domingo, 12 de agosto de 2018

Notas varias, 3g.


En la ciudad de México a 27 de agosto de 1625 ante don Francisco Enríquez Dávila, Corregidor de esta ciudad por Su Majestad, se leyó esta petición: Bartolomé Ruiz de Navarrete, en la causa que trato con los bienes, albaceas y herederos del doctor Navarrete, difunto, en razón de la esclava llamada Gracia para que se me entregue y  por ella su precio y valor, digo que para que conste que la dicha esclava es mía propia y como tal me pertenece, y que aunque estaba en poder del dicho difunto al tiempo de su muerte  y como sus bienes fué inventariada por sus albaceas, fué la causa el habérsela remitido para que la vendiese como cosa mía propia y su precio lo cobrase y remitiese, y por no haber tenido efecto la dicha venta, los dichos albaceas no pudieron vender ni disponer de la dicha esclava, y habiendo pedido para que lo susodicho constase que las escrituras de venta por donde a mi parte pertenece la dicha esclava las exhibiese el licenciado Sebastián Sánchez uno de los albaceas, presentaron las dichas escrituras, las cuales reproduzco en el término de la prueba, por lo que a mí me toca. A Vuestra Merced pido y suplico que habiéndolas por reproducidas y pues por ellas consta que la dicha esclava negra Gracia es mía propia y que me pertenece como tal, se me mande adjudicar como tengo pedido. Y asimismo reproduzco la declaración hecha por don Francisco Navarrete, hijo y heredero del dicho difunto, y que los testigos que presentare se examinen al tenor de esta petición, y pido justicia para ello. Y que se remitan a las escrituras en lo que no supieren. El licenciado López de Úbeda.
Auto. El señor Corregidor mandó dar traslado a la otra parte, y con lo que dijere o no, se traigan los autos, y así lo proveyó, y examínense en lo pertinente. Don Francisco Dávila. Juan Pérez de Rivera, escribano público.
En la ciudad de México en 27 de agosto de 1625 notifiqué el traslado de arriba a Agustín Díez, procurador en nombre de su parte, y de ello doy fé, Diego de Cisneros, escribano real. En la ciudad de México en 29 de agosto de 1625 notifiqué el traslado de arriba a Gerónimo de Aguilera en nombre de su parte. Diego de Cisneros, escribano real.
Probanza. Probanza hecha por parte de Bartolomé Ruiz de Navarrete. En la ciudad de México en 29 de agosto de 1625 el dicho Bartolomé Ruiz de Navarrete para su información presentó por testigo a Bernardino Adame, vecino de esta ciudad al barrio de Santa Catalina Mártir, del cual recibí juramento por Dios y la cruz en forma de derecho, y lo hizo y prometió de decir verdad, y siendo preguntado por el pedimento, dijo que conoce a las partes y que tiene noticia de esta causa, y lo que sabe es que estando este testigo en esta ciudad en casa del doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico de Su Excelencia, difunto, vió cómo Bartolomé Ruiz de Navarrete le remitió desde la ciudad de Los Ángeles la negra Gracia contenida en el dicho pedimento, y con ella poder para que la vendiese por su cuenta y le enviase su procedido a la dicha ciudad, de más de lo cual se lo dijo el dicho doctor muchas veces a este testigo, que el dicho Bartolomé Ruiz se la había enviado para el dicho efecto, y sabe que la dicha negra es la misma que envió el dicho Bartolomé Ruiz al dicho doctor porque este testigo la vió muchas veces en el servicio del dicho Bartolomé Ruiz y que la poseía por suya en la dicha ciudad de Los Ángeles en conformidad de la venta que de ella tiene, que está presentada en el pleito, a que este testigo se remite, y esta es la verdad so cargo del dicho juramento, en que se ratificó y declaró ser de edad de 50 años poco más o menos, y las generales no le tocan, y lo firmó ante mí, Esteban Bernal, escribano público. En la ciudad de México a 29 de agosto de 1625 Bartolomé Ruiz presentó por testigo a Diego Pérez del Campo, boticario vecino de dicha ciudad de México a la Plaza del Volador (1), del cual se recibió juramento, etc. Conoce a las partes de muchísimo tiempo a esta parte, y declara en los mismos términos que el anterior, y tiene 40 años.

