nervioso, debida a la aparición de actividad eléctrica anormal en la corteza cerebral, que provoca ataques repentinos caracterizados por convulsiones violentas y pérdida del conocimiento. Sinónimo: epilepsia





                                                      Tipos de la época



domingo, 18 de octubre de 2015

Padrón 1e



—¿Qué alega usted?
—Pues verá... soy corto de pellejo.
—¿¡Corto de pellejo!?
—Sí señor: cuando cierro los ojos se me abre el culo.


—Y usted... ¿que alega?
—Hola. Yo alego lelojes.



Ayer cené, entre otras menudencias, esta pera. Lo hice no sin cierta repugnancia,
recordando lo que Prosper Mérimée (1803-1870) escribió a su amigo Henri Beyle, "Stendhal" (1783-1842), acerca de las aventuras de alcoba y de la forma y tamaño del falo del rey Fernando VII. Contaba de éste que era fino como una barra de lacre, pero con un glande descomunal que dificultaba, si no imposibilitaba, las relaciones sexuales (Amplia información sobre ello en Internet:

Y tras esta introducción informal, para equilibrar con algo más serio y profundo puesto que el militarismo no se combate con humor propongo una cita del gran filósofo marxista húngaro Georg Lukacs, extraida de su obra "Historia y consciencia de clase": Para el método dialéctico, todo —sea lo que sea— gira siempre en torno del mismo problema: el conocimiento de la totalidad del proceso histórico*. Por eso para él los problemas "ideológicos"** y "económicos" pierden su recíproca extrañeza y fluyen los unos en los otros. El tratamiento histórico-problemático se convierte efectivamente en una historia de los problemas reales. La expresión literaria, científica, de un problema aparece como expresión de una totalidad social, como expresión de sus posibilidades, sus límites y sus problemas. El tratamiento histórico-literario de los problemas puede así expresar del modo más puro la problemática del proceso histórico. La historia de la filosofía se convierte en filosofía de la historia."

* ¿Cómo no recordar al "Demonio de Laplace"? (No de la de Santiago, claro):

** Los mayores problemas "ideológicos" que conozco huelen a incienso y a cera.



Volvamos a la castillejana Hacienda de San Diego, en una de cuyas salas de la planta baja, ya desde temprano abarrotada de gentes que rebosaban hasta arremolinarse en el exterior, taponando la confluencia de las calles Enmedio y la Cruz (hoy García-Junco) el 9 de Abril, lunes de la Semana Santa de 1827, se decidía el futuro de los tres mozos exigidos por la Corona, en nueva versión del Dragón raptor y la princesita. La tensión era palpable en el gentío murmurante y serio, de rostros adustos y talantes crispados. Algunos la tarde anterior habían estado en la capital presenciando el desfile del Cristo del Amor, y aquella mañana se encontraban cansados. Los descontentos formaban la clase más desfavorecida del pueblo, desconfiante siempre de las artimañas del Poder. El blanco de sus antipatías y sospechas era principalmente el mozo recién tallado don Esteban Velasco, ostentador del Oficio de escribano público y del Concejo de la Villa y calificado por el tribunal de falto, pero de cuyo veredicto se encontraban muchos escamados y recelosos.
El tiempo no era muy diferente del que hoy se presenta en esos días, los primeros de la semana religiosa, inestables, con chaparrones esporádicos y muy aparatosos, y ratos de claro con el sol brillando en un cielo azulísimo. Un claro tibiamente soleado de estos reinaba sobre los concurrentes, reflejado en los ventanales de la torre de la hacienda.


Señores del Ayuntamiento:

Ramón Palma, Andrés Jiménez y Antonio Oliver Garrido, como padres de José, Antonio y Juan, sus hijos, vecinos de esta Villa, con el mayor respeto a Vuestras Mercedes hacen presente: que por consecuencia de las órdenes de S.M. comunicadas para el reemplazo del Ejército, fueron convocados todos los mozos comprendidos desde la edad de 17 años hasta la de 36 a fin de que concurriensen en el día de ayer 8 para su mesura, y con efecto lo verificaron con puntualidad, mas es el caso que dos de los mozos, nombrados Don Esteban Velasco y José Tovar Negrón, cuando llegaron a entrar bajo la marca se dieron tan buenas trazas que, sin embargo de las diligencias que practicó el Sargento para conseguir que se pusiesen en buena aptitud, no lo pudo lograr, y el resultado fué que se les consideró como faltos de talla, teniéndola en realidad cumplida. En tales circunstancias, tanto los suplicantes con la representación que tienen, cuanto los demás mozos sorteables, solicitaron que el Ayuntamiento dispusiese que los referidos mozos fuesen conducidos a la Capital, para que allí fuesen medidos con toda escrupulosidad e inteligencia, y sin embargo de que a esta pretensión debió deferirse desde luego, nada se hizo.
En este supuesto, el Ayuntamiento conoce que los exponentes no deben mantenerse pasivos, ni dar lugar a que se celebre el acto del sorteo, porque tienen un vivísimo interés en que se aclare de un modo positivo si Velasco y Tovar tienen o no la marca, pues que no es razonable que a la sombra de sus artificios queden sin tirar la suerte con los demás mozos; y cuando es un hecho y nadie lo duda de que hicieron cuanto estuvo en su arbitrio para aparecer faltos de talla; y así es que cuando se hizo notoria esta singular baja de talla no pudieron menos, los que los conocen de vista y frecuente trato, de admirarse de la elasticidad de los cuerpos de estos individuos, y aun infirieron que habrán tocado los resortes que sugiere la malicia, para aparecer tan diminutos.
Para estos casos, está determinado que los mozos vayan a sortearse a las Capitales, donde se practican estos actos con exactitud y con el mayor conocimiento, y en verdad que por una serie innumerable de sorteos se han visto los ejemplares de crecer los individuos que lograron en sus pueblos no tener la marca; y si a esto se le agrega que el Don Esteban Velasco es nada menos que Hombre Bueno nombrado por el Ayuntamiento, y que ciertamente no es nada lerdo, parece que todo influye para que se contemple su mesura sospechosa, y que para remover la que justamente tienen los mozos sorteables debe pasar a Sevilla a medirse. De este modo se acabarán las hablillas o murmuraciones, y el Ayuntamiento no solo dará una prueba de rectitud y de imparcialidad, sino que alejará la idea que pueda formarse de que ha tratado de protejer a estos dos mozos, que por sus estaturas, la galladía de sus cuerpos y demás buenas cualidades que tienen, serán los mejores soldados para el Ejército. Y para que así se verifique, Suplican a Vuestras Mercedes se sirvan mandar que desde luego se remitan a la Ciudad de Sevilla para ser de nuevo medidos a Don Esteban Velasco y José Tovar Negrón, citando a los que representan para que concurran a este acto, a fin de satisfacersee de todo punto. Así lo esperan de la notoria Institución del Ayuntamiento, con la cualidad de que si se omitiese o denegase esta pretensión, se elevará la oportuna queja al Excelentísimo Señor Capitán General de este Reino. Firmado, Castilleja de la Cuesta, 9 de Abril de 1827. Ramón de la Palma. Andrés Jiménez. Juan Ortiz Oyega. Antonio Oliver. Manuel Oliver.

Auto. Por presentado y para dar la Providencia que corresponde, pasé este escrito al Licenciado Don Antonio de Guzmán y Manuel, Abogado del Ilustre Colegio de la Ciudad de Sevilla, y acción de S.M. para este asunto: Y por este su Auto así lo proveyó y mandó y señalara el Señor Don Pedro de Silva, Alcalde en primer voto de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, en ella a diez de Abril de mil ochocientos veinte y siete. Señal del Alcalde. Firma de Joaquin Mendoza, Hombre Bueno. Ynestrosa.

Y seguidamente Nos los hombres buenos en cumplimiento de lo mandado notificamos e hicimos saber a Ramón de la Palma, Andrés Jiménez y Antonio Oliver Garrido el contenido del anterior auto en sus personas, de que certificamos. Mendoza. Ynestrosa.

(Ilegible la primera línea)... alistamiento y medida prevenido por las ordenanzas y repetida dicha medida ... con los ... reclamación de los mozos que asistieron a ella, estos interesados podrán usar de su derecho y dirigir la solicitud que hacen a dónde y cómo correponda con arreglo al Real Decreto de nueve de febrero de este año. Así lo proveyó, mandó y señaló el Señor Don Pedro de Silva, Alcalde de primer voto de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, en ella a once de Abril de mil ochociento veinte y siete.


Notificación. Y seguidamente Nos los hombres buenos notificamos e hicimos saber a Ramón de la Palma, Andrés Jiménez y Francisco Oliver Cabrera (sic) el contenido del anterior auto en sus personas, quienes manifestaron quedar enterados, de que certificamos. Ynestrosa, hombre bueno.

No sabemos en qué quedó la reclamación de estos padres, ni tampoco si los supuestos falsarios fueron medidos en Sevilla. En cualquier caso, a ninguno de ellos le tocó la suerte de soldado.

viernes, 16 de octubre de 2015

Padrón 1d

Acta. En la Villa de Castilleja de la Cuesta a 8 de Abril de mil ochocientos veinte y siete, hallándose los citados en la Hacienda de San Diego, propia del Señor Marqués de Loreto, que lleva en arrendamiento Don Mariano Castilla, de esta vecindad, por citación antedicha los Señores Don Pedro de Silva, Alcalde en primer ..., Don José Rosales, que lo es del segundo, José de Luque Márquez y Pedro Gómez Rodríguez, José de Castro Prieto, Sindico Provincial General, Rafael Jiménez y José Prieto, Diputados; individuos de que se compone este Ayuntamiento, y asistencia de Don Juan José Maestre y Don José María Recacho, Curas de las respectivas parroquias de esta Villa, y de Francisco Márquez, hombre bueno nombrado al efecto, y hallándose presentes los diferentes mozos de los alistados y otras muchas personas, de mandado del Señor Alcalde Presidente yo, el Fiel de Hechos leí desde su principio al fin el Alistamiento de todos los mozos, cuya diligencia reiteré por tres veces, y habiéndose manifestado a dichos interesados si tenían que pedir o alegar alguna cosa contra este Alistamiento y su legalidad, todos manifestaron estar conformes, en cuya vista y mediante no haber reclamación alguna dieron Sus Mercedes por concluida esta diligencia, mandando poner la presente que firmaron y señalaron con los Interesados que saben, de que certifico. "Firmaron" los dos Alcaldes (sin duda es la letra de Ynestrosa), y José de Luque, Pedro Gómez (el más diestro con la pluma exceptuando a los párrocos), Francisco Márquez, José de Castro y José Prieto, y los dos curas, Juan José Maestre y José María Recacho, mas el Fiel de Hechos.



