sábado, 28 de julio de 2018

Notas varias, 3d.


No consta que el doctor Navarrete, su familia y criado se establecieran en el Perú, y ni tan siquiera que llegaran a él. Toda la documentación referida a sus peripecias vitales es de la Puebla, de Veracruz y de la ciudad de México. En 22 de marzo de 1613 dá señales de vida Navarrete: "Expediente de Confirmación del oficio de médico de los hospitales reales de Veracruz a Francisco Ortiz de Navarrete. Resuelto". Este expediente está a todas luces incompleto y desordenado. Faltan algunos folios y los que tiene aparecen sin correlación numérica, además de estar plagados de expresiones ininteligibles. A pesar de todo se consigue obtener una idea clara de su contenido y de las intenciones de los otorgantes.
 "El doctor Francisco Ortiz de Navarrrete, médico de los hospitales reales de la Veracruz: Dice que se le confirme el título que el Marqués de Salinas, virrey que era de la Nueva España, le dió del dicho Oficio, atento a que cuando le dió, se informó el dicho Sr. Marqués de los Oficiales Reales, Mayores y Hermano Mayor del dicho hospital de la ... que se seguía de ... a la salud de los enfermos, y todos dicen que no solamente no tiene inconveniente el  confirmarle en el dicho Oficio, sino antes se siguiera de ello mucho beneficio, que se haría en ello muy gran servicio a Dios y a Su Majestad, y que ellos, por entender de esto, pedían en nombre de los dichos hospitales se le confirmase la dicha, y porque así le confirmo por esto, y por conocerle y saber sus muchas partes y calidad y letras, y el Marqués de Montesclaros su antecesor también le nombró, por tener satisfacción de su persona ... ... . En el Consistorio a 22 de marzo de 1613. Presenta recaudos por donde consta de todo lo que queda dicho. Désele la confirmación como la pide. Que se oye.
En el ... de la dicha plaza pública lo que hacen y han de hacer  que tomo la resolución me pro...  en el dicho mandamiento mandó que el castellano de las fuerzas y los Jueces y Oficiales de la Real Hacienda y el Hermano Mayor de los hospitales reales con juramento le informasen   letras y suficiencia y de la utilidad y necesidad de  persona en el uso y ejercicio de la dicha plaza los cuales en cumplimiento del dicho mandamiento dieron todos su parecer jurado, por el cual certificado el Señor Virrey ser conveniente al servicio de Su Majestad perpetuamente en el uso y ejercicio de dicho Oficio y plaza ... en propiedad por médico de los dichos hospitales reales de este puerto y Nueva Ciudad de la Veracruz por el tiempo que fuere la voluntad de Su Majestad, y porque al presente tengo necesidad de ocurrir y presentarme en el Real Consejo de las Indias, a Vuestra Merced pido y suplico mande quede todos estos nombramientos ...    un traslado que se le entregue, autorizado y los originales
Mandamiento. Don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros y marqués de Castil de Bayuela, Señor de las villas de la Higuera, de las Dueñas del Colmenar, el Cardoso, el Vado y Balconete, Virrey lugarteniente del Rey Nuestro Señor, Gobernador y Capitán General de la Nueva España y Presidente de la Audiencia y Chancillería Real que en ella reside, ... ...  por cuanto para curar los enfermos ...   en los dichos hospitales de la Isla y Puerto de San Juan de Ulúa y Nueva Ciudad de la Veracruz que son de real patronazgo, de los que vienen en las flotas y los soldados y esclavos y demás gente que Su Majestad tiene en su servicio en la dicha Isla está diputado y señalado médico que los vea y visite, y últimamente lo ha sido el licenciado Gaspar Enríquez y ha sido informado procede con descuido    en vivir y residir en la dicha Isla como tiene obligación, como en visitar los dichos enfermos, pasándose ...  cuidado de ver y visitar los enfermos que en ellos hubiere de los que vienen en las flotas soldados y demás gente que Su Majestad tiene en su servicio en la dicha Isla visitándolos todos los días a las horas y tiempos que conviniere y fuere necesario sin que de su parte haya descuido ni remisión, y que de todo punto se eviten los daños e inconvenientes que de no frecuentar y visitar de ordinario los dichos hospitales se han seguido, sobre lo cual le encargo la conciencia, teniendo su vivienda en la casa que para esto está dedicada en la dicha Isla, la cual se le desembarace y deje libremente por cualquier persona que la tuviere, y por el trabajo y cuidado que el dicho doctor Navarrete ha de tener en la visita y cura de los enfermos de ambos hospitales haya y se le dé en el dicho año el mismo salario que al dicho su antecesor estaba señalado, pagado en la misma forma, y el servicio de esclavos y todo lo demás que llevaba y go...
