domingo, 22 de julio de 2018

Notas varias, 3b.


Aunque enmarañada y confusa la relación entre Ortiz Navarrete, Rodríguez Navarrete, Ulloa, Ortiz de Juanguren, etc., (y a veces contradictoria en los legajos y protocolos), no cabe ninguna duda del parentesco directo entre todos ellos. Por tanto podemos afirmar que esta familia no olvidaría, al menos durante tres generaciones (espectro en el que la transmisión oral tiene demostrado efecto), la muerte de Diego Ortiz de Juanguren a manos de Bernardo de Oliver el Espadero, asunto este cuyo desenlace —documental, claro está— habíamos dejado abierto y sin concluir (1). Tiempo es que ahora en esta serie de entradas lo concluyamos y cerremos, apuntando que la mujer de don Gaspar de Córdoba, Beatriz de Ulloa, siendo como debía ser hija y nieta de algunos de los referidos, contemporáneos que fueron de los hecho luctuosos que condujeron a la muerte del desgraciado sobredicho, debieron éstos, pues, haberle transmitido a aquélla alguna noticia de lo acontecido. De esta manera don Gaspar como su marido que era, también participaría en la memoria de los mentados hechos, según lo cual amerita relacionar cierta enfermedad del hijo del Espadero, esto es, Bernando de Oliver el Aguardentero, que le aquejó en los días de la adquisición de las cabras; tan es así que cuando esto ocurría, el 2 de mayo de 1607 según se relata en la entrada anterior, el Aguardentero se hallaba postrado en cama, grave hasta el punto de haber otorgado testamento una semana antes, el 24 de abril. Para su fortuna, el hijo del Espadero se recuperaría de su dolencia hasta el punto de que pocos meses después figura como Alcalde Ordinario, activamente haciendo y deshaciendo trámites y gestiones, y con su firma de nuevo segura y de trazos precisos, al contrario de la que plasmó en su última voluntad, temblorosa y llena de borrones.

 (1) Concretamente en https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2012/09/los-juanguren-y-el-espadero-41.html. Acometeremos esta continuidad y conclusión, añadiendo el testamento íntegro de su hijo homónimo Bernardo de Oliver el Aguardentero, una vez que agotemos lo referente al Desheredado. Al cual Deheredado nos lo encontramos ya de médico solicitando pasaje a Indias: el primer expediente, con fecha de 20 de junio de 1605, dice: Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Francisco Ortiz de Navarrete, médico, hijo de Alonso Ortiz de Navarrete y de Juana Fernández, con su mujer Isabel Melendez, hija de Juan Sánchez y de Isabel Melendez, con sus hijos: Francisco, Juan, Catalina y María Ortiz, con su suegra Isabel Melendez, hija de Rodrigo de León y de María Sánchez, y con su cuñada María Melendez, todos naturales y vecinos de Sevilla, a Nueva España. 20 de junio de 1605.Volvieron a Sevilla. Dieciséis años después de su primera licencia transoceánica y con fecha de 22 de junio de 1621 existe en el Archivo de Indias el segundo "Expediente de información y licencia de pasajero a Indias del doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, con su mujer Isabel Menéndez, sus hijos Francisco y Juan Ortiz y su criado Juan de la Cruz, natural de Sevilla, hijo de Mateo de la Cruz y Elvira de Herrera, a Nueva España".
