viernes, 27 de julio de 2018

Notas varias, 3c.




Vamos a ver con el máximo detalle el primer expediente de información y licencia de pasajero a Indias del doctor Francisco Ortiz de Navarrete correspondiente al primero de sus dos viajes: Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Francisco Ortiz de Navarrete, médico, hijo de Alonso Ortiz de Navarrete y de Juana Fernández, con su mujer Isabel Melendez, hija de Juan Sánchez y de Isabel Melendez, con sus hijos Francisco, Juan, Catalina y María Ortiz, con su suegra Isabel Melendez, hija de Rodrigo de León y de María Sánchez, y con su cuñada María Melendez, todos naturales y vecinos de Sevilla, a Nueva España. 20 de junio de 1605.  Cinco años habían pasado desde que su padre Alonso Ortiz Navarrete otorgara testamento en Castilleja de la Cuesta. Notas varias, 3.

El doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, digo que Su Majestad por esta su real cédula de ante V. S. hago presente ahora me ha dado licencia para que pueda pasar a la provincia del Perú con mi mujer e hijos, y llevar a doña Isabel Meléndez mi suegra y a doña María de Meléndez mi cuñada, y a Juan Martin mi criado, y porque la dicha mi mujer está y ha estado enferma en la villa de Fuente de Cantos [Badajoz], donde yo soy vecino, asimismo está en la dicha villa la dicha doña Isabel Meléndez mi suegra con mis hijos y cuñada, por la dicha causa y por esta razón no he podido despacharme para hacer el dicho viaje en la flota que al presente está despachada para salir del puerto de Sanlúcar de Barrameda a Tierra Firme en seguimiento de su viaje, y atento a la causa susodicha y que si hubiésemos de aguardar otra flota para la dicha provincia de Tierra Firme, por ser tantas personas sería quedar gastados y destruidos. Pido y suplico a V. S. mande que se despache la dicha licencia en la Contaduría de esta Casa para que yo y las dichas personas podamos hacer el dicho viaje a las dichas provincias del Perú por el puerto de Acapulco en la flota que al presente se despacha para la Nueva España, general Alonso de Chávez Galindo (v. i.), que yo estoy presto de hacer que parezcan todas las dichas personas ante V. S. haciendolas venir de la villa de Fuente de Cantos a esta ciudad para el dicho efecto, que en ello V. S. nos hará mucha merced, y para ello hecho entremos a Tierra Firme.



                                                    Firma de Navarrete en 1605.

En la Casa de la Contratación en 28 de abril de 1605 pareció ante Su Señoría el doctor Navarrete y pidió licencia para que él y las demás personas contenidas en la real cédula que presentó (1) puedan pasar a las provincias del Perú en la flota que ahora se apresta para la Nueva España, general Alonso Chávez Galindo (2), atento a que la flota hacia Tierra Firme ha salido ya de Sanlúcar de Barrameda, presentando las informaciones de las dicha personas referentes a su limpieza y naturaleza.
El doctor Navarrete suplica se le reciba la información.
En Sevilla en la Casa de la Contratación de las Indias a 14 días del mes de junio de 1605 parecieron ante Su Señoría el doctor Francisco Ortiz de Navarrete y doña Isabel Meléndez su mujer y doña Isabel Meléndez su suegra y doña María Meléndez su cuñada y Francisco y Juan y Catalina y María, niña del pecho, hijos del dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete y de la dicha doña Isabel Meléndez su mujer, que así se nombraron; dé información y ocurra en la Contaduría, y en ella se les despache su licencia como está proveído.

(1) Traslado de la cédula real que presentó en esta Casa el doctor Francisco Ortiz de Navarrete. El Rey. Mis Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, yo os mando dejéis pasar a las provincias del Perú al doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, vecino de la villa de Fuente de Cantos, robusto barbinegro entretaheño [taheño, o sea, de pelo rojo] befo [abultado y grueso] del labio alto y con un remolino del cabello en la frente, que va a estar en compañía de deudos suyos, llevando consigo a su mujer, y que pueda llevar a sus hijos y a doña Isabel Meléndez su suegra, de buen cuerpo algo mediano, aguileña de rostro, una verruga grande encima de la ceja izquierda, y a doña María Meléndez su cuñada, mediana de cuerpo, de color trigueña, aguileña, y delgada de cuerpo, un lunar sobre la boca en el lado derecho y otro grande en la mejilla derecha, y a Juan Martín su criado, de edad de dieciseis años, rebusto carirredondo con una señal de herida en la cabeza, presentando ante Vos informaciones hechas en sus tierras ante la Justicia de ellas y con aprobación de la misma Justicia de cómo no son de los prohibidos a pasar a aquellas partes y dé las señas de la dicha su mujer e hijos y de cómo estos y las dichas su suegra y cuñada y criado no son casados. Fecha en Valladolid a 16 de marzo de 1605, yo el Rey, y por mandado del Rey Ntro. Sr. Pedro de Ledesma, y a las espaldas de la dicha cédula están cinco rúbricas. El cual traslado fué sacado de la cédula original y cotejado con ella en Sevilla a 21 de junio de 1605.