Diligencia de Medida. En dicha Villa, dicho día, mes y año de la fecha que antecede, estando en el mismo sitio reunidos los Señores de este Ayuntamiento y demás personas que constan de la anterior diligencia, y hallándose presente Alonso Posada, Sargento 2º de la Compañía de Granaderos del Regimiento de Saboya*, nombrado por esta Justicia para la medida de los mozos, por éste se procedió a la práctica de dicha diligencia en los términos siguientes:

(Debemos señalar que los nombres del listado que sigue no coinciden con exactitud con los del Padrón de Alistamiento. Por varias razones, entre ellas la de cierta laxitud en los apellidos, los cuales no se fijarían (primero el primero paterno y segundo el primero materno) hasta la segunda mitad del siglo XIX, y la de alguna infidelidad en los Libros de Bautismo, producto de descuidos o falta de interés de los curas. No escasearían en Castilleja, como siempre, chivatos correveidiles y beatonas fernandinas (quedan y quedarán) que auxiliaran al Alguacil con sus domésticas sabidurías, para hacer una criba minuciosa en el vecindario. Y por otra parte, que en el texto original, a los dados por útiles se añadió en el margen izquierdo el resultado contradictorio de las alegaciones y de los exámenes médicos, efectuados posteriormente; hemos optado por transcribir la lista tal como quedó al ser añadida al cuadernillo. Y respecto al Regimiento, "La creación del Regimiento de Saboya se remonta al año 1537. Su nombre conserva sus orígenes porque para su formación se tomó como base una parte de las tropas veteranas procedentes del Tercio de Lombardía que, por disposición de Carlos V, se organizó en el Tercio de Saboya para contribuir a la defensa del Ducado del mismo nombre. En 1707 Felipe V cambió a Regimiento de Saboya Nº 3 sufriendo, desde entonces, numerosas denominaciones hasta 1986 que pasa a llamarse Regimiento de Infantería Mecanizada “Saboya” Nº6 que mantiene en la actualidad. En 1991 se trasladó desde Leganés a Bótoa (Badajoz) donde se halla encuadrado en la Brigada Mecanizada XI “Extremadura”, de la División Mecanizada “Brunete” Nº 1.")




