domingo, 19 de enero de 2020

Historia de los apellidos, 21.



Firma de Miguel Vázquez de Espinosa. Nótese como "sesea", al igual que su hermano Juan y al contrario que su hermano fray Antonio (ver entrada anterior). Así, dentro de una misma familia podían darse las dos características del habla andaluza, al menos en lo que respecta a la escritura. Hay lingüístas que sitúan el origen de la letra zeta en la cultura persa, quizá en el jeroglífico de un arma del tipo de la hoz, desde donde pasó a los fenicios y desde ahí a los griegos.


Cuando a mediados del siglo II antes de Cristo los romanos conquistaron la Magna Grecia asimilaron muchos rasgos culturales de la nueva tierra descubierta, y con ello incorporaron a su vocabulario palabras de origen griego, viéndose obligados a añadir nuevas letras a su alfabeto latino para casos de puros grecismos como por ejemplo céfiro, zona (1) o zeugma. Pero la adopción de la letra zeta —del griego clásico "Ζ" (ζ), ζῆτα (dseta)— fue en realidad una recuperación, porque existió ya con anterioridad en el alfabeto etrusco, si bien había sido desechada por el censor Apio Claudio en el año 312 antes de Cristo, al juzgarla "desagradable y extranjera".


                                    Apio Claudio el Ciego entrando en el Senado de Roma.

(1) Zona. Por seguir la pista de un ejemplo de la letra zeta griega, sepamos cómo la palabra zona apareció por primera vez en castellano en el año 1438, procedente del latín zona, y este tomado del griego zðnē, propiamente "cinturón", derivado de zðnnymi, "yo ciño". (Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Corominas). La raíz indoeuropea yōs- (ceñir) se localiza en el avéstico yāsta (ceñido); en el lituano júosta (cinto); en el albanés ngjehs (yo ciño); y en el eslavo antiguo eclesiástico pojaśǫ (ceñir). (Diccionario etimológico indoeuropea de la lengua española. Edward A. Roberts y Bárbara Pastor).



En el protocolo de la foto que abre esta entrada podemos ver que Miguel firma junto a un Dionisio (Dionicio) Ramírez (Ramíres), quien no es otro que su cuñado el Dionisio Caro marido de su hermana Ana María (En la vª de Castilleja de la Qta en veinte y seis das. del mes de Junio de mill y seyscientos y diez y ocho aºs yo Jhoan Ramos çambrano beneficiado de la parrochial de Santiago esta vª de Castilleja de la Qta. aviendo precedido las amonestaciones y demas Requisitos necesarios despose a dionicio caro hijo de Fernan nuñez y de Joana gra. caro su mujr vezinos de Sanlucar La mayor el qual traxo fe de averse amonestado tres meses  con Ana mª hija de Joan vazquez de moron y de leonor gra vezinos desta dcha vª a los quales di las bendiciones nupciales siendo testigos y padrino Antonio Carrillo*, Alonso Lopez de Leon y miguel jeronimo vezinos de la dcha vª en fe de lo qual lo firme Jhoan Ramos çanbrano. Historia de los apellidos, 20e. Agosto de 2019).

Dionisio Caro [ahora apareciendo como Dionisio Ramírez] y Miguel Vázquez de Espinosa firmaron, —según se ve en las fotos—, el siguiente documento: Dionisio Ramírez, vecino de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, por sí y en nombre de su mujer Ana María Vázquez de Espinosa, otorga por la presente carta que vende a don Sebastián Melgarejo (1), vecino de Sevilla, unas casas que él tiene en el Señorío Viejo de esta dicha Villa, con su portal, corral y un pedazo de cortinal, linde con casas de don Gabriel de Melo Maldonado y con casas de Pedro Narváez, difunto ... ... legítima ... su suegro Juan Vázquez de Morón, con un tributo de ... y con otro de 3 ducados y medio al año que se paga a la obra pía que instituyó Francisco Miguel, que el comprador don Sebastián deberá empezar a pagar desde 1º de abril de este presente año. Y le vende la casa así deslindada por precio de 725 reales, que recibe de contado (siguen dos párrafos ilegibles por manchas de humedad) = Y nos Miguel Vázquez de Morón y Sebastiana de Espinosa, doncella honesta su hermana, vecinos de esta dicha Villa, de mancomún ratificamos lo actuado por dicho Dionisio Ramírez en nombre de la dicha Ana María su mujer, hermana de los dichos Miguel y Sebastiana Vázquez ... Y yo Miguel Vázquez digo que por cuanto sobre las dichas casas y otros bienes raíces están situados 100 ducados de precio principal, cuyo rédito son 5 ducados que se pagan al año a Mariana de Herrera, vecina de Sevilla, viuda, me obligo a pagarlo y a dejar libre y quito de él al comprador don Sebastian Melgarejo.
Miguel Vázquez obliga al pago de este tributo 2 aranzadas y media de viña y tierra calma que posee en el pago del Toconal en Valencina del Alcor, linde con viñas de Francisco Martín Miño, y unas casas que tiene en el Señorío Viejo de Castilleja, linde con casas del Conde-Duque de Olivares y con casas de don Gaspar de Córdoba. Y la dicha mujer de Dionisio, Ana María de Espinosa, igualmente se obliga al cumplimiento de la presente escritura. Y su marido Dionisio Ramírez obliga a ello las personas y bienes de ambos. También se obliga Sebastiana de Jesús (sic) a lo dicho. Dado en esta Villa estando en las casas de morada de Miguel Vázquez de Espinosa, a 26 de marzo de 1631. Testigos, Simón Méndez, Alejos de Castellón y Domingo Álvarez de Herrera.

