viernes, 20 de julio de 2018

Notas varias, 3.



El bachiller Francisco Alonso Ortiz de Navarrete y doña Leonor Galindo su hermana, vecinos de Sevilla en la collación de San Vicente, dan todo su poder a Hernando de Frías, vecino de Sevilla, en nombre de Juan Ortiz de Zárate, para que por ellos y en nombre de dicho Juan Ortiz de Zárate como cosa suya propia puedan cobrar del Hospital  de la Misericordia de la ciudad de Sevilla (1) y de Juan Pérez Bermúdez, mayordomo de dicho Hospital, 47.619 maravedíes que el dicho Hospital les deberá a los tres al fin de este año de 1599, de lo corrido de un tributo que les paga; y que pueda cobrar la tercia parte del tercio que se cumplirá en fin de abril, la otra tercia al fin de agosto, y la otra al fin de diciembre, los cuales dichos 47.619 maravedíes dicho Juan Ortiz de Zárate los ha de haber como cosa propia, porque dicho Alonso Ortiz Navarrete ha de pagárselos como fiador de doña Magdalena de la Sal (¿o de Lasalte?) de los reparos y corridos de unas casas de por vida, ... y por ello dicho Alonso Ortiz Navarrete está condenado por sentencias y le tenían tomado posesión de sus bienes y hacienda, y acordaron cederle a dicho Juan Ortiz de Zárate los 47.619 maravedíes; y le dan igualmente poder para hacer todos los autos y diligencias que convengan. Dado en Castilleja de la Cuesta en el Señorío estando en la casa del otorgante, a 3 de  julio de 1599, testigos Luis Rodríguez y Juan López Merino, vecinos de esta dicha Villa.


                                            Firmas de Alonso Ortiz y de doña Leonor su hermana


(1) La fundación de la Casa Hospital de la Misericordia tuvo lugar en 1476 con una finalidad asistencial dirigida principalmente a procurar la dote de doncellas casaderas. Constituida formalmente como hermandad, se estableció inicialmente en una casa de la collación de Santa Marina, para trasladarse definitivamente a la calle del Pozo Santo. La componían cuarenta hermanos legos y diez clérigos, y el sistema de acceso quedaba restringido a hijos, parientes o personas allegadas a los titulares de la plaza que quedara vacante por enfermedad o muerte; de modo que es frecuente encontrar sagas familiares representadas durante siglos, como los Ponce de León, los Tello de Guzmán o los Jácome. Junto a dotación de doncellas pobres o huérfanas con miras el matrimonio, que constituyó la principal actividad desarrollada por esta institución, se realizaron otras labores benéficas como el rescate de cautivos o el reparto de limosnas. Para el cumplimiento de estos fines, la Casa de la Misericordia desarrolló una actividad como administradora de bienes y ejecutora de voluntades, ya que lo habitual era que personas generosas y de espíritu cristiano instituyesen fundaciones, patronatos, capellanías o dotaciones, constituidas en base a fincas rústicas y urbanas, tributos, juros o capital líquido, que la hermandad gestionaba de acuerdo con las cláusulas dispuestas por el fundador. ( http://www.juntadeandalucia.es ).



