jueves, 17 de diciembre de 2015

Padrón 1v


Empecemos —o mejor dicho, sigamos— en busca de los Ortiz primigenios a retroceder en el tiempo con toda tranquilidad y sosiego de conciencia, porque ya existe en nuestra mente una idea innata y referencial que actúa como potente faro de nuestros esfuerzos investigadores, cuyo esplendoroso foco ilumina a quién y cual y cómo fué el primer "alixeño" —con perdón—, incluso antes del Neolítico (nombre propinado por gentes posteriores que no tienen ni la más remota idea de qué fué aquello,  y que se cree ingenuamente que con endosar palabritas a los fenómenos sociohistóricos ya los domina y conoce a la perfección. Repetirán en sus disertaciones, coloquios, discursos, etc. el término "neolítico" medio millón de veces; lo escribirán e imprimirán diez millones de veces más en artículos, libros y páginas web. Y cuando alguien les pregunta ¿qué es eso?, contestarán para sus adentros: "¡vaya pardillo!", y tan campantes se irán a dormir sobre la almohada de su soberbia hueca y sin basamento, lamentándose de la incultura de las mayorías y sintiéndose genios incomprendidos).
Para entendernos: me gustaría saber qué nombre darían las gentes de aquel tiempo de la domesticación de la Naturaleza a, por ejemplo, nuestro siglo XX, ensombrecido con dos guerras mundiales, hambre, superpoblación, bombas atómicas y desastre ecológico, entre otras "actividades". Habría cabida para un interesante diálogo atemporal o debate fuera de la tiranía de Cronos, en el cual se dirimirían muchas falsas creencias que acarreamos en nuestro día a día miserable y fatuo, y que tendría necesariamente que hacernos reflexionar. Diálogo o debate de gruñidos llenos de significación, contra charlatanería llena de hipocresía.



El escudo protector de este primer castillejense es sustituible a gusto del consumidor. Se puede optar por el de Gines, Bormujos, Camas, Sevilla, Málaga; por el de Andalucía, de España (pre y postconstitucional, es lo mismo), de la Unión Europea, de Isis, del Regimiento Mixto de Ingenieros Nº 9, del Vaticano, de la Interpol, de Arkansas, de las Casas Reales que han sido, son y serán, de Nueva Zelanda, de los bomberos de Buenos Aires; por los de los condes y marqueses que más a mano estén. Por los de cualquier partido político, por los de los equipos de fútbol, fabricantes de automóviles, de chocolates, de cigarrillos, de prendas de vestir... ad infinitum. Incluso por este que sigue, que añadió el buen Francisco Oliver a su Expediente para demostrar a la Administración Militar que su esposa doña María Ortiz no era una pindonga cualquiera.



Consuelo para malos dibujantes es ver esta mamarrachada; su autor, probablemente algún muchacho enchufado en cualquier departamento administrativo, con fama de "linajudo experto en blasones". Bueno. Vamos marcha atrás como decíamos:

12 junio de 1814, Leila bautizó a Josefa María, hija de Juan Narciso y María Teresa Ortiz. Abuelos, Porras y Nez, etc. Madrina, doña Josefa Martines de Sousa, vecina de Sevilla en la collación de La Magdalena. (Ver http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com.es/2015/11/padron-1q.html)

19 enero 1812, María de los Dolores Josefa, idem. Porras, Nez, etc. Padrinos los abuelos maternos. Nació el 15 del corriente.

21 mayo 1810, Leila, idem. José María Miguel, hijo de Porras, Nez, etc. Padrinos, el abuelo paterno y doña Inés Hinestrosa, vecina de la collación de la Concepción.

Inés Hinestrosa (sic)* estaba casada con Manuel Caro, y tuvieron el 11 de febrero de 1804 un niño al que llamaron Domingo Miguel, bautizado en la iglesia de la parroquia de la Concepción el 13 por fray Miguel de la Rambla, de la orden de San Gerónimo, con licencia del señor vicario y cura propio de esta Villa. Abuelos paternos, Domingo Caro y María de las Mercedes Ramos, y maternos, Domingo Hinestrosa y Lucía Doblas, de Córdoba. Padrinos, don Miguel Joachin de Porras y doña Inés Hinestrosa. Firmaron Maldonado y Rambla.

* Inés, por lo tanto, era hermana de un conocido nuestro, el escribano don Manuel de Ynestrosa (escrito así por respetar el rasgo que tuvo el tal al transformar la grafía de su apellido). Otra Inés Hinestrosa, suponemos que tía de los dos hermanos, andaba por aquí amadrinando bebés. Atención, porque la personalidad de don Manuel nos va a dar la gran sorpresa que se expresa al final de esta enrevesada entrada.

