viernes, 16 de febrero de 2018

Notas varias, 2r.



A modo de eslabón el playero de la anterior entrada con sus tres cargas de chocos nos será útil para, sin perder el contexo, enlazar con una antigua incógnita y resolverla casi en su totalidad*.

* La incógnita que estaba por resolver: el trato de Agustín de Castro Polaino con el Alguacil Juan de Saucedo para que le trajese un su esclavo huido y capturado en la Villa de Ayamonte: http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com.es/2017/08/notas-varias-2i.html
La relación entre el esclavo de Agustín, Saucedo y la villa onubense, al margen de lo que habíamos aventurado, va a quedar manifiestamente clara de inmediato. Antes y como complementos transcribiré algunas escrituras notariales atinentes al Alguacil:

Juan de Saucedo, vecino al Señorío de esta Villa, conoce a la Cofradía del Santísimo Sacramento y la Veracruz de ella y a Hernando de las Cuevas, vecino de Sevilla y morador en esta Villa, su Prioste y Mayordomo en nombre de los demás Mayordomos que fueren de la dicha Cofradía, y dice que por cuanto él tiene unas casas con su corral, huerta, palacio, patio y pozo en el Señorío, linde con casas de Juan de Chávez y con casas de Pedro de Oyega, las cuales fueron de Francisco Rodríguez de Espino, difunto, y después fueron de Martín de Cabrera, de quien él las compró, con cargo de 1 ducado y medio al año que se pagan a la dicha Cofradía según escritura que dicho Francisco Rodríguez de Espino y Paula Rodríguez su mujer otorgaron ante Hernando de las Cuevas, escribano de esta Villa, en 24 de julio de 1570, y él ha pagado el tributo a los Priostes que han sido y son hasta fin de 1603, y porque Hernando de las Cuevas el Mayordomo le ha pedido ahora reconocimiento de ello, por tanto por la presente lo hace, hasta que no lo redima, y pagará desde 1º de enero de este presente año de 1604 de cuatro en cuatro meses, so pena del doblo y costas de la cobranza, obligando a ello las dichas casas. Dado en la Audiencia del Señorío a 4 de junio de 1604, siendo testigos el licenciado Baltasar de Villada y Andrés de Carvajal, vecinos de Sevilla y residentes en esta Villa, y Diego Rodríguez, vecino de esta dicha Villa.


                               Firma del Alguacil

Nuestro hombre ejercía también de albañil: cobró 256 reales para sí y para sus peones por los jornales que se ocuparon en desenvolver* las casas de María, menor de edad e hija de Hernando Yáñez y de María de los Ángeles, difuntos, y en aderezarlas, y por 8 pinos [para usarlos como vigas] y otras cosas que para ello se compraron, según parecer por carta de pago. A la sazón era el tutor de la menor Juan López Cordobés, vecino de esta Villa, en cuya cuenta de la administración de los bienes de la menor, rendida ante el Alcalde Ordinario Francisco de Palencia**, —quien cobró por recibirla 20 reales— el 28 de diciembre de 1604, aparece el dicho pago de sueldos al albañil Saucedo, además de "25 reales que pagó a Juan de Saucedo y a dos peones por echar un suelo a la casa de la menor, como parece por su carta de pago", mas "9 reales que pagó a Juan de Saucedo, albañil, por hacer unos pesebres en las casas de la dicha menor"; la cerradura de la casa costó dos reales y medio, y "los empedradores que empedraron las puertas de la calle de las casas de la menor" cobraron 14 reales. Y "24 reales que se gastó en las casas de la dicha menor en hacer una chimenea fransessa (sic)". Anotemos como curiosidad la venta "de una tinaja quebrada de la dicha menor a Bernardo de Oliver en 4 reales" y "tres vigas viejas de la dicha menor a Diego Díaz".

* Desenvolver, quizá, referido a una casa, desarrollarla, incrementarla, ampliarla ( Diccionario de Uso del Español, María Moliner).

** El otro Alcalde Ordinario durante este año de 1604 fue Juan Payán.


                                 Firma de Juan López Cordobés

Francisco de Palencia, vecino de Sevilla y morador en esta Villa, vende a doña Juana de Ávila, viuda de Diego González de Miranda, vecina de esta Villa, presente, un esclavo de color negro que se llama Sebastián, que será de edad de 23 ó 24 años poco más o menos, el cual se lo vende por sujeto a servidumbre habido en buena guerra, y se lo vende porque es borracho, ladrón y huidor, y por cojo, ciego, manco, y que tiene gota coral, mal de bubas y de fuera, y que es endemoniado, y con todas las demás tachas y enfermedades públicas y secretas que pareciere haber tenido y tener en poder del vendedor o fuera de él, sin que la compradora se lo pueda devolver por ninguna otra tacha. Y son concertados en el precio de 80 ducados, que le paga al contado, y la alcábala corre a cargo de la compradora. Dado en esta Villa a 16 de octubre de 1604. Testigos, Roque de las Casas y Andrés de Carvajal*, vecinos de Sevilla, y Antón Navarro el mozo, vecino de esta Villa.