Señor de las villas de la Higuera, de las Dueñas del Colmenar, el Cardoso, el Vado y Balconete, Virrey lugarteniente del Rey Nuestro Señor, Gobernador y Capitán General de la Nueva España y Presidente de la Audiencia y Chancillería Real que en ella reside, ...  por cuanto el doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico de los hospitales de la Nueva Ciudad de la Veracruz y Puerto de San Juan de Ulúa me ha hecho relación que él fue por mí nombrado en el dicho Oficio por un año, el cual era cumplido, me pidió mandase continuar en él, pues por experiencia y hábito la general aceptación y buenos sucesos que mediante Dios Nuestro Señor había tenido con los enfermos como constaba de las certificaciones que le dieron el General don Lope Díez de Armendariz y don Antonio de Bramante y Navarra, que han servido la plaza de castellano del dicho Puerto, de que hizo presentación, y por mí visto, atento a lo que de ellas resulta, por la presente prorrogo al doctor Francisco Ortiz de Navarrete en el dicho Oficio de médico tiempo de un año, el cual es cumplido y conviene que prosiga en el uso del dicho su Oficio por otro año, atento a que por certificaciones de don Lope Díez de Armendariz, Capitán General en la ... flota que fué a los reinos de Castilla el año de 1607, y de Pedro Escobar Melgarejo, alcaide de las fuerzas del dicho Puerto, consta haber servido la dicha plaza con toda puntualidad y cuidado, por la presente prorrogo un año más, que corra  y comience desde el día que pareciere haber cumplido el último que así se le dió en adelante, teniendo como hasta aquí cuidado de la visita y cura de los enfermos que hay y hubiere en los dichos hospitales de dicho Puerto y ciudad, así de los esclavos de Su Majestad como de la demás gente que está en su real servicio, guardando y cumpliendo el tenor y forma de su título, y llevando conforme al salario, raciones y lo demás que le estuviere señalado y se le debiere dar, sin que en ello ni en el uso del dicho Oficio se le ponga embargo ni impedimento alguno. Hecho en México, a 23 de ...
...visita y cura de los enfermos que hay y hubiere en los dichos hospitales del dicho Puerto y ciudad, así de los esclavos de Su Majestad como de la demás gente que está en su real servicio, guardando y cumpliendo el tenor y forma de su primer nombramiento y el bando conforme al salario, raciones y lo demás que le estuviese señalado y se le debiere dar, sin que en ello ni en el uso del dicho cargo se le ponga embargo ni impedimento alguno, y en cuanto a lo presente que se le dé nombramiento en propiedad, mando que el castellano del dicho Puerto y Oficiales Reales de la dicha ciudad con el Hermano Mayor que asiste en el dicho hospital de San Juan de Montesclaros (1) me informe de la importancia de su persona en el dicho ministerio y si convendrá dárselo o no, dando con ello su parecer jurado, para que visto, provea lo que convenga. Hecho en México a 28 de febrero de 1609. Don Luis de Velasco, y por mandado del Virrey, Pedro de la Torre.
Parecer. Habiendo visto el mandamiento de Su Excelencia y de la otra parte, y de lo que por él nos manda, nos parece en conciencia y para cumplir...
...dichos hospitales mande que el castellano del dicho Puerto y Oficiales Reales de la dicha ciudad con el Hermano Mayor que asiste en el dicho hospital de San Juan de Montesclaros me informasen de la importancia de su persona en este ministerio, y si convendría darle el dicho título, en cuyo cumplimiento los susodichos declararon y dieron por parecer ser conveniente y necesario al servicio de Dios y de Su Majestad proveerle en la dicha plaza, por haber servido con mucha suficiencia, cuidado y diligencia, y atento a esto y a la satisfacción y confianza que tengo de su persona, por la presente proveo y nombro al dicho doctor Francisco Ortiz de Navarrete por médico de los dichos hospitales del dicho Puerto y de la dicha ciudad por el tiempo que fuere la voluntad de Su Majestad y mía en su nombre, y como tal, tenga cargo y cuidado de la visita y cura de los enfermos que hay y hubieren en ambos hospitales, así de los esclavos de Su Majestad como de la demás gente que está en su real servicio, a todas horas y tiempo cuando fuere necesario, de manera que por su culpa y negligencia no peligre su salud, y acudiendo a todo lo demás que por la obligación de su cargo debe hacer y cumplir sin exceder en cosa alguna, y mando que él y no otro alguno visite y cure en los dichos hospitales y se le guarden