El bachiller Francisco Alonso Ortiz Navarrete, médico, vecino de Sevilla en la collación de San Lorenzo, estante en esta Villa de Castilleja de la Cuesta, enfermo, otorga testamento. Entierro en la iglesia de Santiago, y si muriere en Sevilla en la iglesia de San Marcos en la sepultura que allí tiene (1). Encarga diversas misas y dona medio real para la cera de dicha iglesia de Santiago. Declara deber al Conde de Olivares y a Juan Ximeno de Ribera en su nombre lo que pareciere de alcábalas y tributos, descontando 4 ducados que le ha pagado ya, de que tiene carta de pago. Declara que tiene empeñada una sortija en poder de doña Leonor de Valdés, mujer de García de Huerta, y una cruz de 4 esmeraldas largas que valdría 3.000 reales, la cual está empeñada en 14 ducados que doña Leonor le dio, y manda que se le paguen y se cobre la dicha cruz. Declara que tiene empeñada una sortija de oro con una esmeralda grande que valdrá 100 reales en poder de Juan Aguado, tejedor de seda, vecino de Sevilla en la collación de Santa Catalina, y manda que se le paguen y se recobre la sortija. Tiene empeñado en poder de Juan de Morales, platero, una sortija de oro con un diamante blanco y una saya de lienzo blanco bordada de plata y granate en ... ducados, y manda que se le paguen y se recobren. Declara que tiene empeñada en poder de Francisca de los Santos, doncella, un veril (2) de oro y una cruz de oro con un Cristo en 20 reales, y manda que se recobren veril y cruz. Declara que en poder de Alonso de Morales, ... , están dos alfombras buenas suyas por 20 reales ¿que es de mas del diezmo? y a cuenta le dio el que testa 8 reales y le quedó debiendo 12, y manda que se recobren las alfombras. Declara que Antón Rodríguez Navarrete  le mandó por su ... Ortiz ... mil ... ... hubiesen cada año ... ... con cargo (siguen dos líneas rotas) y doña María Osorio y doña Isabel Esquivel que conforme a la voluntad del dicho Antón Rodríguez Navarrete las dichas doña Beatriz de ¿Ulloa?, doña María Osorio y doña Isabel Esquivel hayan los dichos 800.000 maravedíes por la orden y firma que por el dicho testamento lo mandó el dicho Antón Rodriguez Navarrete. Item declara que doña Catalina de ¿Ulloa? dejó al que testa y a las dichas sus hermanas su hacienda, con ciertos cargos, impuestos y condiciones, como se contiene en el testamento y codicilo que la dicha doña Catalina hizo, y mandó que las dichas hijas del que testa, que son doña Beatríz de Ulloa, doña María Osorio y doña Isabel de Esquivel, hayan la hacienda, con dichos cargos y condiciones. Declara que doña Catalina de Ulloa dejó mandado en su testamento que se le dijesen misas en la iglesia de San Marcos, y una capellanía en ella, y dejó al que testa como patrono y luego a quienes él nombrase, y por tanto nombra a sus tres hijas habidas con su mujer doña María de Osorio como patronas, para que la gocen, y si muriere una que sean las otras dos, y la que quede viva nombre a su sucesor (3). Declara que cuando se casó con doña María (siguen tres líneas rotas) ... "que se llamaba Juana Hernández y así lo declaro y confieso por decir verdad, mando que el dicho Francisco Ortiz no herede de mí cosa ninguna porque no tengo yo bienes ningunos que me pueda heredar, y si los tuviere quiero que no los haya ni herede, porque esta es mi voluntad de lo así mandar." Nombra como albaceas al bachiller Diego de Henao, clérigo presbítero teniente de cura de Castilleja de la Cuesta, y al bachiller Francisco Gallego Becerra. Nombra por sus herederas a sus tres hijas habidas con doña María Osorio. Revoca y da por ninguno cualquier otro testamento anterior (4). Testigos, Hernando de las Cuevas el mozo, Cristóbal Martín y Luis Rodríguez, vecinos y estantes en esta Villa. Firmó el otorgante.