(1) El jueves 24 de marzo de 1639 el bachiller Domingo Calderón, cura beneficiado de la iglesia de Santiago de Castilleja de la Cuesta, bautizó a Miguel Joseph, hijo de don Sebastián Melgarejo* y de doña Catalina Carreño. Padrino, Miguel Gerónimo Melgarejo, vecino de Sevilla en la collación de San Lorenzo.
Sebastián y doña Catalina hubieron también a Alonso Melgarejo Carreño Esquivel, quien casado con Isabel María Ponce de León hubo a Sebastián Melgarejo Ponce de León, Veinticuatro de Sevilla y Alcalde de la Santa Hermandad. Isabel María era hija de Antonio Ponce de León, natural de Utrera, y de Leonor Contador Dalvo**, natural de Sevilla. Estos Alonso Melgarejo e Isabel María también tuvieron a Miguel Melgarejo Ponce de León, quien casado con María de Auñón y Santos hubo a Alonso Melgarejo Ponce de León y Auñón, Teniente de Veinticuatro por el marqués del Carpio, duque de Alba; también fue Alcalde de la Santa Hermandad como su hermano Sebastián. María de Auñón era hija de Francisco de Auñón Torregrosa y Monsalve, caballero de Santiago, y de Faustina Teresa de Santos.
Asimismo Sebastián Melgarejo y Catalina Carreño, —los compradores de la casa de los hermanos Vázquez de Espinosa en Castilleja—, tuvieron a Beatríz Melgarejo Carreño de Esquivel, viuda del Veinticuatro Diego Contador Dalvo** Ponce de León y tutora de sus menores hijos Juan, Salvador, Francisco, Antonio y Ana Contador Dalvo Ponce de León.
* Bautizado en Sevilla en la parroquia de San Vicente el 17 de febrero de 1602, Sebastián Melgarejo fue nombrado Familiar del Santo Oficio en Castilleja de la Cuesta el 30 de marzo de 1637. Poseyó un cortijo en Valencina del Alcor al pago de Valdefrancos y fue Alcalde de su Concejo en 1636. Fue Alcalde de la Santa Hermandad en Tomares y estuvo empadronado entre los hijosdalgo de la villa de Espartinas en 1639. Otorgó testamento en Sevilla ante el escribano Francisco López Castellar el 19 de marzo de 1666. Sebastián Melgarejo descendía del guipuzcoano Mosen García de Vergara, nacido hacia 1429 y radicado en Sevilla hacia 1449, caballero de Santiago y comendador de Benazuza (Sanlúcar la Mayor); biznieto de Mosen fue Ruy Díaz Ortiz Melgarejo, nacido hacia 1469, señor de Torres de Guadiamar (Aznalcázar) y Veinticuatro de Sevilla que acompañó a los Reyes Católicos en la conquista de Granada. Nieto de este Ruy Díaz fue otro Ruy Díaz Ortiz Melgarejo nacido en Salteras en 1519, "hidalgo, militar, conquistador, explorador, estadista, minero y funcionario colonial español establecido en la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay" (Wikipedia).
** Diego Contador Dalvo Ponce de León nació en Sevilla y fue empadronado entre los hijosdalgo en 1636 y 1678. Se casó con dicha Beatríz Melgarejo el 21 de abril de 1629 en la sevillana parroquia de San Miguel. Diego y Beatríz tuvieron entre otros hijos a Antonio Contador Ponce de León Melgarejo, casado con la chilena Agustina Cisternas Fulcas y fallecido en Lima (Perú) hacia 1724. Antonio fue fundador de la familia Contador en Chile.
Por la Blanca de la Carne (Violante de Albo y Baena, viuda y sobrina de Juan Ponce de León, hermana de Garcia de Baena y ambos hijos de Juan Contador de Baena y nietos de García de Baena) encontramos parentesco entre estos Contador y los Illescas que estudiamos en Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (2), entrada de mayo de 2016, parentesco que queda confirmado por R. Pike en Aristócratas y comerciantes. La sociedad sevillana del siglo XVI, Barcelona, 1978, citada por Enrique Soria Mesa y Santiago Otero Mondéjar en Los judeoconversos de Baena (siglos XV-XVII). Rechazo e integración social (un estudio integrado en Nobles judeoconversos. El origen judío de las élites andaluzas). "Es muy probable que los Contador de Baena fuesen el linaje converso de Baena que más éxito social alcanzó durante los siglos modernos, llegando incluso a titular como marqueses. Su inmensa riqueza les permitió fundar varios mayorazgos de enorme cuantía, adquirir señoríos y ostentar sobre sus personas todo tipo de honores y dignidades [...] Convertido en regidor de esa urbe (de Málaga) en 1558, Juan y su hermano Diego debieron de acumular una enorme fortuna, evidenciada en la fundación por parte de ambos de varios mayorazgos para los hijos de Juan y de su mujer, Isabel Dalbo, miembro de una destacada familia sevillana de origen judío. Vínculos valorados en decenas de miles de ducados, una enormidad para la época.
Asentados al poco en Sevilla, seguramente al calor de los negocios que se podían efectuar desde esta puerta de las Indias, los Contador emparentaron con lo más granado de la sociedad hispalense, familias todas ellas de parecido corte al suyo, o sea de progenie hebraica y más de un tropiezo con la Inquisición (Illescas, Alcázar…). Acabando por cambiarse de apellido, llamándose Ponce de León; comprar señoríos y adquirir finalmente el título de marqueses de Castilleja del Campo (1682)". (Enrique Soria y Santiago Otero, obra citada).
  En la "Relacion de las fiestas de toros y juego de cañas con libreas que en la ciudad de Sevilla [plaza de San Francisco] hizo don Melchor del Alcázar en servicio de la Purísima Concepción de Nuestra Señora en martes 19 de diciembre de 1617" Diego Ortiz de Zúñiga (Anales eclesiásticos y seculares de Sevilla) cuenta que "Juan Contador de Baena y don García Contador su hijo [llevaban] lanzas vestidas de gasa leonada y plata, y de rosa a rosa arcos de gasa de plata amarilla, mangas blancas ricas". Entre estos aristócratas torturadores de toros también se encontraban el Veinticuatro don Fernando Melgarejo, el Marqués de Ayamonte o don Gaspar y don Diego de Virués, con "las lanzas desnudas con banderillas y cometas azules y plata, mangas de olán cuajadas de argentería de oro".

