domingo, 29 de septiembre de 2019

Historia de los apellidos, 20n.



Elías y la viuda de Sarepta. Elías hizo que el rey Acab reuniera a todo el pueblo de Israel, junto al Monte Carmelo y también a los 450 profetas del falso dios Baal. Y estando todos allí reunidos les hizo este desafío: "Vamos a poner dos altares. En el uno estarán los sacerdotes de Baal. Y en el otro estaré yo en nombre de Yahvé"https://ocarm.org/es/content/ocarm/profeta


(VIENE DE LA ENTRADA ANTERIOR). Y el dicho majuelo y tierra no se han de poder partir ni enajenar si no es con el dicho cargo, y da poder a Juan su marido para que disponga de todo lo que dicho es, y cuando él muera, que sea patrón de la memoria Juan de Oliver, su hijo con Bernardo, siendo de edad, y a falta de ellos que sea patrón el pariente más cercano que se hallare por línea de varón, y a falta de varón, sea de hembra, de forma que siempre se prefiera el varón a la hembra, y el que fuere clérigo al lego, sin que se entrometa el Vicario General del partido ni el cura ni otra persona, y que se ponga esta memoria cuando ella muera en la tabla del cuadrante de la iglesia de Santiago. Declara que Bernardo de Oliver, su hijo con Bernardo de Oliver difunto, su primer marido, que está en las Indias (1), al tiempo que se fue de esta Villa llevó consigo más cantidad de 300 ducados, que si viniere y quisiere heredar con los demás, traiga a colación y partición los dichos 300 ducados que recibió, y para en prueba de la verdad está hecha una información ante Roque de las Cuevas, escribano que fue de esta Villa, la cual manda se vea y pase por ella, y lo que por ella pareciere haber llevado, se le haga cargo y cuerpo de hacienda al dicho Bernardo su hijo. Declara que su difunto marido Bernardo compró de Pedro Díaz de Baeza, vecino de Sevilla, 4 aranzadas y cuarta de tierra calma en esta Villa junto a las casas de la morada de la otorgante, y por pleito que contra dicho Bernardo y dicho Pedro Díaz de Baeza trajo Alonso Rodríguez Bueno, vecino de Sevilla, que tres cuartas de la dicha tierra iban dentro de su huerta y planto y majuelo, y por los repartimientos que el Concejo de esta Villa hace de la hacienda de la otorgante como si ella poseyera las dichas tres cuartas de tierra, quiere y es su voluntad que dicho Alonso Rodríguez Bueno pague el pecho y Servicio Real de las tres cuartas, y se le bajen a los herederos de la otorgante, y asimismo cobre ... ... el dicho pecho y Servicio que ella ha pagado por las dichas tres cuartas de viñas y tierra calma que posee dicho Alonso Rodríguez Bueno, y lo declara para que se sepa y se cobren. Nombra por sus albaceas a Juan de Castro su marido y a Sebastián de Chávez, vecinos de esta Villa. Y herederos a Juan de Oliver, Catalina de Oliver, María de Oliver, Bernardo de Oliver, y Ana Martín de Castro, sus hijos con Bernardo y con Juan de Castro. Y nombra a dicho su marido Juan de Castro tutor y curador de las personas y bienes de los dichos sus hijos, y le da poder para que administre sus haciendas, y pide a las Justicias de esta Villa que lo tengan por tal. Dado en Castilleja de la Cuesta a 5 de diciembre de 1622 ante el escribano público y del Concejo de esta Villa Pedro Pérez de Cuéllar. Firmó la otorgante.


(1) Nada he logrado averiguar por ahora de este Bernardo de Oliver el mozo, que emigró siendo menor de edad. Ausente de Castilleja o no, se le tiene siempre en consideración en la abundante documentación de los hijos de María Alonso que paso a exponer.


En el Señorío de Castilleja de la Cuesta a 5 de diciembre de 1622 Maria Alonso, viuda de Bernardo de Oliver y mujer de Juan de Castro, estando recostada en una cama, a lo que parece enferma del cuerpo y en su buen juicio y memoria, entregó al presente escribano este papel sellado que dijo ser su testamento, en 13 hojas, y quiere que no se abra ni se publique hasta que muera, y lo firmó de su nombre, siendo testigos el licenciado Diego Rodríguez Durán, Alonso Ramos, Juan de Ojeda, Luis de Barreda, Juan Cordero, Lorenzo Rodríguez y Bartolomé López, vecinos de esta Villa.

Codicilo de María Alonso. El 11 de mayo de 1623 la otorgante dijo que ahora se ha acordado de otras cosas, y estando en su buen juicio ordenó lo siguiente: por cuanto en su testamento cerrado no se pusieron 400 reales que se gastaron en ¿descresar? las viñas, que son la de Cuestalaencina en Camas y el majuelo de casa, manda que sean por cuenta de sus hijos 200 reales de ellos, y los otros 200 por cuenta de su marido Juan de Castro. En el dicho testamento se quedó por asentar un aparador de palo con sus cajones, y lo mandó poner en el inventario. Fueron testigos Pedro Díaz, barbero, Martín Jiménez y Agustín Rodríguez, vecinos de esta Villa, y por la gravedad de su enfermedad no pudo firmar, y lo hizo por ella un testigo.

En 12 de mayo de 1623 ante Antonio Carrillo, Alcalde Ordinario de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, Juan de Castro dijo que su mujer María Alonso es muerta, y para abrir su testamento pidió al dicho Alcalde Ordinario le reciba su información. El Alcalde mandó recibirla. 
En dicho día Juan de Castro presentó por testigo al licenciado Diego Rodríguez Durán, presbítero vecino de esta Villa, quien dijo que fue instrumental en el testamento de María Alonso, el cual cerrado y sellado se le ha mostrado a este testigo, y en él reconoció su firma, y hoy ha visto difunta a la dicha María Alonso, y dice que es la misma que lo otorgó. Y juró ser verdad lo dicho, y que tiene más de 40 años de edad.
En dicho día Juan de Castro presentó por testigo a Luis de la Barreda, vecino de esta Villa, que hizo su declaración en los mismos términos que el anterior y declaró ser de 26 años de edad. En dicho día depuso también Alonso Ramos, vecino de esta Villa, que declaró en iguales términos que los anteriores y había firmado con ellos el testamento, y dijo tener 40 años de edad poco más o menos. En dicho día también testificó Bartolomé López, vecino de esta Villa, en los mismos términos, y dijo que estuvo presente en el testamento y que por no saber escribir firmó por él Lorenzo Rodríguez, y que tiene 36 años de edad.
Auto. El Alcalde Ordinario Antonio Carrillo, vista la infomación presentada por Juan de Castro, mandó abrir el testamento de Maria Alonso, y lo vio que no está borrado ni en parte sospechoso, y mandó que se tenga por válido y que haga fé.


                                  Firmas de la otorgante y de los testigos

En 24 de junio de 1623 ante el escribano Pedro Pérez de Cuéllar y testigos infrascriptos pareció Antón Pérez Navarro y dijo que por cuanto Antonio Carrillo, Alcalde Ordinario de esta Villa, tiene mandado sea tutor de Bernardo de Oliver, Juan de Oliver y Catalina y María Alonso, hijas de Bernado de Oliver y de María Alonso, difuntos, él se obligaba a hacer bien y honradamente dicho oficio de tutor, y a hacer inventario de los bienes de los dichos menores, y presentó por sus fiadores a su mujer Isabel Rodríguez y a Francisco Rodríguez Caro. Fueron testigos Sebastián de Chávez, Alonso Navarro y Diego Alonso.
En dicho día 24 el Alcalde Ordinario le discernió el título y cargo de tutor y le dio poder para administrar los bienes de los menores, y para llevar todos sus pleitos y causas. Testigos los mismos.


                                            Firma de Antón Pérez Navarro

En 24 de junio de 1624 ante el escribano Pedro Pérez de Cuéllar y testigos pareció Francisco Rodríguez Caro, vecino de esta Villa, y otorgó que ha recibido de Antón Pérez Navarro como tutor de los hijos de Bernardo de Oliver y María Alonso, difuntos, 358 reales y un cuartillo, por sí y por los demás compañeros que se ocuparon en abrir, cerrar y podar las viñas de los dichos menores, que son 3 aranzadas y una cuarta, que fueron de la manera siguiente: 66 reales y medio de 19 peones por podar dichas viñas, a 3 reales y medio cada uno; 2 arrobas de vino para dichos peones, a 3 reales la arroba; 4 reales y medio de escarmentar (sic) los sarmientos, mas 85 reales y medio de 18 peones por abrir las viñas, a 5 reales menos un cuartillo; de 2 días que se ocupó el otorgante como capataz de la dicha hacienda, a 3 reales y medio cada uno; 67 reales y medio de 15 peones por cavar las viñas de detrás del cortinal de la casa, a 4 reales y medio cada peón; 5 reales y un cuartillo de una arroba y media de vino para la dicha cava; otros 2 días de capataz a 3 reales y medio cada uno; de cerrar las viñas 87 reales de 24 peones, los 18 a 4 reales y medio y los 6 a 4 reales; 14 reales por 4 días de capataz; 8 reales de 2 arrobas de vino para dichos peones. Y todo es del beneficio de las viñas en este año de 1624. Testigos, Pascual García, Amador de Biedma y Francisco de Carmona, vecinos de esta Villa.

En 16 de julio de 1624 ante el escribano Pedro Pérez de Cuéllar y testigos pareció Francisco Pérez, vecino de la Calle Real, en nombre de doña Ana de Mendoza, viuda de Alonso Pérez de Guzmán, vecina de Sevilla, con su poder dado en esta Villa en 11 de agosto de 1623 ante el presente escribano, y otorgó que recibe de Antón Pérez Navarro, tutor de los dichos menores, 10 ducados de lo corrido del año 1623 de un tributo que los dichos menores pagan a doña Ana. Testigos, don Fernando de Escobar Melgarejo, Antonio Carrillo y Juan Rodríguez de Salamanca.

Por estos días de mediados del año 1624, en plena resaca de la visita que acababa de hacer a Sevilla el rey Felipe IV, cuando ya fray Antonio Vázquez de Espinosa se encuentra en Madrid, su hermano Miguel Vázquez vuelve a dar señales de vida en las escrituras del notario del Concejo de Castilleja, el 22 de mayo de dicho año, al salir de fiador de Bartolomé Hernández, vecino igualmente de ella, el cual había pedido en préstamo al Pósito de granos 6 fanegas de trigo para sembrar. Ambos, principal y fiador, se obligan a devolverlas por el día de Santiago de julio que viene. Firmaron como testigos Antonio de Guzmán, Diego de Guzmán y Juan García. También firmó Miguel, cuyos rasgos denotan más seguridad que en el otro ejemplo que ya conocemos, aunque le tiembla la mano visiblemente. Luego veremos como el mismo fray Antonio nos dice que hacia 1629 ya había fallecido. Esta fianza y el préstamo de trigo que vamos a ver relaciona a Miguel con la agricultura en nuestro pueblo. Siendo el único varón de la familia establecido aquí, debió quedar a cargo de todas las tierras de su padre:
Miguel Vázquez y Diego Rodríguez Gordo su fiador, vecinos de esta Villa, pagarán al Pósito de ella 3 fanegas de trigo que ha recibido, y se obligan a devolverlas el día de Santiago de julio que viene. Dado en Castilleja a 12 de enero de 1625. Testigos, Amador de Biedma, Simón de Valencia y Juan Suárez, vecinos de esta Villa.



                                  Firmas de Miguel Vázquez y del testigo Antonio de Guzmán

El 15 de octubre de 1625, nos lo volvemos a encontrar, actuando de testigo: en dicho día, mes y año ante el escribano público de Castilleja Pedro Pérez de Cuéllar y testigos, pareció doña María de Ureña, viuda de Bernal del Castillo, vecina de Sevilla estante en esta Villa, como patrona perpetua y única de la capellanía que en el monasterio de la Limpia Concepción de Nuestra Señora de la ciudad de Cádiz (1) instituyó y fundó doña Ana de Ureña su madre, difunta. Y dijo que por cuanto a su noticia ha venido que la dicha capellanía está vaca por desestimiento y renuncia que de ella hizo el licenciado Diego de Mª., presbítero su hermano, último capellán que fue de ella, como consta de la dejación que pasó ante Andrés ¿Mejías?, escribano, en 23 de ... , por tanto ella nombraba como capellán al bachiller Antonio Lorenzo de Plasencia, presbítero vecino de Cádiz, que es persona hábil y suficiente, y pidió a las Justicias de dicha ciudad que admitan este nombramiento. Testigos, Amador de Biedma, Adrián Bambel [flamenco vecino de nuestra Villa casado con una castillejana], y Miguel Vázquez.