(1) Hospital de San Juan de Montesclaros. Antes llamado "Hospital de Pobres o De la Caridad (Veracruz). Casi de manera simultánea, el fundador [ el sevillano fray Bernardino Álvarez ] o bien sus seguidores abrieron otro establecimiento en tierra firme del mismo puerto. Vino a subsanar un tanto las dificultades en el cuidado de los enfermos de San Juan de Ulúa, aislados del puerto cuando había mal tiempo. Es posible que hacia los últimos años de la vida de fray Bernardino, el hospital pasara por un mal momento; al respecto, el virrey don Luis de Velasco, el Viejo, escribió lo siguiente:
El hospital que en nombre de V. M. se fundó en Veracruz está tan pobre  necesitado que no tiene posibilidad de cumplir con el gasto de sustentación cotidiana de los pobres enfermos que en él se recogen [...]. Archivo General de Indias, 19, N. 30: Cartas del virrey Luis de Velasco, el Viejo (1550-1564).
Adicionalmente, señaló el gran beneficio que prestaba, ya que antes de su existencia los enfermos se morían "por los mesones, calles y médanos sin confesión ni beneficio alguno". Para subsanar sus necesidades económicas, el virrey propuso que se le otorgara una limosna de 300 pesos de minas anuales y una única de 600 para el reparo de su casa. Probablemente haya tenido éxito, ya que el establecimiento perduró durante unos años más.
Probablemente hacia 1569 o poco después, el hospital (refundado con base en el previamente existente) contó con su primera normatividad. En ella quedó establecida la asistencia que se daría a la gente de mar, así como su administración y funcionamiento. Además, que el patrón del hospital debería ser el alcalde mayor del puerto, quien nombraría anualmente al mayordomo y a los diputados, y visitaría el establecimiento una vez a la semana. El mayordomo tenía la obligación de llevar el "Libro de Cuentas" del hospital; para el servicio  se dispondría de dos o tres negras y dos negros, o "lo que pareciere necesario según las posibilidades del hospital"; la atención espiritual quedaba a cargo de un capellán, quien tendría asignado un salario anual. A continuación incluimos algunas de sus principales normas, por ser ejemplo de las que regían a los hospitales que brindaron servicio a la gente de mar:
Ordenanzas para el hospital de la Caridad nuevamente fundado en esta Ciudad de la Veracruz.
Yten que se hagan nuevos aposentos para la gente de mar para que pueda haber 30 camas, cada una con dos colchones e dos sábanas, con frazada y una almohada, con cama de madera separada de la tierra.
Yten que debe tener una mujer de Castilla que tenga cuidado de curar y limpiar los enfermos y darles lo que sea necesario y se le dé el salario que el patrón considere justo.
Yten que al médico que estuviere en esta ciudad e boticario barbero e cirujano se les dé salario a costa del hospital lo que pareciere al dicho patrón que sea justo por el trabajo y cuidado que han de tener en curar los enfermos e darles medicinas [...] hacer sangrías e curas necesarias, y el médico debe visitar el hospital una vez en la mañana y una en la tarde.
Yten que en el hospital se curen gente de mar que sean de las naos y también pasajeros de las mismas que vienen de España y de Santo Domingo. Archivo General de Indias, Justicia, 1013, 1560-67: Autos entre partes, fols. 24v. a 26v.
El hospital se mantuvo hasta que los subsecuentes virreyes pugnaron por que no se duplicaran esfuerzos; después de la muerte de fray Bernardino se pudieron fundir, ya durante los primeros años del siglo XVII, en uno solo los dos establecimientos erigidos por él y sus sucesores. El nuevo hospital que surgió de esta fusión será decididamente apoyado por el virrey, don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros; consecuentemente, recibió la denominación de "Hospital de San Juan de Montesclaros", nombre con el cual va a subsistir durante largos años de los dos siguientes siglos coloniales. Sobre él volveremos en el apartado correspondiente al siglo XVII, ya que comenzó a brindar servicio en los primeros años de ese milenio" (sic). Los cirujanos de hospitales de la Nueva España (siglos XVI y XVII). María Luisa Rodríguez-Sala, Verónica Ramírez. Universidad Autónoma de México, 2005, págs. 134-135.



