domingo, 17 de noviembre de 2019

Historia de los apellidos, 20s.



En estos días de noviembre del año 2019, recién consumado el golpe de estado contra el legítimo presidente Evo Morales, los racistas burgueses que lo han traicionado enarbolan biblias y hacen declaraciones de un furibundo cristianismo versus satánicas prácticas de los indios, recordándome, —barros actuales—, a aquellos polvos que levantó el carmelita castillejano en nombre de Cristo. La semilla venenosa del pernicioso Evangelio una vez más brota de la tierra emponzoñando por doquier todo signo de vida, de razón, de creatividad y de salud.
"Por ello no sorprende que mientras los indios recogen los cuerpos de cerca de una veintena de muertos asesinados a bala, sus victimarios materiales y morales narran que lo han hecho para salvaguardar la democracia. Pero en realidad saben que lo que han hecho es proteger el privilegio de casta y apellido". Álvaro García Linera, vicepresidente en el gobierno de Evo Morales en el exilio. La Jornada, domingo 17 de noviembre de 2019.


Gracias al testamento de la madre de fray Antonio Vázquez de Espinosa se amplía más nuestro conocimiento de su familia:
Leonor García, mujer de Juan Vázquez de Morón, vecina de esta Villa de Castilleja, estando enferma del cuerpo y sana de la voluntad, otorga su testamento. Manda ser enterrada en la iglesia de Santiago, junto al altar de .... en una sepultura que para ello se compre, dándola por moderado precio y si no, le pague la limosna acostumbrada según el parecer del dicho su marido (1). Manda una misa de requiem cantada y ofrendada de pan, vino y cera, y 12 misas rezadas por 12 clérigos que acompañen su cuerpo el día de su entierro. Manda 5 misas de San Agustín en dicha iglesia de Santiago de Castilleja, mas otras 9. Manda por su ánima 13 misas de la Luz en dicha iglesia de Santiago. Manda 33 misas de San Amador en el monasterio de Nuestra Señora del Carmen de Sevilla (2). En Santa Ana de Triana manda 5 misas por las ánimas del Purgatorio. Manda otras 6 misas por su ánima en el altar de Santa Ana de la iglesia de Santiago de Castilleja, y 2 misas también por su ánima en la iglesia de la Concepción de la Calle Real de esta Villa. Manda otras 20 misas por su ánima en el altar de San José y su Esposa en la dicha iglesia de Santiago, y en ella también otras 5 a las 5 llagas en el altar de Jesús Crucificado "porque me perdone mis pecados". Manda por las ánimas de sus padres, suegro y suegra, 20 misas en donde diga su marido. Manda más misas por su ánima en Sevilla, en la Victoria de Triana, en Nuestra Señora de las Mercedes, en el monasterio de San Pablo, en Nuestra Señora de las Aguas del Salvador, en el hospital de las Tablas, en el monasterio de San Agustín, en Nuestra Señora del Carmen y en la capilla del obispo de Escalas. Manda 4 misas rezadas por las ánimas de las personas con que tenga algún cargo, que no se acuerda. Manda 4 reales para la cera del Santísimo Sacramento de la iglesia de Santiago de esta Villa. Manda que se den a sus hermanas Beatríz López y María Vázquez (3), a Beatríz una saya de rajas cabelladas, y a María otra saya de perpetuán, nuevas. Manda a Brígida Rodríguez (4) su nuera una saya, una ropilla parda y un faldellín de lienzo, por que ruegue a Dios por su ánima. Declara que cuando se casó con Juan Vázquez de Morón ella llevó a su poder 30 ducados en bienes de ajuar y preseas de casa, y él no trajo bienes algunos, y todos los bienes que hoy tienen son multiplicados y partibles entre ambos. Declara que después de casados, los padres y hermanos de dicho su marido le dieron 100 ducados en reales, para ayuda a sustentar las cargas del matrimonio, y manda que se le paguen porque es capital suyo. "Ítem declaro que yo he dado a fray Antonio mi hijo en hábitos y libros 50 ducados, mando que si de mí quisiere heredar, los traiga a colación y partición, porque así lo juro a Dios y a la Cruz que es verdad". Declara que cuando casó a su hijo Miguel Vázquez con Brígida Rodríguez, el dicho Juan Vázquez su marido y ella le dieron 50 ducados en vestidos suyos y para su mujer, y una gargantilla y sortijas de oro y otras cosas que los valieron, y manda que si quiere heredar, que los traiga a colación. Declara que a los demás sus hijos no les tiene dado cosa alguna. Nombra por sus albaceas a su marido y a Juan López Cordobés, vecino de esta Villa, y por herederos a Juan Vázquez, Miguel Vázquez, fray Antonio Blázquez (5), Sebastiana Vázquez, Ana María Vázquez y Francisco Vázquez, sus hijos con dicho su marido. Manda que se den de sus bienes a Gonzalo Ximénez, que ha criado en su casa, 10 ducados por el servicio que le ha hecho y porque ruegue por ella. Dado en Castilleja de la Cuesta a 31 de julio de 1612. Testigos, Baltasar de Villada, Bernardo de Oliver, Simón Gómez, Juan López Marín y Marcos Lozano. Escribano, Fernando de las Cuevas.

(1)  "Lo más reciente que en esta línea he encontrado es un pedimento que Juan Vázquez de Morón hace al vicario de Villanueva del Ariscal Leonel de Lara, solicitándole una sepultura en la iglesia de Santiago para enterrar a su mujer...": https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/10/historia-de-los-apellidos-20p.html
Helo aquí: En Villanueva del Ariscal a 11 de julio de 1617 ante su Vicario Leonel de Lara presentó una petición (v.i.) Juan Vázquez de Morón. El Vicario mandó lo que abajo se expone, y que las costas del remate y escrituras fueran por cuenta del comprador. Firmaron el auto dicho Vicario y su notario Bartolomé Castaño.
Juan Ramos Zambrano, cura de la iglesia de Santiago de Castilleja de la Cuesta, conoce a Juan Vázquez de Morón, vecino de esta dicha Villa, y dice que por cuanto Leonor García su mujer en su testamento quiso que se le comprase una sepultura para su entierro en dicha iglesia de Santiago, concertándose ella con este otorgante en el precio de 8 ducados, y Juan Vázquez de Morón presentó una petición al Vicario de Villanueva del Ariscal Leonel de Lara para que se le hiciese escritura de ello, y dicho Vicario por un auto mando que en 3 días de fiesta continuos, al tiempo del Ofertorio de la misa mayor se publicase que se vendía dicha sepultura y que daban por ella 8 ducados, y que si había alguna persona que pujase más, y no hubo y se remató así en dicho Juan Vázquez de Morón según fé de Manuel de Sosa, sacristán de dicha iglesia de Santiago*. Y en virtud de lo cual este otorgante hace la presente escritura, y la sepultura está enfrente del altar de Señora Santa Ana, que es la tercera sepultura desde el altar del Cristo hacia la torre, y la tercera sepultura desde el altar de Señora Santa Ana hacia la nave mayor. Y dicho Juan Vázquez de Morón paga a Juan Ramos Zambrano los 8 ducados de contado, y este para cumplimiento de esta escritura obliga los bienes y rentas de la fábrica de dicha iglesia. Dado en Castilleja a 10 de agosto de 1617. Testigos, Antonio Carrillo, Gregorio Martín y Juan Varela.
* En Castilleja de la Cuesta en 24 de julio de 1617 el sacristán Manuel de Sosa dió fé que había publicado la sepultura en alta voz en tres fiestas seguidas, en el Ofertorio de la misa mayor, y que no hubo pujadores, y que quedó en dicho Juan Vázquez de Morón.