Don Gabriel Ortiz y doña Josefa Calado fueron padrinos de Juan Félix Apolinar, hijo de don Francisco Bernal y de doña María Taboada, bautizado por Maldonado en la Concepción el 5 de enero de 1798 y nacido en dicho día. Abuelos paternos, don Apolinar, de la Villa de Aracena, y doña Ana de ¿Aguilar? de Cañete la Real, y maternos don Juan Taboada, de la Galicia, y María Gómez, de Sevilla, como los padres del bautizado.
De los mismos y con los mismos padrinos, Gabriel Félix Antonio, nacido el 2 de mayo de 1796 y bautizado por Maldonado el 4 en la Concepción.

En 10 de octubre de 1793 Maldonado bautizó en la Concepción a Gabriel Jose Ramón, nacido el 9, hijo de Gabriel Ortiz y de Josefa Calado. Abuelos paternos, Juan Ortiz y María Teresa Serrano, y maternos, Juan Calado y María Antonia Cabrera, unos de San Juan de Alfarache, otros de Paterna, y otros de Molares, según copiamos al pié de la letra del cura. Los padres vecinos de esta Villa y el padre natural de ella. Padrinos los abuelos paternos.

En 12 de octubre de 1791 Juan Alonso de Jesús María, Definidor en el Convento de San Juan de Alfarache, con licencia del cura propio de esta Villa bautizó en la Concepción a Juan Manuel Jose, nacido el 10, hijo de don Gabriel... idem. Padrino, el abuelo materno. Firman Maldonado y Jesús María (tampoco aclaran los orígenes de los abuelos).

En 17 de septiembre de 1789 Maldonado, cura propio de la Iglesia parroquial de esta Villa, puso los Santos Óleos a María de los Dolores, que fué bautizada en casa por necesidad en 14 en que nació, hija de don Miguel de Porras y Collado y de doña Inés Hinestrosa, naturales de Córdoba sus padres. Abuelos paternos, don José de Porras ...veros y doña Paula Collado; y maternos, don Juan Hinestrosa y doña Victoria Herrador*. Le echó el agua y tuvo en la ceremonia don Pablo Justo García de Heros.

*Drástico cambio de abuelos paternos respecto a los anteriores (ver supra). ¿Un error del párroco?

El 15 de septiembre de 1789, Maldonado en la Concepción bautizó a María Teresa Concepción, nacida el 16 de dicho mes (sic), hija de don Gabriel Ortiz y doña Josefa Calado. Abuelos paternos, don Juan Ortiz y doña María Teresa Sánchez Serrano, y maternos, don Juan Calado y doña María Cabrera, vecinos de S. Juan de Alfarache, y los demás de esta dicha Villa. Padrino, el dicho abuelo Ortiz.

Padrinos Gabriel y Josefa de Juan Manuel María, nacido el 22 y bautizado el 27 de julio de 1789, hijo de Andrés de Santiago y de Josefa Montaño.

Pero otros Ortiz de otras procedencias ya figuraban de antiguo en Castilleja: Bernardo, hijo de Juan Ortiz y de María Ortiz. Abuelos paternos, Pedro Ortiz y Rosa Ortiz. Abuelos maternos, Bernardo Ortiz y Margarita Cabrera, vecinos y naturales de esta Villa. 1780.

El 31 de enero de 1780 Maldonado bautizó en la Concepción a Josefa Francisca de Paula, nacida el 30, hija de Juan Ortiz, natural de Paterna, y de María Teresa Zerrano (sic). Abuelos paternos, Gabriel Ortiz y Juana Casado, de dicha Villa de Paterna*. Y maternos, Fernando Zerrano (sic)** e Inés Redrero, naturales de Molares, y vecinos de esta Villa. Padrinos, Gabriel Ortiz y Juana de Olmedo.

* Don Gabriel Ortiz Moreno y doña Juana Domínguez Casado se unieron en matrimonio en la iglesia parroquial de San Bartolomé de Paterna del Campo (Huelva), ceremonia registrada en el Libro de Casamientos 5º, folio 80.

