domingo, 4 de febrero de 2018

Notas varias, 2q.




Del amo de Diego Viñerón no se pueden obtener muchos datos, ni aun urgando concienzudamente entre los documentos de su sucesor en el puerto de Veracruz, Luis de Milla. Ahí hay algo, aunque bien escaso. Queda la duda de si el joven castillejano acompañó a López de Mondragón a la aventura por el archipiélago filipino.

Luis de Milla. Los Oficiales Reales de la ciudad de la Veracruz nombraron a Jusepe López de Mondragón por Guarda Mayor y Alguacil Ejecutor de la Real Hacienda de aquella ciudad en lugar de Diego Merlo, con 200 pesos de salario al año, y Su Majestad confirmó este nombramiento en 9 de septiembre de 1600. Tráese copia de la cédula.

Por cuanto por parte de vos Joseph López de Mondragón se me ha hecho relación que los Oficiales de mi Real Hacienda de la ciudad de la Veracruz y puerto de San Juan de Ulúa por la satisfacción que tienen de vuestra suficiencia y buenas partes os nombraron por Guarda Mayor y Alguacil Ejecutor de la dicha Real Hacienda en lugar de Diego de Merlo Almansa, y os señalaron 200 pesos de oro común de salario cada año pagados de mi Real Caja, como constaba por el nombramiento que en vos hicieron los dichos Oficiales, que se presentó en mi Consejo Real de las Indias Supremo, atento a lo sobredicho y a lo que me habéis servido, os mandase dar confirmación del dicho Oficio y habiendo servido en el dicho mi servicio acatando a lo sobredicho lo he tenido por bien y por la presente confirmo y apruebo el nombramiento que, como dicho es, en vos hicieron los dichos mis Oficiales Reales, y es mi merced que todo el tiempo que fuere mi voluntad seáis Guarda Mayor y Alguacil Ejecutor de la dicha mi Real Hacienda de la dicha ciudad de la Veracruz y puerto de San Juan de Lua, y como tal, podáis usar y ejercer el dicho Oficio en los casos y cosas a él anejas y concernientes según y como lo usó el dicho Diego de Merlo (tachado) y pueden y deben usar los otros Alguaciles semejantes, y por esta mi carta mando a los dichos mis Oficiales que luego como se la mostráredes tomen y reciban de vos el dicho Joseph López de Mondragón el juramento y con la solemnidad que en tal caso se requiere y debéis hacer, y habiéndole hecho, ellos y todos los caballeros, escuderos, oficiales y hombres buenos de la dicha ciudad y puerto de San Juan de Lúa os hayan y tengan por tal Guarda Mayor y Alguacil Ejecutor y usen con vos el dicho Oficio según dicho es y os acudan y hagan acceder con los derechos al dicho Oficio debidos y pertenecientes, y os guarden y hagan guardar todas las honras, gracias, mercedes y franquezas, libertades, premisas, prerrogativas, inmunidades y todas las otras cosas y cada una de ellas que por razón del dicho Oficio debéis haber y gozar y os deben ser guardadas todo bien y cumplidamente sin que os falte cosa alguna, y que en ellos ni en parte de ellos os no pongan ni consientan poner embargo ni contradicción alguna, que yo por la presente os recibo y he por recibido al dicho Oficio y al uso y ejercicio de él. Hecha en Madrid a 9 de septiembre de 1600. Yo el Rey, refrendada de Juan de Ibarra y señalada de él.

