domingo, 22 de noviembre de 2015

Padrón 1p




                                         Baquedano (Navarra)


Sigamos yendo por partes. Dice el sargento Oliver en su Expediente que, tras Olazagoitia, estuvo el 31 de julio en la acción de Puerto Baquedano. En ese día de 1834 el general Rodil* ocupa varios pueblos de Améscoa, establece su cuartel general en Zudaire, y distribuye a sus generales Espartero, Lorenzo y Anleo, con sus tropas, 8000 hombres, en el valle. En la primera acción de Artaza los isabelinos, con Rodil al mando, colocan ocho millares de hombres en el valle. Zumalacárregui, con 1.500, realiza un eficaz y rápido ataque y se retira. En la acción, ocasiona más de 150 muertos y casi un millar de heridos a los isabelinos.

* El gallego Rodil traía extraordinarias experiencias del Perú. Allí por 1820 ascendió a coronel, y luego en El Callao resistió un asedio durísimo impuesto por los independentistas, con los sobrevivientes a su mando en el extremo de sustentarse de ratas asadas, hasta que se rindió a Bartolomé Salom, general venezolano. Simón Bolívar intercedió por Rodil, estimando su valentía. Volvió el gallego a España en 1826 y se le concedió un marquesado.
Zumalacárregui lo derrotó de tal forma que duró cuatro meses al mando del Ejército del Norte. Fué sustituido por el ex-guerrillero y liberal exilado Espoz y Mina, un navarro constitucionalista enfrentado a Fernando VII y luego amnistiado por su viuda la Regente. El sargento Oliver estuvo bajo el mando de Espoz (quien dió la orden de fusilar a la madre de Cabrera, dicho sea de paso) desde las últimas semanas del 34.


                                                                    Rodil

Tomás Zumalacárregui se crecía mes a mes victoria tras victoria, tanto contra Quesada como contra Rodil o Espoz.
Cuando el 9 de julio de 1834 penetró en tierra navarra por Zugarramurdi Carlos V, después de ser llevado por mar desde Portugal a Inglaterra, huir de esa isla y atravesar Francia, nombró a don Tomás Generalísimo de todas las tropas que a su favor peleaban, y el otorgamiento de este mando oficial reforzaba sus dotes naturales organizativas. Cuenta Galdós que látigo en mano azotó a unas señoras del bando opuesto, ante una multitud en plena plaza pública de cierta población.




Huevos de plomo marca "El Tío Tomás". Calibre de 17 milímetros y peso aproximado de 10 gramos.




                                   Certera puesta de uno de los referidos huevos

Decíamos en la entrada anterior que el 28 de septiembre Francisco Oliver participó en la acción de Abárzuza en Navarra. Posteriormente estuvo en las de Zúñiga, también en Navarra, y Orbizo (sic) en Álava, el 25 de noviembre, y para finalizar el año, en la de El Carrascal (de vuelta a Navarra) el 12 de diciembre.


                                             Calle de Zúñiga (Navarra)


                                               Orbiso (Álava)


                                               El Carrascal (Navarra)

La guerra se había recrudecido, y ahora los militares de carrera, los generales que blasonaban de honor, con el visto bueno o la mirada a otra parte de los gobernantes, cometían muchas más atrocidades que los primeros guerrilleros aragoneses con los que recibió el bautismo de fuego Francisco. La población civil indefensa, y dentro de ella los más débiles, pobres, mujeres, enfermos, niños, ancianos, soportaban el peso de las más indescriptibles canalladas, cuyas noticias escandalizaban a todas las cortes de Europa.
Muchos de los "modelos" a seguir por los nuevos reclutas de ambos bandos habían conocido la guerra de Independencia contra Napoleón y por lo tanto todas sus monstruosidades, reflejadas por Goya con mano maestra, y ahora dichas monstruosidades las ejecutaban maquinalmente, con esa filosofía estoica de los militares veteranos que no es más que embrutecimiento, insensibilización y podredumbre de espíritu.