(1) Por el ritual, de origen prehispánico, que allí se celebraba.



En la ciudad de México en 10 de septiembre de 1625 ante don Francisco Enríquez Dávila, Corregidor de esta ciudad por Su Majestad, se leyó esta petición: Gerónimo de Aguilera, curador ad litem de don Juan Ortiz Navarrete, menor hijo y heredero con beneficio de inventario del doctor Francisco Ortiz Navarrete, médico, su padre difunto, en la causa con el licenciado Sebastián Sánchez su albacea sobre la cuenta de sus bienes y lo demás que de la causa hago presentación de la curaduría del dicho don Juan Ortiz que me fué discernida, y digo que V. M. mandó dar traslado a las partes de lo que en esta causa se ha pedido por parte de Bartolomé Ruiz de Navarrete, y recaudos que ha presentado, y se me notificó para que mi letrado lo vea y responda lo que convenga, y al derecho del dicho menor es necesario se me dé el proceso. A V. M. pido y suplico haya por presentada la dicha curaduría y mande se me dé el proceso de esta dicha causa para responder a lo susodicho, y que hasta que se me dé no me corra el término, para ello pido justicia. Gerónimo de Aguilera.
Auto. El señor Corregidor mandó que se ponga en el proceso, y así lo proveyó. Don Francisco Dávila. Esteban Bernal, escribano público.

En la ciudad de México a 12 de marzo de 1625 ante el Adelantado de las Filipinas don García de Legazpi y Acuña (1), Alcalde Ordinario de esta ciudad por Su Majestad y Caballero del Hábito de Santiago, se leyó esta petición que presentó el contenido: don Juan Ortiz de Navarrete, hijo legítimo del doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, digo que yo soy menor de 25 años y mayor de 18, y tengo necesidad de parecer en juicio y hacer diligencias y aceptar sobre la legítima y herencia que me pertenece de los bienes del dicho mi padre, y de nombrar curador ad litem que me ayude y defienda en mis pleitos y causas, para lo cual nombro por tal mi curador ad litem a Gerónimo de Aguilera, de quien tengo satisfacción que lo hará bien y como a mí me convenga. A V. M. pido y suplico haya por nombrado al susodicho y le mande lo acepte y haga el juramento y demás diligencias de derecho necesarias  y se le discierna el cargo, y pido justica para ello y en lo necesario. Don Juan Ortiz Navarrete.

(1)  Don García de Legazpi Albornoz y Acuña, III Adelantado de las Filipinas, nacido en México en 1585, y casado con doña María Ortíz de Oraá. Don García era hijo de Melchor López de Legazpi y de doña Luisa de Albornoz y Acuña (casados en 1572), y su abuelo fué el celebérrimo colonizador de las Filipinas Miguel López de Legazpi (¿1503?-1572).
El 5 de enero de 1625 se le entregó la vara de Alcalde Ordinario. El 1º de enero de 1626 dejaron las varas los alcaldes Ordinarios del año pasado, García de Legaspi y Albornos y Andrés de Tapia Ferrer. Se les nombró como alcaldes de Mesta. El 9 de enero de dicho año, habiéndose reunido en Cabildo el corregidor Francisco Enríquez Dávila y el Correo Mayor Pedro Díaz de la Barrera, no se pudo tener Cabildo porque faltaron los demás Capitulares. Se mandó billete para el día siguiente, con pena de 50 pesos a los que no asistan. Y el 13 de febrero el corregidor Francisco Dávila estuvo esperando concurrencia para hacer Cabildo pero no llegaron los Regidores. El 25 de mayo El corregidor Francisco Enríquez Dávila informa que Fray Antonio de los Santos, Prior del convento y hospital de los desamparados de la orden de Juan de Dios, le manifestó la necesidad que tenía dicho establecimiento de agua para los pobres, por no haber ahí pila pública. Propuso dicho religioso que se ponga una pila en dicho hospital, y a cambio uno de los de ese hermanos Barbero y Cirujano de ese establecimiento curaría gratuitamente a los pobres de la cárcel. El corregidor propone que para el sustento de los barrios de la Veracruz y San Hipólito se haga una pila en la esquina de la calle de San Agustín, dándosele un real de agua por un cañón que ingiera por la atarjea, y que desde esa pila se introduzca el agua al hospital. La obra ascendería a 1,000 pesos, que se tomarían de la Sisa. Podría hacerse también por 300 pesos la introducción de agua a la pila que está en la esquina de la huerta del Marqués del Valle, con lo que se excusarían bombas.



