jueves, 25 de febrero de 2021

Los olvidados, 12g.

(Viene de la entrada anterior)


Baldomero Camacho Brenes autograbándose reflejado en el espejo de una de las casetas de la feria de Castilleja —la del Olimpo Club— en 1984, emulando al Velázquez de las Meninas. La feria se celebraba en la explanada trasera de la hacienda de San Ignacio y ocupaba también parte del área del mercadillo. 
Situado el Olimpo Club en una casa de la calle que lo vio nacer —la de Manuel García-Junco—, a Baldomero le interesaría especialmente la evolución habitacional de ella, tan cercana a la suya propia. 

En la entrada anterior hemos conocido a los Brenes —con origen en El Arahal (Sevilla)— en su relación con los Cepeda —con origen en La Palma del Condado (Huelva)—, por cuya unión se formó una amplia familia en Castilleja de la Cuesta. Baldomero Camacho Brenes (1) fue un aficionado a las grabaciones de vídeo quien, cámara en ristre, fue mal que bien dejando constancia de muchos eventos religiosos, festivos y culturales acontecidos en nuestra Villa, o protagonizados por sus vecinos en excursiones y viajes. Era Baldomero Camacho Brenes eso, un simple aficionado, por lo que sus realizaciones adolecen de todos los defectos inherentes a tal condición: desenfoques continuos, fragmentación incoherente, cortes inesperados y vaivenes mareantes hacen del visionado de sus videos casi una tortura; y sobre todo padece una centralización del caótico relato en detalles nimios y anecdóticos que en la mayoría de las veces olvidan lo más trascendente e importante de los escenarios; su trabajo carece de la más mínima calidad artística. Recurriré a él exclusivamente a efectos de documentación, aunque dejando constancia de que si existiera el Premio Internacional al Peor Camarógrafo del Planeta, nuestro vecino Baldomero muy bien pudiera haber optado a él, con grandes posibilidades de ganarlo. Y lo malo es que los años no parecen enseñarle nada, antes al contrario, cada vez filmaba más desastrosamente.

(1) Baldomero Camacho era hijo de Francisco Camacho Chávez, natural de Camas y chófer de profesión, y de Dolores Brenes Martínez, natural de Castilleja, casados en esta Villa el 14 de abril de 1921. Nieto de Francisco Camacho Navarro y de Dolores Chávez Tovar por parte paterna, y por parte materna de Miguel Brenes Robles, natural de El Arahal, y de Josefa Martínez Rosales, natural de Castilleja. Nació el 8 de octubre de 1922 a las 6 de la tarde en la calle de la Cruz (hoy calle Manuel García-Junco) n.º 21. Se casó en Castilleja con Ana Villadiego Quintanilla el 27 de octubre de 1956.

"La Hermandad Sacramental de Santiago Apóstol ha incorporado a su archivo histórico el legado videográfico de Baldomero Camacho Brenes (q.e.p.d.), digitalizado y entregado a la corporación santiaguista por su hijo Baldomero Camacho Villadiego. [...] En primer lugar, Carmen Tovar Rodríguez [alcaldesa del pueblo por entonces] se refirió a la ingente labor de Baldomero Camacho Brenes durante varias décadas para dejar testimonio en vídeo de todos los cultos y actos de la Hermandad, en una época en la que las grabaciones en vídeo no estaban tan extendidas como actualmente. Del mismo modo, hizo hincapié en el trabajo desarrollado en los dos últimos años por parte de su hijo, Baldomero Camacho Villadiego, para llevar a cabo la completa digitalización de estos vídeos. [...] En total, el material entregado a la hermandad está formado por unas 200 horas de imágenes distribuidas en 148 vídeos y 37 DVDs que abarcan desde 1983 hasta 2010, todo ello presentado en un arcón de madera elaborado a mano por el propio donante". hermandaddesantiago.es

Vamos a estudiar la grabación realizada por Baldomero Camacho, de una hora de duración, del homenaje que en nuestra Villa un año después del de la feria, en 1985, el ejército español hizo al capitán extremeño invasor de México con ocasión del quinto centenario de su nacimiento. Homenaje que en el ABC del 12 de noviembre de dicho año se anunciaba así:

"Próximo homenaje del Ejército a Hernán Cortés en Castilleja de la Cuesta. Sevilla. S.M. La Capitanía General de la Región Militar Sur, con la colaboración del Ayuntamiento de la villa de Castilleja de la Cuesta, está preparando un homenaje a Hernán Cortés con motivo del V centenario de su nacimiento, que tendrá lugar en dicha villa el día 2 de diciembre próximo.
En este homenaje, que será rendido por el Ejército al conquistador, está previsto, entre otros actos, el descubrimiento de una lápida  conmemorativa que será fijada en la fachada del colegio de Irlandesas, donde pasó sus últimos días de vida y murió Hernán Cortés. A este acto se espera que asistan las primeras autoridades regionales y locales".

El día 2 de diciembre de 1985 se congregó en la Calle Real a la altura del convento una multitud de castillejeros endomingados, con el ayuntamiento en pleno. Hubo despliegue de tropas, banda de música y variados mandos militares, algunos de aviación, de la marina y de la guardia civil. Palestras alfombradas, macetones, insignias rojigualdas en los balcones, y gente de un par de televisiones nacionales. La mañana era fresca y nublada, típica de la época. A lo largo de la verja del convento de las Irlandesas formaron policías militares enarbolando aparatosas banderas con flecos y bordados. Cuando llegó el capitán general de la región, Manuel Esquivias Franco, profirió el siguiente discurso tras ser recibido con cornetín y música:

"Excelentísimas e ilustrísimas autoridades, señoras y señores: nos encontramos hoy aquí reunidos para honrar a uno de los más preclaros capitanes españoles de toda la historia de nuestra patria. Los grandes hombres son coronados en vida con títulos y preeminencias en los momentos de entusiasmo popular, pero cuando entran en juego las envidias e intrigas, suelen caer en el anonimato. Hoy, el ejército, unido al pueblo de Castilleja de la Cuesta, quiere rendir homenaje, en el quinto aniversario de su nacimiento, al capitán general de la Nueva España del Mar Océano, el gran Cortés, figura indiscutible y señera de la conquista y colonización del Nuevo Mundo. Su primer contacto con Sevilla fue en 1502, después de su paso por la Universidad de Salamanca. Quería incorporarse a la expedición de Ovando que embarcaba para las Indias, aunque sus deseos no pudieron realizarse entonces por un accidente inoportuno. Pasado un tiempo, podemos verle en el umbral de su magna aventura con sus huestes: 11 navíos, 580 soldados y capitanes, 100 marineros contando pilotos y maestres, 16 caballos, 10 cañones de bronce, 4 falconetes y 3 arcabuces. A raíz de aquella fuerza, no tanto por la ley como por la naturaleza, ya que los había conquistado a todos con su personalidad y dotes de mando, y volvería a hacerlo siempre que fuere necesario. ¿Qué idea aquel hombre, y qué pensamientos le animaban en aquellos momentos decisivos de su vida? 
Era —dice de él el veterano soldado Bernal Díaz del Castillo— de muy afable condición con todos sus capitanes y compañeros, especialmente con los que pasamos con él de la isla de Cuba la primera vez; no decía palabra fea ni injuriosa a ningún capitán ni soldado, y era muy sufrido; era muy porfiado en las cosas de guerra, y siempre en las batallas le vi que entraba juntamente con nosotros. 
En esta obra maestra que fue la primera conquista de México, su rápida marcha y su entrada triunfal en la ignota ciudad, desplegó un talento verdaderamente extraordinario. Tuvo que luchar a la vez contra un enemigo indomable y contra las intrigas que algunos de sus compatriotas tramaban continuamente contra él, celosos de su gloria, y sin embargo, de todo pudo salir triunfante gracias a su actividad, energía, inteligencia y valor. Es este el capitán que al dirigir la palabra a sus hombres en la noche oscura de Tempoal para enfrentarse a Narváez, como un resumen de su espíritu indomable y su carácter, les dice: Mas vale morir por buenos que vivir afrentados. Y que en otro momento de su vida se atreve a decir al emperador, ante una pregunta de éste que quién era él: soy el hombre, señor, que os ha ganado más provincias que ciudades os legaron vuestros padres y abuelos.
Pero si como militar su actuación es legendaria, como político supo sortear con acierto obstáculos que parecían insalvables. Fundó ciudades, hospitales, monasterios, centros de cultura; fomentó el trabajo del campo y la ganadería, hizo extender la evangelización por aquellas nuevas tierras de España y fue un gobernante justo y previsor. Sus desvelos y afanes para con la corona de España se vieron al fin recompensados cuando, un día de otoño de 1528, el emperador le colma de honores: marqués del Valle de Oaxaca, vastas propiedades rurales, solares en la ciudad de México y el título de capitán general de la Nueva España del Mar Océano.
Cuando pasados los años la ingratitud y la envidia le habían llevado a una situación de olvido y abandono, la villa de Castilleja de la Cuesta, siempre hospitalaria y consciente de las gestas de este sin par militar, le acogió con respeto, y yo diría que incluso con veneración y cariño, en este su palacio, ofreciéndole asilo y protección hasta su muerte el día 2 de diciembre de 1547. El ejército, que tiene buena memoria siempre, y aun más cuando se trata de recordar y mantener vivo el honor y el respeto a sus héroes, ha elegido este día y este lugar de Castilleja de la Cuesta, para rendir el homenaje más respetuoso y entrañable a Hernán Cortés, colocando una lápida que perpetúe la efeméride, en la parte alta del palacio en que pasó sus últimos días. En estas breves palabras, enmarcadas en un acto dentro de la más pura ortodoxia castrense, no es posible ni siquiera la simple enumeración de los hechos de su vida y de su obra, pero no quisiera acabar sin resaltar su valor, ya que cuando Hernán Cortés conquista el imperio azteca, dicta por primera vez leyes que relacionan al español con el indio, al que otorga toda la consideración humana, sin descuidar la salvación de sus almas.
Para finalizar, quiero expresar nuestro agradecimiento al señor alcalde y corporación de esta noble villa, y a las reverendas madres irlandesas por las facilidades que el ejército ha tenido para poder llevar a cabo esta emotiva celebración; al pueblo de Castilleja de la Cuesta, a todas las autoridades y personas presentes por su asistencia a este acto. Nada más. Muchas gracias".


El general Manuel Esquivias Franco era sobrino del artillero Manuel Esquivias Zurita (1), al que vimos en relación con la Pirotecnia de Sevilla en Los olvidados, 6b. Noviembre de 2020. Los Esquivias Franco (2) fueron once hermanos, hijos del ingeniero de montes Antonio Esquivias Zurita, todos ellos nacidos en Sevilla. Cuatro siguieron la carrera de las armas. La familia alternaba  con la de Santiago Garrigós Bernabeu en la playa de Punta Umbría todos los veranos. Manuel Esquivias Franco se casó con Alegría Fedriani Ysern, con quien tuvo cinco hijos. Falleció en marzo de 2011 a los 92 años de edad.

(1) "Los Esquivias Zurita, hijos de Antonio María Esquivias (nacido en 1847) y de María Josefa Zurita Palma (nacida en 1849) fueron 8 hermanos: José (casado con María de los Ángeles Salcedo Barreto), José María, María de los Dolores, Juan, Enrique (casado con Magdalena Sampol Antich), Antonio, Manuel (casado con Anita), y Mercedes (casada con Antonio Feijoo Carrasco).
En 1900 Manuel Esquivias Zurita vivía con sus padres y hermanos en la calle Santa Clara n.º 21 de la parroquia sevillana de San Lorenzo. El padre, Antonio Esquivias  Pérez, sevillano, era ingeniero de montes, —hermano de Manuel Esquivias, natural de Lepe y nacido hacia 1835, administrador de particulares—, y la madre, Josefa Zurita y Palma, era de Cádiz. Los hermanos eran José, abogado (el futuro juez), Juan, licenciado en Filosofía y Letras, Antonio, estudiante, el referido Manuel, en la Academia Militar (el futuro general de Artillería), Concepción, Enrique y Mercedes. Todos ellos solteros.
Otra hermana, Dolores Esquivias Zurita, de 27 años, vivía en la calle Mendez Núñez en 1901, casada con Federico Amores Ayala, propietario, de 30 años, nacido en Sevilla; con ellos vivían los padres de él, Federico de Amores Joseba, de 63, natural de Umbrete (Sevilla), coronel retirado, hijo de Joaquín y Antonia, y Carmen Ayala y Ayala, de 51, natural de Sevilla e hija de Ángel y Camila; mas Luis y Concepción Amores Ayala, de 24 y 19 años; y dos sobrinos del cabeza de familia, Salvador y José Amores y Lafite, de 18 y 17 años. Más dos criados y dos criadas". Los olvidados, 1. Agosto de 2020.

(2) El coronel de la guardia civil retirado Manuel Franco Pineda, esposo de Manuela Santos Ramírez, murió en Sevilla el 24 de mayo de 1970 a los 76 años de edad. Hijos, Rafael, María Dolores, Isabel, Manuel y Ricardo. Hijos políticos, Mercedes Aragón Tercero, Francisco Esquivias Franco, Aurora Falcón Pineda y María Dolores Rioboo Martínez. Hermanas, María Dolores Franco Pineda, viuda de Esquivias, y Salud, viuda de Tovar.


Inmediatamente después del discurso del general Manuel Esquivias, apología a Hernán Cortés que recordaba la que publicó Rafael Alberti en tiempos de la República, habló unas palabras el alcalde de Castilleja Francisco Carrero Fernández, aprovechando la ocasión para pregonar los logros socialistas en el pueblo y para intentar atraer visitantes de cara a los fastos del Quinto Centenario del Descubrimiento, a celebrarse en 1992. Se oyen algunos silbidos anónimos. La chusma idiotizada aplaude con fervor el último y rápido desfile de la soldadesca. Para finalizar el homenaje a Hernán Cortés, hubo concierto de música en la Plaza, mecánicas interpretaciones de pasodobles, fragmentos de clásicos y de zarzuelas, y marchas cuarteleras que el recinto abarrotado acogió con no menos automáticos aplausos.

Manuel Esquivias Franco era gobernador militar de Sevilla en tiempos del golpe de estado del día 23 de febrero de 1981. Ostentaba la capitanía general de la II Región Militar con sede en la indicada Sevilla el general Pedro Merry Gordon, un jerezano que hundía en alcohol la pena por la muerte prematura de dos de sus hijos y por la nostalgia de los campos nevados rusos que conoció luchando junto a los nazis de Hitler en la División Azul. Merry, para instar la dimisión de Adolfo Suárez, le mostró como único argumento una pistola, estando reunido con él y otros dos o tres generales en un despacho del palacio de la Moncloa. Manuel Esquivias siempre ocultó el sospechosísimo papel jugado por Merry Gordon durante la intentona golpista del 23-F. No menos sospechoso fue el de él mismo, el propio Esquivias, aunque habrá que esperar a que el poder político se decida a abrir los archivos para conocer todos los detalles, que probablemente involucren también al mismo rey Juan Carlos, así como a la CIA. Algún día llegarán a salir a la luz también los nombres y actuaciones de los civiles y religiosos involucrados.

El demócrata gobernador civil de Sevilla durante el 23 de febrero —José María Sanz Pastor Mellado— chocó frontalmente con los mandos del ejército de tierra en la ciudad, al contrario que con los del aire y marina, quienes se mostraron desde primera hora absolutamente colaboradores en atajar y parar los pies a los golpistas y a sus partidarios, los cuales pululaban por la ciudad y la provincia. El artillero Manuel Esquivias tenía línea telefónica directa con su hermano en Madrid, Fernando Esquivias Franco, también general y un fanático franquista exdivisionario del que vamos a conocer más detalles ahora.

