viernes, 27 de marzo de 2020

Historia de los apellidos, 21f.



Título de bachiller de Juan de Tovar y López, expedido el 13 de octubre de 1685 (en latín).

Los examinadores de Juan Tovar López fueron los siete doctores que se expresan al margen izquierdo del Título de Bachiller. Entre ellos nos interesa especialmente Alonso López Cornejo, natural de Sanlúcar la Mayor (Sevilla).
Alonso (Ildefonso o Alfonso) López Cornejo. Médico español del siglo XVII, destacado por sus estudios sobre fisiología, cuya etapa más esplendorosa se desarrolló en Sevilla en 1698. Estudió artes y medicina en la Universidad de Sevilla, de la que fue después catedrático de primera. En los últimos años del siglo XVII, jubilado ya de su cargo universitario, fue el defensor más notable de las ideas médicas tradicionales frente a los novatores que fundaron la Regia Sociedad de Medicina de Sevilla. Con motivo de la aparición de un libro de Salvador Leonardo de Flores, publicó su Galeno ilustrado, Avicena explicado y Doctores Sevillanos defendidos (1698). La finalidad de esta obra era "refutar la nueva con la antigua medicina".
López Cornejo, sin embargo, no era un autor absolutamente cerrado a las novedades, sino más bien un galenista "moderado" de mentalidad semejante a la de Gaspar Bravo de Sobremonte y otras figuras médicas españolas de mediados de la centuria. Rechazó la patología iatroquímica, pero aceptó algunos remedios químicos en casos de "gran necesidad", ya que consideraba "pernicioso usar regularmente de los medicamentos espagíricos o químicos, especialmente minerales y antimoniales". Utilizó también la quina, recordando que antes que los autores modernos extranjeros la empleaban los galenistas españoles y "antes que él (Flores) fuera médico ni ninguno de sus compañeros, usaba yo la infusión de la cascarilla [quina]... con admirable efecto" (1). Admitió asimismo algunas novedades anatómicas y fisiológicas, entre ellas la circulación de la sangre. No obstante, pretendió anular la importancia que, con razón, le concedían los novatores, afirmando que Harvey no había hecho sino aclarar un saber ya existente en las obras de Hipócrates y Galeno. La tesis central del libro de López Cornejo es, en efecto, "que ni Hipócrates, Galeno, Avicena, ni los prácticos antiguos, ignoraron lo más de lo moderno, y que de ellos se ha deducido y trasladado lo más útil". Junto a la polémica científica, aparece asimismo el enfrentamiento profesional entre los "doctores" o médicos universitarios, y los "revalidados" como Flores, que habían obtenido el título por reválida tras formarse al lado de otro médico.
Dedicaron obras a replicar al Galeno ilustrado los tres principales fundadores de la Regio Sociedad: el propio Flores, Juan Muñoz y Peralta y Juan Ordóñez de la Barrera. (FUENTE: Texto extraído de www.mcnbiografias.com, autor José María López Piñero).

(1) Quina. "Por ejemplo, [fray Antonio Vázquez] es el primero que describe las  propiedades curativas de la quina" (Prólogo de Charles Upson Clark a la edición del Compendio y Descripción de las Indias Occidentales de fray Antonio Vázquez de Espinosa. Smithsonian Institution).
En efecto, fray Antonio describió el árbol de la "Quinaquina" y sus propiedades medicinales como febrífugo antes de que Alonso López Cornejo alardeara de ser el primer médico en haberla utilizado con éxito en la forma de infusión de su cascarilla, y también antes de que el jesuita Alonso Messia Venegas la presentase por primera vez en Europa, concretamente en Roma en el año 1631 —recordemos que fray Antonio escribió su Compendio en 1628-29—. Este Messia era un enviado del italiano Agustino Salumbrino, también jesuita y primer farmacéutico del Colegio Máximo de San Pablo de Lima (Perú), el cual había observado el uso que le daban los indígenas curanderos a la pócima. Los jesuitas difundieron y comercializaron la quina en Europa luego, y Francia fue el primer país que la importó oficialmente.
"El árbol de cascarilla o quina (Cinchona sp.) ha proporcionado el más grande favor a la humanidad, fue el primer medicamento específico para una grave enfermedad conocida desde la antigüedad, la malaria o paludismo, epidemia de amplia distribución en todo el mundo tropical, particularmente en el Mediterráneo, África y Cercano Oriente, mal que luego del descubrimiento y la conquista del Nuevo Mundo fue trasplantado a América, cuyos pobladores no poseían defensas ante ella. Fue introducida [la malaria] con los primeros grupos de esclavos que llegaron del África". https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/regional/1/la-quina-o-cascarilla-la-olvidada-planta-nacional


                   Agustín Salumbrino, por el pintor autodidacta Seferino Quisca Astocahuana.


Esta es la descripción que nuestro paisano fray Antonio hace de la quina: "Desde una legua de esta ciudad [de La Plata, Chuquisaca en quechua o Sukri en guaraní, que es la actual Sucre en Bolivia] comienza arboleda la cual se continúa hasta los valles y quebradas más calientes, donde ya es de mayores árboles y montañas. Críanse en ellas diversidad de árboles, que los mejores y más provechosos son el cedro, molle, quinaquina (1), tipa, soto, tarco, nogal, aliso, sauce, algarrobo, palma, ceyba, que los indios llaman cuñuriyuruma, vilca, uruche, mara, sutarpo, ayayanta, tuisumo. [...] el árbol de la Quinaquina cría también otras vainas a modo de las algarrobas [...] Del árbol quinaquina se saca una resina de color de hígado (2) muy odorífera y saludable, con su sahumerio (3) se consumen frialdades y reúmas de cabeza (4); con esta resina mezclada con aceite se curan heridas y llagas, y el mismo efecto tiene el aceite que se saca de sus pepitas y es con más eficacia; el árbol Quinaquina es muy hermoso, y su madera muy odorífera y fuerte; el color de su madera blanco y leonado a vetas". Compendio y Descripción de las Indias Occidentales.

(1) Quina-quina. "El nombre indígena (quin-quin o quina-quina) de la planta parece indicar conocimiento de sus propiedades médicas por los quichúas, quienes doblaban el nombre de toda planta de eficacia curativa". El cultivo de la quina. Arístides A. Moll. Boletín de la Oficina Sanitaria Panamericana. Junio de 1932.

(2) Hígado o rojo hígado es un color rojo purpúreo, muy oscuro y profundo, que tiene como referente la pigmentación predominante del hígado humano. El color hígado estándar es el que está normalizado y aparece en inventarios de colores y catálogos cromáticos, sirviendo de referencia para esta coloración. [...] La denominación de color «hígado» o «rojo hígado» incluye al conjunto de las coloraciones similares al color estándar, denominadas ahigadadas (Wikipedia).​

(3) Sahumerio. Acción y efecto de sahumar (dar humo aromático a algo a fin de purificarlo o para que huela bien). Humo que produce una materia aromática que se echa en el fuego para sahumar. Materia quemada para sahumar. RAE.

(4) "Si es por materia catarral, o reuma, que desciende de la cabeza al pecho, y del pecho a los pulmones, y de ellos al corazón, en el Capítulo de la Destilación catarral se dice lo que se debe ejecutar [...] El mal que procede de la cabeza, que es el Catarro, Reuma o Distilación catarral, que todo esto no es otra cosa que una unión o ajuntamiento de materias excrementicias por el humor pituitoso, que se engendra y coagula en la cabeza, y este baja y se esparce por el cuerpo, de donde se origina y se reconoce es fuente de donde emanan y salen todos los males que sobrevienen al cuerpo humano, y según a la parte que acuden se le dá el nombre, v.g. si este excremento se fermenta en la cabeza acostumbra sobrevenir Apoplejía, Perlesía, Epilepsia, Apostema, Letargo, Hemicrania y otros accidentes de este género. [...] La Reuma o Catarro grueso y frío engendrado en la cabeza es más dificultoso de sujetar y curar que el que proviene de humor caliente, y por esto se debe comenzar por los remedios benignos, y poco a poco pasar a los más activos y fuertes, graduándolos cuando la materia es conocida, según el tiempo y la naturaleza del paciente". Medicina y cirugía racional y espagirica, sin obra manual de hierro ni fuego, purificada con el de la caridad en el crisol de la razón y experiencia, para alivio de los enfermos. Licenciado don Juan de Vidos y Miró. Zaragoza, 1720.



Debo anotar en referencia a que —como queda dicho arriba— fueron los jesuitas los que se lucraron en primer lugar del descubrimiento del carmelita fray Antonio Vázquez, que en la referida ciudad de La Plata hubo convento de los religiosos ignacianos, llamado de Santiago Apóstol y donde se leían artes y teología, como nos cuenta el propio fraile castillejense. Es lógico asumir que existió fluida comunicación entre estos jesuitas de La Plata y la Botica de la Compañía de Jesús en Lima, y por tanto que el descubrimiento de fray Antonio llegara a noticia de Salumbrino con suma facilidad.
"...  a pedido de los pobladores, los jesuitas se instalaron en la ciudad de La Plata en 1591 y fundaron el primer colegio de Santiago Apóstol, donde actualmente es la iglesia de San Miguel, donde se impartía clases de humanidades y gramática, además la cátedra de lenguas indígenas; luego en 1606 aplicó un nuevo modelo educativo “la Ratio Studiorum (traducido como Plan de Estudios)” bajo el rectorado del padre Juan Frías de Herrán". Periódico Correo del Sur, 7 de abril de 2018. De forma que el farmacéutico jesuita Agustino Salumbrino en Lima debió forzosamente recibir noticias de los de su Orden en La Plata, y éstos sin duda conocían de primera mano las indagaciones botánicas de fray Antonio Vázquez de Espinosa.


Tarros de farmacia con el logotipo de la Compañía de Jesús. El central lleva el rótulo "Quina Loja".

