miércoles, 22 de diciembre de 2021

Los olvidados, 12q.

 


[...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás la mayor influencia, escasa de todas formas, la protagonizaron los anarquistas, si tomamos como referencia el número de pueblos de la comarca en los que aparecen sociedades obreras adheridas a la Federación de Trabajadores de la Región Española (1), en 1882 (Aznalcóllar, Espartinas, Mairena, Sanlúcar), o las que aparecen representadas en el Congreso del Teatro de la Comedia de la CNT en 1919 (Aznalcóllar, Carrión, Castilleja del Campo, Castilleja  de la Cuesta, Gelves, Sanlúcar, Valencina, Villamanrique) [...]. Sociabilidad y Asociacionismo: Estudio de Antropología Social en el Aljarafe Sevillano. Javier Escalera Reyes. Diputación de Sevilla, 1990, capítulo I, nota 11. (2) 

(1) Aparecida en 1881 durante el Congreso obrero de Barcelona tras la caída del gobierno conservador de Antonio Cánovas del Castillo, un hecho este que propició cierta tolerancia, la FTRE se disolvería en 1888 por causa de la trampa antiobrera que las instancias oficiales armaron con base en el episodio de la llamada Mano Negra.
Antes, en mayo de 1882, esta organización obrera FTRE había celebrado un congreso en Sevilla.

(2) En Saitabi, revista de la Facultat de Geografía i Història de la Universitat de València, (nº 20, año 1970) el historiador Alfons Cucó Giner en su artículo Contribución a un estudio cuantitativo de la C. N. T., afirma que en el año del Congreso en el Teatro de la Comedia, 1919, había en Castilleja de la Cuesta 100 federados (2a). Los pueblos de nuestro entorno para los que el profesor Cucó ofrece datos de dicho año son La Algaba (con 140 federados), Aznalcóllar (900), Camas (238), Coria del Rio (1.070, y en 1931 2.016), Gelves (100), Gerena (580), Guillena (180), Paterna del Campo (168), Puebla del Rio (400), La Rinconada (140, y en 1931 4.700), Sanlúcar la Mayor (560), Santiponce (800 en 1931), y Valencina (300).

(2a) Fuerte preponderancia del anarquismo en nuestra Villa en proporción a su población, que a día de hoy la historia oficial con su batahola neoliberal y católico-municipal de soflamas triunfalistas, procesiones, banderolas y cohetes ignora supinamente. Un año después del Congreso de Madrid se formó el padrón de habitantes, en cuya primera página aparece Caballero-Infante (v.i.), el instigador del somatén, que, como ya vimos, proyectaba convertir en esta policía paralela a los niños exploradores boy-scouts amparándose en el dictador Miguel Primo de Rivera.



El día 24 de diciembre de 1919, Nochebuena en el contexto de una huelga de albañiles, el contratista de obras Amadeo Saturnino Recio fue tiroteado por tres activistas cuando se encontraba en un establecimiento de zapatería del Pasaje Vila, esquina de la calle Jamerdana, con otros patronos de la construcción. Una bala le atravesó el brazo y otra le rozó el abdomen. A pocos metros cayó herido el obrero mecánico de veinte años José Aparicio López, con un balazo en la ingle. Se encontró una pistola junto a él, a la que le faltaban dos proyectiles en el cargador. Aparicio era natural de Castellón de la Plana, había trabajado como cerrajero el año anterior en Barcelona, y vino a Sevilla a vivir con un tío suyo en la barriada de San Bernardo y a trabajar en la fábrica de Julio Barrau. Declaró que la pistola no era suya, y que aunque tenía ideas ácratas, nunca había utilizado armas.


El día 2 de enero la policía tomó declaración a los albañiles Antonio Guerrero, Juan Navas y Manuel Barrios, siendo puestos en libertad luego. Otro complicado fue el albañil Antonio Ramos Varo, natural de Lucena.


