martes, 15 de agosto de 2017

Notas varias, 2j.


Es casi obligado extendernos aún más sobre el monocultivo de Castilleja —y de todo el Aljarafe, claro está— si queremos entender las relaciones sociales y políticas que les conciernen. Relaciones políticas en sentido amplio, cuya base está en la economía, en las producciones materiales y en la riqueza, según dejó bien explicado Karl Marx y la escuela anterior de filósofos materialistas había observado. Creemos que la política dicta y/o condiciona hasta las acciones más nimias del ser humano: entra en los rincones oscuros de las viviendas, duerme bajo las camas de los indefensos soñadores, mueve al amor y al odio, chorrea desde los cucharones de los sorbedores de sopa y cruje entre los dientes de los comedores de pan, exhala su firma en el aliento de los agonizantes; está en la forma de aquella chimenea, en el empedrado de esta calle, en esa fachada de vivienda, en un abrazo y en un bofetón, en los manjares y en las basuras, en el montón de ramajos de poda amontonados junto al camino, en el fuego que lo devora y en las volutas de humo azulado que se eleva alto. Las miradas que las madres clavan en sus hijos están preñadas de política, como día a día lo van estando las de dichos niños. Ella llena a los hospitales, a los enfermos y a la enfermedades; a los grandes navíos que surcan los mares; llena el zurrón del vagabundo y, —diluida en el líquido elemento—, llena el cántaro del aguador. Las palabras y los pregones, los cantos y las músicas son política. Omnipresente, Dios es su excrecencia, o la trampa que algunos sabihondos egoístas tienden al común de los hombres, tímidos y temerosos, para extorsionarles las faltriqueras.
 

Se la representa alzando un copón con la diestra, imagen muy identificativa de los borrachines comarcanos (ver infra). Parece un híbrido sacado de las barajas que, según narra Miguel de Cervantes, fabricaba el jorobado francés Pierre Papín en la sevillana calle de las Sierpes. El cáliz de la virgen, claro está, simbolizaba para los terratenientes de nuestra Villa la pureza inmaculada del rubio y reconfortante mosto, semejante a la sangre de Nuestro Señor Jesucristo excepto en su color dorado, que las hematurias corregirían; y la espada en descanso, eso mismo: la laxitud y dejadez que produce en el espíritu el trasiego boca-a-estómago del zumo fermentado del fruto de la vid, o también una reja de arado simplificada, marcando el punto terrenal en el que florecería un pámpano frondoso.

Desde luego que no todo era agua de rosas, porque el monocultivo estaba expuesto a peligros ineludibles, y mucho más de lo que pensaban los grandes hacendados de la Villa aljarafeña:

En jueves 22 de marzo de 1582, ante el escribano del Concejo de esta Villa parecieron los señores Juan Martínez de la Peña, canónigo de la iglesia de San Salvador de Sevilla, y el doctor Luis de Cabreros, y Pedro de Torres Frías, y doña Leonor Pérez de Castroverde, y Hernando Jayán [ hijo de Hernando Jayán, fallecido ], y Francisco de Villadiego, vineros y señores que tienen hacienda en esta Villa y en otras, por ellos mismos y en nombre y voz de los demás vineros y demás personas que tienen viñas y haciendas en esta dicha Villa y en la Calle Real, y dijeron que por cuanto ellos y los demás son patrones y abogados de la cofradía (tachado cofradía en el original) de la Bienaventurada Señora Santa Bárbara, a la cual escogieron y salió por patrona y abogada para defensa de sus viñas y haciendas del pulgón*, y porque todos instituyeron y ordenaron que se hiciese una fiesta cada año en la iglesia de esta Villa, y dieron renta para que se hiciese, y para que tuviesen cuidado en hacerla nombraron como patrones para dichas fiestas a Hernando Jayán y a Miguel de las Casas, que ya han fallecido; y porque quieren que dicha fiesta no se deje de hacer, por tanto nombraron por patrón a Alonso Franco**, vinero, vecino de Sevilla, presente, al cual le entregaron la escritura de un tributo que paga Francisco García de Mena y Juana García su mujer, que la renta de la imposición del dicho tributo fué a Rodrigo de Cieza, presbítero cura beneficiado de la iglesia de Santiago, el 29 de mayo de 1555, y Rodrigo de Cieza vendió el dicho tributo ante el escribano Hernando de las Cuevas el domingo 5 de diciembre de 1563, y los dichos Francisco García de Mena y Juana García su mujer hicieron reconocimiento del dicho tributo el miércoles 8 de diciembre de 1563, y porque ahora los otorgantes quieren que la fiesta se haga con toda solemnidad y veneración, lo cometieron al dicho Alonso Franco, y si este gastare más de lo que renta el dicho tributo en hacer la dicha fiesta, o imágen, o capilla pública, o para otra cosa en honor de la Santa u ornamentos, se obligan a pagarlo por repartimiento, bajo pena de ejecución de sus bienes, y le dan poder al dicho Alonso Franco para cobrar cualquier cantidad referida a la fiesta, y para hacer escrituras, etc. Alonso Franco, presente, aceptó el cargo y se obligó a cumplir lo encomendado. Testigos, Diego López, Gil González de Ribaguda y Francisco Pérez, vecinos de esta dicha Villa.



