martes, 23 de abril de 2019

Historia de los apellidos, 4.


Javier Benjumea Burín (nacido el 5 de mayo de 1880 en la calle Almirante Ulloa nº 1, barrio de San Vicente en Sevilla) y Rosalía Puigcerver Casas (nacida en Palma de Mallorca en 1882) contrajeron matrimonio de la iglesia de San Vicente el día 30 de septiembre de 1903. Padre de él fue Diego Benjumea Pérez de Seoane, un ultraderechista del partido de don Ramón Nocedal y casado dos veces; con la segunda esposa, Mercedes Burín Castro tuvo ocho hijos, el Javier criado en Castilleja entre ellos.
Javier Benjumea y Rosalía Puigserver (en puridad Puigcerver, "pico o monte de los ciervos", que se transformó debido al seseo hispalense) una vez casados se instalaron en la calle San Vicente nº 11, donde nacieron sus cuatro hijas, Teresa, Mercedes, María Victoria y Elena, y por último el único varón de la familia, Javier, el 14 de enero de 1915, a quien se bautizó con los nombres de Francisco Javier José María Hilario Diego Ignacio de Loyola Ramón de la Santísima Trinidad. Nótese la referencia jesuítica constante en la familia, muy influenciada por la Compañía —director espiritual de Rosalía antes de casarse fue el Padre Tarín, SJ, superior de la comunidad de jesuitas de Sevilla entre 1898 y 1904 y fallecido en 1910 (1)—.
En 1919 y por un desastroso negocio de compraventa de aceite la familia, de tradición terrateniente, se arruina, y huyendo del acoso de los acreedores y de las amenazas de cárcel —hubo que empeñar hasta la plata heredada de los Puigserver— Javier padre decide el traslado a la mansión de la calle General Venenc de nuestra Villa, antiguo pabellón de caza del padre de Rosalía y donde habitaba su viuda, María Teresa Casas, quien, por cierto, alcanzaría los 103 años de edad. Lindaba el pabellón con la casa del médico de Castilleja Juan Lara, que habitaba allí desde 1909.
A pesar de todo la familia Benjumea-Puigserver se integró en el pueblo, sobre todo debido a su parentesco con los Salinas, con los Guajardo-Fajardo y con otros aristócratas; en seguida se relacionaron con las fuerzas vivas de la localidad, entre las que figuraba el maestro don Justo Monteseirín. El pequeño Javier hizo amistad con sus vecinitos Juan Manuel y Andrés (2), hijos del médico. Las hermanas ingresan en las Irlandesas, con quienes existía gran correspondencia desde los tiempos de los Puigserver, cuando en 1892 la Madre General acompañada del obispo de Gibraltar se alojaron en la mansión mientras iniciaban los trámites para establecer la fundación en el palacio de los Montpensier (3). Javier comenzó a recibir clases particulares en su propia casa, a cargo del maestro Monteseirín, que le dedicaba las tardes después de terminar su jornada oficial en la escuela. Su nieto el alcalde de Sevilla recordará esta relación en un artículo del ABC de Sevilla del 2 de enero de 2002 titulado "Un buen consejero" (4). A los 6 años Javier comienza a asistir a la escuela pública, donde considerando su buen carácter de niño tranquilo y algo tímido, y sobre todo considerando el peso social de su familia, no nos lo imaginamos colgado de un gancho en el sótano. Hizo la  primera comunión en mayo de 1924 en Las Irlandesas, donde quien esto escribe la hizo también: traje de marinero, tazón de chocolate con un bollo, dolor de pies, visita a casa de la abuela, besuqueos babosos de tías, primas y vecinas y en suma, día mareante hasta la náusea, merecedor del más profundo de los olvidos.
Estudió Javier bachillerato elemental, interno entre 1925 y 1928 en el colegio San Juan Bautista que los marianistas regentaban en la calle Larga de Jerez de la Frontera, hoy colegio de Nuestra Señora del Pilar, avenida Marianistas, nº 1. Fue estudiante mediocre, pero colaboraba vendiendo papeletas de una tómbola para financiar la obra marianista en el Japón, continuadora de viejas aventuras misioneras tres siglos atrás. En septiembre de 1929, inmediatamente después de la muerte de su padre, es enviado a estudiar a Madrid, donde en cierto sentido ya le había abierto camino su hermana Mercedes, que años antes había preparado en la capital de España las oposiciones de perito mercantil, aprobadas con el número uno, siendo destinada a la Delegación de Hacienda de Sevilla, donde estuvo hasta su jubilación. Su tío Fernando Barón y Martínez-Agulló, conde de Colombí, le regaló un Ford con capota blanca (5), con el cual iba desde Castilleja todos los días a trabajar como tal funcionaria.
No se conoce por donde andaba Javier durante el curso 1930-1931, pero por junio de este año se presentó a exámenes de Ingeniero de Caminos en Madrid, en plena esfervescencia republicana. Constituido el Goberno Provisional de la República, el conde de Romanones, todavía parte del Gobierno oficial de la monarquía, envió un aviso confidencial a Alfonso XIII antes de que se proclamasen los resultados de las elecciones: "Los sucesos de esta mañana hacen temer a los ministros que la actitud de los republicanos puedan encontrar adhesiones en el ejército y en la fuerza pública [...] Podría vuestra Majestad reunir hoy mismo el Consejo de ministros y presentar su renuncia para hacer ordenadamente la transmisión de poderes". El rey puso en práctica la recomendación de Romanones y el mismo 13 de abril partió para el exilio. Ya no volvería sino dentro de un ataúd cincuenta años más tarde reinando su nieto Juan Carlos I el Campechano.
Con el triunfo republicano los sectores católicos se encontraban tensos y desconcertados, escandalizados por la proclamación del Estado laico, la libertad de cultos, la supresión de la enseñanza religiosa con la consiguiente retirada de símbolos religiosos en los centros docentes, y la disolución de la Compañía de Jesús. En Castilleja en septiembre de 1931 se retiró del salón de plenos del Ayuntamiento una imagen del Sagrado Corazón (6), que fue sustituida por el retrato de Pablo Iglesias. Los periódicos nacionales que criticaban estas medidas sufrían continuos cierres de edición. El cardenal Pedro Segura advirtió en una carta pastoral a los católicos contra la República, lo que le valió el destierro de España. Se recrudeció por este motivo y otros muchos la campaña anticlerical, con quemas de conventos y centros religiosos, gran parte de ellos evidentemente dirigidos a edificios de los jesuitas. Los cuales reconvirtieron sus centros de enseñanzas, enmascarándolos de forma que no atrajeran la atención, y en uno de ellos, la academia Didaskalion en Madrid, continuó sus estudios Javier, financiados con sacrificios de su familia en Castilleja, donde Teresa ya trabajaba en la Delegación de Hacienda, como queda dicho, y Elena se empleó en la Hispano Aviación.

(1) El padre Tarín. "...Aquel padre flaco, endeble, moreno, bajo de cuerpo, raído de indumentaria, pero con unos ojos vivos chispeantes y una agilidad de ardilla"

(https://www.wikanda.es/wiki/Padre_Tar%C3%ADn#cite_note-19).

(2) Andrés Lara Sáenz, nacido en Sevilla el 18 de enero de 1911 y fallecido en Madrid en el 2014, también estudiaría ingeniería en el ICAI y llegó a ser director del Centro Superior de Investigaciones Científicas. Contaba que de niños, él, su hermano Juan Manuel —nacido en 1913— y Javier Benjumea jugaban asomados a la tapia de la casa de éste que da a la Calle Real, desde donde se divisaban quinientos metros de vía, a adivinar la marca de los autos que aparecían a lo lejos. Durante un brote de epidemia don Juan Lara aisló a las dos familias del resto de la población. Solían dar paseos en bicicleta, poseyendo Teresita una grande pintada de negro de la marca Router, con sistema de frenado a contrapedal.
Andrés Lara fue un experto en acústica, autor de obras como "Condiciones acústicas en la Edificación", Madrid, 1975; "Physics of noise", cap. I en Noise Pollution, UK, Chichestre, 1986; "Bases de diseño y control acústico del hábitat", Argentina, 1993; "Acoustic Quality of Concert Halls, Madrid, 1994; o "Acústica de Fondos Marinos", CSIC, esta última probablemente inspirada u originada en sus experiencias con los Benjumea en la playa de Chipiona.

                                   
                                                           Andrés Lara Sáenz



                                           Bicicleta de mujer. Bélgica, años 20. Una hermana de Javier Benjumea poseyó una similar.

(3) Un buen consejero. El primer año del siglo se ha despedido de nosotros llevándose con él la vida de D. Javier Benjumea. Si como sevillano y como Alcalde de esta ciudad lamento que este Hijo Predilecto de Sevilla ya no esté con nosotros, en lo personal siento también el hueco que deja de esta pérdida. Y no sólo porque nuestras familias guardaran una antigua relación de amistad, con epicentro en Castilleja de la Cuesta, sino porque a lo largo del tiempo, he tenido la inmensa suerte de recibir muchos y buenos consejos de D. Javier Benjumea. Consejos sabios, rectos y acertados, como no podían ser sino los nacidos de una personalidad tan profunda e íntegra.
Es momento de sentir la ausencia, sí, pero también de volver la vista hacia su obra. Desde la fundación de Abengoa, su brillante trayectoria empresarial demostró bien a las claras que ésta no sólo era tierra de propietarios, sino que podía serlo también de emprendedores, territorio para el trabajo y para las buenas ideas que conducen al éxito productivo y al desarrollo socioeconómico de la comunidad.
Su legado, tanto en lo empresarial  como en lo cultural, debe seguir siendo fiel a la personalidad del fundador, esto es, enraizado en el suelo del que surgió, en Sevilla, la tierra que tanto amó y por la que tanto trabajó Don Javier Benjumea Puigcerver. A. Sánchez Monteseirín. Alcalde de Sevilla. (ABC de Sevilla, 2 de enero de 2002).
Este periódico dedica 7 de sus páginas —con firmas como el referido Monteseirín, Rodríguez de la Borbolla, Teófila Martínez, Javier Arenas, o Soledad Becerril— a ensalzar de manera encomiástica a un hombre de la nueva aristocracia, de espíritu jesuítico, de poca capacidad intelectual pero hábil y con instinto empresarial, que encontró, en el marasmo hispano postbélico, quintaesenciado en Andalucía, condiciones idóneas y terreno propicio para enriquecerse. Con más de 50 nietos, Javier Benjumea, pieza de la máquina ignaciana que Franco recuperó del exilio, supo aprovecharse de una sociedad que tras la Guerra Civil quedó nítidamente conformada por una base social pasiva y arruinada en todos los órdenes, y por unas élites entregadas al ocio, a las rentas, al hedonismo y a la fiesta.