Tres meses antes, en marzo de 1621, sus dos hijas, monjas en Santa Paula, renunciaron a cuantos bienes les pertenecían por legítima y herencia de sus padres; la carta de renunciación de legítima y donación entre vivos fue otorgada por Catalina de San Rafael y María de la Encarnación, monjas novicias en el monasterio y convento de Santa Paula, que en el siglo se llamaban doña Catalina Ortiz y doña María Ortiz de Navarrete, hijas legítimas del doctor Francisco Ortiz Navarrete, médico, y de doña Isabel Menéndez su mujer, vecinos de la ciudad de Sevilla. "... otorgamos y conocemos a nuestros padre y madre y decimos que por cuanto nosotras entramos a ser religiosas profesas en el dicho monasterio, donde habemos estado y residido más tiempo de diez meses ... y estamos dentro de los tres meses antes de hacer nuestra profesión, nuestra voluntad es de la hacer canónicamente dicho monasterio para estar y permanecer en él guardando sus reglas y constituciones perpetuamente todos los días de nuestras vidas en servicio de Dios Ntro. Sr. y de su gloriosa y bendita Madre Ntra. Sra. la Virgen Santa María y de la Bienaventurada Santa Paula, evitadas y apartadas de las cosas del mundo y de sus vanas presunciones cuyo efecto es inquietar el espíritu y enajenarlo de reposo perdurable del Cielo, y viendo cuan son número y graves son las ocasiones de este nuestro daño debemos quitar la causa para escusar sus dañosos efectos, y así con este deseo y voluntad que hemos venido a esta dicha religión con el divino auxilio y favor y antes que hagamos la dicha profesión, estando como estamos próximas a ella queremos usar de la facultad que el derecho canónico y civil y el santo Concilio tridentino nos da y concede, y haciendo donación de nuestros bienes y renuncialos y las legítimas y herencias y sucesión futura de vos los dichos nuestros padre y madre y de cualesquier de nuestros parientes y hermanos y otras cualesquier personas de que podamos heredar en cualquier tiempo, y porque esta es nuestra libre y determinada voluntad, para que haga efecto hemos pedido licencia al Señor Licenciado don Gonzalo de Ocampo, arcediano de Niebla  y canónigo en la Santa Iglesia de esta ciudad, Provisor Oficial y Vicario General en ella y su arzobispado, y asimismo le hemos pedido nos mande poner en nuestra libertad y su merced así lo ha proveído y mandado por su licencia firmada de su nombre y de Francisco Vidón, notario, su fecha en 27 de febrero que pasó de este presente año de 1621, como de nuestro pedimento y licencia consta que es lo siguiente (y sigue la petición de las dos hermanas a Ocampo pidiendole licencia para disponer de sus haciendas y bienes, la cual les concede con un matiz importante, ya que la otorga exclusivamente "para que puedan renunciar sus legítimas y herencias paterna y materna, y otros cualesquier derechos y acciones que en cualquier manera les pertenezcan en la persona o personas que quisieren  por bien tuvieren, y sobre ello otorguen su testamento y las demás escrituras que convengan, con las fuerzas y firmezas que se requieran", y no para "disponer de dichos bienes libremente". Dado en Sevilla en 27 de febrero de 1621.
Y de esta manera las dos novicias renuncian sus legítimas (bienes raíces, juros, tributos, muebles, semovientes, maravedíes, deudas, derechos y acciones sabidos o no sabidos, conocidos o por conocer, deslindados o por deslindar) en dichos sus padres, para ellos y para sus herederos y sucesores: "Por tanto por la presente carta en virtud de la dicha licencia y usando de ella por la vía y forma que mejor haya lugar de derecho, de nuestro grado, propia, libre, agradable y espontánea voluntad, sin apremiar fuerza de persona alguna y como sabedoras que somos de nuestro derecho y de lo que en esta ocasión nos conviene hacer, otorgamos y conocemos que renunciamos y damos y traspasamos y hacemos real cesión y dejación, renunciación, consignación, donación inter vivos irrevocable desde luego para siempre jamás a vos los dichos nuestros padre y madre, para vos y para vuestros herederos y sucesores y para las otras persona o personas quee de vos o de ellos hubieren causa, título, voz