El hermano Antonio García, falto (de talla, se entiende. Este y el siguiente eran franciscanos del Convento.)
El hermano Francisco Martinez, útil. Exento por faltas personales.
Juan de Torres Negrón, útil. Hijo de padre sexagenario.
Antonio de Torres, útil. Exento por afecto del pecho.
José Cabrera Negrón, falto.
Manuel Pérez, hijo de Francisco, útil. Exento por tener herniados ... .
Francisco Barrionuevo, útil. Hijo de viuda.
Pedro Villadiego, falto.
Juan Manuel Villadiego, falto.
Manuel Villadiego, falto.
Juan Tovar, falto.
Juan Quiroba, útil.
Manuel Gutiérrez, útil. Exento por manco del brazo derecho.
Clemente Solis, útil. Exento por padre impedido.
José Polvillo, útil. Licenciado y con Sustituto.
Juan Manuel de Luque, falto.
Manuel de Luque Cabrera, falto.
Juan Ramos Castro, falto.
José Tovar Negrón, falto.
José de Chávez Márquez, falto.
Juan Ramos Rosales, útil.
Joaquin Villadiego, falto.
Manuel Oliver López, útil. Exento por un granizo en el ojo derecho*.
Francisco Oliver López, útil. (El futuro Capitán 1er. Comandante Graduado).
Juan Ortiz Calado, útil. Exento por manco del brazo derecho.
Juan Rodríguez Paz, útil. Exento por afecto del pecho.
Antonio Rodríguez Paz, útil.
Don Esteban Velasco, falto.
José Cansino, útil. Hijo de padre sexagenario.
Bartolomé Rodríguez Rosales, útil.
José Caro Beltrán, falto.
José de la Palma Caro, útil.
Sebastián de la Palma Caro, útil.
José Márquez Cabrera, útil. Exento por padre sexagenario.
José Vázquez, útil. Exceptuado por hijo de viuda.
Manuel Oliver López, falto.
José Oliver López, falto.
Juan Negrón Chávez, útil. Exento por falto de vista.
Diego Pacheco Negrón, útil.
Juan Manuel Marín, útil. Hijo de viuda.
Ramón Navarro Rodríguez, falto. José Cabrera, útil. Hijo (sic).
Gerónimo Herrera, útil.
Antonio de Silva, útil.
Pedro de Silva, útil. Exceptuado por Licenciado del Servicio.
Juan Tovar Oliver, útil. Exceptuado por hijo de viuda.
José de Luque, útil. Exento por quebrado**.
José Jiménez, útil. Exento por padecer ¿portemas? (ilegible).
Antonio Jiménez, útil.
José Ortiz Pinto, útil. Exento por padre impedido.
Juan Jiménez López, útil. Exceptuado por hijo de viuda.
Cristóbal de Aguilar, útil.
Antonio de Aguilar, útil.
Juan Salado, falto.
Juan Oliver Negrón, falto.
Manuel Oliver Negrón, útil.
Juan Carmona, útil. Exceptuado por hijo de viuda.
Juan Caro Cabrera, útil.
Antonio Caro Cabrera, útil.
José Paz, falto.
Manuel Paz, falto.
Joaquin Caro, útil.
Juan Antonio León Gómez, útil. Hijo de viuda.
Francisco de Paula Chávez Caro, falto.
José de Chávez Caro, falto.
Juan Caro, falto.
Domingo Rodríguez, falto.
José García, útil. Hijo de viuda.
José Marín, útil. Exceptuado por hijo de padre sexagenario.
Juan de Oliver ¿Hres? (Abreviatura ilegible), útil.
Francisco de Paula Oliver ¿Hres?, útil.
Francisco López Tovar, falto.
Francisco Vázquez Navarro, útil. Exento por padre impedido.
Miguel Ramos, falto.
Juan de Santiago Ramos, útil.
Juan Sivianes, útil.
Juan Ortiz Oyega, útil.
Juan Vázquez, útil. Hijo de viuda.
Antonio Ortiz Oyega, falto.
Manuel de Castro, útil. Exceptuado por Licenciado y puesto Sustituto.
Juan de Oliver Ortiz, falto.
Antonio Pinto Rosales, útil. Exceptuado por padre impedido.
Juan Ramos, falto.
Antonio Rosales, útil. Exceptuado por quebrado.
José Negrón Oliver, útil. Exceptuado por hijo de padre sexagenario.
Francisco Oliver Cabrera, útil.
Juan de Mena, útil. Licenciado.
Manuel de Chávez, falto.
Francisco Jiménez, falto.
José Rodríguez Pacheco, útil.
Manuel Rodríguez Pacheco, falto.

* Mi otro tío-tatarabuelo, Manuel, padecía de lo que también se conoce como "nube".
"¿Qué le pasa a Vd., buen hombre?". "Pos ná, que a mi hija —llevaba a la pequeña cogida de la mano— le ha salío un "granizo en el ojo". La miró el médico, pidió un algodón y manipuló un poco hasta quitarle una enorme lagaña que casi le tapaba el ojo. "Ya está curada su hija. Póngale "Agua de Lola" unos días". Salvador García Aguilar, "Relatos", Editora Regional de Murcia, 1985, pág. 148. Ver también este libro curiosísimo: "...echar en los ojos sangre de la anguila recién sacada, o a falta de eso, lavar los ojos de las nubes varias veces entre día, por mucho tiempo, con orines de muchachito, con un poco de miel virgen mezclados; o tome zumo de la hierba de golondrina, mezclarle hiel de gallo, y un poco de miel, y lavar los ojos con ello al mismo modo. También el agua teñida de azul, con la piedra lipis, o vitriolo Romano, aclara la vista, echando en ella unas gotas, de cuando en cuando, en los ojos, aunque escuece algo al principio, poco dura su escozor; en falta de la piedra lipis, usan algunos de la espuma de la sal, bien remolida, la cual se deshace con orines de muchacho, y de ello se echan algunas gotas, al modo dicho."




** Hernia. Quebrado. Quebradura, se llama una especie de hernia con relaxación, que sucede cuando se le caen a alguno las tripas a la vexiga. (Del Diccionario de Autoridades.) Las hernias se producen cuando una víscera sale fuera del abdomen a través de un orificio ya existente en la capa muscular y se originan por el fallo de los mecanismos de resistencia de la pared abdominal frente a un aumento en la presión intraabdominal.