(1) A espaldas del convento de Santa Paula, donde profesarían sus dos nietas doña Catalina y doña María Ortiz de Navarrete, a las cuales vamos a conocer en próxima entrada.
(2) Viril. Caja de cristal formada por dos cristales paralelos y circulares con cerquillo dorado, que encierra la hostia consagrada o que guarda reliquias.  Vidrio muy claro y transparente usado para colocarlo delante de las cosas que se quieren proteger o preservar sin ocultarlas. Custodia pequeña que se pone dentro de la grande. "Beril. Es una piedra preciosa, latine berylus gemma, subviridis et transparens, vix alibi unquam quam in India reperta. En la Sacra Biblia se haze mencion della, Exodi, cap. 28, en el segundo libro de Esdras, cap. 39; en Ezechiel, cap. 28, y en el Apocalypsi, cap. 21. Escrive della Plinio, lib. 37, cap. 5. Por ser esta piedra transparente llamamos biriles a los vidros claros, por medio de los quales vemos, conservando la vista; y puestos en relicarios y caxas se vee lo que está dentro, sin que se manosee ni maltrate." Covarrubias. Tesoro de la Lengua Castellana.
(3). En efecto, las hijas respetaron la voluntad del testador: En Castilleja de la Cuesta a 16 de diciembre de 1605 ante el escribano Juan de las Cuevas y testigos infrascriptos pareció doña Beatriz de Ulloa, mujer legítima de don Gaspar de Córdoba, vecina de Sevilla, como patrona de la capellanía que instituyó doña Catalina de Ulloa, difunta que Dios haya, que se dice y canta en la iglesia de San Mateo (error, debe ser San Marcos) de dicha ciudad, y porque a dicha doña Beatriz le pertenece el nombramiento de capellán perpetuo, por tanto y con licencia del dicho su marido que está presente, dijo que nombraba como capellán a Sipián Ortiz, vecino de Sevilla, para que la sirva y cante durante todos los días de su vida, y pide y suplica al Sr. Provisor de la Santa Iglesia de Sevilla y Juez de ella, y a otra cualquier persona que fuere parte, le cuele al dicho Sipián Ortíz la dicha capellanía y le haga colación canónica, que ella promete pasar por dicho nombramiento, a lo cual obligó su persona y bienes habidos y por haber. Testigos, Juan Pablos, Nicolás Gómez y Diego Daza.
(4) Varias líneas rotas que siguen impiden conocer la fecha de este testamento, pero por el tramo temporal debió otorgarse entre el 27 de noviembre y el 16 de diciembre de 1599. Declara no tener bienes ningunos como hemos visto, aunque sí los suficientes como para recuperar los objetos que, testigos de tiempos mejores, se debió ver obligado a empeñar. Las roturas del documento impiden saber si Juana Hernández era su segunda mujer legítima o solamente su amante, con quien tuvo a Francisco Ortiz, al cual deshereda, sin duda por alguna enemistad paterno-filial. A este Francisco Ortiz Navarrete, médico como su padre, lo encontramos abundantemente documentado en el Archivo General de Indias. Pero no adelantemos acontecimientos.


Firmas de don Gaspar y doña Beatriz en la escritura de nombramiento de Sipián Ortiz (v. s. y nótese el apellido) como capellán.


