miércoles, 22 de diciembre de 2021

Los olvidados, 12q.

 


[...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás la mayor influencia, escasa de todas formas, la protagonizaron los anarquistas, si tomamos como referencia el número de pueblos de la comarca en los que aparecen sociedades obreras adheridas a la Federación de Trabajadores de la Región Española (1), en 1882 (Aznalcóllar, Espartinas, Mairena, Sanlúcar), o las que aparecen representadas en el Congreso del Teatro de la Comedia de la CNT en 1919 (Aznalcóllar, Carrión, Castilleja del Campo, Castilleja  de la Cuesta, Gelves, Sanlúcar, Valencina, Villamanrique) [...]. Sociabilidad y Asociacionismo: Estudio de Antropología Social en el Aljarafe Sevillano. Javier Escalera Reyes. Diputación de Sevilla, 1990, capítulo I, nota 11. (2) 

(1) Aparecida en 1881 durante el Congreso obrero de Barcelona tras la caída del gobierno conservador de Antonio Cánovas del Castillo, un hecho este que propició cierta tolerancia, la FTRE se disolvería en 1888 por causa de la trampa antiobrera que las instancias oficiales armaron con base en el episodio de la llamada Mano Negra.
Antes, en mayo de 1882, esta organización obrera FTRE había celebrado un congreso en Sevilla.

(2) En Saitabi, revista de la Facultat de Geografía i Història de la Universitat de València, (nº 20, año 1970) el historiador Alfons Cucó Giner en su artículo Contribución a un estudio cuantitativo de la C. N. T., afirma que en el año del Congreso en el Teatro de la Comedia, 1919, había en Castilleja de la Cuesta 100 federados (2a). Los pueblos de nuestro entorno para los que el profesor Cucó ofrece datos de dicho año son La Algaba (con 140 federados), Aznalcóllar (900), Camas (238), Coria del Rio (1.070, y en 1931 2.016), Gelves (100), Gerena (580), Guillena (180), Paterna del Campo (168), Puebla del Rio (400), La Rinconada (140, y en 1931 4.700), Sanlúcar la Mayor (560), Santiponce (800 en 1931), y Valencina (300).

(2a) Fuerte preponderancia del anarquismo en nuestra Villa en proporción a su población, que a día de hoy la historia oficial con su batahola neoliberal y católico-municipal de soflamas triunfalistas, procesiones, banderolas y cohetes ignora supinamente. Un año después del Congreso de Madrid se formó el padrón de habitantes, en cuya primera página aparece Caballero-Infante (v.i.), el instigador del somatén, que, como ya vimos, proyectaba convertir en esta policía paralela a los niños exploradores boy-scouts amparándose en el dictador Miguel Primo de Rivera.



El día 24 de diciembre de 1919, Nochebuena en el contexto de una huelga de albañiles, el contratista de obras Amadeo Saturnino Recio fue tiroteado por tres activistas cuando se encontraba en un establecimiento de zapatería del Pasaje Vila, esquina de la calle Jamerdana, con otros patronos de la construcción. Una bala le atravesó el brazo y otra le rozó el abdomen. A pocos metros cayó herido el obrero mecánico de veinte años José Aparicio López, con un balazo en la ingle. Se encontró una pistola junto a él, a la que le faltaban dos proyectiles en el cargador. Aparicio era natural de Castellón de la Plana, había trabajado como cerrajero el año anterior en Barcelona, y vino a Sevilla a vivir con un tío suyo en la barriada de San Bernardo y a trabajar en la fábrica de Julio Barrau. Declaró que la pistola no era suya, y que aunque tenía ideas ácratas, nunca había utilizado armas.


El día 2 de enero la policía tomó declaración a los albañiles Antonio Guerrero, Juan Navas y Manuel Barrios, siendo puestos en libertad luego. Otro complicado fue el albañil Antonio Ramos Varo, natural de Lucena.


A la semana de estos hechos los sindicalistas del ramo de la construcción dispararon contra el arquitecto Aníbal González cuando, a la seis de la tarde y tras una reunión en el ayuntamiento regresaba a su casa en la calle Monsálvez. Al llegar a la cancela tres obreros le dispararon, huyendo luego en dirección a la calle Alfonso XII.


En repulsa a este atentado se organizó una manifestación desde la Plaza Nueva, formada por comerciantes, industriales, políticos, gentes de la banca, artistas, literatos y obreros contrarios a la huelga. Entre ellos, el convaleciente Amadeo Saturnino Recio.


El día 11 de enero se informó de la detención del presidente de la Sociedad de carreros Enrique Torrella por creer que estaba implicado en los hechos. La policía divulgó que perseguía de cerca a “un sujeto de nacionalidad rusa que, procedente de Barcelona, llegó hace días, entrevistándose con los elementos exaltados” (ABC).


El viernes dos de enero de 1920 publicó El Siglo Futuro:


Detención de un presunto bolcheviqui (sic). Telegrafían de Sevilla que la Guardia civil de Castilleja de la Cuesta ha detenido a un extranjero sospechoso e indocumentado, cuyas señas coinciden con las del propagandista bolcheviqui  ruso Max Lucan, contra el que hay órdenes de detención. El detenido ha manifestado llamarse Joseph Yecan Husman. Es israelita. Ha sido trasladado a Sevilla e ingresado en la cárcel. Hace dos años desembarcó en Lisboa y se trasladó a Barcelona. Después vino a Andalucía, cuya región llevaba ya recorrida casi completamente. El detenido ha quedado a disposición de las autoridades”.


Manuel Díaz Criado, nacido el 28 de octubre de 1898, aprobó el ejercicio de ingreso en la Academia de Artillería en julio de 1915. De alférez fue destinado al Tercio Extranjero en octubre de 1921. 

"Después de tomado Tauriat Hamed, y en las avanzadas que se establecen para proteger a las fuerzas que se dedican a la reconstrucción de la fortificación, es donde sufrimos cuatro bajas. El alférez del Tercio, don Manuel Díaz Criado, herido leve, y tres heridos más, uno del Tercio, otro de Intendencia y otro de Ceriñola". La Época, 3 de diciembre de 1921. (Los olvidados, 10. Diciembre de 2020).


Las Reinas y los heridos. Doña María Cristina. Sevilla, 15. Después de visitar doña María Cristina al infante don Alfonso, marchó al Palacio de Arte Moderno, en donde está instalado el hospital de la Cruz Roja. La Reina visitó la sala de oficiales, y habló con los tenientes de Infantería señor Molins, y de la Legión señores Gallego y Díaz Criado, que resultaron heridos en el combate de Tauriat. Después visitó las salas de la Reina Victoria Eugenia, del príncipe de Asturias, de Alfonso XIII, y fue vitoreada al entrar en ésta, en la que habló con todos los soldados que hay en ella. Al salir la Reina de la sala de Alfonso XIII, el soldado Jaime Messeguer dio las gracias a la Soberana, en sentidas frases, por las atenciones de que hace objeto a los soldados la familia Real. Más tarde, la Reina visitó el hospital de San Telmo, que recorrió en su totalidad. A las tres y media marchó la Reina Cristina en su automóvil al inmediato pueblo de Castilleja de la Cuesta para visitar a la infantita Esperanza, hija de los infantes don Carlos y doña Luisa, que se educa en el Colegio de las Irlandesas. Acompañan a la Reina los infantes don Carlos, don Alfonso y doña Luisa, y el séquito que ha venido con ella desde Madrid. Doña Cristina marchará después, acompañada de los infantes, desde Castilleja a las posesiones de Villamanrique, donde el infante don Alfonso permanecerá varios días atendiendo al restablecimiento de su salud. La Reina regresará a Sevilla el sábado, y continuará su viaje a Madrid en el expreso. La Acción, 16 de diciembre de 1921.


También en Sevilla, en agosto de 1923, en la tarde del día 17, fue atracado el empleado de la recaudación de arbitrios municipales José León Arco por tres hombres armados con pistolas, dos de los cuales habían sido procesados con anterioridad: Manuel Roldán Jiménez, de 22 años, natural de Doña Mencía (Córdoba), obrero ferroviario y sindicalista, por el atentado al arquitecto Aníbal González, al cual en esta última ocasión se le ocupó una pistola del calibre 7,30, y Manuel Adame, de 26 años, soltero, presidente de la Federación Regional de Trabajadores, de oficio calderero, que había vivido muchos años en Barcelona, procesado por el atentado contra el maestro de obras Amadeo Saturnino. Hubo indicios de que el intento de atraco a José León Arco fue preparado por el sindicalista José Sánchez Garcés (alias Santiago Padilla), que se encontraba en la capital andaluza desde tres meses atrás, y que había participado en el atraco y asalto a la imprenta Alemana en Madrid. Ahora fue detenido en la Alameda de Hércules en la madrugada del día del atraco al recaudador de arbitrios.


Don Miguel de los Reyes, de Castilleja de la Cuesta, ha vendido 350 borregas a 30 reales arroba, para carne. El Progreso agrícola y pecuario, 30 de abril de 1922.

Don Miguel de los Reyes, de Castilleja de la Cuesta, ha vendido 164 borregos a 30 pesetas cabeza; 55 carneros sementales para Portugal a 150 pesetas cabeza y una jaca moruna de Pablo Romero en 1.900 pesetas.

Don Miguel Reyes Chávez, de Castilleja, ha vendido 193 borregos a 42 pesetas cabeza. El Progreso agrícola y pecuario, 30 de abril de 1925.

La feria de San Miguel en Sevilla. Don Miguel de los Reyes, de Castilleja de la Cuesta, ha vendido 300 ovejas extremeñas a 45 pesetas cabeza. El Progreso agrícola y pecuario, 7 de octubre de 1925.


Arrollado por un carro. Sevilla, 12 (4 de la tarde). – En la carretera de Castilleja de la Cuesta a Villamanrique fue atropellado por el carro que guiaba Juan Montilla Lora, vehículo propiedad de Emilio Torres Reina, el vecino de Bormujos Manuel Acevedo; sufrió la fractura de diez costillas y la clavícula derecha. Se calificó su estado de gravísimo. El Sol, 13 de enero de 1923.

María González Gómez, una de las hijas del arquitecto Aníbal González, se casó con Miguel Sánchez-Dalp Marañón, cuya madre, fallecida en el año 1950, fue María de los Ángeles Marañón Lavín, con lo que se establecen vínculos entre Aníbal y los Marañón castillejenses dueños de la hacienda de San Ignacio. La mujer de Aníbal, suegra de Sánchez-Dalp, fue Ana Gómez Millán, hija de José Gómez Otero (nacido en 1845) y perteneciente a una familia en la que cuatro generaciones se habían dedicado a la arquitectura. En efecto, la saga de los Gómez se extendió hasta los biznietos. Los hermanos José, Antonio y Aurelio Gómez Millán fueron reputados arquitectos hijos de José (1) y de la trianera María Dolores Millán.

(1) Precisamente este fundador de la saga fue autor de la casa de la familia Marañón en la sevillana calle Jesús del Gran Poder números 9-11, construida en 1901, y también se le atribuye, creo que erróneamente, la autoría de la desaparecida hacienda de Santa Teresa de Buenavista (1904) en término de Camas pero limítrofe con el de Castilleja junto a la ermita de Guía y con la carretera Sevilla-Huelva. La hacienda de Santa Teresa fue en realidad obra de su nuero Aníbal González (1a).

Aurelio Gómez Millán (Sevilla, 2 julio 1898 — 28 abril 1991). Autor del edificio del teatro Reina Mercedes (Coliseo España) (1925-30), conjuntamente con su hermano José, para Ildefonso Marañón, en el número 38 de la avenida de la Constitución (1b). Este arquitecto proyectó más de cuarenta edificios de estilo regionalista, en diversas zonas de la ciudad, algunos desaparecidos.

(1a) Escribir sobre la hacienda Santa Teresa (¿San José?) y sobre la atribución de la casa de Salinas en la Plaza, con mención a Caballero-Infante.

(1b) El edificio fue proyectado en origen como cinematógrafo en el año 1924 por los hermanos José y Aurelio Gómez Millán, sobre el solar de antiguo convento de Santo Tomás. Inicialmente se llamó Cine Reina Mercedes, pero unos meses antes de la Exposición Iberoamericana de 1929 ya era Teatro Reina Victoria, tras su reducción de aforo y ampliación del escenario, inaugurándose el día 3 de diciembre de 1931 como “Coliseo España”. Wikipedia.


Aurelio Gómez Millán* fue padre del también arquitecto Aurelio Gómez de Terreros Sánchez.**

* La Semana de la Arquitectura sigue con una placa en el mercado Puerta de la Carne y visitas a Museo de Cerámica. El Edificio del Mercado de la Puerta de la Carne, construido entre 1927 y 1929, según proyecto de los arquitectos Aurelio Gómez Millán y Gabriel Lupiáñez Gely, está inscrito en el registro de la Fundación Docomomo Ibérico (Documentation and Conservation of buildings, sites and neighbourhoods of the Modern Movement), organización internacional creada en 1990 con el objetivo de "inventariar, divulgar y proteger el patrimonio arquitectónico del Movimiento Moderno, a fin de lograr su reconocimiento como parte de nuestra cultura del siglo XX, su protección patrimonial y conservación". El inmueble fue inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz por Orden de la Junta de Andalucía, publicada en el BOJA número 158, de 8 de agosto de 2008. Europa Press. Sevilla, 7 de octubre de 2015.

**Aurelio Gómez de Terreros adquirió un chalé en la urbanización Poblado de Rozas (Gines), sita en terrenos pertenecientes a la hacienda San Ignacio.


Recién terminado un cursillo de delineante en la Universidad Laboral mi padre me llevó al cercano domicilio de don Aurelio en Gines para intentar que me proporcionase un puesto de trabajo en su estudio. Yo contaba con 18 años de edad y con una absoluta inexperiencia, así que iba con gran recelo, timidez y desconfianza. Nos habíamos relavado y repeinado y vestido con los mejores atuendos. Recuerdo que nos franqueó la entrada una sirvienta y que fuimos recibidos en un salón. Don Aurelio, sentado en un sofá, no se molestó ni en incorporarse ni en ofrecernos asiento. Apenas habló y nos despachó en un minuto escaso. Mi padre no volvió a mencionar este asunto posteriormente.