y razón en cualquier manera, conviene a saber, de todos los bienes raíces, juros, tributos, muebles, semovientes, maravedíes, deudas, derechos, acciones sabidos o no sabidos, conocidos o por conocer, deslindados o por deslindar, aunque aquí no vayan especificados ni declarados, ni de ellos deba ser hecha expresa ni particular mención, y de los frutos y rentas y multiplicamientos de ellos que hayan valido y rentado y valieren y rentaren de aquí en adelante y que en cualquier manera nos pertenezcan y los hayamos de haber por fin y muerte de vos los dichos nuestros padre y madre después de los largos días de vuestras vidas, y por fin y fallecimiento de cualesquier de nuestros hermanos, parientes y otras cualesquier persona, y de cualesquier otros nuestros bienes que nos pertenezcan por otras cualesquier herencias, sucesiones, testamentos, codicilos, bintestatos, títulos y derechos, porque de todo ello os hacemos esta dicha donación y renunciación irrevocable inter vivos a vos los dichos nuestros padre y madre, para que todo ello sea vuestro y hagáis y dispongáis de ello a vuestra voluntad en vida y muerte como vos quisiéredes y por bien tuviéredes, porque para ello y para lo pedir y reportar y recibir y cobrar y dar cartas de pago y de finiquito y litigar en juicio y hacer en razón de ello los autos y diligencias judiciales y extrajudiciales que convengan os damos y otorgamos todo nuestro poder cumplido irrevocable en causa propia con libre y general administración y con las otras cláusulas, vínculos y firmezas que de derecho se requieran para su validación, y vos renunciamos, cedemos y traspasamos todas las acciones y derechos reales y personales nuestros, e hipotecarios directos y excéntricos y otros cualesquier mayores o menores que en este caso tenemos, y os otorgamos este dicho poder y cesión en vuestra causa propia con libre y general administración para que en todo y cada cosa de ello y en la tenencia, propiedad o cesión o señorío de ello sucedáis desde luego en adelante para siempre jamás y como de bienes vuestros propios podáis hacer y disponer de ellos a vuestra voluntad y los podáis dar y donar, dejar y mandar a los otros vuestros hijos y a quien o aquellos que quisiéredes y por bien tuviéredes y a otras cualesquier personas, deudos parientes y extraños por institución o mandas o por contratos entre vivos o por causa ¿mortil? o en otras cualesquier maneras en vuestra vida o al tiempo de vuestro fallecimiento y en el testamento o testamentos o codicilos y otras últimas disposiciones y voluntades que hiciéredes nos podáis desheredar, preterir y olvidar de las dichas legítimas y herencias y participación de ellas, y dejar y nombrar en ellos y en los demás vuestros bienes a quien y como os pareciere sin que por la razón de la tal heredación, preterición y olvidos se rompan ni dejen de valer el testamento o testamentos y otras últimas disposiciones que así hiciéredes, antes las ratificamos y aprobamos y consentimos que los dichos vuestros bienes y con ellos las dichas nuestras legítimas y herencias y bienes de ellas los hayan y hereden los demás nuestros hermanos y personas que los hubieren de haber por el orden y forma que los ordenáredes y dispusiéredes, y en caso que las órdenes no les dejéis y que fallezcáis abintestatos, lo que Dios no quiera, por cuya causa vuestros hijos y herederos derechamente sucedan en los dichos vuestros bienes, desde luego nos desistimos y apartamos de todo el derecho y acción que en el dicho caso nos pertenezca y pueda pertenecer a los dichos vuestros bienes, y los remuneramos, pasamos y transferimos en los demás nuestros hermanos y personas a quien pertenecieren para que sucedan en todo ello como si nosotras hubiéremos fallecido en vida de vos los dichos nuestros padre y madre; otro sí en caso que antes o después de vuestro fallecimiento tengamos algún derecho o acción nos pertenezca para pedir y replicar las dichas vuestras legítimas y herencias o parte de ellas por vía de legítima, de herencia o suplimiento de ella, o por alimentos o en otra cualquier manera de este mismo derecho hacemos otra tal cesión y renunciación a los