martes, 1 de agosto de 2017

Notas varias, 2h.

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Van saliendo a la superficie viejos apuntes. Este siguiente, por ejemplo, nos remonta al tiempo de personas que vivieron la transición entre el siglo XV y el XVI, conociendo la monarquía de Isabel y Fernando.

Martes ... de diciembre de 1545, testamento de Mariana García, mujer de Diego Martín Revuelta, enferma. Dice que ni debe ni le deben. Entierro en la iglesia de Santiago, en la sepultura que allí tiene. Manda diversas misas. Manda a su hija Inés Martín, mujer de Juan de Vega, unas faldillas de paño negro. Manda a Ana de Tovar su nuera, mujer de Francisco Martín su hijo, unas faldillas de paño leonado y unos corales. Cuando se casó dicha Inés Martín su hija con Juan de Vega le dieron en dote 22.500 maravedíes, según escritura ante Alonso de Trujillo, escribano público que fué de esta Villa. Cuando casaron a Alonso Martín su hijo, le dieron 30 ducados y ropas para su vestir. Tiene dado a Diego Martín Revuelta su hijo, por su casamiento, toda la parte que le cupo y perteneció de los bienes y herencia de Alonso Martín Tierravieja* su padre. Manda a las obras de la iglesia de Santiago 8 maravedíes, y a la cera otros 8. Herederos, Inés Martín, Diego Martín, Alonso Martín, Francisco Martín, y Juan y Leonor. Declara que no ha dado cosa alguna a estos dos últimos, Juan y Leonor. Albaceas, su marido y Francisco Martín su hermano. Testigos, Bartolomé ¿Hernández?, Hernán Martín y Luis Verde. Declara que trajo a su matrimonio con Diego Martín Revuelta hasta 5.000 maravedíes.

* Alonso Martín Tierravieja es otra incógnita a añadir a las ya muchas que tenemos pendientes. Puede ser otro nombre de Diego Martín Revuelta, o un primer marido de la que testa, o incluso un error del escribano. Tierravieja es un apellido muy inusual y raro en el ámbito hispano.


Y este otro interrogatorio de testigos —incompleto*— suscita una pregunta, si suponemos a su protagonista el niño Bernardo Martín hijo de Juan de Vega y de Inés Martín Revuelta, lo cual parece demostrar indubitablemente la documentación : ¿por qué razón, según vamos a ver, Cristóbal Gallegos acogía en su casa al dicho niño y lo criaba como a un hijo?  
Junio de 1552. (Faltan los folios de la cabeza de este proceso, incoado por Cristóbal Gallegos). Por Carta Requisitoria desde la Justicia de la ciudad de Sevilla se había instado a Cristóbal Gallegos, vecino de esta Villa, a presentar testigos para depurar responsabilidades por un grave accidente sufrido por dicho niño:

* Quiero ver un correlato —asaz simplista, lo sé— entre estas lagunas documentales que deshilvanan y dejan discontinuo un episodio, y lo que el psiquiatra Carlos Castilla del Pino expuso en su artículo LA "TRAICIÓN" AUTOBIOGRÁFICA, publicado en las Actas del II Coloquio Internacional sobre la Cultura en Andalucía (Vida, memoria y escritura en torno a 1600), Ilustrísimo Ayuntamiento de Estepa, Mayo de 2001, pág. 18: "La memoria sirve también para algo muy importante, fundamental en el ser humano: dar continuidad a todo nuestro pasado, al pasado lejano, al más cercano y al inmediato, de manera que lo que se denominó por Karl Jaspers VIVENCIA DE LA CONTINUIDAD DEL YO sólo es factible merced a reconocernos el mismo en todos nuestros pasados distintos, como nos reconocemos el mismo en las actuaciones más dispares e incluso contradictorias. Primera "traición"¨a la que quiero aludir, modificando la tesis de Jaspers: tenemos la vivencia de nuestra continuidad cuando en realidad no recordamos todo y, por tanto, SOMOS REALMENTE DISCONTINUOS. Resulta, pues, y no se escandalicen, que Jaspers, y todos los que hemos venido detrás como psiquiatras, consideramos normal vivir la ilusoria, esto es, la equivocada vivencia de una continuidad que de hecho no existe, porque los olvidos introducen fisuras, a veces muy profundas y extensas, que dejan en silencio etapas de nuestra vida. Sobre ello llamó la atención Schopenhauer, destacando, antes de Freud desde luego, que estos olvidos eran interesados, y que se rellenan con la falsificación, que para él era una forma de enajenación." (Fin de la cita).
En esta línea, ¿como no evocar la "saca" de documentos organizada por los franquistas en los Archivos Municipales de este país cuando la muerte del dictador y la Transición subsiguiente pusieron en peligro sus estatus politico-sociales? Siguiendo el paralelismo entre mente y escritura que propongo, nada más interesado y relleno de falsificación que aquellos deleznables hechos, llevados a cabo con nocturnidad por los alcaldes de la cuerda falangista y adláteres, temerosos de ser relevados vergonzantemente.


