jueves, 24 de agosto de 2017

Notas varias, 2k.



Hijo de Bartolomé el mayordomo del granero de Castilleja, Roque de Vega echó los papeles para pasar a las Indias en 1624, ya entonces nuestra Villa bajo la férula de don Gaspar el Conde-Duque (aunque Roque, como veremos, vivía por aquel tiempo en Sevilla). A dicho mayordomo Bartolomé de Vega lo hemos presentado en el ejercicio de su trabajo —cuando entregaba trigo a su sobrino el Aguardentero— de una manera novelada, tal y como en otras ocasiones hemos hecho con otros acaecimientos que han ido jalonando nuestra tarea. Licencia ésta que, creemos, no menoscaba la verosimilitud de una exposición histórica, puesto que no la mueven intereses espúreos o tergiversadores, ni mucho menos inconfesables afanes egoístas. El ejercicio de novelar la historia, antes al contrario, y si en él no se dan las condiciones antedichas, es la mejor aproximación a la objetividad cientifica que se puede emplear en esta delicada materia, en cuanto que, como mínimo, demuestra a quienes creen en tal ciencia objetiva su imposibilidad, lo erróneo de sus creencias. La impronta, la huella dactilar, el rasgo imperfecto, la ignorancia deforme de quien mira al pasado no se puede camuflar con un gran despliegue de gráficos fríos, de cantidades resecas, de números vacíos, pretendiendo vanamente hacer del análisis de lo humano —la Historia es humanidad por excelencia— una actividad matemática. Este es defecto que, al expresarse en desabridos manuales plagados de fórmulas y ecuaciones, desbanda y ahuyenta a potenciales lectores, a futuros estudiosos de nuestro pasado en sus certeras magnitudes, y que mutila y reduce a mediocre caricatura ese maravilloso fenómeno que es el hombre natural. Ser hombre conlleva intrínsecamente hacer despedir rebotado cualquier intento de incardinar en sí al abstracto guarismo, opuesto a la espontaneidad de la vida. Risible del todo es la pretensión de, por esta vía, deducir de la contemplación de lo que ha quedado atrás lo que viene, como si todo se redujera a un simple silogismo, como si la suprema sabiduría de lo temporal estribara en una sencilla regla de tres. ¡Cómo, con el martillo de la estadística, se reducen a escombros los grandes constructos antiguos! Si con la forma novelada se dá, como se dá, la mayor cercanía escritor-lector-personaje, está todo dicho, y el resto es irse por las ramas. Porque una mesa y una mesa son dos mesas, pero yo, Antonio, y mi amigo José, no somos dos: somos inconmensurables, como lo es la amistad. Un muerto es igual que un millón porque el paisaje roto es el mismo. La lógica de la matemática, la de si dos mas dos son cuatro, entonces cuatro menos dos son dos, es una lógica débil, evanescida en el inútil universo de las abstracciones. Se impone su contraria, la lógica de la carne y de los huesos, como apuntaba don Miguel de Unamuno. La lógica de este párrafo —sin ir más lejos— no es formalizable ni se pueden cuantificar ¿para qué?; ni tampoco las veces que recurro a la imaginación. Pitágoras era un burguesito víctima del aburrimiento, que reaccionó frente a los socráticos por dárselas de creativo.
Y todas estas aseveraciones de tufillo historico-filosófico, estos arrebatados alegatos de la letra versus el número, tienen su origen en la aparición reciente en mi tarea investigadora de un documento otorgado por cierto Contador del conde don Enrique de Guzmán, del año 1605, por el cual sabemos con mucha exactitud del proyecto de construcción del pósito de Castilleja, así como de la Cárcel colindante, que ofrece palmarias diferencias con lo que nosotros habíamos "imaginado" cuando narrábamos la entrega de las fanegas de grano a Bernardo de Oliver. No obstante y ateniéndonos a lo expuesto, consideramos de valor histórico la referida novelación. La consideramos enriquecedora y útil, por lo que no vamos a reformarla, sino que sólo vamos a trascribir el dicho documento del Contador y a dejar al eventual lector el sospeso de las pertinentes tareas comparativas. Y si algún espíritu "cruel y carente de fantasía" —permítaseme el humorismo— no transige con mi diatriba, quede constancia de que el pósito que describo se ajusta en todo y por todo a los que se construían por aquellos años en todos los Reinos de Su Majestad, y que verlo de tal forma y distribución erigido en nuestra Villa no hubiera asombrado a nadie, ni tiene porqué asombrar.
Antes de ver lo expuesto por don Luis de Alvarado —el Contador del Conde de Olivares—en su proyecto de Cárcel, Casa del Alguacil y Pósito, daré cuenta del expediente de licencia de Roque de Vega, digitalizado en el Portal de Archivos Españoles en Red. Transcribo letra por letra los folios más interesantes, y resumo los menos. 