(4) Durante la crisis familiar por la enfermedad del padre recibieron mucho apoyo de Las Irlandesas (Instituto de la Bienaventurada Virgen María, IBVM), que habían tenido internas a las tres niñas de manera gratuita. En concreto les ayudó sobremanera una sor María Moreno. En 1892, como queda dicho, la luego matriarca de los Puigserver-Benjumea María Teresa Casas (v.s.) alojó a la Madre General y al obispo de Gibraltar, que gestionaban en Castilleja el alquiler del palacio de los Montpensier. Esta Madre General, Juana Murphy y Gould, nacida hacia 1840, cambió su nombre por el de M.J. Estanislao Morphy y después por el de Madre Stanislaus Morphy. El alquiler fue negociado en Madrid por la madre Murphy con la reina regente María Cristina porque el palacio pertenecía a la princesa de Asturias María Mercedes de Borbón, entonces menor de edad e hija de Alfonso XII y María de las Mercedes, quien lo recibió de sus padres los duques de Montpensier como parte de su dote matrimonial. Tampoco fue el lugar una libre elección de las monjas, cuya intención había sido instalarse en Sevilla capital, mas el cardenal Ceferino no les autorizó a hacerlo excepto en las afueras de la ciudad. Entre las primeras alumnas internas estaban Isabel Barón. cuyo padre don Fernando Barón, tercer conde de Colombí, ayudó con dinero a las monjas para comprar definitivamente el palacio cuando la princesa de Asturias se casó con don Carlos de Borbón (el 14 de febrero de 1901) y pudo disponer de su propiedad castillejense. Se fijó un precio de unas 5.000 libras esterlinas.
La madre Stanislaus falleció de angina de pecho a los 79 años de edad, el 19 de julio de 1919, en Loreto Abbey, Rathfarnham, Dublín, donde había acudido para asistir al Capítulo para elección de la Superiora General del Instituto. M. Baptist Gibney, que la había acompañado, volvió a España como superiora provincial, cargo que desempeñaría hasta 1938. En esta abadía de Loreto hubo una escaramuza entre los republicanos irlandeses y los invasores ingleses al principio de la Rebelión de 1798, y se cree que fue el lugar donde escribió Thomas Moore (1779-1852) su poema Oft in the Stilly Night, que arregló para guitarra española B.F. Peale en 1826.
Parece ser que era práctica común en los conventos del IBVM llevar una especie de diario donde se registraban acontecimientos importantes que afectaban a la comunidad de religiosas. Registraron las monjas de la abadía de Rathfarnham que en la Rebelión de Pascua de 1916 (tres años antes de la muerte de la madre Stanislaus) sufrieron incomunicación y escasez de víveres, mientras se oía el sonido de los cañonazos y se veía el resplandor de los incendidos en batallas cercanas entre los independentistas y los invasores. La autora de esta narrativa personal refiere también que dos de los hortelanos que trabajaban en la abadía participaron en la rebelión, y que luego las autoridades inglesas arrestaron e interrogaron a otros empleados de la comunidad de religiosas. (https://digital.ucd.ie/view/ucdlib:45796).
Los dos empleados de la huerta de la abadía que participaron en el "Easter Rising" muy bien pudieran haber sido los de esta fotografía del convento:



También en Castilleja las monjas llevaban esta especie de Diario. El 14 de abril de 1931 con el advenimiento de la República y ante el temor de, como venía ocurriendo en todo el país, les incendiaran el convento, cuentan en el Diario que ocultaron el Santísimo Sacramento, trasladaron a las novicias a un pabellón de los jardines, y en un ejercicio de evidente exageración propagandística refieren que más de ciento cincuenta hombres de Castilleja durante cuatro noches se quedaron en dicho convento haciendo guardia, mientras otros establecían puestos de control en las entradas del pueblo registrando vehículos para detener a sospechosos de activismo, entretanto que "todas" las mujeres de la Villa se reunían en la iglesia para orar por la seguridad de las irlandesas. Y que la Unión Jack (suponemos que se refiere a la comunidad inglesa en Sevilla), al tener noticia de posibles ataques, también de unió al centenar y medio de vigilantes en el interior del antiguo palacio. Hasta que a las dos semanas pareció que el peligro había amainado.

Al convento de Rathfarnham, anoto, acudió la controvertida madre Teresa de Calcuta, —albanesa— para aprender inglés a la edad de 18 años, convirtiéndose en hermana de la Orden en 1928. Un año después se trasladó a la India, volviendo al convento de visita en 1974 y en 1993.



(5) Un Ford de aquellos años, similar al regalado por el conde de Colombí a su sobrina Mercedes Benjumea Puigserver, puede verse en esta foto:



(6) Fue un culto promocionado en este país primero por los jesuitas, en el siglo XVIII por los borbones, y en el XIX por el carlismo. "A través de los jesuitas, el culto y devoción al Sagrado Corazón llega a España (y a la América española). Con la llegada de Felipe V de España, este culto se ve reafirmado por la carta que escribe a Benedicto XIII en 1727, pidiendo Misa y Oficio propio del Sagrado Corazón de Jesús, para todos sus Reinos y Dominios. [...] La consagración pública de España al Sagrado Corazón fue hecha primero por Carlos María de los Dolores de Borbón y Austria-Este (reclamante Carlos VII de España) y después el rey Alfonso XIII lo hará de forma oficial en Getafe, en el Cerro de los Ángeles, centro geográfico de la Península Ibérica. El hermano de Carlos Mª de los Dolores, Alfonso de Borbón y Austria-Este publicó el 3 de junio de 1932 un Decreto sobre el escudo de España utilizado por sus partidarios, donde entronizó en él al Sagrado Corazón." (Wikipedia).
Cuando se retiró la imagen de Jesús "descorazonado" del Ayuntamiento de Castilleja de la Cuesta era alcalde Eduardo Navarro Sierra, primer teniente Antonio  Oliver Rodríguez y segundo José Tovar de la Rosa; los regidores fueron Fernando López Rosales, Manuel Cabrera Oliver, Francisco Oliver Míguez, Antonio Tejada Sánchez, José Luque Rodríguez, Manuel Vega Luque y Antonio Carmona Oliver.
Luego, con el triunfo de la CEDA, accedió al puesto de segundo teniente de alcalde Enrique Calderón Cansino (octubre de 1934), que fue además el fundador y primer presidente del partido de Acción Popular en nuestra Villa; lo primero que hizo Calderón, autoerigido "cardiólogo de la espiritualidad castillejana", fue proponer la reinstalación del Sagrado Corazón de marras, mas gracias al alcalde, el izquierdista José de los Reyes Sánchez, y a la mayoría de los concejales, le fue denegada la proposición y el retrato del fundador del PSOE siguió presidiento el salón.
"AYUNTAMIENTO DE CASTILLEJA DE LA CUESTA. El que suscribe, fundador-organizador y en la actualidad Presidente del Partido de Acción Popular de esta Villa, á los Sres. que constituyen la Corporación Municipal, de la que me honro en pertenecer con la consideración y el respeto debido, tengo el honor de exponer:
Que hace varios años y siendo Alcalde precisamente el mismo que hoy nos preside, con acierto y general beneplácito don Jose de los Reyes Sánchez, por acuerdo unanime municipal, se entronizó solemnemente en este Ayuntamiento la imagen del Sagrado Corazón de Jesús, acto que acató y aplaudió el pueblo en general, dando pruebas inequivocas de su catolicismo, jamás desmentido, que tanto nos honra a todos.
Posteriormente en epoca desgraciada en que el sectarismo de los menos se enseñoreó por toda España, avasallando y arrollando el catolicismo de los más, en perfecta armonía con las corrientes de la época, que fue retirada dicha imagen de la Sala Capitular.
No pudiendo España prescindir de lo que siempre fue en ella patrimonio legendario y tradicional, la fé católica, que tantos triunfos le proporcionó en el transcurso de la historia y habiendolo comprendido así las Autoridades superiores, el que suscribe,
SUPLICA a todos mis dignos y queridos compañeros de Corporación, que nos honremos hoy acordando por unanimidad, que la Sagrada Imagen vuelva a ser colocada en su primitivo sitio.
Castilleja de la Cuesta 13 Diciembre 1934.