Manuel Esquivias, sin duda a la espera de que se apaciguase el temporal, guardó hermético silencio durante 20 años acerca de lo sucedido en Sevilla aquel mes de febrero. Cuando se decidió a hablar puso en evidencia al gobernador civil tratándolo de mentiroso y de que pretendía presentarse como el héroe del 23-F. "Ahora está de embajador por el África Negra, seguro que en los jaleos que ha habido en Ruanda algo tendrá que ver", llegó a publicar sobre Sanz Pastor quien, en efecto, fue posteriormente embajador en Tanzania y en Ruanda-Burundi durante unos años. La respuesta del indicado embajador y exgobernador civil hispalense no se hace esperar, y la conocemos por su libro de memorias, al que tuvo acceso el periodista sevillano Pepe Fernández (el23fensevilla.blogspot.com):

"Este ciudadano [Manuel Esquivias Franco] estuvo todo el tiempo con piel de zorro y vestido de camaleón. No por cierto en actitud muy honrosa, valiente y caballerosa. Estaba sentado popa al viento dominante siempre, al sol que más calienta y con el pantalón a media asta a disposición del ganador. También todo el tiempo hablando con su hermano [Fernando] en Madrid, quien le informaba. Su posición iba cambiando y cambiando, según soplaba el viento. Igual que todos los 'trepas'. Yo tuve con él un altercado muy fuerte el 24 de febrero, cuando me dijo que iban a entrar en Sevilla una parte de la Guzmán el Bueno que estaba de maniobras. Lo primero que supe es que me mentía, como mintió a muchos esa noche. Esa columna no había salido de maniobras, había salido estratégicamente para apoyar el golpe y eventualmente tomar Córdoba [cuyo alcalde era el comunista Julio Anguita], eso lo veía un ciego. Me negué en redondo a que volvieran, le hice ver los peligros y la provocación. Me contestó 'tendrán que volver con honor'. No me hizo caso, la columna volvió y gracias a Dios, volvimos a tener suerte y no pasó nada, pese al irresponsable de Esquivias. Exclusivamente por este altercado del 24, es por lo que, cuando vi a Juan José Rosón [ministro de Interior] para contarle todo lo que había pasado en mi demarcación, le pedí el cese de Esquivias en Sevilla".

Sanz Pastor continúa planteándose varias preguntas:

"Hay varias preguntas clave que debería contestar ese 'Pokemon de la Democracia' que quiere ser hoy Esquivias Franco.

A.— Si era verdad que todos los de caqui estaban de nuestra parte, ¿por qué no hicieron lo que hizo el Ejército del Aire y la Marina? Nos habrían quitado una gran pesadilla a todos los que vivíamos en su zona y además al resto de España, que pensaba que la segunda Capitanía en saltar era Sevilla y tras ella Campano en Valladolid. Aire y Marina apoyaron en el acto al gobierno de la nación en Sevilla y así me lo hicieron saber y así se lo transmití a mi gente. ¡Los de caqui no!. Desde luego el camaleón de Esquivias, tampoco. Toda esa tarde y noche con ruido de sables, con tanques armados hasta los dientes, etc. ¡Para colmo eran mis vecinos!.

B.— ¿Por qué para él, era y es hoy, lógica la Operación Diana y no lo era para los de Aire y Marina?

C.— ¿Por qué, incluso tras la intervención del Rey en la TVE, siguieron dando la callada por respuesta y sin desmontar su operativo Diana? O hacer una declaración a los medios informativos y a mí; Aunque solo fuera para tranquilizar a la ciudadanía y para que yo desactivara el operativo de orden público.

D.— ¿Por qué Esquivias no mandó a arrestar ni esa noche, ni más adelante a los de transmisiones que fueron a tomar el gobierno civil? ¿Acaso fue él quien los mandó? Porque lo que es seguro es que un oficial de muy alta graduación les dio la orden. (Pretendían instalar una línea telefónica directa, ´cabeza cola´, entre el G.C. y Capitanía.

E.— ¿Por qué no mandó depurar responsabilidades sobre la actuación de la Guzmán el Bueno? No nos va a venir con la milonga que lo normal es cargar de munición y combustible sus efectivos. Lo mismo que para las unidades de caballería, ( tanques), que salieron para el Aljarafe (1).

F.— ¿Por qué recibieron en Capitanía y dieron calor humano esa noche a voluntarios golpistas de la sociedad civil sevillana?

G.— ¿Por qué no despidieron con cajas destempladas al General de Zona de la Guardia Civil?, quién desobedeciendo mis órdenes, so pretexto del ´estado de guerra decretado por el Ejército´, se había ido con ellos. Digo yo, que si tan claras tenían sus ideas demócratas, podían haberle dicho a ese General que como mínimo estaba equivocado, respecto a Sevilla. De esa forma o se venía con nosotros o cogía el avión para Valencia o para el Congreso.

H.— ¿Por qué no solamente no se opuso a que se redactara el Parte de Guerra en esa Capitanía? Sino que él mismo reprimió al que no supo redactarlo.

I.— ¿Quién mandó redactar la lista de civiles a controlar y eventualmente ´congelar´?

J.— ¿Por qué no se nos informó de la salida de tropas para el Aljarafe (1) y tampoco de las maniobras de la Guzmán el Bueno hacia Córdoba y me entero a la mañana del 24?

¿Acaso no era Gobernador Militar? ¿No era tan demócrata?, Entonces porque no ejerció su poder y asumió sus responsabilidades, en vez de la táctica del camaleón. Vamos a hablar claro. Merry estaba fuera de combate desde la hora del almuerzo [debido a la ingestión de alcohol]. Por lo tanto quien le sucedía en el mando en la provincia de Sevilla era Esquivias, como Gobernador Militar. ¿Por qué no lo ejerció a favor de la Democracia? ¿Acaso Esquivias hubiera dejado que un Superior en el estado en que se encontraba Merry hubiera mandado las tropas a atacar a un ejército enemigo? Seguro que no".


Nueva Sevilla (Google Maps)

(1) Aunque Manuel Esquivias siempre negó que saliesen tropas aquel día hacia el Aljarafe, lo cierto y verdad es que salieron. Muchos recordamos varios camiones repletos de soldados bajo sus toldos, aparcados en las principales entradas de la barriada castillejana de Nueva Sevilla durante toda la mañana del día 24. Nueva Sevilla era por entonces un centro de efervescencia izquierdista y obrera, con un perfil sociológico que la convertía, en tal sentido, en la primera de las inmediaciones de la capital. 
Estos camiones de militares quizá formasen parte de la Operación Diana (v.s.), un inquietante sistema de contragolpe ideado en Madrid del que desconfiaban los demócratas conscientes, nunca amigos de despliegues de uniformados con armas. O quizá fuesen el efecto de una orden directa de Manuel Esquivias para secundar a Jaime Milans del Bosch en Valencia. O ¿por qué no? una confabulación entre el Esquivias y los diseñadores de Diana, que todo ello es necesario que consideremos hasta que la ley de Secretos Oficiales permita aclarar esta y las demás veladas cuestiones. Tal ley de Secretos, añado, propicia el desarrollo y crecimiento del militarismo fascista, que se siente impune y hoy corroe a la sociedad, pero los políticos no parecen querer aprender nunca de la historia.


El día del homenaje a Hernán Cortés infringido por el general Manuel Esquivias Franco en la Calle Real de Castilleja en el portón de su convento de las Irlandesas, estando el videoaficionado Baldomero Camacho Brenes grabando para la posteridad a toda la concurrencia desde la acera del mencionado convento —faltaban pocos minutos para que llegase el general—, se le aproxima un guardia civil de primera, del cual se ve en el vídeo parte del pecho y del hombro y el galoncillo rojo de su graduación, y le espeta en dialecto andaluz apresurado y amenazante:

Que la ponga pa otro lao ¿eh? No... no la ponga pa allá... que te la quito...

Baldomero inquiere amedrentado, sin saber de qué le habla el del tricornio:

¿Eh? ¿Pa onde dice usté?

Zí, zí zí. Pa los hefes. No la apunte usté (1).

Los "hefes" son dos oficiales del Instituto con sus acharoladas y angulosas prendas de cabeza, quienes con otro del ejército de tierra en corrillo en medio de la calzada se encuentran distendidos, fumando y charloteando. Baldomero ha enfocado al trío tras un plano de la casa de enfrente, en cuya baranda de la azotea se ven apoyadas gentes sonrientes, una monja irlandesa vieja y oronda entre ellas. 

Sigue en el vídeo, tras la escena de la advertencia, un barrido de un nutrido grupo de vecinos que tapona la confluencia de la calle Hernán Cortés con la Real, controlados por policías militares de cascos y correajes blancos, pero nadie parece haberse percatado de la amenaza del guardia civil al cámara. El cual, suponemos que frustrado y mohíno, continúa con su labor. 
Todos, alcalde incluido con su vara en la mano, miran torciendo el cuello hacia el extremo de la calle en espera del automóvil del gobernador militar. Pronto aparece en un coche cerrado, blanco y con su banderín, y cornetas y tambores saludan su presencia con la Marcha de Infantes (2), esa musiquilla de ceremonia a la que la imaginación popular ha puesto maliciosa letra: "¡Ya viene el pájaro, ya viene el pájaro... ".

(1) Una de dos: o el guardia se extralimita en sus funciones para, chulescamente, dejar sentada su autoridad entre el populacho, o ha recibido alguna instrucción sobre no permitir filmaciones y fotografías extraoficiales. De todos modos su actuación parece que atañe solamente a la Benemérita, porque en la continuación del vídeo de Baldomero figuran con prolijidad el resto de militares de todos los grados, e incluso primeros planos de sus rostros (v.i.).

(2) Actualmente la Marcha de Infantes es una marcha de honor que corresponde tocar para rendir honores a las autoridades militares con graduación de teniente general e inferior. Tiene su origen en el toque de llamada establecido en las Ordenanzas de Carlos III. Con el paso del tiempo se fue utilizando como marcha de honor para los Infantes de España.

"[...] el general de turno accedía en Jeep descapotable, mientras la banda de música interpretaba una marcha a la que, reemplazos atrás, la soldadesca había puesto una letra que se tarareaba por bajines. 'Ya viene el pájaro, ya viene ya' [...]". noticiasdegipuzkoa.eus


Durante la noche del 23 al 24 de febrero de 1981 en la que el gobernador civil José María Sanz Pastor Mellado anduvo bregando con las traidoras maniobras de los jefes del ejército de tierra en Sevilla, transcurrían las horas entre recelos, temores y desconfianzas. Sanz, inmediatamente tras tener conocimiento del golpe de Antonio Tejero en el Congreso convoca con carácter de urgencia a la Junta Provincial de Orden Público (1). Teniendo ante sí el manifiesto de Milans del Bosch para rebatirlo punto por punto, se puso  a redactar el acta de la reunión ayudado por su secretario, el abogado Mario López Rodríguez (2), y llega un momento en que le pregunta:

Oye, Mario.... ¿qué hicieron en el 36 con el gobernador republicano?

Lo fusilamos a los pocos días, y eso que iba a misa y comulgaba, cosa que tú no haces.

Sanz, invadido por una ola de frío, acabó por convencerse de que estaba rodeado de enemigos, aun dentro de los muros del Gobierno Civil.

(1) Integrada por los mandos del Cuerpo General de Policía, de la Policía Armada y de la Guardia Civil. El de esta última no acude, y hasta media mañana del siguiente día no da señales de vida. Solicita al gobernador hablarle en privado, "de hombre a hombre y de caballero a caballero".

Tú dirás, coronel.

Es que he estado en Punta Umbría con una dama toda la noche...

Jó, coronel, te habrás quedado seco de tanto follar, para no enterarte de lo que pasaba en España, con lo largo que ha sido todo... Enhorabuena, coronel, veo que estás en plena forma.

La actitud del coronel del Tercio de la Benemérita de Sevilla levantó suspicacias y sospechas por doquier. El general de la zona del mismo cuerpo, por su parte, se negó a obedecer al gobernador civil y se refugió en Capitanía. Los días previos al 23-F guardias civiles de la Comandancia sevillana habían estado espiando, sin ningún respeto constitucional, a miembros de la Policía Armada y del Cuerpo General de Policía, así como a algunos dirigentes de la izquierda.

(2) El abogado Mario López Rodríguez, secretario general del Gobierno Civil, tuvo un hermano, Cristóbal, teniente coronel de Sanidad. Mario, casado con Josefina López-Gay Quesada, fue padre del secretario del Juzgado de Paz de Castilleja de la Cuesta, José María López López-Gay, casado con María Jesús Herrero Gibaja.
Mario falleció en Sevilla el 13 de febrero de 1998. Era hijo predilecto de Alhama de Almería, su localidad natal, y vivía en la sevillana Plaza del Duque de la Victoria, 6-3º. Al comenzar la Guerra Civil, desde Almería con otros secuaces se unió a las tropas franquistas, en las que ascendió a alférez. Fue oficial del 8.º Tabor de Regulares de Alhucemas, y contaba que su hermano Francisco, juez decano de Madrid, era íntimo amigo de Federico García Lorca, con quien compartía tertulia en el Café Levante madrileño.
La mujer de Mario, Josefina López-Gay, era hija de un conocido pediatra, pertenecía en 1939 al Sindicato Español Universitario (SEU), la organización sindical estudiantil falangista, y fue en 1940 delegada de Auxilio Social en Almería.

Una archiconocida hija de Mario, —hermana del secretario de Castilleja—, fue Josefina (Pina) López López-Gay (2a), casada con Ignacio García de Cortázar y Ruiz de Aguirre.
Mario López, sus hijos José María, Mario y Mercedes, y su hijo político Ignacio García de Cortázar, integrantes de las empresas Evisur e Improsur, se vieron implicados en una fraudulenta adjudicación de parcelas para uso industrial —construcción de invernaderos para cultivar flores— llevada a cabo por alcalde de Lebrija Antonio Torres García.


Josefina López López-Gay

(2a) "Josefina López López-Gay, más conocida como Pina López Gay y en la clandestinidad como Inés (Almería, 11 de marzo de 1949 - Sevilla, 7 de agosto de 2000) fue una dirigente política y sindical española. Dirigió la Joven Guardia Roja de España, organización juvenil del Partido del Trabajo de España (PTE) en los años finales de la dictadura franquista y los iniciales de la democracia. Fue apodada la rosa roja de la transición*.
Durante su actividad política se le abrieron dos consejos de guerra y sufrió varias agresiones físicas por parte de grupos fascistas**, entre las cuales se encuentra un secuestro durante algunas horas por un grupo de ultraderechistas, mientras se vivía el golpe de estado de 1981, por parte de Antonio Tejero***. Ese mismo año participó en un curso de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo sobre la situación de la mujer en diferentes democracias europeas. Publicó varios artículos periodísticos en El País y un libro en el que transmitió su ideología marxista y feminista.
Ella pensaba que...' El feminismo representaba un movimiento "universal" en cuanto que sería capaz de sostener la 'utopía de un mundo de relaciones humanas, libres e iguales entre seres diferentes'.​
Era antropóloga, estaba casada y tenía una hija. Murió de un infarto de miocardio un mes después de operarse de un tumor.
En 1979 fue candidata por el Partido de los Trabajadores, pero a principios de los años 80 abandonó la militancia política y empezó su carrera institucional, en la que, entre otras responsabilidades, ocupó la vicepresidencia de la Comisión para el V Centenario****. A pesar de las ofertas de Manuel Chaves, Pina nunca volvió a la política". (Wikipedia).

