domingo, 22 de diciembre de 2019

Historia de los apellidos, 20y.



                                   Portada de un número del cómic El Capitán Valiente (v.i.)

Esta ciudad de los Ángeles [Puebla de] es abundante, barata, regalada y de mucho trato; cógese en su distrito cantidad de trigo dos veces al año, uno de temporal y otro de regadío, y abundancia de maíz, de que se hace el pan ordinario de los indios, y todos lo comen en aquella tierra  por ser de mucho sustento y regalo, pues por él dejan de comer el pan bueno de trigo (1); el modo de beneficiarlo es cociendo el maíz con ceniza, con que se ablanda y despide el hollejo, y luego lo lavan en agua limpia y clara, y si lo hacen de regalo lo despuntan, y luego en sus metates (2), que son los molinos que tienen para molerlo, que son los que hacen el chocolate, lo muelen muy bien y hacen tortillas, y allí junto tienen lumbre y sobre ella tienen puestos sus comales o callanas (3), que son a modo de unas cazuelas sin vidrio, las cuales sirven de hornos donde se cuecen, y calientes las ponen en la mesa, que es muy sana comida de mucho sustento y regalo. (Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa).

(1) Obsérvese el etnocentrismo de fray Antonio respecto a la mayor bondad del pan de trigo sobre el de maíz, aunque por otra parte alabe el dicho pan de maíz indígena.

(2) Un metate, del náhuatl metlatl, con su metlapilli, del náhuatl mano de metate o hijo del metate. "Mala para el metate, pero buena para el petate" es refrán que se usa para describir a la mujer que aunque descuida las tareas de la casa, es satisfactoria en la cama. (Wikipedia).


                                                                  Metate

(3) Comal, comalli en náhuatl. El comal tradicional de los nativos de México y América Central es una pieza de alfarería con forma de plato llano de unos 30 centímetros, elaborado de barro cocido, que se coloca sobre tres o cuatro piedras (llamadas tenamaxtles), que sirven para darle soporte y para poder encender fuego y brasas debajo del comal. Tradicionalmente se ha utilizado para preparar varios tipos de platillos tradicionales, en particular, las tortillas de maíz, las tlayudas, los totopos y las arepas. (Wikipedia).


                                                                            Comal


Otro personaje doblemente enlazado con Castilleja, por haber acompañado a su primo el genocida Hernán Cortés en la conquista de Nueva España y ser su secretario, y por ser además natural de la Medina de las Torres badajocense que ahora nos ocupa, fue Alonso Valiente (Medina 1482?-Nueva España 1564?). Fundó la ciudad de Puebla de los Ángeles. Viajó la primera vez al Nuevo Mundo con  la última expedición de Cristóbal Colón. Insaciable traficante de esclavos por el Caribe, firmó el nombramiento y título de capitán otorgado a Bernal Díaz del Castillo. Su primera esposa, Juana de Mancilla, fue azotada bajo la acusación de brujería al no acceder a casarse de nuevo a instancias del factor novohispano Gonzalo de Salazar, lo que ella no consintió porque tenía la convicción de que Alonso Valiente su marido seguía con vida tras una expedición de la que no se tenían noticias, hecho que cuenta el referido Bernal Díaz del Castillo en su Historia verdadera de la conquista de Nueva España. Fue Alonso encausado por la Inquisición al publicar que la simple fornicación no era un pecado mortal. Su segunda esposa, Melchora de Aberrucia, al enviudar volvióse a casar con Rodrigo de Vivero y Velasco, pariente del virrey de Nueva España Luis de Velasco. Se sabe que Alonso compró un esclavo negro a los portugueses en el Magreb, al cual llamó Juan Valiente, permitiéndole viajar a Indias con Pedro de Alvarado. El esclavo se unió luego a Pedro de Almagro y después a Pedro de Valdivia, convirtiéndose así en el primer conquistador africano. Alonso Valiente insistió en recuperar el dinero de su ahorría, mas Juan murió sin habérsela pagado en la batalla de Tucapel, Chile, en 1553 (1). Basado en Alonso Valiente se publicó en el año 1957 un cómic de aventuras, ilustrado por Manuel Gago García y con guión de Pedro Quesada (arriba, portada de uno de los ejemplares).
En el Archivo General de Indias nos encontramos con una "Información de los méritos y servicios de Alonso Valiente, que pasó a Nueva España con su mujer Juana de Nueva (sic) en 1521, llevando por su cuenta un navío cargado de bastimentos y españoles. Estuvo en la conquista de Nueva España con Hernán Cortés. Tenochtitlán, 8 de mayo de 1545. Acompaña: Poder de Alonso Valiente a Gonzalo Díaz. Los Angeles, 22 de abril de 1547".
La vecina de Sevilla Leonor de Ribera, mujer de Hernando de Herrera, pidió Real Provisión de emplazamiento y compulsoria a Alonso Valiente, por apelación de nulidad de sentencia. Le fue concedida la provisión en Madrid a 5 de abril de 1530. Archivo General de Indias.
Y el 14 de enero de dicho 1530 se otorga una Real cédula a Alonso Valiente, vecino de Veracruz y encomendero del pueblo de Tecamachalco, encargándole que con los indios que tiene encomendados construya una casa y monasterio para los religiosos franciscanos, para que puedan vivir en ella y desde allí predicar el evangelio por los demás pueblos.

(1) Para una más completa biografía de Juan Valiente, ver Dictionary of African Biography, Volúmenes 1-6. Escrito por Emmanuel Kwaku Akyeampong, Henry Louis Gates y Mr. Steven J. Niven. Oxford University Press, 2012.


Permítasenos volver un momento a nuestra Villa de Castilleja de la Cuesta, al abrigo de la tía materna de fray Antonio en la primavera de 1598, por mor de recuperar perspectiva local. Desde Gines el 23 de abril de dicho año han venido a la casa del escribano Hernando de las Cuevas en el Señorío los matrimonios formados por Juan de Castro e Isabel de Castellón, y Cristóbal Andrés Tomé y Beatríz López —hermana de la madre del fraile carmelita—. Ellas han dado poder a ellos, respectivamente, ante el escribano público y del concejo de la villa de Gines Juan de las Cuevas en dicho 23 de abril, para que puedan tomar 100 ducados a tributo al quitar, de cualquier persona, y los impongan sobre sus bienes —de dichas Isabel y Beatríz—, ya sean muebles o raíces, que tienen y que tengan en el futuro; y para obligarlas a la paga del principal y los corridos de dicho tributo. Y así, los cuatro de mancomún otorgan que venden a Francisco de Palencia, vecino de Sevilla en la collación de San Vicente, presente, 2.671 maravedíes de tributo de tributo anual impuesto sobre unas casas que Cristóbal Andrés y Beatríz poseen en dicha villa de Gines, con dos palacios, portal, cocina, caballeriza, bodega y huerta, linde con carnicerías de la dicha villa que son del marqués de Villamanrique, con cortinal del dicho marqués, y con la calle Real por delante y el lado; y sobre 3 aranzadas de viña y arboleda que los sobredichos Cristóbal y Beatríz tienen en Bollullos al pago del Repudio, linde con olivar de Pedro de Maella, con viñas de Alonso Martín y con viñas de Hernando Nicolás; y sobre otras casas en Gines que poseen Juan de Castro e Isabel de Castellón su mujer, con dos palacios, portal, corral y huerta, linde con casas de Alonso Ortiz Navarrete y con corral y viña de don Juan de Cabreros; y sobre una aranzada y media de viña que los sobredichos Juan e Isabel tienen en Bormujos al pago del Galapagar, linde con viñas de don Alonso de Cárdenas, con olivares del Veinticuatro Pedro Díaz de Herrera y con olivares de don Alonso Caballero. Y Cristóbal y Beatríz declaran que sobre sus casas así deslindadas se pagan 2 reales y 8 gallinas al marqués de Villamanrique referido, y sobre las dichas 3 aranzadas del Repudio 10 reales a la cofradía de Santiago de Castilleja de la Cuesta. Y Juan e Isabel su mujer declaran que sobre sus casas se pagan 10 maravedíes de tributo anual al dicho marqués de Villamanrique, y sobre la aranzada y media del Galapagar 9 gallinas a Juan Antonio del Alcázar, a don Alonso Caballero y a doña Beatríz de Vera. Y venden al dicho Francisco de Palencia los 2.671 maravedíes por precio y cuantía de 37.400 maravedíes, que reciben de él al contado ante el presente escribano, obligándose los vendedores por la presente a pagarle el dicho tributo de 2.671 maravedíes desde hoy fecha de esta escritura, por mitad de 6 en 6 meses hasta que se redima y quite por los dichos 37.400 maravedíes mas lo que deban de los corridos. Los dos matrimonios se obligan por la presente al mantenimiento de las dos casas y de las tierras, que en ningún modo podrán enajenar ni vender ni trocar sin licencia del comprador Francisco de Palencia, dueño desde ahora de dichos bienes. Cristóbal, Beatríz, Juan e Isabel presentan por su fiador a Francisco Rodríguez Gordo, también vecino de Gines, presente, el cual se obliga con 2 aranzadas de viña que tiene en el lugar de Espartinas al pago del Repudio, linde con viñas de Juan Payán, con olivares de don Jusepe de Mendoza y con olivares de doña Beatríz de las Roelas, viña que no podrá vender ni enajenar. Dado en Castilleja de la Cuesta estando en casa del escribano Hernando de las Cuevas, a 23 de abril de 1598. Testigos, Hernando el mozo, Juan de las Cuevas, escribano del Rey, y Pedro de las Casas.

María Díaz, mujer de Diego Martín, Clara Martín, mujer de Hernando Asencio, y María Díaz, viuda de Francisco Martín Bermejo, y Francisco Martín, todos mujer e hijos del dicho Francisco Martín Bermejo y sus herederos universales, y dicha María y Clara con licencias de sus maridos que están presentes, dicen que por cuanto el doctor Francisco Guillén Chaparro, Oidor por Su Majestad en la Audiencia de la ciudad de Guadalajara de la Nueva Galicia de la Nueva España, les debe y está obligado a pagarles por escritura ante Juan de Tordesillas, escribano público de Sevilla, otorgada el 24 de junio de 1596, 117.486 maravedíes, que dicho doctor se obligó a pagarles en un plazo de 30 días después de que la flota que fue a la dicha Nueva España, de que era general Luis Alfonso Flores, entrase en el puerto de San Juan de Ulúa, y porque ahora ha llegado a noticia de ellos que dicho doctor Chaparro entregó a ¿Guillermo, Gerónimo? de Valladolid, vecino de la ciudad de ... , los 117.486 maravedíes o mucha parte de ellos, para que se los pagasen a ellos, por tanto ahora por la presente escritura dan todo su poder a dicha María Díaz, viuda de Francisco Martín Bermejo, para cobrar en juicio o fuera de él del dicho ¿Gerónimo? de Valladolid o de quien con derecho deba, los dichos 117.486 maravedíes o la parte de ellos que el doctor Chaparro envió para que se la diesen; y poder para otorgar cartas de finiquito y para cancelar la dicha escritura de obligación del doctor Chaparro, y para hacer todas las diligencias que convengan. Dado en Castilleja de la Cuesta en casa del escribano Hernando de las Cuevas, a 28 de mayo de 1599. Testigos, Hernando de las Cuevas el mozo, Pedro de las Casas y Baltasar de Villada, vecinos de Sevilla estantes en esta Villa.

Como venimos viendo, el doctor Chaparro había contraido gran cantidad de deudas con gentes de Castilleja y Gines, incluidos entre ellas su cuasi homónimo pariente el vecino de dicho Gines Francisco Martín Chaparro, así como el padre de fray Antonio Vázquez según ya referimos.