                                              Firma de Enrique Calderón Cansino

Acción Popular emergió al hacerlo la II República, "para la salvación político-social de España" y tuvo al periódico El Debate como órgano oficial. Su lema, Religión, Familia, Orden, Trabajo y Propiedad, y su organización juvenil, Juventudes de Acción Popular (JAP), conocidos como los "los camisas verdes", que habían declarado la guerra al comunismo y a la masonería porque "al negar las tradiciones de España niegan a España misma". Su fundador, José María Valiente Soriano, declaró que quería "forjar hombres nuevos, una juventud auténtica, alegre, optimista, española, no como esa otra, triste y áspera, avinagrada, atiborrada de novelas rusas e hija indigna de la anárquica generación del 98". Durante el Bienio Conservador (nov. 1933 - feb. 1936) las JAP provocaron cuantiosos disturbios y altercados con confrontaciones violentas, en pro de justificar la instauración de un régimen autoritario. Entonces figuraba para su adiestramiento militar Lisardo Doval, apaleador de huelguistas y ametrallador de manifestantes, que llegaría al generalato en la Guardia Civil, muy conocido por los métodos brutales que empleó en la represión de los mineros asturianos en 1934.
El 18 de mayo de 1928 se me acercaron dos hombres en la calle Corrida, y con frases despóticas me hicieron seguirles. Me condujeron al cuartel de la Guardia Civil. En presencia del capitán Doval, me pregunta éste: 
—¿Dónde vio usted a uno que se llama Hermógenes?
—No sé nada de Hermógenes, hace tres años que no sé nada de él.
—¿Con que no sabe, eh? Pues para que vaya haciendo memoria, ¡toma!
Y me dio tres puñetazos en el vientre. Después me llevaron a una habitación donde me tuvieron 32 horas sin comer ni beber. A las diez de la noche vino el teniente Pablo y me acometió a patadas y puñetazos. Además, me esposó y me apretó cruelmente las esposas hasta hundírmelas en las muñecas. No se fue sin ordenar a un guardia que me vigilase toda la noche, que me tuviese siempre de pie y sin moverme, con el rostro pegado a la pared y un papel de fumar en las ventanas de las narices. El guardia, hombre compasivo, me permitió sentarme cuando advirtió que me iba a caer desmayado. Al día siguiente me pusieron en libertad, y como estaría de desfigurado por los golpes, que al llegar a mi casa, mi compañera no me conoció. Entonces me enteré de que aquella maldita noche habían estado dos guardias civiles en mi casa, en la que habían entrado haciendo ceder la puerta a patadas, con el natural susto de mi compañera, que estaba sola. El guardia llamado Constantón registró como le dio la gana y se llevó algunos instrumentos de trabajo que aún no me han devuelto, aunque sí dijeron "que fuese a por ellos". Quise dar conocimiento al gobernador civil de lo que me habían hecho, y cuando me disponía a tomar el tren para Oviedo, me detienen en la estación y me vuelven a llevar al cuartel. Otra vez me acometieron a puñetazos en el vientre y otra vez me tuvieron otras 29 horas sin comer. ¡Y no estaba acusado de ningún delito y se me atropellaba, vejaba y maltrataba de manera tan cruel porque no sabía decir dónde estaba un hombre del que hacía tres años que no tenía referencias! (http://www.asturiasrepublicana.com/critica1.html)

Acción Popular y su rama juvenil desaparecieron automáticamente cuando triunfaba el golpe de Franco. En Castilleja Enrique Calderón regentaba un negocio de venta y distribución de materiales de la construcción, y en el 36 cedió a los militares el camión que usaba para el repartimiento de ladrillos, arena, cal, etc. Nunca volvió a saber del vehículo, pero al final de la guerra los franquistas le resarcieron con otro, un pesado armatoste soviético capturado a los republicanos, con algún orificio que otro de balazos, que se hizo emblemático en nuestra Villa. De él se sirvió durante la postguerra en su negocio, y durante las temporadas rocieras solía ponerlo a disposición, con su persona de chófer, de un nutrido grupo de romeros y romeras ataviados con sus trajes, que viajaban la ida y la vuelta a la ermita alegremente en la caja del armatoste. Sucedía que cada dos por tres había que detenerse junto a la cuneta por averías, y mientras Enrique manipulaba entre denuestos y maldiciones las entrañas del motor, los viajeros formaban corro y con cante y baile por sevillanas intentaban sobrellevar los percances mecánicos.
El negocio de ladrillos de Calderón, en la calle Inés Rosales, con su horno alimentado de ramajos de eucalipto, fue heredado por su descendiente. Allí acudía yo de niño a comprar alguna bolsa de cemento o algunos ladrillos para cumplir con los mandados de mi padre cuando reparaba en mi casa el recurrente desconchado. El aroma de eucalipto era agradable en aquel corralón. Recuerdo una pileta de grifo defectuoso, donde solía acosarme un enjambre de avispas que abrevaba en ella. Los Calderón Cansino emparentaron por matrimonio con los Oliver de mi familia, y hoy viven en el pueblo varios nietos y biznietos del fundador de Acción Popular castillejana.

sábado, 20 de abril de 2019

Historia de los apellidos, 3.


"... yo considero que el tema histórico del golpe de Estado y el franquismo como lo más enrevesado, lo más adulterado, lo más confuso que cualquier otro hecho histórico que haya ocurrido nunca en el mundo". Francisco Moreno Gómez.

Cuenta "el albacea de Queipo" Nicolás Salas en Sevilla fue la clave, tomo 2º, editorial Castillejo, segunda edición, 1997, pág. 412, que le refirió Antonio Rodríguez Camacho (1) —de quien dice que era hijo del ventero—, cómo hacia la 9 de la mañana comenzaron a recalar en la Venta de Guía los vehículos de la columna de mineros de Huelva, en el momento en que Antonio Rodríguez Chávez (2) —de quien dice que era hijo del dueño del establecimiento y que tenía apenas 16 años de edad— se encontraba junto al surtidor de gasolina barriendo y regando el suelo del soportal. La gente de los camiones comenzó a bajar de ellos desperezándose y entrando en el bar, pidiendo cafés y aguardientes, siendo atendida por un desganado e indolente ventero, padre del joven Antonio como queda dicho. El diputado Cordero Bel aprovechó para llenar el depósito del automóvil que lo traía, un modernísimo Packard requisado al director de Minas de Río Tinto (3), quien no tuvo otra opción más que entregarlo, si bien con la condición de que lo condujera su propio chófer. Fue entonces mientras accionaba con la manguera del combustible cuando, según Salas o según su informante Antonio Rodríguez Camacho, Cordero Bel se dirigió al joven regante-barrendero y le espetó: "dentro de un rato vas a ver volar por los aires la Giralda". Con base en tan insustanciada como débil información, Salas repite en toda su obra que los mineros venían expresamente a dinamitar el emblemático monumento, y no lo repite una ni dos veces, sino tantas que llega a producir náuseas. Tal infame acusación parece ser que fue utilizada por Queipo de Llano para demonizar a los columnistas, y considerando la entregada devoción que Salas profesa por este siniestro y sanguinario personaje, y su manifiesta y visceral aversión al mundo obrero de izquierdas, todo encaja. Aun cuando no es creíble de ninguna forma que aquellos sindicalistas, trabajadores, anarquistas y milicianos ni por asomo pensaran en tal barbaridad. De seguro que sus mentes estaban preocupadas por asuntos más prácticos y urgentes, tal cual lo demuestran las idas y venidas que el enlace motorizado de Cordero Bel, Nicolás Rocha Garzón, hizo a bordo de la motocicleta color naranja (4) bajando y subiendo repetidamente la Cuesta del Caracol, llegando hasta Triana en busca de noticias sobre la horda de Haro Lumbreras, e inspeccionando palmo a palmo La Pañoleta antes de que bajara a ella el grueso de la columna, por si había algún elemento sospechoso. Quiso la mala suerte que cuando Nicolás Rocha ultimó esta inspección y comenzó a subir la cuesta para informar a su jefe, los esbirros de Haro, procedentes de Camas, llegaban, con el repugnante sigilo de los traidores, al lugar de la encerrona. Pero Salas no se detiene ahí, sino que cree —o dice creer— que fue el general Pozas (5) quien había dado la orden de volar la famosa torre almohade, siendo más verdad que en ninguna cabeza humana entra una explicación de tamaña acción, por innecesaria y estúpida, porque si los mineros lograban acceder al centro de Sevilla y a la base de la torre, ¿qué hubieran ganado con dinamitarla, excepto la tajante condena de la comunidad internacional?.

(1) De Antonio Rodríguez Camacho no existe partida de bautismo en Castilleja. Los Camacho de esta época en esta Villa provenían de Cantillana (hubo otros Camacho de principios del siglo XIX provenientes de Manzanilla y emparentados con el capitán Oliver López. He aquí dos registros bautismales de, con toda probabilidad, las hermanas de Antonio:
Don Fernando Fernández y Villavicencio bautizó el 28 de octubre de 1927 a una niña que nació el día 16 de julio de dicho año a las 12 de la noche en la Venta de Guía, hija de Antonio Rodríguez Chávez, de profesión industrial, y de  María de la Paz Camacho Santana, el primero natural de esta Villa y la segunda de Cantillana, casados según dijeron en Cantillana el 2 de abril de 1919. Abuelos paternos, Antonio Rodríguez Quintanilla y María Josefa Chávez Adorna. Abuelos maternos Manuel Camacho Palma y Ángeles Santana Rosales, naturales de Cantillana. Se le puso por nombre María Josefa del Carmen de la Santísima Trinidad. Padrinos, Francisco Rodríguez Chávez y Rosario Ruiz Villadiego, de estado casados y vecinos de esta Villa. Testigos, Alfonso Sánchez y Antonio Adorna, ministros de esta iglesia.
María Josefa contrajo matrimonio con Manuel Rodríguez Rodríguez el día 17 de septiembre de 1959.
Hermana de María Josefa fue Ángeles, nacida el 17 de de septiembre de 1921 a las 12 del día en la calle de la Cruz número 3, y bautizada el 22 de octubre por don Fernando Fernández y Villavicencio con el nombre de Ángeles del Sagrado Corazón de Jesús de la Santísima Trinidad, siendo padrinos Francisco Rodríguez Chávez y Rosario Ruiz Villadiego, casados y vecinos de esta Villa, y testigos Antonio Caro y Francisco Cansino, ministros de la parroquia.

