lunes, 24 de febrero de 2020

Historia de los apellidos, 21c.




El 11 de febrero de 16... ante el Alcalde Ordinario de Castilleja don Diego Martínez del Alcázar, el apoderado Andrés de Vega Montaño (1) en nombre de sus partes, respondiendo a lo expuesto por el flamenco Bambel, negó que Juan Payán el mozo —el estante en Indias— muriera antes que su padre; y añadió que las casas mencionadas en los autos quedaron por fin y muerte de Juan Payán el viejo, el cual pagó los réditos del tributo de ellas a Pedro Pérez de Medina por mano de Alonso Montaño, padre del poderhabiente Andrés, según constaba en una escritura que presentó:
Alonso Montaño y Lucía de Vega su mujer, vecinos de la Calle Real de Castilleja de la Cuesta, dicen que por cuanto ellos debían a Juan Payán el viejo y a Ana de Vega su mujer, vecinos de esta Villa, 19.656 maravedíes de principal mas costas y salarios de cobranza hasta la sentencia ejecutiva que se dió por dicha deuda, la cual deuda los otorgantes cedieron y traspasaron a Pedro Pérez de Medina (2), quien por hacerles buena obra se ha concertado con ellos en que pagándole las costas mas 100 reales de contado, les otorga hasta el día de Año Nuevo de 1619 para cobrarles los dichos 19.656 maravedíes, con 10 reales de salario al cobrador por cada día que deba emplear en la cobranza, y pena de ejecución en todos sus bienes. Alonso y Lucía se obligaron al cumplimiento de todo ello. Dado en la Calle Real de Castilleja, jurisdicción de Tomares, 16 de marzo de 1618, siendo testigos Sebastián Tenorio, Pedro Macías y Cristóbal Rodríguez, vecinos y estantes en dicha Calle Real. Es traslado hecho por Antonio Martínez, escribano público de Tomares, sacado de una escritura del Oficio de Juan Sánchez de Ávila, escribano público que fué de dicho Tomares.
Pedro Pérez de Medina recibe de Alonso Montaño por mano de Lucía de Vega su mujer 200 reales. Mas 100 reales que dicha Lucía dió a su mujer doña Mariana de Ureña, los cuales 300 reales le debían por escritura que pasó ante Juan Sánchez de Ávila, escribano público de Tomares. Dado en Castilleja de la Cuesta a 29 de enero de 1629.

(1) Andrés de Vega Montaño compró a Roque de Torres, vecino de Castilleja, un caballo capón* de color castaño de 6 años de edad poco más o menos, por precio de 400 reales, obligándose a pagárselo por fin de abril de 1636. Dado en casa del escribano de esta Villa Pablo de Mercado, a 23 de ... de 1635 siendo testigos Francisco Rodríguez y el presbítero Sebastián Pérez Navarro. En este año de 1635 Andrés obtuvo del Pósito de Castilleja 2 fanegas de trigo para sembrar, habiendo salido por su fiador Juan García de Luque. Al mismo Roque de Torres al que había comprado el caballo capón vendió Andrés de Vega Montaño —cuya mujer era Antonia Ramírez— una aranzada de viña en Espartinas por 600 reales, aunque se anota que "esta escritura no pasó porque se hizo otra en 1644".
Diez años después poco más o menos aparece Andrés de Vega Montaño "siego de la vista corporal" —se le empieza a nombrar como Andrés el Ciego. Con Antonia Ramírez su mujer, vecinos de esta Villa, se obligan a pagar al Conde Duque de Olivares 340 reales por el remate en segunda postura hecho en dicho Andrés de la alcábala de la tienda de esta dicha Villa con la casa que a ella pertenece, sita en el Señorío Antiguo, para este año de 1647, según pasó ante el presente escribano Roque de las Cuevas. Pagarán un tercio por fin de abril, otro por fin de agosto y el tercero por fin de diciembre, pena de 500 maravedíes de salario al cobrador por cada día que emplee en la cobranza, y ejecución de sus bienes. Andrés y Antonia hipotecan al pago unas casas que poseen en la Calle Real de Castilleja, que lindan con casas de los herederos de Bartolomé Pachón y con tierras de los otorgantes, y sobre ellas 4 ducados de tributo que se pagan cada año a don Fernando de Castroverde; y otras casas en el Señorío Antiguo que lindan con casas de don Francisco García de ¿Ureña? y con casas de Juan Rodríguez de Castro, con 3 ducados de tributo a la capellanía fundada por don Diego de Nofuentes. Dado en Castilleja en 13 de marzo de 1647. Testigos, Fernando de las Cuevas, Sebastián Vanegas y Juan López.
Andrés de Vega Montaño, hijo de Alonso Montaño y de Lusía (sic) de Vega —hermana de la mujer de Juan Payán el viejo, hijas las dos de Juan Tomé y Sebastiana Rodríguez— como heredero de dicha su madre Lucía, conoce a Francisco García, vecino de Gines, y dice que por cuanto su dicha abuela (política) Sebastiana mandó en su testamento a Juan Tomé, hijo del primer marido de Lucía Alonso Sánchez** y por tanto hermanastro del otorgante, un aposento con la mitad de un patio, que está dentro de una casa en la villa de Gines, que fue de dichos sus agüelos (sic) y ahora es del dicho Francisco García, porque por haber muerto Juan Tomé sin hijos lo heredó Lucía su madre, y por haber muerto ella lo heredó el otorgante, el cual intentó poner pleito sobre su pertenencia, y ahora el dicho Francisco García le ha pedido que desista y se aparte del referido pleito y para ello le dá 100 reales, por tanto por la presente se aparta del pleito y le entrega el aposento con el medio patio por los dichos 100 reales. Dado en Castilleja estando en casa del escribano Roque de las Cuevas, a 16 de marzo de 1647. Testigos, Francisco Pérez Navarro, Josepe Rodríguez y Antonio Pérez.
* Caballo capón o castrado. "Un caballo capón o caballo castrado es aquel al que se le ha aplicado una castración. Se utiliza este proceso para hacer a los caballos más dóciles y adecuados para el trabajo diario. Se cree que los escitas fueron los primeros en castrar sus caballos". Wikipedia.
** "Alonso Sánchez, hijo de Juan Payán y de Beatríz López, vecino de Gines, recibe de Juan Tomé (1) su suegro, en dote y casamiento con Lucía de Vega, hija de dicho Tomé y de Sebastiana Rodríguez su mujer, vecinos de Gines, 21.375 maravedíes". Historia de los apellidos, 20t, diciembre de 2019. Apréciese la acusada endogamia de los Payán.


                                                  Firma del escribano Roque de las Cuevas

(2) Transcribo —sin orden cronológico— extractos de los expedientes de Pedro Pérez de Medina en el Archivo General de Indias, por los cuales se deducen las idas y venidas que hizo al y desde el Nuevo Mundo desde 1601:
Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Pedro Pérez de Medina, criado de Pedro González Refolio, natural de Mallén* y vecino de Sevilla, hijo de Pedro de Medina y Graciosa Pérez, a Perú. Fecha de la licencia, 26 de febrero de 1601.
* Mallén es un municipio español del Campo de Borja, provincia de Zaragoza, Aragón. Tiene una superficie de 37,42 km², con una población de 3292 habitantes (INE 2015) y una densidad de 90,83 hab./km². Ostenta históricamente los títulos de "Muy Noble, Leal y Siempre Fidelísima", otorgados estos últimos por el rey Felipe V. Se identifica con la antigua localidad celtíbera de Belsinon que en época romana recibió la denominación de Balsio, que es nombrada por las fuentes clásicas. Wikipedia.
Pedro Pérez de Medina. Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Pedro Pérez de Medina, a Perú. 2 de enero de 1610.
El 31 de diciembre de 1609 en Sevilla en su Casa de la Contratación Pedro Pérez presentó por testigo a un mozo que dijo llamarse Gerónimo de Aranguren y tener más de 15 años de edad, que posaba en la casa del dicho Pedro; dijo saber que Pedro vino de las Indias en la armada del cargo del general don Francisco de León. En dicho día declaró el testigo Alonso Sánchez Chaparro*, mercader de 20 años de edad, vecino de Sevilla en la collación de Santa María la Blanca en la calle de las ¿Nucas?, que informó en idéntica forma. En dicho día 31 de diciembre Pedro recibió la licencia de embarque.
* Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Alonso Sánchez Chaparro, mercader, a Perú con:
—Sebastián Sánchez Chaparro, natural y vecino de Sevilla, hijo de Domingo Sánchez Chaparro y Beatriz de Mena, y Antonio Ruiz de Orchacoaga, natural de Bilbao, hijo de Juancho Orchacoaga y de Ursula de Plaza, ambos cajeros.
—Pedro Guillén Mejía, criado, natural y vecino de Jerez de los Caballeros, hijo de Francisco Hernández Solera y de María González Guillén. Fecha de la licencia, 28 de enero de 1617.
Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Pedro Pérez de Medina, mercader, natural de Mallén, con Andrés Cazanga, esclavo negro, a Perú. Es solo la solicitud de licencia de vuelta. En Sevilla en la Casa de la Contratación de las Indias en 1º de julio de 1620 ante los Señores Presidente y Oidores de Su Majestad la presentó Pedro Pérez de Medina, residente en esta ciudad, digo que el año pasado de 1614 vine a estos Reinos de los del Perú a emplear en mercadurías para volver a ellos y traje de las dichas partes a Andrés Cazanga*, negro mi esclavo, y para ocurrir a Su Majestad en su Real Consejo de Indias para que me dé licencia para volver a las dichas Provincias del Perú y volver al dicho esclavo tengo necesidad de que se me reciba información de ello y de cómo para el despacho de mis mercadurías y negocios tengo necesidad de llevar un criado. Por tanto a Vuestra Señoría Suplico que se me reciba la dicha información, y hecha, que se me den los testimonios que de ella pidiere para el dicho efecto, y pido justicia para ello.
Y vista por Sus Señorías mandaron que se le reciba la información que ofrece al dicho Pedro Pérez de Medina y se le dé por testimonio para el efecto que lo pide. Pedro presentó la licencia del marqués de Montesclaros para viajar del Perú a España, fechada siete años antes.
Don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros*, Gobernador y Capitán General de los Reinos del Perú y Tierra Firme dá licencia a Pedro Pérez de Medina, natural de la ciudad de Mallen en el Reino de Aragón, de edad de 28 años, de mediana estatura, con señal de herida en la frente, para que en cualquier navío que saliere del puerto y raya de esta ciudad se pueda embarcar e ir al Reino de Tierra Firme y de allí a los de España, a donde dice va a emplear, con intento de volver a estos Reinos, y llevar en su servicio a un negro su esclavo nombrado Andrés Cazanga de edad de 25 años, y sacando notificaciones ordinarias del Juez Mayor de Bienes de Difuntos, fiscales de Su Majestad, Tribunal de Cuentas, Oficiales Reales de Penas de Cámara y Alcábala, mando no os sea puesto embargo ni impedimento alguno. Hecha en Los Reyes a 29 de abril de 1613.
* "Mandamiento. Don Juan de Mendoza y Luna, marqués de Montesclaros y marqués de Castil de Bayuela, Señor de las villas de la Higuera, de las Dueñas del Colmenar, el Cardoso, el Vado y Balconete, Virrey lugarteniente del Rey Nuestro Señor, Gobernador y Capitán General de la Nueva España y Presidente de la Audiencia y Chancillería Real que en ella reside, ... ...  por cuanto para curar los enfermos ...   en los dichos hospitales de la Isla y Puerto de San Juan de Ulúa y Nueva Ciudad de la Veracruz que son de real patronazgo, de los que vienen en las flotas y los soldados y esclavos y demás gente que Su Majestad tiene en su servicio en la dicha Isla está diputado y señalado médico que los vea y visite". Notas varias, 3d. Julio de 2018.
En Sevilla en 13 de agosto de 1620 Pedro Pérez presentó por testigo al mercader Pedro de Melgar, de 40 años de edad, vecino del Perú y estante en la capital andaluza en la collación de Santa María; se conocieron desde 12 años atrás, y sabe que Pedro vino a España en 1614 para emplear mercaderías; y sabe que cuando vino a Sevilla se casó con doña Mariana de Ureña, y que trajo un esclavo negro llamado Andrés, de tierra cazanga, que hoy tendrá 30 años de edad.
En dicho día declaró el testigo Juan Martínez de Soto, vecino de Sevilla de 40 años de edad, que depuso en los mismos términos que el anterior.
* Cazanga. "Designación imprecisa que se aplica tanto a los esclavos procedentes del río Cazamancia como a los habitantes de la villa de Cassanga, situada en la meseta de Benguela, Angola. Nos inclinamos por considerar que éstos proceden de la primera región mencionada -gran suministradora de esclavos en la época- por el hecho fundamental de que la segunda no adquiere importancia comercial hasta que, acicateados por las noticias de riquezas minerales en la zona, los portugueses, representados por Manuel Cerveira Pereira, fundan en 1617 la fortaleza de Sao Felipe de Benguela. La anterior hipótesis se confirma, además, por el hecho que no hemos localizado negros benguela en Cuba con anterioridad a 1618, por lo que resulta improbable la entrada de otros esclavos de la zona en esta época". http://editorialakelarre.blogspot.com/2016/04/el-toponimo-casanga.html



