domingo, 29 de noviembre de 2020

Los olvidados, 6f.

(Viene de la entrada anterior)

(3) El policía Pedro Navarrete Hornero era la segunda columna —la primera sería el cabo Ángel Contreras Gago—, en que se erigía la represión de los obreros de la fábrica de la Pirotecnia sevillana.
El agente Pedro Navarrete, como dijimos, comenzó a actuar en enero de 1937 "con la misión de elaborar un fichero completo, incluso fotográfico, de todo el personal de la Pirotecnia y sus antecedentes. Como resultado de su labor y gracias a sus informes, fueron despedidos 115 trabajadores más". (Investigación de la UGT citada en la entrada anterior).

El informe de Pedro Navarrete Hornero sobre la conducta de mi madre, elaborado el año 1937, es del todo favorable:



"JIM. Número 133. Señor Teniente Coronel de la Pirotecnia Militar. Tengo el honor de comunicar a U.S. que de las distintas gestiones realizadas para averiguar la conducta y situación de la individua María Jiménez Copado, con domicilio en calle San Vicente, n.º 90 (3a), puedo manifestarle que las impresiones que recabo, en la casa donde vive, son buenas; dicen que en la misma no ha dado muestras de haber tenido alguna intervención en asuntos políticos o sociales y que de su conducta general nada hay que decir. Ella es el sostén de la casa, pues un hermano que tiene, el que se dedica a la venta ambulante de dulces, todo lo que pueda ganar lo gasta en las borracheras que suele coger (3b). Estuve también hablando con Doña Blanca Barón y Martínez (3c), domiciliada en calle San Vicente, 29, cuya Sra. dice haber tenido a sus servicios a esta joven por espacio de tres años, habiendo sido su cumplimiento bastante bueno, cesando en su casa para dedicarse al viaje que hizo por algunas zonas, con los productos de la casa YAMBA, cuyas oficinas están en calle Águilas, n.º 2. Las manifestaciones que sigue haciendo esta Sra. son todas favorables hacia la repetida María, pues en ellas demuestra tenerle aprecio, diciendo que a ésta le dio admisión en su casa por recomendación de las Religiosas de Castilleja, donde la referida María se había educado; termina diciendo que es muchacha lista, de genio alegre y de buen fondo.
Un hermano de ésta, llamado Paco, de oficio mecánico, fue Concejal en Córdoba cuando el Frente Popular, al que le fue más tarde aplicado el Bando de Guerra.
Estuve también en la casa de los productos YAMBA, donde nada pudieron manifestarme, pues el dueño que era cuando ésta viajó, traspasó y se marchó a Valencia, donde continúa. Dios guarde a U. S. muchos años. Sevilla, 17 de Mayo de 1937. Pedro Navarrete".


Fotografía del año 1964 del patio de la casa de vecinos de San Vicente número 90, amablemente cedida por Alfonso Bayona Santos, uno de sus últimos habitantes antes de que fuese derribada para construir el anónimo edificio de lisa fachada que hoy ocupa su lugar.

(3a) En el padrón de diciembre del año 1935 vivían en el indicado corral de vecinos mi abuela materna Lucia Capado Moyano, nacida en 1872, viuda, natural de Nerva —en realidad Valverde del Camino—, con 4 años de residencia en Sevilla; Manuel Martin Capado, nacido en 1897, soltero, natural de Nerva, confitero, con 4 años de residencia en Sevilla; y Maria Martin Capado (en realidad María Jiménez Capado) nacida en1911, soltera, natural de Nerva, con 4 años en Sevilla.

En el padrón de 1940 no se muestra cambios: Lucia Copado Moyano, de 68 años, viuda, natural de Valverde del Camino, con 9 años en Sevilla; Manuel Martin Copado, de 43 años, soltero, confitero, natural de Nerva, con 20 años en Sevilla; y Maria Jimenez Copado, 29 años, soltera, obrera fabril, natural de Nerva, con 9 años en Sevilla.

Me contó otro viejo vecino que recordaba del nº 90 un enorme caserón cuya entrada era un gran pasillo oscuro donde había un Cristo crucificado con farolillos; el pasillo acababa en un patio principal en medio del cual había una fuente, con grifos para el servicio de las familias. Hubo otros obreros de la Pirotecnia viviendo allí, y algunos de ellos fueron también represaliados tras el golpe militar.

(3b) Manuel Martín Capado es el vendedor de dulces al cual se refiere el agente de policía Pedro Navarrete. En otro lugar especifiqué que mi abuela Lucía tuvo dos hijos varones de su primer matrimonio con un minero que falleció por accidente laboral. Luego, ya viuda, tuvo otro hijo natural —Francisco, asesinado en Córdoba por los fascistas—, y por fin a mi madre, producto de su unión con el estepeño José Jiménez Díaz.
Mi tío Manuel Martín Capado (o Copado) no tenía buena fama en la calle San Vicente, a juzgar por testimonios que yo mismo recogí de antiguos vecinos de aquella vía, quienes me refirieron con detalle algún escándalo cuando llegaba bajo los efectos del alcohol. Todos mis confidentes aseguraron haber sentido mucho los disgustos que el vendedor de dulces daba a su madre anciana y ciega y a su hermana, "buena como un cachito de pan". 
Había residido Manuel temporadas cortas en Castilleja de la Cuesta entre 1924 y 1929, donde probablemente se introdujo en la industria de los dulces y pasteles, los cuales comercializaba por el sevillano barrio de San Lorenzo repartiéndolos con su bicicleta.
A pesar del bache durante la República, Manuel consiguió rehacer su vida en los siguientes años 40, ayudado desde luego por su otro hermano, José Martín Capado, hombre industrioso y constante que consiguió labrarse una sólida posición social en la ciudad de Osuna, convirtiéndose en un destacado industrial.

José —con abrigo— y Manuel —con el periódico— Martín Capado. Hijos de José Martín González (primer marido de Lucía Capado) y nietos de José Martín Rodríguez y de Luisa González Gómez, todos naturales de Nerva.

Manuel murió el mismo año de mi nacimiento, 1952. Mi madre, a la sazón embarazada de mí, fue a su velorio y entierro en Osuna desde El Bujeo, una pedanía dependiente de Algeciras donde estaba destinado mi padre. Hoy aquel exiguo cuartelillo militar es un moderno centro de vigilancia:


"El viento de levante refresca la mañana y enturbia la privilegiada vista del Estrecho que se divisa desde el tarifeño Alto del Bujeo, a unos 320 metros de altitud sobre el nivel del mar pero tan pegado a la costa que huele a salitre. Abajo, el trasiego de buques jalona un día cualquiera en la autopista del mar sin que nada de lo que ocurre sea ajeno a la vista de la moderna infraestructura de vigilancia y seguimiento del acuartelamiento RACTA-4. Cámaras de televisión e infrarrojas, sistemas de radar y comunicaciones de última generación forman parte de la infraestructura puesta al servicio de la defensa nacional en el acuartelamiento; uno de los últimos que quedan operativos en el Campo de Gibraltar". Europa Sur, 3 de octubre de 2014.

(3c) María Jiménez Copado, ya con su familia formada en Castilleja, se refería con agrado a una "señorita Blanca" —no puedo especificar si se trataba de la tía o de la sobrina— para la que trabajó de costurera.

Padrón de Sevilla del año 1940 (v.s.). Calle San Vicente, n.º 29.
— Ana Miteluch Ryan, soltera, de 52 años, natural de Galvay (Irlanda), con 31 años de residencia en Sevilla*.
—Blanca  Baron Agullo**, soltera, de 57 años, natural de Sevilla.
—Blanca Martinez Baron***, soltera, de 33 años, natural de Sevilla, sobrina.
Y los criados y sirvientes:
—Plácido Sanchez Lopez, soltero, de 56 años, natural de Olivares, con 28 años en Sevilla.
—Dolores Montero Atienza, de 30 años, soltera, natural de Málaga, con 9 años en Sevilla.
—Agustina Cabeza Rubio, de 27 años, soltera, natural de Burguillos (Badajoz), un año en Sevilla.
—Pura Rodriguez Moreno, 23 años, natural de Fregenal de la Sierra (Badajoz), soltera, 3 años en Sevilla.
—Carmen Vega Marquez, de 22 años, soltera, natural de Nerva, 2 años en Sevilla.

* Esta irlandesa era, con toda probabilidad, una de las monjas de nuestra Villa, que pasaba una temporada, acaso por enfermedad, en la casa sevillana de las Barón. Además de estar emparentados por matrimonio con los Benjumea de Castilleja y de ser viejos amigos de ellos, los Barón proporcionaron al convento castillejense varias religiosas, como hemos expuesto en la entrada anterior.
Recordemos que el sacerdote que se presentó como defensor de mi madre también mencionó en su carta dirigida al coronel de la Pirotecnia a los Barón Martínez-Agulló, tal y como lo hizo el policía Pedro Navarrete Hornero. 
"Para la familia de Fernando Barón Martínez-Agulló trabajó de costurera la madre de quien esto escribe, siendo una muchacha que tenía que mantener a su madre, enferma y ciega. El conde de Colombí también vivía en la calle San Vicente, como los Benjumea y como quienes luego serían mi madre y mi abuela. Recién alzados los franquistas, eran malos tiempos en Sevilla para las familias señaladas por su izquierdismo". Historia de los apellidos, 21z. Agosto de 2020.

