sábado, 23 de junio de 2018

Notas varias, 2z.


Y con lo que sigue finalizamos este repaso a las directrices del Arzobispo, comentadas con más o menos acierto pero siempre con el afán de denunciar los más relevantes aspectos de una enfermiza sociedad, la castillejense, y los de sus no menos enfermizos dirigentes espirituales.


"Cofradías: Visiten las cofradías y reconozcan si tienen regla aprobada y cumplen con ella; y a las que no la tuvieren asígnenles un breve término en que la hagan y traigan a nuestro provisor para que la apruebe.
Tomen las cuentas, sin dejarlas sometidas a los vicarios o curas, porque no tienen utilidad, pues sabemos que esto causa nota en los lugares (1): las que hallaren tomadas en buena forma, apruébenlas, y no admitan por descargo gastos superfluos o profanos, ajenos del instituto de las cofradías; y den providencia para su buen gobierno, y especialmente prohiban que los mayordomos presentes nombren a sus sucesores, sino que esto se haga por votos secretos de los cofrades, con asistencia de los vicarios o curas más antiguos."

"Hospitales: Visiten con singular cuidado y caridad los hospitales, sus iglesias, sagrarios, sacristías, enfermerías y oficinas, e infórmense si tratan a los enfermos con la asistencia necesaria a su alivio y curación; y aunque sean exentos, dénnos cuenta en la resulta de la visita por si hubiera algo que remediar. Y en los sujetos a nuestra jurisdicción, tómense las cuentas jurídicamente y hagan escrutinio del administrador y ministros; y porque hemos reconocido en algunas cuentas que algunos administradores o hermanos mayores remiten fácilmente los alcances que hacen, estamos persuadidos que no se apuntan las entradas con toda fidelidad; y encargamos a nuestros visitadores apliquen el remedio posible para que haya toda cuenta y razón de las limosnas que entran.
Infórmense si hay alguna falta en la administración de sacramentos y asistencia a los moribundos; en el aseo y limpieza de las camas, entierros, aplicación de los expolios, etc (2).
En los hospicios donde se albergan peregrinos y mendicantes, inquieran si se les asiste con todo lo que se ha destinado por los fundadores; si se enseña la doctrina cristiana y hace cumplir con el precepto anual de la confesión y comunión a su tiempo; y si se les da la lumbre necesaria para su abrigo, si se separan los hombres de las mujeres, si se reconocen los papeles que traen y fé de casamiento de los que dicen ser casados."

"Visitas de capillas, hermitas y oratorios: Visiten las capillas, hermitas y oratorios públicos y privados y vean si los altares y ornamentos y demás cosas necesarias para el culto divino están con las calidades y decencia que se debe; si en el sitio de los oratorios o lugar inmediato a ellos o las oficinas que están sobre sus techos hay alguna indecencia; si los breves o licencias dadas subsisten en su fuerza y valor, y hallando algún defecto substancial, suspendan la celebración de la misas y dénnos cuenta.
Infórmense si los hermitaños son de buena fama y costumbres, de dónde han venido y en qué se ocupan, y qué gente tienen consigo o va a visitarlos; si tienen licencia de nuestro provisor, y pídase la cuenta de las limosnas que juntan y en qué las distribuyen; y los que no fueren a propósito, despídanlos, y si hubieren cometido delitos, hágales causa y remítanla.
Sepan si han hecho veladas de noche en alguna de las iglesias (3), capillas o hermitas de su visitas, o si se abren las puertas en las fiestas que en ellas se celebran antes del amanecer, o no se cierran antes del anochecer, y darán providencia necesaria para que no haya desórdenes ni ofensas de Dios en tales concursos."