Firmas de Pedro Pérez de Medina (la de arriba, copia de un protocolo del Archivo Provincial de Sevilla)



En Castilleja de la Cuesta ante el Alcalde Ordinario don Diego Martínez del Alcázar, el día ... de febrero de 1632 Adrián Bambel como heredero de su primera mujer Francisca de Vega, heredera que fué a su vez de su hermana Ana de Vega en la mitad de sus bienes, en el pleito por la administración de los bienes de Juan Payán el mozo su hermano con Miguel Payán y consortes, y Andrés de Vega Montaño por ellos, pide hacer lo que tiene pedido y añade que él fué el verdadero comprador de la casa de Juan Payán el viejo su suegro, y niega el sobredicho pago por mano de Alonso Montaño. Pide al dicho Alcalde requisitoria para hacer probanza en la ciudad de Sevilla. El 25 de febrero de dicho año de 1632 Andrés de Vega Montaño pidió al Alcalde Ordinario poder estar en Sevilla para ver jurar a los testigos que presente Adrián Bambel.
Dos meses después, en abril, ante dicho Alcalde Ordinario Andrés de Vega Montaño en nombre de Lucía de Vega su madre y de Miguel Payán dijo que los términos del pleito son pasados, y días más.

Por fin Adrián Bambel presentó el interrogatorio y seguidamente a sus testigos. El 19 de marzo de 1632 depuso Pedro Alonso Payán, vecino de Castilleja de 56 años de edad, quien dijo conocer a las partes y ser primo hermano de Miguel Payán y de Pedro Pérez, hijos de dos hermanos (sic), y que Ana de Vega, Francisca de Vega y Juan Payán el mozo ausente en Indias son sus sobrinos, hijos de primos hermanos (sic), y que no por eso dejará de decir verdad a lo que se le preguntare; declaró que siendo vivo Juan Payán el viejo su hijo el mozo se fué a las Indias, no se acuerda qué año, y dicho su padre murió después, y entonces no se tenían noticias del mozo. Y este testigo fué a ver a Juan Payán el viejo a su casa estando malo en la cama, el cual tenía mucha pena por el dicho su hijo, que quisiera verlo antes de morir, y murió sin verlo, y dejó por herederas a sus hijas Ana y Francisca. 
En dicho día Adrián Bambel presentó por testigo a Diego González, vecino de Castilleja, quien dijo conocer a las partes y que no le tocan las generales de la ley; oyó decir a Rodrigo Alonso, vecino de Triana y natural de Castilleja, que Juan Payán el mozo murió en las Indias "por unas frutas que comió que le corrompieron el cuerpo"; y que Rodrigo Alonso se lo había contado a este testigo hará unos 3 años, y que tiene para sí que el mozo murió antes que su padre; este testigo fué al entierro del dicho su padre en Castilleja en 1621, y el mozo había ido a las Indias en 1618, y que sabe todo lo dicho porque eran vecinos y por el mucho trato y conversación que tenían, y se decía en Castilleja que Juan Payán el mozo era muerto.
Testigo Diego Martín Toro, vecino de Castilleja de más de 60 años de edad; dijo que Juan el viejo murió por noviembre de 1621.
El  siguiente testigo presentado por Adrián Bambel fué Miguel, el hermano de fray Antonio Vázquez de Espinosa. En tal ocasión Miguel Vázquez nos informa de su viaje transoceánico al asegurar que en 1618 estaba también en Indias —aunque no contactó con Juan Payán allí—. Cuando Miguel volvió a España "tuvo noticia que el dicho Juan Payán el mozo se había ido a las Indias, y por el 1621 murió el viejo y este testigo estuvo en su entierro, y que después se tuvo por muerto al mozo porque no escribía". De esta forma sabemos que el cuarto varón de Juan Vázquez de Morón pasó también, como sus hermanos, al Nuevo Mundo. De ninguno de ellos obra licencia de embarque en el Archivo de Indias, y de fray Antonio en concreto sospechan sus biógrafos que hizo el viaje clandestinamente porque a los carmelitas por aquel entonces se les tenía prohibido evangelizar en América. Cuando en 1618 Miguel pasó a Indias se encontraban allí sus otros tres hermanos.
El 20 de marzo de 1632 Adrián Bambel presentó por testigo a Rodrigo Alonso, natural de Castilleja y vecino de Sevilla en la collación de Santa Catalina (antes se dijo en Triana), de oficio maestro albañil, de 30 años de edad poco más o menos. Dijo ser ahijado de Juan Payán el viejo, y que hará 20 años poco más o menos —o sea, hacia 1612— en una flota que fué a la Nueva España, su general Juan de Salas de Valdés (1), este testigo iba en ella y asimismo iba Juan Payán el mozo, en naos diferentes, y llegaron a Veracruz, y como este testigo y Juan Payán el mozo eran conocidos se comunicaron como ... (línea rota) ... de allí a 4 meses poco más o menos este testigo halló aque Juan ... ... y este testigo se fué con otros compañeros a hacer aguada a Medellín para su nao, y estuvo 2 ó 3 días, y cuando volvió fué a su posada del dicho Juan Payán y preguntó por él, y le dijeron cómo había muerto y que está enterrado en la Santa Iglesia Mayor de la Veracruz, y este testigo se fué a la dicha iglesia y habló con el sacristán menor de la iglesia y le preguntó si habían enterrado allí a Juan Payán que vivía en la calle de Damas (2), y el dicho sacristán le respondió a este testigo que sí y que estaba enterrado junto al altar de Nuestra Señora del Rosario entrando por la puerta de la iglesia susodicha que sale a la dicha calle de Damas, a la mano izquierda, y le enseñó la dicha sepultura.

(1) Juan de Salas de Valdés. El general Juan de Salas Valdés, de la Carrera de Indias, caballero de Calatrava. Era sobrino nieto del arzobispo Valdés* y sobrino carnal del primer Juan de Salas de Villamar. Hijo ilegítimo de Fernán García de Doriga el Mozo, señor de la casa de Doriga, quien le tuvo (siendo ya viudo al parecer) con Inés Fernández de Cabruñana su criada; nieto de Fernán García de Doriga el Viejo y de María de Valdés. En 1573 era menor y estaba bajo la cura de su hermano García de Doriga, con quien vivía en Doriga. (Wikipedia).
* Arzobispo de Sevilla. Sus actuaciones como inquisidor se cobraron numerosas vidas en nombre de la Iglesia, de forma que fue recordado como uno de los inquisidores más fanáticos. Tomó medidas contra los conversos y moriscos y dirigió procesos contra los focos erasmistas y luteranos de Valladolid y de Sevilla. Ver El inquisidor general Fernando de Valdés (1483-1568). Su vida y su obra. José Luis González Novalín. Fundación Selgas-Fagalde y Universidad  de Oviedo. 2007.