                                  Arthur Schopenhauer (1788-1860)



                                      Sigmund Freud (1856-1939)


En efecto, los aludidos Alcaldes, y "fuerzas vivas" al borde del precipicio transicional, rellenaron con flagrantes mentiras las carencias vitales que ellos mismos se produjeron al eliminar parte de sus biografías, igual que rellenan sus glúteos y senos muchas dementes haciéndose inyectar silicona, y lograron aparecer como turgentes camareras de la Democracia, repartiendo a las masas urnas en bandeja con sonrisas de oreja a oreja. Recuérdese el caso relevante de Fraga Iribarne, por nombrar a uno. El contubernio entre el PSOE y estos plañideros del Genocida es un matrimonio bien avenido que dura hasta hoy en día, como es bien sabido.
Al respecto y por si queda algun retazo de sombra, cito un párrafo de Pablo M. Medina Jiménez en Canarias Semanal en su artículo Las razones históricas de una pasión incendiaria. Felipe González llama al golpe en Venezuela: "Hoy se puede constatar, a través de toda la documentación existente  —incluida la hecha pública por el Departamento de Estado de los EE.UU.— en qué consistió el papel desempeñado por Felipe González en aquella delicada operación política [la Transición Española] en favor de los intereses occidentales. Conviene, igualmente, recordar que el inmediato superior de Carlos Andrés Pérez* en la Internacional Socialista era el alemán Willy Brandt, el gran patrocinador del PSOE en España y el hombre que hizo posible que un grupete sevillano de amigos de excursiones dominicales, se convirtieran, de repente, junto con los herederos del aparato franquista, en albaceas del legado institucional de la dictadura franquista."


Fué el referido Carlos Andrés Pérez Vicepresidente de la Internacional Socialista, a la que también pertenecía el PSOE. Simultáneamente fue Presidente de Venezuela, corrupto hasta los huesos, instigador de masacres en aquel país y amigo del alma de Felipe Gonzalez desde la década de los 70, al cual obsequió con gran parte de los bienes empresariales que disfruta actualmente, a cambio de regalos como la RUMASA de Ruiz Mateos envuelta en pleitos. Así se explica el título del articulo en el periódico canario.

Por tanto, la experiencia me insta a pensar, como primera hipótesis —piensa mal, y acertarás—, que unas manos interesadas hicieron desaparecer los folios de tantos y tantos protocolos notariales como son los tristemente mutilados de los siglos XV y siguientes, que casi a diario descubrimos en los archivos sevillanos.
Y tras este paréntesis, oigamos a los testigos sobredichos:

Testigo, el doctor Bartolomé Rodríguez, cirujano de Triana. Conoce a dicho Cristóbal Gallegos de cuatro años acá, y a Beatríz Rodríguez no la conoce, y conoce a Bernardo Martín, que le parece que será de 4 años de edad, y que ha visto como Cristóbal Gallegos lo tiene en su casa como si fuera su hijo, y así lo cría y trata, y así lo creyó este testigos hasta que supo que era su entenado. Es de 37 años de edad y no le tocan las Generales. Dice que fueron a la morada de este testigo en Triana para que viniese a curar al dicho Bernardo Martín, y vino a esta Villa, viendo que Bernardo Martín tenía una herida en la cabeza y sien, cortado cuero y carne y le salía mucha sangre, y vió como tenía quebrados los cascos, y este testigo lo curó y le sacó de la dicha herida nueve o diez huesos en veces, y que por la dicha herida parecía ser golpe, y que se decía y dijo que la dicha herida era de coz que le había dado un caballo. Dice que fué llamado por el dicho Cristóbal Gallegos, y vió que puso toda la diligencia y cuidado que se requería para curarlo, como si fuera su hijo, y desde que lo hirió, este testigo cura y ha curado al niño, y le han dado hasta hoy 35 reales y medio por su trabajo, y ha visto y vé cómo Cristóbal Gallegos ha pagado todas las dietas y medicinas que se han gastado, lo cual es público y notorio. La herida era muy grande y fea, y hasta ahora no se ha acabado de sanar bien, y este testigo pensó que se muriera de la dicha herida porque estaba muy peligrosa de muerte. Y que ha visto a Cristóbal Gallegos que ha ido a Sevilla durante los 15 días a curar al niño. Dice que le parece que Cristóbal Gallegos ha podido gastar cada día entre pollos y gallinas y dietas y medicinas real y medio, y en cuanto a los jornales que ha perdido, no sabe lo que pueden valer, y que sólo las medicinas de botica le habrán costado 10 reales poco más o menos. Firmó de su nombre.

Testigo, Elvira Sánchez, mujer de Francisco Sánchez Ladrillero. Conoce a todos los actores, y al niño desde que nació. Tiene 50 años de edad y no le tocan las Generales. Hace mes y medio poco más o menos vió un caballo de las señas contenidas en la pregunta, color morcillo o castaño, con una oreja cortada, que andaba paciendo por la hierba que está arrimada a las paredes, que no sabe cuyo es más que ha oído decir que es de un esclavo negro, marido de una esclava de María de Morales, mujer de Cosme Rodríguez Farfán, vecina de Triana. Dice que estando en su casa esta testigo vió en la dicha calle al dicho caballo, y vió cómo unos niños traían al dicho Bernardo Martín a cuestas, y vió cómo venía descalabrado en la cabeza, y un muchacho hijo de Francisco García y otros muchachos que no se acuerda decían que el caballo le había dado una coz, y cuando esta testigo vió al niño pensó que muriera, porque llevaba las sienes hendidas, y que oyó que se decía y dijo que el dicho caballo era de un negro que es marido de una esclava de María de Morales, mujer de Cosme Rodríguez Farfán, vecino de Triana, y que así es público y notorio. Dice que Cristóbal Gallegos lo está curando, y que tiene en su casa al cirujano Bartolomé Rodríguez Polido, vecino de Triana, y le da todo lo necesario. Dice que no sabe los días que hayan ocupado los médicos y cirujanos en ir y venir. No sabe escribir. 17 de junio [de 1552 ó 1553].

Testigo, Catalina García, mujer de Antón Millán, trabajador, vecina de esta Villa. Dice que conoce a todos los nombrados en el interrogatorio, y que a la dicha (en blanco) mujer de Francisco Hernandez, difunto, no la conoce. Tiene 50 años y no le tocan las Generales. Dice que tiene noticia de que el dicho caballo es de Beatríz del Río, mujer del dicho Francisco Hernández, porque esta testigo ha visto como al dicho caballo lo trae a echar vino un esclavo negro que ha nombre Antón, que dicen que es esclavo de la dicha Beatríz del Río, y así es público y notorio. Dice que vió al caballo paciendo en la calle entre unas marismas, y vió cómo andaban en la calle jugando el dicho Bernardo Martín y otros muchos niños*, y al rato salió esta testigo a la calle y vió mucha sangre, y preguntó a unos niños y le dijeron que el caballo había dado una coz a Bernardo. No sabe firmar.