** Este Fernando Serrano es sin duda pariente de doña María Teresa Sánchez Serrano, casada con don Juan Ortiz Moreno, hermano del paternino don Gabriel, en Los Molares (Cádiz) en 22 de marzo de 1761 (folio 36; no dice el número de Libro y en aquellos años tempranos los curas no solían incorporar Índices de nombres, mas con la fecha proporcionada es suficiente para localizar su partida). Este parentesco es extraordinariamente importante porque abre una amplia vía con uno vínculos familiares inesperados, por la razón que sigue:

De los diez o doce hermanos Ortiz Moreno, nos interesa muy especialmente don Fernando Ortiz Moreno, casado el 16 de diciembre de 1810 en Castilleja de la Cuesta (folio 117), con doña Francisca Camacho. Tuvieron por hijos —en Castilleja— a don Fernando Ortiz Camacho*, llamado a ser destacada autoridad eclesiástica en Lebrija, a don Francisco Ortiz Camacho, que desempeñará puestos administrativos en nuestra Villa, y doña María Ortiz Camacho, quien se convertiría al paso de los años en madura esposa de un no menos maduro Francisco Oliver López, victorioso en la Primera Guerra Carlista así como regresado de Puerto Rico tras una decena de años de guarnición, y ostentador de varias condecoraciones y de los distintivos de Capitán Primer Comandante Graduado. Pero no nos apresuremos. No nos apresuraremos como queda dicho, no sin antes adelantar que doña Beatriz Ortiz Moreno, la única hembra entre los diez o doce hermanos susodichos, bautizada en Olvera (Cádiz), se casó con don Lorenzo Victoria.**

* En la villa de Castilleja de la Cuesta, correspondiente a la Provª. de Sevilla, Abadía de Olivares y en la actualidad sugeta a la jurisdicción Ecca. del Arzobispado de idem y en el día doce de Julio de mil ochocientos sesenta y siete Yo, D. Fernando Ortiz y Camacho Pbro. Dr. en Sagrada Teología, Examinador Sinodal de este Arzobispado y del Obispado de Segorve, Arcipreste, Cura propio y Párroco castrense de la Villa de Lebrija, Caballero de la Real y distinguida Orden Española de Carlos III, con licencia y beneplácito del Sor. D. Antonio Ramón Reina y Carretero Pbro. Beneficiado y Cura propio de la Parroquial Ntra. Sra. de la Concepción de esta Villa, y encargado de la del Sor. Santiago de ídem por S. Ema. Rma. el Sor. Cardenal Arzobispo de Sevilla, bauticé solemnemente en ella a una niña que nació el ocho del expresado mes a las doce y cuarto del día, hija legítima de D. Francisco Ortiz y Camacho, Secretario del Ylustre Ayuntamiento y Notario Ecco. de esta Villa, y de Dª Maria Josefa Ortiz Barrionuevo, ambos de esta naturaleza y vecindad, siendo sus abuelos paternos D. Fernando Ortiz Sanchez Serrano, acendado propietario de la misma, y Dª Francisca Camacho Perez de Medina, que lo era de Manzanilla, y los maternos, D. Antonio Ortiz Lopez, propietario, y Dª Maria de los Dolores Barrionuevo Rodriguez, naturales y vecinos ambos de esta Villa; y le puse por nombre Francisca, Josefa, Fernanda, Maria de los Dolores, Natividad, Antonia, Isabel de la Ssma. Trinidad.  Fueron sus padrinos, D. Francisco Oliver Lopez, Comandante primero graduado, en retiro, y su legítima consorte Dª Maria de los Dolores Ortiz Camacho, ambos de esta naturaleza, a quienes advertí el parentesco espiritual y demás obligaciones que habían contraído; y los testigos, D. José Ortiz Navarro, acendado, y D. José Silva Estrada, estudiante, vecinos de ésta.  Y para que conste, estendí y autoricé la presente partida en el libro de Bautismos de dicha Yglesia Parroquial a doce de Julio de mil ochocientos sesenta y siete =
Antonio Rn. Reina y Carretero. Dr. D. Fernando Ortiz.  Miguel de Puya y Granados.
Y en una nota al margen del folio: Franca. Josefa hija de D. Franco. Ortiz Camacho y de Dª Mª Josefa Ortiz Barrionuevo. J. Gratiz.
 (Comprobamos en esta partida la anterior observación de que el viejo isabelino y el joven carlista veíanse obligados a convivir, a pesar de que tres años antes al "hacendado" absolutista José Ortiz le zurró la badana el sobrino del Capitán Oliver, o sea, mi bisabuelo, como ha quedado dicho; imaginémoslos en el banquete subsiguiente a este bautismo.)