12 de marzo de 1624. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Roque de Vega, natural de Castilleja de la Cuesta, hijo de Bartolomé de Vega y de Isabel de León, a Perú, con las siguientes personas:

— Casilda Ruiz, su mujer, natural de Alcalá del Río, hija de Pedro Martín Fuerte y de Juana Ruiz.

— Bartolomé, su hijo, natural de Sevilla.

— Francisco del Adarve, criado, vecino de Jaén, hijo de Alonso Urbano del Adarve y de Inés Jiménez del Portillo. Tiene licencia propia del 21 de marzo de 1624. 

— Luisa de Guzmán, criada, natural de Sevilla, hija de Diego Fernández y de Beatriz de Guzmán. Tiene licencia propia del 20 de marzo de 1624.

Roque de Vega = digo que Su Majestad me ha dado licencia para que pueda pasar a las provincias del Piru y que pueda llevar conmigo a mi mujer que es Casilda Ruíz y a un hijo mío que se llama Bartolomé de edad de 23 meses y un criado y una criada, y asimismo que pueda hacer mi viaje en los navíos de permisión que fueren al Río de la Plata donde se embarcare don Francisco de Céspedes*, gobernador del dicho puerto, dando informaciones hechas en nuestras tierras, las cuales presento = Por tanto a V. Sª suplico que mande que en la Contaduría de esta Casa se me dé el despacho necesario conforme a la dicha cédula, y pido justicia.

* Sevillano. Fué militar, y Regidor de Sevilla. Por la lógica de "los amigos —o los parientes en este caso— de mis enemigos son mis enemigos" se condujo el Conde-Duque de Olivares para vetar la nominación de Francisco de Céspedes a Gobernador del Río de la Plata, ya que era pariente por vía paterna de Calderón, conde de la Oliva de Plasencia y flamenco-holandés de nacimiento, ejecutado en Madrid (21 de octubre de 1621) y, lo que importa, enemigo acérrimo del amo de nuestra Villa. Don Gaspar, temiendo a los clanes contrarios a sus intereses más que a la peste, podaba a modo los árboles familiares que no le hacían sombra favorable. Fuentes solventes en temas biográficos del Jefe del Estado de Olivares aseguran que pagábanle con mujeres los favores que otorgaba.


             Don Gaspar de Guzmán, Conde-Duque de Olivares


Don Francisco de Céspedes, Gobernador de Río de la Plata

 Pero el sevillano resultó elegido como Gobernador rioplatense (1623) y partió al año siguiente desde Lisboa en un barco que llevaba además a Roque de Vega y compañía. "...  salió de Lisboa rumbo a su sede acompañado de sus hijos Juan y José. Céspedes arribó a Río de Janeiro en momentos en que reiniciada la Guerra de los Ochenta Años se conocía la captura de la Bahía de Todos los Santos por una expedición de las Provincias Unidas de los Países Bajos (Holanda), por lo que reembarcó inmediatamente rumbo a Buenos Aires para adoptar las medidas a su alcance para defender el territorio. Bahía era en esa época capital del Brasil, colonia portuguesa en momentos en que Portugal estaba bajo la Casa de Austria. Desde esa plaza, los holandeses difundieron proclamas incentivando a los criollos a la independencia" (Wikipedia). Habiendo desembarcado en Río de Janeiro [territorio español de los Austria en esos años por estar unidas Portugal y España] Roque de Vega con su mujer, su hijito y sus dos criados seguramente accedieron a su destino, el Perú, remontando el río Amazonas, que cruza Brasil de este a oeste hasta el mentado Perú, donde nace.



