domingo, 19 de enero de 2020

Historia de los apellidos, 21.



Firma de Miguel Vázquez de Espinosa. Nótese como "sesea", al igual que su hermano Juan y al contrario que su hermano fray Antonio (ver entrada anterior). Así, dentro de una misma familia podían darse las dos características del habla andaluza, al menos en lo que respecta a la escritura. Hay lingüístas que sitúan el origen de la letra zeta en la cultura persa, quizá en el jeroglífico de un arma del tipo de la hoz, desde donde pasó a los fenicios y desde ahí a los griegos.


Cuando a mediados del siglo II antes de Cristo los romanos conquistaron la Magna Grecia asimilaron muchos rasgos culturales de la nueva tierra descubierta, y con ello incorporaron a su vocabulario palabras de origen griego, viéndose obligados a añadir nuevas letras a su alfabeto latino para casos de puros grecismos como por ejemplo céfiro, zona (1) o zeugma. Pero la adopción de la letra zeta —del griego clásico "Ζ" (ζ), ζῆτα (dseta)— fue en realidad una recuperación, porque existió ya con anterioridad en el alfabeto etrusco, si bien había sido desechada por el censor Apio Claudio en el año 312 antes de Cristo, al juzgarla "desagradable y extranjera".


                                    Apio Claudio el Ciego entrando en el Senado de Roma.

(1) Zona. Por seguir la pista de un ejemplo de la letra zeta griega, sepamos cómo la palabra zona apareció por primera vez en castellano en el año 1438, procedente del latín zona, y este tomado del griego zðnē, propiamente "cinturón", derivado de zðnnymi, "yo ciño". (Breve diccionario etimológico de la lengua castellana. Joan Corominas). La raíz indoeuropea yōs- (ceñir) se localiza en el avéstico yāsta (ceñido); en el lituano júosta (cinto); en el albanés ngjehs (yo ciño); y en el eslavo antiguo eclesiástico pojaśǫ (ceñir). (Diccionario etimológico indoeuropea de la lengua española. Edward A. Roberts y Bárbara Pastor).



En el protocolo de la foto que abre esta entrada podemos ver que Miguel firma junto a un Dionisio (Dionicio) Ramírez (Ramíres), quien no es otro que su cuñado el Dionisio Caro marido de su hermana Ana María (En la vª de Castilleja de la Qta en veinte y seis das. del mes de Junio de mill y seyscientos y diez y ocho aºs yo Jhoan Ramos çambrano beneficiado de la parrochial de Santiago esta vª de Castilleja de la Qta. aviendo precedido las amonestaciones y demas Requisitos necesarios despose a dionicio caro hijo de Fernan nuñez y de Joana gra. caro su mujr vezinos de Sanlucar La mayor el qual traxo fe de averse amonestado tres meses  con Ana mª hija de Joan vazquez de moron y de leonor gra vezinos desta dcha vª a los quales di las bendiciones nupciales siendo testigos y padrino Antonio Carrillo*, Alonso Lopez de Leon y miguel jeronimo vezinos de la dcha vª en fe de lo qual lo firme Jhoan Ramos çanbrano. Historia de los apellidos, 20e. Agosto de 2019).