Sobre Agustino Salumbrino nos ofrece una biografía extensa —si bien plagada de absurdas e increíbles fantasías religiosas en forrma de milagros, apariciones celestiales y visiones sobrenaturales— Alberto Bailetti (1) en su obra La misión del jesuita Agustín Salumbrino, la malaria y el árbol de la quina.
Bailetti, en su intención de hacer apología encomiástica de Salumbrino y en general de la Compañía de Jesús, incurre en falsedades malintencionadas. Habla de "la batalla que libró Salumbrino durante su vida contra el  Plasmodium", por ejemplo, cuando este parásito microscópico transmitido por hembras de mosquito del género Anopheles que originaba la malaria (o paludismo) no fue descubierto hasta finales del siglo XIX. La malaria era la principal causa de mortandad en Italia —patria de Salumbrino— y se encontraba en expansión en las Indias cuando llegó allí fray Antonio Vázquez. Bailetti se refiere descaradamente a "los remedios que se expedían en la Botica [de Salumbrino en Lima] y al específico para tratar la malaria (!). Dice que "eran escasos los especialistas como Salumbrino que tuvieran la capacidad de distinguir la enfermedad por sus síntomas, distinguiéndola de otras, ni conciencia del impacto que tendría en Europa y demás continentes el descubrimiento de las propiedades de la corteza de la quina", aun cuando no se había ni siquiera denominado entonces tal enfermedad, cuyos síntomas se repetían confusamente en multitud de otras dolencias. En ocasiones Bailetti no falta a la verdad: "... no veía con buenos ojos [el Provincial de la Compañía padre Leonardo de Peñafiel, sucesor del padre Antonio Vásquez, que fue contemporáneo de Salumbrino] que el Colegio tuviera la Botica abierta al público y que en ella se hicieran importantes negocios que incluso aumentaron con la venta y exportación de la corteza de quina".
Bailetti continúa fantaseando con grandilocuente palabrería: "... acercarnos a este acontecimiento fundamental en la historia de la medicina así como al verdadero personaje, Agustín Salumbrino ... [...] "... las acciones concretas, cotidianas de Salumbrino que hicieron posible sus notables aportes a través de la Botica que fundara en la ciudad de Lima, en especial las bondades del árbol de la quina para enfrentar al Plasmodium". 
Y sigue Bailetti. En su obsesiva idea-fuerza de ensalzamiento del jesuita boticario retrotrae al siglo XVII conceptos del XIX relatando que "la malaria era harto conocida en Forlí [ciudad natal de Salumbrino en Italia]. La famosa condesa guerrera Catalina Sforza, gobernante de la ciudad fortificada padeció con frecuencia de malaria en su forma benigna. En 1484 presentó síntomas de cuartanas, fiebre cada cuatro días, afectada por el Plasmodium malarie. [...] Nadie entonces podría haber imaginado que ese niño y luego hermano jesuita fuera a derrotar al Plasmodium, salvar a Roma y a millones de personas durante cientos de años. Asimismo, consiguió para la Compañía de Jesús uno de sus mayores logros misioneros en el Asia. En efecto, a los pocos años de la muerte de Salumbrino, a fines del siglo XVII, dos sacerdotes jesuitas franceses curaron con los polvos de la quina al célebre emperador chino Kangxi (1661-1722) afectado por la malaria. En agradecimiento se le abrió a la Compañía de Jesús la posibilidad de instalarse en la ciudad sagrada de Beijing" (2).
Aparecíasele la virgen María a Salumbrino desde joven, al menos dos veces cada semana, dixit Bailetti: "Para quienes gusten peregrinar a santuarios marianos como Guadalupe en México, Fátima en Portugal, Lourdes en Francia, les recomiendo incluir la Botica de Salumbrino en la actual parroquia de San Pedro de los jesuitas en Lima, Perú, donde siguieron ocurriendo las apariciones de la que podría llamarse Nuestra Señora del Árbol de la Quina. Estos últimos lugares evocan a un Dios que se identifica con los enfermos y su curación a través de una apariencia femenina identificada con los árboles y los seres vivos en general incluido el temible Plasmodium. La reina de la naturaleza, lo que era la Pachamama en la cosmovisión andina, con propiedades esencialmente curativas y que inmediatamente identificaron con la Virgen María en las primeras evangelizaciones en el siglo XVI". Sin comentarios.
El biógrafo del boticario no ceja con sus arriesgadas elucubraciones traídas por los pelos, e ilustra su apología con datos históricos: "El uso del agua de cebada para tratar estas fiebres aparece en el Kitab al-yami, Libro que reúne los jarabes y electuarios, texto árabe de Avenzoar (1073-1162). El médico y farmaceútico del Islam proponía para casos graves de malaria un jarabe preparado con nardo silvestre, raíz de apio, simiente de zanahoria silvestre, ameos, apio silvestre, manzanilla, alcarceña, aciamo menor pulverizado, salvia vulgar y asarabaca mezclado todo con azúcar, miel y vinagre bien ácido".
En el capítulo IV de la biografía de Salumbrino de Forlí dice Bailetti: "Millones de años antes que apareciera el antepasado más antiguo del hombre ya existía un árbol cuya corteza contenía un principio que detenía el avance del Plasmodium.  Fue la planta que a partir del siglo XVII posibilitó el equilibrio entre el Homo sapiens y el Plasmodium con su ejército invisible de diminutos seres que lo venía diezmando, destruyendo sus civilizaciones e imposibilitando su evolución. Sus semillas germinaron al Sur del continente Americano en Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela, lejos de Forlí, Milán y Roma dónde vivió Agustín Salumbrino la primera mitad de su vida". Y añade: "La Historia Medicinal de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales del médico sevillano Nicolás Monardes, publicado en 1571, es el primer libro conocido que informa sobre la existencia de la corteza del árbol en América (3) con la que se curan las fiebres o calenturas. Cuando se imprimió el tomo, Agustín Salumbrino apenas tenía siete años de edad. [...] Monardes fue autor de obras de medicina, tratante de esclavos, comerciante de productos llevados y traídos del Nuevo Mundo y un estudioso de las plantas americanas no obstante que jamás visitó estas tierras. Por las noticias que recibió de viajeros que llegaban a Sevilla del Nuevo Reino de Granada, actual territorio de Colombia, describe al árbol como de mucha grandeza, con hojas en forma de corazón y sin fruto, al menos no comestible. Da unos racimos con cápsulas que al secarse dejan libres al viento algunas decenas de semillas en forma de alas de mosca y muy livianas; toman tiempo en caer para que el viento las pueda llevar a un lugar propicio para germinar. La inteligencia de este árbol para propagarse ha probado no ser menor que la del Plasmodium". En este último párrafo se mezclan alevosamente frases al pie de la letra de Monardes con apreciaciones de Bailetti sin unas sencillas comillas que separen las unas de las otras.
Bailetti, tenaz hasta la exasperación, insiste: "La obra de Monardes de 1571 y luego la del médico toledano Juan Fragoso que se dio a la luz al año siguiente [que recogió toda la experiencia del sevillano sin aportar nada original], evidencian que el conocimiento tradicional de las propiedades medicinales del árbol de la quina para tratar fiebres viene de los pueblos antiguos de América. Asimismo que su existencia fue revelada a los españoles en América y en España en el siglo XVI y no recién en el XVII". La última aseveración es, como tantas otras, de una falsedad absoluta, como vamos demostrando.
Luego Bailetti extrae de la manga otra carta con la que afianzar su juego: "Mención especial merece en esta historia del árbol de la quina el padre Bernabé Cobo de la Compañía de Jesús, compañero del hermano Salumbrino durante años en el Colegio de San Pablo de Lima quien en su monumental obra Historia del Nuevo Mundo a mediados del siglo XVII registra la quina (4) como el Árbol de las Calenturas".
Bailetti continúa con sus exabruptos: "La identificación específica de la corteza para detener la malaria, particularmente la maligna causada por el Plasmodium falciparum, llegó recién en las primeras décadas del siglo XVII. Esto en parte porque esta variedad letal fue de reciente data en América, pues se extendió con la llegada de los esclavos africanos. A esta causa podemos agregar otras como el escaso número de médicos, su apego a los cánones de la medicina europea y su poca experiencia en diagnosticar la enfermedad; además que la sintomatología de la malaria no era fácilmente diferenciable de otras enfermedades que se daban con fiebres y diarreas. Se necesitaba de alguien que conociera bien la malaria y que al experimentar con la corteza del árbol de la quina descifrara el acertijo. Agustín Salumbrino era el llamado a cumplir con este encargo. [...] Fue Agustín Salumbrino quien logró armar el rompecabezas juntando el remedio con la enfermedad, uniendo el conocimiento tradicional de los nativos americanos con el mejor entendimiento que se tenía entonces de la malaria en Occidente. Asimismo tuvo el mérito de hacer conocer la corteza en todo el mundo haciendo remesas continuas a España e Italia de donde terminó salvando vidas en todos los continentes. Esta hazaña empequeñece a los grandes conquistadores militares. Alejandro Magno conquistó el Asia pero sucumbió ante la malaria. El humilde Salumbrino derrotó al temido Plasmodium".
Y, como no hay mentira que pueda sostenerse indefinidamente, nuestro biógrafo pronto se va destapando con gran sigilo y prudencia: "En la dimensión desconocida el árbol es un misterio. Como cristianos podríamos decir que en este acontecimiento se dio la gran alianza de Dios, a través de la Virgen María, con el hombre y el árbol en el reino del Perú. Si fuéramos hindúes, por solo referirnos a una de las religiones más antiguas del mundo, diríamos que fue la colosal asociación entre Dios, con sus diferentes caras, mediante la luminosa Saravasti con sus cuatro brazos con dos de los cuales toca un instrumento que genera las vibraciones con las que se forma el universo.   
No tenemos todavía una explicación a este misterio del árbol. La cuestión puede resumirse en pocas palabras con esta historia que cuenta el jesuita de la India Anthony De Mello sobre un sabio que pregunta a su discípulo si alguna vez ha visto un árbol. Después de escuchar largas descripciones y explicaciones de su discípulo el sabio le contesta:
"¿Qué dices? ¿Qué has oído cantar a docenas de pájaros y has visto centenares de árboles? Ya.
Pero lo que has visto ¿era el árbol o su descripción? Cuando miras un árbol y ves un árbol, no has visto realmente el árbol.
Cuando miras un árbol y ves un milagro, entonces, por fin, has visto un árbol." (P. Anthony De Mello SJ, ¿Has Oído el Canto de ese Pájaro?)     
Lamentablemente como en todas estas gestas brotan al lado los errores que deterioran la unión y rompen este misterioso equilibrio que se consigue luego de mucho tiempo y sufrimiento". (El subrayado es mío). 
De esta manera tan "elegante" Bailetti deja constancia de su supina ignorancia referente al árbol de la quina. Pero tras este sincero paréntesis, vuelve viciosamente a su empresa quimérica: "La parábola para las futuras generaciones de América del Sur empezaría diciendo: Había una vez un reino en el que un hombre santo que vino de muy lejos llamado Agustín Salumbrino descubrió un árbol con una corteza prodigiosa para salvar la vida de quienes sufrían una terrible enfermedad. Los comerciantes del reino empezaron a cortarlo para venderla, otros a falsificarla con las cortezas de otros árboles. Las autoridades estaban felices cobrando impuestos, los pobladores se jactaban de la planta y cuidaban celosamente que otros reinos no se la llevaran. Nadie se preocupó por cultivar el árbol de quina hasta que casi desapareció del reino".