(2) El único Antonio Rodríguez Chávez que documentan los libros de bautismos de Castilleja de aquellos años es el que nació el 15 de septiembre de 1914 a las 4 de la mañana en la calle de la Granada, hijo de Eloy Rodríguez Trigo, herrero, y de Dolores Chávez Ortiz, naturales y vecinos de esta Villa, donde se casaron en 1911. Abuelos paternos, José Rodríguez Arellano y Florencia Trigo Leal, ambos de Valencina de la Concepción. Abuelos maternos, Manuel Chávez Oyega y Dolores Ortiz Pérez, ambos de esta Villa. El 18 de octubre de dicho año don Francisco Ramos Martín, presbítero licenciado en Sagrada Teología y cura regente de la parroquia matríz de Santiago, autorizó al presbítero don José Delgado Bagañán, cura encargado de la parroquia filial de la Concepción, para que lo bautizase, lo cual hizo dicho día poniéndole el nombre de Antonio Leopoldo del Sagrado Corazón de Jesús. Padrinos, Leopoldo Rodríguez Luque y ¿Rocío, Rosario? Sánchez Ortiz, solteros vecinos de esta Villa. Testigos, los acólitos Fernando y Miguel Gómez Cansino. Por tanto no tenía "apenas 16 años de edad", sino que le faltaba un mes para cumplir los 22.
Hermanas de este Antonio Rodríguez Chávez fueron:
Soledad, que nació el 20 de mayo de 1917 a las 11 de la noche en la calle de la Granada número 13, y fue bautizada el 1 de julio de dicho año por don Francisco Ramos Martín con el nombre de Soledad, siendo sus  padrinos Manuel Sánchez Ortiz y Rocío Ortiz Pérez, soltero y casada respectivamente y vecinos de esta Villa, y testigos Matías Delgado y José Rodríguez Chávez, ministros de la parroquia.
Y Eloisa, que nació el 14 de diciembre de 1922 a las 9 de la mañana en la calle de la Granada número 13, y fue bautizada el 16 de enero de 1923 por don Fernando Fernández y Villavicencio con el nombre de Eloisa de la Santísima Trinidad, siendo sus padrinos Antonio Morán Benítez y Manuela Leal del Pino, solteros y vecinos él de Valencina y ella de Sevilla, y testigos Antonio Caro y Francisco Cansino, ministros de la parroquia.
Una tía de estos tres hermanos, hermana de la madre de Antonio, Soledad y Eloisa, fue Carolina Chávez Ortiz, quien se casó en 1926 con Juan Rodríguez Ortiz, de profesión zapatero e hijo de Fernando Míguez Muñoz y de Carmen Ortiz Rosales: don Fernando Fernández Villavicencio, presbítero licenciado en Filosofía y cura propio de la Villa de Castilleja de la Cuesta, bautizó el 26 de enero de 1927 a una niña con el nombre de Dolores del Sagrado Corazón de Jesús de la Santísima Trinidad, nacida el 15 de diciembre del año anterior a las 9 de la mañana en la calle de la Granada, nº 9, hija de Juan Rodríguez Ortiz, de profesión zapatero, y de Carolina Chávez Ortiz, naturales de esta dicha Villa y casados, según dijeron, en esta Villa el año de 1926. Abuelos paternos, Fernando Míguez Muñoz y Carmen Ortiz Rosales. Abuelos maternos, Manuel Chávez Oyega y Dolores Ortiz Pérez, todos naturales de esta Villa. Fueron padrinos Manuel Mora Pérez y Rocío Chávez Ortiz, de estado casados y vecinos de esta Villa. Testigos, Francisco Romero y Alfonso Sánchez, ministros de esta iglesia.
Dolores contrajo matrimonio canónico en esta Villa con Antonio Ramos Santana el día 26 de enero de 1961.
Cuenta el licenciado en Historia del Arte Manuel Pablo Rodríguez Rodríguez con ocasión de haber descubierto la autoría de cierto cuadro de una virgen María que su bisabuelo Antonio Rodríguez encargó a un pintor — pintor que resultó ser Juan Oliver Míguez, primo hermano de mi padre— que en 1926 sus bisabuelos Antonio Rodríguez Chávez y María de la Paz Camacho Santana adquirieron los terrenos de lo que posteriormente sería Venta de Guía. En fecha reciente María Josefa Rodríguez Camacho, hija de Antonio y María de la Paz, decidió trasladarse abandonando la venta, y regaló a este licenciado el cuadro de marras. Soledad. Boletín religioso, cultural e informativo. Nº. 23. Octubre de 2008.

(3) Era Auckland Campbell Geddes.
 https://en.wikipedia.org/wiki/Auckland_Geddes,_1st_Baron_Geddes




                                              Un Packard del año 1931.

(4) La misma con sidecar que observaron el duque de Medinaceli y su cuñado cuando volvían de Pilas (ver la entrada anterior).

(5) En instancias derechistas "enrevesadoras, adulteradoras y confundidoras (v.s.)" no se le perdonó, ni se le perdona póstumamente, al general Sebastián Pozas Perea su lealtad a la democracia republicana, ni que como Inspector general de la Guardia Civil mantuviese a la mayor parte de este Cuerpo a favor de la República —le cambió el nombre por Guardia Nacional Republicana—, ni que el dicho 19 de julio como Ministro de la Gobernación procediera a la distribución de armamento entre los civiles.


El último alcalde republicano de nuestra Villa Juan Sánchez Mesa y varios de sus colaboradores se dirigieron el 18 de julio por la mañana al chalé de los Benjumea con la firme, sana y lógica intención de requisarles la propiedad —antiguo convento de la orden de San Francisco— y entregarla al pueblo para su uso público. Se tropezaron con la inamovible oposición de la viuda doña Rosalía Puigserver, decidida a no abandonar su mansión de ninguna manera. Tras una airada discusión con la acalorada matrona, optaron los del Ayuntamiento suspender de momento la incautación y marcharse, aunque por supuesto sin abandonar el proyecto. (Javier Benjumea Puigcerver (1915-2001). Primer Marqués de Puebla de Cazalla. Biografía por Javier del Hoyo y José María Escriña. Madrid. 2003).
No más de tres horas después de la visita de los republicanos y estando todavía la familia bajo los efectos de la discusión, un teniente de la guardia de asalto hubo de disparar contra el sobrino de doña Rosalía, José Ignacio Benjumea Medina (1), exaltado jovencito falangista que, ocupando un automóvil, soliviantaba a los sevillanos por la calle Tetuán junto a otros tres amigotes de aventuras falangistas gritando a altas voces consignas contra el gobierno demócrata, y dando vivas a España y al ejército rebelde. Ocurrió en la bocacalle de Tetuán con la Plaza Nueva, y se explica por el pistolerismo reinante y en especial el de aquella tarde en la capital andaluza. Varios guardias de asalto encañonaron a los cuatro gamberros con sus fusiles al oír desde el soportal del Ayuntamiento los gritos que proferían, y cuando los hicieron detenerse y el teniente se les acercó con su pistola reglamentaria enarbolada, lo más plausible es que algún movimiento sospechoso de los jóvenes alborotadores desencadenara la lógica reacción del oficial. Pronto llegaría a Castilleja la noticia. Su primo hermano Javier, hijo de doña Rosalía y de Joaquín Benjumea y de 20 años de edad, había asistido al intento de incautación de la casona atónito, sin explicarse del todo la situación, y ahora al saber que José Ignacio agonizaba en el hospital del Rosario le pareció estar viviendo en medio de una tempestad. Había regresado a Castilleja pocos días antes procedente de Lieja, en la catoliquísima Bélgica (2), donde hizo desde 1933, con bastante mediocridad, hasta el tercer curso de ingeniería, penúltimo de los cuatro de que constaba la carrera.
Cuando ya en la Castilleja republicana dio su primer paseo por la calle del Convento hacia la Plaza de Santiago Javier percibió con extrañeza y aprensión unas miradas que no eran las que recordaba. Éstas de aquel julio de 1936 eran desafiantes, acusadoras, cargadas de insolencia, algunas insultantemente burlescas o llenas de odio abierto e indisimulado, todas ellas enemigas. Y los lenguajes corporales las complementaban. No había detalles respetuosos por las aceras o al cruzar las calles. Y cuando prestó atención a las conversaciones y comentarios oídos a su paso algo se derrumbó en él, turbando su espíritu. Le dolió en especial el talante de las muchachas que había conocido y tratado desde la infancia, muchas bellezas que el futuro ingeniero mantenía ensalzadas en un altar mental. El ambiente que respiró entonces estaba cargado de agresividad hacia su persona, gravitaba sobre su cabeza una sorda violencia que cambió su actitud vital radicalmente. No, decididamente no: Castilleja de la Cuesta no era ya lo que fue. Sus habitantes habían dejado atrás el servilismo y el miedo, y ahora con el gobierno del Frente Popular la comunidad se sentía dueña de su destino.
En la mansión castillejana había muerto, a los 49 años de edad, entre alaridos por un tremendo dolor de cabeza, Javier Benjumea Burín su padre, el 19 de septiembre de 1929 (3). El chico, todavía con pantalón corto, bajó a Sevilla al entierro. La familia anduvo siempre apurada económicamente, aunque ni en los peores tiempos prescidió el servicio doméstico, algo que caracteriza a este estrato social, ni desistió de ciertos lujos: En Marmolejo pasa temporada la distinguida dama doña Rosalía Puigserver, viuda de Benjumea Burín. Era doña Rosalía aficionada a la música clásica y a los baños veraniegos en Chipiona, donde pasaba con sus hijos y con el primo José Ignacio, el futuro falangista, la temporada de calor en una casa alquilada a Guillermo Pickman (4), acompañada por la familia del médico Lara.

