domingo, 26 de mayo de 2019

Historia de los apellidos, 15.

El segundo cartel de la referencia es del 29 de mayo de 1951, el mismo mes y año de la fotografía de mi padre, mi hermana y José Salguero Gutiérrez mostrada en la entrada anterior.




Esta vez se especifica claramente que los animales a sacrificar son becerros, pertenecientes a la ganadería salmantina de don Bernardino Melgar. Presiden las señoritas María Jesús Petrirena Martínez, Marisol Carbajo Avendaño, María del Pilar Martinez del Río y Maria Elena Campos de Hériz.

La primera presidenta, María Jesús Petrirena, falleció en Madrid el 11 de junio de 2011. Fueron sus hermanos Cristina, Pilar, Antonio, José Javier, Aurora y María Luisa.
Don Juan Petrirena Aurrecoechea, ingeniero militar, falleció en Madrid el 22 de mayo de 1956.
Heridos que llegan. San Sebastián, 3, 2 tarde. En el expreso del mediodía llegaron el capitán de Ingenieros don José Petrirena Aurecoechea y el teniente don José Martínez Moreno, que fueron heridos en Melilla.
En la estación los recibieron Su Majestad la Reina doña Maria Cristina, capitán general, gobernador militar, jefes y oficiales de Ingenieros, damas enfermeras de la Cruz Roja y bastante público, que al desembarcar los heridos dió vivas a España y al Ejército.
En el automóvil del doctor Egaña, director del hospital de la Cruz Roja, y acompañados por dos enfermeras, fueron trasladados los Sres. Petrirena y Martínez Moreno al hospital de sangre instalado en una villa del barrio Antiguo.
Su Majestad la Reina fuè también al hospital. ABC, lunes 5 de septiembre de 1921.

Recorrido por parte del sector 24, núcleo de resistencia 111 de la Línea P que defendía la estación internacional y el túnel de Canfranc. La Línea P (también conocida como Línea Pirineos, Pérez, Gutiérrez... aunque los historiadores militares atribuyen la P al apellido de su promotor e impulsor, el jefe del mando de Ingenieros del Pinireo de la época, general Juan Petrirena Aurrecoechea. Se construyó entre 1944 y 1956 a lo largo de la cordillera para prevenir una invasión de los aliados una vez derrotada Alemania en la guerra mundial. La estación internacional de Canfranc fue el sector 24, en tanto que Candanchú era el 25. https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/canfranc-ruta-de-los-bunquers-1136862

Ingeniero militar guipuzcoano nacido en San Sebastián el 6 de junio de 1885. Muere en Madrid el 22 de mayo de 1956.
Hace sus estudios en la Escuela Especial de Ingenieros de Guadalajara a partir de 1903 y termina en 1908 con el número 1 de la Promoción. Sirve al ejército en Africa y causa baja en él al proclamarse la República en 1931, para residir en Azpeitia. Con la sublevación militar de 1936 se alinea en el ejército como experto en minas y voladuras.
En 1939 se encarga del restablecimiento del Servicio de Aguas de Madrid. Pronto se le destina para que se ocupe de la Jefatura del Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas. En 1941 es nombrado general de brigada y jefe de fortificaciones del Pirineo. Profesor de la Escuela Superior del Ejército (1945) y gobernador militar de Huesca." Ref. J. J. Alzugaray: Ingenieros y arquitectos vascos del siglo XX en Madrid, Madrid, 1986. http://aunamendi.eusko-ikaskuntza.eus/eu/petrirena-aurrecoechea-juan/ar-114696/

"La obra hidráulica de los años inmediatamente posteriores a la guerra civil estuvo marcada por la situación general de penuria que caracterizó todo el periodo de la autarquía en España. Por una parte, el desabastecimiento de elementos y materiales (electricidad, cemento, hierro, transportes, etc.) dificultaba los trabajos. Por otra parte, desde el final de la guerra hizo su aparición en la cuenca baja del Guadalquivir el Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas a las órdenes del General Juan Petrirena Aurrecoechea. A este servicio se le adjudicaron numerosas obras, desde el Viar hasta el Guadiamar, pasando por las primeras secciones construidas del canal del Bajo Guadalquivir (Copero y Guadaira), en donde dejaron las huellas más profundas de su presencia (poblados de Bellavista y Torreblanca). Leandro del Moral Ituarte. La obra hidráulica en la cuenca baja del Guadalquivir (siglos XVIII-XX). Editorial Universidad de Sevilla, 1991.

Juan Petrirena Aurrecoechea y el jesuita Pérez del Pulgar, —director espiritual e impulsor de Javier Benjumea Puigserver—, fueron las dos patas que sostenían el monstruoso edificio del trabajo esclavo en el post-franquismo. El jesuita fue el encargado de proporcionar prisioneros-trabajadores al Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas y el organizador de los Destacamentos Penales. "El Servicio de Colonias Penitenciarias Militarizadas dependía directamente de la Presidencia del Gobierno, para ello contaba con una oficina de enlace en dicha presidencia. Mantenía una conexión directa con los Ministerios de Justicia, del Ejército y de Obras Públicas. Con el primero a través del Patronato de Redención de Penas por el Trabajo, que era quien le proporcionaba a los presos-obreros, así como los funcionarios de prisiones que vigilaban el interior de los campamentos, el segundo le proporcionaba la tropa destinada a la vigilancia de los reclusos, así como los mandos de esta tropa y los medios de transporte necesarios; el tercero le comunicaba, antes de salir a concurso, aquellas obras que debía realizar, una vez que el Servicio de colonias consideraba que dichas obras se podían realizar eran retiradas de la licitación pública". José Pérez Conde. La construcción de la presa y el canal bajo del Alberche 1939-1950: La utilización de los prisioneros republicanos como mano de obra forzada en su construcción.

La segunda presidenta, Marisol Carbajo Avendaño, tuvo un hermano médico, Eduardo, que trabajó en el Centro Médico de Oviedo y que poseía el título de conde de Samaniego del Castillo, obtenido por fallecimiento de su tío don Carlos Samaniego Mayo, mutilado de guerra portador de Medallas de Sufrimiento por la Patria.
El 17 de enero de 2015 el arzobispo de Oviedo Jesús Sanz Montes, al que Eduardo atendió como paciente, le dirigió una carta postmorten: https://www.iglesiadeasturias.org/homilia/funeral-d-eduardo-carbajo-avendano/
Al morir Eduardo el título pasó a su otro hermano, Miguel Carbajo Avendaño.

La tercera presidenta María del Pilar Martinez del Río, con tan comunes apellidos resulta imposible documentarla a ciencia cierta, pero debemos seguir el patrón de las demás señoritas, todas ellas hijas de jerifaltes del Cuerpo de Ingenieros que actuaron durante la Guerra Civil del lado de los franquistas y que con posterioridad adquirieron vínculos familiares con aristócratas.

La cuarta y última, Maria Elena Campos de Hériz, resulta ser hermana de María Teresa, una de las madrinas del festival cómico-taurino de 1945 que hemos comentado en la entrada anterior. María Elena se casó con don José Parra Gasque, doctor ingeniero industrial fallecido en 1974, con el que tuvo cuatro hijos, que le dieron más de media docena de nietos e igual número de biznietos. Murió Maria Elena en Madrid el 4 de junio de 2017, a los 89 años de edad.

Sigue diciendo el cartel que corrieron la llave la señorita amazona María Cristina Pavón Hernández y el teniente don Luis Villanueva Pérez. Ella era hija de nada menos que el general Pavón, gobernador militar de Guipúzcoa. Se casó con don Cesáreo Ruiz González en San Sebastián el 5 de julio de 1957.
El teniente don Luis Villanueva Pérez, de la Escuela de Aplicación de Ingenieros, firmó, con otro compañero, un artículo en el nº. 165 de octubre de 1953, pág. 49, de Ejército, Revista Ilustrada de las Armas y Servicios, titulado "El barracón de bóveda parabólica ondulada. Breve aportación a la castramentación", un profundo estudio con amplio despliegue de aparato matemático. Entre sus ventajas se menciona la "fácil limpieza de paredes y techos al suprimir ángulos". Recuerda el viejo chiste de la señorona tan vaga tan vaga que se hizo una casa con las habitaciones redondas para no limpiar los rincones.

Ilustración del artículo del teniente Villanueva.

No tengo por menos que traer a la memoria los barracones que nos cobijaban a los que cumplimos el servicio militar en el Regimiento Mixto de Ingenieros nº 9 de El Aaiún, Africa Occidental Española. El barracón de bóveda parabólica ondulada se construyó en todos los acuartelamientos de la capital del Sáhara Occidental.


                                       Vista aérea del cuartel de Ingenieros en El Aaiún



El autor de este blog, recién llegado a dicho cuartel desde el Batallón de Instrucción de Reclutas en la playa del Sáhara español. Al fondo y a la izquierda se ven los característicos barracones de bóveda parabólica ondulada.

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La segunda cuadrilla, denominada "Los Romanones", estaba constituida por Antonio Oliver Tovar "El Piernas", y los guardias Antonio Serantes Romero "El Galones", Francisco López Asensio "El Ministro", Alberto Marín Herráez "Garbancito" y Domingo Granados García "El Espuela".

El pobre becerro se llamaba Capricornio.

Hubo picadores: Francisco Delgado March "Don Quijote" y Ricardo Miñano Aguirre "Sancho".

Para finalizar este desagradable tema de la tortura de tan admirables animales en Castilleja haré un a modo de descargo de mi padre, Antonio Oliver Tovar. En su favor anotaré que, acaso influido por los comentarios adversos que sus hermanas y esposa —mis tías y madre— pronunciaban con insistencia cuando emitían por televisión alguna corrida, abandonó la tan sangrienta afición, adoptando al final de su vida cierta filosofía muy cercana al animalismo aun sin ser muy consciente de ello, en gran parte porque en este país todavía no había enraizado tal corriente en pro de los derechos de los animales. Considerando el grosero entronque entre la Iglesia y los toros, tan exacerbado en este pueblo de Castilleja, y habida cuenta de que mi padre era un convencido anticlerical y de que en mi casa se respiró, desde que puedo recordar, un ambiente antitaurino, en este aspecto he de sentirme satisfecho. Por ambos lados, por el anticlericalismo y por el antitaurinismo, he salido beneficiado.