(2) Donde se formó su hijo fray Antonio. Hay cierta confusión entre los religiosos carmelitas estudiosos de la figura de fray Antonio acerca de si profesó entre los descalzos o los calzados de la Orden. Si lo hizo entre los descalzos, valga lo que ya expusimos, si no, el futuro fraile estudiaría en la "Casa Grande", sede de los calzados en Sevilla*. Cosmas de Villiers en su Bibliotheca carmelitana, Aurelianis, 1752, edición de Gabriel Wessels, I, Romae, 1927, lo hace descalzo, "an error repeated by Dr. Clark and others" (Smet). Entre estos otros repetidores del error se encuentra la Enciclopedia Universal, Tomo 67, Bilbao, 1929, pág. 377. Ver Joachim Smet, Some unpublished documents concerning fray Antonio Vazquez de Espinosa, nota 3.
* Tras la desamortización de 1835 el convento Casa Grande del Carmen de la calle Baños en Sevilla pasó a ser propiedad del Ejército. En su amplio patio central, siendo sede de la Caja de Quintos, recibió su equipo quien esto escribe, muchos años después, antes de ser destinado al Batallón de Instrucción de Reclutas de Playa de El Aaiún, en el entonces Sáhara Occidental Español.

(3) Beatríz López y María Vázquez, tías maternas de fray Antonio. María Vázquez aporta con su apellido "un refuerzo" al de la línea paterna del fraile —originario este último de Morón de la Frontera, como ya vimos—. Por los días de la boda de Leonor García y Juan Vázquez, —no después de 1570—, ella misma acaba de hacer referencia en su testamento a la presencia en Castilleja de sus suegros y sus cuñados, padres y hermanos de él, quienes "le dieron 100 ducados en reales para ayuda a sustentar las cargas del matrimonio". Sus suegros fueron los moronenses Juan Martín Vázquez y Catalina Rodríguez. http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/07/historia-de-los-apellidos-20a.html 

(4) Brígida Rodríguez, la mujer de su hijo Miguel Vázquez.
Elvira Rodríguez, viuda de Bartolomé de Chávez, en nombre y voz de Melchor, Brígida y Ana, sus hijos menores de 5 años, como su tutora y curadora nombrada por juez competente según pasó ante el escribano del Concejo de esta Villa Hernando de las Cuevas el 28 de agosto de este presente año de 1599, da todo su poder a Gerónimo Hurtado, procurador de causas de la Real Audiencia de Sevilla y vecino de ella, ausente, para que en su nombre y en el de sus menores hijos parezca ante los señores Presidente y Oidores de la dicha Real Audiencia y acabe por todas las instancias un pleito ejecutivo que ella trata contra Juan de Chávez pidiendo la dote y arras de Ana Martín, que fué en grado de apelación en dicha Audiencia; y para hacer los autos y diligencias al respecto. Dado en Castilleja en 1 de octubre de 1599. Testigos, Hernando de las Cuevas y Pedro de las Casas. 
En Castilleja de la Cuesta en 6 de octubre de 1599 ante el Alcalde Ordinario Juan de Castro y el escribano Hernando de las Cuevas pareció Elvira Rodríguez, viuda de Bartolomé de Chávez, vecina de esta Villa, y dijo que por cuanto hará 4 meses de la muerte de dicho Bartolomé de Chávez, dejando por sus hijos a Brígida (Vírgida), Melchor y Ana, niños de 4 y 5 años, y dejó ciertos bienes y deudas, pidió al dicho Alcalde hacer inventario de ellos, resultando en los siguientes: un pedazo de viña y tierra calma de 4 aranzadas, tres cuartas de viña y lo demás de tierra calma, en Castilleja de Guzmán, con cargo de 4 ducados y medio y 8 gallinas de tributo al año a pagar a doña Luisa de Briones, viuda de Hernando Jayán, linde con viñas de don Juan de Herrera y con viñas de Alonso Martín; 50 ducados que Juan de Chávez debe a los dichos menores de resto de la dote que Ana Martín su primera mujer llevó a su poder, de que los 20 ducados le ha dado a ella de contado, y por los 30 restantes le tiene hecha obligación; un colchón lleno de lana y 4 sábanas de lienzo de una cama de lienzo y red con su cielo; una sábana casera, vieja; unas tobajas de lino, con cabos; una mesa de cadena con su banco; un guadamecí dorado y pardo, viejo; un arca con su llave y cerradura; una ropilla y un ferreruelo de paño negro, viejo; una hoz de podar que vendió en 9 reales. Y Elvira Rodríguez juró decir verdad y que si pareciere algo más lo pondrá por inventario. Y por mandado de dicho Alcalde Ordinario los bienes inventariados quedaron en depósito de Melchor López, vecino de esta Villa. Testigos, Hernando de las Cuevas el mozo y Juan de las Cuevas.

(5) Blázquez por Vázquez. Aparentemente errata, llama la atención y resalta sobremanera en el contexto de una escritura descuidada la perfección de la caligrafía que el escribano Fernando de las Cuevas usó para escribir este apellido, como si quisiese remarcar que de ninguna manera era un lapsus cálami. Ha recreado dibujando con gran belleza de redondeces la letra B inicial y el resto. Considerando que Blázquez era el apellido del acaudalado consignatario y "protector" de Juan Vázquez de Morón en los últimos días de su vida como nos contó en su testamento, da que pensar si el escribano tenía alguna doble intención para obrar así, como por ejemplo la de expresar solapadamente que el fraile carmelita debía su formación intelectual y su carrera al dicho consignatario y no a sus analfabetos progenitores, e incluso, apurando al límite las sospechas y las especulaciones, que fray Antonio fuera el producto de amores extramatrimoniales entre Francisco Blázquez y Leonor. "Probablemente por estar mejor antendido en su enfermedad, vivía en casa de don Francisco Blázquez, aparte e independientemente de que su testamento fuera otorgado "en las casas de su morada", como se dice después. Don Francisco Blázquez [o De Velázquez] goza de protagonismo en esta historia de la familia Vázquez de Morón y aun en la general de Castilleja por varios asuntos". http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/10/historia-de-los-apellidos-20o.html
Francisco Blázquez de Ávila era hijo de Juan Blázquez de Ávila y de doña Beatríz de León. Ella era hermana de Alonso de León de Ribera, el cual otorgó un extensísimo testamento en Castilleja de la Cuesta el 23 de junio de 1599.