(1) Fundado en 1527 sobre la antigua ermita gaditana de Santa María, con una comunidad de monjas de la Orden de la Inmaculada Concepción impulsada por el cabildo municipal.


Hay un cuadernillo en el Archivo Provincial de Sevilla que expone las peripecias por las que pasaron los hijos de la devota carmelitana María Alonso tras su fallecimiento. Bastante deteriorado, carece de al menos el primer folio:
[...] a las heredades de los dichos menores de las pagas de fin de diciembre de 1624 y fin de abril de este 1625 como pareció por tres cartas de pago, que la una de ellas es del repartimiento de Tomares. Ítem dio en descargo 14 reales que pagó a Diego Martín Tomé por la trilla de la cebada que se cogió en el cortinal junto a la casa de los dichos menores, de la cosecha de este año de 1625, como parece por carta de pago firmada por Juan de Henao. Ítem descargo de 22 reales y 24 maravedíes que pagó a Diego Moreno por segar la cebada del dicho cortinal, y entra en ellos media arroba de vino que costó 60 maravedíes, según carta de pago firmada por Antonio de Guzmán. Ítem 6 reales que pagó a Martín Jiménez por el adobo que hizo en los caños (1) por donde se destila el aguardiente de los dichos menores, según carta de pago firmada por Juan de Henao. Ítem 7 reales que pagó a Basco Vela por 2 días que se ocupó en adobar el carro de los menores, según carta de pago firmada por Juan de Henao. Ítem 8 reales que pagó a Pedro Ruíz, vecino de Valencina, carpintero, por un día que se ocupó en adobar el carro en que se trae la lía (2) de los dichos menores, según carta de pago firmada por Juan de Henao. Ítem 2 reales que pagó al dicho Juan de Henao del adobo de la pipa donde se trae la lía, de un fondo de ella, según carta de pago firmada por el mismo. Ítem 9 reales que pagó a Martín Jiménez por aderezar el carro y un barril, según carta de pago firmada por Juan de Henao. Mas 10 reales y medio por los derechos del presente escribano, del Alcalde Ordinario y del pregonero, de una petición, almoneda, pregones, posturas, pujas y remate de las 10 fanegas de cebada que se vendieron, como pareció por los dichos autos. Ítem 56 reales y medio que pagó a Lorenzo de Castilla, de nación portugués, por 2 meses y ... días que sirvió a los menores acarreando lía para aguardiente con el carro, y en otras cosas, como parece por carta de pago ante el presente escribano. Ítem 5 reales que pagó a Juan de Castro (3), vecino de esta Villa, por 6 rayos y una cama (4) de carreta que aliñó para el carro del aguardiente, según carta de pago firmada por el testigo Juan de Henao. Ítem 2 reales a Bartolomé Millán, presbítero vecino de Castilleja de Guzmán, por el diezmo de Camas de la uva de la viña de Cuestalaencina, de la cosecha de 1624, que fue arrendador del dicho diezmo el dicho presbítero, según carta de pago firmada por él mismo. Ítem 6 reales que pagó a Adrián Bambel, receptor de las bulas de la Santa Cruzada este 1625, de 3 bulas que tomó para los dichos menores. Ítem, ... maravedíes de los derechos de esta cuenta. Y no se le bajan ningún maravedíes de ... de la tutela, porque como iba procediendo el dinero de la hacienda lo iba gastando y pagando el dicho tutor Antón Pérez Navarro. Y así acaba esta cuenta, siendo alcanzada la hacienda de los menores en 29.822 maravedíes. Y siendo el cargo 58.996, queda alcanzado dicho tutor en los dichos 29.822 maravedíes. El cual tutor aceptó la cuenta. Firmó el escribano Pedro Pérez de Cuéllar.

(1) "La Real sociedad aragonesa ha experimentado muchas veces los funestos efectos de las vasijas de cobre que se destinan al uso en las cocinas, botillerías, alambiques y caños de las ollas de destilar aguardientes, aun quando esten estañados, pues la capa muy delgada del estaño se gasta pronto, é inmediatamente se presenta el cardenillo. La sociedad habia dirigido su atencion en varias ocasiones á inquirir los medios de prevenir tan tristes sucesos, y acaba de tener la satisfaccion de que D. Tomas Lolumo y Perez, maestro alfarero de la ciudad de Barbastro, le haya presentado un nuevo invento debido á su aplicacion y detenidos ensayos, de formar unos caños de barro que pueden servir con conocida utilidad para las fábricas de aguardientes en lugar de los de cobre. El método usado por este hábil artesano ha sido el de empezar por estudiar la preparacion y mezcla de las tierras, formar los caños, cocerlos dos veces, y barnizarlos; y con él se hallaban ya corrientes en 10 de Octubre último los caños de barro en la fábrica de aguardientes perteneciente á Antonio Cramontel en la propia ciudad de Barbastro. La economía que resulta del uso de estos caños es constante; pues los de cobre cuestan cinco veces mas que ellos, y aun les son inferiores en la duracion, respecto á no quebrarse los de barro sino por recios golpes, ó por alguna desgracia imprevista, quando los de cobre se han de renovar de tres en tres años lo mas tarde: no se filtra nunca el aguardiente por los de barro, y su calidad es mejor, porque nunca llegan a calentarse como los de metal, que son tambien ventajas apreciables. La sociedad en atencion á este útil descubrimiento, y en premio a los desvelos y aplicacion del mismo D. Tomas Lolumo y Perez le ha nombrado socio de mérito. El inventor se ofrece á admitir en su fábrica de alfarería á los que quieran aprender la fabricacion de los caños de barro, enseñándoles todas las operaciones necesarias á este efecto; y tambien está pronto á acudir personalmente con el propio objeto de comunicar esta enseñanza á qualquiera otra fábrica de alfarería de España donde sea llamado, mediante el zelo que le anima de contribuir al bien de la patria. Lo que se traslada á noticia del público para que se pueda aprovechar de las ventajas de esta invencion". Gaceta de Madrid. Año 1802. Del invento de Lolumo se hicieron eco revistas científicas francesas, inglesas y alemanas de la época.

(2) Lía. (Quizá del celta *lĕga-, *lĭga-, sedimento; confrontar el irlandés antiguo lige, lecho, y galés llai, suciedad). Hez. En las preparaciones líquidas, parte de desperdicio que se deposita en el fondo de las cubas o vasijas. RAE.

(3). O sea, el padrastro de los hijos de María Alonso con Bernardo de Oliver tutelados por Antón Pérez Navarro. Parece que María Alonso era ya viuda cuando se casó con Bernardo, con lo cual tuvo tres maridos a lo largo de su vida, pero del primero no procreó. De todos los datos emergidos hasta ahora se desprende que Juan de Castro, también viudo al casarse con ella, no se entendió con los hijos de su mujer a pesar de las intenciones que en sentido contrario ella había expresado en su testamento. Juan de Castro no fue tutor de sus hijastros en ningún tiempo, hizo dividir los bienes de la herencia y adquirió su parte*, y les cobraba a los jóvenes al céntimo los trabajos que realizaba. Luego veremos como la "casa grande" de morada de los menores termina en la ruina. Juan de Castro llevó dos hijos al matrimonio con María Alonso: Ana María de Castro y Jusepe de Castro.
* El 19 de mayo de 1625 ante el escribano del Concejo de Castilleja Pedro Pérez de Cuéllar parecieron Sebastián de Chávez y Francisco Rodríguez Caro, apreciadores nombrados por el tutor Antón Pérez Navarro para partir la viña del callejón de ¿Gelberallón? entre sus menores y Juan de Castro, viudo de la difunta madre, y dijeron bajo juramento que ellos han partido la dicha viña, y la parte que tocó a dicho Juan de Castro la apreciaron en 12 ducados de mejora, los cuales ha de pagar a los dichos menores, y se le han de cargar al dicho Antón Pérez Navarro para que de cuenta de ellos. Firmó Sebastián, que dijo tener 44 años de edad. Francisco Rodríguez Caro, analfabeto, tiene 35 poco más o menos.
El 8 de mayo de 1625 Juan de Castro, vecino de Camas (sic) estante al presente en esta Villa de Castilleja, viudo de María Alonso, como padre y administrador de Ana María de Castro y Jusepe de Castro sus hijos, recibió de Antón Pérez Navarro 307 reales por 12.462 maravedíes que los dichos menores debieron pagarle, y de ellos se bajaron los susodichos 12 ducados por la mejora de dicho Juan de Castro en la viña de junto al cortinal de la casa de los menores, y mas recibió 21 reales que fueron por las cuatro partes de 2 fanegas de trigo que dicho Juan de Castro pagó al Pósito de esta Villa mas 6 reales de costas, que todo junto montó 225 reales, porque el dicho trigo lo tomó del dicho Pósito el dicho Juan de Castro y se consumió en dar de comer a los dichos menores, a la dicha María Alonso, y a sus cuatro hijos con Bernardo de Oliver. Y de la dicha cantidad de 225 reales se dió por recibido y pagado. Testigos, Amador de Biedma, el licenciado Alonso de Salinas, y Pedro Rodríguez de ¿Beas?, vecinos de esta Villa.

(4) Rayo, lo mismo que radio. Cama, el suelo o plano del carro o la carreta.


Sigo con una curiosa memoria de puño y letra del tutor Antón Pérez Navarro:
Memoria de lo que gasté en el casamiento de Catalina de Vega (1) mi menora: de un anillo, 21 reales; de 2 pañuelos, 16 reales; de las amonestaciones, 3 reales; de un jubón y una saya, 110 reales; de 9 libras de colación (2) para concierto y boda y arroz y cucharas y azúcar para la boda, 4 reales; de un cobertor de lana blanco, 46 reales; de una valona (3) para el desposado, 20 reales; de lienzo, 56 reales; mas 3 gallinas para la boda, 12 reales.

(1) En vez del de su padre Oliver, se le impuso el apellido de su abuela paterna Mariana, mujer de Bernardo Oliver el Espadero. Su tía abuela Marina de Vega*, viuda de Francisco Miguel, había hecho testamento el 15 de abril de 1623 —durante la estancia de fray Antonio Vázquez en Sevilla—, mandando ser enterrada en la iglesia de Santiago en la sepultura que allí tenían sus padres delante del Santísimo Sacramento. Dejó todos los bienes muebles de su casa a Petronila**, "por el amor que le tiene y el regalo que le ha hecho durante su enfermedad". A Marina, hija de Petronila y Alonso Rodríguez, le deja 8 ducados, "por el amor que le tiene y por haberla criado". Nombró por albacea al cura de la iglesia de Santiago Juan Ramos Zambrano, y por heredera a su propia alma. Testigos, Juan de Orta, Gonzalo Lorenzo, Matías Fernández, Francisco de Ojeda y Lorenzo Rodríguez. 
A los Vega —y por tanto de los Oliver— pertenecieron Francisca de Vega, mujer de Adrián Bambel el flamenco referido más arriba, y sus hermanos Juan Payán y Ana de Vega. Francisca testó también en 1623, nombrando por albaceas a Juan Rodríguez Gordo y a Francisco de Castro, y por heredero a su marido Adrián. Por entonces Juan Payán estaba en Indias, y Ana era difunta; esta última dejó varios majuelos de viña a los dichos sus hermanos Juan y Francisca.
* "Aclaramos, por fin, que todo el embrollo —extendido hasta el siglo XIX como hemos visto— se debió a una defectuosa partición de los bienes de Francisco Miguel, quien en su testamento los dividió entre su mujer Marina de Vega y una obra pía que fundó en la iglesia de Santiago". Ver  https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/03/martin-de-japon-y-vi.html
** "Y después de lo susodicho, en 15 de septiembre de 1611 dicha Petronila de Ribera presentó por testigo para la dicha información a Marina de Vega, viuda de Francisco Miguel, vecina de esta Villa, quien habiendo jurado a Dios y siendo preguntada dijo conocer a Petronila desde que era niña pequeña, y sabe que es mayor de edad de 25 años porque se ha criado en las casas de la morada de esta testigo, y se remite a la fé de su bautismo, y que esto sabe y es la verdad so cargo del juramento que hizo, y que es de edad de 60 años poco más o menos". Ver https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/09/historia-de-los-apellidos-20j.html 

(2)  Refacción de dulces, pastas y a veces fiambres, con que se obsequia a un huésped o se celebra algún suceso. RAE.