Merced a los últimos hallazgos documentales hemos sabido que también Miguel Vázquez de Espinosa hizo el viaje al Nuevo Mundo. De esta manera, los cuatro hijos varones de Juan Vázquez de Morón, a saber: el capitán Juan Vázquez, Francisco Vázquez, fray Antonio Vázquez de Espinosa y este Miguel, pasaron a las Indias, si bien el último no debió completar en aquellas tierras el año de estancia a juzgar por las fechas en que nos lo encontramos en Castilleja. Sobre su viaje él mismo nos informa, como vamos a ver.
Estamos ahora en una Castilleja otoñal, con un tiempo en el cual alternan estruendosos chaparrones y relumbrante sol. El día es el 13 de octubre de 1621 (1). La hora, a media mañana. En casa del viudo Juan Payán (2) hay bastante ajetreo y bullicio a pesar de que se encuentra enfermo, postrado en la amplia cama al centro de la alcoba sumida en una casi total oscuridad. Son los prolegómenos del testamento que se dispone a otorgar. Hasta sus oídos llegan conversaciones en las que destaca la ronca voz de familiar acento holandés que emite su nuero Adrián Bambel, marido de una de sus hijas, Francisca de Vega. Interviene en las chácharas su otra hija, Ana de Vega —mujer de Juan de Castro—, y se percibe, como un trágico vacío, la ausencia del hijo menor, Juan Payán el mozo, a la sazón en Indias y sin dar señales de vida desde más de diez años atrás (3).
A la casa han allegado igualmente los apesadumbrados hermanos del enfermo, Miguel Payán (4) y Pedro Pérez, y la cuñada Lucía de Vega —esposa de Alonso Montaño—. También están allí el padre de fray Antonio Vázquez de Espinosa en calidad de testigo del testamento que se dispone a elaborar el escribano Cristóbal de las Cuevas, y Juan Gómez, otro vecino de la Villa que asimismo atestiguará. De inmediato se hacen los preparativos: una mesita arrimada a la cama de Juan, un candelero de azófar con cuatro luces, y una silla de respaldo para el amanuense. Por fin entran todos, permaneciendo inmóviles de pie, como sombras junto a las paredes, y comienza a oírse en el denso silencio el rasgueo de la pluma en el papel, que plasma la rutinaria introducción confesional mientras que el perro casero, como consciente del trascendental momento, se echa en un rincón mirándolo todo con los ojos muy abiertos. Hasta la algarabía de los gorriones en el frondoso limonero del patio parece haber enmudecido ante la ceremonia. El enfermo, jadeante, con voz débil interrumpida por retumbar de golpes de tos seca, da principio a expresar su última voluntad, apoyando su enflaquecida memoria con gestos temblorosos de una mano macilenta con la que señala de vez en cuando una pila de polvorientos libros de cuentas y viejas memorias garabateadas en amarillentos folios, mamotreto que su hija Ana ha extraído del remoto fondo de un arcón del desván y colocado sobre la mesita del notario, el cual de cuando en cuando revuelve descuidadamente aquellos papelotes carcomidos para trasladar, aquí y allá, alguna nota sucinta.
Juan Payán quiso ser enterrado en la iglesia de Santiago, en la sepultura que a sus albaceas les pareciere, y que el día de su entierro acompañasen al cadáver 8 sacerdotes y se dijeran tres misas en dicha iglesia: una en el altar del Santo Cristo, otra en el de Nuestra Señora del Rosario, y la restante en el de Nuestra Señora de la Concepción, cantadas o rezadas según decidieran sus albaceas. Mandó por su ánima las acostumbradas misas, novenarios y treintanarios. Declaró haber tenido ciertas cuentas con Antonio Carrillo, mayordomo del Conde de Olivares para las dos Castillejas, por cierto trigo que sembraron juntos y de un tributo de gallinas que el testador paga al dicho Conde, todo ello hasta fin del año 1620, y dijo no deberle cosa alguna porque todo lo pagó con 100 reales que Carrillo cobró por él de Francisco de Torreblanca, y así lo declaró en descargo de su conciencia. Dijo que cuando casó a Francisca de Vega su hija con Adrián Bambel le dio en bienes muebles de casa 1.500 reales, y manda que si ella quisiere heredar, que los traiga a colación. Nombró por sus albaceas a los dichos Adrián y Francisca, y por herederos a esta, a Ana de Vega y a Juan Payán, sus hijos con Ana de Vega su difunta mujer.