* "Pero no todos entendieron que la libertad era patrimonio del pueblo. El teniente coronel de la guardia civil, Antonio Tejero, pese a estar autorizada una manifestación de jóvenes en demanda del Estatuto de la Juventud, con sus guardias civiles, toma parte de la ciudad de Málaga y metralleta en mano abortan la manifestación, con momentos de gran tensión en la calle Carretería, en la llamada 'Tribuna de los Pobres', donde destaca por enfrentarse con la palabra a las metralletas y a Tejero, Pina López Gay, entonces dirigente de la Joven Guardia Roja. Tejero fue arrestado y retirado del mando durante seis meses, tiempo en el que recibió en romería a todos los ultras habidos y por haber". Juan de Dios Mellado. 1977. La Libertad (en Crónicas de un Sueño. Memoria de la Transición Democrática en Andalucía. Centro de Estudios Andaluces).


** "Pina López Gay, secretaria general de la Joven Guardia Roja y candidata número dos del Partido del Trabajo de España por Madrid. fue asaltada anoche cuando salía de la sede de su partido, en la calle de Velázquez, por tres individuos armados con navajas que le produjeron lesiones y cortes en la cara. Según fuentes del PTE, los asaltantes se burlaron de Pina López diciendo que, puesto que era la chica guapa de los carteles, le iban a poner la cara aún más guapa". El País, 27 de febrero de 1979.

*** Mientras que ella era secuestrada, su padre amedrentaba al gobernador civil de Sevilla con sus comentarios (v.s.). Los grupúsculos derechistas se pusieron en frenética actividad al conocerse el asalto al Congreso. Desde algunos pueblos de la provincia llamaban por teléfono a Capitanía denunciando que los "rojos" huían llevándose sus archivos, y ofreciéndose a salir a las calles con sus escopetas de caza para controlar a las localidades. En efecto, muchos dirigentes de izquierdas pusieron pies en polvorosa, la mayoría hacia Portugal, no sin antes ocultar documentación comprometedora como eran las fichas de los afiliados. En algunos casos fueron quemadas. En Camas (Sevilla) el alcalde hizo reunir en consejo a las fuerzas políticas progresistas, mas al volver tras un momento de ausencia se encontró con la sorpresa de que todos habían desaparecido. La guardia civil en los cuartelillos se mantenía a la expectativa, esperando instrucciones de los mandos.

**** Como tantos otros luchadores de la izquierda, tiró desgraciadamente por la borda todos sus logros, claudicando ante las tentadoras ofertas de los herederos de Franco. El mayor guiño de la izquierda a éstos fue el anuncio del abandono del marxismo, lo cual les abrió puertas principales al sistema poítico hispano tutelado por los Estados Unidos y la OTAN.



Una de las más desagradables gestiones que hubo de hacer José María López López-Gay en su función de secretario del Juzgado de Paz de Castilleja de la Cuesta fue testificar y elaborar el acta del fallecimiento de un guardia civil retirado, el cual se suicidó en la Calle Real de nuestra Villa el día 30 de septiembre de 1982:

Don José María López y López-Gay, Secretario Stº. del Juzgado de Paz de Castilleja de la Cuesta.—
DOY FE: Que en este Juzgado, y bajo el número se han instruido diligencias previas por muerte sin asistencia facultativa de Rafael Vecino Martín, hijo de Emilio y Belén, natural de El Castillo de las Guardas (Sevilla), nacido el día 15 de enero de 1912, de profesión Guardia Civil retirado, de estado casado con Carmen Tovar Oliver, de cuyo matrimonio deja una hija llamada M.ª del Carmen, siendo vecino de ésta, con domicilio en calle General Franco [hoy Calle Real] 143. FALLECIÓ en su domicilio, sobre las 11,30 horas del día treinta de septiembre de mil novecientos ochenta y dos, a consecuencia de Fractura múltiple de cráneo con destrucción encéfalo, lóbulos frontales, por disparo de arma de fuego.— Según informe de autopsia del Médico Forense del Juzgado de Instrucción núm. 5 de Sevilla D. Eloy Parra Elvira.
Y para que conste y practicar la oportuna inscripción de defunción en la sección correspondiente de este Registro Civil, expido el presente que visa S.S. en Castilleja de la Cuesta a primero de octubre de mil novecientos ochenta y dos.
V.º B.º, El Juez de Paz.


Partida de defunción de Rafael Vecino Martín. En el estricto terreno de las especulaciones cabría pensar que Rafael Vecino tomó tan drástica decisión influido, además de por otras variadas circunstancias —personales, económicas, etc.— por las sociopolíticas. En el mencionado terreno puramente especulativo, hay que tener en cuenta que la estela del golpe de Antonio Tejero, la cabeza más visible de la intentona, todavía en 1982 dejaba sentirse con considerable fuerza en el país. La guardia civil, tan protagonista de aquellos hechos, había quedado muy marcada en un sentido negativo o en el otro positivo, según la postura adoptada por cada uno de sus miembros. Entre éstos, los demócratas vieron reforzadas sus posiciones existenciales y vitales, sin lugar a dudas, y al contrario que los partidarios de la involución, sumidos en la frustración del fracaso y en las represalias que de algún modo hubieron de sufrir. Cierto y verdad es que la división en el seno del Instituto armado entre "tejeristas" y "leales", es artificiosa, como he apuntado, prestándose con su acusado maniqueísmo a ofrecer escasos resultados en aras de establecer alguna conclusión sociológica válida.

Rafael Vecino Martín ingresó el 23 de octubre de 1934 en la guardia civil, en el 4º Tercio Móvil, siendo soldado, soltero, en la segunda Escuadra de Aviación militar. A la hora en que se disparó el tiro y en el lugar que lo hizo, una pequeña casita de planta baja en pleno centro de la Calle Real, el estampido debió sentirse en derredor. Los vecinos considerarían que se trataba de un niño jugando con un petardo. Carmen Tovar Oliver su viuda llevaba los mismos apellidos que mi padre pero en orden inverso. Eran doblemente primos hermanos, de padre y de madre.

Carmen nació el 22 de marzo de 1914 a las 3 de la mañana en la Calle Real n.º 9, hija de Manuel Tovar Oliver, obrero, y de Dolores Oliver Rodríguez, naturales de esta Villa, en la que se habían casado en 1913. Abuelos paternos, José Tovar Jiménez y Aurora Oliver Negrón, y maternos, José Oliver Chávez y Carmen Rodríguez Oliver. Fue bautizada el 4 de abril de 1914 en la iglesia de Santiago, y fueron sus padrinos los hermanos José y Magdalena Oliver Rodríguez. Se casó con 30 años, teniendo su marido Rafael Vecino 33, el día 23 de febrero de 1945. Él estaba avecindado en Gines antes, y era viudo.


Las acciones y hechos que los hombres protagonizan distan mucho de caracterizarse por la pureza de estar originados en una sola causa. En aquellos hay tantas de estas como la imaginación humana es capaz de figurar. En la reprensión del guardia civil desconocido —no he podido identificarlo como perteneciente a la brigadilla castillejense— al videoaficionado Baldomero Camacho (v.s.) confluyeron, así, motivos y razones infinitos, pero uno de los más aparentes, de los que más saltan ante los ojos, fue el activismo armado de los grupos independentistas y revolucionarios que en aquellos años se manifestaba en el país. Entre los cuales grupos cabe destacar, por su mayor importancia, el de los nacionalistas vascos de Euskadi Ta Askatasuna (ETA). 
Era vital para muchos políticos, jueces, militares, etc. guardar un estricto anonimato, lo cual explica que a Baldomero se le prohibiese grabar en la Calle Real a los dos jefes de la Benemérita, para que sus facciones no trascendieran al ámbito público y sirvieran a sus enemigos para identificarlos.
En el año del homenaje a Hernán Cortés en Castilleja de la Cuesta, 1985, se produjeron 37 muertos en total, contando entre ellos a diez civiles, —"daños colaterales", según tecnicismo acuñado por el ejército estadounidense—. 
Los independentistas vascos eliminaron a 10 miembros de la guardia civil y a 4 militares de alta graduación dicho año. En en anterior de 1984 fueron 7 los guardias civiles muertos; 8 en 1983, 12 en 1982, 6 en 1981, 31 en 1980, 23 en 1979... Razones poderosas para no desear darse mucho a conocer.
También hay que considerar la multicausalidad en el suicidio de Rafael Vecino, obviamente, como otra acción humana que fue. Pero también salta a los ojos como una de las entre ella más destacadas el ambiente de temor y la presión psicológica que experimentaban en su día a día los miembros del Instituto.
El golpista Antonio Tejero intentó paliar esta situación culpando de ella —falsamente— al gobierno, pero la miopía mental que tanto lo limitaba como persona, o su incapacidad para afrontar con más valor e inteligencia las causas del problema, lo hubieran conducido de cualquier manera al fracaso. Entre las causas del llamado "terrorismo" estaban —están— las que vamos a estudiar seguidamente.

(Continúa en la siguiente entrada).

miércoles, 17 de febrero de 2021

Los olvidados, 12f.

(Viene de la entrada anterior)


"En Castilleja de la Cuesta, Diócesis y provincia de Sevilla, a veintiséis de octubre de mil novecientos diez Yo, Dn. Diego Rodríguez Martín, Cura Regente de esta Iglesia Parroquial del Apóstol Santiago, mandé dar sepultura eclesiástica en el Cementerio de San Pablo de la misma al cadáver de Antonio Calderón Cansino, natural de esta Villa, de siete días de edad, hijo de Enrique y Francisca, que falleció ayer a consecuencia de Raquitismo, según certificación facultativa, en la casa número seis de la Plaza de la Constitución [hoy de Santiago]. Se le hizo funeral de caridad, y fueron testigos Dn. Enrique Rodríguez Santos y Ramón Rodríguez Pinto, ministros de esta Parroquia. En fe de lo cual lo firmo fecha ut supra. Diego Rodríguez Martín, Prbro".

Hemos visto cómo los diez hermanos Vaca Calderón, de Cavite en Filipinas, fueron primos hermanos de los castillejenses Calderón Cansino. También hemos sabido de los padres de estos últimos, él de Morón de la Frontera y debiendo haber llegado a nuestra Villa con 16 años de edad, hacia el año 1889. 
En diciembre de 1919 en la casa número 6 de la Plaza de Santiago vivían Enrique Calderón García, de 46 años, natural de Morón, industrial panadero, con 30 años de residencia en Castilleja; su esposa Francisca Cansino de los Reyes, nacida en Castilleja en 1882; y sus hijos Enrique (1), nacido en 1907 en Castilleja, Francisco, nacido en 1909 en Castilleja, Concepción, nacida en 1911 en Castilleja, Ana, nacida en 1913 en Castilleja, y José, nacido en 1916 en Castilleja. 
El Antonio que José Vaca y Ana Calderón bautizaron en octubre de 1910 murió de raquitismo según se expresa en su partida de defunción (v.s.). Los abuelos moronenses de todos ellos, una vez avecindados en nuestra Villa, tuvieron otro hijo el 24 de mayo de 1897 llamado Francisco Calderón García, hermano también por tanto de Ana, la radicada en Cavite. Este Francisco, jornalero, se casó con la castillejana Rita López Rodríguez, con la que hubo a José Calderón López, el cual, casado en Castilleja en 1921 con Concepción Chávez Chávez —nacida en ella el 15 de febrero de 1897—, hubo a Concepción Calderón Chávez, nacida en la Calle Real n.º 87 el día 11 de agosto de 1923. 
Concepción Chávez Chávez era hija de José Chávez Oliver y Concepción Chávez Núñez, naturales de esta Villa.

En definitivas cuentas, de los tres hijos de los moronenses emigrados a Castilleja, Ana, Enrique y Francisco, la primera y el segundo nacieron en Morón, y el tercero nació en nuestra Villa.

(1) Este Enrique Calderón Cansino se casó con Carmen Cansino Chávez el 7 de diciembre de 1928 en la iglesia de la Inmaculada. Ella era hija de Miguel Cansino de los Reyes y de Carmen Chávez Rodríguez. Enrique y Carmen tuvieron a Enrique Calderón Cansino (1a) el 18 de septiembre de 1929 en la Calle Real n.º 57; a Carmen Calderón Cansino el 19 de mayo de 1932 en dicha casa y calle; a Francisca Calderón Cansino (1b) el 13 de abril de 1938 en dicha casa y calle; a Ana Calderón Cansino (1c) en dicha casa y calle; a José Calderón Cansino (1d) el 14 de octubre de 1939 en dicha casa y calle, con sus hermanos Enrique y María (sic) como padrinos de bautizo; y a Miguel Antonio Calderón Cansino (1e) el 15 de octubre de 1934 en dicha casa y calle.

(1a) Enrique Calderón Cansino —llamado igual que su padre— se casó el 15 de abril de 1962 en la parroquia sevillana de San Nicolás con Amparo Seva Pernía, hija de Trinidad Seva Lustre. Vivieron en la calle Moncayo n.º 6. Tuvieron tres hijos: Enrique José, Amparo y Juan Carlos Calderón Seva.
Enrique Calderón Cansino murió en Sevilla el 14 de septiembre de 1978, a los 48 años de edad.

(1b) Francisca Calderón Cansino se casó con Manuel Rueda Oliver en Castilleja el 26 de octubre de 1968. Este último es hijo de Andrés Rueda de la Rosa* y de Pilar Oliver Tovar, hermana del padre de quien suscribe. Recordemos la apreciación hecha sobre el apellido Rueda, el cual llevaba el poeta malagueño en su embajada cultural a Filipinas. Con este matrimonio se une al de Calderón de aquel archipiélago.

* "El mencionado vendedor de frutas José María Rodríguez Barrionuevo era hermano de Juan Antonio, quien el 15 de agosto de 1935 con 57 años de edad formalizó contrato de inquilinato del cuarto 3º de la casa número 1 de la calle Marqués de Loreto con Andrés Rueda de la Rosa, de 28 años de edad, natural de Castilleja, casado, jornalero. El tiempo del arrendamiento, un año. El precio, 300 pesetas en total, a pagar fraccionadamente cada mes. Andrés Rueda de la Rosa era mi tío político, casado con Pilar Oliver Tovar, hermana de mi padre". Los olvidados, 3. Septiembre de 2020.

(1c) Ana Calderón Cansino se casó con Manuel Oliver Rosales en Castilleja en 1935. Él era hijo de Juan Oliver y de Concepción Rosales Barbero. Manuel y Ana tuvieron a Manuel Oliver Calderón, bautizado en la iglesia de la Inmaculada el 21 de febrero de 1938, siendo sus padrinos Francisco Oliver Rosales y su mujer Dolores Míguez Oliver.
Manuel Oliver Calderón se casó en Castilleja el 16 de mayo de 1969 con Natividad Morales Valiente.

Ante el Juzgado n.º 4 de Sevilla el 28 de junio de 1983 Concepción Chávez de los Reyes, mayor de edad, soltera, dependienta y vecina de Castilleja, solicitó una redescripción de su casa en el Registro de la Propiedad, exponiendo que estaba en la calle General Franco (Real) n.º 125, con 943 metros cuadrados, y lindante por la derecha con la casa n.º 127 propiedad de Ana López Perona, Antonio López Perona, Francisco Polvillo López, Juan Antonio Polvillo López, Concepción Polvillo López y Prudencia Polvillo López, y por la izquierda con la casa n.º 123 propiedad de Manuel Oliver Calderón, Concepción Calderón Cansino y Carmen Calderón Cansino. Lindaba asimismo por la izquierda con bloque de pisos construidos por la Sociedad Mercantil Merogusa, y por el fondo con la calle Diego de los Reyes s/n.

