viernes, 25 de noviembre de 2016

Notas varias, 1

Por mor de evitar monotonías académicas ajenas a nuestro talante, introducimos otra serie, Notas varias, para ir alternando con la de Orsuche, que intermitentemente retomaremos.

Hija de los ecijanos Luis Conde de Biedma y de Luisa de Cárdenas fue María de Cárdenas, nacida en Écija. Se casó con su paisano Sancho de Rueda, regidor de dicha ciudad y familiar del Santo Oficio de la Inquisición, cargo al que pretendió desde 1622-23. Don Luis Conde de Biedma el año de 1604 dió poder al castillejano callerrealengo Alonso Martín Revuelta el Viejo, también familiar de la Inquisición, para cobrarle el alquiler de una casa que en la capital hispalense tenía arrendada a Juan Bautista de Baeza*, contador de la Casa de la Contratación de las Indias en Sevilla.



A juzgar por su firma, el viejo Alonso Martín Revuelta no parecía persona versada en letras. Alonso es personaje de relieve en la vida castillejana durante la segunda mitad del siglo XVI, pero no se sabe en qué momento accedió al oficio de inquisidor. Aunque los dos descendientes de judaizantes Hernando Jayán y Miguel de las Casas había fallecido ya al entrar el XVII, hubiera sido mas que interesante conocer más de las relaciones vecinales entre estos y el policía, que con toda propiedad así cabe llamar a los familiares del Santo Oficio, cuyo principal cometido era delatar conductas sospechosas de heterodoxia político-religiosa.

La casa arrendada por el ecijano al contador estaba en la hoy conocida como calle Bailén de la capital hispalense, que comunica San Eloy con la plaza del Museo y Alfonso XII, desde el Hotel Colón hasta dicho museo provincial. Entonces la calle Bailén se llamaba calle del Dormitorio de San Pablo y en ella, lindando con la referida casa arrendada, estaba el Hospital de San Pedro Mártir.

Primo hermano del padre del pretendiente Sancho de Rueda y a la vez pariente de su mujer la dicha María de Cárdenas fue Juan de Ayora y Eslava, obispo de Oviedo y antes inquisidor del Santo Oficio en Murcia. Hermano de la madre del pretendiente fue el general de la carrera de Indias y caballero de Santiago Cristóbal de Eraso (¿vascongado, ecijano?). Entre los importantes parientes de María aparece el apellido Martín que, aunque muy común, suscita sospechas de algún parentesco con El Viejo Martín de la Calle Real de Castilleja. La renta que pagaba el contador, 566 reales cada cuatro meses ("por los tercios del año").


* Juan Bautista (Ruiz) de Baeza (Polanco), como contador mayor que era de la Casa de la Contratación, fue el elegido por los señores jueces oficiales de Su Majestad el 14 de enero de 1593 en dicha Casa para formar los Libros de la Hacienda del Rey (método del "debe y ha de haber"), cuenta nueva que en paralelo a la anterior proporcionaría más exactitud en el control de los bienes realengos. Juan Bautista, que en este aspecto ahora debía informar al contador de superior categoría Pedro Luis de Torregrosa, vio por ello incrementado su salario de 70.000 maravedíes en 30.000 más. Realizó este cometido hasta agosto de 1604, cuando ocupó su puesto Miguel de Armora. Éste, fallecido dos años depués, fue sucedido por Andrés de Munibe, quien solicitó al Rey aumento de salario por tener que pagar el arrendamiento de la casa de su morada, cercana a la de la Contratación en la que trabajaba.
Juan Bautista y su hermano Andrés Ruiz Polanco solicitaron "la blanca de la carne" en diciembre de 1596 y octubre de 1600.
En el Archivo de Indias existe documentación sobre el contador: "Real cédula al doctor Pedro Gutiérrez Flores, presidente de la Casa de la Contratación, para que informe del tiempo que Juan Bautista de Baeza se ocupó en llevar cuenta de las licencias de esclavos negros vendidas por Hernando de Porras, y qué gratificación merecerá por ello." Fecha en 9 de julio de 1595 en Madrid.
Sobre su actividad como juez en Cádiz hacia 1612, http://estebanmira.weebly.com/uploads/7/9/5/0/7950617/mareantes.pdf
Y en el Catálogo de la Colección Pellicer, manuscrito 1622, figura: "Baeza, Juan Bautista de.- Parecer del Consejo sobre instancia de Juan Bautista de Baeza representando ha servido cincuenta y un años a S.M. en la Casa de la Contratación de Sevilla, y como Juez de la Contratación de Cádiz (logrando mayor beneficio que anteriormente en las Almadrabas de Hércules); pide se haga merced de un hábito de Santiago a su hijo Francisco Ruiz y Polanco, que acompañó al Marqués de Santa Cruz en su expedición a Larache. Madrid, 30 de enero de 1622."



Sobre Larache, “…El estado de la mar dejaba mucho que desear, cosa que no era extraña en aquel litoral dado lo avanzado de la estación. No obstante, el marqués de Santa Cruz ordenó el desembarco de dos compañías de arcabuceros, una al mando del Maestre de Campo don Sancho de Luna y la otra bajo las órdenes del anónimo autor de la Relación de la jornada de Alarache hecha por el marqués de Santa Cruz. Llegaron hasta la costa los soldados sobre esquifes, con la misión de explorar y elegir el terreno más propicio para un desembarco general, más la fuerte marejada hacía muy difícil saltar a tierra. Los que lo intentaron, se vieron muy pronto en apuros. El agua les llegaba al pecho y la fuerte resaca, así como el abundante oleaje, hicieron que muchos fueran revolcados y perdieran las armas. La confusión y el desconcierto se iban haciendo cada vez mayores. Consciente del fracaso de la intentona ordenada por el marqués, el duque de Tursis impidió que continuara el desembarco…” . Ver https://sergiobarce.wordpress.com/2016/09/18/larache-siglos-xvi-xvii-4a-parte/ 


Y aquí, —volviendo al viejo inquisidor de la Calle Real— el bautismo de su primer retoño, Juanito: El lunes 11 de febrero de 1577 bautizó en la iglesia de Santiago de Castilleja el clérigo Juan Martinez a Juan, hijo de Alonso Martin Revuelta el mozo y de Francisca Castaño. Padrino, don Pedro, vecino de Sevilla en la collación de San Vicente. Un padrino poco común en los bautismos de nuestra Villa, por su título de don y por su vecindario, que deja entrever que desde muy pronto Martín Revuelta parece relacionarse con gente importante.

Sobre los familiares de la Inquisición abundan datos en Internet: este vínculo lleva a un sitio muy documentado.

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Ha bastado tirar un poco del hilo del archivo particular que he ido construyendo desde que comenzaron mis afanes por la historia del pueblo para encontrar aspectos de don Luis Conde de Biedma y de su apoderado Alonso Martín Revuelta que redondean sus personalidades. Respecto al primero, ya no parece tan lejano de la localidad aljarafeña: del 23 de septiembre de 1598 existe un contrato de compraventa que lo sitúa estante en Castilleja y avecindado en la sevillana collación de La Magdalena, y lo define como dueño de criados y ganadero de bastante importancia. En la casa-oficio de Hernando de las Cuevas, escribano público y del Cabildo y Regimiento de Castilleja, se formaliza la venta a Alonso Jiménez de Bohórquez el Mozo, presente, y a doña Inés de Nava su mujer, vecinos de la Villa de Utrera, de 403 ovejas merinas blancas y 17 ovejas, en que van apreciadas dos borricas y los demás adherentes necesarios para dicho ganado (entendiéndose que manejar el rebaño exigía los dos animales de carga y los "adherentes"). En total son 420 ovejas que don Luis Conde tiene puestas en término de Dos Hermanas a disposición de los dichos Alonso y doña Inés, y que se las vende a 2 reales por cabeza, que suman 5.040 reales, de los que recibe al contado en casa del mencionado escribano castillejense 100 reales, y se acuerda el pago de 2.470 reales por el día de Santiago de julio de 1599, y los 2.470 reales restantes a satisfacer por el día de Santiago de 1600. Y Alonso Jiménez de Bohórquez que es el mozo que presente está, por él mismo y en los nombres de la referida Inés de Nava su mujer y de Juan Millán de Bohórquez el Viejo su padre, por virtud del poder que de ellos tiene, que pasó ante Diego Jaramillo, escribano público de Utrera, el 22 de septiembre de 1598 en casa de los otorgantes y siendo testigos los marcheneros Pedro Muñoz, Agustín de Segura y Juan de Marchena, se obliga y obliga de mancomún a su padre y a su esposa a pagar en los plazos establecidos, siendo testigos los criados de don Luis Pablo Sánchez y Juan de Villalpando, y los vecinos de nuestra Villa Juan de las Cuevas, Pedro de las Casas, Pedro Díaz de Baeza y Alonso Ximeno de Ribera, administrador del Conde de Olivares. Firmaron —con excelente letra— el comprador y el vendedor. Se lee en otros lugares Biezmaz y Biesma.



Detengámonos ahora en la persona del comprador de las ovejas, el utrerano Alonso Jiménez de Bohórquez, porque nos va a servir de eslabón con el tema principal de la serie de Orsuche en relación con el autor del Quijote, Miguel de Cervantes, como referimos en su primer capítulo. Y es que Bohórquez, seis años antes de su estancia en nuestra Villa para firmar el contrato de compra de las ovejas, había sido Alcalde Ordinario en su localidad natal, Utrera. Y lo fue precisamente cuando Miguel de Cervantes, comisionado para recabar víveres que sostuvieran a los barcos La Armada, visitó la gran población, además de las de Écija, Marchena y El Arahal y otras de la zona. Hablamos de los primeros meses de 1593. Pero sobre los días de convivencia entre el Manco de Lepanto y el alcalde Bohórquez, el 29 y 30 de marzo, y probablemente en algunos más siguientes, es mejor leer a quien con pocas pero sustanciosas líneas, los dibuja a la perfección: el artículo completo se encuentra en la revista Vía Marciala ;  revista dicen que la segunda más antigua de España, que toma su nombre de la calle donde nacieron Fernanda y Bernarda, y que en nuestros días es objeto de investigación por parte de la corporación municipal a causa de un artículo en el que al parecer se hace apología de la violencia hacia las mujeres. Pero esto es otra historia.

Entonces, como decíamos, era alcalde precisamente Alonso Jiménez Bohórquez, con quien refirió luego Cervantes, en 1593, tener concertado que debía extraerse 500 fanegas de trigo. Ya tenemos un nexo interesante.


domingo, 19 de junio de 2016

Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (6)




En esta casa de la ciudad de México se estableció la primera imprenta de América.

En la edición permanente que posibilita el sistema de blogs en Internet no hay problemas de revisión, corrección o ampliación como los que se presentaban en las clásicas editoriales de libros, como ya escribí hace poco. En unos minutos un nuevo hallazgo pasa a formar parte del acervo de la historia sin mayor complicación ni espera de años, como era usual en la producción tradicional en papel, cuando una nueva impresión de una obra tardaba eso y más, convirtiendo además en poco menos que inútiles a las anteriores que habían estado estableciendo unas "verdades" inamovibles incrustadas a machamartillo en las neófitas mentes por los sabios oficiales, sin posibilidad de análisis crítico durante a veces una generación, hasta que los nuevos hallazgos viesen la luz pública. Con posterioridad la prensa y las revistas especializadas aliviaron algo esta situación gnoseológica, justo es reconocerlo.
Y como nuevo hallazgo que explica y amplía mucho de lo que ya hemos visto en general, vamos a presentar un aspecto de la biografía de Nicolás Orsuche de Abrego, el tercer hermano del hacendado castillejense Vicente Orsuche y a quien ya conocíamos de un par de escuetas referencias, en dos documentos del vinatero otorgados en nuestra Villa y citados en entrada anterior, en los cuales actúa de testigo.
Acabamos de descubrir recientemente que Nicolás desempeñó un puesto importante en el mundo novohispano, lo cual da pie a pensar con toda lógica que actuó además como factor o comisionado de los negocios de exportación de vinos alfarafeños y esclavos africanos de su hermano Vicente y aun de la hasta ahora misteriosa señora de Abrego, aunque sólo disponemos de una fuente de información* y en el Archivo General de Indias no existe noticia alguna de este Orsuche emigrado.

* Se trata de la que ofrece el profesor Antonio Martínez Sánchez, quien nos va a ser presentado por la doctora Nelly Robles García en la ocasión de haber recibido el premio "Federico Sescosse Lejeune" del año 2005, que otorga anualmente el mexicano Consejo Internacional de Monumentos y Sitios. Aclaremos que Sescosse (1915-1999) fué un ilustre defensor y promotor del patrimonio cultural de Zacatecas, a quien se debe el que la UNESCO haya incluido a esa ciudad en la Lista del Patrimonio Mundial, y que fué alabado como “el amo espiritual y artístico de Zacatecas” o como "prócer singular".
Nacido en San Pedro Yucunama, en Teposcolula, Oaxaca, el 17 de enero de 1934, el profesor galardonado con el premio Sescosse y nuestra fuente sobre Nicolás Orsuche parece haber seguido los pasos de aquél, pero en su pueblo natal, según constata la citada historiadora Nelly Robles, quien añade: "...la comunidad de San Pedro Yucunama no sería lo que es sin el esfuerzo de Martínez Sánchez, quien por decisión propia se ha convertido en el principal impulsor de acciones tendientes a conservar las diferentes expresiones del patrimonio cultural del pueblo y la región [...] Su trabajo se inició desde 1970 con el rescate de piezas arqueológicas en propiedad de diversos habitantes del pueblo, con las cuales fundó el Museo Comunitario del lugar. Logró que años más tarde los apoyara el Instituto Nacional de Antropología e Historia en la elaboración del guión científico y le designó una sede propia siendo presidente municipal de Yucunama [...] Integró una colección única de trajes antiguos y rescató la vestimenta tradicional de su región; formó un grupo de danza folklórica y recuperó los trajes, danzas y música tradicionales; ha vigilado la conservación de la arquitectura tradicional del lugar y promovido la gastronomía local investigando y cocinando recetas antiguas. Como presidente municipal dictó ordenanzas para prohibir la cacería y la tala de árboles en los bosques de Yucunama. En suma, dice la autora, "Antonio Martínez Sánchez ha dedicado su vida a velar por un pequeño universo escondido allá en la Mixteca Alta".

Antonio Martínez Sánchez publicó un estudio titulado "Vida y costumbres de Yucunama" en el cual trascribe e interpreta un auto de varios folios del año 1585 con Nicolá Orsuche de protagonista, aunque directamente bajo la férula del Capitán General de la Nueva España, claro está.


El Arzobispo de México y Capitán General Pedro Moya, nacido en la provincia de Córdoba, en Pedroche.