En Sevilla en la Casa de la Contratación de las Indias en 11 de marzo de 1624, ante los Señores Presidente y Jueces de esta Casa parecieron el dicho Roque de Vega y Casilda Ruíz su mujer y Bartolomé, niño, su hijo.
Ocurra a la Contaduría de esta Casa para que en ella se le de su embarcación y despacho necesario, y así lo firmé y rubriqué. El escribano, Bartolomé de Celada.

Poder. Sepan cuantos esta carta vieren cómo yo, Roque de Vega, vecino de esta ciudad de Sevilla en la collación de Santa María, otorgo y conozco que doy y otorgo todo mi poder cumplido y bastante cuanto en derecho se requiere a Alonso Fernández de Rojas*, vecino de Castilleja de la Cuesta, para que por mí y en mi nombre y como yo mismo pueda parecer y parezca ante las Justicias de la dicha Villa de Castilleja de la Cuesta, así en el Señorío como en lo Realengo y en otras cualesquier partes que sean y con derecho deban, y hacer información ad perpetuan re y memoria o como mejor haya lugar de derecho de cómo yo soy hijo legítimo de Bartolomé de Vega e Isabel de León, mis padres, y de cómo ellos y yo y los demás mis ascendientes y abuelos habemos sido y somos cristianos viejos, limpios de toda casta y raza de moros y judíos y moriscos, y que no somos de los nuevamente convertidos a nuestra santa fé católica, ni tenemos otra tacha ni mancha alguna, y en razón de ello pueda presentar cualesquier interrogatorios y testigos, y lo pedir y sacar por testimonio para guarda de mi derecho, haciendo en razón de ello todos los demás autos y diligencias que convengan y se requieran en y para ello y lo de ello dependiente; y le doy todo mi poder cumplido con libre y general administración y con facultad que lo pueda sustituir en quien quisiere, y revocar los sustitutos y nombrar otros, y a todos recibo en forma de derecho, y la firmeza de ello obligo mi persona y bienes habidos y por haber, hecha la carta en Sevilla en 25 de febrero de 1624, y el dicho otorgante dijo que no sabía escribir, y a su ruego lo firmó uno de los testigos de esta carta, y fueron testigos de su conocimiento que juraron en forma de derecho que es el propio aquí contenido y se llama como es nombrado Gil Gómez Pérez y Juan de la Pana, vecinos de esta dicha ciudad, que así se nombraron. Testigos, Lucas de Alarcón y Miguel Gallardo, escribanos de Sevilla. Yo, Alonso de Alarcón, escribano público de Sevilla, la hice escribir e hice mi signo.

* En sábado 26 de septiembre de 1621 Juan Ramos Zambrano, cura de la iglesia de Santiago, bautizó a Juan, hijo de Juan Vázquez Pacheco y de Isabel de Vega. Padrino, Alonso Hernández de Rojas, presbítero teniente de cura de la iglesia de Santiago y vecino de esta Villa.
En lunes 28 de febrero de 1622 Alonso Hernández de Rojas bautizó a Leonor, hija de Francisco Cuadrado, esclavo del licenciado Juan Ramos Zambrano, cura de esta Villa, y de Juana González su mujer. Padrino, el bachiller Diego de Henao.


Firma de Alonso Hernández de Rojas, Teniente de cura de Castilleja.

Alonso Hernández de Rojas en nombre de Roque de Vega, residente en la ciudad de Sevilla, natural de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, digo que al derecho del dicho mi parte conviene probar y averiguar cómo es hijo legítimo y natural de Bartolomé de Vega y de Inés de León sus padres, los cuales fueron casados y velados según orden de la Santa Madre Iglesia, y vecinos de esta dicha Villa, y durante su matrimonio hubieron y procrearon al mentado Roque dándole todo lo necesario, llamándole hijo y él a ellos padre y madre, y de cómo los dichos sus padres y abuelos paternos y maternos y él han sido y son cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moriscos, judios, ni de los nuevamente convertidos a nuestra Santa Fé Católica, ni penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición, ni de los prohibidos a pasar a las Indias, y que al presente está casado legítimamente en faz de la Santa Madre Iglesia con Casilda Ruíz su mujer, y durante su matrimonio han tenido y tienen por su hijo legítimo a Bartolomé, que será de 23 meses poco más o menos; y por tanto a Vuestra Merced pido y suplico mande recibir la información que ofrezco en razón de lo susodicho, y que los testigos que presentare se examinen al tenor de esta petición, y lo que dijeren y depusieren originalmente mande entregar para efecto de pasar a las Indias, para cuya causa lo ... en ello Vuestra Merced, e interponga su autoridad y decreto judicial para que valga y haga fé en juicio y fuera de él, pido justicia y para ello suplica, Alonso Hernández de Rojas.
Presentada a Su Merced Antonio Carrillo*, Alcalde Ordinario de esta Villa, mando que dé la información que ofrece, y dada, proveerá justicia. Antonio Carrillo. Pedro Pérez de Cuellar, escribano público.