(1d) José Calderón Cansino se presentó en las elecciones municipales de 1983 con el partido derechista Alianza Popular, junto a Diego Delgado Rosales, Juan Tovar Cabezas, Antonio Hilario Chávez de los Reyes, Antonio Gil Gallardo, Manuel Navarro Rodríguez, Dolores Tovar Cabezas, Félix Bueno Serrano, Diego de los Reyes Cansino, Manuel Goncet Chávez, Manuel Cabrera Villadiego, José Pérez Moreno, María del Carmen Luque Navarro, María Ángeles Pérez Aranda Gutiérrez, Hilario de los Reyes de los Reyes, Antonio Rodríguez Núñez y Gabriel Domínguez García.
Figuraba de diputado en la Hermandad de la Calle Real, elegido en cabildo del 29  de enero de 1982. Su esposa fue durante muchos años compañera de trabajo, en la Compañía Telefónica, de Rosa Narbona, hermana de Juan y Jorge (ver Los olvidados, 12d. Febrero de 2021), sobrinos todos tres de Francisco Narbona Gómez, el corresponsal de Radio Nacional de España en Roma y padre de la ministra socialista Cristina Narbona.

(1e) Miguel Antonio Calderón Cansino se casó en Tomares con María Josefa Carvajal Fernández (v.i.) el 15 de marzo de 1964. En este año de su casamiento, el 23 de noviembre, resultó lesionado, con otros 40 viajeros también heridos, en la colisión entre dos autobuses en el kilómetro 558,800 de la carretera Sevilla-Huelva, en término municipal de Espartinas, a las 9,20 de la mañana. 
Murió Miguel Antonio el 6 de agosto de 1967 en posterior accidente de automóvil cuando regresaba a Castilleja desde Sevilla, y su familia, en nota de prensa, agradeció a los vecinos de Castilleja, Tomares, Gines y Bormujos las muestras de pesar y sentimiento que demostraron.

Los Calderón, desde su primera localización en La Plaza a principios del siglo XX, pasaron a concentrarse hacia la zona central de la Calle Real. Los datos que nos proporciona el padrón de Castilleja del año 1970 acerca de ellos, —con alguna leve disparidad con los libros parroquiales—, son los siguientes:

Calle Real n.º 93. Concepción Chávez Chávez, nacida el 15 de febrero de 1896. Su hija Rita Calderón Chávez, nacida el 19 de abril de 1928. Su hermana Salvadora Chávez Chávez, nacida el 18 de enero de 1900. Su prima Manuela Tovar Chávez, nacida el 30 de agosto de 1887.

N.º 95. Teófilo López López, nacido el 16 de marzo de 1930 en Bollullos de la Mitación, hijo de Teófilo e Inocencia. Su esposa María Josefa Calderón Chávez, hija de José y Concepción, nacida el 22 de marzo de 1930 en Castilleja. Hijos, Inocencia, nacida el 20 de octubre de 1961, José, nacido el 17 de enero de 1963, Teófilo, nacido el 21 de abril de 1965, y Salvador, nacido el 2 de febrero de 1969, todos en Castilleja.

N.º 109. José Cansino Adorna, su hermana Encarnación Cansino Adorna. Manuel Cansino Oliver. Antonio Cansino Adorna, su esposa Dolores Martín Martín, de Morón de la Frontera. José Calderón Cansino y su hermano Miguel Calderón Cansino.

Calle Real n.º 123. Manuel Oliver Rosales, su esposa Ana Calderón Cansino, y su hijo Manuel Oliver Calderón, nacido el 16 de enero de 1931, casado con Natividad Morales Valiente, nacida el 14 de marzo de 1940 en Monesterio (Badajoz), con un hijo, Juan Luis Oliver Morales, nacido el 19 de mayo de 1970 en Sevilla.

Calle Diego de los Reyes, n.º 95. María Josefa Carvajal Fernández, viuda, nacida en Tomares el 17 de junio de 1935, hija de Pablo y Carmen, propietaria, con sus hijos Enrique Calderón Carvajal, nacido en Castilleja el 2 de febrero de 1966, y María del Carmen Calderón Carvajal, nacida en Castilleja el 4 de abril de 1967.

Calle Inés Rosales n.º 2. Enrique Calderón Cansino, nacido en Castilleja el 29 de septiembre de 1898, hijo de Enrique y Francisca, industrial. Su esposa Carmen Cansino Chávez, nacida en Castilleja el 31 de enero de 1903, y sus hijos Carmen Calderón Cansino, nacida en Castilleja el 19 de mayo de 1932, José Calderón Cansino, nacido en Castilleja el 28 de febrero de 1942, y María Concepción, nacida en Castilleja el 27 de junio de 1946.

Enrique Calderón Cansino fue uno de los que recibieron con los brazos abiertos y las sonrisas amplias a la columna fascista de Carranza llegada a Castilleja por orden de Queipo de Llano para aplastar a la República en el pueblo. Estos derechistas castillejenses agasajaron a los señoritos, guardias civiles, falangistas y lacayos desde el primer momento. Enrique Calderón, a partir de entonces, figuraría en el consistorio de nuestra Villa siempre en puestos de la más alta responsabilidad. Ya respaldado por el capitán Gabriel Fuentes Ferrer, consiguió realizar su sueño obsesivo de restituir la imagen del Corazón de Jesús en el local del ayuntamiento, que había sido retirada por los republicanos en cumplimiento de las leyes de laicidad.

"Luego, con el triunfo de la CEDA, accedió al puesto de segundo teniente de alcalde Enrique Calderón Cansino (octubre de 1934), que fue además el fundador y primer presidente del partido de Acción Popular en nuestra Villa; lo primero que hizo Calderón, autoerigido "cardiólogo de la espiritualidad castillejana", fue proponer la reinstalación del Sagrado Corazón de marras, mas gracias al alcalde, el izquierdista José de los Reyes Sánchez, y a la mayoría de los concejales, le fue denegada la proposición y el retrato del fundador del PSOE siguió presidiendo el salón". Historia de los apellidos, 4. Abril de 2019. 


Y ahora que surge de nuevo el capitán Gabriel Fuentes (1), expondré la representación en nuestro pueblo del apellido Cepeda que llevó su nuero —padre de Marina Cepeda Fuentes y hermano del José Cepeda Centeno (2) que falleció en nuestra Villa como vimos—.
Al apellidos Cepeda en Castilleja lo representan, además del referido José, tío de la "Cuoca Itagnola", los siguientes vecinos:

Año 1970. Calle Fray Antonio Vázquez de Espinosa n.º 29. José Cepeda Pérez, nacido el 17 de mayo de 1917 en Palma del Condado, hijo de Pedro e Isabel, albañil, casado con Pilar Márquez (o Míguez) Villadiego, nacida el 14 de agosto de 1914 en Camas, hija de José María y Pilar. Hijos, Pedro, nacido el 21 de julio de 1946, y María del Pilar, nacida el 27 de noviembre de 1950. José Cepeda Pérez falleció el 26 de enero de 1978.
En el número 63 de dicha calle, Juan Garrido Bejarano, nacido el 23 de julio de 1922 en Villamanrique, hijo de Hipólito y Cristobalina, su esposa Manuela Cepeda Sánchez, nacida el 20 de agosto de 1925 en Castilleja, hija de Fernando y Micaela, y sus hijos Juan (3), nacido el 11 de mayo de 1951, y Ana María, nacida el 27 de febrero de 1954, ambos en Castilleja.

Cuñado del anterior fue José Cepeda Sánchez. Se casó en Sevilla el 31 de diciembre de 1971 con Ángeles Caballero Vázquez. Nacido en Castilleja el 8 de marzo de 1939 en la calle de la Granada (hoy Príncipe de Asturias), era hijo de Fernando Cepeda Moreno y de Micaela Sánchez Robledo, casados en la Palma del Condado en 1922. Sus abuelos paternos, Fernando Cepeda González y Manuela Moreno y Moreno. Abuelos maternos, José Sánchez Estévez y Ana Robledo Casado. Todos de Palma del Condado.
Fernando Cepeda Moreno falleció en Castilleja el 16 de noviembre de 1967.

Su hermana Francisca Cepeda Moreno, de Palma del Condado, de 78 años, viuda de Miguel Brenes Martín (o Martínez), vivía en calle José Antonio (hoy de Enmedio) n.º 46, hija de Fernando y Manuela, falleció el 17 de febrero de 1963, entierro en esta Villa.
Miguel Brenes Cepeda nació en Castilleja el 21 de enero de 1916 en la calle Marqués de Loreto (hoy de Enmedio), hijo de Miguel Brenes Martínez, cochero (4), y de Francisca Cepeda Moreno, él de esta Villa y ella de la Palma del Condado, casados en Sevilla en 1915. Abuelos paternos, Miguel Brenes Robles, del Arahal, y Josefa Martínez Rosales, de esta Villa; y maternos, Fernando Cepeda González y Manuela Moreno y Moreno, de la Palma.
Josefa Brenes Cepeda, hermana del anterior, nació el 15 de octubre de 1920 en dicha calle y número.

Comprobamos que los Cepeda de Castilleja provienen de Palma del Condado (Huelva). En las redes sociales en Internet vamos a descubrir un buen número de individuos apellidados Cepeda y en relaciones familiares más o menos estrechas con la "cuoca" Marina Cepeda Fuentes, en especial a otro tío suyo, Emilio Cepeda Centeno. Muchos de ellos son vecinos de Sevilla y con oficios que van desde legionario a catedrático de universidad.


Emilio Cepeda Centeno, en Facebook

(1) También amerita anotar que su primera mujer, Nicolasa Vaca —abuela biológica de Marina Cepeda—, pudiera ser familia del José Vaca Garrido que, casado con Ana Calderón, emigró a Filipinas. Sabemos que José Vaca era natural de Benalúa (Granada), aunque, por desgracia, de la biografía de Nicolasa lo ignoramos casi todo.

(2) Igualmente encontramos Centeno en Castilleja: Encarnación Centeno Zalla, natural de Écija, de 88 años, viuda de José Rey Olmedo, vivía en calle Jesús Jiménez n.º 3. Hija de José y de Valle, murió el 7 de noviembre de 1974 y está enterrada en el cementerio de San Pablo.

(3) Juan Garrido Cepeda, compañero mío en el colegio de los maristas de la barriada de la Inmaculada. Un niño bien desarrollado, alto y musculoso, a lo que había que añadir su rostro para que todos le tuviésemos bastante respeto. Tenía una sonrisa demoníaca y despiadada, realzada por sus hirsutas y encrespadas cejas cenicientas. También el pertenecer a un sector de las afueras del pueblo como era el Barrio Obrero le proporcionaba, según nuestra infantil percepción, cierta aura de salvajismo.

(4) "Los crímenes en las carreteras. Un hombre degollado. Al llegar el coche que hace el servicio entre Sevilla y Castilleja a la venta denominada 'La Esperanza', propiedad de la señora viuda de D. Pablo Posadas, se interpusieron a su paso dos caballerías, conducidas por tres individuos, de oficio mercaderes, que venían en dirección a Sevilla.
El conductor del vehículo, llamado Miguel Brenes, joven de veintitrés a veinticuatro años de edad, natural de Castilleja de la Cuesta, trató de apartar del camino a los referidos animales, con cuyo objeto, según parece, hubo de fustigarlos.
Entonces los mercaderes le apostrofaron, llegando a tirarle piedras.
Miguel Brenes descendió del coche, y dirigiéndose a los conductores de las caballerías, les reprochó su conducta, cambiándose entre cochero y mercaderes fuertes palabras, que degeneraron en riña.
Los tres comerciantes la emprendieron a puñetazos con el Brenes.
Ante la superioridad de la fuerza, el Miguel recurrió a las armas, y provisto de una navaja, se arrojó sobre uno de los mercaderes, dándole tan terrible tajo en el cuello, que el agredido sólo pudo dar algunos pasos, cayendo en tierra bañado en sangre.
A los gritos de los compañeros y lamentos de uno de ellos, hermano del herido, salió de la venta 'La Esperanza' la pareja de la guardia civil de servicio en el lugar del suceso; mas el agresor, con una rapidez asombrosa, montó de nuevo en el pescante del coche, del cual habían descendido los viajeros y el padre del agresor, llamado también Miguel, y partió a todo correr en dirección a Sevilla.
Próximo ya al fielato del Patrocinio, se apeó del vehículo dándose a la fuga.
En tanto, la guardia civil se hizo cargo del herido, que falleció momentos después.
El padre del agresor se entregó a la pareja de civiles, los cuales lo condujeron al lugar donde su hijo había abandonado el carruaje, que fue llevado de nuevo ante la repetida venta de 'La Esperanza'.
El padre del auriga, propietario del coche, lloraba.
Convenientemente esposado, quedó detenido". El Siglo Futuro, 1 de agosto de 1901.

Nacido el 31 de diciembre de 1926 en la Calle Real n.º 118, este Miguel Brenes Fernández que sigue es una "rara avis" entre los otros de Castilleja, por cuyo motivo lo añado. Hijo de Antonio Brenes Valera, de profesión navegante y natural de Cádiz, y de Isabel Fernández Espinosa, natural de Cartágima (Málaga), casados en Málaga en noviembre de 1914. Abuelos paternos, José Brenes García, natural de Conil (Cádiz), y Antonia Valera Soldado, natural de Alcalá de los Gazules (Cádiz). Abuelos maternos, Cristóbal Fernández Álvarez, natural de Cartágima, y María Espinosa Gil, también de Cartágima.

"Miguel Brenes Fernández, hijo de Antonio y de Isabel, natural de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), soltero, vendedor, de veintiún años de edad, cuyas señas personales son: frente regular, pelo castaño, cejas al pelo, ojos oscuros, nariz roma, boca regular, labios finos, barbilla redonda, estatura 1,610 metros, domiciliado últimamente en Cádiz, Campo del Sur número 19, procesado por el supuesto delito de deserción en la causa número 315 de 1947; comparecerá en el término de treinta días ante el Juez instructor de la misma, Teniente de Navío don Pascual O'Dogherty Sánchez (4a) con residencia oficial en el Instituto Hidrográfico de Marina de Cádiz".