Y por información hecha en esta Corte ante un Alcalde en 3 de agosto de 1627 consta que habrá 12 años servía el dicho Jusepe López el dicho Oficio, y que habiendo vuelto a la Veracruz el General Juan Flores de Rabanal*, declara no estaba allí, y que oyó decir residía en Filipinas.
Y que el Almirante don Andrés Rodríguez de Villegas**, que el año de 1622 le vió estar sirviendo a Su Majestad en aquellas islas. Y el Capitán don Francisco de Novoa dice lo mismo, y que tenía en ellas un entretenimiento, y que ha oído decir que es muerto, y que quien sirve al presente este Oficio es sin título de Su Majestad.
Y Luis de Milla suplica se le haga merced de proveerle en el dicho Oficio, atento a que por informaciones que tiene presentadas consta que ha servido a Su Majestad de 8 años a esta parte en plazas de soldado y entretenido en la Carrera de las Indias el año de 1611 en la Compañía del Capitán don Gonzalo de Hoces, y el de 13 y 14 en la de Juan Pascual, y estando en esta Corte pretendiendo fue a la Jornada de la Mamora, donde acudió a lo que se le ordenó por su superior, y ayudó a la fortificación de aquella fuerza, y el Capitán Diego de Milla su padre fue en las de 15 años soldado, sargento, alférez y capitán de Infantería en Flandes, en el Tercio del Maese de Campo don Íñigo de Borja, y murió peleando en el cerco de Ostende, y Diego de Millas su hermano ha más de 10 años que lo continúa en los dichos estados en plazas de soldado y alférez. Y en consideración de ello fue consultado en primer lugar en la beheduria (por veeduría) de las fábricas de La Habana por la Junta el año pasado.

* "... Que el común y alcaldes de este pueblo de San Juan del Río me hicieron donativo de un sitio de solar: que está en la calle que viene de la real de este dicho pueblo a la iglesia, entre casas de Tomás Enríquez Rangel, que al presente está labrando, y de Juan Flórez Rabanal, y frontero de un solar que tiene Manuel González por la parte que mira al camino que viene de la ciudad de México y por la otra parte las casas de don Juan de Zúñiga: como más largamente consta de la dicha donación que, con la solemnidad de suso necesaria presento ante vuestra merced ...", "... Y también el derecho que llaman entre vivos, una suerte y solar que está en el camino real que pasa por este pueblo y va a Querétaro y vuelve a entrar hacia la iglesia, que está hacia la parte de arriba, enfrente de las casas que está labrando el señor Tomás Enríquez Rangel, teniente de este pueblo; y por la parte de abajo linda con casa del español Juan Flórez Rabanal, y por la parte del oriente enfrente de las casas de los españoles Cárdenas ..."  http://www.biblioteca.tv/artman2/publish/1659/Los_alcaldes_de_un_pueblo_de_indios_donan_un_solar_y_una_suerte_de_tierras_a_un_terrateniente_para_que_les_ayude_y_ampare_Y_procedimientos_para_legitimar_dicha_donaci_oacute_n_printer.shtml

** Este Almirante sucedió, en 1619, al doctor Juan Rodríguez de las Varillas en el gobierno de la Provincia de Margarita. El tal doctor era un antepasado de Melchor Rodríguez de las Varillas, el clérigo de menores órdenes y terrateniente en Castilleja que recopiló los documentos del libro de José Gestoso, tal y como expusimos en http://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com.es/2017/08/notas-varias-2i.html 


Luis de Milla, estante en esta Corte, parezco ante V. M. y digo que tengo necesidad de que V. M. mande recibir información de cómo Jusepe López de Mondragón, a quien Su Majestad hizo merced del oficio de Guardia Mayor y Ejecutor del puerto de la ciudad de la Veracruz [entiéndase, el puerto de San Juan de Ulúa], está ausente de la dicha ciudad más ha de doce años, por lo cual el dicho oficio está vaco y no hay persona que le sirva con título de Su Majestad, y a ello suplico mande se reciba información de lo sobredicho, y habida, se me de un traslado o dos o más auténticos en manera que hagan fé para poderlos presentar en el Consejo Real de las Indias y pido justicia para ello.

Auto. De la información que ofrece, y dada se proveerá justicia. Y el señor Alcalde Sancho Flores lo mandó en Madrid a 21 de julio de 1617.

Información. En la Villa de Madrid a 3 de agosto de 1617 el dicho Luis de Milla presentó en prueba de lo contenido en la petición de atrás, presentó por testigo al General Juan Flores Rabanal, residente en esta Corte, que posa en la calle del Olivo en casas de Catalina de Quadros, viuda, del cual yo el escribano recibí juramento, y lo hizo en forma y prometió de decir verdad, y preguntado por las dichas preguntas dijo que conoce a Jusepe López de Mondragón contenido en la dicha petición y que puede haber 10 ó 12 años poco más o menos que este testigo lo vió con una vara de justicia en la ciudad de la Nueva Veracruz en las Indias de la Nueva España, que se decía era Guarda Mayor de la aduana de la dicha ciudad, y que después acá este dicho testigo fue por Almirante a la dicha ciudad dos veces desde Sevilla y no se acuerda haber visto allí al dicho Mondragón, y ha oído decir por público que el susodicho está en Filipinas, y esto es lo que sabe de lo contenido en la dicha petición y no otra cosa y es la verdad para el juramento hecho, en que se afirma, y lo firmó, dijo ser de edad de 42 años poco más o menos, y no le tocan. Escribano, Juan López.