(1) En este 1621 fray Antonio se encontraba sojuzgando indígenas en Santiago de los Caballeros, la antigua ciudad de Guatemala*. Cuando los tlaxcaltecas al mando del Adelantado Pedro de Alvarado** emprendieron la conquista de la región en la década de 1520 renombraron en su lengua náhuatl a los poblados que tomaban, topónimos que copiaron los cronistas españoles. De ahí viene el de Guatemala, que Alvarado escribió tres veces en su primera Carta de Relación dirigida a Hernán Cortés, fecha en Utatlán el 11 de abril de 1524. Pocos meses después desde México el 15 de octubre es el mismo Cortés dirigiéndose a Carlos V quien la usa: "unas ciudades de que muchos días había que yo tengo noticias que se llaman Utatlán y Guatemala". Seguramente es la castellanización del vocablo Quauhtemalan (lugar de muchos árboles) de origen, como decía, náuatl, al igual que Utatlán (lugar donde abunda el bambú). El carmelita castillejano conoció a los descendientes directos de estos tlaxcaltecas al servicio del Adelantado: "En este lugar, donde estuvo fundada la ciudad de Santiago de Guatemala hay el pueblo referido, que conserva el nombre de la Ciudad Vieja; es de indios mexicanos privilegiados, que ayudaron a conquistar la tierra al Adelantado; éstos son doctrinados y enseñados por los religiosos de San Francisco". (Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa).
* "...fundada en un valle fértil, llano y ameno, cercado de serranías por todas partes, que tiene más de seis leguas de circunferencia, de largo más de tres, y de ancho dos; corre por él un río Norte Sur, en cuyas riberas y márgenes hay poblados algunos lugares de indios, fundados molinos de pan, huertas y arboledas de frutales de España y de la tierra; milpas, que son los sembrados de trigo, maíz, otras semillas, hortalizas y legumbres; todo el Valle, donde está fundada la ciudad es de temple de primavera todo el año. Después de haber descubierto y conquistado el Adelantado don Pedro de Alvarado estas provincias el año de 1524, fundó y pobló la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, una legua, de donde está al presente, en el remate y fin del valle en las faldas de un alto volcán que llaman del Agua, donde hay un buen pueblo de indios con un convento de San Francisco que llaman la Ciudad Vieja, enfrente de otro altísimo volcán que tiene dos picachos; por el que está a Lessueste arroja grandes ríos de fuego y piedra pómez grandísimas hechas de fuego, y cuando hace tiempo tempestuoso y llueve se embravece, da grandes bramidos y truenos y echa mayores ríos de fuego, y es tanta la luz que hace y resplandor, que con estar al presente apartada la ciudad de él tres leguas, a la luz de él se lee de noche, aunque sea muy oscura, una carta, como lo experimenté el año de 1620 cuando estuve en ella; en ocasiones ha hecho muchos  daños a los ganados y sembrados de la comarca [...]. (Compendio).
** El Adelantado Alvarado —un excepcionalmente canallesco y despiadado explotador de indígenas— tuvo muerte accidental y fortuita, a pesar de haberla encontrado en plena batalla contra los indios de la provincia de Jalisco de la Nueva Galicia, que se habían rebelado contra los invasores hispanos. Ocurrió en 1524. Cuenta fray Antonio que "habiéndose fortificado los indios en un peñol alto y fuerte junto al pueblo de Ezatlan de la dicha provincia, por ser el sitio y lugar áspero, murieron de ambas partes muchos y cayeron cantidad de caballos y caballeros despeñados la cuesta abajo; en esta ocasión estaba el Adelantado don Pedro de Alvarado en medio de la ladera en su caballo, vio venir de lo alto otro caballo rodando hacia donde él estaba; y apeádose de su caballo con prestreza, se puso en parte que le pareció segura, y como el caballo por la aspereza de la cuesta venía con tanta furia rodando, dio en una peña, y resurtió con tan gran golpe sobre donde estaba el Adelantado que se lo llevó tras de sí, día de San Juan [junio] el dicho año de 541, de allí le llevaron los suyos al pueblo de Ezatlan, donde murió como buen cristiano dentro de pocos días, con general sentimiento de todos". A la ciudad de Guatemala a 350 leguas de allí llegó la noticia, y su mujer doña Beatríz de la Cueva "tiñó toda su casa de negro, no admitía consuelo de todos cuantos la iban a consolar; decía que ya no tenía Dios más mal que hacerle y otras palabras locas y de mujer sin sentido". "Que oyendo decir [doña Beatriz] que el lugar donde a su marido le había sucedido la desgracia se llamaba las sierras de Muchitiltic que en lengua mexicana quiere decir Todo Negro, porque cinco leguas de serranía que hay desde el pueblo de Muchitiltic hasta Istlán, tierra y piedras todo es negro: para conformarse con él mandó teñir de negro toda su casa por dentro y fuera, patios, salas, retretes, cocinas, caballerizas, ranchos, hasta los tejados vistió de luto y púdose hacer con facilidad porque en la orilla del río había un pantano de tierra tan negra como tinta espesa y no costaba más que acarrear el barro, y ella se metió en un aposento muy oscuro y no quería ver luz, ni aun de una vela". Fray Antonio de Remesal, Historia general de las Indias Occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, 2 tomos. Edición de Carmelo Sáenz de Santamaría, Madrid, Biblioteca de Autores Españoles.
Como las desgracias nunca vienen solas, al mes comenzó a caer sobre la ciudad un diluvio rabioso, tal que no se conocía antes en aquellas tierras, y a los dos días de lluvia ininterrumpida, hacia las dos de la madrugada, un seísmo y una fuerte avenida de agua que bajaba por la ladera del volcán arrastrando peñascos arrasaron, entre muchas otras, la enlutada casa del difunto Adelantado. Al ruido de temblor de tierra y la riada doña Beatríz se levantó de su cama y junto con once criadas se refugió en el oratorio, abrazada a una imagen sacra, pero la furia del agua se llevó por delante la capilla y las ahogó a todas. Hace notar fray Antonio que si doña Beatríz hubiese permanecido en su dormitorio habría salvado la vida, porque fue la única estancia que permaneció en pie tras el terremoto y la tormenta. Desde aquellos días se denomina al volcán "del Agua".
Había acudido Pedro de Alvarado a sofocar la rebelión de Jalisco, y para ello hubo de suspender los preparativos para invadir China: "La Historia Verdadera [de Bernal Díaz del Castillo] cuenta que Alvarado la segunda vez que fue a España hizo ciertas capitulaciones con el rey para ir a descubrir China y las islas de las especies desde la Nueva España para lo cual debía organizar una armada a su costa, a cambio de lo cual el rey le daría ciertas mercedes en aquellas tierras. Bernal dice no haber visto la capitulación. Recuerda cómo esa vez Alvarado “vino casado con una señora que se decía doña Beatriz de la Cueva, hermana que fue de una doña Francisca de la Cueva, hermosa en extremo, primera mujer que fue de don Pedro de Alvarado, que falleció en la Veracruz de la Nueva España. Alvarado puso en el Mar del Sur (en un puerto llamado de la Purificación en la “provincia” de Jalisco en el océano Pacífico) trece navíos bien abastecidos, una “pujante armada” de más de 550 soldados, flota en la que gastó
`muchos millares de pesos de oro, que con ellos en Sevilla se pudieran labrar más de ochenta navíos, que no le bastó la riqueza que trajo del Perú, ni el oro que le sacaban de las minas en la provincia de Guatemala, ni los tributos de sus pueblos, ni lo que le prestaron sus deudos y amigos y lo que tomó fiado de mercaderes; pues lo que gastó en caballos y capitanes y soldados y arcabuces y ballestas y todo género de armas fue gran suma de pesos de oro´ (ver Aurora Díez-Canedo Flores. Septiembre de 1541: un desastre en Guatemala. De la Relación a la historiografía del siglo XVI. E-Spania. Revue interdisciplinaire d`études hispaniques médiévales et modernes).
Ya teníamos alguna noticia de la ciudad de Guatemala: "Renunciación de añil y bálsamo que hicieron Miguel Vázquez y su hermana a Juan Fernández Jurado. Sepan cuantos esta carta vieren como nos Miguel Vázquez y Sebastiana de Espinosa, vecinos que somos de la Villa de Castilleja de la Cuesta, otorgamos y conocemos y decimos que por cuanto Juan Bautista Bonifaz*, vecino de la ciudad de Guatimala de la provincia de Honduras de las Indias, en los años pasados de 1620 y 1621 envió y consignó a nuestro padre Juan Vázquez, vecino que fué de esta Villa, ya difunto, 42 cajones de añil y 8 botijas de bálsamo, como parecerá de los registros que de ello se hicieron, a que nos referimos, en las naos que en los dichos años vinieron de la provincia de Honduras, las cuales dichas mercadurías el dicho Juan Bautista Bonifaz remitió y consignó a don Francisco Velázquez de Ávila". (Historia de los apellidos, 20l. Septiembre de 2019).


                                          La ciudad de Guatemala con el volcán al fondo

(2) Los Payán en Gines se remontan al menos al año 1549 en el que Alonso Sánchez Payán compartió alcaldía ordinaria con, precisamente, Cristóbal Andrés, marido —o quizá padre del marido— de la tía materna de fray Antonio.
En 1619 Juan Payán fue Alguacil Ordinario de dicha villa, y en 1624 el Receptor de Bulas se llamaba Juan Payán, acaso el mismo cuyo testamento acabamos de ver, que sobrevivió a su enfermedad. Juan Payán volvió a ser Alcalde Ordinario, junto a Cristóbal Alonso el viejo, en 1626, y hasta nueve años después, en 1635, no vuelve a resurgir el apellido, cuando ostentaba el alguacilazgo ordinario un Andrés Payán. Este Andrés sería Regidor en 1638, como lo fue un año después Miguel Payán. En 1642 Diego Payán ejerció de Mayordomo y Depositario del Concejo ginencino, y de Regidor en el 45. De nuevo Andrés Payán en el 46 como Alcalde Ordinario, en el 47 como Alcalde de la Santa Hermandad, y en el 48 otra vez de Alcalde Ordinario. Diego Payán aparece rigiendo en el Concejo en 1649, y ya durante el resto del siglo siempre hay algún representante de esta familia de Gines en algún oficio del Concejo, junto a los Martín Chaparro (Historia de los apellidos, 20u). Los Payán de Gines entroncaron con los Oliver de Castilleja hacia el siglo XVIII y en la actualidad viven en nuestra Villa varios de sus descendientes.

(3) Es respecto a este desaparecido Juan Payán por donde tendremos noticia del viaje ultramarino de Miguel Vázquez de Espinosa.