(1) Este sevillano, cachorro joseantoniano, ya antes había sido encarcelado en la Prisión Provincial de Sevilla, el 14 de marzo de 1936: "Afiliados a Falange Española presos en la cárcel de Sevilla. Desde el pasado 14 de este mes se encuentran recluídos en la Prisión provincial de Sevilla, por orden gubernativa, los afiliados a Falange Española de la organización de Sevilla, Joaquín Miranda, José Martínez, Pablo Gutiérrez Tagua, José Orozco, Alfonso Medina, José Ignacio Benjumea y Alberto Busto. Ninguno de los citados desempeñan puestos directivos. De Falange Española, organización de Dos Hermanas, ingresaron ayer en la cárcel de esta capital, donde se hallaban incomunicados, Francisco Díaz, Juan Rubio Romero y otros más. (ABC. Sábado 21 de marzo de 1936, edición de Andalucía, pág. 26).

(2) En el Instituto Gramme, de la Compañía, por mediación no exenta de resistencia del padre jesuita Pérez del Pulgar, consejero y antiguo amigo de doña Rosalía, que habida cuenta de lo mediocre del estudiante había transigido en aliviarle del examen de ingreso. Expulsados de España los jesuitas el 24 de enero de 1932 y previendo tal expulsión, Pérez del Pulgar hubo de efectuar un viaje mendigando por Europa a sus secuaces de las sotanas negras lugares de acogida para sus alumnos del Instituto Católico de Artes e Industrias, ICAI, por él fundado, encontrándoles acomodo en dicho Gramme.
"El edificio del ICAI fue incendiado en los disturbios anticlericales del 11 de mayo de 1931 en Madrid, y poco después la supresión de la Compañía de Jesús en España hizo que los jesuitas relacionados con esta institución se trasladaran a Lieja (Bélgica), donde continuaron las enseñanzas de ingeniería hasta 1937. Al término de la Guerra Civil Española, en 1939, ingenieros del ICAI reocuparon el edificio de Madrid" (Wikipedia). Hoy renombrado como Escuela Técnica Superior de Ingeniería ICAI es la escuela de esta rama de la Universidad Pontificia de Comillas.
El comienzo de la Guerra Civil pilló a Pérez del Pulgar en Madrid, refugiándose en la Embajada belga y pasando luego por vía diplomática a la zona de Franco, desde donde influyó ante el Vaticano para que se reconociese al nuevo Estado. Además de "educador" desarrolló una importante labor científica en el campo de la electricidad, con más de cien publicaciones, y tras la guerra "colaboró a reformar el sistema penitenciario español mediante la redención de penas por el trabajo. Fue la última muestra de su inquietud social." (http://dbe.rah.es/biografias/5475/jose-agustin-perez-del-pulgar-y-ramirez-de-arellano). Para los eruditos de la Real Academia de la Historia no hubo campos de concentración ni trabajos forzados, hambre, palizas o enfermedades, sino una encomiable labor de caridad cristiana (ver las barbaridades que se dice en Wikipedia https://es.wikipedia.org/wiki/Redenci%C3%B3n_de_penas_por_el_trabajo). En la RAH usan "colaboró" en vez de "ideó", lo cual delata sin duda el esfuerzo por ocultar la mala conciencia. Pérez del Pulgar fue ideólogo y alma de la inhumana institución esclavista, diciendo por ejemplo querer "acometer la ingente labor de arrancar de los presos y de sus familiares el veneno de las ideas de odio y de antipatria sustituyéndolas por las de amor mutuo y solidaridad estrecha entre españoles". Abundante mano de obra gratis de la que se beneficiaron muchos oportunistas, entre ellos muchos de sus antiguos alumnos, luego insaciables empresarios. "La realidad que se vivía en aquellos cuerpos de trabajo penado, de la que apenas quedan huellas documentales pero sí testimonios escritos y orales, era muy distinta de la que presentaba la Orden de 7 de octubre de 1938. En efecto, los testimonios recabados suelen coincidir en las pésimas condiciones de vida de los presos, quienes, mal alimentados y obligados a jornadas de trabajo extenuantes, solían ser vejados, maltratados y humillados a diario, y en muchos casos no cobraban el salario establecido con cualquier excusa." Los esclavos de Franco. El Norte de Castilla, miércoles 16 de marzo de 2016.



                    Foto de propaganda del padre Pérez del Pulgar entre presos del franquismo.

Juan Miguel Baquero en un artículo del Diario.es de 26 de abril de 2014 titulado "¿Qué empresas usaron a esclavos del franquismo? —algunas de ellas, públicas o privadas, cotizan hoy en el IBEX 35, y otras fueron pequeños talleres y hasta órdenes religiosas para obras en conventos, parroquias y otros edificios— nos remite a la querella que la jueza argentina María Servini de Cubría instruye desde el Federal 1 de Buenos Aires; cita Baquero al grupo del sindicato CGT Recuperando la Memoria de la Historia Social de Andalucía (RMHSA); al proyecto Todos los Nombres; a los libros El Canal de los Presos. Trabajos forzados: de la represión política a la explotación económica, y El trabajo esclavo de los presos políticos del franquismo en Andalucía; al investigador José Luis Gutiérrez Molina, autor de Franquismo y trabajo esclavo, una deuda pendiente (con un listado con la relación de obras que entre 1936 y 1956 incluyeron trabajo esclavo en nuestra región. Una lista casi interminable "que no se ha estudiado a fondo");  al Financial Times Magazine, que en 2003 publicó un estudio sobre estas empresas esclavistas, empresas que hoy declinan hacer declaraciones al respecto intentando esquivar la Ley de Memoria Histórica que contempla indemnizaciones para las víctimas de este brutal sistema de explotación.
Javier Benjumea Puigserver tuvo también intereses en el sector minero. "Entre 1946 y 1949 explotó las minas de cobre de Cabezas de Pasto (Huelva), propiedad de la familia Sundheim, cuya producción fue esencial para las instalaciones eléctricas de Abengoa. En 1946 fundó con Carlos Sundheim y Manuel Fernández Murube la Minera de Andévalo, que explotó varios yacimientos de mineral de hierro en las provincias de Huelva, Sevilla y Badajoz, y vendió su producción preferentemente a la suiza Sulzer Hermanos, razón por la cual Benjumea entró en el consejo de esta en 1951. Este año intervino en la fundación de Minas de Herrerías, cuya producción de pirita ferrocobriza se vendió para fabricar ácido sulfúrico para abonos." https://www.finanzasparamortales.es/javier-benjumea-puigcerver-abengoa-ii/

(3) Por entonces era ministro de Fomento su hermano Rafael Benjumea Burín, conde de Guadalhorce desde 1921, recompensado con tal título nobiliario por la construcción del Pantano del Chorro en Málaga, que puso patas arriba a toda la provincia.

(4) Guillermo Pickman. "En el año 1931 sucedió un triste hecho en la fábrica: en el seno de una supuesta revuelta laboral, un guardia civil aplicó la ley de fuga a un joven alfarero disparándole por la espalda, a consecuencia de cuya herida murió; esto motivó, lógicamente, una gran malestar entre los obreros. [...] En 1936, el Frente Popular obliga a los Pickman a readmitir a los obreros despedidos en 1934 y 1935, suponiendo un coste adicional para la empresa. Sin embargo, poco después, Queipo de Llano visitó la fábrica y le devolvió todas sus prerrogativas (despido de obreros, subida de precios y bajada de salarios), de tal suerte que en 1937, los jornales estaban un 20 % más bajos que en 1934". http://www.juntadeandalucia.es/cultura/blog/breve-historia-de-la-cartuja-de-sevilla-ii-la-fabrica-de-ceramica-pickman/

domingo, 14 de abril de 2019

Historia de los apellidos, 2.



Rafael de Medina. Faltó un pelo para que los anarquistas de Castilleja le reventaran la cabeza de un balazo.