El Alcalde hubo por nombrado por curador ad litem del dicho don Juan Ortiz Navarrete al dicho Gerónimo de Aguilera (1), el cual estando presente por S. M. aceptó el dicho cargo y juró a Dios y a la cruz de lo hacer bien y fielmente a su leal saber y entender, seguirá los pleitos y causas que el dicho menor tiene y tuviere y se le ofrecieren, demandando y defendiendo para en su favor todo aquello que convenga y necesario sea, y donde su parecer no bastare le tomará de letrado y personas que se lo deban dar, y en todo hará lo que como buen curador de leyes es obligado, y si por su culpa o negligencia algún daño viniere al dicho menor o a sus bienes se lo pagará por su persona y bienes, que para ello obligo, y dió por su fiador a Juan Santos de Rivera, escribano real, que estando presente dijo que fía al dicho Gerónimo de Aguilera en la manera que hará y cumplirá lo que jurado y prometido tiene sin que falte en cosa alguna, y lo contrario pareciendo, y si se le siguiere daño o pérdida por su causa al dicho menor o a sus bienes lo pagará como tal fiador y principal pagador, haciendo como para ello hizo de deuda y causa ajena suya propia y sin que contra el dicho Gerónimo de Aguilera ni sus bienes se haga diligencia alguna de fuero ni de derecho, cuyo beneficio renunció, y obligó su persona y bienes, y ambos dieron poder a las Justicias Reales para que les apremien como por sentencia pasada en cosa juzgada, y  renunciaron las leyes de su favor y la general del derecho, y visto por el señor Alcalde Ordinario dijo que de oficio de la Real Justicia discernía y discirnió al dicho Gerónimo de Aguilera el dicho cargo de tal curador ad litem del dicho don Juan de Navarrete, y le dió poder cuan bastante de derecho se requiere para que le use y ejerza en favor del susodicho en cualesquier sus pleitos y causas civiles y criminales que tiene y tuviere sobre su herencia u otros, parezca ante cualesquier Justicias de Su Majestad de cualquier tribunal les haga pedimentos, ponga demandas, pida y tome cuentas, nombre terceros contadores, haga ejecuciones, prisiones, embargos, requerimientos y protestaciones, presente testigos, escritos y escrituras, los saque de poder de cualesquier escribanos u otras personas, y recuse jueces, letrados, escribanos, apele y suplique de cualesquier autos y sentencias, siga las apelaciones y en todas vías e instancias, haga todos los demás autos y diligencias que judicial y extrajudicialmente convengan y sean necesarias, y pida y saque censuras de excomunión y las haga leer, y todo lo que dicho menor hacer pudiera siendo de edad cumplida, que para ello y lo dependiente dió poder bastante con general administración y facultad de enjuiciar, jurar y sustituir y lo relevar, y lo firmaron todos a quienes yo el escribano doy fé que conozco, testigos Juan de Rivera, y Juan de Valdivieso, vecinos de esta ciudad. El Adelantado de las Filipinas. Gerónimo de Aguilera. Juan Santos de Rivera. Ante mí Juan Pérez de Rivera, escribano público.