"Visitas de los juzgados de testamentos: En las ciudades de Écija y Xeréz, villas de Marchena y Lepe, visiten los juzgados de testamentos que en ellas hay, y reconozcan si los libros y papeles están en buena forma, si se guardan los aranceles y costumbres de este juzgado para su buen gobierno, y expediente de los negocios; vean los testamentos pendientes dentro del año, y los atrasados; y si hubiere alguna omisión, apliquen puntual remedio; y si hallaren algún procedimiento contra derecho o en perjuicio de las partes, o contra el bien de las almas y puntual complimiento de los sufragios y legados, infórmennos con toda individualidad para que lo remediemos."

"Visitas de casas de recogidas: Visiten los recogimientos y casas de beatorios, colegios de niñas, etc. y vean si están con la custodia y buen gobierno que se debe; visiten los altares y ornamentos y si hubiere sacramento, el sagrario, con todas las prevenciones ya expresadas.
Infórmense si en los beatorios se procede con la rectitud, modestia y buen ejemplo que se debe; se guarda las constituciones que tuviere; y si las mujeres que están allí retiradas dan alguna nota o escándalo, encargándo a los vicarios, madres o superioras se apliquen a cuidar del mayor aumento espiritual y temporal de las casas, y al remedio de lo que se necesitase; y que traten a las beatas y recogidas con amor y caridad, y gobiernen con prudente celo y discreción; y si les pareciere conveniente podrán hacer escrutinio, para mejor informar a nos y nuestro visitador de monjas, por cuya mano hemos ordenado se dirijan y gobiernen los beatorios.
En las casas de recogidas forzadas, vean las mujeres que hay e infórmense de las causas de la reclusión de cada una y de su enmienda, y dénnos cuenta con lista aparte en que se exprese el delito, el estado de cada mujer, su patria, quién la puso, cuántos años ha estado, y el juicio que se hace de su arrepentimiento, y si allí dentro cometen algunas culpas hagan que se castiguen según merecieren; y sepan si las madres mayores a cuyo cargo están, son mujeres de valor y entereza, con caridad y prudencia, y tales como se requiere para el ministerio."

"Demandas de que han de conocer los visitadores: En el tiempo actual de la visita puedan proceder a mandar pagar los alcances de fábricas, patronatos y cofradías y a sus mayordomos o administradores, y dejar comisión a los vicarios o curas más antiguos para que procedan contra ellos, cuando no se consiga entonces; pero acabada la visita no han de poder sacar estos negocios a otros lugares ni volver a introducirse en ellos; y los vicarios o curas a quienes dejen comisión o instrucción del modo como han de proceder y actuar, remitan los autos a nuestro provisor si llegaren  proceder judicialmente, como si la provisión dimanase de su juzgado.
Y también oirán los visitadores las demandas que se intentaren contra eclesiásticos por deudas, y contra las fábricas, patronatos y cofradías, pero no podrán conocer de causas matrimoniales, decimales ni beneficiales; y las criminales, hecha la sumaria, las han de remitir a nuestro provisor; y en las de divorcio podrán extrajudicialmente ver si pueden componer y ajustar a las partes, y no consiguiéndolo, darán cuenta a nuestro juez de la iglesia para que proceda contra ellos. En las de inmunidad podrán con más razón lo que permite el sínodo a los vicarios foráneos."

"Visita de lo perteneciente a regulares: Los patronatos, capellanías y memorias que estuvieren fundados en conventos de regulares las han de visitar nuestros visitadores y conocer su estado y cumplimiento, aunque los bienes se administren por los mismos regulares y esté de su cargo el cumplir los gravámenes píos; y en cuanto al modo de apuntar las misas los capellanes, guárdese lo dispuesto de que no sólo se abonen por la certificación de los prelados, que atestan haberles visto frecuentar aquella iglesia y decir misas, sino que las han de firmar también en una de nuestras colecturías, la que estuviere más cercana al convento donde están las capellanías.
Hagan también la visita y tomen cuentas en los hospitales, conventos de San Juan de Dios cuyo número de religiosos no llega a doce, según lo dispuesto por Urbano VIII y Innocencio X y costumbre de este arzobispado.
Informense extrajudicialmente y con gran recato y secreto, de los procedimientos de los regulares, especialmente de lo que se nota extra claustra.
Inquieran cómo han procedido los predicadores de Cuaresma; de su ejemplo, modo de predicar, asistencia al confesonario, desinterés, y si han cumplido con la instrucción que se les da, y nos darán especial e individual nota de todo."