En 1617 nos lo encontramos en España, a donde llegó el 5 de octubre de 1615 (ver nota infra), y donde figurando como vecino de Veracruz solicita licencia al rey (Felipe III) para regresar a dicha ciudad. "Expediente de concesión de licencia para pasar a Veracruz a favor de Francisco Ortiz de Navarrete, médico vecino de Veracruz. El doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, vecino de la Nueva Veracruz en la Nueva España, dice que por nombramiento del Marqués de Montesclaros y aprobado por el de Salinas siendo Virrey de la Nueva España, se le dió título de tal médico para los hospitales de que Vuestra Majestad es patrón, para curar la infantería y demás gente de la fuerza de San Juan de Ulúa, el cual Vuestra Majestad fue servido de confirmar y aprobar por su Real Cédula fecha en Aranjuez al 21 de abril de 1613 como de ella consta, y porque al presente le es forzoso venir a estos Reinos dejando en la dicha Ciudad otro médico que por él curase en el interin que él volvía, por venir a poner en estado una hermana que tenía, que es huérfana y doncella (1), y vino con licencia del Marqués de Guadalcázar que es la de que hace presentación, y porque se quiere volver a servir el dicho su Oficio, a Vuestra Majestad suplica se le conceda licencia para poderse volver conforme vino, que recibirá merced.
El doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, vecino de la Veracruz. Secretario, Juan Ruiz de Contreras. Vuelva como vino. En el Consistorio a 22 de mayo de 1613. Suplica se le dé licencia en virtud de la que trajo, para ir a servir su Oficio.
Refiere ser vecino de la Nueva Veracruz, médico de los hospitales y fuerza de San Juan de Ulúa, y que lo es por títulos de los marqueses de Montesclaros y Salinas, confirmado en el Consejo, y que vino a estos Reinos en la flota de don Juan de la Cueva (2), con licencia del Marqués de Guadalcázar. Presenta tanto de la dicha cédula y licencia, sacado por autoridad de Justicia".