En cuyo Acto, habiéndose concluido la medida de todos los mozos del Alistamiento por los Interesados, se reclamó volviesen a medirse Don Esteban Velasco, Juan Negrón Chávez, Joaquin Villadiego y José Tovar Negrón, a cuya solicitud accedió este Ayuntamiento, y llamados por sus respectivos nombres dichos individuos, se procedió a la nueva medida, que se ejecutó por otras dos veces, resultando de ellas que Don Esteban Velasco, Joaquin Villadiego y José Tovar Negrón los dieron por faltos nuevamente el Sargento nombrado, y solo a Juan Negrón Chávez dió por útil, por haberle encontrado la talla prevenida por ordenanza, con lo que se concluyó este Acta de medida en la que manifestaron algunos de los interesados no hallarse conformes con la medida ejecutada en los antedichos don Esteban Velasco y José Cabrera Negrón, lo que reclamaban para en su caso usar del derecho que les pueda corresponder*, y en todo lo demás dijeron estar conformes, por lo que Sus Mercedes dieron por concluida esta Diligencia, mandando poner la presente, que firman y señalan con el referido Sargento y de los Interesados el que supo, de que certifico. Siguen las "firmas" de los Alcaldes, y las (auténticas) de José de Luque, del Sargento Alonso Posada (en la foto)**, y de Francisco Márquez, José Prieto, José de Castro, las de los dos curas y otra del Síndico Personero Ambrosio Tovar, también de puño y letra de Ynestrosa.





* Derecho que usaron con la mayor formalidad, como comprobaremos en la siguiente entrada del blog.

** Estaría algunos años después al mando de 30 soldados de su Regimiento en la Real Cárcel de Corte y en la madrileña plaza de la Cebada el 2 de septiembre de 1830, treintena de hombres que junto a otras fuerzas militares auxiliaron a los subalternos del tribunal de la Sala de los Señores Alcaldes de la Real Casa y Corte, subalternos que ejecutaban en dicha plaza la sentencia de muerte en horca, con arrastramiento, dada a Vicente Muñoz. Parte de los dichos soldados y su Sargento quedaron de piquete de verificación y custodia —hasta que Paz y Caridad lo recogiera— del cadáver de Vicente Muñoz, colgado porque mató a su mujer María de la Encarnación Pérez e hirió a su criada Narcisa de Lastra, intentando suicidarse unos días antes en dicha cárcel, en la madrugada del 27 de agosto.

jueves, 15 de octubre de 2015

Padrón 1c


Parroquia de Santiago:

Juan de Torres Negrón, hijo de otro.
Antonio de Torres, hijo de otro.
Juan de Luque Castro, hijo de viuda.
José Cabrera Negrón, hijo de José.
Manuel Pérez, hijo de Francisco.
Francisco Barrionuevo, hijo de viuda.
Pedro Villadiego, hijo de José.
Juan Manuel Villadiego, hijo del mismo.
Manuel Villadiego, hijo del anterior.
Juan Tovar, hijo de Juan.
Juan Quiroba, hijo de Manuel.
Manuel Gutiérrez, viudo.
Clemente Solís, hijo de Miguel.
(No tiene edad) José de Chávez Sierra, hijo de Manuel.
José Polvillo, hijo de Lorenzo.
Juan Manuel de Luque, hijo de viuda.
Manuel Luque Cabrera, hijo de José.
Juan Ramos Castro, hijo de otro.
José Tovar Negrón, hijo de Fernando.
José de Chávez Márquez, hijo de otro.
Juan Ramos Rosales, hijo de Francisco.
Joaquin Villadiego Chávez, hijo de Francisco.
Manuel Oliver López, hijo de Manuel.
Francisco Oliver López, hijo del mismo.
Juan Ortiz Calado, hijo de Gabriel.
Juan Rodríguez Paz, hijo de otro.
Antonio Rodríguez Paz, hijo del mismo.
Don Esteban Velasco.
José Cansino, hijo de Fernando.
Rafael Rodríguez Rosales, hijo de Fernando.
José Caro Beltrán, hijo de Francisco.
José de la Palma Caro, hijo de Ramón.
Sebastián de la Palma Caro, hijo del mismo.
José Márquez Cabrera, hijo de otro.
José Vázquez, hijo de viuda.
Manuel Oliver López, hijo de José.
José Oliver López, hijo del mismo.
Juan Negrón Chávez, hijo de José.
Diego Pacheco Negrón, hijo de otro.
Juan Manuel Marín, hijo de viuda.
Ramón Navarro Rodriguez, hijo de José.
José Cabrera.
Gerónimo Herrera, hijo de otro.
Pedro de Silva, hijo de otro.
Antonio de Silva, hijo del anterior.
Juan Tovar Oliver, hijo de viuda.
José de Luque, hijo de Clemente.
José Jiménez Caro, hijo de Andrés.
Antonio Jiménez Caro, hijo del mismo.
José Ortiz Prieto, hijo de Pedro.
Juan Jiménez López, hijo de viuda.
Cristóbal de Aguilar Rodríguez, hijo de Juan.
Antonio de Aguilar Rodríguez, hijo del mismo.
Juan Salado.
José Oliver Negrón, hijo de Francisco.
Manuel Oliver Negrón, hijo del mismo.
Juan Carmona, hijo de viuda.
Juan Caro Cabrera, hijo de Antonio.
Antonio Caro Cabrera, hijo del mismo.
José Paz, hijo de Manuel.
Manuel Paz, hijo del mismo.
Joaquin Caro.
Juan Antonio León Gómez.
El hermano Francisco Martínez.
Don Antonio García.