Referente a una de las dichas tías de fray Antonio Vázquez de Espinosa —Beatríz López (v.s.)— existe abundante documentación, por la cual además sabremos de sus primos hermanos, hijos de dicha Beatríz:
—Beatríz López, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, vecina de esta Villa de Castilleja, como tutora curadora de las personas y bienes de sus hijos ... da todo su poder a (en blanco) para que pueda cobrar del Concejo de la villa de Gines todas las alcábalas que deben al dicho su marido difunto, así como todos los maravedíes y la carne que dió en fiado a despenseros, y en general para cobrar todo lo que le debieren cualesquier personas, y para hacer todas las diligencias judiciales y extrajudiciales que convengan. Dado en Castilleja de la Cuesta a 18 de abril de 1608, siendo testigos Juan de Miranda, don Diego Lasso de la Vega y Juan Marcos.
—Beatríz López, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, vecina de Castilleja, recibe de Cristóbal de Baquedano, procurador de la Real Audiencia de Sevilla y vecino de ella, 1.000 maravedíes a cuenta de una libranza de cuantía de 175 ducados que en dicho procurador libró a la otorgante Francisco Osorio, vecino de la villa de Madrid, cuya paga se cumple hoy. Dado en Castilleja a 31 de octubre de 1608. Testigos, Roque de las Cuevas, Francisco Martín Miño y Marcos Lozano.
—Beatríz López, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, vecina de Castilleja, recibe de Juan de Aguilar, vecino de Sevilla, 150 reales por mano de su capataz de dicho Aguilar Juan Ximénez, en dos partidas: la una de 300 y la otra de 250 ¿maravedíes?. Todo lo cual le paga por una escritura de mayor cuantía. Dado en Castilleja a 29 de abril de 1609. Testigos, Juan Payán, Bartolomé Benítez y Marcos Lozano.
—Tomé Hernández y María Ximénez su mujer, vecinos de la Calle Real de Castilleja, y Beatríz López, madre de dicho Tomé Hernández, viuda de Cristóbal Andrés Tomé e igualmente vecina de la Calle Real, como su fiadora, se obligan a pagar a Melchor Ortiz de Sandoval, vecino de Sevilla, 25 ducados por un caballo castaño "cerrado de edad" que les ha entregado en dicha ciudad de Sevilla. Se lo pagarán en casa de Melchor en la referida ciudad, la mitad el 21 de febrero que viene y la otra mitad desde hoy en un año, que será el 21 de agosto de 1610, y si no 8 reales de salario al cobrador y pena de ejecución en sus bienes. Y los otorgantes Tomé Hernández y María Ximénez su mujer, por ser menores de 25 años y mayores de 20 juran ante Dios que no irán contra lo contenido en esta escritura. Dado en Castilleja a 21 de agosto de 1609. Testigos, Fernando de las Cuevas, Roque de las Casas y Marcos Lozano.
—Un tal Juan Tomé tenía viña en Espartinas al pago del Repudio, linde con viñas de Juan López Merino y con viñas de Catalina García, viuda de Juan de Chávez y vecina de Castilleja, según documento de 15 de noviembre de 1609.
—Beatríz López, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, vecina de Castilleja, recibe de Francisco Martín Chaparro, vecino de Gines, 15 ducados de resto del alcance de cuando dicho Chaparro fué tutor de los hijos de la otorgante, y por el arrendamiento de unas casas en dicha villa de Gines. Dado en Castilleja a 4 de noviembre de 1609. Testigos, Marcos Lozano, Diego de Castro y Juan Alonso el viejo, vecinos de esta Villa de Castilleja.
—Beatríz López, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, vecina de Castilleja, recibe de Juan de Aguilar, vecino de Sevilla, por mano de Juan de Medina, 550 reales a cuenta de una escritura de mayor cuantía. Dado en Castilleja a 10 de noviembre de 1609. Testigos, Marcos Lozano, Fernando de las Cuevas y Diego de Castro.
—En Castilleja de la Cuesta en 3 de mayo de 1610 ante el escribano Juan de las Cuevas y los testigos iusoscriptos pareció el licenciado Francisco Gallego Becerra, presbítero patrono de la capellanía y obra pía de casamiento de huérfanas que en esta Villa fundó doña Isabel de Molina, y nombró por una de las doncellas que del dicho patronazgo se han de casar a Ana López, hija de Cristóbal Andrés Tomé, difunto, y de Beatríz López, para que se le dé la limosna de las que se han de casar. Testigos, Roque de las Casas, Bernardo de Oliver y Gaspar Rodríguez.
—Beatríz López, vecina de Gines, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, obligado que fué de las carnicerías de dicha villa de Gines, da todo su poder a Alonso Ximénez, residente en dicho Gines, para que pueda fenecer y acabar todos sus pleitos y causas habidos y por haber. Dado en Castilleja de la Cuesta a 31 de diciembre de 1605. Testigos, Juan de Miranda, Roque de las Casas y Juan ¿Marcos?, vecinos de Castilleja.
—Beatríz López, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, vecina de la villa de Gines estando al presente en esta de Castilleja, recibe de Soto de Villegas, despensero vecino de Sevilla, ausente, 450 reales que le debe según cédula firmada de su mano fecha en noviembre de 1605, y son de resto de todos los maravedíes que dicho Soto debía al dicho Cristóbal su marido de toda la carne que le entregó para su despensa. Dado en Castilleja a 17 de febrero de 1606. Testigos, Francisco de Miranda, Francisco Martín Chaparro y Roque de las Casas.
—En Castilleja de la Cuesta en 25 de abril de 1606 ante el escribano Juan de las Cuevas y los testigos iusoscriptos, por mandado de Francisco Martín Chaparro, vecino de Gines y tutor y curador de las personas y bienes de los menores hijos de Cristóbal Andrés Tomé, se trajo en pregón público los bienes muebles que a dichos menores les fueron adjudicados, que fueron: un ferreruelo de paño morado, viejo y manchado, por 26 reales a Antón Martín Bermejo, quien los pagó de contado al dicho tutor curador ante los testigos Pedro Macías y Hernando Sánchez; y luego se remató un ferreruelo de mezclilla verde, viejo, por 18 reales a Cristóbal Martín Toro, quien también los pagó de contado al dicho tutor, ante los testigos don Gaspar de Córdoba y Juan de Miranda; luego se pregonaron unos calzones de tafetán terciopelado, ropillas y ferreruelo de paño negro, y se apercibió que se vendían de fiado de aquí al día de Santiago de julio de este presente año, y parecieron a pujar Hernando Sánchez con 10 ducados, Alonso Montaño con 12, Juan de Linares con 15, Diego Martín Tomé con 16, dicho Juan de Linares con 16 y medio, dicho Diego Martín Tomé con 17, Pedro Macías con 18, y dicho Juan de Linares con 18 y medio. No pujó nadie más, por lo que quedó rematado a Juan de Linares, diciéndole: "buen provecho le haga" —a modo de fórmula ritual—. Se obligó a pagarlos el día de Santiago. Testigos, don Gaspar de Córdoba, Francisco de Palencia y Antonio López. Y luego el dicho tutor Francisco Martín Chaparro pagó 6 reales al arrendador del alcábala Antonio López, 2 reales al pregonero, y 4 al escribano Juan de las Cuevas por los derechos y ocupación de esta almoneda.
—Juan de Linares (1), barbero y vecino de Castilleja de la Cuesta, pagará a Francisco Martín Chaparro, vecino de Gines y tutor y curador de las personas y bienes de los menores hijos de Cristóbal Andrés Tomé, 18 ducados y medio que le debe de un vestido negro, los calzones de terciopelado, y sayo y ferreruelo de paño negro que se le remató al otorgante en almoneda pública por dicho precio, y recibe el vestido ante el presente escribano y los testigos, y se obliga a pagárselo en esta Villa de Castilleja por el día de Santiago de julio próximo que vendrá de este presente año, so pena del doblo mas las costas. Dado en Castilleja a 25 de abril de 1606. Testigos, Juan de Miranda, Francisco de Palencia y Antón López.
—Beatríz López, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, estando al presente en esta Villa de Castilleja, como tutora y curadora de sus hijos con el dicho Cristóbal Andrés, difunto, otorga que dá todo su poder cumplido a Francisco Martín Chaparro, vecino de Gines, para que en su nombre como dicha tutora curadora pueda cobrar de cualesquier justicias, depositarios o personas, así en la villa de Trigueros como en cualquier otra parte, vacas, terneros, bueyes, yeguas, ganados, dineros y otros bienes muebles y raíces que pertenezcan al dicho su difunto marido o a ella, de la manera que sea. Y para hacer todos los autos y diligencias al especto. Dado en Castilleja a 16 de marzo de 1607. Testigos, Fernando de las Cuevas, Roque de las Casas y Francisco Martín Miño.
—Beatríz López, viuda de Cristóbal Andrés Tomé, vecina de esta Villa de Castilleja, dá todo su poder cumplido a Tomé Hernández su hijo, presente, para que pueda cobrar cualesquier vacas y ganados que quedaron por bienes del dicho su difunto marido, así en la villa de Trigueros como en otras partes que tengan en guarda y herbaje como depositadas por la Justicia o en otra cualquier manera, que a ella pertenezcan por su dote y como tutora curadora de sus hijos. Y para que haga los autos y diligencias judiciales necesarias. Dado en Castilleja de la Cuesta a 30 de octubre 1607. Testigos, Fernando de las Cuevas, Bartolomé de Espinosa y Juan Pablos.
—En 29 de octubre de 1604 ante el escribano del Concejo de Castilleja Juan de las Cuevas parecieron Juan Ruíz de Morales, vecino de la villa de Manzanilla, y Cristóbal Andrés Tomé, vecino de la de Gines, y dijeron que por cuanto entre ellos dos ha habido muchas contrataciones en que el primero ha vendido al segundo mucha cantidad de ganado de vacas, bueyes y terneras desde todos los tiempos y años pasados, y siempre se han pagado el uno al otro y el otro al uno dándose por libres y quitos de sus deudas, por la presente declaran que están contentos, satisfechos y pagados y se obligan a no pedir nada el uno al otro. Testigos, Alonso Sánchez y Bernardo de Oliver.