Ya no se editan ni se ofrecen a la venta los fabulosos cómics que alegraron mi infancia: los TBO, Jaimito, Pulgarcito o Pumby solo son un gratísimo recuerdo, imperfecto y cada vez más difuminado, como todos los recuerdos. Pero habiendo encontrado yo un sustituto idóneo de ellos en los Boletines de las dos Hermandades de Castilleja, la de la Calle Real y la de la Plaza, con sus personajes no menos desternillantes aunque no tan puros e inocentes, ni muchísimo menos —el teólogo de cuatro pelos, el azacán cohetero, el vejestorio borrachín, la despellejadora de sacristía, la gorda sexualmente insatisfecha, la beatona de trapajo y escobón, el cura apotajado, el bujarrón pederástico, el nini trompetero, la poetisa ripiosa, el pregonero de viento y humo, la gorgoritera coral, el cretinoide de la chaqueta azul marino o el espantajo del capirote— el vacío que habían dejado en mi espíritu aquellos otros personajes entrañables como fueron el Profesor Tragacanto, Carpanta, la Familia Trapisonda, Ángel Siseñor, doña Urraca, don Rosendo, la Rue del Percebe, Zipi y Zape, Mortadelo y Filemón, Rigoberto Picaporte o las Hermanas Gilda resulta más sobrellevadero. De manera que en cuanto tengo ocasión hojeo uno de estos Boletines, predispuesto a la carcajada como no podría ser de otra forma.
Mas... alguna vez tropieza uno en las páginas de tales engendros de papel satinado con cosas tristes, amargas, desesperantes, repulsivas. Ya no es el gamberreo inmisericorde de despertar a los vecinos con petardos de madrugada, o de ocupar las calles zarandeando muñecos sanguinolentos y muñecas lagrimeantes sobre cogotes albañilescos entre zafias músicas militonas. En el ejemplo que presento en la foto inferior se muestra en toda su crudeza la bajeza de los taurinos castillejanos contraviniendo el más elemental de los sentimientos humanos, que es el que nos hace superiores a los animales. Porque un animalista es algo así como el hermano mayor de la gran familia de seres vivientes que habitamos en el planeta Tierra.



sábado, 25 de mayo de 2019

Historia de los apellidos, 14.

                Foto sin fecha ni lugar. Creo recordar que se comentaba haber sido realizada en la plaza de toros de Algeciras (Cádiz). Mi padre está en el centro de la fila de atrás, con un cigarro puro en la mano izquierda.

En las gradas el alboroto es descomunal, tremendo. El público grita hasta desgañitarse, gesticula frenético. La indignación crece por momentos. Una explosión estentórea brota unánime de las gargantas cada vez que el espada falla con el estoque. Ya van seis intentos y el desgraciado toro es la viva estampa del sufrimiento y la indefensión. Jadea, agotado sin poder dar un paso, se tambalea, su cabeza caída, su vista al suelo y de su boca abierta mana un hilillo de babas sanguinolentas.
En las gradas María retuerce con angustia un pañuelo en sus manos, conmocionada. Casi a su lado otra mujer, de edad frisando en los cuarenta, protesta con gran energía.
—¡Canalla! ¡Asesino! ¡Criminal! —increpa repetidamente al espada.
María le ha dirigido ya varias miradas fulminantes, cargadas de odio mortífero.
Hasta que pierde el control, se levanta, la encara y le espeta:
—¿¡Porqué no baja usted y lo mata!?
Ocurrió en la Plaza Nueva de San Sebastián durante una corrida en la cual Antonio Oliver Tovar fracasó estrepitosamente en la última suerte. María era su esposa. Casados en 1948, tenían ya una hermosa niña de pocos meses que había quedado al cuidado de una amiga aquella amarga tarde.

En 1939 y 1940 —latente hasta 1946— se estableció un recargo de 15% sobre el precio de entrada a las corridas de toros, novillos o espectáculos de carácter taurino, para nutrir al fondo del Subsidio pro-combatientes. Este subsidio pasaría luego, por arte de birlibirloque, al Subsidio de excombatientes. A éstos, por añadidura, las empresas estaban obligadas a dar trabajo. No faltaron militares que se iniciaban en el mundo del toreo, a los cuales las autoridades proporcionaban toda suerte de facilidades y estímulos.



La posguerra. Los datos económicos no parecían tan halagüeños como para gastar el dinero en divertirse y olvidarse de las necesidades básicas. Pero, muy al contrario de lo que pudiera pensarse por los datos de los indicadores económicos, el número de festejos celebrados en los años inmediatamente posteriores a la guerra aumenta rápida y significativamente. La gente sentía necesidad de diversión y se encamina, con hambre y los bolsillos vacíos pero con su entrada en la mano, hacia las plazas de toros. Los problemas de la economía española no parecían afectar a los aficionados a los toros. [...] Ir a los toros costaba en Madrid un mínimo de 4 pesetas, la localidad más barata de Sol; en Sombra las localidades costaban a partir de 6 pesetas (datos de la corrida del 15 de Octubre de 1939 en las Ventas). Y ahí están los precios de la Feria de Abril sevillana del año 1945, un tendido de Sombra costaba ya 70 pesetas y una barrera 190. El tendido de Sol alcanzaba las 20 pesetas. [...] Pero es que todos los espectáculos públicos vivieron momentos de auge. Fue en estas fechas cuando el fútbol empieza también a despertar las más enconadas pasiones de los españoles y se convierte en seria competencia para las corridas de toros en el gusto popular. Había que olvidar una guerra y fútbol y toros eran excelentes recursos para lograrlo. [...] La falta de valores creativos fue precisamente una de las causas que empujó a la gente en masa hacia las plazas de toros. La autarquía y la Segunda Guerra Mundial cerraron a los españoles sobre sí mismos, y una ]de sus mayores creaciones había sido la corrida de toros, un espectáculo netamente nacional. Al propio régimen franquista el panem et circenses, la Fiesta Nacional, le servía de coartada intelectual. Era un espectáculo que durante los primeros años de la posguerra prolongaba la idea de la victoria sobre los rojos: en Madrid junto al Desfile de la Victoria como símbolo de la nueva era, el 24 de Mayo de 1939 se celebra la llamada «Corrida de la Victoria»; y en Sevilla, la alternativa de Pepe Luis Vázquez el 15 de Agosto de 1940, contaba con la presencia y homenaje al nazi Himmler, jefe de las S.S. alemanas. [...] El franquismo hizo de los toros una apropiación en toda regla, un síntoma de normalidad extendida a toda la geografía española a partir del 1 de Abril de 1939, el día que acabó la guerra. Una idea que posteriormente no haría ningún bien a la fiesta que quedará asociada al franquismo, especialmente en los primeros años de la monarquía democrática.
Recién acabada la Guerra Civil el saludo nacional —brazo en alto— se impuso rigurosamente. El himno nacional sonaba antes del paseíllo y nos queda como documento gráfico toreros, cuadrillas —incluido el picador a caballo— y público saludando con el brazo extendido. Fernando González Viñas. Ensayo para una historia social del toreo (Los años 40). Boletín de Loterías y Toros, Revista de Taurología. (En Red).

Foto fechada en San Sebastián en mayo de 1951. Es una curiosa fotografía de mi padre y mi hermana  junto a José Salguero Gutiérrez, su gran amigo de Castilleja que pocos meses después devendría padre del que fuera presidente de la Maestranza Julián Salguero Villadiego  (nacido el 6 de julio de 1952 en la calle Granada). No sabemos qué motivo llevó al recién casado José Salguero a viajar al otro extremo del país. 

Entonces habían pasado 15 años desde que a sus dos hermanos, Julián y Manuel Salguero Gutiérrez, jornaleros, los sacaran de Castilleja los esbirros queipollanescos y los encerraran en el buque-prisión Cabo Carvoeiro fondeado en el Guadalquivir, para fusilarlos pocos días después.


Calle de Castilleja de la Cuesta dedicada a los dos hermanos fusilados por los franquistas.


José el amigo de mi padre se casó con Rosario Villadiego Oliver en 1951 en Castilleja. Padres de él fueron Julián Salguero Pérez y Carmen Gutiérrez, y de ella Ricardo Villadiego ¿Esteban? y Carmen Oliver Rodríguez.

Julián Salguero y Carmen Gutiérrez se casaron el 28 de marzo de dicho año de 1908, él con 26 años y ella con 25. Fueron testigos de la boda Ricarco Bonar Casado y Leandro Polvillo Cabrera. Sus hijos fueron cinco: Julián, María del Carmen, Ricardo, José y Manuel.

Julián Salguero Gutiérrez se bautizó en la iglesia de Santiago el 3 de enero de 1909. Nació el 9 de diciembre a las 12 de la mañana, hijo de Julián Salguero Pérez, alfarero de Sanlúcar la Mayor, y de Carmen Gutiérrez Lopez, casados en Santiago en dicho 1908. Abuelos paternos, Juan (de Zafra) y Petronila, y maternos, Francisco y Carmen. Padrinos Constantino López y Victoria Salguero, solteros.
María del Carmen Salguero Gutiérrez, bautizada en Santiago en 11 de junio de 1910, nacida el 11 de mayo a las 12 del mediodía en Hernán Cortés nº 2, hija del alfarero Julián Salguero Pérez, idem. A. p. idem idem y m. idem idem. Padrinos Manuel Gutiérrez López y Mercedes Tovar Chávez, solteros vecinos de esta Villa.
El 20 de septiembre de 1911 en la iglesia de Santiago se bautizó a Ricardo Salguero Gutiérrez, nacido el 19 de agosto anterior a las nueve de la noche en la calle Hernán Cortés nº 3, hijo de Julian Salguero Pérez, alfarero natural de Sanlúcar la Mayor, y de Carmen Gutiérrez López, natural de Castilleja. Abuelos paternos, Juan y Petronila, de Zafra, y maternos, Francisco y Carmen, de esta Villa. Padrinos, José Navarro Hurtado, viudo, y Agripina Navarro Hurtado, soltera, vecinos de esta Villa.
Manuel Salguero Gutiérrez, bautizado en la iglesia de Santiago en 11 de agosto de 1912. Nacido el 17 de julio a las dos de la mañana en la calle Hernán Cortés nº 2, hijo de Julián Salguero Pérez, de Sanlúcar la Mayor, alfarero, y de Carmen Gutiérrez López, natural de esta Villa, casados en esta Villa en 1908. Abuelos paternos, Juan Salguero Moreno y Petronila Pérez Gonzalez, de Zafra (Badajoz), y maternos, Francisco Gutiérrez García y Carmen López Luque, de esta Villa. Padrinos, Adolfo Salguero Pérez y Manuela Mesa Pérez y a su nombre y representación María Pérez, solteros y vecinos de Camas y Sevilla respectivamente.
El padrino Adolfo Salguero Pérez, hermano del padre del bautizado anterior, jornalero nacido en Pilas, se casó en nuestra Villa el 15 de octubre de 1921 con la castillejana Rosalía Carmona Oliver, hija de Fernando Carmona Cansino y de Concepción Oliver Chávez, naturales de nuestra Villa. Tuvieron a Concepción Salguero Carmona, bautizada en la iglesia de Santiago el 27 de noviembre de 1927, nacida el 24 de octubre a las doce y media del día en la Calle Real nº 56. Fueron sus padrinos Francisco Vega Cabrera y Encarnación Carmona Oliver, de estado casados.  Concepción Salguero Carmona se casó con Manuel Oliver Navarro el 12 de diciembre de 1965, y vivieron en la calle Enmedio, nº. 34. Ella falleció en Sevilla el 11 de diciembre de 1983, con 56 años de edad. Fue sepultada al día siguiente en nuestra Villa. Hoy vive en la calle Enmedio nº. 38 su hija Inmaculada Oliver Salguero.