* En los siglos XVI y XVII, las calles y plazas de los pueblos y aldeas eran los lugares preferidos para jugar. Existe un cuadro famoso titulado "Juegos de niños" [en la foto], en el que el pintor holandés Pieter Brueghel "el Viejo" representa a un conjunto de niños en una plaza de una ciudad flamenca realizando ochenta y seis juegos distintos: saltando a la piola, jugando a la pelota, jugando al escondite, jugando con el aro, contando adivinanzas... Juegos, en definitiva, como los que practicaban los niños españoles hasta los años sesenta del siglo XX en nuestro país, antes de que desapareciesen las calles y las plazas como lugares de encuentro y esparcimiento y de que la televisión y las videoconsolas suplantasen al aro y a las muñecas. (Ver http://museodenino.blogspot.com.es/2008/11/museo-del-nio-juegos-y-pupitres.html).


                                                        "Juegos de niños"

Testigo, Antón Millán, trabajador, vecino de esta Villa. Conoce a todos los citados en el auto, y a Beatríz del Río de haberla oído nombrar. Tiene 60 años y no le tocan las Generales. Dice que conoce al caballo y sabe que es de Beatríz por haber visto a su esclavo Antón llevarlo y traerlo. Dice que es público y notorio que el caballo dió una coz a Bernardo. No firmó.

Testigo, Alonso Martín Revuelta, trabajador. Dice que conoce a Cristóbal Gallegos y a Bernardo Martín el niño, pero no a Beatríz. Tiene 30 años y no le tocan las Generales*. Dice que conoce al caballo de verlo llevar a un negro,  y que hace un mes poco más o menos que Juan Arias, ¿Alcalde Ordinario? fué a llamar a este testigo y le dijo que fuese con él a prender y embargar al dicho caballo que estaba en esta Villa, y que al ir a embargarlo el dicho negro huyó con él, y que ha oído decir que el caballo es de Beatríz. Dice que ha visto cómo Cristóbal Gallegos iba muchas veces a Triana para traer al cirujano Bartolomé Rodríguez Polido. Dice que no puede ser menos sino que quede muy feo de la dicha herida [el niño]. Dice que Cristóbal Gallegos estaba concertado con este testigo para ir a segar**, y no pudo por el accidente del niño. Firmó de su nombre.



                                  Firma de Alonso Martín Revuelta

* Las “generales de la ley” son las preguntas que el juez hace al testigo cuando va a iniciar su declaración en el juicio. El objetivo principal de las “generales de la ley” es determinar si existe alguna circunstancia que condicione la imparcialidad del testigo. El parentesco de este testigo con el niño es indiscutible, y por lo tanto, le tocan las Generales de la Ley aunque afirme lo contrario. En muchos los testigos mentían al respecto a fin de aparentar imparcialidad.