(2) Veracruz, calle de las Damas. "Algunas calles de la Nueva Veracruz adquirieron su nombre desde los primeros años de fundada la nueva ciudad, entre ellas está la calle de las Damas, que llevo tal denominación hasta el 5 de mayo de 1868, cuando se le cambio por: 5 de Mayo. [...] La calle se formó en el trazo del asentamiento de 1597, cuando aún no era ciudad, ni se llamaba Nueva Veracruz,  era la tercera calle desde la playa hacia tierra adentro. Su longitud quedo definida en los años 1630’s, con el trazo de la trinchera. La parte norte de la calle en los primeros años tuvo como barrera las dunas. En la panorámica de los años 1620’s se ve que llegaba hasta una cuadra delante de la actual calle Montesinos. El avance de las dunas debió provocar que esta zona no se poblara y en los años 1630’s, con el trazo de la trinchera se redujo dos cuadras quedando hasta la actual calle de Constitución. Por el lado sur, la calle prácticamente no tenía límite aparente, en los años de formación del asentamiento se dieron mercedes hasta delante de lo que hoy conocemos como el Parque Zamora pero, igual que paso con el lado norte, en los años 1630’s se redujo hasta la actual calle Melchor Ocampo. Conservó estos límites los siguientes 250 años, hasta que a finales del siglo XIX se demolió la muralla y la calle se prolongó por el norte, hasta Montesinos y por el sur, hasta el actual parque Zamora. [...] En esta calle, también, a principios del siglo XVII hubo mujeres que estaban al frente de mesones como es el caso de Melchora de los Reyes  que tenía uno en 1613 y muy cerca estaba el de María Gerónima, en la esquina con la actual calle de Francisco Canal". https://aguapasada.wordpress.com/2013/11/12/nueva-veracruz-calle-de-las-damas/
  
                                             
Al igual que Adrián Bambel, Andrés de Vega Montaño presentaría también su interrogatorio, cuya última pregunta era: contesten si saben los testigos que al morir Juan Payán el viejo quedaron por sus bienes unas casas principales en el Señorío Viejo de Castilleja de la Cuesta, que valen más de 1.000 ducados y arrendadas rentarían más de 25 al año, y 4 aranzadas de majuelo al pago del Toconal en Valencina del Alcor que valen 800 ducados y sus frutos al año más de 600 reales, quitas costas y gastos, y una caldera grande de aguardiente que valía 200 ducados y otra más pequeña que valía 100 ducados, y un ajuar y aderezo de casa que valía más de 200 ducados, y una mula y un carretón 1.400 reales. El primer testigo en declarar fue Cristóbal Rodríguez de Castro, de 33 años de edad, yerno de dicho Juan Payán el viejo por casamiento con su hija Ana de Vega, difunta a los 2 ó 3 meses después de morir su padre. Cristóbal refiere que su suegro le contó que las casas donde vivían Adrián Bambel eran suyas, y que había comprado la caldera grande a un primo de dicho Adrián, y la pequeña la habían comprado entre él y Adrián aportando 400 reales cada uno, igual que la mula, con 25 ducados cada uno; y que la viña del Toconal está al sitio del Alcora y está acabada de poner; añadió el testigo que después de que Juan Payán el viejo muriese Adrián le dijo que las casas eran suyas. El segundo testigo fue Juan de Saucedo, de 70 años de edad, primo tercero de Ana de Vega la viuda de Juan Payán el viejo (1); dijo que cuando éste murió, él no se encontraba en esta Villa. El 27 de enero de 1632 Andrés de Vega presentó por testigo a Diego Moreno, de 50 años de edad; el siguiente día, 28, a Lázaro de Castro, de 28 años, que dijo ser pariente también de Ana de Vega la mujer del Viejo pero que no sabía en qué grado; en dicho día depuso el testigo Gregorio Arias, de 40 años; el día 4 de febrero declararon Antón Pérez Navarro, de 58 años, y Bartolomé Benítez, de 42 años y pariente de los Payán en cuarto o quinto grado.
Luego, ante dicho Alcalde Ordinario don Diego Martínez del Alcázar, Andrés de Vega Montaño en nombre de sus partes dijo que había fundamentado bien sus argumentos, y pidió justicia. Adrián Bambel dijo lo mismo, añadiendo de nuevo que Juan Payán el mozo había muerto en Indias por 1620, y citó a Rodrigo Alonso en su testimonio sobre su muerte (ver supra).
Por el día 3 de junio de 1632 continuaban los autos, pero se han perdido los folios finales del legajo. Mas, como en la canción del compositor colombiano Guillermo González Arenas que adaptó Peret como rumba catalana, "El muerto vivo", Juan Payán el mozo reaparecería, exigiendo se le rindieran cuentas de su herencia. Lo veremos en la siguiente entrada.

"A mi amigo Blanco Herrera le pagaron su salario
y sin pensarlo dos veces salió para malgastarlo,
una semana de juerga y perdió el conocimiento
como no volvía a su casa todos le daban por muerto,
y no estaba muerto no, no y no estaba muerto no, no,
y no estaba muerto no, no, estaba tomando cañas, lerelele". 


(1) A Juan de Saucedo ya lo he dado a conocer con detalle: "En Castilleja de la Cuesta en 5 de mayo de 1605 pareció ante Juan de Chávez, Alcalde Ordinario de esta Villa, Juan de Saucedo, Alguacil Mayor y Alcaide de la Cárcel de ella*, por sí y en nombre de Catalina Guillén su esposa, y de Benito Esteban y Francisca Díaz sus cuñados, hijos legítimos de Benito Esteban y de Leonor Díaz su mujer, difuntos, naturales de la Villa de Ayamonte y hermanos legítimos de Juan Domínguez, que murió abintestado en las Indias en la ciudad de Panamá, y dijo que por su muerte los dichos su mujer y demás hermanos son herederos legítimos de dicho Juan Domínguez, y que con poder de dicha su mujer y cuñados él había ido a Ayamonte, donde el difunto tenía sus bienes y hacienda en tutela a los cobrar, y los pidió ante las Justicias de dicha Villa y Juez de Menores de ella, y mandaron se le entregasen los bienes con que diere una fianza abonada en cantidad de 600 ducados, para que si en cualquier momento pareciese ser vivo el dicho Juan Domínguez u otra persona con mejor derecho, volverá los bienes tal y como se le entregaron". Notas varias, 2s, febrero de 2018.

martes, 11 de febrero de 2020

Historia de los apellidos, 21b.




Continúo desarrollando el pleito de la entrada anterior. Ante el Alcalde Ordinario de Castilleja don Diego Martínez del Alcázar (1), el apoderado (2) de los hermanos y de la cuñada de Juan Payán el viejo, difunto, mantuvo su posición sin ceder ni un ápice. Dijo: "... por muerte de Juan Payán quedaron unas casas principales que valen más de 1.000 ducados y ganarán cada año más de 25 ducados, y 2 calderas de aguardiente, que la una era muy grande y valía 200 ducados y la otra pequeña que valía 100 ducados, y 4 aranzadas de majuelo que valen 800 ducados y cada año quedan pagados los gastos de más de 600 reales de los frutos y esquilmos, y por ajuar y aderezo de casa que valía más de 200 ducados, y un carretón y una mula que valían 1.400 reales, de todo lo cual se apoderó el dicho Adrián Banbeli (sic) desde el día que murió el dicho Juan Payán el viejo, y los ha poseído y disfrutado y gozado y no ha hecho los gastos que pretende [ver la entrada anterior] ni tienen justificación alguna".
(1) Don Diego Martínez del Alcázar era hidalgo de privilegio y fue recibido como Veinticuatro de Sevilla en el año 1604.

(2) Apoderado que no es otro que el hijo de dicha cuñada Lucía de Vega, viuda de Alonso Montaño y hermana de la mujer del viejo Juan. Este poderhabiente se llamaba Andrés de Vega Montaño.


En febrero de 1632 Adrián Bambel se ratificó en su postura, añadiendo que era público y notorio que Juan Payán el mozo murió estando en las Indias por los principios del año de 1620 o fin del 19, siendo vivo su padre, que murió por fin del 21; rebatió el valor de las casas principales, y en cuanto a las dos calderas de hacer aguardiente, dijo que dos calderas que Juan Payán el viejo tenía las vendió por cobre viejo, "y la caldera que estaba en mi casa cuando el susodicho murió, para hacer aguardiente, es una que yo compré de Juan Enríquez mi primo, que se la dió en pago de lo que le quedó debiendo Jusepe Cornielles su tío, apreciada en 70 ducados, de que consta por esta escritura de que así mismo hago presentación"; y continúa Adrián Bambel exponiendo que de las 4 aranzadas, 2 son suyas, que las puso viviendo dicho Juan Payán el viejo, que las 2 y 2 son distintas y diferentes y las divide un carril de por medio, y cada uno en su tiempo reconoció su viña [siguen dos renglones ilegibles] "... y la mula la compré en esta ciudad a precio de 48 ducados, de que protesto presentar escritura a su tiempo y lugar".