Don Gaspar de Córdoba, vecino de Sevilla en la collación de San Juan de Arche, por sí y en nombre de doña Beatriz de Ulloa su mujer, con su poder dado en la villa de Gines ante Juan de las Cuevas, escribano del Rey y público y del Concejo de dicha villa de Gines en 22 de septiembre de 1602, poder cuyo tenor es el siguiente: "Doña Beatriz de Ulloa, vecina de Sevilla en la collación de San Juan de Arche, mujer legítima de don Gaspar de Córdoba, estando en Gines y presente su dicho marido, le otorga poder para cobrar de cualquier pesona cualesquier cantidades de maravedíes, ducados, pan, vino, aceite y bienes muebles o raíces que le deban de lo corrido de tributos o juros, y del arrendamiento de cualesquiera de sus casas, viñas y olivares, que le deban a ella en Sevilla u otras partes, como por herencias del licenciado Alonso Ortiz de Navarrete su padre [cuyo testamento acabamos de ver], o de otras personas, que a ella le pertenezcan; y para que pueda comprar de don Francisco Ordóñez de Lara y de doña Juana de Rosales y de cualesquier otras personas una heredad de casas y viñas en dicha villa de Gines, y concertarse con ellos en el precio y obligarla a ella al pago, y poder para que la obligue a pagar los préstamos que a él le hicieren, y para vender sus casas, viñas y demás bienes muebles y raíces; y en general para todos sus pleitos y causas civiles y criminales, y para sustituir este poder en quien quisiere. Dado en la villa de Gines a 22 de septiembre de 1602. Firmaron los otorgantes, siendo testigos Pedro Moreno, Juan Alonso y Bartolomé García, vecinos y residentes en dicha villa de Gines". Y don Gaspar de Córdoba en virtud de este dicho poder, ambos de mancomún, dice que por cuanto ellos poseen por sus bienes y hacienda, por fin y muerte del bachiller Alonso Ortiz de Navarrete, padre de ella, unas casas principales en el Señorío de Castilleja de la Cuesta en la Calle Real (sic) linde con casas de Juan Rodríguez Gordo y con haza de tierras y solar de la viuda de Francisco Vázquez, vecinos de Castilleja, y sobre dichas casas y otros bienes están impuestos y cargados 80 ducados de censo y tributo al redimir y quitar, que se paga a razón de 14 el millar, al convento y monjas de Porta Celi, extramuros de la ciudad de Sevilla, y de lo anexo y perteneciente a dichas casas pricipales don Gaspar es convenido y por la presente dá al Veinticuatro Diego de Colindres Puerta (1), vecino de Sevilla, presente, un pedazo de corral y sitio y paredes labradas junto y linde a la puerta principal de las dicha casas, arrimado y linde con las casas del dicho Juan Rodríguez Gordo y linde de ello por la derecha hasta dar en un naranjo de la huerta de dichas casas de don Gaspar, y por junto a él, quedando como ha de quedar el dicho naranjo en la huerta de las dichas casas según se señaló, presente el escribano público y testigos de esta carta, por la parte y lugar que se habrá de tapiar y atajar quedando afuera la rafa de la puerta de la huerta para uso y aprovechamiento del otorgante, el cual dicho sitio y parte de patio y corral y paredes él da al dicho Veinticuatro Diego de Colindres y a sus herederos con cargo y condición de que pague al dicho convento y frailes de Porta Celi los dichos 80 ducados de principal, pagando cada año lo que montan los réditos según la Premática de Su Majestad, y corre desde 1º de mayo de este dicho año de 1604, y hasta entonces son a cargo del otorgante y su mujer, y dicho Colindres ha de hacer escritura de reconocimiento al dicho convento de Porta Celi y darle satisfacción y contento, dando por libres al dicho otorgante y a su mujer; y si el principal fuera menos de 80 ducados, Colindres pagará a los otorgantes, y si más, a la inversa. Y así le da el dicho sitio y patio y corral y lo que le pertenece y está señalado y declarado, para que pueda hacer con ello a su voluntad, y en el entretanto que tome la posesión, los otorgantes se constituyen por inquilinos. Y así le dan en dicho corral, patio y paredes con la tierra que allí está de lo caído, la cual tierra es declaración que se ha de gastar en reponer y hacer la obra y tapias de la cerca del dicho corral por el dicho Veinticuatro Colindres y por Juan Rodríguez Gordo y por el otorgante como se fuere haciendo y reparando la dicha obra y cercas, las cuales son a cargo de los dichos Colindres y Rodríguez Gordo según se concertó entre ambos, sin que el otorgante pague cosa alguna de medianía ni de otra manera, y que no se le ha de tomar material alguno para el dicho reparo, mas que solo las paredes enhiestas que se dan en el mismo sitio; y nadie podrá ir contra esta dación alegando herencia o sucesión. El dicho Veinticuatro Colindres se obliga a cumplimiento del contrato. Dado en el Señorío de Castilleja en las casas de morada que tiene dicho don Diego de Colindres, sábado 24 de abril de 1604. Testigos que conocen a los actuantes y al sitio y obra, Pedo Mateos, Rrgn. capataz del dicho Colindres, y Francisco de Palencia, vecino de Sevilla y Alcalde Ordinario de esta Villa de Castilleja, y Andrés Méndez y Alonso de Morales, vecinos de Sevilla estantes en esta dicha Villa. Firmó don Gaspar de Córdoba.