"Conventos de monjas: En las ciudades o villas donde hubiere conventos de monjas, sujetas o no a nuestra jurisdicción ordinaria, inquieran con discreción y prudencia si hay frecuentes visitas que llaman devociones, de que resulta alguna nota o escándalo, y si hallaren algo nos darán aviso de las personas que frecuentan los conventos; infórmense también cómo se guarda la clausura, por si hubiere algo que remediar de lo que nos está mandado y encargado por el Santo Concilio de Trento y Bulas Apostólicas.
No pasen a visitar sagrarios, iglesias ni otra cosa alguna dependiente de los conventos de monjas de nuestra filiación sin especial mandato nuestro; pero siempre que llegaren a donde hay tales conventos darán aviso a nuestro visitador general de monjas por si hubiere algo que encomendarles; y verán también a las superioras de nuestra parte, y nos informarán extrajudicialmente del gobierno de los conventos, así de lo espiritual como en lo temporal, y de los procedimientos de los confesores, capellanes, mayordomos y demás ministros."

"Personas de informe: Aunque tenemos dado orden circular para que los vicarios o curas más antiguos nos participen todo lo que ocurriese digno de nuestra consideración, expresando lo cierto como cierto y lo dudoso como tal, distinguiendo entre lo público y lo oculto, y todas las circunstancias que condujeren para la instrucción de nuestro ánimo; demás de eso, en cualquier lugar que hallaren otras personas de secreto, prudencia, celo y confianza, les encargarán lo mismo; y en el  informe secreto que nos hacen los visitadores de lo que ha resultado del escrutinio y visita, pondrán los nombres de los sujetos a quien dejan encargado este cuidado, para que nos podamos valer de ellos cuando conviniere (4).

"Aranceles: Guarden los visitadores por sí y sus contadores, en cuanto a derechos de visita, el arancel que sobre ello hemos expedido en 10 de marzo de este presente año de 1705. Inquieran con vigilancia si en las ciudades, villas y lugares de este arzobispado observan otro expedido en 24 de abril de este mismo año sobre los derechos que han de llevar los vicarios o los curas más antiguos que hacen sus veces, y sus notarios, por los despachos, autos y diligencias que se hacen de oficio o por comisión; si los receptores que van con comisiones se arreglan en sus derechos a la tasa y aranceles de nuestros juzgados e instrucción de la colecturía general, en lo respectivo a sus diligencias; y si las hacen bien y debidamente, o si se conciertan con las partes y disimulan por alargar más las costas, o por otros fines y empeños, en grave perjuicio de la justicia o interesados."