* En martes 8 de diciembre de 1620 Juan Ramos Zambrano, cura de la iglesia de Santiago, bautizó a Pedro, hijo de Ana Alonso, "esclava que al presente estaba en casa de Antonio Carrillo". Fué su padrino Diego Hernández, Alguacil de esta Villa.
En martes 6 de junio de 1623 Alonso Hernández de Rojas bautizó a María, hija de Gregoria, esclava de Antonio Carrillo. Padrino, Juan Bautista del Pozo, vecino de esta Villa.
En martes 13 de junio de 1623 Juan Ramos Zambrano bautizó a Antonia, hija de Antonio Carrillo, mayordomo de Su Excelencia el Conde de Olivares, y de Marcela ... su mujer. Padrino, Prudencio de la Rentería, vecino de Sevilla en la collación de Santa María la Mayor.

En la Villa de Castilleja de la Cuesta en 27 de febrero de 1624 Alonso Hernández de Rojas, vecino de esta Villa, para en prueba de lo contenido en la petición de esta otra parte, en nombre de Roque de Vega y por virtud de su poder, presento por testigo a Antón Pérez Navarro, vecino de esta Villa, del cual el dicho Alcalde por ante mí el presente escribano fué recibido juramento en forma de derecho, y él lo hizo y prometió de decir verdad, y preguntado por la petición, dijo que este testigo conoció muy bien a Bartolomé de Vega, que ya es difunto, y conoce a Isabel de León su mujer, que hoy vive, los cuales fueron y son vecinos de esta dicha Villa, casados y velados según orden de la Santa Madre Iglesia Católica Romana, y durante su matrimonio hubieron y procrearon por su hijo legítimo y natural al dicho Roque de Vega, y se lo vió criar y alimentar llamándole hijo y él a ellos padre y madre; y sabe que los susodichos y sus abuelos han sido y fueron cristianos viejos limpios de toda mala raza de moros y judíos, y no han sido penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición, ni son de los prohibidos de pasar a las Indias, y que sus parientes han ido muchas veces ... y en esta posesión este testigo les ha tenido y tiene, sin haber visto, ni sabido ni entendido cosa en contrario, y si la hubiera, este testigo la supiera y no pudiera ser menos por ser esta Villa corta y que toda la gente que en ella vive se conoce, y porque este testigo vivió mucho tiempo con los dichos Bartolomé de Vega e Isabel de León su mujer hasta que se fueron a otra casa, y que ha oído decir que el dicho Roque de Vega está casado con Casilda Ruíz en la ciudad de Sevilla, y que del dicho matrimonio han tenido y tienen un hijo, y esto es la verdad de lo que sabe, por haberlo visto y oído, so cargo del juramento que hecho tiene, no firmó porque dijo no saber escribir, y que es de edad de 50 años poco más o menos. Pedro Pérez de Cuellar, escribano público.

En dicho día, mes y año Alonso Hernández de Rojas presentó por testigo a Juan Sánchez Venegas, vecino de la Calle Real de esta Villa. Conoció muy bien a Bartolomé de Vega, que ya es difunto, y conoce a Isabel de León, vecina de esta Villa en que hoy vive, y conoció a Juan de Vega, padre del dicho Bartolomé de Vega, y a Inés Martín su mujer, los cuales fueron casados y velados, idem, idem. Sabe que los tíos del dicho Roque de Vega han ido muchas veces a las Indias, y sabe que Roque vive en Sevilla y es casado, y que tiene un hijo que será de 23 meses de edad. Y todo lo sabe por el mucho trato y comunicación que tuvo con los que vivieron, y tiene con los que viven y los trata, y si otra cosa fuera no tendría por menos que saberlo este testigo. Dijo no saber escribir y que es de edad de 66 años. Antonio Carrillo. Pedro Pérez de Cuellar.