** Cristóbal Gallegos era un asalariado de clase baja. El domingo 26 de marzo de 1555 bautizó Rodrigo de Cieza a Juan, hijo de Cristobal Gallego y de Ana Lopez. Fueron sus compadres Juan de Vega, Tomé Hernandez, Juan Sanchez y Juana ¿Ruina?.
En agosto 1558 se obligó con su mujer Ana López a dar una cojedera de aceitunas al Veinticuatro y vecino de Sevilla Antonio Hernández de Soria (ver infra) en los olivares de su hacienda de Albajáñez. Con Cristóbal y su mujer Ana fueron Alonso Rodríguez de Triana y Ana de Tovar su mujer, la viuda de Alonso Gil Leonor García, la viuda de Francisco Sánchez Ladrillero Elvira Sánchez, Francisco de Burgos y Catalina Martín, la viuda de Francisco Hernández Catalina López y otros varios, todos con sus hijos e hijas. Y también fueron Beatríz Martín, viuda de Francisco de Ocaña, con su hija Juana Martín —probablemente también a dase revolcones juntas o por separado con cualquier azacán que les ofreciera unos maravedíes—.
Y en 19 diciembre de dicho año de 1558 Rodrigo de Cieza dió poder a su criado Bernardo Gutiérrez para cobrar de Cristóbal Gallegos y de Ana López —madre del dicho criado Bernardo— y de otro matrimonio vecino de Gines (Francisco Rodríguez y Beatríz), unos tributos sobre ciertas cantidades de maravedíes que le dió.
Así que Cristóbal y Ana tenían dos Bernardo en su casa: Bernardo Martín, el niño coceado por el caballo del esclavo en 1552 ó 1553, y este criado del cura don Rodrigo de Cieza. Muy novelesco sería considerar a los dos una misma persona, e imaginar a un muchacho con la cabeza horriblemente deformada trajinando en la penumbra de la sacristía de la iglesia de Santiago, y ahuyentando a los chiquillos que jugaban en la Plaza, espantados con sola su presencia. Los datos que recibían los escribanos solían ser laxos, contradictorios y poco exactos como podemos comprobar continuamente, y estos escribanos no los trataban con especial cuidado cuando provenían del ámbito vecinal y no comportaban gravedad por alguna falsa interpretación de las escrituras. Bien pudiera ser que ahora, cinco o seis años depués de su primera afirmación, Ana López dijera que el accidentado Bernardo Martín era su hijo, sustituyendo su apellido Martín por el de Gutiérrez.
Insistiendo, es tentador pensar que el criado del cura de la iglesia de Santiago era casi un Quasimodo en una casi parisina catedral de Notre Dame, y era dicho cura casi como el archidiácono Frollo.





Sobre el Veinticuatro Antonio Hernández de Soria (ver supra) dueño de Albajáñez, hay en el Archivo de Indias un documento (ver PARES), que denuncia una deuda "de mucha cuantía de maravedíes" que con él tenía el Almirante don Diego Colón.


Pero, en especial, sobre este Veinticuatro de Albajáñez nos interesa el estudio de la profesora de la Universidad de Granada María Amparo Moreno Trujillo (publicado en Sucesos curiosos en la Andalucía del Antiguo Régimen, Junta de Andalucía, Consejería de Cultura, 2009), donde se nos informa de cómo concertó casamiento con doña Marina, niña hija de Ruy Díaz Melgarejo, también Veinticuatro y fallecido en 1517. Y de los sangrientos episodios que convirtieron a la capital andaluza en un campo de batalla a causa de este proyecto de matrimonio. Hermano de Ruy era Hernando Ortíz Melgarejo, señor de Castilleja de la Cuesta, y Diego Ortíz Melgarejo, todos ellos miembros de una importante familia de la oligarquía sevillana. Ya lo veremos.


Sigamos:
Testigo, Leonor Martín de Baena, mujer de Miguel de las Casas. Conoce a Cristóbal Gallegos, y desde que nació al niño. A Beatríz no la conoce. Tiene 32 años poco más o menos, y que Bernardo Martín es sobrino de esta testigo, hijo de una prima hermana suya*, pero que no dejará de decir la verdad por ello. No sabe nada del caballo. Dijo que el 1º de mayo trajeron a casa de esta testigo al niño descalabrado, y que los niños le dijeron que le  había dado una coz un caballo, y después supo que el dicho caballo era de Beatríz, lo cual es público y notorio. Dice que ha visto cómo Bernardo Martín queda muy feo de dicha herida. Dice que ha visto ir a Cristóbal Gallegos a Triana por los cirujanos, dietas y medicinas. No sabe firmar.

* A la testigo Leonor sí le tocan las generales de la ley (ver supra). El niño era exactamente su sobrino segundo.