(3)  Cuello grande y vuelto sobre la espalda, hombros y pecho, que se usó especialmente en los siglos XVI y XVII. RAE


Interesante es también esta otra memoria de la destilería de los menores de Bernardo y María Alonso:
Memoria del agua [abreviatura de aguardiente] que se ha hecho desde el 20 de enero hasta el 13 de junio de este presente año de 1625: en 20 de enero una carga de aguardiente de 9 arrobas, a 10 reales son 90, quitados los 4 y medio de aduana, quedan 84 reales y medio; por fin del dicho mes de enero, otra carga de 9 arrobas, idem; el 15 de febrero, lo mismo, y el 20; el día 25 una carga de simple (1) a la mitad, son 45 reales, que quitados los 4 y medio de aduana dan 40 y medio; en 11 de marzo una carga de fuerte a 11 reales y medio, son 103 reales y medio, que quitados los 4 y medio de aduana y 4 de flete de un caballo, quedan 95 reales; el día 17 otra carga al propio precio, pero la llevó el macho de casa y no se quitan mas que los 4 reales y medio de aduana, que dan 99 reales; el día 18 otra carga al propio precio y con aduana; el día 20 otra carga; el 4 de abril otra; el 18 otra a 10 reales, que 9 arrobas menos cuarta son 87 reales y medio, y quitados 4 y medio de flete quedan 83; el día 21 otra carga al propio precio; el 26 otra; el 30 otra; en 5 de mayo otra carga de simple de 9 arrobas, a 5 reales son 45, que quitado un real y un cuartillo de una cuarta, y 4 reales y medio de aduana, quedan 39 y un cuartillo; el día 15 una carga de fuerte a 10 reales, que fue 9 arrobas menos cuarta, y son 87 reales y medio, que quitados los 4 y medio de aduana son 83; el 1º de junio otra carga al propio precio; en día 6 lo mismo; el 13 otra carga de simple al propio precio. Monta esta cuenta 1.528 reales y medio.

(1) Se contemplan dos clases de aguardiente: el simple y el fuerte.


He aquí otro documento que nos ilustra con detallada pormenorización de la dieta —en la primera mitad del siglo XVII— de unos adolescentes de familia con un nivel por encima del común de Castilleja de la Cuesta:
Memoria del gasto de los menores en la semana desde el sábado 28 de diciembre de 1624 hasta sábado 4 de enero de 1625. Sábado de grosura (1), 32 maravedíes; el domingo, lunes, martes, miércoles y jueves consumieron 6 libras de carne de puerco (2), que a 13 cuartos y medio sumaron 312 maravedíes; el viernes de pescado, 32 maravedíes; mas 2 cuartos cada día de aceite en 7 días, 14 cuartos, son 56 reales; mas una libra de jabón, 26 maravedíes; y mas media arroba de vinagre, un real y medio; mas de pan en estos 7 días, 21 hogazas a 26 maravedíes, son 546 maravedíes. Y monta la semana 1.054 maravedíes.
En la semana entre el domingo 5 y el sábado 11 de enero los jóvenes consumieron 24 hogazas de pan, 5 libras de puerco, 8 maravedíes de berzas cada día, 32 de sardinas mas el viernes de pescado, media libra de jabón, grosuras el sábado, y aceite. 
Del domingo 12 al sábado 18: 28 hogazas, 5 libras de puerco, berzas, pescado el viernes y grosura el sábado, y aceite y jabón, mas 14 almudes de cebada para los caballos, que a 40 maravedíes cada un almud son 560; para aliñar los caños 102 maravedíes de aceite, mas 12 maravedíes de estopas, mas 1 y medio de tomizas, mas 1 y medio de hilo de acarreto, mas 16 de pez, mas 6 reales del maeso [por maestro] que lo aderezó (3), mas 68 maravedíes de vino, mas ... de aliño al carro. Gasto total en esta semana, 1.064 maravedíes.
Semana del domingo 19 al sábado 25: 31 hogazas y media de pan; 5 libras de carne; de ... sardinas para almorzar ..., mas viernes de pescado; sábado de grosura; 1 libra de jabón; 8 maravedíes de sal; 28 de aceite. Total, 1.238 maravedíes.
Semana del domingo 26 al sábado 1º de febrero: 29 hogazas de  pan; puerco, berzas; mas de pescado viernes y sábado 136 maravedíes porque comió un carpintero que aliñó el carro [Pedro Ruíz, vecino de Valencina del Alcor]; mas aceite, jabón; cebada para el mulo, 21 almudes que se compraron esta semana y la pasada, a 10 cuartos el almud, que son 840 maravedíes. Total de la semana, 2.034 maravedíes.
Semana del domingo día 2 al sábado día 8: 20 hogazas, 4 libras de carne, y sin variación en los demás alimentos.
Semana del domingo 9 al sábado 15: 28 hogazas; 3 libras de carne durante el domingo, lunes y martes de Carnestolendas; 40 maravedíes de pescado el Miércoles de Ceniza; y 7 almudes de cebada para el mulo. Total, 1.240 maravedíes.
Semana del domingo 16 al sábado 22: sin variación, mas de pescado, arroz y garbanzos de toda la semana, 300 maravedíes; de aceite para el candil, 28 maravedíes; jabón, vinagre, cebada; mas tres herraduras que le echaron al mulo, a 36 maravedíes cada una, 108 maravedíes; 9 reales de una carga de leña gorda; de sarmientos (4), 33 reales.
Semana del domingo 23 al sábado 1º de marzo: 28 hogazas; de pescado, garbanzos, arroz y aceite, 337 maravedíes; 28 maravedíes de aceite para el candil; de la sal, 4 maravedíes; jabón, cebada. Total, 1.292 maravedíes.
Semana del domingo 2 al sábado 8: 28 hogazas y lo demás sin variaciones importantes. Gasto total, 1.061 maravedíes.
Semana del domingo 9 al sábado 15: 32 hogazas y lo demás sin variación considerable. Gasto total, 1.767 maravedíes.
Semana del domingo 16 al sábado 22: 28 hogazas, etc., etc.; de chamizo 42 reales; de sarmientos 44 reales. Total, 4.348 maravedíes.
Semana del domingo 23 al sábado 29: 24 hogazas, etc. etc. Total, 1.074 maravedíes.
Semana del domingo de Pascua día 30 al sábado 5 de abril: 28 hogazas, mas 4 libras y media de carnero en los tres días de Pascua, a 13 cuartos, son 232 maravedíes; miércoles y jueves 3 libras de vaca a 12 cuartos, son 144 maravedíes; mas 40 maravedíes de recaudo para la olla. Total del gasto, 1.085 maravedíes.
Semana del domingo 6 al sábado 12: 30 hogazas; libra y media de carne cada día, 360 maravedíes en cinco días; 20 maravedíes de recaudo para la olla; viernes de pescado, 40 maravedíes; grosura el sábado, jabón, aceite y sal. Total, 1.216 maravedíes.
Semana del domingo 13 al sábado 19: 28 hogazas, carne, berzas, aceite, etc.; mas 8 maravedíes de hilo para coser la collera. Total, 1.186 maravedíes.
Semana del domingo 20 al sábado 26: 28 hogazas, etc., etc.; mas de herraduras al macho, 126 maravedíes. Total, 1.303 maravedíes.
Semana del domingo 27 al sábado día 3 de mayo: 28 hogazas, etc. Total, 1.177 maravedíes.
Y siguen las semanas de este mes de abril de 1625 sin variaciones considerables ni detalles a destacar.
Semana del domingo 25 al sábado 31: lo mismo; mas de aceite para aliñar los caños, 2 cuartillos a 14 maravedíes, mas sarmientos.
Continúa la cuenta sin importantes variaciones hasta la última semana de ella, la del domingo día 8 al sábado 14 de junio, en la que se registran 18 hogazas de pan; 5 libras de carne a 11 cuartos y medio, con mas de "betualla" (¿vitualla?); al carpintero que aliñó el carro, y de aliñar una collera, 9 reales.
Son en total 26 semanas, hasta el 20 de junio de 1625.

(1) Sustancia grasa o mantecosa, jugo untuoso y espeso, extremidades y asadura de los animales. Tras el prescriptivo ayuno del viernes se imponía una ingesta elevada de calorías. "Día de grosura", locución desusada: día del sábado en que había licencia para comer la grosura (grasa) de los animales tras la abstinencia del viernes. La grosura, en tipología religiosa, representa la energía interna del Señor Jesús en su ofrenda de Si mismo a Dios.

(2) La más barata. Por orden de calidad estaba la de puerco, luego la de vaca y en primer lugar la de carnero. Desde antiguo se solían comer zorzales en Castilleja, al igual que gallinas. La cabra y la oveja —que no aparecen en la mesa de los hijos de Bernardo de Oliver— no se mencionan en los documentos de carnicerías y ganaderías del pueblo hasta finales del siglo XVI. Constan en su término abundantes árboles frutales como granados, higueras y naranjos, y la uva se tomaba desde el amanecer, de desayuno, acompañada de pan y vino. Se comían huevos de gallina, generalmente hervidos. En las huertas se cultivaban habas y garbanzos. El pescado, — la gibia, el bacalao, el atún y la sardina—, era transportado desde Huelva por playeros, a lomos de mulos con angarillas, y tenía gran aceptación entre los castillejanos. El "recaudo para la olla" no era otra cosa que los condimentos y las consabidas zanahorias, ajos, cebolla, etc., mas la patata y el tomate tras ser implantados en Europa desde las Indias. El vino, omnipresente en las jornadas de peones, vendimiadores y trabajadores en general, se consumía como alimento y fuente de energía, respetando siempre el limite de la embriaguez, que era muy rechazada por aquella sociedad.
Todavía quedaba el recuerdo del banquete que el duque de Medina Sidonia ofreció a Felipe IV y a su séquito en la visita que hizo a Sevilla entre el fin de febrero y el 5 de marzo de 1624: "Los nobles rivalizaban con la corte en lujo y ostentación, organizando banquetes cuyo costo hacía tambalear a las fortunas más enjundiosas. El duque de Medina Sidonia organizó un agasajo en honor de Felipe IV en sus posesiones del coto de Doñana para lo que fue menester, a fin de alojar al rey, la realización de grandes obras en su finca, disponiendo treinta aposentos, revestidos de espléndidos tapices, construyéndose caballerizas, cocinas, y levantándose en el bosque una verdadera urbe con tiendas de campaña. Los detalles de las acciones cinegéticas, festejos y banquetes, nos lo relata por lo menudo Mariano Pardo de Figueroa: ´Me figuro que tales peticiones y súplicas, lágrimas y miserias, fueron extensivas a los muchos pueblos, villas y lugares del ducado de Medina Sidonia, y que todos accederían, con mejor o peor voluntad, a pagar los vidrios rotos en el bosque de Doñana. Sabido es que las bodas de Camacho fueron penitencia de monje y parvedad de anacoreta, si se comparan con aquellas cocinas de 120 pies de larga cada una, y con aquellos abastecimientos de 800 fanegas de harina, 80 botas de vino, 10 de vinagre, 200 jamones, 100 tocinos, 400 arrobas de aceite, 300 de fruta, 600 de pescado, 50 de manteca de Flandes, 50 de miel, 200 de azúcar, 200 de almíbares, 400 de carbón, 300 quesos, 400 melones, 1.000 barriles de aceitunas, 8.000 naranjas, 3.000 limones, 10 carretadas de sal, 250 de paja, 10.500 fanegas de cebada, 2.400 barriles de ostras y lenguados en escabeche, 1.400 pastelones de lamprea, 46 acémilas porteando nieve, 4.000 cargas de lona, 1.000 gallinas, 100.000 huevos, 600 cabras paridas, que daban 20 arrobas de leche diarias; cabrito, pescado fresco, conejos, perdices, faisanes, pavos ... otros comestibles en exageradas cantidades. Sería necesario copiar toda la relación, si hubiésemos de dar cuenta del rico menaje, de las viviendas, vestidos de pajes, monteros y señores; aderezo de coches y caballos, partidas de caza y pesca, comedias, bailes, música, castillos de fuegos y valiosos regalos de telas, armas, joyas, con que el Duque obsequió a cuantos personajes asistieron a la fiesta, la cual ocasionó, al decir de los cronistas, unos 300.000 ducados de gasto´ ".  Breve historia de la gastronomía andaluza. Juan Antonio Molina. Editorial Castillejo.
"¿Yo, señora? Pues me parezco a mi agüela que a mi señora madre, y por amor de mi agüela me llamaron a mi Aldonza, y si esta mi agüela viviera, sabría yo más que no sé, que ella me mostró guisar, que en su poder aprendí hacer fideos, empanadillas, alcuscuzú con garbanzos, arroz entero, seco, graso, albondiguillas redondas y apretadas con culantro verde, que se conocían las que yo hacía entre ciento. Mira, señora tía, que su padre de mi padre decía: ´estas son de mano de mi hija Aldonza´; ¿pues adobado no hacía? sobre que cuantos traperos había en la cal de la Heria querían proballo, y máxime cuando era un buen pecho de carnero, y ¡qué miel! pensá, señora, que la teníamos de Adamuz y Zafrán de Peñafiel, y lo mejor de la Andalucía venía en casa de esta mi agüela. Sabía hacer ojuelas, pestiños, rosquillas de alfaxor, textones de cañamones y de ajonjolí, nuéganos, xopaipas, hojaldres, hormigos torcidos con aceite, talvinas, zahinas y nabos sin tocino y con comino; col murciana con alcarabea, y olla reposada no la comía tal ninguna barba; pues boronía ¿no sabía hacer? por maravilla, y cazuela de berenjenas moxies en perfección; cazuela con su ajico y cominico, y saborcico de vinagre, ésta hacía yo sin que me la vezasen. Rellenos, cuajarejos de cabrito, pepitorias y cabrito apadreado con limón ceutí, y cazuelas de pescado cecial con oruga, y cazuelas moriscas por maravilla, y de otros pescados que sería luengo de contar. Letuarios de arrope para en casa, y con miel para presentar, como eran de membrillos, de cantueso, de uvas, de berengenas, de nueces y de la flor del nogal, para tiempo de peste; de orégano y hierbabuena, para quien pierde el apetito; pues ¿ollas en tiempo de ayuno? éstas y las otras ponía yo tanta herencia en ellas, que sobrepujaba a Platina, ´De voluptatibus´, y Apicio Romano, ´De recoquinaria´, y decía esta madre de mi madre: ´Hija Aldonza, la olla sin cebolla es boda sin tamborín´". De Francisco Delicado. La lozana andaluza. En Juan Antonio Molina, obra citada.