El Alcalde Ordinario les concedió otros 20 días de prórroga a las partes para que presentasen sus alegaciones. En el legajo, a continuación, hay una copia de escritura de venta presentada por Adrián: Pedro Pérez de Miranda, vecino de Sevilla en la collación de San Juan de la Palma, estante al presente en esta Villa, vende a tributo a Adrián Bambel y a Juan Payán el mozo, vecinos de esta Villa, unas casas de morada en que solía estar y al presente está el oficio de hacer aguardiente (1), que el otorgante posee en el Señorío de esta dicha Villa, con su patio, pozo, cortinal, ... , caballeriza, sobrado para pajar, que el otorgante compró con otros bienes del difunto Juan Payán y de su mujer, linde con casas de la viuda de Antón García y por la parte de arriba con viñas de Juan García del Valle y por detrás con viña y majuelo del otorgante que solía ser y estar junto a las dichas casas y hoy está atajado y dividido con el pedazo de tierra cortinal que así les vende con las dichas casas, y por delante con la calle de esta Villa; y las casas con el dicho pedazo de viña con que lindan las compró, como queda dicho, de los dichos Juan Payán y su mujer, con otro pedazo de tierra calma en el pago de Las Escaleras término de esta Villa, con ciertos tributos y condiciones según pasó ante el presente escribano Roque de las Cuevas en 1 de diciembre de 1613 ... [siguen dos renglones ilegibles] ... "... de Ureña mi mujer ... de Medina su tío presbítero vecino de Sevilla, y yo [Pedro Pérez de Miranda] quedé señor de las dichas casas y demás bienes conferidos en la dicha venta declarada", y como tal señor se las vende ahora a Adrián Bambel y a Juan Payán el mozo, con 12 maravedíes de tributo al año que por el suelo se pagan al Conde de Olivares, y se las vende por precio de 500 ducados, de los que Adrián y Juan le pagarán 25 cada año, con rédito de 20.000 maravedíes el millar, en Sevilla en las casas de morada del vendedor, hasta que rediman los dichos 500 ducados, de forma que en tres años han de pagarle la mitad, que son 250, pena de ejecución; y deberán tener las casas enhiestas y bien labradas; la alcábala deberán pagarla los compradores, los cuales se obligan al cumplimiento de todo lo dicho. Dado en Castilleja a 27 de mayo de 1615, siendo testigos Alonso Buitrago, presbítero, Fernando de las Cuevas y Francisco Venegas, vecinos de esta Villa. Pedro Pérez de Cuéllar, escribano de Castilleja, sacó esta copia y dió fé de su verdad.

(1) "La existencia de alambiques en las haciendas sevillanas, junto a lagares y bodegas está perfectamente constatada en el siglo XVI y parece probable que el perfeccionamiento de las destilerías estuvo ligado a la presencia de maestros aguardienteros de origen flamenco", dice Lutgardo García Fuentes en Las exportaciones de productos agrarios de Sevilla en las flotas de Nueva España en el siglo XVIII (Andalucía y América en el siglo XVIII. Actas de las IV Jornadas de Andalucía y América. Universidad de Santa María de la Rábida, 1984), basándose precisamente en un estudio del profesor Antonio Herrera García ya expuesto en esta Historia —en parte— por nosotros: Traspasos y concentraciones de unas fincas en Castilleja de la Cuesta (1563-1635). Antonio Herrera García. Archivo Hispalense, número 179.
"A título comparativo copio en seguida un resumen del anterior documento, un resumen elaborado por el profesor experto indiscutible sobre temas aljarafeños Antonio Herrera García, dado a conocer en su publicación "Traspasos y concentraciones de unas fincas en Castilleja de la Cuesta (1563-1635)". Separata de "Archivo Hispalense", nº 179. Sevilla, 1975. (En la cual publicación, por cierto, sobresalen en importancia para nuestro interés los datos respecto al mundo del aguardiente en la Villa) [...] que pasó ante el escribano Hernando de las Cuevas, y la otra mitad es la dicha donde vive Jusepe Cornelio, linde con las dichas casas [la primera mitad], con viñas de doña María de Portes y con viñas de Hernán Dálvarez de Soria, y esta la dió doña Luisa a Maese Pedro, flamenco, maestro de hacer aguardiente, difunto, vecino que fué de esta Villa, que tiene un tributo perpetuo de 12 ducados y una gallina al año, que Maese Pedro se obligó a pagar a doña Luisa y a sus herederos, como parece por escritura ante Hernando de las Cuevas del 16 de noviembre de 1579, y por muerte de Maese Pedro sucedió en ellas Cornelia Bander Buer [ Cornelia van der Vuer ] su madre, como su heredera legítima, vecina de Amberes, que es en Flandes, y Jusepe Cornelio en nombre de esta Cornelia y con su poder ha vivido y vive en dichas casas y le paga a doña Luisa de Briones dicho tributo de 12 ducados y una gallina, que a ella pertenece por su dote y por otros derechos [Hernando Jayán murió abintestado]". Notas varias, 2i. Agosto de 2017.
Así es como queda atestiguado fehacientemente que Castilleja de la Cuesta fungió como centro principal de la elaboración de aguardiente, cuyo primer productor fue Maese Pedro, quien enseñaría el oficio a su paisano Jusepe Cornielles y a los castillejenses Oliver —descendientes de Bernado el Espadero—, Castro, Vega y a estos Payán.


Doña Mariana de Ureña (1), viuda de Pedro Pérez de Medina, vecina de Sevilla y moradora en la Villa de Castilleja de la Cuesta, por sí y como tutora curadora de Ignacio y Bernabé de Medina, sus hijos con dicho Pedro, tutoría proveída por juez competente según pasó ante Juan Luis de Santa María, escribano público de Sevilla, en 21 de febrero de 1626, dice que por cuanto su marido difunto vendió a Adrián Bambel y a Juan Payán el mozo unas casas en que al presente vive (ver supra), y ahora dicho Adrián Bambel quiere pagarle 220.365 maravedíes por cuenta del principal y lo corrido, ella por la presente recibe de contado dicha cantidad, y Adrián le queda debiendo 104.075 maravedíes de principal y por ellos 5.203 maravedíes de renta cada año, que dicho Adrián deberá pagarle a ella y a sus hijos desde el día 12 de abril en adelante por los tercios de cada año. Adrián, presente, se obliga a ello, pena de ejecución y de 500 maravedíes de salario cada día que emplee el cobrador que le envíe doña Mariana. Dado en esta Villa en las casas de morada de la otorgante doña Mariana de Ureña, a 20 de abril de 1630, siendo testigos Diego Sánchez, Domingo Benítez y Francisco de Aranda.

(1) "Y después de lo susodicho, en Sevilla a 8 de marzo de 1608, ante el dicho escribano y testigos pareció Diego de Medina y dijo que, usando de su derecho, nombraba por señora y poseedora de la dicha heredad a doña Mariana de Ureña su sobrina, hija de Bernal del Castillo* y de doña María de Ureña, hermana del dicho Diego de Medina; a la cual doña Mariana su sobrina hizo gracia y donación para ayuda a su casamiento, como si la anterior escritura de venta se hubiera otorgado a favor de ella, quedando a cargo de él pagar lo que se debe del resto". Notas varias, 2p. Enero de 2018.
* Tenedor de bastimentos y municiones de la ciudad de Sevilla y vecino de ella en la collación de San Juan de la Palma, salió por fiador del clérigo Diego de Medina en la compra de la heredad de Castilleja que luego recibiría doña Mariana. Ver la entrada citada.


Juan Enríquez [primo de Adrián Bambel, ver supra], vecino de Sevilla en la collación de Santa María, otorga carta de pago y finiquito a los bienes y herederos de Jusepe Cornielles y Catalina Gallegos (1) su mujer, difuntos, y al padre fray Domingo de Santiago, de la Orden de Santo Domingo, residente en el monasterio de San Pablo de Sevilla, como su albacea, de 100 ducados que dicho Jusepe Cornielles, tío del otorgante, le dejó y mandó por su testamento hecho en la ciudad de Sevilla antes de ir a Flandes, que pasó en dicha ciudad ante Francisco Albadán, escribano público de ella, en 18 de agosto de 1610, los cuales 100 ducados entran en cualquier servicio que el otorgante haya hecho a los dichos Jusepe Cornielles y Catalina Gallegos durante el tiempo que estuvo en su casa, porque con los dichos 100 ducados y con otros 100 que dicha Catalina le dió poco antes de fallecer está pagado de todo el dicho servicio. Y aunque Jusepe Cornielles hizo otro testamento estando en Flandes revocando el primero, fray Domingo su albacea hace a este otorgante buena obra y le da los dichos 100 ducados, en esta manera: 70 ducados en una caldera de latón con su cabeza para hacer aguardiente, que está en Castilleja de la Cuesta en casa del aguardentero Juan Payán; 6 ducados en dineros; y 5 ¿quántos? nuevos para aguardiente, y otras 2 pipas de 27 arrobas cada una, la una de ellas con 4 arrobas de vino. Que valen los dichos ¿quántos?, pipas y vino 14 ducados; y un cofre de Flandes y una mesilla y otras ¿alhajas? que valen 10 ducados, que todo lo recibido vale los dichos 100 ducados, de que se dá por contento y pagado. Y porque es mayor de 24 años y menor de 25 jura no ir contra esta escritura alegando su minoría de edad, y dicho fray Domingo de Santiago la acepta. Otrosí es declaración que 200 ducados que dicho Juan Enríquez debía a dicha Catalina Gallegos no se le cobrarán. Firmó fray Domingo de Santiago. Dado en Sevilla en 21 de julio de 1611. Testigos, Domingo Rodríguez, vecino de Triana, Guillermo de Vega, vecino de Sevilla en la calle de la Mar, y Diego de Valcárcel y Diego Arias, escribanos de dicha ciudad.