Testigo, Isabel López, mujer de Leonis [Dionisio] Bravo, vecina de esta Villa. Conoce a Cristóbal Gallegos y a Bernardo desde que nació en 1547. A Beatríz del Río no la conoce. Tiene 50 años de edad y no le tocan las Generales. Estando en la puerta de su casa vió como unos niños traían a Bernardo a cuestas, y vió que el dicho Bernardo venía dando voces y gritos, y fué esta testigo y vió que tenía una herida muy grande, cortando cuero y carne y le salía mucha sangre, y que traía los cascos de fuera, y pensó que muriera, y esta testigo preguntó a Francisco, hijo de Francisco García, que traía al niño herido, y le dijo que había sido un caballo, y después esta testigo ha oído decir que el caballo era de un esclavo marido de una esclava de Cosme Rodríguez Farfán, y por tal se tiene en esta Villa. Dice que quedará feo de la dicha herida. No firma. Juró su declaración el lunes ... de junio.

Testigo, Lorenzo Sánchez. Conoce a Cristóbal Gallegos de 8 años a esta parte, al niño desde que nació, y a Beatríz de 8 ó 10 años. Tiene 30 de edad, y no le tocan las Generales. Conoce al caballo y sabe que es de dicha Beatríz, mujer de Francisco Hernández, tratante en vinos, y se lo conoció cuando vivía, y después ha visto este testigo cómo al dicho caballo lo trae a echar vino un esclavo negro que llaman Antón, esclavo del dicho Francisco Hernández. Dice que el cirujano le contó a este testigo que venía a curar al niño. Firmó de su nombre. Juró su declaración en sábado ... de junio.

Testigo, Francisco, hijo de Francisco García, vecino de esta Villa. Conoce a Cristóbal Gallegos desde que sabe acordarse, y a Bernardo desde que nació, y a Beatríz no la conoce. Tiene 10 años de edad y no le tocan las Generales. Tiene noticia del caballo pero no sabe de quién es. Dice que vió cómo el dicho caballo andaba paciendo en la calle junto a la casa de Lorenzo Sánchez, y vió que estaba allí jugando con otros niños Bernardo Martín, y vió que el caballo le dió una coz que le derrocó por el suelo, y le cortó cuero y carne y le salió mucha sangre, y este testigo tomó al dicho Bernardo Martín como lo vió caído y ... lo elevó a cuestas porque no muriese en la calle, y lo llevó a casa de Miguel de las Casas. Y no fué preguntado por más preguntas porque así lo pidió la parte y por ser muchacho. No firmó porque dijo que no sabía escribir.

Testigo, Catalina Hernández, mujer de Juan Rodríguez de Espino. Conoce a Cristóbal Gallegos de 8 años, al niño desde que nació, y a Beatríz no la conoce. Tiene 40 años y no le tocan las Generales. Tiene conocimiento del caballo porque lo ha visto muchas veces en casa de Luis de Monsálvez, llevando vino con un esclavo que se llama Antón, que era de Francisco Hernández, marido de dicha Beatríz, pero que ahora no sabe si lo posee la dicha Beatríz. Dijo que oyó decir que la coz se la dió junto a la casa de María de Morales, mujer de Cosme Rodríguez Farfán, un caballo de un negro marido de una esclava de la dicha María de Morales. No firmó.

Testigo, Hernando, hijo de Hernando de Castro, vecino de la Calle Real. Tiene 11 años de edad. Vió todo el accidente, y cómo Francisco llevó al herido a casa de Miguel de las Casas, porque del golpe no se podía tener en sus pies. Y poco antes había visto al negro que traía el caballo y que se entró en casa de María de Morales.

Testigo, Bartolomé, hijo de Juan Rodríguez de Espino. Tiene 10 años y vió el accidente. Francisco y este testigo que le ayudó, trajeron a casa de Miguel de las Casas al herido. Poco antes había visto al negro dejar al caballo en la calle y entrar en casa de María de Morales. A petición de la parte no se le hicieron más preguntas.

A petición de Cristóbal Gallegos dió la presente escritura Juan Vizcaíno, escribano público y del Concejo de esta Villa. Firmó Miguel de las Casas, Alcalde Ordinario de ella.






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