(1)  Hermanastra debió decir, como lo era doña Beatriz de Ulloa, la mujer de don Gaspar de Córdoba, el Cabrero; la cual junto a doña María Osorio y doña Isabel de Esquivel fueron las tres hijas de su padre con su primera mujer, doña María Osorio.
(2) La flota del sevillano don Juan de la Cueva y Mendoza de general, y de almirante don Lorenzo Zuazola, y con nuestro doctor Ortiz de Navarrete como pasajero, había arribado a Sanlúcar de Barrameda el 5 de octubre de 1615 tras algo más de un año desde que zarpara de Cádiz el 7 de julio de 1614; formada por tres pataches y siete navíos que desplazaban en su conjunto 7.000 toneladas, siete de ellos se hundieron entre el cabo Catoche e Isla Mujeres, cerca de Campeche, durante una tormenta la noche del 31 de agosto, perdiéndose un millón y medio de pesos y 876 quintales de mercurio. Las tres naves restantes llegaron a Veracruz el 4 de septiembre, donde al encallar en un bajo se perdió otra de ellas. ( Ver http://www.todoavante.es/index.php?title=1614_-_Flota_de_Nueva_Espa%C3%B1a ).
"[...] fué el propio general de la flota, don Juan de la Cueva y Mendoza, el que empleaba el argumento del castigo divino, en este caso provocado por sus propios pecados. Así, se hacía constar en la carta que envió al gobernador de Yucatán a la mañana siguiente de producido el desastre:
`La desgracia que esta noche ha sucedido en esta flota sólo puede atribuirse a mis pecados, pues habiendo tomado ayer a medio día veintiún grados y dos tercios en setenta brazas de fondo en tres horas nos metió a toda la flota un hilero de corriente en cinco (brazas) y media en que estuvo mi capitana y, al fin, seis naos se perdieron. Y así suplico a vuesa merced, por lo que es servicio del rey y haber venido estas naos a mi cargo, como quien tiene tan buena sangre como vuesa merced, ayuda a esta necesidad para que siquiera se salve el azogue del rey, con que vuesa merced hará muy gran servicio a Su Majestad y a mí ponerme en grandísima obligación. Guarde Dios a vuesa merced como deseo. A 31 de agosto de 1614, Don Juan de la Cueva y Mendoza`.
[...] Hay que reconocer que la gran mayoría de los tripulantes a los que las olas respetaban la vida se aprovechaban, sin pensarlo dos veces, de la desgracia del armador o de los propietarios de la carga. Las autoridades de los puertos cercanos así lo consideraban y trataban a los marineros supervivientes como seguros ladrones de la carga de los buques. De esta forma, tras el hundimiento de las naves de la flota del general don Juan de la Cueva en cabo Catoche, el gobernador de Yucatán ordenó a sus subordinados que si se avistaban "... cuatro chalupas con gente que parecía se iban ahogando...", prendiesen inmediatamente "... los cuerpos de toda la gente que en ellas viniere...", pues  "... podían ser de las naos perdidas y que llevasen hurtadas algunas mercadurías de las que se salvaron...". Lo cierto es que, en estos casos, el pensar mal casi siempre significaba acertar". El hombre frente al mar: naufragios en la carrera de Indias durante los siglos XVI y XVII. Pablo Emilio Pérez-Mallaína Bueno. Secretariado de Publicaciones de la Universidad de Sevilla, 1997. Ver también https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2010/12/los-esclavos-82z.html.

El suspicaz gobernador de Yucatán era el extremeño Antonio de Figueroa y Bravo. "Tuvo serias dificultades con los encomenderos de la región de Valladolid por cuestiones relativas a los repartimientos. Un grupo de ellos se insubordinó en su contra y en mayo de 1613 fue secuestrado en Río Lagartos y enviado por barco hacia Veracruz, consignado al virrey Diego Fernández de Córdoba (marqués de Guadalcázar), con acusaciones firmadas por sus opositores". Wikipedia, Antonio de Figueroa y  Bravo.
Este marqués de Guadalcázar junto al de Salinas (Luis de Velasco) y al de Montesclaros (Juan de Mendoza) como virreyes de la Nueva España fueron los mentores apologistas del doctor Francisco Ortiz de Navarrete.


Volvemos a tener hacia el año de 1621 al doctor Navarrete en Sevilla, de regreso de la Nueva España. Pero su intención es volver otra vez allá, y pronto: hay en el Archivo de Indias una "Carta acordada del Consejo a la Casa de la Contratación, para que dejen pasar a Nueva España al doctor Francisco Ortíz de Navarrete llevando con él dos criados y dejando ejercer su cargo de médico en Veracruz", su fecha en Madrid el 18 de mayo de 1621; un mes después lo encontramos en dicha ciudad de Sevilla afanado, solicitando licencia para volver a Indias. Aquí se quedan esta vez sus dos hijas, encerradas en el convento de Santa Paula. Vimos la renuncia que hicieron a sus legítimas y herencia en la entrada anterior.

El doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico = digo que Su Majestad me ha dado licencia para que pueda volver a la provincia de Nueva España, de donde vine, y que pueda llevar a doña Isabel Meléndez mi mujer, y a Francisco y Juan Ortiz mis hijos, y por un criado para mi servicio, como consta de estas dos reales cédulas y certificación de Juan Fernández de Madrigal de que hago presentación, en cuyo cumplimiento y de la orden que Vuestra Señoría tiene para que me apremie a que me embarque,, suplico a Vuestra Señoría mande que en la Contaduría de esta Casa se me de despacho del Secretario, y atento a que la dicha mi mujer está indispuesta, suplico a Vuestra Señoría mande se cometa el reseñarla al presente Secretario, y que se nos reciba información de cómo somos los contenidos, y pido justicia.
Otrosí, nombro por el dicho criado a Juan de la Cruz (1), natural de esta ciudad. Suplico a V. S. le haya por nombrado y mande se reciba información de su limpieza, y pido justicia.