(4a) "Pascual O’Dogherty Sánchez nació el 28 de agosto de 1920 (está apunto de cumplir 99 años) en San Fernando, Cádiz. Tataranieto de un irlandés que emigró a España en el siglo XVIII para unirse a nuestra Armada y participar en la Guerra de la Independencia, desde muy temprana edad Pascual mostró muy buenas aptitudes para las Ciencias y con 19 años, ingresó en la Escuela Naval Militar. En el año 1943 se gradúa con la categoría de Alférez de Navío. Pascual era brillante y además de ascender en categoría militar, también actúa como profesor de la Escuela Naval e ingeniero Hidrógrafo en la entonces Guinea española. Con 21 años conoce en un tranvía a Elvira y 'prendado por su belleza morena' se enamora. Se casan en 1948 y juntos tienen nada menos que nueve hijos nacidos entre España y Newcastle (Inglaterra) donde le matrimonio vive unos años. En 1964 se instalan definitivamente en Madrid y, desde entonces, la vida de Pascual ha estado íntimamente ligada al Canal de Experiencias Hidrodinámicas de El Pardo, un centro científico del que fue director durante 17 años, vive y participa del auge que tuvo la Industria Naval en España en los años 60 y 70, años en los que España llegó a ser el segundo constructor naval del mundo. Desde su jubilación Pascual y Elvira son vecinos de Alcobendas. Su descendencia incluye, además de sus 9 hijos, 21 nietos y 17 bisnietos, muchos de los cuales son también vecinos de nuestra localidad". comunicacion.alcobendas.org


Ahora tenemos que remontarnos al paso de un siglo, el XIX, a otro, el XX (1), para documentar a una última Cepeda, muchachita radicada en Castilleja y también como los Cepeda anteriores (v.s.) natural de Palma del Condado. A tal efecto penetraremos por el viejo portalón del convento de las Irlandesas en el año 1901 (2), en su mes de febrero. Bernarda Cepeda Saldaño, de 13 años, natural de Palma del Condado, con 6 meses y 14 días de residencia en Castilleja. Sigue en el convento, ya como monja profesa, en 1910, año en que Rosa Seandelle Barretta —natural del Puerto de Santa María—, era superiora, cargo que asumió en 1904. 
Con tanta familia en nuestra Villa húbosele de hacer a Bernarda más llevadero el internamiento. "Se me caía el techo encima", confesó al autor de esta historia una amiga castillejense que seguía los pasos de Bernarda en el susodicho convento, penosamente a pesar de vivir ya en plena democracia tras la dictadura de aquel terrorista en grado superlativo que fuera el general Francisco Franco Bahamonde.
Además, esta última Cepeda tenía compañeras muy "saladas", entre las que debió resaltar nada menos que María Luisa Alberti, también del Puerto de Santa María y, —creo—, hermana mayor (3) de Rafael, nuestro poeta comunista.
Aparece en el padrón de Castilleja de 25 de febrero de 1901 la sobredicha María Luisa Alberti, de 16 años, natural del Puerto de Santa María, con 4 años, 3 meses y 3 días de residencia en Castilleja, educanda en el convento de las Irlandesas.
Y otra de sus paisanas, Milagros Pico (4), de 14 años, del Puerto, educanda, con 6 meses y 14 días en Castilleja. 

(1) "España experimenta profundos e importantes cambios. Desde el comienzo de la tercera guerra de Cuba en 1895, una nueva mentalidad se iba abriendo paso en la opinión pública junto a las grandilocuentes declaraciones belicistas. Antes del descalabro militar de 1898, los regeneracionistas, pensadores que sintieron la necesidad de transformación del país, tomaron conciencia de la ruina moral de España y fueron los primeros portavoces del necesario cambio de valores. Después sobrevino la paz, la exigencia de responsabilidades, la búsqueda de las razones del Desastre". Alfredo López Serrano. Los cambios de siglo en la historia de España (siglo XV - siglo XXI). e-archivo.uc3m.es

(2) Todavía el palacete propiedad de la reina María Cristina, las monjas se lo tenían arrendado por 4.000 pesetas anuales. Habían llegado las religiosas a nuestra Villa desde, precisamente, el Puerto de Santa María, el 29 de septiembre de 1889, apoyadas en lo económico por los marqueses de Méritos (2a). Sería en 1903 cuando el palacio pasó a ser completamente propiedad de las monjas.

(2a) El primer titular de este marquesado fue un genovés, Tomás Miconi Cambiasso (1702-1776), establecido en Cádiz y declarado hijodalgo, que llegó a ser ministro honorario del Consejo de Hacienda y se casó con Manuela Josefa de Cifuentes y Mer, viuda de Agustín de Utrera y Arroyo, fallecido en La Habana. Emparentaron los de Méritos luego con los condes de Lebrija.
Hijo de Tomás y Manuela Josefa, Francisco de Paula Miconi y Cifuentes (1735-1811) poseyó sólida cultura científica, cultural y artística. Profesó gran amistad y mantuvo correspondencia con el compositor Joseph Haydn, al cual encargó obras para interpretar en la catedral de Cádiz.


Rafael Alberti con un año, en 1903, junto a sus cuatro hermanos mayores: Vicente, María, Agustín y Milagritos. Faltaba por llegar la más pequeña, Josefa ("Pipi").

(3) La educanda en las irlandesas de Castilleja, María Luisa Alberti, atendiendo al padrón de Castilleja, debió nacer en el año 1885. Recordemos que el apellido Alberti era italiano, pero una de las abuelas del poeta tenía origen irlandés.

"La comunidad irlandesa andaluza fue prácticamente inexistente durante el Bajo Medievo, pero se vio favorecida por los distintos flujos migratorios que se sucedieron desde las islas Británicas tras el cisma anglicano de 1534. Las medidas adoptadas en la Corte de Londres en materia religiosa forzaron el exilio de muchos naturales irlandeses. No obstante, no puede obviarse causas de índole política y económica como motivos relevantes a la hora de comprender estos movimientos poblacionales durante la Modernidad. Compartir su mismo credo romano y la legendaria alusión ideológica de un origen común, basado en el mito de Milesio, fueron espacios comunes a la hora de justificar su acogida en los dominios ibéricos de la monarquía de España. [...] Sevilla fue un foco de interés para los exiliados irlandeses por su proyección americana, en tanto “puerto de Indias”. Sin embargo, con el traslado de la Casa de la Contratación a Cádiz en 1717, esta ciudad pasó a ser el núcleo de los intercambios trasatlánticos. Este hecho explica cómo la cifra de mercaderes o exiliados de conciencia se vio incrementado exponencialmente, pasándose de 21 cabezas de familia en 1709 a 128 en la última década del siglo XVIII. Muchas de ellas encontraron en el comercio una vía de subsistencia y promoción, más allá de los inconvenientes jurídicos y confesionales resultantes de las fuertes restricciones introducidas por las autoridades inglesas y su aplicación de las Penal Law en su isla natal. Siguiendo los pasos de otros parientes, abandonaron Irlanda para hacer negocios, atraídos por las posibilidades que ofrecía el mencionado mercado indiano, centralizado por los puertos andaluces. [...] Ya en 1614, los mercaderes irlandeses habían comenzado a demandar el nombramiento de un cónsul propio para que se encargase de representar sus intereses en Sanlúcar de Barrameda, el Puerto de Santa María y Cádiz. [...] En los albores de la guerra de Independencia y del nacimiento del liberalismo, la reducida comunidad irlandesa en Andalucía cobraba altas cotas de representatividad, legando a la historia andaluza del siglo XIX uno de sus más relevantes pensadores: José María Blanco White". Cristina Bravo Lozano. Los irlandeses. Identidad e Imagen de Andalucía en la Edad Moderna. www2.ual.es

Un grupo de ocho religiosas irlandesas y una de Gibraltar que pertenecían al Instituto de la Bienaventurada Virgen María fundado por la británica Mari Ward en 1609, formaron en 1888 el primer convento de España, asentado en el n.º 68 de la calle Larga en el Puerto de Santa María, donde abrieron un colegio para señoritas. El erudito local Luis Suárez dice que el apelativo de "Irlandesas" se lo pusieron los portuenses. Anteriormente en 1845 las monjas —provenientes de Gibraltar— habían intentado establecerse en Cádiz, pero no cuajó la institución y se disolvió poco después.
En el padrón de habitantes del Puerto de Santa María del año 1889 figuran en la calle Larga n.º 68:

M. Wardy Feane, de 40 años de edad, natural de Dublín.
M. Colohan Sydney, de 32, natural de Dublín.
M. Flood Cody, de 30, natural de Dublín.
Charlotte Mc'Mullan Mc'Alloy, de 29 años, natural de Belfast.
M. Oshea Rosuez, de 22 años, natural de Carlon.
M. Oneuz O'Neill, de 30 años, natural de Wieblon.
M. Byne Connor, de 28 años, natural de Wexford.
J. Córdoba González, de 20 años, natural de Gibraltar.

Falta la madre superiora, Juana Murphy Gould, de 48 años, que estaba de viaje por Andalucía recabando fondos para el colegio cuando se elaboró el padrón. Pocos meses después Juana cambió su firma por la de M. J. Estanislao Murphy. 

Al quedar pequeño el colegio para albergar a todas las alumnas y profesoras obtuvieron un solar de la Armada en el ejido de San Juan en dicho Puerto de Santa María, y en los primeros meses de 1889 el ayuntamiento se comprometió a suministrarles materiales de construcción para erigir el nuevo edificio. Iniciadas las obras, la comunidad de irlandesas recibió una oferta de la reina regente María Cristina para vivir y ejercer, en régimen de alquiler, en el palacio de Montpensier en nuestra Villa, por entonces propiedad de María de las Mercedes de Borbón, princesa de Asturias menor de edad. De esta forma desistieron de la obra en el Puerto y se trasladaron a la localidad aljarafeña, con la madre Stanislaus Murphy como superiora y con las alumnas educandas que entonces tenían.

(4) El apellido Pico es de origen norteño. 

"Se trata de un muy antiguo linaje asturiano, que tomó en principio el nombre de la villa de Coaña, del asturiano partido judicial de Castropol, en la que tuvo su solar, casa y torre, llamada de los Picos". Enciclopedia de Genealogía y Heráldica. García Carraffa.

Es apellido que en el Puerto llega hasta nuestros días desde principios del siglo XIX. Manuel Pico poseía una destilería en el Puerto en 1824 que luego pasó a las Bodegas Terry y por fin a manos de la familia Merello en 1952. Hoy está dirigida por Pablo Merello Díez y elabora licor de cacao, ginebras y vodkas de prestigiosas firmas.


Que el autor de Marinero en tierra supo que María Luisa Alberti estudió en el convento de Castilleja de la Cuesta es algo que hay que dejar por obvio. Y que también sabía que en el lugar en que se erigía el referido convento había muerto Hernán Cortés, es algo no menos obvio, dada su amplia cultura. Así como que el espíritu hernancortesiano, transmitido por Antonio de Orleans, era omnipresente en aquel convento. Con base en ello hay que analizar lo que del escritor portuense presentó el periódico madrileño El Sol en su apartado con el título genérico de "Folletones de El Sol", Ahí Rafael Alberti publica, el 15, 22 y 29 de marzo de 1936, las tres entregas de la narración de su viaje a México, que titula "Encuentro en la Nueva España con Bernal Díaz del Castillo". Creo que el autor se inspiró directamente en la experiencia castillejana de María Luisa Alberti para la elaboración de algunos párrafos de su "folletón":

Rafael Alberti comienza calificando la aventura depredadora de Bernal Díaz del Castillo de "epopeya", y afirma que el cronista está todavía vivo. Su encuentro con él es "una realidad viva, palpable y en movimiento. [...] Tuve la suerte de encontrarme con él, y acompañado ya de él recorrer parte de estas tierras". Y tras identificar el México moderno con la Nueva España de Bernal Díaz, continúa con unos párrafos en los que describe la primera etapa de su viaje, en la isla de Cuba, a donde llegó en la primavera de 1935 desde el puerto de Nueva York.
Se evidencia desde las primeras líneas que la condena al colonialismo que cabía esperar de una persona con las ideas políticas de Alberti es tibia, apenas insinuada, como si tuviera temor a hacerla de frente y directamente.
Identifica a Cádiz con La Habana, recuerda de su infancia a "los negritos habaneros que barrían la puerta del casino", y se refiere a algunos militares que visitaban a sus hijos los domingos en el colegio jesuita del Puerto como "esos señores con el uniforme de la Marina de Guerra cuya escuela se encontraba en la Isla de San Fernando —a media hora de marcha desde el Puerto—, que habían peleado con los insurrectos".
Acto seguido, siempre eludiendo el enfoque directo del problema colonial, hace un malabarismo trasvasando el dicho problema a un ámbito puramente lingüístico, muy cómodo para él como gran literato dominador del idioma. Contempla el afirmativo "sí" de los indios siboneyes originarios con el "sí" español, "agudo, cortante, como una espada de conquista, imponiendo su filo, ensangrentando, torturando, matando, borrando al fin el 'sí' de los indígenas". Luego se extiende sobre el posterior "sí" criollo, que acaba adquiriendo connotaciones "de ira, de violentas ansias liberadoras". Alberti pide a sus lectores de El Sol que le permitan seguir sintetizando, "en el combate de estas dos afirmaciones, la española y la criolla, todo el proceso histórico de la emancipación colonial". Esto es, anuncia que no piensa comprometerse en modo alguno, ni con nombres ni con hechos. Pero... atención: todo esta "translingüistificación" del asunto imperialista al literario tiene la intención de presentar a los españoles en América como un mal menor, ya que el mismo día —sigue diciendo Alberti— que el "sí" español regresaba derrotado en barco a la Península, el "yes" yanqui desembarcaba en Cuba por la orilla opuesta. Y ahora se desvela la verdadera intención del poeta portuense. Entre el "sí" criollo y el "yes" de los americanos del Norte "comienza otra batalla, aun más dura, más brutal, más violenta que la anterior, hasta convertir hoy día a los cubanos en los heroicos habitantes de una isla martirizada".
Y añade, con todo descaro: "Continúo hablando en un lenguaje metafórico, figurado, porque para hablar claro de todo lo que hay detrás del "yes" que hoy se abre paso, en una mano el dólar y en la otra el fusil —por los puertos, las calles, las plantaciones de azúcar, de café y tabaco de la isla de Cuba— requeriría la voz, el grito indignado del mitin, el gesto terminante que hace saltar a los auditores de sus sillas".
Y acaba el capítulo cubano de su viaje a México con estas palabras: "Pero yo no he de contar, aunque sea de manera imprecisa, la historia de las luchas antiguas y actuales de la isla de Cuba. Si digo algo de esto es porque esta isla continúa siendo todavía, como las otras del mar Caribe, botín para conquistadores y punto de partida de Bernal Díaz del Castillo, soldado y descubridor de tierras nuevas, luego al servicio del capitán don Hernando Cortés en la conquista de la Nueva España".