(1) Alberto Bailetti Wiese estudió derecho en la Pontificia Universidad Católica del Perú. Se desempeña como abogado y Director Ejecutivo de la Fundación Rev. Bernard Byrne Maryknoll Missionary.

(2) Los jesuitas se erigen como interlocutores del saber médico occidental en un contexto en el que la medicina, la estrategia y la fe se encuentran actuando a un mismo nivel y con un idéntico sentido. (¿Quinina o 金吉那 jinjina?: La misión jesuita francesa entre la estrategia, la fe y la medicina. Beatriz Puente-Ballesteros, Universidad Complutense de Madrid. Investigadora visitante en el Instituto de Historia de la Medicina de la Universidad de Beijing, China). 

(3) No hay ningún texto en Monardes que, sobre este tema, identifique a un árbol concreto, siendo la expresión de Bailetti "el árbol con cuya corteza se curan las fiebres y calenturas" en exceso generalista y en su misma línea tendenciosa —recordemos que la fiebre era y sigue siéndolo síntoma de numerosísimas enfermedades—, y es sobre todo tergiversadora, por la intención que muestra de conducirnos a la exaltación de la figura del boticario jesuita, al que en todo momento intenta transformar en el primer malariólogo de la historia. En la Parte Segunda de su Historia Medicinal que trata de las cosas que se traen de nuestras Indias Occidentales, que sirven al uso de Medicina (imprenta de Alonso, escribano impresor, calle de las Sierpes, Sevilla, 1574) Monardes ofrece un capítulo sobre la zarzaparrilla de Guayaquil, en el que añade la descripción de otro remedio vegetal parecido en algún efecto al del dicho matorral espinoso: 
Corteza de un árbol que quita cámaras. Del Nuevo Reino traen una corteza que dicen ser de un árbol que es de mucha grandeza, el cual dicen que lleva unas hojas de forma de corazón y que no lleva fruto. Este árbol tiene una corteza gruesa, sólida y muy dura, que en esto y en el color parece mucho a la corteza del palo que llaman guayacan; en la superficie tiene una película delgada blanquizca (sic); quebrada por toda ella; tiene la corteza más de un dedo de grueso, sólida y pesada, la cual gustada tiene notable amargor, como el de la genciana; tiene en el gusto notable astricción, con alguna aromaticidad, porque al fin del mascarla respira de ella buen olor. Tienen los Indios esta corteza en mucho, y usan de ella en todo género de cámaras, que sean con sangre o sin ella. Los españoles fatigados de aquesta enfermedad, por aviso de los indios han usado de aquesta corteza y han sanado muchos de ellos con ella.
Toman de ella tanto como una haba pequeña, hecha polvos, tómase en vino tinto o en agua apropiada, como tienen la calentura o mal; háse de tomar por la mañana en ayunas, tres o cuatro veces, usando en lo demás la orden y regimiento que conviene a los que tienen cámaras. Es tanto lo que la celebran los que vienen de aquellas partes que la traen como cosa maravillosa, para remedio de aqueste mal, que cierto no es pequeño, según es difícil de curar. Y hube un pedazo de la corteza habrá dos o tres días, la cual experimentaré con las cosas de más, y daremos noticia de todo en la Tercera Parte que, Dios queriendo, escribiremos de esta misma materia. Yo la he experimentado dos veces ya, con maravilloso suceso, que ha quitado de cámaras de mucho tiempo.
En la referida Tercera Parte nos dice Monardes: Una corteza de un árbol para reumas. Entre las cosas que me enviaron de Perú es una corteza gruesa, que debe ser de árbol grande, gustada tiene acrimonia con alguna estipcidad; críanse los árboles de do se quita esta corteza a orilla de un río que está a veinte y seis leguas de Lima, y no se hallan en otra parte de las Indias si no es allí; es a manera de olmo, así en la grandeza como en la hoja. Los Indios cuando se sienten cargados de reumas o tienen un romadizo o mal o dolor de cabeza, hacen polvos muy sutiles la corteza de este árbol y tómanlos por las narices, y háceles purgar mucho por ellas, y con esto se libran del mal; lo cual habemos experimentado, tomando los polvos por las narices hace purgar notablemente por ellas. Parece que es más caliente que en segundo grado.

 (4) El padre jesuita Bernabé Cobo (Lopera, Jaén, 1582 - Lima, Perú, 1657) no nombra al célebre antipirético en ningún momento. He aquí lo que dice: "Cap. 94. Del árbol de calenturas. En los términos de la ciudad de Loja, diócesis de Quito, nace cierta casta de árboles grandes que tienen la corteza como de canela, un poco más gruesa y muy amarga, la cual molida en polvos se da a los que tienen calenturas, y con sólo este remedio se quitan. Hanse de tomar estos polvos en cantidad del peso de dos reales en vino o en cualquier otro licor, poco antes que dé el frío. Son ya tan conocidos y estimados estos polvos, no solo en todas las Indias sino en Europa, que con instancia los envían a pedir de Roma". Historia del Nuevo Mundo, de 1653, cuyo original se conserva en la Biblioteca de la Universidad de Sevilla. Parece a todas luces que Cobo bebió de fray Antonio Vázquez de Espinosa al respecto.


                                 Colegio de Santiago Apóstol en Lima, hoy en estado ruinoso.


De entre los extensísimos e innumerables estudios y noticias que se han publicado sobre la quina, y desde luego sobre la malaria (ver, por ejemplo, Malaria Journal, de acceso abierto en doaj.org), traduzco del inglés un texto que incide en el tema de esta entrada:
Muchas farmacias jesuitas se convirtieron en centros internacionales de intercambios científicos y de suministro de medicinas. Las farmacias de San Pablo en Lima, San Ignacio en Manila y San Pablo en Macao son buenos ejemplos. Por la segunda mitad del siglo XVII San Pablo en Lima vino a ser el centro internacional para la distribución de la famosa corteza de la fiebre o corteza jesuita (cinchona spec.), el primer remedio efectivo contra la malaria. Los jesuitas de Perú llevaron la corteza de la fiebre a Europa y la distribuyeron por todo el mundo. Durante una devastadora epidemia de fiebre en Roma el cardenal Juan de Lugo (1583-1660), jesuita también, importó grandes cantidades de corteza de la fiebre de Lima a sus propias expensas para ser empleadas en curar a los pobres y enfermos. Los jesuitas también llevaron la corteza desde Roma a China, donde con ella curaron al emperador K`ang-hsi de una fiebre intermitente. Esta droga americana fue llamada "corteza jesuita" o "polvo jesuita" por muchos años, a causa del monopolio que tenían en su distribución internacional. (Sabine Anagnostou. The international transfer of medicinal drugs by the Society of Jesus (sixteenth to eighteenth centuries) and connections with the work of Carolus Clusius).



domingo, 22 de marzo de 2020

Historia de los apellidos, 21e.



Dos líderes del Sindicato Andaluz de Trabajadores (SAT), Cañamero y Gordillo, frente a un guardia civil. El SAT, constituido el 23 de abril de 2007 en la sevillana Universidad Pablo de Olavide, tuvo su origen en la unión del SOC (Sindicato de Obreros del Campo), un sindicato de olivareros del Alfarafe sevillano, el Foro Sindical Andaluz y otras entidades comunistas.



"Según mi opinión, la carga de la prueba sobre el fracaso republicano [de su Reforma Agraria] no debe descansar principalmente sobre las espaldas de los reformistas agrarios ni de los que sufrieron la represión por creer en la reforma. Sin ocultar ineficiencias técnicas, lo que se ventilaba en 1931 no era solo una cuestión económica sino de hegemonía del poder social y político". Sobre el fracaso de la reforma agraria andaluza en la Segunda República. Ricardo Robledo Hernández. Universidad de Salamanca. En La cuestión agraria en la historia de Andalucía. Coordinador, Manuel González de Medina. Centro de Estudios Andaluces. Junta de Andalucía. https://www.centrodeestudiosandaluces.es/datos/publicaciones/CAHC_06_refagraria.pdf

"El Censo de Campesinos de Castilleja fue con toda seguridad uno de los factores que hizo que Queipo y sus golpistas de 1936 señalaran funestamente —dedo inflexible, despiadado, ineludible— a nuestro paisano Aurelio Navarro Carmona como activista, que lo fue en pro de organizar a los jornaleros de Castilleja para la defensa de sus intereses de clase. Pero primariamente no era la organización de los trabajadores lo que más temían los terratenientes de la Villa, sino la espada de Damócles pendiente sobre sus tierras en forma de expropiación forzosa. Y más que la expropiación en sí, lo que de verdad les causaba malestar era la exigencia de hacer productivas sus propiedades, lo cual implicaba abandonar sus vidas de ocios y placeres (por ejemplo, el de reventar a plomazos pobres animalitos en los cotos de caza a que tan aficionado era Alfonso XIII) y enfrentar un sin fin y poco grato piélago de preocupaciones, inquietudes y desasosiegos, o sea, de trabajo puro y duro. Innecesario es añadir que lo que sucedía en Castilleja se estaba repitiendo en todas y cada una de las localidades del país". Historia de los apellidos, 8. Mayo de 2019.