(4) Un hijo del sobredicho Miguel Payán, llamado Jusepe, también pasó a Indias, donde debió coincidir con su primo hermano el desaparecido Juan Payán. Jusepe, natural de Gines, hijo de Miguel y de Lorenza García, fue como criado del capitán Juan Menéndez Márquez, gobernador de Popayán. Está documentado en el Archivo General de Indias:
Expediente de información y licencia de pasajero a Indias del capitán Juan Menéndez Márquez, gobernador de Popayán, a Popayán, con las siguientes personas:
— Pedro Menéndez, hijo.
— Juan García Castellano, criado, natural de Villanueva de Alcardete, hijo de Juan García Castellano y de Catalina Bustos.
— Esteban de Sandoval, criado, natural de Écija, hijo de Esteban de Sandoval y de Isabel de Montesdeoca.
— Jusepe Payán, criado, natural de Gines, hijo de Miguel Payán y de Lorenza García.
— Gaspar González, alférez, natural de Cartaya, hijo de Ginés Rodríguez y de Juana Martín Hachera.
(Fecha de la licencia, 25 de junio de 1620).
El gobernador de Popayán Juan Menéndez Márquez fue Tesorero Real y gobernador interino de la Florida, cargo que ostentó su padre Pedro Menéndez Márquez* entre 1577 y 1594 y en el que le sucedió su hijo Francisco Menéndez Márquez.
*Sobrino de Pedro Menéndez de Avilés, primer gobernador de Florida —entre 1565 y 1574— y de Cuba y la Nueva España, y de Bartolomé Menéndez, Almirante de la Flota de Indias, naturales de Avilés en Asturias.
Hay digitalizada en el Portal de Archivos Españoles en Red abundante documentación sobre estos Menéndez que ejercieron cargos en La Florida.



martes, 14 de enero de 2020

Historia de los apellidos, 20z.



En la foto un desconocido manuscrito que fray Antonio Vázquez de Espinosa dirige al rey Felipe IV y que he obtenido en el Archivo General de Indias. El folio, en buen estado de conservación, escrito por una de sus caras, estaba traspapelado en un grueso legajo formado por escuetas notas, apuntes, cartas, borradores y billetes de muy diversa índole, un auténtico galimatías que al parecer fue en principio ordenado cronológicamente, pero que búsquedas afanosas por parte de descuidados investigadores han ido barajado inmisericordemente desde los albores de la famosa colección sevillana, resultando en un bloque de papelotes que deserva varias jornadas de trabajo para su total escudriñamiento. Ofrezco la transcripción del manuscrito espinosiano:

Señor. 

El Mº fr. Antº Vazquez Calificador (1) del S ͭ º  Offº y comissº Genˡ del orden de N ͭ ͬ S ͬ ͣ del Carmen = diçe que el y sus herⁿ⁰ˢ el Cap ͭ ͣ ⁿ Joan Vazquez y fran ͨ  ͦ Vazquez, que el año de 625 echaron un Galeon a fondo con 280 turcos y el de 626 murieron peleando con los olandeses de que se hizo inform ͦ ⁿ. en la Contratación por el conde de la puebla (2) an servido a V Mag ͩ  mas de 60 años en las indias sin aver recebido remuneracion de sus servi⁰ˢ. como consta de los papeles que tiene presentados en el Rˡ Consº de las indias a 7 años que asiste en esta Corte donde demas de los serv⁰ˢ. de las indias a hecho otros de consideracion a V Mag ͩ  advirtiendo y defendiendo con razones no fuesse la armada que se embiaba al mar del sur en 4 Juntas y la ultima ante el Conde de la puebla V. Mag ͩ  le a dado dos decretos para que el consejo le consulte en las Ocasiones que ubiere conforme a su profession para acudir a las oblig ͤ ˢ que tiene de tres doncellas guerfanas y virtuosas una herᶰ ͣ y dos sobrinas = a escrito un Compendio de las indias que tiene para imprimir en que con Claridad da a entender todo lo que ay en ellas y las rentas de las iglesias y sus dignidades y prevendas las plaças y off ⁰ˢ con los salarios que tienen por donde se sabra con distincion lo que pertenece de mesada (3) a cada uno.
Suppca. a V Mag ͩ   en consideracion de los servi⁰ˢ referidos y el mayor tpo. que asiste en esta Corte se sirva de mandar se consulte la Abadia de Guayana (4) antes de embiar a Roma por la grande necesi ͩ  que ay en aquellas prov ͣ ˢ  donde ay mas de 350U almas que reducir a la fe, pues no ay inconveniente de hacerlo assi pues no se erige iglesia ni ay prevendados, sino solo como embiar un cura, O dotrinero que Cuide del Remedio de ellos a que podra acudir por ser pratico y saber las lenguas en que recibira mrd. y buena obra.

El Mº Fr. Antº Vazquez

Acuerdese lo que contiene este memorial en su occassºᶰ

En el Cnsº 26 de Se 1629.


(1) Calificador del Santo Oficio, el doctor en teología, maestro en artes, catedrático o lector en convento, nombrado por el tribunal de la Inquisición para censurar los libros o proposiciones. Parece que las crecientes actividades de censura de libros obligó al Santo Oficio a reclutar calificadores entre personas que no tenían formación universitaria y que sólo habían estudiado en su orden religiosa. Jovellanos se quejaba del bajo nivel de los calificadores de su época, que solían ser frailes que no conocían idiomas extrajeros y sólo sabían un poco de teología escolástica y moral casuística. Julio Caro Baroja. El Señor Inquisidor y otras vidas por oficio. Madrid, Alianza Editorial, 1970, pág. 59.