(1) Gerónimo de Aguilera, procurador del número de la Real Audiencia de la ciudad de México de la Nueva España, dice que en él como mayor ponedor, por muerte de Martín Alonso de Morales su antecesor, se remató el dicho oficio en almoneda pública por cuantía de 1.654 pesos y 3 tomines y 3 granos de oro común, de los cuales dió satisfacción conforme al remate el 30 de abril de 1594, y atento a ello el Virrey le dió el título para ejercerle por los días de su vida, que con esta presenta, con que dentro de 3 años llevase confirmación de V. A.
El 5 de abril de 1595 en México dió poder a Esteban Adarzo de Santander y a Gabriel de Arriaga, estantes en la Corte de Su Majestad, para que en su nombre ante el Consejo de Indias obtuviesen la confirmación real de su título, siendo testigo Joseph de Celi.
El día 3 de agosto de 1629 mediante una real cédula fué recomendado al marqués de Cerralvo, Virrey de Nueva España.
"Como estas ventas se hacían en almoneda pública y al mejor postor, los agraciados eran siempre los más ricos o los que mayor sacrificio hacían para adquirir un oficio llevando algún plan preconcebido que les hiciera no sólo compensar el sacrificio pecunario hecho para obtener el puesto, sino la adquisición de meditada ganancia. El mérito no era parte para alcanzar uno de aquellos empleos, que sin estar al alcance de la inteligencia y de la probidad eran de fácil acceso para la ignorancia o la corrupción con tal de que los acompañara la riqueza". Vicente Riva Palacio. México a través de los siglos. Tomo VII. Editorial Cumbre. México, 1986, pág. 21.

Petición. En la ciudad de México en 3 de septiembre de 1625 ante don Francisco Enríquez Dávila, Corregidor de esta ciudad por Su Majestad se leyó esta petición: Agustín Díez en nombre del licenciado Sebastián Sánchez, presbítero albacea del doctor Francisco Ortiz Navarrete, en la causa que Bartolomé Ruiz de Navarrete trata ante V. M. sobre el entrego de una negra esclava llamada Gracia, respondiendo a unas peticiones presentadas del susodicho en que pretende ser suya la dicha esclava y pertenecerle y habérsele de entregar, digo que se ha y debe de negar lo que pide declarando por bienes del doctor Francisco Ortiz Navarrete la dicha esclava por lo dicho, y actuando en favor de los dichos bienes y albacea de ellos mi parte, resulta general y porque al tiempo y cuando falleció el dicho doctor estaba en la posesión de la dicha esclava y la poseía como suya sin que importasen los recaudos dados porque no se verifica por ellos que sea la dicha esclava de quien la pide, y así lo contradigo en forma, por tanto a V. M. pido y suplico mande declarar y declare no haber lugar lo que la parte del dicho Bartolomé Ruiz de Navarrete pide, y débese declarar pertenecer y haber quedado la dicha esclava por bienes del dicho doctor, y en todo pido justicia y costas. Agustín Díez. El licenciado Valle.
Auto. El señor Corregidor mandó dar traslado a las partes y se ponga en el proceso y se le lleven los autos, y así lo proveyó. Don Francisco Dávila. Esteban Bernal, escribano público.
En la ciudad de México en 3 de septiembre de 1625 notifiqué el auto de arrriba a Bartolomé Ruiz de Navarrete en su persona y de ello doy fé. Diego de Cisneros, escribano real.
En la ciudad de México en 3 de septiembre de 1625 notifiqué el auto de arriba a Gerónimo de Aguilera en nombre de la parte en su persona, y de ello doy fé. Diego de Cisneros, escribano real.
Auto. En la ciudad de México en 3 de septiembre de 1625, vistos estos autos por don Francisco Enríquez Dávila, Corregidor de esta ciudad por Su Majestad, mandó que este pleito se le entregue por tres días al curador ad litem de don Juan Ortiz de Navarrete, menor, para que dentro de ellos alegue lo que le convenga, y pasados los traiga para proveer justicia. Don Francisco Dávila. Esteban Bernal, escribano público.