De todo el contexto en derredor del hermano de Vicente Orsuche se nos da cumplida noticia en este sitio de Facebook, que se basa en la referida "Vida y costumbres de Yucunama". Empecemos por el siguiente mandamiento dirigido a Nicolás: "Don Pedro Moya de Contreras, Arzobispo de México, del Consejo de su Majestad y su Gobernador y Capitán General en esta Nueva España y presidente de la Audiencia Real que en ella reside:
Hago saber a vos, el alcalde mayor del pueblo y provincia de Teposcolula [Nicolás Orsuche de Abrego], que los naturales del pueblo de san Pedro Mártir, sujeto a Teposcolula, me han pedido que necesitan les haga merced para propios de su comunidad de un sitio de estancia para ganado menor en términos del dicho su pueblo, en la parte y lugar llamado Yutacama*, y porque primero que se les haga la dicha merced conviene que se vea, por la presente os mando que dentro de tres meses primero siguientes vaya a la parte y lugar donde los susodichos lo piden, y citados para ello los naturales del pueblo en cuyos términos cayera y las demás personas que cerca de ellos tengan estancias o tierras o en alguna manera puedan recibir perjuicio, os notificaréis y daréis a entender si de le hacerme la dicha merced les viene algún daño o perjuicio, que lo digan y declaren ante vos y en que se les sigue; la cual dicha citación haréis a los indios en un domingo o fiesta de guardar estando en misa juntos y congregados, después que el sacerdote haya echado las fiestas; y vos así de oficio como a pedimento de partes hareis información, sabréis y averiguareis si de se le hacer la dicha merced viene el dicho perjuicio a indios o a otro tercero, para lo cual recivireis cinco testigos de cada parte y cinco de oficio, que sean españoles e indios, y haréis pintar el asiento del pueblo en cuyos términos cayera, y las demás estancias y tierras que cerca de ellos están proveídas y hechas merced, y cuyas son, y la distancia que hay de ello a lo que ahora se pide, y los baldíos que quedan y mediréis la distancia que hay a las tierras y sementeras de los indios para que se sepa si cave lo que se pide sin perjuicio ¿de tercero? (ilegible); y firmada la dicha pintura y merced juntamente con las ¿diligencias? (roto) haréis ante mi parte que visto sepa (roto); ffecho en México (roto) de octubre de mil y quinientos y o... (roto) y cinco años." 

* Se llamó Yucunama en el periodo que comprendió de 2000 años antes de Cristo a 1520 D.C. Llevó el nombre de Yutacama en el periodo entre 1520 y 1585. De 1585 hasta la actualidad retoma su nombre original de Yucunama.
Se sabe que las tierras baldías eran propiedad del rey pero no formaban parte de su patrimonio privado, sino que eran bienes de la Corona que se podían repartir.

La "pintura" —un plano o mapa— encargado a Orsuche se realizó usando geroglíficos mixtecas. Lo oscuro del punto es si el resultado, el llamado "Lienzo de Yucunama", fue creado en los referidos días de aquel 1585 y según tal mandato, o si se usó otro códice de mucha más antigüedad haciéndole los cambios y añadidos pertinentes para darle un valor catastral, como había acontecido con otros muchos escritos pictográficos prehispánicos retocados con diversas intenciones, argumento que ha dado lugar a algo así como una ciencia autónoma e independiente de interpretación, sobre todo desde el desciframiento del hieroglifismo maya. La tendencia de los inquiridores académicos en general es presentar los objetos de sus estudios dándoles la máxima importancia posible, remontándolos, para revalorizarlos, a la noche de los tiempos, rebozados en el embrujo mágico que dan los milenios. En el caso del mapa de Orsuche —permítasenos denominarlo así— un ejemplo sobre lo dicho se palpa hasta en la forma literaria usada en esta obra sobre esta trama concreta de Yucunama, cuyo autor es el profesor Manuel Hermann Lejarazu.

Cierto que Lejarazu no dice en ningún lugar que el Lienzo fuera prehispánico, pero nótese cómo este autor relega a un lugar secundario lo que son los hechos incuestionables y demostrados: que un mixteco bilingüe pintó el Lienzo por órdenes del Alcalde Mayor Nicolás Orsuche de Abrego en 1585. Todo lo que de ahí se salga no es más que especulación tendente a engatusar a públicos poco críticos y avisados, trufando los casos y acaecimientos.
No un mixteco, sino un mexica, desempeña una labor semejante en la del todo recomendable novela histórica "Azteca" del investigador Gary Jennings, en la que su protagonista, un viejo pintor-escribano indígena que domina el castellano, reconstruye para el emperador Carlos V la historia prehispánica del México central.


En este pdf pueden verse las 31 primeras páginas de su libro de edición limitada a 1.000 ejemplares: https://ciesas.files.wordpress.com/2010/02/codice-de-yucunama-muestra.pdf

Los administradores españoles de la región mixteca después de muchos años establecidos allí seguían sirviéndose de los escritores-artistas oaxaqueños para, como en este sucedido, documentar situaciones y hechos que completaran los protocolos judiciales, históricos, etc., una forma de actuar extendida a todo el Nuevo Continente por cuestiones puramente prácticas, sobre todo de legalización de la tenencia de la tierra (cartografía) o de censos para la recolección de tributos, y que en los más intransigentes de entre los nuevos señores hispanos encontraba rechazo y oposición, a pesar de que en ocasiones eran instrumentos de evangelización. Cierto jerarca católico se vanagloriaba ya entrado el siglo XVII de haber mandado dar a la hoguera miles y miles de libros, códices y documentos de los indígenas, porque éstos "no mostraban una sincera conversión al cristianismo". Estos personajes no admitían ni siquiera los documentos mixtos del Virreinato, en los que se mezclaban elementos autóctonos y europeos. Ver http://www.diariodelamixteca.com/cultura/reunen-por-primera-vez-los-fragmentos-de-un-codice-mixteco.html



Eran instruidos en el arte desde muy jóvenes, especializándolos en un oficio a la vez sagrado y práctico. En la referida novela histórica "Azteca" se profundiza con maestría en la psicología de estos especialistas. Para una excelente introducción a los códices mixtecos mayas merece verse en YouTube este vídeo.    

Hay que considerar, insistimos, que en la región se formó una simbiosis conciliatoria entre las dos culturas, la autóctona y la invasora, que aun en este actual siglo XXI bajo la apisonadora de la globalización emerge constantemente. De que lo dicho fué así he aquí una interesante muestra (contemporánea de Orsuche), entre tantas y tantas: testamento de india en Teposcolula, año 1585.  

El origen del topónimo Yucunama proviene de los vocablos mixtecos yucu 'cerro' y nama 'amole, planta saponífera'; de modo que puede traducirse como Cerro del amole. Amole, en náhuatl atl-molli, "guisado de agua", por la espuma que produce al contacto con el líquido elemento, es el nombre popular de varias plantas. Aunque son de diversos géneros, todas comparten propiedades saponíferas.
El jabón (del latín tardío sapo, -onis, y este del germánico saipôn) impulsó la industria del sur hispánico. Fueron muy importantes las jabonerías de Andalucía, donde recibían el nombre de "almonas", término de origen árabe, المؤونة. En el antiguo reino de Sevilla la casa de Alcalá tenía el monopolio de estas manufacturas, destacando la almona de Sanlúcar de Barrameda, de los siglos XVII y XVIII, que era la única almona andaluza que permanecía intacta hasta que en 2003 fue derribada parcialmente por culpa de una de tantas aberraciones político-empresariales.

Nicolás se movió con diligencia tras recibir la orden del Capitán General. Habían los españoles introducido en la región la cabra —además del trigo y otros elementos agropecuarios—. El lugar en cuestión, Yucunama o Yutacama, árido de por sí, degeneró en poco menos que un yermo desértico cuando aquel "ganado menor" comenzó a proliferar arrasando con los pocos pastos que por allí medraban con esfuerzo, y lo que se pensó en un principio que podría ser una fuente de riqueza llevó a la ruina al paraje. Bien es verdad que no en toda la región mixteca ocurrió lo mismo, y en otros lugares la tecnología europea supuso una revitalización notable, mas su rédito no llegó nunca o en muy contadas ocasiones al aborigen de la numerosa capa social inferior, que permaneció pobre, explotado y oprimido. 
Oaxaca se caracterizó en tiempos de la invasión española como un área pacífica, en la cual los conquistadores penetraron sin apenas enfrentamientos armados con los habitantes autóctonos, estableciendo los hispanos pactos aquí y allá con los caciques y jefes comunales. Con quienes sí tenían guerras y trifulcas los de Oaxaca era con los pueblos aledaños, en especial con los mexicas, y de ahí que se aliaran con los españoles en contra de los de Tenochtitlan. La historia prehispánica es un complejo, múltiple, confuso actuar de una comunidades con otras, ora enfrentándose, sojuzgando las poderosas a las débiles, ora aliándose entre ellas según los intereses del momento.

Tal y como lo ordena el mandamiento del Virrey, el alcalde mayor se trasladó al lugar llamado Yutacama para verificar el estado en que se encontraba el sitio. También se dieron cita los principales de San Pedro Mártir Yucunama, llamados don Domingo de Zúñiga, Domingo de Flores, Gaspar de Alvarado, Martín de Palma, Diego de Mendoza, Domingo Lopez y Francisco Pérez. El alcalde pudo constatar que el sitio Yutucama estaba ubicado en términos, tierras y jurisdicciones de San Pedro Mártir y que el paraje era una ladera llana donde estaban dos manantiales de agua. En el pueblo de San Pedro Mártir el 28 de Diciembre de este año de 1585 el alcalde mayor de Teposcolula Nicolás Orsuchi de Abrego junto con las autoridades de Teposcolula, el gobernador don Gaspar Pacheco y los alcaldes Pedro de los Reyes y Martín Cortés, comenzaron la investigación y el interrogatorio no solamente entre los pobladores de San Pedro, sino también entre los habitantes de las comunidades vecinas.
Uno de los principales mandamientos de la Corona era verificar que las estancias de ganado menor fueron tierras yermas, es decir, no cultivables, y que no afectaran a las comunidades comarcanas. Precisamente por esto a lo largo de las averiguaciones el alcalde Orsuche preguntó a los pueblos vecinos de San Juan —hoy San Juan Teposcolula—, de San Andrés —hoy San Andrés Lagunas— y de Tejupan, si reconocían a Yutacama como un paraje de tierras baldías o si existía algún perjuicio, a darse la merced, tanto para los pobladores de San Pedro Mártir como para los pueblos colindantes. 
Los principales de san Pedro Yucunama presentaron por testigo a don Hernando de Andrada, cacique y Gobernador del pueblo de Tamazulapam, a fin de que certificara que las tierras solicitadas eran baldías y para que ratificara la información presentada por los habitantes de San Pedro Yucunama. El cacique y Gobernador de Tamazulapam dijo que desde 20 años atrás conocía a los pobladores de Yucunama y que desde haca 12 años había estado en sus tierras y límites. Otros testigos declararon que ya conocían las tierras desde 9 años atrás por haber pasado por ellas con sus ganados muchas veces, y que eran terrenos baldíos, además de ser tierras montuosas y sin cultivar, o como también se decía, que estaban "por romper".
Finalmente, para dar por terminado el mandamiento, el alcalde mayor ordenó agregar "la pintura", es decir, incluir el códice en el expediente formado:
E por el dicho señor niculas Orsuchi de Abrego justicia por su magestad vista la pintura que va con estos autos mando se pusiese en ellos para más averiguación y así lo proveyó e mando e firmó en el pueblo de Teposcolula en tres días de henero de mill quinientos y ochenta e seyss años.
Según el profesor Antonio Martínez el Lienzo se custodia en el Archivo de la Presidencia Municipal de Teposcolula, archivo recientemente ordenado y clasificado con el auxilio de jóvenes de la localidad, que trabajaron en ello a cambio de la exención del servicio militar.

Se dice en la referida página de Facebook, "Atraciones Tamazulapenses": 
Efectivamente, hoy en día todavía existe el paraje Yutacama; en la propia comunidad el sitio actualmente se denomina Tacama y es una ladera que toma el nombre de todo el cerro llamado precisamente de la misma forma, muy cerca del actual lindero con Tejupan. El cerro Tacama se encuentra al norte del centro del pueblo y tiene una altura de 2.800 msnm. Los actuales pobladores aún recuerdan que no hace mucho tiempo todavía se sembraba en ese lugar, y que las tierras eran muy buenas, pero hoy ya no se cultiva nada ahí dada la lejanía con el centro del pueblo. Hasta la fecha tampoco se encuentran los manantiales, pero todavía se puede ver el pozo seco de donde salía el agua.
El topónimo de Yutacama podría significar "río rápido, río grande o río liviano", de acuerdo con el mixteco de Teposcolula que se hablaba en el siglo XVI.
Actualmente el topónimo de Yutacama derivó en Tacama, en donde la palabra Yuta, "río", perdió la primera sílaba yu-, por lo que la segunda sílaba -ta, se asimiló al segundo elemento del topónimo, "cama", quedando así como Tacama. Este proceso de pérdida de la primera sílaba es bastante común en el mixteco. Las precisiones morfofonémicas a nivel léxico tienden a reducir formas cuatrisílabicas en trisilábicas por la pérdida de la primera sílaba del sustantivo principal.


Iré concluyendo esta entrada dejando en el aire unas preguntas: ¿Hay alguna relación entre Nicolás Orsuche y el que su hermano Vicente Orsuche eligiera la Villa de Castilleja para su morada porque que en ella había vivido y murió Hernán Cortés, nombrado por la Corona marqués del —precisamente— Valle de Oaxaca?
Puesto que Nicolás volvió de La Mixteca poco después de lo referido, encontrándose en nuestro pueblo ya en 1587, ¿compartiría sus experiencias ultramarinas con su hermano y con sus conocidos y amigos de Castilleja? Por simple que parezca esta última pregunta, su consideración hace que la vida social del XVI en Castilleja cobre matices y profundidades del todo realistas y complejas. Con sólo imaginar las conversaciones que Nicolás mantendría con su hermano y demás allegados del pueblo se puede suponer el cómo y la manera en que la información más reciente y relevante se divulgaba en aquella sociedad altamente analfabetizada. Los viajeros crearían en torno a ellos una atención total hasta que agotaban la narración de sus experiencias o eran reemplazados por otros con relatos más interesantes y recientes, sin que por ello excluyamos a aquellos otros que por introversión de carácter u otro motivo permanecían en un ostracismo que adivinamos frustrante para sus convecinos.

Sobre más relaciones y vínculos es necesario referirse a la introducción de la prensa en México, empresa muy ligada a Castilleja de la Cuesta por medio de sus vecinos los Cromberger-Maldonado. El edificio elegido en la reconstruida Tenochitlan para albergar la primera imprenta del Nuevo Mundo, cuya foto abre esta entrada, pertenecía precisamente al obispo Zumárraga, el cual en la novela de Gary ya mencionada (Azteca) actúa de intermediario entre el escribano-artista y el emperador Carlos V.