(2). "Fiestas del nacimiento del príncipe heredero [ coronado como Felipe IV, el "Rey Planeta", nacido en Valladolid el 8 de abril de 1605]. El correo mayor, Alonso Díaz de la Barrera, acuda a los comisarios de ellas para resolver sobre el gasto del regalo que se ha de hacer a los virreyes, a la Real Audiencia y al Cabildo eclesiástico. Se dé billete para tratar del gasto que ha de hacer el capitán de la guardia. Se recibió carta del general de la flota, Alonso de Chávez Galindo, en donde agradece a la ciudad la cadena de oro que le envió por haber traído la nueva del nacimiento del príncipe. Se recibió también testimonio de Diego Laredo Polanco, en ]el cual consta la entrega de la cadena de oro". Guía de las Actas de Cabildo de la Ciudad de México: Años 1601-1610, siglo XVII. María Isabel Monroy Padilla. México, 1987, pág. 515. Acta de 9 de diciembre de 1605.
"...Y a Méjico fue, por cierto, El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, en substanciosas remesas; desde el año de 1605 logró allá un favor y un aplauso considerables. En los meses de junio y de aquel año, según documentos consultados por el ilustre cervantista D. Francisco Rodríguez Marín, ...se comenzaron a cargar las naves que habían de componer la flota de la Nueva España, y en la cual iba por general Alonso de Chaves Galindo. En los registros que de esta flota se conservan figuran multitud de cajas de libros, y entre las de ellos no menos de doscientos sesenta y dos ejemplares del Quijote (registros de ida de naos, 18, 4, 68, 18 y 18, 4, 69, 19). Sólo en dos de las cajas que en 13 de julio registró Andrés de Hervás en la nao Espíritu Santo para entregar en el puerto de San Juan de Ulúa (Veracruz) a Clemente de Valdés, vecino de México (fol.144), se contenían, respectivamente, setenta y seis y ochenta y cuatro libros del Ingenioso hidalgo Don Quixote de la Mancha a doze Rs.
Pero los trescientos cuarenta y seis ejemplares del Quijote que hallé registrados en 1605, no son, ni con mucho, todos los que se llevaron allá en el dicho año, porque es de advertir que la colección de los registros de ida de naos, correspondientes a aquel tiempo, está muy incompleta, tanto, que de flotas en que fueron treinta y más naves, apenas si quedan los registros de ocho o diez. Para calcular el número de ejemplares del Quijote que se enviaron a las Indias en 1605, no me parece, pues, exagerado multiplicar por cuatro el número de los que se averigua que allá fueron, y hecho así, adquiérese el convencimiento de que antes de terminar el año en que salió a la luz la mejor y más donosa de las novelas del mundo, y muy a los comienzos del siguiente, había en las tierras americanas cerca de mil quinientos ejemplares de ella". El Quijote en México. Centro Virtual Cervantes.
"En el acta de la sesión capitular del concejo coriano de fecha 13 de abril de 1608 se recoge lo siguiente: En la villa de Coria [del Río] en trece días del mes de abril de mil y seiscientos y ocho años, el Concejo, Justicia y Regimiento de esta villa de Coria, estando en las casas de su cabildo ayuntados según lo han de uso y costumbre conviene a saber: el general Alonso de Chávez Galindo y Hernando de Esqueda, alcaldes ordinarios y Diego de Virués, alguacil y el capitán Pedro Galindo de Abreu, regidor perpetuo y Juan Muñoz de la Peña y Pedro Ruiz de Herrera y Martín Díaz Carretero mayordomo, todos de este concejo ... " Soledad de Coria Coronada. Historia de la Hermandad.   (http://www.soledadcoronada.es/HISTORIA/HISTORIA_Hermandad_mainframe.htm)
En el número 18 de la revista cultural coriana Azotea el investigador de dicha villa Víctor Valencia Japón colabora con dos trabajados titulados ‘Por armas un barco’ y ‘Vida y oscuros negocios del general de la flota de Indias Alonso de Chaves y su hijo D. Pedro Galindo de Abreu en la Coria del siglo XVII. Breve aproximación documental’.
"[...] Francisco de Contreras vecino de la villa de Coria, dijo que lo que él sabe es que el Jueves Santo pasado de este año (1611) los hermanos de la cofradía de la Santa Veracruz de la dicha villa acordaron que no entrasen mujeres en la capilla de la cofradía por la inquietud que pudieran causar a los penitentes. Y este testigo se halló presente al dicho cabildo. E después fueron entrando algunas mujeres en la dicha capilla en contravención de dicho acuerdo e queriendo echarlas fuera el prioste y hermanos, el dicho Pedro Galindo llegó a defenderlas. E luego pidió la Regla de la cofradía sin ser hermano de ella, con la potencia de su oficio de alcalde. Y vista la regla dijo que no quería que la cofradía saliese a su procesión de disciplina, y replicándole los hermanos que no había de dejar de salir, arrebató algunos hermanos a los llevó a la cárcel con sus túnicas y capirotes y los llevó de la puerta de la iglesia. Y por este escándalo dejó de salir la procesión de la dicha cofradía que por ser cosa del servicio de Dios Nuestro Señor dió grande escándalo el impedirlo ... e lo sabe este testigo porque se halló presente a todo lo sucedido (Diligencias actuadas en 1611 relativas a Don Pedro Galindo de Abreu)". Sombras bajo la cal del muro. Apuntes documentales para la historia de la Hermandad de la Vera Cruz y ermita de San Juan Bautista en la Coria de los siglos XVI y XVII. Víctor Valencia Japón. El Cerro, boletín de la Hermandad de la Vera Cruz de Coria del Río, número 37 de marzo de 2015, págs. 27-28.