Dionisio Caro [ahora apareciendo como Dionisio Ramírez] y Miguel Vázquez de Espinosa firmaron, —según se ve en las fotos—, el siguiente documento: Dionisio Ramírez, vecino de esta Villa de Castilleja de la Cuesta, por sí y en nombre de su mujer Ana María Vázquez de Espinosa, otorga por la presente carta que vende a don Sebastián Melgarejo (1), vecino de Sevilla, unas casas que él tiene en el Señorío Viejo de esta dicha Villa, con su portal, corral y un pedazo de cortinal, linde con casas de don Gabriel de Melo Maldonado y con casas de Pedro Narváez, difunto ... ... legítima ... su suegro Juan Vázquez de Morón, con un tributo de ... y con otro de 3 ducados y medio al año que se paga a la obra pía que instituyó Francisco Miguel, que el comprador don Sebastián deberá empezar a pagar desde 1º de abril de este presente año. Y le vende la casa así deslindada por precio de 725 reales, que recibe de contado (siguen dos párrafos ilegibles por manchas de humedad) = Y nos Miguel Vázquez de Morón y Sebastiana de Espinosa, doncella honesta su hermana, vecinos de esta dicha Villa, de mancomún ratificamos lo actuado por dicho Dionisio Ramírez en nombre de la dicha Ana María su mujer, hermana de los dichos Miguel y Sebastiana Vázquez ... Y yo Miguel Vázquez digo que por cuanto sobre las dichas casas y otros bienes raíces están situados 100 ducados de precio principal, cuyo rédito son 5 ducados que se pagan al año a Mariana de Herrera, vecina de Sevilla, viuda, me obligo a pagarlo y a dejar libre y quito de él al comprador don Sebastian Melgarejo.
Miguel Vázquez obliga al pago de este tributo 2 aranzadas y media de viña y tierra calma que posee en el pago del Toconal en Valencina del Alcor, linde con viñas de Francisco Martín Miño, y unas casas que tiene en el Señorío Viejo de Castilleja, linde con casas del Conde-Duque de Olivares y con casas de don Gaspar de Córdoba. Y la dicha mujer de Dionisio, Ana María de Espinosa, igualmente se obliga al cumplimiento de la presente escritura. Y su marido Dionisio Ramírez obliga a ello las personas y bienes de ambos. También se obliga Sebastiana de Jesús (sic) a lo dicho. Dado en esta Villa estando en las casas de morada de Miguel Vázquez de Espinosa, a 26 de marzo de 1631. Testigos, Simón Méndez, Alejos de Castellón y Domingo Álvarez de Herrera.