Juan de Zumárraga, como todos los caracteres dominantes, sabía muy bien que sin desarraigar todos los vestigios de la cultura subyugada, la empresa de explotación física y mental no daría resultado alguno. Cuando cedió al impresor sevillano la casa no pensaba más que en controlar la producción librera en pro de sus intenciones de apropiación.

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Pero resta un último nudo, que resulta ser el más interesante, al menos para quien esto escribe, quien cree que puede ampliar hasta límites insospechados la historia de nuestra Villa. Del cual nudo México-Castilleja trataremos en la siguiente entrada, Orsuche, Orsuchi, Orsucci... 7.

lunes, 30 de mayo de 2016

Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (5)


Hemos expuesto documentalmente cómo Francisco Rodríguez de Espino aparece muchas veces en relación con Orsuche, actuando en su nombre o haciéndole diversos servicios. Creemos que debió ser su capataz al menos. Ahora veremos que trata a doña Elvira la mujer de Orsuche como "su señora", de donde se desprende que don Vicente era "su señor". He aquí el testamento de este hombre (año 1597), abreviado y exento de las fórmulas y frases comunes que prologaban a los de aquella época: Francisco Rodríguez de Espino, vecino de esta Villa, enfermo, otorga su testamento. Entierro en la iglesia de Santiago en la sepultura de sus padres o donde a sus albaceas les pareciere. Que acompañen su cuerpo el día de su entierro 8 clérigos. Encarga por su alma misas cantadas y rezadas en dicha iglesia, en la capilla del Obispo de Escalas*, en la iglesia de la Victoria en Triana y en la capilla del Crucifijo de Sangre, y 2 misas en la iglesia de Santiago de nuestra Villa por las ánimas de sus padres difuntos. Dona 40 reales para los pobres y necesitados que a sus albaceas les pareciere. Y 4 reales para la cera de la iglesia de Santiago. Declara que tiene ciertas cuentas pendientes con Vicente Orsuche de Abrego del beneficio de la hacienda de éste y dineros que en ella gastó y recibió el que testa, cuyo escrito lo tiene Orsuche; y declara que las cuentas hechas por él son ciertas y verdaderas, excepto en una partida de carreteros que está engañado en 4 ducados. Pide que se acaben las cuentas y que si debe algo a Vicente, que se le pague, y si es al contrario, que se le cobre. Declara que tiene en su bodega una tinaja de 100 arrobas de Vicente, que le prestó, y manda que se le devuelva. Declara que "su señora" doña Elvira de Illescas, mujer del dicho Vicente, le prestó una tinaja de 50 arrobas y manda que se le devuelva. Declara que le debe Gaspar Suárez 60 maravedíes de media arroba de vino que le vendió. Declara tener otra tinaja de 6 ó 8 arrobas de Vicente Orsuche, que se le devuelva. Declara que compró para dicho Orsuche un soto de cañas para beneficio de su hacienda y de ellas vendió cantidad de 150 reales, y porque tiene dudas si consta en los libros de cuentas arriba declarados en poder de Vicente, que si no está, que se le pague. Declara que Francisco Vázquez Montero le prestó 80 reales, que se le paguen. Declara que debe a doña María del Nero 100 reales que le dió para que le fuera enviando carne, que se le paguen. Declara que debe al Conde de Gelbes 38,5 reales en que se concertó el diezmo de las viñas del que testa en Torrequemada en 1596, manda que se le paguen. Declara que cuando se casó con Paula Rodríguez ella trajo 15.000 maravedíes, según consta en la carta de dote, y manda que se le paguen. Declara que él no llevó bienes, y los que tienen son multiplicados y partibles entre ambos. Declara que ella, ya casada con él, heredó de sus padres Francisco Sánchez y Elvira Sánchez un solar en esta Villa, linde con casas de Álvaro Alemán y con casas de doña Francisca de Mendoza, manda que se le entregue como cosa suya que es. Declara que él casó a su hija Juana Rodríguez con Juan Caro y le dió en dote y casamiento 15.000 maravedíes, según carta de dote que pasó ante Hernando de las Cuevas, escribano de esta Villa, y manda que si quiere heredar que los traiga a colación y partición con los demás sus hermanos. Declara por vía de inventario que sus bienes son: 5 aranzadas de viña, 4 de ellas en el Señorío de Torrequemada con cargo de 14 reales y 12 maravedíes de tributo al Conde de Gelves; unas casas en esta Villa, linde con casas y huerta de Francisco de Torres Frías y doña Isabel de Alfaro y con casas de Elvira Sánchez; 6 tinajas para echar vino de a 40 arrobas poco más o menos. Dice que tiene otros bienes muebles en su casa, de los que hará inventario después de su fallecimiento. Declara que él es tutor y curador de Jusepe y Pedro, hijos de su hermano Juan Rodríguez de Espino, con tutela dada ante el escribano de esta Villa Hernando de las Cuevas por mandato del doctor Rojas Cabeza de Vaca, Juez de Residencia, y que él dió para vestir a Pedro de ¿Villegas? 44 reales poco más o menos, y manda que se haga la cuenta entre ellos y se les pague lo que él les debiere, porque a los demás hermanos les tiene pagadas sus partes. Manda que se dén de sus bienes a su hija Isabel el tercio y quinto, con el cargo de que sea obligada a pagar a su nieta Paula, hija de dichos Juana Rodríguez y Juan Caro, 6.000 maravedíes para ayuda a su casamiento u otro cualquier estado, y si no los tomare, que sean para su hija Isabel. Nombra como albaceas al bachiller Francisco Gallego Becerra, cura beneficiado de esta Villa, y a Paula Rodríguez su mujer. Herederos, Juana Rodríguez, Bartolomé Rodríguez e Isabel Rodríguez, sus hijos con dicha Paula. Dado en esta Villa en casa del otorgante, 21 de septiembre de 1597, testigos Hernando de las Cuevas el mozo, Juan Rodríguez Gordo y Francisco González Fuerte, vecinos de esta Villa.

* La capilla del obispo de Escalas (Scala, reino de Nápoles), sita en la catedral sevillana, era el segundo lugar preferido para celebración de misas de los castillejanos en trance de diñarla, según se comprueba en sus testamentos durante todo el siglo XVI en adelante. La inmensa mayoría de ellos las encargan en la referida capilla en segundo mandato, inmediatamente después de las que mandan celebrar en el lugar de sus enterramientos (que es en general la iglesia de Santiago en nuestra Villa).  Ver https://it.wikipedia.org/wiki/Scala_(Italia)



"Capilla de Scalas. Debe su nombre a Baltasar del Río, que fue canónigo de la Catedral y obispo de Scalas. Marchó joven a Roma y, estando al servicio del cardenal de Oristán, pronunció ante el papa Julio II un magnífico discurso sobre la muerte y pasión de Jesucristo. El sermón gustó mucho y ya se esperaba Baltasar una recompensa cuando Julio II falleció súbitamente. Le sucede León X y, de nuevo, Baltasar del Río, que debía tener un pico de oro, deleitó al nuevo Pontífice y a los padres conciliares con otro encendido discurso. Ahora sí le llovieron prebendas, y al beneficio simple que ya tenía de la iglesia de santa Catalina (que como no le metan mano pronto se nos va a caer), se sumó la canonjía de la Catedral hispalense. 
Sin embargo, ansiaba una mitra, aunque fuera pequeñita; el caso era ser obispo. Finalmente se le concedió el obispado de Scalas, un rincón perdido del reino de Nápoles, con pocas rentas y asolado por la peste. A nuestro personaje le daba igual, ya que nunca pisó los terrenos de su feligresía: con el título le bastaba. Más tarde obtendría también el arcedianato de Niebla.
Baltasar del Río no era querido en Sevilla. Tenía una notable, parece que merecida, fama de chivato  (mariconas llamamos por aquí a estos personajes y aclaro, para los foráneos, que el término no tiene nada que ver con su orientación sexual) y se dedicaba a despotricar por sistema contra el resto de obispos españoles. A pesar de todo, en 1.517 el Cabildo sevillano le cede una capilla libre de patronato para que pueda construir su mausoleo, el cual fue terminado durante su vida, tal y como se contempla aún en la actualidad. En 1.540 en su testamento especificó su deseo de ser enterrado allí; desgraciadamente falleció poco después en Roma el 1 de enero de 1.541 y la tumba quedó vacía para siempre. Su cuerpo reposa en Roma, en la iglesia de Santiago de los Españoles, junto a la de su hermano gemelo Francisco. 
El cenotafio, de estilo genovés y realizado en mármol blanco, muestra la figura yacente del obispo, sostenido por niños. En el fondo del nicho donde se sitúa sarcófago figura un medallón con un relieve de la Virgen con el Niño."

Citado por http://liturgia.mforos.com/1699079/10972723-sepulcros-episcopales-hispanos/?pag=2 que lo extrae de http://leyendasdesevilla.blogspot.com.es/

Nacido en Sevilla (1468), Baltasar del Río fue uno de los hijos del secretario del arzobispo Don Diego Hurtado de Mendoza y Quiñones, quien encauzó su carrera eclesiástica enviándole a Roma donde destacó por su erudición.

Se alargó la enfermedad de Francisco Rodríguez de Espino, porque 4 meses después de dictar su última voluntad otorgaba un codicilo: mandó entonces que se diese en la iglesia de Santiago un treintanario de misas por su alma, que revoca y manda ahora que se digan en el monasterio de San Francisco en Sevilla. Mandó que se cobrasen de Gaspar Suárez 60 maravedíes que le debía, y ahora dice que ya se los pagó. Declara que Juan Caro su hermano (siendo así, Juan se casó con su sobrina, hija del que testa, ver supra) vivió en su casa 22 meses, y porque él pagaba por dicha casa 9 ducados y una gallina de tributo anual, que por ello se le cobren a su hermano 10 ducados. Declara que debe al Concejo de Gelves carga y media de uva del año 1597. Declara que él sacó por bienes de Juan Maduro una capa, un sayo y unos calzones, todo por valor de 4 ducados, por deuda a Vicente Orsuche de Abrego, y porque él se quedó con la ropa, manda pagar a Vicente los 4 ducados. Ratifica todo lo demás de su testamento. Dado en el Señorío, en sus casas de morada, 19 de enero de 1598, testigos Antón Navarro el viejo, Bernardo de Oliver* y Antón Navarro el mozo.

*Hijo de otro Bernardo de Oliver ya difunto, protagonista de la serie "Los Juanguren y el espadero". Este Bernardo el mozo también tuvo sus más y sus menos con la espada, aunque no llegó a tan terribles consecuencias como llegó su padre, sino que en una trifulca dejó de un tajo "manco de un dedo" a su contrincante, como veremos detenidamente más adelante.

Antón Delgado, Juan Asencio y Gabriel Díaz, vecinos de Salteras, otorgan que conocen a Vicente Orsuche de Agrego, vecino de Sevilla, y a Francisco Miguel en su nombre, y se obligan a ararle con 8 yuntas de bueyes y de ahí para arriba, 140 aranzadas de olivar que son en Caxar y el Sarnozo, de la encomienda de Villaalbilla y de la encomienda de Calatrava, que Vicente tiene a renta, y se obligan a ararlas de dos hierros, uno de alzar y otro de vinar* a vista de personas que entiendan, dejando muy pocos cuchillos** y verdes, yendo bien redondos los pies, y si no cumplen, que Francisco Miguel los pueda ejecutar con solo su juramento, y traer otros aradores a su costa; y ararán por precio de 8 reales la aranzada de dos hierros, que son 1.120 reales; y reciben 300; a condición de que recibirán ramón para sus bueyes***. Francisco Miguel, presente, se obliga a todo ello. Dado en casa de Hernando de las Cuevas, escribano de esta Villa, 17 de febrero de 1598, testigos que conocen a los aradores, Francisco Rubio y Francisco Delgado, y Pedro de las Casas, Hernando de las Cuevas el mozo y Francisco de Castro, vecinos de esta Villa.

* "Alzar. Lo mismo que dar el primer hierro ó arado á las tierras. [...] Después vuelven la mano por donde empezaron dándole otro hierro, á lo que llaman binar." Semanario de agricultura y artes dirigido a los párrocos. Verlo en http://hemerotecadigital.bne.es/results.vm?q=parent:0003318435&lang=en

Dar una "reja" o "hierro", arar. Binar: Dár segunda reja à las tierras, y labrarlas despues del barbécho. Latín, terram iterare, repastinare. "La segunda reja à la Primavéra, y esta se llama binar, que quiere decir segundar, que viene de Bis en Latin... Y quando las tierras récias se binan, las que son ligéras, sino han sido arádas, se pueden barbéchar."  Alonso de Herrera, Agricultúra, libro 1º, capítulo 5. (Diccionario de Autoridades).

** Cuchillo, "zona de la peana del olivo próximo al tronco que deja sin labrar la yunta o tractor". Vocavulario Andaluz. Alcalá Venceslada. Resulta de forma bilanceolada.

*** Un moderno y completo estudio de la FAO (Departamento de Agricultura) sobre el ramón como alimento para rumiantes: http://www.fao.org/docrep/004/X6545S/X6545S03.htm

http://www.magrama.gob.es/ministerio/pags/Biblioteca/fondo/pdf/3344_5.pdf

https://books.google.es/books?id=CBMIUg55XooC&pg=PA25&lpg=PA25&dq=yunta+arado+siglo+XVI&source=bl&ots=oExtm8ivdM&sig=-BWiYxJYVi3cx1uYMPLG4dvOuSM&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwjjtJSe5P_MAhWBVhoKHQGqB3sQ6AEIJTAB#v=onepage&q=yunta%20arado%20siglo%20XVI&f=false



Juan Zambrano de Mesa y Antón de Morales de Herrera, labradores vecinos de Sanlúcar la Mayor, de mancomún otorgan que conocen a Vicente Orsuche de Abrego, vecino de Sevilla, y a Francisco Miguel en su nombre, y se obligan a ararle con 6 yuntas de bueyes reveseras*, o más según a dichos labradores les parezca, 150 aranzadas de olivar que tiene a renta en Villaalvilla, encomienda de Calatrava, de dos hierros, uno de alzar y otro de vinar, bien arado a vista de personas que entiendan, dejando muy pocos cuchillos y verdes y yendo bien redondos los pies, y se obligan a empezar el lunes 16 de este febrero con el primer hierro, y el otro cuando sean llamados, hasta acabar; a 8 reales cada aranzada, que montan 1.200 reales, de los que reciben 600 por adelantado y los otros 600 en echando a vinar y habiendo vinado la mayor parte, so pena de 20.000 maravedíes para quien incumpla; y Orsuche habrá de darles ramón para los bueyes, para cada yunta que arare un hombre con una márcola** que desmatoje el ramón que han de comer los bueyes. Francisco Miguel, presente, acepta, y todos ellos se someten a las Justicias de Castilleja de la Cuesta. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, 13 de febrero de 1598. Testigos que conocen a los labradores, Pedro Gutiérrez y Gonzalo Martin, arrieros vecinos de Sanlúcar la Mayor, y Hernando de las Cuevas el mozo y Francisco de Rivas.