Parroquia de Nuestra Señora de la Concepción:

Francisco de Paula Chávez Caro, hijo de José.
José de Chávez Caro, hijo del mismo.
Juan Caro, hijo de Antonio.
Domingo Rodríguez, hijo de Juan.
José García, hijo de viuda.
José Marín, hijo de otro.
Juan Oliver Sánchez, hijo de Antonio.
Francisco Oliver Sánchez, hijo del mismo.
Francisco López Tovar, hijo de Simón.
Francisco Vázquez Navarro, hijo de Juan José.
Miguel Ramos, hijo de viuda.
Juan de Santiago Ramos y Chávez, hijo de otro.
Juan Sivianes, hijo de José.
Juan Ortiz Oyega, hijo de Pedro.
Juan Vázquez, hijo de viuda.
Francisco Ortiz Oyega, hijo del mismo.
Manuel de Castro, hijo de José.
Juan de Oliver Ortiz, hijo de otro.
Antonio Pinto Rosales, hijo de otro.
Juan Ramos, hijo de José.
Antonio Rosales, hijo de José.
José Negrón Oliver, hijo de Juan.
Francisco Oliver Cabrera, hijo de José.
Juan de Mena, hijo de Juan.
Manuel de Chávez, hijo de Juan.
Francisco Jiménez, hijo de Juan Manuel.
José Rodríguez Pacheco, hijo de Juan.
Manuel Rodríguez Pacheco, hijo del mismo.

Y habiendo examinado otros Señores con la mayor detención todos los Padrones, Libros Bautismales y demás Documentos, no encontraron hallarse en ellos más mozos de la edad señalada que alistar, por lo que en su vista dieron por concluida esta Diligencia, mandando poner la presente, que señalan con la que acostumbrar, de que Certifico. Señal del Señor Alcalde, Don Pedro de Silva. Señal del Señor Alcalde Don José Rosales. Manuel Ynestrosa, Fiel de Hechos.


Está claro que las firmas de ambos Alcaldes Ordinarios están hechas por la misma mano. Probablemente eran analfabetos, porque el Fiel de Hechos Manuel Ynestrosa se refiere a "sus señas".



Auto. En la Villa de Castilleja de la Cuesta a primero de Abril de mil ochocientos veinte y siete, los Señores Don Pedro de Silva y Don José Rosales, Alcaldes Ordinarios de ella, en vista del anterior Alistamiento dijeron debían de mandar y mandaron: se fijen Edictos en los sitios públicos de esta dicha villa haciendo notorio a todos los interesados que el Domingo de Ramos ocho del corriente se ha de verificar en la Hacienda de la Señora Marquesa de Loreto la ratificación y lectura de dicho alistamiento y medida de los mozos, a cuya diligencia asistirán todos los individuos de este Ayuntamiento y Señores Curas Párrocos a quienes se les haga la correspondiente citación antedicha; como asimismo a los indicados mozos para que no aleguen ignorancia; así, por este su Auto, lo proveyeron y acordaron Sus Mercedes, de que Certifico. Don Pedro de Silva. Don José Rosales. Manuel Ynestrosa, Fiel de Hechos.

Diligencia de Edictos. Seguidamente formé dos Edictos expresivos de lo que anteriormente se manda, los que fijé en los sitios públicos de esta Villa. Certifico. Ynestrosa.

Diligencia. En la Villa de Castilleja de la Cuesta a siete de Abril de mil ochocientos veinte y siete Yo, el Fiel de Hechos, saqué lista individual y a la letra de todos los mozos comprendidos en el antecedente Alistamiento, la que entregué a José Colorado, Alguacil Ordinario de este Juzgado, a quien previne citase a los individuos comprendidos en ella para su concurrencia en el día de mañana al sitio y hora señalados anteriormente; y para que conste pongo la presente diligencia, de lo cual certifico. Ynestrosa.

Citación. En la misma Villa dicho día, mes y año yo, el dicho Fiel de Hechos, pasé a las Casas de los Señores del Ayuntamiento de esta Villa y Curas Párrocos y precedido el correspondiente recado de urbanidad los cité a los fines que expresa el auto de primero del corriente en sus respectivas personas, manifestando quedar enterados, de que Certifico. Ynestrosa, Fiel de Hechos.

Comparecencia. En la enunciada villa, día, mes y años citados, a mi presencia pareció José Colorado, Alguacil de este Juzgado, y dijo haber citado, al efecto que le había hecho saber, a todos los mozos comprendidos en la lista que se le ha entregado; así lo manifestó, y para que conste pongo la presente. Cerfifico. Ynestrosa.