** Blanca Barón y Martínez-Agulló, nacida el 18 de junio de 1883, hija de Fernando Barón y Cea Bermúdez (1845-1904) y de Rita Martinez-Agulló y López-Vergés (1847-1891). Era hermana de Fernando (1875-1929), tercer conde de Colombí.

*** Blanca Martínez del Castillo y Barón, nacida en Sevilla el 31 de marzo de 1906 y fallecida en dicha ciudad el 25 de enero de 1986. Hija de Mariano Martínez del Castillo y Ureta (1861-1909) y de Enriqueta Barón y Martínez-Agulló (1871-1933).




En la familia de los Cansino socialistas de Castilleja de la Cuesta emigrados a Tomares sobresalió también una mujer, Ana Cansino Míguez, hija de Ramón Cansino Rosales y hermana de Fernando Cansino Míguez, que merced a su compromiso político estuvo a punto de ser fusilada por los criminales franquistas como lo fueron sus dos indicados allegados. De Ana sus herederos poseen un par de folios mecanografiados que contienen un emotivo discurso:

"AGRUPACIÓN SOCIALISTA DE TOMARES. PROVINCIA DE SEVILLA. 
1º de mayo de 1933. 
DISCURSO 
pronunciado por la Camarada ANITA CANSINO MÍGUEZ en el acto de la entrega de la BANDERA a la AGRUPACIÓN mencionada, la cual ha 
sido desinteresadamente bordada por la misma.

CAMARADAS: Sin merecerlo, me habéis elegido Madrina para la entrega de la Bandera a esta Agrupación, y habéis sido tan benévolos y consecuentes para con mi humildísima persona, que declaro noblemente que jamás os podré pagar el enorme beneficio y distinción que me habéis otorgado en la mencionada elección, y en el nombramiento de Presidenta honoraria de esta Sociedad, que personifica y representa, en aras de la humanidad, la virtud, la honradez y el trabajo.
Fijáos bien en esta Bandera, que simboliza la unión que debe existir entre todas las clases sociales, que piensan y sienten en sus corazones la verdadera confraternidad de los obreros manuales e intelectuales.
No se ignora que aún no es llegado el momento de nuestras legítimas aspiraciones, a pesar de la implantación de la República; pero con la perseverancia y buena fé que nos caracteriza, no sólo con este Régimen hemos conseguido una parte del programa Socialista, sino que muy en breve se han de ver coronadas por el éxito todas nuestras reivindicaciones, y aún se verán nuestros deseos más brevemente logrados si nos agrupamos en apretado lazo y bajo un solo pensamiento alrededor de nuestra Bandera, que acogerá bajo sus pliegues a todos los trabajadores que con entereza y lealtad luchen en defensa de sus ideales.
Y para que la defendáis con energía, sin que nunca se os puedan llamar desleales y traidores de vuestros hermanos, os la entrego solemnemente en esta memorable fecha de nuestra fiesta del trabajo, en manos de la camarada Rita García Ramos [tachado en el original] al presidente de la Agrupación [añadido a mano con lápiz].

¡¡ VIVA EL PARTIDO SOCIALISTA !!"

Anita, a la muerte de su padre y de su hermano, quedó a cargo del taller de zapatería, pero su dirección y gestión fue asumida por las nuevas autoridades, que lo orientaron hacia el esfuerzo de guerra. Así, Ana Cansino y sus empleados se vieron obligados desde los primeros días del golpe de Estado a elaborar botas para los combatientes , pagadas a un precio mínimo y en condiciones de trabajo absolutamente regresivas.
Peor suerte corrió su camarada Rita García Ramos —a la que vemos mencionada en el discurso de entrega de la bandera—, novia de su hermano Fernando el pirotécnico y además otra entregada activista política tomareña. Rita resultó ser la única mujer de la localidad, y aun de todos los pueblos del contorno, fusilada por los franquistas. He aquí su ficha en todoslosnombres.org:


Por diversas fuentes orales que yo mismo recogí en Tomares se acredita que Rita, la novia de Fernando Cansino Míguez, fue salvajemente tratada antes de su muerte. Consta por las referidas fuentes que individuos naturales y vecinos de la localidad aljarafeña, conocidos por todos ya que actuaron a la luz del día —pero a los que nadie me quiso señalar—, la violaron sin misericordia, la torturaron luego, arrastrándola por las calles del centro del pueblo, y por fin la mataron a tiros.


Rita García Ramos era natural de Olivares (Sevilla), donde nació en noviembre de 1910. Era hija de Francisco García Barrios, jornalero natural de Umbrete (Sevilla), donde nació en abril de 1865. Otros dos hermanos de Rita eran Antonio García Ramos, nacido en Olivares en octubre de 1895, y Juan García Ramos, nacido en noviembre de 1916 en Sanlúcar la Mayor (Sevilla). Los cuatro vivían en la calle Jorge Carrión n.º 11 de Tomares cuando en la rectificación del padrón de 1936 fueron dados de baja por fallecimiento. El padre y los tres hijos habían sido fusilados. En esta rectificación consta un total de bajas por fallecimiento de 51 personas (45 varones y 6 hembras).

En el padrón del año anterior, 1935, aparece en la calle Libertad n.º 20 otra hermana, Concepción García Ramos, nacida en Olivares en marzo de 1903, casada y con tres hijos: Cristóbal Barriento García, nacido en Tomares en febrero de 1924, Concepción Barriento García, nacida en Tomares en septiembre de 1925, y Manuel Barriento García, nacido en Tomares en agosto de 1933.

Nicolás Salas en el tomo segundo de su Sevilla fue la clave. República, Alzamiento, Guerra Civil, Represiones en ambos bandos (1931-39), Editorial Castillejo, 1997, ofrece una lista de 41 fusilados en Tomares formada con base en "testimonios confidenciales", de los cuales identifica a algunos sólo por los apodos. Son Pablo Carvajal, Ramón Cansino Rosales, Fernando Cansino Míguez, Manuel Colchero Caro, Juan Antonio Romero Reina, Alfonso Romero Reina, Alfonso Cabrera Romero, Rebelde Esquinardo Díaz, Juan Fernández Rueda, Joaquín Caro Cabrera, Antonio Negrón Borrego, Joaquín Negrón Borrego, Joaquín Gil Díaz, Rita García Ramos, Juan García Ramos, Antonio García Ramos, Francisco García, Antonio Ollega Fernández, José Ollega Fernández, Manuel Fernández Ortega, "Culo Goma", Manuel Velasco Gómez, Juan Manuel Ortiz Caro, José Manzano, Agustín Fernández, José Fernández, Manuel Fernández (los tres de la familia de los Bizcos), "el hermano del Papa" (un tal Ortiz), Sebastián Moreno Romero, Eugenio Luna, Carmelo, Zapata, "Juan el Temblón", Manuel Herrera "el quinquillero", Manuel Torres Ramos, Francisco Fernández Peón, Francisco Marín, "El Viñuela", Antonio Moreno, "El Pena", y Antonio del Cerro. Añade que "casi" todos fueron fusilados en Sevilla.


Este padrón del vecindario de Tomares es el último que se elaboró durante el periodo republicano. Los funcionarios de la administración de Franco lo anotaron a lápiz, corrigiendo nombres de calles —la de los Cansino, calle Navarro Caro, pasó a llamarse de Calvo Sotelo—, y marcando con la letra B las bajas, como es el caso de Ramón Cansino Rosales y de su hijo Fernando, así como el de su vecino Francisco Peón Caro, un jornalero afiliado al Partido Republicano Radical que, recluido en la Hacienda del Conde de Ibarra que servía de prisión en Tomares, sería fusilado en Sevilla en agosto de 1936.
Vemos que la familia Cansino estaba compuesta por Ramón Cansino y Ana Míguez los padres, y por Fernando, Ramón y Ana Cansino Míguez.
El primero de los hijos consta en tal padrón con el oficio de pirotécnico, mientras que el segundo, Ramón, al que ya conocemos de la entrada anterior (1), aparece con la profesión de torero. En efecto, Ramón Cansino Míguez fue conocido durante la II República como "El Niño de Tomares", un novillero de cierto renombre.




(1) Ramón Cansino Míguez y su esposa Natividad Sañudo Luque, matrimonio cuyos restos reposan en el cementerio municipal de Castilleja de la Cuesta, vivían en la calle Alegría n.º 19, con sus hijos Ramón Cansino Sañudo, nacido en Castilleja el 28 de noviembre de 1942 y de oficio engrasador, y Manuel Cansino Sañudo, nacido también en Castilleja, el 26 de febrero de 1946. Y con ellos un hermano de Natividad, Francisco Sañudo Luque, nacido el 17 de agosto de 1919 y de oficio ajustador-mecánico. 
Estos Sañudo Luque, hijos de Manuel y de Natividad, eran naturales de San Juan de Aznalfarache.

Ramón Cansino Míguez abandonó la innoble tarea de torturar y asesinar novillos, y en el año 1970 figuraba con la más digna de reparador de calzado siguiendo los pasos de sus desgraciados padre y hermanos. Su referido hijo Manuel Cansino Sañudo fue emigrante en Alemania, donde trabajó de maquinista, pero desde el indicado año de 1970 ya se encontraba de nuevo en su Castilleja natal.