El chalé de don Aurelio, en la calle José Zorrilla. Justamente enfrente vivía Cristina, una muchacha esbelta y alta, de tipo nórdico, rubia con enormes ojos azules, que me confesó la primera vez que hablamos haber reparado en mí por la calle y tener ganas de conocerme. Era bellísima y encantadora de trato y me invitó a su casa para presentarme a su madre, viuda. Fue por la década de los 80. Fui un par de tardes y supe que el fallecido cabeza de familia era alemán de nacionalidad –siempre sospeché de algún militar huido tras la derrota de los nazis, como otros muchos que encontraron asilo en la España de Franco–. La viuda era una mujer con tendencia a la obesidad, sencilla y culta, que asistía a clases de adultos en la Universidad de Sevilla, hasta donde se desplazaba a diario en su pequeño automóvil. Tenía otro hijo, un muchacho serio y adusto que pasaba sin pronunciar palabra por el salón donde nos reuníamos. La viuda me regaló un traje de su difunto marido, pantalón y chaqueta de corte antiquísimo en tela gris claro, con unas extrañas trabillas. Nunca los utilicé porque me quedaban anchísimos.
Cristina también vino una tarde a mi casa y conoció a mi padre. Algún tiempo después se marchó a vivir a Sevilla con un muchacho bohemio y barbudo, con el cual habitó una buhardilla en el barrio de Santa Cruz. La encontré varias veces por el centro de la capital y seguía igual de educada y atenta. La última vez me dijo que se trajo a su madre a la ciudad por no dejarla sola en el chalé, y que anciana como era se encontraba "algo desorientada".


Aurelio Gómez de Terreros


Sevilla. Edicto. Por el presente, que se expide en virtud de lo dispuesto por el señor Juez de Primera Instancia número dos de esta capital, en providencia dictada en el día de hoy, se hace público que don Aurelio Gómez Millán y su esposa, doña Pilar Sánchez Terreros y Vázquez, han presentado escrito interesando la modificación de los apellidos de sus ocho hijos legítimos, nombrados doña María del Valle, don Aurelio, don José Luís, don Alvaro, doña Pilar, don Francisco Javier, don Juan Jesús y don Ignacio Gómez y Sánchez Terreros, para que en lo sucesivo puedan unirse el apellido paterno, Gómez, y el apellido materno, Terreros, formándose como un solo apellido compuesto de Gómez de Terreros, exponiendo en apoyo de su pretensión el evitar que en su futura descendencia se extinga el apellido materno de Terreros, de rancio abolengo, vinculado a numerosos títulos nobiliarios, y preciado patrimonio familiar; lo que se hace saber por medio del presente, para que puedan presentar su oposición ante este Juzgado, sito en el Palacio de Justicia, calle Almirante Apodaca, número dos, cuantos se crean con derecho a ello, a cuyo efecto se les señala el término de tres meses, a contar desde el día de la publicación en el BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO. Sevilla, 6 de abril de 1945. El Secretario, M. Priego.



Fueron los Terreros familia de hidalgos de Cortegana (Huelva).


Después de la decepcionante entrevista con el arquitecto don Aurelio conseguí un empleíllo de auxiliar de delineante en una pequeña empresa llamada SAFF –Sociedad Anónima de Fomento del Frío– sita en un angosto y profundo local en la sevillana calle de Santo Tomás, junto al Archivo de Indias. Abarrotado de mesas de dibujo y antiguos archivadores, con los tubos de neón precariamente suspendidos del techo, recordaba a la Oficina Siniestra de la revista humorística La Codorniz que yo leía con fruición desde muy jovencito. La hermana del director era una vieja arpía fea y despeinada que ejercía labores administrativas. Había dos delineantes técnicos, gente muy seria y de pocas palabras a pesar de andar por la treintena de edad. Uno de ellos se acabó casando con una muchacha modosita y discreta que auxiliaba a la vieja en las cuentas de la empresa. Un tercer delineante, más joven y simpático, a cuyas órdenes yo estaba, bromeaba constantemente haciendo dibujos cómicos que me enseñaba y repitiendo a modo de coletilla: "la vida es un alfajor". Una de sus creaciones era "El Trepaparedes".



A pesar de todo yo estaba cada día más deprimido e incómodo por el rígido horario y los madrugones para tomar el autobús, el regreso a Castilleja para almorzar con rapidez y volver luego a aquel antro por la tarde, así que los últimos días al llegar no saludaba a nadie, lo que originó las quejas de la arpía y un aviso de su hermano el director.

Al poco tiempo me llamó a su oficina al fondo del local el delineante jefe y me dijo con corrección, que, por ajuste de personal, iban a tener que prescindir de mis servicios. Se interesó por si yo tenía alguna carga familiar que dependiera de mi sueldo, le dije que no, y, tras cobrar, me marché sin despedirme de nadie.

La empresa se anunciaba en la prensa desde los años 60, pero a mediados de los 70 desapareció, y hoy el local está ocupado por un bar que atiende sobre todo a turistas.



Dejar aquel trabajo supuso para mí una gran bocanada de aire y vida. Todavía me quedaban muchos meses antes de que me llamaran para el sorteo de la mili. Pude seguir leyendo las obras de Pío Baroja, Azorín o Valle-Inclán de la Colección Austral que adquiría entonces, pero ahora en la comodidad de mi habitación o bajo un árbol en el campo, y no en un poyete de la avenida de la Constitución mientras esperaba que abriera SAFF para empezar la jornada de trabajo.


Volviendo al arquitecto Aurelio Gómez de Terreros, he aquí su esquela mortuoria:



Su hija María del Valle (en la foto que sigue) es catedrática de Historia del Arte en la Universidad Pablo de Olavide y en la de Huelva.




La junta de Gobierno de la Real Maestranza de Sevilla encabezada por el teniente de Hermano Mayor Alfonso Guajardo-Fajardo y Alarcón (1) publicó un libro titulado Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Obras 2005-2011, con prólogo del rey Juan Carlos de Borbón, su Hermano Mayor, y con epílogo de María del Valle Gómez de Terreros Guardiola titulado La plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla: reseña histórica y crítica del proceso constructivo de un edificio vivo. También participa en el libro Juan Jesús Gómez de Terreros Sánchez (2) explicando aspectos de la conservación y mantenimiento de la plaza.

A la vez se presentó una biografía del general de galeones José Fernández de Santillán (3), conde de Casa Alegre, elaborada por su descendiente Javier Solís.

Autora también la referida María del Valle del libro Antonio Gómez Millán (1883-1956). Una revisión de la arquitectura sevillana de su tiempo. Obra constituída por su tesis doctoral, la que dirigió un historiador del arte viejo conocido de quien esto escribe, el vallisoletano radicado en Sevilla Jesús Miguel Palomero Páramo (4). María del Valle produjo una labor que incide en la arquitectura de la Orden de Santiago, de interés para la historia de nuestra Villa. Juan 


(1) Encontramos a los Guajardo-Fajardo —herederos de los marqueses de la Reunión de la Nueva España— en el padrón de vecindario de Castilleja del mes de diciembre del año 1945. Viven en la calle José Antonio Primo de Rivera (hoy calle de Enmedio) n.º 32 (hoy Casa de la Cultura, Biblioteca y Archivo Municipal) María Albarracín Arias de Saavedra, marquesa viuda de la Reunión de la Nueva España, nacida en Sevilla el 31 de julio de 1891 y con residencia en Castilleja desde el año 1913. Y sus hijos José Guajardo-Fajardo Albarracín, nacido en Sevilla el 20 de marzo de 1908, de profesión labrador; Alfonso Guajardo-Fajardo Albarracín*, nacido en Sevilla el 31 de enero de 1915, de profesión militar; e Ignacio Guajardo-Fajardo Albarracín, nacido en Sevilla el 7 de marzo de 1922, estudiante.


* Fallecido en Sevilla el 21 de noviembre de 1985, Alfonso Guajardo-Fajardo Albarracín fue soldado voluntario en las Milicias Nacionales desde el mismo día 23 de julio de 1936 —fecha exacta de la caída de Castilleja— en que fueron convocadas por el mando militar. Tenía 21 años de edad y la licenciatura de Químicas recién terminada. A los cinco meses era alférez provisional en el Tercer Regimiento de Artillería Ligera. Al finalizar la guerra, teniente profesional. En 1944 capitán, por antigüedad, y en 1955 comandante honorario en la Reserva. Hasta 1973 que cumplió la edad reglamentaria. Estuvo en el ejército 36 años, 6 meses y 8 días.
Tenía tierras en Umbrete (Sevilla), localidad donde el PSOE gobernante le rotuló una calle por su "servicio del bien común". Su hijo y heredero, Alfonso Guajardo-Fajardo Alarcón, continúa la obra de su padre en dicha localidad. 
Fueron ambos tenientes de hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería, inmersos en el mundo taurino, universitario y ateneísta. El padre entre 1979 y 1985 , y el hijo entre 2005 y 2011. Los olvidados, 12b. Enero 2021.

Juan Jesús Gomez de Terreros Sánchez, hermano de don Aurelio y como él, también arquitecto, falleció en Sevilla. Fue alumno del colegio jesuita de Porta Celi en la promoción de 1958. 


Ella, Ana María Nieto Gutiérrez, era hija del comandante de Aviación Joaquín Nieto Fernández, Caballero de San Hermenegildo y con varias cruces de Guerra y al Mérito Militar, fallecido en Chipiona (Cádiz) el 14 de agosto de 1982. Otra de sus hijas fue María Regla Gómez de Terreros Nieto.

(2) El general José Fernández de Santillán es ya conocido en esta Historia de Castilleja de la Cuesta.

(3) Jesús Miguel Palomero Páramo no es recomendable como compañero de mesa en tareas de investigación que exijan sosiego, silencio y concentración. Mi experiencia con él durante varios años en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla es absolutamente negativa.

 

María del Valle Gómez de Terreros

La hacienda Santa Teresa de Buenavista, ya desaparecida, la inició el arquitecto José Gómez Otero y la completó su nuero Aníbal González, en 1904. El capitel recordaba al del Café París en la sevillana plaza de La Campana (1). Ambos edificios cayeron bajo la piqueta casi a la par.
Entonces niños, o jovencitos, con el material del pasado reconstruyen la hacienda quienes fueran vecinos de ella, en los pisos de La Depuradora o en la barriada de Coca de la Piñera, también como arquitectos, si bien inmateriales, en los espacios —¿acaso más reales?— de la mente:
"... he vivido 25 años en la depuradora de aguas y pase la niñez cerca del castillo como lo llamamos antes. La familia que mantenia el recinto hacia unos pastelitos buenisimos..."
"...yo tambien viví frente a esta hacienda en Coca de la Piñera y ademas tenia una huerta con unos tomates buenisimos. Recuerdo la vista que habia deste lo alto del torreón..."

Y yo, no menos arquitecto mental que aquellos muchachos, también recompongo el "castillo" que contemplaba desde la carretera al pasar cuando, bien en autobús o bien andando, iba o volvía desde el pueblo a la ciudad, o viceversa. Cuando eramos niños nunca osamos penetrar ni tan siquiera en el amplio solar delantero porque irradiaba todo aquel área del oriente castillejano una fuerza repelente, exóticamente aristocrática. Al paso de los años, ya el edificio ruinoso y abandonado, hice alguna visita de inspección. Los moscardones, las ratas, los drogadictos y las hordas de arrapiezos lo habían tomado como cuartel general. No me atreví a subir al segundo piso y mucho menos al torreón debido al mal estado de la escalera.

Al poco tiempo de mis inspecciones arqueológicas, como por arte de magia aparecieron ocupando la zona el gran depósito de agua de Emasesa y el subsidiario Arboreto.

(1) El Café París, tan frecuentado por el médico Juan Manuel Lara:

"Al sevillano café de París sus dueños le cambiaron el nombre por el de Café de Roma tras el triunfo de las hordas franquistas en 1939, ya que Italia, al contrario que Francia, era aliada de los vencedores de la Guerra Civil. Estaba situado en la esquina de la calle O´Donnell con la Campana, que hoy ocupa un Burguer King y, en efecto, como dice Juan Manuel Lara, a él acudían toda clase de gente —de la mediana y alta burguesía—, así como toreros y artistas, siendo un gran referente de la vida social sevillana durante las primeras décadas del siglo XX. Tenía en la primera planta un salón de billares, y los demás con amplios espejos y sillería tapizada de rojo". Historia de los apellidos, 21z. Agosto de 2020.

De inmediato me extenderé sobre una primera documentación de la hacienda de Santa Teresa, hacia el año 1739, con detalles sobre sus primeros dueños y sobre gentes relacionadas con ellos. Ya entonces se hablaba de un edificio de habitación, sobre el que es de suponer edificarían José Gómez y Aníbal González el de principios del siglo XX. La original hacienda dieciochesca la compró el primer Negrón llegado a nuestra Villa.





sábado, 19 de junio de 2021

Los olvidados, 12p.


El doctor Ramón Escudero Ruíz se empieza a anunciar como director de la residencia psiquiátrica Nuestra Señora del Carmen de Castilleja de la Cuesta desde el verano del año 1965, sustituyendo así a Pablo Gotor en el cargo, aunque Escudero consta como fundador de dicha residencia en 1959 y desde este año figura, como ya vimos en los padrones, de médico residente desde que la fundara.

De la orientación política de Ramón Escudero es poco lo que he logrado averiguar, aunque se le supone connivencia con el régimen de Franco habida cuenta de la actividad que desarrolló. De su hijo y sucesor, Ramón Escudero Espín, sí se encuentra más documentación, sobre todo en medios periodísticos. Ahora lo veremos.