(1) El jueves 24 de marzo de 1639 el bachiller Domingo Calderón, cura beneficiado de la iglesia de Santiago de Castilleja de la Cuesta, bautizó a Miguel Joseph, hijo de don Sebastián Melgarejo* y de doña Catalina Carreño. Padrino, Miguel Gerónimo Melgarejo, vecino de Sevilla en la collación de San Lorenzo.
Sebastián y doña Catalina hubieron también a Alonso Melgarejo Carreño Esquivel, quien casado con Isabel María Ponce de León hubo a Sebastián Melgarejo Ponce de León, Veinticuatro de Sevilla y Alcalde de la Santa Hermandad. Isabel María era hija de Antonio Ponce de León, natural de Utrera, y de Leonor Contador Dalvo**, natural de Sevilla. Estos Alonso Melgarejo e Isabel María también tuvieron a Miguel Melgarejo Ponce de León, quien casado con María de Auñón y Santos hubo a Alonso Melgarejo Ponce de León y Auñón, Teniente de Veinticuatro por el marqués del Carpio, duque de Alba; también fue Alcalde de la Santa Hermandad como su hermano Sebastián. María de Auñón era hija de Francisco de Auñón Torregrosa y Monsalve, caballero de Santiago, y de Faustina Teresa de Santos.
Asimismo Sebastián Melgarejo y Catalina Carreño, —los compradores de la casa de los hermanos Vázquez de Espinosa en Castilleja—, tuvieron a Beatríz Melgarejo Carreño de Esquivel, viuda del Veinticuatro Diego Contador Dalvo** Ponce de León y tutora de sus menores hijos Juan, Salvador, Francisco, Antonio y Ana Contador Dalvo Ponce de León.
* Bautizado en Sevilla en la parroquia de San Vicente el 17 de febrero de 1602, Sebastián Melgarejo fue nombrado Familiar del Santo Oficio en Castilleja de la Cuesta el 30 de marzo de 1637. Poseyó un cortijo en Valencina del Alcor al pago de Valdefrancos y fue Alcalde de su Concejo en 1636. Fue Alcalde de la Santa Hermandad en Tomares y estuvo empadronado entre los hijosdalgo de la villa de Espartinas en 1639. Otorgó testamento en Sevilla ante el escribano Francisco López Castellar el 19 de marzo de 1666. Sebastián Melgarejo descendía del guipuzcoano Mosen García de Vergara, nacido hacia 1429 y radicado en Sevilla hacia 1449, caballero de Santiago y comendador de Benazuza (Sanlúcar la Mayor); biznieto de Mosen fue Ruy Díaz Ortiz Melgarejo, nacido hacia 1469, señor de Torres de Guadiamar (Aznalcázar) y Veinticuatro de Sevilla que acompañó a los Reyes Católicos en la conquista de Granada. Nieto de este Ruy Díaz fue otro Ruy Díaz Ortiz Melgarejo nacido en Salteras en 1519, "hidalgo, militar, conquistador, explorador, estadista, minero y funcionario colonial español establecido en la gobernación del Río de la Plata y del Paraguay" (Wikipedia).
** Diego Contador Dalvo Ponce de León nació en Sevilla y fue empadronado entre los hijosdalgo en 1636 y 1678. Se casó con dicha Beatríz Melgarejo el 21 de abril de 1629 en la sevillana parroquia de San Miguel. Diego y Beatríz tuvieron entre otros hijos a Antonio Contador Ponce de León Melgarejo, casado con la chilena Agustina Cisternas Fulcas y fallecido en Lima (Perú) hacia 1724. Antonio fue fundador de la familia Contador en Chile.
Por la Blanca de la Carne (Violante de Albo y Baena, viuda y sobrina de Juan Ponce de León, hermana de Garcia de Baena y ambos hijos de Juan Contador de Baena y nietos de García de Baena) encontramos parentesco entre estos Contador y los Illescas que estudiamos en Orsuche, Orsuchi, Orsucci... (2), entrada de mayo de 2016, parentesco que queda confirmado por R. Pike en Aristócratas y comerciantes. La sociedad sevillana del siglo XVI, Barcelona, 1978, citada por Enrique Soria Mesa y Santiago Otero Mondéjar en Los judeoconversos de Baena (siglos XV-XVII). Rechazo e integración social (un estudio integrado en Nobles judeoconversos. El origen judío de las élites andaluzas). "Es muy probable que los Contador de Baena fuesen el linaje converso de Baena que más éxito social alcanzó durante los siglos modernos, llegando incluso a titular como marqueses. Su inmensa riqueza les permitió fundar varios mayorazgos de enorme cuantía, adquirir señoríos y ostentar sobre sus personas todo tipo de honores y dignidades [...] Convertido en regidor de esa urbe (de Málaga) en 1558, Juan y su hermano Diego debieron de acumular una enorme fortuna, evidenciada en la fundación por parte de ambos de varios mayorazgos para los hijos de Juan y de su mujer, Isabel Dalbo, miembro de una destacada familia sevillana de origen judío. Vínculos valorados en decenas de miles de ducados, una enormidad para la época.
Asentados al poco en Sevilla, seguramente al calor de los negocios que se podían efectuar desde esta puerta de las Indias, los Contador emparentaron con lo más granado de la sociedad hispalense, familias todas ellas de parecido corte al suyo, o sea de progenie hebraica y más de un tropiezo con la Inquisición (Illescas, Alcázar…). Acabando por cambiarse de apellido, llamándose Ponce de León; comprar señoríos y adquirir finalmente el título de marqueses de Castilleja del Campo (1682)". (Enrique Soria y Santiago Otero, obra citada).
  En la "Relacion de las fiestas de toros y juego de cañas con libreas que en la ciudad de Sevilla [plaza de San Francisco] hizo don Melchor del Alcázar en servicio de la Purísima Concepción de Nuestra Señora en martes 19 de diciembre de 1617" Diego Ortiz de Zúñiga (Anales eclesiásticos y seculares de Sevilla) cuenta que "Juan Contador de Baena y don García Contador su hijo [llevaban] lanzas vestidas de gasa leonada y plata, y de rosa a rosa arcos de gasa de plata amarilla, mangas blancas ricas". Entre estos aristócratas torturadores de toros también se encontraban el Veinticuatro don Fernando Melgarejo, el Marqués de Ayamonte o don Gaspar y don Diego de Virués, con "las lanzas desnudas con banderillas y cometas azules y plata, mangas de olán cuajadas de argentería de oro".