ABC, 16 de enero de 1972

Ana Cansino Míguez se casó, con 25 años de edad, con Manuel Sañudo Luque en Castilleja el 27 de septiembre de 1941. Él, de 30 años de edad y natural de San Juan de Aznalfarache, era hijo de los también sanjuaneros Manuel Sañudo y Natividad Luque Pérez. 
Anita la bordadora de banderas tuvo con Manuel un hijo el 4 de abril de 1949, nacido a las dos de la madrugada en la calle de la Huerta. En su bautizo fueron padrinos Andrés Gaviño Gordillo y su mujer Mercedes Cansino Vélez.

El mismo día —fue una endogámica doble boda— se casó su hermano el novillero Ramón Cansino Míguez con Natividad Sañudo Luque. Dos hermanos, Ana y Ramón, con dos hermanos, Manuel y Natividad. Entre los intersticios y grietas del frío cemento brota la perfumada hierbabuena. La naturaleza continúa su paso, imparable. La vida sigue su carrera.


La casa de los Cansino Míguez. A la izquierda se abre la calle Alegría (antigua Calvo Sotelo), y a la derecha se abre la calle Príncipe de Asturias (antigua de la Granada o Pedro Parias). La primera fachada a la derecha corresponde a lo que fue sede de Auxilio Social, "La Maternidad".

Al referirnos a La Maternidad (1) ya dijimos que se alzaba al final de la calle Alegría (o Calvo Sotelo) en su confluencia con Príncipe de Asturias (o Pedro Parias), en el rincón del ángulo. Es enfrente, en la esquina de este ángulo, donde todavía hoy se puede observar la casa de Ramón Cansino Míguez el exnovillero, en la que habitó con su familia (2). La calle Alegría no ha sufrido modificación alguna en la numeración de sus casas en toda la segunda mitad del siglo XX y en lo que va del XXI, por lo cual el indicado domicilio de Ramón sigue mostrando el número 19. 
Justamente a la vuelta y ya en Pedro Parias aparece en el padrón del año 1970 el número 1, habitado entonces por un primo hermano de mi padre, Manuel Oliver Míguez (3), uno de los más destacados falangistas de Castilleja, casado con una mujer de Bormujos, Francisca Acevedo Alcantarilla, y con cinco hijos varones: Manuel, Francisco, Teodoro, Juan y Andrés. La madre del cabeza de familia Manuel Oliver, Dolores Míguez Chávez, era hija de Antonio Míguez Núñez y de María Dolores Chávez Oyega.


De izquierda a derecha, Dolores Míguez Chávez, su marido Teodoro Oliver Jiménez —mi tío abuelo—, y una nuera del matrimonio.

(1) "Tenía el edificio un patio de estilo andaluz, repleto de macetones con palmeras y de tiestos floridos, y en sus laterales las dependencias de oficina, lavabos, almacén, etc. El coste de la adaptación de la vieja casa a tales fines montó 250.000 pesetas entre obras y mobiliario. Poseía 500 plazas para albergar a otros tantos niños, y desde su comienzo se matricularon unos 80 procedentes de Castilleja y de varios pueblos de alrededor. Promovido por el ayuntamiento a cuyo frente figuraba el falangista José María Cuesta Valladares (6a), su dirección sanitaria la ostentaban Manuel Cansino Vélez y su cuñado el también médico Andrés Gaviño Gordillo.
El referido domingo 3 de septiembre a las cinco de la tarde se congregó allí a efectos inaugurativos la élite de la Falange hispalense". Los olvidados, 6a. Octubre de 2020.

(2) Diez años antes, en 1960, vivían aquí la viuda Ana Míguez Ortiz —esposa que fue de Ramón Cansino Rosales (2a)— y su hija Anita Cansino Míguez con su marido Manuel Sañudo y sus hijos Fernando, Andrés y Ana, quienes luego se trasladarían a La Huerta, zona de cultivo que en el margen sur de la calle Virgen de Loreto pertenecía al convento de las monjas irlandesas y que luego fue enajenada y edificada, formándose en ella la barriada del mismo nombre, La Huerta, a la que se accede desde la mencionada calle por el denominado Pasaje del Huertero. Este hortelano fue un saltereño llamado Manuel García Ciero (1924-1980), cultivador desde 1953 y durante muchos años del referido terreno de las monjas. 

Hoy el número 19 de la calle Alegría es una dependencia de la fábrica de alfombras (2b) que poseyó Baldomero García Fernández y que dirigen sus herederas, hija y nieta. Un hermano de Baldomero, Aurelio García Fernández, fue también asesinado por los secuaces del golpista y genocida general Francisco Franco Bahamonde. Su registro de fallecimiento tiene fecha del 11 de noviembre de 1936, y a su nombre y en su recuerdo existe también una calle en nuestra Villa. A su tiempo me extenderé sobre la biografía de Aurelio García Fernández.


Ficha de Aurelio García Fernández en todoslosnombres.org

(2a) Ana Míguez Ortiz era hija de Fernando Míguez Núñez, zapatero, y de Carmen Ortiz Rosales, casados en la iglesia de Santiago en 1879. Ana nació el 11 de noviembre de 1885 a las 2 de la madrugada en la Calle Real n.º 42. Sus abuelos paternos, Antonio Míguez Ortiz y Ana Ordóñez Lebrón, naturales de San Juan de Aznalfarache, y sus abuelos maternos, Francisco Ortiz Tovar y Francisca Rosales Durán, naturales de Castilleja.


Partida de bautismo de Ana Míguez Ortiz

Esta esposa y madre de los zapateros Ramón y Fernando tenía un hermano homónimo de su abuelo, Antonio Míguez Ortiz, también zapatero de profesión, que vivía en la misma vecindad, en el número 3 de la calle Príncipe de Asturias.

(2b) Alfombras Baldomero alfombrasbaldomero.es. Fábrica que con el nombre original de "La Giralda" fue fundada en 1925 por Félix Bernáldez Martínez.

(3) El segundo apellido del falangista lo une, por tanto, en parentesco, a los Cansino-Rosales-Míguez, constituyendo así dos familias tan vecinas y tan divergentes en orientación política. 
Fueron lugar común en la española y características de las guerras civiles en todo el mundo estas divergencias en el seno de una misma familia, en muchos casos sobrevenidas a sus descendientes, quienes han de padecer como una herencia nefasta las consiguientes enemistades, muy agravadas en pueblos pequeños tal el nuestro, donde el conocimiento mutuo y la cercanía y estrecho trato propician y magnifican los lógicos roces y enemistades.

La Jefatura Provincial de F. E. T. y de las JONS impuso a Manuel Oliver Míguez la Medalla de la Vieja Guardia en acto solemne celebrado en Dos Hermanas el día 29 de junio de 1944.


Medalla de la Vieja Guardia de Falange Española

"Los actos falangistas de ayer. En Dos Hermanas tuvieron extraordinario relieve los celebrados con motivo de la imposición de condecoraciones a la Vieja Guardia. Brillante aspecto de la Plaza de José Antonio. Solemne misa. El acto de imposición de las medallas y condecoraciones. Discurso del jefe provincial del Movimiento, camarada Coca de la Piñera. Entrega de viviendas protegidas. Tres mil comidas gratuitas a los necesitados de Dos Hermanas. Solemne inauguración en Alcalá del Río de un monolito conmemorativo del último discurso dirigido por José Antonio a la Falange andaluza.
Los falangistas de la primera hora, de aquella hora heroica, preñada de peligros, que dio paso a esta otra más plácida, pero no exenta de inquietudes, se reunieron ayer en la vecina villa de Dos Hermanas para celebrar un sencillo acto de imposición de la preciada insignia de veteranía a unos, de honoríficas recompensas, justamente discernidas, a otros.
Trasciende de este acto de Dos Hermanas una espléndida muestra de la vitalidad de la Falange (1), que atenta a las realidades de cada hora ha querido simbolizar en el justo premio de los servicios más distinguidos de la Vieja Guardia, la permanencia de las consignas que dictara José Antonio. La última que oyera la Falange andaluza se dio en Alcalá del Río, allí mismo, donde ayer se inaugurara un monolito conmemorativo.
Entrañan, como se advierte, los actos de ayer en su rico simbolismo, una actitud de mantenimiento a ultranza de aquellas viejas gallardías, que por su oportuna ejemplaridad hicieron posible el triunfo; son los trascendentes actos de ayer —glosando una frase del discurso del jefe provincial— una renovación del juramento y no una extemporánea jactancia de vencedor.
Ese es el significado exacto de los, en su propia sencillez impresionantes, actos falangistas ayer acaecidos.

Los actos celebrados en Dos Hermanas. En la próxima villa de Dos Hermanas se celebró en la mañana de ayer el importante acto de imponer medallas, aspas y otras condecoraciones a la Vieja Guardia de la Falange de Sevilla y su provincia. Para celebrar tal acontecimiento se llevaron a cabo otros actos, también muy importantes, aunque de radio local, de los que iremos dando cuenta en el curso de la información.
Dos Hermanas se preparó con entusiasmo para corresponder a la distinción recibida. Y desde las primeras horas de la mañana tuvo color de animación inusitada. De todas partes, por todos los caminos arribaron autobuses repletos de camaradas, con un predominio juvenil que alegró el ambiente con sus canciones.
En vecindario engalanó sus fachadas, como así fueron exornadas las calles de la villa, muy especialmente aquellas por las que había de discurrir el desfile de las formaciones.
A la entrada de la calle de Nuestra Señora de Valme —vía principal— una cartelera rezaba en grandes caracteres: `¡Honor a la Vieja Guardia!` Sucesivamente espaciados mostrábanse otros rótulos de este tenor: `¡Franco, Franco, Franco! ¡Arriba España!` y análogos.
La plaza de José Antonio ofrecía un sugestivo conjunto: El Ayuntamiento en su fachada aparecía con colgaduras y banderas. Dando frente a la iglesia parroquial se alzó una tribuna para la imposición de las medallas y condecoraciones. Cabe este tablado se situó la Banda municipal de Dos Hermanas.
A medida que se acercaba la hora del acto, la animación subía de punto, siendo casi imposible dar un paso por plazas y calles.