El interés de Guillén Chaparro por la etnología, siquiera embrionariamente, es meridianamente claro. El 17 de marzo de 1583 escribió al Rey la siguiente carta:
Relación de Tierra Fría. Es cosa cierta que al tiempo que los españoles entraron en este Reino estaba muy poblado de indios proveído de bastimentos de que se sustentaba y ropas que vestían y según su barbaridad estaban bien recogidos y gobernados porque guardaban sus leyes sin exceder en cosa alguna las cuales les tenían ordenado gran respeto y obediencia que cada uno tenía a su cacique y capitán el cual les tenía dada la orden que habían de tener en su vestido porque no permitían ninguno se pusiese manta pintada sin que por su valor lo mereciese ni fuese señalado en la república no lo mereciendo ni tuviese otras libertades ni oficios y cargos entre los estimados sin que primero fuese experimentado (1) y para ello diese licencia a su cacique con lo cual los obligaban a virtud y en el comer cada uno sabía lo que le era permitido porque de un venado o pájaro que mataban no osaban comer sin licencia y aun no le era permitido que tuviese mas que una mujer si no era a el indio valeroso y a cada uno se le decía lo que y en qué había de trabajar y los límites y términos que había de guardar y contra los que excedían se ejecutaba rigurosa pena en especial la había contra los viciosos demás de ser tenido entre ellos por infamia lo cual ha venido a menos por una ocasión de libertad que se les dio que imprimió tanto su mala inclinación que hoy no obedecen a sus caciques ni capitanes tienen exceso en el comer y vestir no trabajan andan vagando y sin respeto a nadie ocupados en diabólicos sacrificios idolatrías en deservicio de su Criador sin tener ninguna pudicia hurtando y jugando cargados de mujeres de donde resulta haber pocos bastimentos en la tierra y entre los miserables muchos enfermedades que los acaban por las ordinarias borracheras que hacen y hay otros inconvenientes dignos de remedio que se escusarán conque
En cada un valle o comarca se señale persona a quien respeten y obedezcan y guarden las leyes y ordenanzas que se les diere impidiéndole el andar vagando de unas partes a otras no dándole licencia si no fuere con ocasión y moderación para salir a partes de diferentes temples no permitiendo que hagan borracheras cantos ni bailes (2) porque de allí salen los sacrificios e idolatrías haciéndolos trabajar con moderación de manera que no estén más viciosos  porque en proveídois de lo necesario trabajando que tengan ropas y no duerman en el suelo porque es enfermo haciendo que de comodidad en cada pueblo se haga labor = Y otro aprovechamiento según la disposición de la tierra para socorrer a sus necesidades declarar el servicio con que ha de acudir a su cacique cada uno y con la demora que ha de acudir a su encomendero según el posible que hay y la tasa que tuviere hecha la tal persona ha de tener lisa de los indios y personas que hay en cada pueblo muy particularmente por la cual los visite y sepa los que se mueren y nacen para que estos naturales entiendan que no se han de huir de unos pueblos a otros y que los que lo hicieren han de ser vueltos a su naturaleza y que se ha de entender los que mueren y de qué y los que nacen porque no sacrifiquen de manera que la tal persona ha de hacer con suma diligencia el oficio de protector y corregidor compeliéndolos a que tengan obediencia y respeto y que guarden y cumplan lo que les fuere ordenado por lo que la experiencia ha mostrado y mostrare y ese tal no ha de recibir cosa alguna por vía de comida salario ni de otra cosa ni so otro color de los indios que gobernare por evitar muchos inconvenientes que resultarán de lo contrario porque lo que se hubiere de dar será de lo que resultare del aprovechamiento que de comunidad los indios hicieren ese tal ha de cobrar la demora por el encomendero en cuanto a su aprovechamiento no ha de tener que ver con los indios de su encomienda y el religioso que estuviere en la doctrina no se ha de entremeter en más que en administrar los sacramentos y en señalar la doctrina y poner en pudicia a los indios sin por ello les llevar interés alguno porque el estipendio se lo ha de pagar en la cantidad que está ordenado el corregidor porque respecto lo que el sacerdote pide a los indios y trabajo que les manda hacer son desamados porque la demasía que algunos sacerdotes han hecho a los indios en pedirles oro por hacer de ellos cristianos casarlos y confesarlos están faltos muchos indios de los sacramentos y porque los sacerdotes han tenido ordinariamente muchos caballos y para sustentarlos sirviéndose en esto y en otras cosas con desorden de los muchachos de la doctrina es causa que huyan y no vengan a ella y aun muchos por este respecto dejen de volverse cristianos (3) y para haberse de quitar el servicio personal
Es necesario que ante todas las cosas se haga descripción de los indios útiles que hay en cada repartimiento y se retasen y esto hecho entienda el encomendero que en manera alguna ni para ministerio ninguno se ha de servir de indio de su encomienda de tener más entrada en ellos que para defenderlos y ampararlos de las personas que los ofendieren en sus personas o haciendas y trabajar de que se les administren los santos sacramentos y sean industriados en las cosas de nuestra santa fe católica curados de sus enfermedades y de la manera serán amados y ellos cumplirán con la obligación que tienen y con la voluntad de Vuestra Majestad
Es necesario que se provea con rigor que los indios así están en su naturaleza y no se vayan de unos repartimientos a otros ni los caciques los admitan porque es ocasión que anden vagamundos y no sean doctrinados y resultan otros inconvenientes
Y asimismo es necesario que los indios que andan entre los españoles tengan amos a los cuales sirvan todo el tiempo por que se concertaren y  no los pueda otro recibir hasta que le conste haber acabado de servir al primero porque de no se hacer andan los indios vagamundos y son jugadores y ladrones y los españoles andan en razón de ello en muchas contiendas y para el servicio de pastores y gañanes y lo demás de que hay necesidad el corregidor les alquile los indios de que hubieren menester del repartimiento más cercano
Y hase proveído que este Reino estancias con desorden hay muchos españoles en tanto grado que los indios no tienen tierra en que hacer sus labores que les es forzoso ir a hacer sementeras a Tierra Caliente o a páramos que no den frutos y pues cuanto se come y se gasta sale de los indios y están los españoles en su tierra justo es se la dejen libre para que cultiven y pues estas dos repúblicas de españoles e indios se han de  sustentar es necesario se haga división y ponga límite a las tierras de que los indios tienen necesidad y que éstas no se les puedan entrar los españoles y su encomendero porque éste es el que más daño les hace
Y por la mayor parte los indios en todo este Reino son idólatras y jamás se les ha podido quitar el no usar sus ritos y ceremonias y para quitárselas conviene estén poblados juntos conforme a la comodidad del asiento y si pudiere ser cerca del agua y de la leña porque estas dos cosas son más las convenientes y estando poblados por orden los podrá conocer el religioso y sabrá los que son y en qué entienden y en qué dependen la vida ellos y sus mujeres e hijos y podrá adoctrinarlos y estorbar sus idolatrías
Y porque algunos indios de esta Tierra Fría tienen estancias para maíz y otras cosas apartados y lejos de la poblazón y con esta ocasión diciendo que van a sembrar y a guardar las labranzas dejan sus casas mucho tiempo y vienen a despoblarse y a la idolatría debe el padre religioso tener gran cuenta con que acudan a la doctrina de manera que tampoco dejen de labrar y beneficiar sus labranzas y que no dejen del todo desierta la casa del pueblo
Los niños que vienen a la doctrina se debe procurar no salgan de ella hasta que sean grandes y estén casados u ocupados en otra cosa que sea de sustento y que el religioso que los conozca porque acudan a la iglesia los días de fiesta y los principales de los repartimientos caciques y capitanes han de dar primero sus hijos porque éstos suelen esconderlos y reservarlos de ir a la doctrina y los demás toman mal ejemplo y ocasión para hacer otro tanto
Y se ha de procurar que siempre sean unos mismos los doctrinados y aun los que doctrinan y no los truequen porque acostumbran los caciques y capitanes cuando se muda el religioso de la doctrina cumplir el número de los muchachos con otros y los que ya eran catequizados se hacen idólatras y en cada ocasión truecan diez o doce o más conforme el repartimiento de manera que a ningunos aprovecha la doctrina
Los ídolos y santuarios se les han de quitar del todo y los que fueren de oro hacer de ellos lo que Vuestra Majestad fuere servido porque el quitarles la idolatría pende de esto y que entiendan cuán malo es tener ídolos
Lo que se pudiere hacer con caballos o yeguas así de trillar como de otras cosas de cargos se ha de procurar por reservar los indios cuanto sea posible del trabajo porque de ordinario leña hierba y agua y todo lo demás que gasta para servicio de casa lo traen los indios en sus hombros por cuya causa necesariamente se les acorta la vida
Por toda la Tierra Fría o Caliente unos indios alcanzan oro en cantidad y otros ninguno y otros mantas y otros hayo y otros otras cosas de manera que la ... la demora que han de pagar ha de ser de aquellas cosas que pueden dar sin menos trabajo y sin salir lejos de su tierra a buscarlas y de esto se debe el visitador informar muy particularmente. De Santa Fe, 17 de marzo de 1583. Doctor Francisco Guillén Chaparro. Archivo General de Indias.

(1) No es la primera vez que el doctor Chaparro expone la necesidad de que los oficios y profesiones sean cubiertos por gente experimentada: "El 17 de febrero de 1583 escribe el doctor Chaparro una Relación de Cartagena y sus Puertos, diciendo que uno de los mayores daños que acontecen a las flotas y naos es traer en casi todas ellas maestres y pilotos mozos y de tan poca experiencia que con el menor tiempo contrario no saben ampararse de las tormentas". En Historia de los apellidos, 20x.

(2) Solían los comentaristas españoles, —en flagrante simplificación—, llamar borracheras a los efectos de las drogas ceremoniales de los indios de Nueva Granada. Una autoridad en este asunto fue Gerardo Reichel-Dolmatoff (Salzburgo, Austria, 1912 - Bogotá, Colombia, 1994). Fundó en Santa Marta el Instituto Etnológico del Magdalena, y su Museo. Escribió más de 200 artículos para revistas científicas y 40 libros sobre investigaciones en arqueología, antropología, etnohistoria y etnoecología de Colombia. Dictó conferencias y seminarios en muchas universidades del Norte y Suramérica, Europa y Japón. Hizo excavaciones en la zona Tairona, el bajo río Ranchería, el río César y el Bajo Magdalena, y estudió a los indios Guahibo, Yukpa, Chimila, Chamí, Kogui de la Sierra Nevada de Santa Marta, y Tucano del Vaupés, incluyendo textos chamanísticos en varias lenguas indígenas e investigaciones el mundo alucinatorio y de los esquemas congnoscitivos propugnados por los hechiceros. En una ponencia en la Universidad Nacional de Colombia dijo: "Pude constatar entre ellos ciertas estructuras mentales y sistemas de valores, que parecían salirse por completo de las tipologías y categorías de la Antropología de entonces. No encontré al `buen salvaje` ni tampoco al así llamado `primitivo`. No encontré aquel indio degenerado y embrutecido ni mucho menos aquel ser inferior por entonces descrito generalmente por gobernantes, misioneros, historiadores, políticos y literatos. Lo que si encontré fue un mundo de una filosofía tan coherente, de una moral tan elevada, una organización social y política de gran complejidad, un manejo acertado del medio ambiente con base en conocimientos bien fundados. En efecto, vi que las culturas indígenas ofrecían opciones insospechadas; que ofrecían estrategias de desarrollo cultural que simplemente no podemos ignorar, porque contienen soluciones válidas y aplicables a una variedad de problemas humanos. Todo aquello hizo crecer más y más mi admiración por la dignidad, la inteligencia y sabiduría de estos aborígenes, quienes no por último han desarrollado sorprendentes dinámicas y formas de resistencia, gracias a las cuales la llamada `civilización` no ha podido exterminarlos. Yo he tratado de contribuir a la recuperación de la dignidad del indio, esta dignidad que desde la llegada de los españoles se le ha negado; en efecto, durante quinientos años ha habido una abierta tendencia a difamar y a tratar de ignorar la experiencia milenaria de la población de todo un continente. Pero la humanidad es una sola; la inteligencia humana es un don tan precioso que no se le puede despreciar en ninguna parte del mundo y el país está en mora de reconocer la gran capacidad intelectual de los indígenas y sus grandes logros gracias a sus sistemas cognoscitivos, los cuales no pierden validez por el mero hecho de no ajustarse a la lógica del pensamiento occidental". (Wikipedia).

(3) "Por otro lado también los curas doctrineros cometían muchos abusos porque por bautizar exigían medio peso, una vela y un capillo. Y para casar dos pesos. El resultado de esto era que había muchos indios sin bautizar y muchos que vivían amancebados". Esperanza Gálvez Piñal, obra citada infra. Sobre la explotación de los indios a manos de los religiosos —incluida la intelectual, espiritual o mental— existe amplia documentación. Evidentemente, fray Antonio Vázquez de Espinosa no estaba al margen del hecho, bastando como prueba las riquezas en la forma de joyas o dineros de que hacía alarde en Castilleja su padre, que no podían tener otro origen que el expolio realizado por el carmelita entre los indios que catequizaba.