(1) El barbero cirujano Juan de Linares en el año 1601 curó de una herida a Sebastián Pérez de Santillán, hermano de Simón de Santillán, ambos amigos de fray Antonio y denunciadores de los escarceos amorosos de la madre de los primeros, como ya reseñé. A Sebastián Pérez de Santillán lo hirieron en una riña:
Juan González Carbonero, vecino de Castilleja en el Señorío, se obliga a pagar a Juan de Linares, cirujano vecino de la Calle Real, 19 ducados por razón de la cura de las heridas que le ha curado a Francisco Infante y a Sebastián Pérez de Santillán, que fué la una que tuvo Francisco Infante en la ¿bolsa, boca? del estómago, y otra abajo de la primera costilla y sale junto al costado derecho, y la otra en la comesura de la cabeza atravesada de sien a sien; y la de Sebastián Pérez de Santillán fué una herida en la espalda dada derecho al pulmón. Y por la dicha ... los dichos 19 ducados "y a mi riesgo hasta fin de este mes de febrero". Por tanto, haciendo propia la deuda ajena el otorgante se obliga a pagar a Juan de Linares los dichos 19 ducados por Bernabé Ximénez, Pedro López y Simón Pérez, que dicen fueron culpados en las dichas heridas, los cuales ducados pagará en una paga por fin de este presente mes de febrero, a lo cual obliga su persona y bienes. Dado en esta Villa estando en las casas del escribano Juan de Miranda, a 4 de febrero de 1601. Testigos, Juan Vázquez Pacheco, Luis Rodríguez y Juan de Castro.
Diego Rodrígo, mozo soltero vecino del Señorío de esta Villa, se obliga a pagar a Juan González Carbonero 5 ducados que le debe a cuenta de los 19 que hoy dicho Juan González Carbonero se obligó a pagar al cirujano Juan de Linares, y los dichos 5 ducados se los debe por Bernabé Ximénez, al que hoy día de la fecha prendió Juan Vázquez, Alcalde Ordinario de esta Villa, por culpado en las dichas heridas, y de los 5 ducados se hace el otorgante deudor por deuda ajena y los pagará por fin de este mes de febrero. Por ser menor de edad hizo el juramento especial. Dado en casa del escribano Juan de Miranda, a 4 de febrero de 1601. Testigos, Juan Vázquez Pacheco, Luis Rodrigo y Juan de Castro el mozo, vecinos de esta Villa.



Cristóbal Andrés Tomé fue testigo del testamento de una mujer homónima de la suya propia, otra Beatríz López, viuda de Pedro López y vecina de Castilleja. Esta Beatríz tenía una hermana llamada Juana López, y era madre de Pedro López, Martín Ramos y Juan Rodríguez, sus hijos con dicho Pedro. Otorgó el mencionado testamento en sus casas de morada en el Señorío el 8 de abril de 1605, tres días antes de que lo hiciera otra Beatríz, la madre de la víctima de Miguel Vázquez azotada e insultada por él (ver la entrada anterior), el cual testamento es el que sigue:
Beatríz Arias, mujer de Pedro de Cabrera, vecina de Castilleja de la Cuesta y moradora al presente en Torrequemada, temiendo de la muerte que es cosa natural de la que nadie en el mundo puede escapar, por poner su alma a salvo y apaciguar y quitar de contiendas a sus herederos, ordena su testamento. Manda ser enterrada en la iglesia de Santiago de Castilleja en una sepultura que en ella tiene. Encarga misa de requiem cantada y ofrendada de pan y vino, y otras 3 rezadas, y que acompañen su cuerpo 4 clérigos, y si muriere en Torrequemada, que la traigan a Castilleja a donde tiene dicho. Manda una misa en la capilla del Obispo de Escalas, otra en la Victoria de Triana y otra en el altar de Nuestra Señora de las Aguas en San Salvador. Mas 5 misas al Espíritu Santo en Triana y varias otras, 8 de ellas por las ánimas de sus padres difuntos, 12 por las de sus hijos difuntos y 12 por el ánima de Alonso Sánchez su primer marido. Manda 3 reales para redención de cautivos, y 4 para la cera del Santísimo Sacramento de esta Villa. Manda que se den de sus bienes a Luisa Sánchez del Villar, mujer de Diego González, 16 ducados además de lo que le perteneciere de legítima, por el amor que le tiene. Declara que dicho Diego González su yerno le entregó 64 reales en cuenta de los maravedíes de una tutela que está "sobre todos nuestros bienes", ..., y se ha de pagar entre todos los herederos. Manda que se den a Pedro Cabrera su segundo marido 12 ducados, por el amor que le tiene. Declara que al tiempo que se casó con dicho Pedro de Cabrera ella llevó a su poder cierta dote de que se hizo escritura, y manda que juntamente con lo que hubiere de multiplicado se cobre de él. Declara que le ha dado a su hijo Bartolomé Sánchez un pedazo de viña y tierra de 2 aranzadas que son en Torrequemada, en precio de 60 ducados, lo cual le dio a cuenta de lo que había de haber de los bienes de su padre, y manda que cuando se haga partición los traiga a colación. Declara que cuando casó a su hija Luisa Sánchez del Villar con Diego González le dio en dote de la legítima de su padre y de ella misma 212 ducados, y manda que los traiga a colación. Declara que a Gregorio Arias su hijo le ha dado y señalado una aranzada de viña a cuenta de la legítima de su padre, y aunque está señalada por suya, la gozan ella y su marido, manda que se le dé lo que le pertenece por derecho. Nombra por sus albaceas al cura de Castilleja que fuere cuando ella muera, y a Melchor López, vecino de esta dicha Villa. Nombra por sus herederos a Bartolomé Sánchez, Luisa Sánchez del Villar y Gregorio Arias, sus hijos legítimos con Alonso Sánchez su primer marido. Manda que una caldera grande que está en casa de su hija Luisa sea para ella. Además de lo que la otorgante llevó en dote, tiene 5 tinajas, y manda que las hayan sus dichos herederos. Manda que le den a Catalina Pérez su sobrina, vecina de Benacazón, una saya la mejor que ella tuviere. Dado en Castilleja a 11 de abril de 1605. Testigos, Hernando de las Cuevas, Francisco de Palencia y Roque de las Casas.

Por entonces, en este mes de abril de 1605, Bernardo de Oliver el viejo litigaba con su sobrino enfermo porque le diese, como su administrador que era, 12 ducados para curarse. Precisamente su otro sobrino, Bernardo de Oliver el mozo, actuando en nombre del enfermo, presentó por testigo a un joven Miguel Vázquez que en aquellos días tenía solamente 22 años de edad. (Ver "Notas varias, 2d", entrada del domingo 9 de julio de 2017). Sin duda que el hermano de fray Antonio y los dos jóvenes sobrinos de Bernardo eran entrañables amigos.


Hemos visto que en su testamento la madre de fray Antonio menciona a otra de sus hermanas, María Vázquez. La única mujer con ese nombre que figura en los documentos de la época aparece en un embrollo de rapto y violación en el que, curiosamente, el protagonista es un Espinosa de apellido, aunque es improbable que este crápula explique el segundo del fraile carmelita:
"En el Señorío de Castilleja de la Cuesta en lunes 22 de mayo de 1606, ante el presente escribano y testigos pareció Juan Rodríguez Gordo [marido de Beatríz de la Cruz], vecino de esta dicha Villa, y dijo que por cuanto él se querelló criminalmente de Bernabé de Espinosa, Alguacil Mayor que fué de esta dicha Villa, ante el licenciado don Pedro de Pasierna, Alcalde de la Justicia de la ciudad de Sevilla, y ante su escribano Pedro de Campoverde, en razón de que tenía en sus casas a María Vázquez su cuñada, hermana de su mujer". https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2019/07/historia-de-los-apellidos-20b.html

sábado, 2 de noviembre de 2019

Historia de los apellidos, 20r.