                                    Funesto Bando de Guerra de Rodil



Por alguna prensa y por las escasas cartas que recibía Francisco, se mantenía al tanto, siquiera con retraso, del acontecer sevillano y castillejero. A veces al dictado de su familia directa le escribía Ynestrosa, en ocasiones incluso Esteban Velasco, y nunca don Juan José Maestre, simpatizante con el carlismo por haber elegido el mal menor, ya que sin ser absolutista radical, veía el presbítero y cura de la Iglesia de Santiago menoscabar, con los nuevos aires liberales de María Cristina y su gobierno, sus privilegios. Pronto Mendizábal confirmaría sus temores.
El sargento ampliaba su vocabulario, e iba adquiriendo la seguridad que dá la cultura, con los periódicos que, pasados de mano en mano en los campamentos, llegaban a las suyas. Otras veces alguno de los soldados con facilidad de lectura y pronunciación ponía al tanto de las cosas del mundo a un siempre nutrido y atentísimo grupo en su derredor, declamando en alta voz los sucedidos. También circulaba algún libro que otro entre la tropa, aunque raramente. Resaltaba entre las noticias nacionales la matanza de frailes en Madrid, escándalo supino del cual la Iglesia culpó al liberalismo laico, como era de suponer. Marcharon desde entonces los franciscanos de Castilleja a paso ligero y "con la barba en el hombro", suspicaces y vigilantes a diestro y siniestro aun en espacios que les habían sido hasta entonces totalmente familiares, como La Plaza, la calle de la Carnicería o la Real, pero que desde la degollina en la Villa y Corte se habían convertido en siniestros y amenazadores. Los bacineros del convento (porque solicitaban limosna con tal recipiente) dejaron de recorrer los pueblos vecinos a instancia y mandato del Padre Guardián, y quedó de tal manera la mesa conventual ciertamente mermada y magra.
Por el correo llegado en otoño supo Oliver de casamientos, decesos y alumbramientos acontecidos en el verano en nuestra Villa. Juan Caro Navarro se había traído a una real hembra de Gelves, un portento según daba a entender el amanuense Ynestrosa aunque en modo alguno aludiendo al caso directamente. Manuel Oliver y Francisca López sus padres le contaban que habían visto bendecida su vejez con una nieta, María de los Dolores, hija de mi tatarabuelo José y nacida el 17 de mayo, cuando le faltaban a su tío el combatiente dos meses para lo de Olazagoitia. También don Pedro de Silva recibió una nieta por vía de su hijo Manuel, nacida el 19 de junio. En enero había fallecido soltera María de la Soledad Ortiz, hija de una familia castillejana furibundamente carlista, formada por don Gabriel Ortiz y doña Josefa Navarro.

De otro de los hijos de don Gabriel y doña Josefa, José Ortiz Navarro, oficial del ejército de Carlos VII, el Pretendiente ya en la Tercera Guerra Carlista (1872-1876), nos extenderemos oportunamente, no sin antes adelantar que este José fué detenido por el alcalde y vecinos de Almonaster la Real en el verano de 1874 y llevado a la cárcel de Huelva cuando huía de Sevilla junto a trece secuaces, entre ellos un general y otros mandos. En 1818 (Padrón del 5 de agosto) Gabriel Ortiz padre y Gabriel Ortiz hijo vivían en la Calle Real, parroquia de la Concepción. Y con la especial significación de "El señor", aparece Gabriel Ortiz, vecino de la Calle Real, casado, con dos hijos varones, el mayor de 12 años, en el Padrón General del Vecindario del año 1803, mandado hacer dos años antes.
A juzgar por las instancias que a este último Padrón acompañan, las autoridades de Castilleja se lo tomaban con calma:

"No he recibido todavía la copia autorizada que han debido Vs. Mrs. remitirme consiguiente a lo que les previne en 27 de Febrero y 10 de Octubre del año pasado de 1801, del Padrón del Vecindario de ese Pueblo, que habrán formado conforme a lo prevenido por el Rey en la nueva ordenanza establecida para el reemplazo del Ejército; y si no lo recibo en todo este mes, enviaré comisionado que se mantenga en ese Pueblo a costa de Vs. Mrs. hasta que él mismo me lo traiga.
Dios guarde a Vs. Mrs., dado en Sevilla 10 de mayo de 1803. Por ausencia del Excelentísimo Señor Intendente, Antonio Cabrera."

"Para cumplir una Real Orden con que me hallo, espero me remitan V. con la posible brevedad una razón circunstanciada de las Aldeas, Monasterios, Despoblados, Ventas, Molinos, Salinas, Cortijos, Dehesas y Haciendas más remarcables que haya en el término o jurisdición que comprehende esa Villa, con expresión de sus verdaderos nombres y leguas que dista cada cosa de ellas, para (roto).

Dios guarde a V, muchos años. Sevilla, 8 de Junio de 1803. Manuel de la Rocha."


Y por fin (se conoce que cuando les tocaban las faltriqueras, las Justicias de Castilleja funcionaban a todo gas, como cualesquier otros cristianos):

"He recibido el testimonio del Padrón del Vecindario de ese Pueblo que han formado Vms. y me remiten en 18 del pasado.
Dios guarde a Vms. muchos años. Sevilla, 5 de julio de 1803. Por ausencia del Excelentísimo Señor Intendente, Antonio Cabrera."

Recabaremos prontísimamente más datos de la familia absolutista —¡¡Dios, Patria, Rey!!— de don Gabriel Ortiz en nuestro archivo. 

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