Rafael de Medina y Vilallonga, duque de Medinaceli —padre del drogadicto y pederasta duque de Feria (1)—, relata en Tiempo Pasado, Sevilla, 1971, que encontrándose en la calle Tetuán, centro neurálgico de la ciudad, la mañana del día 18, que resultó fresca con viento de levante, con escasa gente por la calle, algo inusual en pleno casco histórico, coincidió con el cuñado de su hermano Luis, Perico Perales, y le comunicó que dos de sus sobrinos estaban en la localidad de Pilas y que dicho Luis, el padre, en Suiza con otro de los pequeños, muy enfermo. Preocupado por los niños en Pilas y deseando traérselos a Sevilla, emprendieron ambos el camino a dicha localidad en el coche de Perales, los recogieron junto con la niñera y los cinco regresaron a Sevilla sobre las tres de la tarde, mas a la mitad del camino decidieron volver marcha atrás, ya que las noticias que recababan de viajeros que volvían de la capital no eran nada halagüeñas en cuanto a seguridad, con tiroteos y cañonazos a mansalva. De vuelta en Pilas escondieron a los niños en casa de un amigo porque por las calles de la localidad campeaban los del Frente Popular haciendo registros y requisando armas. Se pasaron la noche del 18 al 19 oyendo Radio Sevilla, cuyas emisiones consistían en marchas militares, pasodobles, y órdenes y consignas proferidas por un capitán en nombre de Queipo de Llano. Al amanecer del domingo decidieron intentar sublevar a la población, dando voces de ¡viva España!, sin encontrar respuesta ni siquiera entre los miembros del cuartel de la Guardia Civil. Por lo cual, poco antes de las siete de la mañana emprendieron los dos el viaje a Sevilla en el mismo automóvil, "con una pistola cada uno en el bolsillo y dispuestos a lo que fuera ... ". En Aznalcázar el cabo comandante del puesto les avisó del peligro que corrían, y en Bollullos de la Mitación un grupo armado y con camisas rojas les ordenaron detenerse, pero lograron sobrepasarlos con un acelerón, respondido con varios disparos de los izquierdistas. "Salimos de aquel pueblo y en Bormujos no nos tropezamos con nadie, pero al dar la vuelta a la carretera de Pilas, para entrar en la general de Huelva, vimos en la mitad del pueblo de Castilleja, un enorme grupo de hombres, en el que destacaban no sólo las camisas rojas, sino las banderas de igual color y las de la C.N.T. Aquello se presentaba feo y había que tomar rápidamente una determinación. Retroceder resultaba casi imposible y desagradable, había que seguir adelante. Entonces se le ocurrió a Perico la feliz idea y me dijo: "vamos a asustarlos". Dicho y hecho. Empuñamos cada uno nuestras respectivas pistolas, que sacamos por las ventanillas de derecha e izquierda del coche y al mismo tiempo hicimos unos disparos al aire. Apreté el claxon, que era bastante estridente, pisé el acelerador y vimos cómo se abría el grupo desconcertado y al colarnos bastante deprisa por el hueco que hicieron, la aleta de la izquierda topó a uno de los que atravesaban, dándole en una pierna y haciéndole rodar. Oimos varios disparos, pero ya estábamos lejos y fuera de su alcance. Seguimos y pronto nos encontramos con una nueva y desagradable sorpresa. Al llegar a la curva, donde estaba la antigua venta de Perico el ventero y la ermita, vimos una fila de camiones y coches de unas veinte unidades, parados en los bordes de la carretera, cargados de hombres con armas en la mano. En cabeza iba una motocicleta con "sidecar", pintada de naranja, que no olvidaré, y al lado, subidos en lo alto del vallado, dos individuos provistos de prismáticos, mirando hacia Sevilla. Aquello era, como supimos después, la columna de mineros de Huelva, que venía a atacar a Sevilla, y el de la "moto" naranja el célebre socialista Cordero Bell, que capitaneaba la columna. La parada con banderas, que habíamos visto en Castilleja, le había hecho, sin duda, los honores a su llegada al pueblo.
Al ver aquello, tuvimos que acortar velocidad y sin usar el claxon nos fuimos metiendo entre los vehículos como pudimos, mirándolos con naturalidad, y ellos mirándonos a nosotros con extrañeza. Sin hacernos ninguna indicación y en completo silencio salimos de la columna y tomamos la curva de la cuesta del Caracol, quedándonos a cubierto.
Yo creo que nos valieron dos cosas para salvar este obstáculo, aparte de la Providencia: una, el estado de ánimo de los que iban a atacar y otra, el color rojo de nuestro coche, que les pareció familiar.
Seguimos después bastante de prisa, sin más tropiezos por La Pañoleta y la Vega, hasta Triana. Al entrar en la calle Castilla nos encontramos con una serie de barricadas hechas con adoquines, puestas al tresbolillo, que afortunadamente no cerraban la calle del todo, sino que dejaban un hueco por donde cabía el coche".

(1) Cuando, el 24 de febrero de 1993, Rafael Medina pagó 25.000 pesetas a una prostituta para que le llevara a su domicíllo a su sobrina de cinco años, a la que "desnudó, bañó y le mostró revistas pornográficas", el reo no tenía lesionadas sus facultades psíquicas. El País, 26 de marzo de 1994.



En la tarde del día 22 de julio, miércoles, se reunieron Ramón de Carranza y Queipo de Llano para esbozar el modo y estrategia de ocupación de los pueblos más cercanos a Sevilla. De manera que se organizaron varias columnas compuestas principalmente por voluntarios (señoritos crápulas en busca de aventuras, sus obedientes lacayos, obreros resentidos de una forma u otra con la República, y bastante lumpem de los bajos fondos sevillanos). El grupo comandado por el mismo Carranza, del que formaban parte dicho conde de Medinaceli y el capitán Gabriel Fuentes Ferrer —con el vehículo blindado que capturó a los Guardias de Asalto en la Campana el día 18— emprendieron su "heroica gesta" el siguiente día, jueves 23.
"Salimos por la Vega de Triana, y al llegar a La Pañoleta, en el cruce de la carretera de Extremadura, vimos los restos de un camión de la columna de los mineros de Huelva, que, cargado de bombas, había hecho explotar la Guardia Civil, que les cortó el paso, en la mañana del 19, y que habíamos pasado en la Cuesta de Castilleja en aquel amanecer. Se veían trozos del vehículo colgados de la línea eléctrica del tranvía de Camas y otros repartidos por una y otra parte (1).
Desde Castilleja llegamos a Bormujos, en donde la Guardia Civil se había hecho dueña de la situación, por lo que nuestra intervención se redujo a nombrar alcalde y dar instrucciones". (Rafael de Medina, o. c.). Hay que entender por las instrucciones que daba el de Medinaceli en cada pueblo, Castilleja el primero, las que había recibido de Queipo de Llano: detener, trasladar a Sevilla, y fusilar.

(1) En efecto, a mí personalmente me contaron varios ancianos de Castilleja que viajaron a Sevilla por aquel entonces, que se podían contemplar los pedazos de carrocería de los camiones enganchados en los cables del tendido eléctrico. Alguno hubo que, dejando libre su fantasía o engañado por el propio miedo y la escasa luz, me refirió que también había visto colgando de tales cables partes de cuerpos humanos, con piernas o brazos. Añadían también mis informantes que varios mineros, huyendo de la masacre, recalaron en Castilleja, y que yendo alguno de ellos herido, el médico don Manuel de Lara le prestó los primeros auxilios. Otros fueron atendidos por los concejales frentepopulistas, y hasta se comentaba —pura fantasía popular— que un prófugo efectuó un atraco a punta de pistola en cierta panadería del pueblo.



Luego de 80 años, el país de la desmemoria entierra de manera digna a 14 de aquellos resistentes. Los restos, en pequeñas cajas de madera, reposan en un mausoleo erigido en el cementerio de Camas (Sevilla). Un algarrobo, el árbol del 'pan de los pobres', preside la escena. Alguien deposita una bandera tricolor junto a los féretros. Un violonchelo desliza el himno de Riego por las calles del camposanto. (https://www.eldiario.es/andalucia/historia-entierro-mineros-vencer-Franco_0_564843973.html)


Soportal de la Venta de Guía (venta de Perico), donde se detuvieron los mineros para desayunar. Al fondo puede verse la fachada de la ermita de igual nombre. Para saber sobre los orígenes de esta antigua venta, http://lospapelesviejosdejuan.blogspot.com/2017/08/sobrelos-origenes-de-la-venta-de-guia.html

Termino con una anécdota que acaso pueda ser útil para reconstruir la atmósfera y ambiente que se vivía en Castilleja en los días de la rebelión fascista y de la matanza de La Pañoleta. Parece indudable que las explosiones que produjeron los vehículos cargados de dinamita debieron oirse en nuestra Villa, y aun bastante más lejos, considerando que en 1936 no reinaba el ruido enmascarante que hoy produce el tránsito de automóviles, y que cualquier estampido se podía percibir a kilómetros de distancia. Luego, por añadidura, se divisarían las humaredas negruzcas de los incendios. Todo ello despertó la alarma en el vecindario castillejano. Con la natural curiosidad que propicia la corta edad, tras dejar pasar un prudente rato un grupo de no más de tres muchachos se encaminaron a paso rápido carretera adelante hacia donde habían escuchado las estruendosas deflagraciones y se elevaba con lentitud el humo. Cuando llegaron al siniestro escenario ya los secuaces del traidor Haro Lumbreras habían ultimado su canallesca actuación, y no quedaba más que chatarra calcinada y desolación. Los tres jóvenes inspeccionaron palmo a palmo el área, especulando sobre lo humano y lo divino mientras la esperanza de cobrar algo valioso, un reloj, una cartera, dirigía sus insistentes miradas e impulsaba sus cautos pasos.
Tras tan circunspecto obrar, no regresaron a Castilleja de vacío. Mi padre, que era a la sazón uno de ellos, menor de edad entonces —sería movilizado forzoso por los franquistas al año siguiente en "la quinta del biberón" de 1937—, había hallado algo que despertó su morbo adolescente: parte de una mano derecha, formada por los dedos índice y pulgar, que no vaciló en recoger del suelo ensangrentado, guardar en una caja de cerillas de gran tamaño de las que entonces se comercializaban, y traer a Castilleja de la Cuesta como testimonio del cruento episodio que había padecido el barrio cameño. Aquella tarde el despojo humano sirvió al trío de chicuelos para constituirse en el centro de atención de toda la Villa, y desde los de más edad hasta los más niños hacían cola, prácticamente, para ver la piel velluda, como de cera sucia, las uñas toscas ribeteadas de negro, la costra oscura de sangre reseca por la que asomaban huesecillos, tendones y ligamentos blancuzcos. Luego los tres "forenses en potencia" descubrieron el aspecto lúdico del asunto, asustanto con el contenido de la caja y haciendo incluso salir corriendo despavoridas a las muchachas con quienes se tropezaban por las calles. Hasta que llegó la noche y se terminó la fiesta. Referíanos mi padre a mí y a mis hermanos con todo detalle, a modo de contraejemplo como lo que no debíamos hacer, todos aquel acontecer. A modo de contraejemplo porque la reacción no se hizo esperar: cuando cuatro días después la banda de Ramón de Carranza llegó a nuestra Villa a destituir al Ayuntamiento y a iniciar la impía purga, la red de informantes quintacolumnistas se activó y dieron principio las denuncias y delaciones. Entre sus objetivos —izquierdistas, mujeres de dudosa moralidad, ateos, etc.— entraron los tres muchachos bromistas de marras. Nada pudieron contra la determinación de los sublevados de Queipo los informes paternalistas de una Gestora recien constituida en la que figuraban familiares directos de mi padre, para evitar que fuera citado ante las nuevas autoridades. Hubo de asistir de la mano de mi abuelo, como menor de edad que era, a un interrogatorio en la sede de la Falange, constituida en la casa de esquina de la calle Jesús del Gran Poder y Calle Real que hoy ocupa la cafetería Horno de San Buenaventura; allí se le preguntó y repreguntó sobre todo respecto a armas abandonadas por los mineros, hasta que convencidos de su falta de maldad en todo aquel hecho, aquellos jerifaltes lo dejaron por libre y quito de toda culpa.
He logrado identificar a uno de los compañeros de mi padre en aquella aventura, y he averiguado que por medio de matrimonios de descendientes ahora tiene vínculo familiar con nada menos que el historidor apologista del franquismo Nicolás Salas (v. s.). La vida, con sus vericuetos contradictorios.