Francisco de Tovar López (ver la entrada anterior) fué encargado por el Alcalde Ordinario —ahora llamado Teniente de Gobernador— Jusepe Rodríguez, de formar una lista de los vecinos de Castilleja que quedaban obligados al pago de pechos. Voy a transcribir la lista en toda su extensión porque constituye un completo y temprano padrón de habitantes de nuestro pueblo que nos servirá en el futuro para avanzar en nuestros afanes genealógicos, y que expresa el estatus social de cada uno de dichos vecinos, divididos en propietarios de mayor o menor cantidad de tierra y simples braceros. Pero mi primera intención al transcribir el censo de deudores al Rey no es otra que la de ofrecer la última documentación existente sobre Miguel Vázquez de Morón (o de Espinosa). A partir de esta indirecta mención —porque en realidad en el censo se nombra a su viuda— colegimos que el último hermano vivo de fray Antonio Vázquez de Espinosa era fallecido en algún momento del año 1646, probablemente abintestado.
Jusepe Rodríguez, Teniente de Gobernador de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, manda a Francisco Tovar López, vecino de ella, que reciba y cobre de las siguientes personas los maravedíes que les van repartidos de pecho y servicio ordinario perteneciente a Su Majestad de todo el año de 1646:
Francisco de Porras, con 1 aranzada de viña, 102 maravedíes; Juan González Carbonero el viejo, ídem; Bartolomé López el mozo, bracero, 36 maravedíes; Francisco Caro el viejo, con 1 aranzada de viña y 3 de tierra, 225 maravedíes; Juan Lorenzo, con 1 aranzada y media de viña, 153 maravedíes; la viuda de Diego Martín de la Palma, con 7 cuartas de viña, 180 maravedíes; Juan de Henao, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; Diego Alonso, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes; Cristóbal de Herrera, ídem; Alonso Ramos, con 4 aranzadas y media de viña, 459 maravedíes; Juan de Oyga [Oyega], con 1 aranzada de viña, 102 maravedíes; ... (ilegible) ... ; la viuda de Cristóbal Rodríguez de Castro, con 1 aranzada de viña, 102 maravedíes; Martín Cabrera, ídem; Francisco López, con 1 aranzada de viña y 1 y media de tierra, 177 maravedíes; los hijos menores de Juan Lozano, con 5 aranzadas de tierra, 255 maravedíes; Inés Díaz, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes; la viuda de Martín Ximénez, con 1 aranzada de tierra, 51 maravedíes; Pedro Ortiz, con 3 menos cuarta aranzadas y 2 de tierra, 300 maravedíes; Andrés de Vega Montaño, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; Salvador Ortiz, bracero, 36 maravedíes; Josepe Rodríguez, bracero, ídem; Pascual Domínguez, bracero, ídem; Juan de Castro Carretero, con 7 aranzadas de tierra, 359 maravedíes; Pedro López, bracero, 36 maravedíes; Bartolomé Rodríguez "el de Gines", bracero, ídem; Diego de Vega Navarro, bracero, ídem; Cristóbal Martín Toro el viejo, bracero, ídem; Francisco de Tovar el viejo, bracero, ídem; Laureano Garzón, bracero, ídem; ... Rodríguez, bracero, ídem; Sebastián Martín, bracero, ídem; Sebastián Ortíz el mozo, bracero, ídem; Diego Castaño, bracero, ídem; Juan Muñoz, bracero, ídem; Baltasar Prieto, bracero, ídem; Hernando de Aguilar, bracero, ídem; la viuda de Juan Francisco, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; Pedro Navarro, con 3 aranzadas de viña, 306 maravedíes; Francisco de Castro, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes; Francisco de Tovar el mozo, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; Francisco de Carmona, con 2 aranzadas y tres cuartas de tierra, 128 maravedíes; Juan de Luque, con 4 aranzadas de viña, 408 maravedíes; Juan Millán el viejo, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes; Sebastián de Chávez, con 6 aranzadas de tierra, 306 maravedíes; los herederos de Pedro Narváez, con 1 aranzada de tierra, 51 maravedíes; la viuda de Miguel Vázquez, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes (subrayado mío); Pedro Moreno, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes; Francisco Rodríguez Roldán, ídem; Juan ... , con 4 aranzadas de tierra, 204 maravedíes; Antón Pérez Navarro, con 6 aranzadas de tierra, 306 maravedíes; Francisco López Guerra, con 4 aranzadas de tierra, 204 maravedíes; Andrés Rodríguez, con 1 aranzada de tierra, 51 maravedíes; Juan Cabrera Rendón, con 9 aranzadas de tierra, 459 maravedíes; Juan de Adorna, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; la viuda de Domingo Juan, con 10 aranzadas de tierra, 510 maravedíes; Gregorio Martín, con 6 aranzadas de tierra, 306 maravedíes; Simón de Valencia, con 1 aranzada de tierra, 51 maravedíes; Juan de Castro Moreno, bracero, 36 maravedíes; Juan de Chávez, bracero, ídem; Juan Isidro, bracero, ídem; Roque Rodríguez, bracero, ídem; Cristóbal Alonso de la Cruz, bracero, ídem; Francisco de Tovar, bracero, ídem; Blas Navarro, con media aranzada de viña y 1 de tierra, 102 maravedíes; Juan Martín, bracero, 36 maravedíes; Cristóbal Rodríguez Prieto, bracero, ídem; Josepe Ciprián, bracero, ídem; Cristóbal de Rojas, con 5 aranzadas de tierra, 255 maravedíes; Juan Lázaro del Corral, bracero, 36 maravedíes; Simón del Corral, con 12 aranzadas de tierra, 612 maravedíes; Antón García, bracero, 36 maravedíes; Diego Martín Revuelta el viejo, bracero, ídem; Diego Moreno, bracero, ídem; Juan Moreno, bracero, ídem; Jácome García, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; Hernando de Castro, bracero, 36 maravedíes; Andrés Ciprián, bracero, ídem; Juan Rodríguez Huye, bracero, ídem; Domingo Benítez, bracero, ídem; Baltasar Ximénez, bracero, ídem; Antonio Rodríguez, bracero, ídem; Francisco Caro el mozo, con 4 aranzadas de tierra, 204 maravedíes; Gregorio Arias, bracero, 36 maravedíes; Jusepe Rodríguez el mozo, bracero, ídem; Juan Martín de la Lasca, bracero, ídem; Juan ¿Gorbeyo?, bracero, ídem; Francisco Hurtado, bracero, ídem; Juan de Castro Galán, bracero, ídem; Martín de Castro, bracero, ídem; Juan González el mozo, bracero, ídem; Tomé Pérez, bracero, ídem; Baltasar Navarro, bracero, ídem; Juan Ruíz, bracero, ídem; Francisco Bigotes, bracero, ídem; Antonio Navarro, bracero, ídem; Francisco Martín de Villalba, bracero, ídem; ... ... , bracero, 36 maravedíes; Diego ¿González?, bracero, ídem; Manuel Correa, bracero, ídem; Pedro Alonso Valero, bracero, ídem; Bartolomé Rodríguez de Medina, bracero, ídem; Juan de Chávez el mozo, bracero, ídem; Juan Pérez Navarro, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes; Antón Navarro el mozo, con 1 aranzada de viña, 102 maravedíes; Juan Andrés, bracero, 36 maravedíes; Diego Vázquez, bracero, ídem; Lorenzo de Santana, bracero, ídem; Antonio Jorge, bracero, ídem; Juan Rodríguez López, bracero, ídem; Bartolomé Moreno, bracero, ídem; Valentín Díaz, bracero, ídem; Juan Ximénez, bracero, ídem; Salvador Gutiérrez, bracero, ídem; Cristóbal Rodríguez Caro, bracero, ídem; Alonso de Montiel, bracero, ídem; Juan López, bracero, ídem; Juan Lorenzo Gallego, bracero, ídem; Juan de Vega, bracero, ídem; Juan Rodríguez Gallego, bracero, ídem; Gregorio López, bracero, ídem; Miguel López, bracero, ídem; Domingo Álvarez, bracero, ídem; Melchor Rodríguez, bracero, ídem; Cristóbal García, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; Juan Caro, bracero, 36 maravedíes; Jupepe Fuerte, bracero, ídem; (roto); ... , bracero, ídem; Diego Galindo, bracero, ídem; Juan Ramos, bracero, ídem; Alonso Ramos el mozo, bracero, ídem; Andrés "el sastre", bracero, ídem; y "El que vive en la taberna de Francisco Hurtado", bracero, ídem.
Continúa el padrón con el listado de vecinos de Sevilla moradores en esta Villa, propietarios de tierras en el Señorío Viejo:
Vecinos de Sevilla del Señorío Viejo.
Jacinto Pérez de Santillán,  con 5 aranzadas de tierra, 255 maravedíes por haber sido de pecheros; don Diego Lasso de la Vega, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes por haber sido de pecheros; los herederos de Alonso Rodríguez Bueno, con 1 aranzada de viña y arboleda, 102 maravedíes por haber sido de pecheros; Francisco Ladrón de Guevara, con 9 aranzadas de tierra, 459 maravedíes por haber sido de pecheros; don Alonso Pérez Martel, con 8 aranzadas de tierra, 408 maravedíes por haber sido de pecheros; la hacienda que fué del licenciado Diego de Valenzuela, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; Jusepe González de Medina, con 15 aranzadas de tierra, 715 maravedíes; don Sebastián Melgarejo, con 8 aranzadas de viña y 4 de tierra, 1.020 maravedíes por haber sido de pecheros; Francisco Pérez de Herrera, con 16 aranzadas de tierra, 816 maravedíes por haber sido de pecheros; Francisco de Solís, con 5 aranzadas de tierra, 255 maravedíes por haber sido de pecheros; doña Ana María de Mesa, con 4 aranzadas de tierra, 204 maravedíes por haber sido de pecheros; don Leonardo de la Cueva Machuca, con 12 aranzadas de viña y 9 de tierra, 1.683 maravedíes por haber sido de pecheros; don Marcos de Florencia, con 9 aranzadas de tierra, 459 maravedíes por haber sido de pecheros; los herederos de Francisco de ¿Candía?, con 3 aranzadas de viña y media de tierra, 333 maravedíes; doña María de Portes, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes por haber sido de pecheros; los herederos de doña Mariana de Ureña, con 3 aranzadas de viña y 9 de tierra, 765 maravedíes por haber sido de pecheros; Juan Antonio de Herrera, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes por haber sido de pecheros; doña Ana de Mendoza, con 2 aranzadas de tierra, 102 maravedíes por haber sido de pecheros; los herederos de don Diego de Miranda, con 4 aranzadas de tierra, 204 maravedíes por haber sido de pecheros; los herederos de don Francisco Fernández Beltrán, con ... , 228 maravedíes; don Lope de Rivera, con 4 aranzadas y media de tierra, 231 maravedíes por haber sido de pecheros; Ambrosio de Zufre, con 5 aranzadas de tierra, 255 maravedíes; Juan de Fuentes, con 4 aranzadas de viña y 3 y media de tierra, 1.071 maravedíes; doña María de Carvajal, con 3 aranzadas de tierra, 153 maravedíes; la hacienda que fué de Juan Cromberger Maldonado, con 25 aranzadas de tierra, 1.275 maravedíes; Roque de Torres, con 8 aranzadas de tierra, 408 maravedíes; Diego Hermoso, con 6 aranzadas de tierra, 306 maravedíes; Juan Martín "el de la Ventilla", con 3 aranzadas de viña, 306 maravedíes; Juan de Castroblanco, con 1 aranzada y cuarta de viña, 166 maravedíes; Francisco Fontana, con 1 aranzada de viña y 3 de tierra, 231 maravedíes; don Andrés de Hermosilla, con 24 aranzadas de tierra, 1.224 maravedíes; don Juan de Torres Monje, con 20 aranzadas de viña, 2.040 maravedíes; y Gerónimo ¿Sibigo?, con 15 aranzadas de tierra, 465 maravedíes.