* Haltica ampelophaga. Altica (New Latin from Greek ἁλτικός, haltikós, "jumper" or "jumping") is a large genus of flea beetles in the subfamily Galerucinae, with about 300 species, distributed nearly worldwide. Y la ampelología (del griego "ampelos" «ἄμπελος» vid y "logia" «λογος» que significa estudio) es la ciencia​ que estudia la biología de la vid (vitis vinífera), su cultivo, el origen geográfico de las diferentes variedades —llamadas viduños—,​ su adaptación a los suelos y climas, como así también sus patologías y tratamientos. La ampelografía (ἄμπελος, "vid" + γράφος, "escritura") es el campo de la botánica que concierne a la identificación y clasificación de las vides (vitis). Tradicionalmente esto se ha hecho por comparación de la forma y color de la hoja de la vid y las bayas de la vid; más recientemente el estudio de las vides ha sido revolucionado por la huella de ADN. (Wikipedia). El prefijo "ampelo" sugiere tener que ver con pámpano, aunque la RAE fija su procedencia en el latín pampĭnus, sin ir más allá, y dá como derivado "despamplonar", esparcir o apartar los vástagos de la vid o de otra planta cuando están muy juntos.
Al topónimo Pamplona se le hace derivar del general romano Cneo Pompeyo Magno (106-48 a. C.) en el Diccionario geografico-historico de la España antigua, Tarraconense, Bética, y Lusitana de Miguel Cortéz y López (Imprenta Real, 1836). Y ya que estamos en materia, Pompeya, Pompeii (pronounced [pɔmˈpɛjjiː]) in Latin is a second declension plural (Pompeiī, -ōrum). According to Theodor Kraus, "The root of the word Pompeii would appear to be the Oscan word for the number five, pompe, which suggests that either the community consisted of five hamlets or, perhaps, it was settled by a family group (gens Pompeia)." (Wikipedia).


                                                               Pulgones en plena cópula.

A las espaldas de la Bienaventurada Señora Santa Bárbara se entregan a sus bajas pasiones, concupiscentes y libidinosos, dos ampelófagos depravados, quién sabe si alcohólicos avanzados en un estadio irreversible de la enfermedad. No sería descabellado alzar una teoría antropológica acerca de la relación del vino con la religión, que ya desde la Biblia se pone de manifiesto. La bíblica hoja de parra con que se cubríeron los genitales nuestros primeros padres convertiría así a nuestro amigo el pulgón en una suerte de alcahueta complaciente. Sabidas y conocidas son las virtudes afrodisíacas del vino, y en la raíz de tanta fantasía divina y supraterrenal como hoy se contempla, recórtase ensoñador el homínido ancestral repantingado en una horquilla de frondoso árbol selvático, su mirada perdida en el azul humoso del techo vegetal, ahíto de zumo fermentado de fruta madura. Los griegos cultivaron este Eros naturalista, pero desde el Medio Oriente les aguaron la fiesta con esa religión politizada que desde entonces, asistida de la magia burocrática —sagrada escritura—, saca de su chistera el conejo del Amor de Dios, y regula el placer carnal en aras de la producción capitalista. En otro ejemplo de las retorcidas tergiversaciones que la Iglesia Romana fabrica ya hablamos respecto al crucifijo como símbolo orgásmico.