(3) Los principales problemas que aparecían en los caños de destilación —hechos de cobre— eran el venenoso cardenillo* [ver la noticia de la Gaceta de Madrid transcrita arriba] y las fugas y filtraciones. Para solucionar el primero se limpiaban los tubos con aceite; la estopa, las tomizas, el pez y el hilo de acarreto [esto es, de carrete] se utilizaban de impermeabilizantes para arreglar las filtraciones en las articulaciones y empalmes de los dichos conductos, que se producían por el sobrecalentamiento.
* Suele ser una mezcla de acetatos de cobre, principalmente acetato de cobre (II), Cu(CH3COO)2, con óxidos e hidróxidos de cobre. Wikipedia.

(4) La "leña gorda", los sarmientos y el chamizo* eran el combustible que mantenía hirviendo el mosto en las calderas —las mayores tenían de 30 ó 40 litros de capacidad—, para la obtención del aguardiente. Se puede comprobar que en las semanas que el tutor Antón Pérez Navarro adquiría cargas de leña el gasto total se triplicaba. Se consumía mucha porque el fuego debía estar activo durante muchas horas hasta que se evaporaba todo el vino.
* Chamizo. Leña de cañas o ramajes menudos de olivo. Leña menuda. Del gallego-portugués "chama", del latín "flama", llama. Diccionario de uso del español. María Moliner.


domingo, 22 de septiembre de 2019

Historia de los apellidos, 20m.




"... y yendo yo por capellán mayor del ejército de que se hizo muestra en los Chachapoyas (1) por orden del Virrey que era el Marqués de Montesclaros (2) el año de 1615, no tuvo efecto por la contradicción que hicieron envidiosos y malintencionados que suelen en semejantes ocasiones tomar el demonio por instrumentos, para que no se ejecuten ni consigan semejantes obrajes en que Dios Nuestro Señor puede ser muy servido y granjeándole muchas almas a su conocimiento y servicio, y como el demonio es tan astuto y envidiosos tira la piedra y esconde la mano revolviendo pasiones y procurando inquietudes como en aquella ocasión sucedió [...] y así ni cuando nosotros fuimos donde gastamos muchos ducados, entre más de 200 hombres que íbamos con celo santo del servicio de Dios y de Su Majestad y remedio de aquellas almas, pues yo sólo de mi parte gasté en ornamentos y bastimentos y llevar a mi costa dos soldados y otros pertrechos más de 4.000 pesos, y todos quedamos pobres y desconsolados por habérsenos frustrado nuestros santos intentos por las referidas contradicciones...". Fray Antonio Vázquez de Espinosa. Compendio y descripción de las Indias Occidentales.

(1) Muchos años después llovería sobre mojado. Itziar, monja del convento de Las Irlandesas, donostiarra simpática llena de vida y optimismo, con ocasión de mi pretensión de tomar fotografías de Castilleja desde la torre de dicho convento para compararlas con las que se hicieron a principios del siglo XX*, me refirió que anduvo por Chachapoyas de misionera, y que en cierta aldea, alojadas ella y sus compañeras religiosas en una pequeña casa aislada, fueron despertadas una madrugada por un alboroto de voces y golpes en puertas y ventanas, que resultaron ser producidas por una partida de guerrilleros de Sendero Luminoso. Les ordenaron salir y las tuvieron en fila de cara a la pared durante un buen rato, hasta que se marcharon sin más. Durante todo aquel tiempo Itziar y las demás temieron seriamente ser fusiladas allí mismo.
* El intento se frustró. Itziar y yo subimos a la azotea para acceder a la torre, y allí a la vista de la puertecilla de entrada recordó que había sido tapiada debido al estado ruinoso de la escalera interior. La única forma de subir era por una vieja escala externa de redondillos de hierro mohoso incrustados en el muro, pero yo, tras comprobar lo precario de tal acceso, le expresé mi temor. En ese instante sonó en todo el convento un estridente timbre —llamada de la superiora— y la monja se apresuró a bajar, dejándome a salvo mi hombría valiente y en libertad de escalar hasta arriba mientras regresaba. Una vez sólo lo pensé dos veces, me imaginé el batacazo si se desprendía uno de los inestables y delebles agarraderos, tendido en las musgosas losetas con los huesos rotos esperando que volviese mi guía, y desistí del intento, limitándome a tomar varias fotos desde allí mismo.


Foto de la Calle Real desde la torre del convento, antigua casa donde murió Hernán Cortés.


Mi foto desde una prudente altura, algo menor que la anterior.


Tenía quien esto escribe un sueño recurrente en su niñez, en el cual se veía sobrevolando —hoy, más de cincuenta años después, lo recuerda con total nitidez— las casas de ambas orillas de la Calle Real, en dirección a Sevilla. Era un vuelo nocturno, con el aire tan sereno que parecía más un fluido líquido. De hecho, más que aletear lo que hacía aquel chico, todavía con pantalón corto, era nadar, bracear como si es encontrase en una piscina. Avanzaba a grandes tramos, placenteramente y con una sensación de poder muy agradable, y veía desfilar allá abajo las grandes casonas de la calle, convento de Las Irlandesas incluido.

(2) Nieto de Íñigo López de Mendoza, marqués de Santillana, e hijo del segundo marqués de tal título, al cual los Reyes Católicos concedieron además el ducado del Infantado. Sus descendientes tuvieron hacienda en Castilleja. El virrey del Perú Montesclaros contaba entre sus antepasados con los poetas Pedro López de Ayala, Jorge Manrique y Garcilaso de la Vega.
Siendo virrey de la Nueva España, Montesclaros dió licencia a Francisco Ortiz Navarrete —sobrino del Ortiz de Juanguren que mató Bernardo de Oliver el espadero—, para continuar ejerciendo de médico en la ciudad de Veracruz. https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2018/07/notas-varias-3d.html

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Se tiene la certeza de que desde el desembarco de noviembre de 1622, hasta principios de 1624 fray Antonio estuvo en Sevilla —y por tanto en Castilleja con toda plausibilidad, siquiera esporádicamente—, aunque durante este periodo no dejó constancia documental en su presencia en su localidad natal, ni siquiera como testigo secundario de alguna escritura. Fue entonces, en 1623, cuando sus hermanos Miguel y Sebastiana renunciaron a los cajones de añil y a las botijas de bálsamo, y cuando el otro hermano, capitán Juan Vázquez, donó al dicho Miguel los bienes que le correspondieron por la herencia de sus difuntos padres, como quedó expuesto en la entrada anterior.
En España lo encontramos por distintas capitales. En 1623 en Sevilla desde donde escribió al general de la Orden, Sebastián Fantoni, como consta del memorial que éste envió a la Sagrada Congregación de Propaganda Fide el 7 de marzo de dicho año (1). Aparte de los servicios prestados en la conversión de los indios indicó que tenía dos libros para imprimir. Fantoni, general de los Carmelitas, en vista de sus méritos por el bien de la Orden, le concedió el honor de poder solicitar el grado de doctor por alguna universidad. Balbino Velasco Bayón. Prólogo al Compendio. Historia 16, 1992.

(1) Para la trascripción del memorial de Fantoni copia Balbino Velasco la de Laurentius van den Eerembert, O. Carm., "Documenta Missiones Carmelitarum in America spectantia" (Analecta O. Carm. 7. Roma, 1931) que dice:  Quest anno 1623 acrive di Sivilglia el P. Fr. Antonio Vázquez de Espinosa, Carmelitano che nella nuova America e India Occidentale á speso dieci anni predicando a Cristiani et ad Infideli, scoprendo in quelle regioni nuovo Paesi con gran frutto della Santa Fede, e che di tutto porta scritture et testimonii autentici per presentare al Re Cattolico e poi venire qui e di  dar contodi tutto e perfettionare della missione con l´autoritá de V. Santitá. Di piú dice che porta due libri de sttampare uno del viaggio fatigoso a l´altro del trattare a modo de vivere di tuta l´Indie. Tuta per ampliatione delle Santa religione a fedesse gli é dato licenza et ordinato che venghi promettendali ogni favore et aiuto per la consecutione di cosi santo fine.
Sebastián Fantoni murió el 5 de octubre de dicho 1623 en Palestrina (Italia), donde había nacido 73 años antes. Por tanto, Ismael Martínez Carretero, O. Carm. en La presencia de los carmelitas en Venezuela a lo largo de su historia, se equivoca cuando dice que Fantoni el 11 de marzo de 1624 concedió a fray Antonio el honor de poder obtener el grado de doctor.
"Pero lo que el P. Antonio en realidad deseaba era volver a América y continuar su obra apostólica para lo cual escribe al Protector de la Orden Cardenal Mellini, suplicándole le amparase ante el P. Vicario General Gregorio Canali. La intervención del Cardenal Protector ante el ya Prior General Canali debió ser eficiente porque con fecha del día 10 de agosto de 1627 le nombra su Comisario General y le concede amplias facultades. Al ser investido de tales poderes y una vez reconocidos sus méritos, incluso por la misma Corona que le había concedido el curato de Carangas, preparó con todo esmero su postrera expedición que desgraciadamente no llegó a realizar porque le alcanzó la muerte en 1630, posiblemente en Madrid". (Ismael Martínez Carretero, obra citada).

