martes, 13 de octubre de 2015

Padrón 1b

Estamos en 1827 y mi tío-tatarabuelo Francisco Oliver López tiene 17 años de edad. Tras el Trienio Liberal (1821-1823) comenzó la Década Ominosa (1823-1833). Por un Real Decreto del dicho 1827 emitido por el rey Fernando VII,  en pleno cuarto año de apogeo de su poder tras la vuelta al absolutismo con la asistencia de los "Cien Mil Hijos de San Luis", se llamó a los jóvenes castillejanos como a todos los demás del Reino a, mediante sorteo, formar parte del nuevo ejército: "Licenciadas en mil ochocientos veinte y tres las tropas que no habían servido para restaurar mi Autoridad Soberana, y el orden fundamental y legítimo de la Monarquía, ha sido consiguiente y necesario formar un nuevo Ejército sobre los principios de la fidelidad y el honor en que fueron siempre inflexibles los corazones españoles, a pesar de los esfuerzos revolucionarios para trastornar las Leyes, y corromper venerables tradiciones y antiguas costumbres". El déspota había llamado a una Quinta el 5 de abril de 1824, pero no fué suficiente para formar el nuevo Ejército sumiso a su persona en la cantidad suficiente de hombres, por lo que optó por el método de reemplazos anuales y progresivos para constituirlo, después de oir a sus Inspectores y Directores generales, a su Consejo de Estado y al de Ministros.


 "Art. Iº. Se procederá inmediatamente al reemplazo y sorteo de veinte y cuatro mil hombres...". "El servicio durará solo seis años para los que salieren soldados en esta Quinta...". "Los nobles a quienes toque la suerte de soldados ... debían entregar veinte mil reales vellón en subrogación de la suerte de soldado —según una antigua Ordenanza—, pero "podrán verificarlo ahora pagando solo en metálico quince mil reales". Siguen una serie de dádivas a los Voluntarios Realistas. Art. 5º Mereciendo entre mis soberanos cuidados un justo lugar la protección de las letras, con el objeto de fomentar las carreras literarias, sin perjuicio de las demás clases, concedo la facultad de poner sustituto, sin entregar además la cantidad señalada, a los estudiantes de las Universidades, Seminarios o Colegios aprobados que acrediten estar ganando curso con aprovechamiento y aplicación. Crea unas Comisiones de Agravios para exonerar a los empleados y funcionarios públicos cuyas labores fuesen vitales para el Estado. "Los sustitutos... deberán tener la talla y buenas cualidades necesarias para ser recibidos en el Ejército, sin la tacha de conocida desafección a mi Real Gobierno... no exceder de treinta y cinco años de edad no habiendo servido en el Ejército, ni de cuarenta si hubiesen sido militares. El reemplazado por sustituto quedará responsable para el caso de deserción, durante dos años, contados desde el día en que aquél fué admitido. Sigue con unas disposiciones a favor de marineros y pescadores. Distribuye desde las Capitanías Generales a los diversos técnicos y funcionarios que moverán la maquinaria del sorteo, entre los cuales nombra a los Auditores de Guerra, y en su falta, "un Asesor letrado, que reúna las cualidades de probidad, inteligencia y amor a mi Real Persona". Manda nombrar secretarios, amanuenses y facultativos para medir, reconocer, aprobar o desechar a los soldados o comprobar testimonios para dar fé de su legalidad. Art. 22. Declaro que las operaciones del alistamiento, sorteo, juicio de excepciones y demás encargos y formalidades que deben verificarse en los pueblos o jurisdicciones, según Ordenanza, corresponden todas a las Justicias con sus Ayuntamientos plenos, y asistencia, bajo responsabilidad de los respectivos Párrocos y Síndicos del Común, aunque la pronta y puntual ejecución de los resultados de la Quinta continuará a cargo de las Justicias.
Rubricado de la Real mano. El Pardo a ocho de febrero de mil ochocientos veinte y siete.

En el término de dos meses ha de estar realizada la referida Quinta. Por lo que hace a la Caballería de la Guardia Real, que necesitando ésta ochocientos reemplazos de las cualidades convenientes, se sacarán señalando trescientos a las Provincias de Granada y Jaén, doscientos a la de la Mancha, ciento cincuenta a Castilla la Vieja, y otros tantos a la de Aragón.
Como por las circunstancias en que se ha hallado la Monarquía no ha sido posible adquirir Padrones de población, se ordena basarse en el Estado general del Censo del Reino, formado en el año de 1797, como la noticia más puntual que en el día se tiene, por el cual se consigna a la Provincia que incluye a Castilleja mil setecientos treinta y seis hombres, de los ya dichos veinte y cuatro mil.