* Reveseras. Origen: (De revezo). Adjetivo.  Que alterna o se remuda. Suele decirse en algunas partes de los arados y ganado de labor.
REVEZAR, v. n, Remudar, suceder, ò entrar de nuevo y de refresco. Es formado de la particula Re, y el nombre Vez. Dicese tambien Revezarse, Lat. Per vices mutare. Fray Luis de Granada, Symbolo de la Fé, parte 2, capítulo 20: ... Mas el cruel tirano, con mucho coraje, mandó que unos y otros y muchos más se revezasen en la azotar. (Diccionario de Autoridades).

** Márcola. Fué en Castilleja apodo de uno de sus vecinos (El Márcola), amigo de la infancia de mi padre, y a pesar de que no soy partidario de maldenominar a nadie, sino de usar sus nombres y apellidos, lo anoto aquí con todo el respeto que me merece alguien que compartió con dicho mi padre muchos ratos felices propios de la primera edad. http://dle.rae.es/?id=ONgMBkL


Ya puestos en la infancia, recuerda de su niñez quien esto escribe la labor en el campo con arado romano. Casi al salir de su calle y doblar la esquina se extendía ya en término de Gines un terreno rojizo y feraz, apenas sin ondulación y ligeramente inclinado de sur a norte, lado aquel que limitaba con olivar, y este con camino entre las dos Villas, a todo lo cual llamábasele La Era por la que hubo junto al dicho camino allí en un principio cuando la sembradura era de secano.



Los arrendadores de esta suerte —de la misma familia que este escritor por la parte abolengo-paterna— fueron los últimos agricultores que usaron el arcaico sistema en el pueblo, aunque el tiro no se ejercía con bueyes, sino con mulos. Uncido al arado se colocaba al animal de mayor tamaño y fuerza, y delante como suplemento puntero y guía al más pequeño y débil. Tiene vivísima en la memoria la ancha cuchilla espejeante por el esmerilado de los diminutos fragmentos de pedernal cortando el suelo suelto con un susurro blando, y el revolver de los recortes fragmentados de la greda limpiamente rebanados resbalando por la curvatura metálica para caer suavemente a un lado formando el caballón y dejando abierta y visible la larga herida húmeda perfectamente rectilínea en la que pululaban lombrices que se disputaban grandes pájaros blancos y zancudos a los que denominan garcillas bueyeras o espulgabueyes, ave-símbolo de lo inalcanzable y puro para aquellos niños, cazadores a lo sumo de modestos gorriones, chamarices, verderones y gilgueros.

Junto al serpenteante camino entre las dos poblaciones se había levantado un sombrajo de palos retorcidos techado con secas ramas de palmera y abierto amablemente al oriente hacia Castilleja. Y al lado del umbrío cobijo expandía su magnética y fresca profundidad como un ojo universal e invisible (el Ojo de la Historia que observa fijamente en el Instante Presente a quien esto escribe) un pozo de brocal de ladrillo blanqueante de cal, cuya polea llegó a ser sustituida por una mohosa rueda de bicicleta pequeña exenta de cámara y cubierta, quizá por frustrar a los chatarreros que afanaban las preciadas carruchas de forja de hierro macizo acaso para malvenderlas al peso en los antros grasientos de La Pañoleta.
Y todo ello —choza y pozo— sombreado por un albaricoque o melocotonero de no muy robusta y frondosa corporeidad pero magnánimo y obsequioso de dulces frutos de terciopelo sonrojado. Al tal pozo añadiósele ya tardíamente un motor de extracción de agua que convirtió así la haza en huerta de habas, lechugas o tomates o todo a la vez y que apagó con su ininterrumpido ronroneo las voces antiguas que antes alentaban a los cuadrúpedos en su penosa tarea, ahora sustituidos por la fuerza de un pequeño tractor de mano.



Eran los colonos gente paciente y abierta, tenaz, noble, de fácil sonrisa; de pocas palabras, pero sabias y medidas. En el sombrajo impartía su magistral sapiencia al coro de niños que acudía a diario el patriarca de la rama familiar, un anciano alto y seco de carnes, con anteojos redondos y gorra añosa, excarpintero con carné del Partido Comunista de la preguerra civil que se había librado de las blancas y suaves zarpas del capitán Fuentes Ferrer  no se sabe muy bien cómo, y en los tiempos del arado romano que se describen ocupado a modo de afición en la regencia de una docena larga de cajas descuajaringadas de colmenas que se enfilaban despintadas al otro lado del camino alejadas hacia término de Valencina al norte y ocultas entre los hinojales perfumados de la última espesa arboleda de aceitunos junto al patrón entre el vetusto Gines y la antigua Villa del Alcor, hoy de la Concepción.



Durante el periodo escolar y por algún error de cálculo por la mañana los niños llegaban al colegio de religiosos maristas del barrio demasiado temprano, y en estas oportunidades salían por los callejones aledaños al centro de enseñanza hacia la semicalle trasera que separaba el núcleo de viviendas del campo, y veían pasar en dirección a La Era a los mulos masivos y lentos, pardos e interminables, (barcos navegando en la luz mortecina del crepúsculo), golpeando recios y espaciosos el suelo endurecido con sus cascos como para comprobar la solidez del globo terráqueo, y detrás parsimonioso al labrador tranquilo oculto el rostro con el sombrero. Y a los escolares cargados con sus pesados carterones de cuero (el plumier con lápiz, palillero, plumillas de acero y goma de borrar, y los cuadernos pautados de "CON LA PLUMA ME ABRO PASO", mas el Libro de España y El Quijote abreviado) les parecía que a cada paso de los enormes equinos se estremecía el terreno, la comarca, la patria...
En la foto que antecede se observa a los componentes de una "clase" con el profesor marista en el centro, y señalado con flecha verde Antonio, que llegaría a ser autor de este blog de historia de su pueblo. Nótese el barro y los charcos después de un aguacero (el barrio estaba pavimentado aproximadamente en un 20 por cien solamente). A la derecha se ve el colegio y a la izquierda el chalé de esquina, linderos del callejón que desembocaba en el olivar cuyas copas aparecen al fondo.





Foto superior, portada de El Libro de España. Foto inferior, ilustración de una de sus páginas que muestra a los dos hermanos protagonistas invitados por un carretero a subir en su vehículo.

Inpirado en sus vivencias infantiles en La Era, el autor de este blog de historia pergueñó una de sus primeras entradas: http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com.es/2008/06/las-escaleras-iii.html  

sábado, 28 de mayo de 2016

Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (4)



Seguimos dibujando los negocios de don Vicente Orsuche, ya muy brevemente: Pedro Asencio, vecino de Bormujos estante en esta Villa se obliga a acarrear con una carreta la uva que este año tiene Vicente Orsuche de Abrego en sus viñas de Torreblanca, Bormujos y Camas (Caño Ronco) hasta el lagar que tiene en esta Villa, desde el día que lo llame, a 6 reales y un cuartillo la carretada desde Torreblanca y al precio que trajeren los demás propietarios; recibe 50 reales por adelantado de mano de Francisco Rodríguez de Espino en nombre de dicho Orsuche. Dado en el Señorío, 30 de agosto de 1593, testigos Hernando de las Cuevas el mozo y Juan de las Cuevas.



Un ejemplo de lagar de aquella época: La prensa de Viga de Husillo y Quintal, junto con el antiguo lagar, datan del año 1574, según documentos aparecidos en la antigua Hacienda de Pata de Hierro. Constituyen el auténtico “Sancta Sanctorum” de las Bodegas Góngora, y una verdadera reliquia pues es la única prensa de este tipo que aún sigue en perfecto estado de funcionamiento. 
Se trata de un mecanismo formado por un gran brazo de madera de pino de flandes, fuertemente sujeto por cuerda de cáñamo y grandes abrazaderas de hierro, en cuyo extremo posee un gran tornillo que levanta dos enormes piedras de molino. Puede desarrollar una presión de 110 kilos por centímetro cuadrado debido a su enorme brazo de 17 metros de longitud y a dos piedras de 4.000 kilos de peso colocadas en su extremo, y puede presionar 15.000 kilos de uvas de una sola operación. Conserva todas sus piezas originales, y tiene un peso estimado de doce toneladas.
La Viga y el viejo lagar han sido declarados como Bien de Interés Cultural (terminología que antiguamente equivalía a la de monumento nacional) por la Consejería de Cultura de la Junta de Andalucía. http://www.aljarafe.com/turismo/la_vendimia.php?ID=209&action=VIEW

Francisco Martínez de Málaga, vecino de Sevilla en la collación de San Vicente y estante en esta Villa otorga que conoce a Vicente Orsuche de Abrego, vecino de Sevilla en San Isidro (hoy San Isidoro) y dice que por cuanto él tiene unas casas en esta Villa linde con casas del dicho don Vicente, el cual quiere labrar en ellas una bodega lindando con la huerta de las dichas casas del dicho Francisco, en que la pared de la dicha bodega solía ser de por medio y ahora las quiere hacer a su costa (del dicho Vicente) de forma que las aguas que cayeren de la dicha bodega las reciba en la dicha huerta, y para que Francisco de su consentimiento le paga 150 reales; por tanto por la presente hacen concierto por el que se obliga a recibir las aguas de dicha bodega nueva por el dicho precio, el cual recibe de Francisco Rodríguez de Espino en nombre del dicho Orsuche. Y otro sí, Francisco se obliga a que dentro de ocho días doña Isabel su mujer, como heredera del jurado Pedro Jiménez Bazo*, ratifique y apruebe esta escritura, so pena de 50 ducados. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, 21 de noviembre de 1595, testigos Hernando de las Cuevas el mozo, Francisco Jiménez y Alonso Jiménez, vecinos de esta Villa.
En efecto, como vimos en la entrada anterior, aparece en dos ocasiones como viviendo pared por medio con Orsuche en el Señorío de nuestra Villa, aunque avecindado en otra collación sevillana**.

* En esta partida de bautismo hay familia de la mujer de Martínez de Málaga: El domingo 8 de mayo de 1569 bautizó el clérigo Luis de Figueroa en la iglesia de Santiago a Ana de Castro, hija de Cristobal de Castro y de Catalina Rodriguez. Padrino, Pedro Diaz de Baeza, hijo de Gaspar de los Reyes de Baeza y de doña Beatriz Bazo. Beatriz era hermana de Pedro Jiménez Bazo, cuya herencia recibió su sobrina doña Isabel Bazo, quien como esposa de Francisco Martínez de Málaga tenía que aprobar, a cambio de los dichos 150 reales, la construcción de la bodega de Vicente Orsuche cuyo techado vertiría las aguas de lluvia hacia la huerta de su casa.
Pedro Jiménez Bazo estaba casado con Inés Martínez, hermana del clérigo Alonso Martínez.
Los abuelos de doña Isabel, abuelos políticos por tanto de Francisco Martínez de Málaga, fueron el jurado sevillano Diego Jiménez Bazo e Isabel Bazo, ya casados por el año 1521, y el padre de él, o bisabuelo de la señora vecina de Orsuche, fue un mercader acusado de judaísmo y condenado por la Inquisición en 1494 que se llamaba Luis Bazo.
Todos estos Bazo estaban emparentados de una forma u otra con los Bazo de Andrada y con los Sánchez Dalvo, parentescos que iremos desgranando a medida que cobren importancia sus ostentadores en el desarrollo de esta historia.

Don Vicente el vinatero expandía su negocio pero apenas llegaría a ver el rédito puesto que le quedaba poco tiempo de vida. Tras la ampliación de su bodega vendría la adquisición de las gigantescas tinajas que los alfareros de las orillas del Guadalquivir elaboraban. Tierra muy apreciada para ello fué hasta el siglo XIX la del nacimiento de la cuesta de Castilleja en La Pañoleta, la de la arcillosa cárcava oriental del Aljarafe; y el célebre monasterio de Santa María de las Cuevas que hoy alberga el Museo de Arte Contemporáneo adoptó tal apellido por las oquedades que la extracción de tierra exigida por la alfarería ocasionaba: "Antes de pasar a ser terreno monástico, los almohades en el siglo XII le dieron uso ubicando en el lugar hornos alfareros de cocción aprovechando su situación junto al río y dada la existente abundancia de arcillas, que la extraían labrando cuevas; (más tarde continuarían con la extracción de arcilla también los alfareros de Triana)". De hecho el primer caudillo almohade, Abd al-Mumín, era hijo de un alfarero, nos dice Ana Martos Rubio en su Breve historia de Al-Ándalus. Ver sobre todo ello https://es.wikipedia.org/wiki/Cartuja_de_Sevilla

** Aprovechamos para incidir en una apreciación que ya apuntamos en otra ocasión; como quiera que la categoría de "vecino de Sevilla" reportaba ciertas ventajas sobre los que lo eran de Castilleja como, por ejemplo, alguna exención económica a la hora del pago del porcentaje por meter vino en Sevilla por el puente de Triana, bastantes castillejanos "de toda la vida" pero con familiares, amigos o influencia en la capital se las apañaban para parecer oficialmente como tales vecinos, presentándose solo como "moradores" de nuestra Villa,. Puede que unos extraños cambios de collación de los así titulados "vecinos de Sevilla" como el que nos ocupa con Martínez y otros varios no menos fantasmales y ubicuos se debieran a maniobras para escamotear los controles que el Concejo hispalense efectuaría para evaluar a su población; en el caso de Martínez de Málaga, aparece una vez en Omnium Sanctorum y otra casi inmediata en San Vicente.

Pedro Gómez, Cristóbal de ¿Abao? y Francisco Martin Garrobo, vecinos de Gelves estantes en esta Villa, de mancomún se obligan a traer a Vicente Orsuche, vecino de Sevilla, ausente, toda la uva que este año tiene en sus viñas de Torreblanca, y la uva que tiene en el majuelo que antes era de Alonso de Herrera, y la que tiene en otras partes además de esta, en término de Bormujos, la cual uva traerán en tres carretas a su bodega que tiene en esta Villa de Castilleja, a 6 reales la carreta desde Torreblanca menos un cuartillo, y a 11 cuartillos las que trajeren de Bormujos o de Caño Ronco, o conforme anduviesen los precios comarcanos, y se obligan a traer de Torreblanca 6 carretadas, y de Bormujos y Caño Ronco 8 carretadas. Cobran 198 reales por adelantado. Dado en el Señorío a 19 de agosto de 1595, testigos Juan de las Cuevas, Hernando de las Cuevas el mozo y Pedro de las Casas.