Quizá un rastro de la presencia de fray Antonio en Castilleja en este año de 1623 se encuentre en el testamento que entonces otorgó la viuda María Alonso, vecina de dicha Villa. Y si no de su presencia, ciertamente de su influencia, lógicamente imaginable al haberse convertido el antaño joven Antón en un importante personaje —vicario provincial— de la pujante orden religiosa del Carmen, amén de un intrépido y experimentado viajero cargado de maravillosas historias del fabuloso mundo del otro lado del Atlántico, y estar en camino de ser destacada parte en la élite gobernante del Imperio. Veamos en detalle el sobredicho testamento, por el cual también conoceremos algo de la industria de destilería de aguardiente en la época, así como asuntos domésticos de la Castilleja de aquellos años:
María Alonso, viuda de Bernardo de Oliver y mujer al presente de Juan de Castro (1), vecina de esta Villa, estando enferma, otorga testamento. Manda ser enterrada en la iglesia de Santiago en la sepultura que diga su marido. Manda que acompañen su cuerpo el día del entierro la Santa Cruz y una docena de clérigos. El día de su entierro, si fuere hora, que le digan una misa y vigilia ofrendada, y que los 12 sacerdotes digan misas de presente con sus responsos. Manda abundantes misas por su alma, así en esta Villa como en diversos conventos e iglesias de la ciudad de Sevilla, y 12 " a la Concepción en su misma Casa en la iglesia de la Calle Real" (2), y otras 12 misas por las ánimas de sus padres. Otras 12 misas por la del difunto Bernardo de Oliver. Y 4 al ángel de la guarda de ella misma. Más 6 por las almas de sus suegros. Manda ser amortajada en un hábito de Ntra. Sra. del Carmen (3), para lo cual se venda un manto nuevo que ella tiene. Declara que ella pagó de sus bienes y de los de su marido Bernardo, del entierro de éste, acompañamiento y gastos que por menudo se hicieron, y hábitos, cera, cura, sacristán y un novenario, 18.586 maravedíes, los cuales quiere que en la partición que se hiciere de los bienes de Bernardo y sus hijos, se reciban y pasen en cuenta, y en la que se tomare a Juan de Castro y sus hijos, también. Declara que ha pagado 872 reales de misas y obras pías del dicho testamento de Bernardo de Oliver, que asimismo los han de recibir en cuenta los hijos de él con ella. Declara que ha gastado en las honras de Bernardo, en vísperas, vigilia, misa cantada, convite del clérigo, sermón, comida del predicador y otros gastos de dichas honras, 200 reales. Declara que pagó a los frailes de San Miguel extramuros de Sevilla ... que debía Juan de las Cuevas de un censo que está sobre las casas de la morada de esta otorgante en esta Villa y que se paga al dicho convento. Declara que Juan Bernal pagó 311 reales del aguardiente que quedó en el testamento de Bernardo en su vida y él no lo declaró, como parece por carta de pago de dicho Juan Bernal, el cual pagó a la otorgante 80 reales de resto de lo que montó el aguardiente del dicho testamento, y lo demás lo recibió Bernardo de Oliver en su vida, y afirma por Dios y una cruz que todo esto es verdad. Declara que ha pagado 1.248 maravedíes del Servicio de Millones, como parecerá por cartas del tiempo de Bernardo. Declara que ha pagado 4.530 maravedíes que montan 4 cartas de pago, una de 60 reales de una trilla, otra de 320 maravedíes de un tributo, otra de 33 reales de una leña, y otra de 22 reales de un diezmo. Declara que ha pagado al Conde de Olivares 2.620 reales, y las cartas de pago de ello están en poder de Antonio Carrillo [mayordomo de don Gaspar de Guzmán] que las llevó para ajustar las cuentas. Declara que pagó a Juan de Morales, curtidor, 5.000 maravedíes, mas 100 reales de costas, que de ellos 2.100 los pagó en tiempo de Juan de Castro su segundo marido, y son de las ganancias de ambos. Declara que pagó 50 reales a Lázaro Hernández, latonero, de unos caños que quedaron hechos para el aguardiente, de resto de su valor. Declara que gastó en echar un carrillo nuevo a la alberca del agua 800 reales, y 200 del adobo del tinadón (4) que se hundió, que todo son 1.000 reales. Declara que pagó 17 reales a Manuel el herrador de herraje que se le debía. Pagó al mozo que se llama Pedro Díaz 20 ducados por su servicio estando en poder de Bernardo de Oliver, los cuales pagó después de su muerte, y de este mismo servicio se resta debiendo al dicho Pedro Díaz 138 reales, y manda que cuando se despida se le paguen de la hacienda de Bernardo. Pagó 8 ducados y 4 reales a Cosme, negro, del servicio que hizo en poder de Bernardo, y declara que todas estas partidas fueron causadas en tiempo del dicho Bernardo, y lo jura ante Dios y esta cruz (el escribano ha dibujado una cruz pequeña en el renglón), y quiere que se les tome en cuenta a los hijos de él con ella en la partición que hubieren de haber de los bienes de ambos. Declara que para pagar las partidas de arriba se vendieron los bienes siguientes: 4 bueyes, en 100 ducados; un buey cabestro, en 24 ducados; una vaca, en 13 ducados; una yegua y un caballo, en 400 reales; y declara que otra yegua que tenían Bernardo y ella, que quedó escrita en el testamento de él, la vendió Bernardo en su vida a Tomé Hernández, vecino de Gines, y así no se ha de cargar en el dicho testamento ni sus herederos han de pedir nada de ella. Declara que Luisa, esclava, se vendió en 100 ducados para ayuda a pagar la cláusula que Bernardo otorgó en su testamento. Declara que cuando murió Bernardo quedó sembrada de cebada una haza en término de Tomares ... ... (línea rota) y de otro cortinal que está en casa 100 fanegas de cebada, y de ella no se pagó diezmo, primicia y voto de Santiago, y la costa y de lo que se quedó se vendieron 50 fanegas, a 6 reales, y la demás se gastó en casa. Declara que del esquilmo de la uva que al morir Bernardo quedó en las viñas en Camas, 2 aranzadas, y en esta Villa, 2 aranzadas y media, procedieron 400 arrobas de mosto, que se vendieron a 3 reales y medio para pagar la costa y cerrar las viñas y erillas, que en el dicho gasto se consumieron 400 reales, de forma que de todo el dicho mosto quedaron ¿más? de 1.000 reales. Declara que en 4 años que lleva casada con Juan de Castro, de lo procedido de dichas viñas no ha habido cuenta ni razón, y manda que se pase por la declaración que dicho Juan de Castro haga, porque la costa que en ellas ha habido ha sido mucha, y con lo procedido de ella ha alimentado y vestido a todos sus hijos de esta otorgante. Declara que después de muerto Bernardo de Oliver se le ofrecieron a ella ciertas necesidades, por lo cual tomó una barata (5) de Cristóbal de Contreras, vecino de Sevilla, en cuantía de 650 reales, de los cuales pagó Juan de Castro 540, los cuales se le han de cargar a los hijos de Bernardo con ella en la partición que se haga de los bienes de ambos. Declara que durante su matrimonio con Juan él ha pagado de servicios, alcabalas y censos 46.490 maravedíes, como parecerá por cartas de pago. Declara que Juan ha gastado en el suelo de la caldera del aguardiente, que está ahora nuevo, 700 reales. Y de adobar y enmaderar el tinadón 250 reales. Y en reparos de los tejados y cintas de caballetes, y cimientos de la casa, y maderos nuevos, y empedrado, otros 250 reales. De una gorda y menuda de olivos (6) que de presente hay en las casas de la morada de esta otorgante, ... reales. Ítem declara que entre Juan y ella tomaron una barata (5) de Diego de la Fuente, mercader de Sevilla, de 700 reales, y se cumple el plazo por fin de este mes de diciembre, manda que se pague esta deuda de los bienes de su marido Juan y de los de los herederos de la otorgante. Ítem se deben a Juan Barrera 8 ducados que Juan y ella han recibido para en cuenta del aguardiente, el cual no le han entregado, y manda que se paguen de todos sus herederos, "pues todos los habemos consumido". Ítem declara que a Marcela, mujer de Pedro Sánchez, vecina de Sevilla, le deben ella y Juan 100 reales que les dio a cuenta del aguardiente, el cual no le habían entregado, manda que se paguen de los bienes de sus herederos y del dicho Juan de Castro. Ítem declara que a Diego de la Fuente, vecino de Sevilla, le deben cierta cantidad de ¿bayeta y casaca? que compraron en su tienda, que ella no se acuerda cuánto, y se remite a los libros del dicho mercader y manda se le pague lo que dijere. Ítem declara que a Alberto Juan, francés, le deben 50 reales poco menos, lo que pareciere por sus libros, de lienzo que les vendió, manda que se le paguen. Declara que cuando Juan de Castro se casó con ella trajo él a su poder los bienes siguientes: 2 vestidos, uno negro y otro verde, y otro vestido de trabajo; 2 jubones, uno de tafetán negro y otro de bombasi (7); otro jubón de raso blanco, y con cada uno de estos jubones 3 vestidos, medias y zapatos, mas 3 sombreros negros, y las medias de los 3 vestidos eran de seda negra; 4 camisones y 2 pares de calzones de lienzo; 4 calzones de lana y 4 pañuelos de narices; una cama de campo y 2 colchones traídos, llenos de lana; un cobertor blanco, de lana; 4 almohadas labradas, las dos de seda verde y las dos de hilo acijado (8); 2 paños de rostro, el uno labrado en acijado y el otro blanco de lino, con sus cabos; una tabla de manteles, nueva; 12 servilletas nuevas; una cama de red, toda entera, con sus artes; un rodapiés labrado con hilo acijado y puntas; una caldera; una tinaja para agua; una Verónica y un retablo con sus bastidores; 2 arcas, una grande y otra pequeña; 2 sillas grandes de descanso. Y lo declara para que en todo tiempo se sepa y entienda. Asimismo declara que los bienes que al presente tienen en sus casas, de Juan, de ella y del difunto Bernardo, son los siguientes: unas casas, linde con casas de Alonso Rodríguez Bueno y con las carnicerías del Conde de Olivares; 2 aranzadas de viñas en Camas al pago de Cuestalaencina; 2 aranzadas y media de majuelo al pago del callejón de Tomares; una aranzada de tierra calma junto al dicho majuelo; una mula vieja; una yegua y un macho; una caldera grande para cocer aguardiente; un tonel grande; 3 barriles y un cubo, todo de madera; un carretón con sus aderezos, y una pipa; unos caños de destilar aguardiente, que están dentro del tonel de arriba; 6 tinajas, 10 pipas y un cuarto; 4 calderas de cobre, la una grande, de cocer mosto; 6 sillas a medio traer; una cuna; 3 bufetes, el uno grande y los dos pequeños, con sus cajones los pequeños; un retablo grande de Nuestra Señora; 7 retablos pequeños; un escritorio de castaño; un arca grande; una copa de cobre con su sarteneja; un aparador de pino; 3 colchones grandes llenos de lana; un armazón de una cama de nogal con sus tablas de pino; una colgadura de cama de jorgueta ajedrezada, con su rodapiés de lo propio; 6 sábanas de bramante; 9 almohadas, las cuatro nuevas y las cinco traídas; 2 acericos; 2 paños de rostro de Holanda con sus puntas, traídos; 3 tablas de manteles grandes de a dos varas y media; 24 servilletas, las doce nuevas y las doce traídas; 2 toallas de servicio ordinario; una colcha nueva de cotonía (8) con puntas blancas y azules; un rodapiés de Ruán con una tira labrada verde; un balcón nuevo de madera que separa una ventana de las dichas casas; una taza de plata y una cuchara de plata; una artesa de madera, y 2 cedazos, y un lebrillo verde grande; 2 varas de damasco verde; un manto de anascote nuevo, y otro traído; 2 sayas, una de jerguilla y otra de anascote; un manteo nuevo, guarnecido; una ropa de tafetán negro, nueva; otra ropa de saya ..., nueva; un jubón y coletillo de ¿tab? guarnecido con oro; 2 onzas de perlas de rostrillo (10); un collarete de perlas con sus ¿chochos?; otra sarta de perlas, y granates azules; una mantilla blanca; un faldellín de bayeta azul; otro faldellín de lienzo en pieza; 2 calderas medianas. Ítem dice y declara que no hay más bienes de consideración. Declara que de 12 esteras de esparto con que estaba esterada la sala alta, las seis de ellas se vendieron siendo ella viuda de Bernardo de Oliver, de forma que no han quedado mas que 6, y 2 de junco, una grande y la otra pequeña. Manda que se dé a su hija Catalina de Oliver, fuera de la parte que le toque, la cama de nogal con la colgadura ajedrezada, y una ropilla de tafetán, y un faldellín colorado de carisea (11) guarnecido, y un jubón de tafetán negro, y es su voluntad que se le dé todo lo dicho fuera de su parte, si se casa a gusto del dicho Juan de Castro, y si no, que se le descuente lo que valiere de su parte, y le den además para traer por casa otro faldellín de bayeta azul. Manda a Mariana, hija del dicho Juan de Castro, una saya de cordoncillo nueva, una ropilla de ¿sayaste? nueva, y un manto de dos que la otorgante tiene, el más traído porque el otro es nuevo y quiere que se venda y con su valor le traigan un hábito de Nuestra Señora del Carmen con que la amortajen (3). Y que den a dicha Mariana y a dicha Catalina sus camisas de vestir, para que las partan entre ambas como hermanas. Declara que un faldellín ajedrezado que tiene Mariana y una ropa que tiene Catalina de Oliver, que no están acabadas de pagar ... ... al mercader ¿Cabasemane? la gruesa de botones que quedó ... se le había de dar cada una como más pudiere sin pleito hasta acabar de pagar. Item manda a su hija María de Oliver que le den, fuera de su parte que le tocare, 2 sartas de perlas, una de medio rostrillo y otras más gordas que dicen neta, y éstas se las dé Juan de Castro en tomando estado. Manda a su hija Ana Martín de Castro un llavero de plata, un collar de perlas y una sarta de perlas y granates azules. Manda que un escritorio que tiene declarado se dé a su marido Juan con lo que tuviere dentro de los cajones, fuera de las piezas arriba declaradas. Manda un rosario de ¿cohuelos? colorados engastado en plata a Nuestra Señora del Rosario, la madre de Dios. Manda se dé a Juan de Oliver su hijo un jubón de lienzo blanco y 2 camisas, la una valona y la otra ... . Declara que ella es cofrade de las cofradías del Santísimo Sacramento y Nuestra Señora de la Soledad y Nuestra Señora del Rosario, y manda que la entierren con su cera y se den 2 reales de limosna a las dichas cofradías. Declara que asimismo quedan por sus bienes un almirez grande con su mano y 2 candeleros de azófar, que se pongan en el inventario que se haga de sus bienes. Quiere que sobre un majuelo que quedó por bienes de Bernardo de Oliver en esta Villa al pago de Cabeza del Moro, y sobre una aranzada de tierra calma junto con él [ al pago del callejón de Tomares, v.s.], linde con viñas de don Diego Lasso de la Vega y doña Ana de Mendoza, vecinos de Sevilla, que están libres de tributos excepto 12 maravedíes sobre el suelo que se pagan al Conde de Olivares, y además están hipotecadas a 300 ducados, que los 200 de ellos se deben a dicha doña Ana de Mendoza, vecina de Sevilla, de que se le pagan tributos a razón de a 20, y los 100 de ellos asimismo están dados a tributo y se pagan réditos al convento y frailes del Señor Antonio de Padua de la ciudad de Sevilla, es su voluntad que, pues los dichos tributos son al redimir, quitarlos de los dichos 300 ducados que de lo que rindieren la dicha viña y aranzada de tierra y otras viñas que ella deja, se rediman los 300 ducados lo más presto que se pudiere, y estando redimidos como dicho es, ella carga y funda sobre dicho majuelo y tierra calma 6 misas rezadas cada año, a decir por el día de la Encarnación de Nuestra Señora y en su octava, por las ánimas suya y de Bernardo, perpetuamente, y deja y nombra por patrono de dicha memoria a Juan de Castro, para que haga que se rediman los 300 ducados y se le digan las misas, y mientras se redimen, que se digan por ella las misas que dicho su marido Juan quiera. (CONTINÚA EN LA ENTRADA SIGUIENTE).