(1) A su anterior criado Juan Martin parece habérselo tragado la tierra.



En 19 de junio de 1621 ante el Señor Presidente y Jueces Oficiales de esta Casa parecieron el doctor Francisco Ortiz, hijos y criado y pidieron que ocurra a la Contaduría y se les de el despacho necesario y que en esta presente escritura vaya reseñada doña Isabel Meléndez, y se reciba información de cómo con los contenidos en la real cédula, y de la limpieza de Juan de la Cruz su criado, y cómo es soltero. Escribano, Gregorio Yáñez.
En la ciudad de Sevilla a 20 de junio de 1621 yo el escribano fui a la collación de San Miguel frente de las monjas de la Concepción, y entré en unas casas que dijeron ser de doña Isabel del Castillo, viuda, donde posa el doctor Francisco Ortiz Navarrete contenido en la petición de atrás, y parecieron ante mí doña Isabel Meléndez, mujer del susodicho, y por su aspecto parece tendrá de edad más de cuarenta años, un lunar a modo de verruga en la nariz de la parte derecha, y para que de ello conste lo puse por fé en cumplimiento del auto de arriba. Gregorio Yáñez.
En Sevilla en la Casa de la Contratación de las Indias a 21 de junio de 1621 el dicho doctor Francisco Ortiz Navarrete, para la dicha información presentó por testigo a Bartolomé Aguilar, estante en esta ciudad en la collación de San Miguel enfrente de las monjas de la Concepción, del cual fue recibido juramento en forma de derecho, y lo hizo y prometió decir verdad, y siendo preguntado, dijo que conoce al dicho doctor Francisco Ortiz Navarrete y asimismo conoce a doña Isabel Meléndez su mujer y a Francisco y Juan Ortiz sus hijos legítimos, y sabe que son los contenidos en la real cédula que tienen presentada porque este testigo los vió venir de la provincia de Nueva España puede haber tiempo de cinco años, y los vió en esta ciudad y son los mismos que se vuelven a la dicha provincia, y sabe que los dichos Franciscco y Juan Ortiz  son solteros y no casados ni sujetos a religión ni matrimonio, y si lo  fueran este testigo lo supiera y no pudiera ser menos por los haber tratado desde que vinieron de la dicha provincia, y sabe que el dicho doctor Francisco Ortiz será al presente de más de cuarenta y seis años, barbinegro, befo del labio alto, y la dicha doña Isabel Meléndez será de edad de cuarenta años poco más o menos, con un lunar sobre la nariz en el lado derecho, y el dicho Francisco Ortiz de veinticinco años, ojos azules, tres señales de herida en la frente al lado izquierdo, y el dicho Juan Ortiz, de edad de once años, una señal de herida encima de la ceja izquierda; y esto es la verdad so cargo del juramento que tiene hecho, y lo firmó de su nombre, y es de edad de veintiseis años poco más o menos. Escribano, Gregorio Yáñez.


                                   Firma de Bartolomé Aguilar Escobar

En dicho día Navarrete presentó por testigo a una mujer que se dijo llamar Leonor del Corro, mujer de Juan Gallegos, estante en esta ciudad en la collación de San Marcos, calle de Rascaviejas (1), la cual declaró en los mismos términos que el testigo anterior. Tiene treinta y cuatro años poco más o menos, y no supo firmar. Escribano, Gregorio Yáñez.

(1) Por ser donde los espaderos y cuchilleros limpiaban las espadas y otras armas antiguas. Hoy corresponde a las calles Liria e Hiniesta en el barrio de San Julian..