** Los pormenores del linaje hidalguísimo de don Lorenzo, heredado por su viuda doña Beatriz (mediante la cual pasó a su sobrina, futura esposa del Capitán), salieron a relucir en la documentación del Expediente Militar de mi tío-tatarabuelo, porque al querer casarse con doña María les convenía, como es natural, aprovechar los privilegios que acarreaba pertenecer a tal aristocracia. Por otra parte los militares, según uso que alcanzó hasta el franquismo —y no sé si más acá—, exigían y obtenían informes exahustivos y personalísimos de las futuras esposas de los miembros del ejército. Veremos luego y no menos pormenorizadamente estos documentos. Al triste escudo expuesto más arriba que acredita la distinción social de don Lorenzo añadiremos completísima genealogía prontamente.
Sin olvidar que estamos en 1834 con el Sargento 2º Oliver intercambiando huevos de plomo con los secuaces de don Tomás Zumalacárregui entre Álava y Navarra, y quizá entre fusilazo y fusilazo con la mente puesta de vez en cuando en María Ortiz, la distinguida castillejana, aunque esto sea mucho imaginar por nuestra parte.

Otra interesantísima serendipia, ya aludida, es la que sigue, que completa el retrato de un viejo conocido: don Manuel de Ynestrosa*, el amanuense que ahora en 1834 auxilia a los padres de Francisco Oliver escribiendoles las cartas. Hemos encontrado por pura casualidad su partida de matrimonio —en pleno Trienio Liberal—, por la que podemos catalogarlo como un militar políticamente moderado doceañista cambiado de chaqueta, en base a que luego en plena Década Ominosa ejercía puesto oficial, como vimos en el Sorteo de Quintas. Probablemente vería con buenos ojos las negociaciones secretas que mantenía Fernando VII (Fernando Vil, según alguna reconversión digital de texto impreso) aquellos días con la Santa Alianza para recibir ayuda, que en el año 23 de materializó con los Cien Mil Hijos de San Luis.
Por dar forma humana a una intrincadísima política europea de reacción contra la estela de la Francia revolucionaria, podríamos presentar a Clemente Wenceslao Lotario de Metternich:  https://es.wikipedia.org/wiki/Klemens_von_Metternich

* De Hinestrosa ya sabemos además que, en el "Asunto Bermudo Leila", actuaba de escribano eclesiástico.

Veamos esa partida hinestrosiana:

20 de febrero de 1821, Maestre casó a don Manuel de Ynestrosa, soltero natural de la ciudad del Puerto de Santa María, y Capitán de Infantería agregado al Estado Mayor de la Plaza de Sevilla*, hijo de don Domingo Ynestrosa y de doña Lucía de Doblas; con doña María Manuela Cansino, soltera natural de Alcalá del Río y vecina de esta, hija de don Fernando Cansino y de doña Juana Domínguez, de esta vecindad, asistiendo por la jurisdicción castrense con sus correspondientes despachos y licencia del sr. Teniente Vicario General del Departamento de Sevilla don Joaquín Bermudo y Leyla, cura de la Concepción de esta. Testigos, don Ramón Rodríguez, don Gerónimo de Castro y don Miguel de Porras, de esta vecindad.

* El Estado Mayor de la Plaza de Sevilla no era una balsa de aceite. En dicho 1821 el comandante de artillería Mariano Bresson, también agregado a tal Estado Mayor como el capitán Ynestrosa, escribía cartas a Madrid, al capitán general Joaquín Blake y Joyes, comentándole que a causa de la situación política surgían roces, enfrentamientos y rivalidades entre los miembros del dicho Estado Mayor sevillano. El ejército se resquebrajaba.
A Mariano Bresson lo volveremos a encontrar en 1845 como componente del Tribunal Supremo de Guerra y Marina, en Madrid. Allí estaba, ya con la graduación de general, viviendo en la calle de Alcalá nº 11.
Joaquín Blake, nacido en 1759, combatió en la guerra de la Independencia, en la que alcanzó el grado de capitán general. En 1810, año del apogeo de la Junta Suprema de Sevilla, organizó por encargo de ésta el Cuerpo de Estado Mayor, y se le nombró Presidente del Consejo de Regencia de las Cortes de Cádiz. En el 12 lo derrotaron y apresaron los franceses en Valencia, volviendo a España en el 14 después de estar confinado en el castillo de Vincennes con otros militares y políticos españoles. Fernando VII le otorgó una dirección general de Ingeniería, y al comenzar el Trienio la Junta General lo hizo Presidente del Consejo de Estado, con el cual cargo recibía desde Sevilla las sobredichas cartas de Bresson. Al regresar el absolutismo se retiró a Valladolid donde, en 27 de abril de 1827, murió. Tenía, aunque malagueño de nacimiento, origen irlandés, y su esposa fué Dorotea Tovar y Pierce.
Anotar nos queda algo de suma importancia: que en 1810 la Junta Suprema de Sevilla dió al mundo una lección por ninguna nación de él imaginada, cual era la de que Napoleón no gozaba de invulnerabilidad. Fué, según criterio aceptado por una gran mayoría de investigadores, dicha Junta Suprema hispalense la que propició, motivó, preparó y obtuvo la increíble victoria de Bailén.