Todavía resuena en Zafra el apellido Salguero como puede comprobarse por la guía telefónica o en la Red. A Sandalio Granado Salguero, natural de Zafra, de 29 años, lo fusilaron los franquistas en aquella zona, junto a otro centenar de paisanos de dicha localidad.


Este técnico, Roberto Salguero, creador de software comercializado en Latinoamérica e Inglaterra con premios internacionales, al cual el alcalde de la localidad pacense recibe y rinde honores, es luego acusado de plagio descarado. https://www.eldiario.es/eldiarioex/tecnologia/Denuncian-extremeno-STGestion-atribuirse-software_0_612789792.html

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Aparte de la transmisión oral, la única documentación del periodo de torero de mi padre Antonio Oliver Tovar abarca desde 1945 hasta 1951 en Donostia. Estas fechas las marcan dos carteles taurinos que hemos conservado hasta hoy, y que precisamente reflejan festejos cómicos celebrados el día de San Fernando, patrón del Cuerpo de Ingenieros del ejército, en los cuales se trataba de divertir a un público traumatizado todavía por la guerra y padeciendo sus secuelas de miseria y escasez. Se hablaba en mi casa de corridas "serias" en Algeciras (Cádiz) y en otras partes, aunque por desgracia no he logrado documentarlas. Analicemos el primer cartel, del año 1945:


La presidencia de honor la ostentó la señorita María del Carmen Berdonces Alacreu, de la que no he podido recabar dato biográfico alguno. No así de una de las madrinas de los "pinchadores", Ana María Insausti Bramtot, la primera. Su padre alcanzó el grado de general de brigada de Ingenieros y falleció en Madrid el 9 de junio de 1982. Su madre, la Excma. Sra. doña María Rosa Bramtot, falleció en San Sebastián el 20 de septiembre de 1984. Ana María tuvo cinco hermanos: Lorenzo, María Rosa, María del Carmen, José Ignacio y Teresa. "A partir de 1938, el coronel Rafael Barrio Salamanca se convirtió en el juez usual de los consejos de guerra celebrados en Donostia. Más adelante aparecerá en el escenario un teniente coronel, Lorenzo Insausti Martínez. [...] En 1939 y en los estertores de la guerra en el Estado, las autoridades militares de Donostia habilitaron la plaza de toros del Chofre como campo de concentración. Esta medida tuvo su origen en la actitud del Gobierno francés que hasta entonces había expulsado a todos los refugiados hacia la Cataluña republicana. Cuando las tropas de Franco entraron en Barcelona, la Policía francesa comenzó a expulsar a los miles de refugiados que eran detenidos fuera de los campos de internamiento a zona franquista. Estos detenidos llegaban a Hendaia, donde eran entregados a la policía española de Irun y encerrados en el estadio del equipo de fútbol de la localidad. De la localidad fronteriza eran conducidos en camiones o tren hasta la plaza de toros donostiarra, en donde llegaron a estar simultáneamente más de 3.000 entregados por la Policía francesa. De la plaza de toros y después de que los mandos franquistas analizaran sus expedientes, los internos, en su mayoría, pasaban a formar parte de los batallones de trabajadores, repartidos por todo el Estado español". Iñaki Egaña. Los crímenes de Franco en Euskal Herria, 1936-1940.

Otra madrina de aquella tarde fue María Teresa Campos de Hériz. Acabo casándose con el doctor ingeniero de montes don Alfonso Villuendas Díaz, con el que tuvo tres hijos. Don Alfonso murió en Zaragoza el 25 de diciembre de 2002 con 80 años de edad.

La tercera madrina, María Consuelo Pardo Manuel de Villena y Verástegui correspondió a la cuadrilla de mi padre, —"El Piernas"—, formada por Emilio Castillo Pozo "El Mendruguito", Clemente Curto "El Turqui", y Gonzalo Mendoza "El Kilito". El toro se llamaba "Teletipo" y era de la ganadería de don Fidel Rubio, de Logroño.
Esta madrina nos brinda un sustancioso y novelesco relato. María Consuelo, nacida en Madrid en 1924, era la menor de las hijas del conde-duque Carlos Pardo-Manuel de Villena y Jiménez y de María Soledad de Verástegui y Carrol. Se casó en primeras nupcias con el diplomático vasco Juan Pablo de Lojendio e Irure, nacido en 1906, embajador de España en Cuba y protagonista de un altercado con el mismísimo Fidel Castro. Juan Pablo de Lojendio había sido miembro del Frente Contrarrevolucionario de la CEDA y se presentó por Guipúzcoa en las elecciones del 16 de febrero de 1936. De embajador en Cuba, en enero de 1960 y tras unas declaraciones de Fidel por la televisión acusando de ser un foco de actividades antirrevolucionarias a la embajada de España en La Habana, se presentó  en los estudios de la televisión cubana, donde mantuvo una fuerte discusión con el jefe revolucionario. Por ello se le declaró persona non grata y se le dieron 24 horas para abandonar el país. Aquella noche hubo una concentración en La Habana frente a la embajada española con gritos contra Franco y con el paseo de un burro con un cartel que decía "Soy el marqués de Vellisca" (título nobiliario que adquirió el embajador por su matrimonio con María Consuelo). Falleció el marqués en Madrid el 13 de diciembre de 1973.


                                                       María Consuelo


                                       El embajador Lojendio discutiendo con Fidel en los estudios de televisión de La Habana.

La cuarta madrina fue Paz Elio Lopetedi, casada con Amaro González de Mesa  y García San Miguel, con el que tuvo tres hijos. Paz murió en Madrid el 28 de septiembre de 2000. Era hija de Bernardo de Elio Zubizarreta, VIII marqués de las Hormazas, y de Matilde Lopetedi Gortázar.

Corrieron la llave "montados en briosos corceles" la señorita Esperanza Unceta Urigoitia y el capitán don Carlos de Villota y Acha. La primera, IV condesa de la Laguna de Chanchacalle, se casó con Luis de Calonje y Francés. El padre de Esperanza, José María de Unceta y Berriozábal, III conde de la Laguna de Chanchacalle; y la madre, María Herminia Urigoitia y Peláez.
El segundo, el capitán Villota, nacido hacia 1913, falleció en El Puerto de Santa María el 20 de agosto de 1988. Estaba casado con Ana María Osborne, y tuvieron cinco hijos.



De asesor de la presidencia figuró Adolfo Corretjer Duimovich. Se le menciona en Sevilla el 18 de julio de 1936 como capitán del Batallón de Zapadores-Minadores nº 2 que contribuyó al "aplastamiento del elemento marxista hasta la hora en que se rindió el Gobierno Civil"; este Batallón participó en la defensa del Cuartel, sosteniendo tiroteo con los marxistas apostados en las ventanas del edificio de la Plaza de España, ocupando la Compañía Telefónica en el Parque de María Luisa, protegiendo un buen número de edificios estratégicos y enfrentándose a los milicianos izquierdistas en la calle Reyes Católicos. Aparece en agosto de dicho 1936 en la toma de Badajoz junto al capitán Gabriel Fuentes Ferrer.
Se casó con Matilde Moreno Moncada, con la que tuvo cuatro hijos. Matilde falleció en Madrid el 15 de septiembre de 1967, y él, ya coronel retirado, también en Madrid el 22 de abril de 1969.
Tenía un hermano, Antonio Corretjer Duimovich, a cuya empresa PYD en la calle Maldonado nº 67 en dicha capital demandó un tal José Luque Ramírez por cierta cantidad. Por ello a Corretjer se le embargaron los siguientes bienes, sacados en pública subasta el 24 de marzo de 1971: un televisor Philips de 21 pulgadas tasado en 7.000 pesetas; un tresillo metálico forrado en skay negro y almohadones color verde valorado en 2.500 pesetas; un armario de madera de cuatro cajones en la parte inferior y puertas en la superior valorado en 500 pesetas; un tocadiscos de Reader`s Digest nº. 30 tasado en 4.000 pesetas; y un frigorífico Westhinghouse tamaño grande valorado en 6.000 pesetas. Lo que hace un total de 20.000 pesetas.


martes, 21 de mayo de 2019

Historia de los apellidos, 13.


En el Consultorio Taurino del semanario gráfico El Ruedo, nº. del 8 de marzo de 1951 se da la siguiente respuesta a un lector: El "Parraíto", a quien usted se refiere, se llamaba José Hernández Castro, si bien algunos  le aplicaban, por error, un Gómez como segundo apellido. Cogido y herido mortalmente en Castilleja de la Cuesta (Sevilla), con fecha 27 de febrero de 1885, murió el dia 28. Era hijo del picador "Parrao" y hermano del matador de toros de ese mismo apodo, Joaquín Hernández.
Yerra este experto que acusa de error a los demás: no es Castilleja de la Cuesta, sino Castillo de las Guardas.


Un grupo de emigrantes en Alemania, siendo su portavoz el castillejano Rafael García Pérez, aprovechan unas vacaciones para pedir a El Ruedo la luna, o poco menos. Quieren datos hasta incluso de los colores de los trajes de centenares de toreros en determinadas corridas y del color de pelo de cientos de toros:

En "Todas la cartas llegan", de dicho semanario El Ruedo, de 12 de agosto de 1969 se responde a una "Consulta enciclopédica": Recibimos una carta que nos alegra y emociona, tanto desde el punto de vista humano como de aficionados. Nos la dirige desde Castilleja de la Cuesta, Sevilla, don Rafael García Pérez, nos habla de un simpático e interesante álbum taurino que están confeccionando varios obreros que trabajan en Alemania y...
Pero mejor será que le cedamos la palabra a él, que escribe lo siguiente:
Muy señor mío: Perdone la molestia que pueda ocasionarle estas líneas, somos un grupo de amigos muy aficionados a nuestra gran Fiesta nacional y que nos encontramos trabajando en Alemania, siguiendo con sumo interés todo cuanto acontece en el mundo de los toros, a veces nuestra familia nos envía ejemplares de El Ruedo, la mejor revista taurina de la actualidad, y nosotros con los datos que vamos tomando estamos haciendo un álbum, pero como es natural nos faltan bastantes datos que es lo que nosotros les rogamos encarecidamente si tienen a bien el podérnoslo facilitar, con el fin de ver más ampliado nuestro álbum taurino y estar más enterado, al mismo tiempo, de poder discutir cuando terminamos nuestra jornada y nos reunimos por las tardes y noches.
Como verá, actualmente, nos encontramos un grupo en España disfrutando una temporadita con nuestras familias y aprovechamos para ver si podemos hacernos de los datos que nos faltan y que adjunto le enviamos, rogándole, al mismo tiempo, que si le es imposible, al menos nos dé una orientación de donde nos podemos dirigir para hacernos de ellos, pues nos dijeron que existía una Enciclopedia Taurina y la mandamos a pedir a Barcelona, pero realmente de muy poco nos ha servido, creyendo que la mejor solución es El Ruedo, por ser la mejor revista y más informativa; por algunos ejemplares que tenemos, sabemos que al año lanzan dos números extraordinarios con todo lo acontecido durante la temporada, éstos nos podrían ser muy útiles, en caso de que no pudieran servirnos de otra manera, aunque hay algunos datos más antiguos que la revista; de todas maneras les agradeceríamos nos diese una orientación sobre el particular y lo que puede costarnos, ya que como verá somos obreros humildes y nuestra posición no nos da para muchos gastos.
Esperando alcanzar de usted este gran favor, en nombre de todos, reciba un cordial saludo de ss. affmo.