Francisco de Palencia, vecino de Sevilla en la collación de La Magdalena, entregó 2.383 fanegas de trigo por valor de 38.128 reales a Gregorio Muñoz de Medrano, tenedor de bastimentos, por orden de la Compañía formada por Pedro de Villamor, Cristóbal Rodríguez Núñez y otros*, vecinos de la Villa de Madrid, como parece por certificación que de ello dio Vicente Orsuche en su nombre** para que le pagasen, su fecha 18 de junio que pasó de este año de 1596; y ahora dicho Francisco de Palencia da todo su poder al doctor Martin Alonso de Abarca***, médico del Rey, y a Luis Arias Maldonado, alguacil de Corte y vecinos de la Villa de Madrid, ausentes, para que cobren la deuda en juicio o fuera de él. Dado en casa del dicho Francisco de Palencia en el Señorío de Castilleja, 7 de julio de 1596, testigos Juan López Merino, Pedro Librero y Diego González.

* Estos mercaderes morosos formaban una Compañía de negreros. En concreto eran Cristóbal Rodríguez Núñez, vecino de Madrid, Pedro Villamor (burgalés), Juan Bautista Gallo, Antonio de San Román y Francisco Ibarra; en julio de 1596 consiguieron una cesión de Pedro Gómez Reinel (al cual le habían autorizado 4.250 esclavos), por un total de 1.500 licencias que, posteriormente y en sucesivos envíos, introdujeron en Indias desde África. Archivo General de Indias, Contratación, 2.924 y 5.756. (Lutgardo García Fuentes. Andalucía y América en el Siglo XVI)  https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=3011127

El tenedor de bastimentos que recibió el trigo de Francisco de Palencia y que también era sevillano, acabó en su vejez refugiándose en la religión feminoide y maternal del Inmaculismo hispalense: "A Gregorio Muñoz de Medrano le fue enviada desde Roma por Bernardo de Toro y Mateo Vázquez de Leca una Relación sobre la manera de solicitar el hábito de la Orden Militar de la Inmaculada Concepción que fue impresa en Sevilla por Francisco de Lira en 1624. Relación embiada de Roma por Don Mateo Vázquez de Lecca, y Bernardo de Toro, a Gregorio Muñoz de Medrano, en que le dan cuenta de la forma en que se an de pretender los habitos de la nueua Religión militar de la Concepción, y de los potentados que en todo el mundo han de ser sus protectores." Sevilla: por Francisco de Lyra, 1624, 4 p. Folio (en La Congregación de la Granada, el Inmaculismo sevillano y los retratos realizados por Francisco Pacheco de tres de sus principales protagonistas: Miguel Cid, Bernardo de Toro y Mateo Vázquez de Leca. Antonio González Polvillo. Universidad de Sevilla. España).

El cuadro aparece claro. Para elaborar el bizcocho marinero, una masa de harina de trigo cocida dos veces, Francisco de Palencia vende trigo de la provincia al tenedor de bastimentos Medrano, que trabaja para estos mercaderes madrileños que se lo han solicitado; y como desde la Villa y Corte poseen una extensa red de comisionados y factores tanto en Sevilla como en la costa africana y en el Nuevo Mundo, desde el puerto de la capital andaluza los navíos con los bastimentos (y con el bizcocho ya elaborado en esta capital) salen costeando hacia el sur, recogen en Cabo Verde la "mercancía de ébano" y la trasladan al otro lado del charco.



Uno de los primeros estudios que se realizaron sobre la vida en las galeras fue de índole higiénicosanitario, realizado por el doctor Pedro María González y publicado en 1805: "...La galleta ó bizcocho de mar bien conocida de todos los que navegan, es una pasta de harina de trigo más ú ménos depurada, que despues de fermentar suficientemente, se deseca y endurece al calor moderado del horno. Su destino es el del pan, por cuya razon puede considerarse como la base principal de los alimentos en los navíos. Esta sustancia demasiado endurecida, necesita una dentadura completa y firme para ser triturada en términos que faciliten su digestion; cuando se mastica mal, tarda más en digerirse, por lo que no debe usarse, ni es fácil, sin molerla primero, ya en la boca, ya reduciéndola á pasta por medio de algun líquido, por cuya razon está justamente reputado corno inútil para la navegación todo individuo que esté despojado de los instrumentos necesarios para masticarla bien. El afrecho ó salvado, que no es otra cosa mas que la película del trigo, es indigerible, por cuyo motivo y por estar destituida de partes nutritivas, no sirve para la reparacion de las pérdidas. De aquí se infiere que abundando mucho en la galleta la hace más difícil de digerir, y en general mucho ménos nutritiva. Son muy visibles estos inconvenientes en el primero de los alimentos de la gente de mar, pero no son esencialmente tan nocivos como los que provienen de su degeneracion á bordo. Cuando se reblandece la galleta por la humedad, adquiere un gusto más ó ménos agrio y un olor fuerte y fastidioso: su textura interior se encuentra deshecha y como entapizada de telillas de arañas: estos son efectos del gorgojo y demas insectos que la penetran y se alojan en sus oquedades interiores... Pero la necesidad arrostra á todo, y el hombre, cuando ménos lo espera, suele triunfar de cuantos agentes conspiran á destruirlo. Hemos visto más de una vez al marinero usar sin consecuencia alguna de una galleta que poseia todos los defectos insinuados; de manera que preparada en sopas, nadaban los gusanos é inmundicias que se desprendian de su interior...".
Ni que decir tiene que el bizcocho más podrido, más agusanado y hongoso iría destinado a los desgraciados cargados de grilletes hacinados en lo más profundo de las bodegas, con excepción entre ellos, claro está, de las mujeres jóvenes, a las que a los del barco les convendría mantener mejor nutridas para el consabido solaz durante el largo viaje marítimo, para lo cual el despensero y el alguacil del agua siempre cederían ante la presión mayoritaria de la marinería, todo ello con la mirada a otra parte del capitán y de sus adláteres o de alguna esporádica participación en las fiestas de la chusma. Además de que si las jóvenes esclavas africanas llegaban embarazadas a los puertos americanos se triplicaba la ganancia, así que no tiene nada de extraño que en las noches de calma chicha fueran liberadas a la luz del candil e "invitadas" a disfrutar del cielo estrellado en la cubierta.

** ¿En nombre de Palencia o en el de Medrano? El documento es equívoco.

*** Este médico era cantalejano. Cantalejo fue uno de los pueblos puestos a la venta por Felipe IV. Una Real Cédula, fechada en Madrid el 11 de marzo de 1639, facultó al asentista don Bartolomé Spínola para vender 8.000 vasallos, entre los que se encontraban los cantalejanos por ser lugar de realengo. Informado el vecindario de que el rey vendía el pueblo, celebraron concejo y otorgaron plenos poderes a don Lucas López Loarte, párroco de Cantalejo, y a don Miguel Arranz, regidor del concejo, para comparecer ante el rey y señores de los Reales Consejos, averiguar el precio y ejercer el derecho de tanteo.
Influyeron en la renuncia al derecho de tanteo el afecto y generosidad que había mostrado por Cantalejo el comprador, don Fernando de Ojeda y Triviño, oidor mayor del Real Consejo de Hacienda, casado con doña María de Abarca y Vallejo, hija del doctor cantalejano don Martín Alonso Abarca, médico de cámara de Felipe II.

El tenedor de bastimentos y con posterioridad caballero de la Orden Militar de la Inmaculada Concepción en Sevilla Gregorio Muñoz de Medrano dejó ilustre descendencia: según el Expediente 1.549 (año 1756) de Caballeros de la Orden de Alcántara, Isidoro Antonio Valencia Muñoz de Otalora y González de Pastrana González y de la Fuente, Oficial que fué de la Tesorería del Ejército de Italia y actualmente (en dicho año) de la Contaduría de Rentas Provinciales del Reino, presentado a las pruebas de ingreso en dicha Orden, era hijo de Manuel Valencia Muñoz de Otalora, nieto de Juan Alfonso Muñoz de Otalora, biznieto de Ana Muñoz de Otalora (hija de Diego Muñoz de Otalora y de Juana de Abalo; y este último Diego era hijo de Gregorio Muñoz Otalora y de María de Medrano, y hermano de nuestro tenedor de bastimentos).
De la también ilustre descendencia de Vicente Orsuche (esclavista como vimos en la entrada anterior) y Elvira de Illescas hemos adelantado algo ya y prontamente sabremos todos los detalles.
En cambio de la descendencia de los esclavos africanos casi nada se puede averiguar, ya que eran registrados como mercancía sin identida humana:

https://www.google.es/search?q=mercado+esclavos+sevilla&oq=mercado+esclavos+sevilla&aqs=chrome..69i57.4881j0j7&sourceid=chrome&ie=UTF-8

Pero es dable y lógico suponer ascendencia esclavizada de todos los actuales sudamericanos de piel negra, siendo la excepción la que confirme la regla. El estigma llegó hasta el siglo XIX. Dieciocho días después de llegar a la guarnición de Puerto Rico el capitán Francisco Oliver López tuvo ocasión de leer en la Gazeta de dicha isla una noticia semejante a las que en la prensa de nuestros días anuncian mascotas u objetos extraviados:



La Gazeta de Puerto Rico, nº del 20 de octubre de 1842: "En el pueblo de Sabána-grande ha sido capturada una negra, natural de Guadalupe, que dice llamarse Fany, de las señales siguientes: cuerpo regular, un diente de menos en la mandíbula superior, algunas cicatrices de foetazos [golpes de foete] en las espaldas y brazo izquierdo siendo unas frescas y otras viejas, como de 25 á 40 años, y lleva consigo una jigüera [recipiente hecho de un fruto caribeño] con las iniciales M.A.P.  Lo que se hace saber al público por disposición del Excmo. Sr. Gobernador y Capitan jeneral, para que llegado á conocimiento del dueño de dicha negra se presente á reclamarla con las formalidades correspondientes.—3

https://books.google.es/books?id=I0i81k2OiG0C&pg=PA80&lpg=PA80&dq=jig%C3%BCera&source=bl&ots=rPYQD5PIki&sig=3Pcg4ygNkG4ooNmxVkUrXylllOA&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiFkbib2fPMAhWLDxoKHaBaCw44ChDoAQhTMAg#v=onepage&q=jig%C3%BCera&f=false

Lo que la esclava boricua Fany llevaba en su huida está bien documentado por los cronistas de Indias: Hibuera, higüera. Calabaza, fruto del hibuero. "Esta [bebida] era traída en vaso de oro, quien lo tenía, y también en ciertas calabazas muy más hermosas y útiles que las nuestras, que los desta isla Española llaman hibueras y los de la Nueva España xícaras." Apologética, II. Bartolomé de las Casas.
"En torno a la plaça e buhíos della hay muchos árboles de fructa, assí como çiruelos e maneyes e higüeros e otras fructas de diversas maneras." Historia General, IV, 110. Gonzalo Fernández de Oviedo.



                                    Fruto del higüero, del cual se sacan los recipientes

"...unos esclavos estaban atando a una pobre negra sollozante a cuatro estacas en el suelo... Amarrada la infeliz boca abajo en el batey, el capataz hizo vibrar en el aire su látigo, el cual tocó con la rabiza en la espalda de la víctima. Esta lanzó un grito estridente... Seis veces descendió el foete sobre el cuerpo de la esclava. Terminado el sacrificio, una negra vieja... se acercó a la víctima y le lavó las heridas con aguas avinagradas, cargadas de sal, que llevaba en una higüera. Aquel unge era para evitar el tétano y no perder la pieza. Terminada la operación, dos esclavos vigorosos cargaron a la desfallecida africana... al cuartel hospital" (Boletín histórico, XIII, 289-290. Cayetano Coll y Toste —testigo ocular—). La esclava estaba en cinta y había robado bacalao de un almacén para comérselo crudo. Cuando la delincuente se hallaba en estado de embarazo, se hacía un hoyo en la tierra para colocar  el vientre de la mujer y evitar que se perdiera la futura pieza.

Ver sobre los esclavos en Puerto Rico https://books.google.es/books?id=PcwmLZ1_4SUC&pg=PA181&lpg=PA181&dq=latigazos+esclavos&source=bl&ots=rPge1kJw-M&sig=VBMP-G6qhXqKK5w77v64iDAUuLU&hl=es&sa=X&ved=0ahUKEwiisJ7M3PPMAhXF6xoKHdLkCPAQ6AEIMTAC#v=onepage&q=latigazos%20esclavos&f=false

Según la Gazeta de Puerto Rico a la esclava tras el castigo la llevaron al "hospital del cuartel". Se refiere al cuartel del regimiento en el que estaba encuadrado el capitán castillejano Oliver López, en la capital San Juan, en un viejo edificio que había sido monasterio franciscano. En tal hospital dicho capitán debió estar en observación unos días o quizá semanas hasta que el 22 de noviembre de 1847 fuera embarcado hacia la Península para recuperarse en su pueblo, Castilleja, de cierta dolencia, con un permiso de un año que le concedió la reina Isabel II. Debió padecer Francisco Oliver de alguna enfermedad del aparato urinario, de lo cual falleció varios años después, con un ataque agudo de la vejiga, de madrugada en su casa de la Plaza de Santiago.

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 Por «EL MERCADO DE ORO Y PLATA DE SEVILLA EN LA SEGUNDA MITAD DEL SIGLO XVI. Una investigación histórico-contable. Rafael Donoso Anes. Excmo. Ayuntamiento de Sevilla. Servicio de Publicaciones», hemos sabido que don Vicente Orsuche también negociaba con estos metales nobles, llegados a Sevilla desde las minas indianas y almacenados en la Casa de la Contratación hasta entregarlos después a sus dueños legítimos, tras comprobar si las remesas habían sido registradas y si se había satisfecho el porcentaje perteneciente a la Corona*. En función de las necesidades de dinero contante y sonante de estos dueños legítimos o incluso de la Corona, los compradores entraban en escena adquiriéndoles la materia prima. El hacendado castillejense no figura como uno de los más importantes de ellos, aunque tampoco a la cola en volumen de negocio. Estos mercaderes se encargaban de refinar los referidos metales, reduciéndolos a la ley fijada, para luego enviarlo a la Casa de la Moneda con vistas a su acuñación. Además de Orsuche aparece en el libro hacia el año 1566 Francisco Sánchez de Melo**. Don Vicente compró plata el día 7 de febrero de 1587, el 17 de septiembre de 1595, el 2 de junio de 1596 y dos veces el 2 de julio de 1597. En «EL MERCADO DE ORO...» se referencia también la fundación de un banco público en Sevilla a cargo de Luis y Juan Sánchez Dalvo y Alonso y Rodríguez de Illescas junto con Pedro de Morga (o Murga).

* Por ejemplo, en 1555 en la flota que vino de Indias, al mando de Cosme Rodríguez Farfán, se contabilizaron minuciosamente todas las partidas pertenecientes al rey, a comerciantes y mercaderes, y a pasajeros particulares «para labrar coronas y reales». Y también se registró todo lo recuperado del naufragio que sufrió el barco de Cosme Buitrón en la costa de Zahara (plata, oro, perlas y  reales, todo ello vendido luego en subasta pública).