** Alonso Franco y su padre Rodrigo Franco, hacendados en Castilleja, mandaron a dos de sus esclavos que diesen una paliza al Alcalde Ordinario Juan de Vega, el cual como padre de Magdalena de Vega, llegaría a ser suegro de Bernardo de Oliver el Espadero. No admitirían de buen grado, —al menos interiormente—, los Vega este nombramiento de quien tanto daño hizo al patriarca de la familia.
Lo cual nos da pié para incidir de nuevo en el tema de la religiosidad. Los hechos aplastantes son que nadie sabe ni ha sabido nunca nada acerca de este concepto, que nadie ha visto a Dios, que nadie ha tenido ni tiene pruebas de su existencia, y que los buenos esquilmos de uva se dan y no se dan, al margen de su intervención divina. A lo palpable, y a lo visible, lo rodea el Reino de la Oscuridad y la Ignorancia.
En el documento, de 1582, vemos que el recurso a Santa Bárbara es muy anterior, del año 1555, cuando habiendo surgido una plaga de ampelófagos en las viñas de Castilleja, entre otras medidas de contraataque más prácticas que la de la creencia de la acción divina en los problemas de la tierra, medidas como son por ejemplo limpiar y rozar los majuelos, podar, e incluso exterminar insectos manualmente, etc., cuya eficacia había sido demostrada en siglos de experiencia, Hernando Jayán padre, Miguel de las Casas y otros hacendados expresaron su "creencia" en que buscar "refugio" bajo el manto de una santa podría ser producente para encarar la plaga. Nótese que además ambos, Hernando y Miguel, fueron hijos de judaizantes reprimidos por el catolicismo hispano, como ya hemos apuntado en varias ocasiones, lo que viene al caso porque sería un factor más en el refuerzo  de las dudas que ellos, como todo ser humano, albergaban sobre la tan machaconamente repetida supraterrenalidad perdida por el pecado original, a la cual nos "religa" la Santa Iglesia. El dictado de la lógica nos insta a afirmar que el patronazgo y abogacía de estos castillejanos en su lucha contra el insecto devorador de vides —recuérdese, una plaga ya pretérita— recurriendo a una popular imágen de una iglesia popular en la no menos popular Sevilla, no tenía otro motivo razón, base y sustento que reconocer a la Iglesia Católica Romana su superioridad política, mostrarse sumisos a ella, y esperar, como partícipes con ella en su tarea milenaria de acaparación de la riqueza y de dominio de las personas, una parte en las ganancias. Con estas aparatosas y huecas ceremonias, ya sea por el pulgón, por la sequía, por la peste, o por los maleficios de alguna bruja, los hacendados se solidarizaban con la empresa vaticana y con su jefe el papa de Roma, y esperaban jugosa retribución por sus posturas. Por eso insisto en que calificar a la sociedad de los siglos XVI y XVII de "profundamente religiosa", lugar común entre expertos de todo pelo a día de hoy, no tiene ningún sentido. Aquella solidaridad del sencillo castillejano con el aparato eclesial, como la de nuestros días, no tiene otro fin que formar grupos de presión (cofradías) para sacar tajada del gran negocio al precio que fuese.
Y los que, por circunstancias variadas, se quedaban fuera del banquete, entraban en las categorías de "supersticiosos". Conjuradores de nubes, ensalmadores, brujas, zahoríes y adivinos, etc. y sus clientes, seguidores y adeptos, no era —y no es— otra cosa que la reacción de grupos marginados, a los que se les había negado participación en la referida Empresa romana. Nos estamos ciñendo a estos fenómenos politico-sociales en un contexto local, pero por supuesto que todo lo dicho es perfectamente aplicable y extensible a todos los tiempos, a todas las religiones y a todas las sociedades.