Por desgracia, las consultas son tan numerosas y meticulosas que exigirían todo un libro para darles la respuesta. Juzguen nuestros lectores sobre las mismas:
Presentación de novilleros en Madrid, con especificación de fechas y carteles de toros y toreros.— La consulta se extiende a 100 diestros, detallados en una relación que empieza con Fernando "Gallo" y termina en José Luis Segura.
Alternativa de matadores de toros, con detalles de lugar, fecha, cartel de toros y toreros, nombre del toro de la alternativa, su número, peso y pelo, y color del traje del diestro alternativo.— Consulta sobre 108 diestros en lista, que también se inicia con el señor Fernando "Gallo" y acaba en el mejicano Currito Rivera.
Confirmación de alternativa, con los mismos detalles descritos anteriormente sobre 46 matadores en relación, que empieza con Antonio Guerrero "Guerrerito" y termina en Fernando de la Peña.
Datos sobre nombres de ganaderías, que afectan a 22 de éstas.

Sinceramente, y con todo el afecto que nos merecen los consultantes, la demanda nos parece desmesurada no sólo para esta sección de cartas —que es más de diálogo sobre la actualidad que de consultas estadísticas—, sino para una oficina técnica de toreo.
Por otra parte, muchos de los datos que nuestros amables comunicantes solicitan están clasificados y expuestos en los volúmenes tercero y cuarto de la obra "Los toros", de Cossío, que puede consultar gratis en cualquier biblioteca, por lo que se refiere a los toreros. Y en el volumen primero de la misma obra, por lo que afecta a las ganaderías.
Y aún así habrán de renunciar a muchos datos, como los referentes a la reseña y nombre de algunos toros y casi todos los colores de los trajes. Para conocerlos habría que repasar, uno a uno, los números de las revistas taurinas de la época, y esa es una tarea de investigación a la que no podemos dedicar el tiempo que nos exigiría. Y nuestros extraordinarios de años pasados se agotaron sin remedio en fecha lejana.
Perdonen nuestros amables comunicantes y, de verdad, que tengan mucho éxito con su álbum. Para ellos, nuestros mejores deseos.

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Natural de Castilleja de la Cuesta (Sevilla), nació a las 9 de la noche del 26 de Enero de 1887 en el número 2 de la calle Mariquita, hijo de José Rosales Cabrera, industrial, y de Inés Hernández Ramos, casados en 1873 en Pilas, de donde ella era natural. Abuelos paternos, Diego Rosales Durán y Dolores Cabrera Márquez, naturales de Castilleja, y maternos José Hernández y Ana Ramos. Padrinos de su bautizo fueron Fernando Cansino y su mujer Dolores Rosales.


                           Partida de bautismo de Rosalito

Vistió por primera vez el traje de luces en la plaza de toros de Sevilla el año 1908, figurando como banderillero de Manuel García (Revertito). En la misma plaza hizo su debut como matador de novillos al año siguiente, alternando con el hoy matador de toros Isidoro Martí (Flores), despachando novillos del ganadero Lusita no Palha y resultando con una herida en el pecho y rota una mandíbula, no volviendo á torear hasta el año 1911, en la corrida organizada por la hermandad de la Macarena, de Sevilla, matando toros de Miura, alternando con Vázquez y Dominguín. En Madrid hizo su debut el 15 de Agosto del presente años, alternando con Vázquez II y Eusebio Fuentes, estoqueando reses de Benjumea. En la misma plaza el 8 de Septiembre, un novillo de Laffite, le causó una grave cogida; sin curar completamente toreó en Sevilla el 30 de aquel mes, sin que su valor hubiera dejado de emocionar á los espectadores. finalizaría su accidentada carrera a finales de 1912, tras sufrir gravísimas cogidas, la última en un festival en octubre.

Fernando Rosales (Rosalito). "Rosalito" realizó el año último una excelente campaña, no tuvo gran fortuna en las novilladas que lidió en Madrid y en las primeras que toreó en Sevilla; pero sus éxitos fueron muchos en otras plazas y en la corrida última de Sevilla probó sus notables adelantos como estoqueador y torero.
Fernando Rosales es uno de los espadas que mejores condiciones tiene para escalar un puesto distinguido en la tauromaquia contemporánea. Sobrio y artista con la muleta y con el capote viene corrigiendo las deficiencias que como estoqueador se le notaban. Ya en las corridas del año último mató muchos toros con gran perfección, dando estocadas completas y saliendo limpio de la suerte.
Si la fortuna le favorece en la actual temporada de 1913, "Rosalito" llegará indudablemente al lugar que se propone y para el que tiene grandes condiciones. Así lo esperamos dada la afición, valentía y conocimientos que de su arte tiene el joven espada de Castilleja de la Cuesta.
El año último, además de las corridas toreadas, perdió nueve a causa de las cogidas que sufrió en las plazas de Madrid, Sevilla y Barcelona.
Para la temporada el año actual tiene ya contratadas un buen número de corridas en las principales plazas de España, lo cual prueba el excelente efecto que la labor de "Rosalito" produjo a todos los públicos ante los cuales trabajó. El consultor taurino, 1 de enero de1913.



Incluyo dos noticias con fechas dispares, quizá por error de sus autores:

El 8 de enero de 1950 se inaugura en la localidad bonaerense de Chascomús una plaza de toros con capacidad para 2.000 personas, con tribuna, valla de madera, burladeros y seis toriles, contando con un palco “real” en ella  actúan “El Niño de Haro”, Eladio Sacristán Fuentes, figurando como banderilleros Eduardo Plata “Platita” y Fernando Rosales “Rosalito”.  En otra oportunidad actuó el Duque de Pinohermoso, ofreciendo una exhibición de rejoneo a caballo. http://www.escaleradelexito.com/tauromaquia-en-la-argentina-todo-sea-por-la-fiesta-brava/

El 4 de mayo de 1915 los toros de Marqués de Saltillo hirieron a un torilero, al banderillero José Rosales Rosalito, que falleció días después tras ser trasladado a Cádiz. Maribel Pérez, Mundotoro, 14 de enero de 2015.
https://www.mundotoro.com/auxiliar/reportajes-2015/tenerife30sintoros/5.html

Y por último, una incógnita a resolver:


                 Recorte de La Prensa, Diario Republicano, domingo 12 de abril de 1914.

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Voy a dedicar las siguientes notas a un torero de Tomares con ciertos vínculos en Castilleja porque tiene para nosotros interés sociológico:

El Excmo. Sr. don Pedro Manjón, empresario de la plaza de Cádiz, invitó a dar una vuelta en cómoda falúa por la bahía de dicha ciudad a varios amigos. Entre ellos el espada Emilio Torres, "Bombita", los individuos de su cuadrilla y el periodista M. Álamo Alonso. En el placentero viaje hablan el espada y el periodista: "Con afable carácter y con lenguaje ameno y franco empezó diciéndome que su vida de lidiador cabía muy bien en la pequeña barca que nos llevaba. Que nació en humilde cuna en el pequeño pueblo de Tomares, poco distante de Sevilla, el 28 de noviembre de 1874, contando, pues, diez y ocho años de edad.
Las vacas de cuerda que suelen correrse con alguna frecuencia por las calles y plaza del cercano y pintoresco pueblecito de Castilleja de la Cuesta le aficionaron desde muy niño a ser torero y más de una vez recogió con su cuerpo la arena del camino al ser derribado por la res, con la cual quería ensayar las suertes que él había visto ejecutar a toreros de profesión en la plaza de Sevilla.
Así pasó los primeros años de su aprendizaje, hasta que fue adquiriendo cuerpo y conocimientos para lanzarse decididamente en tan arriesgada carrera. M. Álamo Alonso. El Arte taurino. Revista semanal ilustrada de espectáculos. Año I Número 5, 16 de octubre de1892.

Cuando Castejón ocupó Valencina del Alcor* la columna mató a dos vecinos del pueblo, José Beltrán Flores y Francisco Pabón Oliver, que fueron registrados en el libro de defunciones el mismo día. A continuación se llevaron amarrados en cuerda un grupo de trabajadores detenidos y después de atravesar Castilleja de Guzmán y a la salida del pueblo, decidieron eliminar unos cuantos, de la misma forma que actuaba el ejército en las aldeas rifeñas después de tomarlas. En este caso dejaron siete cuerpos acribillados que, cuando se fue la columna hacia Sevilla, fueron recogidos en una carreta y llevados al cementerio de Castilleja. En ese mismo momento, el juez municipal procedió a inscribir su muerte, de tal forma que podemos conocer las identidades de los siete hombres asesinados por Castejón, aunque en la causa de la muerte, al igual que los muertos de Valencina, se anotase: colisión con la fuerza del Ejército. En ninguno de los dos pueblos volvería a inscribirse a nadie durante la guerra**.
* En alguna ocasión me han apuntado por qué cito a Valencina del Alcor y no Valencina de la Concepción. La respuesta es evidente: Valencina de la Concepción no existía cuando Castejón la ocupó. El añadido de “la Concepción” empezó a utilizarse bajo la dictadura en 1948 y se decidió en 1947, en pleno vigor del nacional-catolicismo más recalcitrante, cuando un pleno del Ayuntamiento decidió cambiar el nombre por la celebración del dogma de la “Concepción de María”.
** Registros Civiles de Castilleja de Guzmán y Valencina del Alcor, Libros de Defunciones, inscripciones de julio de 1936.
Las víctimas de la represión militar en la provincia de Sevilla (1936-1963). José María García Márquez.