* Andrés de Carvajal era yerno de doña Juana:
Doña Juana de Ávila, viuda de Diego García de Miranda, vecina de esta Villa, por sí y como tutora curadora de doña Isabel de Miranda, de don Diego García de Miranda, de Juan de Miranda y de Francisco de Miranda sus hijos, da todo su poder a Andrés de Carvajal su yerno, presente, para que venda todos y cualesquier olivares, casas y otros bienes raíces y muebles que ella o sus hijos tengan, así en la Villa de Olivares como en la de Heliche y otras partes, y para arrendarlos, y para que pueda cobrar cuanto a ella o sus hijos les deban de maravedíes, ducados, pan, trigo, cebada, aceite, gallinas y otros bienes muebles o raíces, y lo corrido de cualquier arrendamiento de casas, tierras de pan sembrar, cortijos, etc. que ellos tengan, y para nombrar veedores y repartidores y tomar cuentas de otros administradore que hayan sido de dichos bienes. Y en general para todos sus pleitos, causas y negocios habidos y por haber. Dado en Castilleja de la Cuesta en casa de la otorgante, 8 de noviembre de 1604. Testigos, Francisco de Palencia, Bartolomé del Álamo y Francisco Rodríguez, estantes en esta Villa.

El Alcalde Ordinario Francisco de Palencia no daba puntada sin hilo, ya que dos días después de la venta del esclavo a la viuda del fallecido escribano lo vemos, junto a su compañero de oficio Juan Payán, ofreciendo oficialmente al mejor postor el arrendamiento de las rentas de la pescadería del pueblo. Como quiera que atañe al tema de los playeros y Ayamonte —e indirectamente al del esclavo— resumimos su actividad en el siguiente extracto:
El 18 de octubre de 1604 el Concejo, Justicia y Regimiento de este lugar (sic) de Castilleja de la Cuesta, a saber, Francisco de Palencia y Juan Payán, Alcaldes Ordinarios, Francisco de Castro, Regidor, y Cristóbal Moreno, Alguacil, estando juntos y ayuntados en las casas del presente escribano Juan de las Cuevas, mandaron que se arriende la renta de los pesos de esta Villa, de la pescadería de ella, por todo el año de 1605. Condiciones: el arrendador pagará por los tercios de cada año, la primera paga el 1º de enero, siempre por adelantado; tendrá los pesos buenos y sellados y la pescadería barrida y limpia, so pena de 600 maravedíes, mitad para la Cámara del Conde de Olivares y mitad para los gastos del Concejo; podrá llevar por cada carga que se pesare 2 reales, siendo la carga mayor, y no más. so la dicha pena; será obligado a tener una persona que pese todo el pescado que viniere a esta Villa y que tenga en cuenta de los dicho pesos sin pedir por ellos más de los dichos 2 reales, so la pena dicha; irá todo el año a su riesgo por poco o mucho pescado, o ninguno, que entrare, sin pedir nada y sin pleito alguno; no se podrá pesar pescado en esta Villa y su término si no es con los dos pesos del Concejo, y en caso contrario han de pagar los dichos  2 reales, y la persona que los pesare pagará los dichos 600 maravedíes de pena; el arrendador pagará también los derechos del escribano y del pregonero; no viniendo carga entera, o si fuere serón, no puede llevar más de 1 real, y si llevare más, lo vuelva y pague la dicha pena. Y así lo mandó el Concejo, y firmó quien supo hacerlo. Testigos, Juan de Chávez, Juan López y Pedro Librero.
El 18 de octubre, estando en la Plaza de esta Villa, Luis González, pregonero, por mandado del Concejo pregonó la dicha renta; pujó Pedro Díaz Ponce, vecino de esta Villa, en 60 ducados, y obligó a ello su persona y bienes, siendo testigos Roque de las Casas, Agustín de Castro  Polaino y don Luis Conde.
El 19 de octubre se volvió a pregonar y no hubo quien pujase, igual que el día 20. El 21 pujó Gaspar de los Reyes, vecino de Sevilla en la collación de Santa Catalina en la calle de la Portería de la Paz, quien sobre los 60 ducados pujó 40 por el quinto de prometido, y él como principal y el Veinticuatro de Sevilla don Pedro de León como su fiador se obligaron, y para ello dicho Veinticuatro hipotecó unas casas principales que tenía en esta Villa, linde con casas de Juan Flores Taboada y con la calle por delante. Firmó don Pedro, y Gaspar dijo no saber escribir. Testigos, Hernando de las Cuevas, Roque de las Casas y Francisco de Palencia. Este mandó al pregonero pregonar otra vez, y hecho a altas voces, al no mejorar nadie el prometido, recibió la dicha puja; el 22 de octubre se volvió a pregonar, sin puja, así como el 23 y el 24, apercibiendo que estaba la renta en 100 ducaddos, y como nadie pujó se remató por los dichos 100 ducados y el Alcalde Ordinario mandó notificar a las partes, siendo testigos el licenciado Baltasar de Villada y Juan Rodríguez. Al dia siguiente se dió otro pregón, así como en todos los siguientes hasta el 7 de noviembre en que se apercibió que se había de rematar el día 8. En tal día pareció Sebastián de ¿Viera?, vecino de Sevilla, al cual el escribano dió fé de conocer, y dijo que sobre los 100 ducados pujaba 25, saliendo su hermano Miguel de fiador, quien firmó. Testigos, Hernando de las Cuevas y Luiz González. Al no pujar nadie más tras sucesivos pregones, se adjudicó en el dicho Sebastián por 125 ducados, el cual se obligó, bajo juramento, a cumplir con todas las dichas condiciones. Ahora su fiador es Luis Márquez de Avellaneda.