Está en la esencia de la escritura —como artefacto humano que es— descafeinar, transustancializar, deformar, castrar, tergiversar lo que se origina en la mente de las personas como tales personas, es decir, sus personalidades. A una "personalidad" la constituye una amalgama de fenómenos psíquicos, desde luego no del todo desvinculados con lo material o con lo somático.
Cuando, como persona que fue, Juan Vázquez de Morón acude al oficio del escribano público de Castilleja, porta con él una voluntad, unas intenciones, unos sentimientos y emociones, unas limitaciones dictadas por condiciones puramente materiales como pudieran ser la falta de sueño, las dolencias cotidianas, los disgustos o gratificaciones recibidas recientemente, la fisiología concreta del entonces y el allí, un estado de ánimo particular de aquel día y de aquella hora en que cruza la Plaza de nuestra Villa y hace sonar el aldabón de la puerta del notario. Todo lo cual, qué duda cabe, condicionará su relato.
En condiciones ideales de objetividad, la escritura que se va a elaborar no es capaz de plasmar la intención del padre de fray Antonio. No ha habido ni hay máquina tan perfecta que reproduzca fielmente el pensamiento humano y lo exprese en un soporte desde el que se pueda hacer accesible a lo público o comunitario. Y no sería capaz, —en este hipotético caso—, principalmente por la mediación ineludible de ese gran destructor del Ser, o del Estar, que es el Tiempo. El cual, con su invisible e inaudible paso, borra implacable los hechos aparentemente sólidos, los acontecimientos que imaginamos perennemente establecidos, y no digamos los dichos y hablas que flotan insignificantes a la deriva en su imperceptible pero impetuosa corriente, propulsada por el golpe a golpe de los segundos.
Los dichos, por la parte que toca a Juan Vázquez de Morón, nos llegan remotos y prácticamente intraducibles a causa de todo lo expuesto, y a causa, por otra parte, del filtro que supone el maniobrar del escribano. El escribano, a falta de esa máquina perfecta e imposible, introduce en la problemática de nuestro tema la subjetividad más intrincada que imaginarse pueda. Al lastre de la personalidad del escribano —tan similar y a la vez tan diferente a la de Juan Vázquez— hay que añadir el otro lastre de la escritura por sí, del fenómeno ortografico-caligráfico que intenta receptar el habla, considerado en la abstracción que acabamos de referenciar. Y sin olvidar, claro está, el deterioro que el paso de los años impone a los soportes materiales de tinta y papel, etc. Ni tampoco las siempre imperfectas copias de los escritos originales.
Pero hay más obstáculos. Está el del historiador. A la Historia, considerada idealmente en una pura entelequia, también podemos imaginarla como la máquina perfecta que en teoría está llamada a representar el pasado en toda su generalidad y en todos sus detalles, pero como en el caso de la escritura, hay que convenir en que, en la práctica, no tiene posibilidades de existencia. De tal manera que el historiador (o quizá deberíamos hablar más exactamente de la personalidad que tiene la intención, más o menos pura, de historiar), es otro factor que aleja y destiñe los acaecimientos del pasado.
Ya el cuadro que nos queda es una mala caricatura de lo que realmente ocurrió en la voluntad o intención de Juan Vázquez de Morón.
Y por fin, otro último y decisivo agente deformante: el lector. Al lector (1) podemos considerarlo individual o colectivamente. Lejos como estoy de un individualismo fantasmal, un constructo artificial que es raíz de las mismas miserias del sistema político capitalista que aflige al mundo, me voy a detener un instante en la consideración del lector colectivamente. Salta a la vista la redundancia. Etimológicamente son sinónimos. Es sabido que antiguamente, en los albores del libro, el lector recitaba en voz alta las páginas aun estando solo y aislado, de tal forma que acercaba y fundía en uno dos hechos: el hecho de leer y el hecho de hablar, siendo este último total y completa colectivización del pensamiento. Leer, lectivo, de esta forma es colectivizar.
La validez más completa de la escritura estriba en su capacidad de fijar ideas que de otra forma caerían en el foso del olvido, pero esta fijación, tan relativa y escuálida como hemos apuntado, solo debería servir para la remodelación, la crítica, el análisis y el desarrollo de la idea fijada por ella, aun a costa de desembocar en un "libro de arena" borgiano o en una historia interminable reducida al absurdo del infinito.

(1) "El libro leído no es nunca mas que un subproducto de aquello que pretende escribir su autor". Jacques Attali. Ruidos. Ensayo sobre la economía política de la música. Ruedo Ibérico, 1977.


Sería, tras todo lo expuesto, demasiado audaz por mi parte decir que, en el documento que paso a transcribir, Juan Vázquez de Morón se siente orgulloso y alardea ufano de tener un hijo como fray Antonio. Mas la apariencia así lo sugiere. Es el único testimonio que he encontrado hasta la fecha en que el padre nombra al hijo con todo su nombre completo y con su título religioso. Ya dijimos que hacia el final de la vida de Juan Vázquez de Morón se nota cómo el carmelita es ignorado por los suyos en Castilleja, mas este protocolo es anterior. Hasta ahora en la masa de escrituras consultadas, en solo tres ocasiones se menciona al fraile: en el primer testamento de su padre —en el que recibe el hábito, el escapulario y el rosario—, en la delación por parte de Simón de Santillán de su propia madre encamada con su amante —como Antón, hijo de Juan Vázquez de Morón—, y en esta que paso a transcribir y que es la más completa y esplícita:

Sepan cuantos esta carta vieren como yo, Juan Vázquez de Morón, así como padre legítimo que soy de Fray Antonio Vázquez de Espinosa, de la Orden de Nuestra Señora del Carmen, vecino que soy de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, conozco que doy todo mi poder cumplido cuan de derecho se requiere y es necesario al capitán Antonio del Corro (1), vecino de Sevilla, para que en mi nombre pueda recibir en juicio o fuera de él de Rodrigo de Contreras ¿Sombrero?, vecino de la ciudad de México, 150 pesos de plata de a 8 reales cada uno que el dicho Fray Antonio mi hijo le dió y entregó para que me los remitiese y enviase a estos Reinos, y otros cualesquier maravedíes y otras cosas, así rasos como damascos (2) que el dicho mi hijo ha dado a cualesquier personas para que me lo enviasen. Dado en esta Villa de Castilleja a 16 de enero de 1617. Testigos, Juan Pérez, Juan Bautista del Pozo y Juan de Valcuende.


                            Firmas de Juan de Valcuende y de Juan Bautista del Pozo

(1) El capitán Antonio del Corro fue mayorazgo de la casa troncal de Corro en San Vicente de la Barquera, casado con doña Jacinta Velarde y Sierra, señora de la casa de Trasmiera, de la que tuvo a don Blas, doña Antonia y don Juan, que siguió el mayorazgo. Entre sus ascendientes estuvieron Francisco del Corro, capellán de los Reyes Católicos, el famoso licenciado don Antonio del Corro (San Vicente de la Barquera 1475 - Sevilla 1576), canónigo de Sevilla e inquisidor general del Santo Oficio, y el licenciado del mismo nombre don Antonio del Corro (Sevilla 1527 - Londres 1591), canónigo de Sevilla y renombrado protestante traductor de la Biblia. He aquí su firma en el monasterio de Santiponce poco antes de que huyera de la Inquisición con sus compañeros:


Varios de estos Corro sevillanos están enterrados en la catedral de Sevilla. https://geneasud.blogspot.com/2017/08/los-del-corro.html
Y en Bulletin Hispanique, tomo 65, nº 1-2, 1963 (Un padrón de conversos sevillanos de 1510) Claudio Guillén cita a Bataillon (Eramos y España): "Es posible que la represión inquisitorial haya quedado paralizada por el hecho de que uno de los Inquisidores sevillanos, el anciano Licenciado Corro, era favorable a Gil". Y continúa Guillén: ¿No sería, pues, cristiano nuevo el propio Licenciado? Idéntica pregunta podría formularse acerca de Fray Antonio del Corro (1527 - 1591), deudo y acaso sobrino de su tocayo, procedente del monasterio de San Isidoro del Campo, de donde se escapó con Cipriano de Valera y varios frailes más. Interesantísima figura de heterodoxo andaluz, que, como —permítaseme un salto de tres siglos— su paisano José María Blanco White, tampoco quedó satisfecho con las iglesias protestantes tras su salida de España (Menéndez Pelayo afirma que propendía a lo que luego se denominará unitarismo), consiguió gran autoridad en Inglaterra y murió en Londres.
En el Archivo Histórico Provincial de Sevilla hay un pleito seguido por Antonio del Corro, canónigo e inquisidor de Sevilla, contra Manuel Valdés por la herencia que dejó su abuelo Juan Valdés, fallecido en la ciudad de Nombre de Dios. Opositora, Leonor Hernández, portuguesa, viuda de Juan Valdés.
Archivo General de Indias: Pleito de Juan del Corro, de San Vicente de la Barquera (Cantabria). Antonio del Corro, de San Vicente de la Barquera (Cantabria). Sobre Disputa de Juan del Corro y consortes con Antonio del Corro y consortes, por probar el mayor grado de parentesco con el canónigo de Sevilla, Antonio del Corro, para heredar unas prebendas y dinero de su testamento para estudiar 8 años dos estudiantes descendientes suyos, en la universidad de Valladolid, Salamanca o Alcalá. 1582 / 1585.


Sepulcro de don Juan González del Corro y de doña María González de Herrera en la capilla de Santa María de los Ángeles de la catedral hispalense.

(2) El raso es un tipo de ligamento empleado generalmente para realizar un tejido de seda muy liso, pastoso y lustroso, cuya urdimbre es muy fina y saliente y la trama, que es más gruesa, está oculta. El damasco es un tipo de tejido del tipo sarga o raso. Por un lado, la trama sirve de fondo y la urdimbre forma los dibujos, y por el otro lado, ocurre al revés. En él se considera como anverso la cara que tiene brillante el fondo y mate los dibujos, y lo contrario ocurre en la opuesta. Es originario del Oriente medio, de la capital de Siria (Damasco), hacia el siglo XI, se perfeccionó en el XIII, y desde entonces, se halla muy en uso entre los europeos de todos los siglos. (Wikipedia).


Queda así más perfectamente documentado cómo fray Antonio Vázquez de Espinosa enviaba bienes y dinero a su padre. El siguiente documento ilustra que la situación económica de éste en Castilleja era digna de consideración. Se ve que dicho su padre posee abundantes joyas, de las que, al menos sus materias primas, no se puede dudar que provienen de Indias: oro y plata, perlas, granates y otras piedras preciosas, a lo que hay que añadir tejidos lujosos:

En el nombre de Dios, amén. Sepan cuántos esta carta vieren cómo yo, Dionisio Caro, vecino de la villa de Sanlúcar la Mayor, estando al presente en esta Villa de Castilleja, otorgo y conozco que recibo en dote y casamiento con vos Ana María, mi esposa y mujer, hija legítima que sois de Juan Vázquez de Morón y Leonor García [desde aquí continúa la carta otro escribano], del dicho Juan Vázquez vuestro padre, a cuenta de la legítima que la dicha mi mujer ha de haber de los dichos sus padres, 52.011 maravedíes, los cuales recibo en muebles y preseas de ajuar de casa que los valieron y montaron, apreciados de nuestro acuerdo por personas que de ello saben, y los bienes que recibo son los siguientes: [continúa el escribano anterior] unos zarcillos de oro que tienen 5 ducados de peso; ítem, una gargantilla de perlas en 5 ducados; ítem, un collar de perlas y mermelletas (1) en ducado y medio; ítem, dos sartas de perlas y granates (2) azules para los brazos, en 2 ducados; ítem, una ropilla de tafetán negro guarnecida de pasamanos de Santa Isabel, en 15 ducados y medio; ítem, una basquilla de merelban de color, en 4 ducados y medio; ítem, un jubón de tafetán embutido de color, en 5 ducados; ítem, una ropilla y saya y jubón blanco, y la ropilla y saya de raso pardo, en 6 ducados; ítem, un manto de anascote nuevo en 46 reales; ítem, un camisón de hombre labrado en 16 reales; ítem, un cuello y puños en 4 ducados; ítem, unos chapines dorados y una valona y abadejos guarnecidas de puntas en 16 reales; ítem, la madera de media cama de borne en 4 ducados; ítem, 2 guadamecíes dorados en 11 ducados; ítem, otro manto de anascote, viejo, en 2 ducados y medio; ítem, 2 colchones llenos de lana, 6 ducados; ítem, 2 almohadas y un cojinico llenos de lana de Holanda, labradas de hilo acijado en 5 ducados; ítem, otras 2 almonadas llenas de lana labradas de hilo acijado y de añil, 4 ducados; ítem, 2 almohadas y un cojinico de Holanda labradas de pita, 39 reales; ítem, otra almohada traída, labrada de hilo acijado y de añil, 8 reales; ítem, 2 sábanas de Ruan, llanas, 50 reales; ítem, 2 sábanas de lienzo casero, 4 ducados; ítem, un paño de rostro de Holanda labrado de deshilados de pita, con puntas de lo mismo, 4 ducados y medio; ítem, otro paño de rostro labrado de deshilado con hilo acijado y puntas de lo mismo, 16 reales; ítem, una tabla de manteles caseros, 14 reales; ítem, otra tabla de manteles pequeños en 5 reales; ítem, 4 pañuelos de mesa, 10 reales; ítem, 10 pañuelos de mesa de lino, 9 reales; ítem, 7 pañuelos de mesa de estopa, 14 reales; ítem, un frutero de lienzo y red, 11 reales, con otro más pequeño; ítem, una delantera de cama de red, sin lienzo, con otro paño pequeño, 8 reales; ítem, unas toallas de lienzo casero, 3 reales; ítem, la colgadera de una cama de lienzo y red que tiene sus artes y cielo y lo demás que es menester, 6 ducados; ítem, un paño de cama azul con flecos amarillos, 2 ducados y medio; item, 2 arcas, la una grande y la otra chica, 24 reales; ítem, 2 sillas de respaldo a medio traer, 16 reales; ítem, una mesa de cadena con sus piés, 6 reales; ítem, la hechura de una imagen de Nuestra Señora del Carmen (3), 11 reales; ítem, una taza de plata, 3 ducados; ítem, 2 calderas de cobre, una grande y otra pequeña, 4 ducados; ítem, una sartén, unas trébedes, 2 asadores y un garabato, 10 reales; ítem, una estera de junco y una canasta de colar, 9 reales; ítem, media docena de platos de Talavera, otra media de barro y otra de escudillas, 13 reales; ítem, un candil, 1 real; ítem, 28 reales en dineros; ítem, un azadón morero y un lebrillo de amasar, 7 reales. Todo lo cual suma lo dicho, y todo ello hubo Dionisio Caro de su suegro Juan Vázquez de Morón, mas 50 ducados en arras proternuncias que confesó caben en la décima parte de sus bienes, y que junto todo suman 70.761 maravedíes, los cuales dicho Dionisio Caro se obligó a tener por dote de su dicha mujer. Dado en la casa de morada de Juan Vázquez de Morón, 4 de septiembre de 1619. Testigos, Hernando Alonso, Juan de Orozco y Santiago de Saavedra. Escribano, Roque de las Cuevas.