El 24 de julio de 1936 una columna mixta al mando del comandante de la Legión Antonio Castejón, guiada por el torero y terrateniente Emilio Torres Reina, “Bombita”, asalta en el Aljarafe sevillano el pueblo de Valencina del Alcor, donde encuentra cierta resistencia. A continuación marcha en dirección a Camas con un numeroso grupo de prisioneros. Antes de llegar a la vecina Castilleja de Guzmán, unos pocos escapan campo a través. Castejón concentra al resto de los presos en la plazuela del pueblecito y los hace tenderse en el suelo, boca abajo, con las manos sobre la cabeza. Delante del cura y de un cabo de la Guardia Civil designa a los que, acto seguido, son fusilados al borde de la carretera, camino de Camas. He aquí una típica represalia africanista.
http://biblioteca.andalucia.ccoo.es:8080/intranet-tmpl/prog/local_repository/documents/12608_4240.pdf

A principios del siglo XX, la mayor parte del término de Valencina se la repartían entre el Marqués de Casamendaro, propietarios de la Hacienda de Torrijos  —tal vez la más importante unidad territorial y económica del término— y los Condes de Tilly, dueños entre otras de la Hacienda y Molino del mismo nombre  —datable del siglo XVII, donde podemos encontrar formas mudéjares, barrocas y neoclásicas—, que constituye el propio corazón del pueblo.
Debido a una serie de acontecimientos, estas familias pierden sus tierras y pasa a la mano de un personaje popular, Emilio Torres Reina, conocido por “El Bombita”. Este torero ya retirado por aquel entonces, se hizo con más de la mitad de sus tierras. Gracias a él y a otros pequeños y medianos terratenientes se produjo en Valencina un movimiento jornalero que llegó a ser uno de los más fuertes de todo el Aljarafe sevillano.
Pero se producen una serie de acontecimientos que cambiarán esta situación: la nobleza terrateniente pasa a ser sustituida por un nuevo patrono de enorme influencia sobre la sociedad local, Emilio Torres Reina “El Bombita”, torero que ya retirado pasó a ser propietario de casi la mitad del término de Valencina.
Emilio Torres se convirtió en el más poderoso patrón de Valencina, con un dominio casi absoluto de la sociedad local. Su actuación, junto con la menor representación de la pequeña y mediana propiedad, dará lugar a que se desarrollo en este pueblo un movimiento jornalero mucho más fuerte que en el resto de los municipios de la comarca.
En las décadas de los 40 y de los 50 se produce el abandono y posterior venta a precio casi de saldo de las propiedades de Emilio Torres, lo que dará lugar por primera vez en la historia de Valencina, al surgimiento de un grupo relativamente numeroso de pequeños propietarios, así como de algunos medianos, anteriormente pequeños agricultores, arrendatarios o colonos. Así es como el latifundio desaparece de Valencina. Ahora, los mayores propietarios no sobrepasan las 250 hectáreas.

En alguna de mis excursiones a Valencina visité su Biblioteca municipal, y en ella leí algo sobre este asunto. Recuerdo que se decía que en plena República, en cierta refriega entre jornaleros y empleados de Bombita a cartuchazos y pedradas en el campo, resultó el diestro herido por un plomazo en un ojo, del cual perdió la visión.


Ricardo, hermano de Emilio Torres, alzado en pedestal en una de las principales entrada de Tomares. Esta dinastía de toreros recibe veneración de los taurópatas tomareños.


Evidentemente, y no hay que ir a Salamanca para verlo, el mundo taurino pertenece intrínsecamente a las derechas políticas, a los terratenientes y ganaderos importantes y a su aliados los oligarcas, las altas jerarquías eclesiásticas, el poder militar y, en última instancia los Estados gobernantes. Durante la II República a duras penas soportaron, desde el último y más miserable maletilla hasta el mayor y más importante empresario o ganadero, que las masas de trabajadores hambrientos usurparan las dehesas para cultivarlas y sacrificaran reses para alimentarse. De ahí que la inmensa mayoría de los toreros se volcara incondicionalmente en favor de los sublevados de Franco.
Excepciones hay, como en todo, pero esta que reseño pienso que era más debida a la circunstancia territorial del momento:

Las principales plazas de toros —Madrid, Barcelona, Bilbao, Zaragoza y Valencia— siguieron siendo republicanas. Sólo Sevilla, entre las catalogadas como de primera, cayó en manos de los militares golpistas, además de las principales ganaderías de reses bravas, andaluzas y castellanas. A una gran parte de los matadores de toros, el levantamiento militar les sorprendió en el lado republicano, donde torearon numerosas corridas la temporada de 1936. Aunque, cuando tuvieron que elegir, se pasaron al bando del general Franco. Mientras ellos, los maestros y famosos toreros, hacían el paseíllo con el puño el alto y la mente pensando en llegar a la zona nacionalista cuanto antes, la Asociación de Matadores de Toros y Novillos pidió oficialmente armas a la Agrupación Socialista de la calle Piamonte y promovió el alistamiento de sus miembros. Lo que venía a ser el sindicato profesional de todos los trabajadores de la tauromaquia, se alineaba decididamente del lado de la República. No eran primeras figuras,eran modestos matadores y muchos subalternos que empuñaron las armas para defender la República. Formarón la 96 Brigada Mixta del Ejército Popular Republicano,fué creada en Murcia en junio de 1937. Eran 3.700 soldados y 150 oficiales y se llamó La Brigada de los toreros. Estuvo desplegada en el frente de Teruel entre 1937 y 1939. Dirigía la brigada Luis Prados Fernández, Litri II. Fortuna Chico dirigía uno de sus batallones. Manuel Vilches Parrita fue capitán y cronista y Silvino Zafón ”El Niño de la Estrella” comisario de guerra. https://blogs.publico.es/memoria-publica/2016/06/08/la-brigada-de-los-toreros/



Mural en el IES Las Encinas de Valencina de la Concepción. Su autor, Antonio Garrido. Padres de alumnos, —guardias civiles—, escandalizados proclaman: "esto no lo he visto yo ni en Rentería". "El problema nos afecta en lo personal. En el instituto, todos saben quienes son hijos de guardias civiles, lo que sitúa a los niños ante un panorama que no han sufrido ni en el País Vasco", explican.

domingo, 19 de mayo de 2019

Historia de los apellidos, 12.



La tesis doctoral de Juan Ignacio Codina Segovia investiga las aportaciones de multitud de autores que se han posicionado contra la tauromaquia desde el siglo XIII hasta nuestros días.

El primer atisbo de pensamiento contrario a la tauromaquia lo hallamos ya en el siglo XIII, cuando Alfonso X El Sabio, en sus Leyes de Partida, califica a los toreros como infames.
La tauromaquia es un espectáculo público que históricamente ha contado en España con destacados detractores. Sin embargo, y a pesar de la relevancia de las personalidades que a lo largo de los siglos han expresado razonamientos contrarios a las corridas de toros, el pensamiento antitaurino español apenas ha sido objeto de estudios. Esto resulta muy llamativo, sobre todo teniendo en cuenta que personajes como Quevedo, Juan de Mariana, Gabriel Alonso de Herrera, Jovellanos, José María Blanco White, José Cadalso, Unamuno, Larra, Mesonero Romanos, Emilia Pardo Bazán, Carolina Coronado, Blasco Ibáñez, Pío Baroja, Ramón y Cajal, Juan Ramón Jiménez, Francesc Pi i Margall, Modesto Lafuente, Joaquín Costa, Clarín, Azorín, Antonio Machado, Emilio Castelar, Francisco Silvela o Miquel dels Sants Oliver, entre muchos otros, escribieron en algún momento de su vida contra la tauromaquia.

http://www.plazayvaldes.es/noticias/actualidad/pan-y-toros.-breve-historia-del-pensamiento-antitaurino-espanol


El festival taurino de Jerez. [...] En primer lugar actuó, como rejoneador, el novillero de Castilleja de la Cuesta Diego de los Reyes, que en esta nueva modalidad no estuvo del todo mal; puso tres rejones en lo alto, desde luego, por impericia, puso a la jaca más de una vez en peligro, no quedando maltrecha debido a la pequeñez del bicho y a tener este los cuernos "aserrados".
Intentó poner banderillas, como lo hace Cañero y Simao y ¡na!, ni un palito.
Echó pie a tierra y desconfiado, alobado, fue achuchando en todos los pares por el bravo becerrete, que se "comía" la muleta y hacía huir al "presunto fenómeno".
Mató de un golletazo, entrando desde largo y volviendo el rostro, y aún hubo tres o cuatro espectadores que le tocaron las palmas, apagada, justamente, con siseos generales. El Noticiero Gaditano, lunes 23 de abril de 1933.

Entre toreros. El padre de Diego de los Reyes riñe con un apoderado. Y en la reyerta este recibe un balazo en la región infraescapular.
Sevilla, 6 (2 m.). — Esta noche, cuando salía de la Casa de la Montaña, sita en la calle de las Sierpes, el conocidísimo agente taurino, de cincuenta y siete años, Domingo Ruiz García, acompañado del mozo de estoques de Chicuelo, Antonio Marraco, y del apoderado de Torerito de Triana, Francisco Casado, desde un lugar inmediato le salió al encuentro Miguel de los Reyes Cabrera, padre del matador de toros Diego de los Reyes, exigiendo a Domingo la entrega de mil pesetas, que entendía le debían a su hijo como complemento de la liquidación de una corrida en Osuna.
Discutieron, y el padre del torero hizo un disparo a Domingo, que, al sentirse agredido, se abalanzó sobre su agresor para arrebatarle el arma. En este forcejeo sonaron dos nuevos disparos, y Domingo Ruiz cayó al suelo.
Unos guardias de Asalto acudieron al ruido de las detonaciones empuñando sus  pistolas, obligando a levantar las manos a cuantos encontraban a su paso, por creer que se trataba de un atentado social, haciendo dos disparos al aire, sin que, por fortuna, hirieran a nadie, aunque dos de ellos alcanzaron a un café y a un círculo próximos, donde produjeron solamente alarma.
El herido fue trasladado a la clínica de la calle del Rosario, donde los médicos le apreciaron una herida, sin orificio de salida, en la región infraescapular izquierda, pronóstico muy grave, pasando seguidamente al Equipo Quirúrgico del Prado de San Sebastián. El agresor fue conducido a la Comisaría.
Por el Equipo Quirúrgico han desfilado numerosos amigos de Domingo, entre los que han abundado toreros y apoderados.
Diego de los Reyes, que se encontraba en Castilleja de la Cuesta,, se trasladó rápidamente a Sevilla y se dirigió a la Comisaría para visitar a su padre. El herido había sido apoderado del hijo de su agresor desde que Diego de los Reyes se inició en el toreo hasta fines de la temporada última. La Voz (Madrid), 6 de junio de 1934, pág. 4.


                                                Ahora, miércoles 6 de junio de 1934, pág. 10.


                                       Heraldo de Madrid, 6 de junio de 1934, pág. 10.

El 18 de julio marcó un antes y un después en la temporada taurina del 36. La campaña de Sevilla se inauguró el 12 de abril, domingo de Resurrección, y al llegar la Feria entre el 18 y el 20 de dicho mes, con el presidente de la República Diego Martinez Barrio y el de la Generalitat de Catalunya Luis Companys en el palco de honor, actuó Diego de los Reyes, novillero por entonces.