En Sevilla en la Casa de la Contratación a 17 de junio de 1605 el dicho doctor Navarrete, para la información de su limpieza y de su mujer e hijos presentó por testigo a un hombre que se dijo llamar Alonso de Torres, sastre, vecino de esta ciudad en la collación de San Lorenzo en el Potro (1), del cual fué tomado juramento, y siendo preguntado dijo que conoce muy bien al dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete y conoce asimismo a doña Isabel Meléndez su mujer desde que nacieron, y conoció a Alonso Ortiz de Navarrete y a doña Juana Fernández su mujer, difuntos, padres del dicho doctor Navarrete, y asimismo conoció a Juan Sánchez, difunto, y conoce a doña Isabel Meléndez su mujer, padres de la dicha doña Isabel Meléndez, mujer del dicho doctor Navarrete, vecinos que fueron de esta dicha ciudad desde que se sabe acordar, por haberlos tratado y comunicado en ella, y sabe que los dichos Alonso Ortiz de Navarrete y doña Juana Fernández, y Juan Sánchez y doña Isabel Meléndez fueron maridos y mujeres legítimamente casados y velados según orden de la Santa Madre Iglesia porque como tales este testigo los vió hacer vida maridable en esta ciudad, y durante dichos matrimonios entre ellos sabe que tuvieron y procrearon por sus hijos legítimos los dichos Alonso Ortiz y doña Juana al dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete, y los dichos Juan Sánchez y doña Isabel a la dicha doña Isabel Meléndez, mujer del dicho doctor Navarrete, y como tales este testigo se los vió criar y alimentar, llamándoles hijos y ellos a ellos padres, y sabe asimismo que el dicho doctor Navarrete y la dicha doña Isabel son marido y mujer legítimos y como tales este testigo los ha visto hacer vida maridable en esta dicha ciudad, y durante su matrimonio procrearon y hubieron a Francisco Ortiz, y Juan, y Catalina, y María, a quienes este testigo conoce asimismo desde que nacieron, y que este testigo conoce asimismo a Rodrigo de Ocón y a María Sánchez su mujer, abuelos maternos de la dicha doña Isabel Meléndez, mujer del dicho doctor Navarrete, y que tiene noticia de sus abuelos paternos de la susodicha, y de los abuelos paternos y maternos del dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete por haberlos oído decir y nombrar muchas veces a muchas personas que los conocieron y trataron, todos los cuales que dicho tiene que conoce y conoció y de los que tiene noticias por oídas sabe este testigo que son y han sido cristianos viejos limpios de todas razas y máculas de moros y judíos, y que ninguno de ellos no son ni han sido de los nuevamente convertidos a nuestra santa fé católica, ni presos o castigados ni penitenciados por el Santo Oficio de la Inquisición en manera alguna, ni son de los prohibidos a pasar a las Indias, lo cual sabe este testigo por el mucho trato y comunicación que con los susodichos tiene, que conoce y conoció, ha tenido y tiene del tiempo que tiene dicho a esta parte, y con personas que los conocieron y conocen como este testigo, y por la particular noticia que como ha dicho tiene por oídas de los abuelos paternos y maternos del dicho doctor Navarrete y de los abuelos paternos de la dicha doña Isabel su mujer, por haberlos oído decir y nombrar como dicho tiene, muchas veces a muchas personas que los conocieron y trataron, y en tal posesión los tiene este testigo, y ha visto y ve que son habidos y tenidos sin que se haya sabido ni entendido cosa en lo contrario, porque si la hubiera, este testigo cree y tiene por cierto y sin duda que lo supiera, y no pudiera ser menos por las razones que tiene dichas, y sabe asimismo que el dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete es caballero hijodalgo notorio, porque por tal le ha habido y tenido en esta ciudad y otras partes entre las personas que lo conocen, como este testigo ha oído decir públicamente a muchas pesonas que los dichos sus padres y abuelos lo fueron y que se le han guardado las honras, franquezas y libertades que a los tales caballeros hijosdalgo se les guardan, y esto es público y notorio en esta dicha ciudad, y asimismo sabe que el dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete y la dicha doña Isabel Meléndez su mujer e hijos son naturales de esta dicha ciudad, porque en ella nacieron y se criaron en casa de los dichos sus padres, y sabe que los dichos sus hijos del dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete y de la dicha doña Isabel Meléndez su mujer, que son los dichos Francisco Ortiz y Juan y Catalina y María son mozos solteros y no casados ni sujetos a orden ni religión alguna, porque si lo fueran este testigo cree y tiene por cierto que lo supiera, y no pudiera ser menos por el mucho trato y comunicación que con ellos y con los dichos sus padres ha tenido y tiene; y el dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete será al presente de edad de treinta y cuatro años poco más o menos, revuelto barbinegro, entretaheño, befo del labio alto y un remolino en el cabello en la frente, y la dicha doña Isabel Meléndez su mujer será al presente de edad de treinta y dos años poco más o menos, de buen cuerpo, aguileña de rostro, un lunar levantado a modo de verruga en el lado derecho de la nariz, y el dicho Francisco Ortiz su hijjo, de edad de nueve años poco más o menos, con unas señales de heridas en la frente en el lado izquierdo desde la ceja al cabello, y dos hacia el otro lado, con un lunar debajo de la oreja derecha, y el dicho Juan su hijo de edad de cuatro años poco más o menos, carirredondo, un lunar en la parte izquierda de la garganta, y la dicha doña Catalina su hija de edad de edad de dos años poco más o menos, y la dicha María su hija al pecho de edad de seis meses poco más o menos, y que esta es la verdad para el juramento que hizo, y no firmó porque dijo que no sabía escribir, y que es de edad de sesenta años poco más o menos, y que no le tocan las generales de la ley.