Más de 200 personas se reúnen en Sevilla para celebrar los 150 años del origen de la familia Escudero Verdún. Al acto acudirán miembros de hasta la quinta generación provenientes de distintos puntos del país. Más de 200 miembros de la familia Escudero Verdún, provenientes de distintos puntos del país, se reúnen este sábado en Sevilla para celebrar los 150 años del nacimiento de José María Escudero Verdún, decano del Colegio de Procuradores de Sevilla de 1912 a 1915 y que, junto a Carolina Verdún Megía, comenzaron una dinastía que ha sido clave en la economía, cultura, sociedad y en la vida jurídica de la ciudad. Con una misa a las 12,00 horas en la iglesia de la Sagrada Mortaja, cuya hermandad fue refundada por miembros de la familia Escudero Verdún, dará comienzo la celebración de un aniversario que reunirá a miembros de hasta su quinta generación y que concluirá con un encuentro a las 13,30 en el Real Círculo de Labradores, en donde se llevará a cabo una exposición retrospectiva de los acontecimientos históricos más destacados que han marcado el desarrollo de esta saga. Entre los familiares que más han influido en la vida pública y social de la ciudad han destacado sus hijos Francisco Escudero Verdún, coronel de Infantería poseedor de una Cruz de Guerra y tres cruces al Mérito Militar con distintivo Rojo y hermano número uno de la Sagrada Mortaja; Carlos Escudero Verdún, abogado de profesión y Medalla de Oro Colectiva al Mérito en el Trabajo; Fernando Escudero Verdún, Inspector Jefe del Cuerpo General de la Policía; los procuradores Luis y José Escudero Verdún o Antonio Escudero Verdún quien fuese director del Matadero de Sevilla, pintor y restaurador de imágenes sacras. La tradición en el mundo de la procura iniciada por José María Escudero Marzo, continúa hoy en día con nietos y bisnietos. Además, entre los descendientes, destacan personas vinculadas al mundo del derecho, como abogados, notarios o fiscales, de la administración pública, inspección de trabajo o universitario, entre otros. En la actualidad, otros apellidos destacados de la ciudad están vinculados con este legado como Barrau, Valera, de Oya, López-Viota, Gil de Montes, Nocea, Gisbert o Espin. Sus hijos, nietos y biznietos, formaron y forman parte como hermanos y miembros de Juntas de Gobierno de distintas Hermandades, entre las que figuran el Gran Poder, Amargura, Calvario, Panaderos, el Valle, las Cigarreras, San Bernardo y un buen número de todos ellos a la Hermandad de la Sagrada Mortaja, como referente familiar. La Vanguardia, 25 de octubre de 2019.

El médico en nuestra Villa era hijo de Antonio Escudero Verdún (v.s) y de Enriqueta Ruíz Velasco.

Domiciliado Ramón Escudero Ruíz en la sevillana calle Trajano n.º 25, y casado con Aurelia Espín Climent, falleció prematuramente el 30 de diciembre de 1984.


Sus suegros fueron José Espín García y Lucía Climent Mayor. Lucía falleció en Sevilla el 28 de marzo de 1987, y José también en Sevilla el 25 de enero de 1993. Vivieron con su hija Aurelia y el doctor Ramón en dicha calle Trajano n.º 25. 
Existe una partida de defunción en los libros parroquiales de Castilleja en relación con la familia de Escudero:


Doña Consuelo Lloret Climent, natural de Orán (Argelia), de edad de ochenta y siete años, de estado viuda de Roque Climent, con domicilio en Clínica Nuestra Señora del Carmen, hija de don Alejandro y de doña María, falleció en ésta el día doce de mayo del año 1972. Recibió el sacramento de, todos, administrado por el Sr. Cura. Fue sepultada en Sevilla el día trece de mayo del año 1972.

Ramón Escudero Espín heredó la residencia castillejense de su padre, pero en nuestra Villa la mantendría ya poco tiempo, hasta su traslado a Bormujos en el año 2001. Escudero Espín la dirige en la actualidad, simultaneando con su labor como abogado en un bufete que también dirige, llamado Trajano XV Abogados —por el antiguo domicilio de su padre en la calle Trajano (v.s.)—.


Ramón Escudero Espín


La nueva residencia Nuestra Señora del Carmen en Bormujos

Se ha visto envuelto en algún turbio asunto, como por ejemplo el referente a la vacuna contra el Covid:


En principio, parece tratarse de una vulneración de los protocolos de vacunación de la Junta de Andalucía contra la Covid-19: el pasado 31 de diciembre, el abogado y administrador de un centro sanitario privado de Sevilla Ramón Escudero Espín se jactaba en su cuenta de Facebook de estar entre “los primeros de España” en haber sido vacunado. Una fotografía del momento en que una sanitaria le administraba la dosis probaba su afirmación. 
Escudero habría hecho valer su condición de administrador de la Residencia Nuestra Señora del Carmen para ser uno de los primeros andaluces en ser vacunados sin tener una labor sanitaria en el centro.
Ramón Escudero Espín es hijo del fundador del centro, Ramón Escudero Ruiz, que creó el centro en el año 1959 en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), aunque en 2001 éste se trasladó a unas nuevas instalaciones en la cercana localidad de Bormujos. Hasta febrero de 2019, Ramón Escudero Espín ha sido administrador único de la Residencia  Nuestra Señora del Carmen, un centro privado de atención psiquiátrica, cambiando ese estatus a administrador solidario desde esa fecha". El Plural, 9 de enero de 2021.

Pero el más conocido y publicitado es el referente a su oficio de abogado de la compañía minera canadiense Emerita Resources en el denominado "Caso Aznalcóllar":

El Juzgado de Primera Instancia número 20 de Sevilla ha condenado a Ramón Escudero Espín, abogado de Emerita Resources, empresa perdedora del concurso minero de Aznalcóllar (1), a pagar una indemnización de 5.000 euros al secretario general de Innovación, Industria y Energía de la Junta, Vicente Fernández, por una intromisión ilegítima en el honor de este último, en relación con las declaraciones que hizo en el programa El Cascabel de 13TV, donde aseguró que el alto cargo era uno de los "detenidos" en el caso Aznalcóllar. El fallo, que todavía puede ser recurrido ante la Audiencia de Sevilla, también condena al letrado a publicación del fallo de la sentencia a su costa. Vicente Fernández ha anunciado que donará el dinero de la indemnización al comedor social de Triana, que regentan las Hijas de la Caridad. La sentencia recoge como hechos probados que el 3 de julio de 2015 el letrado intervino telefónicamente en el programa El Cascabel de 13TV, donde dijo que en el caso estaba "implicado el secretario general de la Consejería, que también ha sido detenido, Vicente Fernández", cuando en realidad el secretario general no figuraba entre los 13 funcionarios y técnicos que prestaron declaración ante la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (Udef) como detenidos ni tampoco fue imputado en la causa penal que acabó siendo archivada por el juzgado de Instrucción número 3 al descartar la instructora que hubiese prevaricación en la adjudicación a Grupo México-Minorbis del concurso para reabrir la mina de Aznalcóllar. El letrado alegó en su defensa que había sufrido un "lapsus mental" al referirse al alto cargo, pero la sentencia considera que esa intromisión no puede justificarse por una confusión. El juez concluye que se ha producido una intromisión ilegítima en el honor del secretario general de Innovación, por la "falsa imputación en una investigación policial o judicial en hechos delictivos que la detención por la Policía supone" en relación con casos de informaciones "no debidamente contrastadas que comportan una falsa imputación penal", señala citando la jurisprudencia del Tribunal Supremo. En este caso, "la objetiva intromisión ilegítima en el honor del actor no puede justificarse ni por un supuesto lapsus mental y confusión por referirse en la denuncia como autor de una llamada telefónica tras una reunión de la denunciante con la adjudicataria del concurso, ni por haber sido detenida una directora general de su Consejería u otra persona que ostentaba el mismo cargo de secretaria general en otra Consejería, porque el demandado era el letrado de la empresa denunciante que no resultó adjudicataria del concurso, el que redactó la denuncia y por tanto conocía la falta de participación del actor en el órgano de contratación, e intervino en el programa televisivo cuando habían transcurrido varios días desde la última detención y de forma inveraz identificó al acto como implicado en la investigación policial y como detenido no sólo por su cargo, sino con mención de su nombre y apellido". Al afirmar que Vicente Fernández estaba implicado en una "trama delictiva por la que había sido detenido sin examinar siquiera el contenido del atestado llegado a la causa penal en la que estaba personado su cliente, incurrió al menos en una conducta gravemente imprudente, sin que la lesión del derecho fundamental al honor precise un comportamiento doloso, como ocurre en los supuestos de negligencia profesional de periodistas", precisa el fallo. En la Sentencia conocida ayer se estima en su totalidad la demanda que Vicente Fernández formuló contra el letrado de Emerita, que ha sido condenado por haber dado información falsa del procedimiento penal que se abrió por la denuncia de esa empresa contra la Dirección General de Minas de la Junta de Andalucía. La Fiscalía de Sevilla interesó en el juicio la condena del abogado a la indemnización por daños morales que "se estimase justa", al considerar que las declaraciones del letrado sobrepasaron los límites de la libertad de expresión y de información "por su inexactitud", según recoge la sentencia. Fuentes de la Junta aseguraron ayer que la sentencia demuestra que "no todo vale en política para dañar al adversario" y lamentaron el "daño" que la denuncia penal por la adjudicación del concurso de Aznalcóllar ha ocasionado a Andalucía, a la "credibilidad ante los inversores de esta comunidad y a la comarca y a los parados de esta comarca sevillana". De la misma forma, las fuentes destacaron el "daño moral" causado a los funcionarios y a sus familias durante los ocho meses que han estado "vilipendiados por un trabajo que estaba bien hecho". Jorge Muñoz. Diario de Sevilla, 26 de enero de 2016.

(1) Concurso abierto tras el paréntesis de inactividad que siguió a la catástrofe ambiental producida por la rotura de la balsa de residuos de la minería aznalcollera el 25 de abril de 1998, en que el río Guadiamar hasta el Coto de Doñana resultó afectado. Las tortugas (1a) de ojillos escépticos morían corroídas por los productos tóxicos —cadmio, plomo, arsénico— que aquella inundación de barro venenoso contenía.

(1a) Así quedaron enterradas allí también muchas vivencias infantiles de niños castillejanos:

De mi estancia en aquellos campamentos recuerdo dos cosas, a saber: mi empeño en fabricar un boomerang, para lo cual me basé en un plano con los pasos a seguir, plano que había llegado a mis manos por no recuerdo qué vía; cuando uno de los instructores me observó, escofina en mano debastando los bordes de una tabla vieja, me dijo sin consideración alguna y como un trallazo: "¡deja de hacer tonterías, Oliver!", y toda la ilusión que tenía en tan exótico artefacto desapareció, de tal forma que abandoné al punto el proyecto.
Y el segundo recuerdo fue también decepcionante y triste, ya que supuso la dolorosísima muerte de un animalito inocente, una tortuga de tamaño considerable que capturé en el río y a la que, a la espera del cercano fin de la acampada, —restaba un día o poco más—, guardé en una vieja lata oxidada, llena de agua y oculta bajo un matorral, con la intención de pasarla de contrabando en el autobús, mas, ¡oh, desdichado de mí!, cuando ya con la impedimenta lista formábamos para dirigirnos al vehículo y pude encontrar un minuto para recuperar mi vivo tesoro, descubro horrorizado tras una tufarada repugnante de podredumbre el cadáver del quelonio, cuyas fofas hinchazones se expandían fuera del caparazón: había perecido hervido por la acción de unas horas del fuerte sol que incidió en la improvisada pecera. Los olvidados, 12c. Enero de 2021.

En esta entrada que acabo de referenciar me extendí sobre la vida y obras de nuestro ilustre vecino Francisco Caballero-Infante. Aquí podríamos encajar ahora la transcripción de los párrafos más esclarecedores de uno de sus escritos didácticos, Educación cívica y su alcance en la Escuela primaria: los niños y las Instituciones de los Exploradores y Somatenes de España, que, como iniciador del movimiento de niños exploradores elaboró, y que ha llegado recientemente a mis manos:

Caballero-Infante no es ningún genio de la pluma, sino al contrario. Su fraseo es desagradablemente sobado, constituido por vulgares lugares comunes que la mediocridad de pésimos literatos hispanos ha ido cuajando secularmente. Pero el abogado castillejense tiene, a más inri, la nefasta tendencia de hilvanar estas frases deleznables de manera incoherente y repleta de incorrecciones gramaticales, que hacen de su lectura una ardua y desagradable tarea. Y como pretende emocionar a trancas y barrancas, el resultado es delirante, caótico, esperpéntico, risible de punta a punta. Debió ser hombre de conversación insoportable.
En el primer párrafo el jefe de los exploradores se decanta por una educación escolar dentro de los límites de la religión y de la moral. Continúa con llamadas insistentes al patriotismo y a "la obra magna de regeneración de nuestra amada España", y señala al efecto, como las dos instituciones educadoras por excelencia, los Exploradores y el Somatén. 

"Pues esta Institución [de los Exploradores] es la obra más grande que el maestro puede y debe, a mi entender, inculcar e instituir en las escuelas".

Los Exploradores, dice, enseñan a los niños a ser hombres de provecho para su patria y para la sociedad, y los acostumbran a una vida práctica para que se desenvuelvan por sí mismos, con autonomía. Aprenden orden, disciplina, amor al compañero, protección al débil, lealtad, honradez, amor al trabajo y al ahorro, y al final los llevan a la heroicidad y al sacrificio.

Continúa Caballero-Infante listando los doce artículos del Código del explorador, siguiendo con un comentario explicativo de cada uno de ellos. El octavo y el noveno artículos atañen especialmente al respeto a la Naturaleza, del cual están tan exentos los mineros de Aznalcóllar (v.s.):

"En el octavo y el noveno se les inculca la costumbre de ser altruistas y caritativos, no solo en cuanto se refiere a sus semejantes, sino con los animalitos, las plantas y las flores, de las que instintivamente son enemigos. A estimar y cuidar todo cuanto les rodea, sin pararse a distinguir lo que sea, y sí solo por hacer bien; en una palabra, a amar a la naturaleza, comprendiendo los encantos y beneficios que proporciona: así mismo aprenden a ser amigos de la limpieza y el aseo, que dando salud al cuerpo, hace que el espíritu y la inteligencia estén despejados y alegres y como consecuencia de ello propicio a ejecutar el bien y comprender la alegría de la vida".

Añade un párrafo que constituirá las delicias de cualquier cretino fascistoide de esos que en este principio del siglo XXI tanto abundan, con sus cráneos rapados y sus banderitas hispánicas:

"¡Qué Patria más grande sería la nuestra, tan amada, tan hermosa, tan fértil y millares de veces bendita, cuando nuestra España, gloriosa, luchadora, imponderable, donde el sol brilla con más fulgor que en parte alguna, donde sus flores tienen más color y fragancia que en el resto del mundo y donde el azul de su cielo es más azul y más puro por ser de España! ¡Donde su suelo es más fértil que otros suelos, pues da sus frutos de bendición más abundantes, aún sin los medios que en otros países se emplean! ¡Donde su bandera con sus colores rojo y gualdo, enseña y hace ver al mundo entero, que la sangre y el oro de sus hijos ha sido siempre su emblema y su orgullo, desde los tiempos más remotos en que el sol no se ocultaba, por no dejarla de ver, hasta nuestros días, en que a pesar de estar ultrajada y por todos los medios tratada de humillar, se levanta siempre grande, siempre triunfante, siempre gloriosa, como en los días de Fernando III el Santo Rey y la nunca bien alabada Isabel la Católica! ¡Y esta Patria cuya Patrona es y será siempre la bendita y excelsa Madre de Dios, la Inmaculada Virgen María, estando como está bajo su amparo y protección, aun en medio de las mayores calamidades y amarguras y a pesar de todas las luchas y pasiones bajas y rastreras que intenten hundirla y rebajarla en un caos profundo, resurgirá, siempre triunfante, siempre grande, siempre excelsa, para orgullo de los que tenemos la suerte inmensa de haber nacido en su suelo, para cobijados bajo su amoroso cielo, adorarla como a madre amante y cariñosa, como al lugar donde tenemos nuestro hogar y nuestros amores y como sepulcro donde reposarán nuestros cuerpos el sueño eterno!".