demás nuestros hermanos y personas a quien tocare como en los demás casos expresados para quedar como queremos quedar excluidas y apartadas de la dicha sucesión de los dichos vuestros bienes, ni menos nos queremos de poder ni poder ni podamos mezclar en ellos ni este dicho monasterio y convento ni mediante nuestras personas, bien así con los ... hubiéramos nacido o como si en vida de vos los dichos nuestros padre y madre hubiéramos fallecido, o recibido de vuestra mano bienes en tal cantidad cuanta puede montar las dichas nuestras legítimas y herencias y bienes de ellas, como si en contradictorio juicio y por sentencia definitoria o de juez competente por nos consentida y pasada atento a cosa juzgada fuéramos excluidas de la dicha sucesión y participación por disposición del derecho y por alguna o algunas causas por donde conforme a él y pragmáticas de estos reinos no pudiésemos ni debiésemos gozar de las dicha legítimas y herencias y bienes de ellas, porque así se ha de entender y queremos que se entienda en lo que dicho es, y para conformación y aprobación de ella hacemos y otorgamos esta dicha cesión y renunciación en tan bastante forma cuanto a vuestro derecho y demás personas a quien tocare en ella y para más vuestra seguridad virtualmente lo comprehendemos y hacemos por comprendidas las demás cláusulas, codicilos, firmezas, efectos y solemnidades en derecho requeridas para su validación real y queremos aquí por referidas y expresadas de palabra a palabra. Y renunciamos cualquier derecho y acción que por no hacer de ellas mas expresa mención aquí intervenga o pueda intervenir de lo cual no usaremos ahora ni en ningún tiempo contraviniendo a esta renunciación, porque la hacemos y otorgamos a vos los dichos nuestros padre y madre por la particular obligación que os tenemos y como personas a quien más legítimamente pertenecen ... dichos bienes falleciendo nosotras en el siglo sin dejar hijos ni descendientes legítimos, en que solamente os podríamos agravar en el precio de los dichos nuestros bienes en caso que entrásemos. Y asimismo teniendo respeto y consideración a que vos los dichos nuestros padre y madre pagáis y satisfacéis a este dicho monasterio y convento dos mil ducados que ha de haber por nuestro dote e ingreso por cada una de nosotras mil ducados y habéis de hacer los gastos de nuestra profesión e hiciéres los de nuestra entrada mediante lo cual nosotras somos admitidas a la dicha profesión, y atento a que vos los dichos nuestros padre y madre tenéis pocos bienes y muchos hijos, y las legítimas que nos pueden pertenecer después de los largos días de vuestras vidas es en muy poca cantidad, y porque durante vuestras vidas podrían suceder muchas pérdidas y casos fortuitos por donde nosotras no hubiésemos de haber ni nos perteneciese un maravedí ni bienes ni otra cosa alguna, y otros inconvenientes que en ello pueden recrecerse, y por otras causas y justos respetos que a ello nos mueven, de cuya prueba os relevamos, todo lo cual es evidente y equivalente cantidad con la cual es bastantemente vos los dichos nuestros padre y madre satisfaréis las dichas nuestras legítimas y herencias, y en caso que las dichas vueestras legítimas y herencias, mandas, obligaciones y sucesiones de otras personas de que asimismo os hacemos la dicha renunciación y donación de presente en adelante sean de mayor valor y cantidad y calidad de aquella demasía en cualquier cantidad que sea os hacemos la dicha cesión y renunciación por vía de donación irrevocable que el derecho llama entre vivos, dada luego de presente de mano a mano, y si excede a los quinientos sueldos en que el derecho permite donar, tantas y cuantas veces excede y una más os hacemos la dicha donación, y se entienda por nos a vos los dichos nuestros padre y madre ser hechas y otorgadas en diversas veces, días y tiempos y partidos y de una igual perfección sin derogar lo general a lo especial ni pasar contrario, pero dejando los efectos y recursos de las dichas donaciones en toda su fuerza y vigor y aparejado efecto, las cuales una, dos y tres y más veces les otorgamos, protestamos y declaramos que por las dichas