Junto a esta caseta de Peones Camineros en la máxima altura de la Cuesta del Caracol aparcó Cordero Bel su motocicleta naranja un momento para observar con sus prismáticos La Pañoleta, la Vega y Sevilla. En aquellos minutos la horda de Lumbreras se emboscaba abajo, en lugares como esta alcantarilla.



https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2016/01/padron-1z.html

martes, 9 de abril de 2019

Historia de los apellidos, 1.

Interesante e ilustrativo este vídeo, aclara en uno de sus muchos ejemplos el significado de un apellido castillejense: Bermejo. Se aplicó en origen a un vecino de melena y barba pelirrojas.



De profesiones cuyos nombres se convirtieron en apellidos hubo varios casos en Castilleja, como un Atahonero (1), o Carbonero (2), y ha llegado hasta nuestros días otro que se presta a confusión: Cordero (originalmente fabricante de cuerdas). Joan Corominas nos da dos etimologías distintas para cordero (cría de oveja) y para cordero (fabricante de cuerdas),

(1) El domingo 21 de febrero de 1574 bautizó Juan Martinez a Ines, hija de Pedro Hernandez Atahonero y de Isabel Hernandez. Padrino, Agustin Martinez, vecino de Sevilla.

(2) https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2008/09/documentacin-10.html


Hacia la segunda mitad del siglo XVI vivió un Cordero tras la iglesia de Santiago, en una casa con entrada por el pasaje del Carnerillo. Otro Cordero —queda pendiente por averiguar si era descendiente del primero— fue compañero de habitación de Francisco Copado Moyano, tío de quien esto escribe, tal y como consta en la Rectificación de 1929 hecha al Censo de habitantes de nuestra Villa del año 1924:
C/ Valencina nº 4:
 —Jose Cordero Villar, 25-2-1906, soltero, jornalero, natural de Castilleja.
 —Francisco Martin Capado*. 
(Dados de baja los dos en esta rectificación).
* Francisco aparece con los apellidos de sus hermanastros, pero lo usual era que figurara con los de su madre, Capado [Copado] Moyano, como hijo natural que fue. Este Cordero Villar compañero de habitación de mi tío Curro fue multado durante la II República por jugar a las cartas, según se documenta en expediente del Archivo Municipal de Castilleja de la Cuesta. Sobre mi tío publiqué en la web de Cordobapedia esta biografía sucinta:

Francisco Copado Moyano vio la luz en Nerva (Huelva), el día 21 de marzo de 1906. Era hijo natural de Lucía Capado Moyano, nacida en Valverde del Camino (Huelva) y vecina de Nerva, donde se había casado y donde enviudó; el original apellido valverdeño Capado, por causas desconocidas, fue transformado en Copado en algunos de los descendientes.


                      Copado Moyano, concejal de Córdoba en 1936 

Muy poco se sabe de la infancia y juventud de Francisco, sino que figura escolarizado en el padrón de 1915; en todo caso recibió buena educación básica a juzgar por sus posteriores manuscritos; constaría luego, en diversos padrones, con el oficio de mecánico o chófer. Lucía Capado se trasladó a Sevilla hacia 1924 con Francisco y con sus demás hijos. La familia aparece en el padrón de 1924 y en los siguientes de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), en la calle de la Granada (hoy Príncipe de Asturias) y en la de Valencina (hoy 28 de Febrero), hasta que en el año 1929 se marchan todos a vivir a Sevilla capital, a la calle San Vicente.
Desde su estancia en Castilleja, Francisco Copado había iniciado relaciones con la que sería su compañera y madre de sus hijos, Dolores; juntos los dos por diciembre de 1929 pasan a Córdoba, donde él se emplea como peon cloaquero municipal, trabajo nocturno con un jornal de 6 pesetas, viviendo en la calle Buen Suceso. En Córdoba tuvieron a sus cuatro hijos.
Francisco fue detenido el 10 de octubre de 1934 durante la Revolución de Octubre por las autoridades militares cordobesas, junto con el doctor Vicente Martín Romera, el bombero de segunda Juan Villafranca Serrano, el vigilante de Arbitrios Juan Viaña Agreda y los empleados municipales Fernando Luis Alcaide Isasi y Hermenegildo Luna Jiménez según aparece en el expediente que se le formó en el Ayuntamiento.
Figuraba asimismo entre los diecisiete detenidos por la Guardia Civil que constan en el artículo del periódico La Voz (11 de octubre de 1934) titulado "También en Córdoba hay pistoleros y fracasan sus intentos revolucionarios", en el cual se les acusa de extremismo y de poseer gran cantidad de armas cortas, municiones, máquinas multicopistas y de escribir, y documentos de gran interés sobre el movimiento revolucionario. Una vez puesto en libertad el 22 de noviembre, se le restituyó en su empleo el 17 de diciembre.
Habiendo sido designado por su Agrupación Socialista para candidato a las elecciones que ganaría el Frente Popular, con tal triunfo se convirtió en Concejal del Consistorio, y en la Sesión ordinaria de las diecinueve horas del lunes 23 de marzo de 1936 fue nombrado vocal de la Comisión permanente de Gobernación y Quintas, y vocal de la de Abastos.
Intercedió para el reingreso de José Corredor de la Cruz y Antonio Córdoba Paredes, guardias municipales detenidos y despedidos por los sucesos de octubre de 1934, haciendo notar en la correspondiente sesión que el reingreso de los represaliados había sido primeramente gestionado por la Federación Nacional de Dependientes Municipales.
En la Sesión extraordinaria del sábado 28 de marzo fue designado como representante de la Comisión Gestora municipal en el Tribunal que había de constituirse en cumplimiento de lo prevenido en el artículo 197 de la entonces vigente Ley Municipal.
Presentó una moción, en abril, para el traslado de las fuerzas de la Guardia Civil que ocupaban un local de la calle Arroyo de San Lorenzo al Cuartel de la Victoria. Suscribió, en mayo, la moción para la reforma del Reglamento del Cuerpo de la Guardia Urbana. Y abogó por la consecución de un permiso veraniego de 15 días para los trabajadores del Ayuntamiento.
En Junta General ordinaria de la Agrupación Socialista de Córdoba celebrada en la madrugada del día 17 de junio de 1936 fue elegido Delegado al Congreso Provincial del Partido, que tendría lugar en el cine Alkázar, el cual Congreso, después de unas sesiones tormentosas plenas de insultos y conatos de agresiones personales, terminó con la disolución de la Federación Provincial, para su reorganización; disolución votada por más de 900 votos contra 400. Copado Moyano, junto a los otros compromisarios cordobeses en la línea radical de Largo Caballero, defendió al Diputado y dirigente de las Juventudes Socialistas Castro Molina de las acusaciones de haber llamado traidores , en el mencionado Congreso, a los miembros de la Comisión Ejecutiva Nacional, controlada por los centristas de Indalecio Prieto y tibia respecto a los hechos de Octubre de 1934, según los caballeristas (véase Manuel García Parody).
En la Sesión consistorial del 13 de julio, la última antes del golpe militar, "por disposición de la Presidencia quedaron retirados del orden del día dos oficios de los Señores Gestores D. Ángel Parajuá Rueda y D. Francisco Copado Moyano poniendo a disposición de la Alcaldía los cargos que ostentan por nombramiento de la autoridad gubernativa en consideración a estimarlos incompatibles con los destinos públicos que desempeñan" (Actas Capitulares).
Se ignora si Francisco Copado acompañó a Manuel Sánchez Badajoz en la visita al Gobierno Civil en las primeras horas de la tarde del 18 de julio, o si por el contrario fue de los que se quedaron defendiendo el Ayuntamiento hasta que luego las tropas del coronel Ciriaco Cascajo Ruiz sitiaban el mencionado Gobierno Civil y dicho Alcalde regresara a las Casas Consistoriales para, pasando desapercibidos con trajes de bomberos, huir todos hacia el Marrubial.
Oculto en la Huerta de los Aldabones con sus compañeros del Ayuntamiento, con el alcalde Manuel Sánchez Badajozy con el diputado doctor Vicente Martín Romera, fueron delatados y detenidos en la madrugada del 6 de agosto; todos serían fusilados al día siguiente excepto Francisco Copado, mantenido vivo hasta el día 18 de dicho mes; durante su prisión se le permitió recibir visitas de su esposa y de al menos uno de sus hijos.
Su defunción fue inscrita en el Registro Civil el 12 de septiembre de 1936 por Orden del 10 del mismo mes del Sr. Juez de Instrucción del Distrito de la Izquierda; aparece "fallecido el día 18 de agosto sin que conste la hora ni el sitio, a consecuencia de heridas por arma de fuego en diferentes partes del cuerpo"; fue sepultado en el cementerio de San Rafael.