Termina el abogado por afirmar que el Somatén es la continuación del Explorador, dispuesto al sacrificio por la patria y haciendo prevalecer los deberes y derechos de sus ciudadanos. Y por fin:

Y una vez llegado el niño a hombre, e infiltradas en él estas teorías que hemos expuesto, si mal pergeñadas, escritas con el corazón amante de su Patria, ¡qué Somatenes se formarían más grandes, más subordinados y más patrióticos y entendiéndose como son y deben ser, y no como el vulgo los entiende y cree que son! Porque el Somatén es la continuación del Explorador; es, éste hecho hombre y llevando a la práctica las enseñanzas que cuando niño se las inculcaron. ¡Es la esencia de la Patria! ¡Es el pueblo español, genuino, valiente, sufrido, tranquilo y consciente de sus actos, de sus deberes y derechos, haciendo prevalecer estos sin menoscabo de los de sus conciudadanos! ¡Es el estar dispuesto al sacrificio por la Patria, por sus semejantes, por los seres débiles e indefensos, que al ser atacados no pueden repeler la agresión! ¡Es el heroísmo y el sacrificio de aquel puñado de valientes que en las barrancas y quebradas del Bruch (1), opuso como baluarte, su pecho al empuje y fortaleza de los ejércitos franceses acaudillados por los invictos generales del gran Napoleón Bonaparte, el invencible en el mundo entero, pero derrotado por un puñado de hombres reunidos en Somatén, alrededor de su bandera, y protegidos por ella, haciéndole retroceder y abandonar a España, demostrando que sobre el talento y la táctica, está el amor a la Patria y el sacrificio por ella, llegando hasta la muerte, antes que verla mancillada! ¡Este es el verdadero Somatén!

Y en su nombre ESTEMOS ATENTOS [Som atents, en catalán], seamos hombres prevenidos, así como en su lema Paz, Paz y siempre Paz, se aúna y hermana la célebre máxima de los romanos: SI VIS PACEM, PARA BELLUM.

Además el Somatén es un símbolo de la Patria, es la promesa de velar y defender la Justicia y el derecho, pero no a modo de caballeros andantes que rompen lanzas para desfacer entuertos, convirtiendo a una Institución modelo de altruismo, en befa y chacota de multitudes ignorantes y dispuesta a ver siempre la parte atacable de las cosas, sino a poner remedio a los males que siempre como somos seres humanos, estamos expuestos a tener dentro de la debilidad y fragilidad que nos forma. Y esto solo se consigue, con la enseñanza cívica que desde la escuela debe empezarse: porque repetimos una vez más y nunca nos cansaremos de repetirlo, el hombre así educado, enseñaría a sus hijos a ser como él, y se obtendría una sociedad compuesta de individuos, grandes, buenos, fuertes y amantes de su Dios, de su Patria y de sus semejantes, que es fin único e invariable, que se debe perseguir en el transcurso de la vida, para haber cumplido con nuestro deber.
Y el día que se llegase a tener una Patria así, en que desde la escuela, base y eje sobre la que gira toda la vida humana, se formasen estos hombres perfectos, dentro de lo  que cabe la perfección, tendríamos el orgullo de decir muy alto desde un lugar donde el Universo entero nos oyese:

"¡¡Mundo!! ¡¡Aquí está España la Grande, la Invicta, la más hermosa entre las hermosas, la más amada y reverenciada de las Patrias!! ¡¡Contémplala con admiración y que sirva de ejemplo a todas las demás Naciones, ver a sus hijos que son modelo de ciudadanos, y míranse en ella como en un espejo, para que la imiten, la reverencien y la veneren todos, sin que pueda haber quien la moteje, la mancille, ni la vilipendie!! ¡¡Que esa es mi Patria!!

Sevilla 5 de Octubre de 1924".

(1) Durante la Guerra de Independencia tuvo lugar en Bruch, lugar próximo a Monserrat, en la comarca de Manresa, una batalla entre los invasores franceses y los patriotas españoles. Según cierta leyenda, un niño tamborilero, el "timbaler del Bruch", avisó a los somatenistas de Sanpedor, los cuales con su intervención consiguieron poner en fuga a 3.800 soldados napoleónicos.

De esta expresada manera se explayaba el abogado Francisco Caballero-Infante en los prolegómenos de la dictadura de Miguel Primo de Rivera.


Portada de la soflama didáctico-patriótica de Francisco Caballero-Infante


Dedicatoria de su puño y letra a Joaquín Hazañas y la Rúa

Si situamos la obrilla didáctica de Caballero-Infante en su contexto político y social salta a la vista la intención  que movió a su autor al ejecutarla. Terminada en octubre de 1924 como queda expresado, denota palpablemente una completa y grosera sumisión ideológica a los postulados que el dictador Primo de Rivera estaba implantando en el país (1).

(1) El dictador hizo extender el original somatén catalán a todas las provincias de España el mismo día de su ascenso al poder, el 13 de septiembre de 1923, y se convirtió en su dirigente natural. A principios de 1929 brota en el país una violencia social inusitada, especialmente en los centros industriales, motivada por cuestiones políticas y no salariales (1a), y al no haberse movilizado motu proprio el somatén nacional para defender el orden social, la paz y la propiedad, sus principales cometidos, el general Primo de Rivera sufrió un fuerte desencanto (1b).

(1a) El 29 de enero de dicho año el político José Sánchez Guerra desembarca en Valencia para encontrarse con el capitán general de la 5ª Región Militar Alberto Castro Girona a fin de derrocar al dictador.

(1b) Ciertamente que Primo de Rivera debió quedar desencantadísimo con los somatenes que tan buen servicio le hicieron desde 1923, y aun antes cuando accedió a la capitanía general de Cataluña, a donde llegó con la fama y aureola de juerguista andaluz. En un artículo de la revista Historia 16 (n.º 173 de septiembre de 1990) Gabriel Cardona, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad de Barcelona, nos ilustra al respecto:

"Expeditivo y sincero, ya como capitán general de Valencia, entró en contacto con una patronal muy dura y, a principios de 1921 dirigió una extemporánea carta a Dato, presidente del Gobierno, declarándose partidario de la ´ley de fugas´. Deseaba ser senador del Partido Liberal por la provincia de Cádiz, para saltar al Ministerio de la Guerra, pero los tejemanejes del caciquismo gaditano le excluyeron de la candidatura.
Llegó a Barcelona con cincuenta y dos años y viudo. Simpático, bonachón y, a veces, excéntrico, no le hacía ascos al cante, el vino y las mujeres. Fue inmediatamente adulado en un ambiente que añoraba los buenos tiempos en que Milans del Bosch actuaba como si fuera el amo de la ciudad, o los de Martínez Anido, que manejaba sin escrúpulos a la Policía y a los pistoleros patronales. Ahora el temor a la revolución inquietaba a la alta sociedad, con la Lliga en declive y cuando sólo el Somatén, hechura de años ya pasados, parecía mantener alta la vara. [Los somatenes despreciaban a los gobernadores civiles que propugnaban medios pacíficos para mantener el orden social, lanzándoles invectivas]. Primo de Rivera fue introducido en un círculo festivo, atractivo y popular que compensaba la pesadez de las relaciones oficiales. De manera que, más que los hipotéticos pactos con los prohombres de la Lliga, le influyeron sus amigos de juerga. El mensaje campechano y enérgico: ´mano dura, mi general´, calaba fácilmente en aquel hombre bien intencionado, impresionable, visceral e irreflexivo, que contemplaba al Somatén como el encuadramiento de los ´ciudadanos honrados´ para mantener el orden, imagen muy de acuerdo con su concepto cuartelero del mundo y con su voluntad de encontrar solución al desorden de la sociedad y a los enredos de los políticos".

Los somatenistas catalanes aclamaban al general jerezano en las más mínimas ocasiones, y la burguesía, a cuyas órdenes formaban, llegado el golpe de 1923 lo apoyó sin reservas, pensando contar con él para robustecer sus posiciones autonómicas. Mas, por el contrario, a los pocos días de acceder al poder el general, a golpes de edictos prohibió el uso del catalán en actos públicos, la Senyera, los sindicatos, la libertad de prensa, etc. Llegóse a limitar el baile de la sardana

"La sociedad española no se mostró muy dispuesta a defender su inoperante sistema parlamentario. La reacción de las organizaciones obreras fue débil. En Madrid, los pequeños empresarios agrupados en la Confederación Patronal Española se sumaron al movimiento [primorriverista]. Pero el Partido Comunista y la CNT local llamaron a la huelga, la UGT y el PSOE publican un manifiesto en ´El Socialista´ pidiendo aislar la rebelión. En Cataluña, los sindicatos de la CNT cerraron sus locales y suspendieron la publicación de Solidaridad Obrera". (Gabriel Cardona*, obra citada).

"Las primeras medidas que tomó el Directorio militar estuvieron encaminadas a intentar controlar a los Sindicatos Únicos de la CNT, mediante la orden de que presentaran sus estatutos, registros y libros de contabilidad, y el encarcelamiento de sus dirigentes y la suspensión de su prensa, amparándose en el estado de guerra que habían declarado primero en Cataluña y luego en toda España. Meses más tarde, hacia mayo de 1924, aprovechando la oportunidad que le brindó el asesinato del verdugo de Barcelona [Rogelio Pérez Vicario, a manos de anarquistas], los Sindicatos Únicos fueron prohibidos, lo que supuso el hundimiento de la CNT, que estaba muy debilitada por la intransigencia patronal, el crecimiento de los Sindicatos Libres, la brutal represión, el pistolerismo y las pugnas internas de los ´años de plomo´ (1919-1923). 
​La prohibición de los Sindicatos Únicos concedió un nuevo protagonismo a los Sindicatos Libres ya que muchas organizaciones obreras se integraron en ellos para continuar existiendo, aunque el número de afiliados de los Libres —unos 100.000 en 1925; unos 190.000 en 1929—, nunca alcanzaron a los de la CNT antes de 1923 (400.000 en 1919). Cuando en 1930 la CNT fue legalizada por la Dictablanda de Dámaso Berenguer las organizaciones obreras que se habían adherido a los Libres retornaron a la CNT". (Wikipedia).

* Historiador doctorado y militar, uno de los fundadores de la Unión Militar Democrática, abandonó el ejército español tras el intento de golpe de estado del 23-F. Entre su obra se encuentra "Los Milans del Bosch: Una familia de armas tomar". (Ver sobre Milans Los olvidados, 9. Diciembre de 2020).


En la próxima entrada me extenderé sobre el tema del anarquismo y la implantación de la Confederación Nacional del Trabajo en la primera mitad del siglo XX en Castilleja de la Cuesta. Regresando al somatén en dicha nuestra Villa, tras la anterior contextualización, es perfectamente lícito afirmar que no difería en manera relevante de los que operaban en las demás localidades de la península durante el Directorio. Aunque Primo de Rivera alardeaba de luchar contra las corruptas redes caciquiles, lo cierto y verdad es que al poco tiempo eran sus propios subordinados en el gobierno quienes se reconvirtieron asimismo en caciques. El somatén castillejense hubo de seguir la misma línea de actuación de los originales, y podemos imaginar a sus componentes practicando abusos hacia los más desfavorecidos —la prensa de la época así lo documenta—, disfrutando de sus posicionamientos sociales, y organizando cacerías y saraos que terminaban como es fácil suponer.


¿Somatenistas castillejanos de aquella primera  mitad del siglo XX? Habrá que esperar a que la nueva ubicación de nuestro Archivo Municipal —recientemente trasladado desde la Casa de la Cultura a los antiguos Juzgados— esté ultimada, para ir a revolver papeles al respecto.
Con el golpe militar de Primo de Rivera el 13 de septiembre de 1923, se produjeron por su mandato las disoluciones del Parlamento, de las Diputaciones y de los ayuntamientos. Recibido en Castilleja el decreto de disolución el día 2 de octubre, en las actas capitulares de nuestra Villa se recoge entonces la disposición consiguiente:

" [...] que cesen en el acto de sus cargos todos los concejales y sean reemplazados por los vocales asociados que constituirán en nuevo Ayuntamiento y procederán en votación secreta al nombramiento de los distintos cargos de la Corporación [...]. Archivo Municipal de Castilleja. Actas Capitulares

Los concejales salientes fueron Antonio Chávez Ortíz, José Tovar de la Rosa, José Ortíz Jiménez, Manuel Carmona Oliver, Juan Antonio Oliver Cabrera, Fernando Oliver Caro, Francisco de los Reyes Sánchez. Y los vocales asociados salientes fueron Manuel Cansino Rosales, Vicente Oliver Negrón, Antonio Negrón Oliver, Manuel Oliver Caro, Teodoro Oliver Jiménez, Manuel Lara Gálvez, Francisco Prieto Pinto, Pedro Muñoz Silva y Antonio Rodríguez Chávez.

Para la formación del nuevo ayuntamiento fueron designados Manuel Cansino Rosales como alcalde; Francisco Prieto Pinto como teniente de alcalde; Teodoro Oliver Jiménez, regidor síndico; Antonio Rodríguez Chávez, interventor; Manuel Lara Gálvez, depositario de los fondos municipales.

Y los nuevos vocales asociados fueron Antonio de los Reyes Cabrera, Fernando Navarro López y Antonio Ortíz Rosales para la primera sección —de las tres en que estaba dividido el pueblo—; para la segunda Francisco Lerma Pera, Antonio Chávez Rodríguez y Baldomero Tovar Carmona; y para la tercera Vicente Rodríguez Marín y Manuel Villar Gutiérrez.