En la dicha Villa de Madrid en 18 de agosto de 1617 se presentó más por testigo para lo contenido en el dicho pedimento al Almirante don Andrés Rodríguez de Villegas, residente en esta Corte, que posa en la calle Mayor en casas de Magdalena del Águila, del cual se recibió juramento y lo hizo en forma y prometió de decir verdad, y preguntado por lo contenido en el dicho pedimento dijo que conoce al dicho Jusepe López de Mondragón contenido en el dicho pedimento de más de 10 años a esta parte de vista y trato que con él ha tenido, y ha oído decir por público que el susodicho tuvo vara de justicia en la ciudad de la Nueva Veracruz en las Indias de la Nueva España, y se decía era Guarda Mayor de la aduana de la dicha ciudad, y sabe que puede haber el tiempo que dicho tiene que el susodicho estaba sirviendo el dicho oficio de Guarda Mayor de las dichas aduanas, y el susodicho fue a las Filipinas a servir a Su Majestad con un entretenimiento, donde este testigo le vió y trató, que estaba sirviendo el dicho entretenimiento, y asimismo ha oído decir por público en esta Corte que el susodicho es muerto y pasado de esta presente vida, y esto es lo que sabe y responde a lo contenido en el dicho pedimento, y de más de lo dicho dijo que la persona que hoy sirve el dicho oficio de Guarda Mayor de la ciudad de la Veracruz no lo sirve por título de Su Majestad, y esto es público y la verdad para el juramento hecho, en lo que se afirmó, y firmó, y dijo ser de edad de 34 años poco más o menos. Escribano, Juan López.

En la dicha Villa de Madrid en 22 de septiembre de 1617 el dicho Luis de Milla presentó más por testigo para lo contenido en el dicho pedimento al Capitán don Francisco de Novoa, natural de la ciudad de Sevilla, residente en esta Corte, que posa en la calle de la Espada en casas del licenciado Agüero, del cual yo el escribano recibí juramento en forma, y habiéndolo hecho prometió de decir verdad, y preguntado por lo contenido en el dicho pedimento dijo que conoce al dicho Jusepe López de Mondragón de vista y trato, y que estando este testigo en la ciudad de Manila en las Filipinas vió allí al dicho Jusepe López Mondragón y habló y trató con el susodicho, lo cual fué por el año pasado de 1611, donde este dicho testigo le dejó y se partió a España, el cual servía en la Milicia de Su Majestad por sargento entretenido*, y esto es lo que sabe y la verdad para el juramento hecho, y lo firmó, y dijo ser de edad de 37 años poco más o menos, y no le tocan las generales. Escribano, Juan López.

* Entretener, entretenimiento, entretenido, el que está esperando ocasión de que se le haga alguna merced de oficio o cargo, y en el entretanto le dan alguna cosa con que sustentarse. Entretenimiento, la tal ayuda de cosa. (Tesoro de la Lengua Castellana, Covarrubias).
Entretenimiento, vale también ayuda de costa, sueldo y merced pecuniaria, que se da para ayuda de mantenerse al que ha servido, o al que se le ha esperanzado de conferirle algún empleo o ejercicio, y acomodarle. (Diccionario de Autoridades).

En la Villa de Madrid en 9 de octubre de 1617, vista esta información por el dicho Señor Alcalde Sancho Flores dijo que mandaba y mandó se dé de ella al dicho Luis de Milla un traslado, dos o más, signados y en pública forma en manera que haga fé, a los cuales S. M. dijo que interponía e interpuso su autoridad y decreto judicial para que valga y haga la fé que hubiere lugar de derecho, y así lo mandó y firmó ante mí el escribano Juan del Campillo.