El sobredicho Teniente de Gobernador de Castilleja de la Cuesta Jusepe Rodríguez —cuyo hijo Jusepe Rodríguez el mozo, por cierto, también aparece, y como bracero, en la relación de pecheros— continuó el requerimiento a Francisco de Tovar López: Y si luego no os pagaren los dichos maravedíes mando al Alguacil Ordinario de esta Villa que prenda a todas las personas que no los quieren pagar y venda los bienes por voz de pregonero por ante escribano, y de su valor haga pago de lo que así se debe a Su Majestad, de cuya parte exhorto y requiero a todos, y de la mía ruego y pido de merced a todos y cualesquier Justicias de Su Majestad ante quien este padrón fuere presentado lo manden cumplir y en su cumplimiento manden sacar prendas a todas las personas que señalare el dicho Francisco Tovar López que no le quieren pagar los dichos maravedíes que así están repartidos, y los manden vender y rematar por voz de pregonero y por ante escribano que de ello de fé, y de su valor que se haga pago a Su Majestad de lo que así se le debe, porque así conviene al Real Servicio, que en lo así mandar, hacer y cumplir administrarán justicia, y a él tanto haré. De la Villa de Castilleja de la Cuesta a 29 de enero de 1647. Escribano, Roque de las Cuevas.


                                     Firma del Teniente de Gobernador Jusepe Rodríguez

Los braceros de Castilleja, 84 en total, a 36 maravedíes por barba, contribuyeron con 3.024 maravedíes salvo error de suma o pluma. A los efectos referidos la aranzada de tierra se tasaba a 51 maravedíes, y la de viña a 102, el doble.  Del grupo de propietarios, el mayor contribuyente individual es un vecino de Sevilla en el Señorío Viejo de esta Villa, don Juan de Torres Monje, que debió pagar al Rey 2.040 maravedíes por las 20 aranzadas de viña que poseía. Los mayores propietarios eran naturales de Sevilla, mientras que la mayoría de los asalariados lo eran de Castilleja, lo que demuestra que la hegemonía del poder social y político provenía de la cercana capital, como así lo denunciaron los vecinos en, por ejemplo, el documento que transcribo a continuación, redactado una decena de años después de la confección del padrón de pecheros y en el que figura su autor, nuestro Francisco de Tovar López, como Alguacil Mayor de la Villa:
El Concejo, Justicia y Regimiento de esta Villa de Castilleja de la Cuesta a saber, Joseph de Cabrera, Teniente de Gobernador, Juan Cabrera Rendón y Pedro Moreno de Castro, Regidores, y Francisco de Tovar López, Alguacil Mayor; y Andrés Cabrera, Diego de Vega, Pedro de Vega, Fernando de Aguilar, Bartolomé López, Cristóbal de Aguilar, Juan Moreno, Sebastián Ortiz, Juan Navarro, Sebastián de Chávez el viejo, Antón García y Juan Francisco, todos vecinos de esta Villa de Castilleja de la Cuesta en la Calle Real de ella, en nombre de los demás vecinos y particulares, otorgan que dan poder cumplido a Diego Rodríguez, Mendo de Valderas, Tomé Pérez de Salazar y Hernando García, procuradores en los Reales Consejos de Su Majestad, para que defiendan el derecho de don Luis Méndez de Haro y Guzmán (1), Conde Duque de Olivares a quien pertenece y toca la dicha Calle Real en razón del pleito que se trata con la ciudad de Sevilla sobre la venta que se hizo de ella y sus vecinos al Señor Don Gaspar de Guzmán, Conde Duque que fue de Olivares, y pidan en nombre de los dichos Concejo, Justicia y Regimiento y de los dichos vecinos de la Calle Real que tenga efecto y se confirme la dicha venta, para que Su Excelencia quede con el señorío de dicha Calle y su vasallaje, por la grande utilidad que se sigue a los otros vecinos, conque se evadirán de las grandes extorsiones y vejaciones que continuamente reciben de las Justicias de la ciudad de Sevilla y caballeros de ella con la mano poderosa que tenían. Y les otorgan poder asimismo para hacer las diligencias necesarias hasta que dicho pleito sea fenecido. Dado en esta Villa de Castilleja a 20 de enero de 1654. Testigos, Lázaro Martín Navarro, don Antonio de Olmedo y don Pedro de Estrada, vecinos y residentes en esta dicha Villa. Escribano, Alonso García.

(1) Sobrino de don Gaspar de Guzmán, hijo de su hermana doña Francisca. Con la protección de su tío medró en la Corte de Felipe IV, sucediéndole como Valido cuando éste fue expulsado en 1643. Negoció en el Tratado de los Pirineos sin lograr evitar la formación de un bloque antiespañol liderado por Oliver Cromwell; y fue derrotado estrepitosamente en la Guerra de Restauración portuguesa, en la batalla de las Líneas de Elvas en 1659.
"Parece que las compras que efectuó [don Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares] desde 1623* a 1642 en la provincia de Sevilla, lugares que rodeaban la capital (Sanlúcar la Mayor, Dos Hermanas, Tomares, San Juan de Aznalfarache, la calle Real de Castilleja, Coria, La Puebla, Bormujos, Salteras, Bollullos, Palomares, Mairena y la propia Camas), respondían, más que a un deseo expreso de aumentar el patrimonio de su Casa, a formar un dogal alrededor de Sevilla para erigirse en su señor supremo. [...] El poderoso y contradictorio valido, que lo mismo era generoso mecenas que desencadenaba guerras en que España perdió su dominio sobre Flandes, muere en 1643 desterrado en Toro y odiado por el pueblo. Su viuda, Inés de Zúñiga y Velasco, hubo de hacer frente al pago de débitos que ascendían a más de 31 millones de maravedíes". Portugalete, un barrio diferenciado en la Sevilla del conde duque. Juan José Antequera Luengo. Facediciones, Sevilla, 2009.
Don Gaspar de Guzmán, anotémoslo aquí y ahora, obtuvo el título de duque de Medina de las Torres** el 5 de enero de 1625 por merced de Felipe IV. El ducado pasó a su yerno Ramiro Pérez de Guzmán, marqués de Toral y pariente remoto que reclamaba la jefatura titular de la antigua casa de los Guzmán. Lo que Olivares pretendía, por tanto, era casar a su hija María de Guzmán y Zúñiga (1609-1626) con el jefe nominal de la familia. (Wikipedia).
* Por Cédula Real del 11 de diciembre de 1625 se había ordenado dar a don Gaspar la posesión de la Calle Real, separándola del término de Tomares y San Juan de Aznalfarache, pero el privilegio real de dicha venta no se expidió hasta el 30 de diciembre de 1634 (El Aljarafe Sevillano durante el Antiguo Régimen. Antonio Herrera García). Como vemos por el sobredicho otorgamiento de poder del Concejo y vecinos castillejanos a los cuatro procuradores del Real Consejo del rey, a fecha de enero de 1654 todavía el pleito no había dado resultados.
** Medina de las Torres. "Pero podemos remontarnos muy atrás en el tiempo considerando que el fundador de la Medina de las Torres hispánica fue otro Martín, el caballero portugués Martin Anes (Yáñez) do Vinhal, el cual fungió como importante aliado del rey Fernando en su lucha contra Al-Ándalus, mereciendo por ello recompensas en forma de tierras al sur de Extremadura, donde erigió sobre ciertas ruinas romanas la villa que nos ocupa". Historia de los apellidos, 20x. Diciembre de 2019.