cláusulas y por la utilidad que de ello se nos sigue, y últimamente porque así es nuestra determinada voluntad aunque otra causa no hubiese y sin ... fuere insinuación de esta dicha donación, nos la insinuamos  y damos por insinuada ante el presente escribano público y testigos, y se entienda ser hecha ante juez competente y con la solemnidad de que el derecho común y leyes de estos reinos disponen, que aquí habemos por referidas de palabra a palabra, y renunciamos el derecho de la insinuación y de los quinientos sueldos y otros cualesquier derecho y acción que pueda ser insinuada la dicha donación nos compelan la ley y regla del derecho y del ordenamiento real de Alcalá de Henares que habla en razón del engaño y el remedio de los cuatro años en ella declarados y otras cualesquier leyes de nuestro favor, y desde luego en adelante para siempre jamás nos desapoderamos, dejamos, desistimos, partimos y abrimos mano de las dichas nuestras legítimas y herencias y bienes de ellas y de la tenencia, posesión, propiedad y señorío de ellas y en todo y cada cosa de ello apoderamos a vos los dichos nuestros padre y madre y a quienes causa vuestra hubieren para que todo sea vuestro y de vuestros herederos y de las otras personas que quisiéredes y por bien tuviéredes para lo poder vender, dar, donar, trocar, cambiar, enajenar y hacer y disponer de todo a vuestra voluntad como de cosa propia vuestra habida y así querida, con justo y derecho título y buena fé como esta lo es. Y en aprobación de este contrato os damos poder cumplido para que podáis entrar y tomar la posesión de nuestras legítimas y bienes de ella de la manera que os pareciere, y en el entretanto que la tomáis nos constituimos por vuestras inquilinas, tenedoras y poseedoras y nos obligamos de acudir con ellas cada vez y cuando que por vuestra parte se nos fuere pedido, y en señal de la dicha posesión y por título de ella os entregamos esta escritura por la cual nos obligamos a la evicción y saneamiento de ello como dicho es y os renunciamos y traspasamos en la más bastante forma y con la mayor seguridad que a vuestro derecho convenga en tal manera que por nuestra parte ni de este dicho monasterio ni por otra persona alguna, ni por nos no os sea contestada esta dicha donación y renunciación, ni revocada, reclamada ni contradicha por ... ni de palabra, ni os pediremos ni demandaremos las dichas legítimas ni bienes de ellas por vía de legítimas ni suplimiento de ellas, ni por limosna ni por vía de engaño ni en otra manera diciendo esta escritura ... estando los dichos bienes en el punto y estado en que lo están. Y que se entiende en cuanto a los bienes conocidos ... menos que las dichas causas no fueron tales que por ellas deviésedes de gozar de ellas dichas ventajas y crecimientos si los hubiesen por otra causa que ... pueda, aunque sea de ingratitud ni otra ni otras de ellas por donde conforme a derecho os la pudiésemos revocar y valiese la tal revocación, ni vos pondremos demanda ni moveremos pleito y si lo pusiéremos o moviéremos contra cosa alguna de lo aquí contenido fuéremos ... que no nos valga y nos sea dehechado de juicio como cosa inventada de nuestra parte, demás de que seamos obligadas y por la presente nos obligamos a pagar de pena cien mil maravedíes con mas las costas, daños, intereses y menoscabos que sobre ello se siguieren y recrecieren y las penas pasadas o no que esta escritura quede aprobada y revalidada en todo y por todo como en ella se contiene, y para cumplimiento y paga de lo presentado damos poder a las justicias que de ello puedan conocer y antes quienes la carta pareciere para que por todo remedio y rigor del derecho y vía de ejecutivos como por sentencia pasada de cosa juzgada a ello nos ... compelan y apremien, y renunciamos las leyes de nuestro favor y la general renunciacíón, y obligamos nuestras personas y bienes habidos y por haber y renunciamos las leyes de ... de que fuimos avisadas por el presente escribano público en especial, y por ser como somos mayores de dieciséis años y menores de veinticinco, para más fuerza y firmeza de esta escritura juramos por Dios y por Santa María y por las