(1) El aguardentero Juan de Castro y María Alonso su mujer —viuda de Bernardo de Oliver— tuvieron a Ana, bautizada el domingo 14 de junio de 1620 por el cura de Santiago Juan Ramos Zambrano, con Antonio Yáñez, vecino de Sevilla en la collación de Santa Lucía, como padrino.

(2) Temprana referencia a la iglesia de la Inmaculada. No dudo que existiera antes, tal y como afirman enfervorizadamente los "historiógrafos locales" en su estúpido enfrentamiento con la otra parroquia de la localidad, la de Santiago. Lo que sí creo es que permanecía inactiva, probablemente en estado ruinoso, dedicada quizá a almacén de enseres polvorientos, y que la documentación del siglo XVI que enarbolan airadamente tales "historiógrafos" no era otra cosa que pura y hueca burocracia, palabrería dictada y elaborada desde San Juan de Aznalfarache por los franciscanos con el único afán de ganar terreno a los expansivos santiaguistas del de Olivares. De San Juan entonces dependía la fantasmal institución callerrealenga, y desde allí y a instancias de las fuerzas realengas hispalenses se intentaba desde antiguo detener el crecimiento del Estado de Olivares que venía mermando la Tierra de la metrópolis a un ritmo alarmante. 
Todo el aparatoso y folclórico enfrentamiento entre las dos parroquias —hoy hermandades— del escindido pueblo se puede reducir a maquiavelismos de la Corte, pivotando entre el partido de los condes de Olivares y el de la monarquía. Y los dichos condes, conscientes del omnímodo poder político de la Iglesia, habían comprado a su servicio una importante parte de ella en la región.

(3) Esta es alguna de la influencia de fray Antonio a la que me refería, siendo así que hasta entonces lo usual en nuestro pueblo eran hábitos franciscanos a tal efecto de amortajamiento, tanto para cadáveres de hombres como para de mujeres.

(4) Tinadón. Tinado grande. Cobertizo que se hace para reservar del temporal a los ganados; y particularmente se toma por el en que están los bueyes. Diccionario de Autoridades.
En andaluz "tinahón" o "tinaón". Tinado grande. "La casa y los tinahones de la Ciñuela quedan a cien metros del agua." (Manuel Halcón, "Recuerdos de Fernando Villalón", Madrid, 1941, pág. 127.) "En ese tinahón caben cincuenta bueyes". Antonio Alcalá Venceslada. Vocabulario Andaluz.

(5) Barata. Venta de artículos a bajo precio con el fin de liquidarlos pronto. RAE. En el testamento de María Alonso no parece tener connotación negativa, pero el Diccionario de Autoridades la registra solo como "trueque malicioso, engaño, mohatra".

(6) Debe referirse al tamaño de las aceitunas que producían sus árboles. Gordas o gordales, y menudas o cagalonas.

(7) Fibra de algodón, más delicada y de mejor calidad que él.

(8) Labrada (o sea, bordada) de hilo azigado. "AZIGE. adj. Lo mismo que Azéche. Véase. Viene del arábigo Zig, que significa cosa negra. AZECHE. adj. Cierto género de tierra negra, que se halla en las bocas de los mineráles de cobre, à manéra de sal: la qual ordinariamente sirve para hacer tinta, y por otro nombre se llama tierra de Sevilla, por cogerse en sus cercanías. Puede venir esta voz del rio Azéche, que corre bien cerca de Sevilla: vocablo Arábigo, que vale tanto como rio negro, o rio tinto." (Diccionario de Autoridades). El onubense río Tinto, en efecto, también se conocía como rio Azeche. [...] el clérigo Diego Delgado, quien visita las minas en 1556 ... informaba que "andando en el dicho descubrimiento fuimos a ver otra cueva, la qual estaba llena de agua, y salía de debajo della un rio, el qual rio se dize Riotinto. La causa porque se diçe Riotinto es porque nasçe por veneros de caparrosa, que por otras partes se diçe aceche, de lo que sirve para tinta, y ansí todas las orillas deste río o çercanos son obligados cada conçejo de enviar sus cuadrillas de mugeres y moças e moços en todo el mes de agosto a coger este açeche y con este açeche pagan al arçobispo de Sevilla çiertos tributos de los quales ellos están obligados. Los conçejos y otras personas no lo pueden coger en ningún tienpo porque es suyo del arçobispo so pena de graves penas" [...]  (Citado por Julio Sánchez Gómez. De mineria, metalúrgica y comercio de metales, 1450-1610. Instituto Tecnológico GeoMinero de España. Colección Memorias, vol. 1º, pág. 689). ACECHE , aside, azeche, aziche, azige, azije.- Cast. "aceche" o "caparrosa", empleado en la Edad Media como medicinal y tintóreo. Del ár. "az-zag", vitriolo. La arroba del asije abona una blanca en el puerto de Málaga (1501, pubi. GÁRCIA-GOYENA Docs, hist. Málaga, II, p. 141).  Véanse Dic, hist. lengua espª, voz "aceche" (doc. desde 1250); Cejador, Vocab. medieval, voz "aceche" (doc. s. XIV); Dozy, Glosaire, voz "aciche"; Eguilaz, voz "azache"  (Miguel Gual). En  http://www.um.es/lexico-comercio-medieval/index.php/v/lexico/2181/aceche
En definitivas cuentas: vitriolo, caparrosa, aceche, procedente del árabe زَاج‏ (zāj), y este del persa زاگ‏ (zâg).

(9)  Cierta tela hecha de hilo de algodón, ordinariamente blanca, con sus labores de realce o de gusanillo, de que se hacen colchas, almillas y otras cosas. Viene del Italiano Cottone, que significa Algodón. Diccionario de Autoridades.

(10)  Adorno que se ponían las mujeres alrededor de la cara, y hoy se suele poner a las imágenes de la Virgen y de algunas santas. RAE.

(11)  Tela basta de estopa, o también de lana a modo de estameña, que se tejía en Inglaterra y fue muy usada en España en los siglos XVI y XVII para ropas de cama pobre. RAE.




domingo, 15 de septiembre de 2019

Historia de los apellidos, 20l.



La ciudad [de México] es de las mejores y mayores del mundo, de excelente temple, donde no hace ni frío ni calor, de maravilloso cielo y sanos aires, que con estar fundada sobre la laguna es muy sana, por las causas referidas, y serlo la región; coge sitio de una muy populosa ciudad (1); tendrá de circunferencia más de dos leguas, todas las casas de muy buena fábrica, labradas de una piedra finísima colorada y peregrina en el mundo (2), de que hay riquísimas minas junto a la laguna, la cual es muy dócil de labrar y tan libiana, que una losa grande o peña, nada sobre el agua sin hundirse, como vide por vista de ojos, cuando estuve en aquella ciudad el año de 612 (3). Fray Antonio Vázquez de Espinosa. Compendio y descripción de las Indias Occidentales.

(1) Tenochtitlán, del náuatl te- "piedra", noch- "tuna, fruto de la chumbera" y titlán, "lugar donde abunda algo". Muchos de los soldados de Hernán Cortés no conocían una ciudad tan grande. (Wikipedia).

(2) El tezontle. Roca rojiza de origen volcánico producida a partir de piedra pómez, arena y magma. Su aspecto es deteriorado y esponjoso y algunas veces se convierte en piedra dura. Tiene componentes a partir del bióxido de hierro, de ahí su color rojizo. Es una piedra que no pesa, su textura es vesicular, burbujeada y porosa, de ahí su esponjosidad. (Wikipedia).

(3) 1612 es el primer año que menciona fray Antonio de su viaje por tierra en el texto del Compendio, como ilustra Clark: "Con las fechas que nos da de paso podemos seguirle, en parte, en las peregrinaciones en que apoya sus perspicaces observaciones, pero no es posible hacer un itinerario exacto". Charles Upson Clark, Prólogo al Compendio, 1948, págs. VII-VIII.


A las puertas del año de la estancia del carmelita en la ciudad de México, en diciembre de 1611, vuelve a aparecer su padre en los protocolos notariales de Castilleja de la Cuesta, cuando el 22 del referido mes actúa como testigo del poder que Pedro Hernández, vecino de esta dicha Villa, otorga al también vecino de ella Antonio de Guzmán para que le lleve y gestione todos sus pleitos y causas movidos y por mover. Los otros testigos fueron Andrés de Santana y Juan López Cordobés.
Por un protocolo del día anterior, 21, sabemos que Juan Vázquez de Morón era Regidor del Concejo en este dicho año de 1611: El Concejo, Justicia y Regimiento de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, a saber, Miguel Gerónimo Melgarejo y Juan López Cordobés, Alcaldes Ordinarios; Juan Vázquez de Morón y Alonso Martín Revuelta, Regidores; y Juan de las Cuevas, escribano de dicho Concejo, por lo que le toca, otorgan que dan todo su poder a Antonio de Guzmán, vecino de esta Villa, y a Andrés de Alarcón Palacios, vecino de Sevilla, y a Francisco Martín Miño, vecino de la villa de Medina de las Torres, para todos sus pleitos y causas movidos y  por mover. En Castilleja a 21 de diciembre de 1611. Testigos, Roque de las Cuevas (1), Gregorio Ramírez y Juan de las Cuevas el mozo.
Y la otra mención a Juan Vázquez de Morón el viejo en las actas del escribano de Castilleja es cuando en este diciembre de 1611 el Alcalde Ordinario Juan López Cordobés (v.s.) interpone su autoridad y mando en un pleito que Beatríz de la Cruz, viuda de Juan Rodríguez Gordo (2), lleva en relación con la tutoría de sus dos hijos menores.