  Este año de 1582 en el que los ricachones de Castilleja preparan su aquelarre de idioteces rememorando otras —las mismas— pretéritas, ocurrían, obviamente, cosas más serias, incluso a ellos mismos, aunque lo disimulasen en las ceremonias de exorcismos de bichitos. No eran chalados a tiempo completo, sino que a la hora del negocio, volvían en sí y ponían de nuevo sus pies sobre la tierra. El doctor Luis de Cabreros, que encabeza a los potentados (v. s.), por ejemplo, "vecino de Sevilla y morador en esta Villa, se dá por contento y pagado del señor Juan Fernández de Espinosa, Tesorero General a cargo de las rentas de alcábalas de la ciudad de Sevilla y su Tierra, ausente, de 99.947 maravedíes por el tercio postrero del año pasado de 1581, que son en total anual 299.802 maravedíes de juro y renta situados por privilegio de Su Majestad el rey sobre ciertas rentas en cabeza de Francisco de Cabreros su hermano, que lo cedió en el otorgante ante Mateo de Almonacid, escribano público de Sevilla, en 23 de julio de 1571; y los recibe de Miguel Realpe, vecino de Sevilla, en nombre del dicho Tesorero. Dado en Castilleja de la Cuesta, miércoles 31 de enero de 1582, siendo testigos Pedro Ochoa y Diego López.
El doctor, por otros almojarifazgos, juros y rentas, cobraba cientos de miles de maravedíes al año.
El doctor Luis de Cabreros da todo su poder a Pedro de ¿Villamanrique? ¿Villamazar?, presente, para que pueda cancelar la escritura que le hicieron Alonso Rodríguez de Valencia, Juan Sánchez y Pedro Gómez, mercaderes de vinos de la ¿Compañía?, del vino que les vendió en 1581 ante Juan de Santamaría, escribano público de Sevilla, por cuanto ya está pagado. Dado en la Calle Real en jueves 3 de mayo de 1582, siendo testigos Juan Luis y Pedro de Torres.



La mujer del Alonso Franco nombrado por patrón del absurdo lío de Santa Bárbara (v. s.), que tiene un nombre pareado —doña Catalina de Medina—, vecina de Sevilla en la collación de San Esteban y estante en esta Villa, con licencia de su marido que está presente al otorgamiento de esta carta, le dá poder para cobrar de doña Inés Brabo 400 reales que la otorgante le prestó, según cédula firmada de su mano. Dado en el Señorío en casa de los otorgantes, domingo 11 de febrero de 1582. Testigos, Pedro Sánchez y Gil González de Ribaguda.