Mientras los afanosos burócratas fernandinos iban y venían por las calles de Castilleja, el mundo complejo e inabarcable seguía girando: he aquí y aquí dos curiosas webs que dan constancia de ello:

Y los pasos de Fernando VII en ese tiempo quedaron detallados aquí:


Un nuevo aporte acerca de la calle de Abajo, para terminar:

El 1º de febrero de 1859 María Gabriela, Gabriel, Manuel y José Ortiz Navarro, vecinos de esta Villa, y Francisco Ortiz Navarro, vecino de Umbrete, todos mayores de 25 años, contrajeron una deuda de 8.074 reales con don Manuel Valero Prado, vecino de Sevilla, mayor de 40 años, propietario, de estado casado.
Hipotecaron al pago una casa situada en La Plazuela de la calle de Abajo, el nº 35 que hacía frente a la parte de Sevilla, compuesta de varias piezas en piso bajo y alto, cocina, cuadra y un pedazo de terreno a su espalda sobre el lado de Poniente con algunas estacas de olivo y otros árboles, linde Mediodía y Levante con la expresada Plazuela y calle de Abajo, Norte con la del Convento y casa de la misma propiedad que estaba vendida a Francisco Quintanilla, y Poniente con tierras del que fue Convento, que posee D. Esteban Velasco. Documento fechado el 16 de septiembre de 1864, siendo testigos Juan de la Rosa Oliver y Joaquin Mendoza Caro.


En el año de la Quinta, 1827, murió  Beethoven. Por una botella de Pedro Ximénez de dicho año hoy se pagan cientos de euros.


martes, 13 de octubre de 2015

Padrón 1b

Estamos en 1827 y mi tío-tatarabuelo Francisco Oliver López tiene 17 años de edad. Tras el Trienio Liberal (1821-1823) comenzó la Década Ominosa (1823-1833). Por un Real Decreto del dicho 1827 emitido por el rey Fernando VII,  en pleno cuarto año de apogeo de su poder tras la vuelta al absolutismo con la asistencia de los "Cien Mil Hijos de San Luis", se llamó a los jóvenes castillejanos como a todos los demás del Reino a, mediante sorteo, formar parte del nuevo ejército: "Licenciadas en mil ochocientos veinte y tres las tropas que no habían servido para restaurar mi Autoridad Soberana, y el orden fundamental y legítimo de la Monarquía, ha sido consiguiente y necesario formar un nuevo Ejército sobre los principios de la fidelidad y el honor en que fueron siempre inflexibles los corazones españoles, a pesar de los esfuerzos revolucionarios para trastornar las Leyes, y corromper venerables tradiciones y antiguas costumbres". El déspota había llamado a una Quinta el 5 de abril de 1824, pero no fué suficiente para formar el nuevo Ejército sumiso a su persona en la cantidad suficiente de hombres, por lo que optó por el método de reemplazos anuales y progresivos para constituirlo, después de oir a sus Inspectores y Directores generales, a su Consejo de Estado y al de Ministros.


 "Art. Iº. Se procederá inmediatamente al reemplazo y sorteo de veinte y cuatro mil hombres...". "El servicio durará solo seis años para los que salieren soldados en esta Quinta...". "Los nobles a quienes toque la suerte de soldados ... debían entregar veinte mil reales vellón en subrogación de la suerte de soldado —según una antigua Ordenanza—, pero "podrán verificarlo ahora pagando solo en metálico quince mil reales". Siguen una serie de dádivas a los Voluntarios Realistas. Art. 5º Mereciendo entre mis soberanos cuidados un justo lugar la protección de las letras, con el objeto de fomentar las carreras literarias, sin perjuicio de las demás clases, concedo la facultad de poner sustituto, sin entregar además la cantidad señalada, a los estudiantes de las Universidades, Seminarios o Colegios aprobados que acrediten estar ganando curso con aprovechamiento y aplicación. Crea unas Comisiones de Agravios para exonerar a los empleados y funcionarios públicos cuyas labores fuesen vitales para el Estado. "Los sustitutos... deberán tener la talla y buenas cualidades necesarias para ser recibidos en el Ejército, sin la tacha de conocida desafección a mi Real Gobierno... no exceder de treinta y cinco años de edad no habiendo servido en el Ejército, ni de cuarenta si hubiesen sido militares. El reemplazado por sustituto quedará responsable para el caso de deserción, durante dos años, contados desde el día en que aquél fué admitido. Sigue con unas disposiciones a favor de marineros y pescadores. Distribuye desde las Capitanías Generales a los diversos técnicos y funcionarios que moverán la maquinaria del sorteo, entre los cuales nombra a los Auditores de Guerra, y en su falta, "un Asesor letrado, que reúna las cualidades de probidad, inteligencia y amor a mi Real Persona". Manda nombrar secretarios, amanuenses y facultativos para medir, reconocer, aprobar o desechar a los soldados o comprobar testimonios para dar fé de su legalidad. Art. 22. Declaro que las operaciones del alistamiento, sorteo, juicio de excepciones y demás encargos y formalidades que deben verificarse en los pueblos o jurisdicciones, según Ordenanza, corresponden todas a las Justicias con sus Ayuntamientos plenos, y asistencia, bajo responsabilidad de los respectivos Párrocos y Síndicos del Común, aunque la pronta y puntual ejecución de los resultados de la Quinta continuará a cargo de las Justicias.
Rubricado de la Real mano. El Pardo a ocho de febrero de mil ochocientos veinte y siete.