** En 1566 Tejada, alcalde de la ciudad, encarceló a Francisco Sánchez de Melo y a otros compradores de oro y plata por soslayar el registro de remesas, requisándoles toda la documentación que poseían.


Casa de la Moneda en Sevilla, recientemente restaurada.

sábado, 21 de mayo de 2016

Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (3)



El primer testimonio de la presencia de Vicente Orsuche en nuestro pueblo tiene fecha del 4 de enero de 1572, casado con doña Isabel Robles de León, al parecer su primera mujer antes que Elvira de Illescas. Vecinos de Sevilla en la collación de San Miguel y moradores en esta Villa, dan su poder a Nicolás Orsuche y a Hernando Orsuche (los tres hermanos; el último sería el religioso estafado en Roma, motivo y núcleo de esta serie de entradas), vecinos de Sevilla, ausentes, para que puedan entregar a Juan Rodríguez, labrador vecino de Villanueva del Ariscal, un molino de pan moler con dos paradas y un ... y casa techada y caballeriza ¿que ellos? en nombre de doña Teresa, hermana de dicha Isabel y mujer de Juan de la Cueva Melgarejo por tiempo de 3 años, y que le entreguen al dicho Juan Rodríguez todos los pertrechos y aparejos; y para cobrar la renta del dicho molino y llevar los pleitos que se ocasionaren. Firmaron ambos. Dado en el Señorío en casa de los otorgantes, fecha ut supra. Testigos Francisco de Landa, Juan de las Cuevas y Juan de Contreras.



Esta primera vez Orsuche firma —con excelente caligrafía— omitiendo el segundo apellido y escribiendo claramente Orsuchy, pero en las siguientes firmas hasta su muerte utilizará las dos formas del segundo: Abrego y Abreu.
Aquí  (Apellidos vascos en Sevilla y Cádiz) hacen proceder el apellido Orsuchi de Euskadi y relacionan a un Vicente Orsuchi en Sevilla, aunque sin fecha de estancia. La firma de doña Isabel Robles de León denota a la mujer lectora de libro impreso, como quien se ha fijado especialmente en las letras capitulares para copiarlas a mano, que así lo delata sobre todo su R mayúscula de Robles y en general toda su caligrafía, buena pero sin el sello personal de la de su marido.

Como uno de los tres mercaderes internacionales más grandes de la Sevilla de la primera mitad del siglo XVI califica Enrique Otte al italiano de Lucca Giovanni Orsucci (Sevilla, siglo XVI: materiales para su historia económica). El apellido en cuestión más bien parece proceder de Italia que del País Vasco, sin perjuicio de que haya pasado después por Euskadi. Acaso es pura coincidencia, pero como veremos más adelante, un luqués, Lorenzo Arnolfin, hijo de José Arnolfin y de Clara Bombissi, naturales del Señorío de Luca, Italia, se casó con Isabel (Orsuche) Illescas, hija de Vicente Orsuche de Abreu y de Elvira de Illescas. Lorenzo e Isabel tuvieron a José, luego fraile e importante diplomático y escritor (ver infra).



Este místico de barbitas, también de la población de Lucca en Italia, se metió en camisa de once varas, y al encontrarse con la horma de su zapato salió sin lana y trasquilado (por hablar en puro castellano, los japoneses de Nagasaki lo "desalmaron" y casi se lo comen con arroz).




El siguiente testimonio, —volviendo a la Castilleja de nuestros desvelos—, es del martes 20 de mayo de 1572, cuando Pedro González Carbonero, obligado de las carnicerías del Señorío, otorga que pagará al dicho Vicente, que actúa en nombre de Álvaro Alemán*, vecino y regidor de la Villa de Gibraleón, 2.980 reales de a 34 maravedíes cada uno, resto de los 4.730 reales en que Juan González, hijo del otorgante y en su nombre en dicho Gibraleón le compró 30 vacas, las 20 paridas y las 10 ¿vascas?; las paridas a 16 ducados y las vascas a 11. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, fecha ut supra. Testigos, Juan de las Cuevas y Juan Millán.

* La mujer de Alonso de Illescas el viejo (el que murió en la cárcel de la Puerta de Carmona) era Alemán (Dalvo) de apellido. Este Álvaro Alemán tenía casas de morada en Castilleja de la Cuesta, y un Diego Alemán de Flandes aparece continuamente en relación con Orsuche, también con casas en Castilleja, lindando con las de Hernando Jayán. Con toda probabilidad parientes entre sí.

Y pocos meses después hay noticias del apellido Abrego: Alonso Martín, hijo de Antón de Abrego y de Leonor Prieta, difuntos, natural de Cartaya, tierra de la duquesa de Béjar y estante en Castilleja, otorga que conoce a Antón de Abrego su hermano, vecino de Cartaya, presente, y dice que porque tiene de él muchos cargos y buenas obras y servicios y beneficios, le hace gracia y donación de la cuarta parte de unas casas que son en Cartaya, linde casas de Catalina de la Cruz y con casas que ahora son de Mejía, y la cuarta parte de un pedazo de viña en dicha Cartaya, que él tuvo por bienes de sus padres, y le dona todos los demás bienes que como heredero le pertenecieren desde hoy. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, viernes 28 de noviembre de 1572, testigos Diego Sanchez y Francisco Gutiérrez, vecinos de la Calle Real, y Juan de las Cuevas y Francisco López. (Noténse las referencias a tierras onubenses: Gibraleón, Cartaya, San Juan del Puerto...).

En tres partidas de bautismo aparece don Vicente: en miércoles 23 de julio 1572 bautizó don Rodrigo de Cieza a Rufina, hija de Francisco Rodriguez de Espino y de Paula Rodriguez, siendo su padrino nuestro don Vicente; en jueves 25 de septiembre de 1572 bautizó don Rodrigo a Melchor, hijo de Diego de Arroyo y de doña Benita Rodriguez, siendo padrinos el señor Vicente Orsuche y su mujer doña Isabel Robles de León; y en domingo último de mayo de 1573 bautizó Juan Martinez de Baeza, clérigo cura de la iglesia de Santiago, a Dominga, esclava hija de Maria, esclava del señor Vicente Orsuche, siendo su padrino el dicho clérigo Juan Martinez Baeza. (Nada se dice del padre de Dominguita... ¿para qué?)





Doña Isabel de León (Robles), vecina de Sevilla en la collación de San Miguel y moradora en esta Villa, esposa de Vicente Orsuche, presente, da todo su poder al dicho su marido para que de mancomún venda en almoneda o fuera de ella cualesquier casas, viñas, olivares, tributos, juros y otras posesiones que ella tenga en cualquier lugar. Dado en el Señorío estando en casa de Vicente Orsuche y de la otorgante su mujer doña Isabel Robles de León, lunes 26 de abril de 1574. Testigos, fray Juan Alonso, fraile profeso de la Orden de Santo Domingo, y Pedro Ochoa de Rea.
He aquí una completa referencia a la hermana de doña Isabel: Teresa Robles de León, viuda de Juan de la Cueva Melgarejo, pidió exención de la blanca de la carne en 1593. Su marido lo hizo en 1574.

Francisco Rodríguez de Espino, vecino de esta Villa, da todo su poder al señor Vicente Orsuche, presente, para cobrar cuanto le deban en esta Villa, en Sevilla y en otras partes, y para vender lo que hallare en esta Villa; y en general para todos su pleitos y causas. Dado en la iglesia de Santiago, sábado 30 de julio de 1575, testigos Pedro de las Casas, Juan Millán, Juan de Chávez, Simón García y Hernando Gómez, vecinos de esta Villa.

Mal catalogado en la caja del año 1592 de protocolos de Castilleja en el Archivo Provincial de Sevilla hay un documento de 1577: el jueves 1º de agosto de este año siendo Alcalde Ordinario don Vicente Orsuche (el otro Alcalde Ordinario era Pedro de las Casas) vió un pedimento con una información que hacía Luisa de Briones, viuda de Hernando Jayán, para cobrar cuanto debiesen a su difunto marido fallecido a finales de junio anterior abintestado, ante el temor de que si no se cobraran pronto pudieran perderse, ya que la partición de bienes estaba dificultada porque algunos de sus hijos (once en total) eran mayores de edad y estaban ausentes (varios en Indias); e incluso peligraba su dote y multiplicados. Solicitaba doña Luisa hacer ella misma la partición, cobrar lo adeudado a su difunto marido, y que se le concediese la tutoría de sus hijos menores. Había presentado la información de cómo fue casada y de los hijos que tuvo con Jayán el 30 de julio de dicho 1577. Estos fueron Pedro Jayán —residente en esta Villa—, Juan Bautista de Briones —hijo mayor que está en Indias—, Juan Guillén —hijo tercero también en Indias—, Hernando Jayán —el cuarto—, Andrés de Jacomar* —quinto—, y Alonso Guillén —sexto—, respecto a los varones; y doña Mencía de Briones, doña Melchora López de Normandía, doña Catalina de Briones, doña María Guillén y doña Inés de Artiaga respecto a las hembras. Testificaron en favor de doña Luisa de Briones tres sexagenarios castillejanos que habían conocido a la familia de mucho tiempo atrás: Juan de Vega (67 años), Francisco de Aguilar (60), y Simón de Valencia el viejo (60). Don Vicente Orsuche concedió a doña Luisa de Briones todo lo que pedía.


* Interesante este Andrés de Jacomar porque refuerza la tesis de que el padre de Hernando Jayán había estado en Canarias y fue perseguido por la Inquisición del archipiélago acusado de judaizante:
"Así mismo se os dio un pedazo de ta. por virtud de un alvalá q. yo envié a Alº de la Fuente, escribano público, por la cual mandaba q. vos diese unas tas. q. son en Daute aguas vertientes hacia La Gomera con el agua q. en ellas hoviere y con todo lo q. en ellas se pudiere aprovechar q. ha linderos del arroyo donde mataron a Andrés de Jacomar." http://lagavetadeaguere.blogspot.com.es/2012/10/capitulo-iii-de-la-antiguedad-al-siglo_15.html
Con toda seguridad el nombre dado al Jacomar castillejano era un recordatorio de su ancestro. En Las Datas de Tenerife, en donde también aparecen (como perceptores de donaciones de tierras) "1.726-16.-Fernando Jayan y Pedro Jayan su hijo. Dos solares. Vos los do. 27 de enero de 1517" y "En 30 de enero de 1517, dieron a Fernando Jayán, Alonso Nuñes, Francisco Mexía, el Bach. de las Casas, regidor, tres solares; Sancho García, Francisco Machuca y Lope Gonzales, Diego del Castillo y su mujer e hijo Diego Velázquez; Antonio Joven, Bartolomé Benites, regidor; su sobrina de Antón de Vallejo, Fernando Alonso, Bartolomé Ximenes y Pedro Alamego." Este Fernando Jayan tiene que ser el padre de nuestro Jayán esposo de doña Luisa, que recaló en Castilleja no sabemos el porqué. Y ¡curiosa coincidencia! el sobredicho Bachiller de las Casas, regidor que recibe tres solares a repartir con Fernando Jayán y con los otros dos colonos, es ni más ni menos que el padre de don Miguel de las Casas, escribano público de nuestra Villa durante largos años. Su dicho padre el bachiller de igual nombre también fue judaizante y asimismo acosado por los inquisidores en Canarias. Acerca del bachiller Miguel de las Casas en las Islas Afortunadas disponemos de una novelesca historia que expondremos en su momento.


Por febrero de 1579 vinieron a Castilleja a cobrar las Bulas de Cruzada, y don Vicente y doña Isabel cumplieron con tal costumbre o exigencia social (voluntaria en teoría). Sobre este tema, de índole material y político ya que se trataba de subvencionar las guerras contra los musulmanes (cuya principal causa era poseer el control de la ruta de las especias), pero que la Iglesia disfrazaba de absurdas características como eran la de redención de pecados por medio de dicha limosna y la de la liberación de almas en el Purgatorio (bulas de difuntos) ver: https://es.wikipedia.org/wiki/Consejo_y_Comisar%C3%ADa_de_Cruzada

Del abundante reguero de documentación que la actividad de Vicente Orsuche dejó en el pueblo tan solo hay un caso en que aparezca actuando de testigo, cosa extraña ya que sin duda era persona de prestigio y fiabilidad: es en el reconocimiento que hace doña Luisa de Briones, viuda de Hernando Jayán, vecina de Sevilla en la collación de Santa María y moradora en esta Villa, de haber recibido del señor Cristóbal ¿Abogmones?, vecino de Sevilla, ausente, 12.500 maravedíes del tributo del alquiler de las casas que de ella tiene a renta, que son en Sevilla. Dado en esa Villa en casa de dicha doña Luisa, martes 5 de abril de 1579, testigos Vicente Orsuche y Cristóbal Díaz, vecinos de Sevilla.

Por un arrendamiento de tierra monte en Torreblanca sabemos que una de las viñas de Orsuche en dicha aldea de Bollullos lindaba con tal tierra monte, propiedad de Baltasar Laso, vecino de Sevilla en Santa Marina y morador en esta Villa. El precio de arrendamiento —a uno de Bormujos llamado Juan Pérez— incluía 3 cargas de leña de cepa del monte, y una de las condiciones fué que "un garrobo (sic) que está allí no lo ha de cortar". Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, sábado 27 de junio de 1579.

Diego de Molina, vecino de Sevilla en la collación de San Andrés, arrienda a Vicente Orsuche de Abrego, vecino de Sevilla, presente, unas casas en Sevilla en la collación de la Magdalena, en cal de Colchero (hoy calle Tetuán), linde casas en que vive el licenciado Toledo de Hinojosa y con casas donde vive un colchero, por un año desde enero de 1580 y precio de 100 ducados. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, miércoles 23 de septiembre de 1579, testigos Juan Fernández y Tristán de Nurvena, vecinos de Sevilla.

Vicente Orsuche, vecino de Sevilla en la collación de San Andrés y morador en esta Villa, ausente, vende a Juan López, mercader de vinos y vecino de dicha ciudad en la collación de San Vicente, presente, 13 tinajas que él tiene en el postrer cuarto de su bodega en esta Villa, de la cosecha de 1580, en que habrá 1.000 arrobas, y se lo vende por tocado, madreado y ahilado, a 4 reales y medio la arroba, y le dará fé y afuero para meter el vino en la ciudad de Sevilla, con cada 30 arrobas una de refacción, con obligación del comprador de sacar todo el vino de dicha bodega en el mes de agosto. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, lunes 8 de mayo de 1581, testigos Diego López, Andrés de Jacomar, Pedro Ochoa y Diego de Molina.