De manera que repitieron en la antigua y en la nueva corporación Teodoro Oliver (tío abuelo de quien esto escribe) y Manuel Lara. Ver La Villa de Castilleja de la Cuesta. Puerta del Aljarafe. Historia Social. Juan Prieto Gordillo. 2010.
El nuevo alcalde, Manuel Cansino, fue sancionado por el Ministerio de Trabajo en febrero de 1940 con 120 pesetas de multa por no presentar las declaraciones juradas del personal de su empresa. Era esposo de Mercedes Vélez Artillo y padre de Mercedes —primera mujer de Andrés Gaviño—, de Fernando, dueño de la farmacia Cansino, y de Manuel, médico. Este alcalde primorriverista Manuel Cansino Rosales falleció en Castilleja el 9 de octubre de 1956, a los 79 años de edad.

Yo no dudo que muchos de estos nuevos concejales y vocales fueran componentes también del somatén castillejense. Es lógico suponer que gran parte de ellos poseía licencia de armas de caza. Los somatenes, que existirían en cada distrito judicial, distrito municipal o pueblo, estarían al mando de un “cabo” auxiliado por un “subcabo”. Podrán integrarse en ellos todos los varones de entre 23 y 60 años con las adecuadas aptitudes morales y que estén en posesión de un arma larga con su correspondiente licencia. Todos sus integrantes tendrán un carnet y deberán suscribirse al boletín oficial del cuerpo.


Más preocupantes que las organizaciones parapoliciales pasadas son las presentes. Hay una interesantísima —e inquietante— vinculación en nuestra Villa entre el somatén de los años 20 que pretendía diseñar Francisco Caballero-Infante y otro monstruoso de nuestros días, esperemos que felizmente abortado conforme a la ley democrática postfranquista. De este involucionista asunto informó la prensa:

El diputado socialista Juan Carlos Rodríguez Ibarra ha formulado una pregunta al ministro del interior sobre las octavillas que en los últimos días están recibiendo algunos ciudadanos, en las que se invita a afiliarse a una Asociación Benemérita del Somatén a los antiguos miembros de esta milicia armada. La octavilla afirma que se pretende la salvaguardia de la paz, ofreciendo colaboración a las autoridades y al Gobierno, y junto a ella se envía una hoja de afiliación, con la petición de que ésta, una vez rellena, sea enviada al apartado 501 de Castilleja de la Cuesta (Sevilla).
El diputado, en función de todo ello, pregunta al ministro si tiene conocimiento del tema, si considera que tal asociación de antiguos miembros del Somatén o cualquiera otra de esas características son ilegales y, en caso afirmativo, qué medidas piensa adoptar para evitar su existencia. También pregunta a quién o quiénes pertenece el apartados de Correos citado, a cuántos antiguos miembros del Somatén se ha enviado la hoja de afiliación y si se investiga el caso. El País, 24 de marzo de 1981.

En su respuesta al diputado socialista Rodríguez Ibarra, el ministro del Interior Juan José Rosón manifestó:

"El Somatén no tiene existencia legal, pero la Asociación de Antiguos Miembros del Somatén es conforme a derecho. En sus actividades, que han sido investigadas, no hay indicios delictivos".


En El Socialista de abril de 1981 (Los matones se rearman) se habla sin tapujos y con estilo directo, aunque con una errata: no es Castilleja de la Sierra, sino de la Cuesta. Un mes después en el ABC del 20 de mayo de 1981 se intenta edulcorar a los nuevos somatenistas entrevistando a alguno de sus miembros de Sevilla quienes, por cierto, declaran bajo anonimato. Se presentan con carácter cívico, social y cultural, y dicen: 

"Como tal, la extrema derecha no existe en el seno de nuestra asociación. Pero esto no quiere decir que cada uno de sus miembros tenga una ideología determinada. En general, el tipo de sociedad que pretendemos apoyar no está relacionada con los idearios marxistas".


(Continúa en la entrada siguiente)

miércoles, 2 de junio de 2021

Los olvidados, 12o.

 (Viene de la entrada anterior)


Carga policial contra los estudiantes en la sevillana calle de San Fernando en el año 1968. A la izquierda, el muro con verja de la Universidad, antigua fábrica de tabacos. A la derecha, la hilera de lujosas casas donde, en el número 19, Pablo Gotor Díaz tuvo su consulta.


Doctor Juan Narbona García

En la Introducción de la Pequeña historia de la asistencia psiquiátrica sevillana (edición de la Diputación Provincial de Sevilla, 1974), dicen sus autores Juan Narbona García (1) y Aquilino Polaino Llorente (2):

"El interesado lector, que a partir de ahora, nos acompañe, asistirá a los antecedentes históricos que condicionaron a la actual institución [de Miraflores], verá las interminables gestiones que la Diputación Provincial realizó, aun a pesar de su minusvalía económica, en pro de los alienados; acompañará en su valiente y audaz efectividad a la simpática monja sor Úrsula de Villabaso (3) que, con infatigable celo, llamó la atención al discutido 'individualismo sevillano', para la fundación del establecimiento. Se sorprenderá con frecuencia ante la personalidad científico-humanística, adelantada con respecto a su tiempo, del doctor Lupiáñez (4), otro artífice importantísimo de esta pequeña historia. Finalmente es probable imaginar su admiración ante el acto de apertura del Sanatorio, y ante el reconocido prestigio internacional de que gozó en aquella época".

(1) Primo hermano de Francisco Narbona fue un vecino de esta entrañable casa y calle de mis recuerdos infantiles en las que ahora transcurren mis solitarios y apacibles días de vejez. Este vecino era Juan Bautista Narbona Narbona, nacido en Osuna en 1905, casado con Rosa García Garrido, nacida en Madrid en 1918. Sus hijos fueron Juan, nacido en 1946, eminente médico de la Universidad de Pamplona, Rosa, nacida en 1949, y Jorge, nacido en 1953, entrañable amigo de la infancia con el que yo desperté al mundo exterior, fuera del ámbito familiar.
"El Dr. Juan Narbona García es un prestigioso neuropediatra, que fue Premio CNC en Neuropsicología Infantil 2013. Narbona ha desarrollado su labor profesional en el campo de la neuropsicología del desarrollo, tanto en el ámbito clínico, como en el de la investigación y la docencia. Fue responsable de la Unidad de Neurología Pediátrica en el Departamento de Pediatría de la Facultad de Medicina y Clínica Universidad de Navarra (Pamplona), como Especialista Colaborador desde 1 septiembre 1978 hasta 31 diciembre 1988. Luego, como Consultor Clínico de la Unidad de Neurología Pediátrica desde 1 enero 1989 hasta septiembre 2016 (jubilación)." http://consorciodeneuropsicologia.org/
El doctor Juan Narbona fue el último de su familia que habitó la casa familiar en la calle de quien suscribe, con su esposa y sus hijos, hasta que marchó a Navarra. Su hija María Narbona Cárceles es profesora en el Departamento de Historia Medieval, Ciencias y Técnicas Historiográficas y Estudios Árabes e Islámicos, Área de Ciencias y Técnicas Historiográficas de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Zaragoza y nos va a echar una mano en lo que hemos intentado desarrollar arriba en la nota 2a sobre Enri IV y su madre, por ser una autora experta indiscutible en el tema de la monarquía navarra. Ha publicado La corte de Carlos III el Noble, rey de Navarra: espacio doméstico y escenario del poder, 1376-1415. Barañáin (Navarra) : EUNSA, 2006, además de abundantes artículos en revistas especializadas y colaboraciones en obras colectivas tanto en español como en francés. Historia de los apellidos, 21u. Junio de 2020.

Cierto día, en tiempos de mi adolescencia, al pasar por la acera de la casa de los Narbona García en Castilleja de la Cuesta, oí voces a través de la ventana, y suponiendo que el menor de ellos, de mi edad y amigo entrañable, podría encontrarse allí, pulsé el timbre. Abrió Juan Narbona, a la sazón ya bien entrado en la veintena de su vida, cordial y franco, de un carácter excelente, afable y siempre de buen humor, tocado —para mi sorpresa— con un gorro triangular confeccionado con la doble página de un periódico. Tras él otro individuo con otro gorro idéntico. Me explicó Juan que su hermano se hallaba en Sevilla y que ellos dos estaban solos y habían venido, aprovechando la quietud y silencio de la barriada de la Inmaculada por aquel entonces, a estudiar. Siempre pensé que aquellos dos estudiantes de psiquiatría, con sus demenciales sombreros de papel de periódico intentaban, medio en broma medio en serio, empatizar y colocarse en la piel de los sujetos cuyas mentes estudiaban (1a).

En aquellos meses mi conducta social era desordenada y caótica. y familiares y amigos se preocupaban, naturalmente, por ello. Juan Narbona me sugirió ir al sanatorio de Miraflores, en el cual él ejercía, para conocer aquello y "descansar unos días", y yo, movido por la curiosidad, acepté de muy buena gana. Tras obtener permiso de mis padres, Juan, de una manera completamente extraoficial, me trasladó en su utilitario hasta el centro, recalcando que en cuanto se lo pidiera, podría regresar a Castilleja. Me cedieron una habitación, y en régimen de absoluta libertad estuve una semana allí, bastante agradablemente como si se tratara de un hotel gratuito. Ni me recetaron medicación ni siquiera tuve entrevista alguna con el equipo médico, y muy poco trato con enfermos o personal. Solía pasear mucho por los alrededores del centro y, lector compulsivo, pasar horas y horas tumbado en la cama con un libro en las manos.

Bien relacionado con sectores progresistas de la iglesia sevillana como miembro de una familia católica practicante que era, Juan Narbona me propuso una entrevista con el sacerdote José María Javierre, a la sazón director de El Correo de Andalucía, por ver si podía proporcionarme un puesto de caricaturista en su periódico. Me presenté en el despacho de Javierre con una carpeta llena de dibujos humorísticos. Era un hombre completamente calvo excepto dos mechones de pelo cano sobre las grandes orejas, entrado en carnes, pálido, de fija mirada tras unas gruesas gafas de montura de pasta negra. Miró con atención los dibujos, comentó que le parecían buenos y que le gustaban, y me aseguró que en pocos días recibiría una contestación. Lo cual no ocurrió nunca, para mi beneficio, ya que difícilmente hubiera podido adaptarme a un compromiso de trabajo sistemático, en parte por mi personalidad y en parte por mi formación autodidacta, que siempre me privó de la disciplina académica necesaria para ejecutar tal tarea sistemática. Añádase la repugnancia que a un jovenzuelo ateo le producía la atmósfera jesuitesca reinante en el edificio de El Correo, lleno de curitas jóvenes, simpáticos, educados y risueños, más repulsivos, por hipócritas, que la vieja guardia ensotanada que había celebrado misas en los campos de concentración franquistas con el pistolón al cinto, con los que al menos sabía uno a qué atenerse.

(1a) Aquella papiroflexia absurda me dio que pensar. Acaso originada en el subconsciente de dos estudiantes que solo pretendían relajarse divirtiéndose en las largas horas de estudio, me trae a las mientes el problema filosófico sujeto-objeto*, que en la sanidad mental cobra dimensiones complejísimas. ¿Debería el psiquiatra actuar empáticamente, intentar llegar a sentir las emociones y los sentimientos de su paciente? O por el contrario, ¿adoptar una postura lejana, fría e intelectual facilitaría mejor su labor?, y ¿es posible encontrar una base sólida personal y mental en la que apoyarse para establecer esta última postura "objetiva"?

* Un falso problema esta dicotomía según George Lakoff y Mark Johnson en Metaphors We Live By. University of Chicago Press, 1980, quienes tratan de "mitos" a los dos antagónicos conceptos. Aseguran que no es cierto que haya que elegir entre objetivismo y subjetivismo, sino que hay situaciones de vida donde corresponde ser objetivo y otras donde corresponde ser subjetivo. Observación, a mi manera de ver, que peca de objetivista, a menos que se contemplen las expresiones "situaciones de vida" y "corresponde ser" en el sentido más amplio que imaginarse pueda, lo que acarrearía el peligro de desleírlas, desdibujarlas, quitarles concreción.

En la Revista de la Asociación Española de Neuropsiquiatría de enero del año 2013, n.º 33, dos médicos tinerfeños, Héctor Hueso Holgado y Fanny Cuervo Díaz publicaron un artículo titulado Saber objetivo sobre la subjetividad en psiquiatría, desde la filosofía y el psicoanálisis, en el que ponen de relieve que "la ciencia actual no aborda adecuadamente aspectos relativos a la existencia, al sujeto, al pensamiento no científico, ni mucho de lo que constituye el funcionamiento psíquico", todo lo cual queda relegado al campo de las humanidades y de la filosofía.
El artículo, con gran riqueza de citas y fuentes —algunas antiguas y otras actuales—, concluye favorable al subjetivismo terapéutico. Diríase que muchas estas citas y fuentes antiguas que apoyan la conclusión de Hueso y Cuervo han sido el basamento "objetivo" sobre el que el novelista Francis Scott Fitzgerald (1896-1940) construye su magnífica obra Tender is the night. A romance (publicada en 1934 por primera vez), cuya trama es un completo paradigma y destacado ejemplo de subjetividad en psiquiatría, con el amor entre un médico y su joven y rica paciente, quienes acaban casándose y formando una familia. Francis Scott extrajo mucho material de su propia experiencia vital, ya que su mujer, Zelda Sayre Fitzgerald fue hospitalizada en el año 1932 con brotes de esquizofrenia. Zelda murió víctima de un incendio declarado en el manicomio Highland de Ashevilla (Carolina del Norte) en 1948.



Doctor Aquilino Polaino Llorente

(2) El doctor Aquilino Polaino Llorente conocido como "el catedrático de la homofobia", se asemeja, en el orden intelectual, al gamberro provocador de barrio que en el orden material y práctico incendia contenedores y automóviles, pintarrajea fachadas, menudea con drogas y molesta y acosa a las muchachas. Polaino es el clásico producto monstruoso de la universidad católica privada española.

Director del departamento de Psicología en la universidad San Pablo-CEU, mantiene que una de las causas de la homosexualidad es haber tenido un padre alcohólico, distante o violento, y otra del lesbianismo es una madre fría y necesitada de afecto. Fue llamado por el Partido Popular a la Comisión de Justicia del Senado con ocasión del estudio de la ley de matrimonio gay, donde sostuvo el carácter psicopatológico de los homosexuales y recibió felicitaciones y muestras de acuerdo de los seguidores del presidente, que lo era Rajoy en aquellos tiempos.
Un joven víctima del doctor Aquilino en el año 2003 declaró que le recetó nueve pastillas diarias y que mandó a su familia retirar todos los espejos de su casa para evitar el narcisismo. Fue encerrado en su casa varios meses y se le prohibió comunicación con sus amigos.