(1) En la serie de entradas que comienza con https://castillejadelacuesta-antonio.blogspot.com/2016/05/orsuche-orsuchi-orsucci-1.html se abre un estudio sobre los vínculos de Castilleja con el autor del Quijote, Miguel de Cervantes. Pues bien, este Veinticuatro don Diego de Colindres también estuvo relacionado con el Manco de Lepanto por medio del mecenazgo que ejercía en favor de los poetas y escritores sevillanos de aquellos años. Además de su hacienda en Castilleja poseía Colindres una finca en San Juan de Aznalfarache, ribereña con el Guadalquivir, en la cual solía organizar encuentros literarios en un ambiente totalmente festivo y desinhibido, estando perfectamente documentada la asistencia de Cervantes al menos a uno de ellos en julio de 1606 (v. i.):
"Las aprobaciones de esta parte [Décima parte de las comedias de Lope de Vega Carpio, Familiar del Santo Oficio. Sacadas de sus originales. Dirigidas por el mismo al Excelentísimo señor Marqués de Santa Cruz, Capitán general de la esquadra de España. Año 1618. Con privilegio. En Madrid. Por la viuda de Alonso Martín. A costa de Miguel de Siles, mercader de libros. Véndese en su casa, en la calle Real de las Descalzas] van dadas por el vicario Cetina y el célebre P. Mro. Fr. Alonso Remón, en noviembre de 1617. El Real privilegio tiene asimismo fecha de ese año. La tasa y fe de erratas son de 1618. Dedica Lope el libro (sin fecha al Marqués, hijo del famoso Almirante bajo cuyas; órdenes había servido en la gloriosa jornada de las Azores. El prólogo al lector va también escrito por Lope. Entre los preliminares figura una décima laudatoria, escrita por el Mro. Colindres gramático, retórico y filósofo. ( Acaso D. Nufio de Colindres Puerta, hijo del Veinticuatro de Sevilla Diego de Colindres. Cultivó este D. Nufio la poesía: en julio de 1606 concurrió al certamen y torneo burlesco de San Juan de Alfarache, descrito por Cervantes en su carta a D. Diego de Astudillo Carrillo. Con fecha de Sevilla, 17 de noviembre, de 1617, escribió una carta al Conde de Olivares, su favorecedor, dándole el parabién «de la nueva ocupación y cámara del Príncipe» y remitiéndole un soneto que versa sobre amores del propio magnate (Manlio). Se conserva original esta carta en el códice Q-87 de la Biblioteca Nacional, donde yo la descubrí y aproveché, años ha, para mis ilustraciones a Rioja. Capítulo X de la Nueva biografía de Lope de Vega, de Cayetano Alberto de la Barrera y Leirado (digitalizada en Cervantes Virtual).
Sobre Nufio, véase esta genealogía
"Hasta ahora todos los biógrafos y eruditos afirmaron unánimemente que el rastro de Miguel se pierde por completo durante 1606. De nuevo, estoy en desacuerdo, pues según mi investigación Cervantes estuvo en Sevilla, lo que probó la fiesta que tuvo lugar en el pequeño pueblo de San Juan de Aznalfarache, cerca de Sevilla, el 4 de julio de 1606. Por la carta de Cervantes se desprende que hubo otra jira en el mismo lugar en 1606, pero se ignora la fecha exacta de la celebración de la primera, aunque parece que fue en los primeros días del mes de abril. Capitaneados por el veinticuatro Diego Jiménez de Inciso o Enciso para la fiesta descrita por Cervantes, el contigente de socios eligió una amena huerta y espaciosa casa a la margen derecha del Guadalquivir, lugar ameno y pintoresco, que parece puso a disposición del grupo el veinticuatro sevillano Diego de Colindres. Por este motivo, se le dio el cargo de presidente de la fiesta a Colindres, con arreglo a la carta de Cervanes. Jiménez fue nombrado mantenedor, e hizo de secretario Cervantes y de fiscal Juan Ruiz de Alarcón y Mendoza (1581?