Diego Maldonado, vecino de Sevilla en la collación de San Vicente, otorga que ha recibido de Vicente Orsuche de Abrego, vecino de Sevilla y estante en esta Villa, presente, los bienes siguientes: seis guadamecíes colorados con cenefas doradas y azules, traídos, con dos figuras en cada uno; un cofre negro de Flandes, viejo, con lo siguiente: un manto y un monjil de tafetán negro, traído; una saya de terciopelo verde bordada de oro, vieja; una saya de Holanda blanca colchada, traída; una saya de raso negro con sus cuerpos y ropa de raso negro ancelado y traído guarnecido con terciopelo labrado; una ropilla de tafetán negro, vieja; una saya de terciopelo negro llana, vieja; unas mangas de telilla de oro, traídas, blancas; un jubón de raso viejo con sus mangas con 28 botones de ¿foro, oro?; una ropilla de tafetán negro de hombre con sus alamares, traída; tres camisones de hombre guarnecidos de puntas, traídos; una camisa de mujer, traída; cuatro sábanas de lienzo, traídas; un monjil de tafetán negro, viejo y roto; otro monjil de anaforza, viejo; dos mantos de lanilla traídos y manchados; dos sayas de tafetán negro guarnecidas con sus cuerpos, viejas; un guadamecí colorado, como los demás; dos tablas de manteles caseros, traídos; seis paños de pared, de figuras, muy viejos; y en otro cofre negro, tumbado y viejo, lo siguiente: seis cucharas de plata; unas calzas de terciopelo con rasos, viejas ¿sin medias?; un paño de sobremesa azul, traído; una saya de tamenete con terciopelo verde, traída; un jubón colorado de raso, viejo, atado con la ... en un lienzo viejo; dos sábanas de colgar con sus tiras de red bastas; dos almohadas labradas de lana, traídas; una ropa de tafetán negro aforradas las delanteras con martas; tres cojines de terciopelo azul, viejos. Todo lo cual se depositó en Vicente Orsuche por mandamiento del señor licenciado Martín de Pª., Oidor de la Real Audiencia de Sevilla, que se sacaron del poder de Juana del Castillo, mujer de Pedro de Allo, Alguacil Real de la Flota de Tierra Firme. Dada esta Carta de entrega y pago en esta Villa a 26 de junio de 1581, testigos el capitán Pedro de Albuquerque, Juan Felipe Bartoli, y Pedro de Herrera Castañeda, vecinos de Sevilla.

Doña Leonor Hurtado, doncella, hija de Diego Hurtado y de doña Elvira Núñez, difuntos, vecina de Sevilla en la collación de la Magdalena, dá todo su poder a Vicente Orsuche y a Nicolás Orsuche su hermano, para demandar todo lo que le deban en esta Villa, en Sevilla o en cualquier otra parte, y para arrendar casas y posesiones; y porque es mayor de 23 y menor de 25 años para cumplir este poder hace el juramento especial de los menores de edad. Dado en el Señorío de esta Villa, en casa de la otorgante, 30 de junio de 1581, testigos Juan Felipe Bartoli y Martín Ramos, vecinos de esta Villa y el último de la Calle Real, y el licenciado Juan Bravo de Valdepeñas.

El sábado 12 de agosto de 1581 aparece en un documento como testigo un tal Diego de Abreu, vecino de Sevilla y morador en esta Villa. Copiamos íntegro el extracto que poseemos, por su interés demográfico: en dicha fecha, ante Alonso Martín Revuelta, Alcalde Ordinario, y el escribano público Gaspar de Torres pareció Hernando de las Cuevas (escribano público y del Concejo castillejano que ya conocemos) y presentó una Requisitoria del señor licenciado Paulo de Torres, Teniente de Asistente de la ciudad de Sevilla, firmada por Juan Galiano, escribano de Su Majestad, con un interrogatorio. Con dicho Hernando de las Cuevas trata un pleito Hernando de Torres. La fecha de la Requisitoria es del dicho sábado 12. Las preguntas del interrogatorio son, si conocen a las partes y saben de una sala con dos recámaras y un portal delante, caballeriza, cocina y huerta que Hernando de las Cuevas arrendó a Hernando de Torres en esta Villa; si saben que fué por abril de este año y por 50 ducados, por 5 meses que corrieron desde dicho abril; si saben que entonces se había ido a vivir a Castilleja mucha gente de Sevilla y había mucha falta de casas y se arrendaban a muy subidos precios; si saben que entonces valían 12 ducados en justa estimación lo que Hernando de las Cuevas arrendó, porque en otras casas de menos asiento y no tan buenas se arrendaban a 10 ó 12 ducados al mes; si saben que había muchas personas que darían 10 ducados al mes por dichas casas; si saben que Hernando de Torres y su gente se aprovechaban de la fruta de la huerta de Hernando de las Cuevas y le maltrataban los árboles y le hicieron mucho daño en ellas.
El Alcalde Ordinario mandó a Hernando de las Cuevas presentar a sus testigos.
En dicho día Hernando presentó a Juan Millán, vecino de esta Villa y Alcalde Ordinario que fué de ella. Dijo conocer a Hernando de las Cuevas de más de 20 años atrás, y a Hernando de Torres de vista, por haberlo visto vivir en las casas de De las Cuevas, que son en esta Villa. Dijo tener 55 años de edad, poco más o menos. Sabe del arriendo de Cuevas a Torres. Sabe lo contenido en la pregunta sobre los sevillanos que venían por ser natural de esta Villa. Sabe que Torres y su gente hacían daño en los árboles, desgajándolos y cogiendo la fruta, porque este testigo entraba muchas veces allí.
Testigo en dicho día, Diego de Abreu, vecino de Sevilla y morador en esta Villa. Conoce a Cuevas de más de 20 años, y a Torres desde que arrendó la casa. Tiene 45 años de edad. Dice que por este tiempo vino mucha gente de Sevilla, y subieron los alquileres. Sabe que Torres y su gente se aprovechaban de la fruta de la huerta.
Testigo en dicho día, Pedro Ochoa de la Rea, morador del lugar de Tomares. Conoce a Cuevas de 12 años atrás y a Torres de 6 años, y sabe de las casas por haber estado en ellas muchas veces. Tiene 26 años de edad. Estuvo presente en el arrendamiento, por abril.
Testigo, presentado por Cuevas el lunes 14 de agosto, Gonzalo Domínguez. Conoce a Cuevas de más de 16 años atrás, y a Torres desde abril, y sabe de las casas por haber estado en ellas muchas veces. Tiene 35 años de edad. Sabe lo de todas las pregunas, y que Torres y su gente hacían daño en la huerta.
Testigo en dicho día, Melchor López, vecino de esta Villa. Conoce a Cuevas de más de 20 años atrás, y a Torres desde abril, y sabe de las casas, idem, idem. Tiene 30 años. Vió a Torres aprovecharse de la fruta.
Testigo en dicho día, Diego González, vecino de esta Villa. Conoce a Cuevas de más de 30 años, y a Torres desde abril, y las casas idem, idem. Tiene 40 años. Es ahijado en la velación de Hernando de las Cuevas. Vió maltratar a los árboles.
El querellante Hernando de las Cuevas al concluir, recibió del Alcalde Ordinario la Probanza, cerrada y sellada. Testigos, Francisco de Torres Ortiz y Pedro Ochoa. Escribano, Gaspar de Torres.

La oleada de gente huyendo de la bulliciosa capital y buscando la paz del campo no es fenómeno actual, como vemos. Sin ánimo de señalar particularmente a ningún "urbanitas", solamente quien desde niño ha visto crecer un árbol frutal  conoce su valor.

El vecino de la Calle Real Diego Hernández Santana arrendó a don Vicente unas casas en la Plaza, enfrente de la iglesia, linde con casas de la Hojeda, desde marzo de 1582 hasta un año por 9 ducados, de los que recibe 5 adelantados y los otros 4 mediado dicho año, y si don Vicente quisiere las casas por uno, dos o tres años más, se obliga a arrendárselas y a hacer los reparos pertinentes, y si no, a descontarlos del precio. Dado en casa del escribano Gaspar de Torres en el Señorío, lunes 14 de agosto de 1581. Testigos, Juan Felipe Bartoli y Francisco de Torres.

Cofrade de las cofradías del Santísimo Sacramento y de la Veracruz de esta Villa, dió Orsuche con sus compañeros y alcaldes de ellas poder a Alonso Martin Revuelta y a Antonio Mazo sus mayordomos para cobrar cuanto debieran a dichas cofradías. Dado en la Plaza el domingo 11 de febrero de 1582. En este año a la vez era Alcalde Ordinario.

El carretero vecino de Espartinas García López, estante en esta Villa, se concierta con don Vicente Orsuche para acarrearle con dos carretas toda la uva de este año de sus viñas en la aldea de Torreblanca (Bollullos) hasta el lagar que posee en Castilleja, a 4 reales cada carretada. Dado en casa de Hernando de las Cuevas, escribano del Concejo, miércoles 15 de agosto de 1582, siendo testigos Simón de Valencia y Pedro Librero.



Andrés de Velasco, vecino de Sevilla en la collación de San Lorenzo, vende a don Vicente, vecino de Sevilla en la de San Miguel, presente, todo el esquilmo de uva de este año de sus viñas en Torreblanca y en la aldea de Torrequemada (también en término de Bollullos) * por 39 ducados. Dado en el Señorío en casa de dicho Orsuche, miércoles 5 de septiembre de 1582, siendo testigos Francisco Martinez de Málaga y Bartolomé Manzera.

* Torrequemada, Caxar. Su origen está en la alquería musulmana de El Caxar. En este pueblo hermano de la provincia de Granada podemos comenzar a investigar la raíz del topónimo, relacionado con la seda, en árabe قَّزّ, siendo قَزّاز vendedor de sedas, sedero.


DICCIONARIO DE ARABISMOS Y VOCES AFINES EN IBERORROMANCE. Federico Corriente. Voz alcaçaria (portugués), alca(e/i)cería (castellano) y alcacería o alcazarria (aragonés) 'aduana o lonja de la seda': del andalusí alqaysariyya 'mercado público'  < neoárabe qaysãriyya <  griego kaisáreia  < latín Caesãrêa, pues operaban en un principio por concesión de los emperadores o césares bizantinos.




(Un rápido excurso para declarar, como abiertamente vegano que es el autor de esta Historia, su repugnancia a que se hiervan vivos a estos simpáticos animalitos para confeccionar la tela, a los cuales animalitos, en su ya lejana niñez, criaba en cajas de zapatos alimentándolos con hojas de moreras. A todo lo largo de la carretera Sevilla-Huelva existían estos frondosos árboles cada pocos metros en ambos márgenes, mandados sembrar al parecer por el golpista Miguel Primo de Rivera durante la Dictablanda, para sombrear y dar alegría a tan antigua vía.)

Vicente Orsuche de Abreu, vecino de Sevilla en la collación de San Miguel, otorga que conoce al Conde don Enrique de Guzmán y a su mayordomo Gil González de Rivaguda, y dice que por cuanto Diego Pardo de Mendoza en nombre del dicho Conde y como su contador vendió a Pedro Librero, a Juan Rodríguez de Espino y a Hernando de Aguilar (los tres vecinos de Castilleja de la Cuesta) 620 pies de aceitunos de una suerte de olivar en Castilleja de Guzmán en el pago al que dicen El Bernal Grande, a 10 reales cada pie, que son 6.200 reales, que se obligaron a pagar la mitad a fin de agosto y la mitad a fin de noviembre de este año, con condición de dar fianzas, según pasó ante Francisco de Vera, escribano público de Sevilla, él ahora por la presente sale como dicho fiador de los tres compradores. Dado en el Señorío en casa del escribano Hernando de las Cuevas, miércoles 7 de marzo de 1584, siendo testigos Juan Martínez, clérigo presbítero, Juan Rodríguez Gordo y Pedro de las Tejas.

Juan Caro, vecino de esta Villa, hijo de Juan Fernández y de Juana Domínguez, vecinos de Bormujos, recibe de Juana Rodríguez su esposa, hija de Francisco Rodríguez de Espino y de Paula Rodríguez, presentes, 12.000 maravedíes, que la ha de pagar Vicente Orsuche de Abreu de las dotes que mandó dar su mujer doña Isabel de ... (sic), los cuales recibe en doblones y escudos de oro y en menudo ante el escribano Hernando de las Cuevas. Dado en casa de éste en jueves 22 de marzo de 1584. Firmó Juan Caro. La última línea con los testigos falta, por rotura.

Gaspar Martín, vecino del lugar de Mairena, y Andrés Ruiz, vecino del lugar de Bollullos, se obligan a acarrear y encerrar al señor Vicente Orsuche de Abreu toda la uva del año 1584 de sus viñas de Torreblanca, Camas, Bormujos y toda la uva que comprare del término que sea, a 6 reales la carretada desde Torreblanca y las demás al precio de cada término; don Vicente les da 4 ducados por adelantado. En casa del escribano Hernando de las Cuevas viernes 10 de agosto de 1584, testigos Hernando de las Cuevas el mozo, Simón de Valencia el mozo y Diego Hernández.

Hernando de Castro y Marina Alonso su mujer, vecinos de esta Villa, venden a Vicente Orsuche de Abreu, vecino de Sevilla en la collación de San Miguel, presente, un pedazo de viña y arboleda de 3 aranzadas en término de esta Villa, linde con viñas de Marcos de Nápoles, con viñas de Baltasar Lasso y por la cabezada con arboleda de Juan Millán y de Simón de... y por la otra cabezada con el padrón que divide el término, con cargo de 120 maravedíes de tributo al Conde don Enrique y 5 ducados a la fábrica de la Señora Santa Ana de Triana y a Alonso de Larios en su nombre, y con 5 ducados a los herederos de Diego de Portes. Su precio, 145 ducados. Dado en el Señorío en casa de los otorgantes, jueves 20 de septiembre de 1584, testigos Diego de Ávila, Hernando de las Cuevas el mozo y Bartolomé Martin Cañamero.

Francisco de Lora e Inés García su mujer, Cristóbal de Lora y Francisca García su mujer, e Inés García, viuda de Francisco Rodríguez Payán y madre de las dichas Inés y Francisca, vecinos todos del lugar de Mairenilla y estantes en esta Villa, venden a Vicente Orsuche, ausente, un pedazo de viña en Bollullos al pago de Torreblanca de 2,5 aranzadas, linde con viñas de los herederos de Alonso Rodríguez Brioso, con viñas de Francisco Vela, y con el camino y callejón que va a Torreblanca y con olivares de Gaspar de Mollinero y de Juan Calvo, con cargo de 5 reales de tributo al Santo Oficio de la Inquisición de Sevilla. Precio de 1.606 reales, que reciben de Francisco Rodríguez de Espino en nombre de Orsuche. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, lunes 5 de noviembre de 1584, testigos Francisco de Aguilar, Alcalde Ordinario de esta Villa, Pedro Martin, labrador vecino de Triana en la calle de Carreteros, y Hernando de las Cuevas el mozo; y Juan de Ayala y Alonso de... , vecinos de Sevilla.