Tan antropólogo novel como geógrafo en ciernes el doctor Chaparro, un día después, el 18 de marzo de dicho año de 1583 elabora una descripción del gran río colombiano:
Relación de la Vega y Río Grande de la Magdalena. El río grande de la Magdalena por donde se sube a este Reino tiene doscientas leguas de la mar a este Reino y ha cual ahora cincuenta años cuando fue descubierto estaba muy poblado de indios naturales entre los cuales había mucha riqueza de oro y abundancia de comidas lo cual ha venido a menos que de cuarenta mil indios y más que por entonces había no hay al presente mil los cuales es muy necesario se conserven y que vayan en aumento porque tienen mucha destreza en las cosas de la tierra y en hacer comidas para sí y para los españoles y como se ha visto por experiencia toda la tierra de estas partes en acabándose los naturales se acaba la vida de los españoles en ella porque no quieren trabajar en estas partes como lo hacen en España y aunque quisiesen no podrían respecto a que las comidas son de poca sustancia
Será el remedio reservar a los naturales de excesivo trabajo que tienen en la boga de este río que los han consumido de suerte que por mayor vía boguen del puerto de Ocaña que está en las aguas de la ciudad para arriba y que allí sea la descarga de las mercadurías y pasajeros porque hasta allí tienen los indios poco trabajo porque bogan por su tierra y naturaleza y proveídos de mantenimientos y dúrales el trabajo poco y subir de alli arriba se lleva el trabajo aumentando cada día más salen de su natural fáltanles las comidas y se les arropen con lo cual con el mayor trabajo enferman y mueren muchos y esto sea por ahora que el tiempo andando se irá descubriendo y abriendo el monte y ... y podrá ser bajar más abajo el puerto o dar industria cómo suban barcos con negros y de esta manera los indios se ocuparán poco en bogar y tendrán tiempo para descansar y les durará las comidas con lo cual y con que el encomendero tenga cuenta con su bien espiritual y temporal irán en crecimiento
El indio que hubiere de ir a la boga ha de estar sano como el de minas y los demás que han de trabajar y de otra manera no se debe consentir y algunos con codicia de la paga se hacen sanos estando enfermos  conviene que se les haga la paga en mantas o camisetas o sombreros o en cosa que les aproveche y no la paga en oro o en plata que es de muy poco fruto porque se lo beben y lo ofrecen a sus santuarios y lo gastan en cosa que no les aprovecha y suelen cuando se les da paga en oro o en plata quedar desnudos y gastar la paga y para que este Reino esté proveído de las cosas de ... que es necesidad y no cese el comercio y contratación podrá darse orden que se traigan del puerto de Ocaña a la ciudad y de ella a la de Pamplona y de allí a la de Musa de donde se vendrá a esta ciudad que serán cien leguas de camino y para ello cada una de las dichas ciudades y su distrito aderece los caminos y ponga en los ríos puertos y en cada diez leguas en buen sitio señale una estancia de seis mil pasos en las que hagan unos buhíos para tambo (1) o venta y esto hecho se pregone que quien quisiere tomar cada uno de los dichos tambos por seis ¿maravedíes? y obligarse en más bajo precio y a llevar las mercaderías de una parte a otra y rematarlo en el menor ponedor dándole por su alquiler servicio de los pueblos comarcanos y prometiendo él en las dichas estancias traer para su aprovechamiento al ganado que quisiere que con esta ocasión se hallará quien traiga las mercaderías a tomín por arroba y ganarán bien de comer y los venteros darán de carga a razón de siete arrobas y que sean obligados a asistir y dar cuenta de las mercaderías y avios para que pasen adelante sin que las puedan detener mas de dos días porque han de tener muchos caballos de que hay gran abundancia para que parte descanse y parte trabaje y ser a cuenta del valor de las canoas (2) y lo que cuestan a poner las mercaderías en las ciudades de este Reino por esta vía es poca la diferencia y mucho el beneficio que se hace a los indios por reservarlos del grande trabajo que los consume
Si no fuese en cosas muy pesadas como hierro y otras cosas semejantes que esto se podrá subir por el río con negros y cuando esto no pareciere haber acertado no hay otro remedio sino que se navegue el río con negros aunque será muy dificultoso y costoso. De Santa Fe a 18 de marzo de 1583. Doctor Francisco Guillén Chaparro. Archivo General de Indias.

(1) El tambo; en la época de los incas, podían ser tanto los albergues o los depósitos o almacenes de alimentos, o las dos cosas juntas, que se ubicaban a la vera de las redes camineras longitudinales, cada 20 o 30 km. (Wikipedia).

(2) Vale recordar el testamento de Francisco Martín Chaparro: "Declara que el capitán Pedro Flores (1) le dio ... pesos de plata corriente para que pagase la canoa en Mompox (v.s.) en que abajaron (sic) por el Río Grande [de la Magdalena], de los cuales el otorgante pagó 87 pesos y 6 reales por la dicha canoa, por manera que estos pesos que pagó son de 20 quilates, y los pesos que recibió fueron de plata corriente de a 8 reales cada peso, y los que él pagó son de a 20 quilates, que vale cada peso 14 quilates, por manera que pagó dineros más que los dichos 100 pesos que se le dieron por el capitán Pedro Flores, y manda se haga la cuenta y si pareciere que debe, que se descuente de lo que a este otorgante debe el dicho doctor Chaparro, y si le deben, que se cobre de ellos". En Historia de los apellidos, 20v.


Para finalizar esta entrada citaré a Esperanza Gálvez Piñal en La visita de Monzón y Prieto de Orellana al Nuevo Reino de Granada (Escuela de Estudios Hispano-Americanos de Sevilla, 1974), quien se refiere al doctor Chaparro en varias ocasiones: como renuente —él y los demás oidores— a hacer visitas "pese a que lo amenazaban con la multa de 500 pesos, y si transcurrido el plazo seguía negándose la multa aumentaría en 1.000 maravedíes. Como única solución a que remitiera esta resistencia injustificada, Prieto creía que se le debía retirar el sueldo al oidor que debiera efectuar la visita mientras no la llevara a efecto"; y como juez pesquisidor: "También la Audiencia proveía a oidores por jueces pesquisidores en los distintos asuntos,  como al licenciado Peralta en la ciudad de Tunja y al doctor Guillén Chaparro en Mariquita, por querella del fiscal, que decía que algunas de las mujeres de la ciudad habían dado hierbas venenosas a sus maridos, pero en tres meses no se pudo averiguar nada. Peralta fue luego a Mariquita a ocuparse de un caso sobre ciertos palos que habían dado a un encomendero y la quema de una casa".

martes, 17 de diciembre de 2019

Historia de los apellidos, 20x.



A 22 leguas de Santa Fe al Nornordeste está la ciudad de Tunja (1), que fundó sobre un cerro de temple fresco el capitán Gonzalo Suárez Rondón por orden del Adelantado Gonzalo Ximénez de Quesada el año de 1538 dándole el nombre del señor de aquella tierra, Tunja [...] Dos leguas de la ciudad de Tunja, camino de Santa Fe, nace el río de Meta y el de Casanare 3 leguas de Chita, corregimiento de la jurisdicción de Tunja, los cuales después de habérseles juntado otros ríos y arroyos (2) se juntan y hacen un caudaloso río [o sea, el Meta dicho], que va corriendo al Oriente y es casi el principal del Orinoco. (Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa).


                                                        Bandera de la ciudad de Tunja

(1) Tunja es un municipio colombiano, capital del departamento de Boyacá, situado sobre la cordillera oriental de los Andes a 115 km al noreste de Bogotá. Es la ciudad capital más alta del país. Tunja fue construida sobre Hunza, una de las capitales de la confederación Muisca, el 6 de agosto de 1539. Con su título de ciudad otorgado por la corona española, Tunja llegó a convertirse en un fortín para colonos emigrantes de Castilla, Extremadura y Andalucía, y uno de los mayores centros administrativos, judiciales, políticos y culturales del país. [...] Coloquialmente, se denomina a la bandera tunjana como "Arbonaida", que significaría "blanca y verde" en lengua mozárabe. [...] Su origen proviene de la región de Andalucía, comunidad autónoma de España, la cual tiene los mismos colores y proporciones. (Wikipedia).

(2) Entre estos ríos y arroyos que desembocan en el Meta está el Camoa, que bordea por el oeste y el sur a San Martín de los Llanos, la antigua Medina de las Torres neogranadina entre San Juan de los Llanos y Tunja. El río Meta marca la frontera sur de Venezuela antes de desembocar en el Orinoco.



Medina de las Torres o San Martín del Puerto. La ciudad de Medina de las Torres, fundada por el Capitán Pedro Daza el año de 1585, vuelta a fundar con el mismo nombre, y una tercera vez con el de San Martín del Puerto por el Gobernador Juan de Zárate en 1 de abril de 1641 en el sitio donde en nuestros días permanece. Hoy es San Martín de los LLanos, un pueblo eminentemente ganadero. El topónimo antiguo nos interesa por razones obvias, como la patria chica que fue del doctor Francisco Guillén [Martín] Chaparro. Antes de desarrollar más este topónimo suramericano, anoto que un natural de Salteras, en el Aljarafe sevillano, fue, en tiempos del doctor Chaparro, gobernador de Santa Marta. Se trata de Francisco Marmolejo, que ejercía hacia 1592. 
Yo no dudo que el nombre de la ciudad de la Nueva Granada tenga que ver con el apellido medinense Martín que portaban los personajes que de la villa badajocense pasaron tempranamente a las Indias.
La ciudad de Medina de las Torres en las Indias Occidentales (hoy como acabamos de decir San Martín de los Llanos en el departamento de Meta en el centro del país) tiene mucho que ver, indiscutiblemente, con nuestro doctor Chaparro. Y la villa pacense original también desde luego con Castilleja, en cuya documentación hasta ahora estudiada por mí aparece en varios lugares como localidad natal de ciertos vecinos de Gines y de nuestra Villa. Veamos para empezar el siguiente protocolo notarial: 
Juan Alonso, vecino de Gines, como marido y conjunta persona de María Alonso, hija de Gonzalo Martín, natural de la villa de Medina de las Torres, y de María Alonso, otorga por la presente que da todo su poder a Cristóbal Rodríguez, vecino de dicha villa de Medina de las Torres, ausente, para que en nombre de ambos parezca ante la justicia de dicha villa y de otras partes y presente un escrito de pedimento de preguntas, y probar y averiguar la limpieza y generación del dicho su suegro Gonzalo Martín y de sus padres y abuelos, y la de su hijo Cristóbal Martín, fraile de San Francisco en la provincia de Tierra Firme; así como la de Juan Martín de Rivas, hermano del dicho Gonzalo Martín. Y para en razón de todo ello presentar testigos y hacer interrogatorios y todos los autos y diligencias que convengan. Dado en Castilleja de la Cuesta estando en casa del escribano del Concejo Hernando de las Cuevas, a 23 de abril de 1598. Testigos, Hernando de las Cuevas, Francisco de Rivas y Diego López, escribano público de la villa de Tomares estante en esta.


                           Firma de Juan Alonso, marido de la medinense de origen Maria Alonso

De este modo podemos ya reconstruir una parte del árbol genealógico de los Martín de Medina de las Torres en España. En esta investigación descubrimos parentesco entre uno de los originales pobladores de Castilleja, Martín Bermejo (1), y el Martín Chaparro que ya apuntábamos: "Martín Chaparro es de los apellidos más antiguos que se registran en Castilleja y Gines. En nuestro pueblo ya aparece en el siglo XV". (Historia de los apellidos, 20u). Parece ser que estos antiguos Martín de Castilleja —tanto los Bermejo como los Chaparro— proceden de la Medina de Badajoz y de un tronco común portugués. En cuanto a los primeros, los Martín Bermejo, fueron ascendientes directos de los Vega castillejanos que emparentaron por matrimonio ya en la segunda mitad del siglo XVI con el desterrado Bernardo de Oliver.
Pero podemos remontarnos muy atrás en el tiempo considerando que el fundador de la Medina de las Torres hispánica fue otro Martín, el caballero portugués Martin Anes (Yáñez) do Vinhal, el cual fungió como importante aliado del rey Fernando en su lucha contra Al-Ándalus, mereciendo por ello recompensas en forma de tierras al sur de Extremadura, donde erigió sobre ciertas ruinas romanas la villa que nos ocupa. Todo este territorio vendría luego a ser propiedad de los caballeros de Santiago, formando parte de uno más general en el que se incluía nuestro pueblo de Castilleja: la provincia santiaguista de León. Sin ir más lejos y en resumidas cuentas, a Pelay Pérez Correa en principio pertenecieron tanto Castilleja de la Cuesta como Medina de las Torres, lo que puede explicar la temprana presencia en nuestra Villa del apellido Martín.
Al fundador portugués de Medina de las Torres se le hace hermano de Gonzalo Yáñez de Aguilar (Gonçalo Eanes Do Vinhal, por su nombre en portugués) en El trovador Gonçal'Eanes Dovinhal: estudio histórico y edición. Antonia Víñez Sánchez. Universidad de Santiago de Compostela, 2004. Fue ricohombre de Portugal y Castilla, I Señor de Aguilar y IV Señor de Obiña, hijo de Juan Gómez Dovinhal, III Señor de Obiñal, y de María Pires de Aguiar, por lo que resulta ser primo hermano del también portugués Pelayo Pérez Correa sobredicho, maestre de la Orden de Santiago (1). Gonzalo participó en el cerco a Sevilla entre 1247 y 1248 y recibió tierras en Aznalcázar, y quizá en Jerez de la Frontera y en el Puerto de Santa María, y de manos de Alfonso X la villa cordobesa de Aguilar. Sus restos mortales reposan en la antigua mezquita mayor de la ciudad califal, en el "añadido cristiano" hoy denominado Catedral.
De entre sus hijos mencionar a Gonzalo Yáñez, II Señor de Aguilar, y Leonor González (o Yáñez), casada con Bernardo I de Cabrera y madre de Bernardo II de Cabrera, el Gran Privat de Pedro IV de Aragón, quien en 1343 reclamó el señorío de Aguilar una vez que se había extinguido el linaje de Gonzalo Ibáñez, padre de la mujer de su referido tío Gonzalo. (Wikipedia). Ver http://www.medinadelastorres.com/historia/articulos/articulo1.htm