La presión que sobre las sociedades ejercen sus propios ejércitos se hace sentir muy especialmente en el área gaditana, desde el centro neurálgico colonialista e imperialista que fue la Escuela Naval de San Fernando. El protagonismo de sus miembros en todos los estratos provinciales es patente, como lo es el de todos los militares marinos desde el traslado de la Casa de la Contratación de Sevilla a la ciudad costera. Alberti no es ajeno a esta presión militar, aun en plena Segunda República con —al menos en teoría— la preponderancia del poder civil sobre el militar. Teme represalias contra su propia familia, o sufrir el rechazo de ésta, en caso de que denuncie abiertamente el genocidio y la explotación que los españoles efectuaron en el Nuevo Mundo. Cualquier mención a estos condenables hechos es un anatema gravísimo entre los militarotes y marinos de la Escuela Naval, extremadamente acomodada al pasado monárquico, máxime estando todavía reciente la pérdida de las colonias, que muchos de estos referidos militarotes habían vivido en primera persona y por la cual exhibían todavía lutos, heridas y mutilaciones. Todo lo cual explica el tono del folletón albertiano. 
Sigámoslo en su llegada a Veracruz. Percibe en primer lugar una masa portuaria empobrecida y gris que se busca la vida afanosamente, y se pregunta: "¿Quiénes de aquellos hombres que encontraba sabrían que Hernán Cortés cavó aquella tierra, cuando sólo era un terreno baldío, para sembrar en ella los primeros cimientos de sus muros?", y "¿Quién conoce en Veracruz a Bernal Díaz? En cambio, no sería difícil encontrar a quien recordase que el día 21 de abril de 1914 la ciudad de Veracruz fue tomada por los yanquis por orden de Wilson, 'el apóstol de la paz europea' ".
Para el gaditano la invasión está justificada por el hecho de que el pueblo llano estaba dominado y oprimido por señores feudales y castas militares y sacerdotales, y que con la llegada de los españoles no hizo sino cambiar de dueños. Pero que todo el mal que hicieron los indicados españoles —mal que él se limita a insinuar con hipocresía— es nada en comparación con el efectuado por los estadounidenses desde el albor del siglo XX. 
La inocua crónica de Alberti se puede resumir en una frase con la cual él mismo se define: "soy un triste viajante de comercio poético". Parece que algo lo frena, que una fuerza le impide atreverse a más, a agudizar su crítica, a atacar más abiertamente. Uno no puede por menos que recordar al justiciero dedo acusador de su amigo Pablo Neruda, o al malagueño que ya conocemos, Salvador Rueda, que se granjeó con su postura antiimperialista en Filipinas el odio de la rancia derecha hispana: "los americanos os llenaron el país de escuelas" dijo a sus anfitriones. Alberti, al contrario, sale indemne de México, y más: todo su "folletón" rezuma condescendencia si no aprobación de la "empresa descubridora, civilizatoria y de evangelización", y apenas roza, como si temiera mancharse, los asuntos candentes y vergonzosos que caracterizaron y definen a aquellos personajes, a cuya cabeza se destaca con nitidez el capitán genocida de Medellín.
La crónica del viaje de Alberti a México parece, de esta manera y con su deificación de Bernal Díaz del Castillo por medio, una pieza ajena y extraña que no encaja de ninguna forma en su trayectoria política y vital.

Quizá la explicación de este pasaje inexplicable del escritor comunista del Puerto se aclare en la tesis doctoral que con el título de Oscuridad y exilio interior en la obra de Rafael Alberti (Universidad Complutense, Madrid, 2016) presentó la filóloga Marina Casado Hernández. Aquí pueden encontrarse pistas sobre trasfondos y ocultamientos de la personalidad del poeta: marinacasado.com

(Continúa en la entrada siguiente)

lunes, 8 de febrero de 2021

Los olvidados, 12e.


(Viene de la entrada anterior)

 En Valencia hospedaron a don Gaspar de Guzmán en las Torres de Serranos (1), lugar seguro que le sirvió a modo de hospital de reposo. Tan fue así que, merced a que junto a él vivían otras refugiadas madrileñas como fueron las excelsas criaturas de Pedro Pablo Rubens, pudo disfrutar a cualquier hora de aquellas carnes rotundas, blancas y perfumadas, de aquellas morbideces, de aquellos labios carnosos y virginales que se le entregaban ora por un trozo de embutido con un tranco de hogaza de pan, ora por una bandeja de dulces moriscos, ora por unas botellas de licor espirituoso, u ora simplemente por puro y duro placer sexual. Hombre fogoso como es bien sabido que fue, podía satisfacer a Diana y a todas sus ninfas en una sola jornada de orgía. Alternaba, elitista, con algunas borracheras semanales con los dioses del Olimpo, y para despejar la mente acudía a cierta lectura que desde siempre le había embelesado: el Guzmán de Alfarache (2) del sevillano Mateo Alemán en una primera edición que María Teresa León salvó de la Biblioteca Nacional y que los milicianos de guardia dejaban  a modo de préstamo bibliotecario en sus manos cuando, a cualquier hora, la requería.
Gustaba don Gaspar en especial de la segunda parte, en la que el pícaro protagonista de la novela llega a Roma y comienza a vivir sus hilarantes aventuras (3). El dueño de vidas y haciendas castillejenses se veía reflejado en aquellos capítulos y párrafos como si se encontrara frente a un fiel espejo. Dicho sea de paso, las andanzas del personaje de Alemán recuerdan un poco a quien esto escribe a Marina Cepeda Fuentes cuando desembarcó en Génova en 1971.


Solía también el conde-duque regalarse con largos paseos por las calles de Valencia, una ciudad que durante aquellos meses parecía vivir ajena a la Guerra, ignorante de que en el Madrid arruinado por los bombardeos diarios reinaba el hambre. En la ciudad parecía no existir conflicto bélico alguno. La gente reía y disfrutaba de la vida, recibiendo con calor y fraternidad a los combatientes de permiso, soldados jóvenes y alegres que llenaban de vida y bullicio calles y plazas, y a refugiados que encontraban grande consuelo en aquel ambiente festivo.
En una de las indicadas plazas coincidió cierta amable tarde con Diego Velázquez, quien tanto había estudiado su rostro. El pintor, aunque algo demacrado y melancólico, con manchas de pintura en pecho y dedos todavía, formaba parte del tropel de refugiados por su autorretrato de Las Meninas, y se ensombrecía recordando la peripecia sufrida por sus encantadoras niñas-modelos y por el mismo en el puente de Arganda, en un extraño ejercicio mental de autocompasión que al conde-duque se le escapaba porque pertenecía a una personalidad desdoblada en dos realidades. A pesar de los contratiempos el gran pintor mantenía su limpia, noble y directa e inteligente mirada, quizá algo distante, característica esta última que no mermaba su atractivo.
A don Gaspar solo ensombrecía el ánimo de tarde en tarde el recuerdo del viaje y el consiguiente resfriado, y cuando se le representaba en la imaginación la directora de la Junta del Tesoro Artístico le invadía un venenoso mal humor. Acogió con alegría la noticia de su destitución, sintiéndose por ello resarcido moralmente.

(1) "Durante la guerra civil española sirvieron como depósito de las obras evacuadas del Museo del Prado, tras realizarse una necesaria adaptación para tal fin. En este sentido, en diciembre de 1936 se construyó una bóveda de hormigón armado de 90 cm. de grosor sobre el suelo del primer piso destinada a evitar que las obras de arte, alojadas en el piso más bajo, sufrieran daños en caso de bombardeo y derrumbe del edificio. Sobre esta bóveda se acumuló un metro de cáscara de arroz (destinada a actuar como amortiguador) y, sobre ella, un metro de tierra. En el segundo piso se acumuló otro metro de tierra y la terraza fue cubierta con sacos terreros. Además se instaló un sistema automático de control de la humedad y de la temperatura. Todo ello realizado siguiendo el proyecto, y bajo la dirección, del arquitecto de la Junta Central de Salvamento del Tesoro Artístico, José Lino Vaamonde". Wikipedia.

(2) Los personajes y seres literarios que se alojaban entre las páginas de los libros salvados por María Teresa León de la Biblioteca Nacional y de otras amenazadas por las bombas franquistas que llovían sobre la capital de España formaron, como es natural, columna paralela de refugiados en el viaje Madrid-Valencia, y de igual manera que los pictóricos —o los tallados en mármol, moldeados en barro, etc.—, se repusieron en la ciudad levantina. ¿Contactos entre unos y otros? Húbolos ciertamente, pero por ahora me referiré al que se estableció entre el conde-duque de Olivares y el pícaro Guzmán de Alfarache, por mor de simplificación del relato.

"Tenía, en efecto, el Conde-Duque pasión por los libros. Heredada, sin duda, de su padre don Enrique, al que llamaron 'el papelista'; alimentada en sus estancias juveniles en Roma y en Napóles; después, en sus años universitarios de Salamanca y, finalmente, en las épocas de vida literaria, bohemia y amorosa, sobre todo en Sevilla, donde intimó con tantos escritores y poetas, muy singularmente con Rioja. Olivares llegó a ser uno de los bibliófilos ilustres de la España de su tiempo". La biblioteca del Conde-Duque. Gregorio Marañón. Boletín de la Academia de la Historia, tomo 107, año 1935.

(3) Cuando el pícaro Guzmán, entonces apenas un muchacho, llega a Génova (3a) tras dejar el barco del capitán que hasta allí lo llevó, comienza a preguntar por sus antepasados (3b), pero al verlo tan sucio, lleno de piojos y desaliñado, los genoveses lo desprecian, y llegan hasta a insultarlo y agredirlo llenos de asco. Entonces se le acerca un anciano de aire amable y bondadoso, de báculo y larga barba blanca, que  le dice que conocía mucho a sus familiares, que no se preocupara, y que fuera con él a su casa a cenar y a dormir, que al otro día irían a buscarlos. La casa es un palacete lujoso, el joven es introducido en un dormitorio y el criado deja la luz encendida, diciendo que en aquella tierra hay unos grandes murciélagos y que la única forma de evitar que entren en los dormitorios es dejando la vela encendida. Guzmán se lo cree, y se dispone a dormir entre lujosas y perfumadas sábanas. De madrugada lo despiertan unos ruidos y ve horrorizado cuatro bultos que se dirigen a la cama, deslizan una manta bajo su cuerpo y comienzan a mantearlo sin piedad, hasta que pierde el sentido. Por la mañana se despierta embadurnado en excrementos y medio descoyuntado —"las costillas me sonaban en el cuerpo, como bolsa de trebejos de ajedrez [...] no había ligadura fiel en toda mi humana fábrica"—, y se pregunta si todo ha sido un sueño. Entra el criado y le dice que su señor está oyendo misa, y que llegará prontamente. Guzmán aprovecha un descuido para tomar las de Villadiego y no para hasta llegar al camino de Roma, el cual emprende sin mirar atrás. Comienza a mendigar, se junta con otros pobres y aprende "sus estatutos y leyes".
Unos capítulos anteriores encontramos la explicación al maltrato que sufre el joven sevillano por parte de los genoveses, cuyas causas no eran solamente por su repugnante aspecto. Tras unas consideraciones sobre la herencia moral y material de los padres de cada cual, dice el pícaro Guzmán: "Cuanto a lo primero, el mío y sus deudos fueron levantiscos (3c). Vinieron a residir a Génova, adonde fueron agregados a la nobleza. Y aunque de allí no naturales, aquí los habré de nombrar como tales. Era su trato el ordinario de aquella tierra, y lo es ya por nuestros pecados en la nuestra, cambios, y recambios por todo el mundo (3d). Hasta en esto lo persiguieron, infamándolo de logrero; muchas veces lo oyó a sus oídos, y su buena condición pasaba por ello. No tenían razón, que los cambios han sido, y son, permitidos. No quiero yo loar, ni Dios lo quiera, que defienda ser lícito lo que algunos dicen, prestar dinero por dinero, sobre prendas de oro o plata, por tiempo limitado, o que se queden rematadas".

(3a) La madre de Rafael Alberti, María Merello, pertenecía por linaje a una antigua familia genovesa. Juan Vicente Merello Cerisola fue su antepasado directo, nacido en Génova en 1809 y muerto en Cádiz. Era hijo de Domenico Merello, cuyo nacimiento se estima entre 1770 y 1785. En el Puerto de Santa María Isabel Merello y Álvarez-Campana se casó con Fernando Carlos de Terry y del Cuvillo hacia 1934, procreando a Fernando, Tomás, Isabel, María Cristina, Jesús, María Inmaculada, Ignacio, Gonzalo, Rafael y Santiago.


El poeta es recordado en Castilleja de la Cuesta con una calle a su nombre

(3b) El mismo Alberti en Italia recurre —salvando las distancias— a idéntico argumento, el de sus antepasados, para alcanzar una mayor integración social.

(3c) Levantiscos, es decir, judíos.

(3d) El padre de Guzmán, judío, se dedicaba en Génova al oficio de prestamista usurero, por lo que se granjeó la enemistad de muchos ciudadanos. De ahí que Mateo Alemán —también con antepasados judíos— haga a su personaje razonar sobre la diferencia entre la sangre heredada y las carencias morales sobrevenidas y no ajenas a la voluntad de cada uno. 
Parece ser que incluso el conde-duque de Olivares tenía antecesores judíos.


Los Alberti son de origen toscano. De niño Rafael oía hablar italiano en su casa del Puerto de Santa María. Su abuelo, Carlos Alberti, era florentino, y su madre era española pero con origen en la Liguria, en Génova, como queda referido. Los tíos abuelos del poeta eran españoles pero entendían el italiano. Eran pequeños bodegueros que acabaron absorbidos por el monopolio de las tres o cuatro poderosas firmas vitivinícolas gaditanas. El padre de Alberti, Agustín, que entendía de vinos, fue nombrado por Terry y después por los Osborne representante de sus vinos para los mercados internacionales. 
Rafael Alberti estudió sus primeras letras en el colegio de párvulos de las carmelitas del Puerto, y después cuatro años de bachillerato con los jesuitas en San Luis Gonzaga de dicha localidad. Desde 1917 cuando la familia se traslada a Madrid, y el joven aficionado a la pintura se hace asiduo visitante del Museo del Prado, en donde elabora infinidad de apuntes y prepara copias de los grandes maestros, hasta que en 1922 opta por la escritura. 
En Roma Rafael vuelve por sus fueros pictóricos, practica el aguafuerte, la litografía, la serigrafía, y prepara ilustraciones para una edición de poemas de Federico García Lorca.

Al finalizar la guerra en España, habían embarcado en una avioneta hacia Orán, y en el viaje fueron tiroteados por navíos de Mussolini. En el exilio ya, en París, también Rafael y María Teresa trabajaron para la radio, hasta que desde España los franquistas consiguieron influir en el gobierno títere francés pronazi para que los despidieran. En la larga temporada en Argentina ella llevó del mismo modo programas radiofónicos —Radio Espléndida y Radio El Mundo, de Buenos Aires—.
Los primeros tres años en Roma vivieron en la Vía Monserrate y luego en la Garibaldi, en la que Alberti adquirió un palacete con el dinero recibido por el premio Lenin que se le había concedido en la Unión Soviética. Este palacete fue habitado siglos antes por Ignacio de Loyola, el fundador de los jesuitas que tanto odiaba el poeta gaditano. Terenci Moix cuenta que la casa romana de Alberti era como la embajada democrática de todos los españoles que iban a Italia, y María Teresa León la llamaba "la casa de la amistad".
Rafael Alberti fue un taurino vicioso desde los diez años, cuando en el Puerto daba chaquetazos a las vaquillas en los campos. Murió con ese estigma, y gran parte de su inspiración literaria y poética —al igual que la de Federico García Lorca— se basa en el sufrimiento de los nobles cornúpetas torturados en las infames plazas de toros. Tuvo muchos amigos toreros. Su legado descuidado propició enfrentamientos entre sus tres mujeres, aunque la primera, María Teresa León atacada de Alzheimer, no pudo actuar apenas, pero tuvo que soportar en el hospital las visitas de su marido con una nueva y joven compañera, una estudiante barcelonesa veinteañera. Hoy en día el legado de Alberti es una fuente inagotable de conflictos familiares y de ganancias para bufetes de picapleitos. Y sobre todo su taurinismo —ya regresado de su exilio y con avanzada edad se le pudo ver entre el público de muchas corridas— es un estribo sobre el que se eleva toda la canalla taurina hispana.


Marina Cepeda Fuentes tuvo también su punto pícaro, a pesar de haber emprendido y realizado una labor intelectual e investigadora considerable, como se muestra en sus obras Sorelle d'Italia. Le donne che hanno fatto il Risorgimento, 2011 (que obtuvo el Premio Elsa Morante); I monasteri benedettini in Piemonte e la loro influenza nell'economia e nella diffusione dell'agricoltura, Alessandria, Club di Papillon, 2001; Le tre facce della luna: modelli e archetipi della donna attraverso i secoli, Firenze, Camunia, 1996; Bestiario di Roma, en colaboración con su Alfredo Cattabiani, Roma, Newton Compton, 1986; y otras varias sobre temas de la cocina en la historia. Con Stefano Cattabiani publicó un Dizionario dei Nomi, "dalla A alla Z un appassionante viaggio alla scoperra dell'origine e del significato dei nomi propi in uso in Italia; attraverso i personaggi storici, le opere musicali, artistiche e letterarie che li hanno resi famosi. Introduzione di Alfredo Cattabiani". Newton Compton Editori, 1996.