A la semana de estos hechos los sindicalistas del ramo de la construcción dispararon contra el arquitecto Aníbal González cuando, a la seis de la tarde y tras una reunión en el ayuntamiento regresaba a su casa en la calle Monsálvez. Al llegar a la cancela tres obreros le dispararon, huyendo luego en dirección a la calle Alfonso XII.


En repulsa a este atentado se organizó una manifestación desde la Plaza Nueva, formada por comerciantes, industriales, políticos, gentes de la banca, artistas, literatos y obreros contrarios a la huelga. Entre ellos, el convaleciente Amadeo Saturnino Recio.


El día 11 de enero se informó de la detención del presidente de la Sociedad de carreros Enrique Torrella por creer que estaba implicado en los hechos. La policía divulgó que perseguía de cerca a “un sujeto de nacionalidad rusa que, procedente de Barcelona, llegó hace días, entrevistándose con los elementos exaltados” (ABC).


El viernes dos de enero de 1920 publicó El Siglo Futuro:


Detención de un presunto bolcheviqui (sic). Telegrafían de Sevilla que la Guardia civil de Castilleja de la Cuesta ha detenido a un extranjero sospechoso e indocumentado, cuyas señas coinciden con las del propagandista bolcheviqui  ruso Max Lucan, contra el que hay órdenes de detención. El detenido ha manifestado llamarse Joseph Yecan Husman. Es israelita. Ha sido trasladado a Sevilla e ingresado en la cárcel. Hace dos años desembarcó en Lisboa y se trasladó a Barcelona. Después vino a Andalucía, cuya región llevaba ya recorrida casi completamente. El detenido ha quedado a disposición de las autoridades”.


Manuel Díaz Criado, nacido el 28 de octubre de 1898, aprobó el ejercicio de ingreso en la Academia de Artillería en julio de 1915. De alférez fue destinado al Tercio Extranjero en octubre de 1921. 

"Después de tomado Tauriat Hamed, y en las avanzadas que se establecen para proteger a las fuerzas que se dedican a la reconstrucción de la fortificación, es donde sufrimos cuatro bajas. El alférez del Tercio, don Manuel Díaz Criado, herido leve, y tres heridos más, uno del Tercio, otro de Intendencia y otro de Ceriñola". La Época, 3 de diciembre de 1921. (Los olvidados, 10. Diciembre de 2020).


Las Reinas y los heridos. Doña María Cristina. Sevilla, 15. Después de visitar doña María Cristina al infante don Alfonso, marchó al Palacio de Arte Moderno, en donde está instalado el hospital de la Cruz Roja. La Reina visitó la sala de oficiales, y habló con los tenientes de Infantería señor Molins, y de la Legión señores Gallego y Díaz Criado, que resultaron heridos en el combate de Tauriat. Después visitó las salas de la Reina Victoria Eugenia, del príncipe de Asturias, de Alfonso XIII, y fue vitoreada al entrar en ésta, en la que habló con todos los soldados que hay en ella. Al salir la Reina de la sala de Alfonso XIII, el soldado Jaime Messeguer dio las gracias a la Soberana, en sentidas frases, por las atenciones de que hace objeto a los soldados la familia Real. Más tarde, la Reina visitó el hospital de San Telmo, que recorrió en su totalidad. A las tres y media marchó la Reina Cristina en su automóvil al inmediato pueblo de Castilleja de la Cuesta para visitar a la infantita Esperanza, hija de los infantes don Carlos y doña Luisa, que se educa en el Colegio de las Irlandesas. Acompañan a la Reina los infantes don Carlos, don Alfonso y doña Luisa, y el séquito que ha venido con ella desde Madrid. Doña Cristina marchará después, acompañada de los infantes, desde Castilleja a las posesiones de Villamanrique, donde el infante don Alfonso permanecerá varios días atendiendo al restablecimiento de su salud. La Reina regresará a Sevilla el sábado, y continuará su viaje a Madrid en el expreso. La Acción, 16 de diciembre de 1921.