Cuando José García "El Algabeño" emprendió la reapertura de La Maestranza tras el golpe de los franquistas, iniciaron una función taurina en la que actuaron, además de él, Carreño, Juan Belmonte, Manuel Bienvenida, Domingo Ortega, V. de la Serna, "Venturita" y Diego de los Reyes.

El domingo 9 de agosto de 1936 se organizó una corrida extraordinaria con cuyos beneficios se engrosaría la suscripción abierta para los soldados del "glorioso Ejército salvador de España". Participarían el rejoneador Antonio Cañero, Joselito el Algabeño, Francisco Perlacia, Diego González Laine, Torerito de Triana, Pascual Márquez, Rafael Gómez "Gallito" y Diego de los Reyes.


Todas las tardes de verano en Castilleja, cuando ya aflojaba la calor, el ex-torero Diego de los Reyes cruzaba la Calle Real a la altura del bar Blanca Paloma, camino al Casino, con su pescadora blanca impoluta y recién planchada, su andar torpe zancadilleado por los años, y su letanía de ayes en altas voces. Era un anciano corpulento y alto, de piel mate con manchas oscuras, y de pelo cano y escaso. Desde la puerta de la taberna los viejos sedentes callaban y lo observaban con atención, en vana búsqueda de explicación a aquel extraño rosario de quejidos. Inútil intento.
En la fachada color amarillo del bar Blanca Paloma hay un gran tablero con su marco de listones alabeados y llenos de grietas, pintados de verde hace años desde la última vez. En él fijan dos empleados con mono azul y aires barriobajeros los carteles de toros. Vienen de Sevilla una tarde cada año en un desvencijado Renault blanco, descargan el cubo de engrudo y una escoba, desenrollan el cartel, lo pegan y se marchan, todo ello en treinta segundos. En la penumbra fresca de la antesala los viejos hablan de ganaderías, toreros, toros y corridas. El engrudo gotea sobre la acera.
Venía al mediodía un hombre enlutado, grueso y bajo, con cara de niño prodigio semioculta tras unas gafas ahumadas antiquísimas, que siempre llegaba a la tertulia con un pequeño transistor en la mano oyendo las crónicas taurinas; hablaba con seguridad y aplomo de los miuras y victorinos, o del empresario Canorea, y se constituida en la máxima autoridad en lo que a tauromaquia se refiere mientras los demás escuchaban sus lecciones en silencio respetuoso. Casi a la vez que este experto taurino solía llegar Luis "El Sepulturero", ataviado a la antigua, de gris como los hombres del campo, con su boina sobre la afilada nariz aguileña entre los vivaces ojillos y tarareando aquello del "cerco de la luna" de los Cuatro Muleros de Pepe Marchena; en los últimos meses de su vida se cubría la boca con un pañuelo, atacado por un cáncer de lengua. Habitual era un viejecillo de piel morena y curtida, desdentado, humilde y sonriente, que saludaba con afecto a todos pero que luego permanecía callado, chupando una babeada colilla de picadura de tabaco que liaba parsimoniosamente con sus dedos huesudos amarillos de nicotina; vestía indefectiblemente un destartalado sombrero oscuro nevado de caspa y un traje color marrón de chaqueta y pantalón, raído, arrugado y grasiento. Otro contertulio era Molina, apodado "El Serrano", hombre de baja estatura y de mal carácter, gran fumador y siempre con muñequeras de cuero y gafas de sol, que gastaba boina y un pantalón vaquero exageradamente subido con el cinto casi sobre las tetillas; solía afirmar que "todas las que fumaban eran putas" y nadie sabía sobre su modus vivendis, pero no se le conocía trabajo alguno. Venía todas las tardes desde la barriada de El Faro, cuando Diego de los Reyes cruzaba hacia el Casino, un señor fornido, bien trajeado y con mascota clara, de piel blanca y ojos azulísimos, al que llamaban cariñosamente "El Gran Sebastián"; solía sentarse a mi lado, y de vez en cuando, sabedor de mi interés por la historia del pueblo, me informaba de algún asunto; se quejaba de fuertes dolores en la zona de las caderas, probablemente una lumbalgia, diciendo que la noche anterior "había visto a Dios en calzonas"; Sebastián antes de jubilarse iba a Sevilla a lomos de un burro; creo recordar que comerciaba con patatas. Llegó cierta temporada un forastero, muy entrado en la ancianidad, de expresión agradable, limpio y perfumado, sonriente su cara de perfecto afeitado bajo una gran boina negra, apoyadas las manos sobre el pomo de plata de un lujoso bastón; se quedaba ensimismado mirando al frente con sus grandes ojos verdosos llenos de luz y de vida, con su sonrisa inamovible, y no decía una palabra ni para saludar. De las personalidades más resaltables era un discapacitado psíquico al que llamaban "El Lala", que habitaba con su hermano una casa señorial en la misma Calle Real enfrente de la iglesia; con indumentaria de calidad elegante, muy aseado y distinguido, con su reloj de oro y su colonia, sus zapatos de rejilla perfectamente lustrados y su pelo engominado peinado hacia atrás., El Lala fumaba buen tabaco rubio Chesterfield sin descanso y parecía siempre malhumorado; era difícil mantener con él una conversación coherente sin que saliera por la tangente pidiendo dinero —su familia se lo restringía— o con expresiones tan desconcertantes como "¿te vienes al campo y te follo?". Impedido con muletas, subía desde su casa frente al convento de Las Irlandesas un anciano afable, con gorra verdosa, cuyo caminar recordaba al de las tortugas; a veces pedía una tónica Schweppes helada con la que se aplicaba fricciones en las pantorrillas para aliviar el dolor de las varices.
En general la más completa hilera de ancianos sentados en sillas metálicas a lo largo de la fachada del bar solía formarse con el buen tiempo de primavera y verano, aunque esporádicamente durante todo el año cualquiera podía sacar un asiento a la calle. A veces se descargaba de improviso una fuerte tormenta que obligaba a los tertulianos a refugiarse precipitadamente en el interior; entonces todos miraban como ausentes por la puerta y la ventana la cortina de agua agitada por el viento que al momento formaba una torrentera violenta convirtiendo la Calle en un río de aguas barrosas que arrastraban ramajos desgajados de las moreras, papeles y basuras, e incluso cadáveres de ratas o de algún gato. Hasta muy tarde los técnicos del Ayuntamiento no encontraron una eficaz solución de red de sumideros, y aun hoy se forman bolsas de agua sobre todo en el tramo alto de la vía.
Luego de que se estableciera la parada oficial de taxis enfrente de la Blanca Paloma, con la afluencia de sus conductores la tasca cambió algo de ambiente y se modernizó. Se oían noticias y comentarios más variados y cosmopolitas. Cuando Juan, el tabernero, se retiró, sus herederos no quisieron  o no supieron mantener el ambiente desprovisto de mercantilismo que había reinado allí desde siempre, y el establecimiento vino a menos, hasta su derribo y sustitución por un moderno edificio.


                             
                                                        Fantasía de la Blanca Paloma


                        La Blanca Paloma ya en fase terminal, entre la Farmacia Cansino y Calzados Garrudo.


El autor de esta Historia de Castilleja platicando con su amigo Matías. Tras Matías puede verse el viejo panel de los carteles de toros.


Ruperto, Diego y Bernardo de los Reyes (1) eran hijos del comerciante Miguel de los Reyes Cabrera (v.s.) y de Concepción de los Reyes Chávez, naturales de Castilleja, con vivienda en 1915 en el nº 5 de la Plaza, y en 1916 en el nº. 22 de la Calle Real, y casados en 1910. Sus abuelos paternos fueron Miguel de los Reyes Cálceres y Brígida Cabrera López, y los maternos Diego de los Reyes Sánchez y Dolores Chávez Oliver, todos nacidos en Castilleja.


                                           Rincón noroeste de la Plaza de Santiago, llamada por entonces Plaza de la Constitución.