El cobrador de los pechos y luego Alguacil Mayor Francisco Tovar, con cuyo padrón he iniciado esta entrada, nos interesa también como padre que fue de uno de los pocos universitarios del siglo XVII naturales de nuestra Villa, si no el único. Se trata de su hijo Juan de Tovar López, que estudió medicina en la Universidad de Sevilla, bachillerándose el sábado 13 de octubre de 1685.


Primer folio del expediente universitario de Juan Tovar López, firmado por el doctor don Diego Félix de Cepeda y Cobos, rector en dicho año de 1685.

Don Juan de Tovar y López, natural de Castilleja de la Cuesta de este Arzobispado, parezco ante Vuestra Señoría en la mejor vía y forma que aiga (sic) lugar de derecho y digo que yo he cursado cuatro años en la facultad de Medicina según constará de los libros de matrículas y pruebas de esta Universidad a que me refiero, y por pretender graduarme por esta dicha Universidad en la dicha facultad de Medicina, a Vuestra Señoría pido y suplico mande para el digho Grado se admita la información de genere et moribus y se hagan las demás diligencias necesarias según lo disponen los estatutos de esta Universidad, para poder conseguirlo. Pido justicia.


                                                       Firma de Juan Tovar López

Auto. En la ciudad de Sevilla en 23 de septiembre de este presente año [1685] los Señores Rector y Consiliarios de este Colegio Mayor de Santa María de Jesús de Estudios y Universidad de dicha ciudad, habiendo visto esta petición mandaron que el contenido haga las informaciones según lo disponen los estatutos de esta Universidad, y habiéndose hecho se traigan los autos para proveer justicia, y así lo proveyeron y rubricaron ante mí, de que doy fé. Notario don Gaspar de Llanos.

Certifico y doy fé yo el doctor don Joseph de Luque, cura beneficiado propio de la iglesia parroquial del Señor Santiago de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, que en uno de los libros que dicha parroquial tiene, donde se asientan los que en ella se bautizan, entre otros muchos está un capítulo del tenor siguiente:
En lunes 27 días del  mes de enero de 1653 años yo, el licenciado Diego de Velasco, cura y beneficiado de la iglesia parroquial del Señor Santiago de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, bauticé a Juan Josephe, hijo de Francisco de Tovar López y de Margarita Morena su mujer legítima, vecinos de esta collación; fue su padrino Josephe de Cabrera, Teniente de Gobernador, y Ana Morena su mujer, vecinos de esta collación, a los cuales advertí el parentesco espiritual y demás obligaciones. En fé de lo cual lo firmé de mi nombre. Licenciado Diego de Velasco.
El cual capítulo está bien y fielmente sacado del dicho libro de bautismos que queda en mi poder a que me refiero, a folio 182, capítulo segundo, plana primera. Y para que de ello conste, a pedimento del dicho Francisco (sic) de Tovar López, dí esta, firmanda de mi nombre, en 14 de abril de 1675.
Yo, Juan de Obregón, escribano del Rey Nuestro Señor, público y del Cabildo y Rentas de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, certifico y doy fé y testimonio de verdad a los que al presente vieren cómo la certificación de arriba de quien va firmada es del Doctor don Joseph de Luque, y se ha escrito firmada en mi presencia, el cual es beneficiado y cura propio de la iglesia parroquial del Señor Santiago de esta Villa, y a todos sus escritos siempre se le ha dado y dá entera fé y crédito, en juicio y fuera de él, y para que de ello conste donde convenga, de pedimento del contenido en dicha certificación dí el presente en la Villa de Castilleja de la Cuesta a 14 de abril de 1675. En testimonio de verdad, Juan de Obregón.

Información. En la ciudad de Sevilla en 4 de octubre de 1685, para la información que tiene ofrecida y le está mandado dar al Bachiller don Juan de Tovar y López, natural de la Villa de Castilleja de la Cuesta, presentó por testigo a Gerónimo Leal, vecino de esta ciudad de Sevilla ¿en la collación de San Vicente?, de quien yo el presente notario y secretario del dicho Colegio Mayor y Universidad recibí juramento en forma de derecho a Dios y a una cruz, y hecho prometió de decir verdad, y dijo que conoce al dicho don Juan de Tovar y a sus padres, que son y se llaman Francisco de Tovar López y doña Margarita Morena, y a sus abuelos paternos y maternos, y sabe que todos han sido y son cristianos viejos, limpios de toda mala raza de moros, judíos, ni moriscos ni mulatos ni de los nuevamente convertidos a nuestra Santa Fé Católica, en la cual han vivido siempre, y que no han sido castigados por el Santo Tribunal de la Inquisición ni por otro ninguno, ni notados de infamia iuris y facti, ni tampoco han ejercido oficios mecánicos ni viles en esta ciudad ni en la de Castilleja de la Cuesta ni en otras partes ningunas, antes sí que todos han sido y son hombres de mucha  posición y ocupados muchos y diversos puestos en la dicha Villa, y que esto es muy público y notorio, pública voz y fama; y que no le tocan las Generales de la Ley; y asimismo sabe este testigo que el dicho Don Juan de Tovar es virtuoso e inclinado a las letras, en las cuales ha perseverado y asistido con mucha puntualidad, y a la Universidad asimismo. Y que es de edad de 60 años poco más o menos. Y yo el presente notario, habiéndole leído esta deposición, clara y manifiestamente en ella se ratificó, y por no saber firmar lo firmé yo el dicho secretario, en este dicho día, mes y año dichos. Ante mí, don Gaspar de los Llanos, Notario Apostólico y Secretario.

Testigo. En la ciudad de Sevilla en 5 de octubre de 1685, para la dicha información que tiene ofrecida don Juan de Tovar presentó por testigo a Blas González Carbonero, vecino de Castilleja de la Cuesta, de quien yo el presente escribano recibí juramento en forma de derecho, y hecho prometió decir verdad, y dijo que ha muchos años que conoce al dicho don Juan de Tovar que aquí lo presenta por testigo, y sabe que es hijo legítimo de Francisco Tovar López y de doña Margarita Morena su legítima mujer, a quienes este testigo trató y comunicó muchas y diversas veces en la dicha Villa de Castilleja de la Cuesta, y asimismo a sus abuelos paternos, y que de los maternos tiene muchas noticias, y sabe que todos han sido y son cristianos viejos limpios de toda mala raza de moros, judíos, ni moriscos ni mulatos ni gitanos ni de los nuevamente convertidos a Nuestra Santa Fé Católica, ni tampoco han sido castigados por el Tribunal de la Inquisición ni notados de infamia iuris y facti por otros ningunos, y asimismo sabe este testigo que los dichos sus padres y abuelos no han ejercido oficios viles ni mecánicos, antes que en dicha Villa han tenido y ocupado muchos y diversos puestos en el Concejo y Regimiento de ella, y asimismo sabe que el dicho don Juan de Tovar es inclinado a las letras y recogido y virtuoso. Y que no le tocan las Generales de la Ley, y que es de edad de 54 años poco más o menos. Al cual yo el presente secretario, habiéndole leído clara y distintamente esta deposición, se ratificó en ella, y por decir verdad lo firmó ante mí en dicho día, mes y año dichos, de que doy fé.

Testigo. En la ciudad de Sevilla en 8 de octubre de 1685, para la dicha información que le está mandado dar al dicho don Juan de Tovar y López y tiene ofrecida, presentó por testigo a Martín de Castro, natural de la Villa de Castilleja de la Cuesta y vecino de Triana en la calle de Carreteros, parroquia de Santa Ana, a quien yo el presente notario y secretario recibí juramento en forma de derecho a Dios y a una cruz, y hecho, prometió de decir verdad, y dijo que ha muchos años que conoce al dicho don Juan de Tovar que aquí lo presenta por testigo, y a sus padres que se llaman Francisco de Tovar y López y doña Margarita Morena, asimismo vecinos de la dicha Villa de Castilleja de la Cuesta, y que conoció a sus abuelos paternos y maternos, y sabe que han sido y son cristianos viejos limpios de toda mala raza de moros, judíos y berberiscos, ni herejes ni mulatos ni gitanos ni de los nuevamente convertidos a Nuestra Santa Fé Católica, ni que han sido penitenciados por el Santo Tribunal de la Inquisición ni por otro alguno, ni notados de infamia iuris y facti, y que esto lo sabe por el mucho trato y comunicación que tenía con los susodichos, y que es muy público y notorio, pública voz y fama en dicha Villa de Castilleja de la Cuesta, y asimismo sabe este testigo cómo el dicho don Juan de Tovar es persona que no ha ejercitado, ni sus padres ni sus abuelos paternos ni maternos, oficios viles ni mecánicos en dicha Villa de Castilleja ni en otra ninguna, antes que en ella han tenido y ocupado muchos y diversos puestos honrosos, y que esto es la verdad so cargo del juramento que lleva hecho, y que es de edad de 40 años poco más o menos, y que no le tocan las Generales de la Ley. Y yo el presente notario y secretario, habiéndole leído esta deposición clara y manifiesta, individualmente se ratificó en ella, y por no saber firmar lo firmó un testigo por él, que se halló presente ante mí, de que doy fé. Don Gaspar de Llanos.









lunes, 16 de marzo de 2020

Historia de los apellidos, 21d.



Retrato de Maarten Harpertszoon Tromp por Jan Lievensz (Wikipedia). Ver infra.