-1639), el dramaturgo mexicano, que se encontraba a la sazón en Sevilla, justando en el palenque literario doce poetas "cinco de ellos buenos o entreverados, y los demás harto grillescos". Los poetas que tomaron parte en este certamen fueron los siguientes: Juan Antonio Ulloa, a quien le cupo en suerte, pues éste decidió el tema de cada poeta, alabar a los que hablan mucho y mal, en cuatro quintillas, fue condenado a que toda su vida  imitase lo que había alabado. El poeta sevillano Juan Bautista de Espinosa tuvo que cantar al cuidado del mantenedor en seis redondillas, que mandaron poner en el archivo de Juan de Leganés, condenando a su autor a perpetuo silencio. Se leyó un romance a la pereza de Lorenzo de Medina, quien como los dos anteriores y el licenciado Galloso, eran los únicos autores de sus versos,, escritos todos para salir de aquel aprieto. Diego Jiménez de Enciso cantó en tres estancias de canciones reales al invierno,  y en otras tres al verano, y habiendo pedido el fiscal que declarase cuáles eran dedicadas a una estación y cuáles a otra. A cárcel perpetua fueron condenadas las glosas del licenciado Gallaoso, clérigo, y su autor a ser devoto otros tres años en el convento en donde lo ha sido hasta ahora. Al poeta sevillano Diego Arias de la Hoz toca alabar el arraez del barco y no habiéndolo alabado lo condenaron a ser remero del arraez a la vuelta a Sevilla. Andrés de la Plaza cantó en tercetos los trabajos de los poetas, y Juan de Ochoa hizo un soneto en alabanza de la esgrima. El poeta sevillano Roque de Herrera alabó los domines o pedantes en versos de sílabas cortadas o quebrados, y por lo muy quebrado de alguno fue su autor condenado a braguero perpetuo en el ingenio. Hizo Alarcón unas décimas consolando a una dama que está triste porque le sudan mucho las manos. Cupo en suerte a Hernando de Castro alabar la sopa en vino y fue condenado a comerlas en ayunas con agua por tiempo y espacio de cuatro años "si antes no constase estar enmendado". El secretario Cervantes leyó un romance de las almorranas y sus alabanzas, pero habiendo demostrado Alarcón "ser los concetos dél, urtados del Doctor Salinas en otro que hizo" fue condenado Cervantes "a restituir los dichos concetos al Doctor Salinas; y por el deshonesto título, en seis años de almorranas, con protestación de que si replicase, se le pasaría a la lengua". No está de más advertir, mencionando el objeto de la composición cervantina, que como dice el mismo Cervantes al principio de su carta, antes de embarcarse en Sevilla, juntos ya todos los invitados en la orilla del Guadalquivir, dejaron depositado el juicio, con las ceremonias acostumbradas, de esta parte de Sevilla, con orden expressa de ningún arraez fuese osado de le pasar a la otra parte del río. Vida de Miguel de Cervantes Saavedra. Krzysztof Sliwa. Estudios de Literatura. Edition Reichenberger, págs. 549-50.
En aquella interesante juerga literaria hubo también "... una comedia de repente ejecutada en una sala por algunos de los participantes y en la cual se ridiculizaba las farsas de asunto mitológico. Su título: Farsa de Perseo y Andrómeda. La fiesta planteaba, pues, en clave burlesca, dos de los temas de más arraigo en los gustos cortesanos: el caballeresco y el mitológico. Y en el torneo de nuevo se utilizaba un elemento escenográfico, en este caso un monte, con personajes que lo movían desde su interior:
  "se vió mover una gran enramada a manera de monte, y dentro della sonó una música de cuatro voces cantando un romance (...) y acabado, fueron saliendo de la enramada de tres en tres, hasta doce negros, vestidos de indios, con panderetas, adufes y guitarras, entretejiendo al compás de su son un vistoso cruzado. Tras ellos seguía el Caballero del Buen Gusto, mantenedor del torneo... (Fernández Guerra, 1864, págs. 24-25)". De La práctica escénica cortesana: de la época del Emperador a la de Felipe III. Teresa Ferrer Valls. Tamesis Books Limited. London. Pág. 109.
"Colindres Puerta (D. Nuño) Hijo del veinticuatro Diego de Colindres. Citado en el Encomio de ingenios sevillanos, certamen de San Ignacio y San Francisco  Javier, por Juan Antonio de Ibarra, el cual expresa su pesar de "que destinados a más graves ejercicios, hubiesen faltado al certámen otros tres hijos de Sevilla, Colindres, Enciso y D. Melchor de Alcázar."
Según el Sr. Barrera, que nos suministra estas noticias en la edición que ha hecho últimamente de las Poesías de Rioja, existe un soneto de Colindres, dirigido desde Sevilla en 1615, a D. Gaspar de Guzmán, Conde Duque de Olivares, en que da a este célebre personaje el nombre de Manlio, en una carta de parabien por la nueva ocupación y cámara del Principe. Sabido es que el de Olivares favoreció durante su estancia en Sevilla, como también lo hizo en la corte, a los hombres estudiosos que sobresalían por su ingenio.
Hállase una décima en alabanza de Lope de Vega, al principio de la edición de sus obras dramáticas, hecha en Madrid el año 1618, "del maestro Colindres, gramático, retorico y filósofo"; pero, según observa el expresado Sr. Barrera, pudo sin embargo, ser este maestro el Padre Colindres, jesuita sevillano, profesor de humanidades y predicador célebre, rector del colegio de Écija, que escribió Triunphum de pecato originali, Artigi 1641, y murió en 1688.
He aquí el soneto dirigido al Conde Duque de Olivares por Colindres, antes citado, y que hallamos en las notas puestas por el Sr. Fernández Guerra en la carta escrita por Cervantes a D. Diego de Astudillo, describiendo una fiesta habida en San Juan de Aznalfarache (Apendice al tomo primero de la obra premiada Ensayo de una Biblioteca española de libros raros y curiosos.)

Esos terrones, Manlio, quebrantados
De las manos de Fili, harán sabroso
El ímpetu del mar tempestuoso,
Los caminos y montes más cerrados.
Rompe los montes tú, sigue los hados,
Pues fáciles te dan hoy paso ocioso
Que corre todo a un límite forzoso
Y no crecen el sol vanos cuidados.
No somos, siempre, no, merecedores,
Manlio, de un mismo bien, de una templanza,
Cada luz que se fue, fuimos mejores.
Mira y advierte, pues, en la mudanza
Que hay del brazo a la espiga, los temores
Que debe un amador a su tardanza.

Colindres pide al Conde-Duque en la carta con que le envia el anterior soneto (ya que favorece tanto mis versos, dice), que le advierta lo que no le agradare de él.
D. Nuño (sic) concurrió con su padre a la fiesta descrita por Cervantes, que acabamos de citar, y que tuvo efecto el día 4 de Julio de 1606, siendo el segundo de aquéllos, presidente de la misma. Historia y juicio crítico de la escuela poética sevillana de los siglos XVI y XVII. Ángel Lasso de la Vega y Argüelles. Madrid, Imprenta de la Viuda e Hijos de Galiano, 1871, pág. 220-21.


                                                   San Juan de Aznalfarache

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