Su licencia para pasar a las Indias, en PARES, Archivo General de Indias,CONTRATACION,5303,N.6, (con el expediente de limpieza de sangre, en el que se incluye que, además de lo consabido de no descender de moros ni judíos, etc., que tampoco lo es de los Pizarros de Trujillo*).
Por Real Cédula del 14 de mayo de 1618 dada en Arajuez se nombró a Luis de Milla Guarda Mayor y Alguacil Ejecutor de la Real Hacienda de Veracruz. Por otra Real Cédula del 18 de octubre de 1621 lo recomendaron al marqués de Gelves, virrey de Nueva España.
Hay otro expediente de fecha 16 de junio de 1618: Expediente de información y licencia de pasajero a Indias de Luis de Milla, alguacil ejecutor de la Real Hacienda del puerto de San Juan de Ulúa, con su criado Cristóbal de Illescas, natural de Torrijos, hijo de Pedro de Illescas y Polonia Fernández, a Nueva España.

* Se sabe que los Pizarro fueron castigados por la Corona a causa de sus rebeliones en el Perú, pero, ¿hasta el extremo de prohibir a sus descendientes la licencia para pasar a las Indias?

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Y bien. En estas últimas entradas he expuesto protocolos, despachos, títulos, testimonios de castillejenses emigrados a América a principios del siglo XVII. Sus aventuras transoceánicas tuvieron antecedentes en nuestro pueblo en todo lo largo del XVI, tal y como se relató en lo referente a personajes como Martín de Alfaro, el viejo conquistador mil veces herido a las órdenes de Hernán Cortés; como este mismo Hernán Cortés, Emigrante con mayúscula y unido a Castilleja por el trascendental lazo de la Muerte; como el mismísimo cura de la iglesia de Santiago Rodrigo de Cieza, hermano del Príncipe de los Cronistas; o como Íñigo Ortíz de Juanguren, el mercader cuyo hermano murió bajo la espada de Bernardo de Oliver; o Luisa de Rojas  (Andrea, de niña), casada luego con el anterior, extraordinaria mujer de cuyas peripecias en Málaga, en el norte africano y en las Indias propiamente se puede presumir sin lugar a dudas un fortísimo carácter; o como otros varios apenas insinuados en la documentación, entre ellos los escasamente dibujados hermanos —escasamente por ahora— Martín Bermejo, que allanaron el camino a su descendiente Roque de Vega ("de Verga" aparece en cierto protocolo notarial de aquella época, cuyo autor escribanil amerita la sospecha de haber incluido en el apellido una letra r malintencionada: "verga, membrum virile", Sebastián de Covarrubias, Tesoro de la Lengua Castellana). Quedan Vegas hoy en día en Castilleja, parientes lejanos por medios abolengos de quien esto escribe. Las líneas familiares se funden sólidamente en algún punto del transcurso de los siglos, luego se separan "en apariencia" —por muertes, carencia de hijos, emigración— y como por sorpresa, al cabo de los años aparece un nuevo miembro, regresado, cuyo linaje se ha desarrollado quizá en tierras remotas, volviendo a entroncar con alguna de las ramas de aquella primaria fusión, que con sus brazos abiertos parecía estar esperándole con paciencia, protectora y grata.
Existe en el Archivo de Indias una nota que refiere cómo el 19 de febrero de 1538 un Juan Martín, hijo de Lorenzo Martín y de Isabel Martín, vecino de La Morera (municipio perteneciente a la provincia de Badajoz), para pasar a La Florida "presentó ante nos una fé, fecha en Castilleja de la Cuesta, de ciertos testigos ante Bartolomé Hernández, alcalde ordinario de la dicha villa y ante Cristóbal Martínez de Alcázar (sic), clérigo, notario apostólico". Este clérigo no es otro que Cristóbal Martín de Alaraz. Por desgracia las deposiciones de los testigos presentados por Juan Martín no obran en tal Archivo, privándonos de conocer a algunos ancianos del pueblo nacidos en los caballerescos tiempos del siglo XV. Aunque pacense, Juan Martín debió tener antecesores directos en Castilleja según se deduce de su fé.


     Juan Martín ofrece dar fé de sus antecedentes a las autoridades.