                         Firma del Veinticuatro don Pedro de León


                          Firma de Miguel Gerónimo Melgarejo


                          Firma de Luis Márquez de Avellaneda



Y un mes después, ya en 1605, ajusta cuentas con unos bormujanos y con unos veinticuatros sevillanos:
Francisco de Palencia, vecino de Sevilla y morador en esta Villa, nieto y heredero de Francisco de Palencia, su aguelo (sic) difunto, otorga que conoce a doña María de Leiva, heredera del Veinticuatro Pedro Díaz de Herrera, difunto, y a don Pedro de Esquivel su albacea testamentario, vecinos de Sevilla, ausentes, y dice que por cuanto Juan López de Mena y Catalina de Zúñiga su mujer, vecinos del lugar de Bormujos, vendieron al dicho su abuelo 536 maravedíes de tributo que Juan Gaitán y Juan Rodríguez, vecinos de Bormujos, pagaban a los dichos Juan y Catalina sobre sus bienes, de lo cual hicieron escritura de venta ante Hernando de las Cuevas, escribano que fué de Castilleja, en 2 de junio de 1597, y el dicho Juan Gaitán vendió al dicho Veinticuatro Pedro Díaz de Herrera un pedazo de viña de los obligados al tributo en término de Bormujos, y para redimir y quitar los 20 ducados de principal que Gaitán pagaba sobre las dicha viñas y sobre otros bienes, y quedasen libres y realengas, dejó en poder del dicho Veinticuatro Pedro Díaz los dichos 20 ducados que así se le pagan al otorgante Francisco de Palencia del tributo, mas los corridos hasta la real paga, para que se los pagase y redimiese al dicho otorgante, y por fin y muerte del dicho Veinticuatro no le dio ni pagó [al otorgante] los dichos maravedíes ni se redimió el tributo, y aunque se los pedía a la dicha doña María y al albacea don Pedro de Esquivel, no se los pagaban al otorgante hasta que no mostrase recaudos bastantes, por lo cual éste les puso demanda de ellos ante Cristóbal Ruíz, Alcalde Ordinario de Bormujos, en 3 de diciembre de 1603, y se le dió traslado y siguió la causa hasta que por Francisco Ruíz, Alcalde Ordinario de Bormujos, se sentenció la causa de remate, y mandó hacer pago de los dichos 20 ducados del principal mas los corridos del dicho tributo hasta la real paga, y este otorgante sacó mandamiento de apremio contra los bienes del dicho Veinticuatro por los dichos 7.500 maravedíes (20 ducados) de principal y por 4.020 de corridos desde el 2 de junio de 1597 hasta fin de diciembre de 1604, con mas 1.020 maravedíes de costas procesales; y ahora dicho Veinticuatro don Pedro de Esquivel como albacea del otro Veinticuatro, para evitar costas y vejaciones y porque el otorgante le redima y quite dicho tributo, le ha dado y pagado los dichos 12.540 maravedíes, de los cuales se da por recibido, contento y pagado. Por tanto por la presente, por él y por sus sucesores, dá por libre y quito a Gaitán y al Veinticuatro Pedro Díaz de Herrera de los 20 ducados y los corridos que le debían hasta diciembre de 1604 y de las costas, y se obliga a no pedirles ni demandarles cosa alguna. Dado en el Señorío de esta Villa de Castilleja, en 27 de enero de 1605, siendo testigos Pedro Librero, Roque de las Casas y Blas Sánchez, vecinos y estantes en esta Villa.