En la ciudad de México en 5 de septiembre de 1625 ante don Francisco Enríquez Dávila, Corregidor de esta ciudad por Su Majestad, se leyó esta petición: Gerónimo de Aguilera, curador ad litem de don Juan Ortiz de Navarrete, menor hijo y heredero del doctor Francisco Ortiz de Navarrete, médico difunto su padre, en la causa con el licenciado Sebastián Sánchez su albacea sobre la cuenta de sus bienes, y con Bartolomé Ruiz de Navarrete sobre que pide se le entregue una negra nombrada Gracia, esclava del dicho doctor difunto, de que se mandó dar traslado, se me notificó, y no he respondido hasta hoy porque no se me ha dado antes el proceso aunque lo he pedido para ello, por haberlo tenido las otras partes, y respondiendo, digo que se debe y ha de negar al dicho Bartolomé Ruiz Navarrete lo que pide, por lo que del proceso y autos resulta, porque la dicha esclava Gracia no es del dicho Bartolomé Ruiz de Navarrete, sino del dicho doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, que como suya la poseía y tuvo en su poder y servicio mucho tiempo hasta que murió, y en su testamento bajo cuya disposición falleció la nombró y declaró expresamente por bienes suyos con los demás esclavos que asimismo nombró por suyos, lo cual no hiciera si no fuera suya, y es cosa cierta que si fuera del dicho Bartolomé Ruiz la dicha esclava, el dicho doctor lo declarara en el dicho su testamento, como dijo y declaró otras muchas cosas de más y de menos importancia, y a esta buena fé se debe estar, y no a lo que ahora después de muerto viene a pedir el dicho Bartolomé Ruiz, pues no lo ha pedido en más de dos años que ha que está la dicha negra en poder del dicho doctor difunto, y menos se ha de estar a la declaración que en razón de esto hizo su hijo el doctor Francisco Ortiz Navarrete, por ser como es yerno (1) del dicho Bartolomé Ruiz Navarrete, por el daño y perjuicio que contra ella quiere hacer a los demás hermanos herederos del dicho doctor difunto su padre, y tampoco han de ser ni son bastantes las escrituras del contrario presentadas, de venta de la dicha negra, pues estaban en poder del dicho difunto juntamente con la que a él le hizo el dicho Bartolomé Ruiz después de ellas, la cual no se presenta con ellas y se oculta, y menos caso se debe hacer de los dichos testigos que ahora por su parte se han presentado, porque aunque fuese así lo que dicen y ellos lo supiesen, pudo ser que no supiesen la venta que después hizo el dicho Bartolomé Ruiz Navarrete al dicho doctor difunto de la dicha negra. Por todo lo cual y lo demás que hace o hacer puede en favor del dicho mi menor y a su derecho conviene, a V. M. pido y suplico mande declarar y declare no haber lugar lo pedido por el dicho Bartolomé Ruiz Navarrete, y que la dicha negra Gracia es esclava del dicho doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, y a mayor abundamiento a V. M. suplica y pide que dé por libres a sus  bienes, albaceas y herederos de lo contra ellos pedido por el susodicho, y sobre todo pido justicia, y si otro mejor y más jurídico pedimento me conviene hacer lo hago y he por hecho. Gerónimo de Aguilera.
Auto. El señor Corregidor mandó dar traslado a las otras partes y se le lleven los autos y así lo proveyó, y sea sin perjuicio del estado del pleito. Don Francisco Dávila. Esteban Bernal, escribano público.