En la Villa de Castilleja de la Cuesta en domingo 13 de mayo de 1582, estando en las casa de la morada de Alonso Franco, vecino de la ciudad de Sevilla, que son [las casas] en esta dicha Villa, en una capilla-oratorio que está en las dichas casas, en presencia de mí, Hernando de las Cuevas, escribano público y del Cabildo de esta dicha Villa, pareció el dicho Alonso Franco y me pidió a mí el dicho escribano le diese por testimonio en manera que haga efecto, cómo en la dicha su capilla estaba el Santísimo Sacramento, por haberse sacado de la iglesia del Señor Santiago de esta dicha Villa, por haber estado la dicha iglesia reparándose, y que ahora sacaban y llevaban con toda la veneración que podían, con clérigos, cera, cruces, danzas y otros instrumentos de música el dicho Santísimo Sacramento, con la imagen de Nuestra Señora y Santiago y San Sebastián, por las calles por donde suele ir y andar la dicha fiesta del Corpus Cristi, acompañando a las cofradías que hay en esta dicha Villa, con mucha gente que iba en la dicha procesión así de esta Villa como de la ciudad de Sevilla y de otros pueblos comarcanos, y se llevó el dicho Santísimo Sacramento a la dicha iglesia del Señor Santiago de esta dicha Villa, adonde se puso en un sagrario que el dicho Alonso Franco había hecho a su costa en la dicha iglesia, acompañando el dicho Santísimo Sacramento el Ilustrísimo Señor Bachiller Alonso Ruíz, vicario de esta dicha Villa, y la costa que se había gastado en hacer la dicha fiesta la había hecho a su costa el dicho Alonso Franco, y habiendo misa y sermón, lo cual dijo el dicho Señor Vicario, y que había estado el dicho Santísimo Sacramento ocho meses y medio en el dicho oratorio, y que para guarda de su derecho y para que se entienda cómo en la dicha su capilla estuvo el dicho Santísimo Sacramento, y en ella se guarde la decencia que convenga (tachado en el original) por haber estado señalado por lugar decente por el dicho Señor Vicario de esta dicha Villa para en que estuviese el dicho Santísimo Sacramento en la dicha capilla-oratorio, lo pidió así por testimonio, y yo el dicho escribano doy fé que me hallé presente a todo lo susodicho y que pasó así como está dicho, y para que de ello conste dí la presente de pedimento del dicho Alonso Franco, que es hecho y pasó todo lo susodicho en el dicho día, mes y año susodichos, siendo testigos Vicente Orsuche y Diego González, Alcaldes Ordinarios de esta dicha Villa, y Simón de Valencia, Regidor, y Alonso Ramos, Alguacil, y Pedro Librero, Mayordomo del Concejo, y Gil González de Ribaguda, Diego López, Francisco de Aguilar y otros muchos vecinos de esta dicha Villa, y firmólo de su nombre el dicho Señor Alonso Franco.

 

El hermano de doña Leonor Pérez de Castroverde (v. s.) Alonso Pérez de Castroverde, vecino de Sevilla en la collación de la Magdalena, vende a Pedro Pablos, Racionero de la Santa Iglesia de Sevilla, ausente, y a Martín de Saucedo en su nombre, presente, un esclavo de color negro y de nombre Alejandre (sic), de 30 años de edad poco más o menos, y lo asegura de que no es casado hasta el día de hoy, y si pareciere otra cosa, que se lo pueda devolver, y se lo vende por borracho, ladrón, huidor, ético, endemoniado, con gota coral y ojos claros y no ve, por precio de 115 ducados. Dado en esta Villa en casa de Hernando de las Cuevas, escribano público de ella, viernes 16 de febrero de 1582. Testigos, Diego López, Gil González de Ribaguda y Juan Bautista.



                         Firma de don Alonso Pérez de Castroverde.

El mismo Alonso Pérez de Castroverde, en sábado 23 de octubre de este año del pulgón (1582), ante Diego Hernández, Alcalde Ordinario, y en presencia del escribano Hernando de las Cuevas, comparece para probar que es casado y velado con doña Francisca de Bustamante. Al efecto y en dicho día presentó por testigos a:
—Andrés Rodríguez, vecino de la Calle Real, que dijo que conoce al compareciente de más de un año, y que estuvo presente en su casamiento en la iglesia de Santiago, y que luego los vió hacer vida maridable. Dijo tener más de 30 años de edad.
—Juana de Esquivel, doncella, criada del dicho don Alonso P. de Castroverde, que dijo conocer al matrimonio de más de 3 meses, y que se halló presente en la velación en la iglesia de Santiago, y los vió luego hacer vida maridable. Tiene más de 18 años de edad.
En domingo 24 de octubre de dicho 1582 Castroverde presentó por testigo a Simón de Valencia el viejo, quien dijo conocerlos de más de un año, y haberlos visto velar y hacer vida maridable. Tiene más de 60 años de edad.


                         Firma de Simón de Valencia el viejo.

Y en este dicho día Castroverde presentó por testigo a Juan Martínez, clérigo cura de la iglesia de Santiago, que los veló y los ha visto hacer vida maridable. Tiene más de 50 años.


El Alcalde Ordinario mandó darle copia de las deposiciones de los testigos.