(1) Hermano de toreros, íntimo de Lola Flores, su casa fue de las más animadas del Rocío y ahora, cerca de cumplir los 91 años, mientras cuida de su hermana de 83, su pueblo, Castilleja de la Cuesta, le ha dedicado una calle.
—Ha vivido usted mucho ¿verdad?
—Voy a cumplir noventa y uno en octubre... ¡Tengo tantos recuerdos! ¡Y lo que era Castilleja, Dios mío de mi alma...!
—¿Por qué le han impuesto una calle?
—Porque soy muy buena persona.
—Y no es usted el único de De los Reyes con una calle en Castilleja...
—Mi abuelo, Diego de los Reyes, que fue alcalde.
—Ah, yo creía que era el torero...
—No, ése es mi hermano, Diego de los Reyes, que fue matador de toros, y mi otro hermano Ruperto, que fue novillero.
—¿Cuál le gustaba más en la plaza?
—Yo de Diego es que tengo muy pocos recuerdos, porque era el mayor de la casa, pero creo que era muy valiente.
—¿Eran ustedes muchos?
—¡Mi madre tuvo doce partos!
—¿Cómo fue su vida profesional?
—Estuve haciendo tortas toda mi vida. Estuve colocado en Ronda, lo menos seis años haciendo tortas, en casa de don José Carrasco, porque allí no se conocían las tortas y yo fui a enseñar a la gente, y luego estuve en Vienas Capellanes, haciendo tortas también.
—Pero también se ha dedicado a las cosas antiguas...
—Yo no soy anticuario, lo que pasa es que me gustan mucho las cosas de arte, y tengo muy buenas amistades que me encargan un mantón o una mantilla y entonces los busco, y me entretengo en algo. Pero de cuadros y de antigüedades no entiendo yo.
—Pero le gustan más las cosas antiguas que las modernas.
—Mucho más. Pueda que porque tenía amigos que eran mayores que yo y eran anticuarios, y yo me fui fijando en eso y me gustó, me gustó, y ya como no tengo edad de otra cosa, pues a ver qué hago. En las casas de antigüedades me aprecian mucho.
—También fue usted de los primeros figurines masculinos.
—Bueno, eso eran amigos sastres que me llamaban para probarme algo de lo que estaban haciendo, pero yo no me he dedicado a ir por ahí pasando modelos ni nada de esas cosas...
—Pues tendría usted buen tipo.
—Hombre, eso dice la gente. Te puedo enseñar fotografías y no creértelo. Mira ésta, aquí estoy con Doña Esperanza de Borbón. Y mira esto.
—Pero si es el carné del Requeté del año 36 ¿estuvo en el frente?
—Serví en Regulares, en el Primer Tabor de Ceuta, me parece que era aquello, en Córdoba. Me dejaron para Servicios Auxiliares porque no tenía el perímetro, yo es que era muy delgaíllo.
—Pero hoy, si fuese usted joven y tuviera una oferta, ¿haría de modelo?
—¡Claro que lo haría! Valiendo, por qué no.
—Y más ahora, que uno de Málaga es Mister Universo.
—¡Digo!
—¿Cree que los españoles son ahora más guapos que en su época?
—Antes, como no se conocía eso, pues no sabemos cómo serían...
—¿Y qué aficiones tiene?
—¿Yo? Ya ninguna, mi casa y cuidar de mi hermana.
—¿Ha vendido muchos mantones de Manila?
—Muchísimos.
—¿Hay muchos falsos?
—Sí, de máquina, muy malos. Pero en Sevilla entienden muchísimo. La aristocracia de Sevilla entiende muchísimo de encajes y de mantones, son fenómenos, hay muy buenos coleccionistas, de categoría, que saben lo que compran. Y se los saben poner, que eso es otra cosa... Del siglo XVIII, tan preciosos, con ese flequito chico, salen muy pocos, poquísimos.
—¿Tiene buena relación con la aristocracia?
—Los conozco, de la romería del Rocío, que he ido toda mi vida, ya voy menos, sólo a ver a la Virgen, la romería ya se acabó. Cuando murió mi hermana Dolores, que era la que tenía la carreta, se quitó la carreta y ya se acabó todo, como se acaba todo en la vida... Oh, El Rocío, el Beni de Cádiz me decía, Bernardo, vengo a cantarte, luego yo le daba una copa de vino y se iba. Venían a mi casa Rocío Jurado, Matilde Coral, Juanita Reina, Marujita Díaz, Paquita Rico, Lola Flores. Lola y Paquita hacían el camino conmigo y se quedaban en mi casa... Por allí desfilaban todos, pero todo eso era cuando yo era Bernardo... Qué Rocíos más buenos pasábamos.
—¿Y le basta con ver un mantón o tiene que examinarlo?
—Yo los veo y sin tocarlo sé si es bueno o es malo. Lo mismo que veo a las mujeres de mantilla y sé si la mantilla es buena o no vale nada.
—¿Las mujeres se siguen vistiendo bien de mantilla?
—Sí, mucho, eso se conserva, gracias a Dios.
—¿Hay algo más hermoso que un mantón de Manila?
—En una mujer, no.
—¿Y en el arte?
—Una mujer que sepa llevar un mantón bueno, te deja embobaito.
—¿Cuándo vendió el último mantón bueno?
—Uno bueno, bueno hace ya mucho... Antes iba a París, tenía allí amigos, pero esto se ha puesto de tal manera que no hay quien gane una peseta. París era una cantera de mantones hace cincuenta años, yo no he visto más mantones en mi vida, y ya no hay ninguno. La primera vez que fui a París llegué con ocho mil pesetas que me prestaron. Iba en tren, con mis filetes empanados y mis croquetas, para no gastar. Se hacía trasbordo en Irún y al dia siguiente, al amanecer, se llegaba a París.
—¿Qué hacían sus amigos de París?
—Un íntimo amigo mío de Huelva estaba allí de mayordomo. Y los que estaban allí sirviendo tenían un cuarto, que le decían la chambre, muy bien arreglado, y allí me quedaba.
—¿Y lo pasaba bien?
—Claro que lo pasaba bien, por eso iba. Lo que más me gustaba de París era el público, la educación, que hasta cuando te pasan por delante te dicen pardon, no como aquí, que te dan un empujón y te mandan a la vera enfrente.
—Me han dicho que una vez le dieron un disgusto  con un mantón que le vendieron, de dudosa procedencia...
—No me acuerdo muy bien, del mantón que fue... ¡Han sido tantos! (Alfredo Valenzuela, ABC de Sevilla, 29 de abril de 2007).

Un mantón de Manila vendido por la elegancia de Bernardo era algo más que una seda bordada con un enrejado de flecos: era una leyenda. Como de leyenda, no sé si cierta, queda aquel lance del error judicial sobre la compra de unas antigüedades, del que luego salió absuelto con todos los pronunciamientos favorables, pero que momentáneamente lo llevó a la cárcel. Los súbditos de este Reyes acudieron en su auxilio. Y un amigo que abogado era lo visitó en el enrejado locutorio de la vieja e inhóspita cárcel, casi cervantina, de Ranilla. Preguntó a Bernardo qué podía hacer inmediatamente por él. Y no le habló de la libertad perdida, ni de la injusticia que allí lo tenía. Ni de la celda espantosa con la taza de váter en la esquina y pulgas en las mantas y jergones. Ni le pidió que le llevara ropa limpia, ni comida. Desde su elegante refinamiento, Bernardo lanzó tras las rejas su grito de desesperación que fue una proclamación de su señorío:
--¡Sácame cuanto antes de aquí, que aquí nada más que hay gentuza! (Antonio Burgos, ABC de Sevilla, 10 de marzo de 2014).


Foto de Bernardo de los Reyes (a la derecha) bailando con mi tío Manuel Oliver Tovar, de oficio matarife municipal. "Seguidamente el Sr. Presidente expresa que como a todos constaba el terreno donde se halla edificado el matadero de reses también fue donado a su tiempo por el Sr. Salinas [Manuel Salinas Malagamba] pero que el Ayuntamiento carecía todavía de título de propiedad del mismo. Y el Ayuntamiento acordó por unanimidad autorizar al Sr. Alcalde [Francisco Ordóñez Bel] para que firme el correspondiente título de propiedad". Actas Capitulares del Ayuntamiento de Castilleja de la Cuesta. Sesión extraordinaria del día 28 de enero de 1930.

viernes, 17 de mayo de 2019

Historia de los apellidos, 11.




El banderillero sintió nacer en su pensamiento un odio feroz por todo lo que le rodeaba, una aversión a su oficio y al público que lo mantenía. Danzaban en su memoria las sonoras palabras con que hacía reír a las gentes, encontrando ahora en ellas una nueva expresión de justicia. 
Pensó en el toro, al que arrastraban por la arena en aquel momento con el cuello carbonizado y sanguinolento, rígidas las patas y unos ojos vidriosos que miraban al espacio azul como miran los muertos.
Luego vio con la imaginación al amigo que estaba a pocos pasos de él, al otro lado de una pared de ladrillo, también inmóvil, con las extremidades rígidas, la camisa sobre el pecho, el vientre abierto y un resplandor mate y misterioso entre las pestañas cruzadas.
¡Pobre toro! ¡Pobre espada!... De pronto, el circo rumoroso lanzó un alarido saludando la continuación del espectáculo. El Nacional cerró los ojos y apretó los puños.
Rugía la fiera: la verdadera, la única.

FIN

Madrid.—Enero−Marzo 1908. Vicente Blasco Ibáñez. Sangre y arena.


Con el estómago revuelto por las náuseas, me interno por la documentación que informa del asunto taurino que se ha dado en llamar "Castilleja Conection". Sobre el sufrimiento tremendo de bellos, inocentes y nobles animales el ser humano alza el vanaglorioso alcázar que oculta y guarda no otra cosa que ansia de poder, intrigas repugnantes, sadismo inmisericorde y egoísmo cobarde.
Sobre Castilleja Conection, y puesto que ya he expresado con toda nitidez mi postura ante la bárbara fiesta nacional, me ceñiré a extractar o transcribir muchas de las noticias que en los medios de comunicación se publicaron, sin enjuiciar de otra cualquier manera a persona alguna. Los más relevantes protagonistas de este turbio asunto fueron Carmen Tovar Rodríguez y Julian Salguero Villadiego. La primera como alcaldesa de nuestra Villa, vicepresidenta de la Diputación de Sevilla y responsable de los Asuntos Taurinos en la provincia, secretaria de política institucional de la Ejecutiva regional del PSOE, presidenta del Apostolado de la Oración —de tradición jesuita— y hermana de honor y pregonera de la castillejana Hermandad de la Plaza. Y el segundo como alcalde que fue también de Castilleja, colaborador de la Asociación Cultural Rafael Bellido Caro de esta Villa, químico de profesión, responsable de la calidad de aguas de Aljarafesa —empresa municipal de la comarca del Aljarafe—, y presidente de la plaza de toros de la Real Maestranza de Sevilla.
Incluyo algunas noticias:

—Sobre autobiografía: Mi padre era un gran aficionado. Me enseñó a ver algunas corridas de toros. La buena aficionada, el buen aficionado, se curte viendo toros. Me gustan y estoy en vías de aprendizaje. Estoy encantada de estar al frente de esta responsabilidad y me encuentro además bien asesorada. No me considero aficionada o entendida, pero me gustan los toros. Lo que más me interesa es el respeto a la pureza de la Fiesta. Apoyar para que se defienda y apostar por su promoción; así como la belleza y la estética y todo lo que la rodea y el empleo que genera. (Declaraciones de Carmen Tovar. Diario de Sevilla, 21 de mayo de 2009).
— Sobre censura: El Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, admite a trámite dos quejas interpuestas por Sevilla Taurina por actuaciones de Carmen Tovar como delegada de la Junta, negando credenciales gráficas en la Maestranza a dicha Sevilla Taurina. (Blog terceraviso, 29 de abril de 2010).
— Sobre uso particular de palcos: El Partido Popular de Andalucía, a raíz de las informaciones publicadas en exclusiva en SEVILLA TAURINA, tiene la firme intención de llevar al Parlamento de Andalucía una pregunta al consejero de Gobernación, Luis Pizarro, para que explique qué criterios se están aplicando para que su delegada en Sevilla, Carmen Tovar, esté invitando al burladero oficial de la Junta en la Maestranza a su marido, su primo y hasta al cura de su pueblo. (blog terceraviso, 28 de abril de 2010). En el burladero oficial de la Junta de Andalucía, junto al marido de la delegada Carmen Tovar, aparece un primo de la delegada, Antonio Navarro, también vecino de Castilleja de la Cuesta como ella. Antonio Navarro no tiene cargo institucional alguno ni es miembro de la administración andaluza, Es carnicero de Castilleja, propietario junto a su hermano de la empresa cárnica Eurocárnicas Navarro. (Blog terceraviso, 27 de abril de 2010).



                                           El primo carnicerro


                                   El marido de Carmen Tovar (con gafas)


                   El hermano de Julian Salguero. A su derecha otro amigo castillejense.


El sábado de Feria ocupó lugar en el burladero de la Junta de Andalucía Manuel Salguero Villadiego, amigo personal de la delegada Carmen Tovar, médico y vecino de su pueblo. Además, es hermano del presidente Julián Salguero Villadiego, también de Castilleja y amigo de Carmen Tovar, al que nombró presidente al poco de llegar a la Delegación, a pesar de no tener experiencia alguna. (web sevillataurina, 5 de mayo de 2010).