Decíamos que Juan Payán el mozo no había muerto. Toda la detallada historia que de su fallecimiento refirió el maestro albañil Rodrigo Alonso (verla en la entrada anterior) resultó ser una patraña, acaso asumida por dicho albañil de buena fé dada la minuciosidad de su relato al ejercer de testigo de Adrián Bambel, aunque hay que tener en consideración que el flamenco estaba interesadísimo en demostrar que el joven Juan había pasado a mejor vida para poder así apropiarse de sus bienes.
Veamos ahora el testimonio de que Juan seguía con vida al otro lado del océano Atlántico:
Juan Payán, natural de Castilleja de la Cuesta, que por otro nombre llaman Juan Pérez de Vega (1), mayor de 30 años, casado en la jurisdicción de Guachinango (2), estante en la Nueva Ciudad de la Veracruz, hijo y heredero de Juan Payán y de Ana de Vega su mujer, difuntos vecinos que fueron de Castilleja, da todo su poder al capitán Pedro de Montoya, vecino de la villa de Ayamonte, para todos sus pleitos, causas y negocios y para que pueda cobrar de cualquier persona todo cuanto le deban. El capitán Montoya viene a España en la flota del general Lope de Hoces y Córdoba, caballero de la Orden de Santiago (3).
El poder especificaba que se otorgaba para que cobre de cualquier depositarios y tenedores y tutores que hayan sido suyos todos los bienes que a él pertenecen por herencia de sus padres, de Francisca de Vega su hermana difunta mujer que fué de Adrián Bambel, y de su otra hermana Ana de Vega difunta mujer que fué de Juan de Castro, como heredero forzoso que es por haber muerto la susodicha abintestada según tiene la noticia. Y poder para hacer conciertos judiciales y extrajudiciales, para vender los dichos bienes, o cederlos o traspasarlos, y para que se cobre de dichos bienes toda la cantidad de pesos que el otorgante debe al dicho capitán Pedro de Montoya, sin más prueba que su juramento, atento a la confianza que del susodicho tiene. A todo lo cual Juan Payán obliga su persona y bienes habidos y por haber. Dado en la Nueva Ciudad de la Veracruz, a 22 de abril de 1634. Testigos, el escribano Diego Remoludo, Cristóbal Rodulfo y Juan Bermúdez, vecinos de dicha Veracruz. Escribano, Sebastián Moreno (4). El día 28 de abril los escribanos de Veracruz Diego Remoludo, Francisco Páez y ... Díaz de los ¿Pasos? dieron fé de la veracidad y honestidad del dicho Sebastián Moreno.

(1) Recordemos que Pérez era el apellido de su tío paterno Pedro.

(2) Ciudad de Huachinango. Su nombre proviene de "cuautli", árbol, "chinamitli", muralla; y "co", en; significa "en la muralla de los árboles". Los chichimecas de Xolotl se establecieron en está región en 1116 ó en 1121, guiados por Nopaltzin. A mediados del siglo XIV gobernaba Huachinango el líder Tlaltecatzin, "cantor del placer, la mujer y la muerte". En esa época, Huauchinango era tributario de Texcoco, hasta la caída de la gran Tenochtitlán.
El primer enconmendero fue Juan de Jaso; continuaron en el oficio Alonso de Villanueva Torrecillas [Tordesillas], su esposa Catalina de Peralta y el hijo de ambos, Agustín de Villanueva Cervantes, con 2,900 indios tributarios. http://siglo.inafed.gob.mx/enciclopedia/EMM21puebla/municipios/21071a.html


                                                           Huachinango

(3) Lope de Hoces sirvió con el marqués de Caldereita en el ataque con 55 navíos a la caribeña isla de San Martín, en manos de los holandeses, liderando entonces el desembarco de las tropas españolas y quedando inválido de un brazo a causa de un disparo de cañón.
El general Lope de Hoces murió en el año 1639 en la batalla de la rada de las Dunas, en la costa del condado de Kent en Inglaterra, en combate contra las fuerzas holandesas al mando de Maarten Harpertszoon Tromp*. En 1640 el rey Felipe IV concedió a su hijo huérfano Alonso Antonio de Hoces el condado de Hornachuelos, que perdura hasta nuestros días.
* "Tromp era hijo de un agente de uno de los primeros hombres de guerra neerlandeses; su madre lavaba camisas de los marineros para ganar algún dinero. A los nueve años de edad, Tromp se echó a la mar con su padre, y estuvo presente en la Batalla de Gibraltar. Tres años más tarde se embarcaron juntos en un barco mercante que iba a África, donde fueron atacados por el pirata inglés Peter Easton. Durante el ataque su padre fue asesinado". (Wikipedia).

(4) El escribano público y del Cabildo de la ciudad de Veracruz Sebastián Moreno fué confirmado como tal por una Real Provisión dada en San Lorenzo el Real el día 9 de agosto de 1614, por renuncia de Sebastián Moreno, su tío homónimo. El oficio se remató en 1.000 pesos de oro común.


En la ciudad de Veracruz a 20 de abril de 1634 ante el castellano don Alonso de Guzmán, Corregidor y Capitán de Guerra, presentó una petición Juan Payán el mozo diciendo que para el juicio preparatorio y otros efectos tiene necesidad de averiguar cómo es hijo de los dichos Juan Payán el viejo y de Ana de Vega, vecinos de Castilleja de la Cuesta, y mayor de 25 años, y de cómo sus dichos padres son difuntos; pidió al Corregidor que se le reciba su información, el cual mandó recibirla. Escribano, Sebastián Moreno.
En la ciudad de Veracruz el 21 de abril de 1634 Juan Payán presentó por testigo a Francisco Acenjo (sic, por Asensio), soldado de la nao Almiranta de la presente flota del general Lope de Hoces (ver supra); declaró Francisco Asensio (1) ser natural de Castilleja de la Cuesta y conocer a Juan Payán el viejo, tío de este testigo, y a su mujer Ana de Vega, y saber que Juan Payán el mozo, su primo, es hijo de los susodichos, de 32 años de edad poco más o menos y casado en la jurisdicción de Huachinango en esta Nueva España; dijo saber que los dichos sus padres son difuntos. Tiene 30 años de edad, y declaró que no por ser primo hermano de Juan Payán ha dejado de decir verdad. Firmó de su nombre.
En dicho día Juan Payán presentó por testigo a su homónimo Juan Payán, calafate de la nao del capitán Martín García de Londoño (2), de la dicha flota del general Lope de Hoces. También era sobrino de Juan Payán el viejo y declaró en los mismos términos que el anterior, repitiendo la fórmula de que no por ser primo hermano de Juan Payán el mozo había dejado de decir verdad. Dijo ser de más de 22 años de edad.
Al siguiente día, 22 de abril, declaró Juan Martín Chaparro (3), residente en la ciudad de Veracruz y natural de la villa de Gines a media legua de la de Castilleja. Hizo la misma declaración que los anteriores, y dijo ser también primo hermano de Juan Payán el mozo, y tener 36 años de edad poco más o menos.
El escribano de la información fue Sebastián Moreno, y a Juan Payán se le entregó copia de ella el día 28.

(1) "En lunes 5 de diciembre de 1605 años yo, Juan Ramos Zambrano, cura beneficiado de la iglesia de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, habiendo precedido las diligencias conforme al concilio tridentino, casé por palabras de presente a Bernardo de Oliver, viudo de Inés Pérez*, y a María Alonso, viuda de Cristóbal Asensio, vecinos de esta dicha Villa. Fueron testigos Juan Alonso, Juan de las Cuevas y Roque de las Casas, todos vecinos de esta dicha Villa.
En lunes 30 de enero de 1606 el bachiller Diego de Henao, vicecura de la iglesia de esta Villa, dió las bendiciones nupciales a Bernardo de Oliver y a María Alonso. Padrinos, Juan de Castro el mozo e Inés Díaz su mujer, vecinos de esta Villa". Notas varias, 2d. Julio de 2017. Creo que el testigo veracruzano Francisco Asensio era hijo de estos Cristóbal Asensio y María Alonso.
Asensio (o Asensio) es otro de los apellidos de familias divididas entre Castilleja y Gines, como lo fueron los Payán. En 1550 un Diego Asencio fue alcalde de la Santa Hermandad de Gines.

(2) Algunos años después el capitán Martín García de Londoño aparece como agente en Andalucía del banquero don Alejandro Palavesín, natural de Génova. Palavesín ayudó al duque de Medina Sidonia —conspirador contra la majestad de Felipe IV— en circunstancias de quiebra cuando dicho duque tuvo que recurrir a ventas masivas de sus propiedades (año 1647). " ... ya en el verano de 1650, la situación de las rentas del duque en Sanlúcar comenzaba a amenazar los términos del asiento firmado con Palavesín. De hecho, García Londoño empezó a insinuar a la Junta de Sanlúcar que, si no cumplía los plazos, se vería obligado a acudir a la vía judicial. Medina Sidonia maliciaba que Londoño apretaba para que los cortijos se redujesen al precio de 44.000 ducados, aunque él esperaba que alcanzasen los 50.000". Medina Sidonia: El poder de la aristocracia, 1580-1670. Luis Salas Almeia. Fundación Centro  de Estudios Andaluces. 2008.

(3) Para los Martín Chaparro ginecinos ver Historia de los apellidos, 20u. Diciembre de 2019.


El capitán Pedro de Montoya, vecino de la ciudad de Sevilla (antes se dijo de Ayamonte) y estante al presente en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, en nombre y voz de Juan Payán el mozo, con su poder otorgado en la ciudad de Veracruz el 22 de abril de 1634 (ver supra), otorga que vende a Cristóbal de Rojas, vecino de esta dicha Villa, presente, todos los bienes así muebles como raíces y semovientes, deudas, derechos y acciones que el dicho Juan Payán su parte hubiere heredado como uno de los herederos de sus padres y de Ana de Vega su hermana difunta; bienes que consten por inventarios, testamentos, pleitos, cuentas y otros papeles, con cargos de todos los tributos al quitar o perpetuos que sobre ellos estuviesen situados, que deberá pagar el comprador Cristóbal de Rojas desde 1º de enero de este presente año de 1635. Y le vende dichos bienes por precio y cuantía de 1.100 reales, que le son satisfechos al capitán Montoya de contado (1). El comprador recibe poder del vendedor para entrar y tomar la posesión de dichos bienes. Dado en Castilleja de la Cuesta estando en las casas de morada de dicho Cristóbal de Rojas, a 19 de septiembre de 1635. Testigos, Juan Lázaro del Corral, Cristóbal Rodríguez Prieto y Alonso de Santiago, vecinos de esta dicha Villa.