Merced a los últimos hallazgos documentales hemos sabido que también Miguel Vázquez de Espinosa hizo el viaje al Nuevo Mundo. De esta manera, los cuatro hijos varones de Juan Vázquez de Morón, a saber: el capitán Juan Vázquez, Francisco Vázquez, fray Antonio Vázquez de Espinosa y este Miguel, pasaron a las Indias, si bien el último no debió completar en aquellas tierras el año de estancia a juzgar por las fechas en que nos lo encontramos en Castilleja. Sobre su viaje él mismo nos informa, como vamos a ver.
Estamos ahora en una Castilleja otoñal, con un tiempo en el cual alternan estruendosos chaparrones y relumbrante sol. El día es el 13 de octubre de 1621 (1). La hora, a media mañana. En casa del viudo Juan Payán (2) hay bastante ajetreo y bullicio a pesar de que se encuentra enfermo, postrado en la amplia cama al centro de la alcoba sumida en una casi total oscuridad. Son los prolegómenos del testamento que se dispone a otorgar. Hasta sus oídos llegan conversaciones en las que destaca la ronca voz de familiar acento holandés que emite su nuero Adrián Bambel, marido de una de sus hijas, Francisca de Vega. Interviene en las chácharas su otra hija, Ana de Vega —mujer de Juan de Castro—, y se percibe, como un trágico vacío, la ausencia del hijo menor, Juan Payán el mozo, a la sazón en Indias y sin dar señales de vida desde más de diez años atrás (3).
A la casa han allegado igualmente los apesadumbrados hermanos del enfermo, Miguel Payán (4) y Pedro Pérez, y la cuñada Lucía de Vega —esposa de Alonso Montaño—. También están allí el padre de fray Antonio Vázquez de Espinosa en calidad de testigo del testamento que se dispone a elaborar el escribano Cristóbal de las Cuevas, y Juan Gómez, otro vecino de la Villa que asimismo atestiguará. De inmediato se hacen los preparativos: una mesita arrimada a la cama de Juan, un candelero de azófar con cuatro luces, y una silla de respaldo para el amanuense. Por fin entran todos, permaneciendo inmóviles de pie, como sombras junto a las paredes, y comienza a oírse en el denso silencio el rasgueo de la pluma en el papel, que plasma la rutinaria introducción confesional mientras que el perro casero, como consciente del trascendental momento, se echa en un rincón mirándolo todo con los ojos muy abiertos. Hasta la algarabía de los gorriones en el frondoso limonero del patio parece haber enmudecido ante la ceremonia. El enfermo, jadeante, con voz débil interrumpida por retumbar de golpes de tos seca, da principio a expresar su última voluntad, apoyando su enflaquecida memoria con gestos temblorosos de una mano macilenta con la que señala de vez en cuando una pila de polvorientos libros de cuentas y viejas memorias garabateadas en amarillentos folios, mamotreto que su hija Ana ha extraído del remoto fondo de un arcón del desván y colocado sobre la mesita del notario, el cual de cuando en cuando revuelve descuidadamente aquellos papelotes carcomidos para trasladar, aquí y allá, alguna nota sucinta.
Juan Payán quiso ser enterrado en la iglesia de Santiago, en la sepultura que a sus albaceas les pareciere, y que el día de su entierro acompañasen al cadáver 8 sacerdotes y se dijeran tres misas en dicha iglesia: una en el altar del Santo Cristo, otra en el de Nuestra Señora del Rosario, y la restante en el de Nuestra Señora de la Concepción, cantadas o rezadas según decidieran sus albaceas. Mandó por su ánima las acostumbradas misas, novenarios y treintanarios. Declaró haber tenido ciertas cuentas con Antonio Carrillo, mayordomo del Conde de Olivares para las dos Castillejas, por cierto trigo que sembraron juntos y de un tributo de gallinas que el testador paga al dicho Conde, todo ello hasta fin del año 1620, y dijo no deberle cosa alguna porque todo lo pagó con 100 reales que Carrillo cobró por él de Francisco de Torreblanca, y así lo declaró en descargo de su conciencia. Dijo que cuando casó a Francisca de Vega su hija con Adrián Bambel le dio en bienes muebles de casa 1.500 reales, y manda que si ella quisiere heredar, que los traiga a colación. Nombró por sus albaceas a los dichos Adrián y Francisca, y por herederos a esta, a Ana de Vega y a Juan Payán, sus hijos con Ana de Vega su difunta mujer.