La misa. A las nueve de la mañana, en el altar mayor de la iglesia parroquial, se celebró solemne misa, a la que asistieron las jerarquías y camaradas, como así numerosos fieles de la villa nazarena. El Santo Sacrificio fue oficiado por el párroco, don Manuel García Martín. En el presbiterio alto, a los lados del altar, se colocaron unos reclinatorios para las jerarquías. En los situados al lado del Evangelio se situaron el delegado nacional de Provincias, Sancho Dávila; el vocal de la Junta Central de Recompensas, Mariano García; el alcalde de Dos Hermanas y jefe local, Fernando Fernández y el consejero nacional Modesto Lera. En los reclinatorios del lado de la Epístola se arrodillaron el secretario de la Junta Central de Recompensas, Luis Aguilar; el gobernador civil de Sevilla y jefe provincial del Movimiento, Coca de la Piñera; el consejero nacional, Joaquín Miranda, y el comandante de aviación y asimismo consejero nacional Julio Salvador.
En la nave central de la iglesia, en dos filas correspondientes a las presidencias del presbiterio, se situaron con el secretario provincial del Movimiento, González y Fernández-Palacios, todos los delegados de Servicios y la delegada provincial de la Sección Femenina, Lucy Benvenutty. Asimismo asistieron a la misa y a todos los actos los gobernadores civiles de Cádiz y Cáceres, Ricardo Zamora y Julve Ceperuero, respectivamente.
En la misa formó la centuria García Míguez y representaciones de todos los pueblos.
La ceremonia religiosa resultó muy solemne.

Imposición de las medallas y condecoraciones. Terminada la Santa Misa se celebró seguidamente el acto de imposición de medallas, aspas y otras condecoraciones a la Vieja Guardia sevillana.
La formación de centurias y de camaradas objeto de distinciones cubrió  la amplia y bonita plaza de José Antonio.
A la tribuna, que se hallaba situada delante de la Cruz de los Caídos, subieron las jerarquías, dando comienzo al emocionante acto. Se impusieron 474 medallas a elementos de la Vieja Guardia. Las condecoraciones alcanzaron la cifra de 91.
La primera condecoración que se concedió en nombre del Caudillo, firmada la concesión por el canciller laureado general José Moscardó, fue la de la Orden Imperial del Yugo y las Flechas al camarada de Badolatosa, Antonio Borrego Dorado. El muchacho objeto de tan alta distinción fue abrazado efusivamente por Sancho Dávila y demás altas jerarquías. La condecoración le fue impuesta por el teniente coronel camarada Aguilera.
Seguidamente y previa colocación en la tribuna del guion de la Vieja Guardia comenzaron las imposiciones, acto que duró largo tiempo, dado el elevado número de camaradas distinguidos.
La plaza se llenó por completo de público, en las afluencias de calles, adquiriendo un sugestivo aspecto. Un momento emocionante del acto fue el de la imposición de la medalla de la Vieja Guardia de Eduardo Rivas al banderín de Sevilla. En todo el ámbito del lugar resonó vibrante el ¡presente!

Discurso del jefe provincial del Movimiento. Terminado el acto de la imposición de medallas y condecoraciones el gobernador civil y jefe provincial del Movimiento, camarada Coca de la Piñera, pronunció las siguientes palabras:
Camaradas: Todos estos objetos externos de la imposición de cruces, medallas y distintivos no nos sirven de carnaza que nos distraigan de lo esencial. No podemos fijarnos en lo accidental, abandonando el combate esencial de la Falange. En este día en que se imponen a la Falange sevillana los distintivos sea el momento de dar el ¡alerta! en 29 de junio de 1944. Quisiera que me dijeran qué significa el pasear esta medalla. No es un trágala, no es un `hemos triunfado`, ni un desplante de final victorioso. Es la señal de encuadramiento en la línea de vanguardia. Quiere decir pasear esta medalla por la Patria, sentirnos responsables de una gran empresa, que apenas está iniciada. Esta medalla no supone destacar un individualismo vanidoso. Es sometimiento con fe y humildad a unas filas disciplinadas. No con bobería de desfiles aparentes, sino con conciencia de lo que se avanza cada día y se pierde cada momento. Este camino lo han entendido los hombres de la calle mejor que nosotros. Ellos creen que la Falange es para hacer la revolución. Algunos de nosotros estiman que hay que cerrar las filas a los que vengan. Si queremos ser pocos es dar la sensación de que hay algo que repartir, pero no queremos ser fuertes. Para algunos ser revolucionarios es llamarnos camaradas, hablarnos de tú, decir cosas más o menos fuertes en las tertulias del café. Pero lo que debe importarnos es cual es el jornal del bracero o la eficacia de un Sindicato (2), no la mayor o menor antigüedad en nuestras filas. Si queremos liberar masas, si queremos incorporar multitudes, yo opino que debemos hacerlo urgente, rápidamente. Así seremos fieles al objetivo especial del pensamiento del Caudillo. Actos como el de hoy deben ser como un juramento. Miles están a la sombra de España. No debemos tener la transigencia para cubrir la retirada. Hay que seguir hasta el final. Debemos ante todo llevar la medalla con honor.
Camaradas: ¡Arriba España!
El vítor con que el camarada Coca de la Piñera terminó su interesantísimo discurso halló un eco entusiasta y correspondido en la muchedumbre situada en la amplia plaza.
Seguidamente, con un extenso mar de brazos en alto, se cantó `Cara al Sol`, pronunciando las invocaciones Sancho Dávila y repitiéndose con este motivo las demostraciones de entusiasmo.

Desfile de las formaciones. Terminado el discurso del gobernador civil y jefe provincial del Movimiento las jerarquías se trasladaron a la entrada del edificio de la Delegación Sindical Comarcal, donde presidieron el desfile de las formaciones, que fue realizado con gran exactitud, colmando el aire de briosas canciones juveniles.
El público admirado del correcto desfile prorrumpió en grandes aplausos.

Actos locales. Descubrimiento de una lápida en el centro de la Vieja Guardia. Terminado el desfile las jerarquías seguidas de numerosos militantes y público de Dos Hermanas se trasladaron al número 18 de la calle Francisco Díaz, local antiguo de la Falange de la villa. En este sitio se descubrió una lápida de mármol con la efigie de José Antonio y la siguiente inscripción:
`La Vieja Guardia de Dos Hermanas, como juramento de permanecer fiel a tus consignas y recuerdo constante a tu presencia. Tus camaradas siempre seremos los soldados de la gran empresa. ¡Arriba España!`
Sancho Dávila tiró del cordón, quedando la lápida al descubierto. El párroco de Dos Hermanas rezó unas preces, acompañado de la gran concurrencia. Y el acto, sencillo, breve y emotivo, terminó cantándose `Cara al Sol`. Numeroso vecindario, asomado en balcones y azoteas, presenció el acto.

Visita a grupos de viviendas protegidas. Desde el antiguo domicilio de la Falange las jerarquías se trasladaron a la calle 18 de Julio, en el barrio de la Pólvora, donde se hizo entrega de las llaves a doce adjudicatarios de un grupo de viviendas, que lleva el nombre de Grupo de Nuestra Señora de Valme. Las jerarquías hicieron ésta y las sucesivas visitas acompañadas del alcalde de Dos Hermanas, camarada Fernando Fernández.
En las visitas a las viviendas protegidas fueron recibidos por el arquitecto don Alberto Balbontín Orta (3), quien les informó detenidamente de las obras en curso.
Las casas amplias, soleadas y bien construidas, están admirablemente acondicionadas, con bastantes y  capaces habitaciones y todas ellas detrás con un gran corral".

Y continúa el cronistas describiendo las varias inauguraciones, entre ellas la de un cuartel de la guardia civil. No podía faltar ni el toque sádico ni la comilona:

"Actos finales. Terminó el gran día de Dos Hermanas con dos actos: Uno fue de carácter taurino. Se acondicionó una plaza bastante vistosa, bien provista de graderío firme y de notable amplitud. Se lidiaron dos vacas y actuaron Gregorio Pérez y José Martín (El Chivo). La realidad es que actuaron muchísimos más, pues se lanzaron al ruedo gran número de camaradas, que redujeron a la impotencia a las reses y cabalgaron valientemente sobre ellas. El lleno fue absoluto y menudearon las incidencias cómicas, resultando un espectáculo sumamente distraído.
Finalmente, en la plaza central, en los almacenes de aceitunas de Gómez Pickman, se celebró un banquete, al que asistieron 700 camaradas, reinando durante él la mayor cordialidad y entusiasmo. Con ello se dio fin a la serie de actos celebrados, que resultaron brillantísimos por todos conceptos.

