miércoles, 9 de mayo de 2012
Los Juanguren y el espadero 37p
El miércoles 17 de agosto1 Lorenzo Sánchez presenta sus testigos, con el siguiente interrogatorio: si saben que Lorenzo Sánchez tomó las llaves a Bartolomé Moreno porque ya se le había ido un esclavo, para que no se le fuese también Vasco Díaz, y que después que Bartolomé Moreno trajo el esclavo fugado le devolvió las llaves, requiriéndole que no se le fuese como los demás presos.
1.- Habiendo regresado ya al pueblo el Alguacil Bartolomé, Lorenzo Sánchez pone en marcha su coartada. Hoy este hombre —ya marcado por una definitiva enfermedad— sería calificado como "El Cuñadísimo" o con una expresión parecida. Pero en el fondo todo el mundo sabía que el General Cosme Farfán era un mujeriego empedernido y que por ello, la hermana de nuestro Alcalde Ordinario, María de Morales, debía estar pasando jornadas amargas mientras su disoluto marido cruzaba y descruzaba el Atlántico con su flota de naos.
Sevilla, año de 1555. El Fiscal de Su Majestad con el Capitán Cosme Rodriguez Farfán, vecino de la Ciudad de Sevilla, que fue por Capitán General a las Indias el año de 1554, amancebado con Francisca de la Cruz, habiéndo sido excomulgado por esto. ("Los esclavos 83", enero de 2011).
Probanza de Lorenzo Sánchez, en dicho día:
Testigo, Diego Ortiz de Juanguren; conoce a Lorenzo Sánchez desde que sabe acordarse, a Bartolomé Moreno de 11 años, a Vasco Díaz, portugués, de 11 años, y a Catalina García de un año; tiene 40 años de edad y no le tocan las generales; vió preso en la casa de Bartolomé Moreno a Vasco Díaz; oyó decir a Lorenzo Sánchez que quitase Bartolomé Moreno el cepo de los piés a Vasco Díaz y le pusiese una cadena con sus peales y chavetas, sacada por un agujero hasta un palacio al lado fijada con un cadenado, y le dió las llaves a Bartolomé Moreno y le dijo: "Moreno, mira, no sea lo pasado"; dice que ha oído decir a muchos viejos antiguos de esta Villa que en sus tiempos la casa del Alguacil era la Cárcel; dice que tiene noticia de que a Bartolomé Moreno se le han ido un hombre blanco y un negro; no firmó porque no sabía hacerlo. Firma, Miguel de las Casas.
Testigo, Francisco Aguilar; conoce a Lorenzo Sánchez de más de 24 años, a Bartolomé Moreno de 12 años, a Vasco Díaz de 12 años y a Catalina García de uno; tiene 45 años de edad y no le tocan las generales; dice que el día que trajeron a un negro que se había escapado, estaba preso Vasco Díaz con un cepo en los piés, y Lorenzo Sánchez mandó a Bartolomé Moreno que se lo quitase, y le dió las llaves diciéndole: "Moreno, abre los ojos, no sea lo pasado", y el dicho Bartolomé Moreno le respondió: "yo juro a Dios, señor, que no se me vayan"; dice que sabe que las llaves estaban en casa de Bartolomé Moreno en poder de su mujer, mientras estuvo segando; dice que a Bartolomé Moreno se le fué un negro, y que lo sabe porque era Alguacil de la Hermandad en la causa en este año. Firmó de su nombre, con Miguel de las Casas.
Testigo, Simón de Valencia; conoce a Lorenzo Sánchez desde que sabe acordarse, a Bartolomé Moreno de 12 años, a Vasco Díaz de 12 años, y a Catalina García de uno; tiene 40 años y no le tocan las generales; dice que ha oído decir a sus mayores y ancianos que siempre ha sido la Cárcel la casa de los Alguaciles Ordinarios; dice que sabe que a Bartolomé Moreno se le han ido tres presos, el primero, la primera vez que fué Alguacil, y los otros dos, este año de 1558, un negro y el dicho Vasco Díaz; dice que Lorenzo Sánchez ha usado bien su oficio, con mucha diligencia, y que es hombre de buena vida y fama, temeroso de Dios y de su conciencia; firmó de su nombre, con Miguel de las Casas.
Testigo, Antón Navarro, obligado de las Carnicerías de esta Villa; conoce a Lorenzo Sánchez de 10 años, a Bartolomé Moreno de 2 años, a Vasco Díaz de un año y a Catalina García de un año; tiene 34 de edad y no le tocan las generales; vió a Vasco Díaz preso, con cepo y cadena, y que el dicho Lorenzo Sánchez pidió las llaves a la mujer de Bartolomé Moreno, porque él no estaba, que era ido en busca de un negro que se le había ido, y el dicho Lorenzo Sánchez mandó abrir el candado para quitarle el cepo, y mandó pasar la cadena por el agujero, y echó la llave, y se la quedó, diciendo: "yo juro a Dios que no os váis, como se han ido los otros"; dice que el día del Corpus fué a la casa de Bartolomé Moreno y halló las prisiones cerradas, pero no a Vasco Días, y luego se fué a Sevilla a la fiesta, y halló allá al dicho Lorenzo Sánchez, y se lo contó; y que Lorenzo Sánchez es hombre muy honrado y de buena vida; no firma.