(1) No hay que confundir este sitio del Potro con la actual calle Potro, de nueva formación y rotulada así en 1875. El sitio del Potro es conocido desde 1408 y dió nombre a la continuación de la antigua calle San Lorenzo e incluso a ésta misma, según aparece en el plano de  Olavide (1771). En 1845 se unificaron bajo el rótulo de Conde de Barajas la dicha calle de San Lorenzo y el sitio del Potro. El Conde de Barajas, Francisco Zapata y Cisneros, fué asistente de la ciudad, bajo cuyo gobierno (1573-1579) se desecó la laguna y sobre ella se urbanizó la Alameda de Hércules. La calle Conde de Barajas está atravesada por la dicha calle del Potro y por la de Jesús del Gran Poder. Diccionario Histórico de las calles de Sevilla. Antonio Collantes de Terán.


En dicho día el doctor Navarrete presentó por testigo a un hombre que se dijo llamar Luis Gerónimo de Herrera, y ser vecino de esta ciudad en la collación de la Magdalena en la calle de Cantarranas (1); conoce muy bien al doctor Navarrete y a su mujer desde que eran niños pequeños, que se criaban juntos, y conoció a Alonso Ortiz de Navarrete y a doña Juana Fernández su mujer, padres del dicho doctor, y asimismo a Juan Sánchez, difunto, y a doña Isabel Meléndez su mujer, padres de dicha doña Isabel, vecinos de esta ciudad, desde que se sabe acordar, por haberlos tratado y comunicado, y asimismo conoce a los dichos Francisco Ortiz, Juan, Catalina y María desde que nacieron, y también conoció a Rodrigo de Ocón y a María Sánchez su mujer, abuelos maternos de doña Isabel la mujer del doctor, y tiene noticia de sus abuelos paternos, así como de los abuelos paternos y maternos del dicho doctor Navarrete, y sabe que fueron cristianos viejos y tiene noticia de la hidalguía de todos ellos. Por lo demás, repite lo dicho por los testigos anteriores, y dijo ser de edad de treinta y seis años poco más o menos.


                                                     Firma de Luis Gerónimo

(1) Calle de Cantarranas, hoy Gravina, de la confluencia de Alfonso XII, Antonio Salado y Puerta Real a la de San Pablo y Zaragoza. Se llamó en lo antiguo Cantarranas. Con esta denominación aparece ya en un documento municipal del siglo XV. El origen de este nombre es, sin embargo, incierto, si bien muy indicativo del lugar. González de León lo atribuye al espacio pantanoso por el que discurría la calle, un lugar lleno de ranas situado junto a la muralla de poniente. Pero varios siglos antes Juan Mal Lara, en su Recibimiento que hizo la muy noble y leal ciudad de Sevilla a la C.R.M. del Rey Don Phelipe N. S., había escrito que la calle se llamaba así "por unos caños y husillos que tiene por donde se limpia la ciudad", llamados al parecer "cantarranas". El topónimo se mantuvo hasta la segunda mitad del siglo XIX, en que se sustituyó por el actual, en memoria del almirante español Federico Carlso Gravina (1756-1806), muerto tras la batalla de Trafalgar. Esta rotulación se decidió muy probablemente en 1868, pues aparece en la planimetría de finales de siglo. No obstante, es posible que en un principio se mantuvieran los dos topónimos: Cantarranas hasta el cruce con San Pedro Mártir, y Gravina para el resto de la calle, hasta San Pablo. Así parece deducirse de un plano de 1870, aunque no hay otra documentación que lo confirme. Diccionario Histórico de las calles de Sevilla. Antonio Collantes de Terán.


