sábado, 28 de noviembre de 2015

Padrón 1q



Habíamos dejado la historia con don Gabriel Ortiz, antecesor de José Ortiz Navarro, carlista de nuevo cuño. Vamos a hacer genealogía prosopográfica de estos Ortiz, ascendientes directos patrilineales de José, cabecilla carlista castillejano detenido en Zalamea en el verano de 1874 y preso primero en Valverde y luego en Huelva.



Año de 1874. Al pollo Pepe le traen a la mazmorra el pienso pagado por los esquilmados contribuyentes valverdeños, entre los que se encontraban mis bisabuelos por parte de madre*, gente humilde ora explotada por los insaciables ingleses de las minas, ora por los terratenientes absentistas que se juergueaban en Sevilla o Madrid a costa de sus sudores, y siempre por los dos grupos de sanguijuelas deleznables.

* Diego Capado Canto y María Andrea Moyano Pedrada.


Aunque en 1874 eran niños los más viejos de esta  foto, tomada en la plaza de toros de Valverde en 1925, sirve para manifestar las brutales diferencias sociales que se perpetuaban de generación en generación. En primer lugar, el chicuelo de la izquierda, descalzo y miserable —de  nombre Celso Cruz Canto, hijo de la encargada de dicha plaza de toros—. Obsérvese como todos los hombres tienen su sombrero de ala ancha (el hombre sentado, primero por la izquierda, lo conserva entre sus manos), excepto el tercero por la izquierda, en la fila de atrás, que carece de tal prenda típica andaluza. La cual, de color claro, casi blanca, se encuentra estrujada bajo la pata de la silla del señorón con expresión sádica sentado el segundo por la derecha. La víctima de semejante broma —de pié en el centro para más inri—, con expresión estoica, se llamaba Diego Canto Mantero, apellidado "Corcha"* y de profesión zapatero, pariente sin duda del niño descalzo. Los Canto eran además parientes secundarios de los dichos mis bisabuelos maternos.

* Existió en término de Valverde la Fuente de la Corcha, llamada así por una especie de tosco cucharón de dicho material colocado en ella para beber. Estaba a unos 15 kilómetros del pueblo, y luego se formó en tal lugar una aldea conocida hoy con la misma denominación.


Contemporáneo de los del grupo anterior, este hombre sí pudo, por la edad que aparenta su aspecto, haber conocido la detención del castillejano José Ortiz. Se llamaba Diego Fernández Parreño, alias "Mateo", y poseía una imprenta en el pueblo. Su hijo Juan Fernández Romero fué alcalde de Valverde durante la II República, y acabó su vida asesinado por los fascistas de Franco, se cree que en la matanza de la plaza de toros de Badajoz (ciudad donde en la Guerra Civil destacó el capitán de caballería Gabriel Fuentes Ferrer, el mismo que anteriormente destituyó al Ayuntamiento de Castilleja de la Cuesta en julio de 1936, tomando a nuestra Villa bajo su mando, dictado y capricho, y mandando identificar y detener a los opositores, dieciséis de los cuales fueron fusilados. O diecisiete, según cierta fuente oral.)


                                          Juan Fernández, Alcalde de Valverde



En 1874 era Juez Municipal de Castilleja don José Silva Oliver, cuando ya estaba agregado nuestro pueblo al Distrito de El Salvador, uno de los cuatro establecidos en Sevilla con jurisdicciones repartidas entre todos los pueblos de la provincia. Era el clásico movimiento centralizador, recurso del Poder. Se empezaría a hacer interminable el papeleo entre el Ayuntamiento "alixareño" y El Salvador en cada pleito, y nosotros, solo a 6 kilómetros de sevilla, todavía podíamos darnos por satisfechos.