También en Sevilla, en agosto de 1923, en la tarde del día 17, fue atracado el empleado de la recaudación de arbitrios municipales José León Arco por tres hombres armados con pistolas, dos de los cuales habían sido procesados con anterioridad: Manuel Roldán Jiménez, de 22 años, natural de Doña Mencía (Córdoba), obrero ferroviario y sindicalista, por el atentado al arquitecto Aníbal González, al cual en esta última ocasión se le ocupó una pistola del calibre 7,30, y Manuel Adame, de 26 años, soltero, presidente de la Federación Regional de Trabajadores, de oficio calderero, que había vivido muchos años en Barcelona, procesado por el atentado contra el maestro de obras Amadeo Saturnino. Hubo indicios de que el intento de atraco a José León Arco fue preparado por el sindicalista José Sánchez Garcés (alias Santiago Padilla), que se encontraba en la capital andaluza desde tres meses atrás, y que había participado en el atraco y asalto a la imprenta Alemana en Madrid. Ahora fue detenido en la Alameda de Hércules en la madrugada del día del atraco al recaudador de arbitrios.


Don Miguel de los Reyes, de Castilleja de la Cuesta, ha vendido 350 borregas a 30 reales arroba, para carne. El Progreso agrícola y pecuario, 30 de abril de 1922.

Don Miguel de los Reyes, de Castilleja de la Cuesta, ha vendido 164 borregos a 30 pesetas cabeza; 55 carneros sementales para Portugal a 150 pesetas cabeza y una jaca moruna de Pablo Romero en 1.900 pesetas.

Don Miguel Reyes Chávez, de Castilleja, ha vendido 193 borregos a 42 pesetas cabeza. El Progreso agrícola y pecuario, 30 de abril de 1925.

La feria de San Miguel en Sevilla. Don Miguel de los Reyes, de Castilleja de la Cuesta, ha vendido 300 ovejas extremeñas a 45 pesetas cabeza. El Progreso agrícola y pecuario, 7 de octubre de 1925.


Arrollado por un carro. Sevilla, 12 (4 de la tarde). – En la carretera de Castilleja de la Cuesta a Villamanrique fue atropellado por el carro que guiaba Juan Montilla Lora, vehículo propiedad de Emilio Torres Reina, el vecino de Bormujos Manuel Acevedo; sufrió la fractura de diez costillas y la clavícula derecha. Se calificó su estado de gravísimo. El Sol, 13 de enero de 1923.

María González Gómez, una de las hijas del arquitecto Aníbal González, se casó con Miguel Sánchez-Dalp Marañón, cuya madre, fallecida en el año 1950, fue María de los Ángeles Marañón Lavín, con lo que se establecen vínculos entre Aníbal y los Marañón castillejenses dueños de la hacienda de San Ignacio. La mujer de Aníbal, suegra de Sánchez-Dalp, fue Ana Gómez Millán, hija de José Gómez Otero (nacido en 1845) y perteneciente a una familia en la que cuatro generaciones se habían dedicado a la arquitectura. En efecto, la saga de los Gómez se extendió hasta los biznietos. Los hermanos José, Antonio y Aurelio Gómez Millán fueron reputados arquitectos hijos de José (1) y de la trianera María Dolores Millán.

(1) Precisamente este fundador de la saga fue autor de la casa de la familia Marañón en la sevillana calle Jesús del Gran Poder números 9-11, construida en 1901, y también se le atribuye, creo que erróneamente, la autoría de la desaparecida hacienda de Santa Teresa de Buenavista (1904) en término de Camas pero limítrofe con el de Castilleja junto a la ermita de Guía y con la carretera Sevilla-Huelva. La hacienda de Santa Teresa fue en realidad obra de su nuero Aníbal González (1a).

Aurelio Gómez Millán (Sevilla, 2 julio 1898 — 28 abril 1991). Autor del edificio del teatro Reina Mercedes (Coliseo España) (1925-30), conjuntamente con su hermano José, para Ildefonso Marañón, en el número 38 de la avenida de la Constitución (1b). Este arquitecto proyectó más de cuarenta edificios de estilo regionalista, en diversas zonas de la ciudad, algunos desaparecidos.