(2) Lorenzo de Cárdenas Valda y Zárate. Sustituyó a Fernando de Villaseñor como Presidente de la Casa de la Contratación. Este último, Villaseñor, había recibido en el puerto de Bonanza a fray Antonio regresado de Indias: "Fernando Sanz, maestre que sucedió en lugar de Gonzalo Martín de Porras. 1622. Almiranta de Honduras. En el puerto de Nuestra Señora de Bonanza a 28 de noviembre de 1622 años el Sr. licenciado Fernando de Villaseñor, del Consejo de Su Majestad en el Real de las Indias y su Presidente en la Casa de la Contratación de Sevilla, visitó de venida la nao Nuestra Señora de la Candelaria, maestre Fernando Sanz que sucedió en lugar de Gonzalo Martín de Porras, maestre que este dicho año ha venido de la provincia de Honduras en compañía de la flota general Fernando de Sousa, la cual visita Su Señoría hizo con asistencia del Sr. licenciado don Gregorio Gonzalez de ¿Contreras?, Fiscal por Su Majestad de la Real Audiencia de la dicha Casa de la Contratación, en la forma y manera siguiente:
Pasajeros: 
—el padre fray Antonio Vázquez, de la Orden de Nuestra Señora del Carmen, viene de la provincia de Honduras con licencia del Gobernador y de su Perlado". Historia de los apellidos, 20k. Septiembre de 2019.
Por el tiempo de las muertes de los dos hermanos de fray Antonio el Conde de la Puebla envió al rey Felipe IV un informe acerca de una petición de los vecinos de Puerto Rico damnificados por los ataques holandeses y por un gran huracán:
Señor. En carta del Real Consejo de las Indias de 23 de noviembre del año pasado [de 1626] se nos dice que en 12 de julio de 1626 prorrogó el rey don Felipe III Nuestro Señor que es en gloria por 4 años a la Isla de San Juan de Puerto Rico el tiempo que le estaba hecha merced de que de los frutos de aquella Isla que se trajesen a esta ciudad [de Sevilla] no se pagasen mas de 7 y medio por ciento de derechos y alcábala, y que por cédula del mismo día se la hizo asimismo de que se le diese para ello el despacho necesario sin les pedir derechos de diezmo y chancillerías, y que por parte de la dicha Isla se ha representado han quedado sus vecinos muy necesitados con la entrada que el enemigo holandés hizo en ella el año de 625, y sin ninguna hacienda, y que han suplicado que para recuperar alguna parte del daño recibido les hiciese Su Majestad merced de prorrogarles el dicho tiempo por 12 años, y hacérsela asimismo de los dichos 7 y medio por ciento que paga de derechos, porque aun con esto en muchos años no podrán reparar la pérdida que han tenido, y porque Su Majestad quiere saber lo que se ofrece en razón de lo sobredicho y si será bien hacerle la merced que pide y lo que montará cada año, y si tiene inconveniente, cuál, y por qué causa, y en caso que no, por qué tiempo será bien concederlo, nos manda informar sobre ello, para que visto se provea lo que más convenga.
Han sido tan grandes los daños que han sobrevenido a los vecinos de la dicha Isla de Puerto Rico, así por la entrada del enemigo holandés en aquella ciudad el año de 625, como por el gran huracán que hubo en ella por septiembre del año pasado, que derribó todas las casas y destruyó los ingenios de azúcar y frutos de la dicha Isla, que nos parece cosa justa y digna de la Real clemencia de Su Majestad que se les conceda la merced que pretenden, a lo menos por 8 años para que puedan alentarse y restaurar parte de tantos daños como los referidos = Y por la relación inclusa verá Su Majestad lo que han valido los derechos del almojarifazgo los tres años que contiene los frutos que se han traido de la dicha Isla, y no la han dado de más el Administrador y almojarifes de la tabla de Indias de la aduana de esta ciudad [de Sevilla] porque dicen que no hay por donde conste, respecto de haberse perdido los papeles con las avenidas de este río [de Guadalquivir] = Vuestra Majestad lo mandará ver y proveer lo que más convenga a su Real Servicio, CC y RP guarde Dios muchos años, Sevilla a 9 de marzo de 1627. Firmaron el Conde de la Puebla, don Agustín de Calatayud, firma ilegible, y don Gaspar de Monteser.


Por los libros del almojarifazgo de Indias de los años pasados de 620, 622 y 623 parece que las mercaderías que los dichos años han venido de Puerto Rico han valido de derechos al almojarifazgo de esta ciudad de Sevilla los marevedíes contenidos en esta certificación, que son en la manera siguiente =
Han valido los derechos del dicho almojarifazgo de Indias de las mercaderías que vinieron de Puerto Rico el año pasado de 620 un cuento cuatrocientos veintidos mil ciento noventa y cuatro maravedíes.
Han valido asimismo los derechos de dichas mercaderías de Puerto Rico el año pasado de 622 cuatrocientos setenta y un mil ciento sesenta y ocho maravedíes.
Asimismo han valido los derechos del dicho almojarifazgo de las dichas mercaderías de Puerto Rico del año pasado de 623 dos cuentos trescientos veintinueve mil quinientos quince maravedíes.
Por manera que montan los derechos que las dichas mercaderías que han venido de Puerto Rico los dichos años pasados de 620, 622 y 623 los dichos cuatro cuentos doscientos veintidos mil ochocientos setenta y siete maravedíes, como por los dichos libros consta y parece, a que nos remitimos, en Sevilla a 23 de febrero de 1626. Esteban de Santiago. Manuel de Salazar. Joseph ¿Bosque?. Fernando de ¿Bastida?.
La petición de los puertorricenses con el informe del Conde de la Puebla llegó al Consejo de Indias en 9 de abril de 1627, un mes después de que fuera elaborada en Sevilla.
Sobre el ataque holandés a los vecinos de Puerto Rico en 1625: "La batalla de San Juan fue una operación naval y anfibia para repeler el ataque de las Provincias Unidas a la isla de Puerto Rico por parte de las tropas españolas, dirigidas por el Capitán General de la isla, Juan de Haro y Sanvítores. Entre el 25 de septiembre y el 17 de octubre de 1625 una expedición de los rebeldes de las Provincias Unidas encabezados por Balduino Enrico (Boudewijn Hendricksz) intenta hacerse con la isla sitiando San Juan durante varios meses dentro de la Guerra de los Ochenta Años. Sin embargo, finalmente, resulta incapaz de capturar la fortaleza de la ciudad y ha de retirarse". (Wikipedia).


La recuperación de la isla de Puerto Rico por el gobernador de la isla, Juan de Haro, por Eugenio Cajés, 1634, Museo del Prado. Recordemos que en el siglo XIX un castillejano, el capitán Francisco Oliver López, estuvo destinado en Puerto Rico: " Según la Gazeta de Puerto Rico a la esclava tras el castigo la llevaron al "hospital del cuartel". Se refiere al cuartel del regimiento en el que estaba encuadrado el capitán castillejano Oliver López, en la capital San Juan, en un viejo edificio que había sido monasterio franciscano. En tal hospital dicho capitán debió estar en observación unos días o quizá semanas hasta que el 22 de noviembre de 1847 fuera embarcado hacia la Península para recuperarse en su pueblo, Castilleja, de cierta dolencia, con un permiso de un año que le concedió la reina Isabel II. Debió padecer Francisco Oliver de alguna enfermedad del aparato urinario, de lo cual falleció varios años después, con un ataque agudo de la vejiga, de madrugada en su casa de la Plaza de Santiago". Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (4), entrada de mayo de 2016.

(3) Mesada. Derecho o regalía que la Corona cobraba en las Indias cada vez que presentaba eclesiásticos para un beneficio. RAE.