La Correspondencia de España, 28 de junio de 1874, pág. 3. Del mismo periódico y página obtenemos una panorámica de la situación en nuestra provincia y en todo el país. "Una partida de 30 hombres estuvo ayer en el término de Paterna (Huelva) con dirección a Aznalcóllar, de la  provincia de Sevilla". En Valencia el general Montenegro con sus tropas mataron a 14 carlistas el día 25, cogieron otros tantos prisioneros, y efectos de guerra y una bandera. En Ubierna (Burgos) varios cabecillas "latro-facciosos" se dedicaban a reclutar mozos, a quemar los registros civiles y a sacar dinero, siendo detenidos después de haberse resistido en una casa durante cinco horas. En Causoles (León) dispersaron a una columna carlista cogiéndoles dos caballos (uno de ellos del cabecilla), una tercerola y documentación varia. El señor Casas, corresponsal del periódico La Igualdad, fué hecho prisionero por siete carlistas de caballería el día 24 hallándose cerca de Lerin, y conducido a Estella, recibiendo trato considerado y visitas de jefes facciosos y de un periodista francés. El general Concha expulsó de su campamento a un corresponsal que le pareció sospechoso. Una facción numerosa se encuentra en las inmediaciones de Villacañas. Cuatro carlistas montados se presentaron en el pueblo de Cobos de Cerratos, llevándose raciones y 240 reales. Una partida carlista compuesta de unos 8.000 hombres pasó el lunes por Roquetas hacia el Bajo Aragón. La guarnición de Torres de Fontaubella fué atacada por los facciosos. En la provincia de Burgos dos cabecillas rebeldes se desafían por diferencias internas, y  posteriormente se enfrentan sus partidas, con resultado de muertes de hombres y caballos. En Navarra y Aragón se toman pueblos y ciudades, sitiándolas e invadiéndolas. Los vecinos de la Vall de Uxó (Castellón) dejan el pueblo por no poder pagar tanto como les piden los carlistas, que mantienen rehenes.
En el siguiente número, La Correspondencia Española afina más:



Toda la prensa se hizo eco de la noticia:



                                  La Iberia, 29 de junio de 1874, pág. 1.

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Tiene este sistema de publicación digital la gran ventaja de hacer innecesarias nuevas ediciones "corregidas y aumentadas": pueden cómoda y rápidamente ser suplidas con un simple enlace a lo que se quiere corregir y/o aumentar, a tantas y tantas entradas "cojas y mancas", cuyos miembros aparecen con posterioridad. Viene al caso lo anterior porque cualquier archivo, por modesto y doméstico que sea, cual caja de Pandora ofrece sorpresas capaces, por su interés, de obligar a recurrir a dichos enlaces para ampliar información anteriormente ofrecida. Serendipia llaman a estos hallazgos inesperados.
Eso haremos a modo de tema de esta entrada, sin olvidar desde luego su espinazo central, las aventuras del sargento en Navarra. ¿Vínculos entre los Ortiz y los Oliver en nuestra Villa? Ciertos y patentes. Téngase en cuenta que el oficial absolutista José Ortiz y el militar isabelino Francisco Oliver —aquél joven y éste ya achacoso y retirado— hubieron de convivir en nuestro pueblo varios años hacia la mitad del siglo poco más o menos, y eso sin considerar a las familias de cada uno, y al peso e influencia de sus situaciones económico-sociales y de sus mentalidades e ideologías. Por cierto, sin gran esfuerzo encontraremos incluso algún parentesco entre ambos, con el simple recurso a los libros parroquiales y el apoyo de los padrones. Vamos a ello.

Por estos últimos dichos libros sabemos que el 11 de julio de 1816 don Juan Bermudo Leila, cura de la parroquia de la Concepción, casó a don Gabriel Ortiz, natural de esta Villa, hijo de otro (Gabriel Ortiz) y de doña Josefa Calado*, con Josefa María Navarro, natural de Huévar, hija de Cristóbal Navarro y de Juliana Sánchez. Fueron testigos, don Francisco Ortiz** y don Antonio Vanderleye, con otros vecinos.


  Edificio hervense. En Huévar del Alfarafe ha recalado la fábrica de tortas de Inés Rosales, tan ligada a Castilleja. En clave de humor, aquí está su historia.