Tres mil comidas gratuitas a los necesitados. Después del almuerzo servido en Dos Hermanas a los camaradas asistentes al gran acto falangista, se ofrecieron tres mil comidas gratuitas a los necesitados del pueblo, con lo que la Falange quiso demostrar su tradicional y cristiana hermandad entre los hombres de España". ABC, 30 de junio de 1944.

(1) Vitalidad en plena decadencia, considerando que unas semanas antes, el 6 de junio de este año de 1944, había acontecido el Desembarco en Normandía, primer golpe de la arrolladora e imparable contraofensiva de los Aliados que puso fin a la II Guerra Mundial y derrotó al nazismo. La Alemania hitleriana fue —nadie osa discutirlo ya— la madre nutricia de la Falange Española. Los camaradas hispanos, a esas alturas del año, ya sentían la pesadumbre de la amenaza que se cernía sobre ellos como una sombra que terminaría por invalidar sus privilegios y arriar ignominiosamente las banderas victoriosas de su "Cara al Sol".

(2) Resulta irónica esta frase de Coca de la Piñera, en los días en que el alcalde de Castilleja José María Cuesta Valladares, —uno de sus camaradas predilectos, con el que conferenciaba casi a diario—, se dedicaba desde la jefatura del Sindicato de Cereales que ostentaba a robar los jornales de los obreros panaderos de Sevilla y su provincia. A pesar de la condena de cárcel que cumplió, lo veremos luego, en los años 50, de nuevo a la cabeza de la administración de nuestra Villa, y con una calle del pueblo dedicada a su memoria.

(3) A Alberto Balbontín Orta ya lo hemos presentado como el arquitecto que diseñó la barriada de la Inmaculada Concepción en Castilleja de la Cuesta. Era este técnico algo así como el constructor oficial del Régimen a nivel provincial.

(Continúa en la entrada siguiente).

domingo, 22 de noviembre de 2020

Los olvidados, 6e.


 Foto perteneciente al Archivo del Instituto de la Bienaventurada Virgen María de Castilleja de la Cuesta. A las cuatro de la tarde en pleno mes agosto subiendo la Cuesta del Caracol, el desgraciado cuadrúpedo habría maldecido, si podido hubiese, las arrobas de carne beatífica de los dos bípedos que se veía obligado a transportar.

(Viene de la entrada anterior)

(3) Las monjas irlandesas y educandas que en nuestro pueblo recibieron a la reina María Cristina (3a) en 1921 fueron:

La madre superiora Ana María Baptus Gibuey, nacida en Irlanda en 1870 y residente en Castilleja desde 1890. Las monjas Josepha Peter Firrelt, de 46 años y 27 de residencia en Castilleja; Francis Navier Burn, de 57 años y 30 de residencia; Paula Burke, de 56 y 15 de residencia; Angelica Daysy, de 53 y 15 de residencia; Evangelica O´Bervive, de 60 y 20 de residencia —probablemente la Evangelina de la foto de arriba—; Scholastica O´Denuell, de 60 y 15 de residencia; Euchoria Soulley, de 45 y 11 de residencia (3b); Teresa Walche, de 40 y 27 de residencia; Ancilla Burne, de 29 y 1 de residencia; Alfonsa Senlly, de 32 años y 2 de residencia; Patricia Dijaver, de 40 y 8 de residencia; Jofaloyin Murphy, de 35 y 20 de residencia; Philipa Miny, de 43 y 1 de residencia; Martiña O´Brein, de 59 y 25 de residencia; Benigna Maher, de 43 y 24 de residencia; Gerarda Sullivan Nheclaud, de 43 y 23 de residencia; Luinsa Cumpland, de 32 y 3 de residencia; y Margarita O´Fralely, de 20 y 6 de residencia. Todas ellas nacidas en Irlanda. 
Y Loyola Freyre Leaniz, de 31 años, nacida en Jerez de la Frontera, con 10 años de residencia; Isabel Barón Martínez de Agulló, de 46 años, natural de Sevilla, con 23 años de residencia —ver Los olvidados, 1. Agosto de 2020—; Carmen Romero Martínez, de 47 años, natural de Jerez de la Frontera, con 21 años de residencia; Josefina Paredes, de 20 años, natural de Sevilla, con 1 año de residencia; Rosario Pons, de 25 años, natural de Sevilla, con 1 año de residencia; Pilar Pemartín Sanjuan, de 29 años, natural de Jerez de la Frontera, con 4 años de residencia (3c); Adela Fernández Palacios, de 23 años, natural de Sevilla, con 4 años de residencia; Isidora Pinedo Alaña, de 21 años, natural de Marquin (Vizcaya), con 7 años de residencia; Roca Mendia Cenauri, de 23 años, natural de Azpeitia (Guipúzcoa), con 7 años de residencia; Concepción Caldelos, de 20 años, natural de Santiago de Compostela, con 6 años de residencia; Ana Villapiez, de 34 años, natural de Paredes (Palencia), con 12 años de residencia; Ramona Guerra Quinutes, de 22 años, natural de La Coruña, con 3 años de residencia; y Mercedes García López, de 30 años, natural de Cáceres, con 27 años de residencia.


María Cristina en sus últimos años de vida

(3a) María Cristina de Habsburgo-Lorena (1858-1929), segunda esposa de Alfonso XII —recién viudo de María de las Mercedes de Orleans, la hija de Montpensier—. María Cristina sería la madre de Alfonso XIII. El cual Alfonso, recordemos, se casó con la "musa" de Manuel Pareja-Obregón, esto es, Victoria Eugenia de Battenberg (ver la entrada anterior).

(3b) Eucharria Scully, Mc.Cormack, o Mary Clare Senlly Mc´Cormack —según otras transcripciones—, nacida el 29 de julio de 1888 en Montmellar (Irlanda), falleció en nuestra Villa en 1964. Los amanuenses que elaboraban los padrones del vecindario no entraban en detalles sobre la correcta transcripción de los exóticos apellidos irlandeses.
La década de los años 60 del pasado siglo XX significó la llegada a la ancianidad de las monjas pioneras que a principios de dicho siglo se establecieron en Castilleja. En tal década se registran sus fallecimientos:
—Clare Mary Eucharia Scully Mc´Cormack, de Irlanda, de 73 años, hija de William y Anne, falleció el 31 de agosto de 1964, recibiendo el sacramento de la extremaunción administrado por don Rafael Bellido Caro. Fue sepultada en el cementerio de Castilleja, panteón particular.
—Mary Lucy O´Reilly Gargan, natural de Dublín, de 61 años, hija de Cristóbal y Ana, falleció el 9 de enero de 1969.
—Isabel Hollywood Murphy, natural de Armagh (Irlanda), de 81 años, hija de José e Inés, falleció el 1 de enero de 1961 por arterioesclerosis cerebral según el médico José Caro.
— Ana María Bautista Gib ney Cole, natural de Dublín, de 83 años, hija de Patricio y Elisa, falleció el (en blanco) de noviembre de 1958.
—María Antonia Sánchez Pérez Carrera, monja natural de Sevilla, de 68 años, hija de Ricardo y Antonia, falleció el 16 de abril de 1960 de bronconeumonía con insuficiencia cardíaca según el médico José Caro Sánchez.
—Luisa M. Raphael Booke, natural de Queenstown, Irlanda, condado de Cenk, de 82 años, hija de Francisco y Catalina, falleció el 23 de noviembre de 1976.
— Rose Gertrude O´Gorman Gallard, natural de Dublín, de 88 años, hija de Michael y Rita, falleció el 22 de diciembre de 1980.
—Ellen Murphy Moonan, natural de Corka, de 86 años, hija de Matheus y Kate, falleció el 31 de diciembre de 1972.
— Y Sixta Antonia Lizarra Mancisidor, monja natural de Ocamiul (Vizcaya), de 34 años, falleció el 29 de noviembre de 1959 de caquexia-cáncer de pulmón, son las que registra el libro parroquial de defunciones de esos años.


Un pequeño recinto en un rincón del jardín del convento de las irlandesas sirve de cementerio. Otras religiosas están enterradas en el municipal de nuestra Villa.


Algunos nichos de monjas en el panteón particular del cementerio municipal de Castilleja

(3c) De familia monárquico-falangista jerezana, su hermano fue un destacado jefe de Falange. Era esta monja de las irlandesas prima hermana del literato franquista José María Pemán Pemartín, así como pariente lejana de José Antonio Primo de Rivera.
Dos de sus hermanas menores, Dolores Pemartín Sanjuan, de 16 años y María Elena Pemartín Sanjuan, de 14, figuran como educandas en el convento a finales de 1919.


Nicho de Pilar Pemartín en el cementerio de Castilleja

(4) José Pan y Elberto, acogido por los Benjumea de Castilleja para la celebración de su boda con Joaquina Hontoria, era "hombre muy bien relacionado socialmente, retrató con su cámara las visitas de nuestra ciudad [Jerez de la Frontera] del Rey Alfonso XIII y de la Reina Victoria Eugenia. [...] José Pan Elberto, `Panelberto` (1875- 1937), fue un jerezano que trabajó para la firma bodeguera Marqués del Mérito, de la que llegó a ser Director. [...] Pan Elberto publicó reportajes de cacerías y actividades al aire libre en revistas de tirada nacional como ´La Esfera´, ´La Ilustración española y americana´, ´Nuevo Mundo´, ´Mundo Gráfico´ e incluso en la revista inglesa ´The illustrated sporting´". Ayuntamiento de Jerez. Delegación de Cultura y Patrimonio.