                                                      Firma de Santiago de Saavedra

(1) Mermelleta. " Las mermelletas aparecen como adorno de collar en inventarios de Toledo (“Gargantilla de alxofar y mermelletas”, 1644) y Palencia (“Una gargantilla de aljofar con mermelletas”, 1610) (CorLexIn). Con esta forma no aparece en ninguno de los diccionarios académicos, aunque sí se recogen cuatro ejemplos en el CORDE, en inventarios toledanos del siglo xvii. En realidad, la voz mermelleta no aparece como tal en los diccionarios porque se trata de una variante de bermelleta/ vermelleta que presenta la confusión de /b-/ y /m-/, tan común en el castellano (moñiga/ boñiga, etc.).
Bowman ofrece un indicio de esto cuando registra mermellón (“cueros mermellón”) por bermellón en un texto mexicano de 1716 (Northall-Nitti, 2003: s.v.); además, encontramos en otro inventario de Cuenca de 1622, recogido en el CorLexIn: “Otro sartal de aljófar y vermelletas”. En efecto, Aranda documenta ampliamente las mermelletas (bermelletas) entre la joyería de la época de Felipe V y aclara que “procede de bermelletas, piedras de color bermellón” (1996: 1447).
Nos encontramos, por tanto, ante un diminutivo derivado quizá del cat. vermell “encarnado” (port. vermelho; cast. bermejo < lat. vermĭcŭlus ‘cochinilla’), al igual que el préstamo bermellón (DCECH: s.v. bermejo y bermellón)". Joyas femeninas: un aporte sobre léxico del español colonial americano. Maria Cristina Egido Fernández. Universidad de León.

(2) Granate. "Entre las piedras preciosas que componen las fachadas se citan granates y mermelletas. Además de las joyas hechas con ellos, poseer granates sueltos era muy común entre los propietarios cuyos bienes inventaría nuestra documentación (“Una libra y dos onsas de granates grandes y pequeños” [B-Arteaga, 1704]). El granate se define ya en Covarrubias como “piedra preciosa de especie de Rubí [...] Dixose granate por tener el color del grano de la granada” (apud NTLLE, 1611: s.v.).
A partir de 1884 el DRAE describe el granate como piedra fina, no preciosa, “compuesta de silicato doble de alúmina y de hierro u otros óxidos metálicos” (apud NTLLE: s.v.). Se utilizaban también como abrasivos. Tradicionalmente se ha usado como amuleto para quitar la tristeza y proteger contra el aire pestífero (Kroustallis, 2008: s.v.). Está muy presente en el CORDE y el CNDH desde el siglo xv, y también en el CorLexIn. Respecto a su etimología, el DRAE propone el prov. granat, mientras que el DCECH (s.v. grano) plantea dudas sobre el origen galo y señala la posibilidad de acudir al mozárabe, donde existía la forma granata ‘granada’ ". Maria Cristina Egido Fernández, obra citada.

(3) Siquiera como recordatorio de su hermano religioso. En este 1619 del otorgamiento de la dote él se encontraba en Lima y con un buen susto en el cuerpo: "Y estando yo en la ciudad de los Reyes el año de 1619 jueves primero de cuaresma, un día después de ceniza como a las once de la mañana vino tan grande temblor que asoló casi toda la ciudad [de Trujillo] echando todas las casas por tierra y los templos que eran muy buenos y toda la fábrica muy bien edificada, donde murieron más de 400 personas, plaga y castigo que envió Dios a aquella ciudad por justos juicios suyos; pasada la fuerza del temblor que causó lo referido en Trujillo, dentro de un cuarto de hora llegó a Lima, aunque ya sin fuerza, que yo lo vi". "Y [el terremoto] que sucedió el año de 1619 jueves a las diez y media de la mañana, después del miércoles de Ceniza, el cual habiendo a estas horas asolado la ciudad de Trujillo*, corrió con tanta violencia y ligereza, que antes de las once llegó a Lima que está casi 100 leguas de Trujillo, yo me hallé aquel día y hora en la platería de Lima y lo sentí, y todos salieron huyendo de sus casas a la calle y dentro de 4 días se supo el gran daño que había hecho, para que el Virrey [Francisco de Borja —Borgia— y Aragón, II conde de Mayalde y príncipe de Esquilache, nacido en 1583 en un barco navegando por el mar Tirreno] le enviase algún socorro por haber quedado tan destruída del temblor". (Compendio).
* La catástrofe dio lugar a una singular devoción por San Valentín, en cuyo día santoral (14 de febrero) ocurrió el seísmo. Desde entonces la ciudad se puso bajo la advocación de dicho santo en su condición de protector y abogado. Por algún tiempo y de manera anual, el Cabildo ofreció misa y sermón en el cual se hacía recuerdo de la catástrofe. Salía el Santo Patrono en procesión y daba vuelta a todo el perímetro de la Plaza Mayor y se elevaban rogativas y plegarias para que la ciudad no sufriera otra vez de tan letal calamidad. (Wikipedia). Como se echa de ver, las supersticiones y patrañas de élites indígenas interesadas en mantener a las masas alienadas fueron sustituidas por las nuevas que trajeron los invasores hispanos, ya refrendada su efectividad en siglos y siglos de estupidización de los pueblos europeos.


El padre de fray Antonio también era generoso con su otro hijo, Miguel:

Juan Vázquez de Morón conoce a Miguel Vázquez su hijo y dice que él hubo a tributo del Conde de Olivares 3 aranzadas y media de tierra en El Toconal, término de Valencina del Alcor, linde con tierras que dicho Conde dio a tributo a Francisco Martín Miño y con las que dió a tributo a Juan Payán, con 2 gallinas y la novena parte de la cosecha a pagar anualmente a don Gaspar de Guzmán, y ahora el otorgante ha concertado con su hijo en que le traspase la dicha tierra, por tanto por la presente se la traspasa con el cargo y condiciones en que él la recibió, y dicho su hijo Miguel se obliga a pagar el tributo desde 1º de enero de este año. El padre le da poder para entrar y tomar la posesión de la tierra, y Miguel se obliga a todo lo dicho. Dado en Castilleja a 13 de octubre de 1617. Testigos, Juan de Castro, Juan Cabrera y Juan Varela.


                                              Firmas de Miguel Vázquez y de Juan Varela

Carta de pago. Sepan cuantos esta carta vieren cómo yo, Miguel Vázquez, vecino de esta Villa, hijo de Juan Vázquez de Morón y de Leonor García, otorga que recibe de dichos sus padres 120 ducados que le dan en cuenta del pago de la legítima y herencia que de ellos ha de haber, y los recibe de la manera siguiente: un calzón y ropilla de terciopelo negro "que de nuestro acuerdo fue apreciado en 40 ducados"; unas medias de seda negra y unas ligas de tafetán negro, 62 reales; un sombrero, 23 reales; un jubón de raso negro, 6 ducados; una gargantilla de oro, 6 ducados; unos zarcillos de oro, 5 ducados; 2 sortijas de oro, 6 ducados; 2 onzas de corales, 2 ducados; 2 garvines de oro, 1 ducado y medio; un cofrecillo, 6 reales; un espejo, 6 reales; 468 reales y medio en dineros. Que todo ello monta los dichos 120 ducados, y los dichos sus padres se lo entregaron al tiempo que él se casó con Brígida Rodríguez (1), y por la presente les otorga bastante carta de pago a cuya firmeza obliga su persona y bienes habidos y por haber. Dado en Castilleja a 16 de febrero de 1615 (2). Testigos, Hernando de las Cuevas, Alonso Ramos y Diego de Olivares.

(1) Brígida Rodríguez, mujer de Miguel Vázquez, hija legítima de Bartolomé de Chávez, difunto, y de Elvira Rodríguez, cuya herencia tiene aceptada, con licencia de dicho su marido Miguel presente a este otorgamiento da poder a su suegro Juan Vázquez de Morón para cobrar en juicio o fuera de él todos los bienes que en nombre de la dicha su madre le pertenezcan por herencia de Melchor López su abuelo, padre de dicha su madre, y pedir que se partan entre los herederos y se adjudique a ella la parte que le corresponda, y le da poder para tomar posesión de lo que a su madre y a ella en su nombre le fuere adjudicado. Dado en Castilleja a 29 de agosto de 1613. Testigos, Roque de las Cuevas, Alonso Rodríguez de Triana y Domingo Ruiz, vecinos de esta Villa. Escribano, Fernando de las Cuevas.