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Volvamos nosotros al asunto oceánico. Comprobé en mi investigación, con la natural extrañeza, que la minúscula Castilleja de la Cuesta figuraba en segundo puesto por número, si se excluye a la capital, entre las ciudades, villas y lugares de la provincia que aportaron alumnos matriculados en la Escuela Naútica de San Telmo allá por el siglo XVIII. Solamente nos superaba Morón de la Frontera, y por muy poco, siendo así que los jóvenes castillejanos futuros marinos eran la segunda gran mayoría en la Institución, después de los de Sevilla capital, como dicho queda. Mi extrañeza se originó por la desproporción y disparidad demográfica entre una y otra población, entre los moroneros y los castillejanos, que por las leyes de la lógica resutaban incoherentes. Dejé volar la imaginación en busca de posibles causas, desde la de que algún específico señor hacendado, alguien en particular con poder y prestigio en el pueblo, algún destacado benefactor quizá con vínculos en Ultramar o en la Armada, se había empleado en orientar e instar a las familias de los jovenzuelos pobres de la Villa para que fuesen enviados internos a la Escuela a fin de asegurarles un futuro económico, quitándolos así de las penurias y miserias del Siglo de las Luces, cuyos resplandores no se percibían en los estratos más bajos de la sociedad dieciochesca, antes al contrario eran la causa de semejantes tinieblas. O acaso —pensé rizando el rizo— hubo en el subconsciente colectivo de la pequeña localidad aljarafeña una vocación marinera ancestral que se puso de manifiesto precisamente en los años dieciochescos, en los cuales se popularizó más el viaje al otro lado del charco, propiciado por la erección de estructruras democratizadoras en la sobredicha Escuela. Esta última aseveración tómese con los debidos reparos puesto que seguían siendo obligatorios los certificados de limpieza de sangre para acceder a ella. Ya veremos los de nuestros jóvenes paisanos.




El pintor, Manuel García y Rodríguez, sevillano, parece haber captado en su obra el espíritu de cuanto intento expresar con estas escuálidas líneas.

La hipótesis de la vocación marinera de Castilleja se apoyaba, en mi imaginación, sobre dos patas: era pueblo del que una cara fue la Calle Real*, paseada por los primeros conquistadores del Nuevo Mundo en el siglo XV desde Sevilla a Huelva, playera**, tomareña y por ende ribereña al Gran Río puesto que el término de Tomares gozaba y goza de lindero guadalquiviriano, por donde si se salvan las distancias nada tenía que envidiar la mentada Calle Real a sus vecinas San Juan o Coria río abajo, o Brenes o La Algaba arriba. Y, más evanescente la segunda pata, me llevaba de un salto a los míticos tiempos del Lacus Ligustinus, o lo que es lo mismo, un Guadalquivir extenso, sin bordes, una lámina infinita de agua plateada en la que, de cuando en cuando, el indígena tarteso al pie del Santuario del Carambolo podía observar la emergencia de monstruosos seres acuáticos, con las borrosas cordilleras Subbéticas al oriente y el escarpe quebrado del Aljarafe al oeste, masa de agua en cuyos bordes se alzaban ciudades fundadas por los fenicios.

* La otra cara de Castilleja sería el Señorío santiaguista, lo que podríamos llamar groseramente el de las "gentes de tierra adentro" en este fantasioso contexto.

** Quizá por distraer de la tragedia que se avecinaba, el aguardentero Bernardo de Oliver intentó dirigir la atención de los concurrentes hacia un playero —como se denominaba entonces a los transportistas pescaderos— que se aproximaba por la parte de Gines con su montura cargada de productos de la mar: "eso que viene allí son tres cargas de gibias", dijo.
No era poco el tránsito comercial entre Huelva y Sevilla en lo que a abastecer de pescadería a esta última se refiere, aunque no superaría al que propiciaba el Guadalquivir al menos en cantidad, mas está sólidamente documentado que por la Calle Real pasaron hacia la capital andaluza muchos, muchísimos playeros. Añadamos que a los delicados paladares hispalenses satisfaría más la variedad de los productos marítimos onubenses que la monotonía de los fluviales de su río. La gibia, o lo que es lo mismo, el choco de las costas occidentales de Andalucía, sin ir más lejos, era manjar exclusivamente oceánico, o como máximo mediterráneo. Río Guadalquivir arriba se debió suministrar mucho pescado del mar a la metrópoli, pero hasta que no se efectuaron las "cortas", los meandros de aquella corriente no favorecerían tal industria. Aunque para el caso que nos ocupa. lo que importa es contemplar la posibilidad de que el trasiego de marinos y pescaderos por la Calle Real de Castilleja —única vía transitable hacia y desde la Vega— despertara, sobre todo en los jóvenes, un interés particular por las cosas de la mar.