En dicho día, mes y año Alonso Hernández de Rojas presentó por testigo a Catalina García, viuda de Diego Navarro, vecina de esta Villa. Conoció muy bien a Juan de Vega y a Inés Martín su mujer. Esta testigo vió cristianar a su hijo Bartolomé de Vega en la iglesia de Santiago de esta Villa. Y después lo vió casarse en esta Villa con Isabel de León, y vió nacer y bautizar a Roque de Vega su hijo. Sabe que todos son cristianos viejos idem idem. Y sabe que entre sus abuelos hubo dos familiares del Santo Oficio de la Inquisición [de los que conocemos ya a uno], y sabe que los herederos, cuando eran vivos, fueron a las Indias muchas veces, y por esta causa sabe esta testigo que el dicho Roque de Vega puede muy bien pasar e ir a las Indias. No sabe escribir, y tiene 77 años de edad poco más o menos. Antonio Carrillo. Pedro Pérez de Cuellar.

En dicho día, mes y año Alonso Hernández de Rojas presentó por testigo a Pedro Cabrera, Alcalde Ordinario de esta dicha Villa, al cual se le recibió juramento en forma de derecho. Conoció muy bien a Juan de Vega y a Inés Martín su mujer, que ya son difuntos idem idem. Limpios de toda mala raza de moros, judíos, conversos y de los nuevamente convertidos. Sabe que al dicho Roque de Vega ni a sus deudos ni parientes no les ha sido ni está defendido el pasar a Indias, antes sabe que sus tíos, deudos y parientes han ido muchas veces a las Indias, y así puede pasar brevemente a las Indias sin impedimento alguno. Firmó, y dijo ser de edad de 62 años poco más o menos. Antonio Carrillo. Pedro Cabrera. Pedro Pérez de Cuellar.

En la Villa de Castilleja de la Cuesta en 27 de febrero de 1624 ante Antonio Carrillo, Alcalde Ordinario de ella pareció Alonso Hernández de Rojas en nombre de su parte, y dijo que por ahora no presenta más testigos, que pide a Su Merced mande que los que han dicho se le den y entreguen originalmente, interponiendo para ello su autoridad y decreto judicial para que valga y haga fé. Alonso Hernández de Rojas. Pedro Pérez de Cuellar.

AUTO. Y el dicho Alcalde mandó que se le dé un traslado de la dicha información y auto escrito en limpio en manera que haga fé, al cual dijo que interponía e interpuso su autoridad y decreto judicial tanto cuanto puede y con derecho debe, para que valga y haga fé en juicio y fuera de él, y lo firmó. Antonio Carrillo. Pedro Pérez de Cuellar, escribano público de la Villa de Castilleja de la Cuesta.


                                   Firmas de Antonio Carrillo y de Pérez de Cuellar

Roque de las Cuevas, escribano de Su Majestad, público y del Concejo de la Villa de Tomares con la Mitación de San Juan dá fé que Pedro Pérez de Cuellar, de cuya mano vá firmada y suscrita esta información, es escribano público y del Concejo de la Villa de Castilleja de la Cuesta, y a las escrituras y autos que ante él han pasado y pasan se han dado y dan entera fé y crédito, como a escrituras y autos que pasan ante escribano fiel y legal y de confianza como lo es el susodicho, y asimismo dá fé que Antonio Carrillo, de cuya mano va firmada la dicha información, es Alcalde Ordinario de la dicha Villa, y como tal, usa y ejerce este dicho oficio. Fecha en 6 de marzo de 1624. Roque de las Cuevas.


                                            Firma de Roque de las Cuevas

Alonso Rodríguez Muñoz, escribano público de Sevilla, certifica y dá fé que Roque de las Cuevas, de quien la certificación anterior va firmada y signada, es escribano de Su Majestad y a sus autos y testimonios que ante él han pasado y pasan, se da entera fé y crédito en juicio y fuera de él. Hecho en Sevilla a 6 de marzo de 1624.