Fuentes y referencias

  • Archivo eclesiástico de Valverde del Camino.
  • Archivo eclesiástico de Nerva.
  • Registro Civil de Nerva.
  • Archivo Municipal de Nerva, Padrones.
  • Archivo Municipal de Castilleja de la Cuesta, Padrones.
  • Archivo Municipal de Sevilla, Padrones.
  • Archivo Municipal de Córdoba, Expediente personal de Francisco Copado Moyano. Padrones. Libros de Actas Capitulares. Libro de enterramientos. Correspondencia.
  • Registro Civil de Córdoba, Defunciones.
  • La Voz, 11 de octubre de 1934 y 17 de junio de 1936.
  • ABC y El Defensor de Córdoba, jueves 6 de agosto de 1936.
  • Diario de Córdoba, viernes 7 de agosto de 1936.
  • ABC y El Defensor de Córdoba, martes 11 de agosto de 1936.
  • "La Guerra Civil en Córdoba, 1936-1939". 2ª Edición, editorial Alpuerto, Madrid, y "La República y la Guerra Civil en Córdoba, I". Excmo. Ayuntamiento de Córdoba, Delegación de Cultura, 1982. Francisco Moreno Gómez.
  • "El silencio de la memoria" (Biografía de Manuel Sánchez Badajoz). Foro Ciudadano para la Recuperación de la Memoria Histórica de Andalucía. Córdoba, 2006. Manuel García Parody..




Luis Cordero Bel, diputado entregado a la causa obrera y jefe de la columna de mineros de Huelva aniquilada en La Pañoleta (Camas, Sevilla) el 19 de julio de 1936.

Otro Cordero de apellido, que pudo haber sido, si las circunstancias no hubieran jugado un papel tan nefasto, elemento decisivo en el aplastamiento y derrota del movimiento golpista antirrepublicano del verano de 1936, aunque ni morador ni vecino ni natural de Castilleja sino tan sólo eventual transeúnte, fue el diputado Luis Cordero Bel. http://exiliadosmexico.blogspot.com/2012/09/castro-enrique.html.




En la foto Luis Cordero Bel en 1º de febrero de 1933 en Casas Viejas (Cádiz), señalando en el corral de la casa de "Seisdedos" el lugar donde fueron asesinados varios vecinos anarquistas. https://es.wikipedia.org/wiki/Sucesos_de_Casas_Viejas

Cuando al atardecer del sábado 18 de julio de 1936 llegaron noticias a Castilleja respecto al levantamiento fascista en Sevilla capital (1), las fuerzas de izquierdas del pueblo se aprestaron a darle cumplida respuesta. Aquella misma tarde se organizó un retén de varios vecinos armados para proteger el convento de Las Irlandesas de la furia de los consabidos elementos incontrolados, que no sin motivos veían en el estamento católico uno de sus enemigos, como principal soporte de la oligarquía opresora que tal estamento católico era y es. 
Otro grupo de activistas se dirigió a la vía de entrada de la Villa en el tramo de la ermita de Guía, donde se improvisó una barricada por medio del tronco de un árbol cortado al efecto y atravesado de lado a lado en la carretera, en un intento de entorpecer la inminente llegada de los rebeldes desde la ciudad (2). Sin duda que los castillejanos debieron dejar otro retén armado en este punto y lugar durante toda la noche, que avisase a la menor señal de alarma. Y, al contrario que en casi todas las demás poblaciones, en Castilleja no se consideró necesario encarcelar ni aun vigilar siquiera a los personajes de la derecha antiobrera.
A la mañana siguiente, muy temprano tras una noche que es de suponer que no propició un sueño tranquilo (3), hubo una reunión de los defensores de la democracia, ya enterados por vía telefónica de que desde la cuenca minera onubense se había organizado una columna de apoyo a los republicanos de la capital hispalense. A esperar dicha columna se congregaron en la Calle Real a la altura del referido convento de Las Irlandesas, vistiendo camisas rojas y enarbolando banderas de igual color. La más completa descripción de aquel escenario concreto de la mañana del domingo 19 en Castilleja la ofrece un testigo directo, el aristócrata falangista Rafael de Medina (4). La vamos a ver en la próxima entrada.

(1) De repente, a eso de las cuatro, la copla que cantaba la Piquer en las ondas de “Unión Radio Sevilla”, se interrumpió dando paso a una voz ronca, masculina, militar… una voz desconocida hasta entonces pero que pronto se haría odiosa:
“(…) se declara el estado de guerra…(…) serán pasados por las armas los directivos de los sindicatos…(…) todas las armas serán entregadas…(…) espero que no tendré que tomar ninguna de las medidas anunciadas en bien de la Patria…
Sevilla, a 18 de julio de 1936. El general de la División, Gonzalo Queipo de Llano”.
 [Todos] escuchaban atónitos cómo el general Queipo de Llano, hasta entonces Inspector General de Carabineros, se había autoproclamado General en Jefe de la 2ª División del recién formado Ejército del Sur, declarando el Estado de Guerra que el fascista general Franco había dispuesto para derrocar al gobierno de la República, el gobierno democráticamente elegido por el pueblo. (http://fusiladosdetorrellas.blogspot.com/2009/10/grandes-asesinos-fascistas-iv-gregorio.html).

(2) Un sistema de barricada práctico y efectivo que se utilizó en otros puntos: "Cuando íbamos a seguir para Aznalcázar, nos dijeron los del coche, que llevábamos delante, que la carretera, a la altura de la entrada de Castilleja de Talhara, estaba interceptada. La cruzaba el hermosísimo pino, de quizás cien años de vida, que estaba en el descansadero y que había sido cortado y abatido al borde de la carretera. Yo lo conocía por mi frecuente transitar por ella. Recordé que el diámetro de su tronco debía ser de más de un metro y su enorme copa había refugiado tantas veces a piaras de ovejas y otros animales domésticos, del calor o de la intemperie. También en otras ocasiones a pandillas o familias de gitanos y  transeúntes, y en la que habían anidado o reposado tantas pacíficas tórtolas u otras aves del Señor. Ya no cumpliría más su alta misión de "Hermano pino", de Rubén Darío, o de "El Pino de Aznalcázar", para nosotros los de allí. Qué súbito dolor me produjo la que parecía intrascendente, aunque estratégica noticia. Aparentemente no tenía más alcance, que el no poder pasar por la carretera y tener que dar un rodeo por la finca "Castilleja de Talhara", de mi amigo el Marqués de las Torres de la Presa, con lo que alargábamos nuestro camino unos cientos de metros. Aquello era un síntoma más de la guerra, que no respetaba a nada ni a nadie ... ". (Rafael de Medina. Tiempo Pasado. Sevilla, 1971).

(3) Interrumpido también por el ronco sonido de los motores de los vehículos de los guardias civiles traidores, que al mando de Gregorio Haro Lumbreras debieron pasar como siniestras sombras nocturnas por la Calle Real de Castilleja unas horas antes del amanecer. Nicolás Salas afirma que Haro Lumbreras y sus guardias civiles se presentaron en el edificio de la División de la sevillana plaza de la Gavidia a las tres de la madrugada. Digno es de notar que algunos de "estos hombres lucharían en la toma de Sevilla el día 19, marchando el 20 de julio, con sus mandos naturales, a Córdoba, donde actuaron como refuerzos a la vista de la precaria situación en la que se encontraban los sublevados en esta ciudad."

(4) Los falangistas, como iluminados que son por la gracia de Dios Todopoderoso, perciben cosas que a los simples mortales se nos escapan: "Cuenta que el conductor de los primeros de los camiones de dinamita que un gobernante mandó sobre Sevilla desde una provincia hermana, tuvo varias veces que frenar el coche —operación que impidió la marcha normal de los vehículos— para no tener que atropellar a una mujer vestida de blanco que de pronto cruzaba la carretera de parte a parte; los segundos precisos para que los guardias civiles del Comandante Haro que merodeaban por los alrededores de la capital tuvieran tiempo para llegar a la Pañoleta". Guzmán de Alfarache. "18 de julio". Edición Falange Española, Sevilla, 1937, pág. 27. Citado por Joaquín Gil Honduvilla en su Memoria para optar al grado de doctor, leída el 20 de julio de 2009 en la Universidad de Huelva, Departamento de Historia II. http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/2715/b15480495.pdf?sequence=1

La columna la principiaba un coche pequeño, de cuatro a seis plazas, donde iban los dos diputados [Cordero Bel y Gutiérrez Prieto], y algunas motocicletas; a continuación dos camiones artesanalmente blindados, en uno de ellos se transporta la dinamita y en el otro armas y municiones, luego los camiones de Nerva, Río Tinto, los de Valverde y cerrando la comitiva, la camioneta de San Juan. Algunos autores comentan que la fuerza paró en Castilleja del Campo, donde requisaron armas, otros señalan que la columna se detuvo en la venta de Guía, —donde Cordero Bel hace ostentación del objetivo de la columna y anuncia que, dentro de poco, verán a la Giralda volar por los aires, según  Nicolás Salas—.


Uno de los camiones de blindaje artesanal preparado pocas horas antes de la marcha hacia Sevilla. En la carrocería puede leerse: CONTRA NUESTROS ENEMIGOS. VIVAN LOS MINEROS DE NERVA. F.A.I. C.N.T. POR LOS 300 JUDAS. F.A.I. U.G.T. F.I.J.L. ("Por los 300" fue el lema usado por la derecha de cara a las elecciones, pretendiendo lograr 300 diputados).


Francisco Copado Moyano hacia 1920 junto a un camión de la compañía inglesa de explotación de las minas onubenses. Vehículo del mismo tipo (¿uno de ellos?) que los requisados por los mineros para marchar sobre la Sevilla fascista.



Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...