En línea roja, límite del término municipal de la Villa de Tomares.



El Aljarafe, a orillas del lago de los tartesos.


Próximamente desarrollaremos la interesante documentación concerniente a los estudiantes santelmistas castillejanos, y las de otros emigrantes del siglo XVIII, además de los que restan de la segunda mitad del siglo XVII, entre estos últimos incluidos Leonor Vázquez de Ortega, natural de Castilleja de la  Cuesta, hija de Cristóbal de Ortega y de Isabel Millán, que fue como criada de Ignacio Pérez Caro*, almirante, gobernador, capitán general y presidente Real Audiencia de Santo Domingo (Isla Española), en su viaje a dicha isla el 8 de febrero de 1690; el capitán José Cabrera el menor**, dueño de la mitad de un navío, natural de Castilleja de la Cuesta, y difunto en Veracruz, con testamento; Bernardo Gómez, natural de Castilleja de la Cuesta, hijo de Tomé Roque y de Inés Gómez, casado con Catalina García, difunto en Santiago de Querétaro hacia 1784 y cuyos herederos fueron sus hijos Inés, Roque y Ana García Gómez; estos dos, padre e hijo, mencionados en la Carta de Francisco Fernández de Madrigal, [secretario del Consejo de Indias] al presidente y oficiales de la Casa de la Contratación de Sevilla, contestando a su carta de 6 de diciembre de 1678, en que remitían testimonio por donde consta que Francisco de Auñón administraba y tenía en su poder la hacienda de campo de Castilleja de la Cuesta, propiedad de Sebastián Gómez Carrillo***, en virtud de autorización del hijo de éste, Nicolás Gómez Carrillo, corregidor de Mariquita. Se les ordena dispongan el embargo de dicha hacienda; y algunos más.

* "Importante personaje era el sevillano Ignacio Pérez Caro, armador y almirante «ad honorem», compensado con Primera presidencia de Santo Domingo por haber llevado a su cargo familias canarias para poblar la isla, además de un donativo de 32.000 pesos [...] pese a lo cual fue depuesto por contrabando", en ¿Corrupción o necesidad? La venta de cargos de Gobierno americanos bajo Carlos II (1674-1700). Ángel Sanz Tapia. Consejo Superior de Investigaciones Científicas. Colección Ámerica.

** Autos sobre los bienes de José Cabrera, natural de Castilleja de la Cuesta, hijo de José Cabrera, vecino de Sevilla y Beatriz de Palencia, casado con Angela Romero y Trujillo. Falleció en Veracruz, con poder para testar a favor de Francisco de Soto Sánchez, vecino de Sevilla y Francisco Sánchez Durán. Heredero: su padre.
José de Cabrera, natural de Castilleja de la Cuesta, hijo de José de Cabrera, vecino de Sevilla, y de Beatriz de Palencia, casado con Angela Romero y Trujillo, vecina de Sevilla. Difunto en Veracruz, con testamento. Albaceas: Francisco Soto Sánchez y Francisco Sánchez Durán, vecinos de Sevilla. Heredero: José de Cabrera, si este hubiese muerto deja su herencia repartida entre su madre y sus hermanos: Roque y Leonicio de Cabrera. También deja cierta cantidad de dinero para Beatriz Ruiz de Lora y Catalina de las Cuevas y Palencia. Deja ciertas cantidades de dinero para misas y dote de doncellas pobres naturales de Catilleja de la Cuesta.

*** Como hacendado en Castilleja, su hijo Nicolás, corregidor de Mariquita, debe, en justicia, constar dentro del inmigrantado que estamos tratando. Nicolás heredó la hacienda, pero le fue embargada por el Consejo de Indias al haber sido alcanzado su padre como Contador que fue de la Caja Real de Panamá.


Jibia, choco o sepia, que de las tres formas se nombra.

 





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Los olvidados, 12q.

  [...] la implantación de las organizaciones obreras parece que fue, y actualmente de manera notable, bastante débil en el Aljarafe. Quizás...