(1) Es interesante detallar que uno de los hijos del Juan Van Belle que Antonio Herrera García cita en su obra Torre Arcas. Biografía de un latifundio sevillano (ver la entrada anterior) se llamaba Alonso Gallegos. Probablemente estamos ante un caso de endogamia. Esta Catalina Gallegos mujer de Cornielles era natural de Castilleja.
Por cierto que —siguiendo al profesor Antonio Herrera— sabemos que Torre Arcas fue vendida por Francisca Caldera, la viuda de su propietario Juan Van Belle, al Capitán General de las flotas de Indias Alonso de Mújica y Butrón, esposo de María Bocanegra Maldonado, hija del capitán Pedro Bocanegra y de Ana Maldonado de Saavedra*. Una vez enviudada María Bocanegra de su esposo el General y con un hijo menor de edad, obtuvo la hacienda en usufructo en el año 1636.
*Ana Maldonado de Saavedra mantuvo actividad como comerciante y exportadora a Indias por iniciativa propia y en nombre de su nieto el hijo del General, según nos cuenta J. Gil-Bermejo en Mercaderes sevillanos, II (Una relación de 1640). Archivo Hispalense nº. 88, año 1978, pág. 42. En esta Relación de mercaderes sevillanos figuran doña Ana Maldonado con 6.617 ducados, Bartolomé Maldonado con 2.319, y Juan Gerónimo Maldonado con 1.231. Y además Antonio Melo con 2.319, don Francisco de Melo con 1.231 y don Gabriel de Melo Maldonado con igual cantidad, 1.231 ducados.
A Ana y a Melchor Maldonado de Saavedra, —quizá hermanos—, nos los hemos encontramos en Castilleja en relación familiar con los Melo Maldonado-Cromberger y sobre todo con el marquesado de Montefuerte: "Los de Montefuerte forman una frondosa rama menor de los Ortices de Sevilla; entre ellos nos interesan Melchor y Ana Maldonado de Saavedra", Historia de los apellidos, 20d. Agosto de 2019. Se explica de esta manera que bastantes agricultores castillejanos poseyeran por compra o tuvieran en arrendamiento viñas en sitios o pagos pertenecientes a la hacienda Torre Arcas, como por ejemplo en el pago de Torreblanca, en el de Torrequemada o en del Acebuchal.


Termino esta entrada con una apreciación: la de que fray Antonio Vázquez profesaba hacia los holandeses un odio encarnizado. Explicable por una parte por el espíritu que animaba a la iglesia católica hispana en aquellos años de divergencias político-religiosas en el seno del cristianismo (1), y por la otra y en lo personal, por el hecho desgraciado de la muerte de sus dos hermanos Juan y Francisco bajo el fuego de los marinos flamencos en el Caribe. El odio de fray Antonio se manifiesta casi en cada capítulo del Compendio: "... pérfidos herejes del Septentrión ... en el cual [puerto de Mampatare] había una fuerza que destruyó el holandés y se llevó las piezas [cañones] de ella ... porque no lleguen a cargar [sal en las salinas de Araya, a tres leguas de Cumaná] los holandeses ni otros extranjeros enemigos (2)... por estar estas Provincias [de la Guayana] tan apartadas y atrás mano y ser codiciadas de los piratas holandeses (2) y de otras naciones extranjeras ... en este río [de Berbis] tuvieron pobladas tres poblaciones los holandeses y hechas grandes sementeras de tabaco, maíz, yuca y otras semillas y legumbres en la boca de Amacur, pero los españoles vecinos de las ciudades de Santo Tomé de Guayana y de San José de la isla Trinidad con gran valor y trabajos, riesgos y peligros, fueron en bajeles a estas partes, por quitar de ellas tan mala vecindad antes que cobrasen mayores fuerzas y los despoblaron y mataron ... el río de Guayapoco, origen de la nación de los Araucas, tiene famoso puerto, donde los holandeses dan de ordinario carena y lado a sus naos, así por la bondad y seguridad del puerto, como por no haber por aquella parte quien los inquiete ... en los cuales [ríos de Tucujús y Genipapo]  estaban poblados y fortificados los holandeses, donde tenían sus sementeras de tabaco, algodón y otras semillas y raíces ... el año de 623 desbarató [el capitán Benito Marcier Pariente] los holandeses e ingleses que estaban poblados y fortificados en dos fuertes que tenían en el brazo de Parnaíba, entre las dos islas y los hizo desmantelar; y este mismo año peleó con una nao de los holandeses, que estaba cerca del fuerte de la punta del Norte, en la provincia de los Tucujús, y con solas cinco canoas la rindió y los herejes se pegaron fuego. El año de 625 peleó con los holandeses de la fuerza de la punta del Norte, los venció y hizo desmantelar el  fuerte, prendiendo y matando los que había en él, pues en los tres fuertes y nao murieron más de doscientos holandeses y más de otros ochenta tienen presos en la isla de Todos Santos y ciudad de San Luis ... hay en el puerto de Guatulco una Santísima Cruz grande reliquia, y de mucha veneración en todo el reino de la Nueva España, la cual intentaron quemar los holandeses  y aunque le pusieron fuego no pudieron, con que se fueron confusos, ha obrado Dios por ella muchos milagros ... en la cual [isla de Terrenate en las Malucas] se cogía grandísima cantidad de clavo, por ser la más abundante de esta especie de todas; al presente no lo hay, porque los nuestros lo han cortado todo por los holandeses, aunque alguno ha quedado en las faldas del volcán ... el rey de Tidore [isla a media legua de la de Terrenate] y sus vasallos son amigos nuestros y enemigos de los terrenates y holandeses ... en esta isla de Tidore hay cantidad de clavo, que es el que tenemos, aunque es poco respecto del que tienen los holandeses en las islas de Maquien y Motiel, que están debajo de la Equinocial, muy vecinas y cercanas a Terrenate y Tidore ... la plaza de Armas principal que tienen los holandeses es la de Malayo, en Terrenate, donde reside el gobernador que tienen con mucha gente de guarnición, muy prevenidos de bastimentos, armas y municiones, tienen en la misma isla otra fortaleza que llaman Tacome, y en Tidore tienen otra que llaman Marieco y otras, todas muy fortificadas y prevenidas de gente y de lo necesario; aunque nuestros españoles con ser menos estando necesitados, con su ánimo, valor y esfuerzo los tienen a raya, deseando siempre salir a pelear con los enemigos, porque es el mejor día que tienen para valerse de los despojos que les quitan y ganan, que sólo para tratar de los hechos de aquellos pocos y valerosos españoles era necesario hacer un libro particular ... luego que el año de 1615 fue a gobernar del reino del Pirú el príncipe de Esquilache por haber entrado el enemigo  holandés el dicho año en aquel mar [del Sur, el océano Pacífico] por el estrecho [de Magallanes], y puesto en tanto cuidado aquel reino y los puertos y navíos de aquel mar, que fue el último que gobernó el Marqués de Montesclaros, por el gran descuido con que se había vivido, y hallándose en gran confusión el Reino por no haber defensa en él de piezas de artillería ni municiones, el príncipe de Esquilache para remediar algo de la necesidad que había, mandó hacer dos fuertes o baluartes [en el puerto de El Callao] ... son [las islas del archipiélago de Chiloé] de a 30 leguas, de a 20, a más y menos, llenas de arboleda, en las cuales se han criado innumerables cabras, donde los enemigos holandeses o ingleses, después de haber desembocado, suelen dar lado o carena a sus navíos, y como no tienen quien les impida, ni resista, siembran y cogen hasta ser tiempo de poder pasar o aviarse, pues ya acontecido que dos veces han tomado esta ciudad [de Castro, en Chiloé], lo cual se remediaría y otros muchos daños con que Su Majestad mandase poblar una ciudad y fuerte en Valdivia de 200 vecinos casados, con un fuerte de 50 piezas de bronce y presidio de españoles como lo advertí en un escrito que hice el año de 1625. Con que no sólo sería freno para los enemigos de la mar, pues aquel fuerte en puerto tan bueno y tierra tan abundante y rica, podemos considerar que es la llave de todo aquel reino; también sería freno para los enemigos de tierra ... y han multiplicado tanto [las cabras] que están las islas [de Juan Fernández] llenas de este ganado, que les sirve a los enemigos holandeses cuando pasan el estrecho [de Magallanes] de refrigerio, donde paran en estas islas a dar lado y carena a sus navíos del largo viaje que han llevado. Siembran y cogen, hacen grandes matanzas de cabras para cecinas, leña y agua, y como están tan afuera a la mar no son vistos, ni sentidos, de donde salen pertrechados, como si no hubieran navegado, para hacer de camino los daños y robos que suelen en las costas del Pirú, como advertí, y del remedio que puede haber en esto en un escrito que di el año de 625 en las Juntas que se hicieron por mandado de Su Majestad a instancia mía, ante el gran prior de San Juan y Conde de la Puebla, sobre que no convenía que fuese la armada, que se enviaba por el estrecho, y cómo se podían remediar y obviar los daños que se recelaban".

(1) Dando por sentado que el cristianismo y sus referidas divergencias no fueron otra cosa que el disfraz con el que se cubrían intereses más mundanos, como son la pugna entre un bloque económico tradicional e inmovilista, representado por la esfera hispánica desde el emperador Carlos V de Alemania y I de España, y el bloque económico renovador e independentista que formaban los "rebeldes" del centro de Europa. Éstos con el protestantismo y aquéllos con el catolicismo, camuflábanse de la misma manera que hoy, por poner un ejemplo, se camufla con el mahometanismo toda la disidencia del Medio Oriente en pos de sacudirse de encima la explotación secular que el Occidente extractivista ejerce sobre él. Desde esta perspectiva, fray Antonio Vázquez de Espinosa no fue otra cosa que el vocero de los intereses económicos de la monarquía española, y so capa del fervor religioso a la Virgen del Carmen, el fraile castillejano ejerció con tenacidad su cometido ideológico y alienante, como estamos viendo.
Así, los holandeses que permanecieron fieles al legado de Carlos V y que fueron incondicionales aliados de la causa española, medraron en Sevilla y en Castilleja de la Cuesta, favorecidas sus actividades comerciales y mercantiles por todas las fuerzas vivas católicas. Curiosamente, la inmensa mayoría de estos inmigrados optó por actividades lucrativas y por negocios materialistas, y no resalta ninguno que desde alguna orden religiosa se dedicase a la propagación de la doctrina y la fé de Roma.