(1) Se van clarificando los intereses de los personajes. Francisco Ortiz es yerno del curador de su hermano Juan y, por tanto, lo apoya aunque redunde en menoscabo de la herencia. Así, se enfrenta al tenaz albacea de su padre. Hay que tener en cuenta que Francisco desempeña un cargo importante, el de abogado en la Audiencia Real de la Nueva España, tribunal superior donde va a parar el pleito en grado de apelación después de que el Corregidor sentencie en favor de dicho suegro y curador, respectivamente, de los dos hermanos herederos. Pero todo es más complicado, si cabe, porque el nuevo curador (ad litem) del menor Juan Ortiz, también se opone a que Gracia sea devuelta a Bartolomé Ruiz (curador ad bona del mismo menor, recuérdese). He aquí un doblez contradictorio que debió quitar el sueño a los involucrados, y en especial al joven Juan Ortiz de Navarrete. Lo vemos seguidamente.

En la ciudad de México en 5 de septiembre de 1625 notifiqué el auto de esta otra parte del Alcalde a Agustín Díez, procurador, en nombre de su parte, en su persona, y de ello doy fé. Diego de Cisneros, escribano real.
En México en 5 de septiembre de 1625 notifiqué el auto de esta otra parte a Bartolomé Ruiz de Navarrete en su persona, y de ello doy fé. Diego de Cisneros, escribano real.
Auto. En la ciudad de México a 6 de septiembre de 1625, vistos estos autos por don Francisco Enríquez Dávila, Corregidor de esta ciudad por Su Majestad, en el artículo del pedido por Bartolomé Ruiz de Navarrete en razón de que se le entregue el precio de Gracia, negra que se vendió por bienes del doctor Francisco Ortiz Navarrete siendo esclava del dicho Bartolomé Ruiz, que se la había enviado con poder para que la vendiese, dijo que declaraba y declaró por bienes del dicho Bartolomé Ruiz de Navarrete la dicha negra Gracia y su valor, y no ser ni pertenecer al dicho difunto ni a sus herederos, y en su consecuencia mandaba y mandó que el albacea del dicho difunto, dentro de dos días después de la notificación de este auto dé y pague al dicho Bartolomé Ruiz de Navarrete 280 pesos que es el precio en que se vendió la dicha negra Gracia, y pasado el dicho término no lo habiendo hecho se despache mandamiento de ejecución por esta cantidad contra los bienes del dicho difunto, y por este mi auto así lo pronuncio y mando, con costas. Don Francisco de Ávila. El licenciado Juan de Medina Vargas. Esteban Bernal, escribano público.
En la ciudad de México a 6 de septiembre de 1625 notifiqué el auto de arriba a Agustín Díez, procurador, en nombre de su parte, el cual dijo que lo oye, y de ello doy fé. Diego de Cisneros, escribano real.
En la ciudad de México a 6 de septiembre de 1625 yo el escribano yusoescrito leí y notifiqué el auto a esta otra parte a Gerónimo de Aguilera en nombre de su parte, el cual dijo lo oye, testigos Juan Andino y Antonio Hernández, escribano real, vecinos de esta ciudad. Diego de Cisneros, escribano real.


Y, como decíamos, ya está el pleito en la Real Audiencia, apelado tanto  por el albacea del difunto doctor como por el curador ad litem de su hijo menor:
Relación. Muy Poderoso Señor (1), Agustín Díez, en nombre del licenciado Sebastián Sánchez, presbítero, capellán del Hospital Real de esta ciudad, albacea del doctor Francisco Ortiz Navarrete, difunto, en el pleito que  contra los bienes del dicho doctor difunto trata Bartolomé Ruiz Navarrete sobre que se le entregue a Gracia, negra, y lo demás que es esta causa, apelo y me presento ante V. A. en grado de apelación y agravio de un auto que en la causa pronunció don Francisco Dávila, Corregidor de esta ciudad, en que mandó que mi parte pague a la contraria como tal albacea dentro de segundo día 280 pesos que dicen se vendió la dicha negra, y en su defecto se diese mandamiento de ejecución contra los dichos bienes, como se contiene en el dicho auto, en lo cual mi parte es agraviada, por lo que protesto alegar en forma, por tanto, a V. A. suplico que habiéndome por presentado en el dicho grado, mande que el escribano de la causa la pase a esta Real Audiencia para que estándolo se revoque el dicho auto, pido justicia y costas. Agustín Díez. En México a 11 de septiembre de 1625 estando en audiencia pública los señores Presidente y Oidores de la Audiencia Real de la Nueva España se leyó esta petición, y vista, mandaron la hubieren por presentada en el dicho grado de apelación, y que el escribano pase el pleito a esta Real Audiencia, siendo definitivo, y si es ejecutivo, pagada la parte. Rivera. En México a 9 de septiembre de 1625 el contenido la presentó ante mí, con protestación en forma, fuera de audiencia. Medina, escribano.