                  Firmas de Pedro de Montoya y de Cristóbal de Rojas

(1) Aunque en el documento se asegura que el pago se hizo al contado, lo cierto es que en dicho día y lugar, con los mismos testigos, Cristóbal de Rojas se obligó a pagar al capitán Pedro de Montoya, presente, 600 reales por otros tantos que por hacerle favor y buena obra le presta. Se los devolverá por Pascua de Navidad de este año de 1635, so pena de ejecución de sus bienes y con cargo de 12 reales de salario diario al cobrador que hubiere de ir a las partes donde se encontrare Cristóbal en el caso de impago en la fecha indicada.


Una semana después de la compra de todos los bienes de Juan Payán el mozo, Cristóbal de Rojas vende a Juan García de Luque, vecino de esta Villa, 2 aranzadas de viña al pago del Toconal en término de Valencina del Alcor, con cierto tributo que por ellas se paga al Conde Duque de Olivares. Sale por fiadora de Cristóbal Catalina de Castro, viuda de Adrián Bambel (1), la cual se obliga al cumplimiento de la escritura de venta. Dado en Castilleja de la Cuesta en las casas de morada de Cristóbal y Catalina, 25 de septiembre de 1635 (2). Testigos, Francisco de Castro el mozo, Juan Cabrera Rendón el mozo y Alonso de Santiago.

(1) A estas alturas, fallecido ya el flamenco Adrián Bambel, imaginamos que revolviéndose en su tumba por no haber logrado su postrera voluntad de apropiarse de los bienes heredados por Juan Payán el mozo, la viuda aparece unida en matrimonio con este Cristóbal de Rojas, comprador de los referidos bienes de la herencia. Los hechos de la vida a veces son de un paradójico retorcimiento. Catalina de Castro se había casado con Adrián Bambel siendo él viudo de Francisca de Vega, a la cual recordaremos como hermana de Juan Payán el mozo, "el muerto vivo".

(2) Por el tiempo de la siembra de trigo hacia marzo-abril, encontramos entre los solicitadores de semillas al Pósito viejos conocidos: Miguel Vázquez, hermano del carmelita fray Antonio, y Juan Ximénez su fiador, obtuvieron 2 fanegas del depositario Juan García Huye, a devolver por el día de Santiago de dicho año de 1635, buen trigo limpio de polvo y paja, de toda su edad y sin higueruela*. 20 de marzo de 1635. Testigos, Hernando de Castro, Miguel Hernández y Domingo ... , vecinos de esta Villa.
Cristóbal Andrés recibió otras 2 fanegas en tal día, así como Andrés de Vega Montaño y su fiador Juan García de Luque, y como Francisco López y su fiador Juan Pérez Payán**; el mismo Cristóbal de Rojas —siendo su fiador Juan de Castro, hijo de Cristóbal de Castro—, también consiguió semillas de trigo. Y Diego y Alonso Martín Revuelta.
* Higueruela. (Psoralea bituminosa). Planta leguminosa de hojas semejantes a las del trébol y flores azuladas en cabezuelas axilares, parecida al trébol hediondo o angelota. Diccionario de Uso del Español. María Moliner.
** Familiar del emigrado en Nueva España, sin duda alguna.



Higueruela (Wikipedia). De la higueruela se sintetiza el psoraleno, ampliamente utilizado en farmacología para tratar varias clases de dermatitis. Úsase también en Indonesia por pescadores de arroyos, por sus propiedades tóxicas, para capturar peces. De la higueruela también se extrae la angelicina, ya usada por los antiguos egipcios hace 5.000 años para curar el vitíligo; en  la Europa medieval se creía que protegía de embrujos y malos espíritus, de ahí su nombre. 
Todavía hoy se debate si el psoraleno y la angelicina son venenosos, aunque hay acuerdo en que a ciertas cantidades sí lo son. La referencia nítida del Pósito de Castilleja a la higueruela parece indicar que ya existía experiencia al respecto.


Pocos años después aparecen protocolos notariales con pistas sobre negocios de Cristóbal y su mujer: Francisco de Castro y Melchora Ramos su mujer, y Cristóbal de Rojas y Catalina de Castro su mujer como sus fiadores, todos vecinos de esta Villa, se obligan a pagar a don Sebastián Melgarejo (1), vecino de Sevilla y residente en esta Villa, 550 reales que por hacerles buena obra les ha prestado. Se los devolverán por fin de noviembre de 1641. Dado en casa de los fiadores a 18 de enero de dicho 1641, siendo testigos Juan González el mozo y Andrés Rodríguez. El escribano público y del Concejo de Castilleja es Pablo de Mercado.

(1) "Dionisio Caro [ahora apareciendo como Dionisio Ramírez] y Miguel Vázquez de Espinosa firmaron, —según se ve en las fotos—, el siguiente documento: Dionisio Ramírez, vecino de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, por sí y en nombre de su mujer Ana María Vázquez de Espinosa, otorga por la presente carta que vende a don Sebastián Melgarejo (1), vecino de Sevilla, unas casas que él tiene en el Señorío Viejo de esta dicha Villa, con su portal, corral y un pedazo de cortinal, linde con casas de don Gabriel de Melo Maldonado y con casas de Pedro Narváez, difunto". Historia de los apellidos, 21. Enero de 2020. 
Don Sebastián Melgarejo debía dedicarse, entre otras pingües actividades, al préstamo monetario, porque en este dicho día prestó también a Juan de Castro Moreno y a Catalina García Donaire su mujer, vecinos de Castilleja, 1.100 reales, a devolver el referido último día de noviembre.
El 1º de mayo del dicho año de 1641 don Sebastián vendió al vecino de Sevilla Andrés de Albarracín un coche* de baqueta colorada con su ¿enterado? verde y cortinas de damasco del mismo color verde, y dos mulas color castaño cerradas de edad, con sus guarniciones, por precio todo de 300 ducados, que recibió de contado. Dado en casa del escribano Pablo de Mercado.
* "Porque la experiencia ha demostrado que so color de la dicha cédula y de licencias mías, que dizen algunos tienen y de la que otros se han tomado por su propia autoridad para traer de rua, ansí en esta Corte como fuera della coches de mulas, ora sean labradores, ora no lo sean, la desorden ha sido y es tan grande, y el daño destos mis reynos tan universal, ansí respeto de la criança, porque la de los caballos se va extinguiendo totalmente con la introducción de los coches de mulas (…) como respecto de la labrança y carretería (…) porque oy valen las mulas a tan subidos precios que no tiene el labrador sustancia y caudal para comprarlas". Pragmática de Felipe IV del año 1628 sobre el uso de coches con mulas. https://cadenaser.com/emisora/2018/09/27/ser_cuenca/1538069643_144209.html


Y más sobre Cristóbal de Rojas. Se obligó a dar a don Lope de Rivera, Veinticuatro de la ciudad de Sevilla, todo el mosto de 2 aranzadas de viña que tiene en el sitio del Toconal en Valencina del Alcor (1), de la cosecha de este año de 1641, puesto en la bodega que el comprador posee en esta Villa de Castilleja, al precio que corriere en ella al tiempo de la vendimia. Cristóbal recibió del Veinticuatro 150 reales por adelantado. Dado en esta Villa el 13 de junio de 1641, siendo testigos Francisco de Ureña, el presbítero Francisco Ladrón de Guevara, y Alonso ... de Rojas. 
En este mes y año, el día 30, el Veinticuatro fue testigo junto al presbítero Francisco Pérez Navarro —hijo de Antón Pérez Navarro—, del poder que Juan Muñoz, vecino de Castilleja, dio a Andrés de Vega Montaño, para que le gestionase y feneciese todos sus pleitos y causas. Este Juan Muñoz, hijo de otro Juan Muñoz ya difunto que ejerció de cirujano en nuestra Villa y de su mujer Ana Cabrera, estaba casado con María Navarro, hermana del presbítero Francisco Pérez e hija por tanto de Antón Pérez Navarro. Antón e Isabel Rodríguez su mujer dotaron a su hija María para sobrellevar las cargas del matrimonio el 9 de mayo de 1641.

(1) Quizá otras 2 aranzadas, distintas de las que en 1635 vendió a Juan García de Luque (ver supra).


Por último, y a modo de prólogo a la próxima entrada, presentaré a un personaje que por su apellido Tovar se vincula al linaje de mi abuela paterna Pilar Tovar Chávez y a los antiguos Tovar de Castilleja, presentes en la Villa desde al menos el siglo XVI. Se trata de Francisco Tovar López. El 13 de octubre de 1641 ante el Alcalde Ordinario Juan Rodríguez de Castro pareció Francisco Tovar López, marido de Margarita Morena, vecinos de esta Villa, y dijo que por cuanto sus suegros Francisco Maldonado y Catalina Morena, vecinos que fueron de Castilleja, eran difuntos, y habían dejado por sus hijos a la dicha Margarita su mujer, a Francisco de 15 años, y a Salvador de 12, y los tres como menores de edad que eran —Margarita debía tener menos de 25 años, la edad legal de mayoría— tenían necesidad de un tutor curador que administrase sus personas y bienes, por tanto pedía a dicho Alcalde Ordinario que les nombrase uno. El Alcalde mandó al menor Francisco que eligiese a algún vecino del pueblo para ejercer tal oficio, y éste eligió al dicho su cuñado marido de su hermana Margarita. Francisco de Tovar López aceptó el cargo y nombró por su fiador a Juan Lázaro del Corral, siendo testigos Gregorio Martín, Juan García Cabezas y el Cristóbal de Rojas que venimos refiriendo.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...