No deja de ser curioso el que Aquilino Polaino califique de enfermos a los homosexuales mientras que se opone a que adopten hijos, pero no porque sean enfermos sino porque son homosexuales. En general la sociedad rechaza que los enfermos mentales adopten hijos, y lo lógico sería que Aquilino siga esta corriente de oposición general y no la circunscriba exclusivamente a los gays y lesbianas. De esta manera se delata como poseído por una mentalidad enfermiza, homófobo por algún trauma psíquico.

Muestra sonada de la homofobia institucional en nuestra Villa fue la que comentamos en  Historia de los apellidos, 20. Julio de 2019:

El Juzgado de lo penal 2 de Sevilla ha condenado a dos años de inhabilitación a la directora de admisión del colegio Yago School, de la localidad sevillana de Castilleja de la Cuesta, por dar un trato discriminatorio y no admitir a un niño en el centro debido a que sus padres son una pareja de homosexuales. ABC, 24 de febrero de 2017.


Yago School en la antigua hacienda de San Ignacio 

(3) Sor Úrsula de Villabaso fundó el sanatorio de Miraflores por medio de donativos particulares, que fue recolectando por propia iniciativa. Se había inaugurado el primer pabellón del manicomio en 1890 (3a). Hija de la Caridad de San Vicente de Paúl, en 1887 cedió a la Diputación Provincial (3b) cuanto había levantado y organizado en el antiguo cortijo de Miraflores, —a 4 kilómetros del Hospital de las Cinco Llagas, donde era directora de las monjas—, "pidiendo y obteniendo autorización para contribuir con sus perseverantes iniciativas al mejor orden del Establecimiento" según informó el escritor hispalense José Andrés Vázquez en el Diario de Córdoba del 27 de diciembre de 1933.

Superiora. La del Hospital Central de Sevilla, Sor Úrsula de Villabaso, ha estado en Córdoba, de paso para las aguas de Villaharta. Diario de Córdoba, 15 de mayo de 1891.

Ha regresado de Villaharta bastante mejorada la respetable Sra. Superiora de las Hermanas de la Caridad del Hospital general Sor Úrsula de Villabaso. El Guadalete, 28 de octubre de 1891.

Se halla fuera de peligro, de la grave enfermedad que padece, la superiora del Hospital, Sor Úrsula de Villabaso. El Guadalete, 14 de enero de 1892.

Ha vuelto a agravarse en su enfermedad, la digna superiora del Hospital Central, sor Úrsula de Villabaso.
Hacemos votos porque Dios mejore la salud de la heroica hija de San Vicente de Paul. El Guadalete, 23 de enero de 1892.

Superiora. Ha fallecido en Sevilla la de las hijas de la Caridad del Hospital Central Sor Úrsula de Villabaso. A ella se debe la creación del manicomio de Miraflores y el brillante estado en que aquel hospital se encuentra. La prensa de Sevilla cree que aquella mujer extraordinaria era la gran figura de la caridad cristiana, y que la pérdida era inmensa para Sevilla y para los pobres y desvalidos por mas que su nombre resonará en todos los tiempos. Diario de Córdoba, 2 de febrero de 1892.

(3a) En la inauguración de este primer pabellón, entre otras autoridades estuvo el director de la Escuela de Medicina, Gabriel Lupiáñez (v.i., nota 4), médico de los alienados del Hospital de las Cinco Llagas, bajo cuya dirección se estaba construyendo el nuevo Manicomio. Un conocido nuestro es Gabriel, padre de José Lupiáñez Gely, vecino pared por medio del doctor Juan Narbona García.

La Comisión Provincial acordó manifestar a la Superiora, por conducto de la Junta de la Hospitalidad, que consideraba muy acertado el fin humanitario a que se dirigía su proyecto. No obstante, el Cuerpo Provincial no podía acoger este proyecto y revestirlo de formas legales sin determinar antes si el solar de que se trataba reunía las condiciones oportunas para el emplazamiento y creación del manicomio. Con este fin, se sometía la proposición de la Superiora al examen de una comisión encargada de reconocer la finca y estudiar el proyecto: condiciones del terreno con relación al objeto a que se intentaba destinarlo, conveniencia de su adquisición según las bases propuestas, plan facultativo y económico a que habría que sujetarlo atemperándose a las disposiciones legales, régimen que habría que adoptar para utilizarlo a medida que fueran realizándose las construcciones, y forma, en fin, en que podía ser el trabajo de los alienados para contribuir a su curación. Así pues, se practicó el reconocimiento de la Hacienda por los individuos de la comisión nombrada y se puso a discusión las condiciones de la misma, su situación topográfica, el servicio de aguas potables, etc. En la sesión celebrada por la Asamblea Provincial en 10 de noviembre de 1887 se formularon proposiciones a favor y en contra de la aceptación de la Hacienda para fundar el Manicomio por lo que se acordó abrir una información más amplia de la practicada hasta entonces. A ésta concurrió Gabriel Lupiáñez un experto facultativo del Hospital de las Cinco Llagas llamado que había visitado varios edificios del extranjero, entre ellos los destinados a dementes. Poco después, Lupiáñez presentó una memoria para el grado de doctor Contribución al estudio de las causas y síntomas iniciales de la parálisis general de los alienados, que fue publicada en 1891. Frenia, año 2008, volumen VIII. La fundación del manicomio de Miraflores en Sevilla. María del Carmen Giménez Muñoz. Universidad de Sevilla.

(3b) Otra versión ofrece el Diario de Sevilla del 23 de agosto de 2014:

Fue la superiora en ese hospital [de las Cinco Llagas, hoy sede del Parlamento de Andalucía], Sor Úrsula de Villabaso, la que destinó 60.000 pesetas de los donativos que se recibían para comprar la huerta de Miraflores y llegó a un acuerdo con la Diputación para cedérsela a cambio de que ésta construyera el manicomio. Aunque ya a principios de siglo se usaron las viejas casas para los enfermos, los primeros edificios se inauguraron oficialmente ya en 1946, con el militar Ramón de Carranza como presidente de la Diputación.

(4) Padre del farmacéutico y vecino de nuestra Villa José Lupiáñez (v.i. quien con su familia habitaba una casa aledaña a la de los Narbona García), el doctor Gabriel Lupiáñez Estévez era natural de Albondón (Granada), donde nació en 1864 (4a). En 1888 comenzó a participar, como médico, en el Ateneo y Sociedad de Excursiones de Sevilla —así llamado originariamente—, del que fue uno de sus fundadores. Entre sus conferencias se encuentran Aspecto subjetivo de las funciones del cerebro (1888), La fuerza del alma en Medicina (1890), Proceso psicofísico del lenguaje (1891) o La locura parcial (1892). En 1893 fue nombrado Catedrático de Anatomía Pictórica de la sevillana Escuela de Bellas Artes. Participó en excavaciones en Itálica, en terrenos de la condesa de Lebrija. Falleció en Sevilla el 18 de septiembre de 1929. 

"Don Gabriel Lupiáñez. Hasta nosotros llega la noticia —por inesperada aún más dolorosa— de la muerte del maestro, sin que tengamos a mano la documentación necesaria para ensalzar su figura con el brillo de los datos biográficos; pero no importa; quédense para plumas mejor manejadas que la nuestra la revelación de todos los méritos, los cargos y los títulos del sabio profesor, que por numerosos que ellos fueran y por mucho relieve que prestasen a su gallarda figura, ni añadirían un timbre más de gloria al que fue, sobre todo, una inteligencia superior puesta al servicio de una gran voluntad, ni la carencia de ellos en estos momentos puede llegar a constituir un obstáculo tan poderoso como para que uno de sus alumnos enmudezca al extremo de no rendir público tributo a su memoria.
Ha muerto el maestro como terminan los justos, los buenos, los que cumplieron con su deber satisfaciendo con creces su misión; cerrando una vida inspirada en todos sus momentos por el amor a su arte y a su ciencia. Caritativo, bueno, abnegado, católico sin fanatismo ni afectación, recto, justo y cariñoso… su figura se agiganta al evocar su grata memoria y germina al dulce calor del recuerdo la fecunda gratitud que trae en estos momentos de pesar a nuestro pensamiento las acciones bellas, los rasgos más valiosos de su carácter y la trascendencia de su labor perseverante y fructífera, tanto en la cátedra como en el libre ejercicio profesional.
Pobre es esta flor de mi recuerdo; pero al depositarla en la tumba que acaba de cerrarse, no pretendo otra cosa que expresar un sentimiento que escapa y se sobrepone incluso a la emoción que su muerte me ha causado: la gratitud". El Liberal, 21 de septiembre de 1929.


Gabriel Lupiáñez Estévez

Alberto Balbontín y Antonio Delgado Roig también trabajaron juntos en el complejo de la Facultad de Medicina, en las traseras del sevillano Hospital de las Cinco Llagas, en 1947, en concreto erigiendo el edificio de Ciencias Básicas. Algunos años antes, durante la República, otro arquitecto, Gabriel Lupiáñez, realizó el Instituto Anatómico Forense en dicho complejo universitario. Gabriel Lupiáñez Gely tenía un hermano, boticario, que vivió en la calle Virgen de la Merced de dicha barriada de la Inmaculada:

Año 1960. Virgen de la Merced n.º 31. José Lupiáñez Gely (1), nacido el 19 de julio de 1905 en Sevilla, farmacéutico (2); su esposa  Salud García-Tapial, nacida el 15 de mayo de 1906 en Sevilla; hijos, María Teresa, nacida el 17 de junio de 1928 en Sevilla, estudiante; Gabriel, nacido el 9 de septiembre de 1938 en Sevilla, estudiante; Isabel, nacida el 19 de septiembre de 1939 en Sevilla, estudiante; y Salud, nacida el 12 de junio de 1941 en Sevilla, estudiante.

Año 1970, diciembre. Calle Virgen de la Merced n.º 16 (nuevo). Salud García-Tapial Valverde (3), hija de Domingo y Salud;  su hijo Gabriel Lupiáñez García-Tapial, nacido en Sevilla el 9 de julio (o septiembre en el censo anterior) de 1938, empleado en la Administración de Justicia, hijo de Pedro (sic) y Salud. A este Gabriel, empleado, le robaron un Seat 850, recuperado por la policía el 19 de septiembre de 1971. Su hermana María Isabel Lupiáñez García-Tapial estaba casada con Francisco Guillén Soriano, el cual falleció en Sevilla el 5 de diciembre de 2017 a los 85 años de edad. 

(1) José, hermano del arquitecto Gabriel Lupiáñez. Eran hijos de Gabriel Lupiáñez Estévez y de Teresa Gely Giroult, ella fallecida viuda en Sevilla el 19 de marzo de 1941. Otro día 19, pero de enero de 1942, falleció su hijo el sobredicho arquitecto Gabriel Lupiáñez Gely. Vivían en Sevilla en la calle Trajano n.º 51. Los olvidados, 12j. Marzo de 2021.


Clase de Patología (1906) de Gabriel Lupiáñez Estévez, catedrático de Patología de la Universidad de Sevilla.

(4a) La localidad de Albondón, en La Alpujarra granadina, se encuentra a 16 kilómetros (26 por carretera) de la de Bérchules. Un paisano de Gabriel Lupiáñez y natural de esta última población, fue José Antonio Bravo Martínez, también médico psiquiatra que ejerció en el manicomio de Miraflores desde 1925, y que sería cesado por Queipo de Llano el 11 de agosto de 1936 por sus ideas izquierdistas.

Parece como si una fuerza misteriosa concentrara en el extremo norte de la calle Virgen de la Merced de la barriada de la Inmaculada Concepción en Castilleja de la Cuesta a familias en relación directa con el sevillano hospital mental de Miraflores. Ya contamos con los Lupiáñez y con los Narbona. Enfrente de ellos habita estos últimos años una berchulera —nacida en Huelva— sobrina nieta del psiquiatra José Antonio Bravo, con sus dos hijos y su pareja*.


El psiquiatra José Antonio Bravo Martínez, paisano de Gabriel Lupiáñez

José Antonio Narciso Bravo Martínez nace, como se hace constar en su partida de nacimiento, en los Bérchules a las tres de la mañana del día 29 de octubre de 1900 en la casa de Dionisio Bravo Palomo, hijo legítimo de Dionisio Bravo Palomo, de 29 años de edad, y de Eduarda Martínez Pérez, de 26 años. Nieto por línea paterna de José Bravo Porcel y de Nicolasa Palomo Fernández y por línea materna de Eduardo Martínez Gualda y de Elena Pérez Soto, todos naturales de Bérchules. Se le pone el nombre de José Antonio Narciso. todoslosnombres.org


Firma la diligencia contra el psiquiatra José Antonio Bravo —que transcribo a continuación— Augusto Seisdedos Fernández, comisario de 3ª clase de la plantilla sevillana del Cuerpo de Investigación y Vigilancia durante la República, que fue cesado por el general Sebastián Pozas en agosto de 1936, según consta en la Gaceta de Madrid del día 20 de dicho mes y año.
En el año 1943 andaba por la capital de España, donde firmó como testigo de una boda.

Previos brillantes ejercicios, ha obtenido plaza en la Escuela de Policía de Madrid y en breve será llamado a practicar, el joven don Augusto Seisdedos Fernández, a quien enviamos nuestra enhorabuena que hacemos extensiva a su señor padre don Isidro, capitán del regimiento Toledo**. Heraldo de Zamora, 6 de diciembre de 1929.

Al año siguiente, 1930, destacó la prensa de Vigo la intervención de Seisdedos en un comercio céntrico contra tres mecheros que escamoteaban diversos artículos. La prensa republicana pormenoriza luego todas sus actuaciones policiales en robos de viviendas, agresiones, etc.
Se casó con Primitiva Vaquero Mayor, hija de un funcionario de Obras Públicas, en Zamora el 7 de enero de 1932.