Testigo, Juan Sánchez Vanegas. Conoce a Lorenzo Sánchez desde que sabe acordarse, a Bartolomé Moreno de 12 años, a Vasco Días de 12 años, y a Catalina García de un año; tiene 30 años y no le tocan las generales; dice que estando este testigo preso en la casa de Bartolomé Moreno, vió que un día de mayo trajo preso a Vasco Díaz y le puso cepo y cadena, y luego el dicho Bartolomé Moreno se fué en busca de un negro que se le había ido, y al rato llegó Lorenzo Sánchez y pidió las llaves a la mujer de Bartolomé Moreno, y mandó abrir el cepo y pasar la cadena al palacio donde dormía el dicho Alguacil, por un agujero en la pared, y echó candados y se llevó las llaves; dice que cuando Bartolomé Moreno trajo al negro Lorenzo Sánchez le devolvió las llaves, y vió que después Vasco Díaz tenía además unos grillos; y oyó decir a Lorenzo Sánchez: "cata, aquí están las llaves, y mira no sea lo pasado", y este testigo vió todo lo susodicho porque siempre estuvo preso; dice que un día fué Lorenzo Sánchez a la Cárcel y mandó a Bartolomé Moreno quitar el cepo a Vasco Díaz, y echarle una cadena con grillos a los piés, con sus peales y chavetas, y así estuvo Vasco Díaz 15 días, y en este tiempo Bartolomé Moreno se fué a segar, y dejó las llaves a su mujer, y el día del Corpus por la madrugada, estando este testigo acostado en la dicha Cárcel, oyó abrir la puerta de la Cárcel, y este testigo, como lo oyó, se levantó y salió corriendo a la calle a ver qué era, y vió huir corriendo a un hombre y fué tras él hasta la puerta de la Iglesia, donde vió al dicho Vasco Díaz estar asido al cerrojo de la puerta de la Iglesia, y este testigo se volvió a la Cárcel y miró las prisiones, y halló una chaveta de los peales quebrantada, y la otra no la halló ni pareció, y halló y vió el cadenado cerrado y como lo habían dejado; dice que estando preso como dicho tiene, una noche se fué un negro que estaba de piés en el cepo este año, siendo Alguacil Bartolomé Moreno, y que oyó decir que se le había ido otro preso; dice que Lorenzo Sánchez ha usado muy bien su oficio, y que es hombre honrado y de buena vida; no firmó.
Testigo, Juan de Vega, vinero. Conoce a Lorenzo Sánchez de 20 años, a Bartolomé Moreno de 15, a Vasco Díaz de 9 ó 10, y a Catalina García de uno; no le tocan las generales; vió preso a Vasco Díaz y sabe que a Bartolomé Moreno se le han ido 2 presos; dice que Lorenzo Sánchez es hombre honrado y de buena vida; no firma.
Testigo, Juan Sánchez Vanegas; dice que Bartolomé Moreno es muy pobre; dice que oyó decir a Bartolomé Moreno a Francisco de Contreras, Alcalde Ordinario, que proveyesen otro Alguacil porque tenía que irse a segar; dice que en el tiempo en que Bartolomé Moreno se fué a segar no había en Castilleja a qué entender ni qué ganarse para comer.
Testigo, Simón de Valencia; idem., idem.
Testigo, Juan de Vega; idem., idem.
(En los folios del auto se repiten los testigos sin que preceda un nuevo interrogatorio, por lo que opto por transcribirlos tal y como los elaboró el escribano; hay que sospechar de alguna estratagema para alargar las escrituras, y así aumentar los honorarios).
Testigo, Francisco de Aguilar; idem.; dice que vió a la puerta de Bartolomé Moreno a los Alcaldes Ordinarios Lorenzo Sánchez y Francisco de Contreras, y que Bartolomé Moreno les dijo que tenía que irse a segar, que nombrasen a otro Alguacil, como Diego Rodríguez, que estaba allí también, y los Alcaldes le dijeron que se fuera enhorabuena, que ellos no lo podían hacer, que hablarían a Su Señora la Condesa; firmó, junto con Miguel de las Casas.
Como se puede comprobar, todos coinciden en que a Bartolomé Moreno se le había fugado —entre otros presos— un negro. Es el momento de que, como en un sistema de cremallera, hagamos encajar los dientes de cada lado, uniendo así solidariamente cada uno de los discursos. El del negro fugado fué referido con todo lujo de detalles en "Los esclavos 77" de diciembre de 2009. Para contextualizar ese episodio conviene tener en cuenta toda la serie de "Los esclavos" y en especial desde el capítulo 70. Decididamente, el Alguacil del año 1558 Bartolomé Moreno dejaba mucho que desear en lo que atañe al cumplimiento de sus obligaciones. Diremos en su descargo que, puesto en la tesitura de, o guardar presos o buscar alimento, cualquier ser humano se decidiría por lo segundo.
Bartolomé Moreno pide que no le corra el término mientras la parte contraria tenga el pleito para verlo con su letrado. El Alcalde Mayor Herrera accede a ello.
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