(4) "Dependencia eclesiástica de Guayana. Los textos históricos que hablan de la organización eclesiástica de Venezuela afirman que el Territorio de Guayana y del Oriente  dependían de la Diócesis de Santo Domingo inicialmente y de la de Puerto Rico a partir de 1510.  Sin embargo, el Padre Hernán González Oropeza, caroreño ordenado en Inglaterra, asesor de la Cancillería de Venezuela desde los tiempos de Rómulo Betancourt  y autor de “Iglesias y Estudios en Venezuela” e “Historia del Patronato”, encuentra muy confuso todo el origen de la dependencia eclesiástica de los territorios señalados de acuerdo a una conferencia dictada en esta ciudad en 1990.  De acuerdo a lo investigado por él, hubo momentos en los cuales la jurisdicción eclesiástica estaba centrada en Puerto Rico, pero de hecho se descubrió que Puerto  Rico hacía este gobierno sin autorización de la Santa Sede.
Por desconocimiento de la Geografía de América se creyó que Puerto Rico estaba mucho más cerca de lo que está con respecto a otras Diócesis como la de Coro, por ejemplo, creada en 1527.  Hasta 1588 fue la primera confusión y luego de esta fecha otra duda, por una parte Santo Domingo y por otra Puerto Rico, de ser la Diócesis de la cual dependerían estos territorios".
http://historiadeladiocesisdeguayana.blogspot.com/2012/03/dependencia-eclesiastica-de-guayana.html
"Hay en el distrito de la Guayana más de 600.000 almas que carecen del conocimiento de nuestra santa Fe, que haré descripción en los capítulos siguientes de las naciones que habitan los márgenes y riberas de este caudaloso río Orinoco, que todos se están en su gentilidad, por falta de Prelado que fomente la conversión de las almas, porque desde que se fundó la ciudad nunca la ha visto ni visitado Prelado; porque aunque a los principios se encargó al Arzobispo del Nuevo Reino, de donde dista más de 300 leguas se excusó, por ser imposible por la mucha distancia y haber de pasar por tierras de indios de guerra; después lo encargó el Consejo en nombre de Su Majestad al Obispo de Puerto Rico, de donde dista otras 300 leguas, por tiempo de cuatro años y tampoco fue a visitarla, ni han tenido aquellas nuevas tierras ventura de ver prelado en ellas para que los aliente y consuele. Por esta causa, por estar estas Provincias tan apartadas y atrás mano y ser codiciadas de los piratas holandeses y de otras naciones extrajeras, así por el puesto, como por la gran cantidad de tabaco que en ellas se siembra y coge y otros frutos de la tierra, y por estar sin fuerza ni defensa la pueden tomar y apoderarse de ella; pues el año de 1618 el corsario Guatarral* subió el río arriba con su armada hasta la ciudad y habiéndose puesto en arma y defensa la ciudad, murió peleando el Gobernador Diego Palomeque, y a su lado los capitanes Juan Ruiz Monge, y Arias Nieto y con la muerte del Gobernador y de aquellos valerosos capitanes tomada y robada la ciudad por el corsario Guatarral, que había subido río arriba a tomarla con diez naos de armada y 1.500 hombres para poblarse y fortificarse en ella por lo bien que les estaba por la fertilidad de la tierra y frutos de ella y otras cosas preciosas y maderas ... ". (Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa).
* Guatarral (Sir Walter Raleigh). Marino corsario, escritor y político. https://www.britannica.com/topic/University-of-Oxford. Frecuentó la tertulia literaria que se formaba cada viernes en la Mermaid Tavern (La Taberna de la Sirena) del barrio londinense de Cheapside, junto a músicos, poetas y dramaturgos como Ben Jonson, Francis Beaumont, Selden John, John Donne, John Fletcher, Robert Herrick, Robert Bruce Cotton, Richard Carew, Richard Martin, William Strachey, Thomas Coryat o el mismísimo Shakespeare. Escribió Guatarral poesía tan profunda como esta:
Vida.
¿Que es nuestra vida? Una obra de pasión,
nuestras risas, la música de las escenas;
los vientres de nuestras madres
los camerinos donde nos vestimos
para esta breve comedia;
El cielo, juicioso y severo espectador
sentado apunta a quien se equivoca.
Nuestras tumbas, que nos esconden del sol
que va en nuestra busca
son el telón que cierra al terminar la obra:
Así partimos, actuando, hacia nuestro último descanso
Solo que morimos en serio, eso no es broma.
Guatarral fue decapitado en Inglaterra. Dejó una abundante obra escrita, de la que elijo un fragmento de su crónica por el Orinoco:
y si Dios no nos hubiera enviado otra ayuda, hubiésemos errado durante un año completo en ese laberinto de ríos, donde no hemos podido hallar ninguna vía, ni de entrada ni de salida, especialmente después que pasamos el reflujo y el flujo, que duró cuatro días.
Porque yo sé que en toda la tierra no se produce parecida confluencia de corrientes y ramales, el uno cruza al otro tantas veces, y además son hermosos y largos, y parecidos uno al otro, que ningún hombre puede decir cual puede elegir: y cuando nos guiábamos por el sol o por el compás, esperando poder ir por una vía o por la otra, sin embargo ésa nos llevaba en círculos entre multitud de islas, y cada isla estaba bordeada de árboles altos, y ningún hombre podía ver más allá de la anchura del río o del largo del rompeolas. (…) Cuatro días más tarde caímos a un hermoso río como yo jamás lo había contemplado, que se llama el gran Amana, el cual corre más recto, sin tantos rodeos o vueltas, como los otros. (http://delamanchaliteraria.blogspot.com/2010/02/walter-ralegh-en-el-orinoco.html)


Exploración de las Fuentes del Río Orinoco. Remedios Varo, óleo sobre tela, 1959. Un antecesor de Remedios Varo, dicho sea de paso, fundó convento de carmelitas descalzas en Aguilar de la Frontera (Córdoba). Ver Historia de los apellidos, 20x.



El autor de esta Historia de Castilleja quiere ver ciertas similitudes en los rasgos caligráficos de las firmas de los dos hermanos Vázquez de Espinosa, el fraile y el capitán, quienes acaso tuvieron el mismo maestro de escritura. Cierto y verdad es que, claramente, el primero "cecea" y el segundo "sesea", amén de la diferencia entre V y B inicial del apellido.