(1) "El domingo 2 de octubre de 1558 estando en la Plaza ante Miguel de las Casas y Alonso Martin, pregonero del lugar de Bormujos y mucha gente, a pedimento de Pedro de Castellanos, escribano público de Sevilla, en nombre y voz de Diego Martin el mozo, que está en las Indias, hijo y heredero de Diego Martin Bermejo y de Beatriz Martin de Baena su mujer, difuntos, y de Juan de Vega en nombre y voz de María Gómez y Leonor y Beatriz, menores hijas de Hernán Martin Bermejo y nietas y herederas de los dichos Diego Martin Bermejo y Beatriz Martin de Baena, el dicho Juan de Vega como tutor y curador de las tres menores, y a pedimento también del dicho Miguel de las Casas en nombre de Leonor Martin de Baena su mujer, hija y heredera de los susodichos, se vendieron en almoneda ciertos bienes que quedaron de los susodichos [...] Válganos —por otra parte— este escrito en cuanto nos proporciona de cumplida información sobre la familia Martin Bermejo, la cual protagoniza innumerables hechos en el pueblo, reflejados en los legajos que hasta hoy se han conservado en los diversos archivos. Vemos que Diego Martin Bermejo y su mujer Beatriz Martin de Baena tuvieron por sus hijos a:
I -Diego Martin el mozo (que está en Indias)
II -Hernán Martin Bermejo, padre de
1.- María Gomez
2.- Leonor
3.- Beatriz
III -Leonor Martin de Baena (esposa del escribano Miguel de las Casas). En Los esclavos 75j, entrada de octubre de 2009.
Cristóbal Martín Bermejo fue uno de los vecinos tributarios que figura en la lista de pobladores del Libro de Heredamientos de Castilleja de la Cuesta en el año 1514. Poseía entonces en nuestra Villa 2 aranzadas de tierra que tributaban 80 maravedíes, y media casa con 6 maravedíes de tributo. "De Cristóbal Martin Bermejo: "Cosma de Soria, doncella vecina de Triana, tiene un pedazo de viña y huerta de árboles frutales junto al Ejido [en Castilleja de la Cuesta], linde viñas y arboleda de los herederos de Alonso Gil, y viñas de los herederos de Cristóbal Martin Bermejo, que ella heredó de Inés ¿Alonso? su tía, mujer que fue de Juan ... , difuntos vecinos de Sevilla y moradores en esta Villa. Reconoce un tributo al Conde de Olivares. Martes, 12 de abril de 1558". Ver Los Juanguren y el espadero 11, entrada de marzo de 2011.
Diego Martín Bermejo y su mujer Juana de las Casas (nótese la endogamia con la familia del escribano Miguel de las Casas, v.s.) fueron padrinos en el bautizo de Andrés, efectuado en la iglesia de Santiago de Castilleja el domingo 16 de noviembre de 1561. Los padres de Andrés eran Francisco Sánchez y Juana Pérez.
Y en el expediente del doctor Chaparro que obra el el Fondo Antiguo de la Universidad de Sevilla encontramos una más clara relación familiar con los Martín Bermejo de Castilleja: "Y el dicho Bartolomé García del Silo, habiendo jurado según derecho es y siendo preguntado por las preguntas del interrogatorio secreta y apartadamente dijo y depuso lo siguiente. A la primera pregunta dijo que conoce al bachiller Francisco Martín Chaparro y conoció a Miguel Martín Chaparro y a Catalina Guillén, padres del dicho bachiller, y conoció a Luis Martín y a Inés Martín Chaparra (sic) su mujer, abuelos del dicho bachiller por parte de su padre, y conoció a Miguel Martín Bermejo y a su mujer Teresa Alonso, los cuales todos fueron vecinos y naturales de esta villa [de Medina de las Torres], y que a los demás ascendientes no conoció mas los oyó decir, los cuales sabe fueron vecinos y naturales de la villa del Atalaya, que está distante de esta villa una legua poco más.

(2) Pelay Correa, conquistador de Ayamonte y de la fortaleza de San Juan de Aznalfarache entre otras muchas plazas. Hijo de Pero Pais Correia y Dordia Pires de Aguiar —hermana de María Pires de Aguiar, v. s.—. "¿Castellán? Exactamente Caztalla Talacadar. Entre otros documentos, se ve claro en la escritura otorgada por Rodrigo Alonso* al entregar el pueblo al portugués Pelay Correa, jefe de los santiaguistas y compinche del Santo para despojar a Al-Andalus de bienes raíces, muebles e inmuebles. Esta escritura fue firmada en Sevilla el 4 de agosto de 1267, y por supuesto que Rodrigo no actuaba por pura generosidad, sino que lo hizo a cambio de otras posesiones del de Santiago: Otrossi uos do la mia alearía que dizen Caztalla talacadar que es en término de Seuilla, assi commo me la dio el Rey don Alffonso. Et otorgo de uos dar priuilegios, z cartas quantas me dio el Rey con todo éste donadío sobredicho, z ésta alearía sobredicha parte con Camas z con Barreuaniz, z con Parchena, z con Genis, z con Mormuios, z con Baldogina, z con Tomares, z con Alphonzína; por éstos términos, z por éstos linderos es conoscuda ésta alcaria sobredicha, z do uos todo ésto sobredicho a uos maestre z a uuestra Orden assi commo sobredicho es, pora camiar & como de lo uestro mismo", en Alixar evanescente (y IV), entrada de abril de 2019.
* El primer poseedor de Castilleja de la Cuesta tras la invasión de las hordas castellanas. "... que como es sabido recibió Castilleja de la Cuesta como premio de manos del rey su padre inmediatamente después de la toma de Sevilla, siendo por ello el primer Señor de nuestro pueblo.
El Nobiliario de Pedro Conde de Barcelos nombra a "D. Rodrigo Alonso, D. Aldonça Alonso, D. Teresa Alonso" como los hijos del rey Alfonso IX y de "D. Aldonça Martinez de Silva".  Señor de Aliger y de Castro del Río.  Adelantado Mayor de la frontera de Andalucía.  Gobernador de Zamora también en 1249.  Después de la conquista de Sevilla recibió Castilleja de Talavaca (sic) en Andalucía en 1249*. Casado con Inés Rodríguez de Cabrera, hija de Rodrigo Fernández de Cabrera “el Feo de Valdorna”, Señor de Cabrera y Ribera, y de su esposa Sancha Ramírez Froilaz.
En 1266 se encuentra a Rodrigo Alonso documentado por última vez en relación con Baena, aunque su vida se prolongó por lo menos dos años más. Ver M. González Jiménez, Edit. Diplomatario andaluz de Alfonso X, 332 y 385, docs. de 1266.03.20, Sevilla, y 1268.11.18, Córdoba, respectivamente". En Un Señor sin cabeza (y dos). Entrada de mayo de 2013.


                                                                     Pelay Correa

Más sobre la relación Chaparro-Bermejo en este otro protocolo castillejense: 
María Díaz, viuda de Francisco Martín Bermejo (1), y Francisco Martín, Clara Martín y Maria Díaz, hijos y herederos del dicho Francisco Martín Bermejo, otorgan poder al dicho (sic) Diego Martín su hijo y hermano, para cobrar del doctor Francisco Guillén [Martín] Chaparro 244 pesos y 11 tomines de oro de a 20 quilates que dicho doctor Chaparro quedó a deber al dicho Francisco Martín Bermejo, los 192 pesos y 4 tomines por cédula firmada de su nombre hecha en Santa Fe a 4 de marzo de 1592, y los 22 pesos y 7 tomines que los pagó por el dicho doctor Chaparro por otra cedula firmada de su mano a Luis González Damota, lo cual pagó dicho Francisco Martín Chaparro por el año de 1594 como parece por las dichas cédulas. Y les dan poder para que pueda parecer ante cualesquier justicias y hacer cualquier diligencia. Dado en Castilleja estando en casa del escribano Hernando de las Cuevas, a 18 de junio de 1596. Testigos, Juan de las Cuevas Suárez y Diego García de la Torre, vecinos de Sevilla, y Antonio López, vecino de esta Villa.

(1) En 21 de febrero de 1594. Expediente de información y licencia de pasajero a indias de Mateo Pérez, vecino de Ciempozuelos, hijo de Francisco Martín Bermejo y María Alonso, a Perú. Archivo de Indias
"En Chiapa, Fray Tomás de Casilla, en 1561, alertaba al Consejo de la falta casi total de clérigos en su diócesis. En 1569, Fray Tomás de Cárdenas, administrador apostólico del obispado, volvía a señalar que en toda la diócesis sólo había un clérigo secular. Esta falta de sacerdotes se mantuvo al menos durante una década, pues Fray Pedro de Feria, desolado, comunicaba repetidamente al Consejo en una carta de 1575 y por un memorial de 1577, que sólo podía contar con un clérigo: el maestro Alonso Martín Bermejo. Todavía en 1598 el número de clérigos era insignificante, Fray Andrés de Ubilla, enumeraba para todo el obispado tan sólo cuatro dignidades y dos curas". Los obispos y la pastoral diocesana centro-americana en la segunda mitad del siglo XVI. Una evangelización descarnada y comprometida. Manuel Leal Lobón. Universidad de Comillas, Madrid, 2016.


 Siendo Oidor de la Real Audiencia de Santa Fe del Nuevo Reino de Granada, Francisco Guillén [Martín] Chaparro elaboró un memorial cuyos capítulos, copiados posteriormente por el escribano Pedro de Sierralta (o Cerralta), nos informan de interesantes detalles. Por la copia de 1582 de estos capítulos sabemos que por cédula hecha en Lisboa el 26 de febrero de 1581 la ciudad de Tocaima suplicaba que, por estar necesitada, se le hiciese merced de las penas que en ella y sus términos se aplicaren para la Cámara de Su Majestad, por tiempo de 12 años, para propios y obras públicas. El Rey pidió informe a la Audiencia neogranadina y se le respondió que la dicha ciudad está poblada en Tierra Caliente desde 40 años atrás, con 22 vecinos, minas de oro y más de 15.000 indios, que han venido a menos por enfermedades, no quedando más de 1.300, y por ello los vecinos están muy pobres y necesitados, con necesidad de reparos de puentes y de abrir caminos, y las condenaciones que en su término se aplican para la Cámara son muy pocas, que no llegan a 30 pesos de buen oro cada año.

En el mismo año de 1582 el doctor Chaparro informa al Rey de que en la ciudad de Tunja, según la última visita, había más de 30.000 indios casados, encomendados en 70 vecinos, 50 de ellos con más de 2.000 pesos de renta anual por ser la tierra fértil y de buen aprovechamiento; en la provincia no hay minas de oro ni plata, excepto algunas de oro en una comarca de ella; en 1550 se tasó el oro y las mantas producidas por los naturales, y a cada indio correspondió medio peso y una manta, o lo que es lo mismo, cada indio debía dar a su encomendero medio peso de oro al año, o su valor en mantas, siendo el de estas a 5 tomines, y como los oficiales de la Real Hacienda pretendían cobrar a los vecinos el quinto del oro, alegaban que los indios les habían pagado en mantas, siendo que estas no estaban sujetas al impuesto del quinto por ser frutos de la tierra, lo que no convenció a los oficiales, quienes apresaron y molestaron a los dichos vecinos, que recurrieron al Consejo de Indias, el cual en 1568 mandó que fuesen sueltos de sus prisiones y que se les devolviesen sus bienes, y que se hiciese otra visita y se tasase exclusivamente el oro; la Audiencia nombró por visitador al licenciado Juan López de Cepeda, oidor, pero el conflicto se complicó, volviendo a recurrir la Audiencia al Consejo de Indias en pos de instrucciones.