(2) A principios del siglo XVII los holandeses eran los principales mercaderes marítimos de las costas atlánticas de Europa. El descenso del comercio con España y Portugal, a causa de la guerra, les hizo buscar mercados en otras partes del mundo. Un producto deseado afanosamente era la sal, esencial para su industria pesquera (salazón de pescados, en especial arenques), y necesaria en el Viejo Mundo para la conservación de la carne. Normalmente, la sal se obtenía en el sur de Portugal, pero la unión de este país con España bajo el reinado de Felipe II dificultó su comercio y obligó  a conseguirla primero en las islas de Cabo Verde y posteriormente en el Cariba, donde descubrieron y comenzaron a explotar las salinas de Araya, en Cumaná. De esta manera los holandeses adquirieron un papel protagonista en la región antillana [...]. Por estas mismas fechas aparece en el Caribe, con más de una veintena de barcos, Boudewijn Hendrijks (el pirata Balduino Enrique para los españoles), primero como apoyo de la gran flota que debía tomar la capital del Brasil portugués (San Salvador de Bahía) y luego, fracasada la operación anterior y ya en solitario, para sembrar el pánico en Puerto Rico, Santo Domingo, Margarita, Jamaica y Cuba, hasta su muerte ocurrida en 1626. (Los holandeses en América del Norte y el Caribe en el siglo XVII. Antonio Gutiérrez Escudero).







sábado, 1 de febrero de 2020

Historia de los apellidos, 21a.



                                                            Matías Payán Melo

El historiador e impulsor del Festival Flamenco de Gines Matías Payán Melo, —cuyo segundo apellido también relaciono con los Melo Maldonado (1)—, o el alcalde de Gines por el Partido Socialista Obrero Español entre 2007 y 2015 Manuel Camino Payán, son dos de los descendientes de más relevancia de los Payán que estamos tratando.

(1) Hija de Juan Varela de Salamanca y de Isabel de Alfaro fue Inés de Alfaro, fallecida en 1588 y esposa de Jacobo (o Jácome) Cromberger. Era Jacobo nacido en Sevilla e hijo de Juan Cromberger, también sevillano de nacimiento, y de Brígida Maldonado (hija de Mexía Ponce de León y de doña Catalina Maldonado), quienes tuvieron nueve hijos contando al dicho Jacobo: entre ellos Inés (o Isabel en algún documento) Maldonado, quien acabaría casándose con nuestro Francisco Sánchez de Melo y procreando a Juan Cromberger de Melo y a Gaspar, cuya acta de bautizo obra en los libros de la iglesia de Santiago de nuestra Villa*. A Francisco Sánchez y a su hijo Juan Cromberger lo hemos localizado e identificado con total exactitud en documentos castillejanos del Oficio concejil del escribano Hernando de las Cuevas. Sobre la vida y aventuras del padre nos extenderemos de inmediato. El libro impreso 2. Entrada de noviembre de 2014.