"Familia que ha de llevar el visitador, y cómo se ha de portar en los lugares de la visita: Vayan los visitadores con el menor gasto y aparato que fuere posible a su decencia; y así no lleven más de un criado y el contador o contadores que les destinaremos, y oficiales que les permitiremos.
Antes que pasen a algún lugar, avisen con bastante tiempo el día en que han de ir, y remitan copia de los libros y papeles que les han de tener prevenidos, para no detenerse ni perder tiempo.
Avisen se les ponga casa por las justicias, y que no sea la del vicario, cura, mayordomo o otros eclesiástico de los que han de ser especialmente visitados, y obsérvese esto como se manda, porque tendremos especial cuidado de saber si se cumple, y procederemos como contra inobedientes.
Pórtense con gran circunspección, modestia y ejemplo, sin estrechar amistad con ningún eclesiástico ni seglar, ni permitir que vengan a tenerle conversación y a ver lo que pasa en su despacho; y en ningún modo se hallen en divertimentos públicos; atiendan mucho a las personas de quien toman los informes; óiganlos a todos; hagan reflexión sobre las dependencias y encadenamientos de unos con otros, sus amistades, odios, pleitos, etc. para sacar con gran madurez y prudencia la verdad, y venir en conocimiento de lo que han de proveer.
La mesa y alimento de sus personas y comitiva sea parco, sin escasez, y de que no resulte nota ni mal ejemplo; y en ningún modo reciban regalos aunque sean de cosas comestibles y los que los envían no hayan de ser visitados, pues por las circunstancias deben prudentemente creer que todo va con intención, y que están los dependientes atendiendo a cuanto pasa en su posada.
Y porque hemos sabido que corriendo el gasto por mano de los mayordomos no va bien arreglado, a veces por exceso y otras por defecto, de aquí en adelante en los lugares donde está asentado, que las fábricas hagan el gasto por todo el tiempo o por algunos días,  no corra éste por mano del mayordomo, sino que los visitadores lo hagan por sí mismos, pidiendo dinero al mayordomo y encomendándolo a alguno de su familia que con toda distinción dé la cuenta al fin de la visita, procediendo con toda la moderación posible en beneficio de las fábricas, y la mostrarán a los vicarios, curas y beneficiados, y dejarán un tanto de ella para la visita siguiente, aunque en el libro se ponga toda en menos partidas para que se abonen en visita siguiente, no con título de ayuda de costa, sino de gasto de comida, ama, limpiar ropa, bagajes, etc.
También somos informados que en algunos lugares hay estilo de dar cantidad determinada para que el visitador se haga el gasto: donde se hallare legítimamente asentado, obsérvese, pero póngase claro en las cuentas, y de ninguna manera se embeba en otras partidas, porque ni esto es conveniente, ni indicio de hallarse legítimamente introducido, sobre lo cual encargamos la conciencia a los visitadores; de cualquier suerte que esto se haga, pongan con toda distinción en la relación que nos hacen de la visita los días que se han detenido en cada lugar, y lo que ha importado el gasto hecho con sus personas y familia, como también el de los derechos de visita separadamente, sin contentarse con el tanteo que suelen hacer, regulando los gastos por quinquenios."

"Ayudas de costa: No se dén ayudas de costa a los mayordomos, como ya se ha dicho, ni a los contadores, aunque sea con motivo de algún trabajo sobresaliente, ni a los alguaciles, organistas, sacristanes o monacillos, aunque haya ejemplares de otras visitas, pero será justo paguen el trabajo a los que les asistieren a la expedición más breve de la visita, como para hacer recados, llamar a esta o a la otra persona, etc. Y en los lugares donde se dá cantidad señalada por la fábrica y obras pías para el gasto del visitador y su familia, tampoco se han de dar ayudas de costa a las amas, lavanderas, ni a los que traen la despensa, etc., porque esto debe ser de cuenta de los visitadores. Sobre todo lo cual les encargamos la conciencia, con obligación de restituirlo a las fábricas y obras pías (5)."

Mandatos:
Sean muy moderados y circunspectos en poner mandatos nuevos o revocar los ya dejados en otras visitas, ni siquiera introducir devociones según su afecto, pero promuevan mucho la del rosario: regularmente solo manden lo que se necesita para el remedio de las faltas que hallaren en lo sacramental, ornamentos, asistencia al culto divino, buen gobierno de las colecturías y providencia para la mejor adminstración de fábricas según la práctica más común y asentada en el arzobispado; remedio de abusos ya notados, como comunicación de capitulados; observancia de fiestas, desórdenes en procesiones de Semana Santa, o material de otros edictos expedidos por nos o nuestro provisor, y si ocurriere otra cosa, consúltennos primero y de ningún modo manden dar observaciones en entierros, bautismos y velaciones, o semejantes funciones a pertigueros, organistas o alguaciles de la iglesia, aunque sus provechos sean cortos.
En cuanto a las obras y reparos, guárdese lo dispuesto por la sinodal, y no porque esté sobrada la fábrica han de querer distribuir en obras su caudal (6), sino ver si hay tributos que quitar, o alguna posesión que mejorar en beneficio del mayor aumento de las rentas de la fábrica.
En las constituciones que hallaren no estar en observancia, y juzgaren conveniente restablecerlas con mandato especial, consúltennos primero los motivos que tuvieren y los inconvenientes que pueden temerse en volverlas a mandar y hacer obedecer y cumplir.