El 17 de febrero de 1583 escribe el doctor Chaparro una Relación de Cartagena y sus Puertos, diciendo que uno de los mayores daños que acontecen a las flotas y naos es traer en casi todas ellas maestres y pilotos mozos y de tan poca experiencia que con el menor tiempo contrario no saben ampararse de las tormentas y casi las más se hunden el el mar, y que por cobrar más de más pasajeros suelen embarcar a menos marineros que entiendan de jarcias, a más de traer pasaje sin licencia y las naos mal reparadas de tiros gruesos, que él vió cómo pusieron fuego a unos más de 8 veces y no consiguieron disparar, y para remediarlo sugiere que tras pasar la Barra de Sanlúcar fueren obligados los maestres a hacer disparar al menos dos piezas de prueba, bajo cierta pena, por prevenir ataques de piratas; y hacer los exámenes de pilotos y maestros en la Casa de la Contratación con mayor rigor y estrecheza, así como señalar el número de marineros con experiencia que habrían de ir en cada nao, que aunque el Rey ya había proveído al respecto, no se cumple. Dice que habiendo llegado la flota al puerto de Cartagena el 20 de junio, con dos galeras y una saltia, han logrado que no aparezcan corsarios ni enemigos, por lo cual los vecinos y navegantes del Perú van seguros de una parte a otra con sus fragatas llenas de oro y mercaderías, y en las costas viven con mucha tranquilidad haciendo sus pesquerías de perlas sin temor a piratas. Dice que le han informado muchos mercaderes que ahora la flota se despacha con mucha brevedad hasta Nombre de Dios, porque enviando la plata y el oro en recuas a la Casa de las Cruces que está a 6 leguas de Panamá, las recogen una docena de barcos grandes de los del trato del río Chagre río arriba, y en un viaje las llevan a Nombre de Dios con una galera de vanguardia y otra de retaguardia. Pero que la verdadera relación es que él mismo fue a verlas y no están ya para navegar por ser muy viejas, por lo que pide al Rey que lo remedie concertando a una persona en Sevilla con los capitanes de ellas para que les manden lo necesario para su reparo. También pide que en cada flota se le envíen por lo menos 50 personas, la mitad de mar y la mitad de guerra, porque mueren muchos y otros se van, y que le envíen también algunos remeros porque los que hay son ya de buena boya y están clamando que, pues han cumplido mucho tiempo, les de el Rey su libertad. También los soldados desamparan las galeras diciendo que no tienen más que 20 reales de paga y les han llegado a costar unos zapatos 25 reales y una vaina de espada 15, y se quejan de que por cualquier cuestión los prende el gobernador y no sus respectivos capitanes. Dice que también convendría tener en Cartagena una casa con sus almacenes para tener bastimentos y municiones de las galeras, porque cada año se pagan de alquiler y bodegaje más de 400 pesos. También convendría que los oficiales de Proveedor y Tesorero fuesen propietarios, porque los que están son sustitutos y no acuden a la necesidad como y cuando es menester, y cuando lo hacen es tras rogarles mucho. Dado en Santa Fe a 17 de febrero de 1583.

Justo un mes después, el 17 de marzo, el doctor Chaparro escribe una Relación de los Repartimientos puestos en la Real Corona. En Santa Fe: Fontiben es pueblo de mucha gente, con mucho trato y aprovechamiento, y los indios son ricos, que rentan al Rey 800 pesos y 150 mantas. Guasca es pueblo de mucha gente a 6 leguas de la ciudad, que renta 100 pesos y 200 mantas. Caxica, a 5 leguas, tierra fértil de labor y para ganado, con renta de 250 pesos y 200 mantas. Huachi, a 4 leguas, tierra fértil de maíz que se da todo el año, con buena fruta de espino y otras, y se dan bien las cañas dulces y hay muy buen aparejo para que haya ingenios de azúcar, y renta 250 pesos y 200 mantas. Dumzuelo, a 1 legua, renta 70 mantas y es pueblo pequeño con mejor temple que el de la ciudad, con buenas tierras para pan y ganado. Pasca, buen pueblo a 7 leguas, con trato de bayo, renta 400 pesos y 150 mantas. Fusagasuga, a 1 legua de Pasca, todo ello muy mal camino, tierra rica porque tiene bayo y con tierras aparejadas para ganado, renta 300 pesos y 150 mantas. Los Sutagaos, a una jornada de Pasca, están de guerra la mayor parte de ellos, para cuya conquista ha proveído la Audiencia a don Alonso de Prado y al capitán Herrera. Sogamoso, a 8 leguas de ... , es un valle de buen temple, bueno para todo porque es muy fértil, y los indios de este repartimiento son ricos y tienen trato de algodón y son tejedores y labran mantas, por cuya causa llega mucho oro a este valle, hay gran abundancia de tamales donde se cría la cochinilla o grana, y las están beneficiando un hombre con quien él [Chaparro] hizo concierto para aumentar la hacienda del Rey, y renta 1.000 pesos y 1.000 mantas. Chibara, a 1 legua de ... , temple más frío que caliente, tierra aparejada para criar ganado y para pan, renta 500 pesos y 200 mantas. Samaca, a legua y media de ... , renta 150 pesos y 100 mantas, tierra de buen temple fértil y buena para pan y ganados. Horta, a 6 leguas de Vélez, renta 70 pesos. Butaregoa, que es río de oro, a 3 jornadas de Vélez, renta 100 pesos. Pamplona, hay dos repartimientos y sacan oro por orden del administrador que es el corregidor de allí, y no rentan nada, y están faltos de doctrina. Muso, el repartimiento de Caca son indios de buen aprovechamiento para el administrador, y no rentan nada ni tienen suficiente doctrina, y Acopi tampoco renta nada. La Palma, Parriparri, son de mucho aprovechamiento, no tienen doctrina ni pagan demora a Vuestra Majestad. Los Remedios, el repartimiento de Pepir hubo muchos indios y al presente tiene pocos, y es de buen aprovechamiento al administrador y no renta nada ni tienen doctrina. Enzerma, están los pirssas y supingas y Vuestra Majestad concedió a Francisco Redondo (1), cogen mucho maíz, que por estar cerca de las minas valen mucho. Todos estos indios están fuera de los que pagan renta a Vuestra Majestad en Santa Fe y Zimza y se pueden dar en administración a quien los defienda y les de doctrina. San Esteban de Mariquita, tiene 18 pueblos de indios, cuya visita hizo el licenciado Tomás López, oidor que fue de esta Audiencia en el año 1560, prosiguió y sentencióla el licenciado Villafañe, oidor, y apelóse para esta Audiencia, en la cual se sentenció la causa y no se sentenciaron los procesos hasta ahora que en los 3 meses que fue [Chaparro] fiscal los hizo determinar, y no se hizo tasación ni discreción personal, y han servido los encomenderos de indios en labranzas y en minas, son muertos la mayor parte de los encomenderos y de los indios hay muy pocos. De Santa Fe, 17 de marzo de 1583.

(1) Francisco Redondo. " La ciudad de Cáceres, entre los dos ríos (que son el de Cauca y el de la Magdalena), del gobierno de Antioquia, fundada por Gaspar de Rodas cerca de la Matanza de Valdivia el año de 1576 y mudada a otros dos sitios y reedificada en el que permanece por Francisco Redondo el año de 1588, en setenta y un grados y quince minutos de longitud del meridiano de Toledo, y cinco grados y treinta minutos de latitud a la banda del Norte; está en una loma alta, una legua del río de Cauca, a mano derecha de su corriente; tierra riquísima de oro, en el gobierno de Antioquia". Juan Flores de Ocariz, Genealogías del Nuevo Reino de Granada, tomo II.


Al mes siguiente, en 5 de abril de dicho 1583, escribe el doctor Chaparro una Relación de lo que ha pasado en este Nuevo Reino de Granada antes y después de la visita. Dice que cuando el licenciado Mora llegó por oidor de esta Audiencia halló que había muchas competencias y gran desorden y muy discordes los que gobernaban, y quitó y apartó al relator Lope de Rioja. Sigue Chaparro refiriendo que algunos personajes fueron a España "con mucha pasión", se quitaron oficios, la Audiencia condenó a algunos, el Rey envió por visitador al licenciado Monzón, quien en Cartagena comenzó a tomar declaración a los testigos, y llegando a Santa Fe vino a posar a un repartimiento que se dice Bogotá, del capitán Olalla, que después fue su consuegro, y llegado a Santa Fe posó en el convento de San Francisco y luego se le hicieron muchas fiestas de toros y juegos de cañas, y estando en las Casas Reales el visitador, el arzobispo y el presidente entró el licenciado Mora que, aunque fue bien recibido de los demás, el visitador no le quiso quitar la gorra, de que se salió muy corrido y se fue a su casa, y pasadas estas fiestas don Fernando, que es ya difunto, hijo del visitador, pretendió casarse con doña Gerónima de Castro, hija del dicho capitán Olalla, y usando de todos los medios que pudo se vino a efectuar el casamiento y hubo en la ciudad mucho regocijo, y el visitador procedía en la visita con mucho mayor rigor y se exasperaba porque entendía que habían de devolver a Su Majestad los de la Audiencia lo del casamiento, y como un don Diego de Torres, mestizo que pretendía ser cacique de Turenreque publicase entre los indios libertad y que solo a él habían de reconocer, dieron los encomenderos muchas querellas en la Audiencia, y el visitador defendía al don Diego todo lo que podía, y habia gran alteración entre los indios y el don Diego los tenía a todos convocados, y lo prendió la Audiencia, y porque los indios no querían pagar las demoras, el Diego dijo que le soltasen que él se las haría pagar, y lo soltaron debajo de fianzas, de todo lo cual recibió disgusto el visitador, y como los condenados por la Audiencia se quejaron al visitador y él los recibía, había grandes competencias diciendo los unos a los otros que no guardaban justicia, y el fiscal licenciado Orozco denunció del visitador que había metido en este Reino muchas mercaderías sin registro, que se hizo proceso, y de esto también hizo mucho sentimiento el visitador y prendió y suspendió de oficio al licenciado Mora sin darle cargos, y asimismo prendió al licenciado Cetina, oidor, y al doctor Mesa, y los puso en la cárcel pública, y estando preso el doctor Mesa, oidor, por haberle infamado gravemente uno que se decía Ríos le mató, y porque le prometían libertad le hacían hacer en la cárcel muchos libelos malos, y al fin la Audiencia le vino a degollar aunque estaba preso por el visitador y por mayor delito, y el visitador hizo grande sentimiento y decía que le quitaban las causas que a él pertenecían, y la Audiencia soltó al licenciado Mora, que fue a España, y el visitador despachó al don Diego para que fuese en su seguimiento, y entendido por la Audiencia le hizo prender en el Río Grande de la Magdalena, de que el visitador cobró mucho enojo, y andaban los unos con los otros muy a malas persiguiéndose, y el visitador suspendió de oficio a don Lope de Armendariz, presidente, sin darle cargos, y quiso probarle que se había hallado presente al auto que se había proveído por la Audiencia sobre el marcar el oro sin pagar quintos por las causas que hay sobre ello, la cual no se halló ni vino a ser presidente de ahí a un año.