Para terminar con esta subserie de Los olvidados, 6 (6a, 6b, 6c, 6d y 6e) dedicada, —con los pertinentes excursos—, a la odisea del pirotécnico Juan Cansino Jiménez con su agresor el sargento de la guardia civil Miguel Prieto Guerrero, haremos mención a sus parientes Ramón y Fernando, padre e hijo, el segundo otro obrero castillejano de la misma factoría de la Pirotecnia Militar.


Carpetilla de Fernando Cansino Míguez. La fotografía ha sido arrancada.

 Ambos padre e hijo tuvieron, a manos de los opresores del dictador Francisco Franco, infinítamente menos suerte que el abofeteado Juan: Ramón Cansino Rosales y su hijo Fernando Cansino Míguez sufrieron en sus personas la brutalidad de las detenciones de los sublevados, los horrores del barco-prisión Cabo Carvoeiro de la familia Ibarra, y el trágico final bajo las balas del pelotón de ejecución en terrenos de Los Remedios o en la muralla de la Macarena —no se sabe a ciencia cierta—. 
María Fernández Albéndiz en Tomares. De la II República a la Guerra Civil. Aconcagua Libros, 2010, asegura que Fernando fue asesinado en la proximidades de Tomares en agosto de 1936, que estaba afiliado al Partido Socialista Obrero Español, y que había nacido en Tomares. Esto último es erróneo, ya que nació en Castilleja, de donde eran todos sus ancestros. Los dos zapateros padre e hijo se avecindaron en Tomares.


En el expediente de la Pirotecnia de Fernando apenas queda documentación, signo inequívoco de que ha sido expoliado para borrar rastros del crimen. En esta ficha sanitaria del 23 de octubre de 1935 se le da por sano y útil.


Domiciliado en la tomareña calle Navarro Caro n.º 45, esta ficha posterior a su fusilamiento, como era de esperar, no menciona el cruento hecho, sino que lo culpabiliza por faltar al trabajo: "20 de agosto de 1936. Baja definitiva por faltas al trabajo sin justificar. Departº 38".

Fernando Cansino Míguez era hijo de Ramón Cansino Rosales —también zapatero de profesión y también fusilado como queda dicho— y de Ana Míguez Ortiz, casados en la iglesia de la Inmaculada de Castilleja de la Cuesta el 7 de diciembre de 1907, ella  con 22 años y él con . Los padres de Ramón, Fernando Cansino Cabrera y Dolores Rosales Cabrera, y los de Ana, Fernando Míguez Nuñez y Carmen Ortiz Rosales, todos naturales de esta Villa.
Ramón Cansino y Ana Míguez tenían tercer grado de consanguinidad en línea colateral.


Partida de bautismo de Fernando Cansino Míguez. Nació en Castilleja el día 10 de octubre de 1908 a las seis de la mañana, en la Calle Real n.º 52.

Un hermano de Fernando, hijo por tanto de Ramón y Ana, llamado como su padre, nació en la Calle Real número 52 referidos, a las cinco de la mañana del 6 de diciembre de 1909. Él y su esposa Natividad Sañudo Luque están enterrados en el cementerio de Castilleja.


Hermano de Ramón el padre fue Rafael Cansino Rosales, nacido en 1870, quien se casó en 1915 con Francisca Vega Veloso, hija de Enrique Vega Oliver y Dolores Veloso Perona. Y otro hermano, —con una relación más directa en nuestra historia—, fue Manuel Cansino Rosales: "Manuel Cansino Vélez era hijo de Manuel Cansino Rosales, natural de Castilleja y de profesión industrial panadero, y de Mercedes Vélez Artillo, natural de Santiponce, casados en Castilleja en 1905. Sus abuelos paternos fueron Fernando Cansino Cabrera, natural de Bormujos, y Dolores Rosales Cabrera, natural de Castilleja". Los olvidados, 6a. Octubre de 2020.
Por tanto, los dos zapateros de izquierda Ramón y Fernando eran tío y primo hermano respectivamente del médico Manuel Cansino Vélez, del farmacéutico Fernando Cansino Vélez, y de la esposa de Andrés Gaviño.



Fichas de Ramón y Fernando en todoslosnombres.org

En el callejero de Castilleja se homenajea a estos dos obreros luchadores por las libertades públicas y por los derechos de los trabajadores. Tienen sus respectivas calles tras la iglesia de Santiago, en la barriada de Los Arcos.



También han recibido un homenaje por parte de la Asociación de la Memoria Histórica de Tomares en octubre de este año de 2020 en dicha población, junto a los demás compañeros asesinados por los franquistas:


"Un ramo de claveles en memoria de las víctimas de Tomares. Este fin de semana se recuerda a los 44 vecinos de la localidad fusilados por sus ideas el 10 de octubre de 1936. [...] En total, 43 hombres vecinos de Tomares y una mujer fueron llevados a las tapias del cementerio de Sevilla para ser asesinados a tiros. Una placa recuerda sus nombres y apellidos, en la que la Asociación de la Memoria del municipio sevillano depositó este sábado un ramo de claveles rojos, para que su memoria, al menos, sea honrada una vez al año en su recuerdo. El caso de estos vecinos de Tomares es uno más en la triste lista de personas que perdieron la vida en la provincia de Sevilla por sus ideas en esos años". Fermín Cabanillas. El Correo de Andalucía, 11 de octubre de 2020.

Sobre la represión en la Pirotecnia Militar es mucho lo que se está descubriendo, por ejemplo en una Investigación de la Unión General de Trabajadores (UGT)

"La Pirotecnia Militar de Sevilla contaba con una fuerte organización sindical (perteneciente a la Federación de Trabajadores del Estado y se estaba integrando en la UGT cuando sobrevino el golpe), pese a los denodados esfuerzos que el Ejército hizo para neutralizarla. Producida la sublevación y decretada la huelga general, el Presidente del Sindicato, Rafael Carrasco Martínez (1), intentó que los trabajadores no se reincorporaran el día 22 de julio, tal y como se había ordenado por la División. Fue detenido por el Cabo de la Guardia Civil del puesto de la fábrica, Ángel Contreras (2), al igual que otros sindicalistas. Llevado a la Prisión Provincial, fue sacado de la misma por Gabriel Fuentes y asesinado en la madrugada del 23 de julio de 1936. Ese mismo día comenzaron los despidos por orden directa de Queipo de Llano. Más de un centenar de trabajadores fueron expulsados. Pero no quedaría la cosa así. Se vigiló intensivamente a todos los trabajadores, tanto por los ocho guardias civiles que formaban el puesto como por los confidentes que activamente colaboraban en la vigilancia e información, como el destacado falangista José Corpas Gutiérrez o los hermanos Francisco y Manuel Martínez Gabarrón. De forma continuada prosiguió un goteo de despidos hasta finales de año. Un incendio, que se presumió intencionado, llevó a realizar más de treinta detenciones. En enero de 1937, fue destacado a la fábrica un agente de  policía, Pedro Navarrete Hornero (3), con la misión de elaborar un fichero completo, incluso fotográfico, de todo el personal de la Pirotecnia y sus antecedentes. Como resultado de su labor y gracias a sus informes, fueron despedidos 115 trabajadores más.

Rafael Carrasco Martínez, jefe sindicalista en la Pirotecnia en 1936, detenido por el cabo de la guardia civil de dicha fábrica Ángel Contreras Gago y fusilado por Gabriel Fuentes.

Creo que se trata del Rafael Carrasco Martínez de 3 años de edad que, junto a su hermano José, de 4 meses, hijos de Rafael Carrasco Barrero, de 31 años, jornalero nacido en Córdoba, y de María Martínez Íñiguez, de 24 años, nacida en Mérida (Badajoz), aparecen en el padrón de Córdoba de 1913-1914, viviendo en el número 3 de la calle Eduardo Lucena.
El mismo Rafael Carrasco Martínez, ya mozo y de paradero ignorado, cuya presentación fue requerida por el Negociado de Quintas del Ayuntamiento cordobés para que declarase su domicilio, "a fin de evitarle las responsabilidades en que puede incurrir como perteneciente al próximo reemplazo". La Voz, 17 de enero de 1931.
Por todo ello es de suponerle alguna relación con su vecino en Córdoba Francisco Copado Moyano, afiliado al mismo partido, y apurando el tema, con María Jiménez Copado y con su ingreso en la Pirotecnia, dado que en las primeras semanas del golpe fascista todos pensaban que la contienda iba a durar poco tiempo, por lo que no habría reparos morales en tomar el relevo de la producción de la fábrica. 
Y en el caso del castillejano Fernando Cansino Míguez (v.s.) y considerando que su oficio era el de zapatero, es imaginable que su principal intención al ingresar en la Pirotecnia fuera la de llevar a cabo activismo y propaganda, como afiliado, —al igual que Francisco y que Rafael— al Partido Socialista.

(1) "Rafael Carrasco Martínez era un hombre muy próximo a los socialistas, aunque no hemos podido contrastar su filiación. Sabemos que mantenía amistad con varios de sus dirigentes, así como con Hermenegildo Casas. En la entrega a la Fuerza Pública, figura como receptor del detenido, Gabriel Fuentes (1a). Desconocemos si se trata del Capitán de Equitación del mismo nombre y que ese mismo día marcharía a ocupar Castilleja de la Cuesta y Gines". Investigación de la UGT.