(1a) Escribir sobre la hacienda Santa Teresa (¿San José?) y sobre la atribución de la casa de Salinas en la Plaza, con mención a Caballero-Infante.

(1b) El edificio fue proyectado en origen como cinematógrafo en el año 1924 por los hermanos José y Aurelio Gómez Millán, sobre el solar de antiguo convento de Santo Tomás. Inicialmente se llamó Cine Reina Mercedes, pero unos meses antes de la Exposición Iberoamericana de 1929 ya era Teatro Reina Victoria, tras su reducción de aforo y ampliación del escenario, inaugurándose el día 3 de diciembre de 1931 como “Coliseo España”. Wikipedia.


Aurelio Gómez Millán* fue padre del también arquitecto Aurelio Gómez de Terreros Sánchez.**

* La Semana de la Arquitectura sigue con una placa en el mercado Puerta de la Carne y visitas a Museo de Cerámica. El Edificio del Mercado de la Puerta de la Carne, construido entre 1927 y 1929, según proyecto de los arquitectos Aurelio Gómez Millán y Gabriel Lupiáñez Gely, está inscrito en el registro de la Fundación Docomomo Ibérico (Documentation and Conservation of buildings, sites and neighbourhoods of the Modern Movement), organización internacional creada en 1990 con el objetivo de "inventariar, divulgar y proteger el patrimonio arquitectónico del Movimiento Moderno, a fin de lograr su reconocimiento como parte de nuestra cultura del siglo XX, su protección patrimonial y conservación". El inmueble fue inscrito en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz por Orden de la Junta de Andalucía, publicada en el BOJA número 158, de 8 de agosto de 2008. Europa Press. Sevilla, 7 de octubre de 2015.

**Aurelio Gómez de Terreros adquirió un chalé en la urbanización Poblado de Rozas (Gines), sita en terrenos pertenecientes a la hacienda San Ignacio.


Recién terminado un cursillo de delineante en la Universidad Laboral mi padre me llevó al cercano domicilio de don Aurelio en Gines para intentar que me proporcionase un puesto de trabajo en su estudio. Yo contaba con 18 años de edad y con una absoluta inexperiencia, así que iba con gran recelo, timidez y desconfianza. Nos habíamos relavado y repeinado y vestido con los mejores atuendos. Recuerdo que nos franqueó la entrada una sirvienta y que fuimos recibidos en un salón. Don Aurelio, sentado en un sofá, no se molestó ni en incorporarse ni en ofrecernos asiento. Apenas habló y nos despachó en un minuto escaso. Mi padre no volvió a mencionar este asunto posteriormente.


El chalé de don Aurelio, en la calle José Zorrilla. Justamente enfrente vivía Cristina, una muchacha esbelta y alta, de tipo nórdico, rubia con enormes ojos azules, que me confesó la primera vez que hablamos haber reparado en mí por la calle y tener ganas de conocerme. Era bellísima y encantadora de trato y me invitó a su casa para presentarme a su madre, viuda. Fue por la década de los 80. Fui un par de tardes y supe que el fallecido cabeza de familia era alemán de nacionalidad –siempre sospeché de algún militar huido tras la derrota de los nazis, como otros muchos que encontraron asilo en la España de Franco–. La viuda era una mujer con tendencia a la obesidad, sencilla y culta, que asistía a clases de adultos en la Universidad de Sevilla, hasta donde se desplazaba a diario en su pequeño automóvil. Tenía otro hijo, un muchacho serio y adusto que pasaba sin pronunciar palabra por el salón donde nos reuníamos. La viuda me regaló un traje de su difunto marido, pantalón y chaqueta de corte antiquísimo en tela gris claro, con unas extrañas trabillas. Nunca los utilicé porque me quedaban anchísimos.
Cristina también vino una tarde a mi casa y conoció a mi padre. Algún tiempo después se marchó a vivir a Sevilla con un muchacho bohemio y barbudo, con el cual habitó una buhardilla en el barrio de Santa Cruz. La encontré varias veces por el centro de la capital y seguía igual de educada y atenta. La última vez me dijo que se trajo a su madre a la ciudad por no dejarla sola en el chalé, y que anciana como era se encontraba "algo desorientada".