palabras de los Santos Evangelios y por la señal de la cruz que cada una de nos hacemos con los dedos de nuestras manos, en forma de derecho y en presencia del escribano público y testigos yusoescritos de haber por firme lo aquí contenido y no nos oponer contra ello por minoría de edad, y que lo hacemos de nuestro grado y buena voluntad sin apremio ni fuerza, y en lo contenido de este juramento declaramos que no tenemos hecho ni haremos otro, y si pareciese haberlo hecho o lo hiciéramos lo damos por ninguno y de este no pediremos absolución ni relajación ni beneficio de restitución ni interés alguno a quien nos lo pueda conceder, pena de perjuras. Y yo el dicho doctor Francisco Ortiz Navarrete, padre de vos las dichas Catalina de San Rafael y María de la Encarnación mis hijas legítimas, como persona en cuyo favor hacéis y otorgáis esta escritura, y doña Isabel Meléndez vuestra madre mi mujer, otorgo por mí y en su nombre, como sabedor que soy del efecto y sustancia de ella, otorgo que la acepto en todo y por todo como en ella se contiene. Fecha la carta en Sevilla estando en el dicho monasterio de Santa Paula en uno de los locutorios de él, a 2 días del mes de marzo de 1621 años, y los otorgantes lo firmaron de sus nombres, y yo el presente escribano público doy fé que conozco al dicho doctor Francisco Ortiz Navarrete, y las demás otorgantes presentaron por testigos de su conocimiento que juraron en forma de derecho ser las otorgantes aquí contenidas y llamarse como se han nombrado a Beatriz de ¿Alaral?, viuda de Francisco de Soto, sirvienta en este dicho convento y residente en él, y a Alonso Sánchez, criado del dicho doctor Francisco Ortiz Navarrete, residente en su casa, que estaban presentes y así se nombraron, siendo testigos Pedro Muñoz Tirado y Jusepe del Camino, escribanos de Sevilla.


El convento de Santa Paula a espaldas de la parroquia de San Marcos en la calle San Luis, donde se instituyó la capellanía encabezada por doña Beatríz de Ulloa, quien luego la sustituyó en Sipián Ortiz (ver la entrada anterior). Hoy cobran 4 euros por visitar su tesoro artístico, según aclaró a quien esto escribe una monja morena, vivaracha, simpática y pequeña —nacida en Kerala, India— que atiende el timbre de la entrada , "porque hay que pagar la luz, el agua y los demás gastos". Obtienen las reclusas otros ingresos con la elaboración de dulces: "Alfajores mozárabes de Santa Paula: con una receta de Olvera las jerónimas de Santa Paula elaboran los alfajores mozárabes que llevan almendra y clavo entre otros ingredientes. Este convento es además muy famoso por sus mermeladas, casi veinte elaboran ya, y por sus cremas de castaña y pimientos, higos y tomates en dulce para acompañar carnes". ABC de Sevilla, 4 de diciembre de 2012.



Alfajores de las jerónimas del convento ("devuelven a nuestros paladares antiguos sabores olvidados", reza la publicidad que de ellos hacen).

Es alfajor arabismo puro y duro, aunque de origen pérsico y más allá, según Federico Corriente: (castellano, variante antigua, alfaxor) "cierto dulce"; del andalusí "alfašur", procedente del neopersa afšor "jugo", del pahlaví afšurdan "exprimir". Hay indicios, entre ellos el testimonio del Cancionero de Baena (número 79) donde se trata de una bebida, y otro del siglo XVI citado por Coromines, donde equivale a "hipocrás", de que esta voz no era en principio sinónimo de "alajú" (especie de nuégado), aunque luego se produjera la fácil confusión fonética y semántica. La voz andalusí, traducida por "néctar" en el Vocabulista in arabico, daría nombre a un preparado a base de zumos, siendo bastante probable que el romancismo derive de la simplificación de un sintagma compuesto de dos constituyentes como en otros casos. Diccionario de arabismos y voces afines en iberorromance. Federico Corriente. Gredos, 1999.


                                    (قلب اللوز) Qalb alajú, literalmente "corazón de alajú".


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Notas varias, 3h.

El historiador alza y engrosa su constructo con base en el esqueleto documental, y lo efectúa un poco —o bastante— para sí mismo, para su c...