                                                  Alcalde Manuel Camino Payán


Pronto el flamenco (1) Adrián Bambel [Van Belle] (2) comenzará a dar guerra a cuenta de la administración y reparto de los bienes de su suegro el viejo Juan Payán cuyo testamento acabamos de ver en la entrada anterior. Sobre el pleito que promovió este holandés contra Miguel Payán y Pedro Pérez, hermanos del difunto Juan Payán el viejo, y contra Lucía de Vega, viuda de Alonso Montaño y hermana de Ana de Vega, mujer del dicho difunto, proveyeron los Señores Regente y Oidores de la Real Audiencia de Sevilla. A los dos hermanos y a la cuñada los representaba el vecino de nuestra Villa Luis de la Barrera, que argumentó el día 8 de julio de 1629 ante su Alcalde Ordinario lo ya conocido por nosotros según el dicho testamento: que Francisca y Ana de Vega, mujeres respectivamente de Bambel y de Juan de Castro, y Juan Payán el joven, eran los herederos universales de Juan Payán su padre. Y continuaba Barrera razonando que Ana, la primera en morir, había dejado a su vez por herederos a su hermana Francisca y a su hermano Juan —ausente en Indias—, y que Francisca, tras morir luego, dejó por su heredero a su marido Adrián. Y respecto a que Juan el joven —dice Barrera— "ha más tiempo de 10 años que está ausente en Indias sin saberse nueva cierta de él" (subrayado en el original) y en caso que el susodicho sea muerto abintestado y sin descendientes, a ellos [Miguel Payán, Pedro Pérez y Lucía de Vega sus tíos] pertenecen sus bienes por ser sus parientes más cercanos. Y porque Adrián Bambel se ha apoderado de todos los bienes y hacienda que quedaron del dicho Juan Payán (el viejo), que importan más de 2.000 ducados, de los cuales ha de haber el dicho Juan Payán (el joven), ausente, la mitad, con los réditos que han rentado y rentaren, y a los otorgantes como sus herederos abintestados hasta ahora Adrián Bambel no ha hecho partición de los bienes de su suegro, ni se sabe los que pertenezcan a Juan Payán, ausente, y porque los bienes van a menos por la mala administración del dicho Adrián Bambel, ellos piden que se les conceda la administración, y piden que dicho Adrián dé la cuenta de los dichos bienes y que se haga la partición, se nombren terceros para valorarlos, y los que toque a Juan Payán, ausente, sobrino de los otorgantes, se pongan en manos de persona llana, lega y abonada para que los administre y cobre sus réditos y rentas.
La respuesta del holandés llegó el día 29 de dicho mes de julio: Adrián Bambel, como heredero de su mujer Francisca de Vega y de Ana de Vega, hermana de ella, por cabeza de la dicha su mujer, dice que se le ha dado traslado del escrito presentado por la otra parte, de 8 de julio, para dar la cuenta de los bienes, y como el procurador Luis de la Barrera no ha presentado poder de ninguna de sus partes, pide que se dé el escrito por ninguno y de ningún valor.
Con lentitud exasperante transcurren las diligencias. Aparece casi un año después un poder para pleitos y causas dado a Luis de la Barrera por los hermanos Miguel Payán y Pedro Pérez y por Lucía de Vega, viuda de Alonso Montaño, con fecha en Castilleja a 6 de mayo de 1630. Testigos, Nufio de Gudiel, Alonso Rodríguez y Bartolomé López. Un mes después, el 19 de junio, Miguel Payán y Lucía de Vega, quizá por desavenencias con Barrera, dan poder a Andrés de Vega Montaño, vecino de Castilleja, para fenecer todos sus pleitos y causas, en Castilleja de la Cuesta, siendo testigos, Alonso Mexía y Diego Cabrera. La tercera parte, Pedro Pérez, también otorga idéntico poder al dicho Andrés de Vega Montaño, pero lo hace desde un lugar inesperado: la Cárcel Real de Sevilla, con fecha de 17 de junio de 1630, siendo testigos Antonio Vázquez y Antonio Méndez, presos en la dicha Cárcel Real, con licencia de Juan de Briones y de Luis de Cárdenas, probablemente altos funcionarios del establecimiento penitenciario. No sabemos la causa por la que Pedro Pérez estaba encarcelado.
Transcurrió otro lento año. El 28 de junio de 1631 ante don Diego Martínez del Alcázar, Alcalde Ordinario de Castilleja de la Cuesta, pareció Andrés de Vega Montaño en nombre de Miguel Payán y consortes, y en el pleito con Adrían Bambel dijo que Juan Payán el joven se fue a Indias en el año 1618, y pide que, puesto que tiene poder de sus partes, que dicho Adrián nombre tercero repartidor de los sobredichos bienes, y que él nombraba a tal efecto al escribano Roque de las Cuevas y que ofrecería información adecuada.
El holandés respondió el 23 de julio de dicho 1631 diciendo que cuando vuelva de Indias Juan Payán le entregará los bienes, y que por ley la herencia de los abintestados pertenece a sus hermanos (en este caso a Ana y a Francisca de Vega) y no a sus tíos (Miguel, Pedro y Lucía), "porque los tíos nunca se admiten" (según prescribe la ley) y sí en cambio los sobrinos, que gozan de preferencia. Y que con más de 10 años de ausencia del abintestado sus bienes pertenecen al administrador si no hay hermanos o sobrinos. Por tanto, dijo que no ha lugar la partición, porque si se demuestra que Juan Payán es muerto, los bienes pertenecen a sus hermanas —de quienes Adrián es heredero—, que Ana de Vega murió en 1622 y Francisca de Vega en 1623, y así rechaza nombrar tercero repartidor, y pide justicia y las costas del pleito. Además añadió que Ana de Vega, mujer de Juan de Castro, otorgó su testamento ante el notario apostólico y cura de la iglesia de Santiago Juan Ramos Zambrano, el cual testamento de 1622 estaba en el registro de escrituras que pasaron ante Pedro Pérez de Cuéllar, escribano que fue de esta Villa, y pidió un traslado de él, lo que se le concedió, siendo el que sigue: Ana de Vega, mujer de Juan de Castro, enferma del cuerpo y sana de la voluntad y entendimiento, manda ser enterrada en la iglesia de Santiago en la sepultura que quieran sus albaceas; encarga las misas acostumbradas, y 30 de ellas por las ánimas de sus padres Juan Payán y Ana de Vega; manda a las cofradías de Nuestra Señora del Rosario y Santísimo Sacramento y las Ánimas del Purgatorio 2 reales a cada una; nombra por sus albaceas a su cuñado Adrián Bambel y a su hermana, esposa de este, Francisca de Vega; y nombra por sus herederos a dicha su hermana Francisca y a su hermano Juan Payán, ausente en Indias, y entretanto que dicho Juan aparece, que se depositen los bienes que le pertenecen en dicho su cuñado Adrián, para que se los entregue cada y cuando venga a esta Villa; declara que no se acuerda si debe a alguien algo, y si pareciere, que se cobre de sus bienes, bajo juramento. Dado en Castilleja de la Cuesta ante Juan Ramos Zambrano, notario apostólico, 19 de noviembre de 1622, siendo testigos Cristóbal de Rojas, Juan Vázquez de Morón, Ana de Santana, y Adrián Bambel. Concuerda con el original que queda en el Registro. Dado en esta Villa en 23 de julio de 1631.
Aparecen ahora también los trámites efectuados por muerte de la otra hija de Juan Payán, Francisca de Vega (1623, v.s.). En 6 de abril de 1623 ante el Alcalde Ordinario de Castilleja Pedro Cabrera, pareció Adrián Bambel y dijo que su mujer Francisca de Vega es muerta, y pidió que se abriese y publicase su testamento cerrado (3). El escribano es Pedro Pérez de Cuéllar. El Alcalde Ordinario mandó a Adrián dar información. En dicho día Adrián presentó por testigo a Luis de Barreda, vecino de esta Villa, quien dijo haber estado presente en el otorgamiento del testamento cerrado de Francisca, y haberla visto luego muerta en su casa de morada; dijo ser de 25 años de edad poco más o menos; el siguiente testigo fue Juan de Castro, hijo de Francisco de Castro y vecino de esta Villa, quien declaró en los mismos términos que el anterior, diciendo ser de 20 años de edad; el tercer testigo fue Lázaro de Castro, de 18 años, que declaró lo mismo; el cuarto, Alonso Rodríguez, de 15 años, que repitió lo dicho por los anteriores.
Hay que resaltar lo extraño de que todos estos testigos del testamento de Francisca de Vega que ofrece su marido, presentes luego ante su cadáver, fuesen menores de edad, y en especial que el último de ellos, con tan solo 15 años, supiera, además, firmar.
En el dicho 6 de abril de 1623 el Alcalde Ordinario Pedro Cabrera mandó abrir y publicar el testamento. El escribano cortó los hilos con que estaba cosido, y comprobando que no era sospechoso (de alguna falsedad) lo leyó en voz alta ante los testigos: Francisca de Vega, mujer de Adrián Bambel, estando enferma en cama, ordena ser enterrada en la iglesia de Santiago en la sepultura que elija su marido, y que acompañen su cuerpo la Santa Cruz de la dicha iglesia y 12 clérigos, a los cuales se le den sus velas y limosna acostumbrada; ordena misas, entre ellas 3 que se digan a la vez en los altares de la iglesia de Santiago; manda decir 200 en el convento de San Agustín, en el de (ilegible) y en el del Carmen de Sevilla, repartidas entre los tres según digan sus albaceas; manda misas por las ánimas de sus padres y por las de sus suegros, y una por la de su hermana, que se paguen con 2 reales de a ocho que tiene en una cajera de su arca; manda a la cofradía de la Madre de Dios de la Soledad que se sirve en la iglesia de Santiago 3 ducados para ayuda a decir la fiesta de las ánimas; manda a su primo Andrés de Vega 200 reales, que se le den después de un año de que ella fallezca; manda a Ana María, hija de Ana de Santana, un jubón de tafetán negro y una saya de cordoncillo pardo que ella tiene, que se le den cuando fallezca, y uno de los guadamecíes suyos a medio traer; manda a Adrián Bambel su marido todos los bienes muebles y semovientes que ellos dos tienen en su casa de puertas adentro, por el mucho amor que le tiene y voluntad y regalo que le ha hecho y espera recibir de él. Declara que al casarse, ella llevó al matrimonio una aranzada de majuelo en término de Valencina del Alcor al pago del Toconal, linde con viñas de Francisco de Castro y de Fernando Muñoz, vecinos de Castilleja. Declara que ella heredó de su hermana Ana de Vega, que esté en el cielo, media aranzada de majuelo en dicho sitio del Toconal y bajo los mismos linderos. Declara que dicha Ana de Vega mandó a su hermano Juan Payán, ausente en Indias, aranzada y media de majuelo en dos pedazos, en el Toconal, que el uno linda con viñas de Pedro Ortiz y de Alonso Rodríguez, y el otro con el que la que testa heredó y con los de los dichos Francisco de Castro y Fernando Muñoz, y quiere que de las dichas aranzada y media de viña sea usufructuario su marido Adrián Bambel mientras vuelve Juan de Indias, y en viniendo, conque pague las deudas que Adrián ha pagado por sus difuntos padres Juan Payán y Ana de Vega, se le entreguen, y si Juan Payán el mozo muriera, que se venda todo y con el dinero se digan misas por sus ánimas y por sus difuntos. Nombra por sus albaceas a Juan Rodríguez Gordo y a Francisco de Castro, y por heredero a Adrián su marido. Dado en Castilleja a 4 de febrero de 1623 ante el escribano Pedro Pérez de Cuéllar.
En este dicho día Francisca de Vega estando en las casas de su morada acostada en una cama entregó al escribano Pedro Pérez de Cuéllar su testamento (3), para que lo abriese cuando fuera muerta. Fueron testigos Diego Fernández, Francisco Méndez el mozo, Luis de Barreda, Lorenzo Rodríguez, Lázaro de Castro, Juan de Castro hijo de Francisco de Castro, y Alejos de Castellón, firmando en la portadilla los que supieron hacerlo. Además de las firmas se podía leer en dicha portadilla: "Visto en la visita del licendiado Señor Pedro Guerrero Durán, del hábito de Santiago, visitador de este Partido por Su Señoría don Álvaro Gutiérrez Guerrero, Prior de la Provincia de León. Estando en esta Villa de Castilleja en 25 de noviembre de 1624".
El día 24 de julio de 1631 ante Su Merced don Diego Martínez del Alcázar, Alcalde Ordinario de Castilleja, pareció Andrés de Vega Montaño en nombre de Miguel Payán y consortes —Pedro Pérez y Lucía de Vega— en el pleito con Adrián Bambel, y dijo que sin embargo de lo que alega dicho Adrián en su petición del día 23 de este mes, y de los recaudos que presenta, se ha de hacer lo que él pide, porque sus partes son los parientes más cercanos de Juan Payán el mozo, y por cuanto en 1624 era vivo dicho Juan Payán y hay personas que lo vieron vivo en los Reinos de las Indias, y por tanto pidió que el Alcalde Ordinario mande a Adrián Bambel nombrar tercero repartidor de los bienes referidos. Escribano, Pablo de Mercado.
El 8 de agosto de dicho 1631 pareció ante dicho Alcalde Ordinario Adrián Bambel negando la petición de Andrés de Vega Montaño e insistiendo en que Juan Payán, tras 10 años ausente, debía estar muerto, y que sus bienes los debió heredar su mujer, muerta en 1623, y que por tanto los referidos bienes pertenecen a él como su usufructuario; y que no tiene fundamento lo que dice la parte contraria de que vieron vivo a Juan Payán, porque no dice en qué parte ni provincia de Indias, y que por tanto él no tiene por qué presentar tercero; y pidió que Andrés de Vega Montaño declare dónde lo vieron vivo y qué personas, y si ha tenido cartas de ellos y en qué flota o aviso le vino la nueva de ello.
Adrián Bambel pidió el pleito el 14 de agosto de 1631 para verlo con su letrado el licenciado Diego Escobar de Zambrana.
El 20 de agosto Andrés de Vega Montaño en nombre de sus partes dijo que Juan Payán se fue a las Indias en el año 1618, y que no se espera que venga presto ni se sabe cuándo vendrá ni adónde está actualmente, y así la administración de los bienes pertenece a sus partes por ser los parientes más cercanos. El letrado de Andrés de Vega es el licenciado Durán de Torres. El escribano de Castilleja Pablo de Mercado notificó a Adrián Bambel de esta respuesta de Andrés de Vega.
El 31 de agosto de 1631 Adrián Bambel como heredero de Francisca de Vega su primera mujer contradijo a Andrés de Vega Montaño. El cual Andrés el 5 de septiembre en nombre de los dos tíos de Juan Payán insistió en su petición. Dos días después presentó por testigo a Francisco Rodríguez Caro, de 42 años de edad poco más o menos y vecino de esta Villa, quien dijo conocer a la familia de Juan Payán y haber oído decir que éste se fue a las Indias hará 10 ó 12 años, y que no se sabe dónde está. Los siguientes testigos presentados por Andrés y declarantes en los mismos términos fueron Antón Pérez Navarro de 58 años, Bartolomé Benítez de 41, Francisco de Aguilar de 50, Martín de Cabrera de 50, y Alejos de Castellón de 38. El día 14 de septiembre el Alcalde Ordinario mandó dar traslado de la anterior información a Adrián Bambel, quien el 18 respondió pidiendo quitarla del pleito y darla por ninguna y sin valor. El dia 24 Andrés de Vega Montaño volvió a insistir ante el Alcalde Ordinario.
El 31 de octubre de 1631 dicho Alcalde don Diego Martínez del Alcázar mandó a Adrián Bambel responder "derechamente" al pedimento de Andrés de Vega en 3 días, y que Andrés le responda en 9, que en dicho término él proveerá justicia. El 8 de noviembre Andrés de Vega Montaño volvió a reiterar su petición.
El pleito pasó a la Real Audiencia de Sevilla, y el 10 de enero de 1632 ante el escribano Francisco Carreño de la Serna los Señores Oidores confirmaron lo proveído por el Alcalde Ordinario de Castilleja sobre que Adrián Bambel responda derechamente en 3 días. El día 12 Andrés de Vega presentó esta confirmación de los Oidores al Alcalde Ordinario de Castilleja, pero el 17 Adrián seguía manteniendo su postura. El Alcade Ordinario amplió el plazo a 20 días.
En el extenso legajo sobre este pleito sigue una cuenta con los tres primeros renglones ilegibles por mancha de humedad: "... es lo siguiente: saqué una sabanilla que tenía ... en casa de Juan López Cordobés, por 8 reales; mas saqué otra prenda de Gregorio Ramírez, por 12 reales; mas saqué unos manteles que tenía en prenda Bartolomé Ximénez; mas 2 ducados que me pidieron mis suegros para un diligenciero que les venía a hacer molestia de lo de la Iglesia Mayor y era en vendimia y me los dió Juan López Cordobés a cuenta de mi trabajo; y mas 28 reales que le empresté (sic) para dar a Morales a cuenta de un vestido que le dió cuando fué a Miralbueno; y mas 18 reales de dos aportaderas que hice a Diego de Henao por su mandado; mas 8 reales que dí a Diego el Tuerto para Diego Salices; mas 14 reales a los peones que cerraron el majuelo; y mas a Diego Salices 150 reales en veces; y mas a su diligenciero dicho 58 reales; y mas pagué a Diego Armaza 309 reales en veces; y mas 8 reales a Silva que era Alguacil; y mas dí a Roque de las Cuevas 50 reales por costa del dicho ... ; ... ... ; dí al hermano ... ... ; mas dí a Antonio Carrillo 50 reales ... de la veintena de la tierra ... a don Leonardo; y mas dí 10 ducados al hijo de Aguilar, que cobró por su suegro Juan Muñoz; y mas llevó Diego Hernández 2 cargas de aguardiente fuerte y ... que montó 10 ducados y los cobró con ¿papeles? de don Fernando Dallo; y mas pagué a Morales por su vestido 8 ducados; y mas gasté en el majuelo 180 reales el año que estuvieron en Miralbueno; y mas pagué a Pedro Navarro 16 reales de la alcábala del vino mosto que vendió. (Sigue una hoja en blanco). ... mi suegro Juan Payán; ... ... ; me debe 5 reales de cuando desempeñó la capa que estaba en prenda por un luto; y mas prestó Francisca a su madre 2 hogazas de pan, estaba ese día fuera, y valió a un real y medio cada hogaza (tachado en el original); y mas prestó Francisca a su madre 2 ducados para los carreteros de la vendimia del año de 1628; y mas dió Francisca 12 reales para el doctor y ciertas melezinas (sic) cuando murió su madre; y mas debe mi suegro 200 reales a Francisca, que le emprestó; y mas pagué 8 reales cuando el diligenciero de Andrés Plamón embargó la mula en el mesón de Los Portugueses en Triana; y mas dí 12 reales al diligenciero de Juan de Torres; y mas me debe 25 reales restantes de 10 @ de aguardiente que llevó al Griego por su cuenta; y mas prestó Francisca a su madre 19 reales, los cuales tenía para trigo de la mar y estaba el río en la cuesta el año de 1617; y mas prestó Francisca a su padre 8 reales para el diligenciero de Diego de Torres; y mas me quedó debiendo 8 reales de mi parte de una carga que llevó a Los Humeros a un portugués el dicho año; ... y mas le presté 50 ... de Antonio Carrillo; y mas 38 reales que pagué al ¿lencero? de un cobertor blanco; y mas presté 3 reales para carne cuando fuí compadre de Pedro Pérez; y mas presté a mi suegra 2 reales; y mas 12 reales de resto de una carga de agua (sic, por aguardiente) que llevó la mujer de Santiago; y mas 5 reales a la propia persona de otra carga de aguardiente; mas dí a mi suegro 300 reales a cuenta de lo que le debía a Pedro Pérez de Medina de una partida que le debía, y tengo los papeles; y mas me debe 200 reales de los cuales me dijo carta de pago, que se los presté o gasté por él para cumplir mi ajuar cuando me casé; mas pagué por él a Antonio de Guzmán 18 reales de costas que le hizo por Pedro Dallo (tachado en el original); mas pagué por él 50 reales a Diego Montesinos, que llevó de costas por Pedro Dallo; mas pagué por él a Roque de las Cuevas 40 reales que le debía mi suegro al dicho de unas escrituras que hizo y sacó; mas 257 reales y medio de una cuenta de ambos que estaba en una hoja".