Diligencia.— Para hacer constar los antecedentes del detenido José Bravo Martínez.—
Despedido del Manicomio en el que prestaba servicio como Médico, en agosto de mil novecientos treinta y seis, por orden del Excmoº Señor General de la División, por pertenecer a los cuadros dirigentes en lucha contra el Ejército. La Superiora y el Director del Manicomio informaron diciendo que había observado buena conducta durante el tiempo que prestó servicio como Médico en dicho centro, pero que es de ideas izquierdistas y exaltado, y que durante los días del Movimiento no salió del Manicomio.
Fue adjunto de mesa en las elecciones de mil novecientos treinta y seis.
Informe de Falange Española, socio número trescientos cuarenta y cuatro de los Amigos de la Unión Soviética, socio del sindicato médico, de la U.G.T., en el que fue nombrado de la comisión de propaganda y propuesto como sanitario para asistir a la Olimpiada de Barcelona, en representación del mismo.
Detenido en diez de agosto de mil novecientos treinta y seis, sufriendo un año de arresto gubernativo, siendo puesto en libertad en nueve de agosto de mil novecientos treinta y siete. De que certifico. Augusto Seisdedos.

* Ángeles de la Torre Bravo, autora de una biografía novelada de su tío abuelo titulada Exiliado piel adentro (Editorial Aconcagua, 2019), que presentó en la Casa de la Cultura de Castilleja de la Cuesta el 21 de octubre de 2020.

** Isidro Seisdedos Ruiz, capitán de Infantería, hijo de Isidro Seisdedos Rodríguez, teniente coronel de la guardia civil premiado con la placa de San Hermenegildo y autor de un Compendio de legislación para la Guardia civil. Este último Isidro Seisdedos obtuvo el retiro en mayo de 1907 junto con su compañero, otro teniente coronel de la Benemérita, Gregorio de Haro y Haro. El tal Gregorio Haro era nada menos que abuelo de otro Gregorio Haro, tristemente célebre por haber emboscado en La Pañoleta a los mineros que venían a liberar Sevilla de las garras de Queipo de Llano (ver Historia de los apellidos, 1. Abril de 2019).

Estrechamente vigilado por Augusto Seisdedos, en dos ocasiones es detenido y encarcelado el psiquiatra Bravo. La primera durante un año y la segunda durante cinco meses, el último de ellos en Cazalla de la Sierra hasta el 10 de agosto de 1937. Tras este tira y afloja se adivina la mano intercesora de su hermano Dionisio, a la sazón combatiendo en las filas de Franco —en el Regimiento 3⁰ Ligero de Infantería— como sargento, el cual movería cielo y tierra para que no lo fusilasen, aunque sin poder impedir que fuera maltratado por algún carcelero incontrolado.
Pero acaso todo es más complicado, más maquiavélico. Acaso la plana mayor de Queipo maniobra usando al médico berchulero como cebo para descubrir a importantes republicanos que se ocultan en casas de amigos y familiares, y que son una amenaza para la estabilidad de la retaguardia fascista sevillana.

Las hojas azules del libro de matemáticas, escritas con una infinidad de signos de plata fulgurante, se abrieron poco después del atardecer, dando a leer en las inaccesibles alturas a los mortales las leyes inamovibles de la Naturaleza. Ojos de insomnes intentaban descifrar, ansiosos, un incierto futuro en aquellas páginas estelares que se desplegaban hora a hora, nocturnas como alas enormes, como puertas ancestrales, como manos de viento que gira implacable.
El libro de la astronomía se fue cerrando en la medida en que los besos de oro del sol despertaban las lomas femeninas del Aljarafe, aterciopeladas con el verde ceniza de sus viejos olivos. Las flores, todas a una, abrieron sus colores a la mañana cristalina.
Por la Cuesta del Caracol, cárdena cicatriz serpenteante, solitaria, brillante de rocío primaveral, subía hacia Castilleja un renqueante camión de caja entoldada en cuyos laterales ostentaba, en círculos que habían sido blancos, el signo de la Cruz Roja. Avanza precedido por tres motorista de Falange, con cascos negros y camisas azules, cabalgando potentes y estruendosas máquinas alemanas, y cerraban la comitiva un jeep con soldados y un gran automóvil de morro prominente y cristales entintados.

Hacen un alto en la Venta de Guía para desayunar. La docena larga de ocupantes de la caja del camión toman el café con leche y la tostada con manteca sin bajarse. No hablan, permanecen serios, meditabundos. En indumentaria y talante parecen idénticos, desaliñados, con las caras demacradas y los gestos turbios de una clase media culta marcada por la clandestinidad y por unas últimas noches en vela.

Luego continúan Calle Real arriba, abriéndose paso a bocinazos entre rebaños de cabras y vehículos de mercancías, escasos por la requisa general que exigía la guerra. 


Término municipal de Castilleja en su linde con Gines a finales de los años 30. Desde la carretera se abría a la derecha un camino —la actual calle Virgen del  Pilar coincide con él— que conducía a una explanada —hoy colegio Juan XXIII— donde se encontraban la caseta del guarda, una alberca y un pozo.

Marchaban al onubense puerto marítimo para embarcar con destino a Gibraltar y entre ellos, cabizbajo en el camión, figura José Antonio Bravo Martínez. A pesar de los pesares, un rayo de esperanza ilumina la escena bajo el toldo mientras desfilan los kilómetros hacia Huelva: van a ser canjeados por elementos derechistas retenidos por la autoridad de la República en la zona leal al gobierno legítimo. Pero la comitiva que cruza Castilleja es una farsa, una trampa urdida por Queipo y sus secuaces. En Sanlúcar la Mayor caen las máscaras.

Ha pasado un año del golpe de Estado, la aplicación del bando de guerra ha producido tal número de muertos que difícilmente no se teme por la propia vida si se ha pertenecido a algún partido político o sindicato. Muchos se ocultan en la ciudad [de Sevilla] cambiando de casa, protegidos por amigos, conocidos o familiares. En su deseo de acabar de forma sistemática con cualquier tipo de oposición a corto o largo plazo, los golpistas urden un engaño para intentar capturar a algunos de los que se ocultan. Valiéndose de funcionarios del ayuntamiento y de personas afines al golpe crean una supuesta red para facilitar la salida del territorio ocupado hacia Gibraltar. Los dividen en dos fechas de salida, retienen a los primeros presos en Sanlúcar para poder aportar documentos que convenzan a los nuevos candidatos a la huida de que la primera salida ha sido un éxito. Les insisten para que huyan, les recogen en sus casas o lugares de refugio con coches conducidos por militares. Los incitan a cometer el supuesto delito de evasión, del que después van a acusarlos para agravar la condena.
El día 12 de mayo [de 1938] los sacan por la noche de Sevilla y los conducen a Sanlúcar donde los apresan, desde allí serán trasladados a la prisión provincial de Sevilla al día siguiente. Días más tarde comienzan los interrogatorios con cuatro preguntas básicas: qué hacía antes del golpe; qué hizo el 18 de julio del 1936; con quién se ha relacionado, quienes le propusieron la evasión. Unos días después de las declaraciones se solicita información sobre los inculpados al Auditor de Guerra del Ejercito del Sur y al Delegado Provincial de Información e Investigación de F.E.T. y de la J.O.N.S. Natividad Pérez. InfoLibre, 16 de septiembre de 2017.

Para los franquistas no importaba el efecto contraproducente de sus engañosas estratagemas. Se habían elevado voces denunciando la situación calamitosa de los 2.000 refugiados derechistas en las embajadas y legaciones extranjeras en el Madrid republicano. Había este mayo de 1938 un total de 480 en la de Chile, 300 en la de El Salvador y Guatemala, 500 en la de Noruega, 200 en la de Rumanía, 500 en la de Cuba, 280 en la de Panamá, 35 en la de Suiza, 60 en la de Suecia... "No se sabe si debe seguirse llamándoles seres humanos, pues la mayor parte son verdaderos locos, amontonados en forma inconcebible durante horas enteras en reducidísimas habitaciones. Su inteligencia sufre tanto como su constitución física, hasta el punto de que no se puede nadie hacer idea de ello sin haberles visto. Hay, pues, una tarea simplemente humana que cumplir sacando a estos pobres seres de Madrid lo más pronto posible, pues si tarda en adoptarse esta resolución, ignoro si luego podrá ejecutarse", declaraba Agustín Edwards Mac-Clure, representante de Chile en la Liga de las Naciones.
Se hicieron gestiones diplomáticas para sacarlos de Madrid en camiones de la Cruz Roja, embarcarlos en algún puerto del Mediterráneo hasta Francia escoltados por buques de guerra ingleses, desde Francia llevarlos a los países de las embajadas y legaciones que originalmente los acogieron, y luego emprender una acción de canje con el gobierno de Franco por prisioneros marxistas.

El director cinematográfico mexicano Alejandro Galindo Amezcua hizo una película este 1938 titulada Refugiados en Madrid y protagonizada por la actriz valenciana María Conesa, cuyo argumento transcurre en la embajada de un país sudamericano, con bombardeos, enamoramientos, robos de joyas, espías, enloquecimientos y el embarazo de una de las acogidas.

Si a los humanos nos estuviera dado leer el futuro en las estrellas, José Antonio Bravo podría haber sabido, al salir de nuestra Villa en el camión de la Cruz Roja mientras construía mentalmente un futuro optimista en Bolivia con su hermana Concha —allí emigrada— y lejos de las asechanzas de los esbirros del fascismo, que su sobrina nieta iba a habitar, en el siglo XXI, una casa junto a la del guarda de la finca de Marañón (ver plano arriba) cuando ya quedase erigida la barriada de la Inmaculada Concepción en dicha finca. Guarda de ella acaso testigo del paso de la comitiva de rehenes de 1938. 

En la vivienda de Ángeles de la Torre habitaron con anterioridad Miguel Cabrera Negrón, nacido en Castilleja el 12 de agosto de 1915; su esposa Carmen Rosales Villadiego, nacida en Castilleja el 16 de septiembre de 1910; y sus hijos Miguel, nacido el 2 de noviembre de 1944, y Carmen Cabrera Rosales, nacida el 16 de octubre de 1946.

En el corral de su casa Miguel Cabrera Negrón tenía una carbonería con la que surtía de combustible a todo el pueblo, repartiéndolo con su burrito blanco y su pequeño carro. Los vecinos más cercanos solían de vez en cuando enviar a sus hijos por un cubo de cisco para el brasero, y recuerdo que yo, ayudado por alguna de mis hermanas, muy niños entonces, nos presentábamos un par de veces a la semana con el cubo por el callejón trasero que daba acceso a través de un portalón a la referida carbonería. Había que rodear toda la manzana subiendo por la calle Virgen de la Soledad y girando por  la de Joaquín Romero Murube, porque Carmen no permitía tránsito de clientes por el interior de su vivienda para que no le ensuciasen el suelo. El callejón, hoy todavía en uso, linda por un lado con la referida manzana de la Inmaculada y por el otro con los bloques de San Francisco Javier, que por aquellos tiempos era una amable huertecita labrada por un hombre siniestro, estrábico, sin afeitar y barrigudo, al que decían "Pelococo", el cual acudía a su labor bien temprano desde Castilleja, con sus viejas botas embarradas, su enorme azadón al hombro y un saco de basta arpillera en el brazo. Su aspecto era terrible. La huerta de Pelococo era el último lugar donde los niños de la barriada de la Inmaculada nos hubiéramos aventurado a robar melocotones o lechugas.

Miguel el carbonero era un hombre grueso, calvo, de mirada franca y sonrisa abierta. Nos recibían sentado en un cobertizo, protegido con un delantal. El polvillo del carbón le daba desde primera hora de la mañana una pátina negra a su rostro, en el que resaltaban el blanco de los ojos y la dentadura impecable como a través de una máscara. Los niños nos quedábamos sorprendidos mientras nos despachaba, como si fuera un ser de otro planeta, y le entregábamos con muchísimo respeto las monedas en su palma ennegrecida.

Carmen Cabrera Rosales era amiga íntima de mi hermana mayor, y se pasaban gran parte del día juntas jugando. La recuerdo muy vagamente como una niña vivaracha, muy activa y simpática, morena de pelo y de piel clara y pecosa. Quiso el destino desgraciado que Carmen falleciera prematuramente, con unos doce años de edad, lo cual fue un duro golpe para la familia. Miguel perdió su buen humor y sus ganas de bromear con los niños como un rey Baltasar en su oscuro despacho de carbón, y Carmen la madre resultó grandemente afectada. Aunque yo, por mi edad, no estuve en el velorio ni en el entierro, percibí el fenómeno de la muerte por primera vez en mi corta existencia, como si algo se hubiese apagado en la calle dejando un ambiente de tristeza. El hijo restante, Miguel, heredó el negocio de su padre y luego se benefició de la transformación que los despachos de carbón experimentaron a la llegada de las bombonas domésticas de gas butano.


Antiguo brasero de cisco picón para la mesa de camilla


Por desgracia la trampa que Queipo tendió a los "emboscados" funcionó, y al psiquiatra de Miraflores le cayeron 30 años de reclusión por "intento de evasión", pero al poco tiempo se acogió al programa de redención de penas por el trabajo, marchó a Bérchules y ejerció de médico en aquella zona durante muchos años hasta su muerte. Otros de sus compañeros en el viaje a Sanlúcar la Mayor fueron llevados ante el pelotón de ejecución, y el resto también sufrieron la misma pena de 30 años.



Esquela mortuoria del hermano del psiquiatra Bravo. Ángeles Martín, su esposa, era hija de un destacado militar amigo de Franco, Justo Martín Yuste (1), el cual también debió interceder para que dejaran libre al médico. Tanto Dionisio como este militar todo lo  más que lograrían fue que no lo llevaran ante el pelotón de fusilamiento. Dionisio fue suegro de José de la Torre, padre de la vecina de Castilleja y autora de la biografía de su tío abuelo que hemos citado. Ángeles de la Torre Bravo es doctora en Bellas Artes, especialidad de Pintura y Escultura, y publicó en la Universidad de Sevilla su tesis El pensamiento artístico de al-Ándalus a través de la filosofía, la ciencia y la religión. Ha mostrado su obra pictórica en varias exposiciones, y es además profesora de Secundaria.

(1) Justo Martín Yuste se encontraba en Marruecos, como alférez, en diciembre de 1925. Fue propuesto para ascenso en mayo de 1928. 
Actuó como teniente de Seguridad, en un incendio en un almacén de muebles en Granada en enero de 1931. Era hombre culto: dio una conferencia titulada "La República y el Cuerpo de Seguridad", ensalzándola y terminando con vivas a ella y a España, dirigida a sus subordinados en dicha ciudad, tres meses después, en abril. Luego aparece como vicesecretario de la granadina Asociación Cultural de Clases Pasivas.