Y termino con un suceso extraordinario. Cuenta Juan Rodríguez Freyle en El Carnero ( http://kuprienko.info/juan-rodriguez-freyle-conquista-y-descubrimiento-del-nuevo-reino-de-granada/ ) que en 1582 llegaron a la Real Audiencia el oidor Alonso Pérez de Salazar y el fiscal Francisco Guillén Chaparro, y con ellos el visitador Juan Prieto de Orellana, que sacó de prisión al licenciado Monzón.
Era ya entrado el año de 1582, y dentro de pocos días, por la vía de la isla española de Santo Domingo, se tuvo aviso y pliego en que por él se supo nueva del visitador y de oidores y fiscal para la Real Audiencia, con lo cual se apagó de todo punto el fuego que andaba, y se encogieron los ánimos de los mal intencionados.
Los primeros que llegaron a esta Real Audiencia, en el propio año, fueron el licenciado Alonso Pérez de Salazar, oidor más antiguo, y en su compañía vino el doctor Francisco Guillén Chaparro, que traía la plaza de fiscal, con que quedaron el oidor Pedro Zorrilla y el licenciado Orozco; con lo cual salieron a la plaza los que huían de ella, culpados y no culpados.
El visitador Juan Prieto de Orellana, que vino en la mesma ocasión, no subió tan presto a este reino por tener negocio que hacer en Cartagena, tocantes a su visita. Entró en esta ciudad el propio año de 1582, y la primera visita que hizo el propio día que entró fue a la iglesia mayor, donde hizo oración, y de ella fue a las casas reales, donde estaba preso el licenciado de Monzón, y le sacó de la prisión, poniéndolo en la plaza en su libertad, del cual se despidió y se fue a la posada que le estaba aderezada. Serían las cuatro horas de la tarde, cuando Monzón salió a la plaza. Encaminóse a hacer oración a la iglesia mayor. Fue tanta la gente que acudió a darle el parabién y abrazarle, que no le dejaban dar paso; tocaron el Ave María, y con esto tuvo lugar de irla a rezar a la iglesia. El día siguiente se soltaron todos los demás presos comprendidos en la visita, y entre ellos a Juan Roldán, que salió diciendo: "Vosotros sois güelfos y gibelinos; no más con vosotros, no a par de vosotros"; y así lo cumplió. Y con esto volvamos al licenciado Alonso Pérez de Salazar y a su gobierno, porque es de mi devoción, y a quien fui yo sirviendo hasta Castilla con deseo de seguir en ella el principio de mis nominativos.
Digo, primero, que lo restante del año de 1582 y parte del de 1583, gastó el visitador Orellana en la visita del licenciado Orozco y el oidor Zorrilla, y con lo que de ella resultó en aquella ocasión los envió presos a Castilla, bajo de fianzas, a donde se presentaron en Corte; y luego fue prosiguiendo en la visita, tomándola desde donde la había dejado el licenciado Monzón, al cual también envió a España en seguimiento de sus negocios; el cual llegado a Cartagena, halló cédula de Su Majestad, en que le mandaba ir por oidor más antiguo a la Audiencia Real de Lima, para donde se partió luego dejando el viaje de España, que les estuvo muy bien a Zorrilla y Orozco, que negociaron como quisieron. Luego diré lo que le sucedió a Monzón en Lima.
Mientras el visitador se ocupaba en la visita de Zorrilla y Orozco, el licenciado Alonso Pérez de Salazar se ocupaba en castigar ladrones, que había muchos con los bullicios pasados, aunque agora no faltan. También se ocupaba en limpiar la tierra de vagamundos y gente perdida. ¡Oh si fuera agora, y qué buena cosecha cogiera! Harto mejor que nosotros la hemos tenido de trigo, por ser el año avieso, y hasta agora no he visto ninguno para holgazanes y vagamundos.
¡Quiera Dios que el gobernador que tenemos tope con ellos y resucite al licenciado Pérez de Salazar!
Este oidor puso los primeros corregidores en los partidos de los pueblos de los indios; y él fue el que mandó hacer la fuente del agua que hoy está en esta plaza, para buena memoria suya. En cuanto a su justicia y no dejar delito sin castigo, fue muy puntual. Del Pirú sacó un hombre que había cometido un grave delito en ese Reino, y lo ahorcó en esta plaza. A dos hidalgos que habían bajado del Pirú, llamados X. de Bolaños y el otro Sayabedra, los mandó degollar; y fue el caso y culpa así: 
Salieron estos dos hombres de esta ciudad haciendo viaje a la villa de la Palma; hicieron noche en una estancia junto al pueblo de Simijaca, donde los hospedaron. El día siguiente madrugaron, y en pago del hospedaje llevóle el Sayabedra al huésped una india de su servicio.
Es la ingratitud pecado luciferino, y así penan en el infierno el capitán y los soldados que la siguen, que con esto lo digo todo. La ingratitud es un viento que quema y seca para sí la fuente de la piedad y el río de la misericordia, y el arroyo y manantial de la gracia.
El huésped, que se halló sin su india, salió a buscarla. Halló nueva que dos soldados se la llevaban. Pues yéndolos siguiendo topó con un alguacil del campo, nombrado por la Real Audiencia; diole parte del caso y ofreciole satisfacer la diligencia que sobre ello hiciese; el cual fue luego tras los hombres y alcanzólos pasada la puente de Pacho, subiendo las lomas del Crama. Trató que le diesen la india, que la llevaba el Sayabedra en las ancas de su caballo; y resistiendo el darla, tuvieron palabras. Metió mano el Sayabedra a la espada y diole al alguacil una cuchillada en la cara, que le derribó todo un carrillo; de lo cual se enfadó mucho el Bolaños y trató muy mal de palabra al compañero, afeándole el un hecho y el otro, de lo cual el Sayabedra no hizo caso, sino con la china a las ancas siguió su camino. El herido y el Bolaños se quedaron solos. El alguacil le rogó que le diese unas puntadas en aquella herida, para poderse ir a curar. Hallábanse en paraje donde no había hilo ni aguja, ni con qué podello remediar. Díjole que con aquel paño de manos que le daba se apretase la herida, y que caminase hasta donse se pudiese curar. El alguacil, viendo el poco remedio que había para su cura, rogó al Bolaños que le quitase aquel pedazo que le colgaba, el cual se excusó todo lo posible. Fue tanta la importunación del herido, que sacó la daga y le cortó el pedazo que le colgaba y se lo dio, con lo cual prosiguió su viaje, apesarado del mal suceso.
El alguacil se vino ante el licenciado Salazar y se querelló de entrambos dos compañeros. El oidor puso gran diligencia en prenderlos; lo cual se ejecutó y se trajeron presos a esta cárcel de Corte, a donde, substanciada la causa, los condenó a que muriesen degollados. Cuando se pronunció esta sentencia, corría ya el año de 1584, y estaba ya en la Real Audiencia el licenciado Gaspar de Peralta, fiscal que había sido de la de Quito, que yendo a Castilla en seguimiento de su pleito sobre la muerte de Francisco Ontanera, halló cédula en Cartagena de oidor para este Nuevo Reino.
Adelante diré algo de esto, por lo que aquí se supo por relación; y yo vi en verso compuesto el suceso, y de un criado del oidor me enteré mejor cómo había pasado.
Muchas diligencias hicieron por librar de la muerte a los dos compañeros, y el que más apretaba en ellas era el señor arzobispo don fray Luis Zapata de Cárdenas, el cual alcanzó el perdón de la parte, y allegó a dar, por lo que tocaba al rey, cinco mil pesos de buen oro y dos esclavos suyos para que sirviesen a Su Majestad donde mandase. Ninguna cosa de éstas bastó, porque por todas rompió el licenciado Salazar, y mandó ejecutar la sentencia. Degollaron primero al Sayabedra; doblaron luego en la iglesia mayor. Dijo el Bolaños, que le tenían vueltas las espadas al cadalso: "¡Ya es muerto mi amigo Sayabedra! Por amor de Dios, que me dejen rezar por él". Diéronle este breve espacio, y luego padeció la misma pena. Dios Nuestro Señor los haya perdonado.
Ya tengo dicho que todos estos casos, y los más que pusiese, los pongo para ejemplo; y esto de escribir vidas ajenas no es cosa nueva, porque todas las historias las hallo llenas de ellas, y lo que adelante diré en otros casos, consta por autos, a los cuales remito al lector a quien esto no satisficiere.


sábado, 14 de diciembre de 2019

Historia de los apellidos, 20v.



                                                   Río Grande de la Magdalena

"Reside en esta ciudad [de Santa Fé de Bogotá] la Audiencia, que tiene Presidente, que es Gobernador y Capitán General, seis oidores y un fiscal, con los secretarios, relatores y demás ministros y oficiales. Tiene esta Audiencia grande jurisdicción, en que provee Su Majestad por consulta del Supremo Consejo de las Indias, cinco gobiernos, que son el de Cartagena, Santa Marta, Antioquía, los Muzos y Mérida, y parte del de Popayán, y tres corregimientos, que son Tunja, Mariquita, Tocayma y Vagué. Provee más Su Majestad 12 contadores en el distrito de esta Audiencia, que son en la ciudad de Santa Fé, donde hay Tribunal de Cuentas, dos contadores mayores, dos ordenadores y contador y tesorero; en Santa Marta contador y tesorero; en Antioquía contador y tesorero. Provee más el Presidente veinte y dos oficios, los veinte corregimientos, un juez de canoas (1), y administrador de Mitayos (2) y otros oficios; demás de los cuales provee dos presidios, uno el de Carare en el río Grande de la Magdalena, y otro en el Chaparral, llamado San Lorenzo". (Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa).

(1) Juez de canoas. "El principal vehículo de transporte fluvial fue el champán. Con 12 metros de largo y 1,20 de ancho, este hermano mayor de la canoa era manejado por una tripulación de 12 a 14 bogas, en principio indios de encomienda. La dureza del trabajo, que propició altos índices de mortalidad en la población indígena, dio lugar a que en 1601 [Valladolid, 24 de noviembre] se redactasen una serie de ordenanzas para protegerlos de los abusos y del exceso de trabajo. El encargado de esta labor fue el 'juez de canoas', funcionario que trabajaba en los puertos. A pesar de que las ordenanzas de 1601 poco a poco permitieron la sustitución de las cuadrillas de indígenas por las de esclavos negros*, a finales del período colonial casi podemos hablar de la desaparición de los bogas indígenas.
En los champanes se transportaba la mercancía de los comerciantes ambulantes desde Cartagena o Mompox. El transporte era muy duro, incluso para una tripulación de 12, ya que había que empujar el barco con su carga contra corriente.
Debido al régimen de lluvias en el occidente del reino, el transporte fluvial era estacional. Durante la época de fuertes lluvias (abril-mayo, septiembre-noviembre) no se podía ir río arriba, por lo que el transporte se suspendía, llegando así el período de 'bogas cerradas'. La estación seca traía consigo el de 'bogas abiertas', o sea, cuando el acarreo estaba en pleno funcionamiento.
Los comerciantes y transportadores se veían obligados a pagar unos impuestos por derechos de muelle y bodegaje en los puertos donde se atracaba. La Corona vendía el derecho de recaudación de éstos a individuos que recibían, además, el título de 'alcalde de puertos' ". Alberto Córdoba Pardo y Ángeles Rodriguez Bouza. Oro y despropósitos. La Minería en Nueva Granada: Notas Históricas 1500 - 1810. Instituto Tecnológico Geominero de España. Madrid, 1992).
"El tipo habitual de vehículo acuático utilizado en el bajo Cauca y en el Magdalena era el pesado champán, una ampliación de la piragua indígena. Con un largo de 12 metros y 1.20 de ancho, el champán era capaz de transportar cien botijas de vino y estaba impulsada por 12 o 14 tripulantes. La canoa era hecha con un solo tronco —usualmente el gigante cedro tropical— (Cedrela sp.) que abundaba en la selva húmeda de las tierras bajas y lluviosas cercanas a la desembocadura del Cauca y en los alrededores del bajo San Jorge. Durante el siglo XVI y a comienzos del XVII los indios de encomienda de esta zona construyeron numerosos champanes, que eran vendidos a los transportadores de Mompox. Hacia 1620 había más de 100 canoas de esta clase dedicadas al transporte por el Magdalena, entre la Barranca de Matero (cerca a Cartagena) y Honda, puerto principal de Bogotá y de las zonas mineras de occidente. [...] Los indios que vivían a lo largo del bajo Magdalena y el bajo Cauca fueron obligados a manejar los champanes. Algunos encomenderos de la región se convirtieron en prósperos transportadores fluviales, dueños de champanes y tripulaciones indígenas. En estos botes se transportaba la carga de los comerciantes ambulantes desde Cartagena o Mompox hasta los diversos puertos del río. Alarmada por la desastrosa mortalidad de los barqueros o bogas, la corona promulgó en 1601 una serie de ordenanzas para proteger a los indios de abusos y exceso de trabajo. Para aplicar tales leyes se nombró un funcionario oficial llamado 'juez de canoas', que debía servir en los principales puertos fluviales. Impulsar los champanes era realmente un trabajo duro, incluso para un grupo de doce, pues estos vehículos, pesados por la carga de mercancía, tenían que ser empujados lentamente contra la corriente. [...]  Tanto en el Chocó como en el bajo Magdalena, los negros desplazaron eventualmente a los indios como bogas. Ya en 1601 la corona ordenó a los propietarios de canoas el uso de trabajadores negros siempre que fuera posible. Hacia 1625 muchas de las cuadrillas del Magdalena estaban formadas por negros". Robert C. West. Comercio y Transporte en el Nuevo Reino de Granada durante el siglo XVIII. https://revistas.unal.edu.co/index.php/revistaun/article/viewFile/11940/12564
Ver Génesis y Desarrollo de la Esclavitud en Colombia Siglos XVI y XVII. María Cristina Navarrete. Universidad del Valle. Cali, Colombia, 2005.
"Desde el momento de su fundación Mompox se había convertido por diversas causas en un foco de permanente conflicto dentro de la gobernación de Cartagena de Indias. El origen de todo el problema estribaba en el especialísimo marco geográfico en que estaba enclavada —en la ribera izquierda del Magdalena, en una tierra muy pantanosa y llena de manglares—, que si bien la dotaba de una situación inmejorable para el tráfico comercial, la privaba por el contrario de todo posible desarrollo agropecuario. Sin embargo, bien pronto los habitantes de Mompox encontraron la fórmula de paliar estos efectos, ya que llegaron a convertirse en los primeros “transportistas" de la gobernación cartagenera. Efectivamente, al resultar imposible a la población indígena que tenían encomendada tributar en maíz o frutos de la tierra, debido a que las condiciones físicas del suelo se lo impedían, decidieron emplear a estos indios en una forma de encomienda de servicio personal característica del Nuevo Reino de Granada: la boga por el Magdalena. Consistía ésta en que los indios debían trabajar gratuitamente como remeros —de ahí el  nombre de “bogas”—, en las canoas que surcaran el citado río, llevando y trayendo mercancías y pasaje de Cartagena a Nueva Granada y viceversa, con lo que sus encomenderos, dueños y organizadores de este tipo de transporte, habían llegado a alcanzar pingües beneficios". Mompox y el control de la boga del Magdalena. María del Carmen Borrego Plá. Temas Americanistas, nº 4, 1984, págs. 1-9.
* A pesar de la polvareda de discusiones levantada primeramente por fray Bartolomé de las Casas 100 años antes, en este 1601 todavía se sustituían a indios por negros. A pesar de las puntualizaciones del dominico y de otros moralistas se siguieron vendiendo y comprando esclavos "habidos de buena guerra y no de paz" en innumerables ocasiones en nuestra Villa —y en todas partes y lugares de la Corona, claro está— durante el siglo XVI y el XVII. Especialmente injusta era esta "justificación" cuando, como en tantos y tantos ejemplos, se aplicaba a esclavos africanos: nunca España estuvo en guerra —ni buena ni mala— con ningún pueblo del Continente Negro, mas la expresión tuvo éxito, sospecho que como tranquilizante de malas conciencias.
https://books.openedition.org/pupvd/2923?lang=es