El referido "punto pícaro" que indico se concretó en la sorprendente e incomprensible —por falsa— presentación y publicitación de una foto que ella aseguraba ser de su madre, Amalia Fuentes Vaca, vestida de miliciana republicana con un enorme mosquetón y en posición de estar haciendo guardia delante de lo que parece ser un chalet.


Es imposible que Amalia Fuentes Vaca, una de las dos hijas del capitán Gabriel Fuentes Ferrer con su primera esposa, Nicolasa Vaca, hubiera ejercido como miliciana de la República. Supongamos que la rebelión de Franco la sorprendió en zona republicana. Nacida en 1922, cuando estalló la Guerra Civil e infinidad de valientes mujeres de dicha zona se incorporaron a la lucha armada Amalia tenía solamente 14 años, por lo que por muchas capacidades guerreras que albergara no se concibe que estuviese alistada en ninguna tropa a esa corta edad. Aun suponiendo que lo hiciera en el último año del conflicto, con 16 ó 17 años de edad, tampoco es más creíble, ya que por entonces su padre estaba ya consagrado como "héroe" franquista, y al respecto de tener una hija "roja" la historia no podría haber permanecido muda (el escándalo hubiera sido mayúsculo e imposible de ocultar). El capitán hubiera hecho lo imposible por recuperarla. Por otro lado y a mayor abundamiento, unas escuetas líneas del ABC del 31 de marzo de 1942 nos informan sobre una Amalia perfectamente integrada en la sociedad sevillana: 


En esta presentación en sociedad, —apunto— tuvo que estar presente Camilo Perreau, el cónsul belga concuñado del padre de la señorita Amalia, así como otras personalidades de aquel entorno social.

¿Qué llevó a Marina Cepeda a mentir tan flagrantemente?

a) Una bromita andaluza, propia de nuestro carácter.
b) Un intento de congraciarse con la izquierda italiana por alguna circunstancia que se me escapa.
c) Un afán por borrar de su pasado la figura del abuelo fascista masacrador de la población pacense.
d) Muy improbable, pero digno de consideración, es que inocentemente pretendiera alborotar un poco el ambiente familiar en Santa Marinella, con su marido Alfredo Cattabiani sumergido en el silencioso despacho entre lecturas y papelotes, su hija Clara di Berna cada vez más independiente y alejada de ellos, y su madre la referida Amalia, ya anciana, apoltronada en un sillón, depresiva y contemplando el Mediterráneo por el ventanal, como si quisiera retrotraer recuerdos juveniles de su Sevilla oculta al otro lado del horizonte.

Aunque, como ya expresé en la entrada anterior y es bien sabido, la Memoria Histórica no tenía el desarrollo —por cuestiones de férrea censura— que comenzó a adquirir tras la muerte de Franco, sí había noticias que cundieron por todo el mundo acerca de las atrocidades cometidas en la guerra, y aquí y allá se mencionaban nombres concretos de sus actores. 


ABC, 2 de marzo de 1937

Cualquier lector de prensa en Italia, incluido Alfredo Cattabiani, conocería detalles de la "Matanza de Badajoz", y, aunque en menor medida, habría también quienes supieron de las "hazañas" del capitán Gabriel Fuentes Ferrer en Málaga o en Madrid que la prensa fascista española se encargaba de "cacarear" con tanto ahínco. Lo demás era un simple ejercicio de asociación. El segundo apellido de Marina Cepeda chirriaría entre estos lectores avisados de izquierdas, y ella pretendió, con una foto antigua acaso adquirida por unas cuantas liras en el laberíntico mercadillo de Porta Portese, foto que le llamó la atención por cierto parecido con la autora de sus días, dar el pego. La tentación de publicarla como tal fue para ella tentadoramente ineludible. A tal conducta se llama, en buen andaluz, quedarse con la gente.


Hacia 1920, según nos narra el poeta portuense en su libro de memorias La arboleda perdida, fue a Málaga desde Madrid con su padre, un poco afectado por la epidemia de gripe éste y él mismo también con una lesión en el pulmón derecho. En la ciudad andaluza se encuentra con Altolaguirre, quien había estudiado con los jesuitas en el colegio de San Estanislao de Kostka (1). Una tarde, paseando por la calle Larios, Alberti se fija en la tapa de un libro expuesto en el escaparate de una librería, que representa a un poeta por él leído y admirado. Al tanto de dónde vivía, va a visitarlo. Se trata de Salvador Rueda, "el olvidado cantor".

"Lo encontré, cuidador de la Biblioteca Municipal, lamentándose de su creciente ceguera [había sido operado de cataratas] y el injusto olvido a que se le había condenado. Con voz dulce y emocionada me refirió sus méritos: un humilde pastor de Benaque, su pueblecillo natal. llegado a Málaga 'con la cabeza llena de panales...' ".
Alberti lo acompaña a la salida del trabajo hacia su casa, consistente en una pequeñísima habitación en un prostíbulo del barrio del Perchel, donde lo había acogido el buen corazón de las pupilas. Rafael califica de injusta a la patria que no le proporcionó el suficiente apoyo para figurar entre los inmortales de la Real Academia de la Lengua, para lo que Rueda había hecho infinitas gestiones en Madrid. Aunque, según la biografía de la Real Academia de la Historia, "en 1926 fue elegido académico correspondiente de la Real Academia Española. Permaneció en activo hasta su jubilación en 1927".

Y sigue Rafael Alberti: "¡Pobre Salvador Rueda! Yo quise, pasados muchos años y ya aquí, en Buenos Aires, intentar un posible renacer de su gloria, publicando en la colección Mirto, de la que era director, una antología de sus mejores versos. Se le recordó, entonces, con elogio en algunas crónicas. Y eso fue todo. Su poesía, tan americana, por otra parte, en muchos aspectos, no despertó los ecos que en justicia esperábamos. Cosa no de extrañar, pues en la actualidad ni hasta el propio Rubén Darío toca como debiera el corazón de las nuevas generaciones. ¡Lástima grande!".


Salvador Rueda Santos (1857-1933) había viajado mucho por Sudamérica entre 1909 y 1917. También fue en un par de ocasiones a Filipinas, donde sería recibido con todos los honores como el gran poeta que era y como símbolo de hermanamiento con la ex-metrópoli (2). Natural del referido pueblecito de Benaque en la provincia de Málaga, yo albergo pocas dudas de que pertenece al mismo tronco familiar de los Rueda del también pueblecito malagueño de Arriate, los cuales se asentaron en Castilleja de la Cuesta en el siglo XIX. Unos cien kilómetros separan a los dos pueblos malagueños de Benaque y Arriate.

(1) "Pasados unos meses, el nuevo curso 1931-32 empezó con menos de 100 alumnos y acabó bruscamente. Un decreto de 23 de enero de 1932 disolvía a la Compañía de Jesús y ordenada la incautación de sus bienes, aduciendo que el voto de obediencia al papa era contrario al artículo 26 de la Constitución, dando un plazo de 10 días para abandonar las casas, a contar desde su publicación en La Gaceta el 24 de febrero. El rector del colegio hizo entrega notarial de las llaves al presidente de la junta directiva de la Sociedad Constructora del Colegio San Estanislao, el Dr. José Gálvez Ginachero, como legítimo propietario. A requerimiento de la autoridad, el colegio fue entregado el 2 de febrero, no sin interponer una protesta notarial en aquel momento y entablar un pleito posteriormente puesto que se trataba de una incautación ilícita. El superior de la residencia Ignacio Zurbano hizo entrega de las llaves al delegado de Hacienda el 24 de febrero debiendo entrar por la puerta trasera de Pozos Dulces.
[...] Lógicamente, el colegio participaba de la exaltación patriótica propia de esos tiempos [del primer franquismo], que se expresaba en todos los actos públicos con los coros hablados del P. Sobrino, los cuadros del P. Oliver (1a) en los que retrató a Franco y Queipo de Llano, o los himnos patrióticos del P. Massana. No obstante, también hubo alguna desavenencia política, como la que protagonizó el P. Juan de la Cruz Granero que en una conferencia aludió a la cruz de Cristo, sin garfios, en clara contraposición con la cruz gamada, y criticó la camisa azul falangista, en presencia del gobernador civil, que la vestía. Eso le costó una detención domiciliaria y el destino a Canarias. Los alumnos tampoco formaron parte del Frente de Juventudes ni asistían a los campamentos de Falange. Hubo un momento de mayor tensión cuando el 2 de mayo de 1941 el gobernador escribió una carta al rector, P. Delgado, quejándose de que en un acto al que fueron invitados los alumnos, no habían saludado con el brazo en alto". Wenceslao Soto Artuñedo, S.I. Los jesuitas en Málaga. Isla de Arriarán, XXXIX.

(1a) Colegio de San Estanislao de Kostka, donde murió Manuel Oliver Perona. Para obtener copias fotográficas de estos retratos de Franco y Queipo he hecho incansables gestiones en la dirección del Colegio, sin fruto alguno. Se me dijo que, con la llegada de la democracia al país, habían sido guardados en un sótano, donde permanecen hasta hoy.

"Un castillejano del que se puede presumir gran cultura histórica fue Manuel Oliver Perona, jesuita. Durante la II República los jesuitas fueron expulsados, y a Manuel Oliver le correspondió establecerse en Innsbruck. Si algo hay que alabar a los hijos de San Ignacio es su capacidad de estudio e investigación, aunque por otra parte tales conocimientos los utilizan en provecho propio y en manipular a los más débiles. Manuel Oliver, documentadísimo como debía estar en todo lo concerniente al palacio de Montpensier de su pueblo natal y a la vida y obras de Hernán Cortés, no debió perder oportunidad durante su obligatoria estancia en la ciudad austríaca de visitar la colección del archiduque Fernando II y sobre todo de interesarse por el celebérrimo penacho de Moctezuma". Historia de los apellidos, 21p. Junio de 2020.

(2) En Filipinas en 1915 el poeta Salvador Rueda visitó la ciudad de Cavite, donde fue recibido por importantes personalidades de ella. Uno de los prohombres que lo recibieron y su esposa, la moronense Ana Calderón, se encontraban en Castilleja de la Cuesta cuatro años antes. Apadrinaron a un sobrino de ella, hijo de su hermano Enrique y nacido el 19 de octubre de 1910 en una casa de la Plaza de la Constitución (hoy de Santiago); fue el recién nacido llamado Antonio, hijo de Enrique Calderón García, de profesión panadero, natural de Morón de la Frontera, y de Francisca Cansino de los Reyes, natural de esta Villa, casados en su parroquia de Santiago en 1897 ó 1898. Abuelos paternos, José Calderón Luque y María García Morales, naturales de Morón, y maternos, Antonio Cansino Mellado y Carmen de los Reyes Cálceres, naturales de esta Villa. Padrinos del bautizo celebrado en Santiago el 24 de octubre, José Vaca Garrido (2a), natural de Granada, y su esposa Ana Calderón García, natural de Morón, vecinos de Cavite (Filipinas). Testigos, Ramón Rodríguez Pinto y Rafael Blanco Beltrán, vecinos de esta Villa. Ofició el cura Diego Rodríguez.


Partida de bautismo de Antonio Calderón Cansino

(2a) Los Vaca Calderón eran familia distinguida en Cavite. Don José Vaca Garrido, como queda expuesto, invitó al poeta Salvador Rueda a dicha ciudad: 

"El sábado, 9, visitó el poeta el vecino puerto de Cavite, saliendo a las tres de la tarde del estero de Binondo en la lancha 'Earnshaw', invitado por D. José Vaca Garrido. El poeta con su comitiva, llegó allí a las cuatro. Recibiéronle en el pantalán del Arsenal D. José Vaca y D. Odón Villamarín y varios distinguidos caballeros de aquella ciudad.
Después de las presentaciones de rúbrica, el poeta pasó a visitar todas y cada una de las dependencias del Arsenal, acompañado de un oficial de la marina de los Estados Unidos. Terminada la visita al Arsenal entró en el pueblo de Cavite triunfalmente, escoltado por una pléyade de caballeros caracterizados de aquella localidad, y a los acordes de la Marcha nacional española.
En varios vehículos el poeta y comitiva se dirigieron a la residencia de los Sres. de Vaca, donde fueron obsequiados con una opípara merienda. Luego recorrió la población, y a las 6 de la tarde asistió a la recepción que en su honor se daba en el Teatro Edén, que estaba decorado con banderas y guirnaldas. Allí recibió el saludo del gobernador provincial D. Antero Soriano, que pronunció un sentido y elocuente discurso. Lo mismo hicieron los Sres. D. Augusto Reyes y D. Serafín A. Vaca, este último en inglés, en atención a los muchos caballeros y señoras de la colonia norte-americana allí presentes.
A continuación comenzó el baile, que resultó animadísimo. Se sirvió una abundante cena a los concurrentes, amenizando el acto con sus acordes la afamada orquesta Molina.
El acto fue hermosísimo, concurriendo a él lo más distinguido y selecto que encierra Cavite en su sociedad.
A las once de la noche el poeta y su comitiva regresaban a Manila complacidísimos de la conmovedora y popular acogida del pueblo de Cavite y de las atenciones mil que los Sres. de Vaca prodigaron a todos.
Durante la visita al vecino puerto, el poeta contempló el sitio  donde fueron fusilados, en los tristes días de la revolución, 'los trece mártires de Cavite' y el lugar donde las naves de Montojo, en una mañana histórica, impotentes para vencer, supieron sucumbir honradas. Unos y otros mártires, víctimas de las discordias de los hombres, se enternecerían gozosos en su tumba al sentir los pasos del poeta que venía a entonar sobre las ruinas del pasado el himno eterno de la fraternidad y del  amor… ". Salvador Rueda en Filipinas (Jornadas de Poesía y Patriotismo). Editado por el Casino Español de Manila. Imprenta Viuda de E. Bota. Manila, 1915.


La familia Vaca Calderón en el año de la visita del poeta Salvador Rueda. Mundo Gráfico, 15 de diciembre de 1915.

En la foto aparecen con sus diez hijos (en muchas ocasiones figuran con el apellido materno en primer lugar, excepto Enrique, nacido en Granada. También usaron indistintamente Vaca y Baca):

Angelita Calderón Vaca (1891-1992)
José María (Pepito) Calderón Vaca (1893-1966)
Serafín Calderón Vaca (1895-1917)
Herman Calderón Vaca (1897-1976)
Enrique Vaca Calderón (1899-1946)
Anita Calderón Vaca (1901-1951)
Angustias Calderón Vaca (1903-1944)
María Calderón Vaca (1905-?)
Manuel Pedro Bienvenido Calderón Vaca (?)
Ángel Calderón Vaca (1911-1990).

De ellos, Angustias Calderón Vaca se casó en Cavite el 19 de junio de 1923 con Joaquín Mencarini, de 29 años, hijo de Juan y de Rosario Blanco. Angustias y Joaquín tuvieron a Elvira María de Bacchini (Elvira Maria Mencarini de Bacchini), nacida el 14 de diciembre de 1929 y fallecida el 23 de marzo de 1988 en Sacramento (California). Elvira María Mencarini se casó con Sam John Settimo Mario Bacchini.