En la ciudad de Sevilla en la Casa de la Contratación de las Indias a 21 de junio de 1621, para la información que le está mandado dar a Juan de la Cruz, recibí juramento en forma de derecho del doctor Francisco Ortiz Navarrete, vecino de esta ciudad en la collación de San Miguel enfrente de la Concepción, y lo hizo y prometió de decir verdad, y preguntado, dijo que conoce al dicho Juan de la Cruz desde que nació en esta ciudad, adonde sabe que es natural porque en ella nació, el cual sabe que es mozo soltero y por casar, ni clérigo ni fraile ni sujeto a religión, y si lo fuera lo supiere porque, como dicho tiene aquí, le conoce desde que nació, y asimismo conoció este testigo a Marcos de la Cruz su padre y a Elvira de Herrera su madre, y tiene noticia muy particular de sus abuelos, a todos los cuales ha tenido y tiene por cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moros ni judíos ni de los nuevamente convertidos a nuestra santa fé católica, ni penitenciado por el Santo Oficio de la Inquisición, ni de los prohibidos a pasar a las Indias, y si lo contrario fuere este testigo lo supiera y no pudiera ser menos por el mucho trato y comunicación que con los susodichos que dicho tiene conoció, tuvo y tiene, y noticia de los demás, y sabe que el dicho Juan de la Cruz es de edad de diecinueve años, moreno de rostro, un hoyo junto a la nariz a la parte derecha, y esto es la verdad y lo que sabe para el juramento que tiene hecho, y lo firmó de su nombre, y que es de edad de más de cuarenta y seis años.
En dicho día declaró con los mismos términos Francisco Ortiz y Navarrete, el hijo del doctor (también doctor como su padre e igualmente vecino de la collación de San Miguel, futuro teniente de Asistente de Sevilla). Dijo ser de edad de más de veinticinco años, y firmó.


Firma del hijo de Navarrete, futuro Teniente de Asistente de Sevilla. En lugar de Ortiz "de" Navarrete como su padre, escribe Ortiz "y" Navarrete, acaso para diferenciarse.

El día 22 de junio se presentó por testigo para la dicha información a Gaspar Machado, vecino de Sevilla en la collación de Santa Lucía en la calle del Caño, quien declaró conocer a Juan de la Cruz de diez años a esta parte, y oyó decir que el susodicho era hijo de Marcos de la Cruz y de Elvira de Herrera, a todos los cuales ha tenido por cristianos viejos, etc., etc. Y todo lo sabe por el mucho trato y comunicación que ha tenido con personas que lo criaron. Es de edad de cuarenta años poco más o menos.


                                                        Firma de Gaspar Machado

Por auto del dicho día 22 de junio el Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de la Contratación dieron licencia al doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, para que pueda llevar a su mujer, a sus dos hijos y a su criado a Nueva España en virtud de la real cédula que presentaron.

Traslado de la real cédula de Su Majestad que presentó en esta Casa el doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico. El Rey. Mis Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, Yo os mando  dejéis pasar y volver a la Nueva España al doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, llevando consigo a doña Isabel Menéndez (sic) su mujer, y que pueda llevar a Francisco Ortiz, Juan, Catalina y María sus hijos, y a Catalina Marquesa, negra, y dos niños negros hijos suyos, y a Francisco, negro de edad de ocho años poco más o menos, sus esclavos, que vinieron de aquella tierra con licencia, sin les pedir informaciones algunas ni de oficio de los dichos esclavos, constándoos ser los mismos. Hecha en Madrid a 9 de junio de 1617, Yo el Rey, y por mandado del Rey, Juan Ruiz de Contreras.
Mis Presidente y Jueces Oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, Yo os mando dejar volver a la Nueva España al doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico, llevando consigo a doña Isabel Menéndez su mujer, y que pueda llevar a Francisco Ortiz, Juan, Catalina y María sus hijos, que vinieron de aquella tierra, sin les pedir informaciones algunas, constándoos ser los mismos, y en lugar de los esclavos que trajo de aquella tierra le dejaréis llevar un criado para su servicio, presentado ante Vos con información hecha en su tierra ante la Justicia de ella y con aprobación de la misma Justicia de cómo no es casado ni de los prohibidos a pasar a aquellas partes, y dé las señas de su persona. Hecha en Madrid a 6 de junio de 1621. Yo el Rey y por mandado del Rey Pedro de ¿Nogales?. Y al pie de la dicha cédula están siete rúbricas de firmas.
Concuerdan con los originales de donde se sacaron en 23 de junio de 1621.

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Notas varias, 3i.

Juan de Vidales, defensor de Bienes de difuntos, por los del doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, en la causa con el bachiller S...