                                                   Ildefonso, el cura de Castilleja

http://www.sevillataurina.com/2010/04/27/el-marido-de-carmen-tovar-su-primo-y-hasta-el-cura-de-castilleja-gratis-a-los-toros-en-el-burladero-de-la-junta/

http://www.sevillataurina.com/2010/04/19/el-marido-de-la-delegada-carmen-tovar-gratis-a-los-toros-en-el-burladero-oficial-de-la-junta/

http://www.sevillataurina.com/2010/05/10/el-amigo-de-carmen-tovar-y-primo-del-presidente-julian-salguero-hasta-en-el-burladero-de-la-policia/

— Sobre dejación: No seré yo quien cargue las tintas contra la delegada de la Consejería de Gobernación en Sevilla. Ya tiene quien le escriba y le mande piropos. Sin embargo, hay que admitir la dejación de funciones taurinas que se vive en Sevilla y su provincia. Siguiendo la corriente, para la delegada la Fiesta es algo accesorio. Su pecado no es el uso más o menos adecuado de los burladeros del callejón, lo grave es que ha eliminado el diálogo con los distintos estamentos. No habla con los profesionales, tampoco lo hace con las asociaciones de aficionados y a la prensa la tiene totalmente olvidada, salvo algún informe remitido por vía correo electrónico. (Blog sevillatoro, 15 de febrero de 2011).
— Sobre nombramientos innecesarios: Carmen Tovar, a la que los asuntos taurinos le importan un pimiento, ha tirado por la calle de en medio y ha nombrado cuatro equipos para este año 2010. De entrada, sobra un equipo. Si ya es difícil lograr la coordinación con tres presidentes, con cuatro todo será un galimatías. Nombra cuatro equipos porque no ha sido capaz de dar un golpe de efecto en lo alto de la mesa. En su día comentó en círculos privados que el suplente Julián Salguero no subiría como titular. Ahí está, con su escaso bagaje a cuestas, a cargo de la presidencia en la Real Maestranza. (Blog sevillatoro, 13 de marzo de 2010).
— Sobre contratación de un veterinario incapaz: SEVILLA TAURINA ha podido conocer que dicho veterinario, Álvaro Pedregosa, es yerno de Carlos Moreno, gerente de Aljarafesa (empresa pública de aguas del Aljarafe, situada cerca de Castilleja). De tal forma que Carlos Moreno sería el 'jefe' de Julián Salguero, el presidente que este año ha nombrado Carmen Tovar como titular en el palco, amigo suyo personal y vecino de Castilleja, a quien le dedicó una calle en su pueblo de Castilleja la propia Carmen Tovar en su etapa como alcaldesa. Curiosamente, el veterinario 'enchufado' ha quedado incluido en el equipo del presidente Julián Salguero, cuyo jefe es el suegro del veterinario. (Blog veterinariostaurinos, 22 de septiembre de 2010).
— Sobre otros incapaces: Pero ahora quizás venga lo más sorprendente de este peculiar 'Castilleja conection' con tintes taurinos. Tanto Julián Salguero –el nuevo presidente de la Maestranza- como el fotógrafo Martín Cartaya –el nuevo asesor taurino del palco sevillano- también tienen en común que disponen de sendas calles dedicadas en Castilleja de la Cuesta. Curioso, ¿verdad? Pues, ¿saben bajo qué alcaldía se inauguraron sendas calles en honor de ambos? Efectivamente, fue Carmen Tovar en su etapa como alcaldesa de Castilleja de la Cuesta la que firmó el acta de dedicatoria de esas calles. La calle 'alcalde Julián Salguero' está ubicada en una zona residencial nueva, cerca de un centro y moderno centro hospitalario, mientras que la 'Plaza fotógrafo Jesús Martín Cartaya' –inaugurada el 19 de abril de 2007- está localizada en pleno centro, muy cerca del Mercado de Abastos.
¿Curioso verdad? Pero rizando más el rizo, analicemos otra interesante cuestión. Cuando Carmen Tovar es nombrada delegada del Gobierno de la Junta en Sevilla, existía un asesor artístico en el palco que es de Castilleja de la Cuesta de toda la vida, Ruperto de los Reyes. Ruperto fue en su momento novillero con bastantes seguidores en Sevilla, aunque después su carrera se truncó, en parte por una grave cornada a destiempo en Algeciras. Toda su vida la dedicó, posteriormente, a levantar una importante fábrica de tortas junto a su hermano Miguel y su mujer. Lograron el objetivo y la fábrica de tortas 'De los Reyes' tuvo su propio peso en Castilleja, dando trabajo a bastantes familias locales y logrando exportar el nombre de Castilleja a través de un comercio próspero y que se mantuvo durante decenas de años. Pues Ruperto de los Reyes –curioso- no tiene ninguna 'esquinita' dedicada en su pueblo por la durante muchos años alcaldesa Carmen Tovar: ni por su condición de empresario emprendedor local y creador de puestos de trabajos, ni por sus méritos taurinos –no hay muchos toreros salidos de esta localidad-.
Y, aún más sorprendente, en menos de un año desde que llegó Carmen Tovar a la Delegación de la Junta, Ruperto de los Reyes dimite del cargo "porque no me he sentido respetado ni profesional ni personalmente por la delegada". Incluso –como desvelaba este portal- donaba su gratificación por tal función a un comedor social de monjas. En algunos círculos de Castilleja se apunta también que puede existir cierta 'tensión' entre Tovar y la familia De los Reyes por cuestiones puramente locales, derivadas de la anterior etapa de Carmen Tovar como alcaldesa de Castilleja. Ruperto llevaba de asesor más de una decena de años y ha permanecido en el cargo con diferentes delegados de la Junta: José Antonio Viera, Pepe del Valle, Demetrio Pérez,... Pero ha sido llegar su 'paisana' Carmen Tovar y casi irse por aburrimiento. La delegada no quiso ofrecer explicaciones sobre la dimisión de Ruperto de los Reyes en la rueda de prensa de hace dos semanas.
Tras todo lo comentado, la pregunta es obvia: el nuevo presidente Julián Salguero y el nuevo asesor taurino –el fotógrafo Martín Cartaya-, ¿suben al palco por ser personas de solvente y reconocido prestigio taurino entre los aficionados? ¿Realmente son personas a los que la afición sevillana les conoce sobradamente? ¿Eran los mejores entre los mejores? ¿Le avalan una contrastada y acreditada experiencia en temática taurina? Como la mujer del César, en estas cuestiones hay que "serlo y, además, parecerlo"... Me acuerdo ahora de aquellas presentaciones de las azafatas del histórico 'Un, dos, tres' a los concursantes: "son amigos y residentes en Castilleja..." (Blog veterinariostaurinos, 1 de abril de 2010).




                El primero por la derecha es Ruperto de los Reyes, asesor en la Maestranza.




Ruperto de los Reyes, —marginado por Carmen Tovar según acabamos de ver—, anduvo tras los pasos de Francisco Palomar Caro allende el océano, por tierras mexicanas.

https://www.youtube.com/watch?v=L_DnBkLmHV8

La prensa se hizo eco de su fallecimiento en Castilleja: El torero Ruperto de los Reyes, nacido en Castilleja de la Cuesta hace 79 años ha muerto en su localidad natal tras una enfermedad pulmonar. Hoy se celebrará una misa-funeral, a las 11 de la mañana, en la Parroquia de la Purísima Concepción de Castilleja, de cuya hermandad era miembro, como el resto de su familia.
Ruperto de los Reyes nació en Castilleja de la Cuesta (Sevilla) el 3 de septiembre de 1932. Hermano del matador de toros Diego de los Reyes, destacó como novillero en los años 50. Debutó con picadores en Sevilla el 25 de octubre de 1953. En 1954 hizo el paseíllo siete veces en la Maestranza, alternando, entre otros, con Antonio Vázquez, Paco Mendes y Juan Gávez. Ruperto de los Reyes cortó cinco orejas. Ese mismo año un novillo de Flores Tassara le hirió gravemente en el muslo en Algeciras [13 de junio], lo que marcó en gran medida el devenir de su trayectoria. En 1955 sumó 18 festejos y debutó en Barcelona. En el 56 se presentó en Madrid, estoqueando novillos de Hernández Plá, consiguiendo un trofeo y ganando su repetición para una semana después. En el 57 descendió el número de contratos y en el 58 se vistió de luces en una ocasión.
Antes de caer enfermo, ejerció como asesor artístico de la presidencia de la Maestranza hasta la temporada de 2009, en el equipo de Juan Murillo.
Considerado por su compañerismo y generosidad, dirigió De los Reyes, una empresa familiar dedicada a la fabricación de dulces artesanales en su localidad natal, donde fue uno de los artífices de la peña bética. (Diario de Sevilla, 1 de septiembre de 2012).

En resumidas y definitivas cuentas: cuando el basamento de una actividad humana repugna a la razón, por mucho que se intente progresar desde él, tarde o temprano se desvela la irremediable regresión. El siglo XXI es testigo de ello. Y eso a pesar de recios apoyos, como el que la Iglesia Católica (1) brinda a la comunidad taurópata castillejana por mano de su cura, Ildefonso Milla Reyes, nombrado por la Secretaría General del Arzobispado —el 15 de septiembre de 2008— Vicario Parroquial de la Parroquia de Santiago y Purísima Concepción y Capellán del Hospital Nisa de Castilleja de la Cuesta.
Hospital donde, dicho sea de paso, fallecieron el presidente de la Maestranza Julián Salguero Villadiego y el novillero Ruperto de los Reyes de los Reyes.

(1) Para una introducción a la postura de la Iglesia: Toros y antropólogos: interpretaciones simbólicas del sacrificio en las corridas de toros. Luis Manuel Usero Liso y Charles David Tilley Bilbao.
Las conexiones clásicas y mitológicas de las fiestas taurinas fueron ignoradas durante siglos, habiéndose pensado durante mucho tiempo que la tauromaquia española era una costumbre bárbara heredada de la tradición árabe o incluso, una “supervivencia” del circo romano (Ritos y juegos del toro. Con una nota preliminar de Pedro Álvarez de Miranda. Madrid: Biblioteca Nueva). De hecho, las fiestas de toros recibieron en España ataques por parte de las “élites cultas”, principalmente de la Iglesia Católica, quien llegó a condenarlas bajo pena de excomunión, por considerarlas diversión pagana y demoníaca, y por los gobernantes ilustrados del siglo XVIII, quienes apreciaron en la tauromaquia una costumbre inculta y cruel que avergonzaba a la corte española ante el resto de países europeos. No obstante, el arraigo popular de este tipo de fiestas resultó ser tan fuerte que estas sobrevivieron a los diversos intentos prohibicionistas, hecho que además, posiblemente reforzó su definitiva implementación. Sea como fuere, durante los siglos posteriores, la tauromaquia fue respaldada y protegida en las tierras españolas por los diferentes gobiernos, con el beneplácito de la Iglesia Católica ( La Iglesia y los toros. En GarcíaBaquero González, A. y Romero Solís, P., editores. Fiestas de toros y sociedad. Actas del Congreso Internacional celebrado en Sevilla los días 26 de noviembre al 1 de diciembre de 2001. Sevilla: Universidad de Sevilla - Fundación Real Maestranza de Caballería de Sevilla - Fundación de Estudios Taurinos).



Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...