(1) En este 1621 fray Antonio se encontraba sojuzgando indígenas en Santiago de los Caballeros, la antigua ciudad de Guatemala*. Cuando los tlaxcaltecas al mando del Adelantado Pedro de Alvarado** emprendieron la conquista de la región en la década de 1520 renombraron en su lengua náhuatl a los poblados que tomaban, topónimos que copiaron los cronistas españoles. De ahí viene el de Guatemala, que Alvarado escribió tres veces en su primera Carta de Relación dirigida a Hernán Cortés, fecha en Utatlán el 11 de abril de 1524. Pocos meses después desde México el 15 de octubre es el mismo Cortés dirigiéndose a Carlos V quien la usa: "unas ciudades de que muchos días había que yo tengo noticias que se llaman Utatlán y Guatemala". Seguramente es la castellanización del vocablo Quauhtemalan (lugar de muchos árboles) de origen, como decía, náuatl, al igual que Utatlán (lugar donde abunda el bambú). El carmelita castillejano conoció a los descendientes directos de estos tlaxcaltecas al servicio del Adelantado: "En este lugar, donde estuvo fundada la ciudad de Santiago de Guatemala hay el pueblo referido, que conserva el nombre de la Ciudad Vieja; es de indios mexicanos privilegiados, que ayudaron a conquistar la tierra al Adelantado; éstos son doctrinados y enseñados por los religiosos de San Francisco". (Compendio y descripción de las Indias Occidentales. Fray Antonio Vázquez de Espinosa).
* "...fundada en un valle fértil, llano y ameno, cercado de serranías por todas partes, que tiene más de seis leguas de circunferencia, de largo más de tres, y de ancho dos; corre por él un río Norte Sur, en cuyas riberas y márgenes hay poblados algunos lugares de indios, fundados molinos de pan, huertas y arboledas de frutales de España y de la tierra; milpas, que son los sembrados de trigo, maíz, otras semillas, hortalizas y legumbres; todo el Valle, donde está fundada la ciudad es de temple de primavera todo el año. Después de haber descubierto y conquistado el Adelantado don Pedro de Alvarado estas provincias el año de 1524, fundó y pobló la ciudad de Santiago de los Caballeros de Guatemala, una legua, de donde está al presente, en el remate y fin del valle en las faldas de un alto volcán que llaman del Agua, donde hay un buen pueblo de indios con un convento de San Francisco que llaman la Ciudad Vieja, enfrente de otro altísimo volcán que tiene dos picachos; por el que está a Lessueste arroja grandes ríos de fuego y piedra pómez grandísimas hechas de fuego, y cuando hace tiempo tempestuoso y llueve se embravece, da grandes bramidos y truenos y echa mayores ríos de fuego, y es tanta la luz que hace y resplandor, que con estar al presente apartada la ciudad de él tres leguas, a la luz de él se lee de noche, aunque sea muy oscura, una carta, como lo experimenté el año de 1620 cuando estuve en ella; en ocasiones ha hecho muchos  daños a los ganados y sembrados de la comarca [...]. (Compendio).
** El Adelantado Alvarado —un excepcionalmente canallesco y despiadado explotador de indígenas— tuvo muerte accidental y fortuita, a pesar de haberla encontrado en plena batalla contra los indios de la provincia de Jalisco de la Nueva Galicia, que se habían rebelado contra los invasores hispanos. Ocurrió en 1524. Cuenta fray Antonio que "habiéndose fortificado los indios en un peñol alto y fuerte junto al pueblo de Ezatlan de la dicha provincia, por ser el sitio y lugar áspero, murieron de ambas partes muchos y cayeron cantidad de caballos y caballeros despeñados la cuesta abajo; en esta ocasión estaba el Adelantado don Pedro de Alvarado en medio de la ladera en su caballo, vio venir de lo alto otro caballo rodando hacia donde él estaba; y apeádose de su caballo con prestreza, se puso en parte que le pareció segura, y como el caballo por la aspereza de la cuesta venía con tanta furia rodando, dio en una peña, y resurtió con tan gran golpe sobre donde estaba el Adelantado que se lo llevó tras de sí, día de San Juan [junio] el dicho año de 541, de allí le llevaron los suyos al pueblo de Ezatlan, donde murió como buen cristiano dentro de pocos días, con general sentimiento de todos". A la ciudad de Guatemala a 350 leguas de allí llegó la noticia, y su mujer doña Beatríz de la Cueva "tiñó toda su casa de negro, no admitía consuelo de todos cuantos la iban a consolar; decía que ya no tenía Dios más mal que hacerle y otras palabras locas y de mujer sin