Don Alonso Pérez de Castroverde, vecino de Sevilla, dá poder a Hernando de Aguilar, vecino de esta Villa, para que mire por sus viñas y hacienda, y pueda acorralar el ganado o bestias que hagan daño en ellas, cobrarlos y dar cartas de pago, y para querellarse de los que le hurtaren leña u otras cosas. Dado en casa de Hernando de las Cuevas, viernes 23 de marzo de 1582, siendo testigos Diego López y Francisco de Aguilar, vecinos de esta Villa.

Juan López de Vega*, vecino de la Calle Real, da su poder a Martín de ¿Sarebo?**, también vecino de la Calle Real, ausente, para cobrar en juicio o fuera de él de don Alonso Pérez de Castroverde, vecino de Sevilla, 22 reales más o menos los que pareciere por buena verdad deberle  por su trabajo y por los peones que le ha dado para la labor y beneficio de su viña y otras cosas, y en razón de ello para hacer las demandas pertinentes. Dado en esta Villa, sábado 26 de mayo de 1582, estando en casa del escribano Hernando de las Cuevas. Testigos, Juan Venegas, Diego López y Francisco García.

* Interesa. Lo anotamos por si surge algún parentesco con los Vega, y por tanto, con los Oliver.

** ¿Saucedo? Hay un Martín de Saucedo callerrealengo, acaso padre de Juan, el vendedor del burrito a Bernardo de Oliver el Aguardentero. Lo veremos, tiempo mediante.

Un inciso: ¿recuerdan Vuestras Mercedes a Cristóbal Gallego, que tenía acogido en su casa al niño que resultó coceado en la cabeza por un caballo? En este año de marras hay noticia de él y de los suyos: Catalina López, mujer de Juan Lorenzo, presente, dá poder al dicho su marido para cobrar lo que le deban por la herencia de Cristóbal Gallego y de Ana López, sus padres, y de Bernardo Gutiérrez* su hermano, y generalmente para todos sus pleitos y causas. Dado en casa del escribano Hernando de las Cuevas, ¿10? de julio de 1582, siendo testigos Diego López y Juan Sánchez Venegas.

*  Bernardo Gutiérrez era el Quasimodo del cura de Santiago, al que hemos identificado con Bernardo Martín, niño pateado por el équido.

Releyendo notas sobre este año de 1582 y aprovechando que estamos de inciso (aunque Alonso Franco resurge ahora y nos devuelve al asunto principal de los terratenientes) transcribimos al pie de la letra una carta de dote que despeja lazos familiares de los Oliver hasta ahora en suspenso:

Francisco de Villadiego, hijo de Juan de Villadiego y de doña María de la Peña, difuntos, vecinos que fueron de Toledo, y él vecino de Sevilla, otorga que recibe de Leonor Martín de Baena, viuda de Miguel de las Casas, vecina de Sevilla en la collación de Santa María la Mayor, presente, en dote y casamiento con Leonor de las Casas su esposa, hija de Pedro de las Casas, difunto, y de María González, vecinos que fueron de Sevilla [ por donde la esposa de Villadiego es nieta del difunto escribano Miguel de las Casas, lo cual aporta a la familia de quien esto escribe una poca de sangre judía ] 631.790 maravedíes, los 212.200 que a dicha Leonor de Baena le cupieron de los bienes de su aguelo (sic) Miguel* y los 419.590 que dicha viuda Leonor le mandó en dote, juntamente con otros 37.500 maravedíes que le mandó y que recibe en bienes raíces, ajuar y preseas y en oro y plata, apreciados por personas conocedoras, que son los siguientes: unas casas principales con sus aposentos bajos, patio, pozo, corral, cocina y huerta de árboles frutales, con su almacén de aceite con 10 tinajas para echar aceite, y con todo lo demás que le pertenece, que son en esta Villa, linde con casas que fueron de los herederos de Juan de Vega [suegro de El Desterrado]  y con viñas de Vicente Orsuche, y por delante la Calle de esta Villa, con cargo de dos fiestas de la Concepción y de la Encarnación por las ánimas de Diego Martín Bermejo y de Beatríz Martin de Baena, que son 9 reales, y valen dichas casas 900 ducados; una bodega con su lagar y viga con 1.400 arrobas de vasija, linde con atahonas de dicha viuda doña Leonor Martín de Baena y con casas que fueron de Antonio Mazo, y 4 aranzadas menos una cuarta de viña en Gines, que se dice El Monte de Gines, linde viñas de Alonso Franco, con cargo cada aranzada de 62 maravedíes de tributo al Señor de Gines, y la bodega y las 4 aranzadas menos una cuarta con cargo de 9.000 maravedíes que se pagan cada año a la Cofradía de Santiago y San Sebastián de esta Villa, cuyo precio es de 124.000 maravedíes; 3 colchones en 21 ducados; 6 sábanas de lienzo casero de lino delgado randado** en 4 ducados cada una; otras 6 sábanas a 2 ducados cada una; una tira de red labrada para unas artes, 22 ducados; unas artes labradas de verde, 55 reales; artes de lienzo y red; colcha de entretela en 3.000 maravedíes; 2 almohadas con 2 cojinicos, labradas de azul con una randa, 6 ducados; almohadas labradas de amarillo y morado, 6 ducados; otras 2 almohadas y 2 cojinicos, labradas de aceitunado, 110 reales; 2 almohadas labradas con seda colorada y verde, 33 reales; una cama de paño verde, vieja, en 110 reales; 7 tiras de red labradas, 9 reales cada una; un frutero labrado de punto de seda de colores, 3 ducados; un paño de rostro de lienzo casero delgado con sus tiras de red, 22 reales; otro paño de rostro de Ruán, con su red, 1,5 ducados; otro paño de rostro con sus puntas, 11 reales; 3 pares de tobajas [toallas], 16 reales, y son caseras; una tabla de manteles, y otra y otra y otra (sic), alemanescos y adamascados, 12 pañuelos y otros 8, varas de lienzo, tiras de red anchas, y guarnición de red para unos cojinicos, paños de corte viejos con figura, 3 antepuertas de arte con figuras, 2 arcas en ... saladas, por 5 ducados; un arca blanca en 3 ducados; 2 cofres de Flandes pequeños negros en 22 reales; 6 sillas de respaldo, viejas, 48 reales; una caldera grande y otra pequeña, y una copa de cobre, en 108 reales; una paila de azófar en 17 reales; 12 platos de peltre pequeños y uno grande, y 6 escudillas, 3 salseros y un pichel en 33 reales; candeleros, almiréz, alquitara, 3 porcelanas, un plato grande de Talavera, platos grandes de barro, trébedes, costales de jerga***, bancos, tablas de cama; 2 manillas y una cadena de una vuelta, todo de oro, que pesó 1.050 reales; un jarro y un salero de tres piezas, dorado, y una taza de plata dorada, 11 cucharas y 3 tenedores, que pesó todo, con el oro y hechura, 28.459 maravedíes; una caldera grande para vendimia en 15 ducados; una poca de lana, 2 cojines, una sobremesa de guadamecil, estera de junco, colcha de embutido, cama de lienzo y red, 7 esteras de esparto, 2 mesas de cadena, una grande y otra chica, un aparador de madera, grande, en 100 reales; 2 bancas de madera; una tarima en 14 reales; un ¿Cristo? de oro en 6 ducados; unos corales con 5 extremos de oro, 27 reales; 70 cuentas de oro; un jacinto con 3 perlas en 80 reales. Todo lo cual suma 631.790 maravedíes, que recibe ante el escribano Hernando de las Cuevas y los testigos. A la esposa doña Leonor de las Casas le toca la mitad de unas casas, y ciertos bienes y arrobas de vino, por su abuelo Miguel de las Casas, según partición hecha ante Juan García, escribano de Camas; la herencia quedó en poder de la viuda Leonor Martín de Baena; otra deducción de la dote pasó ante Gaspar de León, escribano de Sevilla, en lunes 22 días de agosto de 1580, en carta de promesa, y no embargante que por la dicha carta la viuda le prometió a Villadiego un cuento [un millón] de maravedíes, la verdad es que no le mandó y prometió mas que 669.490 maravedíes, en que entraba la parte que a la esposa le pertenecía por bienes de dicho Pedro de las Casas su padre, y de Miguel de las Casas su abuelo, y todo lo demás a complimiento del cuento lo puso la viuda a ruego e intercesión del dicho Francisco de Villadiego, y no porque se los mandara, y por esta carta Francisco declara que es con él la verdad y dá por ninguna la dicha promesa de dote, para que no valga ni haga fé contra su esposa; y solamente le queda a deber la Baena 100 ducados, a pagar hasta el fin de la vida de la viuda, la cual se obliga a ello por esta presente escritura, y él se obliga a no pedirle nada más; y él manda a su esposa otros 500 ducados en arras, por honra de su persona y linaje, y por los hijos e hijas que de ella habrá, y si él falleciere, que ningún futuro hijo ni pariente pueda entrar en dichos bienes hasta que ella sea pagada de dicha dote y arras; y si ella falleciere, que los pueda mandar a quien quiera en su testamento. Hernando de las Cuevas da fé de la entrega de todos los bienes antedichos, y la viuda aceptó la escritura. Dado en el Señorío de esta Villa, en casa de Francisco y Leonor, miércoles 15 de agosto de 1582, siendo testigos Francisco Miguel, Francisco de Aguilar y Pedro Suárez, vecinos de esta dicha Villa.
En dicho día a las 5 de la tarde poco más o menos, estando ante dichas casas principales con su salas y recámaras, corral, almacén de aceite, pozo, caballeriza, cocina y huerta de árboles frutales, linde casas de los herederos de Juan de Vega y con el callejón que vá a las viñas de Vicente Orsuche, y por otra parte con viñas del dicho Orsuche, y por delante con la Calle, presentes Francisco de Villadiego y la viuda Leonor Martín de Baena, ante el escribano Hernando de las Cuevas, dicho Francisco tomó la posesión de ellas, sin contradicción alguna. Testigos, Francisco Miguel y Francisco de Aguilar, vecinos de esta Villa.