En el término de dos meses ha de estar realizada la referida Quinta. Por lo que hace a la Caballería de la Guardia Real, que necesitando ésta ochocientos reemplazos de las cualidades convenientes, se sacarán señalando trescientos a las Provincias de Granada y Jaén, doscientos a la de la Mancha, ciento cincuenta a Castilla la Vieja, y otros tantos a la de Aragón.
Como por las circunstancias en que se ha hallado la Monarquía no ha sido posible adquirir Padrones de población, se ordena basarse en el Estado general del Censo del Reino, formado en el año de 1797, como la noticia más puntual que en el día se tiene, por el cual se consigna a la Provincia que incluye a Castilleja mil setecientos treinta y seis hombres, de los ya dichos veinte y cuatro mil.

El Real Decreto emitido en El Pardo llegó a la Intendencia de Ejército y Provincia de Sevilla, y de ahí, firmado por José Manuel de Arjona el 7 de marzo de dicho 1827, a nuestro pueblo en 14 de marzo, según nota manuscrita, con la anotación "entendidos de que han cabido a esa Villa, tres". Todavía hubo otra comunicación entre don Pedro Diaz de Rivera, Secretario del Consejo Supremo de la Guerra, y el Asistente Arjona, fechada en 30 de marzo, por la que se modificaban algunos artículos del Real Decreto, no en forma significativa para los mozos de nuestra Villa. El 11 de abril de 1827 Arjona lo remitió a la Justicia y Ayuntamiento de Castilleja, formadas por los señores don Pedro de Silva y don José Rosales, Alcaldes Ordinarios. Ya el 16 de marzo, atendiendo al primer comunicado de Arjona, los Alcaldes de nuestra villa habían mandado confeccionar inmediatamente el Padrón de Vecindario, a cuyo efecto nombraron en clave de Comisario a don Manuel Ynestrosa, vecino de la Villa y originario de la ciudad de Córdoba, quien se encargó de listar a todos los jóvenes comprendidos entre los 17 años cumplidos y los 36; pasándose el correspondiente Oficio a los Señores Curas Párrocos para que franqueasen los libros de Bautismo, y otro al Reverendo Padre Guardián del Convento para que remitiese certificación del número de Donados y Novicios, con expresión de sus nombres y edades.
Y por medio de Edictos, anunciar al público la aplicación de la Quinta y haciendo las demás advertencias para que nadie alegase ignorancia. En dicho día el Fiel de Hechos formó dos edictos y los fijó, el uno en La Plaza y el otro en el cantillo de la calle de Abajo*, como sitios más públicos.

El 23 de marzo los dos Alcaldes, reunidos en el Cabildo y teniendo presentes los libros bautismales de las dos parroquias y demás noticias atinentes al caso, procedieron ayudados por el Fiel de Hechos a la formación del alistamiento de todos los mozos solteros y viudos sin hijos naturales y estantes en esta Villa, con las edades sobredichas, con separación de Parroquias.

* Insistiendo, a riesgo de importunar, con el asunto del callejero castillejero , transcribimos una nota inserta en una partida de bautismo escrita de la mano de Maldonado, cura de turno en la iglesia de Santiago: "En 23 de diciembre de 1806 yo don Francisco García Maldonado, vicario y cura propio en esta villa de Castilleja de la Cuesta bauticé en la parroquia de Santiago que volvió a ser de dicha parroquia los vecinos de la calle de Abajo porque los habían llamado a la iglesia de la Concepción y son de la de Santiago, y le puse por nombre...". Hombre ya de edad a juzgar por su letra vacilante, se había apercibido de la importancia de registrar en sus libros los máximos datos acerca de los individuos, como una forma de control social (ya vimos como se usaron para elaborar la Quinta), e intentó hacerlo en el caso de los bautismos con los oficios paternos y con las calles en las que estos padres vivían. Pero desistió al cabo de un año o dos, poco tiempo aunque el suficiente para que sepamos más del referido callejero: en las partidas bautismales de ese periodo aparecen calles conocidas, como Mariquita o Granada, pero otras varias son denominadas en manera absolutamente desconocida.
"Formar padrones exactos del vecindario de los pueblos" fué, precisamente, una de las tareas encomendadas por el Rey Felón a su engendro represivo denominado "Policía General del Reino", embrión del actual Cuerpo Nacional de Policía. Huelga decir que la Iglesia se entregó en cuerpo y alma a estas repulsivas tareas represivas, puesto que durante el Trienio Liberal le había visto las orejas al lobo, en especial cuando se ordenó disolver a la tenebrosa Compañía de Jesús. Todo ello encontraría un calco exacto ya en el siglo XX con la II República (un conocido jesuita castillejense, familia de quien esto escribe, vagó por Insbruck en Alemania y allende los mares, por Quito en Ecuador, hasta que en 1939 El Genocida del Ferrol se hizo completamente con el poder, repatriando a la manada de horripilantes ensotanados para desempeñar en las escuelas la irracional docencia que les caracteriza).




En la próxima entrada ofreceremos el Alistamiento de Quintos de 1827 tal como fué hecho por las referidas autoridades del pueblo.

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