(2) Mitayos. Indios sometidos al sistema de la mita. Ver Encomienda y Mita en la Nueva Granada. Juan B. Ruiz Rivera. Escuela de Estudios Hispano-Americanos. Sevilla, 1975.


Indios mitayos en trabajo de obraje [telar] según miniatura de un códice mexicano.( www7.uc.cl ).


(CONTINUACIÓN DEL TESTAMENTO DE FRANCISCO MARTÍN CHAPARRO). Declara que el capitán Pedro Flores (1) le dio ... pesos de plata corriente para que pagase la canoa en Mompox (v.s.) en que abajaron (sic) por el Río Grande [de la Magdalena], de los cuales el otorgante pagó 87 pesos y 6 reales por la dicha canoa, por manera que estos pesos que pagó son de 20 quilates, y los pesos que recibió fueron de plata corriente de a 8 reales cada peso, y los que él pagó son de a 20 quilates, que vale cada peso 14 quilates, por manera que pagó dineros más que los dichos 100 pesos que se le dieron por el capitán Pedro Flores, y manda se haga la cuenta y si pareciere que debe, que se descuente de lo que a este otorgante debe el dicho doctor Chaparro, y si le deben, que se cobre de ellos. Declara que dió dos poderes en causa propia a Juan Gómez Garzón (2), escribano del Rey Nuestro Señor, residente en Santa Fe de Bogotá, para que cobrase por él de Juan García Hinojosa el valor de un negro y dos caballos, que le dió costas de él, y de Nicolás Gutiérrez su fiador, que el valor de dicho esclavo y caballos y mas 50 ducados de costas, y asimismo para cobrar del capitán Garci González de Silva (3), vecino de Caracas, 140 pesos de a 22 quilates y medio, y de Pedro García, vecino de Pamplona (3), 17 pesos y medio, embargante que los dos poderes los dio en causa propia, y declara que los dichos dos poderes los dió en confianza para que se cobrasen los dichos maravedíes y se los enviasen, y así lo declara el dicho Juan Gómez Garzón en una cédula que a este otorgante hizo, y el poder que Juan Gómez Garzón dió a este otorgante para vender un molino salió incierto, porque lo tenían tomado por la deuda a Serrano, y manda que lo que hubiere cobrado el dicho Juan Gómez Garzón se cobre de él y de los demás que a este otorgante deben. Declara que le debe Pedro Martín su cuñado 100 reales que le prestó, y manda que se cobren de él. Declara que le debe Hernán Dálvarez, vecino de Triana, la mitad de lo que montó una tinaja de vino que vendió propiedad de ambos, manda que se cobre de él aquello que quisiere dar, y no otra cosa, y de lo que le diere se le devuelvan 15 reales que le parece le debe. Declara que le debe Alonso Martín, vecino de Triana, 8 ... que le prestó, manda que se cobren de él. Declara que le debe Ximon (sic) de Liscano 83 reales de resto de 12 pesos que le dio en La Habana (5), manda que su le cobren. Declara por vía de inventario que tiene los bienes siguientes: un solar en la villa de Gines linde con viñas del doctor Luis de Cabreros; tiene en su casa 1.000 reales; tiene dos sortijas de oro y una esmeralda (6) que valen 100 ducados; tiene un vestido suyo, calzones y ropilla aterciopelado, y ferreruelo de paño negro, y medias rasas de punto de seda; tiene dos coletos de venado, uno sano y otro acuchillado, y el acuchillado tiene seis botones de oro, con sus perlas; tiene un vestido de paño pardo, calzón y ropilla y ferreruelo; tiene dos pares de calzones, uno de ¿gerguillo? y otro de tafetán carmesí; tiene un cofre de Flandes; tiene otros bienes muebles en su casa, que después de que Dios sea servido de llevarlo, se le imventariarán; tiene dos mulas, una negra y otra moxina. Manda y es su voluntad que se den de sus bienes a Clara Martín, su hija legítima y de Emilia Díaz su mujer, el tercio de todos sus bienes para ayuda de su casamiento, además de la legítima que de él hubiere de heredar, lo cual haya en el solar de la villa de Gines. Declara que cuando se casó con su mujer Emilia Díaz ella trajo en dote y casamiento como 60 ducados, y manda que se le paguen de sus bienes. Declara que cuando se casó con la dicha Emilia Díaz él tenía por bienes 50 ducados, y todos los demás bienes que tienen hasta hoy son bienes multiplicados y partibles entre la dicha María (sic) Díaz. Nombra por albaceas la dicha María (sic) Díaz su mujer y Juan Alonso, vecino de la villa de Gines. Ítem declara que por cuanto él ha criado a Luis, manda que se le den de sus bienes 10 ducados, los cuales cuando él fallezca se le den al dicho Juan Alonso para que los tenga en tutela y los dé a tributo para que le ganen al dicho Luis, y de lo que ganaren lo pongan a leer y escribir de ellos, y si nada dijere de aprender el arte de leer y escribir, manda que lo pongan a oficio el que quisiere aprender, y si no quisiere tampoco, que no se le den los 10 ducados, y se queden para sus herederos. Nombra por sus herederos a Francisco Martín, María Díaz y Clara Martín, sus hijos con dicha Emilia Díaz. Manda que se den de sus bienes a Ana Díaz su suegra 2 ducados para ayuda a vestirse. Dado en Castilleja de la Cuesta estando en el Señorío en casa del otorgante, a 7 de marzo de 1596. Testigos, Francisco Vázquez ¿de Morón?, Hernando el mozo y Pedro de las Casas.


                                    Firma de Francisco Martín Chaparro en su testamento.

(1) El capitán Pedro Flores y el propio Francisco Martín Chaparro aparecen involucrados en el negocio de transporte de mercancías, caballos y esclavos en el alto Magdalena a juzgar por este testamento.

(2) Juan Gómez Garzón. "Fue el funcionario que asignó a los pueblos de indios de Mérida sus resguardos [agrupación de indígenas que los invasores llevaban a cabo para su mejor dominio y explotación*] en 1594 y luego se desempeñó como Corregidor de Indios de Mérida". Edda O. Samudio A. Trabajo y tributo en los andes venezolanos: el caso de Mérida. Siglos XVI y XVII (en América bajo los Austrias: economía, cultura y sociedad. Pontificia Universidad Católica del Perú. 2001).
* "La asignación de resguardos (...) junto con las composiciones de tierras, reformó la propiedad agraria. En el caso de la Sabana de Bogotá, con el establecimiento del resguardo en el siglo XVI se legitimó el despojo a los indígenas de aproximadamente el 95 % de sus tierras ancestrales". Marta Herrera Angel. Ordenamiento espacial de los pueblos de indios: dominación y resistencia en la sociedad colonial. Universidad de Syracuse. https://www.icanh.gov.co/recursos_user/documentos/editores/202/Fronteras_02/Fronteras_02_04_articulo.pdf
Vecino de Michoacán en la Nueva España, recibió licencia del Virrey Álvaro Manrique de Zúñiga en la ciudad de México el 20 de marzo de 1587 para ir libremente a España, donde se había casado, a hacer vida con  su mujer. Y para llevar consigo a su criado Pedro del Castillo, soltero. Al año siguiente pidió licencia desde España para regresar, esta vez al Nuevo Reino de Granada "por justas ocasiones", con su mujer e hijos, 4 criados y 4 esclavos, y un mozo y una moza de servicio, ya que Pedro del Castillo "se le había ausentado". Sin embargo Juan Rodríguez, indio natural de la Nueva España, estando en el Reino de Castilla, pidió luego al Rey licencia el 21 de agosto de 1589 para volver, diciendo que dos años antes hizo el viaje de venida en la flota de Francisco de Novoa como criado de Juan Gómez Garzón, el cual regresó dejándolo en España. El 25 de dicho mes de agosto en Madrid ante el escribano Martín Tello de Meneses testificó en favor del indio el licenciado Blas Escoto de Tovar, de 28 años de edad, vecino de México y estante en dicha Corte en la calle de los Convalecientes en casa de Salinas, quien había hecho el viaje de venida dos años antes en la nao de Juan de Goyas junto a Juan Gómez Garzón y el referido indio; el 26 lo hizo el igualmente vecino de México Luis Francisco de Ojeda, de 44 años de edad, que también vino en la dicha nao y tuvo en sus manos y leyó la licencia del Virrey, y dijo conocer al indio de muchos días, al cual "al presente lo tenía a su servicio". Por fin el indio Juan Rodríguez obtuvo licencia para regresar a su tierra.


       Firmas de los testigos estantes en Madrid Luis Francisco  de Ojeda y Blas Escoto de Tovar

(3) Garci González de Silva, militar, conquistador, alcalde de Caracas, tesorero de la Real Hacienda, teniente general. Por cédula dada en Madrid el 12 de octubre de 1608 se le denegó el oficio de depositario general de la provincia de Venezuela y el de tenedor de bienes de difuntos de ella, seguramente por débitos fiscales por los que el gobernador Alquiza le había exigido 872.400 maravedíes, aunque a la vez el dicho gobernador le procuraba mineros expertos para reiniciar una explotación en San Juan y La Platilla, que Garci decía haber descubierto en una incursión con 36 hombres a caballo por los ríos Tiznados y Guárico para defender Valencia, a la sazón atacada por los indios caribes (1576). La novelesca vida de Garci González de Silva fue relatada por el historiador José de Oviedo y Baños, quien refiere que hirió en una lucha cuerpo a cuerpo al cacique Paramaconi y que luego se convirtieron en amigos. En compañía con Mateo Díaz de Alfaro, con el cual estaba emparentado, obtuvo del gobernador Diego de Osorio una vasta extensión de tierras al suroeste de Caracas para criar ganado y hacer de barrera contra los ataques de los caribes orinoqueses. Llegó a tener 200 esclavos y unas rentas anuales de 40.000 pesos, por lo que se le consideraba el caraqueño más rico de la época. Nació en Mérida (Badajoz) hacia 1546 y murió en Caracas en 1625. Era hijo de Lorenzo González y de Leonor de Silva, y salió de España en 1569 como alférez de un grupo mandado por su tío Pedro Maraver de Silva. “Una fruta silvestre lleva su nombre (‘garcigonzález’) y lo recuerda también un pájaro venezolano, el ‘gonzalito’, cuyos colores amarillo y negro se parecen al penacho del conquistador”. A. Pérez Vila, “González de Silva, Garci”, en VV. AA., Diccionario de Historia de Venezuela, vol. II, Caracas, Fundación Polar, 1988, págs. 333- 335. http://dbe.rah.es/biografias/35161/garci-gonzalez-de-silva

(4) Pamplona. "La Provincia de Pamplona, también llamada Gobierno de Pamplona durante la época imperial española, fue una entidad administrativa y territorial de la Nueva Granada, creada el 3 de agosto de 1555 como corregimiento del Virreinato del Perú. En 1717 una Real Cédula expedida por el rey Felipe V de España creó el Virreinato de Nueva Granada, por medio de la cual la provincia fue agregada a este último". (Wikipedia).