Lo primero que noté en el manuscrito de fray Antonio que ofrezco en esta entrada es el especial cuidado que tuvo en la transcripción fonética de todos los sonidos correspondientes a la letra zeta en cada palabra, algo que, si bien frecuente entre los amanuenses de la época, no incluía a los escribanos del Concejo de Castilleja como fueron Hernando, Juan y Roque de las Cuevas, Pablo de Mercado o Pedro Pérez de Cuéllar, quienes en general optan por el seseo casi indefectiblemente.
Nuestro fraile, como si obedeciera a un particularísimo interés en plasmar un signo de identidad personal (1), ya en su firma dibuja, resaltándolas, las dos "zetas" de su apellido con trazo casi artístico (aunque esta forma caligráfica no es exclusiva de él). Además de las dos "zetas" de su Vázquez, el carmelita escribe: diçe, hizo, Contratacion, recebido, remuneracion, consideracion, razones, doncellas, plaças, distincion, pertenece, necesidad, reducir, hacerlo y recibira (2). ¿Llegó fray Antonio Vázquez de Espinosa a Indias ceceando o seseando? Creo —por lo que acabo de exponer sobre su manuscrito— más probable lo primero, a pesar de —repito— la confusión que en las escrituras atinentes a Castilleja de la Cuesta del último tercio del siglo XVI y el primero del XVII se observa respecto al uso "indiscriminado" de una forma u otra. De una forma u otra ya está bien establecido que el habla andaluza se empezó a conformar como tal en el siglo XIII, según el dialectólogo Alonso Zamora Vicente (3).
Yo creo que en el discurso oral castillejano de los tiempos de fray Antonio predominaba el ceceo, como en todo el Aljarafe y en toda la región que rodea a la capital, pero esta creencia ha de ser validada por estudios de investigadores lingüístas más solventes (4). A todo lo más que me atrevo es a subrayar esas zetas que en su firma traza tan distinguidamente fray Antonio. En cualquier caso nuestro paisano carmelita escribiente en castellano estándar no podía ni siquiera imaginar —¿o sí?— que era factible la creación de un sistema de escritura que reflejara con la mayor fidelidad posible los usos orales de la modalidad meridional del castellano. Un sistema de escritura tal y como ha propuesto Huan Porrah Blanko (Juan Porras Blanco), doctor en Filosofía y profesor de antropología en la Universidad Pablo de Olavide, y como propugna la Sociedad para el Estudio del Andaluz (ZEA), impulsora de la creación de una Academia de la Lengua Andaluza.
En cualquier caso fray Antonio tuvo que hacer los consabidos esfuerzos para disimular su acento y no ser objeto de discriminación por parte de cuantos le acompañaron en su periplo allende los mares atormentándole con sus discursos dominantes castellanocéntricos. Cierto y verdad es que en toda Sudamérica se adoptaron más las formas andaluzas que las castellanas, y que las primeras perviven sólidamente implantadas hasta nuestros días (5), pero ni aun así la "hybris del punto cero" (6) tendía —y tiende, obsérvese la arrogancia de las clases altas criollas— a ser menos soberbia en aquel nuevo contexto territorial, apoyada en la normativa escrita que, si bien laxa, no estaba exenta del influjo plúmbeo de los intelectuales latinistas universitarios del Siglo de Oro.


Al dictado de las prisas por elaborar los protocolos, los escribanos castillejenses transformaban la "cedilla" en una ese, propiciando que ulteriores lecturas incurrieran en seseo.

(1) Un preámbulo de andalucismos usados por fray Antonio Vázquez de Espinosa en su obra puede verse en Historia de los apellidos, 20q.

(2) Tres años después de la muerte de fray Antonio, el escribano del Concejo de Castilleja Roque de las Cuevas escribía resevir (recibir), dies (diez), seisientos (seiscientos), conosco (conozco), Gomes (Gómez), vesino (vecino), asetase (aceptase), fiansa (fianza) o alcanses (alcances). Y su antecesor Pablo de Mercado, Peres (Pérez), carneserias (carnicerías), haser (hacer), rason (razón), sincuenta (cincuenta), carsel (cárcel), proseda (proceda), Gusman (Guzmán), obedesian (obedecían), paresio (pareció), lisensia (licencia), jusgado (juzgado), fuersa (fuerza), Benites (Benítez), quinse (quince), apersevi (apercibí), nesesario (necesario), capatas (capataz), conosco (conozco), conserto (concertó), siertos (ciertos), lienso (lienzo), guadamesies (guadamecíes), casuela (cazuela), poso (pozo), tersiopelo (terciopelo), guarnesido (guarnecido), cordonsillo (cordoncillo), espasio (espacio), dosena (docena) o cosser (cocer).
En cambio el ceceo está mínimamente representado en los documentos de los escribanos de nuestro pueblo, en una ratio de bastante menos del uno por cien, como por ejemplo açador por asador.

(3) Las características iniciales del idioma andaluz eran los 'arcaísmos' (arabismos y formas procedentes de las hablas mozárabes).

(4) El cuándo [aparecieron ceceo y seseo] no es claro. Que en el siglo XV, en especial en su segunda mitad, el proceso estaba ya muy adelantado es cosa que hoy nadie discute. Lo que sí se discute, y mucho, es si el fenómeno puede fecharse antes. Los ejemplos son muy escasos, y además no siempre fáciles de interpretar: no olvidemos que el único modo que tenemos para saber si había seseo-ceceo en la Antigüedad es rastrear las faltas de ortografía, y estas no siempre pueden explicarse de modo lineal. Si alguien escribe esepción en 1300 ¿es porque ya seseaba? ¿o porque no había visto, ni oído, nunca esa palabra, y la escribía, porque se veía obligado a ello, como (mal) podía? No mucho más claros son los poquísimos ejemplos de que disponemos. Con el agravante de que la escritura bajo-medieval no distinguía bien las letras s y z (incluso llegó a usar un solo signo, una especie de sigma σ, para ambas), y de que confusiones así, ya lo hemos dicho, pueden hallarse un poco por todas partes. Los casos aumentan, sí, hacia mediados del XV, pero ¿porque entonces el fenómeno se pone en marcha? ¿o porque estaba ya tan extendido que hasta los conservadores notarios, tan atenidos a la tradición gráfica, no pueden escapar a él? Hay varias respuestas posibles, ninguna segura. https://grupo.us.es/ehandalucia/historia_del_andaluz/03_historia_de_la_pronunciacion_ext.html

(5) Hunta d'Ehkritoreh en Andalú (Junta de Escritores en Andaluz), que se reúne este próximo fin de semana en Padul (Granada), reivindica la importancia del andaluz como sistema lingüístico propio y lamenta la falta de implicación oficial en su defensa, pese a ser la modalidad del español con más hablantes. La Vanguardia, 28 de octubre de 2010.

(6) Dice Ígor Rodríguez Iglesias en La hybris del punto cero metalingüístico. Andalucía como No-Ser. (VIIIª Hunta / Reunión / Meeting de escritores-as en andalú. ACTAS):  La hybris del punto cero es un concepto acuñado por el filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez* para indicar la arrogancia en la invención de un lugar simbólico “neutro” desde el que se construye el conocimiento y el mundo en general: `Los griegos decían que la hybris es el peor de los pecados, pues supone la ilusión de poder rebasar los límites propios de la condición mortal y llegar a ser como los dioses. La hybris supone entonces el desconocimiento de la espacialidad y es por ello un sinónimo de arrogancia y desmesura. Al pretender carecer de un lugar de enunciación y traducción, los pensadores criollos de la Nueva Granada serían culpables del pecado de la hybris. Un pecado que luego, en el siglo XIX, quedaría institucionalizado en el proyecto criollo del Estado nacional´
*Santiago Castro-Gómez. La hybris del punto cero: ciencia, raza e ilustración en la Nueva Granada (1750-1816), Bogotá: Editorial Pontificia Universidad Javeriana.

Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...