El Real Decreto emitido en El Pardo llegó a la Intendencia de Ejército y Provincia de Sevilla, y de ahí, firmado por José Manuel de Arjona el 7 de marzo de dicho 1827, a nuestro pueblo en 14 de marzo, según nota manuscrita, con la anotación "entendidos de que han cabido a esa Villa, tres". Todavía hubo otra comunicación entre don Pedro Diaz de Rivera, Secretario del Consejo Supremo de la Guerra, y el Asistente Arjona, fechada en 30 de marzo, por la que se modificaban algunos artículos del Real Decreto, no en forma significativa para los mozos de nuestra Villa. El 11 de abril de 1827 Arjona lo remitió a la Justicia y Ayuntamiento de Castilleja, formadas por los señores don Pedro de Silva y don José Rosales, Alcaldes Ordinarios. Ya el 16 de marzo, atendiendo al primer comunicado de Arjona, los Alcaldes de nuestra villa habían mandado confeccionar inmediatamente el Padrón de Vecindario, a cuyo efecto nombraron en clave de Comisario a don Manuel Ynestrosa, vecino de la Villa y originario de la ciudad de Córdoba, quien se encargó de listar a todos los jóvenes comprendidos entre los 17 años cumplidos y los 36; pasándose el correspondiente Oficio a los Señores Curas Párrocos para que franqueasen los libros de Bautismo, y otro al Reverendo Padre Guardián del Convento para que remitiese certificación del número de Donados y Novicios, con expresión de sus nombres y edades.
Y por medio de Edictos, anunciar al público la aplicación de la Quinta y haciendo las demás advertencias para que nadie alegase ignorancia. En dicho día el Fiel de Hechos formó dos edictos y los fijó, el uno en La Plaza y el otro en el cantillo de la calle de Abajo*, como sitios más públicos.

El 23 de marzo los dos Alcaldes, reunidos en el Cabildo y teniendo presentes los libros bautismales de las dos parroquias y demás noticias atinentes al caso, procedieron ayudados por el Fiel de Hechos a la formación del alistamiento de todos los mozos solteros y viudos sin hijos naturales y estantes en esta Villa, con las edades sobredichas, con separación de Parroquias.

* Insistiendo, a riesgo de importunar, con el asunto del callejero castillejero , transcribimos una nota inserta en una partida de bautismo escrita de la mano de Maldonado, cura de turno en la iglesia de Santiago: "En 23 de diciembre de 1806 yo don Francisco García Maldonado, vicario y cura propio en esta villa de Castilleja de la Cuesta bauticé en la parroquia de Santiago que volvió a ser de dicha parroquia los vecinos de la calle de Abajo porque los habían llamado a la iglesia de la Concepción y son de la de Santiago, y le puse por nombre...". Hombre ya de edad a juzgar por su letra vacilante, se había apercibido de la importancia de registrar en sus libros los máximos datos acerca de los individuos, como una forma de control social (ya vimos como se usaron para elaborar la Quinta), e intentó hacerlo en el caso de los bautismos con los oficios paternos y con las calles en las que estos padres vivían. Pero desistió al cabo de un año o dos, poco tiempo aunque el suficiente para que sepamos más del referido callejero: en las partidas bautismales de ese periodo aparecen calles conocidas, como Mariquita o Granada, pero otras varias son denominadas en manera absolutamente desconocida.
"Formar padrones exactos del vecindario de los pueblos" fué, precisamente, una de las tareas encomendadas por el Rey Felón a su engendro represivo denominado "Policía General del Reino", embrión del actual Cuerpo Nacional de Policía. Huelga decir que la Iglesia se entregó en cuerpo y alma a estas repulsivas tareas represivas, puesto que durante el Trienio Liberal le había visto las orejas al lobo, en especial cuando se ordenó disolver a la tenebrosa Compañía de Jesús. Todo ello encontraría un calco exacto ya en el siglo XX con la II República (un conocido jesuita castillejense, familia de quien esto escribe, vagó por Insbruck en Alemania y allende los mares, por Quito en Ecuador, hasta que en 1939 El Genocida del Ferrol se hizo completamente con el poder, repatriando a la manada de horripilantes ensotanados para desempeñar en las escuelas la irracional docencia que les caracteriza).




En la próxima entrada ofreceremos el Alistamiento de Quintos de 1827 tal como fué hecho por las referidas autoridades del pueblo.

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