Pedro Pérez de Cuellar, escribano público y de los Concejos de Castilleja de la Cuesta y de Guzmán, doy fé de que Roque de Vega, de cuyo pedimento se ha hecho la información dicha, que ante mí pasó, es un hombre pequeño de cuerpo, barbita ¿hendida?, y tiene una señal de herida en el dedo de la mano izquierda cerca de la muñeca, y es de edad al parecer de 36 años poco más o menos, y para que de ello conste dí el presente en la ciudad de Sevilla en 7 de marzo de 1624. Firmado, Pedro Pérez de Cuellar.

En la Villa de Alcalá del Río, en 8 de marzo de 1624, ante Juan Durán, Alcalde Ordinario de dicha Villa de Alcalá del Río, collación de Sevilla por Su Majestad, y ante el presente escribano, Roque de Vega, residente en la ciudad de Sevilla, como marido de Casilda Ruíz, vecina de esta Villa, dice que a su derecho y al de su mujer conviene averiguar ad perpetuan re y memoria como de derecho hubiere lugar, cómo la dicha su mujer es natural de esta Villa e hija de Pedro Martín Fuerte y de Juana Ruíz, sus padres, y cómo durante su matrimonio en esta dicha Villa la hubieron y procrearon por su hija legítima y como a tal la criaron y alimentaron y es tenida como tal, y los dichos padres y aguelos paternos y maternos han sido y son cristianos viejos de limpia casta y generación, y no de moros ni judíos ni de los nuevamente convertidos a nuestra santa fé católica, ni presos ni penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición, ni de los prohibidos a pasar a las Indias, y cómo los dichos Roque de Vega y Casilda Ruíz son marido y mujer y como tales les han visto hacer vida maridable en faz de la Santa Madre Iglesia, y durante su matrimonio hubieron y procrearon por su hijo legítimo a Bartolomé, que será de edad de 23 meses, y asimismo cómo la dicha Casilda Ruíz será al presente de 20 años, buen cuerpo, color trigueña y ojinegra. Por tanto a Vuestra Merced suplica mande haber información, y habida en pública forma y en manera que haga fé originalmente, mande se le dé para presentar ante quienes le convenga, y pide justicia.

Auto. El dicho Alcalde, habiendo visto el pedimento, mandó que Roque dé información, y dada, la verá y proveerá justicia, y por ocupaciones que tiene en negocios tocantes al servicio de Su Majestad, cometió el exámen al presente escribano, a quien dió comisión en forma y lo señaló de su señal acostumbrada. Agustín Ruíz, escribano público.

Información. En la Villa de Alcalá del Río a 8 de marzo de 1624, Roque de Vega presentó por testigo a Juan Duque Xilón el viejo, vecino de dicha Villa, quien dijo conocer de vista, trato y comunicación a Casilda Ruíz y haber visto hacer vida maridable a sus padres Pedro y Juana en faz de la Santa Iglesia, a los cuales conoció de vista, trato y comunicación hasta que murieron, y durante su matrimonio, entre otros hijos que tuvieron fué la una la dicha Casilda Ruíz, a la cual este testigo ha visto criar y alimentar, llamándole de hija los dichos Pedro y Juana y ella a ellos padre y madre, hasta que los dichos Pedro y Juana murieron, los cuales sabe este testigo que fueron cristianos viejos, gente honrada de buena vida y forma y costumbres, y aunque este testigo no se acuerda bien de los padres de los dichos Pedro y Juana, oyó decir públicamente que eran tales cristianos viejos de limpia casta y generación y gente muy honrada, por cuya causa sabe este testigo que sus hijos Pedro y Juana son tales cristianos viejos limpios de toda mala raza y que no descienden de moros ni judíos ni son de los nuevamente convertidos a nuestra santa fé católica, ni presos ni penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición, ni de los prohibidos a pasar a las Indias, y sabe que la dicha Casilda está casada legítimamente en faz de la Santa Madre Iglesia con Roque de Vega de cuya parte es presentado este testigo, y como tales les ha visto hacer vida maridable en la ciudad de Sevilla, donde se casaron en la iglesia parroquial de San Andrés, mas no conoce a Bartolomé su hijo porque de dos años a esta parte no los ha visto, y la dicha Casilda Ruíz será de edad de como de 25 años poco más o menos, y es una mujer de buen cuerpo, de color trigueño, ojinegra, cristiana vieja, mujer honrada de buena vida y fama y costumbres y de las calidades que tiene declaradas, lo cual es la verdad por el juramento que tiene hecho, y no lo firmó porque dijo que no sabía escribir, y que es de edad de 80 años poco más o menos y que no le tocan la preguntas generales de la ley. Agustín Ruíz, escribano público.