El 18 de junio de 1605 en la Casa de la Contratación el doctor Navarrete presentó por testigo a un hombre que se dijo llamar Pedro Muñoz y ser trabajador vecino de esta ciudad en la collación de la Magdalena en la calle de Juan de Burgos (1); dijo conocer al doctor y a su mujer desde que nacieron, y a Alonso Ortiz y doña Juana Fernández, difuntos, y a Juan Sánchez, difunto, y doña Isabel Meléndez, a todos ellos desde que se sabe acordar, y asimismo conoce desde que nacieron a Francisco Ortiz, Juan, Catalina y María, y tiene noticia de los abuelos paternos y maternos del doctor y de su mujer, y sabe que todos ellos fueron cristianos viejos, etc., así como que los Ortiz Navarrete fueron y son hijosdalgo notorios; tiene cincuenta años poco más o menos, no le tocan las generales de la ley, y no sabe firmar.

(1) Es la actual Fernán Caballero. De San Eloy a Monsalvez. Se llamó tradicionalmente Juan de Burgos, y así aparece nombrada ya en documentos de principios del siglo XV. No hay certeza sobre la identidad del personaje, al parecer un caballero burgalés que allí tenía su casa, probablemente uno de los que se beneficiaron del Repartimiento de Sevilla tras la conquista por Fernado III. El topónimo se mantuvo hasta finales del siglo XIX, en que fue sustituido por el seudónimo de la escritora Cecilia Bölh de Faber, Fernán Caballero, que había vivido sus últimos años y fallecido en el actual número 14 de la calle. Diccionario Histórico de las calles de Sevilla. Antonio Collantes de Terán.


Información de doña Isabel Meléndez, viuda, y de su hija. En Sevilla en la Casa de la Contratación a 17 de junio de 1605 doña Isabel Meléndez, para su información de limpieza y de la de su hija presentó por testigo a un hombre que se dijo llamar Alonso de Torres, sastre, vecino de Sevilla en San Lorenzo en el Potro [el mismo presentado por el doctor Navarrete]. Dijo conocer a doña Isabel que lo presenta por testigo desde que nació, y conoció a Rodrigo de Ocón y a María Sánchez, difuntos, padres de dicha doña Isabel, vecinos de fueron de esta ciudad, desde que se sabe acordar, por haberlos tratado y comunicado; y asimismo sabe que doña Isabel fue casada y velada con Juan Sánchez, difunto, vecino que fue de esta ciudad, al cual este testigo conoció desde que nació, y sabe que los dichos hubieron y procrearon a Maria Meléndez, a la cual también conoce desde que nació; y asimismo tiene noticia de los abuelos paternos y maternos de doña Isabel por haber oído de muchas personas que los conocieron, y sabe que todos fueron cristianos viejos, etc.; y que doña Isabel y su hija son naturales de esta ciudad, donde nacieron y se criaron en casa de sus padres, y desde que la primera enviudó no se ha casado, así como soltera es también María su hija, y ninguna de ellas sujetas a orden ni religión, y doña Isabel será al presente de edad de cincuenta años poco más o menos, de buen cuerpo algo mediano, aguileña de rostro, con una verruga grande encima de la ceja izquierda; y la dicha doña María su hija será al presente de edad de veintidos años poco más o menos, mediana de cuerpo, de color trigueña, aguileña y delgada de cuerpo, con un lunar sobre la boca en el lado derecho y otro grande en la mejilla derecha; y que esta es la verdad por el juramento que hecho tiene, que es de edad de sesenta años, no le tocan las generales y no sabe firmar.

En dicho día declaró el testigo Luis Gerónimo de Herrera [a quien también conocemos ya]; conoce a doña Isabel Meléndez que lo presenta por testigo desde niños, que se criaron juntos, y conoció a Rodrigo de Ocón y a María Sánchez su mujer, difuntos padres de doña Isabel, desde que se sabe acordar, así como al marido de esta última, Juan Sánchez, difunto, y a la hija de ambos, María Meléndez, desde que nació, y tiene noticia de los abuelos paternos y maternos de doña Isabel que lo presentas por testigo por haber oído nombrarlos muchas veces a muchas personas que los conocieron, y sabe que todos han sido cristianos viejos, etc. Por lo demás se ajusta a lo que declararon los testigos antecedentes.