Aurelio Gómez de Terreros


Sevilla. Edicto. Por el presente, que se expide en virtud de lo dispuesto por el señor Juez de Primera Instancia número dos de esta capital, en providencia dictada en el día de hoy, se hace público que don Aurelio Gómez Millán y su esposa, doña Pilar Sánchez Terreros y Vázquez, han presentado escrito interesando la modificación de los apellidos de sus ocho hijos legítimos, nombrados doña María del Valle, don Aurelio, don José Luís, don Alvaro, doña Pilar, don Francisco Javier, don Juan Jesús y don Ignacio Gómez y Sánchez Terreros, para que en lo sucesivo puedan unirse el apellido paterno, Gómez, y el apellido materno, Terreros, formándose como un solo apellido compuesto de Gómez de Terreros, exponiendo en apoyo de su pretensión el evitar que en su futura descendencia se extinga el apellido materno de Terreros, de rancio abolengo, vinculado a numerosos títulos nobiliarios, y preciado patrimonio familiar; lo que se hace saber por medio del presente, para que puedan presentar su oposición ante este Juzgado, sito en el Palacio de Justicia, calle Almirante Apodaca, número dos, cuantos se crean con derecho a ello, a cuyo efecto se les señala el término de tres meses, a contar desde el día de la publicación en el BOLETÍN OFICIAL DEL ESTADO. Sevilla, 6 de abril de 1945. El Secretario, M. Priego.



Fueron los Terreros familia de hidalgos de Cortegana (Huelva).


Después de la decepcionante entrevista con el arquitecto don Aurelio conseguí un empleíllo de auxiliar de delineante en una pequeña empresa llamada SAFF –Sociedad Anónima de Fomento del Frío– sita en un angosto y profundo local en la sevillana calle de Santo Tomás, junto al Archivo de Indias. Abarrotado de mesas de dibujo y antiguos archivadores, con los tubos de neón precariamente suspendidos del techo, recordaba a la Oficina Siniestra de la revista humorística La Codorniz que yo leía con fruición desde muy jovencito. La hermana del director era una vieja arpía fea y despeinada que ejercía labores administrativas. Había dos delineantes técnicos, gente muy seria y de pocas palabras a pesar de andar por la treintena de edad. Uno de ellos se acabó casando con una muchacha modosita y discreta que auxiliaba a la vieja en las cuentas de la empresa. Un tercer delineante, más joven y simpático, a cuyas órdenes yo estaba, bromeaba constantemente haciendo dibujos cómicos que me enseñaba y repitiendo a modo de coletilla: "la vida es un alfajor". Una de sus creaciones era "El Trepaparedes".



A pesar de todo yo estaba cada día más deprimido e incómodo por el rígido horario y los madrugones para tomar el autobús, el regreso a Castilleja para almorzar con rapidez y volver luego a aquel antro por la tarde, así que los últimos días al llegar no saludaba a nadie, lo que originó las quejas de la arpía y un aviso de su hermano el director.

Al poco tiempo me llamó a su oficina al fondo del local el delineante jefe y me dijo con corrección, que, por ajuste de personal, iban a tener que prescindir de mis servicios. Se interesó por si yo tenía alguna carga familiar que dependiera de mi sueldo, le dije que no, y, tras cobrar, me marché sin despedirme de nadie.

La empresa se anunciaba en la prensa desde los años 60, pero a mediados de los 70 desapareció, y hoy el local está ocupado por un bar que atiende sobre todo a turistas.



Dejar aquel trabajo supuso para mí una gran bocanada de aire y vida. Todavía me quedaban muchos meses antes de que me llamaran para el sorteo de la mili. Pude seguir leyendo las obras de Pío Baroja, Azorín o Valle-Inclán de la Colección Austral que adquiría entonces, pero ahora en la comodidad de mi habitación o bajo un árbol en el campo, y no en un poyete de la avenida de la Constitución mientras esperaba que abriera SAFF para empezar la jornada de trabajo.