(1) Se refieren al Virrey, (Su Alteza) que era a la vez Presidente de la Real Audiencia, a la sazón Rodrigo Pacheco y Osorio, III Marqués de Cerralbo.


                                      Rodrigo Pacheco y Osorio


Repartimiento. En 16 de septiembre de 1625 al Secretario Rivera. Paga de derechos. En 17 de septiembre de 1625, pagó la parte de Bartolomé Ruiz de Navarrete de los derechos de cincuenta hojas 18 reales y no más. Doy fé. Rivera. Navarrete. Paga. En 22 de septiembre de 1625 pagó la parte del licenciado Sebastián Sánchez de los derechos de este pleito dos ¿pesos? al Secretario, y no más, doy fé. Rivera. Martínez. Paga. En 6 de noviembre de 1625 pagó la parte de Juan Ortiz Navarrete de los derechos de este pleito que tuvo cincuenta hojas 18 reales y no más, doy fé. Rivera.

Muy Poderoso Señor, Gerónimo de Aguilera, en nombre y como curador ad litem de don Juan Ortiz de Navarrete, menor hijo del doctor Francisco Ortiz de Navarrete, difunto, en la causa que contra sus bienes y herederos trata Bartolomé Ruiz, en que pide se le dé y entregue una negra nombrada Gracia, esclava, por decir que es suya, siendo del dicho doctor difunto, y habiendo quedado por bienes con los demás, apelo y me presento ante V. A. en grado de apelación, nulidad y agravio y como mejor haya lugar en derecho, de la sentencia en esta causa pronunciada por el Corregidor de esta ciudad en que declaró ser la dicha negra Gracia del dicho Bartolomé Ruiz, y mandó se le dé y entregue, la cual se ha de revocar y enmendar, por ser como es en perjuicio del dicho menor y lo demás, y para ello, a V. A. pido y suplico me haya por presentado en el dicho grado y mande que el escribano luego pase el pleito a esta Real Audiencia, y se revoque y enmiende la dicha sentencia, sobre que pido justicia, y en lo demás de ella. Gerónimo de Aguilera.
Auto. En la ciudad de México a 9 de septiembre de 1625 estando en audiencia los señores Presidente y Oidores de la Audiencia Real de la Nueva España se leyó esta petición, y vista, lo hubieron por presentado en el dicho grado de apelación, y mandaron que el escribano pase el pleito a esta Real Audiencia, siendo definitivo, y si es ejecutivo, pague la parte. Rivera.