* Mucho ojo con este apellido, Calado según clarísima y repetida escritura del cura Bermudo Leila en varias partidas relativas a la familia en cuestión, cura que igualmente repetidas veces lo hace proceder de San Juan de Aznalfarache (donde está presente en la actualidad). Mucha atención, porque nos va a aparecer pronto ligado a esta familia otro apellido parónimo, Casado, cuya paronimia quizá se explique por un estúpido, desangelado y grosero humorismo del dicho cura: "casado", estado de un contrayente inadmisible por la moral católica, y "calado", igual a "descubierto, evidenciado, destapado" con dicho sentido ya de larga andadura histórica. "Proveyó de armas y vitualla, envió espías por todas partes a calar el motivo de los enemigos", Historia de España. Padre Juan de Mariana (1536-1624). Libro 10, capítulo 1; ejemplificado en el Diccionario de Autoridades en la voz "calar".
Sabemos de abundantes ejemplos de presbíteros bromistas con el cálamo, sin miedo a exponerse a alguna reprimenda de sus superiores o, en el mejor de los casos, a tener que corregir algún registro con los consiguientes borrones y tachaduras por denuncia de los damnificados a más alta autoridad eclesial.

** Este testigo, don Francisco Ortiz, debe ser del mismo clan.

Cuatro años después el matrimonio anterior convirtió a don Gabriel y doña Josefa en felices abuelos de María de la Soledad. Madrina, la abuela materna. Nació la niña el 1º de diciembre de 1820 y fué bautizada por Maestre el 5.


                                              Un bautizo de la burguesía de la época

El siguiente registro de casamiento ofrece lo que de entrada y en principio interpreto como errores en algunos nombres, cometidos por un fraile franciscano, Cristóbal Torralba, actuando en la parroquia de la Concepción y poco conocedor de la gente del pueblo:

El 11 de enero de 1818 Fray Cristóbal Torralba de los Dolores, Definidor en el Convento de esta Villa, con el mandamiento del Sr. Licenciado don Juan José Navarro, Presbítero canónigo de la Insigne Iglesia colegial de Olivares, Provisor y Vicario General de ella dado en 29 de diciemmbre de 1817, autorizado por don Clemente de Martos, Notario Mayor de dicha Abadía, con licencia del dicho señor Provisor, que fué presentada a Maestre, casó a José Ortiz Calado, soltero natural de Bollullos de la Mitación, hijo de José Ortiz, natural de esta, y de María del Rocío Calado, natural de San Juan, y vecinos que fueron de Bollullos, difuntos; con Sebastiana Caro, soltera hija de Cristóbal Caro y de Josefa Rodríguez, naturales y vecinos de esta. Testigos, Juan Sánchez, Juan de Luque y Juan Rodríguez, vecinos de esta.

La novia castillejana de pura cepa no ofrece dificultad, al contrario que el contrayente. Tenemos al bollullero José Ortiz Calado, pero los nombres de sus padres no coinciden con el anterior. El padre del susodicho es natural de Castilleja, como el anterior, pero ahora se nombra José en lugar de Gabriel, y ella, la madre, de San Juan de Aznalfarache como la primera Calado, pero ahora se nombra María del Rocío en lugar de Josefa: ¿dos hermanas casadas con dos hermanos? Dudo si proponer la hipótesis del error del franciscano y/o añadir la hipótesis Calado-Casado, para embrollar más el asunto. Mas todo se aclarará cuando ahondemos en el origen de este apellido Ortiz, al que ya tenemos localizado a finales del siglo XVIII, natural de Castilleja. Veámoslo.