(5) También estuvo Francisco Martín Chaparro en La Habana. Aunque no he logrado dar con su licencia de pasajero a Indias, a Francisco —y a sus familiares— podemos seguirles la pista en sus andanzas ultramarinas en, por ejemplo, Documentos sobre posesión de aguas de los pueblos indígenas del Estado de México, siglos XVI al XVIII, de Israel Sandre Osorio, México, 2005, donde parece referenciarse a su padre: "... hice parecer ante mí a Antonio Gómez Cortés y a Francisco Martín Chaparro, terceros por mí nombrados para el tanteo y reconocimiento de las tierras que poseen los naturales del pueblo de San Francisco Chalchiguapa, los cuales como inteligentes en las tierras y cosas de campo, declaren las que hubiere realengas [...] y declaró el dicho Francisco Chaparro ser de sesenta años de edad, español y casado con doña Juana de Alcántara, española y ser vecino de este pueblo de Atlacomulco, y no firmó porque dijo no saber". O en Antecedentes agrarios del municipio de Atlacomulco, Estado de México. Mario Colín. Edición del Departamento de Asuntos Agrarios. 1963: "... con tierras de don Gaspar, las cuales divide un camino que sale del dicho pueblo de Atlacomulco para el rancho que posee Francisco Martín Chaparro, y estando en un plan que hacen unas lagunetas secas, siguiendo dicho camino ...". O en The Demise of the Caciques of Atlacomulco, Mexico, 1598-1821: A Reconstruction. Anne Bos. Research School of CNWS, School of Asian, African, and Amerindian Studies, 1998: "The other Spaniards who were said to have united with the gobernadores were Joseph de Barrera, Juan de Contreras, Francisco Martín Chaparro, Gabriel de Monroy and Bartolomé Astacio ... ".
Aunque al doctor Francisco Guillén Chaparro en la mayoría de las ocasiones se le menciona por este nombre, no faltan las que lo hacen como Francisco Martín Chaparro, alternando así el Guillén con el Martín, como vamos a ver a continuación. Pero antes, esta cita de Documentos para la historia de la educación en Colombia, Volumen 1. Patronato Colombiano de Artes y Ciencias. 1969, que quizá contribuya a embrollar más el tema: "... a la dicha iglesia y coro, no lo quisieron hacer ni cumplir y tomaron por achaque para se salir del dicho colegio y los primeros que se salieron fueron Francisco Martín y Bartolomé Guillén, criados que habían sido del señor doctor Francisco Guillén Chaparro, oidor que preside en la Real Audiencia de este Reino ... ".
En el Nobiliario de Extremadura, Tomo IV, Ediciones HIdalguía, Madrid, 1999, se incluyen: "Francisco MARTIN Chaparro, natural de Medina de las Torres, Badajoz, en 1574 Colegial del Mayor Santa María de Jesús de la U. de Sevilla, Oidor del Nuevo Reino de Granada y de México, y García MARTÍN Cabezas, natural de Don Benito, Badajoz, en 1619 Colegial en el mismo Mayor de Sevilla, Jurista, Provisor, Canónigo de las Charcas, Inquisidor de Lima y Obispo de Cartagena". Al doctor Guillén Chaparro se le vuelve a nombrar Martín Chaparro en la revista Hidalguía de 1989, volumen 37, parte 2.

(6) No cabe ningún género de duda acerca de la procedencia de la esmeralda y del oro de estas joyas."El oro fue uno de los principales intereses de los españoles en sus campañas de Conquista en territorio americano. Después del dominio militar, las autoridades civiles y eclesiásticas implementaron medidas para continuar y justificar el saqueo. Diversas fueron las estrategias diseñadas por los indios para evitar el expolio de sus lugares sagrados. Al final, fue evidente la tensión entre la supervivencia de las prácticas religiosas indígenas y la política de represión y censura aplicada por la Corona y la Iglesia [...] La llegada del hombre español significó un punto de ruptura en esa compleja y próspera actividad metalúrgica, y un impacto irreparable al ancestral acervo cultural y religioso de las comunidades americanas. Debido a la valoración y particular percepción que los europeos le atribuían al oro, buena parte de este preciado metal fue saqueado indiscriminadamente y luego fundido. Los indígenas, entre tanto, se resistían a abandonar sus creencias religiosas. Ante la represión, optaron por practicar sus ritos de manera soterrada conservando sus ídolos y venerando a sus dioses [...] Tan pronto los conquistadores pisaron las playas de la Costa Caribe durante los años iniciales del siglo XVI, dejaron ver su deseo infinito por acumular oro. En un principio, se les otorgaron licencias para que, dentro de sus labores de exploración, descubrieran santuarios y sepulturas pero bajo ciertos parámetros en los que se buscaba un beneficio compartido con la Corona en torno al reparto del botín obtenido [...] Miles de piezas sagradas para los nativos fueron profanadas, raptadas y fundidas bajo el ya consabido argumento de ser objetos con los que se alimentaba el paganismo. A veces, se utilizó el método de la persuasión y el diálogo amistoso pero, cuando esto no funcionaba, los conquistadores no tuvieron empacho en arremeter con furia y violencia con tal de lograr su cometido [...] En la provincia de Cartagena, el cacique Zipacua se acercó en 1533 en son de paz ante el gobernador Pedro de Heredia*, entregándole a manera de presente un buen número de piezas de oro fino, después de lo cual lo invitó a sus aposentos. El gobernador respondió al llamado y halló en el templo un puerco espín de oro al cual se le rendía culto, cuyo peso era de 5 arrobas y media. Heredia se lo llevó no sin antes reprocharle al cacique por la superstición en que estaba incurriendo al venerar esa pieza zoomorfa. Igual táctica utilizó al entrar al pueblo de Carnapacua en donde halló ocho patos de oro que eran el centro de adoración. El peso de estas piezas se aproximaba a los 40,000 ducados. En ambos casos, el gobernante español quiso tener un detalle con estas comunidades obsequiándoles baratijas, machetes y hachas, elementos que eran para ellos una verdadera novedad. En Finzenú, que era el centro espiritual de los zenúes, halló Heredia 24 ídolos de madera con figuras humanas, revestidos íntegramente de gruesas capas doradas. Cada una de estas piezas tenía en la cabeza un ornamento en finísimo oro y entre ellas estaba colgada una hamaca en la que era depositado el oro que ofrecían los indios, piezas delicadamente labradas a martillo y algunos tejuelos de fundición. Contiguo a este santuario se localizaba una montaña sembrada de árboles de cuyas ramas colgaban en hilera abundantes campanas de oro fino talladas burdamente. En estas expediciones, los invasores pudieron recoger de las sepulturas más de 150,000 ducados en oro que fueron repartidos entre el gobernador y los soldados de la compañía [...] Después de las campañas militares de dominación del territorio y de sumisión de los indígenas a los dictámenes de los conquistadores, el oro siguió siendo uno de los principales objetivos. Una vez asentadas las primeras instituciones políticas y económicas españolas, se dispuso de todo un marco legal que sirviera de justificación para sustraerles a los indios el oro y combatir sus prácticas religiosas, percibidas por la mente europea como heréticas y perjudiciales. La Iglesia y la Corona encaminaron sus esfuerzos en torno a tener éxito en este propósito. Se daba así inicio a una nueva etapa del saqueo, esta vez no bajo el asedio intimidante de la espada sino bajo el argumento de las providencias Reales y el concurso no siempre armónico de oficiales, funcionarios y representantes de la Iglesia. Para el efecto, se organizaron visitas a las áreas denunciadas dentro de la meta de erradicar la idolatría ligada a la existencia de santuarios indígenas. Extensos testimonios y largos juicios se derivaron de estos recorridos. A juzgar por los relatos, este tipo de diligencias no estuvieron exentas de robos perpetrados por los mismos funcionarios quienes, inducidos por la tentación, se apropiaban ilícitamente del oro o presentaban unas cuentas distorsionadas. Tampoco hubo certeza de que esos recursos fueran orientados a la cristianización de los esquilmados indios, tal como rezaba la norma: ...y porque en los dichos santuarios se halla algunas veces oro y cosas de valor, se ordena y manda que lo que así se hallare se distribuya en utilidad de la iglesia del pueblo donde el santuario se hallare y lo mismo sea de lo que se hallare en sepulturas por aviso del sacerdote, y lo que sobrare, distribuido en las iglesias, se gaste en la enfermería y en obras pías tocantes al mismo pueblo... [...]  Al enterarse [el licenciado Miguel Díaz] de que el cacique del repartimiento de Bogotá almacenaba oro, lo retuvo y lo desterró luego a Vélez en donde fue objeto de tormentos quemándole algunas partes de su cuerpo hasta el punto de que terminó confesando el paradero de un sacerdote indígena que guardaba cierta cantidad del preciado metal. A este líder espiritual también lo torturaron quemándolo con un tizón ardiente y trasquilándolo [...] Al alcalde de Popayán don Sebastián Quintero se le acusó en 1552 de aprovechar una visita, que había programado con el pretexto de tasar tributos, para exigir a los indios el oro de sepulturas. Al cacique de Yumbo lo encadenó, lo ató a un palo y lo mantuvo tres días con azotes por no decirle en dónde estaba enterrado el metal aurífero. A una nativa la colgó de los pies, la azotó y la puso después bajo candela. A otros dos los ahorcó porque solo lograron reunir `una olla con gargantillas y patenas` [...] En tiempos del arzobispo Zapata de Cárdenas, el cura doctrinero Francisco Lorenzo logró con su poder de persuasión y astucia, y con la ayuda de la información de un indio, engañar al jeque del pueblo de Ubaque para que entregara sus santuarios. Lorenzo buscó la forma ingeniosa de comunicarle a este líder espiritual indígena que sus divinidades le ordenaban ubicar en una cueva todas las ofrendas. El Padre declaró haber hallado en este paraje cuatro ollas llenas de santillos y tejuelos de oro, cuyo inventario fue tasado en 3,000 pesos de oro aunque algunos rumores apuntaban a que en realidad logró recaudar más del doble [...]. El expolio de los santuarios indígenas durante la conquista en el Nuevo Reino de Granada: un debate entre la confrontación religiosa y la ambición. Roger Pita Pico. Revista de Historia de América, nº 142, 2010.
He subrayado las referencias a la clerigalla ambiciosa y ladrona que invadió Suramérica.
* El desnarigado Pedro de Heredia es un viejo conocido nuestro: "En ciertas jornadas, eufóricos por el valor del botín encontrado en los cementerios o por los efectos del mosto que con generosidad distribuían entre aquella turba salvaje sus jefes, pateaban cráneos y se lanzaban unos a otros, entre risotadas y burlas, despojos de cadáveres, cubriéndose los hombros con las lujosas vestiduras de los muertos principales y las cabezas con sus emperifollados gorros, e imitando los bailes indígenas con grotescos vaivenes y saltos, mientras sus perros de presa destrozaban a dentelladas las mortajas.
No hacían los esbirros del Gobernador ascos al nauseabundo hedor de las sepulturas recientes, y con las manos desnudas revolvían los restos todavía frescos de los que no habían sido momificados, sobre los que pululaban los gusanos.
El agravio a las tribus indígenas del Sinú no se quedaba simplemente en la desacralización de los difuntos y el robo de sus joyas; en la observación de las conductas de los animales encontramos las llaves de oro que explican las nuestras, y en el caso universal de las ceremonias de enterramientos que todas las culturas de la humanidad han llevado y llevan a cabo no es difícil atisbar reminiscencias de los hábitos de depredadores que, como muy bien se demostró en el siglo XIX, son nuestros antepasados y procedemos de ellos. Los cánidos constituyen el ejemplo más patente del hábito de enterramiento de despojos, reservados para alimentarse con posterioridad. En el subconsciente colectivo de los pueblos de la tierra, muy difuminado por las charlatanerías religiosas y las conveniencias pseudosociales, late este instinto primordial y práctico que lleva al animal a ocultar como un tesoro su fuente de proteínas. Y en este ámbito del subconsciente humano, profanar tumbas equivale a saquear despensas; de este modo el indio colombiano se veía dañado en todos los niveles de su psiquismo con las incursiones de aquellos crueles gigantes blancos que, como una jauría de lobos, arrasaban a su paso sin consideración alguna aquéllo que tanto apreciaban". https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2010/09/los-esclavos-82y.html

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...