En dicho día 8 de marzo de 1624 Roque presentó por testigo a Catalina Díaz, viuda de Francisco Delgado, vecina de esta Villa de Álcalá del Río, que conoce a Casilda de vista, trato y comunicación, y conoció a sus padres, y no conoció a sus abuelos pero oyó decir a sus ancianos y mayores que fueron cristianos viejos, etc.,, etc. Y esta testigo no sabe del casamiento de Casilda porque hace mucho que se fué a Sevilla, pero sabe que es de buen cuerpo, ojinegra y de 25 ó 26 años de edad. No firmó, y dijo ser de 80 años de edad.

En dicho día 8 Roque presentó por testigo a Juan Benito Benítez, vecino de la dicha Villa de Alcalá del Río, quien conoció muy bien de vista, trato y comunicación a Pedro y Juana, padres de Casilda, y conoció asimismo a Antón Martín y a Juana Ruíz, padres de los dichos (sic) Pedro Martín Fuerte y Juana Ruíz su mujer, y conoció a Casilda, y tanto a sus padres como a sus abuelos los vió hacer vida maridable, y cuando murieron sus padres Casilda y otra hermana suya llamada María Ruíz se fueron a vivir a Sevilla, y como dicho tiene conoció a los abuelos paternos y maternos  de la dicha Casilda, y sabe que fueron gente honrada y que nunca los vió dar mal ejemplo, etc., etc. Y este testigo no sabe del casamiento de Casilda, mas cuando la conoció en casa de sus padres era muchacha trigueña y ojinegra. Y esto es lo que sabe, y no otra cosa por el mucho trato y comunicación que tuvo con todos ellos. No firmó y es de edad de 76 años poco más o menos.

En dicho día Roque presentó a Gonzalo Gómez el viejo, vecino de dicha Alcalá. Conoció muy bien a Pedro y a Juana y conoció asimismo a Antón Martín y a Juana Ruíz, padres de los dichos (sic), a todos y a cada uno en su tiempo, y los vió hacer vida maridable, etc, y vió que Pedro y Juana tuvieron 3 ó 4 hijos e hijas, y como eran tantos no tiene entera noticia de Casilda. Sabe que eran gente de buena fama y honrada, y si otra cosa fuera lo hubiera oído decir. Tiene 80 años poco más o menos, y no firmó por no saber escribir.

En dicho día 8 Roque presentó por testigo a Isabel de Naba, vecina de Alcalá, quien conoció a Pedro y a Juana, y a su hija Casilda, quien por muerte de su padres se fué a vivir a Sevilla con otra su hermana llamada María Ruíz. Sabe que sus padres eran cristiano viejos, etc., y aunque no se acuerda muy bien de sus abuelos, ha oído decir que eran también gente de buena vida y fama y costumbres. Como hace mucho tiempo que Casilda se fué, no tiene noticia de su casamiento. No firmó, y dijo ser de edad de 74 años poco más o menos.

En la Villa de Alcalá del Río en 9 de marzo de 1624 Roque de Vega presentó por testigo a Juana de Perea la vieja, vecina de dicha Villa, que conoció muy bien de vista, trato y comunicación a Pedro y a Juana, y conoció también de trato, vista y comunicación a Antón Martín y a Juana Ruíz, padres de los dichos, abuelos paternos y maternos de Casilda (sic). A los cuales y a casa uno vió hacer vida maridable en su tiempo en uno de una puerta adentro y compañía. Y vió que Pedro y Juana procrearon a Casilda. Sabe que todos ellos fueron cristianos viejos, etc., y lo sabe por el gran trato que tuvo con ellos. Casilda es de color trigueña, ojinegra y de 25 ó 26 años de edad. La testigo tiene más de 70 años, y no firmó.