sentido". "Que oyendo decir [doña Beatriz] que el lugar donde a su marido le había sucedido la desgracia se llamaba las sierras de Muchitiltic que en lengua mexicana quiere decir Todo Negro, porque cinco leguas de serranía que hay desde el pueblo de Muchitiltic hasta Istlán, tierra y piedras todo es negro: para conformarse con él mandó teñir de negro toda su casa por dentro y fuera, patios, salas, retretes, cocinas, caballerizas, ranchos, hasta los tejados vistió de luto y púdose hacer con facilidad porque en la orilla del río había un pantano de tierra tan negra como tinta espesa y no costaba más que acarrear el barro, y ella se metió en un aposento muy oscuro y no quería ver luz, ni aun de una vela". Fray Antonio de Remesal, Historia general de las Indias Occidentales y particular de la gobernación de Chiapa y Guatemala, 2 tomos. Edición de Carmelo Sáenz de Santamaría, Madrid, Biblioteca de Autores Españoles.
Como las desgracias nunca vienen solas, al mes comenzó a caer sobre la ciudad un diluvio rabioso, tal que no se conocía antes en aquellas tierras, y a los dos días de lluvia ininterrumpida, hacia las dos de la madrugada, un seísmo y una fuerte avenida de agua que bajaba por la ladera del volcán arrastrando peñascos arrasaron, entre muchas otras, la enlutada casa del difunto Adelantado. Al ruido de temblor de tierra y la riada doña Beatríz se levantó de su cama y junto con once criadas se refugió en el oratorio, abrazada a una imagen sacra, pero la furia del agua se llevó por delante la capilla y las ahogó a todas. Hace notar fray Antonio que si doña Beatríz hubiese permanecido en su dormitorio habría salvado la vida, porque fue la única estancia que permaneció en pie tras el terremoto y la tormenta. Desde aquellos días se denomina al volcán "del Agua".
Había acudido Pedro de Alvarado a sofocar la rebelión de Jalisco, y para ello hubo de suspender los preparativos para invadir China: "La Historia Verdadera [de Bernal Díaz del Castillo] cuenta que Alvarado la segunda vez que fue a España hizo ciertas capitulaciones con el rey para ir a descubrir China y las islas de las especies desde la Nueva España para lo cual debía organizar una armada a su costa, a cambio de lo cual el rey le daría ciertas mercedes en aquellas tierras. Bernal dice no haber visto la capitulación. Recuerda cómo esa vez Alvarado “vino casado con una señora que se decía doña Beatriz de la Cueva, hermana que fue de una doña Francisca de la Cueva, hermosa en extremo, primera mujer que fue de don Pedro de Alvarado, que falleció en la Veracruz de la Nueva España. Alvarado puso en el Mar del Sur (en un puerto llamado de la Purificación en la “provincia” de Jalisco en el océano Pacífico) trece navíos bien abastecidos, una “pujante armada” de más de 550 soldados, flota en la que gastó
`muchos millares de pesos de oro, que con ellos en Sevilla se pudieran labrar más de ochenta navíos, que no le bastó la riqueza que trajo del Perú, ni el oro que le sacaban de las minas en la provincia de Guatemala, ni los tributos de sus pueblos, ni lo que le prestaron sus deudos y amigos y lo que tomó fiado de mercaderes; pues lo que gastó en caballos y capitanes y soldados y arcabuces y ballestas y todo género de armas fue gran suma de pesos de oro´ (ver Aurora Díez-Canedo Flores. Septiembre de 1541: un desastre en Guatemala. De la Relación a la historiografía del siglo XVI. E-Spania. Revue interdisciplinaire d`études hispaniques médiévales et modernes).
Ya teníamos alguna noticia de la ciudad de Guatemala: "Renunciación de añil y bálsamo que hicieron Miguel Vázquez y su hermana a Juan Fernández Jurado. Sepan cuantos esta carta vieren como nos Miguel Vázquez y Sebastiana de Espinosa, vecinos que somos de la Villa de Castilleja de la Cuesta, otorgamos y conocemos y decimos que por cuanto Juan Bautista Bonifaz*, vecino de la ciudad de Guatimala de la provincia de Honduras de las Indias, en los años pasados de 1620 y 1621 envió y consignó a nuestro padre Juan Vázquez, vecino que fué de esta Villa, ya difunto, 42 cajones de añil y 8 botijas de bálsamo, como parecerá de los registros que de ello se hicieron, a que nos referimos, en las naos que en los dichos años vinieron de la provincia de Honduras, las cuales dichas mercadurías el dicho Juan Bautista Bonifaz remitió y consignó a don Francisco Velázquez de Ávila". (Historia de los apellidos, 20l. Septiembre de 2019).