Vicente Orsuche de Abrego (sic), vecino de Sevilla en la collación de San Miguel y estante en esta Villa, da todo su poder al señor Pedro de Escobar, vecino de Sevilla, ausente, para que ambos en mancomún le obligue a pagar a los Ilustrísimos Señores Arzobispo, Deán y Cabildo de la Santa Iglesia de Sevilla 578.000 y tantos maravedíes en que se remató las ventas del vino de guegar y manzanilla de este año de 1586. Dado en el Señorío en casa de la morada del otorgante, sábado 6 de septiembre de 1586, testigos Alonso Martín Revuelta el viejo, vecino de esta Villa, y Juan de la Torre, vecino de Sevilla estante en esta dicha Villa.

Vicente Orsuche de Abrego (sic) da poder al mismo Pedro de Escobar para pagar a los mismos 110.000 maravedíes por un diezmo de uva. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, jueves 14 de septiembre de 1589, testigos Hernando de las Cuevas el mozo, Juan de las Cuevas y Juan de Castro.

Este estracto nos servirá para situar la casa de morada de don Vicente: Francisco Martínez de Málaga, vecino de Sevilla en la collación de Omnium Sanctorum y estante en esta Villa otorga que conoce al Conde don Enrique de Guzmán, y dice que por cuanto él hubo en dote y casamiento con doña Isabel, hija del jurado Francisco Jiménez Bazo, difunto, unas casas en esta Villa y 6 aranzadas de viña, las casas linde con casas de Vicente Orsuche y por delante y el lado con las calles de esta Villa, 3 aranzadas al pago de Pajarilla en esta Villa linde con viñas del dicho Vicente Orsuche y con viñas de Hernando de Solís, y otra viña en la que están hechas casas y las tienen Juana de las Casas y Hernando de las Cuevas y doña Catalina de Ribera, que están juntas y lindan con el callejón de Gibraleón y con casas de doña Isabel de Montes... (¿Montesdeoca?); de todo lo cual quedó tributo a cargo del dicho Francisco Martínez de Málaga de 240 maravedíes, y ahora a petición del Conde lo reconoce y se obliga a pagárselo. Dado en el Señorío en casa del dicho Francisco Martínez de Málaga, viernes 29 de septiembre de 1589, testigos Antón Alonso y Simón de Suaçola, vecinos y estantes en esta Villa.

Vicente Orsuche de Abrego (sic), vecino de Sevilla en la collación de San Martin, otorga que conoce al Conde don Enrique y dice que por cuanto él tiene en esta Villa unas casas y 11 aranzadas de viñas, las casas linde con casas de Francisco Martínez de Málaga y con casas de Francisco de ¿Cornejo?; 8 aranzadas que la hubo de Lope de Cáceres y lindan con viñas de Baltasar Lasso y con viñas del dicho Francisco Martínez de Málaga; y las otras 3 aranzadas que lindan con viñas del dicho Baltasar Lasso y con viñas de Marcos de Nápoles, compradas de Hernando de Castro e Isabel de Vega su mujer, y de ... ... , mujer de Juan de Vega, y de Diego de Portes y de Simón de Valencia y del dicho ¿Juan Martín?, con 472 maravedíes de tributo anual al dicho Conde, ahora a petición de éste reconoce el tributo y se obliga a pagárselo. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, jueves 16 de noviembre de 1589, testigos Hernando de las Cuevas el mozo, Francisco Miguel, Agustín de Castro y Juan de las Cuevas.

Isabel de Vega, viuda de Bartolomé Díaz, y Francisco Miguel, vecinos de esta Villa, en mancomún venden a Vicente Orsuche de Abrego un pedazo de viña en esta Villa de una cuarta, al pago de El Exido, linde con viñas del dicho Orsuche y con arboleda de Baltasar Lasso, con cargo de 10 maravedíes de tributo anual al Conde don Enrique; por precio de 18.750 maravedíes. Dado en el Señorío en jueves 16 de noviembre de 1589, testigos Hernando de las Cuevas el mozo, Agustín de Castro, Juan de las Cuevas y Francisco de Carmona.
Cierta casa con sus palacios, huerta y patio lindaba a sus espaldas con viñas de don Vicente Orsuche; por tal casa Miguel, vinero, Marina de Vega su mujer, y Marcos de Vega, hermano de esta, vecinos de Triana, pagaban un tributo a Bartolomé de Vega y a Isabel de León su mujer.



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Don Vicente Orsuche, con negocios ultramarinos de vinos y otras cosas*, dejó al morir muchas deudas, y sus acreedores hicieron presa hasta en la dote de su viuda. Esta reaccionó pidiendo ejecución de los bienes de su difunto marido, y consiguió mantener la posesión de unas casas en Sevilla y de la hacienda de Castilleja. También pidió la ejecución de unas casas en las que había gran cantidad de partidas de oro y plata procedente de las Indias y propiedad también de su marido logrando que fueran embargadas también a su favor.

* Una tal doña Marina de Abrego aparece como ¿socia? de Vicente enviando mercancías a la otra orilla del Atlántico: camas de guadamecí y tocas de lino. Presumo algún parentesco entre doña Marina y Vicente. Tenían en México ella y él diversos factores y comisionados que les vendían lo consignado desde Sevilla y les enviaban el dinero de regreso por medio de los capitanes de naos, quienes se obligaban a ello ante escribano a cambio, claro está, de alguna retribución. Hay además documentada una compraventa de 150 licencias de esclavos desde la Isla de Cabo Verde (África) pero al llegar la remesa a México no encuentran al representante de Vicente y los esclavos quedan en dos naos a su cuenta y riesgo.

Por 1599 desempeñaba la tutoría de los dos menores Juan de Saravia. Juan, con poder de doña Elvira, trabajó duro haciendo la relación de los bienes de don Vicente traídos en la flota del General don Luis Fajardo desde las Indias a Sevilla, nombrando nao por nao y cuantificando lo que venía en cada una: en la nao de Alonso Hidalgo 2.000 pesos. En la de Bernardo de Paz 3.200 pesos en dos partidas (cosidas en un cañamazo con un letrero que dice: Vicente Orsuche) y 87 marcos de plata en otra. En la nao de Rodrigo Alonso 2.000 pesos. En la de Juan de Zárate 162 marcos de plata, mas 3.400 pesos en dos partidas (envueltas en angeo, o sea, un "lienzo de estopa o lino basto y grosero que se trae de fuera de estos Reinos y comúnmente de la provincia de Anjou en Francia, por cuya razón se llama angeo". Diccionario de Autoridades). En la nao de Antonio Gallardo 2.000 pesos. En la nao de Sebastián Ramos en dos partidas 839 y 250 pesos. En la nao de ¿Diego? Lopez 4.000 pesos, mas 1.251, mas 1.200, mas 21 marcos de plata, mas 3.311 pesos. En la nao de Miguel de Alzate 5.000 reales (en una caja).
Se ve que se repartían las fortunas conseguidas en el Nuevo Mundo en pequeños lotes llevados en diferentes barcos para minimizar pérdidas en caso de tempestades, de las que siempre se libraban de naufragar algunos navíos de todos los que componían cada flota.

Don Vicente otorgó su testamento cerrado en Sevilla ante el escribano Gaspar de León y siete testigos, el 29 de abril de 1598; se abrió después de fallecido, el 23 de mayo de dicho año; nombró como sus herederos universales a Juan y a doña Isabel, sus hijos con Elvira. Por finales de 1599 doña Elvira dió poder a Gaspar de Quintana Dueñas, vecino de Sevilla, para cobrar de la Casa de la Contratación las cantidades referidas, depositadas en dicha Casa desde su arribo.

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Y por fin un añadido de último momento sobre el ya conocido nuestro (ver entrada anterior) Alonso Olivares de la Barrera, el hijo de Juan Sanchez Dalvo y por tanto cuñado de Orsuche, hermano de su mujer doña Elvira de Illescas: el jurado Diego de Molina, vecino de Sevilla en la collación de la Magdalena y morador en nuestra Villa se dirige a Su Majestad el rey para que provea con dicho su oficio de jurado al licenciado Olivares de la Barrera, vecino de Sevilla, persona hábil y suficiente, y que si no, él lo retiene. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, viernes 26 de septiembre de 1572. Testigos, Juan de las Cuevas, Alonso Álvarez y Blas de León.
Ya había solicitado Molina lo mismo unos meses antes, el viernes 4 de junio de dicho año, al parecer sin resultado alguno. Entonces fueron testigos Juan Millán y dicho Juan de las Cuevas. En vista de que el Rey no parecía muy favorable a conceder la juraduría a Olivares, Diego de Molina volvió a solicitar que lo reemplazaran, pero presentando el 24 de octubre de 1573 como "persona hábil y suficiente" a otra persona, Francisco Bazo de Andrada* (ver nota infra), siendo testigos el mismo Juan de las Cuevas y Pedro Ochoa de la Rea.

Como licenciado, Olivares de la Barrera asesoró a Miguel de las Casas, Alcalde Ordinario en 1573, para sentenciar el pleito llevado por clientes de la carnicería de Castilleja contra el carnicero y cortador de carne Juan Jiménez, al que acusaban de engañar con los pesos. Pleito iniciado el domingo 7 de junio de dicho año; estando en la cárcel de nuestra Villa el carnicero alegaba en su declaración que "se les caería" (había costumbre de despachar la carne arrojándosela al comprador por encima del mostrador una vez cortada y pesada, y en una ocasión se menciona cierta "red" o malla en uno de estos establecimientos en Castilleja, extendida al efecto de que la carne así "entregada" no cayera al suelo, donde no faltaba algún gato o perro pendiente con todos sus sentidos de lo que hacían los humanos arriba).

Además de albacea testamentario de Luisa de Rojas como ya indicamos, Olivares lo fué también de su marido Íñigo Ortiz de Juanguren.

* Francisco Bazo de Andrada, vecino de Sevilla en la collación de San Salvador y residente en esta Villa, da todo su poder al señor Rodrigo de Silva, criado de Su Majestad y residente en la ciudad de Cartagena, y a Marco Hernández, arriero de Murcia, ausentes, para pedir y mandar y recibir en juicio o fuera de él del señor licenciado Íñigo de Guevara, vecino de la ciudad de Lorca, dos sus esclavas, la una nombrada Angélica, de 9 años, y la otra su madre, de 30, morisca del Reino de Granada; y 6 almohadas moriscas y una colcha de ¿zarzán? que él dejó en su poder y guarda; y de ello otorgar cartas y albalaes. Dado en el Señorío de esta Villa, viernes 20 de octubre de 1570, testigos Esteban de Castro, Bautista de Salamanca y Diego González. Escribano, Hernando de las Cuevas.



Se transparenta en lo anterior con total nitidez que Bazo de Andrada estuvo luchando en la Rebelión de las Alpujarras, y se trajo unos recuerdos granadinos para demostrar en Castilleja que era un valiente: "los soldados de las tropas cristianas capturaban como botín de guerra a moriscos, especialmente mujeres, y el producto de su venta como esclavos o esclavas era para ellos, habiendo renunciado la Corona al "quinto" del precio pagado que debía haberle correspondido. Jefes y oficiales también se repartieron lotes de prisioneros, incluso niños —en un documento oficial se dice: «al capitán Gil de Andrada se le de María Hernández con dos niños suyos»—"
https://es.wikipedia.org/wiki/Rebeli%C3%B3n_de_las_Alpujarras

Gil de Andrade, al mando de una flota, intentaba bloquear las costas orientales andaluzas durante la rebelión de los granadinos, para evitar la llegada de refuerzos argelinos y otomanos.

El Concejo, Justicia y Regimiento de la Villa de Castilleja de Guzmán trata con la Justicia de la ciudad de Sevilla para asentar (?) y dar poder a Hernando de Aguilar, en martes 8 de noviembre de 1569.
El Concejo y Regimiento de Castilleja de Guzmán, junto con los de Heliche, Olivares y Castilleja de la Cuesta, nombra por curador y personero a Hernando de Aguilar y lo envían a la Villa de Madrid a tratar, en nombre de la Condesa de Olivares, en lo tocante a la fuente (sic) para la guerra de Granada, y para presentar la Carta y su explicación, con el testimonio de lo acordado por los personeros de dicha Villas para pedir y suplicar... (falta el resto por rotura).
A su vez el Concejo de Castilleja de la Cuesta, juntamente con Heliche, Olivares y Castilleja de Guzmán, nombra como personero a Francisco Rodríguez de Espino, regidor, y lo envían a la Villa de Olivares a se juntar sobre lo tocante a la guerra de Granada, y se acordó nombrar a Hernando de Aguilar Gobernador del Estado de los condes de Olivares y enviarlo a Madrid en lo tocante a la gente para la guerra contra los moros de Granada. Por tanto, le otorgan poder a dicho Hernando de Aguilar. Dado en el Señorío de esta Villa, en casa del escribano Hernando de las Cuevas, 8 de noviembre de 1569. Firmaron Miguel de las Casas, Francisco Rodríguez de Espino y Francisco de Aguilar, y Juan Millán y Alonso Gil no sabían hacerlo. Testigos, Juan de las Cuevas y Bautista de Salamanca.

No faltarían beatones y beatonas castillejenses que creyeran, o dijeran creer, que los moriscos expulsados de Granada tras la Rebelión habían vivido en un infierno y que ahora, aunque esclavizados, sabrían lo que es la vida y su disfrute ("¡¡como en Castilleja, ni hablar!! ¡¡lo mejor del mundo!!"); y es que oficialmente esta forma de pensar era alimentada de todas las maneras imaginables, y en especial con las manipulaciones propagandísticas de los intelectuales de la Iglesia católica.


Los comisarios que mandaban estas columnas [de deportados granadinos] tenían orden «decir todas las buenas palabras que supieren» con el fin convencer a los deportados de la necesidad y de la "bondad" de la medida.

En una de las instrucciones que recibieron se decía: «Por no haber podido sembrar a causa de la inquietud que la guerra ha traído consigo como por la esterilidad del año, se ha reducido esta provincia a tanta penuria que es imposible poderse sustentar en ella, por lo cual... su magestad ha tomado resolución que por el presente los dichos cristianos nuevos se saquen de este reyno y se lleven a Castilla y a las otras provincias donde el año ha sido abundante y no han padescido a causa de las guerras y donde con gran comodidad podrán comer y sustentarse el año presente».

A este engaño se añadía otro: que en el futuro «se podrá ir considerando para qué tiempo y cómo se podrán volver a sus casas».

Citas en Wikipedia tomadas de este libro.

Notas varias, 2o.

De entre los personajes destacados en los documentos sobre Francisco de Vilches, figuran: — El  Teniente de Pagador de las Armadas Reale...