Don Gabril Ortiz, labrador ("labrador" significaba poseedor de tierra, al contrario que "del campo", o sea, jornalero) es testigo junto a don Juan de Chávez Ortiz, Maestro Sangrador, ambos naturales de esta Villa, en 1º de noviembre de 1843, del bautizo de Antonio de los Santos, hijo de don Francisco Ramos, natural de Sevilla, Maestro de Primeras Letras, y de doña Francisca Medina, también de Sevilla. Abuelos paternos, don Eustaquio Ramos, de Sanlúcar la Mayor, y doña María de las Mercedes Molero, de Sevilla. Y los maternos, don Juan Medina y doña Manuela Montalvo, naturales de Castilla la Nueva. Padrinos, don Antonio Molero, de Sevilla y del comercio, y doña Manuela de Riverra (sic) y Correa, natural de la Villa de Madrid. Cura, Antonio Reguera, en la iglesia parroquial de la Concepción.

En 23 de enero de 1826 don Juan Bermudo y Leila, cura de la iglesia parroquial de la Concepción, bautizó a Francisco de Paula, hijo de don Juan Narciso de Porras de doña María Teresa Ortiz. Abuelos paternos, don Miguel Joaquin de Porras y Collado y doña María Francisca Nez ¿abreviatura de Núñez?. Abuelos maternos, don Gabriel Ortiz y doña Josefa Calado. Los abuelos paternos naturales de Sevilla, el primero de la parroquia de San Lorenzo y la segunda de la Magdalena. La abuela materna de Alfarache, y los demás de esta Villa. Fueron sus padrinos don Gabriel Ortiz su tío, y doña Josefa Navarro, vecinos de esta Villa. Nació el día 12 del corriente.

Juan María Mauricio, bautizado el 25 de septiembre de 1820 por Leila en la Concepción, e hijo y nieto de los anteriores. Padrino, el Licenciado don Domingo de Azcona y Calvo*, vecino de Sevilla en la Magdalena. Nació el 22 del corriente.

* Juez de Primera Instancia de la villa de Santa Cruz de Tenerife hacia 1838 fué este don Domingo de Azcona y Calvo.

8 de diciembre de 1818. Leila en la Concepción bautizó a Francisco de Paula, hijo de don Gabriel Ortiz, natural de esta Villa, y de doña Josefa María Navarro, natural de la de Huévar. Abuelos paternos, don Gabriel Ortiz, natural de esta Villa, y doña Josefa Calado, de la de Alfarache. Y maternos, Cristóbal Navarro y Juliana Sanchez, naturales de Huévar. Padrino, Ramón Peregrino Romero, vecino de la de Umbrete. Nació el 1º del corriente.

Se casaron Gabriel Ortiz y Josefa María Navarro, natural de Huévar, el 11 de julio de 1816 con el cura Bermudo Leila en la Concepción. Testigos, don Fernando Ortiz y don Antonio Vanderleye, con otros.


Echando mano a un resumen sobre la marcha, diremos que estamos analizando una familia, los Ortiz, formada por propietarios rurales medianos del occidente andaluz, pero con fuertes pretensiones de ascenso social. Ello implica ideología conservadora y mentalidad tradicionalista más o menos moderada, hasta el surgimiento del radical oficial carlista José Ortiz Navarro, venido a menos según el Padrón de 1874 que veremos en la próxima entrada, en el cual aparece ya no como "labrador" tal aparecía su padre y abuelo, sino simplemente como "del campo", categoría muy inferior como hemos explicitado. Todo lo cual indica un resentimiento padecido por José en su declive social, y achacado como no podía ser menos a los "malos gobernantes", demócratas liberales cuando no revolucionarios peligrosos, que habían arruinado con su "ni Dios, ni Patria, ni Rey" a las clases medias desde el destierro de Carlos María Isidro. José, débil mental como todos los exaltados inmovilistas, recogió ejerciendo de chivo expiatorio la abundante, añeja y consolidada frustración familiar desde la Ley Sálica, aunque no lo sabía: él, ante el espejo, se consideraba Héroe Redentor de su Extirpe más bien, y como tal cabalgaba cruzando al galope en unión de aquel hato de imbéciles los tranquilos pueblecitos aljarafeños, espantando gallinas, a la búsqueda ansiosa de adeptos a la Causa.

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