En Sevilla a 18 de junio de 1605 doña Isabel presentó por testigo a otro conocido nuestro, Pedro Muñoz, trabajador vecino de la Magdalena en la calle de Juan de Burgos. La conoce desde niño y a sus padres desde que se sabe acordar, y con su marido se crió este testigo, y a María desde que nació, y asimismo tiene noticia de los abuelos paternos y maternos de dicha doña Isabel y sabe que fueron todos cristianos viejos, etc.

En Sevilla en la Casa de la Contratación a 21 de junio de 1605 los señores Presidente y Jueces Oficiales de ella dijeron que daban y dieron licencia al doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, para que pueda pasar y pase al Perú por la Nueva España, llevando consigo a doña Isabel Meléndez su mujer, y a Francisco, Juan, Catalina y María sus hijos, y a doña Isabel Meléndez su suegra y a doña María Meléndez su hija, cuñada del dicho doctor, y a Juan Martín su criado.


El expediente de información de limpieza de este criado de Navarrete figura aparte en los papeles del Archivo de Indias: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Juan Martín, criado de Francisco Ortiz de Navarrete, natural y vecino de Fuentes de León (v. i.), hijo de Alonso Martín y de Catalina García, a Nueva España. 22 de junio de 1605.
Juan Martin, hijo de Alonso Martin de Aracena y de Catalina García su mujer, difuntos, vecinos que fueron de dicha villa, digo que yo tengo propósito, con el favor de Dios, de pasar a las Indias, y para ello tengo necesidad de hacer información de mi limpieza y edad, señas y libertad y otros requisitos del dicho viaje. A Vtra. Merced pido y suplico se reciba información de los testigos que se presentaren y se examinen por las preguntas de este interrogatorio que ante V. M. presento, y hecha, me la manden dar en pública forma como haga fé, firmada del presente escribano, interponiendo en ello su autoridad y decreto judicial, y para ello ¿firma? el bachiller Caballero.
Interrogatorio. Por las preguntas siguientes se examinen los testigos que por parte de Juan Martin, natural de esta villa de Fuentes de León, estante al presente en servicio del doctor Francisco Ortiz Navarrete, hijo que es de Alonso Martin de Aracena y de Catalina Garcia su mujer, vecinos que fueron de esta dicha villa, fueren presentados en razón de los requisitos para pasar a las Indias.
Lo primero, se le pregunte si conocen al dicho Juan Martin que los presenta, y si conocieron a Alonso Martin de Aracena y a Catalina Garcia su mujer, sus padres difuntos, vecinos que fueron de esta dicha villa, y si conocieron asimismo a sus abuelos paternos y maternos, que todos fueron vecinos de esta villa; item si saben que el dicho Juan Martin es hijo legítimo y natural habido y procreado de legítimo matrimonio que hubo entre los dichos Alonso  Martin de Aracena y Catalina Garcia sus padres; item si saben que el dicho Juan Martin y los dichos sus padres y abuelos paternos y maternos son y han sido gente honrada, cristianos viejos limpios de toda mácula y raza de judíos ni moros ni de los nuevamente convertidos a nuestra santa fe católica, ni alguno de ellos ha sido preso ni penitenciado por el Santo Oficio de la Inquisición, antes como dicho es han sido y son cristianos viejos de buena vida y fama y costumbres y en tal opinión habidos y tenidos y comunmente reputados; item si saben que el dicho Juan Martin es mozo soltero, de edad de dieciseis años poco más o menos, libre y no sujeto a religión ni matrimonio, y que puede libremente disponer de su persona en el estado que quisiere, y que no es de los prohibidos a pasar a las Indias ni desciende de ninguno de los linajes que están prohibidos al dicho paso y viaje, y si saben que el dicho Juan Martin es de la edad arriba de dieciseis años, robusto, carirredondo, con una señal de herida en la cabeza, y que todo lo arriba dicho es verdad, público y notorio y común ... y digan lo que saben, y para ello firma el bachiller Caballero.