Resulta de visita:
Del libro particular que han de llevar para sus apuntamientos, han de sacar el informe o relación que nos han de hacer de su visita, y en él han de poner con distinción y claridad, pero con la brevedad posible, la visita a sagrarios, pila bautismal, crismeras, altares, caudal de fábricas, alcances de mayordomos, colectores, nombramientos de ambos, número de capellanías, patronatos, y el estado de las cuentas de éstos, copia de los eclesiásticos, su edad y su suficiencia, renta, genio y modo de vida de cada uno, los que asisten o no al coro y a conferencias morales, las culpas y escándalos que hubiere, el remedio que ha puesto, y los mandatos que ha dejado, y lo demás que entendiere ser digno de nuestra consideración según lo que dejamos advertido ya, e insinuado.
Y respecto de que en las resultas de la primera visita general que se ha hecho nos han puesto relación larga de la fábrica material, capillas y retablos de cada iglesia, en estas relaciones no tendrán que repetirlo, sino añadir lo que de nuevo se hubiere obrado.
Y porque en provincia tan dilatada como es la de la visita, no es posible dar providencia para todo en esta breve introducción, nos remitimos en lo demás al sínodo y a la que al fin de él está impresa, y a la prudencia y discreción de los visitadores. Y mandamos se observe lo aquí expresado inviolablemente, con apercibimiento que estaremos a la vista de los procedimientos de cada uno de los visitadores, y premiaremos al que más se esmerare, o pasaremos a deponer de oficio al que en negocio tan grave no se portare como se necesita para el descargo de nuestra pastoral obligación y conveniencia.

Dada en Sevilla, en nuestro Palacio Arzobispal, en 20 de septiembre de 1705. Manuel, Arzobispo de Sevilla. Por mandado del Arzobispo mi señor, don Joseph Bernardo de la Peña Pedrero, secretario.


(1) Y tanto. Que cuando los curas pretenden administrar las cofradías, se "causa nota en los lugares". "Nota" aquí está usado muy en la línea y al modo de la delicadeza diplomática de los pálidos burócratas arzobispales; uso este del que debe provenir "dar la nota" o "caer en nota" (dar motivo de escándalo o murmuración). Escándalo se aproxima más a lo que solía y suele ocurrir en Castilleja de la Cuesta cuando un cura —generalmente recien llegado— intenta extender sus dictámenes del plano espiritual al plano material, cosa la primera que soportan los hermanos cofrades más para reírse de dichos dictámenes que para acatarlos y practicarlos. Referente al plano material, el conflicto está servido. A los curas intervencionistas se los suele "desbravar" de cargas teóricas de seminario con acciones tales como arrojarles gatos muertos en el zanjuán de sus casas, tal y como aconteció a uno excesivamente rígido que oficiaba en los últimos años del franquismo, o como darle unos buenos zarandeos con vozarrones y puño en ristre, como aconteció no hace mucho a uno en plena sacristía por parte de un rudo cofrade celoso de sus derechos.