(1) "De la mano de doña Luisa de Briones movámonos paseando plácidamente por los recovecos de la rica historia de la Villa. De esta forma, volvemos a encontrarnos con otro viejo conocido nuestro, el flamenco que andaba en tratos de alquiler de vivienda con esta viuda de Hernando Jayán. Todos los oriundos de aquella región europea, según demuestran los personajes que vamos encontrando en nuestro pueblo, debieron ser gentes sumamente laboriosas, puesto que obtenían y disfrutaban bienes que no eran muy ordinarios entre los castillejanos comunes, desde Jusepe Cornelio a Maese Pedro (al cual pronto ilustraremos), y desde luego este Pomares, que poseía una hermosa carreta (v. i.) y, en su casa, los utensilios que ya declaró, y que por añadidura podía permitirse el lujo de viajar a su Amberes natal y volver luego a Castilleja. En cuanto a que los amberinos eran gentes industriosas, de hecho la referida región pronto se puso a la cabeza en la economía de todo el continente europeo, lo cual propició el triunfo de su movimiento independentista respecto a la corona hispana. Nada nuevo bajo el sol: hoy se repite la misma historia con Cataluña o el País Vasco.
Anotaré que ni se discute que si el catolicismo era una rémora para el progreso económico de los pueblos —porque lo fue y es—, por el contrario el protestantismo supuso un impulso en la dirección contraria, que hasta hoy se deja sentir con todo su peso en el área del Viejo Continente. Y más: ese espíritu reformista en su viaje transatlántico ha hecho de los Estados Unidos la potencia mundial que es, de la misma manera que el espíritu católico hispánico, con idéntico viaje, ha sumido en la miseria y el atraso a América del Sur". (Notas varias, 2i. Entrada de agosto de 2017).

(2) Adrián Banbel, castellanización de Van Belle, es apellido que corresponde a personajes holandeses establecidos en Sevilla desde tiempo atrás. Ya en 1550 se registra uno de ellos, el mercader Jan Van Belle, quien junto a sus compatriotas avizoró las posibilidades de los pingües beneficios que le reportaría la capital andaluza encumbrada en lo alto por el río de riquezas que procedente del Nuevo Mundo en ella magnánimamente desembocaba. Jan Van Belle, casado con Francisca Caldera y jurado del cabildo sevillano, compró una hacienda en la comarca aljarefeña, en Bollullos, llamada Torre de las Arcas. Uno de los arrendadores de las atarazanas de Sevilla fue Jan Van Belle de Jonge, nacido en dicha ciudad en 1556, cuya hermana, Bárbola Van Belle estaba casada con otro holandés, Juan Jacarte. Otro arrendador de las atarazanas fue Francisco Bambela, hijo de Juan Van Belle, al que encontraremos en México. Un Hendrik Van Belle tenía una propiedad en Triana hacia 1565. (Ver Los flamencos en Sevilla en los siglos XVI-XVII. Carolina Abadía Flores. Universiteit Gent, 2006-2007).
"Torre Arcas debió ser una alquería musulmana, como tantas haciendas del Aljarafe. En esos momentos se articularía en torno a una torre defensiva, como parece indicar su remotísimo nombre. Esta hacienda destacó como ejemplo de hacienda polifuncional cultivandose olivos, pero también vides, de excepcional importancia en el Aljarafe, contando también con tierra calma, huerta, pinares, e incluso dehesa. Polifuncionalidad que se ha prolongado hasta nuestros días, pues sus 270 ha se dedican tanto al olivo, como al trigo, girasol y frutales". (Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico. Consejería de Educación, Cultura y Deporte).
Antonio Herrera García en su Torre Arcas. Biografía de un latifundio sevillano (Publicaciones del Monte de Piedad y Caja de Ahorros de Córdoba, 1989), nos documenta con máximo detalle sobre la hacienda con base en el conjunto documental —cuatro legajos de tamaño folio— "que sobre Torre Arcas poseen los actuales propietarios de la hacienda, los herederos de don Antonio Limón, de Villanueva del Ariscal. Por una especie de milagro heurístico se han conservado todas las escrituras públicas y demás autos referentes a los sucesivos traspasos de este latifundio desde principio del siglo XVII hasta nuestros días, documentación que ha ido pasando de las manos de unos propietarios a otros a medida que se produjeron aquellos traspasos". Juan Van Belle —dice el profesor Antonio Herrera— otorgó testamento en Sevilla ante el escribano Juan Fernández de Ojeda el 18 de junio de 1614 y murió en dicho año, dejando como herederos a sus hijos María (casada con Juan Bautista Jacarte), Francisco (en México), Juan (quien en 1615 también pasó a Indias), Alonso Gallegos, Felipe, Francisca, Beatríz y Bárbola Van Belle, además de otros dos, María de San Bernardo y fray Antonio, que habían profesado en religión y habían renunciado a sus legítimas. En el último tercio de este siglo XVII un individuo de esta extirpe, Joshua, comerciaba en Sevilla, donde se instaló en 1663, y fue retratado por Murillo en 1670, retrato que se conserva en la National Gallery de Dublín.


                                               Retrato de Joshua Van Belle (Murillo)

(3) "Sus orígenes se sitúan en el Derecho romano; desaparece en el derecho visigodo y vuelve a utilizarse con la Recepción del Derecho común. Tenía que ser escrito por el testador o firmado por él, y se requería la presencia de siete testigos junto con el escribano declarando que en ese documento se contenía la última voluntad. La firma de los testigos se recogía en el exterior. [...] Las Partidas recogían ya este tipo de documento (6ª, I, 2) así como la ley 3 de Toro (R V, IV, 2 y NR X, XVIII, 2) que establece: «(…) en el testamento cerrado, que en latín se dice in scriptis, mandamos, que intervenga a lo menos siete testigos con un Escribano, los quales haya de firmar encima de la escritura del dicho testamento, ellos y el testador, si supieren y pudieren firmar; y si no supieren, y el testador no pudiere firmar, que los unos firmen por los otros; de manera que sean ocho firmas, y mas el signo del Escribano…». Juan Ossorio Morales sitúa los orígenes de este tipo testamentario en el Código Justinianeo. El testamento cerrado era una forma de mantener en secreto las disposiciones del sujeto activo; exigía ser escrito por el propio testador o por otra persona, estar cerrado y sellado ante siete testigos, los cuales declaraban que en el documento iba recogida la última voluntad. Se hacía sellar y firmar por todos ellos. La novedad que se introduce respecto al Derecho romano tardío es la figura del escribano. La obligación de que los testamentos necesitasen el sello de un escribano fue instaurada por ley en el año 1480, bajo el mandato de los Reyes Católicos. Esta exigencia es ratificada por Felipe II en 1566". Catalina Valdés Pozueco. Las últimas voluntades de Calderón de la Barca: un modelo de testamento en la Edad Moderna. Anuario Jurídico y Económico Escurialense, XLIII (2010).



                                                La hacienda Torre Arcas en la actualidad




Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...