(1a) " [...] fué aquilatando su odio y su sed de venganza hacia la preponderancia popular segundorepublicana un nefasto personaje que con su accionar en julio de 1936 inauguró el periodo más terrible y siniestro de la historia de Castilleja de la Cuesta que documentación alguna registra: el capitán profesor de equitación Gabriel Fuentes Ferrer, delegado del Excelentísimo Señor General de la Segunda División Orgánica o, en otras palabras más llanamente escritas, el títere empercochado en sangre del impoluto genocida Queipo de Llano". Padrón 1x. Diciembre de 2015.

"El mes de julio comenzó para Sevilla con muy altas temperaturas, no sólo en el aspecto meteorológico, sino también en el político. En la Pirotecnia se implantó a partir del día 8 el horario de verano, que establecía la entrada del personal a las seis de la mañana, un descanso de quince minutos a media mañana, y el fin del trabajo a las trece y quince; lo que resultaba una jornada intensiva de siete horas. La fecha del 18 de julio de 1936 correspondió a un sábado luminoso de sol en plena canícula. El oficial de servicio en la Pirotecnia en dicho día era el Teniente de Artillería don Alfonso Alarcón de la Lastra*. El ambiente ciudadano, tenso. Los rumores de todo tipo sobre una situación de violencia (huelga general, inminente golpe militar, sublevación en Marruecos, actitud del Gobierno, enfrentamientos callejeros, etc.), circulaban con intensidad. Los mandaderos y asistentes que regresaban a la Pirotecnia, tras hacer sus recados, traían versiones para todos los gustos. Mientras tanto, el trabajo se desarrollaba normalmente y sin ninguna incidencia. [...] Tras la jornada del 18 al 20 de julio, en las que estos acontecimientos [del golpe de Queipo de Llano en la ciudad] obligaron a un cierre provisional, la Pirotecnia reanudó el trabajo el 21 de julio, en cuya fecha, el General Queipo de Llano ordenó la militarización del personal civil de las fábricas y establecimientos militares, con la obligación de llevar como distintivo en todo momento un brazalete con el sello del centro. El personal militar que gozaba de permiso  oficial de verano y que estaba en la zona nacional, regresó de inmediato a la fábrica. El horario de verano quedó suspendido, así como todos los permisos. El 25 de julio quedaron nombrados los jefes de servicio para cada sector de la fábrica: uno para la Pirotecnia y otro para Las Carolinas. Empecemos por decir que al iniciarse la guerra de Liberación, el personal de la Pirotecnia se cifraba en 550 personas entre Jefes, maestros y operarios de ambos sexos, que se encontraban desarrollando el plan de labores vigentes para aquel año, que suponía cartuchería de fusil, cartuchos de pistola, espoletas y estopines de diversos artificios. De toda esta producción tan sólo nos consta en cuanto a volumen, la cantidad de 40.000 cartuchos de fusil elaborado a diario. Cuando estalla el conflicto militar, lógicamente desde el primer momento, se ordenó incrementar la producción al máximo. [...] La Pirotecnia empezó a conocer las exigencias de la guerra. Los pedidos extraordinarios de artificio, y fundamentalmente de cartuchería, fueron cada vez más abundantes y urgentes. Por ese motivo a partir del mes de agosto de 1936 se incrementó la plantilla de personal civil**, señalándose un jornal mínimo de ocho pesetas para los peones y de cinco cincuenta para las mujeres sin especialidad alguna. Este nuevo personal sin ningún tipo de experiencia en estas labores, hubo de aprender el uso de diferentes máquinas. Al mismo tiempo se admitió también a personal especializado del ramo de la metalurgia, a fin de dedicarlo exclusivamente a la fabricación de herramienta***. Como es lógico pensar, este fuerte ritmo en la producción, junto a la inexperiencia de determinado sector del personal, hizo que se sucediesen con relativa frecuencia algunos accidentes. El primero de ellos ocurrió el 8 de julio del 37, en el taller de cartuchería, y los hechos se produjeron poco más o menos del siguiente modo: Cuando se realizaba el trabajo de engarzar cartuchos, quizá por algún rozamiento fortuito, un chispazo prendió en la pólvora, extendiéndose el fuego a todo el taller de forma espectacular. Cundió la alarma registrándose situaciones de pánico colectivo, que pudo ser cortado gracias a la pericia y valentía de los veteranos, que impusieron el orden entre el personal de menor experiencia. Así en la orden del establecimiento del día siguiente se llamaba la atención de los `temerosos`, y se recordaba el cumplimiento más exacto de las órdenes fijadas para estos casos". La Pirotecnia Militar de Sevilla: notas para su historia. Enrique de la Vega Viguera. 1981.

* "Un caso flagrante, el de nuestro viejo conocido el "chatarrero" Alarcón de la Lastra (ver Historia de los apellidos, 6. Mayo de 2019): el día de la Ascensión del Señor de mayo de 1952 se casaron en la catedral hispalense José Guajardo-Fajardo y Albarracín, marqués de la Reunión de Nueva España, y Concha Alarcón Domínguez, hija del general de Artillería y ex-ministro Luis Alarcón de la Lastra. Asistió la madre del novio, marquesa de la Reunión, viuda muy conocida en Castilleja en su hacienda de la calle de Enmedio. Ofició el tío de la novia, cura rector del Colegio de Villasís Antonio Alarcón de la Lastra. Otros tíos de la novia asistentes fueron el alcalde de Sevilla marqués del Contadero, Manuel, Fermín, Joaquín y Luis Alarcón de la Lastra". Los olvidados, 1. Agosto de 2020.

** Como es el caso de María Jiménez Copado, que ingresó un mes después, en septiembre.

*** El jefe del sindicato de la Pirotecnia Rafael Carrasco (v.s.) era oficial ajustador.

(2) Ángel Contreras Gago alcanzó el grado de brigada de la guardia civil. La primera noticia que de él hemos obtenido es del año 1931 en el pueblo de Gilena (Sevilla).

En esta localidad de la comarca de Estepa —integrada por diez municipios con un total de 43.163 habitantes al advenimiento de la República, la mayoría con unas lamentables condiciones de vida— se convocó una huelga general organizada por los socialistas —no autorizada por el gobierno civil— el día 9 de octubre de 1931, víspera de la celebración de su fiesta popular. Pedían pan y trabajo. El comité de huelga estaba presidido por Manuel Reina Guerra y Pedro Carmona Pozo, socialistas. Los piquetes antiesquiroles marcharon a los campos a informar e intentar convencer a los trabajadores que todavía laboraban en ellos. Un grupo de casi cien huelguistas se dirigió al cortijo El Marqués, pero fue interceptado por el cabo de la guardia civil del vecino pueblo de Aguadulce, José Regidor Sanguino, al que acompañaban otros dos números, uno de ellos Ángel Contreras Gago. Procedieron a cachear e identificar a los miembros del piquete, y, bajo la acusación de coacciones, contando ya con refuerzos recién llegados de Gilena —el cabo Daniel Santos Fernández y otros cuatro guardias de su puesto—, se llevaron detenidos a los dirigentes del grupo.
Al pasar la comitiva frente a la sede socialista de Gilena entre la general y tensa expectación de familiares y convecinos, —"¡maricones! ¡hijos de puta! ¡marcháos de aquí que sois unos granujas!"— se oyó la rotura de un cristal de ventana, y uno de los guardias reaccionó efectuando un disparo al aire. Se precipitaron entonces los acontecimientos. Los huelguistas detenidos, muchos de los espectadores y los obreros que se hallaban en la Casa del Pueblo se lanzaron contra los guardias civiles, quienes intentaron rechazarlos a bayoneta y culatazos. Al cabo Regidor lo rodearon varios obreros, le arrebataron el fusil y el machete, y lo hubiesen matado entonces de no mediar Ángel Contreras Gago, quien, agarrado al indicado fusil, fue arrastrado varios metros, logrando salvar a su jefe de una primera y mortal acometida por parte de los furiosos trabajadores, mas no pudo impedir que de inmediato le clavaran una aguja de coser esparto, de más de 20 centímetros de larga, ni que le dispararan con el propio fusil que le habían quitado, lo que le ocasionaría la muerte: el proyectil le atravesó la cabeza y quedó incrustado en la puerta de una barbería cercana. Al instante comenzó un intercambio de disparos entre los guardias y los obreros.
En las calles del pueblo, como resultado de la refriega, quedaron tres trabajadores muertos: Rafael Jurado Pérez, Antonio Reina Rodríguez y José Morilla Maireles. Otros dos morirían con posterioridad a consecuencia de las heridas: Francisco Javier Pozo Blanco y Francisco Reina Reina.
Entre la guardia civil que intervino resultaron heridos por balas de pistolas Julián Barbero Bonilla con un disparo en el pecho, y Ángel Contreras Gago con un rasguño en la cabeza por disparo de bala de pistola del calibre 22 que le perforó el tricornio. Luego llegó al escenario el teniente de la guardia civil de Estepa con un destacamento, procediendo a la toma y control del pueblo. En el registro posterior de uno de los centros obreros, conocido como La Amistad y con más de 800 afiliados, se hallaron numerosas armas blancas, barras de hierro, hondas, casquillos de pistola del 7,65, el fusil del cabo con las cinco balas del cargador disparadas y el machete reglamentario. En otro local de Izquierda Republicana se encontraron tres revólveres Smith con abundante munición.
La cifra final de heridos se elevó a unos cincuenta. Uno de ellos quedó paralítico. La Federación Obrera de UGT envió ayuda económica en favor de las familias de los cinco obreros. Además, la organización sindical corrió con los gastos de los abogados para el proceso judicial contra los 69 detenidos, y la Comisión Gestora ofreció socorro económico a los pobres, parados, y familias de los detenidos en la cárcel, así como a la viuda e hijos del fallecido jefe de Ángel Contreras, mientras que el gobernador civil, Vicente Sol Sánchez, sólo ayudó a estos últimos, "afirmando que ´el cuerpo actuó limitado a cumplir estrictamente su deber, garantizando la libertad de trabajo`, y defendiendo el prestigio del Cuerpo ante la súbita e inexplicable agresión de la que había sido objeto por parte de los más excitados obreros”. (Wikipedia). 
Todos los detenidos fueron liberados dos años más tarde gracias a la aplicación de las Leyes de Amnistía de abril de 1934. Ver Agustín M. Pulido Pérez. La Segunda República y la Guardia Civil: Una historia de violencia y desconfianza. Cámara de Comercio de Sevilla, 2018. y Crónica de la Comarca de Estepa en la Segunda República (14 de abril de 1931 al 2 de agosto de 1936). Jesús María Reina Reina. Ayuntamiento de Estepa, 2007.