Volviendo al arquitecto Aurelio Gómez de Terreros, he aquí su esquela mortuoria:



Su hija María del Valle (en la foto que sigue) es catedrática de Historia del Arte en la Universidad Pablo de Olavide y en la de Huelva.




La junta de Gobierno de la Real Maestranza de Sevilla encabezada por el teniente de Hermano Mayor Alfonso Guajardo-Fajardo y Alarcón (1) publicó un libro titulado Plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla. Obras 2005-2011, con prólogo del rey Juan Carlos de Borbón, su Hermano Mayor, y con epílogo de María del Valle Gómez de Terreros Guardiola titulado La plaza de toros de la Real Maestranza de Caballería de Sevilla: reseña histórica y crítica del proceso constructivo de un edificio vivo. También participa en el libro Juan Jesús Gómez de Terreros Sánchez (2) explicando aspectos de la conservación y mantenimiento de la plaza.

A la vez se presentó una biografía del general de galeones José Fernández de Santillán (3), conde de Casa Alegre, elaborada por su descendiente Javier Solís.

Autora también la referida María del Valle del libro Antonio Gómez Millán (1883-1956). Una revisión de la arquitectura sevillana de su tiempo. Obra constituída por su tesis doctoral, la que dirigió un historiador del arte viejo conocido de quien esto escribe, el vallisoletano radicado en Sevilla Jesús Miguel Palomero Páramo (4). María del Valle produjo una labor que incide en la arquitectura de la Orden de Santiago, de interés para la historia de nuestra Villa. Juan 


(1) Encontramos a los Guajardo-Fajardo —herederos de los marqueses de la Reunión de la Nueva España— en el padrón de vecindario de Castilleja del mes de diciembre del año 1945. Viven en la calle José Antonio Primo de Rivera (hoy calle de Enmedio) n.º 32 (hoy Casa de la Cultura, Biblioteca y Archivo Municipal) María Albarracín Arias de Saavedra, marquesa viuda de la Reunión de la Nueva España, nacida en Sevilla el 31 de julio de 1891 y con residencia en Castilleja desde el año 1913. Y sus hijos José Guajardo-Fajardo Albarracín, nacido en Sevilla el 20 de marzo de 1908, de profesión labrador; Alfonso Guajardo-Fajardo Albarracín*, nacido en Sevilla el 31 de enero de 1915, de profesión militar; e Ignacio Guajardo-Fajardo Albarracín, nacido en Sevilla el 7 de marzo de 1922, estudiante.


* Fallecido en Sevilla el 21 de noviembre de 1985, Alfonso Guajardo-Fajardo Albarracín fue soldado voluntario en las Milicias Nacionales desde el mismo día 23 de julio de 1936 —fecha exacta de la caída de Castilleja— en que fueron convocadas por el mando militar. Tenía 21 años de edad y la licenciatura de Químicas recién terminada. A los cinco meses era alférez provisional en el Tercer Regimiento de Artillería Ligera. Al finalizar la guerra, teniente profesional. En 1944 capitán, por antigüedad, y en 1955 comandante honorario en la Reserva. Hasta 1973 que cumplió la edad reglamentaria. Estuvo en el ejército 36 años, 6 meses y 8 días.
Tenía tierras en Umbrete (Sevilla), localidad donde el PSOE gobernante le rotuló una calle por su "servicio del bien común". Su hijo y heredero, Alfonso Guajardo-Fajardo Alarcón, continúa la obra de su padre en dicha localidad. 
Fueron ambos tenientes de hermano mayor de la Real Maestranza de Caballería, inmersos en el mundo taurino, universitario y ateneísta. El padre entre 1979 y 1985 , y el hijo entre 2005 y 2011. Los olvidados, 12b. Enero 2021.