Pero... atención: se oyen risas, guitarras, palmas, bullicio; desde la Plaza y por la calle de Enmedio transitan gentes felices, parejas endomingadas, niños lustrosos... y hasta pasan carruajes de tiros cascabeleros con guapas y lechuguinos arracimados.

— ¿Qué pasa, Antonio?
— Es hacia la casa de la condesa de Lebrija.
— ¡Sí, sí! Por esa parte suena.
— En el portón, abierto de par en par, hay grupos animados conversando en altas voces.
— Vamos a terminar con una boda, con juerga andaluza, una fiesta llena de alegría y gracia a modo de guinda del pastel, un recuerdo de la verdadera aristocracia castillejense para quitarnos el mal sabor de boca de los mediocres labradores que acabamos de conocer, de este insoportable empacho ortizero, simples explotadores de tres al cuarto. De paso estamos invitados a una buena borrachera con cargo a la cuenta de la condesa de Lebrija (explotadores más serios), claro, con manzanilla "El Rocío" o "Viuda de Manjón". ¡¡Vivan los novios!!

En 5 de marzo de 1809* don Francisco García Maldonado, cura de Santiago, casó a Juan Manuel López, hijo de Francisco López y de María Navarro, con Ana María Vázquez, hija de Fernando Vázquez y de Ana Inés Cabrera, vecinos de esta Villa en las Casas del lagar de la Condesa de Lebrija, collación de Santiago. Presentes, Pedro Navarro, José Cabrera, Joaquín Mendoza y otros muchos.
Tenía la casa-lagar su propia capilla, claro está.

* En el apogeo del reinado de José Bonaparte, gran amante del bello sexo. Se cantaba:

La señora condesa
tiene un tintero
donde moja la pluma
José primero.

(Ojo que no se refiere a la señora condesa de Lebrija, sino a la de Merlin, esposa del general de su guardia —de José I— Christophe-Antoine Merlin, al que le concedió el título para que sobrellevase la cornamenta. "Pepe Botella" no estaba reconocido ni por las Cortes españolas ni por las Indias, pero más de un vecino de Castilleja tuvo que dirigir a él sus quejas o peticiones, como ya veremos en documentos concretos.)

Averiguaremos si hay errata de impresión en el recorte de prensa, porque parece extraño que los tres hijos de la condesa V murieran con tanta premura.


Cuadro de la VI* (Sorolla, 1914). Con botella en la mano, no sabemos si de manzanilla sanluqueña o de algún brebaje medicamentoso que trasegaba algún excombatiente de legión romana** en su retiro en Itálica, recuperada por ella misma en sus frecuentes y apasionadas escarbaduras por las laderas poncinas.

* Nacida en 1851, hija de Pedro Manjón y Fernández de Valdespino, senador del Reino, diputado a Cortes por Cádiz, alcalde de Sanlúcar de Barrameda y Caballero no profeso de la Orden de Calatrava, y de Leona de Mergelina y Gómez de Barreda, familia de rancio abolengo y ambos avezados empresarios bodegueros. Fué la VI condesa de Lebrija esposa de Federico Sánchez-Bedoya. “Viuda de Manjón” se convirtió en el nombre de los caldos de manzanilla “El Rocío”. Posteriormente enlazada con González Byass. Cf. Ana Gómez Díaz, La manzanilla: historia y cultura: las bodegas de Sanlúcar.

** Excombatiente aludido paseando por las lomas aljarafeñas mientras en su Villa le preparan el almuerzo.


¿Acabarían así Juan Manuel López y Ana María Vázquez, los felices novios de la casa-lagar de la condesa de Lebrija en la collación de Santiago? Suele pasar.

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Notas varias, 3i.

Juan de Vidales, defensor de Bienes de difuntos, por los del doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, en la causa con el bachiller S...