Recorte de El Defensor de Granada, 3 de junio de 1933

Siendo teniente retirado en Granada, Justo Martín se presenta como voluntario de inmediato a los golpistas, es ascendido a capitán y destinado al cuartel "José Antonio", en Alfacar ( http://lalindearqueologia.com/el-cuartel-de-jose-antonio-alfacar-granada/ ). Estuvo involucrado en los numerosos asesinatos de Granada, entre los que destacó el de Federico García Lorca (ver Los últimos días de García Lorca, obra póstuma del falangista granadino Eduardo Molina Fajardo. Plaza & Janes, 1983, pág. 54). La Primera Bandera de la Falange Española, a cuyo cargo estaba el sector de Víznar, constaba de 344 personas divididas en tres grupos, cuyo capitán-jefe era José María Nestares Cuéllar, principal  organizador de los  fusilamientos. El teniente jefe del tercer grupo era Justo Martín Yuste; el subjefe, Domingo Castro Carmona; además aparecían en este tercer grupo los alféreces Jaime Martín Sierra, Domingo Molina Plata y Eloy Ortega Mazuecos. El capellán era fray Pablo de Ardales.

José María Nestares había prestado servicio como capitán en el Cuerpo de Seguridad de la provincia de Granada desde 1934. Por mayo de 1936 estaba al frente de la Jefatura de la Plantilla. Desde primera hora de la sublevación en Granada actuó como delegado de Orden Público, hasta pasar a la zona de Víznar para contener a las fuerzas republicanas que avanzaban hacia la capital de la provincia.


Ángeles de la Torre Bravo compartiendo conmigo información histórica en "Calamocha", restaurante sito en la plaza de Santiago en Castilleja. A mi espalda, los viejos ladrillos del arco que cierra la plaza al sur; a espalda de Ángeles los ladrillos nuevos del restaurante, alzado en el solar de una antigua casa decimonónica que perteneció al escribano Esteban Velasco (ver Padrón 1r. Diciembre de 2015).



Antigua casa del escribano, y aspecto de su derribo para erigir el restaurante. Como los cuantiosos folios escritos por Esteban Velasco y por cuantos notarios le antecedieron, los edificios y vías de nuestra Villa, testigos del pasado, con su apariencia inamovible al paso de los años, van siendo remodelados, reinterpretados y sustituidos en obediencia y atención a nuevas perspectivas, adelantos, novedades y descubrimientos. La historia que los protocolos notariales y las casas y calles reflejan —como las de las personas— es un diario reinventarse ante nuevas luces y ante nuevas ideas. Así vista, la historia es un elemento transformador, como un organismo vivo siempre en constante evolución. Su cometido principal es, frente a los hechos consumados y a las personalidades establecidas, rehacerlos en una constante e inquieta labor, con  la clara conciencia de que, por ley natural, los resultados de la más reciente, original y novedosa investigación nunca podrán llevar la marca de definitivos.


Detenido Federico García Lorca en Granada el 16 de agosto de 1936, tras la pertinente consulta telefónica a Queipo de Llano, que respondió "dadle café, mucho café", los secuaces de José María Nestares llevaron al poeta García Lorca a Víznar, y de ahí a "La Colonia", un viejo cortijo usado por la República para solaz vacacional de hijos de obreros, convertido en prisión por los franquistas. Cuando llegó Lorca, se encontraban en aquella prisión dos banderilleros anarquistas y un maestro nacional vallisoletano, Dióscoro Galindo, y a las pocas horas los cuatro fueron sacados y fusilados en el camino a Alfacar, en la madrugada del 18 de agosto. 


En la foto el maestro Dióscoro Galindo (a la izquierda) y los dos banderilleros, fusilados y enterrados junto con el poeta García Lorca. Dióscoro Galindo González ejerció como maestro de  primera enseñanza, entre otros lugares, en Osuna —desde finales de agosto de 1921 a finales de marzo de 1922—, y en Santiponce en el Aljarafe sevillano —desde 1º de octubre de 1930 hasta 1º de noviembre de 1934 (1)—.


Dióscoro Galindo con el grupo escolar de Santiponce (Sevilla)

(1) Rafael González, alumno de Santiponce, tiene 85 años y no olvidará nunca aquellos días felices en los que abrió, por primera vez, un cuaderno de lectura y escribió con tiza en la pizarra: "Don Dióscoro fue mi primer maestro y con él aprendí mis primeras letras”. Recuerda además: "Era un maestro cojo (1a), pero buena persona. No sólo era simpático con los chiquillos, sino que sabía enseñar, porque era muy paciente". El Independiente de Granada, 22 de junio de 2019.

(1a) Estando de joven en Madrid para estudiar Veterinaria sufrió un accidente de tranvía que le costó la amputación de una pierna. Diversos testigos en las excavaciones de las fosas de Víznar aseguraban que se podría identificar su cadáver por la muleta, de varas de madera y con la almohadilla axilar forrada de cuero.
En La Colonia una cuadrilla de presos represaliados —médicos, abogados, profesores— tenía encomendado los enterramientos de los fusilados. Ya dimos alguna noticia de ello:

Las agitaciones sociales y las alteraciones del orden público fueron constantes en la Sevilla de 1933 y en especial en los días anteriores a la Feria de Abril. El gobernador civil de este dicho año, Joaquín García Labella (1905-1936) se las veían y deseaba para mantener en la ciudad y su provincia tal orden. Viajaba continuamente a Madrid para recabar ayudas y medidas al efecto. La historia de su fusilamiento el 25 de agosto en su Granada natal no puede ser más esperpéntica: incorporado a Izquierda Republicana, fue detenido bajo la acusación de ocultar armas en el ayuntamiento granadino, y desde su prisión suplicó por carta al capitán falangista sublevado [José María Nestares, v.s.] el perdón, prometiendo abjurar de sus ideas, combatir en las filas franquistas y abrazar la religión católica. El capitán lo sacó del encierro y lo llevó a Víznar, lugar de concentración de los condenados a muerte, encargándolo de los enterramientos junto a una cuadrilla de profesores y juristas de izquierda. Luego el capitán lo incorporó a su unidad, y con ocasión del izado de la bandera roja y gualda el 15 de agosto, fiesta grande, Labella lanzó una alocución desde el balcón del ayuntamiento de dicha localidad de Víznar, pero al siguiente día 23, el comandante y gobernador civil Valdés Guzmán, de visita en la zona, recibió quejas de un teniente coronel retirado de la guardia civil, Isidoro Torres Soto —cuyo hijo había sido fusilado "por sus tendencias izquierdistas"—, en el sentido de que se estaba dejando actuar en libertad a ciertos profesores que habían imbuido tales ideas a su hijo. Un día después un alférez recogió en Víznar a Labella y a otros detenidos, llevándolos a Granada. Allí Labella fue juzgado de manera sumaria y fusilado junto a otros 37 presos en el cementerio de San José. Los olvidados, 6a. Octubre de 2020.


El principal gestor en Sevilla del canje de prisioneros y rehenes entre las dos partes en lucha fue un comunista suizo que se ofreció a los franquistas para  intermediar, para contactar con los interesados en pasar a la zona republicana, y para organizar los traslados desde dicha ciudad. Queipo hizo de tripas corazón, calibrando que un personaje de semejante filiación política podía inspirar gran confianza a los "topos y emboscados", de manera que lo aceptó. Algunos sectores radicales franquistas publicaron en la prensa afín su disconformidad y repulsa a tal individuo, si bien en términos cautos y comprendiendo al final y a la postre que era, de entre todas las opciones, la mejor y más apropiada para hacer salir de sus agujeros a los rehenes del intercambio. Tenemos noticias de las actividades de este intermediario un año antes en Basilea (Suiza): el periódico Falange de fecha 10 de diciembre de 1937 se hace eco de la prensa suiza —Gazette de Lausanne— que explicaba las actuaciones judiciales contra organismos comunistas de aquel país que reclutaban voluntarios para apoyar a los republicanos en la Guerra Civil española, transgrediendo las leyes de no intervención. En Basilea el encargado del reclutamiento era el diputado comunista en el Gran Consejo Federal Roberto Krebs, quien un año después se puso a disposición de Queipo de Llano en Sevilla. Al parecer había entonces 600 suizos combatiendo en España al lado del Frente Popular.

De lo que no se tiene constancia es de la inocencia o culpabilidad de Krebs, de si obró de buena fe o por el contrario sabía que los republicanos de Sevilla iban a ser conducidos a una trampa. Cuenta Ángeles de la Torre en Exiliado piel  adentro que su tío abuelo el psiquiatra, tras haber recibido información por medio de un médico amigo, se dirigió en la tarde del 3 de mayo de 1938 hacia una taberna sita en la plaza del mercado, en la calle Amargura junto a la de la Feria. Regenta el establecimiento un tal Marcelino, hombre de izquierdas que le presenta al suizo, el cual a su vez venía recomendado como republicano de pro por Pedro Colomer Villa, un industrial trianero de absoluta confianza entre los republicanos hispalenses:

En la mesa de al lado está el contacto para realizar el intercambio, es un hombre menudo y enjuto. Su nombre es Roberto Krebs y es suizo, parece honesto, entusiasta de la causa republicana, ha hablado con él muchas veces. Otro le ayuda a recoger los datos de los que van a participar. Parece que todo es legal y aun así, cuesta trabajo confiar en un canje tan sencillo. Hay muchos que preguntan y se interesan por la operación, por cómo va o quién se ha apuntado. Solo pueden ir en esta ocasión diez personas, los que caben en la primera camioneta. Cuando los primeros estén a salvo, llamarán para confirmar que todo ha salido bien; entonces sí que muchos confiarán en la operación.
—Compañero, quiero participar en el canje con la zona roja.
—Bien, Antonio, dime tus apellidos, profesión y motivos por los que quieres salir. Dame también dos fotografías y la cédula personal para los papeles. Todo está ya listo, la hora y el día señalados están cerca, solo faltan dos días.

Arruinaron la carrera del psiquiatra progresista Bravo los informes negativos del director de Miraflores y de la superiora de sus monjas, que el policía Seisdedos reflejó en su expediente.
Durante el reinado de Alfonso XIII la Iglesia vio reforzadas sus posiciones de dominio político y social merced al apoyo que le prodigaba el monarca, cuya vida íntima de crápula degenerado quedaba así absuelta y perdonada día a día por la jerarquía religiosa. Pero con la llegada de la II República y su legislación laica y aconfesional se produjo una gran conmoción. Salió el rey del país hacia el exilio y no fueron pocos los religiosos que derramaron lágrimas al sentir sus privilegios cercenados. En Miraflores, para satisfacción del personal médico moderno y renovador, las herederas de Sor Úrsula de Villabaso perdieron influencia (1). Médicos como Bravo liberaron a los enfermos de la camisa de fuerza impuesta por la nefasta y contraproducente psicología pastoral cristiana. Entre 1931 y 1936 las tensiones entre los dos bloques en el manicomio sevillano fueron patentes, y las secuaces de Vicente de Paúl recurrieron a todas las añagazas y maquiavelismos imaginables, aún los más execrables, para hacer prevalecer sus antiguas prerrogativas.

(1) Entre las condiciones que sor Úrsula dejó establecidas en su testamento estaba la de que la donación del sanatorio a la Diputación no tendría efecto a menos que las monjas que la sucedieran siguieran ostentando en su administración los papeles protagonistas que ella misma ostentó en vida.
La Iglesia, con el aberrante concepto de "caridad cristiana", ha hecho históricamente presa mortal en las clases más débiles, indefensas y desfavorecidas. Nótese que sor Villabaso obtuvo el solar y el manicomio gracias a donaciones de particulares movidos por este concepto de caridad, que tiene en la grey marchamo de ley de obligado cumplimiento. La "caridad cristiana", falta de un control político transparente y democrático, se convirtió en manos de las fanáticas Hijas de Paúl en una maquinaria bestial de tormentos y avasallamiento. Para ellas no había enfermos, sino endemoniados, motivo principal que las hizo segregarlos del hospital de Las Cinco Llagas y montar el horrendo laboratorio de inhumano sadismo que fue Miraflores hasta el advenimiento de la República.

Y cuando el franquismo restauró la antigua situación hizo retroceder a la sanidad mental a niveles medievales por medio  del ejército de hábitos y sotanas acaudillado por el brutal cardenal Segura, dándole carta blanca en los campos de batalla de la terapéutica de la enfermedad mental. Hasta la década de los 70 del siglo pasado se hizo sentir esta regresión en Miraflores, en la forma de abusos físicos y sexuales, corrupción, etc. El mismo Pablo Gotor (1a) contaba que al acceder a la dirección del sanatorio tuvo que emplear una partida del magro presupuesto para adquirir sillas playeras —las más baratas— porque los enfermos no tenían ni donde sentarse y usaban al efecto escalones y poyetes e incluso el puro y duro suelo. Iban a medio vestir, mal alimentados y con sobredosis de tranquilizantes de pésima calidad.

(1a) Sobrino de Pablo Gotor, el médico psiquiatra en el sanatorio de nuestra Villa, fue Manuel Orta Gotor —hermano de María de las Mercedes Orta Gotor (ver Los olvidados, 12n. Mayo de 2021)—. Manuel Orta Gotor, sacerdote de la archidiócesis de Sevilla, es director de Pastoral de la Fundación San Pablo Andalucía CEU y consiliario del Centro de la Asociación Católica de Propagandistas de Sevilla. Es profesor de la Vniversitas Senioribus CEU Andalucía. Predicador y conferenciante, es un buen conocedor de los Ejercicios Espirituales de San Ignacio de Loyola, y de la vida y la obra Santa Teresa de Ávila. Fue director de nacional del Apostolado de la Oración y desempeña responsabilidades pastorales en diversas instituciones educativas. Desde hace más de una década dirige el programa diario Palabra y Vida de Radio María a nivel nacional.


Manuel Orta Gotor

Precisamente fue ordenado presbítero en Granada, el 22 de diciembre de 1986, y luego destinado como profesor en colegios de la Compañía de Jesús en el Puerto de Santa María —donde estudió Rafael Alberti—, en Málaga —donde también ejerció nuestro paisano Manuel Oliver Perona—, y en Sevilla. Aquí impartió cursos con títulos como "Cultura y Cristianismo" o nada menos que "El arte de pensar a través de la Historia". Desde el año 2009, emulando a fray Antonio Vázquez Espinosa, es terciario carmelita.

(Continúa en la entrada siguiente)

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...