Juan Jesús Gomez de Terreros Sánchez, hermano de don Aurelio y como él, también arquitecto, falleció en Sevilla. Fue alumno del colegio jesuita de Porta Celi en la promoción de 1958. 


Ella, Ana María Nieto Gutiérrez, era hija del comandante de Aviación Joaquín Nieto Fernández, Caballero de San Hermenegildo y con varias cruces de Guerra y al Mérito Militar, fallecido en Chipiona (Cádiz) el 14 de agosto de 1982. Otra de sus hijas fue María Regla Gómez de Terreros Nieto.

(2) El general José Fernández de Santillán es ya conocido en esta Historia de Castilleja de la Cuesta.

(3) Jesús Miguel Palomero Páramo no es recomendable como compañero de mesa en tareas de investigación que exijan sosiego, silencio y concentración. Mi experiencia con él durante varios años en el Archivo Histórico Provincial de Sevilla es absolutamente negativa.

 

María del Valle Gómez de Terreros

La hacienda Santa Teresa de Buenavista, ya desaparecida, la inició el arquitecto José Gómez Otero y la completó su nuero Aníbal González, en 1904. El capitel recordaba al del Café París en la sevillana plaza de La Campana (1). Ambos edificios cayeron bajo la piqueta casi a la par.
Entonces niños, o jovencitos, con el material del pasado reconstruyen la hacienda quienes fueran vecinos de ella, en los pisos de La Depuradora o en la barriada de Coca de la Piñera, también como arquitectos, si bien inmateriales, en los espacios —¿acaso más reales?— de la mente:
"... he vivido 25 años en la depuradora de aguas y pase la niñez cerca del castillo como lo llamamos antes. La familia que mantenia el recinto hacia unos pastelitos buenisimos..."
"...yo tambien viví frente a esta hacienda en Coca de la Piñera y ademas tenia una huerta con unos tomates buenisimos. Recuerdo la vista que habia deste lo alto del torreón..."

Y yo, no menos arquitecto mental que aquellos muchachos, también recompongo el "castillo" que contemplaba desde la carretera al pasar cuando, bien en autobús o bien andando, iba o volvía desde el pueblo a la ciudad, o viceversa. Cuando eramos niños nunca osamos penetrar ni tan siquiera en el amplio solar delantero porque irradiaba todo aquel área del oriente castillejano una fuerza repelente, exóticamente aristocrática. Al paso de los años, ya el edificio ruinoso y abandonado, hice alguna visita de inspección. Los moscardones, las ratas, los drogadictos y las hordas de arrapiezos lo habían tomado como cuartel general. No me atreví a subir al segundo piso y mucho menos al torreón debido al mal estado de la escalera.

Al poco tiempo de mis inspecciones arqueológicas, como por arte de magia aparecieron ocupando la zona el gran depósito de agua de Emasesa y el subsidiario Arboreto.

(1) El Café París, tan frecuentado por el médico Juan Manuel Lara:

"Al sevillano café de París sus dueños le cambiaron el nombre por el de Café de Roma tras el triunfo de las hordas franquistas en 1939, ya que Italia, al contrario que Francia, era aliada de los vencedores de la Guerra Civil. Estaba situado en la esquina de la calle O´Donnell con la Campana, que hoy ocupa un Burguer King y, en efecto, como dice Juan Manuel Lara, a él acudían toda clase de gente —de la mediana y alta burguesía—, así como toreros y artistas, siendo un gran referente de la vida social sevillana durante las primeras décadas del siglo XX. Tenía en la primera planta un salón de billares, y los demás con amplios espejos y sillería tapizada de rojo". Historia de los apellidos, 21z. Agosto de 2020.

De inmediato me extenderé sobre una primera documentación de la hacienda de Santa Teresa, hacia el año 1739, con detalles sobre sus primeros dueños y sobre gentes relacionadas con ellos. Ya entonces se hablaba de un edificio de habitación, sobre el que es de suponer edificarían José Gómez y Aníbal González el de principios del siglo XX. La original hacienda dieciochesca la compró el primer Negrón llegado a nuestra Villa.





Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...