Pocos días después, Francisco de Palencia figura como testigo en una petición de cuatro playeros, dos de Paterna del Campo, uno de La Palma del Condado y el último, Gaspar Rodríguez, de nuestra Villa, Castilleja de la Cuesta:
Alonso Pérez y Bartolomé García, vecinos de Paterna, y Pedro ... , vecino de la Palma, y Gaspar Rodríguez, vecino de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, todos playeros que traen pescado fresco de la mar a la ciudad de Sevilla para vender, estando al presente en dicha Villa de Castilleja, otorgan que dan todo su poder a Juan Díaz de Villaseca, vecino de Sevilla, ausente, para parecer ante el Cabildo y Regimiento de dicha ciudad de Sevilila o ante otras Justicias y pedir que, atento a cómo es notorio vale tan cara la cebada y mantenimientos como vale, y hay muchas más costas y gastos que de antes había en traer pescado, y ellos pierden en este oficio por valer el pescado a bajas posturas en Sevilla, pida que las posturas se pongan a precios más altos, y para que en razón de ello presente escritos, testigos y probanzas y todo lo que convenga; y poder para oir sentencias ejecutorias, recusar jueces y llevar todos los pleitos necesarios al respecto. Dado en Castilleja de la Cuesta a 11 de febrero de 1605. Firmó el otorgante Alonso Pérez. Testigos que conocen a los playeros, Pedro ¿Revilo? y Juan Ramírez, vecinos de Sevilla. Testigos, Juan de Chávez y Francisco de Palencia.
Y el siguiente día, 12 de febrero otorgan poder para lo mismo y al mismo Juan Díaz de Villaseca los playeros Diego de Vega, vecino de Castilleja de la Cuesta, Juan García Melero y Antonio Domínguez, vecinos de La Palma, y Juan Vanegas, vecino de Tomares. Firmó Antonio Domínguez. Testigos que los conocen, Pedro Rebolo y Juan Ramírez, residentes en Castilleja. Testigos, Diego López, Juan García del Valle y Gerónimo Gutiérrez.




                             Firmas de los dos playeros

Y en este último documento de esta entrada vamos a ver, como dijimos al comenzarla, el simple y sencillo porqué de que Juan de Saucedo, alarife y guardián del orden en Castilleja, fuera a la Villa de Ayamonte a recuperar al fugado esclavo de Agustín de Castro Polaino:
Catalina Guillén, mujer de Juan de Saucedo, vecino y Alguacil Mayor de la Villa de Castilleja de la Cuesta, y Francisca Díaz, viuda de Juan de Carmona y vecina de Sevilla en la collación de San Vicente, y Benito Esteban, vecino de esta Villa de Castilleja, todos tres hijos de Benito Esteban y de Leonor Díaz su mujer, difuntos, vecinos que fueron de la Villa de Ayamonte, y dicha Catalina Guillén con licencia de su marido que está presente, de mancomún y como hermanos y herederos que son de Juan Domínguez Herrador (quizá apellido o quizá con tal profesión), que murió en Panamá de las Indias, otorgan que dan todo su poder cumplido a dicho Juan de Saucedo para cobrar en juicio o fuera de él todos los maravedíes, ducados, joyas de oro y de plata, pan, trigo, cebada, aceite, gallinas, semillas, casas, viñas, olivares, juros, tributos y posesiones y otros cualesquier bienes muebles y raíces, deudas, derechos o acciones que a ellos tres pertenezcan como herederos del dicho Juan Domínguez su hermano, por escrituras o sin ellas, y por mandas, testamentos, codicilos, donaciones o en cualquier manera, y para pedir de cualquier persona que haya tenido en guarda, tutela y administración dichos bienes del dicho Juan Domínguez su hermano, y para otorgar cartas de pago y finiquito, y para venderlos en almoneda o fuera de ella a quienes y por el precio que le pareciere, o para arrendarlos; y poder en general para todos sus negocios y pleitos movidos y por mover. Dado en esta Villa de Castilleja a 3 de abril de 1605. Testigos que conocen a dicha Francisca Díaz, Leonor Rodríguez, viuda, y Alonso Suárez, vecinos de esta Villa. Testigos, Martín Pérez, Juan Millán y Francisco Rodríguez Roldán.


                      Firma del testigo Martín Pérez


                   Firma de Benito Esteban, el ayamontino cuñado del Alguacil


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