                                          La ciudad de Guatemala con el volcán al fondo

(2) Los Payán en Gines se remontan al menos al año 1549 en el que Alonso Sánchez Payán compartió alcaldía ordinaria con, precisamente, Cristóbal Andrés, marido —o quizá padre del marido— de la tía materna de fray Antonio.
En 1619 Juan Payán fue Alguacil Ordinario de dicha villa, y en 1624 el Receptor de Bulas se llamaba Juan Payán, acaso el mismo cuyo testamento acabamos de ver, que sobrevivió a su enfermedad. Juan Payán volvió a ser Alcalde Ordinario, junto a Cristóbal Alonso el viejo, en 1626, y hasta nueve años después, en 1635, no vuelve a resurgir el apellido, cuando ostentaba el alguacilazgo ordinario un Andrés Payán. Este Andrés sería Regidor en 1638, como lo fue un año después Miguel Payán. En 1642 Diego Payán ejerció de Mayordomo y Depositario del Concejo ginencino, y de Regidor en el 45. De nuevo Andrés Payán en el 46 como Alcalde Ordinario, en el 47 como Alcalde de la Santa Hermandad, y en el 48 otra vez de Alcalde Ordinario. Diego Payán aparece rigiendo en el Concejo en 1649, y ya durante el resto del siglo siempre hay algún representante de esta familia de Gines en algún oficio del Concejo, junto a los Martín Chaparro (Historia de los apellidos, 20u). Los Payán de Gines entroncaron con los Oliver de Castilleja hacia el siglo XVIII y en la actualidad viven en nuestra Villa varios de sus descendientes.

(3) Es respecto a este desaparecido Juan Payán por donde tendremos noticia del viaje ultramarino de Miguel Vázquez de Espinosa.

(4) Un hijo del sobredicho Miguel Payán, llamado Jusepe, también pasó a Indias, donde debió coincidir con su primo hermano el desaparecido Juan Payán. Jusepe, natural de Gines, hijo de Miguel y de Lorenza García, fue como criado del capitán Juan Menéndez Márquez, gobernador de Popayán. Está documentado en el Archivo General de Indias:
Expediente de información y licencia de pasajero a Indias del capitán Juan Menéndez Márquez, gobernador de Popayán, a Popayán, con las siguientes personas:
— Pedro Menéndez, hijo.
— Juan García Castellano, criado, natural de Villanueva de Alcardete, hijo de Juan García Castellano y de Catalina Bustos.
— Esteban de Sandoval, criado, natural de Écija, hijo de Esteban de Sandoval y de Isabel de Montesdeoca.
— Jusepe Payán, criado, natural de Gines, hijo de Miguel Payán y de Lorenza García.
— Gaspar González, alférez, natural de Cartaya, hijo de Ginés Rodríguez y de Juana Martín Hachera.
(Fecha de la licencia, 25 de junio de 1620).
El gobernador de Popayán Juan Menéndez Márquez fue Tesorero Real y gobernador interino de la Florida, cargo que ostentó su padre Pedro Menéndez Márquez* entre 1577 y 1594 y en el que le sucedió su hijo Francisco Menéndez Márquez.
*Sobrino de Pedro Menéndez de Avilés, primer gobernador de Florida —entre 1565 y 1574— y de Cuba y la Nueva España, y de Bartolomé Menéndez, Almirante de la Flota de Indias, naturales de Avilés en Asturias.
Hay digitalizada en el Portal de Archivos Españoles en Red abundante documentación sobre estos Menéndez que ejercieron cargos en La Florida.



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