Como una de las principales causas de los hechos, se refiere en Wikipedia a "especialmente, la decisión equivocada del cabo de la benemérita de Aguadulce al conducir la cadena de detenidos por la calle donde se situaba el centro obrero, y no por una calle que directamente llegaba al cuartel de Gilena". ¿Una chulería prepotente? 

"Y allí se encontraron con la fuerza pública del pueblo de Aguadulce, que hizo con ellos la misma operación, es decir, los cacheó, y dos parejas de la Guardia Civil condujeron detenidos, en fila, a un pelotón de 60 o 70 trabajadores. Se cometió entonces la imprudencia de conducir a los obreros, no por la calle que directamente los llevaba a la cárcel —calle amplia para poder transitar por ella—, sino por una especia de callejón, precisamente donde está enclavado el Centro obrero. Esta calle fue la que se escogió para pasear a una gran parte de los asociados de dicho Centro, que eran los detenidos. Como tenía que ocurrir en casos como éste, al pasar los detenidos frente al Centro Obrero, numerosos grupos de mujeres protestaron enérgicamente de esta detención y se dirigieron a los demás trabajadores pidiéndoles que no permitieran, bajo ningún pretexto, que llevarán a la cárcel a estos individuos, y entonces, uno de los obreros, cuyo nombre seguramente no se conoce a estas horas, se abalanzó sobre el comandante del puesto de la Guardia Civil de Aguadulce y, con su propio fusil, hizo un disparo, matándole". Exposición del diputado por Sevilla Fernández Ecocheaga en el acta del Congreso de los Diputados del 20 de enero de 1932.

"Informaciones del Gobierno civil. Entrega de lo recaudado en una suscripción pública. Ayer, en el salón-despacho del gobernador civil tuvo lugar la entrega de lo recaudado en la suscripción pública abierta por el Sr. Sol Sánchez a favor de la viuda e hijos del cabo de la Guardia civil José Regidor, muerto en los sangrientos disturbios ocurridos en Gilena, y de cuyos beneficios se ha hecho también partícipes a los guardias de dicho benemérito Cuerpo Julián Barbero Bonilla y Ángel Contreras Gago.
Además del gobernador, Sr. Sol Sánchez, asistieron al acto el director general de la Guardia civil, general Sanjurjo, con su ayudante, el comandante Baldomero Torres; general inspector de la zona, D. Manuel Gómez con su ayudante, Sr. Pizarro Cenjor; jefes y oficiales del cuarto Tercio y representaciones de todos los que tienen fuerzas concentradas en Sevilla; coronel del regimiento de Infantería número 9, Sr. Rodríguez Palanco, en representación del jefe de la segunda división orgánica, general Sr. Ruiz Trillo; doctor D. Manuel Mezquita, en representación de la Casa de Castilla la Vieja y León; presidentes de todos los demás casinos de Sevilla; diputado a Cortes Sr. Fernández Castillejos, representaciones de varios pueblos de la provincia, gobernador civil de Huelva, Sr. Cano López, y otras personas que sentimos no recordar.
La desventurada viuda del cabo Regidor, Joaquina Delgado Pelayo, tenía en las manos a sus tres pequeños hijos, Antonio, Victoria y Carmen.
El general Sanjurjo, después de leer en alta voz la suma recaudada y el detalle de su inversión, entregó a la viuda y a los guardias Barbero y Contreras las cantidades concedidas y estrechó a éstos las manos.
La viuda, con lágrimas en los ojos, firmó el recibí y con frases entrecortadas por los sollozos expresó su gratitud al general Sanjurjo y al gobernador, Sr. Sol Sánchez.
La distribución dada a las 31.560,65 pesetas recaudadas hasta el día es la siguiente:
Invertido en papel del Estado, 30.000 pesetas nominales, según resguardos del B. E. y pólizas adjuntas descontadas 32,10 pesetas, derechos de corretaje que cede D. Ramón Fernández de la Piedra a favor de la viuda, según liquidación que consta en la póliza, 25.291,10.
Entregado al guardia Julián Barbero Bonilla, 3.500.
Al guardia Ángel Contreras Gago, 1.500.
Dinero sobrante que se entrega a la viuda, 1.269,55.
Total, 31.560,65 pesetas.
Antes de retirarse la viuda del cabo Regidor pasó a las habitaciones particulares del gobernador, en donde la esposa del señor Sol Sánchez la dirigió cariñosas frases de consuelo y cubrió de besos a los huerfanitos". ABC, 24 de diciembre de 1931.

Ya de cabo en el barrio sevillano de Heliópolis en 1935, Ángel Contreras intervino en la detención de tres jóvenes de Sevilla que robaron 50 metros de cable (54 kilos de cobre) de la línea de alta tensión desde el puente de La Enramadilla, y que luego vendieron a un comerciante de la calle Feria por 41,60 pesetas. Pocos meses después Ángel ya figura a la cabeza del puesto de la guardia civil de la Pirotecnia Militar, compuesto por ocho números.


Informe firmado por el cabo Ángel Contreras Gago acusando a la operaria de la Pirotecnia María Jiménez Copado

"27º Tercio de la Guardia Civil. Comdª de Sevilla Interior. Destacamento de la Pirotecnia Militar. Cuenta de los antecedentes de una obrera. Dpto. 22 Vainas. x Copado. JIM. 
Al verificar la diligencia sobre antecedentes que pudiera tener la obrera que fue de esta Pirotecnia, Asunción Rodríguez Hernández, con domicilio en la calle San Vicente n.º 97, le fue denunciado al Cabo que suscribe por la casera de dicha casa, que en la misma casa vive una obrera de esta Pirotecnia llamada María Jiménez, la cual tenía un hermano Secretario del Partido Comunista y en Córdoba se le aplicó el Bando de Guerra, ignorando si la tal María ha pertenecido también a dicho partido. La moral es dudosa, ya que le acompañaban casi todos los días cuando salía del trabajo diferentes hombres, por haber estado esta trabajando siempre de noche.
Por si esta denuncia la considera su respetable autoridad de justicia, tengo el honor de ponerla en su conocimiento para lo que crea del caso.
Lo que comunico a V.S. para su debido conocimiento.
Dios guarde a V.S. muchos años.
Sevilla 18 de Mayo de 1939. Año de la Victoria. El Cabo, Ángel Contreras Gago.
Señor Coronel Director de la Pirotecnia Militar. Sevilla".

Que los expedientes de todos y cada uno de los obreros de la Pirotecnia estaban al alcance de Ángel Contreras como cabo que era del establecimiento fabril es algo indiscutible. La pregunta que planteo es: ¿influyó en su repugnante denuncia el saber por la carpetilla de mi madre que era hija de un estepeño, en cuya comarca dicho cabo pasó el momento más aciago de su vida? Porque es de pura lógica pensar que Ángel alimentaba especial inquina a todo lo que, proveniente de Estepa y su área, oliese a izquierdismo. Así, prestó toda la atención de que era capaz a los informes — espontáneos, no solicitados— de la casera del corral de vecinos de la calle San Vicente.


El guardia civil Ángel Contreras Gago murió en Sevilla el 25 de octubre de 1975, con 78 años de edad. Estaba casado con Valentina Martínez Hernández. Tuvieron por hijos a Francisca, Benito, Antonio, Manuel y Andrés Contreras Martínez, casados con Rodolfo Fernández, Antonia Ocaña, María Millán, Gloria Benítez y Gloria Orozco.
Benito Contreras Martínez y su mujer Antonia Martín Ocaña (fallecida en Sevilla el 9 de enero de 1992) tuvieron por hijas a Ángeles, Encarna y Antonia Contreras Martín.
Antonio Contreras Martínez y su mujer Gloria Benítez Ortiz (fallecida en Sevilla el 9 de agosto de 2009) tuvieron por hijos a Ángel y Manuel Contreras Benítez, casados con Carmen y Charo. Sus nietos, Raúl, Cristina, Gloria, María Luisa y Alicia.
Llamado como su abuelo, Ángel Contreras Benítez estaba casado con Carmen Gallego Zurita, fallecida en Alcalá de Guadaira el 15 de febrero de 2018.

(Continúa en la entrada siguiente)

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...