En la villa de Fuentes de León, a 14 de mayo de 1605 ante Bartolomé Hernandez Guerra, Alcalde Ordinario de esta villa, pareció Juan Martin de Aracena, vecino de esta dicha villa, hijo de Alonso Martin de Aracena, difunto, vecino que fue de esta dicha villa, y presentó la petición e interrogatorio de esta otra parte, y pidió cumplimiento de ella y justicia, y Su Merced el dicho Alcalde mandó que el dicho Juan Martin presente los testigos de que se entienda aprovechar, que está presto de los recibir y hacer justicia, y cometió la recepción de los dichos testigos juramentados y declaraciones de ellos a mí el escribano, y para ello me dió comisión y poder y facultad bastante de derecho que en tal caso se requiere, y la firmó, Bartolomé Hernández Guerra. Fernando Álvarez, escribano.
En el dicho día, mes y año dicho el dicho Juan Martin presentó por testigo a Frustos Vázquez, vecino de esta villa de Fuentes, del cual por mí el dicho escribano fué recibido juramento en forma de derecho, y lo hizo y prometió de decir verdad, y siendo preguntado por las preguntas del dicho pedimento e interrogatorio dijo y declaró lo siguiente: a la primera pregunta dijo que conoce al dicho Juan Martin que lo presenta por testigo, y conoció a Alonso Martin de Aracena y a Catalina Garcia su mujer legítima, padres legítimos del dicho Juan Martin, mas que no se acuerda cómo se llamaban los padres legítimos que fueron del dicho Alonso Martin, padre del dicho Juan Martin, y conoció a Alonso Garcia Poco y a María Esteban su mujer, difuntos, padre y madre legítimos que fueron de la dicha Catalina García, madre del dicho Juan Martin, difuntos, los cuales conoció de trato y conversación que con ellos tuvo mientras vivieron,, los cuales todos fueron vecinos y naturales de esta dicha villa, y esto responde. A la segunda pregunta dijo que sabe que los dichos Alonso Martin de Aracena y Catalina Garcia su mujer, difuntos, fueron casados y velados según orden de la Santa Madre Iglesia de Roma, y como tales marido y mujer les vió hacer vida maridable todo el tiemo que vivieron, y que de su matrimonio hubieron por su hijo legítimo al dicho Juan Martin y como tal lo criaron, trataron y nombraron llamándole hijo y él a ellos padre y madre, y esto responde a esta pregunta. A la tercera pregunta dijo que sabe que el dicho Juan Martin y los dichos sus padres y abuelos por parte de padre y madre fueron cristianos viejos limpios de toda raza de moros ni de judíos ni de los nuevamente convertidos a nuestra santa fé católica, y por tales y como tales fueron habidos y tenidos y comunmente reputados todo el tiempo que fueron, y que no fueron presos ni penitenciados ni reconciliados por el Santo Oficio de la Inquisición, y que si otra cosa fuera o pasara, que este testigo lo viera, supiera o hubiera oído decir y no pudiera ser menos por el trato y conversación que con ellos tuvo mientras vivieron, y que fueron gente honrada de buena vida y fama y es público y notorio, y responde a esta pregunta. A la cuarta pregunta dijo que este testigo sabe que Juan Martin que lo presenta por testigo será de edad de dieciseis años poco más o menos, y que así lo parece por su aspecto, y que es mozo soltero por casar, y que no ha sido fraile ni sujeto a religión, y que puede libremente irse a las Indias y hacer de su persona lo que quisiere, y que el susodicho tiene una señal de herida en la cabeza en el lado derecho, y esto es la verdad y responde a esta pregunta. A la quinta pregunta dijo que el dicho Juan Martin es mozo de la edad que tiene dicha, redondo de la cara y de buenos miembros, y esto es la verdad so cargo del dicho juramento, y que no es pariente del susodicho ni le empecen las generales, y que es de edad de setenta años poco más o menos, y no firmó porque dijo no saber. Fernando Álvarez, escribano.
Y luego el dicho Juan Martin presentó por testigo a Juan Miguel Verdejo, vecino de esta dicha villa de Fuentes, del cual por mí el dicho escribano fue recibido juramento. Dijo conocer a Juan Martin y haber conocido a sus padres y a sus abuelos paternos Alonso Martin el viejo e Isabel Rodríguez, difuntos, y asimismo conoció a Alonso García Poco y a María Esteban, difuntos, abuelos del dicho Juan Martín por parte de madre, de trato y conversación que con todos ellos tuvo mientras vivieron. Repite todo lo demás dicho por el anterior testigo. Añade a la descripción física de Juan Martin que es rebusto. Tiene 70 años de edad y no firmó.
Luego Juan Martin presentó por testigo a Bartolomé Rodríguez Jerezano, vecino de dicha villa de Fuentes. Declara en los mismos términos que los anteriores, y dice que no sabe que Juan Martin tenga hecho voto de castidad, que es rebusto del cuerpo, y que no conoció su abuelo materno Alonso García Poco pero que oyó hablar de él. Dijo tener sesenta años y no firmó.
Y luego Juan Martin presentó por testigo a Gonzalo Martin Quintero, vecino de esta dicha villa que vive junto a Juan Esteban, regidor, del cual fue recibido juramento. Conoce a Juan Martin y conoció a sus padres y a sus abuelos paternos y maternos de trato y conversación que tuvo con todos ellos muchos años hasta que murieron; dijo que esta dicha villa es de poca vecindad y se conocen todos en ella. Dijo tener setenta años y ser algo pariente del dicho Juan Martin aunque no sabe en qué grado, y que no por esto ha dejado de decir la verdad, y que no le tocan las demás generales, y no firmó.
En este día ante dicho Alcalde Ordinario pareció Juan Martin y dijo que en esta información quiere presentar más testigos, y que pide a Su Merced que lo que ha dicho los que ha presentado se lo mande dar signado y en manera que haga fé, para guarda de su derecho, y pidió justicia. Testigos, Gaspar de Giles ¿Quintro? y Lorenzo Hernandez de Espinosa, vecinos de esta dicha villa.
Y S. M. el dicho Alcalde mandó darle un traslado de la información, e interpuso su autoridad y decreto judicial para que valga y haga fé en juicio o fuera de él, siendo testigos los dichos. Firmó de su nombre, Bartolomé Sánchez Guerra. Fernando Álvarez, escribano de dicha villa, hizo el traslado en doce hojas de papel y lo signó de su nombre.