En dicho día 9 Roque presentó por testigo a María Rodríguez, mujer de Francisco González, vecina de Alcalá, quien dijo conocer a Casilda de vista, trato y comunicación, y saber que es casada en faz de la Iglesia con Roque de Vega, por cuya parte es presentada por testigo. Dijo que los vió casar y velar en Sevilla, en la iglesia parroquial de San Andrés, y como tales lo ha visto hacer vida maridable y procrear a Bartolomé, que tendrá 23 meses de edad, y sabe que Casilda es una mujer de buen cuerpo, ojinegra y de color trigueña, de hasta 25 años. No firmó, y dijo tener 20 años de edad, poco más o menos. Agustín Ruíz, escribano de Alcalá del Río.

Pedimento. En la Villa de Alcalá en 9 de marzo de 1624, ante Juan Durán, Alcalde Ordinario de ella, pareció Roque de Vega por sí y como marido y conjunta persona de Casilda Ruíz, y dijo que por ahora no quiere dar más información, y pidió se le dé un traslado de la dada para guarda y conservación de su derecho y de la dicha su mujer, y pidió justicia.

Auto. El Alcalde Ordinario mandó darle el traslado que pide.

Nos los escribanos públicos de los del número de esta Villa de Alcalá del Río certificamos y damos fé que Juan Durán, ante quien se ha hecho esta información, es Alcalde Ordinario de dicha Villa y como tal hace su oficio y  trae vara de justicia en la mano. Otro sí certificamos que Agustín Ruíz, de quien es hecha esta información, es escribano público fiel y legal y de confianza, y a su hacer se le da crédito y entera fé. De pedimento de un hombre que dijo llamarse Roque de Vega, vecino de Sevilla, dimos el presente, en la Villa de Alcalá a 9 de marzo de 1624.   


                                          Firmas de los escribanos de Alcalá

Y antes de continuar transcribiendo las diligencias de Roque para su proyecto de emigración, algunas noticias sobre el apellido alcalareño Ruíz, cuya exposición lo exige la coincidencia entre el Ruíz de Casilda y el de Agustín el escribano de su información. Según el archivero Antonio Serrano Barrientos, que ha investigado en el Archivo de Protocolos Notariales de Sevilla y en el Archivo de la Parroquia de Santa María de la Asunción de dicha Villa, figuraron en Alcalá durante el siglo XVII los siguientes escribanos públicos con este apellido: Agustín Ruíz en 1634 (aunque como acabamos de ver, ejercía en 1624); Cristóbal Ruíz Merchante Morón y Ramos en 1639; Salvador Ruíz de Carranza en 1645;  Andrés Ruíz de Carranza en 1649; y Cristóbal Ruíz de Carranza en 1670 (un Matías de Carranza había sido escribano en el siglo XVI).
Mariano Velázquez Romero, otro archivero de la referida Parroquia, hace un estudio genealógico de algunos apellidos de importantes familias de la población rivereña del Guadalquivir, entre ellos el de Zambrano, cuyo primer representante registrado en los libros parroquiales fué Gregorio Martín Zambrano, casado en 1588, hijo de Bartolomé Ruíz Hurtado y de Catalina Ruíz. Y respecto al escribano arriba mencionado, Cristóbal Ruíz Merchante, nos dice que se casó con María Ortíz de Carranza, siendo Carranza otro de los apellidos ilustres de la Villa. Para una información más amplia, ver http://lasoledad.org/archivo/ 
A pesar de ser tan común y extendido el apellido Ruíz, dejamos este apunte genealógico aquí anotado, a la espera de averiguar algún parentesco entre los Ruíz mencionados y Casilda Ruíz, esposa del castillejano Roque de Vega, a cuya descendencia hay que situarla en el Nuevo Continente tal y como hemos visto.


Tres días después, terminada su gestión personal en Alcalá del Río, Roque se presenta en la Casa de la Contratación de Sevilla, donde le admiten la información sobre los antecedentes y circunstancias personales de su esposa:

En Sevilla en la Casa de la Contratación de las Indias a 12 de marzo de 1624 los señores Presidente y Jueces Oficiales de dicha Casa dijeron que daban y dieron licencia a Roque de Vega para que pueda pasar y pase a las Provincias del Perú y que pueda llevar a Casilda su mujer y a Bartolomé su hijo, y dásele la dicha licencia en virtud de la cédula de Su Majestad que tiene presentada, y que en la licencia que se le diere se ponga la edad y señas de su persona.

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