Elvira María Mencarini

Ingeniero naval, Joaquín Concas Mencarini nació en Manila en 1879 y falleció en Madrid el 20 de julio de 1933. La revista Ingeniería Naval de agosto de dicho año publica su necrológica, y dice que estudió en la Regia Scuola Navale de Génova.


Escuela Naval de Génova

Joaquín era hijo del capitán de fragata Víctor Concas Palau, barcelonés, y de María Mencarini Pierroti, malagueña, quienes tuvieron, además de él, a otros tres hijos, nacidos en Manila, Málaga y Londres. La familia vivía en 1889 en la Escuela Naval de San Fernando (Cádiz).
María Mencarini Pierroti (o Pierotti), nacida en Málaga en 1859, era hermana de Juan Mencarini e hija de Albino Mencarini, nacido en Viterbo (Italia) en 1828, excombatiente de la guerra italo-austríaca de 1848, cónsul en Jaffa y Alejandría, nacionalizado español y un gran literato.

"Juan Mencarini Pierotti (Alejandría, Egipto, 15 de junio de 1860- Manila, Filipinas, 29 de abril de 1939) fue un empleado de rango medio-alto en las Aduanas Imperiales del Imperio chino entre 1881 y 1912. Tras abandonar voluntariamente las Aduanas, Mencarini registró una empresa de importación y exportación en Shanghái y ejerció de agregado comercial del consulado de España en la ciudad. En paralelo a su carrera profesional, Mencarini participó activamente en diversas asociaciones culturales y académicas y contribuyó al desarrollo de la filatelia e historia postal en Asia oriental así como de la fotografía amateur". Wikipedia.
Juan mantuvo correspondencia con Marcelino Menéndez Pelayo.

"When Jose Maria (Pepito) Calderon Vaca was born on 22 November 1893, in Piauí, Brazil, his father, Jose Vaca Garrido, was 30 and his mother, Ana Calderon Garcia, was 20. He married Asuncion Favis Rivero on 26 November 1927, in Vigan, Ilocos Sur, Philippines. They were the parents of at least 1 son. He died in 1966, in Philippines, at the age of 73". familysearch.org

Asunción Favis Rivero nació en 1904 y murió en 2005. Tuvieron a Eduardo Rivero Vaca (1929-2018). Eduardo tuvo, en Manila, a María Luisa Guidotti Vaca (1960-2008).

Manuel Pedro Bienvenido Vaca se casó en Manila el 31 de marzo de 1954 con Marcelina Juneo, hija de Braulio y de Benita Senillo.

Enrique Vaca Calderón nació en Granada el 30 de noviembre de 1899 y murió en Cavite el 11 de abril de 1946. Se casó con Ana Tuyay Llander, con quien tuvo a Mario Vaca Tuyay (Cavite,1927-Tucson, Arizona, 2007). Mario Vaca Tuyay tuvo a Marlene Veronica Vaca.


Mario Vaca Tuyay

María Vaca se casó con Billy Woodruff King en Cavite el 29 de noviembre de 1933. Billy, teniente coronel en el Cuerpo de Marines, era hijo de Washington Woodruff King. "When William Woodruff King was born on 27 June 1908, in Bronson, Sabine, Texas, United States, his father, Washington W. King, was 28 and his mother, Florence Buckle, was 26. He married Maria Vaca on 29 November 1933, in Cavite, Cavite City, Cavite, Philippines. He lived in Justice Precinct 6, Sabine, Texas, United States in 1910 and Justice Precinct 6, Stephens, Texas, United States in 1930. He died on 2 October 1981, in Santa Monica, Los Angeles, California, United States, at the age of 73".


El suegro de María Vaca Calderón, Washington Woodfuff "Cap" King, nacido el 5 de enero de 1880 en Milam (Texas) y fallecido el 6 de febrero de 1959 en Vidor, Orange, fue uno de los fundadores de la ciudad de Bronson, Sabine, Texas, en 1902. Miembro de una logia masónica, sirvió muchos años como oficial en Sabine en el sistema carcelario texano, además de haber sido político en el partido demócrata. En la House of Representatives de Texas y con voto unánime se le rindió tributo como patriota, amigo de la humanidad y admirado por miles de personas de todas las clases sociales. Teniente en el ejército estadounidense durante la I Guerra Mundial, "he had hardly begun his practice when he was commissioned a Lieutenant in the Army Intelligence Service in 1917. He resumed the practice of Law in Dallas in 1919".


Washington Woodfuff "Cap" King en 1913

Los Calderón siguen en la actualidad ampliamente representados en Morón de la Frontera. Uno de ellos, Antonio Ramos Calderón, fue diputado y asesor general de Hacienda entre 1868 y 1869. 
De manera  provisional podemos trazar el itinerario de los viajes del matrimonio Vaca Calderón partiendo del lugar del nacimiento de sus hijos. En Cavite desde 1891, dos años después aparece la familia en Piura, estado brasileño con costa en el Atlántico, donde nació José María. Vueltos a Cavite, al perder España el dominio del archipiélago regresaron a España y recalaron en Granada, donde nació Enrique en 1899. Después volvieron a Filipinas, donde nacerían sus cinco restantes hijos.

Uno de los personajes que recibió en Cavite al poeta malagueño Salvador Rueda fue Demetrio Odón Villamarín (v.s.), el cual reclamaría el 24 de julio de 1900 a los norteamericanos la devolución de dos de sus barcos, el "San Rafael" y el "Aguilar", que le habían incautado en San Roque (Cavite), el 1 de mayo de 1899. En 15 de agosto de 1900 todavía esperaba Odón respuesta.


Croquis del combate naval de Cavite

Comenzada la guerra hispano-estadounidense en Cuba en 1898, se extendió al archipiélago, que ya estaba en estado de rebelión encabezada por Aguinaldo, quien declararía la independencia el 12 de junio de dicho año. Un mes antes tuvo lugar la batalla de Cavite entre fuerzas navales estadounidenses y españolas, consecuencia de la explosión del acorazado Maine en febrero, en el puerto de La Habana.
 Al perder España la guerra firmó en el Tratado de París la cesión de las islas a los norteamericanos por 20 millones de dólares. Éstos, al no reconocer a los independentistas de Aguinaldo, continuaron la guerra, ahora contra los filipinos.


Salvador Rueda, al llegar de vuelta a España, hubo que soportar las críticas de la caverna patriótica que ensalzaba —y hasta nuestros días ensalza— la gesta civilizadora hispana en todo el orbe. Por acusarle, además de antipatriota, se le acusó, en estos prolegómenos de la I Guerra Mundial, de germanófilo. Todo lo cual debido a que en Filipinas puso sin vacilar los puntos sobre las íes en el candente tema de la cruenta explotación a que los piojosos aventureros extremeños, andaluces, vascos, castellanos, etc. habían sometido a pueblos que, en muchos aspectos, eran superiores en lo que a civilización respecta:

"Está bien que nuestros literatos, más o menos intelectuales, hagan de vez en cuando sus excursioncitas por las antiguas colonias, se exhiban por los teatros, aunque sea en calidad de fenómenos, peroren, reciten, canten o hagan juegos de manos, con tal de sacar unas pesetejas, ya que la profesión no está en España como para hacer fortuna ni muchísimo menos.
Lo que no resulta ni medio regular es que estos caballeritos, después de haber encomiado en versos de todos los estilos y medidas el amor patrio, en cuanto salen de España y pisan suelo extranjero se sientan antipatriotas, y para adular a nuestros excoloniales se desaten en injurias contra la madre patria.
Ahí está, por ejemplo, el famoso Salvador Rueda, que en su tournée por Filipinas, actuando de 'embajador de la intelectualidad española', se ha destapado públicamente contra su patria, afirmando que 'las islas Filipinas habían estado por espacio de trescientos años bajo las cadenas de la tiránica España'.
¿Con que la tiránica España, eh? ¡Qué lástima, hombre, qué lástima!
¿Tiránica? ¿Se atreve usted a llamar tiránica a la sufrida tierra que ha soportado durante tantos años el peso de sus ripios y de sus tonterías?
¿Tiránica, cuando ha tolerado que en los escaparates de las librerías se exhibiera el retrato de un tal Salvador Rueda con una corona de laurel, como el Dante, y el público se ha reído en vez de protestar?
¡Es el colmo de la ingratitud!

Pues ahora verán ustedes cómo un yanqui, el Dr. Kelley, va a salir a la palestra para contestar a Salvador Rueda.
El Dr. Kelley ha ido a Méjico para recoger datos fehacientes y descubrir lo que haya de verdad en las denunciadas crueldades llevadas a cabo por los insurrectos mejicanos.
Con los datos recogidos ha publicado un importante libro, y en él contesta indirectamente a las gratuitas afirmaciones de Salvador Rueda. El Dr. Kelley hace justicia a la calumniada España, a la 'tiránica y despótica' España, que cuando llegó a Méjico, al Perú, al Paraguay o a Chile, no hizo como los anglosajones, que destruyeron y aniquilaron la raza aborigen, no dejando rastro de ella.
España no procedió así: la 'tiránica' España conservó estas razas; hizo más, les dio su civilización, su idioma, hasta su sangre, elevando al indio hasta darle el summum de la consideración social.
'Pensemos esto —dice el doctor— antes de condenar la civilización española en América, porque nosotros tenemos muy poco que contar acerca de los esfuerzos anglo-sajones durante cien años para levantar a nuestros indígenas'.
Y mientras que un yanqui habla así, haciéndonos justicia, un español, y poeta por añadidura (aunque ripioso), levanta su voz de papagayo en Filipinas para hablar de las cadenas de la 'tiranía española...'
¿Y no hay quien le rompa la lira?". Semanario La Lectura Dominical, 11 de diciembre de 1915.

"Rueda, hijo, rueda. Salvador Rueda, como ustedes saben, es un contertulio de las Musas menores y un cultivador frenético del bombo.
En cuanto atrapa un billete de ida y vuelta, bien para la América latina, bien para la América del Rastro, empieza a gemir el patriotero 'trust' con una serie de embuchados que no se le indigestan a los lectores... porque no los leen.
Claro que todo esto es tan inofensivo como el potaje de espinacas; pero ahora resulta que el contertulio del Parnaso (tienda de comestibles) aprovecha la oportunidad de los graciosísimos homenajes para discursear fuera del recipiente, y eso no se puede tolerar.
¿Qué creen ustedes que ha dicho el poeta de las sonoridades en su reciente excursión por Filipinas? Pues nada más que las siguientes molestias para la Patria española:
'¿Es que pesa sobre vuestro corazón inocente (el corazón de los filipinos) alguna remota tragedia de la historia? ¿Es porque se modeló vuestra alma bajo una presión demasiado dura de esclavitud y os dura todavía la tristeza que deja siempre en los hombres la falta de misericordia?
Aquella cadena de tres siglos se rompió: saltaron todos sus eslabones y pasásteis a manos educadoras, que os han sembrado de escuelas el Archipiélago y que os han dejado caer sobre las frentes un Niágara de libros'.
¿Les parece a ustedes tolerable?
A nosotros no. Ya sabemos que Rueda dice esas cosas con vistas al homenaje y sus derivados, y que procura que aquí no se incluyan en los bombos que le sacuden el 'trust'; pero como para eso existen en Filipinas los espías de El Mentidero, que los tiene en todas partes, estamos decididos a cortarle las alas a Rueda, para que ruede de verdad.
Con las Musas, todas las confianzas que usted quiera, pollo; pero molestar nuestros sentimientos patrióticos, no.
¡Pues no faltaba más!" El Mentidero, 18 de diciembre de 1915.

En el Heraldo de Madrid del 10 de enero de 1916 escribió tras su viaje Salvador Rueda, defendiéndose de las acusaciones de germanofilia:

"Españolismo en Filipinas. Un autógrafo alemán. Personas que saben que conservo en mi poder el breve documento en que los alemanes del transatlántico 'Princess Alice' agradecieron, y no aceptaron, la invitación que les hizo Cebú para que asistieran al baile organizado en honor de España, esas personas, conocedoras de que poseo el documento, me piden de palabra y por cartas que lo de a conocer, y tengo mucho honor en hacerlo. Séanme permitidas algunas palabras de preparación. Ese documento alemán fue redactado el día mismo en que, al entrar mi barco en el bellísimo puerto de Cebú, el 'Princess Alice', allí anclado desde el comienzo de la guerra, se empavesó con cientos de banderas españolas y alemanas, rompió su banda de música a tocar la Marcha Real de España y el jefe del transatlántico permaneció saludando con la mano en la gorra hasta que mi embarcación pasó y se dirigió a la ciudad de Cebú, que en aquel instante se teñía con las luces del alba. Apenas podía yo ver con los prismáticos, porque mis ojos estaban llenos de lágrimas, cómo se fue quedando atrás el 'Princess Alice' en el horizonte con su banda de música, con su capitán en correcto saludo y con su tripulación de pie y cuadrada sobre cubierta, todo en honor y gloria de España.
El día rebosó todo en fiestas, organizadas por damas y filipinos insignes. Por la noche, baile. Un brillantísimo baile en el Casino Español, al que asistió lo más distinguido de aquella culta y hospitalaria sociedad, para la cual no tengo las suficientes expresivas palabras de gratitud. Fueron invitados el capitán y la oficialidad del 'Princess Alice'. Y estos mismos tiernos hombres, que por la mañana, al romper el día, hicieron los más solemnes honores a España, no aceptaron la invitación al baile. Los alemanes, por voz de su egregio comisario, se expresaron del siguiente modo, y perdóneseme que no borre la alusión inmerecida a mi pobre persona, por dar el autógrafo completo, que ellos, para más honra nuestra, escribieron en noble castellano:

'Cebú, a 20 de octubre de 1915. A la colonia española de Cebú. Señores: Apreciando muchísimo el honor de su invitación inmerecida, me atrevo a expresar a la colonia española mi profundo agradecimiento; pero siento mucho no poder aprovechar esta buena oportunidad, porque la severa lucha de mi patria, en que toman parte, hasta la victoria o la muerte, todos nuestros hermanos e hijos, no me permite asistir a fiestas públicas, aunque sean los motivos tan justificados como la llegada de su ilustre compatriota, mensajero del gran pueblo español, tan simpático a nosotros los alemanes.— Iphacfeas, comisario del vapor 'Princess Alice'.

Esto dice el sobrio documento, y no puede decir más ni con más alto sentido. Vuelvo a repetir que no soy 'germanófilo' ni 'aliado' y que tengo por norma las palabras de amor universal de Cristo, que debieran tener todos los hombres: pero aunque amo y practico la paz, he besado muchas veces esas altas palabras de suprema belleza. Las he llevado sobre mi corazón muchos días, y hoy regalo el hermoso documento a la insigne Redacción del Heraldo de Madrid. Salvador Rueda".


"Built in 1900 for the German Far East mail routes, SS Kiautschou traveled between Hamburg and Far East ports for most of her Hamburg America Line career. In 1904, she was traded to competitor North German Lloyd for five freighters, and renamed SS Princess Alice. She sailed both transatlantic and Far East mail routes until the outbreak of World War I, when she was interned in the neutral port of Cebu in the Philippines. Seized by the U.S. in 1917, the newly renamed USS Princess Matoika carried over 50,000 U.S. troops to and from France in U.S. Navy service from 1918 to 1919. As an Army transport after that, she continued to return troops and repatriated the remains of Americans killed overseas in the war". Wikipedia.

(Continúa en la entrada siguiente)

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...