(1) Roque de las Cuevas atendió la escribanía del Concejo de Castilleja como su titular entre 1614 y 1619. En este periodo debió morir Juan Vázquez de Morón, porque su hijo el capitán Juan Vázquez, quien vuelto de las Indias pasaba una temporada en Castilleja, antes de regresar a ellas se refiere —en 1623*— a su padre como difunto, y hace mención del inventario de sus bienes efectuado ante el escribano Roque de las Cuevas. Espero encontrar prontamente el segundo testamento del padre de fray Antonio y el mencionado inventario de sus bienes, en los cuales con toda probabilidad vendrán más referencias a su hijo el carmelita.
* Sepan cuantos esta carta vieren como yo Juan Vázquez de Morón, vecino y natural de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, residente en la ciudad de Santo Domingo en las Indias, estante en esta Villa de Castilleja de la Cuesta al otorgamiento de esta escritura, digo que por cuanto al servicio de Dios Nuestro Señor yo me voy a embarcar para volverme a la dicha ciudad, donde tengo otros muchos bienes*, y porque entiendo que mi vuelta será tarde por cuanto yo estoy allá acomodado* y ser como soy mozo soltero y de más edad de 34 años, y teniendo consideración de que vos Miguel Vázquez Morón mi hermano, habéis vivido y vivís virtuosa y honradamente, y para que lo podáis llevar adelante y conservar, y porque siempre os he querido muy bien, quiero y es mi voluntad de dejaros todos mis bienes que tengo y me pertenecen de la herencia y legítima que hube de haber de Juan Vázquez de Morón y Leonor García nuestros padres legítimos y naturales, difuntos, de que otorgó inventario por ante Roque de las Cuevas, escribano público y del Concejo que fué de esta Villa, por donde parecerá los bienes que son y con quién lindan, y por ende os doy todo mi poder cumplido en causa propia para que, para vos y vuestros herederos y sucesores, podáis administrar, regir, disfrutar, ... ,  y cobrar los frutos y rentas de todos los dichos mis bienes ... que tengo en esta dicha Villa, perpetuamente para siempre jamás, excepto los bienes y hacienda que yo tengo y tuviere en la ciudad de Santo Domingo en las Indias, todos los cuales pueda gozar y disfrutar hasta tanto que yo vuelva a esta dicha Villa, y en caso que no vuelva y siendo necesario, a mayor abundamiento por vía de donación entre vivos y por la que mejor haya lugar de derecho os doy y dono graciosa, pura, mera y perfectamente todos los dichos bienes que por el dicho inventario me pertenecen de la dicha herencia en esta dicha Villa, de la legítima de los dichos nuestros padres, y os cedo, renuncio y traspaso todos los derechos y acciones que a ellos tengo y me pertenecen en cualquier manera, y desde luego os doy la posesión de dichos mis bienes para que los gocéis y en el entretanto que yo no volviere de Indias, y si muriere allá os quedéis con todos los dichos bienes, sin que ninguno de los demás mis hermanos y herederos entren en ellos ni les toque parte alguna**, y os doy poder cumplido para todo lo que dicho es y para que quedéis en la dicha parte de todos mis bienes en esta Villa, tomando desde luego la posesión de ellos como más bien os fuere, como si la tomáseis de actualmente, y para fuerza de esta escritura, desde ahora para cuando el presente escribano os la entregare signada y de esto ... para ahora os la entrego y doy por entregada, y a mejor abundamiento me constituyo por vuestro tenedor y poseedor en vuestro nombre, y os hago procurador y actor en vuestra causa propia. Y caso que yo no vuelva a España o muera en las Indias o en otras partes, si esta donación excede de los 500 sueldos áureos de oro porque de derecho debe ser insinuada ante juez, sin serlo valga y haga el mismo efecto que si lo fuese, y a mayor abundamiento la doy por insinuada con la solemnidad del derecho, y os doy poder cumplido y a la persona que vos nombráredes y señaláredes para que por mí y en mi nombre parezca ante cualesquier justicias y la insinúe y apruebe y haga los autos con la solemnidad dicha, y prometo de haber por firme esta escritura para siempre jamás, como yo no vuelva a España y aunque vuelva, si no la revocare, no por eso ha de ser visto dejar de quedar en su fuerza y vigor, y lo mismo sea y se entienda si yo allá muriere, y para lo cual todo lo que dicho es obligo mi persona y bienes raíces, muebles y semovientes, derechos y acciones, y doy poder a las Justicias de Su Majestad de cualquier parte que sean para que a todo lo que dicho es me compelan y apremien como por sentencia pasada en cosa juzgada, y remito las leyes de mi defensa y las que proveen general renunciación de ellas. Y yo el dicho Miguel Vázquez, que a todo lo que dicho es he sido y soy presente, vecino de esta Villa, entendiendo lo contenido en esta escritura la acepto como en ella se contiene, y especialmente el constituto de posesión y la entrega de esta escritura, y me doy por entregado de ella, fecha la carta en la Villa de Castilleja de la Cuesta en 4 de julio de 1623, siendo testigos Jhoan Pérez y Luis de Barreda y Fernando Alonso, vecinos de esta Villa, y lo firmó el dicho Miguel Vázquez*** y el escribano público y del Concejo de esta Villa Pedro Pérez de Cuéllar.
* "Tengo otros muchos bienes", "yo estoy allá acomodado" ... Las expresiones no deja lugar a dudas: al capitán castillejano le iban los negocios americanos viento en popa.
** Una tajante y definitiva expresión por la que se podría suponer alguna clase de enemistad con sus otros hermanos, Francisco, fray Antonio, Ana María y Sebastiana. Aunque respecto a Ana María, en 1619, las relaciones no eran malas pues, como ya vimos, el capitán fué padrino de su primer hijo. Y Francisco, como ya es sabido, acabaría su vida junto al otorgante luchando hombro con hombro contra los holandeses en 1626, por lo que si hubo diferencias entre ellos en este 1623, luego se paliaron o dejaron de existir. Por desgracia las cartas que fray Antonio escribiría a su familia se han perdido, y con ellas la posibilidad de iluminar estos extremos. Por la firma del capitán Juan Vázquez y aun por la de su hermano Miguel —que copio en el siguiente documento— se distingue una más que regular instrucción escolar.
*** No consta en el original la firma de Miguel como se dice, y sí la de su hermano el otorgante.


                                       Firma del capitán Juan Vázquez de Morón

El documento con la firma de Miguel Vázquez que acabo de mencionar es el siguiente:
Renunciación de añil y bálsamo que hicieron Miguel Vázquez y su hermana a Juan Fernández Jurado. Sepan cuantos esta carta vieren como nos Miguel Vázquez y Sebastiana de Espinosa, vecinos que somos de la Villa de Castilleja de la Cuesta, otorgamos y conocemos y decimos que por cuanto Juan Bautista Bonifaz*, vecino de la ciudad de Guatimala de la provincia de Honduras de las Indias, en los años pasados de 1620 y 1621 envió y consignó a nuestro padre Juan Vázquez, vecino que fué de esta Villa, ya difunto, 42 cajones de añil y 8 botijas de bálsamo, como parecerá de los registros que de ello se hicieron, a que nos referimos, en las naos que en los dichos años vinieron de la provincia de Honduras, las cuales dichas mercadurías el dicho Juan Bautista Bonifaz remitió y consignó a don Francisco Velázquez de Ávila**, vecino de la ciudad de Sevilla, en primer lugar, y en segundo a nuestro padre Juan Vázquez, ya difunto, y en los registros de las dichas naos dice venir las mercadurías por cuenta y riesgo del dicho don Francisco Blásques (sic) de Ávila y de nuestro padre Juan Vázquez, ya difunto, como por los dichos registros de las dichas naos a que nos referimos, la cual dicha hacienda y mercadurías recibió Juan Fernández Jurado*** y cobró y hubo en su poder los dichos 42 cajones de añil y 8 botijas de bálsamo, por tanto por esta presente carta nos el dicho Miguel Vázquez y Sebastiana de Espinosa, hijos legítimos de Juan Vázquez, vecino de Castilleja de la Cuesta ya difunto, confesamos y declaramos ante el presente escribano y testigos de esta carta que los dichos 42 cajones de añil y 8 botijas de bálsamo arriba declarados no son nuestros ni nos pertenecen todas o algunas de ellas, ni que proceden de hacienda nuestra, ni en las dichas mercadurías ni en parte alguna de ellas no tenemos ni nos pertenece parte ni derecho alguno, y por haberlo recibido Juan Fernández Jurado, a quien viene consignado como hacienda de Juan Bautista Bonifaz que las envió de quien le pertenece o perteneciere, por no ser nuestras ni pertenecernos. Y si por haberse hecho registros en nombre de nuestro padre, ya difunto, y por esta causa habíamos adquirido algún derecho a las dichas mercadurías, o se pudo adquirir todo él, se lo renunciamos y traspasamos al dicho Juan Bautista Bonifaz que las envió, o a quien perteneciere o a quien su poder hubiere, por lo cual el dicho Juan Fernández Jurado podrá entregar las dichas mercadurías al dicho Juan Bautista Bonifaz o a quien las hubiere de haber o a quien pertenecieren, y nos obligamos de que ahora ni en ningún tiempo nosotros ni nuestros herederos ni otra persona alguna en nuestro nombre ni suyo, no pediremos ni demandaremos al dicho Juan Fernández Jurado ni a sus bienes ni herederos las dichas mercadurías ni parte alguna de ellas, ni sus procedidos, ni le pedir cuenta ni razón, porque no son nuestras ni nos pertenecen, como dicho es; y si alguna cosa pidiéramos y demandáremos o intentáremos pedir, que no valga en juicio o fuera de él, y nos obligamos de haber por firme y no ir contra ello ahora ni en ningún tiempo, y si contra ello fuéramos, que no valga, para cuya paga y cumplimiento damos poder cumplido a las Justicias de Su Majestad, y otorgamos contrato y ejecutorio en forma, y renunciamos las leyes de nuestro favor y la general renunciación, y obligamos nuestras personas y bienes habidos y por haber. Fecha la carta en la Villa de Castilleja de la Cuesta en 15 de febrero de 1623. Testigos, Luis de Barreda, Pedro Díaz y Domingo Rodríguez, vecinos de esta Villa. Y firmó el otorgante que supo, y por la que no supo un testigo, a los cuales doy fé que conozco. Pedro Pérez de Cuéllar.


Firmas de Miguel Vázquez, del testigo Luis de Barreda, y del escribano Pedro Pérez de Cuellar. Nótese la firma temblorosa de Miguel, minúscula, apocada y sin rúbrica junto a las prepotentes de los otros dos.

* Juan Bautista Bonifaz nació en Triana, Sevilla, en 1564 (o 1585 según otras fuentes) y murió en Guatemala en 1646, donde hizo testamento. Era hijo de Juan Bautista Bonifaz Corso y de Isabel Catachola Lucian. Se casó con Juana del Corral Rodríguez, nacida hacia 1593 en Antequera, Oaxaca, y tuvieron 5 hijos, entre ellos Bartolomé Bonifaz Corral, que se casó con María de Acevedo.
** "Madrid, 23 de diciembre de 1629Real Cédula al marqués de Cerralvo, virrey de Nueva España, recomendándole a D. Francisco Velazquez de Avila". AGI.
*** Del año 1629 hay unos "Autos de Juan Fernández Jurado, Francisco de Arespacochaga y otros cargadores a Indias, vecinos de Sevilla, con Cristóbal Valero y Domingo de Sarricolea, maestres de plata, sobre moderación de fletes en unos cajones de añil" en el Archivo General de Indias. A Juan Fernández Jurado lo vamos a encontrar en numerosas partidas de mercancías que el Nuestra Señora de la Candelaria —en que volvió fray Antonio (1622)— cargó en los puertos caribeños de Santo Tomás de Castilla, Trujillo y La Habana con destino a Sevilla. La primera partida de mercaderías cargadas en el Candelaria consignadas entre otros cargadores a Juan Fernández Jurado en Sevilla, de fecha 2 de mayo de 1622 en Santo Tomás de Castilla, constó de 10 cajones de tinta añil que al maestre Fernando Sanz entregó Sancho Ruíz de Ayala, encomendero de los mercaderes de Guatemala, por cuenta y riesgo de Pedro de Lora, Regidor perpetuo de dicha ciudad de Guatemala. De estos 10 cajones se perdieron 6: "Por auto de la Sala de Gobierno de 20 de febrero de 1625 ante mí el presente escribano se mandaron glosar por satisfechos 6 cajones de añil de los 10 de esta partida, atento a que se perdieron en los galeones del cargo del general el marqués de Caldereita que habiendo de venir el año 1622, con temporal que le dió arribó a La Habana, donde invernó, y vino el año 1623, los cuales se fondearon en los dichos galeones en la dicha Habana, como consta de los testimonios y autos que quedan en mi Oficio, a que me refiero, y lo firmé. Medina". La principal causa de pérdidas de mercancías eran los hundimientos de los navíos, y luego en orden de importancia venían los asaltos y robos de corsarios, que podían efectuarse tanto en la mar como en los puertos en cuyas atarazanas se almacenaban; otro peligro importante era el de los incendios en dichas atarazanas. De manera que El Candelaria, que perdió en el viaje una gran parte de su carga como veremos al detalle luego, no volvió a La Habana para invernar con los navíos del marqués de Caldereita, sino que arribó directamente a Bonanza en el mismo año de 1622, y perdió las mercancías por alguna otra de las mencionadas causas.
Los otros cargadores de Sevilla a quienes iba consignado este envío  —siempre al menos dos, para asegurar la entrega al destinatario— eran Lorenzo del Río Estrada, Juan Serón y Diego de Almonte. Fue Lorenzo del Río quien recogió los 4 cajones en la Casa de la Contratación el 18 de marzo de 1625. Se pagaban de flete por cada cajón de tinta añil nada menos que 58 reales, lo cual tal vez pueda explicar que Miguel Vázquez y Sebastiana de Espinosa renunciaran a los 42 que pretendían endosarles los funcionarios sevillanos, y que significaban un desembolso de 2.436 reales, a los que hay que añadir el flete de las botijas de bálsamo.