                                      Firma de Francisco de Villadiego.

* Parece que se refiere al abuelo (político) de Leonor Martín de Baena, padre de su marido y de igual nombre: Miguel de las Casas, quien ostentaba cargo administrativo en Las Canarias cuando fué encausado por la Inquisición, acusado de judaizante. También es probable que haya error y deba ser Leonor de las Casas (esposa de Villadiego) en vez de Leonor Martín de Baena, su abuela.

** Randado, con randas. Randa, guarnición de encaje con que se adornan los vestidos , la ropa blanca y otras cosas. RAE.

*** Colchón de paja o hierba. RAE.

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El año 1582 nos ha resultando embriagador en cuanto a resultados, pero todavía nos reservaba una sorpresa:

 Un ventarrón abstracto empujó a Castilleja fuera de la contidianeidad. Algunos difuntos, confundidos, no sabían dónde clavar los calcañares. Las parturientas se negaban a alumbrar, inseguras, sujetando las cabezas de los fetos. El sol, los pájaros y otros entes voladores, vistos desde fuera parecían haber tropezado. Los castillejanos que se atrevieron a mirar hacia atrás pudieron ver desnuda a la Nada. Sólo el escribano, espíritu mezquino, se resignó pacíficamente y sin mayor perturbación.
"Este año vio el comienzo de la instauración del calendario gregoriano, cuando la bula papal conocida como Inter Gravissimas lo introdujo, siendo adoptado desde el principio por España, Portugal, la República de las Dos Naciones (Lituania y Polonia) y la mayor parte de la Italia actual. En estos países, el año continuó con normalidad hasta el jueves 4 de octubre [fecha de la muerte de Santa Teresa de Jesús (1515-1582), que falleció enfrentada al vacío. N. del A.]. Sin embargo, el día siguiente se convirtió en viernes 15 de octubre (como un año común comenzado en viernes). Se eliminaron 10 días de la historia para contrarrestar el desfase del calendario juliano. Se podría decir que los días comprendidos entre ambas fechas nunca existieron. Wikipedia".


               Santa Teresa, sensual y atractiva, por el barón François-Pascal-Simon Gérard.


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Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...