(2) Repárese cómo en estos establecimientos asistenciales se encomienda al Visitador cuidar principalmente de la enseñanza de la doctrina cristiana, del estado material de las iglesias, sagrarios y sacristías de ellos, de hacer cumplir con el precepto anual de la confesión y comunión a su tiempo etc., y sólo en segundo término y como si fuese cosa de menor importancia se mencionan aspectos tan vitales como las enfermerías y oficinas —cocinas, retretes—, la comprobación de si tratan a los enfermos con la asistencia necesaria a su alivio y curación, o si se les da la lumbre necesaria para su abrigo. La filosofía de la resignación aplicada a machamartillo especialmente sobre los más vulnerables ha dado a la Iglesia Católica un gran poder y prestigio entre las clases políticas dominantes, que siempre contemplan a las capas bajas de la sociedad como un factor de desestabilización.
Queda pendiente de mayor desarrollo lo que ahora abocetamos tocante a cierto mendigo que allá a finales del siglo XVI llegó una tarde al pueblo a cobijarse en el hospital, —fundado y mantenido por Hernando Jayán—. Se le define como un joven rubio, de piel clara, "con los dientes podridos", y sin papeles identificativos de ninguna clase. La cocinera, una mujer viuda que pasaba de los cincuenta, le sirvió de cena un huevo duro hervido en la cocinilla aneja al establecimiento. Se le proveyó de una estera y se le señaló un rincón para dormir, en la misma sala donde lo hacía otro viajero, ya anciano, que llevaba allí alojado un par de semanas, que tosía continuamente y al que también se le dió un huevo hervido aquella noche. Al día siguiente por la mañana cuando se reabrió el hospital no había ni rastro del joven mendigo. También su compañero de dormitorio había desaparecido. Buscóseles por todas partes, y se encontró por fin el cuerpo del recién llegado, ya sin vida, en el fondo de un pozo situado en el corral del establecimiento caritativo, seco y sin brocal ni señalización alguna y cuya boca permanecía semioculta entre la profusión de malvas y jaramagos que medraban entre los viejos muros. De inmediato la Justicia del Concejo se hizo cargo de la recuperación del cadáver mediante cuerdas y un empleado que descendió con no poca dificutad. Como quiera que urgía saber algo acerca de la personalidad del difunto, la autoridad optó por dejar el cuerpo expuesto públicamente en la Plaza de Santiago, extendido sobre una mesa, con la esperanza de que alguien lo reconociese de alguna manera. Así estuvo, a la vista de todo, una buena porción de horas. Hubo de ser aquel episodio un espectáculo morboso para la curiosidad de aquella sociedad grosera, con niños y mayores apelotonados en corro alrededor del desgraciado, haciendo comentarios de toda índole y, a espaldas del Alguacil, acaso moviéndole los miembros con sus bastones o lanzándole piedrecitas a la boca hedionda, abierta como de asombro y ahora habitada por un negro enjambre de moscas que se disputaba los restos de huevo libando el escaso fluido salival que el aire de la sierra no había llegado a evaporar todavía, entre risas de campesinos, persignaciones ostentosas de beatas, gritos de espanto de muchachas, bromas de borrachos y cavilaciones de viejos ceñudos.

(3) Nos remitimos a lo ya dicho.

(4) "Personas de informe", vulgarmente conocidas como delatoras, soplonas, espías, cómplices, chivatas, mironas, echadizas, fisgonas, atisbadoras, escuchas, entremetidas, excusañas, curiosas, escudriñadoras, delatoras, cotillas, chismosas, cañutas, bramonas, acusicas, traidoras ... Llama poderosamente la atención que el Arzobispo recomiende a su Visitador que "en el informe secreto que nos hacen los visitadores de lo que ha resultado del escrutinio y visita, pondrán los nombres de los sujetos a quien dejan encargado este cuidado [o sea, los nombres de los chivatos susodichos], para que nos podamos valer de ellos cuando conviniere". En el Archivo del Palacio Arzobispal sevillano debe obrar alguna que otra de estas listas.

(5) Se movía una curiosa industria alrededor de las Visitas.

(6) La típica megalomanía de la Iglesia Católica, cuyo máximo exponente se encuentra, en estas latitudes, en la catedral hispalense.
 

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