(2) En este 1615 fray Antonio contrajo una enfermedad, de la que se curó con baños termales: " Hay en estos baños muy buenas casas y estanques hechos por los incas debajo de techado con el agua en cañada, así la caliente que es natural como la fría que se le echa para templarla por venir muy caliente, y  sin haber por toda esta tierra volcanes de fuego; está a un tiro de arcabuz una laguna de agua caliente de estos baños, y hay noticias (y se dice por muy cierta) que en ella cuando vieron los indios lo que sucedió y la codicia que traían los españoles por oro y plata, que echaron en ella gran cantidad de riqueza de plata y oro en vasijas y ollas, y algunos curiosos o por mejor decir codiciosos han intentado desaguarla al río para buscar y sacar aquella riqueza y no lo han ejecutado por faltarles las fuerzas y posible. Los baños son muy saludables y provechosos para los enfermos y aun hallándome yo con poca salud el año de 1615 me bañé en ellos y fue Dios servido que cobré salud yendo a la reducción de los Motilones y tabalosos a predicarles nuestra santa fe; desde los baños hasta Caxamarca hay un camino derecho, como calle o alameda, de una legua, plantados por su orden muchos álamos y otros árboles frondosos con muy gran cuenta, porque en el valle por ser frío no hay arboleda, sino todo está raso". (Compendio).


 A 6 kilómetros de la ciudad de Cajamarca hoy es un centro turístico muy frecuentado por aguanosos de todas las clases sociales, aunque existen dos modalidades: pozas públicas y pozas privadas. Aquí el inca Atahualpa se relajaba sumergido en sus piletas de agua templada mientras Francisco Pizarro estudiaba con sus capitanes la invasión del Tahuntinsuyo (del quechua "Las Cuatro Regiones", o sea, el Imperio Incaico). Pizarro envió a unos emisarios a los baños para invitar a cenar al jefe inca, el cual cayó en la trampa acudiendo al dia siguiente. Fue apresado en dicha ciudad de Cajamarca, en cuya plaza se masacró a su séquito. Ofreció Atahualpa por su libertad un copioso rescate, que aceptó Pizarro. Una vez cobrado, lo acusaron de conspiración contra la monarquía española, y lo asesinaron por estrangulamiento. A partir de él los jefes incas fueron nombrados por los españoles. El cronista Pedro Cieza de León (1) cuenta que Atahualpa, mientras estuvo en la prisión de Cajamarca, aprendió a jugar al ajedrez.

(1) Vemos como en esta nueva disposición, que enmienda la otorgada una semana antes, Pedro de Cieza da prioridad a los vestidos de la imagen de la castillejana iglesia de Santiago respecto a todas sus innumerables devociones (en Llerena, en Trigueros y sobre todo en San Vicente y otras iglesias de Sevilla según expresó en su primer mandato), lo cual, en cierta manera y sin considerar lo absurdo y ridículo de venerar un pedazo pintarrajeado de madera medio podrida o de agrietado barro cocido, nos honra como grupo. Imaginamos también a su hermano el cura don Rodrigo entonando en la iglesia de la Plaza las misas que tan encarecidamente Pedro encarga por su ánima. https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2009/12/postdata-rodrigo-de-cieza.html


Fue nombrado Miguel Vázquez por el Concejo de Castilleja de la Cuesta Receptor de las bulas de la Santa Cruzada en el ejercicio de 1616. Como tal, se obligó a pagar a Su Majestad el rey Felipe y a Juan Bautista ¿Pensson?, tesorero de dicha Santa Cruzada en Sevilla, 1.228 reales de la limosna de 614 bulas que se habían dado fiadas entre los vecinos de nuestra Villa este dicho año. Se obligó a pagar 40 días después del de San Juan de junio próximo, en Sevilla en las casas de morada del dicho tesorero, pena de 12 reales diarios de salario al cobrador y ejecución de sus bienes. Dado en esta Villa a 22 de abril de 1616. Testigos, Antonio de Guzmán, Juan González Carbonero y Jacinto de las Cuevas.

Hay pensadores que encuentran ciertas similitudes y paralelismos entre la colonización de un pueblo por otro y la dominación que un hombre ejerce sobre una mujer. Obviamente fray Antonio Vázquez de Espinosa participó a lo largo de su vida de las dos formas de subyugación, la segunda patente en su actuación —junto a su padre, no lo olvidemos— con vistas a encarcelar a la madre de Simón de Santillán, con la connivencia de este último y de su hermano Sebastián, y el agravante que recae en estos dos últimos de ser hijos de la víctima, como ya documentamos. Pero es Miguel Vázquez, de quien en estos párrafos estamos tratando, el que ostenta hacia el sexo opuesto la conducta maltratadora más evidente. Forman, tan relacionados como estaban, un sospechoso quinteto en lo que a misoginia se refiere. Sigo con el protocolo que señala a dicho Miguel como lo que hoy denominaríamos un "maltratador de género":

En 2 de febrero de 1612 ante el escribano y testigos pareció Diego González, vecino de esta Villa, como marido y conjunta persona de Luisa del Villar (1), y dijo que por cuanto dicha su mujer se querelló de Miguel Vázquez, vecino de esta dicha Villa, en razón de haberla injuriado de palabras afrentosas y de haberle dado de cintarazos (2) y de lo demás contenido en la querella que de ello dió ante Fernando de las Cuevas, Alcalde Ordinario de esta Villa, y el presente escribano dió cierta información y sacó mandamiento de prisión contra el dicho Miguel Vázquez; por tanto el otorgante ahora, por servicio de Dios Nuestro Señor y ruego de buenas personas que se lo han rogado, perdonaba y perdonó al dicho Miguel Vázquez del dicho delito y daba y dió por ninguna la dicha querella con todo lo en ella hecho y actuado, y se obligó de no pedir ni demandar cosa alguna en razón de la dicha querella, y si alguna cosa pidiere o demandare, que no sea oido en juicio o fuera de él, sino desechado de él como defectuoso y de derecho no procedente, y le pagará lo que le pidiere con las costas y gastos que se le recrecieren, y juró a Dios y a una cruz que este perdón no lo hace por miedo ni temor de no alcanzar justicia, sino por servicio de Dios Nuestro Señor y ruego de buenas personas que se lo han rogado, y no lo firmó por no saber escribir. Testigos, Antonio de Guzmán, Sebastián de Chávez y Juan González Carbonero.

(1) Diego González, vecino de esta Villa, da poder a Lucía (sic) del Villar su mujer para cobrar en juicio o fuera de él de Álvaro del Bosque todos los maravedíes que le debe del tiempo que el otorgante le sirvió en su tejar de San Gerónimo en el año pasado de 1611, de cortar ladrillos y hacer barro. Dado en Castilleja a 24 de enero de 1612, siendo testigos Antonio de Guzmán, Juan de Ortega y Juan González Carbonero.
Luisa del Villar, mujer de Diego González y vecina de esta Villa, otorga que conoce a Gregorio Arias su hermano y dice que por cuanto la madre de ambos Beatríz Arias murió, ellos dos se han concertado en que la otorgante le de a él toda la parte de la herencia que como tal hija le corresponde y toca, por precio de 200 reales. Los cuales recibe de contado y por la presente traspasa a su dicho hermano Gregorio todos los derechos y acciones que sobre la herencia tiene. Dado en el Señorío a 25 de marzo de 1612. Testigos, Antonio de Guzmán, Marcos Lozano y Alejos de Castellón.

(2) Un cintarazo puede ser el golpe que se da con la espada de plano, o el que se da en la espalda con un cinto, un látigo, etc., según el diccionario de la Real Academia. Golpear con la espada de plano era uso muy común en la época que nos ocupa. Resulta más lógico que Miguel, en el momento de ofuscación con Luisa, desenvainase la espada para golpearla, acto más propio que desabrocharse el cinturón.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...