Muy Poderoso Señor: Juan de Buiza, en nombre de Bartolomé Ruiz de Navarrete, en el pleito con los albaceas y herederos del doctor Francisco Ortiz de Navarrete, difunto, en razón de que se le vuelva una su esclava llamada Gracia y por ella su justo precio y valor, digo que don Francisco Enríquez Dávila, Corregidor de esta ciudad, dió y pronunció sentencia por la cual mandó que el dicho albacea pague a mi parte 280 pesos en que parece haberse vendido la dicha esclava, dentro de segundo día, de la cual sentencia la parte contraria apeló por esta Real Audiencia, y porque es justo y a derecho conforme se ha y debe confirmar, mandando se lleve adelante la ejecución, y así lo pido por lo que de los autos resulta en favor de mi parte está dicho y alegado que es por expreso general y siguiente. Lo otro que como parte tiene verificado, le toca y pertenece la dicha esclava por ser suya propia, y en haberse hallado en los bienes del dicho difunto no hubo más causa que habérsela enviado mi parte con su poder para que la vendiese y remitiese su procedido, y por haber muerto en este tiempo no hubo efecto la dicha venta, y así quedó en su casa cuando murió, y siendo así se le debe volver y restituir a mi parte, libremente y sin costas algunas como está mandado, por todo lo cual y lo demás favorable, a V. A. pido y suplico mande declarar por mal apelado y bien sentenciado, y confirmar la sentencia dada por el dicho Corregidor, devolviendo esta causa por que se cumpla y ejecute, sobre que pido cumplimiento de justica y costas para ello y concluyo definitivamente. El licenciado López de Úbeda. Otrosí a V. A. suplico mande que el procurador de la audiencia ordinaria que dicho es de la parte contraria sustituya el poder que tiene en uno de los del número de esta Real Audiencia, con quien se siga esta causa, y pido ut supra. Auto. En México en 19 de septiembre de 1625 estando en audiencia pública los señores Presidente y Oidores de la Audiencia Real de la Nueva España, se leyó esta petición, y vista, mandaron dar traslado a la otra parte y que el procurador de la Audiencia Ordinaria sustituya el poder que tiene en procurador de número de esta Real Audiencia. Rivera.
En la ciudad de México a 19 de septiembre de 1625 yo el escribano notifiqué la petición de esta otra parte y auto de ella proveído como en él se contiene a Agustín Díez, procurador de la Audiencia Ordinaria de esta ciudad y por los herederos de Francisco Ortiz de Navarrete le apercibí sustituya el poder que tiene para seguir esta causa en procurador de la Real Audiencia, al cual relevase según el lugar y obliga los ... que les están obligados, y pide se le notifique todo lo susodicho al dicho Juan Martínez, y lo firmó, testigos Juan Pérez de Rivera, escribano público, y Juan de Valdivieso, vecinos de México. Agustín Díez. Gerónimo de Aguilera. Francisco Alfonso de Contreras, escribano real. En la ciudad de México a 19 de septiembre de 1625 yo el escribano notifiqué la petición y auto de esta otra parte como en él se contiene a Gerónimo de Aguilera como a curador ad litem del menor don Juan Ortiz de Navarrete, hijo del doctor Francisco Ortiz de Navarrete, en su persona, y dijo que lo oye, testigos Pedro de Matienzo y Juan de Esquivel, vecinos de México. Francisco Alfonso de Contreras, escribano real.

Muy Poderoso Señor,  Joseph de Celi (1), en nombre de Bartolomé Ruiz de Navarrete en el pleito que trata con Hernán (sic) Sánchez, presbítero albacea del doctor Francisco Ortiz Navarrete, y Gerónimo de Aguilera, curador ad litem de don Juan Navarrete su hijo menor, sobre pesos de oro y lo demás, digo que desde mi petición en la cual queda bien probado y concluí definitivamente se dió traslado a las partes contrarias, y aunque se le notificó no han dicho cosa alguna en el término que lo debían hacer en ... el día que les acuso, a V. A. pido y supllico que habiéndola por acusada mande hacer en la causa según y como por mi parte está pedido, con justicia y costas y en lo necesario. Joseph de Celi.
Auto. En México a 23 de septiembre de 1625 estando en audiencia pública los señores Presidente y Oidores de la Audiencia Real de la Nueva España se leyó esta petición, y hubieron este pleito por concluso, pasó presente Bartolomé Navarro (sic) y se le notificó. Rivera.

(1) Josephe de Zeli, procurador del número de la Real Audiencia de México de la Nueva España, dice que en él fué rematado el dicho oficio [en 1595] en almoneda pública como mayor ponedor  por muerte de Álvaro Ruiz su antecesor, en precio de 1.000 pesos de oro de minas, de que dió satisfacción conforme al dicho remate, y atento a ello el Virrey le dió el título del dicho oficio, que con esta presenta, con que dentro de tres años llevase confirmación de V. A.


                                                     Firma de Josephe de Celi

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Notas varias, 3i.

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