(2) Ya conocíamos al marido de Beatríz de la Cruz, Juan Rodríguez Gordo, ahora difunto: "En el Señorío de Castilleja de la Cuesta en lunes 22 de mayo de 1606, ante el presente escribano y testigos pareció Juan Rodríguez Gordo, vecino de esta dicha Villa, y dijo que por cuanto él se querelló criminalmente de Bernabé de Espinosa, Alguacil Mayor que fué de esta dicha Villa, ante el licenciado don Pedro de Pasierna, Alcalde de la Justicia de la ciudad de Sevilla, y ante su escribano Pedro de Campoverde, en razón de que tenía en sus casas a María Vázquez su cuñada, hermana de su mujer, y siendo doncella honesta y recogida y de buena vida y fama, el dicho Bernabé de Espinosa, con el poder que tenía de ser Alguacil Mayor de esta Villa, rondaba la dicha Villa para efecto de poder hablar y solicitar a la dicha su cuñada, prometiéndole que aunque era casado tuviese confianza en que se había de casar con ella, y de esta manera entró en su casa y la quebrantó y se echó carnalmente con la dicha su cuñada y la corrompió y hubo su virginidad, y porque la dicha Beatríz de la Cruz su mujer sintió que los susodichos se hablaban, se lo reprendió a la dicha María Vázquez, por lo cual el dicho Bernabé de Espinosa la aguardó en casa de Francisco Vanegas su vecino, y entró en la dicha casa y la injurió de puta probada, jurando a Dios que le había de cortar la cara, porque la había reprendido a la dicha María Vázquez ... ". http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/07/historia-de-los-apellidos-20b.html
Este que sigue es el origen del pleito que inició la viuda Beatríz de la Cruz por razón de la tutoría de sus dos hijos: "En Castilleja de la Cuesta en 31 de octubre de 1609, Juan Vázquez de Morón, Alcalde Ordinario, dijo que por cuanto puede haber 4 meses poco más o menos, que Juan Rodríguez Gordo, vecino de esta dicha Villa, murió, dejando por sus hijos a Juan Rodríguez de 6 años y a Francisco Rodríguez de 2, y para que se sepa cuántos bienes dejó conviene que se haga partición entre los dos menores y la madre viuda Beatríz de la Cruz, y para ello nombró por curador ad litem para hacer la partición a Juan López Cordobés, vecino de esta Villa".
(https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/08/historia-de-los-apellidos-20f.html).
El pleito y su preámbulo vuelve a ser traído a colación en este diciembre de 1611 por el Alcalde Ordinario Juan López Cordobés. Aunque extensa, voy a transcribir esta continuación del asunto de la tutoría de los dos menores de Juan Rodríguez Gordo, porque nos ofrece algunos detalles con cierto valor sociológico. Recordemos que el protocolo es de diciembre de 1611:
El 4 de noviembre de 1609 ante Juan Vázquez de Morón pareció Beatríz de la Cruz, viuda de Juan Rodríguez Gordo, vecina de esta Villa, y dijo que puede haber 3 meses poco más o menos que murió su marido, dejando por hijos de ambos a Juan Rodríguez, que será de edad de 6 años, y a Francisco, que lo será de 2 poco más o menos, con los cuales tiene hecha ella partición de los bienes de su difunto. Y los dichos menores tienen necesidad de un tutor curador, y porque a ella como su madre pertenece la tutela, pidió al dicho Alcalde Ordinario le mande dar dicha curaduría. El Alcalde le ordenó dar fianzas, y ella en dicho día presentó por su fiador a Juan López Cordobés (nótese que es quien ahora, como Alcalde Ordinario, tramita el pleito de la viuda). Entonces, ambos, —ella y su fiador—, se obligaron a cumplir con el nombramiento y cargo que les concedió el padre de fray Antonio, siendo testigos Juan  Cabrera, Francisco Martín Miño y Marcos Lozano.
Juan de las Cuevas, escribano público y del Concejo de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, dá fé que parece que en esta Villa pasó pleito de partición de bienes entre Juan López Cordobés, curador ad litem de dichos menores, y Beatríz de la Cruz su madre, en el cual parece que dicho Juán López Cordobés dió partición por la cual dijo que de Juan Rodríguez Gordo quedaron ciertos bienes, que se hiciese partición de ellos entre dicha Beatríz de la Cruz y sus dos hijos, y para ello nombró tercero, y notificada Beatríz nombró a Marcos Lozano su tercero, el mismo que había nombrado Juan López Cordobés, y dicho Marcos Lozano hizo la partición, y el Alcalde Ordinario Juan Vázquez de Morón sentenció que las dos partes cumpliesen con dicha partición, y las dos la aceptaron, siendo la dicha partición la siguiente: se le adjudica la mitad de unas casas en esta Villa, linde con casa del Veinticuatro Diego de Colindres*, con casas de don Gaspar de Córdoba y con otros linderos, con cargo de la mitad del tributo que por ellas se paga, apreciadas en 48.872 maravedíes; item se le adjudica la mitad de 2 aranzadas y media de viña en término de Camas en el pago de Cuestalaencina, linde con viñas de Gerónimo Taboada y con otros linderos, con cargo de la mitad del tributo que sobre ellas se paga, apreciadas en 37.687 maravedíes; item se le adjudican 14.301 maravedíes, que Beatríz debe de se los pagar luego a los dichos menores, porque los llevó de más en los bienes que se le adjudicaron; item le adjudican 409 maravedíes que asimismo ha de pagar la dicha Beatríz de la Cruz. Y para que conste, el susodicho escribano Juan de las Cuevas dió la presente, fecha en Castilleja a 14 de diciembre de 1611.
Cuenta a Beatríz de la Cruz, tutora y curadora de sus hijos menores. En miércoles 4 de diciembre de 1611 Juan López Cordobés, Alcalde Ordinario de esta Villa, tomó cuenta a Beatríz de la Cruz, tutora y curadora de sus hijos con Juan Rodríguez Gordo, su primer marido**, difunto, y la cuenta es desde que se hizo la partición en 4 de noviembre de 1609 hasta hoy:
Cargo: 14 ducados por el arrendamiento de la media casa de los menores, de 2 años cumplidos el 4 de noviembre de este 1611; 398 reales que valió el esquilmo de la viña del año 1610 por la mitad que pertenece a los menores; 751 reales por la mitad del mosto que se cogió en las viñas en 1611, que valió 1.503 reales; 14.301 maravedíes que Beatríz quedó debiendo a los menores por la partición que se hizo; 309 maravedíes que quedó debiendo a los menores; 1.470 maravedíes por lo que pudieron rentar los 2 años los dichos 14.710 maravedíes que quedaron en su poder; cargo de la mitad de las casas y de la mitad de las viñas. Por manera que monta el cargo 53.708 maravedíes.
Descargo: 24 reales, mitad de los 48 que se gastaron en la partición y cuentas; 56 reales, mitad de 112 que costó poner 1.000 sarmientos en la viña; de podar en el año 1610, 24 reales, por la mitad; 37 reales por la mitad de lo que costó abrir la viña [darle la primera cavada anual] dicho año; de enrodrigonar y junciar, 16 reales por la mitad; por la mitad de la cierra [segunda cavada anual] 24 reales; 35 reales por la mitad de la vendimia; de agostar los sarmientos 37 reales por la mitad; de podarlas el segundo año, 24 reales; 40 reales por la mitad de abrirlas; 16 reales y medio por la mitad de replantarlas; de cavar la postura 13 reales y medio por la mitad; de enrodrigonar 9 reales por la mitad; de cerrarlas 24 reales por la mitad; de la vendimia de 1611, 54 reales y medio por la mitad; 6 reales de vino [para los jornaleros] por la mitad; de hacer las tapias de la cerca de las casas 22 reales por la mitad; 32 reales y medio por lo que parece pagar de tributo de las casas a Diego de Colindres, que son dos años, de 1609 y 1610; 3 reales por la mitad de los 6 que se pagaron al licenciado Juan Ramos Zambrano, clérigo presbítero de la iglesia de Santiago, por una misa; 18 reales, mitad de 36 que se pagaron a Pedro Navarro por el alcábala del mosto de 1611; 18 maravedíes que le cupieron del tributo al Conde de Olivares; 3 maravedíes, mitad de 6 de otra fiesta; 14 reales por una fanega de trigo, mas otros 14 por otra, que quedó debiendo Juan Rodríguez Gordo al Pósito de esta Villa; 5 reales que le cupieron pagar a un viñadero; 38 reales y medio que le cupieron pagar por la mitad de lo corrido del tributo que se paga a la cofradía del Rosario, de dos años, 1609 y 1610; 35 reales, mitad de 70 de los dos tributos del año 1611; 6 reales que le cupieron de otra alcábala; 4 reales de otro viñadero; 8 reales y medio de la mitad del diezmo de la cosecha de 1610; 1 real y un cuartillo que le cupo del Servicio Real; 129 reales y medio que pagó a Beatríz Hernández del concierto del pleito que siguió contra los dichos menores pretendiendo la mitad de la hacienda; 30.660 maravedíes por los alimentos que ha dado a los dichos menores en los dos años, a razón de 42 maravedíes diarios; 24 reales que pagó al Alcalde Ordinario y al escribano por tomar esta cuenta y por los papeles y recaudos que para tomarla se han sacado. Por manera que descontando el descargo del cargo, resulta debiendo Beatríz de la Cruz a sus hijos menores 2.370 maravedíes, y el Alcalde Ordinario le mandó que los tenga por bienes y caudal de los menores. Testigos, Antonio de Guzmán, Diego Hernández y Andrés Hernández".
* Diego de Colindres, hacendado morador en Castilleja. Como queda dicho, Beatríz de la Cruz, su vecina, le pagaba un tributo. El Veinticuatro Colindres en su finca de San Juan de Aznalfarache organizaba fiestas literarias, a la que acudía Miguel de Cervantes cuando visitaba Sevilla: "Hasta ahora todos los biógrafos y eruditos afirmaron unánimemente que el rastro de Miguel se pierde por completo durante 1606. De nuevo, estoy en desacuerdo, pues según mi investigación Cervantes estuvo en Sevilla, lo que probó la fiesta que tuvo lugar en el pequeño pueblo de San Juan de Aznalfarache, cerca de Sevilla, el 4 de julio de 1606. Por la carta de Cervantes se desprende que hubo otra jira en el mismo lugar en 1606, pero se ignora la fecha exacta de la celebración de la primera, aunque parece que fue en los primeros días del mes de abril. Capitaneados por el veinticuatro Diego Jiménez de Inciso o Enciso para la fiesta descrita por Cervantes, el contigente de socios eligió una amena huerta y espaciosa casa a la margen derecha del Guadalquivir, lugar ameno y pintoresco, que parece puso a disposición del grupo el veinticuatro sevillano Diego de Colindres". https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2018/07/notas-varias-3.html
** El jueves 4 de febrero de 1610 yo, Juan López de la Cava, vicecura de esta Villa de Castilleja de la Cuesta por el licenciado Juan Ramos Zambrano, beneficiado de ella, desposé y dí las bendiciones nupciales como lo manda la Santa Madre Iglesia, habiendo precedido los requisitos necesarios conforme al Concilio de Trento, a Hernando Alonso y a Beatríz de la Cruz, viuda de Juan Rodríguez Gordo. Fueron testigos Juan López Cordobés, Juan Lorenzo y Francisco Pérez, vecinos de la dicha Villa, en fé de lo cual lo firmé. Libros parroquiales de la iglesia de Santiago.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...