                                                 
                                                         Firma del escribano.

Nos los escribanos de Su Majestad que aquí firmamos de nuestros nombres certificamos y damos fé a los que el presente vieren cómo Fernando Álvarez, escribano público de la villa de Fuentes es fiel y legal y de confianza, y a las escrituras y autos que ante él han pasado y pasan se les dá entera fé y crédito como a escrituras y autos de tal escribano fiel y legal, y para que de ello conste dí el presente de su pedimento en dicha villa de Fuentes de León en 15 de mayo de 1605.

Yo Diego Alonso Severino, escribano público y del Cabildo de la villa del Bodonal (1), jurisdicción de la ciudad de Sevilla, certifico a los que esta vieren de cómo Fernando Álvarez, escribano de quien va firmada y signada la información de atrás retroescrita es tal escribano público en la villa de Fuentes de León, fiel y legal y de confianza y tal escribano que a sus escrituras, firmas y signos, las que en su presencia  han pasado se le han dado siempre y hasta el presente se le dan entera fé y crédito como a tal escribano, y donde dice Fernando Álvarez, escribano, es suya propia y la que ordinariamente ha hecho y hace, de que yo el dicho Diego Alonso doy fé para que así conste, de pedimento de Juan Martin, que dijo ser el contenido en la dicha información y vecino de la dicha villa de Fuentes de León. Dí la presente en El Bodonal, domingo 15 de mayo de 1605.

(1) Tanto Bodonal de la Sierra como Fuente de Cantos ( de donde era vecino el doctor Navarrete) y Fuentes de León (de donde lo era su criado Juan Martin) pertenecían a la comarca de Tentudía, al sur de Badajoz, lindando con Huelva. Hasta el siglo XIX Bodonal perteneció a la jurisdicción de Sevilla.


Digo yo el doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, que en virtud de la licencia que tengo para pasar a las provincias del Perú con mi mujer e hijos y mi suegra y cuñada y llevar conmigo en mi servicio a Juan Martin mi criado contenido en esta información, que le nombro por tal mi criado, y lo firmé en Sevilla a 14 de junio de 1605.

En Sevilla en la Casa de la Contratación de las Indias a 21 de junio de 1605 los señores Presidente y Jueces Oficiales de Su Majestad en la dicha Casa dijeron que daban y dieron licencia a Juan Martin para que pueda pasar y pase a las provincias del Perú por criado del doctor Francisco Ortiz de Navarrete, el cual dicho viaje puede hacer por la Nueva España. Dásele licencia en virtud de la cédula de Su Majestad que presentó en esta Casa el dicho doctor, poniendo en dicha licencia la edad y señas de su persona.

Traslado de la cédula real que presentó en esta Casa el doctor Francisco Ortiz de Navarrete. El Rey. Mis Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, yo os mando dejéis pasar a las provincias del Perú al doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, vecino de la villa de Fuente de Cantos, robusto, barbinegro, entretaheño, befo del labio alto, y un remolino del cabello en la frente, que va a estar en compañía de deudos suyos, llevando consigo a su mujer y que  pueda llevar a sus hijos y a doña Isabel Meléndez su suegra, de buen cuerpo algo mediano, aguileña de rostro, una verruga grande encima de la ceja izquierda, y a doña María Meléndez su cuñada, mediana de cuerpo, de color trigueña, aguileña y delgada de cuerpo, un lunar sobre la boca en el lado derecho y otro más grande en la mejilla derecha, y a Juan Martin su criado, de edad de dieciseis años, robusto, carirredondo, con una señal de herida en la cabeza, presentando ante Vos informaciones hechas en sus tierras ante la Justicia de ellas y con aprobación de las mis Justicias de cómo no son de los prohibidos a pasar a aquellas partes, y dé las señas de la dicha su mujer e hijos y de cómo éstos y la dicha su suegra y cuñada y criado no son casados. Fecha en Valladolid a 16 de marzo de 1605. Yo el Rey; por mandado del Rey mi señor, Pedro de Ledesma, y a las espaldas de la dicha cédula están cinco rúbricas.
El cual dicho traslado fué sacado de la dicha cédula original y corregido con ella en Sevilla a 21 de junio de 1605.

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